Capítulo 44. En la distancia.

"Pero si entonces pienso en ti, mis pérdidas se compensan, y cede mi amargura (William Shakespeare)"

Thomas detuvo el auto en un amplio estacionamiento destinado especialmente para aquellos estudiantes que venían movilizados y al tratarse de alumnos de último año con permiso para conducir Serena pudo notar que el lugar estaba prácticamente repleto de automóviles.

Estacionó junto a una gran camioneta color negro y apagó el motor.

- Has estado muy callada Sere ¿todo bien? ¿Problemas con Seiya tal vez?-

Serena se volteó al oír que le hablaba. Durante todo el trayecto había estado pensando en la extraña forma en la que dejó a Seiya. Sabía que las cosas entre ellos estaban bien y al mismo tiempo sabían que no estaban bien.

Sonaba absurdo pero no había otra manera de explicarlo.

- Todo bien, solo un poco nerviosa. No quiero caerme y estropearlo todo-

Le sonrió de forma tranquilizadora. No le arruinaría la noche a Thomas con su dilema amoroso. Ni tampoco quería pensar más en eso o en ninguna otra cosa. Sería una noche sin preocupaciones. Una superficial y frívola noche de baile y diversión.

Thomas le sonrió de vuelta y guardó las llaves del auto

- No dejaré que eso pase. Mina me mataría si dejo que ocurra eso-

Se bajó del auto y arregló su fino traje de dos piezas para luego caminar de manera gallarda hacia su compañera. Abrió la puerta y estiró el brazo para que Serena saliera.

Ésta suspiró y estiró el cuello para verse por última vez en el espejo retrovisor del vehículo. Nada fuera de lugar. Estrechó la mano de Thomas y bajó.

Acomodó su vestido y entrelazó su brazo con el de Thomas. Caminó por una estrecha calle de adoquines que combinado con los altos tacones a los que no estaba acostumbrada, hacían la mezcla perfecta para estampar la cara en el suelo. Presionó más fuerte el brazo de Thomas.

- Realmente siento que caeré- dijo con voz temblorosa, mezcla del frío que sentía y el miedo a pasar una vergüenza

Thomas puso su otra mano sobre la de Serena para brindarle mayor seguridad.

- Te prometo que no dejaré que pase. Además estamos a punto de llegar a las escaleras del salón del hotel-

Y como si Thomas tuviera poderes síquicos Serena pudo divisar una enorme alfombra color verde desplegada en toda la extensión de la escalera que comenzaba más abajo del primer escalón y que seguramente terminaba en el hall del salón.

Ya sintiéndose más en tierra firme Thomas se atrevió a soltar la mano que tenía sobre la de Serena para así poder sacar de su traje dos tarjetas de invitación color marfil. Se las enseñó a Serena.

- Enseñando estas podremos entrar-

Serena asintió. Se detuvieron justo en el principio de la alfombra. Algunas parejas iban subiendo delante de ellos tomados de la mano, abrazados y simplemente uno junto al otro. A la distancia se veían destellos de lo que seguramente eran cámaras fotográficas capturando los momentos en que los invitados hacían su triunfal ingreso.

El estómago de Serena se contrajo de la ansiedad. Lo único que rogaba era que su entrada fuera al menos decente. Tomó su bolso de mano con firmeza y levantó un poco su vestido para poder ver por donde pisaba.

Thomas la miró un momento, le sonrió y pasó uno de sus brazos alrededor de su cintura. Cuando sintió el contacto con su piel se sobresaltó un poco.

- Te sujetaré con fuerza así que tú solo preocúpate de parecer relajada y feliz-

Dejó descansar algo de su peso en el cuerpo de Thomas y con una gran inspiración se cuadró de hombros y asintió

- ¡Está bien, me siento lista vamos por ese baile!-

Subieron los escalones uno a uno sin prisa. Alrededor había lindos arreglos florales que le daban un aspecto delicado y si a eso le agregabas el aroma fresco de las flores, lo hacía un paseo digno de admirar.

El recuerdo de unas escaleras similares se le vino a la mente y soltó una risita medio nerviosa.

- ¿Que es tan gracioso?- preguntó Thomas sin perder la vista al frente

Serena pudo confiar en el agarre del chico así que se tomó la libertad de mirarle el rostro. Se veía radiante con su traje color negro. Hacía que sus ojos verdes resaltaran y su cabello rubio despeinado a propósito le daba un aspecto juvenil y moderno.

- Estaba pensando la vez que me tocó subir unas escaleras así…y lo chistoso es que no tiene nada de chistoso. No se porque me reí-

Thomas asintió pensativo. La voz de una pareja que venía subiendo tras ellos se confundió con el bullicio que comenzaba a oírse más y más fuerte en lo alto de la escalera.

- Tal vez la ida no fue agradable pero la vuelta te evoca algo diferente y eso es lo que te hace sonreír-

Lo meditó en silencio un momento. Recorriendo el camino hacia las puertas de la iglesia para su matrimonio se había sentido asfixiada y condenada a una vida que sabía debía de acatar pero que en su interior no podía aceptar como suya. Era la vida de otra persona. De otra Serena. En cambio correr por esas mismas escaleras en dirección contraria con el viento golpeándole el rostro a medida que tomaba velocidad, con las voces de muchas personas preguntándose que estaba sucediendo, había sentido adrenalina pura recorriéndole las venas y no solo eso. Era la primera vez que hacía algo contra las reglas en toda su vida, la primera vez que rompía esquemas, que hacía algo que nadie jamás se esperó. Era la primera vez que tomaba una decisión sola y asumía las consecuencias de igual manera.

Volvió a sonreír y supo por qué ese amargo recuerdo no podía guardarse en su memoria como algo negativo.

- Ser libre- dijo antes de llegar al final de su camino

Thomas le miró confuso. Serena sonrió más ampliamente, haciéndola lucir bellísima.

- Nunca antes había entendido lo que era ser libre hasta ese día. Por eso es que no puedo dejar de sonreír al recordarlo-

Unos cuantos escalones más y llegaron al iluminado hall. Thomas besó su mejilla

- Entonces cuando ya estemos dentro brindaremos por eso. Por la libertad-


Sin despegarse uno del otro se encaminaron hacia las luces de los flashes. Se trataba principalmente de los miembros del club de periodismo y de fotografía de la escuela, encargados de documentar todos los pormenores de la fiesta.

Thomas extendió las dos invitaciones al encargado de la puerta y con un ademán educado los recibió y los condujo hacia una imponente puerta color caoba abierta de par en par.

Delante de ellos una pareja pulcramente vestida de etiqueta estaba posando delante de una gigantografía que emulaba un paisaje montañoso cubierto de nieve, con pinos y abedules tintados de blanco. Pero lo más novedoso era lo que venía después. Una máquina puesta sobre la gigantografía se encendía cada vez que una pareja se fotografiaba y dejaba caer nieve artificial sobre ellos. Serena abrió los ojos maravillada y se giró hacia su pareja

- ¡Eso es hermoso Thomas!-

A Thomas también le pareció una idea original de la que no se había enterado. Quizás era una sorpresa del comité organizador.

- ¿Quieres sacarte una?-

Serena dudó un momento. Por supuesto que quería pero no estaba segura de si era correcto o no.

- ¿Crees que Mina se enfade?-

Antes de responderle Thomas ya estaba arrastrándola hacia el sitio.

- Esta noche tú eres mi pareja. Si deseas una foto pues lo haremos. Además quiero recuerdos de hoy-

Le sonrió complaciente y cuando la pareja de chicos terminó Thomas subió al escenario y estiró su mano para que Serena le acompañara. Los alumnos encargados de la fotografía se quedaron mirando embobados a Serena, seguramente preguntándose de quien se trataba,

Serena se acomodó el vestido y dejó caer el cabello hacia un lado tal y como Rei se lo había sugerido. Thomas se colocó tras suyo y la abrazó por detrás con sutileza. Ambos sonrieron ampliamente cuando la nieve cobró vida y empezó a caer sobre sus cabezas.

Miraron hacia el frente cuando les indicaron y en menos de un minuto las fotografías estaban tomadas y en sus manos. Serena guardo ambas en su bolso.

Thomas la ayudó a bajar con delicadeza y ya en el suelo se sacudió la nieve que había quedado adherida a su traje mientras Serena se desprendía del cabello algunos falsos copos.

Serena enredó su brazo en el de Thomas y sintiéndose mucho más relajada se encaminaron hacia el lugar del baile.

No pudo evitar abrir la boca de la impresión al verle. Quien se había encargado de decorar el lugar seguramente se llevaría un premio al terminar la noche porque simplemente era un espectáculo digno de contemplar..

Esculturas de hielo adornaban el salón en cada esquina, cortinaje blanco cubría los enormes ventanales, manteles del mismo color se extendían a lo largo de las mesas y las sillas y en el centro del salón, en la pista de baile, centenares de copos de nieve de vidrio colgaban del techo. Bastaba solo con mirar hacia arriba para sentirte danzando en una noche de invierno.

Con las luces de colores provenientes del escenario en donde instrumentos musicales aguardaban a que la banda contratada tocara, los copos de vidrio destellaban otorgando una gama de los más variados colores que se reflejaban por todo el salón.

Era precioso.

- Definitivamente el comité de organización puso todo su empeño en este baile. El sitio luce genial- opinó Thomas mirando en la misma dirección que Serena

- No solo es genial, es de ensueño- susurró Serena aún impedida de cerrar la boca

Thomas tomó la mano de Serena y la conminó a bajar hacia la pista, el lugar en donde todos los estudiantes se estaban congregando.

- Llegó la hora señorita Tsukino, nos adentraremos en la guerra. La misión consiste en ser la pareja más cool de todo el sitio, lograr que salgas Reina y hacer que mi novia me quiera un poco más por el esfuerzo-

Le dio un tironcito a su mano y juntos bajaron hacia el lugar de batalla.

Si Serena hubiera dicho que todas las miradas se concentraron en ellos dos seguramente habría exagerado pero no podía negar que la mayoría de los estudiantes que se encontraban allí voltearon para ver quienes eran los nuevos invitados, sin despegar la vista un segundo.

- No solo te están mirando a ti Sere. Creo que les extraña verme con una chica en el baile, así que no les prestes mucha atención- le dijo Thomas para tranquilizarla

Serena sonrió para liberar tensiones

- ¿Te están mirando a ti? Y yo que pensé que sería la más observaba. Así no saldré Reina- bromeó

Thomas rió al notar que Serena no parecía tan nerviosa, así que se relajó

- Pues entonces supongo que puedo decirte la verdad. Todos te están mirando, no saben de donde he podido conseguir a la muchacha más guapa de la noche-

Dio una rápida mirada a las personas a su alrededor. Ni siquiera disimulaban.

- No pienso que las chicas estén pensando en eso-

La condujo por el salón saludando a gente conocida de manera educada a su paso.

- Ellas seguramente están pensando ¡Quiero su vestido o me encantan sus zapatos! ¿Su pelo será natural? ¿Usa lentes de contacto? ¿Se ve más delgada que yo? Ya sabes cosas de mujeres-

Se volteó para verlo sorprendida

- Sabes mucho de mujeres-

- Ustedes son demasiado obvias que es distinto-

Serena se fijó en un chico que ni se molestó en cerrar la boca para verle. Se sonrojó y miró hacia Thomas

- Los chicos tampoco son muy disimulados que digamos-

Thomas miró hacia donde Serena le indicaba y con una sola mirada le hizo saber al insistente observador que dejara de hacer eso. La abrazó de manera protectora.

- Esos son los chicos de los que debo mantenerte alejada-

- ¡Thomas!- se oyó desde el otro extremo del salón

El aludido estiró el cuello para ver de quien se trataba. Saludó con la mano y caminó con Serena hacia allá

- Hablando de chicos de los cuales tengo que protegerte…-

Serena vio que se trataba de Jay el amigo de Thomas

- ¿Por qué dices eso de tu amigo?-

Un par de saludos más. Serena sonreía cordialmente a medida que Thomas avanzaba junto con ella.

- Precisamente porque es mi amigo se de lo que hablo-

No le había dado ninguna respuesta clara. Thomas la miró de reojo

- Jay es una persona muy buena y confiable pero cuando se trata de chicas…- hizo una mueca- solo espera y verás-

Llegaron a él antes de que Serena pudiera sacar más información. Jay se veía guapísimo en un traje color negro y corbatín del mismo color. Contempló a la pareja que tenía en frente y sonrió con algún extraño pensamiento.

- ¡Vaya no sabía que vendrían juntos aunque debí adivinarlo!-

Estrechó la mano de su amigo y luego tomó la de Serena y la besó de manera coqueta

- ¡Debo decir que he visto prácticamente a todas las chicas del baile y sin duda eres la más despampanante de todas!-

Serena se sonrojó. Jay le dio una mirada profunda

- Suerte que vienes con Thomas por que si no…-

Thomas intervino cortando el contacto entre ambos y acomodando a Serena junto a él

- ¡Hey mantén tus ojos y manos lejos de mi pareja!- le replicó serio

Jay alzó las manos

- ¡Calma, calma! Solo estaba diciendo una verdad-

Entrecerró los ojos

- Si claro, ve a molestar a otras chicas pero a Sere la dejas en paz-

Sonrió inocentemente

- Está bien. Pero Sere ya sabes si te aburres de este viejo cascarrabias…-

Le guiñó un ojo y palmeó la espalda de su amigo entre risas. A los pocos segundos ya se encontraba abrazando a una chica morena que llevaba un vestido color crema y por la forma en que la chica lo miraba era evidente que estaba interesada en tenerlo cerca.

- ¡Nos vemos luego chicos disfruten del baile!- gritó sobre el hombro de la muchacha

Serena se despidió con la mano y miró a Thomas.

- Ya se a lo que te refieres-


Luego de un tiempo de pie aguardando a que todos los invitados estuvieran presentes se les indicó pasar a sus respectivas mesas para así disfrutar de su cena. Thomas y Serena estaban ubicados en una mesa cercana a la pista de baile con el equipo de baloncesto y sus respectivas parejas. La mayoría de los presentes eran bastante simpáticos e hicieron sentir a Serena a gusto. Había algunos chicos y chicas que platicaban de buena gana y otros que simplemente se dedicaron a observar. Otros más osados solo la observaban a ella y uno que otro simplemente no estaba segura si prestaban atención a su alrededor. En conclusión era una mesa bastante variada pero amena.

Junto a Serena estaba sentada una chica con cabello ondulado color miel que llevaba un vestido corto verde esmeralda. Era la más habladora del grupo y se encargaba de hacer sentir integrados a todos. Su personalidad le pareció muy parecida a la de Mina.

- ¡En serio tendré que dejar de comer o las costuras del vestido estallarán!-

Thomas se rió y miró desde su silla a la chica, que era su compañera de salón.

- Eres una exagerada Yun, eso no es posible-

La chica- que se llamaba Yun- se tocó la barriga para demostrar su punto.

Serena terminó de comer su plato en ese instante. Se había recordado a sí misma servirse como una chica así que se había demorado más de lo normal pero de todas formas se lo comió todo. No era su estilo desperdiciar comida. Además estaba delicioso.

- Claro como tú tienes a tu lado a una cita preciosa….-

Serena alzó la vista hacia Yun. La compañera de Thomas también era muy guapa, tenía un cuerpo pequeño, más que el de Serena. Parecía un duendecillo con su vestido. Obviamente no se lo diría. Thomas se dedicó a observar a su acompañante. Primero miró hacia el plato y asintió conforme de verlo vacío. Hombres y su obsesión por hacerla comer. Parece como si todos estuvieran confabulando en convertirla en una puerquita.

- ¿Todo bien? ¿La comida fue de tu agrado?-

Thomas constantemente se estaba preocupando de que la velada fuera agradable para ella y realmente lo estaba siendo. Hace bastante tiempo que los nervios habían pasado a otro plano. Él, fiel a su palabra no se había separado de ella ningún segundo así que nunca tuvo la oportunidad de sentirse fuera de lugar. Era un excelente compañero. Le sonrió feliz.

- ¡Estuvo deliciosa! Pero Yun tiene razón si sigo comiendo también será un problema-

Thomas bufó

- Tú también con eso Sere. Iré a buscar un postre y tienes que prometer que te lo comerás todo-

- ¡Que sean dos!- exclamó Jay desde su asiento-¡y que sea de chocolate por favor!-

Thomas se puso de pie y se adentró hacia el buffet en donde se exhibían distintos tipos de postres. Yun aprovechó ese momento para acercarse más a Serena.

- Así que Serena como lo hiciste ¿eh?-

Serena ladeó la cabeza. Se dio cuenta que la mayoría de las chicas en la mesa estaban mirando hacia ella de la misma forma interrogativa de Yun.

- um ¿que cosa?-

Yun puso los ojos en blanco

- Ya sabes lograr que Thomas invitara a una chica al baile. Él nunca había asistido con una mujer antes, es más no recuerdo haberlo visto en un baile alguna vez-

- Nunca- afirmó otra en el mismo tono

Serena se limpió delicadamente la boca con una servilleta blanca tratando de que el brillo labial no se le desapareciera del todo. De igual forma cuando la cena terminara tendría que ir al baño a retocarse un poco. Volvió a la realidad y aún la seguían mirando. Se había distraído como siempre le pasaba así que se concentró y pensó un momento, pero no se le ocurrió nada que responder.

- En realidad solo me invitó y ya. No hice nada especial. Él me lo preguntó y acepté-

Y eso era cierto. La situación había sido de lo más normal pero al parecer para sus hábiles compañeras de mesa no era así.

Yun asintió mientras las demás se miraban sorprendidas. Serena se comenzó a intimidar un poquito.

- ¿Es raro que lo haya hecho?-

Yun comprendió que tal vez estaban haciendo sentir incómoda a Serena así que sonrió y palmeó su muñeca.

- ¡No te lo tomes a mal Serena! Estamos felices de que los dos estén aquí…solo es raro que después de tantos años Thomas se haya decidido a romper su coraza y se comporte como un chico normal. No es que no lo sea no me malinterpretes. Es amable y atento con todos pero siempre creímos un poco extraño que siendo tan guapo y gentil no tuviera a nadie con quien pasar el rato-

Las demás asintieron

- Hemos sido compañeros por cuatro años- dijo otra, cuyo nombre era algo así como Nabu- y el baloncesto ha sido toda su pasión. Las chicas siempre lo han perseguido pero siempre ha encontrado la manera de permanecer solo. Eso hasta ahora que ha aparecido contigo y se le ve más feliz, como resplandeciente y creo que es por tí-

Tal vez a ellos les parecía raro. Seguramente no sabían la historia de Thomas y su novia fallecida. Menos entonces sabían que Thomas había encontrado a una verdadera compañera y no a ella que solo era una cita de una noche, Quizás quería mantenerla alejada de los comentarios y preguntas de estas chicas. No es que fueran molestas pero no las conocía. Tal vez Mina fuera más desenvuelta para contestarles. Ella debería de estar ahí…

- Se que Thomas está más feliz que nunca pero lamento decirles que no es por mí-

Yun la agarró del brazo

- ¡Esto es una primicia! ¿Thomas conoció a alguien?-

El aludido llegó a la mesa con los postres de chocolate en la mano. Dejó uno delante de Serena y el otro se lo pasó a su amigo. Serena lo probó y el sabor se le deshizo en la boca.

- ¡Esta delicioso!- balbuceó entre dientes, sacó otro poco y lo acercó a la boca de Thomas- pruébalo-

Thomas obedeció.

- Está bueno quizás más tarde iré por el mío-

Apoyó su brazo en el respaldo de la silla de Serena

- ¿De que platicaban?-

Sus amigos silbaron y rieron de algo que no entendía. Miró a Serena

- ¿De que me perdí linda?-

Serena sonrió y comió de su postre

- ¿Estás saliendo con alguien?- exclamó Yun

Thomas untó su dedo en la crema del postre de Serena

- ¿Lo publicarás en el periódico de la escuela?-

Vaya. No sabía que Yun pertenecía al periódico escolar. Otra cosa nueva de lo que se enteraba esa noche.

- Mi deber como reportera es hacerlo- respondió Yun orgullosa- ¡eres unos de los chicos más codiciados de la escuela además eres mi amigo y no me habías dicho nada!-

Rió ante la reacción exagerada de su compañera

- Cálmate solo pasó ayer no tuve tiempo de llamar a todos mis amigos y hacer de esto un cotilleo a nivel escolar-

Los hombres de la mesa soltaron risotadas pero Yun los ignoró. Indicó hacia Serena que comía su postre de chocolate ensimismada

- Serena lo sabe-

Ésta alzó la vista.

- Por que estoy saliendo con su mejor amiga- respondió Thomas defendiéndola- ¡Y de todas formas por qué mi vida privada es tema en la mesa!-

Jay se carcajeó hasta tomarse el estómago de dolor.

- ¡Así que tu chica al fin te aceptó bien por ti amigo te felicito en serio!-

Logró que Thomas cambiara la expresión de su rostro a uno más alegre.

- Si… me costó pero al fin Mina me aceptó-

La sonrisa que enseñó hizo que Serena se sintiera orgullosa de estar con un chico que lucía tan feliz solo al recordar a la persona que quería. Le hacía creer que Mina no podría estar en mejores manos.

- ¿Y porque no viniste con esa tal Mina? Podríamos haberla conocido-

Acarició la espalda de Serena con sus dedos.

- Porque ya había invitado a esta señorita al baile y soy un caballero que no se retracta así de fácil. Además estoy feliz de haber venido con ella-

Yun se acercó al oído de Serena

- Que me puedes decir de Mina. Algo jugoso-

Serena no entendió

- ¿Algo jugoso?-

- Ya sabes algo que nadie sepa, para satisfacer mi curiosidad periodística-

Serena dejó la cuchara sobre la mesa. No creía que fuera tan malo hablar de su amiga, además a Mina le encantaba tener atención de todo el mundo. En eso no se parecían mucho.

- En ocasiones dicen que somos muy parecidas y físicamente es posible pero en lo demás no lo creo. Mina desborda confianza en sí misma, yo siempre la comparo con un torbellino por que nunca deja todo igual después de pasar por un lugar. Es divertida, graciosa y tiene unas ideas que rayan en la locura-

Sonrió al acordarse de su amiga

- Es capaz de sonsacarte una sonrisa aunque estés pasando por el peor de los momentos. Es fuerte y orgullosa pero con un corazón frágil al que no todos tenemos acceso y los que tenemos la oportunidad de conocer su lado más sensible terminamos queriéndola, como Thomas-

Sin percatarse Serena había logrado captar la atención de todos en la mesa.

- Cuando Mina está con Thomas deja salir ese lado especial y cuando él está con ella las cosas malas en su vida quedan atrás. Por eso estoy tan feliz por ellos dos…ellos juntos son como una pequeña estrella que acaba de nacer, lo iluminan todo a su alrededor…-

Una presión en el pecho que no pudo disimular se alojó en Serena. Se llevó una mano al corazón. Como la luz de una estrella…como Seiya.

