Capítulo 46. Cuando algo muere…

"Vivirás mientras alguien vea y sienta y esto pueda vivir y te dé vida… (William Shakespeare)".

Tres días antes…

Sailor Uranus, Neptune y Plut llevaban poco más de la mitad del camino recorrido de acuerdo a las indicaciones recibidas por la propia Reina Serenity. Había sido bien específica con respecto al lugar en donde debían de depositar el "encargo".Y por lo que habían comprendido ese sitio era un agujero perdido en el universo. El lugar indicado para que esos malignos objetos no vieran la luz nunca más.

Hace prácticamente un día que viajaban a solas. Se habían separado de la Princesa Kakkyu y la chica que la acompañaba sin mayores preámbulos.

La despedida no había sido emotiva ni menos muy larga. La relación que habían mantenido con la soberana del Reino de las flores se limitaba a haberla visto un par de veces. La primera cuando intervino para salvar a Serena de ser despojada de su semilla estelar por un lacayo de Sailor Galaxia y la segunda vez cuando había retornado a su planeta natal. Por lo que le desearon buen retorno y con eso habían continuado por su camino que por lo demás era largo.

La tarea de las guerreras del espacio exterior era ardua. Descansaban de vez en cuando y se turnaban para dirigir a su pequeño grupo. En ese instante era Haruka quien viajaba a la cabeza y lo hacía exigiéndoles a sus amigas un doble esfuerzo.

Un esfuerzo que no muchas personas habrían soportado. Por esa misma razón estaban de acuerdo en afirmar que el cometido de la Reina Serenity no podría haber sido cumplido por las demás guerreras. La Soberana de la luna había hecho una buena elección escogiéndolas a ellas, ese era uno de los motivos para no decepcionarla. Es más, Haruka creía que la sorprenderían. Por que si su marcha seguía constante como hasta ahora cumplirían con la tarea un día antes del acordado para reportarse con su hija. Haruka torció el rostro al pensar en ello.

Le molestaba de sobremanera tener que reportarse ante esa niña. De lo único que se había encargado era de organizar la reunión pero las riendas del asunto las había llevado desde un principio su madre.

La Reina Serenity había elegido a las encargadas del viaje, les había brindado el poder e incluso les había dado las instrucciones. Su hija solo se había dedicado a asentir.

La capacidad de liderazgo de esa niña seguía siendo inexistente e irrisorio en relación a su madre. Se notaba claramente que no había aprendido nada de ella. Nada había cambiado con respecto a ella. Bueno salvo una cosa. Haruka no pudo evitar seguir meditando acerca de eso pues le parecía bastante llamativo.

Serena había dejado a la estrella. Después de todo lo que había berreado por defender lo que ella llamaba "verdadero amor" ya no estaban juntos.

A Haruka honestamente no le sorprendía que Serena se hubiera dado cuenta que ese tipo no era su destino, tarde o temprano eso pasaría ellas lo anunciaron cientos de veces. Lo que sí le sorprendía era el poco tiempo que le había tomado. Se había enemistado con la mitad de su grupo por un par de semanas. Lo que le demostraba que su concepción de Serena no estaba errada. Seguía siendo una niña indecisa que no sabía nada acerca de la vida y sus desafíos. Y así pretendía dirigirlas…

Pensar en aquello le estaba dando dolor de cabeza agudo o quizás ya habían avanzando demasiado sin un descanso así que se detuvo y las demás lo hicieron tras ella.

- Nos detendremos un momento-

Michiru y Setsuna asintieron. La verdad es que les costaba un poco seguir el ritmo de su compañera así que recuperar el aliento no les haría nada de mal.

- Hoy hemos cubierto un gran trecho- dijo Setsuna- Creo que podríamos acabar antes de lo pensado-

Al parecer Haruka no era la única que había calculado eso.

- Haruka ya lo sabía ¿verdad?-

Michiru le miró divertida

- Por eso es que nos ha dirigido como si estuviéramos huyendo de la muerte-

- Solo quiero que la Reina esté complacida-

Rehuyó de las miradas de sus compañeras. Setsuna aún así continuo observándola con detención.

