Capítulo 45. Un presentimiento.
"Y renuevo el plañir de amores muertos y gimo por imágenes borradas (William Shakespeare)".
Una semana después.
Seiya trotó por la sala principal de su casa con su uniforme de fútbol americano en la mano y con un vaso de leche en la otra intentando no derramarla.
- ¡Taiki has visto mi protector bucal no lo encuentro por ningún lado!- gritó mientras bebía leche y derramaba un poco en la alfombra.
Taiki quien estaba en la cocina comiendo cereal y café alzó la vista.
- ¿Buscaste en el baño?¿O en tu bolso?-
Seiya tronó los dedos.
- ¡El mueble del baño eso es! Gracias hermano me salvaste-
Trotó otra vez, dejando las demás cosas que cargaba sobre un sofá y cantando una canción a todo pulmón mientras se oía como hurgaba en el baño en búsqueda de su protector perdido.
Taiki bebió café y escuchó de buena gana como Seiya llegaba al momento cúlmine de la canción dando un grito agudo mantenido y luego se aplaudía a sí mismo agradeciendo al mismo tiempo a una audiencia imaginaria.
Mordió un chip de chocolate del cereal mientras pensaba. Taiki no tenía idea de lo que había sucedido durante la semana pasada pero para que Seiya estuviera de ese ánimo la explicación era una sola: Serena.
Lo que sí era cierto es que les había visto platicando con más naturalidad, comiendo en los recreos e incluso gastándose bromas como antes. Y con "antes" no se refería a la época Serena-Seiya novios, sino más bien a Serena-Seiya amigos.
Era como si se hubiera metido en una máquina del tiempo y hubiera aterrizado medio año atrás. Y ese pensamiento no era solo por que Seiya estaba volviendo a ser el chico chispeante de antes. Su otro hermano también había hecho un viaje al pasado.
Suspiró mientras se levantaba de la mesa y dejaba las cosas que había ocupado para comer en el lava vajillas.
Yaten el huraño había vuelto en gloria y majestad. No es que no se pudiera hablar con él. Eso sería exagerar. Iba la escuela, asistía a los ensayos de la disquera y compartía con el grupo de amigos de la misma forma reservada y medida de siempre. El tema era más complicado que eso.
Yaten estaba triste, tan triste que ni aún su personalidad irónica era capaz de combatir esa tristeza. No decía nada, se comportaba como si nada en su vida se hubiera trastocado sin darse cuenta que esa conducta era lo más extraño de todo. Negación total.
Y así como la felicidad de Seiya tenía un nombre la tristeza de Yaten también. Suspiró y encendió la lava vajillas mientras miró su reloj de pulsera.
- ¡Seiya apresúrate o llegaremos tarde a tu propio partido!- exclamó
Taiki caminó hacia su habitación para alistarse pero antes de eso se detuvo en la puerta de la habitación de Yaten y tocó con dos cortos toques.
- ¿Si?- se oyó desde dentro
Taiki abrió y se encontró con Yaten sentado en el borde de la cama acordonando sus zapatillas
- ¿Ya estás listo?- le preguntó sin entrar
Yaten hizo un nudo firme y levantó la cabeza
- Si. Solo tomo mi chaqueta y ya-
Antes de que se levantara Taiki le hizo un gesto para que no lo hiciera
- Seiya aún no termina de vestirse así que no te apresures. Mientras tanto ¿Quieres comer algo?-
- No tengo hambre ahora pero comparé algo en el partido, gracias de todas formas-
Taiki asintió mientras se debatía entre caminar hacia Yaten y sentarse a su lado hasta que le confesara como se sentía. O bien dejarlo solo sin presiones hasta que Seiya les avisara que debían partir.
- Oye Taiki-
El chico se sobresaltó
- ¿Si?-
Yaten se le quedó mirando desde la oscuridad de su habitación
- Si quieres decir algo solo hazlo-
Dejó de recostar su hombro en el umbral de la puerta y caminó hasta que se encontró sentado junto a Yaten.
- No es algo que quiero decir, sino más bien…-
Miró a Yaten. Ya había comenzado así que era mejor terminar.
- Se que hablar de lo que te pasa no es lo tuyo y lo respeto. Pero todos necesitamos una vía de escape…realmente me gustaría que la encontraras y cuando lo hicieras…-
Yaten se puso de pie y caminó hacia su closet en busca de algo que en realidad no necesitaba pero que se hacía indispensable ahora que necesitaba una excusa para darle la espalda a su hermano. No podía entrar en esa etapa aún porque cuando lo hiciera probablemente no podría detenerse tan fácil. Había aprendido que el problema con los sentimientos es que una vez que los descubres era casi imposible detenerlos. Así que se había prometido llenar su cabeza de cosas que hacer, planes, entrevistas, tarea, cualquier cosa para no tener tiempo de pensar en nada más. Así es como lo estaba llevando. Era esa su vía de escape.
- Lo haré Taiki, cuando yo pueda…lo haré-
Seiya entró a la habitación con el cepillo de dientes en la boca, medio vestido y descalzo
- ¿Alguien podría ayudarme a encontrar mi protector bucal?-
Yaten no pudo evitar sonreír al verlo así mientras Taiki no hizo ningún intento por ocultar su molestia.
- No te entiendo nada pero lo importante es que deberías estar en quince minutos en la escuela y apenas estás vestido-
Corrió al baño a enjuagarse la boca y cuando volvió se veía bastante más ansioso
- ¡Quince minutos! ¡Pues que hacen aquí conversando ayúdenme!-
Taiki se puso de pie y le hizo un gesto a Yaten para que le siguiera
- Pásame esas zapatillas yo le pongo los cordones y tú Yaten ayúdalo con lo que sea que lo esté retrasando-
Sin ni siquiera reclamar Yaten le acompañó. Todo con tal de terminar con la plática incómoda.
Seiya se puso su camiseta deportiva mientras buscaba por enésima vez en su bolso
- ¡Estoy seguro que lo dejé aquí! ¡Rayos el entrenador me matará!-
Yaten caminó hacia el dormitorio de su hermano y se agachó para buscar bajo la cama.
- ¿Y no puedes jugar sin eso?-
- ¡Estás loco!- gritó Seiya con la cabeza sumida en el bolso- me quebrarían todos los dientes y se arruinaría la sonrisa más linda de todo el mundo-
Yaten estiró la mano para alcanzar un objeto que destacaba en la oscuridad.
- Estás insoportablemente animado el día de hoy-
- Mi vida está tomando nuevamente su curso. Bombom y yo...bueno ya sabes-
Yaten alcanzó lo que estaba buscando. El protector bucal de Seiya cubierto de polvo. Lo tomó de un extremo intentando no tocarlo por ningún motivo. Se lo lanzó y Seiya y éste lo agarró con agilidad.
- Eso está asqueroso prefiero quebrarme los dientes a meterme eso en la boca-
Sopló el polvo de su protector y lo guardó en el bolso en un bolsillo en el que se aseguraría no se volvería a perder mientras Yaten iba al lavaplatos y se fregaba la mano con la que había tomado el protector bucal.
- Los he visto muy melosos a ustedes dos casi tan repulsivo como tu protector bucal-
Pero Seiya le ignoró y metió su casco color blanco en el bolso.
- Creo que ella y yo pronto podremos estar juntos otra vez-
Yaten se secó las manos y se recostó en la cocina a gas de cara a Seiya
- No te adelantes demasiado campeón-
Seiya dejó de lado lo que estaba haciendo para mirarle.
- ¿Por qué lo dices? ¿bombom te ha comentado cosas?-
- No-
Eso era cierto pero tampoco le había preguntado. Aprovecharía el día de hoy para hacerlo
- No me ha dicho nada pero tampoco te lo diría si lo hiciera. Ya lo sabes lo de Serena y yo es entre nosotros-
Seiya bufó y cerró el bolso.
- Ya lo sé "mejor amigo de bombom". Solo decía que tal vez…te comentó algo que sí podrías decirme-
Pensó. No. No le había dicho nada relacionado con Seiya.
- Solo digo que no te apresures. Si Serena no te ha mencionado nada quizás es una señal-
Se quedó en silencio sentado ahí a medio vestir
- No lo había pensado así… -
Yaten caminó hacia él y le revolvió el cabello. No era tiempo para llenarle la cabeza de preocupaciones.
- Seiya estás retrasado y tienes un partido que ganar-
Taiki apareció con el par de zapatillas deportivas en la mano y se las dejó a Seiya.
- ¿Aún estás aquí? ¡Apresúrate Seiya pareces una tortuga!-
Era raro ver a Taiki molesto y Seiya había logrado que incluso se viera enojado.
- ¡Está bien no me griten!-
Hacía mucho tiempo que no se comportaba como el hermano menor pero se sentía atacado en ambos frentes. Taiki respiró contando mentalmente hasta cinco mientras Yaten tomaba el bolso de Seiya y lo cargaba compadeciéndose un poco de él, después de todo debido a sus comentarios le había hecho retrasarse un poco más.
- Ponte las zapatillas y salgamos de una vez. Será una suerte que te dejen jugar y no estaré dos horas sentado ahí para verte en la banca. Tengo cosas que hacer-
Se calzó las zapatillas y salto para adaptarse a ellas.
- ¿Y que sería eso?-
- Iré de compras-
Taiki y Seiya se miraron intrigados
- ¿Tú de compras? ¿Necesitas algo del centro comercial?-
Caminó hacia la puerta con una ligera sonrisa de satisfacción en el rostro.
- ¿Acaso no sabes que se celebra en una semana más? te creía un mejor ex novio Seiya pobre del bombom…-
Seiya se quedó ahí congelado en medio de la sala pálido y con la boca abierta.
- ¡Oh Dios Oh Dios Oh Dios!- exclamó paseándose por toda la habitación- ¡el cumpleaños de bombom! ¡Me la he pasado esta semana tan embobado con ella… lo olvidé! ¡Ni siquiera he pensado en un regalo! ¿Qué haré? Soy el peor ex novio de la historia y es mí bombom por cierto…-
Taiki miró su reloj. Cinco minutos para llegar o la carrera deportiva de Seiya era historia. Tendrían que utilizar alguna técnica de transportación o encontrar el taxi más rápido de la ciudad.
- ¿Podrías tener este ataque de histeria en dos horas más? en serio estamos retrasados, luego pensamos en el regalo perfecto para Serena-
Seiya se revolvió el cabello y arrugó el ceño pensativo. Concentración, necesitaba eso. Partido, luego bombom.
- Si…yo está bien ¡Pero tendrás que ayudarme! ¡Y tu también Yaten!-
Yaten le sonrió desde la puerta. Era el primer momento divertido que pasaba en una semana y aunque fuera a costa de su hermano
- ¿Estás loco? Es tú bombom, tú regalo-
Salió del apartamento cargando con el bolso mientras Seiya gritaba como un niño al que le han robado el dulce
- ¡Oh vamos Yaten no puedes hacerme esto!-
Amy miro su reloj por tercera vez mientras esperaba a que Lita terminara de hablar por teléfono con Serena.
- Dice que se quedó dormida pero que llegará en un segundo-
- Eso es físicamente imposible Lita-
La aludida sonrió pensando en que la mente de Amy a veces funcionaba distinto a la de los demás. A lo lejos vio como Mina corría de la mano de Thomas atravesando las graderías como verdaderos maratonistas. Saltaron los obstáculos con ligereza y llegaron agitados y despeinados. Necesitaron un instante para recuperar el aliento antes de poder hablar
- Solo…- dijo Mina con la mano en el pecho- ¿solo ustedes están aquí?-
Lita miró de un lado a otro.
- Solo lo que ves Mina-
Thomas abrazó a Mina y besó su sien
- ¡Mucho mejor, eso significa que no estamos atrasados! Además el partido aún no comienza-
Del otro extremo del campo Rei tenía el mismo aspecto de los recién llegados. Su pelo se agitaba con el viento y su cara de pocos amigos hacía que todos los que se pudieran atravesar salieran de su camino. Lita suspiró
- Deberíamos decirle que no tiene sentido que corra-
Mina se volteó y se recargó en el pecho de Thomas.
- ¡Nah! ¡Es divertidísimo!-
Cuando alcanzó la gradería en la que estaban todos reunidos se desplomó en el primer asiento libre que encontró mientras Lita la abanicaba con un pedazo de papel.
- Corrí…desde…mi casa….no…paré-
Estaba sonrosada así que se sacó la bufanda del cuello para poder respirar mejor. Thomas puso un pie en la grada inferior.
- Iré a comprar algo para Rei, vuelvo enseguida-
Mina le lanzó un beso. Rei levantó la cabeza
- ¡Gracias… Thomas…eres….el….mejor!-
Ya más repuesta se sentó derecha y se arreglo el cabello. Se percató solo en ese momento que faltaba alguien. Sus facciones cambiaron.
- ¡No me digan que Serena aún no llega!-
Amy sonrió sabiendo lo que se vendría.
- No solo ella. Ni Taiki, Yaten y Seiya aparecen-
- ¡Perfecto!- exclamó con todo furioso- ¡simplemente perfecto! ¡Voy a matarla!-
Thomas regresó con refrescos para todas las chicas.
- ¿Dónde encontraste a este chico? es un encanto- dijo Lita guiñándole un ojo. Mina enganchó su brazo con el de Thomas
- Demasiados halagos si siguen así se creerá el mejor chico-
Thomas se separó un poco
- ¡Soy el mejor chico!- exclamó sonriendo
Con un estruendo del público que prácticamente abarrotaba el lugar los jugadores de la escuela salieron al césped corriendo y levantando los brazos para que la multitud se entusiasmara. Mina aprovechó la oportunidad para sacar del enorme bolso que traía unas cintas para el cabello del color del uniforme del equipo de fútbol americano con distintas leyendas; ¡Vamos equipo!, ¡Adelante campeones! y cosas así. Le entregó a cada uno su respectiva cinta. Lita las miró con curiosidad
- ¿Las hiciste tú?-
Mina alzó el pecho orgullosa
- ¡Claro! Me pareció lindo que apoyáramos al equipo y más aún a Seiya-
Rei la tomó de un extremo, la dio vuelta y pasó su dedo por las letras escritas en color blanco.
- ¿Segura que las hiciste tú? Están…bien hechas-
Thomas tosió para ocultar una carcajada mientras Mina arremetía contra su amiga por tenerle tan poca fe. Thomas se puso detrás de ella y tapó su boca con delicadeza
- En realidad yo las corté y escribí los mensajes… ¡pero Mina eligió el color y la idea de las leyendas fue suya también así que es un trabajo compartido!-
Cuando la soltó Mina le dio un puntapié en la rodilla y se cruzó de brazos con aspecto de indignada.
- ¡Traidor!-
- Ya me parecía- respondió Rei asintiendo- me pregunto como te convenció de esto…-
Esta vez Mina sonrió de una manera triunfal
- ¡Una chica sabe como convencer a un chico!-
Amy se sonrojó mientras que Lita escupía parte de su refresco. Mina a veces no se medía pero Thomas no se alteró ni escandalizó al contrario sonrió y la abrazó con dulzura.
- ¡Me amenazó con no besarme por un mes! ¿Pueden creerlo? ¡Esta chica es cruel!-
Rei movió la cabeza intentando no sonrojarse como lo estaba haciendo Amy por segunda vez.
- ¡Demasiada información! ¡No quiero saber!-
- Ni yo- agregó Lita levantando la mano
La multitud, especialmente voces agudas de chicas volvieron a colmar el ambiente ya cargado de espíritu deportivo. Prestaron atención.
- Parece que algo pasa- murmuró Amy levantándose del asiento
Tres muchachos, uno de ellos vestido con el uniforme del equipo corrían a la par en dirección al césped en donde el partido estaba pronto a comenzar. Amy puso la mano a la altura de sus cejas para bloquear la luz que le impedía ver a distancia. Sonrió al reconocerles
- ¡Son Taiki, Seiya y Yaten!-
Mina aplaudió
- ¡Ya era hora!-
Seiya se despidió de sus hermanos con una gran sonrisa triunfal y le dejaron para que se concentrara con sus demás compañeros de juego. Las mujeres ahí presentes gritaban e intentaban todo lo posible para llamar la atención de los hermanos Kou. A pesar de que llevaban anteojos oscuros y ropa casual era casi imposible que pasaran desapercibidos. Solo querían mezclarse con el resto.
- ¡Chicos aquí!- gritó Lita destacando por su voz y su altura pues su brazo se distinguía por lejos.
Taiki miró por debajo de los anteojos y encontró a sus amigos. Sonrió un poco más aliviado al percatarse que Amy estaba ahí aguardando.
- Allí están-
Yaten tuvo mayor problema en verlos puesto que las personas sentadas delante le impedían una mejor visión así que solo siguió a su hermano confiando en que lo conduciría correctamente.
Cuando llegaron a sus lugares ambos no pudieron evitar mostrar una expresión de tranquilidad al estar en territorio seguro. Sus amigos sonrieron cálidamente.
- Así que ustedes eran los causantes del alboroto- dijo Lita dando un vistazo alrededor- debí suponerlo por los grititos histéricos-
Taiki sabía perfectamente hacia donde dirigirse y eso era hasta donde estaba Amy así que caminó hacia ella y se sentó sonriente y ansioso a la vez. Amy podía sentir como las miradas de las chicas estaban sobre ellas. Y algunas particularmente sobre su rostro. Ya era suficientemente difícil que te juzgaran por tener buenas calificaciones sin que pensaran que eras un cerebrito sin vida social ni de ningún otro tipo, para además tener que oír como murmuraban sin filtro que es lo que un chico famoso, guapo y brillante como Taiki veía en ella.
Algunas veces también se lo preguntaba y era lógico. Los hermanos Kou destacaban en todos los ámbitos imaginables en cambio ella…era inteligente. Eso era todo. No tenía la personalidad explosiva de Mina, ni las habilidades culinarias y deportivas de Lita, ni la versatilidad de Rei ni la ternura de Serena ¿Entonces porque Taiki la veía como si no hubieran miles de chicas alrededor rogando por un poco de su atención?
- Amy- le dijo Taiki pasando una mano por sobre su vista- ¿estás bien?-
Amy se hundió un poco más en su asiento. Taiki un poco más preocupado, tomó su mano.
- ¿Tus manos están heladas? ¿Estás enferma?-
Ella negó. Taiki dejó una mochila color marrón en el suelo pero antes de eso extrajo algo dentro de ella y dudó un poco antes de enseñárselo
- Revisé el clima antes de salir y hoy estará un poco helado así que se me ocurrió traer esto para que te sintieras más a gusto-
Era una manta celeste con puntitos de color amarillo y verde. Amy abrió unos enormes ojos impresionada mientras Taiki la desdoblaba y cubría cuidadosamente con ella sus piernas. Cuando terminó le sonrió sin poder ocultar su nerviosismo
- Ahora puedes meter tus manos bajo la manta para que no se enfríen ¿si?-
Obedientemente así lo hizo y antes de que pudiera recuperarse del asombro Taiki volvía a dejarla sin palabras. Volvió a sacar algo más de su bolso, esta vez era un recipiente transparente y un termo. Dejo ambas cosas junto a él.
- Además he traído café y pasteles…-
Se sonrojó mientras destapaba el recipiente con los dulces.
- Ya que estamos aquí en un campo de fútbol me figuré que podríamos hacer una especie de picnic… está muy frío para sentarse en el césped pero con la manta y el café creo que estaremos bien…-
Amy seguía sin decir una palabra, solo le miraba perpleja mientras Taiki se movía entre ansioso y algo más.
- O tal vez no fue buena idea…- murmuró al ver que la chica no decía nada.
Se estaba comenzando a sentir como un idiota hasta que Amy atrapó una de sus manos con ambas suyas. Hizo que le mirara.
- Por qué…-
Taiki se dejó entibiar por las manos de Amy
- ¿Por qué que Amy?-
- Por qué yo Taiki…me lo pregunto eso es todo-
La miró de manera severa o todo lo que Taiki podía ser severo con Amy
- ¿Te lo preguntas siempre o ahora que has oído lo que esas chicas están murmurando?-
La había atrapado. Taiki suspiró y se sintió un tanto abatido de que Amy aún no supiera la respuesta. Para él era tan simple, desde que se había dado cuenta de sus sentimientos hacia Amy no había otra respuesta.
Pero a veces olvidaba las lecciones que había ido aprendiendo a través de sus hermanos. Despertar un sentimiento hacia alguien no aseguraba que ese alguien lo supiera. En el amor nada se debía de dar por sentado.
Por debajo de la manta Taiki tomó una de las manos de Amy y la acarició con deliberada lentitud.
- Mira este lugar Amy, esta abarrotado de chicas lindas por las que cualquier hombre perdería la cabeza-
Amy dio un vistazo general. Eso no le ayudaba mucho al debate mental que se estaba provocando en su interior. Ni a su autoestima. Pero la calidez y la seguridad con la que Taiki sostenía su mano le hacía aferrarse a la idea de que al menos para Taiki, ella era especial.
- Y si aún hubiera el doble de ellas yo continuaría buscando a una sola… con la que puedo pasar toda una tarde platicando sin perder el interés, la que me contuvo cuando mi hermano fue herido y que me hizo por primera vez tener fe en algo que no puedo ver…como el amor-
Las mejillas de Amy se tornaron tiernamente sonrosadas mientras Taiki bajaba la voz.
- Estas chicas creen que me conocen porque saben cual es mi color favorito y las demás cosas que publican en las revistas de farándula…pero la única que lee en mi alma eres tú. La única chica que realmente me ve eres tú Amy y tus ojos mirándome, buscándome son lo único que necesito para hallar mi lugar en este mundo-
Esperó hasta que Amy dijera algo pero en cambio, hizo algo mucho mejor. Le lanzó los brazos al cuello mientras una dulce risita llegaba a su oído como el más bello de los sonidos, capaz de acallar todos los demás a su alrededor. Su emoción fue tal que él también se encontró sonriendo mientras daba a las espectadoras pendientes de sus movimientos una clara demostración de que también podía sonreír y lucir así de enamorado, siempre y cuando se tratara de la indicada.
- ¿Es suficiente eso para ti Amy?-
Negó recostada en su hombro
- Fue perfecto, tú eres perfecto-
- Y no te olvides de la manta y la comida ¿eso me hace el mejor de los Kou verdad?-
Amy asintió con el corazón bailándole en el pecho.
- El mejor de los Kou-
- Y coincidentemente el mejor de los Kou está loco por la guerrera más linda de la tierra ¿no te parece genial?-
Ella sonrió no muy convencida
- No creo que yo se la…-
Pero Taiki la calló enseguida, no dándole lugar a réplica.
Del otro extremo Mina silbó con fuerza para llamar la atención de todos. Amy y Taiki con sus manos entrelazadas alzaron la vista.
- ¡Solo préstenme atención un minuto chicos! después pueden continuar lo que sea que están haciendo bajo esa manta ¡pilluelos!-
Taiki se sulfuró hasta que salió vapor de sus oídos mientras Amy lanzó lejos la manta con rápidos golpes mientras se sentaba tan recta como podía. Lita y Rei saltaron sobre ella para molestarla. Thomas en tanto reprendió a Mina acerca de dejar que las demás personas vivieran sus romances en paz. La respuesta de Mina fue tomar una de las cintas verdes, amarrársela en la cabeza y dejar los brazos en su cuello mientras Thomas la alzaba del suelo y le susurraba que con ella nunca podía discutir ni menos ganar.
Todos parecían verse tan felices, tan complementados…salvo la persona que veía todas las escenas que se estaban desarrollando al mismo tiempo desde la distancia.
Yaten estaba en su lugar al otro extremo del grupo de amigos con la vaga sensación de que no estaba encajando. Simplemente se sentía como un extraño y no quería seguir dilatando esa desagradable impresión, por lo que se puso de pie y bajó un escalón.
En ese momento Taiki dejó de reír por algo que Rei decía y miró hacia su hermano. Su expresión cambió inmediatamente, como si se hubiera dado cuenta de algo raro sucedía
- ¿Yaten pasa algo?-
Éste se detuvo y se quedó quieto
- Yo um…- metió la mano a su bolsillo y enseñó su teléfono celular- Serena me acaba de enviar un mensaje de texto, quiere que la espere en la entrada y la guíe hasta aquí, para no perderse-
Lita miró a Rei quien se encogió de hombros sin mucho que decir. Mina en tanto hundió la cabeza en el hombro de Thomas evitando así mirarle. Lo había hecho así durante los pocos minutos en los que Yaten había estado ahí, algo así como un escudo anti-culpabilidad. Pero lidiar con la culpa de que quizás se estaba comportando así por su relación con Thomas se le hacía difícil cuando Yaten parecía tan diferente a lo común de todos los días.