Lo extrañaba tanto, desde las cosas más cotidianas hasta las que solo podía sentir con él. Quizás eso era lo que había visto en la mirada de Seiya al separarse. Era algo tan simple como echarle de menos al punto de no poder ocultarlo pese a los esfuerzos.

Hablar de la felicidad de sus amigos y ver como ellos la alcanzaban era gratificante pero le aterraba consolarse con eso y nunca conseguir la suya. Quería volver a sentirse radiante y verse radiante. No por lucir ropas lindas, arreglarse el cabello o maquillarse un poco.

Quería volver a ese tipo de brillo que solo puede provenir de un corazón que ha encontrado la razón más poderosa de todas para latir….

Cayó en cuenta que tal vez había hablado más de lo presupuestado cuando el silencio en la mesa se hizo evidente. Se sonrojó ¡Abrir la boca siempre la traicionaba! Sonrió nerviosa a su audiencia.

- ¡No se si eso te sirve de primicia jajajaja!- le respondió a Yun dándole una palmadita en la espalda

Con un pequeño movimiento echó la silla hacia atrás para ponerse de pie. Necesitaba unos minutos de privacidad. Thomas bajó la mano del respaldo de la silla e inmediatamente estuvo de pie para ayudar a Serena a hacer lo mismo.

- Gracias. Iré al baño, no me tardaré-

- Voy contigo- respondió de inmediato

Pero Serena negó

- No te preocupes se donde quedan-

Dudó un momento. Había prometido a muchas personas estar con ella toda la noche, perderla de vista le ponía nervioso

- Puedo esperar fuera en serio no me molesta en lo absoluto-

Pero a ella sí le incomodaba. Estaba llevando la protección a un nuevo nivel. Dio un paso atrás

- Tú quédate y comparte un poco más con tus amigos. Volveré enseguida-

Antes de que dijera algo más caminó por el centro del salón y se perdió entre la multitud. Thomas suspiró y se sentó nuevamente dando miraditas hacia atrás de vez en cuando para asegurarse de que a la distancia aún podía verle.

- Tranquilízate Thomas nadie la atacará o se la raptará de aquí-

Si pudieran asegurarle eso quizás pudiera estar en paz…

- Le prometí a Mina que no me alejaría de ella, si se entera me cortaría en pedacitos-

- De todas formas- dijo un chico -cuyo nombre era Mike- bebiendo un poco de agua- si ella no es tu chica…al menos podrías haberlo dicho. Es encantadora. Tiene un rostro tan… no se como definirlo. Inocente tal vez-

Yun apoyó un codo en la mesa y recostó su cabeza sobre la mano

- Mi intuición femenina me dice que Serena no está disponible, así que Mike no te hagas ilusiones-

Otra chica que estaba sentada en el lado opuesto de la mesa-su nombre era Mya- apoyó los brazos en ella.

- Su cara se me hace muy familiar-

Jay se burló de su amiga.

- ¡Claro que sí Mya! ¡Serena va a la escuela con nosotros!-

Intentó golpearlo con el tenedor en la mano pero él fue más rápido

- A lo que me refiero es que le he visto en otro lado…quizás en el periódico de la escuela, una revista o algo así pero no lo recuerdo-

Thomas les miró como si eso fuera obvio.

- Pues claro que su rostro se les hace conocido, Serena es la enamorada de Seiya Kou-

La mandíbula de Yun se descolgó mientras que las otras expresiones no fueron muy distintas. Hasta los chicos abrieron los ojos sorprendidos aunque muchos no sabían a quien se referían.

- ¡Sabía que le había visto en otro lado! aquel concierto al que fui… le dedicó una canción-

Yun sacó de su bolso de mano una libreta, un lápiz y comenzó a hacer algunas rápidas anotaciones. Siempre estaba lista para obtener una exclusiva.

- ¡Serena es la chica de una superestrella no puedo creerlo!- gritó Yun con las mejillas rebosantes de satisfacción- ¿crees que será posible que me consiga una entrevista con Tree Lights?-

Thomas se acarició la mejilla. Quizás no debería haber hablado.

- Si se lo pides lo hará pero no estoy muy segura de que acepten. No les gusta mucho el tema de la fama-

Mya suspiró sonoramente.

- ¿Como lo logró? ¿Lo habrá perseguido mucho tiempo? ¿Le rechazó la primera vez? ¿Investigó en las revistas acerca de sus gustos para agradarle?-

Thomas se rió mientras miraba hacia el cielo.

- Ustedes chicas no tienen idea de nada-

- Pues ilústranos- respondió Mya desafiante

Tomó su vaso de agua y agitó el contenido con movimientos circulares.

- Solo para que se informen Serena no tenía ni la menor idea de quien era Seiya cuando lo conoció, jamás había oído hablar de ellos, es más ella tenía novio y por lo que sé lo amaba mucho-

Yun escribía como si estuviera compitiendo en una carrera por obtener la noticia más rápido que cualquier otro.

- El tema es que él la vio en un aeropuerto un par de segundos, apenas si cruzaron miradas pero eso bastó para que se enamorara perdidamente. Luego coincidieron en la misma preparatoria y por cosas de la vida se hicieron muy amigos. Creo que el mismo hecho de que Serena no tuviera interés en su fama llamó aún más su atención…pero Serena continuaba siendo novia de otra persona así que nunca pudo intentar nada, hasta que un día se atrevió a declarar su amor-

Por extraño que pareciera todos estaban pendientes del relato

- Y que pasó- preguntó Jay atrapado por el relato.

Thomas se cruzó de brazos y arrugó el ceño.

- Lo rechazó. Se sentía comprometida con su novio así que no le correspondió. De igual manera Seiya no podía separarse de su lado así que aceptó ser su amigo, sabiendo que tarde o temprano Serena formaría su vida con otra persona-

Las chicas taparon su boca, incluso algunas sacaron pañuelos desechables de sus bolsos.

- ¡Eso es tan desgarrador!- exclamó Mya mortificada

Los chicos alzaron sus cejas un poco incómodos por las reacciones exageradas de sus parejas. Thomas sonrió

- Pero todo terminó más o menos bien. Serena se dio cuenta que sin pensarlo se había enamorado de Seiya así que lo dejó todo por él e hizo un largo viaje para decírselo. Cuando al fin se encontraron Seiya seguía amándola igual que siempre y aceptó volver solo por ella a esta ciudad para finalmente vivir su amor-

Yun puso un punto final en su libreta y suspiró luego de releer lo que había escrito.

- ¡Eso ha sido tan romántico!-

Mya asintió repetidas veces

- Creo que me enamoré un poco más de Seiya Kou-

Su pareja la miró de reojo nada de contento por el comentario. Ella le ignoró.

Jay se echó hacia atrás y pasó sus manos por detrás de su cabeza.

- Toda esa historia ha sido muy conmovedora pero hay algo que no comprendo ¿Como es que ese chico tan enamorado permitió que Serena esté hoy contigo? Es raro-

Yun rodó otra vez sus ojos. al parecer era uno de sus gestos favoritos.

- No todos los hombres son tan retrógrados como tú-

Mike y Jay se miraron como si compartieran un pensamiento

- Hay ciertas cosas que solo los hombres entendemos- respondió Mike por los dos- y que tu novia esté en un baile vestida de infarto con otro que no seas tú y que además esté rodeada de otros hombres deseosos de acercarse a ella sin que puedas hacer nada al respecto… te aseguro que ni el más relajado de los hombres podría soportarlo-

Mya bufó

- Machistas-

Jay apuntó a Thomas

- Dime amigo ¿estarías descansado feliz a esta hora si Mina se luciera con otro en una fiesta?-

Quizás si se lo hubieran preguntado hace un día habría respondido "por supuesto que si", pero las cosas habían cambiado. Todo había cambiado desde que Mina le había dicho que sí. Ahora se sentía un poco más identificado con Seiya.

- Nunca he estado en esa situación… pero de todos modos todo esto tiene una explicación. Serena y Seiya están un poco distanciados-

Mya golpeó la mesa de frustrada.

- ¡Pero si has dicho que se aman que injusto!-

Mike soltó una risita complaciente.

- Sabía que no todo era color rosa. Es evidente que al tipo le deben de llover las chicas, se dio cuenta que teniendo novia se estaba perdiendo de todas esas posibilidades. Es obvio-

Si las cosas fueran así de obvias y si Serena y Seiya fueran tan convencionales tal vez todo fuera menos complicado para ellos. Y que él entendiera la situación y no la viera desde el punto de vista de sus amigos en la mesa quizás lo hacía tan poco convencional como Serena y su grupo. Tal vez estaba destinado a encontrarse con ese extraordinario grupo de personas.

- Fue Serena quien decidió poner distancia y te puedo asegurar que alivio es lo último que sintió. Los primeros días… el pobre parecía un cadáver, ni siquiera tuvo el valor de venir a la escuela para verle. No sabe que hacer para recuperarla. Para él no existen otras mujeres, solo ella. No es algo que esté inventando. Seiya Kou jamás mirará a otra mujer-

Mike, quien era el más cercano a Thomas en la mesa se le quedó mirando un momento.

- ¿Es tu amigo también cierto?-

Thomas se encogió de hombros. Al menos él lo consideraba como tal.

- Ambos son mis amigos pero digamos que conozco de cerca la historia y entiendo porque sucedió. Era lo que tenía que pasar y es una lástima-

Se hizo un silencio en la mesa, como si todos se hubieran contagiado de la melancolía de Thomas

-¿Qué hace a una chica terminar con un rock Star adolescente?- preguntó Jay al fin

- Ahora que lo mencionas- dijo Mike mirándole- las chicas de la clase estuvieron platicando el otro día de una pareja que había terminado. No paraban de decir que la chica era una tonta por dejarle. Quizás se trataba de Serena-

Eso molestó un poco a Thomas no tenían ningún derecho a hablar así de ella.

- ¡Envidiosas!- exclamó Yun ofuscada. Serena ya se había ganado su simpatía.

Mike le dio un codazo a Thomas par llamar su atención

- Uhm Serena…eso quiere decir que está disponible ¿verdad?-

Mya hizo un gesto de exasperación hacia Yun

- Hombres- murmuró mientras bebía agua

Thomas hizo una mueca. No sabía como responder a eso. Se recordó de la plática con Seiya. A esta situación exactamente se había referido.

- Yo no me arriesgaría si fuera tú o cualquiera de ustedes por si lo tenían en mente, a menos que quieran perder los ojos por mirarla o quebrarse la mano por atreverse a tocarla-

Golpeó la mesa emocionado ante esa perspectiva.

- ¡Me gustan los desafíos! además puedo ser más divertido que una estrella de la música-

Si ese fuera solo el problema…

- No lo digo solo por él… verás ¿Yaten? es el hermano de Seiya y el mejor amigo de Serena. Créeme que si Seiya es todo simpatía y sonrisas su hermano es todo lo contrario. Es como su guardián no deja que nada malo le pase y si detecta tus intenciones…estás frito-

Jay se rió. Ciertamente creía que todos estaban exagerando.

- Por qué todo eso por una chica. Es bonita lo admito y simpática pero así son la mayoría-

Esa era una de las razones por las cuales mantendría a Jay alejado de Serena. Para él las mujeres eran eso. Chicas de un gran montón de chicas. No tenía idea…

- Ella es única- le respondió serio- no lo entenderías…-

Yun asintió de acuerdo con su amigo. También lo había sentido.

- Ahora que lo dices…ella tiene algo ¿verdad? No se como explicarlo, pero cuando la oí hablar de su amiga…le prestas atención espontáneamente-

- Así es Serena… un minuto piensas que es una más del montón y al siguiente terminas dándote cuenta que estás frente a la chica más especial de todas-


Serena había ido al baño así que no le había mentido a Thomas del todo. El tema es que se había mantenido en ese lugar menos del tiempo requerido y se había marchado en busca de un sitio más tranquilo. El baño había sido una excusa para retirarse de la mesa cuando la situación se volvió un poco incómoda. Había cambiado eso era cierto y ya no le costaba tanto soportar que quienes le rodeaban le miraran y oyeran cuando hablaba pero ellos eran desconocidos. Apenas si lo podía hacer con su círculo más cercano. Tenía que avanzar paso a paso así que la soledad era una buena alternativa en ese instante.

Recordó lo que Yaten le había dicho la tarde anterior antes de salir huyendo de su casa.

Serena esquivaba a la soledad tanto como era posible, no era una sensación que le gustara, tal vez por las muchas veces en las que se vio sola sin sus amigos en situaciones complejas.

Pero de vez en cuando es necesaria. Una vez más ella y Yaten coincidían en un punto.

Removió una pesada cortina de un ventanal que llegaba hasta el cielo del salón y halló lo que encontraba.

Antes de ingresar al salón había notado unas lindas terrazas a ambos costados del recinto. Destrabó el seguro de la ventana y puso un pie en el exterior. El aire limpio y frío le golpeó los pulmones pero conforme avanzaba se fue acostumbrando. Encontró una estrecha escalera de caracol y su curiosidad afloró de inmediato. Con delicadeza tomó su vestido y comenzó a subirlas a paso lento para no tropezarse. Unos minutos después llegó a un balcón que se extendía unos varios metros con vista a una piscina gigantesca rodeada de plantas frondosas. Caminó hacia el borde, se afirmó con ambos brazos sobre la barandilla de cemento labrado y respiró otra vez.

La noche estaba marchando mejor de lo que había esperado…hasta que comenzó a pensar en Seiya.

Dejó su vaso de ponche a un lado y de su bolso sacó su teléfono celular. Era una locura llamar a esa hora pero tenía que salir de la duda, tenía que comprobar que aún seguía conociendo a Seiya tanto como pensaba.

Buscó el número entre sus contactos y tras dudarlo un momento finalmente marcó. Apenas alcanzó a dar tono una sola vez. Se mojó los labios

- Hola-.

- ¿Bombom estás bien? ¿Pasó algo?-

Serena suspiró aliviada de oírle.

- No…-

Se oyó un ruido extraño

- Me estoy vistiendo voy por ti ahora mismo-

Serena se rió nerviosa

- ¡Seiya tranquilízate en serio estoy bien!-

Oyó otro extraño sonido, como el de una puerta abrirse.

- ¿Podrías dejar de dar vueltas en tu habitación? Es serio no me pasa nada-

Casi podía verle caminar de un lado a otro con grandes zancadas haciendo que la habitación se viera totalmente pequeña. Oyó un sonido sordo como si se hubiera dejado caer al suelo o algo así.

- ¿Como sabías que estaba aplanando mi habitación?-

Miró hacia el cielo nocturno

- Porque te conozco-

Eso la llevaba al motivo de su llamada

- Seiya hay algo que quiero saber-

Para que llamara en medio de la fiesta debía de ser algo importante.

- Lo que sea bombom-

Cambió de lado se celular.

- ¿Que es lo que no me dijiste en la tarde? lo que estabas pensando pero te callaste-

Serena le concedió a Seiya algunos minutos para pensar mientras ella se removía nerviosa en espera de la respuesta. El viento hacía que su vestido se ondulara y que su cabello se revolviera pero las ansias por saber si estaba en lo cierto o no hacía que todo lo demás careciera de importancia.

- Que te amo Serena- respondió Seiya luego de un rato- y que probablemente lo siga haciendo aunque no volvamos a estar juntos. Que separarme de ti aunque sea por unas horas me duele porque se que a tu regreso seguirás lejos de mí. Que pedirte un poco de tiempo para cambiar y ser mejor ha sido mi decisión más madura pero la más tonta a la vez porque vivo con el miedo a que el día menos pensado aparezca alguien con todo lo bueno que yo te dí y con todo lo que yo no pude darte…que merezca tu corazón más que yo bombom y se que eso podría suceder en cualquier minuto porque eres bella, intrigante y con un alma que fue hecha para amar a las personas-

El viento rozó el rostro de Serena y hizo que la solitaria lágrima que caía por su mejilla se desviara un poco del camino haciéndola volar hacia otro sitio. Estaba contenta por comprobar que aún seguía conociendo a Seiya, que sus ojos seguían siendo transparentes cuando se trataba de ella.

- Pero no te lo habría dicho porque sabía que te pondrías así, triste. Yo quería verte feliz y sonriente bombom, haría cualquier cosa por verte reír incluso mentirme a mí mismo. Así que ahí lo tienes me descubriste-

Serena se limpió la mejilla con una toallita de papel y apretó el teléfono entre sus manos.

- Gracias por ser así de honesto conmigo Seiya aunque no haya sido en el momento…es muy importante para mí saber que aún tengo esa conexión contigo, que aún te conozco más que a mí misma pero nunca temas decirme algo para protegerme. Por eso es que me enamoré de ti en primer lugar, porque eras capaz de verme como algo más que una niña frágil a la que cualquier cosa la hacía derrumbarse, eras el único que se portó diferente conmigo así que la próxima vez por favor dímelo. Es la manera que tengo para saber que las cosas entre nosotros no han cambiado del todo-

Serena volvió a cambiar de oído el teléfono y se acarició el otro que estaba enrojecido por la presión ejercida en él. Escuchó por el auricular la respiración constante de Seiya. Era un sonido relajante y tan familiar. A pesar de la distancia que los separaba, era la primera vez desde su abrupto término que se sentía tan cerca de Seiya.

- Es tan hermoso oírte decir eso bombom- dijo luego de un rato- que te enamoraste de mí…es por lo que este sacrificio vale la pena-

Se estaban entendiendo tan bien…quizás deberían platicar las cosas así desde ahora en adelante.

- Si al menos se viera la luna podría sentirte más cerca de mi bombom pero está tan oscuro-

A Serena se le ocurrió una idea loca.

- Tal vez pueda arreglar eso si quieres-

- Que está ideando tu cabecita linda bombom-

Serena buscó entre sus cosas un objeto del cual no se desprendía nunca. Cuando lo encontró lo abrió e inmediatamente y el sagrado Cristal de Plata quedó al descubierto. Lo sostuvo en su mano y poco a poco los rayos de luna se fueron colando a través de las densas nubes hasta que gracias a la ayuda del Cristal logró vencerlas. Era como si el brillo de la luna recayera en esa pequeña joya haciéndola resplandeciente.

- Ahora asómate por la ventana-

Espero a que Seiya lo hiciera. Descubrió que ya la había visto cuando se rió por el teléfono. Se lo imaginaba recargado con una de sus manos sobre el vidrio de la ventana de su habitación y sonriendo de esa forma dulce que le encantaba

- Técnicamente eso es hacer trampa bombom, si la Luna no quiere mostrarse por algo es-

Serena rió

- Ser lo que soy tiene sus ventajas. Ahora estoy un poco más cerca de ti-

- Casi puedo sentir la pálida calidez de la Luna, es como tú-

Serena miró la pantalla de su teléfono, llevaba poco más de veinte minutos hablando con Seiya y solo le parecían cinco. Thomas debía de estar enloqueciendo pero no quería dejar de hablar con Seiya.

- Supongo que después de hablar conmigo irás a dormir-

- No lo creo. Estoy en medio de un trabajo. Un ensayo para la clase de literatura y como no podía dormir preferí adelantar deberes-

Seiya era tan aplicado… a veces le daba un poco de pudor que le fuera tan bien en la escuela y ella peligrara en cada asignatura.

- Entonces te interrumpí lo siento mucho-

Aunque no lo sentía del todo.

- Para nada…de hecho cada vez que leía un poco me acordaba de ti bombom-

Serena sonrió complacida.

- Hay algo que deseo que escuches…es del libro que estoy leyendo…me parece apropiado-

- Está bien-

Seiya carraspeó un poco.

- …Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi... De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya…-

Serena de quedó muda sin saber que decir. La cadencia de su voz, las pausas, las inflexiones, la profundidad del mensaje, todo eso lo hacía perfecto ¿Cómo podía existir en el universo una persona a la que no conocía ni de nombre expresar tan fielmente lo que eran sus sentimientos hacia Seiya? ¿O acaso todas las personas enamoradas sentían de la misma forma intensa e incontrolable que ellos dos? Seiya en tanto aguardó varios segundos hasta que no resistió más el mutismo de Serena.

- Quien lo dice es una mujer, pero así es como yo concibo el amor por ti bombom, como renuevas mis esperanzas con cada suspiro tuyo…-

Serena seguía sin pronunciarse.

- Sé que suena un poco cursi pero…-

- Me encanta Seiya- lo interrumpió, Seiya respiró al fin- yo no se que decir. Solo que me encanta ¿Qué libro es?-

Serena oyó un ruido a su lado. Había alguien del otro lado del balcón. Ya no estaba sola. Y tenía el cristal de plata en la mano brillando como una linterna de alto voltaje.

Inmediatamente cerró la mano en un puño y se dio la vuelta para ver de quien se trataba, con el apuro pasó a botar la copa de ponche y se rompió en mil pedazos en el suelo.

Seiya oyó el estruendo desde el otro lado de la línea.

- ¿bombom que es eso estás ahí?-

¡Oh diablos alguien la había visto! ¡Que iba a hacer! Se puso tan nerviosa que casi deja caer el teléfono por el balcón.

-Seiya tengo que irme. Hablamos después ¿si?-

Le cortó antes de oír su respuesta y se quedó ahí congelada en medio del lugar intentando averiguar de quien se trataba y rogando para que fuera Thomas buscándola. ¡Como había podido ser tan descuidada! El lugar estaba repleto de gente y a ella se le ocurría jugar a la Princesa y revelar parte de secreto sin tomar precauciones ¿Le habían visto?

Tomando una profunda respiración dio un paso hacia delante

- Espera- le dijo una voz penetrante- no te acerques-

Por el tono ronco en la voz se trataba de un chico y seguramente pensaba que era un fenómeno de circo o de show paranormal. Serena casi se atraganta de los nervios. Sintió como el hombre se le acercaba.

Lo primero que notó era que se trataba del chico más grande que había visto en su vida. Y no solo en altura. Su cuerpo era enorme. Llevaba un traje color azul oscuro y su corbatín colgaba de un lado de su hombro. Su cabello brillaba a la luz de la luna y era negro y desordenado. Y sin embargo eso no era en lo que Serena estaba concentrada. No solo concentrada, sino que absolutamente anonadada.

Ese chico desconocido tenía los ojos más claros, brillantes, extraños, hermosos e increíblemente irresistibles que había visto en toda su vida, incluida la presente y la pasada. No eran verdes, tampoco azules, ni celestes. Eran más bien como agua marina pero con un toque luminoso que los hacía únicos. No sabía porque estaba tan segura de eso, solo era así y punto. Si alguien tuviera los ojos de ese color ya se habría hecho famoso o al menos conocido. Ni siquiera podía pestañear, además de todo lo demás también eran hipnotizantes.

Cuando el chico se percató que Serena le veía fijamente revolvió su cabello y dejó caer un mechón sobre sus ojos. En ese instante se rompió el hechizo. Serena pestañeó y se sonrojó de inmediato al recordar que había pasado. Le había descubierto. Tenía que actuar rápido.

- Lo siento yo…- intentó avanzar una vez más pero él se echó hacia atrás rechazando el intento de contacto.

- Te dije que no te acercaras-

Serena se congeló. Ahora estaba un poco asustada por el tono autoritario que usó pero el chico le indicó que viera hacia el suelo disipando sus temores. Esa era la razón.