- Lo que no quieres es tener que contactar a Serena-

La mueca de desagrado no ayudó a desviar la atención del rostro de Haruka

- ¿Acaso vuelves a ver el futuro otra vez Plut?-

- No- le contestó en el mismo tono que había usado anteriormente Michiru- Pero lo cierto es que no necesito poderes para interpretar tu cara-

Haruka suspiró apretando en su mano la pequeña cajita

- Solo quiero terminar con esto y recuperar nuestra vida-

- ¿Crees que…?- comenzó Michiru un poco dudosa- ¿crees que las cosas volverán a la normalidad?-

La verdad es que Haruka tampoco lo sabía pero no quería ver en los ojos de Michiru ese miedo a no saber que pasaría con el futuro de todos. Así que simplemente le sonrió, para infundirle confianza e infundírsela a ella misma también.

- Para eso estamos haciendo todo esto-

Las tres guardaron silencio, añorando en su interior lo mismo.

- ¿La Princesa Kakkyu y esa joven habrán llegado sin contratiempos?- preguntó Setsuna para distender el ambiente un tanto nostálgico que las envolvió por un momento.

- ¿La chica que luce igual a la Princesa de la Luna? Bastante…curioso por decir lo menos- agregó Michiru sabiendo que ese detalle tampoco había pasado desapercibido para sus observadoras amigas

- Cual es la posibilidad…- meditó Setsuna en voz alta

- ¡Eso sería hilarante!- exclamó Haruka- dos de su tipo es más de lo que podría soportar-

Setsuna continúo repasando el tema a pesar de lo que Haruka pudiera pensar.

- La Reina Serenity se vio visiblemente interesada en la chica…-

- Es normal. Es como ver a su propia hija por partida doble- contestó Haruka, restándole importancia al asunto- Deberíamos ponernos en marcha y dejar esta plática para cuando estemos de vuelta en casa-

Michiru y Setsuna asintieron, dando por terminada la conversación que inevitablemente siempre derivaba en Serena.

Cuando llevaban aproximadamente quince minutos de marcha Setsuna, quien iba en la retaguardia creyó ver un pequeño movimiento por el rabillo del ojo. Quizás si lo hubiera visto un par de segundos antes habría evitado todo lo que se desencadenó instantes después, pero su capacidad de reacción no fue lo suficientemente veloz como para enviar el mensaje hacia su cerebro para que diera la voz de alerta.

Un rayo de luz enceguecedor pasó por su costado, quemándole la piel.

- ¡Cuidado Sailor Uranus!- gritó con desesperación

Sus dos amigas se dieron vuelta cuando oyeron su voz. Michiru alcanzó hacerse a un lado y vio con terror como Haruka no corría la misma suerte. La luz impactó su brazo de lleno, haciéndola gritar de dolor

- ¡Haruka!- exclamó Sailor Neptune mientras hacía lo imposible por estar a su lado lo más rápido posible. Cuando al fin lo logró cargó con todo el peso de su compañera e hizo una evaluación fugaz de los daños

- ¡Sailor Plut vigila nuestro alrededor!-

Setsuna alzó su báculo en actitud defensiva y con un pequeño toque iluminó el perímetro. Con esa escasa luminosidad Michiru pudo ver que la pierna de Haruka estaba herida y sangraba pero al parecer no era de gravedad. Lo que sí se veía muy mal era su brazo. No solo estaba cubierto de sangre sino que además le colgaba como inerte a un lado del cuerpo. Cuando intentó tocárselo Haruka mostró una mueca de intenso dolor.

- Creo que está roto- susurró con los dientes apretados

- No se que está pasando- le dijo Michiru viendo hacia todos lados con impotencia- ¡no pude ver nada!-

Haruka rasgó parte de su traje de marinero y con eso armó una improvisada venda para detener la hemorragia de la pierna.