Durante la semana apenas si había tenido tiempo de compartir con él, en parte porque todo su tiempo libre se lo dedicaba a Thomas y en parte porque así lo había querido.
Estaba demasiado feliz como para pensar en cosas que rompieran con su pequeño mundo rosa y perfecto. Y Yaten era una de esas cosas.
Y como si Thomas supiera exactamente que estaba pasando por su cabeza, pasó la mano por su espalda de manera lenta y suave, reconfortándola, transfiriéndole que no estaba mal sentirse así, que la entendía y que compartía su debate interno. Porque de cierta manera él también lo tenía.
Yaten le sonrió a Taiki para que no se preocupara e intentó que esa expresión le resultara lo más natural posible.
- Volveré enseguida así que no te preocupes-
Bajó antes de que pudiera decirle algo más. Se alejó con paso firme y a medida que ponía mayor distancia de sus amigos el peso en su pecho se hacía un poquito más liviano hasta que al tocar el verde césped la tranquilidad había vuelto a él.
Pasó por delante del equipo rival. Se veían rudos, altos y con rostros de pocos amigos. Seguramente su hermano lo tendría bastante difícil. Cuando pasó por el lugar destinado al equipo de la escuela vio a Seiya sentado junto a otros chicos mientras los demás corrían por el césped de un lado a otro seguramente haciendo precalentamiento. Así que se acercó trotando y se agachó a su lado.
- ¿Por qué estas aquí y el resto del equipo corre?-
Seiya se giró al oírle. No tenía muy buen aspecto. Parecía más bien abatido
- El entrenador me castigó por llegar tarde…no podré entrar hasta la mitad del partido-
Yaten sostuvo su hombro que se veía más ancho de lo que era producto de los protectores.
- Lo siento Seiya… pero no te desanimes, sin ti el equipo no ganará y él lo sabe-
Seiya le sonrió sin ánimos pero aún así tuvo tiempo para percatarse de otra cosa
- ¿Y que haces tú aquí? ¿Y los demás?-
Yaten miró hacia sus amigos que apenas si se notaban entre el gentío.
- Vine a ver como estabas-
Para su mala fortuna Seiya no era tan conformista como Taiki por lo que sin preguntar supo que pasaba. No había que ser muy inteligente para darse cuenta. Se deslizó por el asiento para que su hermano se sentara junto a él.
- Es difícil ¿no?-
Yaten suspiró y entrelazó ambas manos delante de sus piernas. Tal vez si necesitaba hablar un poco.
- Me siento como un alienígena…fuera de lugar allí arriba-
Señaló hacia donde estaban sus amigos. Seiya hizo girar su casco entre las manos varias veces, pensando en que decir o más bien si debía decirlo.
- ¿Por qué no hablas Yaten? ¿Por qué simplemente no tomas a Mina y le dices eso que te está matando?-
Yaten sostuvo su cabeza como si le pesara diez kilos más de lo normal.
- ¿La has visto? ¿Lo feliz que se ve últimamente? no puedo arruinarle eso. Ella escogió ese camino, ella tomó la decisión de estar a su lado. No puedo intervenir-
- Pero Yaten… no puedes quedarte sentado viendo como Mina se aleja de ti y más cuando podrías estar con ella si te lo propusieras. Ustedes tienen algo, siempre ha sido así…además diste tu vida por ella y jamás lo olvidará. Eso los mantendrá ligados siempre-
Rió sin gracia.
- ¿Acaso quieres que la chantajee por haberme sacrificado aquél día? ¿Qué pensaría Mina de eso? No soy el chico que crees que soy Seiya…-
Era obvio que Seiya no había sido capaz de expresar de manera correcta su punto de vista y había terminado por ofender a su hermano. Chocó su hombro con el de Yaten.
- El simple hecho de que no utilices ese gesto en tu beneficio dice la gran persona que eres Yaten por eso mismo es tan doloroso verte sufrir-
Miró a Seiya. Era la primera vez en una semana que bajaba la guardia y dejaba que alguien viera su dolor. Seiya se estremeció por lo que encontró en sus ojos. Tragó para aclarar su garganta contraída.
- Sé exactamente quien eres Yaten, incluso antes de que te dieras cuenta del gran hombre que había dentro de tí…si tan solo dejaras que Mina lo viera no querría separarse de ti nunca más-
Yaten asintió aparentemente más tranquilo, pero hubo algo que a Seiya le hizo estar seguro de que no era así. Solo estaba dando por terminada la conversación pero eso no quería decir que estuviera mejor, incluso tenía la mala impresión de que se veía más triste que antes.
- Yaten…- dijo tomándole del brazo
Ambos fueron sacados abruptamente de la plática cuando vieron en la entrada del recinto el cabello largo cabello rubio inconfundible de Serena agitándose con el viento mientras veía a todos lados buscando a alguien conocido.
Seiya desde donde estaba podía apreciar claramente su bello y delicado perfil, cada una de sus facciones. Se deleitó con ellas y las absorbió sin ningún apuro. Estaba un poco sonrosada debido a la prisa que traía. Seguramente había corrido bastante para llegar a tiempo. Había vuelto a lucir sus tiernos chonguitos y honestamente la prefería mil veces así…eran como su marca personal, una de las tantas cosas que la hacía única a todas las demás mujeres.
Quería abrazarla, hablarle y decirle lo hermosa que se veía así tal cual estaba. Quería que le viera con su uniforme y alardearle acerca de los muchos puntos que le dedicaría solo a ella. Quería entrar y correr en la cancha sabiendo exactamente donde estaba ubicada para así buscar sus ojos entre la multitud y sonreír pensando que ella lo sabía. Sabía que esa sonrisa era por ella.
Pero había algo que era mucho más importante que todo lo demás. Algo que se anteponía a sus deseos y sus sentimientos. Y eso eran los de su hermano. Y aunque a veces no le gustara y se cuestionara si alguna vez podría entender la relación que había entre él y Serena, sí comprendía otra cosa muy claramente: en ese preciso momento Yaten necesitaba más de Serena que él.
Así que le dio un golpecito en la espalda
- ¿Por que no vas con Serena y aprovechan de platicar y dar una vuelta por ahí?-
Yaten echó la cabeza hacia atrás más que sorprendido.
- Pero el partido ya va a comenzar-
Le hizo un gesto con la mano para restarle importancia al asunto.
- No ingreso hasta la mitad, recuerda que me castigaron. Además de pronto se me antojó comer algo dulce ¿Por qué no me traes algo del casino de la escuela? Debe estar abierto-
Yaten avanzó unos pasitos pero se volvió para corroborar si Seiya seguía pensando lo mismo
- ¿Estás seguro?-
Seiya sabía que esa pregunta no se refería precisamente a si tenía hambre o no. Le estaba preguntando si estaba bien que estuviera con Serena. Yaten nunca había reparado en eso antes pero en realidad nunca le había importado menos que así fuera. Tal vez todos podían cambiar cuando alguien a quien amas estaba sufriendo y tú podías poner de tu parte para que eso parara.
Si no podía ayudar directamente pues ayudaría dejando de lado sus intereses por los de Yaten.
- ¡Claro! tráeme una barra de chocolate o de esos pasteles con relleno de crema-
Le volvió a sonreír y se volteó para prestar atención al ayudante del entrenador que estaba dando nuevas instrucciones. Además así era más fácil convencerse de lo que estaba haciendo.
Yaten en tanto caminó directamente hacia donde estaba una perdida Serena, quien marcaba una y otra vez a sus amigas pero nadie le contestaba. De pronto el teléfono celular de Yaten vibró en su bolsillo. Contestó al segundo tono.
- ¡Perdón se que estoy atrasada pero ya estoy aquí pero no se donde están!-
Se oía tan desesperada como se veía y estaba tan absorta que ni se percató de que él se acercaba.
- No te preocupes el juego aún no comienza-
- ¿Cómo lo sabes estás ahí también? ¿Dónde estás?-
Cuando se dio la vuelta para localizar a Yaten lo encontró a unos cuantos metros. Alejó el teléfono celular de su oído y se quedó ahí quieta principalmente por dos razones.
Por que lo que veía no era bueno y porque lo que podía sentir en Yaten era mucho peor. Así que hizo lo único que podía hacer. Fue instantáneo casi por inercia. Simplemente tenía que ir hacia él. Caminó sin titubeos y lo abrazó fuertemente, de la manera que se abraza a alguien para que no caiga. De la forma en que transmites al otro "yo soy tu roca, aférrate a mí" Recostó la barbilla en el hombro de Yaten y de lejos pudo ver como Seiya observaba la escena con detenimiento.
Por un segundo pensó en guardar un poco de distancia para no tener que dar explicaciones después pero fue el propio Seiya quien negó rotundamente al ver en sus ojos lo que pensaba hacer. Serena entonces se recobró de la impresión y le sonrió tranquilizadoramente. Eso le bastó a Seiya para tener la certeza de que estaban en sintonía una vez más. Una vez más se unían para cuidar de una de las personas a la cual más amaban en la vida.
Serena acarició el cabello de Yaten y se separó de él para verle de frente. Y lo que encontró no fue un chico duro, terco y temperamental sino más bien un alma torturada por la pena contenida. Una pena que producto de su mágica conexión podía percibir tan profunda como si fuera propia.
Yaten intentó formular alguna frase graciosa, un comentario ácido, algo que le hiciera sentirse igual que siempre pero lo único que logró fue inspirar hondamente para no caerse ahí mismo en pedacitos.
Serena le sonrió y pronunció tres simples palabras que le hicieron volver a sentirse parte de algo. Volvió a sentir esa cálida sensación de pertenencia.
- Ya lo sé- le dijo Serena con deliberada seguridad. Botó el aire de una sola vez.
Al menos en un lugar si tenía cabida.
Casi milagrosamente el día había aclarado. Después de una semana en que la lluvia no hizo más que caer sobre la ciudad el sol finalmente se hacía presente y con sus tibios rayos le brindaba al día algo de calidez. Eso permitió que Yaten y Serena pudieran descansar sobre el césped del patio interior de la escuela. Estaban absolutamente solos pues el total de la gente que circulaba regularmente por la escuela los fines de semana se encontraba sentada esperando a que el partido de fútbol americano finalmente comenzara.
Mucho mejor para ellos, especialmente para Yaten. Con la cabeza recostada sobre las piernas de Serena tenía la vista fija en el cielo. Sus anteojos de sol le permitían ver hacia el sol sin problemas.
De vez en cuando Serena arreglaba su cabello o simplemente posaba la mano sobre su cabeza de manera suave, tal vez para recordarle que aún se encontraba allí aguardando a que él pudiera finalmente reunir las palabras que tan esquivamente se rehusaban a salir de su boca. Sin prisas, sin presiones simplemente dándole su tiempo para aclarar la maraña de pensamientos que con certeza tenía en la cabeza. Solo quería estar para él de la misma manera constante e incondicional en la que Yaten había permanecido a su lado cuando más le necesitó. No se trataba de un asunto de retribución, sencillamente no podía responder de otra forma. Cuando el sol fue cubierto parcialmente por una nube Yaten se removió los anteojos de sol dejando al descubierto sus verdes ojos. Cruzó sus brazos a la altura de su estómago y respiró con calma.
- ¿Cómo era yo antes de mi segundo viaje a la tierra?-
La pregunta sorprendió un poco a Serena pues habían platicado, incluso reído varias veces acerca de la extraña personalidad que Yaten había tenido en el pasado.
- Un ogro gruñón imposible de tratar cuando andaba de malas y también cuando andaba de buenas-
Sonrió torciendo la boca hacia el lado. Al menos le sonsacó una sonrisa.
- No me refiero a eso-
Serena agachó la cabeza para verle. Se encontró con sus ojos.
- ¿Entonces a qué?-
Yaten fijó su vista esta vez en la rama más alejada del árbol que tenía enfrente, aquella que desde su posición casi tocaba el cielo.
- Seiya hace un rato dijo…- se calló por un segundo para voltear su cabeza de tal forma que pudiera mirar más fácilmente el rostro de Serena- dijo que él me conocía incluso antes de que yo me diera cuenta del buen hombre que era-
Serena asintió
- El tema es que yo nunca me sentí mal hombre antes de eso-
Comprendía un poco hacia donde iba el asunto. Arrugó el ceño para parecer así confiada en lo que estaba diciendo
- Estoy segura de que Seiya no quiso decir eso, quizás lo que quiso decir fue que a medida que comenzaste a abrirte un poco más con quienes te rodeaban descubriste una faceta tuya que si bien conocías no habías explotado aún-
Lo meditó un momento. Tenía claro que su hermano en ningún momento diría algo para hacerle sentir mal aún así creía que estaba equivocado. Serena en tanto esperó que esa respuesta elaborada en tan solo unos segundos bastara para disipar cualquier idea errada de la cabeza de Yaten.
- ¿Por qué decidiste acercarte a mí luego de que llegué a la tierra esta última vez?-
Serena puso un dedo sobre su boca. Las preguntas de Yaten eran raras, como si en su cabeza estuviera armando un rompecabezas que aún no le enseñaba del todo.
- No solo intenté acercarme a ti esta segunda vez, desde que te conocí y me enteré de tu secreto, de tu vida como guerrera siempre quise que fuéramos amigos. Aún cuando nuestras ideas eran distintas quería que me consideraras tu amiga…supongo que sabía que en ti hallaría una maravillosa persona-
Le sonrió pero Yaten permanecía serio
- ¿Hice algo para que dieras cuenta de eso?-
Los cuestionamientos de Yaten se hacían complicados y profundos a la vez. A Serena le estaba costando más trabajo responder.
- No en ese sentido, más bien te fui conociendo y mientras más lo hacía reafirmaba lo que siempre pensé de ti… Yaten ¿A que viene todo esto? no comprendo-
Yaten se sentó frente a Serena en un ágil movimiento mientras le seguía atentamente con la mirada. Se formó una línea de expresión en su rostro que aparecía y desaparecía cada vez que una idea cruzaba por su mente.
- Seiya me dijo que si Mina supiera lo buena persona que soy probablemente querría estar conmigo y no es la primera vez se escucho eso. Tú también me lo has dicho, que si la gente me viera como tú lo haces se asombrarían-
- Yaten yo…-
- ¿Por qué debo hacer eso?-
La pregunta la dejó sin palabras así como el tono más duro que empleó para hacer esa pregunta. Serena incluso olvidó lo que iba a decir
- ¿Por qué debo ir por el mundo demostrando como soy si los que están a mi lado y efectivamente me quieren ya lo saben?-
Miró a Serena con intensidad.
- Si ella fuera la persona indicada, si realmente esa persona sintiera algo real, verdadero, honesto y fuerte por mí ¿No debería saberlo ya sin necesidad de que lo diga? ¿No debería ver en mí lo mismo que otros, como tú han visto?-
Un grito estridente se oyó a la distancia aunque ni eso fue suficiente para que Serena y Yaten se movieran ni mucho menos despegaran su vista uno del otro.
Lo que Yaten le estaba planteando la dejaba absolutamente sin nada que decir y más aún sin nada que aportar en defensa de Mina. Porque Serena había hecho exactamente lo mismo con Darien.
El hecho de que se enamorara de Seiya había sido determinante en el quiebre de su relación pero no podía negar que todo había partido en el minuto que comenzó a necesitar de gestos, actitudes que Darien nunca tuvo con ella del todo. Aún siendo la persona que más conocía a Darien y teniendo la certeza de que la amaba más que a nadie en todo el universo no fue suficiente ¿Por qué no fue suficiente?
- Las personas son más inseguras de lo que crees Yaten…con frecuencia necesitamos que nos recuerden porqué ante sus ojos somos especiales. Porqué no el resto, porqué tú eres a quien escoge-
Serena ya no estaba respondiendo en base a la historia de Yaten y Mina, más bien estaba viendo la situación desde su propia experiencia. Si Darien le preguntara eso probablemente le respondería lo que acababa de decir a su amigo. Yaten seguía observándola con el mismo ardor como si el tema estuviera escociéndole las entrañas
- ¿Y el amor no basta? ¿El amor no es suficiente respuesta a todo eso?-
Frunció el ceño viéndose más adulto de lo que Serena le había visto alguna vez
- Yo nunca seré como Thomas- afirmó con severidad- Nunca tendré su carisma ni su sentido del humor, ni tampoco alardearé frente a personas que apenas conozco lo mucho que amo a mi chica, lo mucho que me hace feliz y esas estupideces que he tenido que soportar durante toda la semana ¿Pero eso me hace querer menos a Mina? ¿El repetir más o menos veces en el día "te amo" hace que mis sentimientos sean menos importantes para Mina que los de Thomas?-
Serena negó afligida pues el tema estaba llegándole más y más profundo. Yaten pestañeó repetidamente hasta que las lágrimas que tontamente estaba sintiendo venir a sus ojos se disiparon, haciendo que una pequeña capa brumosa cubriera su vista.
- Si es así como se mide el amor, si es así como Mina mide el amor…pues ya no quiero amarle ni pensar en ella. Ya no- sentenció de manera tajante, sin dar lugar a dubitaciones.
Más que una decisión era una declaración. En esa corta frase estaba toda la pena y la rabia que Serena había visto en los ojos de Yaten hace unos instantes. Le había tomado toda una semana sacar eso desde adentro pero finalmente lo había hecho. Ya no más Mina. Ya no más amor.
Serena tomó sus manos entre las suyas y las apretó con una mezcla de afecto y comprensión. Estaban heladas al igual que su mirada, la que cambió luego de pronunciar esas últimas palabras. Serena entendió un poco más a Yaten y de paso un poco más a Darien pues pudo notar claramente cuando dejó la pena atrás para dar paso a la rabia, tal como Darien había hecho con ella. Y con justa razón ahora que veía las cosas desde otro cristal.
Si Darien había analizado las cosas de la misma forma en que lo había hecho Yaten pues se merecía su odio. Dejar de lado a una persona solo por los motivos que Yaten le explicaba sonaba la decisión más cruel e injusta de todas y por tanto hacer entender a aquella persona que ese era uno de los muchos motivos se hacía prácticamente imposible… ¿Cuánto se podía lastimar a alguien así?
Serena movió sus manos para que Yaten le mirara
- Escúchame Yaten y créeme por favor. No existe nada malo en ti, nada malo en como eres ni mucho menos en como sientes. Quizás no dijiste muchas cosas a tiempo, quizás te callaste o quizás tardaste más de la cuenta en descifrar que te ocurría con respecto a Mina pero a cambio hiciste algo que nunca podrá tener menos valor que lo demás; moriste por ella. Esa es la mayor demostración de amor que alguien puede tener por otro-
Yaten miró hacia sus manos unidas. Cuando Serena le hablaba de esa forma, cuando ponía tanto empeño en sonar sincera…realmente quería creerle y dejar a un lado los cuestionamientos. Sabía que Serena no le mentiría y menos con algo así, incluso sin la capacidad de sentir parte de lo que ella estaba sintiendo podía percatarse de que realmente creía que nada malo había en él. A esas alturas había muy pocas cosas a las cuales podía aferrarse. Las manos de Serena y su honestidad eran una de ellas.
- Supongo que eso sirve para cubrir unos cuantos "te amo" que no se dijeron-
Serena suspiró aliviada de ver a Yaten luchando por no caer en la autocompasión. Se acercó a él y le abrazó como pudo en virtud de la posición en la que estaban.
- ¡Unos miles de "te amo" por lo que a mí respecta!-
Se quedaron así un momento hasta que Yaten le dio la espalda y se recostó sobre el estómago de Serena mientras ella ponía los brazos alrededor de sus hombros. Yaten acarició una de sus manos mientras veía otra vez la rama más alta del árbol pero ésta vez el sol la cubría haciéndola parecer de un color anaranjado.
- Sé que piensas que estoy triste pero creo que ya no lo estoy…lo estuve durante un tiempo, aproximadamente una semana pero ya no. En cambio estoy molesto y decepcionado y a estas alturas no se que es mejor o peor-
Serena le miró de reojo.
- Decepcionado de Mina-
Su silencio fue bastante manifiesto. Yaten dobló su cuello hacia atrás para ver a Serena.
- Siento que tengas que oír esto, en serio. No me gusta ponerte en esta posición tan complicada-
Serena negó rotundamente.
- Tuviste que oír como te confesaba que mis sentimientos hacia Seiya habían cambiado. Es tu hermano y aún así te guardas cosas cuando te lo pido, no me imagino como es de difícil eso… lo que trato de decir es que no voy a disculpar a Mina pero tampoco a juzgarla…pero hay algo que sí haré. Estar contigo en todo momento y en cualquier decisión que tomes a partir de ahora…lo que sea Yaten cualquier cosa yo te apoyaré siempre-
Yaten dio un apretoncito a la mano de Serena sin soltarla después.
- ¿Cualquier cosa? ¿Estás segura de eso?-
Le dio un golpecito en la cabeza que hizo a Yaten sonreír
- No te pases ¿eh?-
Se masajeó el lugar en donde Serena le había golpeado aunque no le dolía, simplemente era algo que hacer mientras pensaba.
- Lo que dije antes es cierto. Ya no más. Esa es mi decisión es lo que quiero y necesito que tú me apoyes en esto-
Serena lo acunó en sus brazos. La mayoría de las veces se refugiaba en Yaten para sentirse protegida y a salvo tanto de los problemas que le rodeaban así como de sus propios pensamientos. Pero en esta ocasión era ella quien quería darle a él la sensación de seguridad.
- Quizás esto te parezca una tontería y lo más probable es que no me lo creas pero un día, el día más normal de todos en el que nunca pensarías que algo mágico pueda suceder, aparecerá una mujer que te mirará a los ojos y te dirá "te conozco, incluso antes de saber quien eras ya te conocía"-
Yaten se giró para mirar a Serena. No estaba bromeando.
- No se si esa chica será Mina, ruego que así sea pero si no es así…sabré que será la correcta y tú sabrás que es la correcta cuando todo dentro de ti vuelva a encajar una vez más…como si nunca nada se hubiera movido de su lugar-
Yaten volvió a recostarse en Serena sintiendo la calidez tanto de su abrazo como de sus palabras.
- Y ese día tú te acercarás a mí y me dirás "el amor si basta, mi amor sí fue suficiente" y yo te sostendré el rostro y te responderé "Por supuesto que sí tonto, siempre ha sido suficiente, solo debías hallar a quien se diera cuenta de ello también"-
La fe ciega de Serena de un futuro prometedor le hacía casi imposible no anhelar eso también.
- ¿De verdad lo crees?-
Un brillo distinto apareció en la mirada de Yaten…a pesar de todo lo vivido y lo perdido aún se esforzaba en confiar y en soñar. Por eso para Serena el corazón de Yaten era tan valioso y por eso es que lucharía por mantenerlo a salvo. La luz de la esperanza de la que todos hablaban también necesitaba de sus propias luces para continuar resplandeciendo.
Asintió con convicción.
- En el intertanto sigue cuidando de ese amor y de esa esperanza, no los dejes morir porque algún día deberás dárselos a alguien más-
Nuevamente los gritos de aliento al equipo de la escuela se hicieron presentes esta vez con más potencia. Era evidente que el juego había comenzado lo que hacía recordar a Serena el porqué había viajado a la escuela un día sábado. Recogió las piernas haciendo que Yaten refunfuñara.
- Ya deja de moverte arruinas la comodidad de mi espalda-
Serena intentó liberar sus piernas pero el peso de Yaten le impedía cambiarlas de posición
- Sabes que me encanta estar aquí contigo pero creo que Seiya se sentirá muy mal si no lo vemos golpear a los demás chicos y ensuciarse en el barro mientras corren tras un balón-
El pecho de Yaten se agitó con cortos movimientos cuando una risa contagiosa salió de él. era exactamente lo mismo que pensaba del deporte que practicaba su hermano.
- Si estás preocupada por perderte ese espectáculo relájate. A Seiya lo sancionaron por no presentarse a la hora acordada por el entrenador, entrará a la mitad del partido-
Serena lamentó profundamente no haber estado al tanto de eso al momento de verle.
- Eso una pena…- murmuró al rato
Yaten se sentó junto a ella dejando de ser peso muerto sobre su estómago y estiró los brazos para poner en movimiento su cuerpo atrofiado por la inactividad.
- Pero si deseas ir vamos, así aprovecho de comprar algo que Seiya me encargó para comer, aunque no estoy muy seguro si realmente tenía hambre-
Aunque Yaten había dicho eso, lo cierto era que no tenía intenciones de moverse de allí por el momento. Ni tampoco Serena que bostezó perezosa mientras recostaba su cabeza en el hombro de Yaten.
- Si hubiera sabido eso no me habría apresurado tanto en salir de casa-
Volvió a bostezar esta vez con más fuerza y cerró los ojos un instante. Yaten le miró de soslayo. Ahora que la crisis había sido relativamente superada con ayuda de Serena prestó atención a un pequeño detalle que había pasado desapercibido en todo ese tiempo.