- El piso está repleto de vidrios. Si avanzas puedes cortarte-

El misterioso chico apagó su cigarrillo en el barandal del balcón, se agachó y con un pañuelo de papel comenzó a reunir todos los vidrios que alcanzó a ver con la poca luz que había. Serena también quiso ayudar pero él frenó su mano antes de que alcanzara a tener contacto con la basura. Con un solo roce rápido e imperceptible le indicó que se detuviera.

- Ten cuidado. Si te cortas puedes heriste y manchar tu vestido-

- Eso no me importa-

El chico rió como si hubiera algo gracioso en ello.

- Si, claro-

Algo en el tono condescendiente que utilizó molestó a Serena. Tomó un vidrió entre sus dedos con sumo cuidado y lo depositó en el papel con lentitud, para su deleite. El chico observó con indiferencia.

- No digas que no te lo advertí-

En silencio comenzaron a limpiar el desastre. Actuaban rítmicamente pero ninguno de los dos se miraba ni se rozaba en lo más mínimo. Serena no sabía como abordar el tema del Cristal de Plata, del brillo extraño y todo eso. Si a eso le agregaba la forma grosera en la que el chico se comportaba no lo hacía más fácil.

- Yo…- dijo recogiendo su cabello con las manos para que no le estorbara- ¿Llevas tiempo aquí fuera?-

- Un rato- respondió conciso

Serena asintió. Era evidente que no le gustaba platicar. O no quería platicar con ella. Pero si no le preguntaba no sabría jamás si le había visto o no. Tenía que salir de la duda así que insistió.

- Yo vine a tomar un poco de aire y al final me quedé más tiempo de lo pensado-

La miró a través de su negro cabello que ocultaba esos ojos que había visto.

- Ya veo- murmuró tan poco interesado en la conversación como sonó

Este chico es un antipático- pensó. Serena se irguió ya cansada de esa actitud y se cruzó de brazos

- ¿Sabes? no eres muy comunicativo que digamos-

Fiel a su furibundo estilo no le prestó la más mínima atención. Serena comenzó a impacientarse y golpeteó su zapato en el suelo para llamar su atención.

- Y bastante grosero también-

El chico dejó su labor a un lado y se levantó en toda su grandeza haciendo que Serena se viera pequeña e indefensa en comparación.

- Mira rubia- Serena se irguió aún más- no se quien eres y no me interesa. Lo único que se es que estaba aquí fumando tranquilamente cuando tú decidiste romper con eso y para que no comenzaras a gritar como una niña por lo de la copa rota decidí ayudarte. No me interesan tus gracias así que ahórratelas pero si hablamos de quien es molesto aquí pues creo que sales perdiendo, así que limítate a hablar con tu novio en otro lado o simplemente quédate aquí en silencio. Ya bastante tengo con recoger tu desastre así que no me fastidies la noche-

Y había soltado solo eso sin que se le moviera un solo músculo del rostro. Bastante impresionante si lo analizaba objetivamente. Lamentablemente no podía.

Había pasado mucho tiempo desde que alguien le trataba de esa forma tan ruda. Realmente a este chico no le agradaba en lo absoluto y no hacía ningún esfuerzo por esconderlo. Es más Serena estaba segura que quería que lo supiera. Se le quedó mirando serio, quizás aguardando a que Serena se pusiera a llorar o algo así pero no le daría en el gusto.

Así que se cuadró de hombros y en un gesto que el chico jamás se esperó Serena le enseñó la lengua acompañando el gesto con un ruidito de burla. Si el chico pudiera haberse puesto más pálido y molesto lo habría hecho.

De pronto se oyó una voz que venía del fondo de las escaleras y ambos se dieron vuelta para mirar quien venía subiendo por ella.

- ¿Serena estas ahí?-

Era Thomas y se oía ansioso. Esa impresión la comprobó a los pocos segundos ya que antes de que pudiera contestar estaba junto a ella abrazándola como si no la hubiera visto en días.

- ¡Por Dios Sere no desaparezcas así! ¡Llevo media hora buscándote por todos lados!-

Casi no la dejaba respirar. Como pudo buscó aire para poder responder.

- Perdóname no me di cuenta de la hora-

Le sonrió hasta que paulatinamente se alejó un poco.

- Eso está claro- dijo al fin notoriamente más relajado- De todos modos ¿Qué haces aquí afuera?-

Solo ahí Thomas se dio cuenta que no estaban solos. Se dio la vuelta y sonrió, sorprendiendo a Serena.

- Hey Lucio no te había visto en un buen rato ¿estaban juntos?-

Chocaron sus hombros en un claro gesto de complicidad mientras Serena los espiaba desde la espalda de Thomas. Así que el insoportable tenía nombre y al parecer se conocían. Ni en sueños podría haber estado con él de buena gana.

- Vine a fumar un rato-

- Y yo a tomar un poco de aire puro- respondieron al mismo tiempo

Le miró furibunda. Ni eso tenían en común. Él contaminaba el aire con el humo de su cigarrillo mientras ella buscaba oxígeno limpio. ¡Era un chico de escuela que se creía!

Thomas alejó un poco a Serena de su cuerpo ya superado totalmente el shock de haberla perdido por unos largos treinta minutos.

- Entonces no estaban juntos- dedujo no muy convencido

Lucio hizo un gesto con la boca que ofendió completamente a Serena. ¡Se sentía indignada! Thomas recorrió con su mirada el rostro de Serena, el de Lucio y ocultó una sonrisa.

- Veo que no lo están. ¡Uf que alivio pensé que ya me habían arrebatado a mi pareja!-

Lucio alzó las cejas en el primer gesto distinto a una mirada glaciar en su rostro.

- ¿Esta es tu pareja?-

El tono en el que dijo "esta" hizo que a Serena le hirviera la sangre. Y el dedo pulgar con el que la señaló fue la gota que rebasó el vaso. Caminó hacia el chico y lo empujó con la mano en el pecho.

- ¡Hey que te pasa eh! ¡Por que me tratas de esa manera! ¡Yo no te he hecho nada!-

No se movió ningún centímetro con el intento de empujón que Serena le propinó. La observó desde su altura imponente. Serena pudo divisar entre los mechones de su cabello como sus ojos resplandecían debido a una emoción que no sabía como interpretar ¿Furia, gracia, sorpresa? No pudo seguir pensando en el tema pues el rostro de Lucio a unos centímetros del suyo la distrajo por completo.

- No lo pienses mucho, en realidad es fácil. Detesto a las chicas como tú-

Thomas tomó con un brazo de la cintura a Serena y la apartó del chico que se veía furioso. No estaba entendiendo nada de lo que ocurría entre ellos pero no se quedaría a averiguarlo. Conociendo a Lucio y su temperamento y el de Serena generalmente tranquilo pero curiosamente explosivo en ese momento, era mejor retirarse cuanto antes.

- Serena cálmate ¿si? mejor vamos a bailar un rato antes que la fiesta se acabe ¡y a brindar también! Me debes muchos bailes y brindis recuérdalo-

Pero Serena continuaba preguntándose por que Lucio la odiaba sin ninguna razón. No lo conocía ¿Por qué se había formado una opinión tan negativa de ella? Sintió los dedos de Thomas en el hombro que intentaban tranquilizarla. Se relajó y se giró para verle.

- Si…está bien. Vamos-

Se dio la vuelta y bajó las escaleras raudamente sabiendo que Thomas se disculparía con su compañero y la alcanzaría después. Le daba igual. Ese chico no merecía ni siquiera un minuto más de su atención.


- ¡jajajaja ya basta no doy más!- gritó Serena después de la octava vuelta que Thomas la hacía dar en la pista de baile.

Luego de bajar de la terraza Thomas había cumplido su promesa y la había conducido directamente hacia la extensa pista de baile. Una vez allí no se habían movido del lugar. Habían bailado al ritmo de cada uno de los variados temas que la banda tocó. Ahora se movían al ritmo de un rock clásico. Sinceramente Serena no sabía como bailarlo pero era Thomas quien la conducía de un lado a otro. La mecía junto con él, luego la hacía saltar y dar vueltas junto a una gran masa de chicos y chicas que reían y gritaban junto con ellos. Todas las cosas malas habían quedado atrás y se estaba divirtiendo como no lo hacía en mucho tiempo. Thomas se había encargado de dejar atrás el incidente con Lucio y hacerla sonreír más y más. Y lo había logrado.

- ¡Por supuesto que si puedes más! ¡Vamos Tsukino muévete como sabes hacerlo!-

La tomó de la cintura y la arrastró un poco más cerca del escenario para corear y saltar como la banda lo estaba haciendo. Estos se percataron de la pareja y los apuntaron, haciendo que un grito sonoro se oyera en todo el lugar. Serena se dio la vuelta para mirar a su alrededor: Les estaban alentando a ellos, para que cantaran y saltaran.

Supo en ese momento lo que era sentirse una superestrella y rió eufórica.

Media hora después de su contacto con el estrellato Thomas la condujo entremedio de la multitud hasta el lugar en donde se estaban sirviendo las bebidas. Serena tomó entre sus manos una copa de ponche y se la bebió de una sola vez. Thomas silbó y luego rió.

- Con calma te quiero sobria al terminar la noche-

Pero Serena volvió a hacerse de otra copa y la levantó.

- Dijiste que brindaríamos así que…-

Movió la copa y miró hacia la de Thomas que prácticamente estaba intacta. Lo que hizo el chico en cambio fue tomar la copa de Serena y dejarla sobre la mesa.

- ¿Qué te parece si dejamos nuestro brindis para cuando estemos en la casa de la playa?, estoy conduciendo sería muy irresponsable de mi parte seguir bebiendo-

Serena hizo un mohín pero sabía que estaba haciendo lo correcto.

- Está bien, pero al menos sentémonos un rato, los pies me están matando-

Se apoyó en Thomas para no cargar todo su peso en sus pies que palpitaban cada vez que daba un paso. La sentó en su silla y él cayó en la suya como peso muerto

- La verdad es que yo también estoy rendido, me encantaría sacarme este traje y ponerme algo más cómodo-

Se desabrochó el primer botón de la camisa y se abrió el corbatín. Serena se arregló el cabello despeinado y puso en su lugar la orquídea que estaba colgando a un lado de su cabeza

- Y a mí me encantaría que intentaras usar toda la noche tacones y que bailaras y saltaras con ellos ¡Ser una chica es terrible!- sollozó por sus pies hinchados

Thomas le dio la razón

- Te prometo que en cuanto lleguemos te haré un masaje-

Más gente de la mesa se dejó caer de a poco haciendo comentarios bastante parecidos a esos.

- ¡Esta fiesta ha sido genial!- exclamó Mya son la cara sonrosada

- ¡Si, pero ya quiero deshacerme de este vestido!- reclamó Yun abanicándose con una servilleta

- De todas formas queda poco, solo la elección del Rey y la Reina-

Thomas recostó su brazo en el respaldo de la silla de Serena

- Esto será interesante- le susurró Thomas en el oído a Serena quien se tensó un poco al oír de ese tema

Yun se acercó a sus amigos

- Debo decir que como miembro del comité organizador postulé a Serena para Reina del baile-

La rubia abrió la boca pero nada salió de ella. Thomas sonrió feliz

- ¡Eso es genial, Sere ganará estoy seguro!-

Ojala ella se viera tan contenta como Thomas- pensó. Pero el rostro de Yun tampoco era muy alegre.

- No te emociones demasiado. Solo chicos de último curso pueden ser elegidos reyes de la promoción ¡así que lo siento Sere! Intenté pelear por todos medios pero no lo logré, lo que me parece una locura porque tú eres la más hermosa de la fiesta ¡habría sido un suceso!-

Todos asintieron. Serena intentó parecer apenada pero lo cierto es que se sentía aliviada.

- Está bien, en serio pienso que es lo más justo. Aquí hay chicas que quizás han soñado todo el año con esto y que se han arreglado, vestido y esforzado para lucir bellas para sus parejas y para que esta noche sea inolvidable. Todas deben desear ganar aunque no lo digan ¡no puedo aparecer yo y quitarles eso!-

Sonrió dulcemente de esa forma que hacía sonrosar a cualquiera.

- Todas desean sentirse reinas al menos una noche-

Por un momento su mirada se perdió en lo más profundo de sus pensamientos a esos donde absolutamente nadie tenía acceso, su pequeño rinconcito privado de vida que aún le quedaba.

Y ahí se encontraba hasta que el flash de una cámara la hizo sobresaltar. Miró fijamente hacia la persona que estaba tras el lente y cuando éste se descubrió pudo verle. Era ese chico. Lucio. El que la había tratado como una rata sin razón. Pero esta vez la observaba de una manera muy distinta al primer contacto. Al menos no saltaban rayos asesinos de sus ojos, hasta podía jurar que su mirada se había suavizado un poco, aunque no podía saberlo a ciencia cierta.

Sus ojos brillaban de una forma totalmente diferente a como los había visto la primera vez.

La noche se estaba volviendo más y más extraña.

Yun saltó de su asiento y se apegó a él con naturalidad. Se empinó para poder ver las fotos y éste la miró reticente pero no la alejó.

- ¿Has tomado muchas?-

Asintió mientras apretaba el botón de la cámara para otorgarle un rápido vistazo a las fotos tomadas.

- Si, ahora iré a captar el gran momento de sus majestades reales-

Hizo una mueca de fastidio que la hizo reír.

- ¡No me pongas esa cara, tú te ofreciste así que te aguantas!-

En un gesto casi humano, Lucio le revolvió el cabello a la chica y se giró en sus talones sin decir nada más. Yun reclamó pero el culpable ya se había marchado.

- ¡Es un bruto!-

- Pero gracias a él has podido disfrutar de la fiesta- le dijo su amiga al mismo tiempo que le ordenaba el cabello.

Serena miraba de un lado a otro sin comprender así que Thomas se acercó a su oído para explicarle

- Lucio ayuda a Yun tomando las fotografías de la fiesta para el periódico y también algunas para el anuario escolar-

- ¿Pertenece al club de fotografía?- preguntó en un susurro

Eso no sería una buena noticia si sus planes de pertenecer a ese club se hacían reales.

- Nah, solo lo hace por diversión y para que Yun disfrute. No habría podido ni cenar con nosotros si no fuera por él-

Analizó un poco la reacción de esos dos al verse. Al menos no se había visto enojado

- ¿Están saliendo?-

Thomas alzó las cejas

- No lo sé-

Se oyó por el micrófono que pronto se anunciarían a los reyes del baile así que la expectación en el salón creció. La única que se sentía relajada era Serena así que se acomodó en su asiento y disfrutó del espectáculo fijándose en cada uno de los detalles, absorbiendo cada una de las miles de cosas que sucedían al mismo tiempo.

Estaba asistiendo a una coronación. Y lo más hilarante de todo es que no era la suya.


La coronación de los reyes había sucedido más rápido de lo que pensaba. Una chica con un peinado de revista de modas y un maquillaje que rayaba en la perfección prácticamente corrió hacia el escenario gritando de alegría para recibir su reluciente corona. La corona le calzaba perfecto después de todo se asemejaba más a una Barbie que a una chica de preparatoria. Un aplauso generalizado y vítores de aprobación le siguieron.

El rey fue un poco más cauto aunque impecablemente vestido pero de todas formas una sonrisa de satisfacción lo acompaño hasta el baile final de los reyes.

A Serena le llamó la atención el respeto con que los asistentes al baile esperaron pacientes a que cada uno diera un pequeño discurso de agradecimiento y que después bailaran solos en medio de la pista de baile, con sus compañeros alrededor moviéndose al compás de la música y con las cámaras fotográficas y de video captando el momento cúlmine de la noche.

Le pareció algo bastante bonito pero muy poco útil para aplicarlo en la vida real. De todas formas lo disfrutó.

Ya pasadas las dos de la mañana el baile llegó a su fin y aquellos que iban a la fiesta en la playa se comenzaron a reunir fuera del salón para las últimas coordinaciones. Thomas esperó paciente a que Serena se comiera un último postre antes de tomarla de la mano y bajar las complicadas escaleras del hotel.

- Bajar no es tan difícil- le dijo con un poco más de confianza

- Eso es porque ya te has acostumbrado a caminar con esos tacones asesinos de tobillos-

Soltó una risa mientras que con la otra mano se tomaba el vestido

- ¿Asesinos de tobillos? ¿Lo dices por la chica que se torció el pie bailando verdad?-

Asintió varias veces

- Sé que ustedes las mujeres desean verse esbeltas y todo eso pero deberían haber límites de altura. Observar como su pie se doblaba como plasticina no fue agradable-

- Tienes razón-

La vuelta se le hizo mucho más corta de lo que pensaba. Quizás los nervios le habían echo creer que la escalera esa era interminable. La mente a veces jugaba muy sucio.

Ya en tierra firme dio un saltito. Definitivamente se estaba acostumbrando a esos tacones. Incluso los pies ya no le dolían tanto después de un largo descanso casi estaba como nueva.

- ¿Qué fue eso?- le preguntó Thomas riendo pero al mismo tiempo viendo a su alrededor en busca de sus amigos

- La confirmación de que he dominado estos tacones-

Movió la cabeza sabiendo que Serena tenía una mente única. Encontró a lo lejos un par de amigos así que la arrastró con él hacia el grupo. Eran Mike y otro chico que Serena no conocía pero al que reconoció como aquel que la había estado observando de manera extraña. Eso no le agradó.

- ¿Estamos listos?-

- Solo falta Jay que solo Dios sabe donde está metido a esta hora-

Ambos rieron como compartiendo una broma interna que Serena no conocía pero a juzgar por el comentario que Thomas le había dicho anteriormente entendía brevemente. A Jay le gustaban mucho las chicas lo captaba.

Serena dio un vistazo general para ayudar a buscar al extraviado y también para evitar a toda costa sentirse intimidada por ese chico que seguía observándola de una forma tan desagradable que a duras penas aguantaba plantarse frente a él y pedirle que se detuviera. Poco a poco Serena comenzó a acercarse más al costado de Thomas, hasta que éste pasó un brazo alrededor de su hombro sin dejar de platicar con Mike acerca de otra cosa, al menos así se sintió más protegida pero no a salvo de su acosador.

Serena no supo si por el frío o por la repulsiva sensación que ese chico le causaba, pequeños temblores le comenzaron a recorrer el cuerpo, haciendo que Thomas finalmente interrumpiera su plática con Mike para observarle.

- Sere si quieres podemos esperar en el auto, la noche está fresca-

Eso hizo que se le iluminara el rostro. Asintió completamente de acuerdo. Se dieron la vuelta pero una risita desagradable les hizo detenerse. Oh-Oh- pensó. Tenía un mal presentimiento. Thomas se giró pausadamente arrastrando con él a Serena. Era ese chico. El acosador.

- ¿Disculpa amigo pasa algo?- preguntó Thomas en tono amistoso

El chico alzó las cejas como si se viera sorprendido. Era evidente que no lo estaba

- ¿Esta rubia de aquí es tu novia?-

Mike, quien estaba al teléfono desvió su atención ligeramente hacia lo que estaba pasando. Sin cortar su llamada se acercó unos pasos, situándose más cerca de Serena.

- ¿Y si lo fuera tendrías algún problema con ello?-

Volvió a reír de esa manera burlesca. Thomas soltó a Serena y caminó unos pasos hacia él.

- Te he visto durante la noche- le dijo un poco más serio incluso con el ceño fruncido- y todas las veces te he descubierto en lo mismo así que te lo pido caballerosamente: deja de mirarla como si quisieras saltar sobre ella porque eso no va a suceder ¿lo captas? ella no está interesada, le desagrada que la mires así y a mí me molesta que no tengas respeto por la cita de otra persona así que por favor terminemos esto en paz-

Le dio un asentimiento y tomó la mano de Serena para sacarla de allí pero no fue lo suficientemente rápido para evitar que el chico agarrara parte del vestido de Serena y lo tironeara con violencia haciendo que casi cayera. Eso fue suficiente para que Thomas soltara a Serena y saltara directamente hacia el chico golpeándolo con ambas manos extendidas en el pecho, haciéndolo trastabillar.

- ¡No vuelvas a tocarla nunca!- exclamó con furia

Serena abrió unos enormes ojos. Ahora no solo estaba incómoda sino que también aterrorizada.

Mike sostuvo a Serena para que no corriera hacia Thomas aunque ella no sabía que se estaba moviendo, su cuerpo al parecer había cobrado vida propia e involuntariamente estaba caminando hacia Thomas. Entonces esa era la razón de las manos de Mike aprisionándola. Varios chicos y chicas comenzaron a agolparse en el lugar tentados con la ilusión de presenciar una pelea antes de marcharse a casa.

Cuando Mike vio a alguien conocido le dijo que trajera ayuda para controlar la situación.

El chico que había comenzado todo el lío caminó otra vez hacia Thomas y miró por sobre su hombro buscando la mirada de Serena, que por cierto le devolvió una cargada de desprecio.

- No me culpes a mí- dijo el chico aún con ánimos de reír- culpa a tu chica que estuvo toda la noche mostrándose para mí con ese vestido-

Serena se miró a sí misma intentando recordar si en algún minuto de la noche había hecho algo que hiciera pensar o hacer creer a ese chico que buscaba captar su atención. Era una de las pocas veces en que estaba convencida de algo. No había hecho nada.

Mike la sujetó con más fuerza quizás buscando un motivo para detenerse él también. Thomas movió la cabeza detractoramente.

- ¿Por que no te dedicas a perseguir a tu cita y dejar en paz a la mía? ¿O eres tan idiota que nadie quiso venir a la fiesta contigo?-

Eso sí que le quitó la sonrisa al pedante. Había sido un golpe bajo pero necesario. La mandíbula se le endureció y dejó de concentrarse en Serena para solo taladrar con la mirada a Thomas. Mike puso una mano en el antebrazo de su amigo.

- Tommy ya déjalo es solo un tonto envidioso-

A lo lejos se oyeron pasos apresurados de un par de tacones. A los pocos segundos Yun estaba junto a Serena tomándola del brazo y exigiéndole saber que estaba sucediendo. Thomas hizo el amague de sacudirse la ira del cuerpo y movió a ambos lados su cuello

- Sólo desaparécete de mi vista idiota- le dijo al chico conflictivo. Con eso daba por terminada la discusión. Pero en cambio éste sonrió tontamente.

- Claro macho, nos veremos en la fiesta de la playa-

Serena miró a Thomas. Si eso era así pues prefería que la fueran a dejar a casa.

- Olvídalo acabas de ser desinvitado- dijo Thomas altivo

- La casa no es tuya-

- Pero es de mi mejor amigo y si yo digo que no vas, no vas-

Los ánimos volvieron a calentarse. El chico acosador desconocido quiso lanzarse sobre Thomas con toda su fuerza pero éste resistió empujándolo antes de que lo golpeara con su puño. Serena estaba a punto de sufrir un ataque al corazón, eso hasta que otro personaje apareció en la escena. Claro, quien más. Ese chico exudaba problemas.

Lucio tomó a Thomas con una mano cargándola en la parte de atrás de su cuello mientras que al otro chico lo detuvo con un puño sobre su pecho.