- Alguien nos ha atacado y no creo que quede conforme solo con herirnos-

Abrió la palma de su mano que afortunadamente estaba intacta y comprobó que la cajita de cristal estuviera a resguardo. Setsuna se dio la vuelta.

- ¡Algo se acerca estén prevenidas!-

Un nuevo destelló con dirección hacia las sailors pudo verse en la oscuridad del universo. Pero esta vez las guerreras estaban preparadas así que lo esquivaron con relativa facilidad.

Las tres se reunieron espalda con espalda, aguardando a que su atacante se mostrara al fin. Pero nada pasó. Eso hizo crecer aún más la incertidumbre y la rabia de las guerreras.

- ¡Muéstrate quien quiera que seas!-

Era como si su atacante estuviera jugando con ellas. Manteniéndose en las sombras del universo, aprovechándose de ellas y sacándoles ventaja. En su posición podía ver cada movimiento de ellas pero en cambio las guerreras estaban indefensas ante lo desconocido y claramente disminuidas. Con Haruka herida las posibilidades de ofrecer una buena resistencia disminuían con el paso de los minutos pues su prioridad estaba enfocada en cuidar de Sailor Uranus y también de algo más.

Por que el único motivo que había para ser interceptadas de esa manera tan sorpresiva y violenta a la vez, eran los objetos que transportaban. Haruka abrió su puño para confirmar que aún los tenía en su poder.

- Tenemos que deshacernos de estos anillos antes de que caigan en manos equivocadas-

De pronto un resplandor comenzó a acercarse lentamente hacia donde ellas estaban prácticamente atrincheradas. Las tres se tensaron y se alistaron.

- Prepárense, el enemigo mostrará su cara-

La intensidad del resplandor comenzó a disminuir hasta que solo fue un pálido reflejo. La silueta de una persona se dejó ver así como también su rostro. Las tres guerreras fruncieron el seño mientras sus ojos se abrían, entendiendo poco a poco la situación.

- Yo te conozco- soltó Haruka entre dientes para soportar así el dolor de su herida

El enemigo sonrió con desbordante confianza.

- Tú…- susurró Michiru aún sin podérselo creer- pero tú estás…-

En ese preciso instante Sailor Uranus tuvo la clara visión de que no podrían vencer. Quizás podrían retenerlo un momento y con mucho esfuerzo y un toque de suerte tal vez lograr hacerle algún daño considerablemente grave pero aunque su mente le impidiera a toda costa reconocer que no podría ganar esta batalla, su corazón le decía a gritos lo contrario.

Tal resolución simplemente había aparecido ante ella como una verdad irrefutable y en un intento por no parecer lo débil y malherida que se encontraba se irguió digna, pero eso solo causó que la pierna le punzara con tal intensidad. Estaba segura que no podría volverla a apoyar en suelo firme por mucho tiempo. Así que sabía que tenía que pensar en un plan antes de que quien tenía enfrente diera el próximo golpe. Tenía solo unos cuantos segundos para tomar la mejor decisión posible o al menos la única que podría ocurrírsele en tales circunstancias.

- Michiru- dijo con aparente frialdad, para no demostrar lo mucho que le costaba decir aquello- toma los anillos y vete de aquí. Setsuna y tú encontrarán donde esconderse mientras yo intento detenerle-

Ambas guerreras voltearon para mirarle. Su tono fue decidido y su mirada inalterable. Ni siquiera había parpadeado al dar la orden. Sailor Neptune no encontró otra cosa más que hacer que sonreír

- ¿Y dejarte toda la diversión Uranus? No lo creo-

- No estoy bromeando- sentenció- váyanse de aquí. Ahora-

La sonrisa se esfumó del semblante de Michiru y se dejó ver tan dura como su compañera

- No te dejaré aquí-

- ¡Diablos Michiru no venceremos en este estado! ¡El destino de la galaxia depende de lo que pase ahora!-

Las lágrimas se agolparon en la mirada de Sailor Neptune. No necesitaba de su espejo mágico para vaticinar como terminaría todo. Veía el mismo futuro que su compañera.