- Luces cansada ¿está todo bien?-
Serena asintió en su hombro sin abrir los ojos. Yaten pasó la yema de los dedos por una mancha oscura bajo los ojos de Serena. Eran ojeras y grandes. Levantó la cabeza de Serena para que ésta le mirara de frente.
- ¡Hey déjame descansar un segundo!- exclamó irritada pero Yaten continuo evaluando su condición con detenimiento
- En serio luces cansada y ahora que recuerdo las chicas dijeron que te habías quedado dormida… así como todos los días de la semana pasada ¿estás teniendo problemas para dormir?-
Serena apoyó las manos en el césped y bufó
- Siempre me quedo dormida no es la gran cosa-
A Yaten no le agradó nada esa respuesta tan ambigua. Se acercó más a ella esta vez ligeramente más serio
- No me vengas con esas tonterías. Dime que pasa-
- ¡Te digo que no es nada!-
Alzó las cejas aguardando y a juzgar por su postura no se rendiría hasta obtener lo que buscaba. Serena puso los ojos en blanco.
- ¡Esta bien! Verás…estoy teniendo un sueño recurrente que me mantiene ocupada y en ese sueño siento que son solo minutos pero cuando despierto siempre es tarde-
Eso sonaba bastante extraño para Yaten. Serena tenía antecedentes de sueños que se volvían más reales de lo conveniente..
- ¿Es un sueño malo? Digo ¿Te sientes amenazada o algo por el estilo?-
Serena negó con tranquilidad
- Para nada de hecho es bastante agradable aunque…-
Su mirada se dirigió hacia sus dedos que jugaban con una roca color gris que había encontrado en el suelo. Yaten se agachó para buscar su mirada.
- ¿Aunque?-
No estaba tratando de ocultarle algo a Yaten, más bien estaba intentando explicarle con simples palabras lo que ese sueño le hacía sentir
- Me gusta estar ahí pero a la vez se que no debería sentirse así de bien-
- Serena eso no se entiende-
Se rascó el cabello enmarañándoselo un poco pero no encontró la manera de hacerse entender. Así que lo mejor que se le ocurrió fue cerrar los ojos y recrear las imágenes en su cabeza. Inmediatamente un retorcijón se instaló en la boca del esófago y una sonrisita se escapó de sus labios
- Es como saber que estar ahí está mal…pero me agrada sentir la sensación de que estoy haciendo algo malo…-
Cuando abrió los ojos Yaten le observaba con una expresión que bordeaba la diversión y la confusión. Carraspeó antes de hablar.
- Sere ¿Que tipo de sueños estás teniendo?-
Ella puso las manos sobre su regazo
- No comprendo-
Yaten contuvo una risa frunciendo los labios.
- ¿Estás soñando con algo particular…? ¿Con alguien tal vez…?-
Solo ahí Serena comprendió hacia donde se estaba digiriendo Yaten y junto con sonrojarse se lanzó sobre él golpeándolo con su bolso y con los puños tanto en la cabeza como en el rostro y el pecho.
- ¡Tonto sinvergüenza que te estás imaginando!-
- ¡Ouch! ¡Eso me duele Sere! ¡En el rostro no, en el rostro no!- gritaba mientras se encogía en el suelo y se cubría con ambas manos la cara
Serena continuo golpeándolo hasta que los brazos se le acalambraron. Se sentó alejada de él con los brazos cruzados a la altura del pecho y notoriamente molesta. Yaten miró por entremedio de sus dedos cuando dejó de recibir golpes
- ¿El ataque terminó?-
Serena dio un respingo
- Pervertido- gruño en su dirección
Yaten se irguió y con el sigilo de un felino se acercó paso a paso hacia Serena quien se rehusó a darle la cara.
- Sere….-
Ella le ignoró
- Sere lo siento no te enfades-
- Siempre te burlas de mí-
Él se acercó más hasta que rozó su brazo con el suyo.
- No me estaba burlando…solo estaba intentando descifrar lo que decías eso es todo. Tengo derecho a preguntar-
Serena le miró de reojo aún con gesto agrio.
- Además ya me golpeaste y mucho. Creo que ya recibí mi castigo-
Se llevó la mano a la mejilla ya enrojecida producto de un golpe enérgico que Serena le asestó con el bolso. Se volteó para ver que tanto era el daño. Yaten se tocó el cuello y Serena se tapó la boca.
- ¡Oh Dios, Oh Dios!-
Buscó entre sus cosas un pañuelo o cualquier cosa que sirviera para limpiar las gotitas de sangre que sobresalían de la camisa de Yaten. Encontró una servilleta y con eso se las arregló primero para limpiar los dedos de Yaten teñidos de rojo y después para hacer presión en el cuello de Yaten mientras éste se reía.
- Sere en serio no es nada, solo un rasguño se sanará solo-
Pero ella no aflojó y le obligó a bajar las manos para poder cumplir de mejor manera su labor.
- ¡Soy una salvaje discúlpame no me fue mi intención!-
- Cuando golpeas a alguien como lo hiciste tú creo que es con la intención de hacerlo sangrar-
Pensó que con eso reiría o al menos cambiaría la expresión pero lo que vio le espantó.
- ¡Oh no! ¡No no no no!- exclamó asustado al ver los pucheros que Serena hacía- ¿No vas a comenzar a llorar verdad?-
Se mordió el labio y contuvo la respiración
- No estoy llorando-
Yaten decidió poner fin a este asunto tomando a Serena por los hombros y haciéndola mirarle con detención
- Agradezco tu trabajo de enfermera pero no hace falta. No me estoy desangrando, ni siquiera me duele. No estoy enojado pero si te hace sentir más tranquila te disculpo así que te imploro que no llores, me desespera cuando lo haces-
Se llevó las manos al cuello y le enseñó a Serena que no había nada que temer
- ¿Ves? Sin sangre-
Asintió al comprobar que así era
- Pero te quedará una marca-
- Puedo usar cuello tortuga unos días-
El imaginarse a Yaten vestido así logró que sonriera.
- ¿Y si tienes una sesión de fotos?-
Yaten pensó en una solución
- ¡Ya se! Puedo decir que peleé con una pantera o me mordió un vampiro. Cualquiera de las dos historias me hará súper popular-
Al fin con ese comentario logró que Serena explotara en risas y por consiguiente que él también lo hiciera. Permanecieron riendo sin parar hasta que el estómago les dolió. Serena se secó los ojos que lagrimeaban producto de la risa. Yaten acarició su mejilla con ternura.
- Si tengo que verte llorar prefiero que sea de risa-
Serena puso las manos a ambos costados de su cintura
- Siempre me dices eso ¿Querrá decir quizás que soy muy llorona?-
Besó su frente.
- Cualquier comentario que salga de mi boca no tiene ninguna relación con la realidad-
La tomó por la cintura y la levantó del suelo hasta que sus dos pies se apoyaron en el césped. Sin perder contacto con ella adoptó una postura más seria.
- Sé que viste a Seiya en la entrada y se que él tenía tantas ganas como tú de reunirse contigo y en cambio…-
Serena pellizcó el brazo de Yaten.
- Nada de sentirse culpable por boberías-
- No es eso-
Jugueteó con el cierre de su abrigo
- Solo quiero decir gracias. Gracias por estar conmigo aquí, no sabes lo mucho que significa. Tú y mis hermanos son las personas más importantes en mi vida y hoy más que nunca pude sentir que para ellos y para ti también lo soy-
Su especial y único amigo estaba dándole las gracias. Para Serena era casi como presenciar a un bebé diciendo sus primeras palabras. Se conmovió en lo profundo del alma.
- Seiya y yo te amamos, juntos o separados en lo que respecta a ti pensamos exactamente lo mismo-
El tiempo era una cuestión muy extraña. Hace menos de media hora apenas si soportaba que la gente le viera más de tres segundos a los ojos por temor a que iniciaran una conversación que inevitablemente derivaría en su asunto con Mina.
Media hora después se sentía lo suficientemente bien como para al menos ver el partido completo de su hermano sin tener la urgente necesidad de salir corriendo como lo había hecho al reunirse con sus amigos.
La conversación con Serena era el desahogo que sin saber había necesitado toda esa semana en la que una roca había reemplazado a su corazón. Ahora volvía a percibir latidos en su pecho. Eso era una buena señal. La vida retomaba su curso. Pasó un brazo alrededor de los hombros de Serena y juntos se encaminaron hacia el partido.
Se había olvidado por completo de comprar el dulce para Seiya pero a cambio le llevaría algo mucho mejor. A bombom.
Corrieron y llegaron justo a tiempo para ver a Seiya ingresar a la cancha. Serena se frenó delante de los asientos destinados a los jugadores. Yaten respiró aliviado, habían llegado en el momento preciso.
- Deberías gritarle algo para que sepa que estás aquí-
Serena sonrió. Era exactamente lo que haría.
- ¡Seiya tú puedes eres el mejor!- exclamó tan fuerte como pudo
Algunas de las animadoras se dieron la vuelta al escucharle así como algunos compañeros de Seiya que estaban descansando en el asiento de suplentes. Pero lo más importante es que Seiya dejó de correr en cuanto oyó la voz de bombom. Se dio la vuelta rápidamente… y ahí estaba su inspiración.
Le saludó con la mano efusivamente y Serena le respondió resplandeciente. A pesar de que todos los demás compañeros le esperaban se dio el tiempo para observarla y para darle un último saludo, esta vez puso la mano sobre su pecho mientras le sonreía un poco más calmado. Ella era su corazón. Se dio la vuelta y siguió su destino.
Yaten metió la mano a sus bolsillos teniendo la certeza de que había cumplido con su misión
- Muy bien hecho acabas de hacer que el equipo gane este partido-
Serena suspiró. Ganar o perder para ella era lo de menos. Lo único que deseaba es que Seiya no saliera lastimado en el intertanto.
- Si quieres podemos quedarnos aquí, se ve mejor-
Pero Yaten ya había comenzado a caminar.
- Nah, no creo que desees ver de cerca cuando barran el suelo con Seiya-
Indudablemente eso era una enorme verdad así que con una última mirada al juego se encaminó hacia donde Yaten la guiaba. Tomó su mano para que la ayudara a subir los escalones que estaban demasiado separados unos de otros, hasta que finalmente pudo divisar a sus amigos.
Soltó una risa cuando los vio a todos con cintas color verde en la cabeza gritando por Seiya.
Rei fue la primera que se percató de su llegada.
- ¡Por fin! ¡Donde rayos se habían metido se han perdido la mitad del partido!-
Yaten subió primero para sostener a Serena y evitar que cayera. Taiki y Amy se deslizaron de sus asientos para así dejar espacio a los recién llegados. Serena saludó a cada uno de sus amigos antes de sentarse junto a Yaten. Mina rebuscó entre sus cosas y estiró el brazo para darle algo.
- Son cintas para ustedes pónganselas, así daremos más energía positiva a Seiya-
Serena las miró y eligió una dándole la otra a Yaten quien la observó con una expresión totalmente distinta
- Puedo alentar a Seiya perfectamente sin esta cosa- murmuró lo suficientemente bajo para que solo Serena le oyera
Ésta sonrió mientras se ajustaba la suya.
- Se un buen niño, además son un lindo gesto de Mina-
- ¿Quieres que la felicite y le haga una fiesta también?-
Quizás no era una buena idea presionar demasiado a Yaten. Así que tomó la cinta que le pertenecía y la amarró a su brazo dejando solo los extremos verdes a la vista. Yaten tocó el brazo en el que Serena había estado trabajando y solo sonrió para sí.
El partido transcurrió entre gritos, aplausos, reclamos y cánticos en apoyo de los jugadores. Serena pasó la mayor parte del tiempo alentando a Seiya y el resto recostada en el hombro de Yaten con los ojos cerrados para no mirar cada vez que Seiya corría con el balón y los del equipo contrario le perseguían con rapidez. Solo alzaba la vista cuando Yaten le advertía que Seiya haría un punto.
- Oye Sere- le dijo Thomas del otro extremo- allí está Yun-
Indicó hacia una esquina del césped de juego. Yun estaba sentada en el suelo con ambas piernas cruzadas y la cámara frente sus ojos. debía de haber supuesto que estaría trabajando para el periódico de la escuela.
- Es cierto… no la había visto en toda la semana-
Yaten, Taiki y Amy se empinaron para ver de quien se trataba
- ¿Quién es Yun?- preguntó finalmente Yaten
- Es una chica que conocí. Es compañera de Thomas y durante el fin de semana del baile platicamos y compartimos bastante. Si la conocerían también les agradaría, es curioso pero es tan parecida a M…-
Serena se calló de golpe mientras sus amigos esperaban a que hablara. Miró a Yaten quien aguardaba como los demás. Tenía que salir del embrollo como mejor pudiera.
- ¡jajajajaja! ¡A mi! ¡Es tan parecida a mí se los juro!-
Continuó riendo. Amy sonrió de vuelta mientras los chicos se veían un poco confusos
- Entonces debe de ser una buena chica- respondió Amy analizándola un poco más
Serena se puso de pie y se alisó su ropa.
- Iré a saludarla y a conversar un momento con ella-
Pero antes de eso miró a Yaten. No quería dejarlo solo ni que volviera a sentirse incómodo. Él, para su tranquilidad se hallaba platicando con Taiki y Amy antes de que volteara a verle.
- Está bien Sere. Cuando el partido termine nos encontramos abajo-
Se despidió con ligereza de sus amigos y dio saltitos entre la multitud hasta llegar al suelo. Caminó con sigilo para sorprenderle aunque a juzgar por su cara de concentración era muy difícil que se percatara de su presencia y más aún cuando prácticamente toda su visión era cubierta por la lente de su cámara.
- No demasiado silenciosa para mí, pequeña- le dijo Yun sin despegar su vista de la cámara
Serena abrió la boca y se agachó junto a ella.
- ¿Cómo lo hiciste?-
Bajó la cámara y se la enseñó
- Tengo una cámara mágica, me permite verlo todo incluso lo que está detrás de mí-
Se le quedó mirando embobada. Yun explotó en risas mientras movía las piernas en el aire
- ¡Tu cara es tan graciosa! ¡eres tan ingenua me encanta!-
Serena hizo un mohín mientras se cruzaba de brazos
- Sabía que andabas por aquí, te vi hace un momento y por cierto muy bien acompañada-
Se le quedó mirando sin comprender. Yun movió la cabeza y prosiguió con su labor
- ¡Ingenua y despistada! toma- le dijo Yun abriendo su bolso y sacando una cámara pequeña pero con las mismas condiciones que la suya- acabas de ser nombrada asistente de fotografía-
Serena recibió la cámara
- ¿Estás segura?-
- ¡Vamos no te estoy pidiendo nada serio! solo has un par de tomas y listo, si son buenas las dejas y si son malas las borras. Juzga por ti misma-
Se sentó en la misma posición que Yun e imitó su postura para sostener de mejor forma la cámara. Enfocó el visor, ajustó la distancia e hizo el primer intento. La revisó antes de hacer la segunda. Yun se pegó a su hombro.
- Nada mal. Pero la próxima vez intenta inclinar un poco la cámara hacia abajo. Hará que los jugadores se vean más grandes y el fondo más pequeño-
Serna asintió y lo probó. Cuando vio el resultado sonrió.
- Es un pequeño truco, recuérdalo-
Le guiñó el ojo y ambas prosiguieron largo rato sin decir una palabra. Nada más esperando a lograr alguna toma interesante. Era un cómodo silencio, no forzado sino más bien cómplice.
- Así que…- dijo Yun haciendo tronar las articulaciones de su cuello- ¿alentando al ex novio? Eso es una buena señal-
Justo en ese instante Serena tomó una fotografía a Seiya celebrando con un compañero un nuevo punto. Se veía radiante, tanto que Serena estaba segura de no haber podido capturar su felicidad ni con la mejor cámara del mundo.
- Él y yo…tuvimos una buena semana-
- ¡Muy bien chica! ¿Tal vez la parejita dorada retomará su idilio?-
Serena le miró un poco escéptica
- ¿Me estás entrevistando?-
Se rió de manera sagaz
- ¡Oye! Que la estrella del equipo tenga alguien especial que presencie su partido es una noticia que puede interesarle a más de un estudiante-
Honestamente Serena no lo creía pero de todas maneras Yun era la reportera. Quizás su aversión a ser noticia a nivel escolar le nublaba la razón lo cierto es que los hermanos Kou siempre eran un tema de conversación en la escuela ese sí era un hecho. Yun le miró de reojo, sin perder la perspectiva de lo que estaba retratando
- De todas formas y extraoficialmente hablando. No lo tomes como chisme sino más bien como la preocupación de una amiga ¿Cómo están las cosas realmente con Seiya?-
Serena suspiró y bajó la cámara.
- Realmente esta semana ha sido genial. Seiya ha sido…el de antes, realmente el de antes. Y eso me tiene asombrada, alegre y tan esperanzada, como si esta vez tuviera la sensación de que podremos lograrlo-
Yun se detuvo por primera vez desde que se habían reunido. Miró a Serena
- ¿Pero?-
La rubia no supo si sus dudas eran tan evidentes o simplemente Yun le había dicho la verdad y tenía el don de ver cosas que no estaban a simple vista. No creía que nadie hubiera agregado ese "pero" al final.
- Tengo miedo de hacer algo que termine con la magia-
- ¿Algo como regresar con él tal vez?-
No dijo nada sino que más bien se hundió de hombros. Yun frunció el ceño.
- Sere ¿le has comentado eso a alguien?-
Echó una ojeada hacia donde estabas sus amigos. No los podía distinguir a la perfección pero sí estaba segura de que se encontraban riendo y pasando un buen rato. Incluso hasta Yaten estaba más animado, podía sentir como su estado de ánimo había variado a uno mucho más positivo.
- Mi grupo de amigos…digamos que está un tanto dividido cuando se trata de Seiya…hay algunos que estarían felices de que volviera con él…de hecho esperan que lo haga. Mientras que otros preferirían que eso no pasara, que no le perdonara y que terminara con eso de una vez. No quiero que mi relación con Seiya se transforme en un tema de conflicto-
Dejando su cámara dentro de su bolso Yun tomó la mano de Serena
- ¿Qué quieres tú Serena? olvida al team Seiya o a los anti-Seiya por un momento, déjalos a un lado. Son cercanos si, pero no son parte de la relación por mucho que opinen de ella-
Eso era bastante fácil de decir para una persona que no pertenecía a un grupo tan unido en donde inevitablemente las decisiones de uno afectaban las relaciones y el ambiente del todo. Y eso podía verlo claramente en lo que estaba sucediendo entre Yaten y Mina. O el mismo tema de Rei…la partida de su amiga tenía una razón más de fondo que ella sabía perfectamente y que había aceptado como la correcta en su momento pero Serena ya no podía negar que poco a poco estaban comenzando a aparecer pequeñas fisuras en su círculo de amigos y que se acentuaban cada vez que cosas así ocurrían. No podía colaborar a que eso aumentara ella era la encargada de mantenerlos juntos.
Llevaba ya demasiado tiempo en silencio cuando Yun le dio dos golpecitos al dorso de su mano y le sonrió, sacándola de sus cavilaciones. Se le veía genuinamente interesada y no como una reportera ávida de noticias sino más bien como una chica aconsejando a otra chica. Le alegró profundamente encontrar en ella una oyente.
- Solo te digo una cosa: decidas lo que decidas no decepcionarás a nadie. Porque si tú estás feliz las personas que te quieren tendrán que estarlo…así que dale una oportunidad a Seiya, mándalo a volar o quédate tal cual estás. De cualquier manera lo tendrán que entender y tómate tu tiempo que nadie te presione y eso incluye a Seiya-
Yun le guiñó un ojo.
- Podrá ser un dios de secundaria pero sigue siendo un chico y los chicos se equivocan un montón. Tienes todo el derecho a pensar, pensar y repensar que quieres hacer y solo cuando le hayas dado la vuelta un millón de veces al asunto, consultado con la almohada otro millón de veces más pues estarás en condiciones de decirlo-
Se oyó una bocina que vaticinaba el final del partido. El equipo de la escuela había ganado por varios puntos de ventaja. Yun estiró los brazos acompañado de un ruidito de satisfacción.
- ¡Por fin! Casi no siento las piernas y el cuello me está matando-
Serena se colgó la cámara al cuello igual que lo hacía Yun. Era bastante pesada y considerando que la suya era más pequeña que la de Yun…cargar con ese peso no debía de ser fácil.
- ¿Hace cuanto estás aquí?-
- Desde temprano. Estuve revelando algunas fotografías ¡Oye deberías pasar por el taller de fotografía y ver tus tomas de la playa!-
¿Estaba desde tan temprano trabajando? Serena no se había percatado de lo mucho que se esforzaba Yun en su labor, levantarse un sábado en la mañana para ir a la escuela no es uno de los panoramas que eligiría si tuviera la oportunidad de hacerlo. Lo que sí había notado era el profesionalismo con que se tomaba el tema de la fotografía. Bastaba darse cuenta la postura que adoptaba en cuanto ponía la lente frente a sus ojos. Pura concentración. Serena quiso lograr ser así de concentrada alguna vez. Yun no solo parecía ser una gran chica, sino que lo era así que quería agradecerle de alguna forma lo bien que se había portado con ella.
Así que se puso de pie y estiró el brazo para que Yun se levantara. Le sonrió feliz y tiró de ella con fuerza.
- ¡Vamos te presentaré a alguien!-
Corrieron ambas tomadas de las manos, atravesaron el césped que ya se estaba abarrotando de familiares y amigos de los jugadores. Serena buscó a quien necesitaba ver y lo encontró bebiendo agua y rodeado de sus compañeros y algunas animadoras que le hablaban sin parar aunque él solo sonreía de manera amable. Así era Seiya, al menos el que ella admiraba tanto, siempre sonriendo sin siquiera darse cuenta que precisamente eso era lo que encantaba de él.
Cuando Seiya vio a Serena sonrió de una manera completamente distinta. Quizás para el mundo no había ninguna diferencia pero para ella lo era todo. Se despidió de inmediato y trotó en dirección a ella con una sonrisa suave y los brazos abiertos para recibirla. Serena se detuvo ante él reacia a acercarse. Eso causó que su sonrisa se ampliara.
- ¡Ven aquí bombom dame un abracito!-
Serena retrocedió pero no fue lo suficientemente rápida y Seiya la capturó y la tomó en brazos.
- ¡jajajaja Seiya no!-
Seiya la subió a su hombro y la cargó como a un costal de patatas mientras Serena reía con ganas.
- ¡jajajaja ya bájame apestas!-
Para Seiya el estar ahí con bombom era su verdadera victoria.
- es el aroma de los ganadores bomboncito-
Serena arrugó la nariz
- ¡Pues está bien ganador! ¡Ahora bájame hay alguien que quiero que conozcas!-
Seiya se detuvo y con mucho cuidado dejó en el suelo a Serena y le miró intrigado. Serena volvió a tomar de la mano a Yun hasta que quedó junto a ella.
- Seiya ésta es Yun. Yun este es Seiya-
Ambos se miraron y Seiya fue el primero en sonreír y hacer el movimiento para estrechar su mano. Yun la agitó con ganas mientras no podía ocultar su rostro de emoción.
- ¡Guau Seiya Kou es un gusto! ¡Serena me ha hablado mucho de tí!-
Seiya dio una miradita divertida a Serena. En realidad no le molestaba en lo más mínimo que bombom platicara de él con otras personas, mientras hablara significaba que era tema en su vida. Lo raro es que no tenía idea de quien era la chica ni como Serena la había conocido.
- Así que bombom te ha hablado de mí…me pregunto si son cosas buenas o malas-
Yun cerró su boca como si tuviera un cierre en ella.
- Lo siento son cosas que no puedo revelar-
Sonrió moviendo la cabeza. Se cruzó de brazos analizando a la chica nueva que tenía frente a él. Era linda y pequeña incluso más que Serena pero su personalidad suplía con creces su tamaño. Se notaba a primera vista lo desenvuelta que era. Se percató luego de su cámara y de la colgaba de su bolso también.
- Eres fotógrafa… no me digas que me trajiste una paparazzi bombom-
Yun le enseñó la cámara y apretó el flash sobre su rostro.
- Mi labor es completamente no remunerada. Trabajo para el periódico escolar-
Asintió sorprendido.