-Tú- le dijo al desconocido con una voz calmada y amenazadora a la vez- vete de aquí sino quieres tener verdaderos problemas-

El chico se vio como un niño delante de Lucio.

- ¡Pero Lucio él empezó!-

No se tragó eso ni por un segundo a juzgar por la cara que puso.

- No me mientas. Thomas es mi amigo y lo conozco, él no reacciona de esta forma por nada así que debiste de hacer algo muy malo para hacerlo enojar. Y si se lo hiciste a él pues también a mí-

Serena casi se ahoga con una risita nerviosa. Si supiera que indirectamente le estaba defendiendo a ella…

Lucio miró a Thomas y al hacerlo cambió totalmente su expresión a una mucho más amistosa.

- Deja a este imbécil acá, yo me encargaré de que ni se le ocurra aparecer por la playa. Ahora cálmate, súbete a tu auto y de paso llévate a tu pareja contigo-

A Thomas le costó un poco volver a la realidad, después de ese subidón de adrenalina veía todo a cien por hora. Enfocó un poco la mirada en Lucio.

- ¿Estás aquí amigo?- le preguntó como queriendo saber si había vuelto a la tierra. Thomas asintió y él lo hizo para corroborar aquello

- Está bien, ahora has lo que te digo. Deja esto atrás, ya pasó, se terminó. Ve con tu chica-

Miro hacia Serena sin ningún tipo de expresión

- Debe de estar muy preocupada por ti-

En ese momento miro hacia Serena quien veía toda la escena aún absorta. Yun quien no se había despegado de ella y acariciaba el dorso de su mano para contenerla le hizo un gesto para que se acercara así que lo hizo. Serena se abrazó a él tan fuerte que solo ahí comprendió lo que había sido para ella. Besó su cabello mientras respiraba más controlado

- Larguémonos de aquí-

Ambos se marcharon dejando a los demás terminar de solucionar el problema.

Ya en el automóvil Thomas reposó la cabeza en el asiento y cerró los ojos mientras Serena se debatía entre que hacer. Finalmente Thomas se revolvió el cabello con fuerza

- ¡Lo siento Sere no se que me pasó! ¡Pero ese chico y su forma de actuar contigo me enfadó tanto! nunca me comporto así soy todo paz y amor y ahora dejé salir lo peor de mi…me siento terrible por ti…-

Serena lo golpeó en el hombro con su puño suavemente y le sonrió. Era mejor tomarse las cosas con normalidad después de todo no había sucedido nada malo. Ahora que estaban en el auto se sentía mucho más segura.

- Gracias por defenderme Thomas pero realmente no me importaba lo que ese chico decía, lo único que me preocupó fue que te lastimaran. Me habría bastando con que estuvieras conmigo y ya. Sé que tú no piensas lo que ese chico dijo de mí así que…-

La miró desde su posición y al rato sonrió de lado

- Lo que me estás diciendo es que peleé por tu honor en vano-

- No sé si en vano pero me habría ahorrado un buen susto si solo lo dejabas pasar-

- Si…- dijo Thomas un poco apagado- lo siento Sere, no pensé en ti en ese instante-

Pero ella no lo veía así

- Quizás pensaste demasiado en mí y te lo agradezco…tan solo ¿podemos dejar esto atrás? no lo pasé nada de bien aún estoy un poco asustada de lo que ese chico loco pueda hacer así que mejor vamos y borremos los últimos quinces minutos de la noche-

Buscó las llaves del carro y las introdujo en la ranura de contacto.

- Tienes toda la razón aunque no te preocupes. No volverá a molestarte a ti ni a nadie-

Serena dio una última mirada hacia las afueras del estacionamiento. Vio como Yun y Lucio platicaban seguramente sobre lo que había sucedido. Se concentró en él. Lo casi nada que conocía del chico le parecía totalmente desagradable pero en este pequeñísimo caso y solo por esta vez creía que era la persona indicada para dejar esto en sus manos.


El viaje a la casa de la playa había sido breve y ya en el lugar se habían desprendido de su ropa de gala y cada uno optó por la ropa que se sintiera más cómodo.

Cuando Serena tomó su maleta y la abrió agradeció al cielo por ser Amy aquella que la arregló. Dentro encontró un par de jeans- sus favoritos- y un sweater color celeste adecuado para la fría noche. Unas zapatillas color blanco que harían a sus pies sentirse mucho más cómodos y ya estaba, Volvía a ser la misma Serena de siempre, salvo por su peinado. Con delicadeza se sacó la orquídea el cabello y la guardó muy bien para no perderla. Se alisó el cabello con los dedos y como no contaba con el tiempo ni con los implementos para peinarse y hacer sus chonguitos tomó una cinta color amarillo y se hizo una coleta. El maquillaje aún sobrevivía y como nadie le había dicho que parecía un payaso con él se lo dejó. Se miró al espejo y sonrió.

Cuando salió del baño Yun aguardaba. Vestía algo similar a ella, salvo por una sudadera enorme que la cubría casi por completo y que no le permitía ver más que parte de unos jeans color verde y unas zapatillas del mismo color.

Tomó a Serena del brazo y la condujo por la casa

- ¡Tuviste suerte de empacar algo abrigador! Yo tuve que robar esto del portamaletas de Lucio-

Serena le miró de inmediato

- ¿Eso no le molestará?-

- ¡Claro que sí! pero lo superará-

Asintió a medias. Yun rió comprensiva.

- Verás, él es mi amigo, de esos amigos a los cuales les soportas sus rabietas y arranques de mal humor y ellos a cambio están ahí cuando no quieres ver a nadie. Él me escucha y yo trato de hacer lo mismo por él. Soy así como la única persona que puede con su extraña personalidad-

Serena sonrió. Al parecer Yun y ella tenían bastantes cosas en común

- Yo también tengo un amigo así. Mi mejor amigo y también lucho con su personalidad-

Eso hizo que a Yun le brillaran los ojos de manera extraña

- Ya veo…Yaten Kou ¿verdad?-

Serena dejó de caminar pero el brazo de Yun la obligó a continuar caminando

- ¡No te sorprendas ya se parte de tu historia! culpa a mi instinto periodístico ¡pero guau! ¡La novia de Seiya Kou….es impresionante!-

La rubia entre avergonzada y nerviosa.

- Eso…bueno…no es del todo así pero…-

Yun la hizo callar

- Distanciados lo sé. Pero no quita el hecho de que siga enamorado de ti ¿verdad?-

¿Cómo esta chica sabía eso?

- La verdad es que…es complicado-

- Uhm…-murmuro Yun con mirada traviesa- lo complicado es muy divertido a veces. De hecho me encantan las cosas complicadas-

El tono con que lo dijo hizo a Serena sonreír

- A mí no me gustan tanto, soy más simple de lo que piensas-

Yun abrió una puerta

- Eso- dijo al mismo tiempo que hacía pasar a Serena por ella- no te lo creo ni aunque me lo jures por tu madre-

Cuando cerró la puerta tras Serena se tocó la nariz con un dedo

- Mi olfato es más agudo que el de la mayoría. Tu tienes algo Serena Tsukino, hay mucho cosas más en ti que me encantaría descubrir y espero que me des la oportunidad de hacerlo-

Serena solo sonrió dando gracias al cielo que llegaran a su destino antes de que continuara sometiéndola a ese interrogatorio sin piedad.

Cuando cruzaron la sala principal Jay se carcajeaba recostado en el sofá de su casa mientras Thomas figuraba sentado en muchos almohadones ubicados en el suelo. Yun y Serena se sentaron una a cada lado de Thomas mientras Jay luchaba con su ataque de risa. Se secó las lágrimas que se agolparon en sus ojos con el dorso de la mano

- ¡Así que te peleaste con un tipo! ¡Tú, el embajador de la paz! ¡Es tan chistoso!-

Mike llegó desde el exterior con un par de bolsas. Yun estiró los pies mientras se acomodaba

- Créelo pero es cierto, yo lo vi. Es algo que incluiré en mi reporte de la fiesta claro está-

Thomas se quejó sonoramente

- ¿Podrías al menos resguardar mi identidad? No quiero que piensen que soy un buscapleitos o algo así-

Mike se sentó de golpe y dejó las bolsas en la mesa de centro.

- Las chicas aman a los hombres rudos. Eso subirá tus bonos Tommy, bien por ti-

Yun se lanzó a abrir las bolsas y vació su contenido. Era comida de todo tipo y bebida, algunas cervezas y demás cosas que no tuvo interés en mirar.

- No necesito bonos ni esas tonterías. Tengo novia por si se habían olvidado de ese detalle-

- Y estará feliz de que te hayas peleado con otro chico- agregó Yun con ironía

Pero Thomas buscó la mirada de Serena y ambos sonrieron de manera cómplice

- Por supuesto que lo estará- dijeron al unísono

Yun le lanzó un paquete de maní a Jay éste lo agarró con maestría

- De todas formas ¿porque lo hiciste? Tú no eres de los que se trenzan a golpes por nada-

Abrió el contenido y comió con ganas

- Intentó sobrepasarse con Sere, no podía dejar las cosas así-

Yun lo golpeó con fuerza

- ¡Pues entonces retiro lo dicho! ¡Tu novia estará orgullosa de que hayas defendido a su amiga!-

Jay asintió

- ¿Y donde está ese chico con el que Tommy luchó? Podrían haber continuado el pleito aquí, habrían animado el ambiente-

Mike y él chocaron sus puños mientras Yun le susurraba a Serena lo tontos que eran los hombres

- Lucio se encargó de él-

Los que antes reían hicieron una mueca de pesar

- Entonces podemos despedirnos de ese pobre desdichado-

- Que descanse en paz- dijo Jay con la boca llena de maní

Serena, quien se había mantenido al margen de la conversación vio lo serio que eran sus semblantes y se sonrió. Le tenían que estar tomando el pelo o algo así.

- Eso…eso es broma ¿cierto? No le hará daño… ¿verdad?-

Mike se acarició la barbilla

- Dicen que una vez se las arregló para hacerle frente a cinco hombres y salió ileso-

- También se comenta que estuvo en la cárcel por violencia callejera-

Serena miró a Thomas ¿Qué clase de amigos tenía? Se encogió de hombros

- Son solo rumores-

Pero fue Yun la que golpeó la mesa con un par de latas de refresco

- Ya dejen de decir tantos disparates y pongan fin a esas habladurías o yo misma me encargaré de contárselas a Lucio y conocerán lo que es verlo realmente enojado-

Todos alzaron las manos y cambiaron de tema a uno totalmente trivial. Al parecer todos conocían su temperamento. Salvo Serena.


Avanzada la noche a Serena se le antojó un emparedado. Después de pasar más de dos horas jugando a los naipes con Yun, hablando de los looks de las chicas en la fiesta y de quienes eran los más guapos se le había abierto el apetito con ganas. Así que se levantó de la mesa y se dirigió en la cocina. Allí se encontró con Jay, que preparaba hamburguesas y salchichas para sus invitados en tres grandes sartenes. Olían exquisito.

- Si quieres puedo hacerte unas a ti también- le dijo amablemente

Serena sonrió feliz. La cocina era una de las miles de cosas que se le daban pésimo así que aceptó con ganas. Sacó otras más del congelador y las puso en el sartén. Con hábiles movimientos les dio un par de vueltas y encendió un artefacto para aminorar el humo y evitar así que se propagaran por toda la casa

- Las habría hecho afuera pero está muy frío-

Tomó de la despensa un recipiente con forma ovalada de madera, lo cubrió de papel absorbente y vació la comida. Como las de Serena aún estaban crudas las dejó en el fuego.

Abrió otro cajón y extrajo pan. Del salón principal comenzaron a llamarlo así que se apresuró.

- Tu comida estará lista en cualquier momento, solo preocúpate de que no quede cruda. El pan está ahí y puedes tomar lo que desees de la nevera. Siéntete en tu casa-

Antes de que Serena pudiera preguntarle más estaba sola en la cocina con una espátula en la mano y unas hamburguesas en el sartén. Las observó un rato. No podía ser tan difícil saberlo. Con el utensilio de cocina imitó los movimientos de Jay. La dio vuelta sin tanta elegancia pero al fin y al cabo lo logró. Cuando la carne adoptó un aspecto que le hacía creer que estaba cocida apagó el gas aliviada de no haber incendiado la casa en el intento. Se felicitó a sí misma por su logro.

El buen ánimo se le extendió a tal punto que comenzó a cantar una canción que había oído en la fiesta y que se había quedado grabada en el inconciente. Tomó un cuchillo y abrió el pan teniendo precaución de no cortarse. Buscó dentro de la nevera, encontrando tomate y lechuga así que tomó un par de hojas de lechuga, rebanadas de tomate y las puso dentro del pan, luego extrajo la hamburguesa y más fácil de lo que jamás hubiera creído su emparedado estaba listo. Volvió a tomar el cuchillo y abrió nuevamente la nevera en busca de mayonesa.

Con la cabeza sumida en el interior de la nevera no se percató cuando alguien más entró a la cocina así que cuando cerró la puerta y alzó la vista no estaba preparada para encontrarse con Lucio.

Serena soltó un gritito y retrocedió hasta golpear su cadera en la cocina a gas. Lucio la observó sin ningún tipo de expresión, como si ella no estuviera ahí. Caminó hacia la nevera y sacó de ella una lata de soda. Serena siguió atentamente cada movimiento mientras él tomaba un vaso de cristal y abría la lata

- Puedes bajar el cuchillo no pretendo atacarte-

Serena miró hacia abajo. Tenía el cuchillo agarrado con fuerza y apuntando directamente hacia él. Inmediatamente lo dejó a un lado y se sonrojó por lo tonta que había sido su reacción.

- Lo siento no sabía que…-

Lucio bebió con ganas del vaso y cuando terminó volvió a llenarlo. Serena estaba segura que quedarse allí sin decir nada era absurdo pero aunque no quisiera hacerlo tenía que resolver un asunto con él. Tenía que averiguar que es lo que había visto en la terraza del hotel.

Se estiró un poco para alcanzar su plato y se llevó su emparedado a la boca. Estaba delicioso para ser su primera comida que no se estropeaba. Comió en silencio con la vista pegada al piso. Podía oír que Lucio aún permanecía en la cocina pero no podía distinguir en que lugar.

Y la prueba más concreta de ello fue un chasquido y luego un olor que hizo escocer su nariz. Recordó el aroma del cigarrillo en la terraza. Perfecto el chico estaba impregnándola de cigarro.

- Estás bien- fue lo que salió de su boca mientras abría por completo la ventana de la cocina. Serena casi saltó al oír su voz. No sonaba como una pregunta. Más bien era una afirmación. Lentamente alzó la vista mientras masticaba su comida.

- ¿Di…disculpa?-

Agitó la mano con la que sostenía el cigarrillo.

- Cuando pasó lo de la pelea…te veías preocupada pero no asustada, te veías bien. La mayoría de las chicas se hubieran desmayado o lloriqueado. O ambas cosas-

Lloriquear. Era una palabra muy común en Yaten. Siempre la asociaba con ella. Que bien que no le había dado en el gusto de acertar.

- Eso me hace pensar que tal vez no es la primera pelea que presencias-

Si él supiera…

- No. no lo es- respondió seria. Mordió su emparedado con lentitud.

Lucio le dio una rápida mirada

- Estás resultando ser una rubia bastante extraña- fue lo que soltó

¿Se estaba dirigiendo a ella?¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué de la nada le estaba hablando como a un ser humano?

Serena dio un paso hacia delante. Tenía que salir de la duda de una vez.

- ¿Por qué me odias tanto? Ni siquiera nos conocemos y sin embargo siento que…-

- No te odio- dijo tajantemente- recuerdo bien claro lo que dije. Detesto a las chicas como tú, eso fue lo que dije…de odiar nada-

Serena tragó un trozo de tomate casi entero y dejó el plato a un lado para estirar su sweater y cubrirse un poco más. El frío que se colaba por la ventana era grande.

- Detestar…odiar es casi lo mismo. De todas formas no lo comprendo…-

Le dio una nueva calada a su cigarrillo.

- Solo digo que si estás saliendo con otro hombre deberías decírselo a Thomas, ser más honesta y no moverte a dos bandos, menos con alguien como él. Lo conozco y no se merece que juegues a las cambiaditas a sus espaldas-

Eso era. La había escuchado platicar con Seiya al teléfono. Por eso la mueca al preguntar si era la cita de Thomas. Lucio creía que Serena era la novia de Thomas pero que al mismo tiempo salía con alguien más. Serena casi soltó una carcajada. Todo era un malentendido.

Se sintió tan bien saber que no había hecho nada malo al menos intencionalmente para ganarse un enemigo.

Se acercó a él con más confianza.

- Verás…yo creo que ha ocurrido una gran equivocación-

- No veo en donde esté la equivocación-

El tono hosco había vuelto pero esta vez Serena se lo tragó

- Yo no estoy saliendo con Thomas, solo somos amigos, él tiene novia que da la casualidad es mi mejor amiga y yo…bueno tengo mis propios problemas que solucionar. El tema es que yo no lo estoy engañando porque no tenemos nada. Solos somos amigos-

Se le quedó mirando largo rato mientras él sopesaba la información. Finalmente y luego de dar otra calada a su cigarrillo asintió.

- Creo que ya veo en donde está la equivocación-

Se giró para mirarla de frente y ante la expectación de volver a mirar esos ojos impresionantes se tensó, pero no estaban allí, se veían azules y normales. Sintió un poquito de decepción.

- Entonces tú no eres su novia-

- No, no lo soy-

Se acarició la barbilla pensativo

- Supongo que me he comportado como un bárbaro contigo-

Serena sonrió.

- Algo así pero ahora que he entendido la razón es casi comprensible. Solo defendías a tu amigo. Yo habría hecho lo mismo aunque habría sido un poco menos ruda-

Apagó el cigarrillo y lo lanzó por la ventana en una actitud muy poco ecológica, pero no venía al caso. Se quedó mirando un momento hacia el exterior.

- Sabía que algo contigo no estaba encajando pero no podía ver que era. Ahora lo entiendo-

¿A qué se refería con eso? Mientras más hablaba con él más le intrigaba

- ¿Entonces por qué estás tú aquí y no la novia de Thomas?-

Serena intentó esconder un temblor. Si seguía tomando el frío de la noche amanecería completamente agripada.

- Thomas me había invitado antes de que comenzara a salir con Mina y no quiso retractarse en su compromiso. Rompía sus reglas de caballero o algo por el estilo-

Volvió a asentir.

- Eso suena a algo que Thomas diría-

Un silencio esta vez no incómodo se cernió sobre ellos.

- Así que Thomas tiene una novia de nombre Mina que no eres tú pero que no vino al baile con él porque te había invitado a ti primero, como amigos. A su vez tú tienes problemas que solucionar con otro chico que no es Thomas ¿Lo capté bien?-

Serena repasó eso en su mente para ver si estaba correcto. Con este chico era mejor no correr riesgos. Asintió luego de comprobar que estaba bien

- Es más o menos lo que sucede-

Serena volvió a su emparedado. Ahora que las cosas con Lucio se habían más o menos aclarado Serena tenía que tocar el otro tema que le interesaba y que probablemente les haría entrar en una nueva discusión, pero aunque fuera así tenia que saber cuanto había visto Lucio y luego de eso decidir que le diría. Jugó un trocito de lechuga, más nerviosa que al principio.

- Lucio hay algo que necesito preguntarte. Necesito saber en que momento llegaste a la terraza del hotel y cuanto viste de…-

- No se a lo que te refieres- respondió al instante

Serena se giró.

- Sí lo sabes así que por favor no intentes negármelo-

Lucio sacó otro cigarrillo ¿este chico tenia algún problema de adicción o algo así?

- Yo no ví nada-

Su calma casi la sacaba de quicio. Serena se sonrió

- Mientras más pronto me digas que viste más fácil será explicarte lo que…-

- Realmente no ví nada. No traía mis lentes de contactos-

Serena se frenó ¿Lentes de contacto? Cerró la boca de inmediato y se concentró en su rostro. Tal vez era eso lo que era distinto en él. Sus ojos se veían…normales…azules pero no del color extraordinario que había podido presenciar. Encendió el cigarrillo y le dio una calada.

- Tengo un problema con mis ojos…alguna anomalía genética que los hace demasiado claros y por lo tanto extra sensibles a la luz así que tengo que usar lentes de contacto para así protegerlos. Entre los flashes de las cámaras y las luces de la pista de baile…me dolió la cabeza así que salí a la terraza para descansar. Me los saqué un momento y al principio siempre veo un poco borroso…te oí hablar pero no pude ver de quien se trataba hasta que la copa se quebró en el suelo-

Las piernas de Serena flaquearon y se tambaleó un poco, cayendo al suelo de la cocina de pura felicidad ¡No la había visto! ¡Oh! el alivio eran tan grande que toda la presión contenida se había ido, dejándola con las piernas sin fuerza ni para ponerse de pie ¡Pero que importaba! ¡Su secreto seguía intacto! Lucio la observó desde su altura con una ceja alzada.

- Sé que mi problema es triste pero no creo que sea para tanto-

Serena se rió histérica mientras Lucio fumaba intentando averiguar que diablos pasaba con esa chica.

- ¡Lo siento es que no sabes el peso que me has sacado de encima!-

- ¿De nada?- dijo un poco dudoso

Pero Serena continuó sonriendo hasta que ya más recobrada puso las manos en el suelo para impulsarse y ponerse de pie. Lucio volvió a concentrarse en el horizonte.

- Así que ¿Qué se supone que debería haber visto?-

Serena hizo un gesto con la mano para restarle relevancia.

- ¡No tiene importancia era una tontería!-

- Claro- respondió sin creerse nada pero tampoco insistiendo en ello.

Serena ya más compuesta y con el ánimo totalmente renovado sonrió mordió con ganas su emparedado. Se sentía aún más sabroso que antes.

- Por la alegría que me acabas de dar te prometo que no le diré a nadie lo de tus lentes de contacto. Así quedaremos a mano ¿te parece?-

Se encogió de hombros. De todas formas no sabía de lo que estaba hablando.

- Supongo que está bien- respondió en su mismo tono grave. Siguió fumando con total calma. Serena no estaba segura de haber conocido alguna vez a una persona tan distante.

Esa era la palabra exacta para describirlo. Distante. Como si su mente estuviera divagando miles de kilómetros de distancia al sitio en donde estaban. En cierta forma le recordaba a Darien.

- Eres mayor que tus demás compañeros ¿verdad?-

Le dio uno rápido vistazo. Se le vio bastante sorprendido.

- ¿Ahora esto se transformará en un interrogatorio?-

Serena se quedó callada mientras él tomaba un pan y ponía una hamburguesa en el medio.

- Me tomé un año sabático a los 16, así que entré un año después. En resumidas cuentas saldré de preparatoria a los 19 años-

- ¿Y que hiciste durante ese año?-

- Viajé por el mundo-

La boca de Serena se abrió.

- ¿En serio? ¿Tus padres te lo permitieron? ¿Y en que lugares estuviste?-

Notó que eran demasiadas preguntas por la forma en que la miró, pero no lo podía evitar, cada vez que decía algo le surgían millones de preguntas más.