- No puedo dejarte…- respondió lo más recia que pudo parecer, a pesar de que sentía el corazón a punto de quebrársele- hicimos una promesa…siempre estaríamos juntas…pasara lo que pasara. No la romperé hoy-

La porfía de Michiru solo podía compararse a la de la propia Haruka. Sabía que dijera lo que dijera no lograría ahuyentarla de su lado. El sentimiento simplemente era mutuo ero aún así guardaba la esperanza de que quedara en Michiru algún resquicio de sentido común. Miró hacia el frente para no tener que encontrarse con la mirada suplicante de Michiru quien prácticamente le estaba rogando por permitirle morir con ella.

Michiru en tanto intuyó que no recibiría más respuesta de su compañera así que también hizo lo mismo. Dos podían jugar a ese mismo juego.

- Si vamos a morir que sea luchando- agregó Michiru más resuelta que nunca- y si voy a morir hoy, prefiero hacerlo a tu lado-

Una esquiva sonrisa nació en la comisura de los labios de Haruka.

- Al menos me queda de consuelo el saber que me seguirías aún a una muerte segura-

- A la muerte y más allá- le contestó con un dejo de ternura

Haruka apretó la cajita de cristal en su mano y luego de ver los ojos de Michiru una vez más asintió y buscó a Setsuna.

- En cuanto comencemos a atacarlo huirás de aquí y encontrarás refugio lo más pronto posible. Te llevarás los anillos y los cumplirás con nuestra misión-

Sailor Plut estaba lista para argumentar que no dejaría a sus amigas solas combatiendo en clara desventaba pero Haruka tomó su mano con fuerza y prácticamente la obligó a aceptar el encargo.

tu líder y te lo ordeno- le dijo antes que Sailor Plut le rechazara de plano

- No eres mi líder y no me impedirás pelear a tu lado- respondió Setsuna al instante, rompiendo como en pocas veces su estoica calma

Haruka puso su otra mano sobre la de Setsuna y la apretó con fuerza. Era su manera de trasmitir lo doloroso que era para ella esta separación

- Pero soy tu amiga y te pido que nos dejes, para que así puedas salvar millones de vidas más-

Setsuna negó en silencio mientras Michiru asentía con una pálida sonrisa en los labios.

- Tienes cosas más importantes por las cuales volver sana y salva a la tierra-

Sailor Neptune había dado en su fibra sensible. El rostro de Setsuna se tornó pálido.

- Piensa en Hotaru. Si no vuelves…-

- Todas volveremos- respondió con premura para no tener que oír lo que su amiga pensaba decir- todas volveremos así que no digas eso- volvió a repetir aunque con menos confianza que la primera vez

Haruka soltó la mano de Setsuna y como pudo logró enseñar su rostro para nada modesto

- Somos las mejores guerreras del universo así que no nos vencerán tan fácilmente sin luchar-

- Tenemos mucho que mostrar aún- dijo Michiru apoyando fielmente a su compañera

Setsuna sabía que los segundos que tardaba en aceptar probablemente les costarían caro así que dejando a un lado su gigantesca tristeza, asintió ya más compuesta.

- Nos volveremos a ver, amigas- dijo casi como una promesa

Haruka prefirió no hacer ningún tipo de comentario a eso y tampoco Michiru encontró las palabras adecuadas para responder. Cualquier cosa por la que se pudieran comprometer quizás no bastaría.

- En cuanto lo ataquemos, partirás- dijo Sailor Uranos en plan de pelea

Las tres, de frente a la oscuridad se prepararon para urdir su plan. Sailor Uranus y Neptune se lanzaron sin previo aviso en contra del enemigo y lanzaron sus ataques con velocidad, no dándole oportunidad de reaccionar a tiempo.

- ¡Ahora Plut!- exclamó Sailor Uranus antes de que todo el lugar se viera envuelto en una monumental ráfaga de viento, fuego y electricidad.

Y luego ya no hubo absolutamente nada más que silencio y desolación.


En el presente.