- Vaya… ¿como conociste a alguien del periódico bombom?-
- En la fiesta de último año- respondió ahora enganchada del brazo de la chica- Yun es compañera de Thomas y compartimos bastante ese fin de semana-
- Yo me encargué de cuidar de esta pequeña- le susurró Yun a Seiya
Era extraño ver a Serena compartir con alguien no relacionado con su grupo de amigos y más que eso, conectar tan bien con ella. Y ahora que lo pensaba más detalladamente, Serena no le había platicado mucho de la fiesta solo detalles generales y que también había oído de Thomas pero por ejemplo de las personas que había conocido, nada.
- Pues te lo agradezco Yun por lo que me contó lo pasó genial-
Del otro extremo del campo los demás jugadores se comenzaron a reunir para ingresar a los vestidores así que Seiya debía de separarse por el momento de Serena y su acompañante.
- Tengo que ir a ducharme y a cambiarme pero antes…-
Miró hacia donde supuestamente estaban sus hermanos y amigos.
- ¿Cómo está?-
Era obvio por quien preguntaba. Serena adoptó una postura más seria mientras Yun se entretenía en sacar fotografías a los demás jugadores.
- Él está mejor aunque no quiere saber nada de…ya sabes Mina. Está decidido a olvidarla-
Seiya ya había sospechado algo así
- ¿Crees que eso es la solución?-
- No se si la solución Seiya…pero si eso lo hará sentirse mejor consigo mismo pues…además me comprometí a respetar lo que sea que quiera-
Seiya hizo una mueca mientras balanceaba el casco de un lado a otro
- Creo que algo que dije lo molestó o algo así. No fue intencional pero…-
Realmente quería saber si Yaten estaba bien. Serena acarició su antebrazo
- No te preocupes. Yaten lo comprendió. No puedo asegurar que lo peor haya pasado pero creo que al menos sobrevivirá-
La sonrisa pasiva de Serena lo tranquilizó a él también. Con sumo cuidado de no ensuciarla acarició su mejilla con los únicos dos dedos de su mano que no estaban embarrados.
- Gracias bombom definitivamente haces milagros. Tú en sí eres un milagro-
La caricia de Seiya se sintió tan suave.
- Te echo de menos Tsukino, todos los días, a cada hora, a cada minuto me haces falta-
A Serena le producía diversión cuando Seiya la llamaba por su apellido pues lo hacía con un tono grave y atractivo así que no lo pensó cuando soltó una risita. Seiya alzó una ceja impresionado.
- ¿Acaso te produce gracia mi martirio?-
Serena negó aún con la sonrisa pegada al rostro
- Esta semana ha sido genial bombom. Nos lo hemos pasado tan bien juntos, nos hemos entendido como antes. Incluso he tenido la sensación de que ésta vez…esta vez sí podría funcionar-
No era un tema que se pudiera discutir así nada más en un recinto abierto rodeados de desconocidos, música ensordecedora ni privacidad pero había que intentarlo. Serena no pudo ocultar su nerviosismo. No pensó que Seiya comenzaría a charlar de eso tan abruptamente.
- Esta semana también ha sido especial para mí Seiya. Muy especial-
Prácticamente saltaban chispas de los ojos de ambos. La atracción entre ellos no había disminuido en lo más mínimo. Es más, parecía que la distancia solo había logrado acrecentar sus ansias de volver a estar juntos. Seiya se acercó al oído de bombom de manera sugerente
- Tu cumpleaños en es una semana bombom-
Serena se olvidó de todo. La cercanía de Seiya era lo único que tenía en la cabeza.
- Ya lo sé genio- dijo con voz cortada
Seiya rió en su oído y le dio un pequeño beso. Ya se le había ocurrido el regalo perfecto y comenzaría a llevarlo a cabo.
- Pues prepárate bomboncito tengo una sorpresa para ti-
Serena dio un paso hacia atrás con expresión de indignación
- ¡No es justo que me digas eso! ¡ahora estaré toda la semana pensando en que será!-
Él no se inmutó. Era como si quisiera que Serena enloqueciera de curiosidad
- Para que veas lo que se siente estar pensando todo el tiempo en algo-
Se despidió de ella con la mano mientras reía con gracia al comprobar la cara de arrebato de Serena. Una pequeña lección para su rubia adorada. Yun saltó a su lado con soltura.
- ¡A sido un gusto Seiya para la próxima déjame fotografiarte adiós!-
Yun tomó del brazo a Serena, tirándola y haciéndola olvidar por un instante lo raro que se había comportado Seiya al final de la plática aún así no pudo evitar pensar en Seiya una vez más antes de salir del campo de juego.
- Eso ha sido extraño-
Serena se hallaba frente a una puerta de la que honestamente nunca hubiera reparado si Yun no la hubiera conducido hacia ese lugar. Seguramente era porque estaba alejada de los salones que regularmente ocupaba o quizás porque durante su vida escolar no se había movido más allá de la cafetería y el piso número dos.
Yun entre buscó dentro de su bolso un manojo de llaves del que colgaba una gran pelota naranja con puntitos verdes. Destrabó la puerta y la abrió para Serena. Ésta dio un paso adelante y la analizó en silencio.
Era una habitación con mucha luz, de hecho no tenía cortinas y de cada una de sus paredes pendían recortes de periódicos y fotografías tanto antiguas como recientes. No había ningún espacio en blanco a la vista. Caminó alrededor de ellas leyendo de que se trataban. Al medio del salón las mesas estaban dispuestas de tal manera que formaban un solo bloque rectangular. Sobre ella habían apuntes, lápices y muchas más fotografías. En el extremo del salón y guardado dentro de un enorme mueble de madera con puerta de vidrio había un televisor grande, un reproductor de dvd y un equipo de música.
Y al otro extremo habían dos computadores cubiertos con guardapolvos y a juzgar por el polvo se notaba que hace mucho tiempo no se usaban. Tras ellos había otra puerta que permanecía cerrada y de la que pendía un letrero que decía "cuarto oscuro".
Yun dejó sus cosas sobre el mesón rectangular y caminó hacia Serena.
- Aquí es donde los miembros de ambos clubes nos reunimos. Como verás es un desastre pero nos entendemos. Lo que cuelga de las paredes son ediciones anteriores y fotografías que antiguos miembros han tomado. Tenemos un pequeño equipo audiovisual para recrearnos cuando nos quedamos aquí trabajando por mucho tiempo y computadores que ya casi nadie usa porque todos tenemos portátiles y ese de ahí, es el cuarto donde ocurre la magia-
Serena se quedó mirando hacía allá
- ¿La magia?-
Asintió seria.
- El cuarto en donde revelamos las fotos. Es completamente oscuro salvo por una luz roja que lo hace súper cool. Cuando revelas siempre tiene que estar cerrado nunca lo olvides-
Se sentó sobre la mesa de un saltito y comenzó a revisar las fotografías que había tomado.
- ¿Por qué no revisas en ese mueble mientras tanto? guardé ahí las fotografías-
Serena se dirigió hacia un mueble de metal con cuatro cajones. Abrió el primero y en él solo había fotografías escolares de actos oficiales y de autoridades de la escuela.
- No recuerdo en cual está pero estoy segura que las guardé ahí-
- No te preocupes así aprovecho de curiosear-
Abrió el segundo cajón y en él había fotografías deportivas. Umm…que interesante. Buscó las del equipo de fútbol americano y ahí estaba Seiya. Se sonrojó solo al verlo ahí plasmado con su sonrisa perfecta y su rostro perfecto. Por su aspecto podía notar que no eran actuales. Había muchas y si bien no eran individuales Serena se deleitó con ellas. Era como hacer un viaje al pasado de su chico. Las sacó y las ojeó con detalle. En algunas salía riendo, en otras concentradísimo y en otras serio, como si estuviera pensando como eliminar al rival.
- Oye Yun- le dijo sin despegar la vista de las imágenes- ¿podría quedarme con alguna de éstas?-
Se las enseñó.
- ¡Ahh! ¿Con que fotografías del ex eh? No pensarás hacerle vudú porque eso sería bastante entretenido pero malvado. De todas formas puedes tomar algunas, esas de ahí son copias desechadas las tenemos de respaldo-
Serena sonrió feliz y se dispuso a elegir las mejores. Escogió cuatro y las guardó dentro de su bolso. En el tercer cajón encontró las fotos de la fiesta y de la playa, éstas últimas estaban muy lindas. En varias salía ella riendo y saltando con Yun y Thomas correteando en el mar o comiendo barbacoa y la fotografía en que Thomas y Jay la besaban estaba muy divertida. Dejó varias sobre el mueble para llevárselas también y cerró el cajón.
El último cajón era el único que lucía distinto a los demás. Estaba decorado en una esquina con una extraña imagen color blanco, algo parecido a un sol pero no era eso… más bien un círculo en el que una especie de alas le daba la vuelta.
Yun alzó la vista de su cámara y sonrió de manera misteriosa
- Ábrelo si quieres pero no le digas a nadie que te dejé hacerlo-
Serena dudó un instante pero su curiosidad era más grande que cualquier otra cosa así que lo hizo.
Estas fotografías eran otra cosa. Se recostó en el mueble y se empapó de ellas. No había rostros, ni personas o grandes multitudes risueñas y atestadas de energía. Solo eran paisajes y bellísimos. Habían bosques nevados, lluviosos, soleados y teñidos de con las primeras hojas de otoño. Habían puestas de sol en blanco y negro y en colores. Tomas de la ciudad de noche que hacían preguntarse a Serena como era posible que viviera en una ciudad así de linda y nunca se hubiera percatado de eso.
- Estas fotos…- dijo Serena aún viéndolas- son diferentes-
Yun estiró el cuello para ver de qué hablaba.
- Impresionantes ¿no?-
- Pero no tienen mucho que ver con la escuela-
Yun se puso de pie de un saltito.
- Digamos que son de un fotógrafo igual de diferente ¡Hey! tengo que ir a revelar estas fotos y el cuarto es pequeño para las dos pero tampoco quiero que te vayas aún ¿Qué te parece si hablamos a través de la puerta? es inconveniente pero de verdad disfruto tu compañía-
Serena asintió alegre por ese comentario y vio como Yun se enclaustraba en la habitación oscura. Se sentó en el suelo al otro extremo con las fotografías en la mano. Ahora entendía. En realidad lo había presentido desde que las tomó entre sus manos.
- Estas son de Lucio ¿verdad?-
- Fotos peculiares para un chico peculiar- respondió con un extraño tono de voz
Del otro lado Yun comenzó a preparar todos los implementos y mientras sacaba el rollo de la cámara se sentó en un alto asiento cerca de la puerta.
- Lucio puede ser una persona muy intimidante cuando no la conoces, no es bueno sociabilizando y creo que se siente mejor estando solo, aún así lo quiero y confío en él más que en nadie en la vida-
Serena soltó un resoplido
- Honestamente no se como puedes-
El silencio que acompañó a esa declaración fue largo y cuando Serena estaba a punto de pedir disculpas por hablar más de la cuenta oyó un ruido tras la puerta. Algo así como una silla chirriar. Notó cuando Yun se sentó en el suelo pues la suela de sus zapatos resonó en el piso de madera.
- Te voy a contar una pequeña historia de vida-
- Está bien- respondió enseguida
Esperó un instante pegando la oreja más cerca de la puerta.
- Había una vez una chica que estaba pasando por un período de rebeldía. Sus padres acababan de divorciarse y ese cambio terminó con la familia feliz que pensaba que tenía así que encontró refugio en cosas que te darían miedo saber-
Otro silencio.
- Un día esta chica había bebido más de la cuenta, era tarde, se encontraba en el lugar más peligroso de la ciudad y como era común estaba sola…de haber sido más inteligente o haber estado más sobria habría adivinado que nada bueno saldría de ahí-
Serena dejó caer las fotos a un costado y respiró un poco más agitada. La piel se le erizó al oír eso último.
- De todas formas, cuando salió del bar no se percató que tras ella habían salido tres hombres más y no se si realmente quieres saber los detalles pero no la trataron lo que se dice "bien"-
Yun se mordió una uña y golpeteó el suelo con su otra mano.
- La golpearon y aunque ella se resistió obviamente no tenía oportunidad de ganar y cuando la chica apenas si podía mantenerse en pie decidieron que era tiempo de más-
Serena se llevó la mano a la boca para sofocar un gritito de estupor. Ya no quería seguir escuchando porque ya había comprendido de qué se trataba todo el cuento. Este no era un relato al azar ni se trataba de la amiga de una amiga. Esto le había sucedido a Yun.
- Cuando Lucio llegó yo estaba en el suelo llorando y mi boca, mi cuerpo sangraba mucho. No sé como lo hizo pero se deshizo de esos tres tipos tan fácil…nunca había visto a alguien moverse así, los dejó ahí tirados y honestamente nunca me preocupó que estuvieran vivos o muertos. Me tomó entre sus brazos, me cargó hasta su casa y cuidó de mí hasta que volví a hablar-
Un sollozo que traspasó la puerta proveniente de Serena hizo que Yun se cuestionara el revelar algo así tan de pronto. A simple vista se veía que Serena era una niña muy buena e ingenua. Quizás esto la alejaría.
- Ellos no alcanzaron a hacer lo que se proponían…aún así comprenderás que tenía terror y vergüenza de la gente… salvo de Lucio. Lo curioso es que él nunca se comportó dulce o condescendiente, nunca me juzgó ni me preguntó que diablos tenía en la cabeza para comportarme así, lo único que hizo fue hacerme una pregunta-
Serena aprovechó el lapsus pasa secarse las lágrimas. Yun sonrió a pesar de los amargos recuerdos que le causaba revivir ese episodio de su vida.
- ¿Tan desesperada estas por morir? Eso fue lo que me dijo después de días en su casa. Yo le miré y le dije "no quiero morir, quiero vivir", "tú no estás viviendo, ni siquiera estás viva" me respondió categórico-
No soportando más la barrera que las separaba Serena estiró su brazo para girar la manilla de la puerta pero Yun le puso pestillo, trancándola desde adentro.
- No, no podría haberte contado todo esto sin la puerta de por medio así que por favor déjala cerrada-
Pero Serena moría por abrazarla aunque fuera un instante. Aún así bajó la mano y siguió en su lado de la puerta oyendo atentamente.
- Lucio tomó un espejo y lo puso frente a mí…y ahí pude comprobar lo que él me había dicho. Esa chica del reflejo no era nada, ni viva ni muerta…trasparente. Fue ahí cuando se sentó a mi lado y dijo las palabras que lo cambiarían todo. Me dijo: "Las heridas de tu rostro sanarán con el tiempo pero si las de tu alma siguen abiertas volverás a verte maltratada en ese espejo una y otra vez". Y ese día hicimos una promesa-
Se llevo las manos a una cadenita que pendía de su cuello.
- Lucio me juró que a partir de ese día procuraría que jamás alguien volviera a lastimarme así y yo a cambio debía de comenzar a cicatrizar las heridas de mi corazón y nunca más dejar que se abrieran. Gracias a él dejé de buscar a la muerte y me preocupé más de recuperar la vida que por muy poco perdí-
Serena se quedó pegada a la puerta haciéndose mil preguntas a la vez, haciendo que su cabeza repasara la historia y creara imágenes que muy a su pesar ya estaban instaladas en su memoria. Oyó como la puerta se destrabó y muy lentamente Yun la abrió, quedando al fin de frente a Serena. Ésta buscó la mano más cercana de Yun y la sostuvo entre las suyas con afecto, como si con eso expresara lo que con palabras le era imposible transmitir. Yun le sonrió y cubrió la mano de Serena con la suya libre.
- ¡Hey no pongas esa cara! No pretendo que me tengas lástima o que andes asustada por el mundo, no me sucedió nada que no pudiera superar y lo cierto es que fui muy afortunada… Lucio me rescató de todas las formas que alguien puede salvar a otro y le estaré agradecida el resto de mi vida-
Serena asintió un poco más tranquila de que Yun se viera sinceramente cómoda con ese complicado tema.
- Quizás lo que he intentando con todo esto es explicarte que la mayoría de las veces las personas no son lo que aparentan. Un chico lindo y amable se puede transformar en un monstruo mientras que el chico apático, hosco y poco sociable puede ser tu héroe. La vida te da esos matices-
Aunque Serena se había resistido a mostrarse emocional tiró de Yun para abrazarla. La chica se sorprendió y al principio se mostró reticente pero finalmente se dejó cobijar por la rubia.
- ¡Lo siento tanto Yun! ¡Lamento todo lo que te pasó y lamento haber dicho todas esas cosas sin saber! soy una boba yo no sabía que…-
Yun se separó y tapó su boca para que no continuara.
- ¡No es tu culpa Serena así que no lo sientas! y agradezco tu preocupación pero en serio estoy bien y por lo demás no es un secreto que mantenga enterrado en mi memoria, me ha servido mucho para aconsejar a personas que han pasado lo mismo. De las cosas malas siempre hay que rescatar algo bueno-
Cuando Serena asintió comprensivamente y cuando Yun estuvo segura de que no seguiría disculpándose o sintiéndose mal, bajó la mano.
- Así está mucho mejor-
Le acarició el cabello de forma casi maternal. La mayoría de las veces Yun se veía volátil y casi infantil por lo que ese gesto sorprendió a Serena.
- Yun, gracias por confiar en mí y no te tengo lástima ni la tendré nunca, es más creo que eres una de las chicas más valientes que he conocido-
- Pues yo pienso lo mismo de ti-
Serena abrió los ojos
- Ya te lo dije antes hay algo en ti pequeña… quizás no hemos tenido las mismas experiencias pero se reconocer cuando una persona ha conocido la cara más fea de la vida y ha sabido salir adelante. Tus cicatrices no son como las mías pero las tienes y algunos podemos verlas-
Le guiñó el ojo dejando a Serena desconcertada.
- ¿A que te refieres?-
- Tengo la sensación de que lo descubrirás por ti misma-
Antes de que pudiera preguntar más Yun se afirmó en el suelo para impulsarse y así ponerse de pie. Serena se le quedó mirando aún intentando entender sus últimas palabras.
- Siento dejarte sola ¡pero necesito ir al baño! no he ido desde que llegué a la escuela ¡y me urge!-
Dio unos saltitos graciosos y pasó por sobre Serena que aún estaba sentada en el suelo.
- ¡Regreso en un instante!- antes de salir completamente de la sala se dio la vuelta- y cuando termines de verlas ¡guárdalas!- Apuntó hacia las fotos que estaban junto a Serena
- Lucio podrá ser mi amigo pero aún sería capaz de matarme si sabe que alguien vio sus fotografías-
Estando ya sola en la habitación Serena se cruzó de piernas y brazos, frunció el ceño y se preparó para procesar con más calma la información que había recibido de parte de Yun. Había varias cosas que no podía imaginarse y curiosamente otras que podía vislumbrar claramente.
Yun como chica rebelde y enojada con el mundo contrastaba con la personalidad abierta y dócil que estaba conociendo. A la vez surgían más preguntas en su cabeza ¿Cuánto duró esa etapa de su vida? ¿Hace cuánto fue? ¿Qué cosas hizo para calificarse a ella misma como rebelde?
Lamentablemente Yun había sido bastante gráfica con su descripción del ataque del que había sido víctima por lo que casi podía recrear en su cabeza las distintas escenas casi como si las hubiera presenciado en directo. Aún así no podía llegar a comprender ni la mitad de lo aterrorizada o decepcionada que se sintió aquel día de la gente, del mundo…y lo agradecida de que Lucio saliera de ese bar justo a tiempo para salvarle. Al parecer ese chico era como un imán de pleitos…aunque nunca le había visto iniciar uno, sino más bien intentar resolverlos.
Serena oyó en ese instante la melodía de su teléfono celular, lo que le hizo recordar que tanto sus amigos como Seiya debían de estarse preguntando que había sido de ella, así que se preparó para ponerse de pie e irse. Dejaría una nota para Yun despidiéndose y disculpándose por marcharse tan abruptamente. Buscó entre los muchos papeles del salón uno que estuviera sin escribir pero antes de eso cumpliría con lo que Yun le había pedido. Se agachó para tomar las fotografías y guardarlas en el cajón correspondiente pero un mal movimiento terminó con todas las tomas repartidas en el suelo.
Serena se dispuso prontamente a reunirlas rogando para que no se hubieran estropeado. Con sumo cuidado las tomó del borde para no dejar marcas en ellas hasta que algo llamó su atención. Dejando a un lado las que ya tenía juntas se removió en el suelo y estiró el brazo para agarrar una foto distinta a las demás.
Se quedó con la mirada fija en la imagen blanco y negro de su perfecto y suave rostro. Y ya sea por la tonalidad grisácea o la cercanía del lente Serena se vio a sí misma de una manera que hubiera evitado a toda costa mostrar al exterior. Por unos cortos instantes Serena había lucido sus cicatricespara Lucio ¿En que había estado pensando para lucir así de expuesta? Y por qué estaba esa fotografía junto a las demás si no guardaban ningún tipo de relación?
Algo en su interior se agitó, era como si presintiera que estaba por descubrir algo importante y como si su parte sensitiva estuviera ultra activada Serena notó que tras la fotografía de su rostro había otra que se había adherido producto de la fricción. La levantó con rapidez quedando sin aliento al descubrir de qué se trataba.
El corazón le dio un solo salto en el pecho para luego palpitar de manera irregular. Y no era para menos.
La imagen era de ella, esta vez a color en la terraza del hotel en donde se había realizado el baile al que había asistido. Su expresión era totalmente diferente pues estaba sonriendo radiante y recordaba muy bien por qué; la conversación con Seiya había logrado cambiar su noche.
Hasta ese punto la fotografía no tenía nada de malo, salvo por un pequeñísimo detalle, estaba literalmente radiante…de su mano se desprendía una majestuosa luz blanca que se elevaba hasta el firmamento en donde era recibida por una pálida Luna. Se conectaban a la perfección como si uno no pudiera sobrevivir sin el otro. Esa luz era el Cristal de Plata y Lucio lo había capturado todo en esa toma.
La fotografía se le deslizó de los dedos y se llevó la mano a la boca mientras una sola idea cruzó por su mente.
Yun tenía absoluta razón en algo y de ahora en adelante confiaría más en sus enseñanzas. Las personas eran muy distintas a lo que aparentaban ser y Lucio era un claro ejemplo de ello.
Había resultado ser un héroe…y un mentiroso.
- ¿Y vieron como corrí medio campo de fútbol con tres mastodontes persiguiéndome? !fue genial ni yo mismo lo creo!-
Seiya estaba exultante mientras comía una gigantesca hamburguesa sentado sobre la alfombra de su apartamento y rodeado de todos sus amigos. Mina bebió soda ruidosamente solo para molestarlo.
- Si Seiya estuviste fantástico igual que la tercera vez que lo comentaste-
Thomas tomó su mano y la besó con cariño
- No seas así, para un chico eso es una de las mejores cosas de la vida…jugar, correr y ganar ¡es casi alcanzar la gloria!-
Ambos chicos golpearon sus palmas.
Yaten se unió al grupo dejando en la mesa bocadillos dulces. Lita comió uno y pasó otro a Amy.
Le ofreció uno a Serena que estaba sentada junto a Seiya pues sabía que esos bizcochos eran de su tienda favorita, siempre cuando iban de paseo era capaz de comerse hasta cinco sin parar lo que provocaba que la molestara por comportarse como un cerdito, pero en esta ocasión no recibió respuesta, ni siquiera le prestó atención ni menos le miró.
- ¿Serena?- la llamó
La rubia alzó la vista rápidamente al oír su nombre
- ¿mm?-
Yaten se sonrió dudoso de que Serena estuviera oyendo o siquiera viendo lo que tenía enfrente. Como no le dijo nada más supuso que no. Así que le ofreció a los demás sin sacarse de la cabeza esa peculiar reacción.
Seiya estaba tan entusiasmado charlando del partido que no se percató de esto. Yaten se sentó en el sofá junto a Lita y Amy dando miraditas fugaces a Serena de vez en cuando.
Luego de que Seiya terminara de comer se palmeó el estómago en señal de lo satisfecho que se encontraba.
- Una rica merienda después de un esfuerzo así no tiene precio-
Taiki quien estaba sentado junto a él le ofreció una servilleta.
- Me alegro mucho que hayas podido jugar y más aún que hayan ganado. La final del campeonato se ve más cercana-
Seiya sonrió ilusionado
- ¡Si seguimos así estoy seguro que llegaremos a la final!-
Todos los hombres presentes gritaron con entusiasmo.
Lita y Mina movieron la cabeza
- Pon una pelota delante de ellos…se vuelven locos- murmuraron pensando que nadie les oía
Amy quien estaba comiendo de su pastelillo alzó la vista
- Eso tiene una explicación antropológica, desde tiempos ancestrales los hombres han disfrutado la competencia. Es su instinto el que habla solo que un poco más evolucionado-
Taiki estiró su brazo para ofrecer a Amy un vaso de té caliente. Sabía que a ella le encantaba beber algo cálido con lo dulce. Mina estiró las piernas.