- En muchos lugares- respondió. Mordió su comida con ganas.

- Vaya- dijo Serena sorprendida- no se si podría estar todo un año fuera de casa sola y sin rumbo-

- Dime- le preguntó él aún masticando su alimento- ¿A veces no tienes ganas de mandar todo al demonio e irte lejos de aquí?-

Serena se quedó mirando a nada en particular por temor a que leyera sus ojos. Reconocerlo no era sinónimo de debilidad pero no por eso le hacía sentir más orgullosa. Untó su dedo en una bolita de mayonesa esparcida en su plato.

- Si, he tenido ese impulso- dijo al fin

- Pues ahí lo tienes, si podrías hacerlo. Basta con tener las ganas, un buen motivo y ya-

Sus palabras simplistas hacían que las cosas se vieran bastante menos complicadas de lo que la mente de Serena las hacía parecer. Lucio botó su segundo cigarrillo de la misma manera que el primero. Serena arrugó el ceño.

- ¿Sabes? contaminas el ambiente de dos maneras distintas con tu cigarrillo-

Mordió su comida ignorándole

- ¿Eres ecologista?-

- no, pero me preocupo por la naturaleza-

Le enseño el dedo pulgar

- Pues ten éxito en tu cruzada-

Sacó otro cigarrillo mientras comía. Serena estaba sospechando que este chico tenía un serio problema con la nicotina.

- ¿Y tus pulmones? Necesitas tener buena salud para jugar baloncesto-

Lo encendió y lo dejó recargado en un plato.

- ¿Eres doctora?-

Serena se sonrojó.

- Pues no pero…-

- ¿Te preocupas por mis pulmones también?-

Antes de que Serena soltara una excusa se giró para verle.

- Así que… quien eres rubia-

Eso no sonaba a una simple pregunta. Era como si implícitamente fuera cargada con algo más. Serena se tensó. Tal vez no había sido honesto con ella y sí había visto algo en la terraza.

- A que te refieres- preguntó acompañada de una sonrisa distractora

Obviamente con este chico nada resultaba. Continuo sopesándola.

- Para comenzar no eres ecologista, ni doctora-

Serena sonrió.

- Por lo preguntona que eres diría que tal vez eres una chica con complejo de periodista. Podrías trabajar con Yun harían una dupla de las tinieblas-

Pudo notar inmediatamente el cambio en la inflexión de su voz a uno casi imperceptiblemente más dulce. Casi. Serena comenzó a sentir nuevamente los estragos del frío en su piel. Tenía ganas de cerrar esa ventana para que el frío dejara de colarse a la cocina.

- Yun es una gran amiga para tí ¿verdad?-

Asintió con una extraña mirada en el rostro.

- Ella es mi chica especial-

Guau. Una gran revelación para alguien quien pretendía hacer creer que no tenía corazón. Inmediatamente se le vino a la mente Yaten. Tuvo la impresión de que si alguien le preguntaba eso a Yaten respondería lo mismo.

- Una síquica con complejo de periodista-

Serena ladeó la cabeza.

- ¿Eh?-

- Eso eres- le respondió como si nada- adivinaste que era mayor a mis compañeros y que Yun era mi amiga-

Serena suspiró. Hablar con este chico extenuaba

- Solo soy una chica común-

- Una chica que no teme enfrentarse a un tipo que le dobla en tamaño, que se ve involucrada en una pelea y no se le mueve un músculo del rostro y que va por un baile luciendo como una princesa de cuento de hadas pero por alguna extrañísima razón le aterra la idea de verse con la corona sobre la cabeza-

Serena se quedó muda de la impresión ¿En qué momento había deducido todas esas cosas? Lucio dio una última calada a su cigarrillo y lo lanzó por la ventana.

- Muy común de tu parte-

Serena se removió del rostro un mechón de cabello rebelde que se había soltado de la coleta.

- ¿Cómo sabes que…?-

Tragó pues se había quedado con la boca seca. Lucio se limpió la boca con una servilleta de papel, lavó su plato y lo secó mientras Serena esperaba una respuesta. Antes de que él saliera de la cocina se volteó a verle.

- También soy síquico-


Durante el resto de la noche Serena se entretuvo mirando a varios de los invitados jugar verdad o penitencia y a algunas chicas cantar karaoke animadamente. No volvió a encontrarse con Lucio ni tampoco pensó en él demasiado. Había corroborado que no había visto nada extraño y eso le bastaba para continuar disfrutando de la velada sin ningún tipo de preocupación.

Dos horas más tarde bostezó sintiendo los estragos de un día demasiado largo. La preparación para la fiesta y la velada misma le habían extenuado así que se acurrucó en la esquina de un sofá apoyando la cabeza solo un momento para descansar.

Al rato o en lo que pensó Serena era un rato oyó murmullos a su alrededor

- Pobrecilla se durmió. Creo que será mejor que la llevemos al dormitorio-

Serena se movió y abrió los ojos solo un poco. Eran Yun y Thomas casi sobre su cabeza. Tenía encima una manta color gris y un cojín en la parte de atrás de la cabeza. al parecer había estado ahí más tiempo del que pensaba, incluso la habían arropado sin que se percatara

- ¿Llevo mucho tiempo aquí?- murmuró apenas moviendo la boca

Thomas se arrodillló junto a ella

- Casi una hora. Oye Yun preparó un dormitorio para que lo compartas con ella así que si quieres ve a dormir. La verdad es que yo también estoy cansado y me iré a la cama-

Serena bostezó y se sentó como pudo en el sofá sujetando entre sus manos la manta. Se puso de pie tambaleándose un poco al hacerlo. Era buena idea ir a dormir y lo mejor para eso era una habitación y no el salón principal.

- Gracias Yun creo que es mejor ir a la cama y gracias Thomas por invitarme, de verdad lo he pasado muy bien-

Serena volvió a bostezar. Realmente lo había disfrutado todo pero el cansancio la estaba venciendo. Yun la tomó del brazo y Thomas las acompañó. El dormitorio de Thomas estaba frente al suyo así que se despidió de él con un gran abrazo y entró en el dormitorio. Sabía que tenía que removerse el maquillaje y lavarse los dientes así que como pudo se arrastró al baño con pasos pesados. Se miró en el espejo y casi pegó un grito. Tenía la máscara de pestañas un poco corrida y el cojín marcado en la mejilla izquierda. Muy lindo. Se lavó rápidamente, se secó con su toalla y salió del baño evitando que alguien más la viera así.

Se metió en la habitación se puso ropa de dormir y gateó hacia la cama que tenía su bolso encima. No supo en que momento Yun había desaparecido o si volvió a entrar al dormitorio, lo cierto es que en el momento en el que su cabeza tocó la almohada Serena se olvidó completamente del mundo.

Cuando Serena recién volvió a recuperar la conciencia era evidente de que era de día. Las cortinas no eran lo suficientemente gruesas como para absorber toda la luz del exterior así que el dormitorio estaba tan claro como si una lámpara estuviera encendida sobre sus ojos.

Se puso una almohada sobre la cabeza y se rodó hacia el otro lado.

Se percató de que la cama contigua estaba desordenada pero no había nadie en ella ¿Yun había dormido ahí o alguien más?

Escuchó risas provenientes de afuera y se sentó en la cama para mirar por la ventana.

Varios chicos estaban corriendo en la playa detrás de un balón de fútbol americano y a pesar del frío que debía de hacer solo vestían prendas ligeras y sin mangas.

Se acostó de golpe en la cama y cerró los ojos. Quería seguir durmiendo por mucho tiempo más pero el sonido de su celular terminó con la tranquilidad. No sabía en donde estaban sus cosas pero se oía cerca. Puso los pies en el suelo que estaba muy frío y caminó por la habitación buscando su bolso. Lo encontró cubierto sobre un montón de ropa desordenada. Lo abrió y sacó el celular.

Era un mensaje enviado por Darien. Lo que necesitaba para comenzar el día. Era para recordarle lo de la reunión y para confirmarle el lugar y la hora.

"Será hoy a las siete de la tarde en la azotea de tu preparatoria"

Conciso. Así era Darien. Tecleó un par de letras más y reenvió el mensaje a los que debían de estar presentes en la tarde y se sentó en la cama. Eran más de las dos de la tarde. Por eso es que todos se veían tan animados ahí afuera. Era tiempo de salir de su cómodo nido así que tomó una toalla y se dirigió al baño para una merecida ducha. Media hora más tarde salió envuelta con el cabello y el cuerpo en toallas blancas.

Entró a la habitación y Yun estaba sentada con las piernas cruzadas sobre su cama comiendo una galleta de cereal.

- ¡Buenos días dormilona! Te has perdido el desayuno, el juego de fútbol pero definitivamente el almuerzo no te lo perderás-

Serena cerró la puerta un poco tímida y se sentó frente a Yun sacándose la toalla del cabello.

- ¿Cuánto dormí?-

Yun sacudió las migas de su pantalón

- Muchas horas. Ni siquiera te diste cuenta cuando yo vine a dormir y menos cuando me levanté. Pensé que con todo el ruido que hice y con el de afuera despertarías pero no paso nada. Me asusté un poco e incluso le dije a Thomas que creía que estabas en coma pero me dijo que dormir eras así que te dejamos descansar. Vine por una bufanda y ya no estabas así que te esperé-

Serena asintió mientras luchaba con su largo y mojado cabello.

- Déjame a mí eso- le respondió Yun tomando la peineta del neceser de Serena y sentándose tras de ella- tengo una hermanita pequeña a la que siempre tengo que desenredar nudos. Soy una experta créeme-

Comenzó a desenredar con movimientos hábiles y casi imperceptibles.

- ¿Y como lo has pasado? Me interesa mucho saber tu impresión-

Serena metió los pies dentro de la cama para no enfriarse

- Todo ha sido muy lindo y me he sentido muy cómoda. A pesar de que no soy parte de su grupo la mayoría me ha hecho sentir a gusto-

Apenas si sentía el peine en su cabello. Yun tenía unas manos muy suaves y delicadas.

- Tienes el cabello tan largo…no te lo debes cortar desde hace mucho ¿no has pensado en hacer algo con él?-

Serena negó sin mover mucho la cabeza para que Yun no tuviera problemas en peinarlo

- Es algo así como una herencia de familia… no quiero romper con ello-

- Es muy bello…me recuerdas a esa princesa que vivía encerrada en la torre, la que liberaba su cabello para que el príncipe trepara por él ¿Muy romántico no?-

Se encogió de hombros. Las historias de Princesas no tenían el mismo impacto que antes en su vida.

- Doloroso diría yo- murmuró sin pensar mucho en que estaba diciéndolo en voz alta

Yun dejó de cepillar y soltó una risa contagiosa.

- Me caes muy bien Serena eres espontánea y divertida ¿Tienes algo con lo que sujetar tu cabello?-

Serena se sacó de la muñeca una cinta con la que había amarrado su cabello el día anterior y se la facilitó.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?- le dijo de pronto Yun

Amarró su cabello y lo soltó. Serena se ajustó la toalla al pecho y se dio la vuelta.

- Si, claro-

Yun volvió a morder su galleta.

- ¿Quién es Darien?-

Los ojos de Serena se agrandaron y se sonrojó ¿Quién era esta chica una espía? Sonrió nerviosa

- ¿Cómo tú…?-

Yun masticó como si hubiera preguntado simplemente por la hora

- Hay algo que debes saber acerca de ti cuando duermes: hablas mucho. Cuando llegué aquí balbuceabas muchas cosas y pude distinguir el nombre de Darien. Lo repetías constantemente-

Serena se llevó una mano a la cabeza. Ni siquiera recordaba haber soñado algo y menos con Darien. Eso lo recordaría.

- Yo… él es mi ex novio-

- Vaya- dijo Yun sorprendida- cualquiera pensaría que teniendo como ex novio al súper guapísimo y dulce Seiya Kou soñarías con él pero en cambio tu cerebro piensa en otro chico. Debe de ser todo una joya-

Serena aún estaba consternada por la noticia de que su cabeza inconcientemente pensaba en Darien ¿Por qué haría eso?

- Él es muy especial pero nuestra relación acabó muy mal. Apenas si me soporta-

- ¿Aún se ven?-

Serena torció la boca.

- Te dije que mi vida era un tanto complicada-

Yun tomó una gran miga y se la comió

- Eres una chica llena de secretos Serena Tsukino con razón…-

Se calló de improviso y Serena esperó. Yun rió y dio un saltito de la cama poniéndose de pie.

- La comida estará lista en unos minutos. ¡Estás adorable con ese peinado! ¡Ponte algo abrigado hace mucho frío!-

Corrió hacia la puerta pero antes de eso se envolvió la bufanda en el cuello.

- ¡Nos vemos fuera!-

Serena se quedó ahí sentada mirando como Yun se escabullía por la puerta como un pequeño ratoncito con un trozo de queso robado. Era una chica muy extraña. Pero de todas formas quien era ella para juzgar. Ella era la más extraña de todas.


Cuando Serena salió al exterior el olor de la barbacoa le hizo desear un enorme y jugoso trozo de carne recién asada. Thomas, que estaba en el otro extremo de la casa con el balón en la mano corrió para saludarla. La abrazó con afecto y Serena rió mientras se separaba de él como podía.

- ¡Estás sudado suéltame!-

Finalmente logró alejarse. Thomas se secó el rostro con el dorso de la mano.

- Se llama hacer deporte, lo que deberías hacer en ves de dormir tanto-

Jay apareció desde el fondo vistiendo un delantal blanco y un sombrero de cocinero color blanco.

- Buenos días Serena debo decir que te ves adorable el día de hoy-

Yun los sorprendió apareciendo con una cámara delante de su rostro.

- ¡Digan hola!-

Ambos chicos abrazaron a Serena y los tres rieron antes de que el flash de disparara. Después ella se unió, estiró el brazo alejando la cámara todo lo que la extensión de su brazo le permitía y apretó el botón capturándolos a los cuatro.

- ¡Ahora los dos besen a la bella durmiente!-

Tanto Thomas como Jay besaron cada uno una mejilla de Serena mientras Yun fotografiara el momento.

Durante toda la tarde se dedicó a tomar fotografías de cada detalle. De Jay cocinando, de los chicos jugueteando y de las chicas preparando ensaladas o simplemente platicando.

Cuando se sentó un momento para descansar y comer un poco no pudo resistir la tentación de ver su cámara.

- ¿Puedo?-

Yun asintió con la boca llena de comida. Serena la tomó entre sus manos con cuidado de no estrecharla en el piso. Era color negro, pesada y su lente era enorme. Cuando apretó el botón para ver las fotografías tomadas se dio cuenta que a Yun le encantaba retratar personas.

Rostros especialmente. Y los había con las más variadas expresiones. Alegría, diversión, enojo, sorpresa, emoción. Entre las muchas tomas encontró una fotografía suya de perfil mirando hacia el mar con ambos brazos rodeándose a sí misma su cintura. No supo si por la calidad de la resolución o simplemente por el talento de la fotógrafa lo que ésta le trasmitió oprimió su corazón. Yun miró por sobre su hombro mientras agregaba salsa picante a un trozo de su carne.

- Tus fotos son increíbles Yun eres una artista de verdad- murmuró aún mirándose en la cámara

La chica sonrió humildemente.

- Gracias pero la cámara también ayuda-

Serena la observó un poco más.

- ¿Qué modelo es?-

- Es una Nikon D600. Si alguna vez te interesa la fotografía tienes que comprarte una de esas. Ahorré medio año para comprarla pero valió la pena-

Serena asintió. Recordaría las características de la cámara porque lo cierto es que le interesaba.

- Si te soy sincera la fotografía me agrada…pero no se que tan buena sería en ello-

- Todo se trata de práctica pequeña Serena. Nadie aprende sabiendo-

Serena dudó

- Pero tu talento es natural no depende solo de un objeto…sabes cuando apretar el flash. No se si podría hacerlo como tú-

Yun se abanicó la boca pues al parecer había sido demasiado picante para su lengua

- ¿Como puedes saberlo si nunca lo has hecho? ¡Dios me estoy quemando!-

Serena meditó en lo que Yun le había dicho. Se repetía constantemente que no era muy buena para los deportes, los estudios ni cualquier cosa que se le pareciera pero en realidad nunca lo había intentado con ganas. Mina se había vuelto una gran jugadora de voleibol con mucha práctica y arduos ensayos y Amy obtenía buenos resultados académicos que eran reflejo de lo mucho que estudiaba para conseguirlos. Lo mismo sucedía con Rei y la beca que había conseguido por su esfuerzo, Lita y su pasión por la moda iba en ascenso…ninguna había obtenido todo eso sin poner de su parte. Eso le faltaba a ella. Iniciativa.

Levantó la cámara, la enfocó y disparó un par de veces, retratando a Yun. La chica se detuvo y abrió la boca indignada

- ¡Acabas de sacarme una foto jadeando como un perro! ¡Eso es hacer trampa!-

Le arrebató la cámara a Serena mientras ésta reía con gracia. Reviso las fotografías con ojo clínico.

- Para ser una principiante y tener una pésima modelo no lo has hecho tan mal. Es graciosa-

A Serena se le iluminó el rostro.

- ¿En serio lo crees?-

- No te mentiría cuando de fotografía se trata. Pero la idea es esa, que lo intentes y si sale mal lo vuelvas a intentar hasta que resulte y que saques fotos en las que no parezca loca por supuesto-

Agitó su cabello al aire. Serena volvió a intentarlo

- ¿Así está mejor?-

Miró la nueva toma de Serena. Asintió conforme

- Muy bien pero no me hagas caso con lo que dije anteriormente. Hacer fotografía artística con personas no se trata de rostros lindos y fotogénicos eso déjalo para la fotografía comercial. La idea es que puedas sacar lo que está en la cabeza, en el corazón de la persona y traspasarlo a la cámara, tal cual lo hiciste tú. A veces no es bonito o a veces no es lo que queremos que realmente se vea pero lo hace mucho más auténtico, más real-

Tomó su cámara para buscar una foto en particular, cuando la encontró se la enseñó a Serena. Era la suya, la que había estado observando hace un rato.

- Por ejemplo en esta foto. No tengo la menor idea de lo que estabas pensando o sintiendo pero si pude darme cuenta de algo: el mar te trae recuerdos y por tu mirada perdida pienso que los estabas evocando-

Repasó la imagen una vez más analizándose en la imagen.

- Seiya y yo estuvimos aquí una vez tan felices como no podrías imaginar. Al recordar su sonrisa y su calidez protegiéndome de la brisa marina…creo que simplemente me falta algo-

Aunque sabía que posiblemente no se debía hacer Serena pasó su dedo por la imagen.

- De lo primero que me enamoré fue de su sonrisa. Hubo una época en la que realmente reír para mí no era fácil y él lo consiguió cada vez que yo creí que no volvería a hacerlo-

Sonrió y Yun le devolvió la sonrisa que se fue apagando conforme pasaban los segundos.

- Lo que no puedo recordar es cuando Seiya dejó de hacerlo-

Yun se quedó en silencio.

- ¿Y sabes cual es lo más preocupante? No se si lo olvidé o simplemente no le presté atención-

Volvió a sonreírle, esta vez con escasa alegría.

- Yo probablemente en su lugar estaría llorando y maldiciendo su nombre…pero él en cambio me pide una segunda oportunidad, me recita poemas de amor…y sobretodo continúa intentando hacerme sonreír a pesar de que yo ni siquiera noté que él ya no la tenía en su rostro-

Se quedó mirando el mar con la misma mirada que Yun había capturado en la cámara.

- Quizás he estado pensando en Darien por algo que no puedo sacarme de la cabeza ¿Habrá sido necesario todo el daño que le hice si pudiendo hacer las cosas bien con Seiya volví a fallar?-

A Yun le pareció estar frente a una chica completamente distinta a la que había visto durante todo el fin de semana. Era como si sus ojos claros hubieran envejecido, cosa que era prácticamente imposible ¿Qué tanto podría haber experimentado una chica menor que ella?

- ¡Vamos Sere!- le dijo tomándola del brazo y restándole importancia a su charla- ¡son solo chicos! ¡Y tú eres una niña aún! Seguramente te equivocarás un par de veces en muchos ámbitos de la vida y no por eso dejarás de intentarlo ¡Así que no te pongas triste y despeja tu cabeza! Si te amargas nunca harás que las personas sonrían. Y quieres que Seiya sonría ¿verdad? Así que empieza a hacerlo más seguido. Pienso que nadie se resiste a sonreír cuando tú lo haces-

Le guiñó un ojo. Su jovialidad era tan contagiosa que Serena inmediatamente se sintió mejor. Suspiró y le sonrió más animada. Quizás tenía razón y estaba exagerando con todo esto. Deprimirse no era la solución a nada. Además Serena Tsukino nunca había sido de las que se desaniman así de fácil, tal vez no solo Seiya debía de volver a ser como antes, sino que también ella.

Tomó la mano de Yun de improviso y la arrastró hacia la playa. Ambas se sacaron sus zapatos y corrieron hacia el agua para correr y jugar con las olas. Sus risas se perdían con el ruido de las olas rompiendo en la orilla mientras que el viento se encargó de transportar el sonido aún a quienes se encontraban a distancia. Con solo oírlas comenzaban a reír también.

Serena se prometió a sí misma volver a reír más y así algún día vería en el rostro de Seiya sonriendo tal y como lo había hecho en esa misma playa.

Y se encargaría de nunca olvidar ese momento.


Serena y Thomas estacionaron fuera de la escuela. Era día domingo así que la gente que transitaba por el lugar era mínima. El chico dejó las llaves puestas, flexionó su espalda cansada de conducir y miró hacia la rubia quien tamborileaba sus dedos sobre su pierna de manera casi mecánica pues su mente ya estaba puesta en lo que se avecinaba.

- ¿Estás lista?-

Dejó de hacer el movimiento al oírle

- Nunca estoy lista para esto, nunca lo he estado y probablemente nunca lo estaré-

Thomas asintió con lentitud. Se agachó un poco para mirar por el vidrio delantero. El cielo estaba casi completamente nublado, lo más seguro es que se pondría a llover en cualquier minuto.

- ¿Cuántos años tenías cuando todo esto comenzó?-

La pregunta sí que la sorprendió un poco.

- catorce-

Asintió aún con la mirada puesta en el horizonte

- Yo a los catorce años apenas sabía como prepararme un emparedado, menos sabría como dirigir a todo un grupo, dar órdenes y las demás cosas impresionantes que te he visto hacer-

Pese a todo pronóstico Serena sonrió, haciendo que su nerviosismo pasara a segundo plano por un instante

- ¿Lo que me estás intentado decir es que está bien sentirme así?-

También sonrió

- A lo que voy es que te dijeron que debías hacer esto, pero no te dijeron como… eras pequeña y te imagino abrumada y asustada ante la presencia de este mundo desconocido. Pienso que ya sea a los catorce, los veinte o los treinta, nunca se está totalmente preparado para situaciones así. Actuar con nerviosismo es lo que toda persona haría y solo el tiempo te dará la experiencia necesaria para irlo tomando con más naturalidad-

Se abrazó a sí misma sintiendo como la temperatura del ambiente bajaba considerablemente, haciendo que incluso dentro del vehículo se sintiera el frío.