Thomas y Serena habían decidido tomar el autobús que los dejaría directamente fuera de casa de Lita. Ahí se encontraba Rei así que era más fácil reunirlas a todas en un punto más cercano y central.

Serena aún conservaba el abrigo de Darien. Ni siquiera se le había pasado por la cabeza devolvérselo. Simplemente tenía otras cosas más importantes de las cuales ocuparse. Thomas tenía la vista fija en la mano de Serena que se movía de manera incesante sobre el asiento delantero. Tenía temor de que en cualquier momento comenzara a rasgar la tela del asiento delantero pero por el momento solo se entretenía haciendo un ruido continuo, rápido que se estaba tornando bastante molesto. Pero sabía que no lo hacía con el fin de sacarlo de quicio. Era su manera de encontrar su centro. De volver a la calma. Una especie de liberación de excesivo nerviosismo y ansiedad.

- Tengo que avisarles también a Seiya, Yaten y Taiki-

Thomas inmediatamente sacó su teléfono celular.

- No te preocupes de eso. Yo me encargo-

- Ya lo intenté- dijo Serena recordando si realmente había marcado a Seiya o se lo había imaginado- pero su teléfono está apagado. También el de Yaten. No tengo idea donde están-

Thomas tomó entre su mano los dedos que Serena movía una y otra vez y los apretó hasta que Serena alzó la vista hacia sus ojos.

- Sere yo me encargo. Déjamelo a mi-

No tenía otra opción que dejarlo en sus manos. Thomas intentó contactarse con ellos pero tampoco lo logró y eso sí que era extraño. Probó con Taiki y éste si estaba disponible pero no contestaba. De todas maneras le dejó un mensaje de voz dándole algunos detalles de lo que ocurría aunque no tenía ni la mitad de información que le hubiera gustado dar.

Colgó y guardó su teléfono en un lugar de fácil acceso por si Taiki oía el mensaje. Serena en tanto volvió a sumergirse en sus pensamientos. Thomas no soltó la mano de Serena pero sí aflojó la presión.

- Serena… ¿Estás segura?-

Cerró los ojos. Cómo preferiría no saber nada de nada…

- Si. Estoy segura-

- Y como lo sabes es decir… como es posible que ocurriera algo así, no lo entiendo es tan inesperado-

Era más de una pregunta. Serena sabía que tendría que volver a contestar estas mismas preguntas en cuanto llegara con sus amigas pero hablar le servía para asimilarlo más rápido y para explicarlo sin que una sensación de agonía se apoderara de su voz. Decidió ejemplificarlo de la misma manera que lo había hecho alguna vez Seiya. Eso nunca se le había olvidado, creía que tampoco se le olvidaría a Thomas.

- Todas las personas del universo poseen el resplandor de una estrella-

A Thomas le llamó la atención esa frase tan linda. A Serena se le encogió el corazón al pensar en Seiya.

- ¿Todas?- preguntó el para saber si se le incluía en lo dicho por Serena.

Ella asintió

- Todas y cada una de ellas es especial, solo que el de algunas es más potente, más resplandeciente que otros-

- Como el tuyo o el de las guerreras-

Buscó entre el abrigo de Darien los bolsillos y metió sus manos en él para guardar calor.

- O el de Darien, Seiya y los chicos-

Thomas lo comprendió pero puso una cara amarga.

- ¿Cómo…? ¿Cómo puedes saber cuando el resplandor de alguien…?-

Sabía que quería preguntar. Ella tampoco lo tenía muy claro.

- Nunca antes lo había podido hacer. Cuando Darien fue alcanzando por el poder de sailor galaxia no me enteré sino hasta el final, pero Yaten siempre tuvo una habilidad especial para presentir cuando el resplandor de una estrella desaparecía. Supongo que cuando sucedió lo del accidente y la conexión entre nosotros las cosas cambiaron no solo para él sino también para mí-

Y ahora tenía que cargar con el hecho de que sentía el frío de la muerte respirándole en el cuello y revolviéndole las entrañas. Thomas suspiró y comenzó a dibujar círculos imaginarios en la ventana

- Tal vez no sea algo tuyo-

Serena prestó más atención a lo que Thomas estaba haciendo en el vidrio que a lo que estaba hablando.