- No se que tan evolucionado...estoy segura que los simios se veían idénticos tras las rocas de la edad de piedra-
Una risa general acompañó al comentario e incluso logró que los chicos rieran al rato. Seiya afirmó las manos en las rodillas luego de comerse una magdalena bañada en chocolate.
- Aunque me vea como un mono a tus ojos Mina, me encantaría que me acompañaran en el siguiente partido, en realidad que todos estuvieran ahí-
- Especialmente una personita- se oyó bajito.
Seiya alzó la vista intentando descubrir quien había sido y sonrió pues era totalmente cierto. Se giró para buscar la mirada de Serena que estaba a su lado la que no había pronunciado palabra.
Seiya esperó a que ésta notara que tenía la vista fija en su rostro pero era como si no se diera cuenta de su presencia. Los demás guardaron silencio.
- ¿bombom?- pronunció divertido. Serena podía llegar así de despistada.
Pero cuando Serena no respondió la sonrisita graciosa se le fue borrando
- ¿bombom?- volvió a llamarle, pero seguía sin oírle
Rei quien estaba sentada justo frente a Serena frunció el ceño más intrigada que antes. Había notado lo ausente que se veía su amiga desde que habían vuelto del partido. Apenas si había pronunciado un par de monosílabos y las sonrisas que brindaba eran bastante fingidas para su gusto. Además cuando Yaten le hablara hace un instante… fue como si no le reconociera lo que era totalmente excepcional pues era conciente de la fuerte unión que compartían. Estaba convencida de que Serena podía oír la voz de Yaten desde muy lejos lo que le hacía creer que la mente de Serena se hallaba en un sitio al que ni Yaten había podido llegar.
Se inclinó hacia delante.
- ¡Serenaaaaa!- gritó a todo pulmón para sacarla de su trance
La aludida se sobresaltó y abrió sus enormes ojos sin entender que estaba sucediendo ni por qué todos tenían esas extrañas expresiones en el rostro.
- ¡Tierra llamando a Sere!- canturreó Mina formando con sus manos una especie de altavoz
Los demás sonrieron entretenidos pero algunos no lo hicieron como Rei, que mantuvo su mirada sobre ella.
Serena seguía observando como un cervatillo encandilado con las luces de un coche a sus amigos. Mina puso los ojos en blanco.
- ¡Seiya te estaba hablando pero nunca lo oíste Sere!-
Inmediatamente se volvió para mirar a Seiya quien estaba un poco apenado.
- ¿Pasa algo?- le preguntó al chico
Por supuesto que pasaba algo- pensó Seiya. Bombon no le estaba oyendo.
- Estaba diciendo que me encantaría que asistieras al siguiente juego-
El rostro desorientado de Serena no ayudó a mucho. Seiya miró a los demás para comprobar que estaban tan extrañados como él de su actitud. Pasó la mano frente a sus ojos para ver que le seguía con la mirada.
- ¿el juego bombom? ¿mi juego? ¿fútbol americano? ¿yo corriendo de verde lo recuerdas?-
Serena abrió la boca genuinamente sorprendia ¿Aún seguían hablando de eso?¿Qué tanto de la plática se había perdido?
- el juego… ¡claro que lo recuerdo Seiya!-
Seiya sabía que estaba mal pensar lo que estaba pensando pero creía que bombom le estaba mintiendo. Si dejaba de lado el hecho de que parecía una pequeña a la que han descubierto haciendo una travesura no recordaba haberle oído decir alguna palabra de lo que habían estado platicando, ni siquiera estaba seguro de que recordara algo del juego en el que él había participado. Se acercó un poco a ella y rozó su mano.
- ¿está todo bien?-
Los oyentes ya prendados por el tema se inclinaron para oír la respuesta. Seiya miró hacia abajo viéndose visiblemente apenado especialmente porque Serena seguía sin decir nada claro.
- Sé que el fútbol americano no es de tu gusto pero…-
Serena alejó la mano que estaba más cerca de Seiya y la llevó hacia atrás de su cabeza. Se la sujetó e hizo una mueca de que algo le molestaba.
- Lo siento mucho Seiya… me duele un poco la cabeza eso es todo ¿tienes algo para el dolor?-
La analizó un instante. Seiya pensó que sí se veía agotada y mucho más distraída de lo normal. Quizás si se trataba de una jaqueca y no de algo más. Después de todo no habían tenido problemas en toda la semana y todo estaba marchando genial ¿Por qué bombom le estaría ocultando algo? no había razón para ello.
Serena en tanto se sentía la peor chica del planeta. Seiya estaba tan ilusionado con su desempeño en el juego mientras que ella no podía sacar de su cabeza la fotografía y a Lucio tomándola y enterándose de parte de su secreto ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo negarle la verdad cuando tenía pruebas para demostrar lo contrario? Además tenía otra pregunta que rondaba su cabeza ¿Por qué le había mentido aquel día en el que le preguntó? ¿Por qué no simplemente le dijo "conozco tu secreto estas frita o no le diré a nadie o no me importa lo que seas"? no parecía ser un chico que se guardaba lo que pensaba, es más había sido bastante claro con respecto a la idea que tenía de ella y aún así había optado por mentir ¿Por qué?
- Los analgésicos están en la cocina- le respondió inesperadamente Yaten desde el sofá de atrás. Se giró para verle y asintió más que agradecida.
Su mejor amigo al rescate una vez más. Si no hubiera intervenido probablemente Seiya hubiera prolongado el interrogatorio hasta comenzar una plática que no habría terminado bien. Después de su intervención Yaten echó la espalda hacia atrás con los brazos cruzados y le obsequió una mirada que decía a gritos "me debes una".
- Pobre bombom. Iré por unas tabletas para el dolor- le respondió Seiya, decidido finalmente a confiar en ella.
Ésta negó poniéndose de pie antes de que Seiya lo hiciera. Ya era bastante dificultoso ocultarle información. La cuota de culpabilidad estaba siendo rebalsada con creces ese día.
- ¡No te preocupes Seiya puedo ir yo por ellas! solo dime donde están-
Seiya le indicó en que gaveta buscar.
- ¡Podrías aprovechar de traer algo más de gaseosas!- le gritó Mina desde su asiento
Cuando ya estaba fuera de la vista de sus amigos Serena cerró los ojos con pesadumbre. El dolor de cabeza se transformaría en real si continuaba así. Tomó un vaso de cristal y abrió el grifo de la cocina llenándolo de agua. Bebió hasta que sintió el estómago lleno pero aún así esa bola de fuego que le quemaba internamente no se apaciguó.
Se afirmó con ambas manos a los costados del fregadero.
- Según Seiya las tabletas están en el otro mueble Sere-
Se dio la vuelta rápidamente al oír la voz de Rei. Tenía entre las manos un par de platos sucios. Caminó hasta el fregadero y los dejó ahí
- Si…lo sé gracias- respondió Serena un poco incómoda. Pensó que se encontraba sola
- Aunque no creo que las necesites-
No dijo nada. Rei le dio un vistazo mientras enjabonaba los platos.
- Porque no te duele la cabeza ¿verdad?-
Serena se sonrojó al notar que había sido descubierta.
- Yaten es muy bueno siguiéndote el jueguito, pero se reconocer algunas señales Sere-
La rubia sonrió nerviosa
- De que hablas Rei-
- Pues por ejemplo cuando Yaten te ofreció de tus pastelillos favoritos ni siquiera los notaste ¿Y no darte cuenta como Seiya rogaba por tu atención? otro punto para mí. Así que lo que debe de estar molestándote tiene que ser muy importante-
Perfecto. Descubierta por la comida y Seiya. La expresión de Rei se tornó un poco más seria. Se acercó a Serena luego de enjuagar los platos y le quitó el vaso de las manos para depositarlo dentro del fregadero.
- Que es lo que ocurre Sere. Puedes decírmelo lo sabes-
Sabía que podía hacerlo pero no sabía si debía. Rei secó sus manos con deliberada lentitud.
- No es nada Rei, en serio no te preocupes-
- ¿Eso quiere decir que tengo que preocuparme?-
Serena se mordió el labio. Rei suspiró y se recostó en el fregadero.
- Me voy en un mes Sere y estaré a kilómetros de distancia y estando allá… aunque quiera ayudarte me será imposible hacerlo. Así que lo último que deseo es irme de aquí con la sensación de que algo no está bien contigo y estoy teniendo esa sensación justo ahora. Así que dímelo para solucionarlo juntas o al menos ayudarte a buscar una solución-
Tomó la mano de Serena y la sostuvo con fuerza. Así era Rei, una piedra a la que podías aferrarte cuando las cosas se ponían difíciles así que optó por sujetarse a la mano de Rei mientras pudiera hacerlo. Si no lo hacía muy probablemente lamentaría el no aprovecharla oportunidad cuando la tuvo ante sus ojos.
- Estoy en problemas Rei y no se que hacer-
La angustia con que soltó esa frase hizo que Rei asintiera en silencio sin juzgar nada aún. Serena enrolló en mechón de su coleta en uno de sus dedos de manera acelerada, como si no supiera por donde comenzar.
- Verás hay un chico…-
Rei no pudo evitar alzar las cejas y enseñar una enorme sonrisa ¿un chico? ¿Serena estaba teniendo problemas del tipo románticos? Esto sí que era nuevo
- ¿Quieres decir alguien distinto de Seiya?-
Serena negó en silencio.
- No me refiero a eso Rei sino que…- volvió a suspirar ignorando por completo la pregunta echa por su amiga- en la fiesta a la que asistí con Thomas conocí a algunos de sus compañeros y uno de ellos se llama Lucio. Es un completo antisocial y me odia un poco pero ese no es el punto-
A Rei ese nombre se le hacía familiar aunque no sabía muy bien por qué, hasta que a los pocos segundos recordó algo.
- ¿Ese es el chico que te recuerda a Darien?-
Serena alzó la vista boquiabierta. No le había comentado eso a nadie, era un pensamiento muy personal.
- ¿Cómo sabes eso?-
Pero Rei no respondió sino que sacudió un poco su hombro.
- Eso no es lo que importa ahora ¿Que sucede con ese chico Sere?-
Ese era el punto al cual le costaba tanto llegar.
- La noche de la fiesta yo me alejé un momento de Thomas y salí a una terraza para tomar aire y también para hablar con Seiya por teléfono. Todo iba muy bien hasta que se me ocurrió la genial idea de usar el Cristal de Plata para lo que pienso ahora fue una tontería…-
Se mojó los labios mientras sentía la mirada intensa de Rei en su rostro.
- Creí que no habría problema pues estaba sola y no se veía absolutamente nadie a la vista-
La respiración de Rei cambió
- Pero no estabas sola ¿verdad?-
Serena negó con lentitud mientras intentaba no sentirse más avergonzada de lo que ya estaba. Esto era serio- pensó Rei. Con razón se veía tan afligida y tan distinta a lo que normalmente era Serena. Rei se masajeó un lado de la cabeza intentando armar la historia con la escasa información que su amiga le brindaba.
- Que es lo que exactamente crees que vio ese chico-
No era muy complicado responder a eso. Lo recordaba a la perfección.
- Me vio a mí accionando el Cristal de Plata, manipulándolo para que…para que Seiya pudiera ver la Luna esa noche-
A Rei casi se le cae la mandíbula al oír eso. Su mirada se volvió dura. Quería creer que era una broma pero al parecer era cierto. Lo que lo había mucho peor.
-¿Realmente eso era necesario Serena?-
Se tapó la cara tan apenada como se sentía.
- ¡Lo sé Rei fui una descuidada lo siento fui tan tonta!-
Rei soltó su hombro y se cruzó de brazos ante ella no ocultando su enojo. Era mucho más que eso una tontería lo que Serena había hecho.
- ¿Te imaginas si Alphonse siguiera con vida aquí en la tierra? ¡Prácticamente habrías encendido una bengala para él Sere! Lo habrías llevado directamente a ti y habrías estado sola sin nadie que te auxiliara ¡como la última vez que te atacó! ¿Ya lo olvidaste?-
Lo cierto es que Serena no lo había pensado de ese modo. Solo se lamentaba por exhibir el show de luces a un desconocido pero no había analizado cuan imprudente había sido su actuar. Solo imaginar volver a ver a ese tipo a solas, estar expuesta y vulnerable ante él, ser la víctima tal cual como se sintió aquella vez…tal cual como se sintió Yun hizo que el cabello se le erizara y que un frío que le traspasó el pecho hiciera temblar sus manos también.
Los ojos se le pusieron líquidos
- Yo realmente lo siento Rei…-
Llenar la cabeza de Serena con recuerdos de ese episodio de su vida no había sido buena idea ni tampoco solucionaba nada. De pronto verla ahí de pie tan lastimera…le pareció una niña tan frágil como cuando llegó a su casa en compañía de las chicas y relató lo que ese tipo le hizo y lo que estuvo a punto de hacerle. Incluso a ella le hacía sentir indispuesta.
Así que Rei se tranquilizó utilizando de ese autocontrol que con frecuencia le faltaba y suavizó su expresión y su tono.
- Está bien Sere lo sé no lo hiciste a propósito. Ahora veamos como arreglamos esto-
Serena asintió mientras se restregaba los ojos para eliminar la humedad en ellos.
- Aparte de lo que ya me contaste ese chico ¿vio algo más? ¿No te trasformaste ante él o sí?-
- ¿En eternal sailor moon?-
Rei asintió
- ¡No Rei claro que no! Solo hice…lo que ya te dije-
Al menos eso era algo
- Entonces tu identidad está a salvo. Eso es algo bueno-
Asintió aún con aspecto de niña regañada. Rei se paseó de un lado a otro
- Lo más sensato en este caso sería intentar explicarle que lo que vio no es lo que cree…que se trata de una linterna muy poderosa o un artefacto que se carga con energía lunar…no se si eso existe pero puede ser algo. De todos modos ¿hablaste con él?-
Algo más relajada Serena volvió a hacer eso que estaba haciendo con su cabello, enroscarlo, soltarlo y volverlo a enrollar alrededor de sus dedos.
- Si, lo hice Rei y eso es lo más extraño de todo. Cuando le pregunté me aseguró que no había visto nada, me contó una historia acerca de que no veía bien sin sus lentes de contacto o algo así-
- ¿Entonces cual es el problema? Si dice que no te vio pues será mejor creerle-
Si fuera tan simple…al menos así había pensado hace una semana.
- También había decidido creerle hasta hoy. Acompañé a Yun a la sala en donde trabaja el periódico escolar y me puse a revisar unas fotos. Encontré unas mías que Lucio tomó y…-
Rei levantó la mano para que se frenara.
- Aguarda, déjame entender ¿Yun es la chica que vimos en el partido?-
Asintió
- ¿Y ella trabaja en el periódico escolar con ese chico Lucio que fue el que te tomó unas fotografías?-
No sabía en que podía influir todo eso en la plática pero Serena volvió a asentir.
- Lucio ayuda a Yun de vez en cuando, le gusta la fotografía. Ese día en el baile se encargó de retratarlo todo y estando en la sala del periódico escolar…dentro del cajón en donde guarda sus fotos encontré dos mías…lo que él dijo que no vio está retratado en esa foto Rei. Él lo sabe, me mintió y lo que no entiendo es por qué-
Serena se agachó hasta tocar suelo y escondió la cabeza entre los brazos. Por eso es que no quería decírselo a nadie, era una clara prueba de lo desastrosa que había sido su idea.
- Soy un fracaso como líder, deberían simplemente robarme el poder, hacer un golpe de estado o esas cosas de las que hablan en clases de historia-
Rei sonrió y dobló las piernas para alcanzar a una reducida Serena en el suelo. Extrañaría completamente a su amiga cuando estuviera lejos, incluso en los momentos más tensos o complicados lograba sonsacarle una sonrisa.
- Estas en un aprieto pero no exageres. Al menos no se te ocurrió transformarte y mostrarle tus alitas blancas al chico raro-
Oyó la risita de Serena sofocada por sus brazos. Serena alzó la cabeza y miró hacia el techo de la cocina. Se encontraba mucho más calmada.
- ¿Para qué crees que sacó una foto así Rei? ¿Querrá venderla a una revista de fenómenos paranormales? ¿O enseñarla al dueño de un circo para que me exhiban en una jaula como a la mujer barbuda?
Rei movió la cabeza. La imaginación de Serena siempre había sido grande y a pesar de eso no veía las cosas más simples.
- Quizás solo llamaste su atención-
- ¡Vaya que sí! ¡Había una luz saliendo de mi mano!-
A veces su amiga era demasiado ingenua
- Me refiero a "llamar su atención" Sere. A que tal vez lo hizo porque vio más que luces brillantes y raros en ti-
Le dio un codazo en el brazo que la hizo desequilibrarse un poco. Serena volvió a sonrojarse. Al parecer había comprendido hacia donde iba la teoría de Rei.
- ¿Te refieres a que lo hizo porque le gusto? ¿Yo a Lucio? ¡Estás loca! si supieras como me trató no dirías eso-
Casi le molestó que Rei sugiriera eso. Su amiga no había tenido que soportar como Lucio la juzgaba y la insultaba sin razón. Y para hacer más grande su molestia Rei parecía estar deleitándose ante la perspectiva de este cambio de escenario.
- Sería interesante que a Seiya le saliera competencia en el camino. Bien merecido se lo tiene, un escarmiento le serviría de lección-
Pero Serena no opinaba lo mismo. Negó con seguridad.
- No existe ninguna competencia Rei y además ¡por qué de pronto esto se transformó en una plática amorosa! Enfoquémonos en el hecho que Lucio, un chico desconocido y del que no se nada, sabe algo importante de mí-
Rei dejó de lado ese aspecto de la plática por el momento y se concentró en hallar una solución al tema, aunque como estaban las cosas solo veía una posible
- Tendrás que hablar con él y preguntarle derechamente. Con suposiciones no resolverás nada, si quieres respuestas tendrás que ir directamente a la fuente-
Eso era lo que temía. Sollozó quejumbrosa
- ¡Eso es lo que no quiero hacer!-
Su amiga se encogió de hombros.
- Pues entonces déjalo pasar y haz como que no sucedió. De todas maneras no creo que vuelvas a verlo tan seguido y si se lo cuenta a alguien probablemente nadie le crea. Aunque la foto es un problema…pero con la tecnología de hoy perfectamente puede deberse a un truco-
Serena suspiró y esa agitación que había sentido en la mañana al descubrir las fotografías volvió a aparecer, instalándose en su pecho, acelerando su pulso.
- No quiero dejarlo pasar- murmuró lo suficientemente alto para que Rei desde su sitio le oyera
- Me estás confundiendo bastante Sere-
No sabía por qué estaba hablando de esto pero ya que Rei la había presionado hasta sonsacarle la verdad de lo que le ocurría aprovecharía la ocasión para tener un instante se suma sinceridad con ella. De todas formas se estaba volviendo loca repasando sus pensamientos en silencio una y otra vez. Tenía que hablar con alguien.
- ¿Has tenido alguna vez la sensación de que sientes conocer a alguien absolutamente desconocido que jamás habías visto en toda tu vida?-
Rei pensó un instante. Un cambio interesante de conversación.
- Me sucedió con ustedes- respondió Rei al rato- no las había visto antes pero muy dentro de mí sabía que compartía algo especial con las chicas y tú-
Eso dejó aún más intranquila a Serena. Si eso solo le había sucedido con sus amigas a las que había conocido en su vida pasada eso podría querer decir que tal vez…
Rei frunció el ceño mientras entendía por qué su respuesta había provocado en Serena esa expresión. Hasta que lo comprendió
- ¡Oh!- exclamó sorprendida- ¿acaso crees que ese chico es de "antes"? como es posible eso…- refiriéndose al pasado de Serena
Serena no podía negar que lo había estado pensando, quizás no con frecuencia ni con la debida importancia pero sí después de haber compartido con él ese pequeño momento ese fin de semana se preguntó por qué le daba la sensación de que en algún lugar y en algún momento se habían cruzado. Pero su parte racional le insistía en que no era posible y si aún existiera la mínima posibilidad de que tal vez se tratara de la reencarnación de alguien del reino lunar ¿Por qué no había aparecido antes? ¿Por qué justamente ahora? No tenía sentido.
- No, estoy absolutamente segura de que nunca lo había visto, es un extraño para mí pero ese es el tema. Este chico es desconcertante Rei en serio no lo creerías, pero en cierta medida…no me desconcierta ¿sabes? el hecho de que actúe como un idiota antisocial no me sorprende ¿Por qué me sucede eso con alguien que no conozco?-
Miró a Rei tan desconcertada como se sentía
- ¿Por qué tendría que reconocer la personalidad de alguien que nunca había visto ni en sueños?-
Las dos guardaron silencio. Rei inspiró con fuerza. No tenía una respuesta a eso porque dada las circunstancias todo lo que le ocurría carecía de toda lógica… y si carecía de toda lógica tal vez sí estaba involucrada la vida pasada de Serena. Era lo único que podía explicar lo que su amiga le estaba relatando, aunque había sido muy enfática en señalar que no le recordaba de su pasado ¿entonces porque?
-Quizás te recuerda a alguien- dijo finalmente- a Darien por ejemplo-
Serena volvió a sorprenderse con esa respuesta.
- ¿Cómo lo haces?- le preguntó alejándose un poco. Quizás estaba leyendo su cerebro
- ¿Qué cosa?-
- ¡Adivinar exactamente algo que no he compartido con nadie!-
Rei recordó que Serena no sabía ese pequeño lapsus de su vida. Sonrió de manera misteriosa.
- Se me olvidó comentarte que el día en el que las Outers partieron tuviste un episodio sumamente particular con Darien. El tema es que te pusiste a hablar puras tonterías y mencionaste que habías conocido a un chico parecido a Darien-
Se tapó el rostro con ambas manos. Tendría que sumar otra cosa a las muchas más vergonzosas que había estado haciendo esos últimos días.
- ¿Alguien más oyó?-
- Solo yo…y Darien por supuesto-
Genial. Todo se estaba tornando genial. Pero Rei palmeteó su mano con displicencia. No creía que el tema fuera más allá de una simple comparación que inevitablemente e inconcientemente Serena había hecho entre ambos.
- Me parece que ese es todo el asunto Sere. Conociste a alguien similar a tu ex – ex – novio y te llamó la atención, después de todo la personalidad de Darien es única…y dos personas que actúen de esa forma…es imposible no notarlo, destacan del resto-
Serena asintió intentando convencerse de aquello. Eso tenía que ser. Incluso lo había pensado la primera vez que se encontró con Lucio "luce distante como Darien- había dicho. Aunque tampoco se lo había comentado a nadie, lo que le hacía preguntarse que tantas cosas había revelado a Darien y a Rei ese día. Hizo una mueca graciosa.
- ¿ex – ex – novio? eso no suena nada bien- dijo Serena entre suspiros
Se apoyó en el hombro de Rei acurrucándose más cerca de su cuerpo.
- Sé lo que tengo que hacer pero ya sabes, me cuesta tomar decisiones-
- Lo importante es que las tomas y para la próxima vez cuando quieras impresionar a un chico intenta hacer algo normal-
Rei golpeó su cabeza con la de Serena
- Como cambiar de peinado o de color de cabello, es igual de efectivo-
El hombro de su amiga se sentía muy cómodo.
- De todas maneras tendrás que hablar con Lucio e inventar la historia más grandiosa que puedas idear del por qué esa luz en tu mano con esa gran imaginación tuya y no importa lo que cueste, pero harás que se la crea toda-
La voz autoritaria de Rei no debía de tomarse a la ligera. Además tenía razón.
- No me agrada mentir- balbuceó con pesadez
- Pues a mi no me agradan los guisantes pero me los como igual-
Era una analogía bastante rara pero Serena lo comprendió. Aunque no le gustara tendría que hacerlo de todas formas. Su imprudencia tendría que ser pagada con una pequeña mentira en pro del grupo y la misión que ella representaba como guerrera.
- Eres mala Rei-
- Y tú eres una descuidada- le respondió Rei automáticamente
Serena abrazó a Rei rodeándola por los hombros. Era su forma de decir "gracias por esto".
- Extrañaré tú maldad-
Rei soltó una sonrisita. Sabía a lo que se refería
- Y yo extrañaré tu cabeza hueca-
Luego de un tiempo unidas en un abrazo Rei palmeó la rodilla de Serena
- Y tendrás que solucionarlo antes que me vaya-
- Si mamá- respondió con pesar
Se oyeron pasos a lo largo del pasillo que conectaba con la cocina. Mina se plantó ante ellas con las manos a ambos costados de la cintura y una ceja alzada
- ¿Qué hacen ustedes sentadas en el piso de la cocina? ¡Hace una eternidad que esperamos las gaseosas ahí dentro!-
Las gaseosas. Serena las había olvidado por completo. Por eso es que Mina había tenido que venir hacia la cocina. No sabía cuanto tiempo llevaba platicando con Rei pero debía de ser mucho. Rei acarició la cabeza de Serena.