- ¡Vamos!- exclamó Thomas riendo- tienes que darte un poco de crédito. Estoy seguro que antes te costaba mucho más dirigirte a tus guerreras, expresar tu opinión y hacerla prevalecer hasta el final. Si lo puedes hacer más libremente hoy es fruto de lo que has aprendido en el camino y solo seguirá mejorando con el tiempo así como todo en ti Sere-

Ambos miraron al techo del automóvil cuando oyeron un ruido. Luego miraron hacia fuera. Las primeras gotas de lluvia se agolpaban en el parabrisas haciendo que la visión del exterior fuera más triste que antes.

- ¿En verdad lo crees así Thomas?-

Buscó la mirada del chico quien ya la observaba desde hace rato. Estaba serio.

-. No solo yo lo creo si no que todos los que estaremos contigo en esa azotea. Así que ya es tiempo de que te conviertas en una jugadora y apuestes todas las fichas por ti Sere-

El sonido de la lluvia rebotando en la lata del auto tronaba, haciendo incluso que varios sonidos incluidas algunas palabras de Thomas fueran acalladas. Pero al menos lo esencial del mensaje había sido recibido. Volvió a sonreír

- ¿Una jugadora eh? ¿Apostarías por lo que va a pasar ahí arriba?-

Indicó con la mirada hacia el tejado de la escuela. Thomas golpeteó su dedo por encima de su labio.

- Un par de caras largas, otro par de gruñidos molestos, uno que otro insulto de un bando a otro, pero sobre todo un ambiente que podrías cortar con una tijera. Lo habitual-

Antes de que Serena mentalizara todo eso Thomas tomó la manilla de la puerta y la abrió, cerrándola con un sonido sordo y corriendo por delante del automóvil para abrir la puerta de Serena. Ella suspiró y tomó su mano estirada para los efectos de ayudarla a bajar del auto. Inmediatamente al sentir el aire frío y un par de gotas mojándole el rostro la idea de quedarse en el auto fue más que tentadora. Thomas dio unos pequeños saltitos y miró hacia arriba

- No quiero presionarte pero me estoy mojando aquí Sere…-

Serena renunció a su metro cuadrado de seguridad y puso ambos pies en el asfalto.

- Solo algo normal ¿verdad?-

Corrieron juntos a refugiarse al tejado más cercano. Se sacudieron las gotas de lluvia de la ropa y del cabello.

- ¿normal?-

- A lo que apostaste… solo un día normal en la vida anormal de Serena Tsukino-

La lluvia comenzó a caer con más fuerza haciendo que la sensación ambiente bajara aún más de lo pronosticado. Afortunadamente ambos estaban vestidos para un frío día de invierno. Lo desafortunado era que no estaban preparados para un día frío y lluvioso. Las sombrillas no habían formado parte de su valija de viaje

- Ya sabes lo que dicen…si la vida te da limones pues has limonada-

Serena se secó el rostro con la manga de su sudadera y caminó hacia la entrada lateral de la escuela. Era día domingo y estaba cerrada por lo que tendrían que entrar por la escalera de incendios. Pensó un momento en el refrán que Thomas le había dicho. A cada momento se convencía un poco más de lo buena pareja que hacía con su amiga. Soltó una risita.

- Al fin Mina tendrá a alguien que le enseñe a decir los refranes como corresponde-

Su rostro de desconcierto fue evidente. Serena movió la cabeza aún burlándose y lo tomó del brazo, arrastrándolo junto con ella.

- ¡Vamos por esa limonada!-


A Serena no le sorprendió encontrar solo a una persona en la azotea. La puntualidad era una de sus características que al parecer aún no desaparecían. Llevaba jeans y una chaqueta deportiva color gris. Un paraguas color negro le impedía ver su rostro y también le bloqueaba su propia visión por lo que no se percató de la presencia de ella ni de Thomas, así que aprovechó ese pequeño instante para poder observarlo sin presiones.

Darien siempre había sido un chico alto. Cuando le miraba a los ojos tenía que estirar su cuello al máximo para poder alcanzar a verlos y aún así solo pudo apreciar una parte de ellos.

Definitivamente era muy alto. Y ella muy baja. Tal vez ese había sido el problema desde un principio, el porqué no habían funcionado… ella tenía que esforzarse demasiado para poder ver realmente como era Darien y a pesar de eso él seguiría pensando lo mismo perpetuamente: que ella era muy pequeña. Siempre pequeña ante sus ojos.

Y como una prueba de esa conexión imperecedera que aún los unía él se dio la vuelta lentamente y encontró su mirada. Serena contuvo la respiración por un segundo, para luego recuperar su ritmo normal. Serena miró hacia Thomas y se sonrojó ante su boba reacción.

- Hay personas- dijo Thomas como leyendo su reacción- que son capaces de sacudirte el piso con solo una mirada. No es algo que se pueda explicar, solo se siente y ya-

Puso una mano sobre su hombro.

- Ve con él, te aseguro que se siente exactamente igual de ansioso que tú así que deberían romper el hielo antes que los demás lleguen-

Le dio un empujoncito y palmeó su espalda haciendo que Serena diera un pasito hacia delante. Se volteó a verle un poco insegura.

- Si te sigue mirando es por algo ¿no crees?-

Dio una miradita de reojo para comprobar lo que Thomas le decía y cuando lo hizo asintió para sí.

- Supongo que debo ir…-

Volvió a empujarla esta vez un poco más fuerte. Oyó como sofocaba una sonrisita tras ella pero esta vez no volteó, sino que se concentró en correr hacia donde estaba Darien y escapar de la lluvia. Y así en menos de un minuto Darien estaba frente a ella. Al principio se le vio un tanto dubitativo pero con un rápido movimiento movió el paraguas para que ambos estuvieran cubiertos.

Serena agitó su coleta para desprenderse de las gotas de lluvia pegadas a él, todo ante la atenta mirada del chico.

- Tu cabello está…-

Serena dejo de moverse como un cachorrito mojado. Se dio cuenta que tal vez había salpicado a Darien con agua, aunque a la prudente distancia que estaban era poco probable.

- Lo siento… cuando llegué a la escuela estaba lloviendo mucho más fuerte-

Carraspeó y con un dedo apuntó a la cabeza de Serena

- A lo que me refiero es que lo llevas diferente-

Serena se llevó inmediatamente las manos a la cabeza. Era cierto. En la mañana se había arreglado exactamente como el día anterior. Era extraño que lo primero que le dijera fuera eso pero lo dejó pasar. Las conversaciones con Darien siempre eran así de raras.

- Si…me resultó más cómodo peinarlo de esta forma…no estuve en mi casa el fin de semana así que…-

No vio en él signo de sorpresa. Luego recordó que Darien estaba ligeramente al tanto de sus planes el fin de semana. Asintió tranquilamente.

- ¿Viniste directamente hacia acá?-

Serena le regaló una pequeña sonrisa de disculpa. Darien cubrió un poco más con su paraguas a Serena. Era como si de pronto la atmósfera se hubiera tornado diferente y la observara con más simpatía. Todo por un cabello mojado.

- Tú…- la voz de Serena tembló sin razón así que se la aclaró- tú me dijiste que teníamos que hacerlo antes de que oscureciera y no quería hacer esperar a nadie-

Ambos miraron alrededor. Solo Thomas figuraba sentado en un par de escalones revisando la pantalla de su teléfono celular, ajeno completamente a su charla privada.

- Pero creo que serán los demás quienes nos harán esperar- respondió Darien con un cierto tinte de disgusto en la voz

Serena enganchó sus manos en la parte de atrás de su espalda. De pronto se percató de un detalle.

- ¿Hotaru no vino contigo?-

Aunque era evidente que la niña no estaba con él, no creía impertinente saber la razón, después de todo había estado presente en la reunión así que como líder correspondía enterarse de su ausencia. O al menos eso era lo que se dijo para convencerse de lo acertado o no de su pregunta. Darien negó.

- Tenía una actividad en la escuela…una excursión a una reserva natural. Visitarían un santuario de aves, estaba emocionada con la idea y no quise que se lo perdiera…-

- ¡No al contrario!- exclamó Serena con una genuina sonrisa- me alegra mucho que Hotaru salga y comparta con gente de su edad, demasiado tiempo estuvo pensando en… ¿ella está bien? a lo que me refiero es… ¿es feliz?-

Era una de las cosas que más le preocupaba luego de su término con Darien. Era algo así como un cabo suelto.

- Ella…- respondió Darien con una voz más suave- ella se ve muy contenta. Cuando platicamos de la escuela lo hace animadamente y por lo que he entendido tiene un par de amigas con las que es cercana-

Serena asintió repetidamente

- ¿Entonces es feliz?-

- Si no lo es…al menos se esfuerza en serlo-

La manera en que los ojos de Darien brillaban cuando hablaba de Hotaru…el orgullo que sentía por ella era imposible de ocultar. Por mucho que intentara hacer creer al mundo que no sentía a Hotaru como una especie de hija, sus gestos, incluso su voz lo delataban.

El viento hizo que la lluvia cambiara de dirección así que Darien cambió de posición la sombrilla para cubrirlos nuevamente a ambos con ella. Serena dio un paso hacia delante acortando la distancia. Así podía apreciar mucho mejor su rostro.

Serena suspiró y miró hacia el sitio en el que estaban.

- ¿Por qué elegiste este lugar? Me sorprendí un poco al leer tu mensaje-

Darien sonrió de esa forma tan desagradable que había adoptado el último tiempo. Cuando enseñaba esa faceta suya, era preferible no estar tan cerca para verla, pero el espacio que cubría el paraguas no era tan grande como para darse el lujo de prestar tanta atención a esos detalles así que se quedó ahí.

- Es un lugar con historia ¿no crees? Aquí los vimos marcharse y hoy veremos a otras personas hacerlo-

Dentro del humor retorcido de Darien era inevitable rescatar que eso era cierto. Sí que era un lugar con historia para todos. Especialmente para ellos. Así que cuando se decidió a confesarle esa pequeña parte que él desconocía lo consideró oportuno. No podría haber un lugar ni un instante más adecuados.

- Cuando nadie sabía lo que había pasado contigo…cuando no tenía noticias de ti y el enemigo había descubierto mi identidad, realmente me sentía no lo sé…supongo que abrumada y me hallé aquí en una tarde lluviosa como ésta gritando lo mucho que te extrañaba-

Darien le miró con detención y fue visible como el rostro inmediatamente adoptó un aire más serio y no solo eso. Sus ojos reflejaban nostalgia. Serena una vez más se empecinaba en tocar temas que para él era mejor mantener muy alejados.

- No entiendo a que viene todo eso…- dijo luego de pestañear un par de veces

Serena se encogió de hombros.

- Tengo claro lo que opinas de mí y de lo que pasó entre nosotros. Pero en ese momento yo solo te necesitaba a ti y se que remover el pasado ya no tiene sentido pero tu y yo… nos hemos dicho absolutamente de todo…un poco más de honestidad ya no nos matará-

Terminó de hablar y agachó la vista un tanto avergonzada de lo que había dicho. A veces simplemente no se medía. Darien apretó con fuerza el mango del paraguas. Esa actitud tan indolente de Serena con el tema lo sacaba de quicio y no quería eso. Metió la mano libre dentro de su bolsillo y cambió de pierna en peso de su cuerpo

- Dicen que la historia se escribe por aquellos que vencen. Pienso que se aplica el mismo criterio cuando se habla del pasado. Es fácil hablar de él cuando dejarlo atrás ha sido tu elección y no la imposición de otro-

No entendía porque tenía la necesidad de hablar de aquello cada vez que tenía a Darien enfrente. Tal vez aún no perdía la esperanza de que Darien entendiera la razón de su actuar y quizás con el pasar de los años o siglos pudiera entenderlo. Alzó la vista y con un tenue movimiento levantó la comisura de sus labios.

- no pienso que sea malo hacerlo, hablar siempre es bueno-

Darien cerró los ojos y su frente mostró esa arruga que se formaba cada vez que estaba enojado. Serena echó la cabeza hacia atrás. Tenía que aprender a no llevar a Darien a sus límites. Abrió los ojos y ya no había signo de nostalgia en ellos.

- Por que lo haces Serena, porque insistes en hablar de ello cada vez que nos vemos. Tú ganaste, hiciste lo que deseabas, estás con la persona que quieres, lograste obtener lo que querías… porque no lo dejas estar y ya-

Oír su nombre de los labios de Darien era una sensación que muy probablemente no podría superar a pesar del tiempo. Metió ambas manos en el canguro de su sudadera y ya ocultas las retorció con fuerza, en un intento de aminorar los retorcijones de su estómago. Darien estaba un poco equivocado… después de todo ella ya no tenía todo por lo que había luchado. Las cosas habían cambiado un poco desde la última vez. Seguramente Darien se había percatado de la extraña atmósfera en aquel día en la casa de Rei, no había dicho nada pero estaba convencida de que lo sabía.

- Yo no estoy con Seiya al menos no como pareja, supongo que ya lo habías notado. Nosotros…-

Serena volvió a encogerse de hombros y le fue imposible completar la frase. Decirlo en voz alta era como hacerlo real y al mismo tiempo reconocerle a Darien que él había tenido razón cuando le enrostró que algo pasaba. Aún podía recordar vívidamente las palabras que había utilizado "Él será tu maldición" le había dicho. Interesante elección de palabras ahora que lo meditaba mejor…

- Ya veo- respondió Darien sacándola de sus cavilaciones

- ¿Como sabías que había algo mal en él?- preguntó Serena sorprendiéndole

Serena humedeció sus labios

- Tú me lo dijiste, fuiste el primero en hacerlo y se que tu intención no era ahorrarme dolores de cabeza pero aún así…-

Casi fue imperceptible pero Darien se acercó un poco más al rostro de la rubia.

- Tú también lo sabías-

Serena frunció el ceño y Darien alzó las cejas sorprendido.

- No me mires así, te creía un poco más astuta. Te lo dije aquella vez. Tienes el don de sentir la maldad en este mundo y combatirla pero estabas demasiado cerca como para verla. Bastó que te alejaras un poco para que te dieras cuenta como de mal estaban las cosas. El tiempo me dio la razón, como siempre lo dije-

Pero Serena casi no oyó la última parte. Ya estaba pensando en lo cerca que Darien estaba de su rostro. Estaba tan inmerso en la plática que no se había dado cuenta los escasos centímetros que los separaban. Podía distinguir incluso una peca junto a su nariz la cual podía apostar no estaba allí. Sus ojos seguían siendo tan azules como los recordaba, del mismo color a los de Seiya pero diametralmente opuestos. Los de Seiya siempre le parecieron puros y transparentes. En cambio los de Darien eran profundos, insondables como si en ellos ocultara del mundo sus temores. Y sus dolores.

Serena recordó lo que una vez le dijo Darien, que podía cambiar de aspecto o de actitud pero sus ojos siempre serían los mismos. Serena se preguntó que es lo que realmente veía Darien en ellos ahora ¿Los veía exactamente igual o como ella, podía distinguir en ellos las marcas de lo vivido los últimos meses?

- Demasiado cerca para ver eh…- susurró viéndolo a los ojos

Darien ni siquiera se había dado cuenta de que estaba conteniendo la respiración pero cuando lo hizo se odió por haber tenido por medio minuto ese tipo de reacción de hombre embobado. Dio un paso hacia atrás con firmeza a tal punto que optó por quedar solo semi protegido por el paraguas. Era eso o seguir prendado por los ojos de Serena.

Casi podía imaginársela en años venideros haciendo suya la belleza ya madura de la Reina Serenity pero aún conservando esos mismos ojos celestes brillantes y que te invitaban a reposar en ellos, contemplarlos hasta que el corazón se te derritiera por completo. No podía permitirse esa sensación después de todo lo que había pasado.

- Demasiado cerca- respondió en el mismo tono ido e ensimismado de Serena

La tranquilidad de ese extraño momento se rompió cuando por el rabillo del ojo Serena vio que alguien entraba a la azotea. Se dio la vuelta y era a quien menos esperaba o deseaba ver. Se giró para interrogar a Darien con una expresión totalmente distinta a la anterior.

- ¿Qué hace ella aquí?- preguntó apuntándola con el dedo pulgar

La Princesa Kakkyu hacía su entrada de forma calmada y con una expresión ilegible. Detrás de ella estaba Sura. Al menos ver a su amiga y saber que estaba bien hacía del mal rato no tan amargo.

De todas formas ¿Qué hacían aquí? Desde hace prácticamente dos semanas se habían marchado del apartamento de los hermanos Kou sin ningún tipo de despedida, aviso o señal de su paradero. Cuando ellos habían vuelto una tarde normal simplemente sus cosas habían desaparecido. Serena pensó que la Princesa Kakkyu había comprendido fácilmente el mensaje de que no quería saber de su presencia en la tierra y aún así aparecía como si nada hubiera pasado. Eso la hacía enfurecer. Y eso era decir bastante. Miró a Darien buscando algún tipo de explicación. Darien sintió como Serena claramente lo responsabilizaba de la presencia de la Princesa en el lugar.

- Estoy tan sorprendido como tú. Seguramente tu novio le avisó de la reunión-

Serena puso las manos a los costados viéndose más molesta que antes. Darien sofocó una sonrisa genuina. Verla así era poco común.

- Perdón. Ex-novio. De todas formas alguien le dijo y si no fui yo pues es obvio-

Se atrevió a darle otro vistazo. Platicaba de algo con Sura en el más absoluto silencio. Luego miró a Thomas quien también se había percatado de su presencia, encogiéndose de hombros al encontrarse con su mirada.

- No la quiero aquí- dijo con voz firme

Se encontró otra vez con los ojos de Darien.

Darien suspiró y miró hacia el cielo. La lluvia había cesado así que ya no había necesidad de la sombrilla. Al menos un problema menos. Pero no para Serena, quien bufó como niña pequeña. Era como si hasta el clima quisiera que la Princesa se sintiera cómoda en la tierra. Todo lo contrario a lo que ella anhelaba.

- No la quiero en este planeta-

Bajó el paraguas con calma y lo cerró. Cuando terminó se reunió otra vez con ella.

- Te oí la primera vez que lo dijiste y por si no lo recuerdas estuve ahí cuando le declaraste la guerra a la soberana de Kimokku-

Aunque intentó no hacerlo, sus mejillas se tiñeron de rosa oscuro. Darien volvió a sonreír esta vez no ocultando su gesto.

- Te sonrojas ahora pero parecías muy decidida con lo del golpe y todo eso-

Serena pateó el suelo y su boca se apretó.

- ¡Acaso te estás burlando de mí!-

Se cruzó de brazos.

- Solo digo que la diplomacia no es lo tuyo, especialmente cuando agredes y expulsas a una Princesa de un planeta en el que no gobiernas-

Oh-oh. Ahora venía la charla seria y desagradable. Podía apostar un brazo a que así sería. También se cruzó de brazos y frunció el ceño.

- Pensé que estabas de acuerdo-

- Que no haya emitido mi opinión no quiere decir que esté de acuerdo con lo que hiciste-

¿Se estaba poniendo de lado de la Princesa? ¡Él había estado ahí! Conocía toda la historia, independientemente de que su relación esté tensa y a veces incluso brusca, consideraba a Darien una persona justa. Al parecer estaba un poco equivocada.

- Ella es la culpable de todo este enorme problema Darien, Princesa o no, no puede tomar tales decisiones y más aún poner en peligro la seguridad de las personas que hemos protegido por años. Tú lo sabes-

El aspecto de Darien era severo. Como si lo que fuera a salir de su boca no podía olvidársele nunca.

- No puedes ponerme en una situación así jamás. No te puedes tomar una atribución que no te corresponde y esperar que yo me quede observando de brazos cruzados. Es como si yo eligiera cuales de tus guerreras pelearán en una batalla y cuales no. Está mal y sería pasar por alto tu autoridad. Eso es lo que hiciste tú-

Y ahí estaba el sermón que no quería oír. Serena alzó las cejas desafiante, sabiendo que no debía hacerlo.

- Cuando decidiste expulsar a los hermanos Kou de la tierra no te vi así de ofuscado, más bien parecías feliz-

- ¿Debo recordarte una vez más quien manda en este planeta?-

El sonido de su voz retumbó. Cosa bastante rara considerando que estaban en un espacio abierto. Pero lo hizo y Serena se mordió la lengua para guardar silencio y también para tragarse la impresión que le provocó el cambio de humor del chico. Cuando se ponía la corona y el traje de Príncipe se podía volver aún más áspero de lo que ya era. Y como si se hubiera dado cuenta de su sobre reacción Darien suspiró hondamente en un intento para controlar su voluble temperamento. Cuando ya se sintió lo suficientemente relajado habló.

- En el mundo en el que la Princesa Kakkyu vive las cosas no se arreglan como tú deseas. Todo se trata de protocolos y cortesía y creo que un golpe en la mejilla es una señal de violencia en todo el universo-

Había recuperado su tono burlesco. Dada las circunstancias eso era mejor que tener al Darien Príncipe maléfico delante.

Serena otra vez volvió a sonrojarse. Bajó un momento la vista para mirar la mano con la que había golpeado a la Princesa.

- No es necesario que me lo recuerdes a cada momento. No es que me sienta orgullosa de ello-

Darien hizo un sonido extraño. Como una risa irónica. No le creía ni por un segundo.

- ¿Tan enfadada estabas por el asunto del anillo?-

Serena asintió y cuando volvió a alzar la vista Darien la observaba de la misma forma que hace un momento, pero no podía recordar a que se debió en su momento.

- Que significa esa mirada-

- Pienso que nuevamente estás mirando la situación desde muy corta distancia-

Era eso. Ahí lo recordó. La moraleja de que estar cerca te hace ver borroso.

- Ella le dio la idea al chico de usar el anillo es cierto pero no lo obligó a hacerlo, fue su decisión. Culpándola a ella…me parece una visión bastante simplista del tema-

Y ahora la estaba llamando simplista. Serena se revolvió el cabello inquieta.

- Terminé con Seiya por esto, no creo que mi visión sea tan simplista como piensas-

Ambos se quedaron en silencio evaluándose detalladamente. Darien descruzó sus brazos y los metió nuevamente en los bolsillos de su pantalón.

- Ella se irá de todas formas por eso mismo expulsarla no es lógico ni correcto-

Serena alzó las cejas pero Darien le devolvió una expresión completamente determinada.

- No la expulsaré-

Había perdido la batalla de manera aplastante. Se había quedado sin argumentos y en cierta medida tampoco los había tenido y aunque no quisiera reconocerlo el insufrible de su ex novio tenía razón. Su planeta, sus reglas. Esta vez tendría que acatar si no quería que sus amigos o ella misma siguiente contemplaran el planeta tierra desde el espacio.

- ¿Quieres que me retracte?- preguntó de manera contenida

Si Darien decía que sí probablemente sería lo más bajo que podía hacerle y conociendo de la forma en la que se estaba manejando, lo creía una posibilidad. Aún así esperó por la respuesta.

Pero el gesto de indiferencia del chico le hizo ver una luz de esperanza.

- Puedes hacer lo que te venga en gana no me importa, a menos que se trate de tomar decisiones y más aún, expulsar gente de mi planeta. Ese si que es mi problema y cada vez que pase tendré que intervenir-

- O sea que nos veremos las caras cuando eso pase-

Darien asintió sin tapujos. Serena estiró su mano hacia Darien.

- Supongo que tenemos un acuerdo-

- ¿Es necesario?- soltó Darien con aprehensión

Serena se carcajeó con gracia haciendo que Darien se sorprendiera. Hacía mucho que no la oía reír así.

- ¡Que te sucede bobo! Me acabas de dar una clase de cómo se actúa con diplomacia y te niegas a estrechar tu mano con la Princesa de la Luna para cerrar el trato-

Princesa de la Luna. Lo había dicho con total naturalidad.

- Nunca te oí decir eso con tanta gracia-

Pero Serena le ignoró. Le sonrió

- ¡Vamos no seas tímido!-

Darien murmuró palabras que le fueron imposibles traducir. A regañadientes estiró la mano y la estrechó más con firmeza que con algún tipo de emoción. Serena no ocultó su satisfacción.

- Suficiente- espetó Darien soltándose del contacto

Voces provenientes de un piso más abajo distrajeron a ambos. Serena estaba casi segura que se trataba de Mina. Cuando vio a sus amigas en la azotea sonrió feliz. Las había extrañado mucho, así que miró a Darien con el ánimo totalmente renovado.

- ¡Justo a tiempo!. Iré con las chicas a contarles las novedades-

Darien asintió

- Yo iré con la Princesa. Cuando Haruka y las demás lleguen comenzaremos con las personas que se hallen-

Serena se dio la vuelta e hizo una morisqueta a sus amigas

- Esta bien don gruñón-

Serena corrió hacia sus amigas y se lanzó hacia ellas aunque aún faltaban Mina y Lita.

- ¡Chicas las extrañé!- dijo Serena refugiándose en los brazos de ambas.

Rei acarició su cabello con cariño.

- Que le hiciste a tu peinado pareces casi normal-

Sonrió y miró a su alrededor

- ¿Dónde estás las demás? ¡Tenemos tantas cosas que hablar!-

Amy miró sobre su hombro

- Lita y Mina venían tras nosotras, quizás pasaron a comprar algo-

En ese instante se oyó a lo lejos la voz de Mina. Thomas se puso de pie al oírle y sonrió ante la expectativa de verla al fin. Rei se separó de Serena

- ¡Al fin! que las retrasó tan…-

Serena sujetó su brazo para que no avanzara hacia ellas.

- Espera Rei, deja que Mina y Thomas se saluden, deben estar locos por verse-

Antes de que Serena terminara de hablar Lita le quitó de las manos a Mina una bolsa de galletas y la empujó hacia Thomas. Cuando lo vio casi sin pensarlo corrió hacia él y se lanzó a sus brazos. Thomas la alzó y la besó durante unos largos minutos. Cuando se separaron Mina, sin despegarse de su frente por fin habló

- ¡Cuéntamelo todo! ¿Se tomaron muchas fotos? ¿Bailaron? ¿Serena se divirtió? ¿Salió reina? ¿Te molestaron muchas chicas? ¿Me extrañaste? ¿Cómo estuvo el fin de semana en la playa?¡Vamos quiero saber cosas!-

Thomas rió mientras mecía a Mina de un lado a otro. Su voz y su rostro eran lo que había estado esperando durante toda la tarde. Volvió a besarla.

- Comencemos con la pregunta más fácil. Te extrañé mucho, demasiado, cuando venía conduciendo hacia acá me venía diciendo que lo único positivo de esta reunión era que te vería pronto-

Mina rió sonrosada. La dejó en el suelo pero no la soltó

- Y el baile estuvo bien. Comimos, bailamos, nos tomamos fotos. Creo que Serena lo pasó muy bien, estuve con ella siempre no la dejé sola y se le vio animada toda la noche-

- Muy bien- dijo ella firme

- Y sucedieron muchas más cosas que te contaré cuando tengamos más tiempo-

Eso sonaba interesante

- ¿Son entretenidas?- preguntó

Thomas la abrazó

- Ni te lo imaginas… ahora, el punto bajo de la noche: Serena no salió Reina ¡pero antes de que me reclames! No fue mi culpa o de ella, solo podían participar chicas de último año así que…-

Esperó a que le creyera y cuando asintió se relajó. Mina se vio un poco decepcionada.

- Eso me desanima un poco…realmente quería que Sere fuera reconocida como la más bella, ¡porque estoy seguro que lo era!-

- Y también querías el dinero de la apuesta- le respondió Thomas con una sonrisita

Mina ni se inmutó, es más sonrió de forma cómplice

- Me lees la mente, pero lo otro también era cierto-

Le acarició la mejilla. La conocía lo suficiente.

- Pues no creo que debas preocuparte. Serena se veía…como una princesa Mina no hubo una sola persona que no la mirara, hombres y mujeres daba igual fue capaz de asombrarlos a todos. Me sentía como en esa película, del brazo de la estrella de cine-

Mina asintió prendada del tema.

- Ya veo, ya veo o sea que a ti no te miraron mucho ¿verdad?-

Thomas se rascó la mejilla

- Pues si lo hicieron no me di cuenta. Además no era que me importara. Yo solo fui a pasarla bien con mis amigos y con Serena. A propósito ya todos saben que tú y yo salimos-

Le miró de reojo y se cruzó de brazos.

- ¿Acaso pensabas mantenerme oculta?-

- ¡No Mina al contrario!- exclamó casi horrorizado- lo hice porque quiero que todo el mundo sepa que solo te quiero a ti. Quiero que los conozcas y sepan quien es la mujer a la que no dejo de pensar en todo momento-

La manera en que lo dijo hizo que el corazón de Mina se derritiera como miel. Hizo un puchero y se colgó del cuello de Thomas

- Sabes exactamente que decir para ablandar mi corazón. Ya casi parece un malvavisco-

Thomas la atrajo más hacia sí.

- ¿Corazón de malvavisco? Eso es casi tierno Mina Aino me agrada que esté así de blandito por mí-

Rozaron su nariz como dos esquimales. En ese instante fueron rodeados por sus amigas. Mina se separó un poco de Thomas y dejó espacio para abrazar a Serena fuertemente.

- Sentimos interrumpir pero desde el otro lado nos están mirando medio rarito-

Todos se voltearon a mirar. En ese preciso instante Haruka, Michiru y Setsuna se hicieron presentes en la azotea del edificio. Darien buscó la mirada de Serena y ésta asintió.

- ¿Qué fue eso?- preguntó Mina mirando hacia el chico también

Serena suspiró

- ¿Alguien sabe en donde están Seiya. Yaten y Taiki?-

Todas negaron. Serena miró otra vez hacia Darien, quien cruzaba palabra con la recién llegadas. Había hecho un acuerdo con él y tampoco era de la idea de retrasar más las cosas así que se dirigió a sus amigas

- Lo lamento pero no podemos esperarlos. Ahora me comunicaré con la Reina Serenity y cuando lo haga comenzaremos-

Todas asintieron. Serena se alejó un poco de sus amigos mientras éstos platicaban en murmullos.

Serena buscó entre sus cosas su broche. Lo apretó un segundo entre su mano y lo abrió. No sabía muy bien como funcionaba esto de la conexión madre-hija. No sabía si debía llamarla en voz alta, hacer una plegaria, mirar al cielo con el broche abierto o simplemente pensar en ella. Así que abrió el broche, dejó el Cristal de Plata al descubierto y cerró los ojos.

"Um ¿madre? ¿Estás ahí? Espero que sí porque de lo contrario esto es bastante ridículo. Me dijiste que te informara el momento en que se haría la misión de las guerreras. Querías supervisarla personalmente así que… aquí estoy informándote. Realmente me haría muy bien tu compañía…así que ¿me estás oyendo?-

Serena abrió un ojo y vigiló a su alrededor. No sucedía absolutamente nada. Ninguna luz o imagen fuera de lo normal. Suspiró pesadamente y abrió el otro ojo.

- No tengo la menor idea de cómo llamar a la Reina- balbuceó como una niña pequeña

Se dio la vuelta y se encontró con la mirada penetrante y certera de la Reina. Dio un paso atrás y cayó al suelo de un solo golpe.

- ¡Auch!- gritó desde el suelo mientras se sobaba la cadera y sollozaba- ¡me dolió mucho!-

La Reina Serenity se quedó ahí de pie analizando la reacción de su hija quien lentamente se puso de pie limpiándose la ropa un poco mojada por el suelo humedecido por la lluvia.

- ¿estás bien?- preguntó la Reina

Serena asintió

- ¡Madre no me asustes de esa forma!-

Ella alzó las cejas sorprendida

- Tú requeriste mi presencia-

- ¡Pero donde están tus luces cegadoras, brillos de extraterrestres y esas cosas que avisan que tú te presentarás!-

Se llevó la mano al corazón para tranquilizar sus pulsaciones. La Reina sonrió

- Pensé que era mejor hacerlo sin tanto aviso-

- Pues avisa, casi me da un infarto-

Se acercó a Serena y besó su frente

- Lo tendré en mente-

Cuando Serena también sonrió la Reina acarició la cabeza de su hija con delicadeza

- Luces diferente ¿Qué te has hecho?-

- Solo es mi cabello, como verás sigo siendo la misma Serena despistada de siempre-

La Reina asintió con una extraña sonrisa en el rostro

- Y espero que se mantenga así. Así que ¿está todo dispuesto hija mía?-

Serena asintió y le indicó a su madre que caminara al frente, después de todo ella era la más importante invitada. Pero la Reina se rehusó

- ¿Qué te parece si mejor caminas junto a mí?-

Serena abrió la boca pero después la cerró y asintió obedientemente. Era extraño caminar junto a una mujer que siempre parecía verse y comportarse de forma perfecta. En cambio ella, con sus pantalones anchos y su sudadera que le llegaba a las rodillas…era como la hija extraviada huérfana y abandonada de la Reina. Y aún así su madre le sonreía con la misma dulzura y calidez desde que tenía memoria. Debía de amarla con locura.

Cuando llegaron donde estaban sus guerreras éstas se inclinaron para honrar a la recién llegada. Incluso Thomas, quien prácticamente no estaba al tanto de estas formalidades sintió que debía hacerlo.

- Guerreras- dijo la Reina un poco más suelta de lo normal- una vez más es un gusto saber que siguen al lado de la Princesa con el mismo amor de siempre. Lo puedo sentir-

Dio un pequeño asentimiento y continuo su camino junto a Serena, quien miró a sus amigas y se encogió de hombros. Su madre seguía siendo tan especial como siempre.

Sus amigas y Thomas se unieron en la procesión que encontró su camino en el siguiente grupo. Darien dejó de platicar con la Princesa Kakkyu e inmediatamente se inclinó para rendir respeto.

- Reina Serenity ya está aquí- dijo un tanto sorprendido. Miró a Serena quien dio un paso para susurrarle al oído. Era mejor excusarse para que su majestad Darien no le gruñera.

- Quiso presentarse de improviso. A mí también me sorprendió-

Darien asintió comprendiendo porque Serena no le había dado aviso de su llegada. Era lo mínimo que esperaba de ella. Se giró un poco para hacer las correspondientes presentaciones.

- Princesa Kakkyu ella es…-

Pero la Princesa estaba ya desde hace un rato con la mirada absorta ante lo que estaba presenciando. Se trataba de un mito viviente. La idea de conocer a la mítica Reina de la Luna era algo que jamás habría pasado por su cabeza en millones de años. Lo primero que pensó era que todo lo que decían se quedaba pequeño. Era más alta de lo que imaginó y más hermosa de lo que cualquier cuento hubiera relatado. Su mirada era firme e intimidante y su rostro era pálido, resuelto y un tanto severo.

Si le hubieran preguntado si ambas mujeres que estaban ante ella tenían algún tipo de parentesco, habría dicho que no. Eran polos opuestos.

Sus rasgos eran símiles y la inmensa energía que desprendían era prácticamente igual pero hasta ahí quedaban las semejanzas. La Reina era puro poder, la Princesa de la Luna era bondad.

Más por prevención que por civilidad tomó su vestido con ambas manos y se inclinó cuidadosamente hacia ella.

- Solo he oído elogios de la soberana de la Luna, estoy convencida que son ciertos-

La Reina asintió mientras Serena metía las manos a sus bolsillos un tanto incómoda.

- Difícilmente pude haber hecho la mitad de las cosas que ha oído de mí-

Kakkyu abrió unos enormes ojos al levantar la cabeza.

- Por otro lado yo no soy la soberana de la Luna, esa es mi Serena y las leyendas que se cuentan de mi hija tienen una particularidad; son todas ciertas-

Kakkyu asintió un tanto contrita y dio un paso hacia atrás. La Reina así pudo ver quien se encontraba tras ella. Y eso sí que la hizo cambiar de expresión. Ladeó la cabeza notoriamente extrañada y luego miró a Serena.

- No me habías contado esta situación tan particular hija mía-

Serena se encontró con la mirada de Sura por primera vez desde lo ocurrido aquel día en el que derrotaron al enemigo. Alejarse de ella de forma tan abrupta le había ocasionado tristeza. En poco tiempo se habían hecho bastante cercanas pero también entendía con quien estaba la lealtad de su amiga, por eso mismo no la había presionado ni intentado acercarse a ella. Le obsequió una sonrisa y los ojos de Sura brillaron de la emoción como si hubiera estado esperando un desprecio de la Princesa de la Luna. Que gran equivocación.

La Reina Serenity dio un paso hacia delante

- Acércate por favor-

Sura pestañeó un par de veces hasta que entendió que se dirigían a ella. La Princesa Kakkyu dio un paso al costado y dejó que Sura saliera al frente. Vestía la ropa típica de su planeta natal y llevaba su cabello peinado en una larga trenza caía hacia su costado como una cascada rubia. La Reina llevó una mano hacia su mentón y la analizó como si la vida dependiera de ello.

- Si no supiera con certeza que solo tengo una hija…podría jurar que tienes los mismos rasgos que la Princesa de la Luna-

Sura se sonrojó y agachó la vista pero la Reina buscó su mirada con algo más que curiosidad. Había gentileza en ellos.

- Salvo por los ojos…los de mi Serena son como el cielo de este planeta. Los tuyos son como el universo mismo-

Se acercó a su oído mientras Sura se congelaba en su puesto ante tal repentina cercanía.

- Unos ojos como los tuyos nunca deberían de dejar de mirar hacia el frente-

Y en un gesto que incluso hizo que Darien se viera sorprendido y algo perturbado, besó su frente tal como lo había hecho minutos antes con Serena. La Reina volvió a su posición y recuperó su normal compostura. Como si nada fuera de lo común hubiera sucedido. A los demás les costó un par de segundos asimilar lo ocurrido.

- Mi hija me ha dicho que todo esta dispuesto ¿Podríamos entonces comenzar con lo acordado?-

Serena demoró en recuperar el habla.

- Ma…madre Haruka y las demás aguardan por ti. Si deseas puedes ir con ellas-

La Reina le miró

- Iremos con ellas. Tú eres la líder así que tú dispones como se hará-

A cada momento le recordaba que la misión era su responsabilidad. Como si no lo supiera… se encaminó hacia el grupo de tres mujeres que formaban un férreo círculo pensando en cómo iba a penetrar en él cuando Setsuna alzó la vista y les avisó que se acercaban.

Las tres se prepararon para recibir a la Reina y muy a su pesar a su hija. Con un somero asentimiento, esperaron.

- Guerreras están aquí como prometieron y de igual forma yo me encuentro ante ustedes para cumplir mi parte del trato-

Serena le indicó a Rei que se posicionara junto a ella y también a los demás, de tal forma que formaran un círculo. Haruka se irguió en toda su altura.

- Reina Serenity estamos aquí como hemos prometido. Y creemos que mientras más pronto comencemos será mejor-

Ella asintió de acuerdo.

- El lugar en el que dejarán los anillos yo se los indicaré y solo lo sabremos mi hija, ustedes y yo-

Asintieron al mismo tiempo.

- Además deberán comunicarse al menos una vez con Serena para informar si la misión se completó-

Eso hizo que su rostro cambiara a uno no tan conforme. Haruka miró con dureza a Serena quien hizo todo lo posible por no bajar la vista e intimidarse ante la ruda mujer.

- El trato era que nos entenderíamos directamente con usted-

- Es cierto- dijo la Reina con calma- pero no podrán contactarse conmigo. Serena es la única que puede invocarme a su voluntad así que cuando le informen ella me lo comunicará y me daré por satisfecha-

Haruka se giró un momento para platicar con Michiru y Setsuna. Luego de algunos minutos volvieron a incorporarse al círculo. Haruka asintió

- Cuando lleguemos al lugar especificado lo sabrás, así que estate atenta-

Una vocecilla interna le decía a Serena que le contestara de la misma manera insultante con la que Haruka siempre utilizaba para referirse a ella pero su lado bondadoso ganó. Caer en su juego era justamente lo que no debía hacer y lo que Haruka esperaba que ella hiciera. Pues no lo haría. Así que alzó la barbilla y sonrió.

- Mi madre y yo estaremos ansiosas de recibirlo-

Los ojos de la Reina brillaron divertidos.

- ¿Tienes los anillos hija mía?-

Serena se sobresaltó al oír su nombre pues Lita estaba platicando con ella. Buscó en el bolsillo de su pantalón y dentro de una bolsita transparente y amarrada de un lazo color azul los dos anillos tintinearon al saltar a la vista de todos. Se los pasó a su madre, quien los recibió y los escondió entre sus manos.

- Ahora les pediría que se transformaran-

Las tres se miraron un tanto inquietas.

- Está bien, pueden hacerlo- les dijo mientras buscaban dentro de sus bolsillos sus plumas de transformación.

En cuanto invocaron a sus viejos planetas la luz propia de cada uno de ellos las rodeó y cuando se disipó vestían sus antiguos trajes de marinero. Les fue inevitable demostrar la alegría que les provocó volver a sentir el poder de sus planetas guardianes dentro de ellas. Como si orificio que sentían en el pecho de pronto hubiera desaparecido. Se sentían completas.

La Reina caminó, quedando en el centro del círculo, frente a las transformadas guerreras.

- Esta es una misión oficial, una muy importante así que presten atención-

Su tono se transformó a uno más autoritario.

- Guardarán estos anillos y los protegerán con su propia vida. No los sacarán del recipiente en el que están-

Cuando la Reina dejó al descubierto sus manos los anillos estaban encapsulados en una pequeña cajita de cristal transparente. Serena se empinó y miró por sobre el hombro de su madre.

- ¿De donde sacaste eso tan lindo?- le dijo al oído

La Reina sonrió al mirar los ojitos brillantes de su hija prendados del objeto

- Tu madre también tiene sus secretos ahora déjame dar las instrucciones-

- Está bien pero no me entristecería si me regalaras uno-

Con eso volvió a su lugar. La Reina estiró la mano y depositó con delicadeza la cajita en la mano de Haruka.

- Estoy poniendo mi confianza en ustedes. Por favor sean cuidadosas y precavidas. El universo es grande y muchas cosas que aún no conocemos rondan sin rumbo. Cuando lleguen al lugar indicado les avisaré y volverán de inmediato una vez dejado los anillos-

Miró a Serena.

- Hija mía ¿tienes algo más que agregar?-

Serena caminó hacia ella pero antes de poder hacerlo oyó ruidos a su espalda. Se dio la vuelta y allí lo vio. La sensación que había querido sentir todo el fin de semana.

Seiya venía agitado producto de haber corrido tres cuadras desde el lugar donde habían encontrado aparcamiento para el auto. Serena apenas si alcanzó a sonreírle y volvió a concentrarse en lo importante. Tenía todo un grupo esperando a que dijera algo. Se aclaró la garganta.

- Creo que lo has dicho todo muy bien madre-

Ella sin embargo se vio un tanto seria.

- No fue mi intención pasar a llevar tu liderazgo. Espero que no lo tomes de esa forma-

Casi inconcientemente su mirada se desvió a Darien. Pasar a llevar la autoridad. No lo había sentido en carne propia pero estaba comprendiendo a que se había referido hace unos minutos. Quizás nunca se lo reconocería directamente pero una vez más Darien con sus palabras duras y actitud siempre severa y fría e incluso sin la mínima intención de hacerlo le había enseñado algo nuevo y valeroso.

- Madre yo no podría haberlo dicho mejor-

La Reina asintió conforme. En tanto Seiya, Yaten y Taiki se situaron junto a las guerreras de Serena. La más cercana era Amy.

- Sentimos el retraso Amy, tuvimos un problema en la disquera-

Amy asintió y tomó el brazo de Taiki. Verlo siempre era una alegría aunque llegara retrasado.

- Llegaron justo a tiempo. La Reina Serenity les está dando las últimas indicaciones a Haruka y las demás -

Yaten estaba utilizando toda su energía en mantener la mirada fija en la escena que tenía enfrente pero una vez más su cerebro, su corazón o tal vez ambos le traicionaban y de vez en cuando miraba de reojo a Mina. Y claro su nueva sombra personal; Thomas. Miró un poco más abajo y allí estaba. Sus manos entrelazadas fuertemente. Como si no fuera suficiente imaginarlo tenía que verlo en carne propia también. Suspiró y esta vez si se concentró del todo.

Serena le sonrió a la Reina.

- Pues entonces dicho esto por favor comencemos. Sitúense frente a nosotras dos. Príncipe Darien usted también-

Las tres guerreras así lo hicieron y también Darien quien caminó con gallardía y se situó junto a Serena. Antes de que la parte final diera comienzo Kakkyu alzó la mano, llamando la atención de todos.

- Antes de que den paso al término de su reunión quiero pedir la palabra a sus majestades y en general a los presentes-

Serena miró a sus amigas quienes estaban más sorprendidas que ellas mientras que la Reina asintió con su natural tranquilidad.

- Estamos aquí simplemente para despedirnos-

Serena no supo que tipo de reacción pensaba obtener la Princesa Kakkyu con tal declaración pero el hecho es que ni las guerreras, ni los hermanos Kou se vieron sorprendidos ni mucho menos afectados. Kakkyu esperó un momento pero como nadie habló, continuó.

- Me he ausentado demasiado tiempo de mi planeta, de mis obligaciones y de mi pueblo. Además después de lo ocurrido…mi presencia en la tierra carece un poco de relevancia-

Serena metió nuevamente las manos en su bolsillo. Sin que Serena se percatara, ahora la mirada de Kakkyu se centraba solamente en ella.

- Princesa Serena-

Serena sabía que tendría que ver a los ojos a la Princesa pero realmente no quería hacerlo. Honestamente no odiaba a nadie pero lo que sentía por ella se acercaba a eso. Aún así lo hizo. La mirada que le dio no era en nada amable. Kakkyu así lo pudo comprobar. Quizás la Reina y la Princesa sí podían ser parecidas cuando se lo proponían.