- La acompaño hasta que su dolor de cabeza pase-
Mina caminó hacia sus amigas y también se arrodilló en el suelo.
- Ustedes dos están muy misteriosas ¿y eso del dolor de cabeza Sere? no me lo trago ni con todos los pastelillos y sodas de la ciudad-
La apuntó con el dedo índice y lo movió repetidas veces frente al rostro de Serena.
- Lo noté pero preferí no decir nada, algo así como un apoyo por omisión- le dijo Mina guiñándole además el ojo
- Así que será mejor que comiences a hablar o te sacaré la verdad a cosquillas o golpes. Tú decides-
A pesar de la temible amenaza Serena se carcajeó y decidió poner fin a su estadía en la cocina. Si continuaba ahí probablemente sus amigos comenzarían a llegar uno por uno hasta que finalmente la velada se trasladaría al suelo de la cocina, sin contar el hecho de que terminaría contándoles a todos su pequeño inconveniente. Así que se puso de pie con dificultad ya que llevaba tiempo con las piernas en una sola posición.
- Te prometo que en cuanto lo tenga controlado te lo contaré con lujo de detalles. Hasta te reirás de ello pero por el momento deja solucionarlo por mí misma-
Mina miró a Rei quien solo se encogió de hombros.
- ¿Solucionarlo? esa palabra no me gusta nada Sere-
Abrió la boca y se pinchó una mejilla con uno de sus dedos. Tenía que salir de esta.
- ¡A Rei no le gustan los guisantes y a mí no me gusta mentir pero a veces hacemos cosas que no nos agradan!-
Mina se irguió y le enseñó la palma de las manos en son de paz. No discutiría con ella pues tarde o temprano se enteraría de lo que ocurría. Y definitivamente sería más temprano que tarde.
- ¡Esta bien señorita misteriosa! no tengo idea de lo que estás hablando pero confiaré en ti. Pero me contarás todo luego, sino le diré al pobre de Seiya que no le estabas oyendo porque tu cabeza está pensando en algo más-
- O en alguien más- dijo Rei desde el suelo
Serena le propinó un puntapié con excesiva fuerza.
- ¡Hayyyyy Serena tonta me dolió mucho!- gritó mientras se tomaba la pierna lastimada y la acariciaba con urgencia.
- ¡No me molestes Rei!- le respondió luego de enseñarle la lengua
Mina siguió esperando una respuesta pero no la recibió, así que se rindió por el momento.
- Okey… ¡algo, alguien o lo que sea! me lo dirás después-
Mina estiró la mano para que Rei se pusiera de pie y estando ya las tres listas abandonaron la cocina. Sin las gaseosas.
El día lunes después de terminada las clases Serena arregló sus cosas rápidamente para así buscar a Lucio. Tenía que cumplir con lo que le había prometido a Rei. De hecho antes de que la campana sonara ya había enviado un mensaje de texto a su amiga para contarle que finalmente lo haría. Platicar con Rei le había sentado maravillosamente bien. Estaba decidida a aclarar la situación y se resguardar la seguridad de ella y sus amigos aún si con eso debía de crear una historia. Incluso la había repasado un poco durante el fin de semana. Lo que llevaba en la mano era solo un espejo con una luz para así poderse maquillar cuando ésta escaseaba, así como ese día en la terraza. El baño estaba abarrotado de chicas queriendo retocarse el peinado y maquillaje y para no seguir esperando decidió arreglarse fuera. Para eso era el artefacto con el que salía retratada en la foto, nada mágico, nada fuera de este mundo. Solo un espejo con luz a batería.
Para su orgullo era algo completamente creíble. Muy posiblemente Lucio no tenía la menor idea de los adelantos en belleza femenina así que si lo desconocía podía apelar a su ignorancia. Y si no le creía… ni siquiera quería pensar en ello. Lo único que necesitaba era esa fotografía y asegurarse de que borraría las copias, originales y todo lo que fuera un vestigio de ese instante.
Serena miró a un lado y luego al otro. Sus amigas se habían marchado hacía un rato por lo que no tendría necesidad de escabullirse a hurtadillas. Era uno de los días en los que agradecía no tener actividades extra escolares principalmente porque disponía de tiempo para cumplir con su cometido y además porque sus amigos y amigas inevitablemente tendrían que ocuparse de sus asuntos y no prestarle atención a otras cosas, por ejemplo a ella.
Se abrochó el abrigo y se lo ajustó, verificó que nada se quedara en el pupitre y se dispuso a marchar con decisión, hasta que…
- ¡bombom!-
Eso se sonaba tan mal como creía. Se giró con lentitud. Seiya y Yaten estaban a la mitad del pasillo con sus bolsos en la mano a punto de ir a casa cuando la vieron. Serena intentó dar un paso hacia atrás pero al parecer era tarde.
- ¡vamos a casa!- gritó sonriente
Para no continuar chillando de una esquina a otra Serena se decidió a caminar hacia los hermanos Kou. Les sonrió nerviosa.
- ¿Ustedes no tenían otras cosas que hacer?-
Seiya se echó el bolso a la espalda
- Mi práctica se canceló. Están arreglando el césped y Yaten no tiene nada que hacer al igual que tú así que ¿Por qué no regresamos los tres? Compremos algo en el camino y comemos en casa-
- Tengo ganas de probar comida china- agregó Yaten avanzando
Seiya la abrazó con cariño y la hizo caminar junto con ellos pero Serena se puso rígida y no avanzó más. Yaten se detuvo al ver que sus amigos no avanzaban. Serena sonrió
- Lo siento chicos no puedo mm… ¡no tengo dinero!- soltó de pronto
Seiya y Yaten se observaron divertidos. Eso jamás había sido un problema para Serena.
- ¡bombom no seas boba te estamos invitando!-
Yaten le revolvió el cabello juguetonamente
- no seas tímida, te dejaré comer de lo mío si quieres-
Extrañamente Serena no se molestó con aquel gesto sino que se arregló en silencio el cabello. Eso hizo a Yaten sospechar que algo pasaba.
- ¡Gracias pero tengo algo que hacer lo siento mucho!- respondió dando un paso hacia atrás
Seiya se vio ligeramente decepcionado con aquella respuesta. Realmente quería comer con Serena y su hermano. Las cosas se habían puesto un poco raras el sábado y a pesar de que el día marchaba bien sentía que algo pasaba con bombom, no tenía idea que era pero lo sentía en su pecho. La notaba distinto…como si su cabeza estuviera lejos.
- Vaya bombom… ¿te podemos acompañar?-
Serena se sonrojó mientras negaba con ahínco.
- Puedo ir sola…es una tontería no se preocupen en serio ¡Nos vemos mañana chicos que disfruten la comida!-
Serena tomó la mano de Seiya y la apretó unos segundos, besó su mejilla fugazmente e hizo lo mismo con Yaten. Seiya se quedó ahí en medio del pasillo llevándose la mano a la mejilla que Serena había besado. Era la primera vez que un beso de bombom se sentía incorrecto. El recuerdo de su extraño comportamiento del fin de semana volvió a surgir.
Aunque quería creer en ella, aunque intentaba con todas sus fuerzas mantener enterrados los fantasmas del pasado que tanto daño habían ocasionado, la sombra de la duda surgía cada vez que Serena se comportaba así… como si quisiera mantenerlo a raya.
Quizás solo eran especulaciones y después se arrepentiría de ello pero por el momento su instinto le gritaba que hiciera algo. Lo que por semanas había estado dormido en Seiya volvía a agitarse dentro de él.
Yaten se encogió de hombros pensando en lo extraños que eran su hermano y Serena y comenzó la marcha
- ¡Vamos hermano, aún tengo ganas de comer!- exclamó
Pero Seiya no se movió ni despegó la vista del camino que había tomado Serena. Yaten puso los ojos en blanco. Algo le decía que la calma pronto se terminaría en su vida.
-Yaten- le dijo Seiya con voz grave- ¿Podrías acompañarme?-
Serena respiró varias veces antes de abrir la pesada puerta del gimnasio. Gracias a la información obtenida de Mina sabía que Thomas tenía práctica hasta tarde y si él jugaba baloncesto pues Lucio también. Por lo que tenía que alcanzar a hablar con él antes de que la práctica comenzara.
Repasó dos veces su historia y cuando se halló preparada mentalmente para enfrentarle tiró de la manilla para entrar.
El calor que había en el gimnasio la golpeó con fuerza e inmediatamente el abrigo se sintió demasiado grueso. Lo desabotonó y mientras intentaba buscar a la persona que necesitaba ver.
Al primero que divisó fue a Thomas quien estaba sentado en el suelo abrochando los cordones de sus zapatillas. Jay, el más cercano a la entrada se percató de su presencia.
Desde la distancia pudo ver su sonrisa.
- ¡Hey chicos tenemos visita!- gritó para sus compañeros
Todos los presentes se dieron la vuelta haciendo que Serena golpeara los zapatos en el marco de la puerta. Se oyeron algunos silbidos y risas masculinas. Jay, con un balón en la mano caminó hacia ella mientras lo hacía botar en el piso.
- ¡Linda Serena no te había visto desde la fiesta!-
Serena se abanicó el rostro.
- Hola Jay si...no tenemos muchos lugares en común aquí en la escuela-
Miró por sobre el hombro de Jay pero de todas las personas del gimnasio el único al cual no veía era a Lucio. Jay se dio cuenta que la atención de Serena estaba puesta es otra cosa así que miró hacia atrás para ver que era lo que la distraía
- ¿Buscas a alguien? ¿Un chico que te hace sonrojar tal vez?-
Serena frunció el ceño y luego lo entendió. Dejó de abanicarse de inmediato
- ¡Aquí hace mucho calor!-
De la esquina del gimnasio Thomas trotó hacia donde estaba ella y la abrazó con afecto.
-¡Sere que extraño verte por aquí!-
Y vaya que lo era. Serena respondió al abrazo de Thomas y luego se separó un poco de él. De solo pensar en lo que tenía que hacer los retorcijones en el estómago se hicieron presentes con fuerza.
- Si um… ¿Thomas? necesito pedirte un favor-
Ambos se miraron un momento y luego se detuvieron en Jay. Era evidente que su presencia estaba demás y así él lo entendió.
- Iré a practicar tiros libres. ¡Ha sido un gusto verte Serena!-
Se despidió con la mano y se alejó a grandes trancos. Cuando ya se vieron solos Thomas se acercó.
- ¿Está todo bien Sere? Lo que sea solo pídemelo-
Ella asintió agradeciendo la disposición de Thomas quien le ofrecía ayuda sin saber siquiera de que se trataba, todo eso mientras retorcía las manos como si la fricción entre ellas la calmara.
- Gracias Thomas y sí está todo bien…es solo que necesito hablar con alguien-
Thomas asintió.
- Necesito hablar con Lucio un momento-
La expresión en el rostro de Thomas no fue para nada lo que Serena esperaba. No fue de seriedad, de desconcierto ni de espanto. Solo sonrió, tal como lo había hecho Rei cuando le comentó acerca de Lucio ¿Por qué todos se imaginaban lo mismo? Las cosas no eran así, al menos no para ella…Thomas carraspeó intentando no reír más de lo que ya lo estaba haciendo.
- ¡Claro Sere! creo que está en los baños vistiéndose. Lo iré a buscar. Espera un momento-
Antes de dar la vuelta para ir por él se devolvió a su lado y rascó su mejilla
- No quiero ser entrometido pero…no irán a pelear ¿verdad? Porque no estaré esta vez para tomarte en brazos y alejarte de él. Lucio puede ser muy impulsivo cuando se molesta…solo intenta no molestarlo-
Serena desvió la mirada un instante. Si ese chico no la provocaba las cosas funcionarían en paz – No quiero pelear…- murmuró al rato
Thomas volvió a rascarse la mejilla
- Okey si tú lo dices…iré por él. De todas formas grita si necesitas m…algo-
Se alejó moviendo la cabeza. Esto era algo que definitivamente no se había esperado ni en un millón de años. Cuando se lo comentara a Mina lo menos que haría sería gritar. Tal vez no estaría mal pedirle a Lucio que de lo posible no hiciera llorar a Serena o hacerla rabiar como aquella vez. El chico tenía tendencia a sacar lo peor de las personas cuando se lo proponía. Era un buen tipo pero tenía su genio.
Serena dejó de sentir calor en cuanto divisó a Lucio. Él y Thomas salieron juntos de los vestidores y platicaron de algo que parecía serio, eso se podía apreciar por sus expresiones. Cuando Lucio dirigió su mirada hacia la puerta y se encontró con los ojos de Serena ésta alzó la barbilla firme. Se alejó de Thomas golpeando su hombro y caminó casi con deliberada lentitud hacia ella. El tiempo que demoró en estar frente a ella lo utilizó para repasar una y otra vez su discurso. Era una de las pocas cosas que se había aprendido tan de memoria. Si tuviera un examen de "la historia que debía platicar con Lucio" aprobaría con honores estaba segura.
Lucio vestía el uniforme del equipo de baloncesto que consistía en un pantaloncillo a la altura de la rodilla y camiseta sin mangas. Pudo apreciar por qué los chicos le tenían tanto respeto…con esos brazos casi podía creer en la historia que sus propios amigos relataban de él. Era tan grande que le costaba mirarlo a los ojos sin estirar al máximo su cuello, aún así lo hacía. Su cabello estaba desordenado y húmedo. Se pasó una de las manos por él y saludó con un asentimiento.
- Hola- le dijo Serena encontrando al fin la voz
- Hola- respondió en el mismo tono neutro
Se quedaron ahí evaluándose un par de minutos. Serena se removió nerviosa. Lucio no le diría nada y era normal; ella había sido la que le había buscado.
- Verás…necesito platicar contigo-
- ¿De qué se trata?- preguntó al instante
Serena miró hacia los demás compañeros de Lucio. Estaban todos mirándoles sin siquiera disimularlo.
- ¿Podemos hablar afuera?-
Lucio asintió. Y siguió a Serena hacia el exterior. La rubia respiró por última vez y tomó la manilla de la puerta.
- ¿Sabes?- preguntó Yaten tras una pared- esto que estas haciendo tiene un nombre-
Seiya le ignoró. Aún así Yaten continuo hablando.
- Se llama acoso y te arrestan por ello-
Dejó de mirar hacia la puerta del gimnasio para concentrarse en el ruidoso de su hermano.
- No la estoy acosando…solo estoy comprobando algo-
Yaten golpeó la pared con su bolso
- ¿Y no podríamos estar comprobando esto sentados en casa comiendo comida china?-
Seiya dio un nuevo vistazo al gimnasio. Nada aún. Se afirmó en la muralla de concreto y dejó su bolso en el suelo.
- No lo entiendes Yaten… no sabes lo mal que me siento al estar haciendo esto pero no puedo sacarme de la cabeza que bombom me oculta algo. Está rara-
Su hermano a veces era tan ingenuo que decirle la verdad en ocasiones era peor que mentirle.
- Por supuesto que Serena oculta cosas-
- Gracias, eso me ayuda bastante-
Yaten se despegó de la pared y se puso frente a él.
- El tema Seiya es que tienes que entender algo, todos ocultamos cosas y Serena no es la excepción. No puedes pretender saberlo absolutamente todo de ella, la terminarás asfixiando o acosando justo como ahora-
Lo pensó un instante. Yaten pateó una piedra lejos.
- Deberías tranquilizarte y dejar de actuar como un ex - novio sicópata Seiya-
- ¿Acaso no te da curiosidad lo que bombom está haciendo aquí?-
Se llevó los brazos atrás de la cabeza
- De todas formas me lo dirá después así que…-
La mirada de Seiya se volvió gris.
- Esa es la diferencia. Tú estás seguro que podrás tener acceso a eso que preocupa a bombom, lo que la hace estar tan ausente, se acercará a ti y te lo confiará. Tarde o temprano abrirá su corazón para ti. En cambio yo no lo sé, no se si alguna vez vuelva a hacerlo-
Se dio la vuelta para volver a mirar hacia el gimnasio.
- Llámame acosador o sicópata pero si ésta es la forma que tengo de saber de bombom, seguiré aquí-
Tal vez había sido demasiado duro con su hermano. Solo estaba preocupado por su ex – novia a la cual amaba con devoción. Se debía de sentir horrible que ésta no hablara con él. Asintió y le sonrió
- Puedo soportar un poco más sin comer Seiya-
La puerta del gimnasio se abrió para dar paso a Serena.
- ¡Ahí está!- susurró Seiya. Yaten se puso tras de él para mirar.
- Sabía que solo había venido a… ¡Que rayos está haciendo!- exclamó Yaten más alto de lo que debía
Se escondieron rápidamente tras la pared para no ser descubiertos. Seiya intentaba unir piezas pero simplemente no podía. Algo no encajaba.
- ¿Quién es ese chico?- murmuró
- No tengo la menor idea- le respondió Yaten
Seiya le dio un vistazo rápido. Yaten casi se ofendió por como su hermano dudó.
- ¡Realmente no lo sé Seiya!- respondió con molestia
Esperaron un par de segundos más y cuando estuvieron convencidos de que no habían notado su presencia volvieron a mirar.
- ¿Esto es lo que Serena tenía que hacer?-
Seiya no dijo nada, aún no diría nada. Solo se dedicó a mirar la escena. Serena parecía nerviosa y ansiosa por hablar con ese chico. Él por otro lado se veía normal…salvo por el hecho de que medía casi dos metros y era enorme. Nunca lo había visto antes y menos cerca de bombom. Llevaba puesto el uniforme de baloncesto y si a eso le sumaba su altura era evidente que era miembro del equipo ¿Qué hacía bombom con él? Seiya frunció el ceño.
- ¿Por qué bombom se cita con este chico a escondidas?-
Serena y Lucio estaban frente a frente mirándose por largo rato. Él esperando a que Serena se decidiera a hablar y ella intentando hallar las palabras adecuadas para comenzar. De pronto a Serena su historia le parecía tonta e inocente, todo lo contrario a Lucio. Suspiró largamente y se dio un coscorrón mental.
No sabía porque estaba pensando tanto eso no era lo suyo, siempre actuaba guiada por sus emociones y esta no sería la excepción así que ¡que diablos! Haría lo de siempre.
- La noche del baile…tú me viste- dijo enrostró sin rodeos
Lucio asintió imperturbable
- Así como a todo el mundo que estuvo ahí-
Serena puso los ojos en blanco.
- Me refiero a cuando tú y yo nos encontramos en la terraza del hotel ¡y ya sabes el resto!-
- ¿Cuándo tú quebraste la copa?- le preguntó cruzándose de brazos
Abrió la boca para gritarle no sabiendo si este chico se estaba burlando o si realmente eso era todo lo que recordaba. Pero Serena aún no perdería los estribos.
- Bueno si…lo de la copa es cierto ¡pero me refiero a lo otro!-
Lucio entrecerró sus ojos que estaban ocultos tras esos lentes de contacto.
- ¿Estamos hablando de eso que me preguntaste aquella noche? Me dijiste que no era nada-
Serena se quedó en silencio. Era cierto. Cuando él le había dicho que no había visto nada ella le había respondido que se trataba de una tontería y que lo olvidara. Y aquí estaba ella recordándoselo otra vez. El plan se estaba desmoronando. Dio un paso hacia delante.
- Mira Lucio se que esto es raro, que yo aparezca aquí preguntándote estas cosas lo entiendo, es extraño, quizás soy extraña pero necesito saber si…-
Él descruzó sus brazos y puso sus manos en la cintura un poco más impaciente que al principio.
- Ya te lo dije esa noche, no vi nada. Ahora tengo que volver al gimnasio debo entrenar-
Se dio la vuelta dejando a Serena con la palabra en la boca. La rubia apretó los puños con fuerza.
- ¡Por qué me mientes Lucio!- legritó a su espalda
Todo el cuerpo de Serena se sacudió al soltar eso. Estaba enfurecida con ese chico apático y embustero que en nada se parecía a la imagen que Yun le había echo vislumbrar el fin de semana. Lucio se dio la vuelta y la confrontó.
- Por qué…porque no eres honesto conmigo- agregó Serena más controlada
Lucio caminó hacia ella con ímpetu haciendo que por consiguiente Serena retrocediera ante la inminente posibilidad de que se descargara totalmente con ella. Su límite fue la muralla más cercana, apoyó las manos en el cemento y sintió en la espalda lo frío que estaba éste. Lucio estaba tan cerca que incluso podía ver su verdadero color de ojos brillando tras sus lentillas. Puso los brazos a ambos lados de la cabeza de Serena, aprisionándola.
- ¿Quién eres tú para gritarme y exigirme honestidad? Ni siquiera te conozco y no me conoces, no eres parte de mi vida, no se nada de ti y tú no sabes nada de mí, no te debo nada y aún así me tomo la molestia de decirte que no vi nada ¿Qué más quieres?-
Serena se atragantó con su propio aire cuando intentaba respirar ¿Qué era lo que quería realmente? es una pregunta que también se había hecho en silencio. Por el momento lo único que quería era que Lucio le devolviera su espacio personal que se veía bastante reducido con su enorme cuerpo frente a ella bloqueándole todos sus movimientos. No lo conocía era cierto, pero gracias a Yun sentía que sabía cosas de él, cosas que no encajaban para nada con lo que demostraba cada vez que se encontraban. Lucio era un montón de contradicciones.
- Yo las vi- le dijo Serena mirándole fijamente- vi las fotos que tomaste de mí-
Después de que Serena dijo eso Lucio bajo los brazos y dio dos pasos hacia atrás. Serena frunció el ceño. Estaba harta de esto.
- ¡Yo las vi!- volvió a repetirle ésta vez con violencia- ¡Así que no intentes asustarme o hacerme sentir como una loca porque no me asustas para nada y no estoy loca! ¡Eres un mentiroso y quiero mis fotografías! no tienes derecho a guardarlas para ti…-
Cuando en las historietas Serena leía que el villano estaba tan enojado que se podía ver fuego en su mirada creía que exageraban. Viendo a Lucio después de decirle todo eso se convenció que sí era posible. Quizás ella era la mentirosa porque en ese instante tuvo mucho miedo de él.
- ¿Estuviste husmeando en mis cosas?- preguntó con la mandíbula apretada
Serena se sonrojó pero se mantuvo callada. Lucio apretó el puente de su nariz quizás para ocupar las manos en algo que no fuera estrangularla.
- Responde ¿lo hiciste?-
La pregunta era bastante innecesaria al igual que la respuesta. Lucio asintió como corroborando su punto.
- Lo hiciste…pequeña rubia molesta y entrometida-
¿Pequeña? ¿Molesta y entrometida? Serena sonrió indignada, acercándose a él y enterrando el dedo índice en su pecho.
- Dame mis fotos-
El fuego en los ojos de Lucio raramente se aplacó a diferencia del de Serena que estaba más enardecido que antes. Lucio miró hacia el dedo que Serena tenía sobre su pecho.
- ¿Sabes lo que le ocurrió al gato por ser muy curioso?-
Esta vez la intimidación no funcionaría. Serena no se disminuyó ante él. Alzó las cejas, desafiante.
-¿Ahora me estás amenazando? Te dije que no me asustas-
De todas formas bajó la mano. Una cosa era no tenerle miedo otra cosa era pecar de arrogante. Y a pesar de lo tensa que se había vuelto la conversación Lucio encontró que ese era el momento indicado para sonreír y Serena no tenía la menor idea de por qué ni qué le pareció tan gracioso. No se trataba de una gran y brillante sonrisa, sino más bien de una intrigante, oscura y misteriosa sonrisa.
- Lo he notado- le respondió él escuetamente
Ahora que ambos se habían tranquilizado y que el tono de la plática había disminuido a niveles de normalidad Serena bajó sus defensas y se apegó al plan principal que consistía en intentar apelar al lado sensible de Lucio, si es que lo tenía.
- Por favor Lucio no he venido a pelear ni a disgustarte, solo quiero mis fotos, nada más que eso-
Lucio caminó y pasó por su lado y terminó recostado en la misma pared en que anteriormente había estado arrinconada Serena. Suspiró agregando un sonido rasposo al final y descansó sus brazos sobre su estómago.
- No te mentí-
Se oía muy seguro de aquello. Miró hacia sus zapatillas y luego otra vez hacia los ojos de la rubia.
- Solo para que lo sepas. No lo hice-
Serena estaba a punto de rebatir eso pero Lucio alzó un dedo indicándole que se detuviera y aunque no estaba muy convencida, se detuvo.