- Nunca quise ocasionar tantos problemas. Mi intención solo fue ayudar. No tengo nada contra ti Princesa ni contra estas estrellas que por tanto tiempo fueron mis más fieles protectores. Darle la idea de usar el anillo a Seiya…solo lo hice por su bien. Lo que se desencadenó después… lo lamento mucho. Es por eso que en cuanto derrotamos al enemigo decidí marcharme del hogar de los hermano Kou…y solo nos hemos hecho presentes hoy para señalar lo mucho que lamentamos lo ocurrido y decir adiós como corresponde-

En un gesto poco común en ella se inclinó ante Serena. Alzó la vista luego de un momento.

- Príncipe Darien. Le doy las gracias por su hospitalidad y también por socorrer y ayudar a Sura cuando lo necesitó. No tengo como expresar lo mucho que eso significó para mí. Las puertas de mi reino siempre estarán abiertas para la tierra-

Por último su mirada se dirigió hacia Seiya, Yaten y Taiki un tanto alejados del grupo

- Y a ustedes mis queridas estrellas…solo puedo dar las gracias por hacerme sentir como en nuestro hogar. Que la luz del planeta de las flores les cuide por toda la eternidad-

Taiki llevó la mano hacia su pecho mientras que Yaten y Seiya solo asintieron desde la distancia. Dicho esto, miró a Sura y le sonrió. Ella retorció sus manos de manera nerviosa.

- Yo…- el don de la palabra no era lo de Sura. Y menos las despedidas.

Miró a Serena quien ya se veía tan triste que le imposibilitaba poder decirle todo lo que tenía en la cabeza. Así que para tranquilizarse decidió centrar su atención en Darien pero fue mucho peor. Había algo en el príncipe que hacía que todo su cuerpo, hasta la más escondida fibra de su ser se hiciera polvo. Quizás por que lo veía como su héroe o tal vez por que no estaba acostumbrada a la compañía masculina…simplemente era mucho peor. Y la forma en que él le miraba no ayudaba en nada… como si hubiera algo bueno y a la vez algo malo en ella que no sabía interpretar.

- Yo solo quiero decir gracias. Gracias al Príncipe por cuidar de mí y de preocuparse de una simple visitante de un planeta lejano. A pesar de las circunstancias nunca dudó en defenderme y eso jamás lo olvidaré. Y a la Princesa Serena…-

Se le formó un nudo en la garganta. Sin poder resistirlo más Serena estiró sus brazos y alcanzó las manos de Sura, estrechándolas con fuerza.

- Serena. Siempre seré solo Serena para ti- le respondió igual de emocionada

Ella asintió mientras una lágrima corría por su mejilla

- No solo eres más de lo que esperaba conocer de ti, sino que te transformaste en una buena amiga y soy feliz por eso. No podría haberme ido sin decirte que al fin se a lo que todo el universo se refiere. Tú eres la luz de la esperanza, para todos nosotros, así que por favor jamás dejes de brillar-

Serena sollozó y se mordió el labio para resistir a la tentación de ponerse a llorar sin parar. Ambas se reunieron en un sentido abrazo. No sabían que extraña conexión había entre ellas pero lo cierto es que sentirían la ausencia de la otra por mucho tiempo. Cuando se separaron Serena secó las lágrimas de Sura mientras que ésta sonreía.

- Nos volveremos a ver- dijo Serena con una confianza inusitada- estoy segura que nos volveremos a ver-

Era extraño pero algo en su corazón se lo decía. Esta no era una despedida, sino que un hasta pronto. Así que eso tranquilizó un poco su aflicción.

La Reina puso la mano sobre su hombro indicándole que ya era hora y también en un gesto de conforte. Serena dio a Sura un último abrazo y se giró para mirar a su madre.

- Esta bien madre. Estamos listos-

Sura y la Princesa Kakkyu ocuparon su sitio, dejando en el centro a las guerreras transformadas y a sus majestades.

Cuando los tres estiraron las palmas de sus manos en dirección a Haruka, Michiru y Setsuna una luz dorada e incandescente les envolvió, mientras que de sus frentes se desprendían tres destellos correspondientes a los signos de sus planetas natales, uniéndose al brillo principal que desprendían los soberanos. Tomaron sus manos uniéndose para la partida e infundiéndose tranquilidad.

Serena frunció el ceño para así concentrarse un poco más. Poco a poco vio como el cuerpo de las guerreras se iba difuminando hasta solo quedar una tenue estela en el lugar en el que anteriormente estaban. Darien bajó los brazos viéndose un tanto cansado mientras que segundos después lo hizo la Reina y por último Serena, quien suspiró un poco agotada. Hacer un gasto de energía así siempre la dejaba un tanto débil.

- Se han ido- susurró Mina mientras veía hacia el cielo. Solo podían verse tres estelas pálidas alejándose y haciéndose prácticamente insignificantes en comparación al basto cielo ya casi nocturno del todo.

Serena se sentía frágil, como si el viento pudiera mecerla de un lado a otro sin tener control de su cuerpo pero no flaquearía antes de ver a Sura partir. Era extraño el sentimiento que la embargaba.

Realmente quería que la Princesa Kakkyu se alejara de la tierra después de todo había venido solo para ocasionar problemas. Aceptaba sus disculpas pero tendría que pasar un largo tiempo antes de sentirse capacitada para mirarla sin resentimiento.

Pero por otro lado daría muchas cosas para que Sura se quedara…si tan solo no fuera doncella de la Princesa podría permanecer ahí e iniciar una nueva vida con los hermanos Kou. Estaba segura que Darien no tendría problema en dejarla residir en la tierra a juzgar por como la miraba… pero conocía lo suficiente a Sura como para estar convencida de que no abandonaría a la Princesa. Tenía un férreo sentido de la responsabilidad y del compromiso. En eso sí que podían parecer idénticas.

Y pensando en ambas mujeres extranjeras llegó rápidamente el turno de las mujeres de Kimukku para marchar, así que Kakkyu tomó la mano de su doncella y una luz color rosa dio al cielo nocturno una tonalidad totalmente diferente a la de un momento. Mariposas color rosa comenzaron a revolotear por toda la azotea de un lado a otro hasta que cubrieron la visión de los espectadores, dejando batir sus alas incesantemente solo cuando los cuerpos de Kakkyu y Sura, al igual que el de las guerreras desapareció. Pero esta vez en el cielo un camino de mariposas les indicó a ambos el rumbo de ambas chicas en el cielo.

Serena suspiró buscando así evitar cerrar los ojos. La última visión que tuvo fue la de los ojos de Sura conectados con los suyos. Tuvo la sensación de que Sura también lo sentía. Se volverían a ver.

Las luces fueron absorbidas por la noche y en un instante todo volvió a la normalidad. Como si nunca hubiera sucedido nada. Los viajeros finalmente habían partido.

- Vaya, debo reconocer que verlas irse me ha causado un poco de tristeza- dijo Mina mientras aún permanecía con su mirada en el cielo buscando alguna señal de su ida.

Rei batió su cabello un poco más neutra.

- ¿Hablas en serio?-

Mina asintió.

- Si, en serio-

Rei bufó. Ella no diría que tristeza fuera la palabra adecuada para el caso. Más bien sentía alivio de que hubiera un problema menos para Serena.

- El amor te ha ablandado Mina-

Yaten observó como Thomas le susurraba algo a Mina muy cerca de su oído que la hizo reír y cambiar su semblante a uno más alegre. Curioso como un simple gesto podía hacer a algunos reír y a otros querer vomitar.

Una vez que el rastro de las guerreras se perdió totalmente la Reina Serenity se removió y miró a su hija.

- Ahora que hemos cumplido con el cometido, he de marchar hija mía-

Serena inspiró profundamente buscando un poco de aire. Se mojó los labios pues los sentía resecos. Rei miró a Lita desde su posición para llamar su atención.

- Oh Oh- balbuceó Lita. Seiya se volteó al igual que sus hermanos pero Lita no dijo nada más.

La Reina besó la frente de su hija y acarició los mechones de cabello que estaban libres.

- Me ha dado mucho gusto verte y de comprobar que todo ha salido bien. En cuanto tengas noticias me lo informarás. Por favor ten cuidado. Te adoro Princesa y espero que no transcurra mucho tiempo sin hablar-

Serena asintió obedientemente, esbozó una sonrisa y abrazó a su madre con cariño, para así también no darle pistas de su condición.

- Así será madre, cuídate mucho y también te quiero. Nos veremos pronto-

La Reina se despidió con un leve gesto de cada uno de los presentes y calmadamente así como todo lo que envolvía a la antigua soberana de la Luna, su presencia se fue haciendo transparente, dándole una pequeña sonrisa a su hija antes de dejar de formar parte del mundo terrenal.

Cada vez quedaban menos en la azotea y Darien sintió que era su turno partir. Ya no tenía mucho que hacer allí así que dio un paso al frente para emprender el rumbo.

- También he de marchar. También me gustaría saber como va el asunto de…-

- Darien- le dijo Serena con una débil sonrisa sin oír una palabra de lo que decía- calla un momento-

El chico frunció el ceño desconcertado

- Que crees que…-

Serena se llevó el dedo índice a la cabeza.

- Creo que me voy a desmayar-

Darien la miró sin entender al principio y solo reaccionó cuando Serena cerró los ojos y se desplomó sosteniéndola antes de que se golpeara en el suelo.

- ¡bombom!- gritó Seiya corriendo hacia donde estaba Serena

Darien la tomó entre sus brazos y sujetó su cabeza en el hombro para que ésta no pendiera sin sostén.

- ¿Serena?- preguntó un par de veces- ¿Serena me oyes?-

Sus amigas corrieron también preocupadas. Amy de inmediato tomó el brazo de Serena para controlar su pulso con su reloj de pulsera.

- Solo está débil, su pulso es normal. Tiene que descansar-

Golpeó su mejilla para despertarla. Serena a regañadientes abrió los ojos con dificultad y sonrió un tanto desorientada.

- ¡Hey es Amy y las chicas!- dijo con voz extraña, como si no estuviera completamente despierta ni dormida. Miró hacia arriba y vio el rostro de Darien- ¡y también está Darien! una reunión de grupo que divertido, es como antes-

Mina puso los ojos en blanco mientras Lita reía disimuladamente

- Esta bien, hablando disparates como siempre-

Darien distribuyó mejor el peso para cargarla de buena forma y se levantó. Seiya se plantó frente a él con gravedad.

- Yo puedo cargarla-

Serena se aferró al cuello de Darien y suspiró pesadamente. También oyó la voz de Seiya a lo lejos… ¿Quién la estaba cargando? Estaba confundida.

- Estoy agotada llévame a casa- dijo sin dirigirse a nadie en particular.

Ambos chicos se quedaron ahí frente a frente sin decir una palabra. Seiya luchaba contra la tentación de saltar sobre Darien y arrebatarle a bombom de sus brazos mientras que Darien sabía que sostener a la ex novia que le había traicionado no era buena idea, pero simplemente no podía combatir con su instinto de protegerla de lo que sea y como fuera. Así que se aferró más a ella.

Thomas carraspeó captando la atención de todos. Tenía la solución.

- Serena y yo llegamos en mi automóvil, sus cosas están allí y técnicamente debo dejarla en la puerta de su casa así que ¿Por qué no la llevamos a mi auto? Podemos decir que se quedó dormida por el viaje-

Ni Darien ni Seiya se movieron. Lita intervino.

- Vamos chicos. Serena dormirá mucho mejor en su cama. La guerra de miradas pueden dejarla para después-

Seiya vio como la cabeza de Serena se descolgaba más y más, signo de que la inconciencia se estaba apoderando de ella así que dio un paso atrás para que Darien pasara primero. Cedería esta vez. Le siguieron así todos en una fila.

Serena podía percibir que se estaban moviendo pero sus piernas no se movían. Era raro. También había sentido frío pero justamente en ese momento se sentía cálida. Se acercó más a la fuente de calor. Parte de su cabeza sabía que era Darien. Era su calidez y su aroma pero la otra parte de su cerebro le recalcaba que era imposible que su ex novio la estuviera cargando con tanta suavidad. Tenia que ser un sueño. Uno bastante real.

- Umm ¿Darien?- preguntó para salir de la duda

El chico miró hacia abajo. Serena estaba con los ojos cerrados. No sabía si estaba despierta o hablando dormida.

- Dime- respondió secamente

Los demás prestaron atención aunque considerando que iban bajando escaleras era difícil. Serena soltó un soplido. Estaba sonriendo como podía. Definitivamente quien la cargaba era Darien.

- Recordé algo divertido-

Rei, quien era la más próxima a ambos también sonrió.

- Lo que será divertido es tu expresión de mañana cuando te contemos esto-

Serena intentó levantar la cabeza y buscar la dirección de donde provenía la voz de su amiga. Estaba segura de que era Rei quien hablaba pero oía todo muy lejano.

- No me molestes Rei es en serio. Conocí a un chico y me recordó mucho a Darien…la forma en que miraba hacia…-

Darien volvió a mirarla sin perder la vista en el camino pero Serena volvió a cerrar los ojos. Al parecer quedándose dormida otra vez.

- ¿Qué dijo Sere?- preguntó Lita desde más atrás en la fila

- Nada, solo está balbuceando- respondió Rei pensativa

Una vez en la calle Thomas les indicó donde había estacionado. Abrió el auto a distancia y Seiya preparó la puerta del copiloto. Darien con sumo cuidado depositó a Serena en el asiento. Seiya no se movió del lugar y acarició la mejilla de Serena como pudo en su posición

- Tienes que descansar bombom esto te agotó-

Pero Serena tenía que terminar de decir lo que tenía en la cabeza. No sabía porque pero tenía que hacerlo. Sin dejar de aferrarse del sweater de Darien tiró de él con toda la fuerza que pudo. Darien se agachó controlando su temperamento al máximo. Ver la escena de ellos tres en tan reducido lugar tenía que ser de lo más entretenido cuando no eras parte de la comedia negra.

- Buscaba algo- le susurró Serena enfocando la visión- al igual que tú antes de saber nuestra historia-

Seiya miró a Darien quien guardó silencio. Volteó hacia Serena y arregló su cabello despeinado.

- bombom ¿de quien hablas?-

- Está delirando como no te das cuenta-

Intentó zafarse del agarre de Serena tirando sin arruinar su prenda de vestir. Serena negó con vehemencia pero luego sonrió con los ojos cerrados nuevamente.

- Él y tú…señores gruñones y distantes-

Soltó a Darien y se dio vuelta, dándoles la espalda y quedándose completamente quieta. Seiya vio en el asiento trasero una frazada doblada en dos y la tomó para arropar a Serena. Besó su frente y cerró la puerta con cuidado para no despertarla. Suspiró confundido.

- No tengo la menor idea de lo que hablaba-

Darien le ignoró. Quedarse a platicar de Serena con el chico por el cual le habían dejado no era el mejor panorama del mundo. De hecho era el peor panorama que podría haber imaginado en la historia de la humanidad así que caminó lejos de los problemas.

- Dile a Serena que me informe del avance de la misión- fue lo último que dijo antes de perderse en la oscuridad de la noche

Rei se cruzó de brazos ante el auto mirando como Darien desaparecía rápidamente.

- Y esa fue la retirada del Príncipe-

Thomas habló desde la puerta de su auto.

- Debe de ser muy incómodo para él-

- Y a Serena se le ocurre hacer el papel de bella durmiente justamente con Darien- agregó Mina mientras registraba el bolso de Serena buscando algo. Amy intentó quitárselo.

- ¡Mina eso es personal no lo hagas!- la reprendió pero Mina continuo hasta encontrar lo que buscaba.

- ¡Estaba muriendo por ver esto!- les dijo a todos enseñando la fotografía de Thomas y Serena en el baile.

Todos se acercaron para analizarla mejor aunque la luminosidad no acompañaba mucho.

- Se ven muy bien- dijo Lita asombrada y un poco orgullosa también de lo bonito que lucía su creación

- Parecen una pareja real- opinó Amy con ojo clínico

- Están muy pegaditos ¿no?- murmuró Seiya bajito

- Lo mismo digo- respondió Mina alzando una ceja y buscando la mirada de su novio. Thomas se apoyó en su automóvil

- ¿Celosa?-

Mina guardó la foto en el bolso de Serena y lo dejó dentro del automóvil.

- ¿Y viéndose así no pudieron ser reyes? Esperaba más de ti Thomas-

Taiki buscó su reloj para mirar la hora. Ya se estaba haciendo tarde.

- Chicos la plática está divertida pero todos tenemos escuela mañana y además Serena está durmiendo en el asiento de un auto bastante incómoda-

Amy asintió. Taiki siempre ponía su cuota de cordura.

- Es cierto será mejor que marchemos. Mañana tendremos tiempo de platicar-

Thomas hizo girar las llaves de su automóvil en el dedo.

- Si…iré a dejar a Serena. Mina vendrá conmigo y tenemos espacio para ustedes chicas-

Rei y Lita se subieron a la parte trasera del carro mientras que Mina discutía con él acerca de porque suponía que debía irse con él. De todas maneras se subió.

Amy platicó con Taiki y quedaron de acuerdo en que ellos pasarían por su casa. Todos se despidieron y se separaron.

Serena en tanto estaba ajena a todo su alrededor. Después de mucho tiempo volvía a soñar con estrellas fugaces surcando el cielo hacia lo desconocido, mariposas que volaban en dirección a la oscuridad y pétalos de rosas agitándose con el viento y enredándose en su cabello, dejando a su paso un aroma embriagador.

La imagen era maravillosa y realmente quería seguir en ese lugar pero por alguna extraña razón el viento que rozaba su piel y su rostro a ratos era cálido, agradable y a ratos tan gélido que quemaba.

Y le atemorizaba…

*****SyS*****

Buenas tardes mis queridisimos lectoresss! Estoy casi segura de que en esta ocasión me he demorado mucho menos en publicar un nuevo capítulo así que a pesar de que es bastante tiempo, me merezco un punto positivo por eso no? :D

El capítulo que acaban de leer lo considero algo así como distención dentro de todo el drama pasado. Se centra básicamente en la experiencia de Serena en su primer baile, sus impresiones y las distintas fases que atraviesa en él. Primero la vemos nerviosa, luego compartiendo con gente nueva, después un tanto nostálgica al pensar en Seiya. Y a pasar de que era un capítulo dedicado solo a ella no pude dejar fuera a nuestro personaje favorito y juntos vivieron una pequeña escena a la luz de la Luna. Luego aparece ese extraño chico que en cierto instante capta la atención de Serena y luego, en un particular momento al final del capítulo explica el porque de tal atención por él ¿Un simple desconocido? Aún no lo se!Por último vivimos una despedida doble. Tanto las guerreras como Kkakkyu y Sura se marchan de la tierra. Unas volverán y otras no el tema es ¿Quienes no lo harán? sorpresas sorpresas! ijijijji.

Les agradezco la infinita paciencia, las buenas vibras siempre presentes y sus siempre interesantes opiniiones aunque no lo crean sirven mucho!1 Le envio abrazos y besos a la distancia esperando leerlos en el siguiente capítulo! Byeeeeee

P.D1: La lejanía puede ser tanto emocional como física. Muchos de los personajes sienten eso respecto de otros. Por eso lo llamé así.

P.D2: El extracto que Seiya le lee a Serena es de un libro que se llama "The brigdes of Madison County" O en español si lo desean "Los puentes de Madison" de Robert James Waler.

P.D3: Proximo capítulo; el cumpleaños de Serena!

P.4: Este capitulo está dedicado a las siguientes personas se les estima un monton!

Natu. Oh . Darling: Amiga ya publiqué disculpa la demoraaa espero que te gustteE este nuevo y me des tu impresión me importa mucho y no te preocupes, gustoza leo los mensajes porque eso quiere decir que realmente esperan a que publique y no sabes el honor y el orgullo que es eso para mi. te envio un abrazo y espero leerte!

Minafan: Amiga gracias por el comentario y tienes toda la razon! el amor de Mina y Yaten está en tiempos distintos, eso quiere decir que al menos hay amor !ojo! pero te aseguro que en algún momento se encontrarán! siempre hay que mantener la esperanza, de eso se trata el amor cuando es verdadero, de luchar, de esperar y de creer! :) espero leerte en el siguiente aunque se que lo haré eres una fiel seguidora y a pesar de que por el momento tus personajes favoritos no están juntos, aún la sigues leyendo y te agradezco infinitamente eso, es valorable. te envio un beso y nos leeemos.

Guest: Amiga actualice! espero que puedas leerlo a tiempooo ! y no te preocupes por el retrazo, no soy nadie para criticar! espero leerte pronto :)

Miriamelle: Amiga mia!gracias por tus palabras en serio y para tu tranquilidad No ha pasado nada malo en la fiestaaa al contrarioooo creo que nuestra parejita va bien encaminada! ¿o no? jiji te dejo con la dudaa soy mala xD Y siento que te debía lo del baile, lo esperabas en el capitulo anteior pero pensé que se haría demasiado largo describir todo y así fue, así que decidí publicarlo en un capitulo aparte, más relajado y sin tantas presiones así que aquí está! espero que te gusteee un abrazo y nos leeemos!

Victorique1999: Amiga tienes toda la razón en algo que me escribiste, me falta desarrollar la relación Amy-Taiki, se que dije que lo tomaría con calma pero es un hecho de que están estancados, pero en el cumpleaños de Serena sucederán muchas cosas y ellos también tendrán participación eheh jijij nos leemos pronto

princessnerak: Ola amiga! valoro mucho tu comentario y tienes razón creo que Serena ha visto el tma de la relación solo desde su lado pero creo que en este capitulo recien se está comenzando a dar cuenta de que si no funcionó fue por ambos,por eso mismolo le llama e incluso hace una especie de mea culpa cuando habla con Yun, poco a poco se está percatando de que también tendrá que ceder. Espero que te guste este capitulo y espero tu comentario byeeee

U . Raggie : Hola amiga! gracias por escribirme y spero que no sea la última vez que vea un comentaro tuyo. Gracias por amar a Thomas! de verdad se me ha hecho uno de los personajes más queridos y me alegro de que lo aprecies. espero leerte en el siguiente capitulo para que me des tu impresión besosss

Meryl88:Amiga no te preocupes por la demora a cualquiera le puede ocurrir ajajaj! gracias por aceptar la relación Mina-Thomas a pesar de quee no es de tu gusto principal! y espero que la descripción del baile sea de tu agrado! nos leemos en el sliguiente capitulo

tudulceesperanza: ola amiga guau! ser de los cinco fics que mas te gustan,,, es un honor que acepto humildemente y te agradezco! se que me odias por dejar a Mina y Thomas juntos pero tienes mucha razón en un punto, Yaten tiene demasiadas mujeres en su cabeza y si no va dejando de lado a algunas probablemente se quede solo! espero leerte en el siguiente capitulo nos vemosss

Wendykou: amigaaaa lindaaaa! no te preocupes por el retraso, en esta época del año es dificil darse tiempo pero aún así te lo hiciste para leer mis capitulos se agradece tu siempre fiel comentariooooo! espero que puedas leerlo dentro de las semanas, te envio un beso amigaza! y nos leemos muak!