- Tomé la fotografía porque de pronto te me hiciste…- Se calló y algo divertido tiene que haber pasado por su cabeza por que volvió a sonreír
- Eras como un pequeño conejo blanco entrando a la cueva del lobo, fue… digno de retratar. Solo quise plasmar eso, pero no me di cuenta de lo que supuestamente tenía que ver hasta que las revelé. Así que cuando me lo preguntaste no lo sabía, no te mentí-
¿Cómo es que de pronto las cosas se habían torcido de tal manera que ahora Serena se sentía como la victimaria? El mismo chico que le había asegurado que no tenía por qué darle explicaciones se las estaba dando y para colmo la dejaban a ella como la mala de la historia Lucio no era desconcertante porque extrañamente no le sorprendía, más bien era confuso hasta el punto de no entender qué estaba haciendo ahí de pie intentando tener una conversación con alguien que de un instante a otro lograba pasar de ser insufrible a casi agradable.
Serena bajó los hombros y pasó una mano sobre un lado de su rostro reorganizando su cabeza. Lo importante era dejar de sentirse culpable sin peder de vista el objetivo principal. Se mojó los labios y acomodó su cabello.
- Lo siento Lucio, siento haberme entrometido en tus cosas y siento los gritos -
Él asintió sin moverse de su sitio. Serena imitándole se cruzó de brazos.
- Pero aún así quiero mis fotos-
Los dos en la misma posición y con la misma expresión…la situación se estaba convirtiendo en una competencia para premiar al más obstinado. Lucio movió la cabeza como si hubiera estado pensando exactamente lo mismo.
- De todas maneras… ¿Qué es lo que sale en esa foto?-
La pregunta para la cual Serena se había estado preparando durante el fin de semana al fin surgió así que se empecinó en hacer de su mentira la más creíble de todas. Sonrió de manera natural y relajó el cuerpo.
- Un espejo, un espejo con luz incorporada. Son muy comunes entre las chicas y prácticos cuando escasea la luminosidad… lo saqué en ese momento para verme y chequear que todo estuviera en orden-
Soltó de a poco el aire para no llamar la atención o despertar sospechas. La mentira nunca se le había dado bien así que realmente había puesto todo su empeño en sonar honesta sin parecer avergonzada o culpable por ello. Lucio asintió con calma sin despegar su vista de Serena.
- Un espejo- repitió lo que había dicho Serena
Ella asintió reparando en que sus ojos fueran lo más expresivos posibles así que los abrió viéndose tan celestes como el cielo de verano..
- Así es. Un espejo- respondió segura de sí- ¿Me darás las fotografías?-
Lucio torció la boca en una sonrisa.
- Depende ¿me dirás por que las quieres?-
¡Era como la historia sin fin!- pensó Serena. Volvían a ese tema una y otra vez, era exasperante.
- ¡Por que son mías!- exclamó la rubia dando una patada en el suelo
- Error. La cámara es mía y quien las tomó fui yo-
Serena se apuntó a sí misma
- Pero es mi rostro la que sale en ellas-
Lucio volvió a sonreír.
- ¿Te gustaron?- le preguntó
Serena se inclinó hacia el frente.
- ¿Eh?-
Se pasó la mano por la barbilla que mostraba una barba incipiente.
- Yun me comentó que te gusta la fotografía así que ¿Te gustaron?-
¿Yun había hablado de ella con Lucio? ¿Qué otras cosas habían comentado y que no sabía?
- Apenas si soy una aficionada no se nada de fotografía-
Se vio un tanto molesto al oír esa respuesta.
- No te estoy pidiendo que las califiques para un concurso te estoy pidiendo tu opinión. Y por lo que he notado no te cuesta mucho expresarla-
¿Sería muy precipitado decirle que sus fotografías eran tan reales que cuando las vio se le erizó hasta el último cabello de la cabeza? probablemente era mala idea decirlo. Serena llevó las manos atrás de su espalda y se balanceó de un lado a otro.
- Es difícil opinar cuando se tiene que hacer de uno mismo pero creo que son buenas, vívidas diría yo y a pesar que en ambas aparece mi rostro… son muy distintas-
Un brillo que antes no había aparecido cruzó por los ojos de Lucio.
- ¿Por qué lo dices? Y quiero la verdad, me la debes-
Serena podía simplemente ignorar ese comentario y responderle algo completamente diferente pero esa agitación en su interior tiró de ella y la impulsó a hablar desde el fondo del corazón y confesarle exactamente lo que había sentido al verlas.
- Por que en una de ellas me veo alegre, esperanzada, feliz… como todos me ven y como yo espero que me vean. En cambio en la otra me veo… no se si será la palabra adecuada…frágil, vulnerable tal vez…es lo opuesto a lo que deseo que vean, es lo que intento ocultar de los demás y guardar solo para mí. Es un lado mío, algo mío que no me gusta compartir con nadie-
Se le quedó viendo con detención, con el rostro impasible pero solo en apariencia. Era obvio que su cabeza estaba evaluando su respuesta, intentando dilucidar si había sido honesta y si él había sido capaz de distinguir lo que Serena le había confesado. Por su expresión de calma Serena pudo adivinar que sí.
- Dime algo Serena ¿Cuál de las dos fotografías es la que realmente tenías temor de que viera?-
No estaba preparada para esa pregunta ni para que Lucio la llamara por su nombre. Si no hubiera registrado ese bendito cajón probablemente sabría la respuesta pero ahora…era como si Lucio supiera más secretos de ella de los que deseaba. Se agachó y fijó la vista en sus manos.
- Pensé que la primera pero ahora ya no lo sé-
Se hizo un silencio pesado. Serena podía sentir la mirada penetrante de Lucio que hacía a su rostro sonrosarse debido a la intensidad. Oyó las pisadas de Lucio a su lado y alzó la vista. Para cuando lo hizo el chico se había alejado de la muralla y se encaminaba a la puerta del gimnasio.
- Mañana en la mañana tendrás las fotografías, copias y negativos en tus manos- le respondió sin voltearse
Serena se quedó quieta sin saber que decir y antes de que girara la manilla reaccionó.
- ¡Lucio espera!-
Él se detuvo. Serena buscó dentro de su mente la razón por la cual había impedido que se fuera. Quería ser agradable, quería que ese desagradable ambiente entre ellos acabara de una vez.
- Tus otras fotografías… los paisajes, los colores, la luz las sombras… todo es impresionante-
No supo si ese comentario le agradó después de todo las había visto sin su permiso. Ni siquiera eso, había violado su privacidad, acto por el cual perfectamente podría acusarla ante las autoridades de la escuela. Pero aún así debía decirle lo geniales que eran. Simplemente sentía que debía hacerlo.
Lucio no se volteó pero tampoco avanzó, se quedó ahí quieto para desgracia de Serena.
- Eso es algo mío que no me gusta compartir con nadie- respondió con una frase que Serena había dicho
La rubia se sonrió.
- ¿Compartes algo con alguien?-
Se oyó como él también sonreía. Sorpresivamente se dio la vuelta y con un saludo de su mano se despidió.
- Adiós Serena-
Giró la manilla y finalmente entró. Serena no se movió hasta que comenzó a sentir el frío aire del invierno colarse por su abrigo. Se lo volvió a abrochar y además subió el cuello para protegérselo del viento.
Con altos y bajos había logrado su cometido. Ya nada debía de preocuparla. Rei se sentiría aliviada y no habría necesidad de involucrar a sus demás amigas. Había solucionado el problema ella misma y eso debía de hacerla sentir feliz. Pero extrañamente una sensación de insatisfacción la embargó. Algo que había resultado bien simplemente no se sentía bien.
- Adiós-
- Quizás sea su vecino- dijo Yaten mientras ambos hermanos caminaban camino a casa- quizás su mamá o su papá le pidieron hablar con él-
Seiya se mantuvo cabizbajo
- O tal vez alguna chica le pidió que viniera a hablar con él, a entregarle una carta de amor. Ya sabes como son las mujeres a nosotros nos ha pasado miles de veces-
Lo golpeó en el hombro pero Seiya siguió sin reaccionar. Yaten dejó a un lado las suposiciones y optó por hablar en serio.
- ¿Qué estas pensando Seiya? dime algo porque parezco un tonto hablando solo-
Alzó la vista para enfrentar a su hermano. Se veía tan confundido.
- ¿En serio tú no sabes…?-
Yaten le hizo detenerse abruptamente sujetándolo del brazo
- Escucha Seiya. Serena es mi mejor amiga tú eres mi hermano, la situación es incómoda y muchas veces apesta pero si apareciera un hombre nuevo en la vida de Serena sería el primero en decírtelo-
Luego de un momento Seiya asintió. Yaten se revolvió el cabello entrando en fase de desesperación.
- De todas maneras no se veían en plan romántico-
Esperaba que con eso aplacara los pensamientos de su hermano. Seiya continúo caminando sin perder de vista sus zapatos
- No pude oír mucho- agregó Yaten- pero me dio esa impresión-
Seiya sí había oído algunas cosas que le tenían inquieto.
- bombom le llamó mentiroso y luego lo acusó de haber visto algo, pero no entendí a que se refería, estábamos demasiado lejos para oír mejor-
Yaten comenzó a pensar las nuevas posibilidades que le brindaba esa información
- No entiendo nada, esa es la verdad. No tengo la menor idea de quien es ese tipo ni como Serena lo conoció-
Al menos Seiya sí había escuchado algo de él
- Lucio- le dijo a Yaten con voz estrangulada- su nombre es Lucio y por su uniforme es obvio que juega en el equipo de baloncesto -
Yaten asintió
- Eso es algo. Al menos sabemos como lo conoció-
La única conexión posible entre ambos. Seiya también ya lo había adivinado
- Una razón más para querer matar a Thomas- soltó Yaten sin pensárselo mucho
Eso al menos logró que Seiya sonriera. Pero con lo que Yaten estaba a punto de comentar era muy probable que borrara ese gesto del rostro. Acababa de recordar algo que tal vez no tranquilizara para nada a su hermano.
- Escucha Seiya no vayas a híperventilar con lo que te voy a decir pero creo saber quien es ese chico o lo que he oído de él-
Un muy mal presentimiento afloró en Seiya. Yaten le dio una miradita de reojo
- ¿En serio no has oído de él? ¿En los pasillos o en la cafetería? ya sabes como son de chismosos en esta escuela aunque no quieras saber te enteras de cosas-
Seiya negó
- ¿A que vienes a la escuela Seiya?- le increpó
Se encogió de hombros
- A ver a bombom, jugar fútbol americano y a estudiar-
No era necesario preguntar en qué orden, Seiya lo había dejado bastante claro. Yaten le sonrió con ternura. Su hermano era tan transparente como el cristal.
- Pues deberías ampliar esa lista-
Seiya resopló
- Solo dímelo Yaten estás dándote vueltas-
Era cierto. No quería preocupar más a Seiya pero se sentía con el deber de hacerlo.
- Es el chico rebelde de la escuela Seiya. El que tiene pocos amigos y no sigue las reglas. Juega baloncesto y dicen que es una verdadera muralla en la cancha, infranqueable. Yo no le he visto pero eso se dice-
Seiya asintió
- ¿Qué más se dice?-
Su hermano miró hacia otro lado e hizo un gesto que Seiya solo pudo interpretar como "no se si quieras oírlo"
- Ya sabes…-
- No, no lo se-
Tiró de su labio con sus dedos.
- Las chicas lo persiguen, es algo así como un imán de citas… ¿en serio no has oído esto en la escuela?, debe ser su aire de solitario chico con problemas. A veces no entiendo a las mujeres supongo que creen que lo cambiarán. Se dice que ha salido con todas las de su generación pero no ha tomado en serio a ninguna y aún así las chicas siguen buscándolo es…-
Yaten se silenció abruptamente. Quizás había dicho demasiado. Los hombros de Seiya se iban hundiendo conforme recibía más información. Yaten metió las manos a sus bolsillos.
- Son solo rumores como los miles que se divulgan por la escuela y si aún fueran ciertos…Serena es distinta a todas las demás chicas ella no caería en esos juegos-
Seiya sonrió sin fuerzas
- ¿No caería en el juego de transformar un alma atormentada en alguien feliz? Por supuesto que no…bombom no acostumbra a salvar vidas…-
Seiya se agachó en plena calle y tiró de su cabello. Estaba a punto de tener una crisis de pánico de la sola incertidumbre. Yaten quien solo estaba ahí de observador estaba empezando a tomarle peso a las reacciones de su hermano. Dejaría de hablar de ese chico y de llenar la cabeza de Seiya con información para que elaborara sus teorías.
- Tiene que ser otra cosa- le dijo desde su altura- Tú mismo viste la postura defensiva de Serena, algo tiene que haberle hecho-
Eso no le hacía sentir mejor. Se tapó el rostro sin saber que pensar, sin saber qué prefería porque todas las alternativas terminaban en el mismo punto, con bombom y más específicamente los problemas con bombom siempre decantaban en la misma dirección.
- Ella no acude a mí Yaten, aunque esté en aprietos no me entero porque ella se encarga de mantenerme al margen…a veces cuando estoy solo me pregunto…me pregunto si Darien también tuvo estos problemas con bombom porque realmente no se como lo hizo para estar con ella tantos años… no se cual es la fórmula, aunque trato de encontrarla siempre termino con las manos vacías-
Está bien. No era el mejor lugar para mantener una conversación así pero Seiya había elegido la calle para desmoralizarse. Yaten se agachó frente a su hermano mientras las personas que transitaban a su alrededor se preguntaban que diantres hacían dos chicos en esa posición. Afortunadamente Yaten era bastante bueno ignorando lo que no le importaba y la gente murmurando y no teniendo nada más en lo que ocuparse salvo en ellos, era algo que entraba en la categoría de cosas redundantes en su vida.
- En estos temas soy más inexperto que tú- comenzó- pero creo que no hay fórmulas secretas Seiya. Serena…ella no es la misma chica que estuvo con Darien, se ha vuelto más independiente, más segura de sí. No es que no te necesite sino que ha aprendido a equilibrar las cosas. Lo cierto es que te necesita tanto como se necesita a sí misma-
Vaya. Eso era una gran frase. Seiya prestó atención.
- Creo que cuando Serena estaba con Darien en cierta medida tenía temor de ver en lo que se iba a convertir en el futuro…una sombra del gran Príncipe, la sola idea de estar atada a una persona así le aterraba pero ahora camina por la vida convencida de que puede tener el mundo en sus manos si así lo quisiera-
Yaten se irguió y estiró el brazo para que su hermano la sostuviera y se levantara. Ya era suficiente de este episodio de cuestionamientos.
- Serena eligió estar contigo precisamente por eso, a tu lado pudo crecer. Deberías sentirte orgulloso de eso, orgulloso de lo que ha logrado, no al lado de Darien ni a mi lado ni de ese chico desconocido, a tu lado Seiya. Tú eres gran parte de lo que Serena es ahora-
Serena estaba creciendo y él había sido gran partícipe de ello. No podía expresar con palabras lo orgulloso que estaba de cómo bombom había ido venciendo con el tiempo todos sus miedos, sus trancas, sus inseguridades, sus barreras hasta que entre él y ella no había quedado nada que les impidiera estar juntos.
Era imposible pensar que la antigua Serena hubiera hecho tantos sacrificios para llegar a él. Si bombom no hubiera cambiado, la historia entre ellos dos había terminado aquella tarde en la azotea de la escuela.
¿Cómo negar entonces que la valentía de bombom, su determinación, su amor habían cambiado por completo el curso de sus vidas?
Quizás el problema no era que bombom estuviera avanzando a pasos agigantados sino que él estaba estancado en aquel chico que soñaba con el amor de la mujer de sus sueños.
Ese sueño se había convertido en realidad desde hace mucho y tenía la fortuna de observar a bombom ya no desde la distancia sino que tan cerca como jamás lo imaginó.
Su tiempo juntos no había sido tan largo como se lo esperaba…el noviazgo era algo bastante complicado y si había que ser justos no merecía el premio al novio del año. Aún así su amor por bombom estaba intacto.
En el pasado solo había tenido eso ¿Por qué no simplemente volvía a confiar en que su amor por Serena podía volver las cosas mejor?
Le sonrió a Yaten y acepto con gusto su mano
- Quizás tengo que hablar con ella ¿verdad? me la he pasado especulando e ideando suposiciones cada vez que estos problemas surgen y las comento con todo el mundo menos con ella-
Yaten ladeó la cabeza
- O tal vez debas plantarle un beso en la boca y terminar con esta tontería de "nos amamos pero no podemos estar juntos"-
Seiya negó. Ya habían hablado de aquello y siempre era lo mismo.
- Sabes como son las cosas-
- ¡Por supuesto que lo sé! Estoy en medio de esta locura que han fabricado ustedes dos-
Rió por el histrionismo de su hermano.
- Esta vez quiero hacer las cosas bien. Le hice daño a bombom y esta vez no quiero correr riesgos…aunque creo que en poco tiempo volveremos a estar juntos, tengo un buen presentimiento-
Yaten aún seguía creyendo que la idea del beso era lo mejor que esperar o creer en buenos presentimientos pero también estaba seguro que convencer de eso a Seiya sería imposible. Estaba obsesionado con comportarse como un príncipe azul.
- Lo único que te digo es que si ese chico Lucio tuviera la oportunidad de hacerlo créeme que no se debatiría entre hacer o no lo correcto-
Ese comentario llegó al centro del alma de Seiya y Yaten sabía que estaba demás pero ya no le quedaba de otra. Seiya no disimuló su enfado.
- ¿Te han dicho que los consejos que das deberías aplicarlo a tu vida privada?-
- Hay una diferencia enorme entre nuestras historias-
Bufó aún molesto.
- Si claro… es fácil opinar ¿verdad?-
Guardaron silencio antes de que alguno dijera algo más de lo que pudiera arrepentirse. Continuaron caminando uno al lado del otro.
- ¿Sabes?- dijo Yaten al cabo de unos minutos- Al diablo con Mina-
- ¿Disculpa?-
Seiya alzó una ceja un poco en shock, un poco molesto y hasta un poco divertido. Yaten asintió reafirmando su declaración. Se le acababa de ocurrir una idea genial.
- Ya me oíste. Al diablo con Mina, incluso con Serena y con todas las mujeres que nos han roto y romperán nuestro corazón en el futuro-
- Okey…- murmuró Seiya no comprendiendo aún a su hermano
- ¡Estoy harto de esto!- continuó Yaten apuntando primero hacia él y luego hacia Seiya- harto de hablar una y otra vez de ellas ¿Acaso crees que en este momento se están lamentando por no estar con nosotros?-
Seiya se sonrió incómodo.
- La verdad es que quiero creer que sí…-
Yaten puso los ojos en blanco. No quería acabar con las puras ilusiones de su hermano pero era necesario.
- ¡Claro que no Seiya! Mina está con su novio dulce y rosa montando unicornios y saltando arcoíris mientras que Serena está con ese chico con aspecto de metalero montando en su motocicleta y yendo a un recital de heavy metal-
El solo pensar en esa imagen hizo que por el cuerpo de Seiya se esparcieran millones de temblores involuntarios. ¡No su bombom!. Registró su bolso con apuro y sacó su teléfono celular.
- Tal vez deba llamar a bombom…-
- ¡No!- exclamó Yaten arrebatándoselo de la mano antes de que alcanzara a marcar- Tu teléfono celular está siendo requisado hasta nuevo aviso-
Lo guardó en su bolso a pesar de las protestas de Seiya para que se lo devolviera. Éste, cansado de discutir, dio un vistazo a su alrededor para buscar alguna caseta de teléfono público y cuando divisó la más próxima a unos metros se encaminó hacia ella con prisa. Yaten le siguió de cerca.
- No se que planeas Yaten- le gritó por sobre el hombro- pero estas loco y me estás asustando. Tengo que llamar a bombom ¡e impedir que termine en un concierto vestida de negro y saltando junto con chicos pandilleros!-
Quizás si había exagerado con el ejemplo- pensó Yaten. Seiya abrió la puerta de la caseta y se metió en ella. Cuando comenzó a marcar el número de bombom la mano de Yaten fue a posarse sobre el botón que le daba tono al teléfono y lo presionó para cortar la llamada. Seiya se dio la vuelta cansado de los jueguitos de Yaten.
- Antes de que me caigas a golpes te diré lo que haremos-
Seiya se cruzó de brazos. Le daría un minuto.
- Organizaremos una fiesta-
El rostro le mejoró considerablemente al oír eso. Dentro de todas las cosas dementes que se le había ocurrido decir a su hermano, la idea de una velada no sonaba tan mal.
- ¡Que bien! déjame avisarle a bombom para que…-
Comenzó a marcar pero la rápida mano de Yaten nuevamente se lo impidió.
- ¿Es que acaso no has entendido nada lo que te he dicho?- exclamó Yaten exasperado- Necesitamos unas vacaciones Seiya. Unas vacaciones de todo este drama romántico-adolescente ¡que francamente me tiene harto! organizaremos una fiesta, invitaremos a algunos amigos de la industria musical y el rumor se esparcirá tan rápido que ni siquiera tendremos que esforzarnos. Será todo un éxito-
Eso no se oía tan mal, salvo por un hecho…
- ¿Sin las chicas Yaten? eso no me parece bien, se molestarán-
- ¡Y que con eso Seiya!- le inquirió sonriendo- además cuando ellas se reúnen para sus "noches de chicas" nosotros jamás les hemos reparado o criticado. Es justo que también nosotros tengamos nuestros espacios-
Eso era cierto. Ellos nunca se enteraban sino hasta que comentaban frente a ellos que se habían visto para tomar helado o simplemente charlar. Seiya dejó el auricular del teléfono público aún no muy convencido.
- No lo sé Yaten…-
Al menos había desistido en su idea de llamar a Serena. Poco a poco Yaten iba ganando terreno. Lo tomó del brazo y logró sacarlo de la cabina telefónica y encaminarlo nuevamente hacia casa.
- Hazme caso- le dijo golpeándole la espalda con la suficiente suavidad- pensar en Serena las 24 horas del día no hará que ella se olvide más o menos rápido de lo que pasó ni mucho menos hará que te comience a contarte su vida. Así como lamentarme pensar en Mina no hará que ella mágicamente termine con Thomas. A veces hay que ser realista Seiya. Y en este momento tengo un golpe de realismo extremo-
Más que extremo Seiya lo ubicaba en el límite de la crueldad. Sabía que en ese punto Yaten tenía razón pero tampoco creía que la solución fuera una fiesta espontánea sin motivo. De todas maneras decidió por sanidad mental seguirle la corriente.
- Y de hacer esta "fiesta" ¿Dónde la haríamos? ¿en casa? A Taiki no le gustará la idea-
Su hermano Taiki era reacio a que extraños tuvieran acceso al único lugar en donde realmente tenían privacidad. Y la verdad es que a él tampoco le animaba la idea de llenar el apartamento de gente desconocida. Pero Yaten al parecer tenía solución para todo.
- Somos dos contra tres Seiya. Además podemos hacer la fiesta en la azotea. Es techada, amplia y tiene paredes que aíslan el ruido. Y si eso aún no convence podemos incluír algunos invitados interesantes. Estoy seguro que Taiki aprovechará la oportunidad para sellar nuevos negocios-
Al menos no pensaba atiborrar la casa de gente loca y enfiestada. Por la manera en la que hablaba Yaten parecía tenerlo todo controlado. Eso estaba logrando que Seiya se convenciera más y más de la idea.
- ¿Y que pasa con la escuela?- preguntó aún cuestionado el plan- Mañana es martes-
Yaten le sonrió con arrogancia.
- ¡Somos súper estrellas Seiya! podemos faltar aunque sea una vez a clases si queremos y si eso te complica comenzaremos temprano y terminará temprano-
Seiya no había visto así de emocionado a Yaten en días. Tal vez la única razón de peso por la que estaba dispuesto a acceder a la locura temporal de su hermano, era por esa sonrisa. Pasó un brazo por sobre sus hombros aún caminando a casa.
- ¿Realmente estás entusiasmado por esto eh?-
A Yaten ya no le quedaban muchas cosas por las cuales sentirse emocionado. La escuela era un asco, su vida personal daba miedo. Quizás lo único que valía aún la pena era la música pero la falta de inspiración lo tenía con una crisis existencial que no le dejaba muchas alternativas a las cuales aferrarse. Así que si, estaba emocionado por ello.
- Estoy harto por muchas cosas Seiya pero sobretodo estoy harto de sentime así de…de fracasado- Seiya estuvo a punto de hablar pero Yaten negó- No soy un fracasado no es necesario que lo digas pero me siento así, siento que nada en mi vida resulta. Se que es superficial y no es la solución pero deseo tener siquiera un momento ordinario en el que no me dedique a pensar ni a lamentarme de mí mismo. Quiero solo… no pensar-
Seiya entendía muy bien a su hermano, más de lo que hubiera esperado y más de lo que hubiera deseado. El tema de bombom lo tenía agobiado y siempre cuando creía que ya lo tenía descifrado aparecía una nueva arista que lo enredaba todo una vez más. Por ejemplo ese chico Lucio… francamente hacerse las mismas preguntas una y otra vez no iban a darle la respuesta que quería oír. No vería a bombom hasta el día siguiente así que…
Además estaba Yaten. No es que su comportamiento hubiera sido el mejor durante la semana pero de alguna manera se merecía algo de relajo. Y por lo que había concluido claramente él se lo merecía también.
Así que casi sin percatarse había llegado a una decisión. Suspiró tal vez para alejar los mismos fantasmas que atormentaban a Yaten y olvidarse de ellos un par de horas.
- Tú se lo dirás a Taiki- dijo Seiya finalmente- tú lo organizarás todo ¡y tú se lo explicarás a las chicas cuando se enteren!-
Yaten gritó un ¡si! por la victoria obtenida. Abrazó a Seiya con fuerza
- ¡Oh hermanito esto será muy divertido ya verás!-
Seiya movió la cabeza, rendido.
- Ya tengo un mal presentimiento de todo esto-
Serena salió de la escuela con el ánimo completamente distinto al cual había llegado en la mañana.
La preocupación con la que había estado conviviendo todo el fin de semana estaba disipada.
Lo que pensó prácticamente imposible había sucedido y Lucio había accedido a ayudarla. Aún no entendía muy bien cual de todas las cosas que había dicho le había convencido de cooperar, pero no importaba, lo había logrado. Y por su cuenta.
La sonrisa de satisfacción de Serena era difícil de disimular. Pocas veces se podía jactar de encargarse de algo completamente sola y cuando sucedía no era malo reconocerlo.
Quizás Lucio sí era algo humano después de todo. Detrás de todo ese cuerpo intimidante, esa mirada fría y ese rostro duro había podido ser testigo de un chispazo de lo que Yun había comentado. No es que ahora lo viera como un santo pero tenía una mejor opinión de él. Por eso mismo es que se había sincerado con él.
Al recordar aquello que le había dicho no pudo evitar sentirse un poco avergonzada…confesándole acerca de su resquemor a que los demás vieran su lado frágil. Pero lo cierto es que Serena no lo había hecho con el propósito de apelar a sus emociones, más bien lo hizo porque estaba medianamente convencida de que Lucio ya lo había adivinado. Lo que hizo Lucio fue más bien probarla. Había sido una prueba para saber si podía confiar en ella.
Extraño pero así lo había entendido y Serena pensaba que había pasado la prueba y gracias a eso sonreía con alegría.
Tenía que compartir con alguien todo esto así que sacó de su bolsillo su teléfono celular y tecleó en unas pocas palabras un mensaje a Rei más que nada para tranquilizarla. Así se concentraría totalmente en sus cosas. No quería ser un obstáculo para que su amiga viajara en paz.
Serena se encontró con algunos compañeros de salón y otros chicos que acababan de terminar con sus actividades. Los saludó con amabilidad y emprendió camino a su casa.
Eso hasta que algo llamó su atención. Algunas chicas se habían aglomerado pasos más allá de la puerta principal y luego de quedarse detenidas un rato observando algo que desde la distancia no podía distinguir sonreían nerviosas.
Serena alzó las cejas sorprendida pero no alcanzó para captar su completa atención. El teléfono celular vibró en su bolsillo. Rei le respondió que se sentía feliz por su logro.
Serena despegó la vista de la pantalla de su teléfono y notó que había un automóvil color rojo estacionado en la acera, un automóvil que le parecía muy familiar.
Ralentizó el paso y se unió al grupito de colegialas. Se puso en puntillas para descubrir finalmente que era lo que pasaba. Y ahí lo entendió.
Dos figuras bastante conocidas aguardaban dentro del automóvil y algo le decía que era muy probable que estuvieran aguardando por ella.
Con esfuerzo se hizo camino a través de la multitud y dio dos golpes a la ventanilla del piloto. Inmediatamente Darien bajó la ventanilla dejando al descubierto por completo su rostro.
- Tenemos que hablar-
Serena pudo ver quien era su acompañante. Hotaru estaba sentada con la cabeza gacha y las manos entrelazadas y descansando sobre su regazo. Serena no tenia idea que rayos estaba ocurriendo así que asintió sin siquiera preguntar de que se trataba. Darien se preparó para salir del auto y en cuanto lo hizo las espectadoras se disiparon atemorizadas de ser descubiertas. Él se recostó en la puerta del auto y Serena puso su bolso por delante.
- ¿Por qué no te has comunicado conmigo?-
A Serena casi se le cae el bolso de la pura impresión. Miró hacia los lados para ver si se trataba de alguna broma de mal gusto, una cámara indiscreta o en el mejor de los casos un sueño vívido.
- ¿Comunicarme contigo?- preguntó repitiendo lo que él le había dicho
Darien se cruzó de brazos viéndose impaciente
- Aquel día le dije a ese chico que cuando tuvieras noticias de la misión me lo informaras-
Serena se veía igual de confusa ¿A que chico se refería? Darien bufó
- No te lo dijo ¿verdad?-
Lo más probable es que se estuviera refiriendo a Seiya pero no recordaba en que momento esos dos podrían haber tenido un intercambio de palabras en donde hubieran acordado eso. Tendría que preguntarle a Seiya y además saber por que no le había dado el recado.
- De todas formas Darien- le dijo Serena cambiando el peso hacia su otra pierna- No he tenido noticias, es por eso que no te he dicho nada-
Dejó de recostarse en el auto y se irguió en toda su altura. Serena tuvo que dar medio paso hacia atrás para poder verle el rostro ¿Por qué todos los chicos que conocía eran tan altos?
- ¿Y no te parece extraño que aún no hayas tenido noticias?- le inquirió
Serena pasó su cabello detrás de la oreja ¿Era su impresión o Darien la estaba regañando?
- El viaje es largo Darien seguramente aún no llegan-
- Serena ha pasado más de una semana-
¿Más de una semana? Serena comenzó a hacer un conteo mental hacia atrás. El día de la reunión había sido un domingo y no precisamente el del día de ayer. Hoy era lunes así que habían transcurrido exactamente ocho días y ni siquiera se había dado cuenta.
La semana que había pasado para ella transcurrió entre la escuela, los amigos y Seiya, especialmente esto último. Su tiempo juntos había sido tan bueno y tan gratificante que nada más había pasado por su cabeza. Pero ahora que Darien se lo decía…
- No lo había notado…he estado demasiado ocupada-
Le dio una mirada esquiva
- Si, claro- le respondió escueto
Definitivamente la estaba regañando. Serena puso una mano en su cadera. Las cosas con Darien jamás serían fáciles
- ¿Has venido solo a llamarme la atención?-
Serena se había vuelto una experta en desafiar a Darien. Era un ritual con el cual casi se sentía identificada y al parecer uno al cual Darien también se estaba acostumbrando.
- No he venido por mí, ni por ti si eso te hace sentir mejor-
¿Entonces por que…? Serena desvió su mirada hacia la persona que esperaba en el automóvil. Así que esto se trataba de la pequeña Hotaru.
- ¿Le sucede algo a Hotaru?-
De pronto el hablar con Darien, tener que verle y enfrentarse a él pasaron a segundo plano. Los ojos de Darien, su expresión le daban a entender que tampoco estaba ahí para discutir, sino que para algo más transcendental que ambos.
Darien se removió intranquilo y dio un vistazo hacia el interior del automóvil para asegurarse que ella aún se mantenía ajena a la plática.
- Fue ella quien me pidió que viniera a verte, ha estado algo inquieta, no está comiendo con regularidad, en la escuela se le ha visto ausente y por lo que sé conciliar el sueño le cuesta cada día más…-
Serena se acercó a él demostrando toda la ansiedad que sentía.
- ¿Está enferma, le hicieron algo, que tiene? ¡Por favor dime!- exclamó con premura
Darien arrugó el ceño y hundió el mentón poniendo a prueba la paciencia de Serena. Ésta se encorvó para poder encontrarse con la mirada de Darien.
- Ella…- comenzó el chico…- ella cree que algo malo pasó con las Outers-
El rostro de Serena palideció.
- ¿Algo malo? ¿Algo como qué?-
- No lo sé. Dice que tiene un presentimiento, que no lo sabe explicar pero que lo sabe. No me preguntes como o por qué, pero está muy mal-
Él se veía igual de mal al saber que Hotaru no estaba bien.
- Setsuna es como una madre y las demás también forman parte de su vida. Son como su familia, las cuatro tienen un vínculo especial. Es por eso que me pidió platicar contigo, no se si tienes alguna forma de saber de ellas… lo cierto es que Hotaru te lo agradecería mucho-
Levantó la vista para al fin encontrarse con los ojos de Serena
- Yo te lo agradecería mucho-
Serena estaba viviendo momentos bastante intensos para un solo día. Primero con Lucio y ahora con Darien. Necesitaba tiempo para asimilarlo pero por ahora se quedaba con la mirada angustiada de Darien y con la información que estaba recibiendo de Hotaru a través de él.
- Tú le crees ¿verdad? A lo que me refiero es ¿Le había sucedido esto antes? ¿Lo de tener estos presentimientos? Tal vez solo está preocupada y es normal que lo esté…ellas están lejos y la distancia a veces nos hace pensar cosas-
Las facciones de Darien se endurecieron. Serena le hizo un gesto para que no se exasperara
- No me lo tomes a mal pero por favor entiéndeme. Si voy a platicar de esto con mis amigas y posiblemente con la Reina Serenity tengo que saber si está absolutamente convencida de ello. No puedo alarmarlas así-
Él era un hombre racional, tenía que entenderlo y cuando su cuerpo se relajó Serena comprendió que sí lo había hecho.
- Hotaru es una niña pero sabes lo madura que es a su edad- le dijo con voz doliente- ha sufrido cosas que para cualquier persona serían traumáticas pero ella las ha soportado todas y cada una con valor. No se alteraría solo por extrañar a Setsuna…no tengo como probar que lo que dice es cierto pero los gritos y el llanto de ella en la noche pidiendo que ayudaran a sus amigas me bastan para creer que algo no está bien-
A Serena sin embargo le faltaba una cosa más para convencerse completamente.
- ¿Puedo hablar con ella?-
Eso sorprendió un poco a Darien. Que él estuviera dándole esta información a Serena había sido en parte para que ambas evitaran platicar. Hotaru aún no podía comprender lo extraño de su relación, le chocaba que a pesar de todo lo experimentado aún tuvieran cierto tipo de lazo que los unía. Había vivido en carne propia el sufrimiento de Darien por lo que aún no estaba preparada para enfrentar a la persona responsable de ello.
Pero Darien sabía por qué Serena necesitaba hablar con la pequeña. Había estado presente aquella vez en que el contacto de ambas había desencadenado algo extraordinario. Algún tipo de misteriosa luz dorada. Nunca había entendido cual era su origen ni su verdadera utilidad pero de seguro Serena la veía justo en ese momento. Era la alternativa más viable para comprobar si lo que sucedía con Hotaru era o no verídico. Darien asintió.
- Está en el automóvil. Se siente un poco débil así que…-
Serena sonrió para tranquilizarlo
- No te preocupes solo será un momento y ni siquiera tendrá que bajarse del vehículo le hablaré por la ventanilla-
Rodeó el automóvil y se dirigió directamente hacia la niña. Se agachó y golpeó el vidrio dos veces. Hotaru alzó la vista y se quedó viéndole sin saber que hacer. Con un gesto Serena le indicó que bajara el vidrio. Dudosa, Hotaru lo hizo. Serena se agachó hasta que ambas quedaron a la misma altura.
- Hola- saludó Serena
Hotaru se sonrojó
- Hola- balbuceo con timidez
Serena recostó uno de sus brazos en el borde de la ventanilla
- Darien me comentó que...que has estado inquieta últimamente-
- A mí no me pasa nada- aseguró con firmeza- Son ellas. Están en peligro, lo sé no estoy loca-
Serena atrapó con sus dedos una de las muñecas de Hotaru y le miró con confianza.
- ¡Hey nadie ha dicho que estas loca! ¡Ni Darien ni yo lo creemos!-
Apretó un poco más fuerte a Hotaru y se concentró en hacer aparecer esa calidez que siempre estaba presente cuando estaba con Yaten. Pero como Hotaru y ella no estaban tan familiarizadas le costó un poco más. Hasta que comenzó a recibir pequeños destellos de lo que la niña estaba sintiendo. Miedo, preocupación y desesperación.
Y oscuridad. Mucha. Tal oscuridad no era posible encontrarla en el mundo. Era algo más lejano…era el universo. Ninguna estrella, ninguna calidez, ninguna señal de vida. Solo la inmensidad que te absorbía el calor y el aliento. Serena arrugó el ceño. Algo no estaba bien. Si las Outers estaban ahí tendría que poder sentirlas, algún resquicio o estela de su poder, pero no había nada. Y a la vez esa nada no era normal, esa ausencia de vida, de calor… ese sentimiento de incomodidad ya lo había experimentado antes.
De pronto soltó a Hotaru bruscamente haciendo que se sobresaltara. El labio inferior comenzó a poblársele de un frío sudor, sin embargo solo podía sentir un calor que la ahogaba. Como pudo Serena recompuso su rostro y se sostuvo bien firme del automóvil para no caerse. Hotaru le miró a los ojos por primera vez.
- ¿Ves a lo que me refiero?-
Serena asintió con forzada calma.
- Averiguaré que está sucediendo Hotaru y cuando lo sepa te prometo que te lo diré-
La niña intentó controlar sus lágrimas pero sus esfuerzos fueron en vano
- Solo quiero que vuelvan a salvo…-
No quería hacer promesas que después quedaran inconclusas pues ya bastante daño le había ocasionado. Aún así le acarició el cabello
- Haré todo lo posible por que así sea-
Se irguió y encontró la vista fija de Darien sobre ella. No era necesario decir más. Darien lo entendía. Lo que Hotaru había presentido también lo había podido sentir Serena. Algo malo había ocurriendo.
Thomas corrió para poder alcanzar a Lucio y salir juntos de la escuela. La práctica había estado dura así que todos se dirigían directamente a sus casas para poder dar un merecido descanso. Pero antes de eso quería charlar un poco con su amigo. Y quizás también incomodarlo otro tanto.
- ¡Lucio!- gritó para que le esperara. El aludido miró hacia atrás y se detuvo. Thomas le sonrió y golpeó su espalda
- ¡Estoy rendido! El entrenamiento me ha dejado hecho polvo-
Lucio subió la capucha de su vestimenta
- Si pretendemos ganar algo este año, me temo que todas las prácticas serán así de extenuantes a partir de ahora-
Thomas hizo un gesto.
- Eso no es muy bueno para mí… ¿Y que harás ahora?-
Del bolsillo de su pantalón sacó una paleta dulce y le desprendió el envoltorio.
- Por el momento comer y dormir. Lo demás se verá más tarde-
Se metió la paleta a la boca y la saboreó. Thomas asintió
- Yo iré a ver a Mina un rato si no lo hago se molestará-
Sonrió a pesar de lo raro que eso se oía. Lucio hizo girar su paleta en la boca. Thomas hizo una mueca graciosa, como si hubiera recordado algo cómico.
- Pensé que tú también tendrías planes-
Lucio no dijo nada.
- Ya sabes- insistió Thomas- con alguna rubia pequeña de coletas. Bonita y con unos ojos celestes impactantes-
Lucio le miró de reojo
- No se de que hablas-
Claro que sabía. Thomas aguantó una carcajada
- ¿No? que raro… creí que la descripción había sido bastante clara-
Se sacó la paleta de la boca sin inmutarse.
- Te faltó gritona, intrusa, irritante. Con eso sí estaría completa la lista-
Finalmente Thomas soltó la carcajada que tenía atragantada. Lucio solo se dedicó a volver a saborear su caramelo.
- Y aún no se de que hablas. Ella solo vino a arreglar un problema-
Thomas se acarició la barbilla como si estuviera pensando algo profundo
- A pesar de lo poco que se conocen ya tienen problemas que solucionar… que lindo ¿no?-
Lucio golpeó a Thomas con su bolso en la espalda pero éste lo alcanzó a esquivar
- Me estoy arrepintiendo de haberme detenido para caminar contigo pero es mi culpa, en parte sabía que ibas a mencionar lo de esta tarde-
Pero Thomas sabía que su amigo no estaba molesto. Podía reconocer cuando Lucio se enojaba y tampoco era tan idiota como para llevarlo a ese punto. En la vida a veces había que reconocer cuando respetar los límites.
- Lo siento amigo. Solo fue extraño verlos juntos ¿Y que se supone que debían arreglar?-
Esta vez fue Lucio quien sonrió misterioso
- Es tu amiga. Si quieres saber pregúntale-
Seguía siendo tan cerrado como una almeja.
- Serena sí que sabe guardar secretos cuando se lo propone. Si desea que alguien no se entere de algo pues se callará y no habrá nadie que se lo sonsaque. En ese aspecto se parece mucho a ti-
- Pues mala suerte. Creo que te quedarás con la duda- le respondió Lucio tajante
Caminaron en silencio hacia la entrada de la escuela. De vez en cuando algunos compañeros les sobrepasaban y las saludaban a lo lejos. Cuando ya era posible distinguir el portón principal Thomas suspiró
- Así que…-
Lucio le echó un vistazo
- ¿mm?-
- Ella y tú…-
Lucio se detuvo al llegar a la salida
- Ella y yo nada, Thomas-
A pesar del rudo tono que había empleado Thomas no se sintió amenazado.
- Solo digo que tal vez exista algo…-
Lucio negó con certeza, como si eso no tuviera lugar a discusión.
- Eso no es posible por razones que no te comentaré y hablando de eso, ella esta ahí hablando con un tipo-
Thomas quien estaba de espalda a la calle se volteó, Inmediatamente dejó de lado las bromas.
- Eso sí que no es posible…- murmuró sorprendido
¿Qué estaría haciendo Darien aquí?
- ¿Quién es?- preguntó Lucio apuntando hacia el chico que estaba con Serena. Thomas se cruzó de brazos
- Es Darien su ex novio y lo cierto es que se llevan pésimo por eso es que me sorprende tanto-
Lucio analizó en silencio la situación.
- Se ve algo mayor-
Thomas abrió la boca, emitió un silbido y botó el aire
- Si, es…mm…complicado-
Lucio se sonrió.
- Tú balbuceando. Sí que debe ser complicado- Pero no preguntó más. - Debería irme y tú deberías ir hacia allá. La cosa no se ve bien-
Thomas no discutió eso. Casi sin reparar demasiado en despedirse de su amigo tomó su bolso, lo cruzó en su pecho y se encaminó hacia donde estaba Serena y a juzgar por su expresión Lucio había tenido bastante razón.
Rodeó el automóvil y pasando por alto a Darien alcanzó a Serena. Se hizo de su brazo.
- ¿Sere estás bien?-
Serena levantó la vista de Darien y se encontró con la de Thomas.
Los ojos de Serena estaban asustados. No asustados, más bien aterrados y cuando intentó alejarse de Hotaru trastabillo con un largo poste de luz, golpeándose la espalda y la cabeza en el camino. Pero no sintió el golpe, ni siquiera le importó. Lo único que se repetía en su mente una y otra vez era lo que había descubierto.
Tenía que hablar con Luna, con la Reina y con sus amigas pero el tema es que el cuerpo no le respondía. Era como si su cerebro se hubiera desconectado completamente de sus miembros. El pulso se le aceleró y primero sintió un calor insoportable subiéndole hasta el rostro que después se disipó dejándole hielo por sangre. La respiración se le hizo más que difícil, hacer que entrara aire a su pecho se le tornó insoportable hasta que abrió la boca pues para aspirar mayor cantidad. No podía respirar, ya fuera por la nariz o la boca el aire se le escapaba. Se estaba ahogando.
Thomas oyó como Serena emitió un ruido extraño y cuando se giró la rubia estaba afirmándose en el poste con el que se había golpeado para no caerse. Tanto Darien como Thomas se arrimaron a ella turbados. Darien fue el primero en darse cuenta de lo que pasaba.
- Serena tranquilízate. Siéntate aquí-
La guió hacia el borde de la acera, la sentó y se agachó frente a ella.
- Ahora esconde la cabeza entre tus piernas y respira con calma. Oye mi voz. Uno, dos, tres sigue mi voz. Uno, dos, tres-
Serena comenzó a obedecer mientras sollozaba angustiada y a concentrarse en la voz de Darien. Thomas se agachó junto a Darien asustado de verla así
- Qué le sucede Darien…-
Darien continuó contando pausadamente hasta que se percató que Serena estaba en condiciones de hacerlo por sí sola.
- Está sufriendo una crisis de pánico. Es la posición que se recomienda para que el aire circule de manera normal a los pulmones-
Thomas no se podía imaginar que situación tan escabrosa podía haberla puesto así.
- Nunca la había visto así- susurró
- Ni yo. Esto es inusual, esperemos a que se calme- dijo Darien sacando la mano que tenía sobre la cabeza de Serena pues ésta ya la había hundido lo suficiente.
Serena había encontrado la manera de guiarse por la voz de Darien y no oír nada más. Poco a poco se dio cuenta que no se asfixiaría, que la posición que Darien le había impuesto había ayudado a que sus pulmones no colapsaran. El pechó dejó de saltarle y aunque aún respiraba con dificultad el aire que tenía dentro bastó para que su cerebro se oxigenara y pudiera pensar con algo más de claridad.
Se secó las lágrimas antes de alzar la vista a ambos hombres que aguardaban expectantes a que ella explicara que estaba sucediendo. Thomas sacó un pañuelo de su bolso y lo pasó por el rostro de Serena, que estaba enrojecido debido a su crisis.
-¿Estás mejor?-
Serena asintió mientras su labio y todo su torso temblaba de frío y de nerviosismo. Darien se deshizo de su abrigo y lo puso sobre los hombros de Serena quien lo tomó con ambas manos para que no se le deslizara.
- Sere por favor dinos que pasa- le inquirió Thomas cada vez más cerca
Serena estaba conciente que no podía seguir teniéndolos en ascuas pero hilar palabras coherentes le estaba costando todo su raciocinio.
- Tenemos que ir con las chicas las necesito. También te necesitaré a ti Darien-
El asintió aún sin saber que sucedía. Serena se limpió una lágrima casi seca que tenía sobre la mejilla
- Pero primero lleva a Hotaru a casa no quiero que esté presente-
El suspenso en Thomas creció. Estaba tan desesperado por saber que bien podría haberle gritado a Serena para que hablara pero se mordió la lengua.
- Darien hará todo eso Sere pero primero dinos que pasa nos estás matando del susto-
Y era para que les sucediera eso. Y mucho más. Serena soltó una risa mezclada con un sollozo incontrolable y se limpió la frente pues la sentía húmeda. Palideció antes de abrir la boca.
- Alguien de los que despedimos ese día en la azotea de la escuela…ha muerto-
*****SyS*****
!Hola mis queridísimos lectores! Me esforzé bastante para tener un capítulo antes de las fiestas navideñas porque no las pasaré en casa así que creo que lo logré en tiempo límite! Así que considero este un regalo para todos aquellos que constantemente me están alentando a seguir y a mejorar capítulo a capítulo. El capítulo de esta ocasión es bastante largooo! y lleno de cosas sin resolver que solo tendrán respuesta en el próximo ¿Serena y Seiya pronto a retomar su relación? ¿Quién es realmente Lucio y que participación tiene en la historia? ¿Fiesta en casa de los Kou eso quiere decir problemas? Y lo más importante ¿Realmente alguien murio? Sorpresas sorpresas algunas buenas, otras malas y otras que no puedo ni siquiera decir!
Antes de despedirme de este nuevo capítulo quiero darle las gracias a todos aquellos que han hecho posible que esta historia siga adelante, son mi más grande inspiración! También aprovecharé esta oportunidad para desearles a todos una muy linda noche buena y navidad! que todos sus deseos se hagan realidad y como seguramente éste también será él ultimo capítulo del año aprovecho para desearles miles de bendiciones para el 2013, esperando volvernos a leer para ese entonces! Se les estima a cada uno de ustedes, pues todos han puedo en cierta medida un granito de arena en esta historia.
Les envio un besoo gigante! y abracitos especiales de navidad a :
Mis amigas queridas Miriamelle, Meryl88, Minafan, U . Raggie, tudulceesperanza, wendykou, guest, victorique1999, Natu . Oh . Darling
Felices fiestas!