- Quizás no pudiste tener estos presentimientos antes y no lo pudiste tener ahora porque en realidad no es algo que puedas hacer-

Trazó algunas líneas alrededor de un círculo y junto a ese dibujo hizo una media luna.

- Desde que se tu historia…siempre te he asociado a la luz. Un cálido resplandor capaz de calmar, curar, incluso crear vida donde no la había. Así que se me hace casi imposible creer que ese mismo poder puede al mismo tiempo ser como un radar de muerte…es ilógico-

Bajó la mano de la ventana y se volteó para ver a Serena tal vez un poco sonrojado aunque Serena no lo supo determinar del todo.

- Llámame idiota o entrometido por hablar de algo que no comprendo del todo pero tú y la muerte…jamás las encasillaría juntas-

Después de aproximadamente media hora Serena al fin pudo concentrarse lo suficiente como para oír lo que Thomas le estaba diciendo. Recordó algo que sabía pero de lo que no había reparado en todo ese tiempo. Quizás Thomas no estaba tan equivocado.

- La sailor de la destrucción y la devastación…- murmuró para sí

Thomas se acercó pues Serena había hablado demasiado bajo como para que su voz se oyera por sobre el ruido que hacía el autobús

- ¿Cómo?-

Esta vez Serena cruzó los brazos a la altura del pecho

- El planeta regente de Hotaru o al menos el que tenía era Saturno. Hotaru es sailor saturn la guerrera de la destrucción-

Ambos suspiraron abrumados por el tema que habían decidido analizar pero dadas las circunstancias no había otra cosa de la cual hablar que fuera más primordial

- Vaya…- dijo al fin Thomas- eso al menos explica de donde provino la información. El presentimiento y todo eso…supongo que son parte de su potencial. Sabía que no tenía que ver contigo-

Su amigo estaba en lo cierto. No era la primera vez que Hotaru se podía anticipar a lo que ocurriría. Había sucedido con el silencio y también con el regreso de Neherenia y la aparición de galaxia. Visiones de peligro, desolación…y muerte. Lo curioso es que Thomas había llegado a esas conclusiones sin tener la más mínima idea de eso. Solamente motivado por el afán de hacerla sentir más tranquila consigo misma y con su conciencia, porque esa había sido la razón por la cual había craneado esa teoría.

- Thomas yo…-

- Espera Sere- la interrumpió el chico- con esto no pretendo que te sientas estupendamente bien y que obvies el hecho de que algo malo le sucedió a alguien que fue cercana a ti en el pasado-

Serena escondió el rostro en el cuello del abrigo lo más que pudo

- Pero me gustaría que supieras que no fue tu culpa. Que te habría sido imposible saber algo que nunca ha estado a tu alcance. Eres especial nadie lo duda y sobre ti pesan varias responsabilidades pero no lo puedes saber todo. Esto escapaba de tus manos-

Recordó lo que Darien le había reclamado. Cerró los ojos con pesar.

- Más de una semana Thomas- respondió al instante- Pasó más de una semana y no pensé siquiera una vez en ellas. Lo saqué de mi cabeza completamente-

Darien había tenido razón en alterarse así.

- Yo estuve ahí cuando tu madre…es decir la Reina señaló que el viaje era largo y que te informaran a la semana de la misión. Apenas si dejaste pasar un día de más…no te castigues así-

Serena se puso de pie y caminó hacia la salida trasera del autobús. Thomas le siguió deprisa. Tocó el timbre y el autobús se detuvo.

- Debemos bajar Thomas- respondió Serena sin referirse a lo que el chico le estaba intentando explicar.

Puso un pie en la acera y Thomas la secundó. Honestamente ya no sabía que sería lo más difícil de manejar. El hecho de que alguien había muerto, decirle eso a un grupo de personas que no entenderían nada de lo que pasaba. O la culpa con la que comenzaba a cargar Serena.


Casi una hora después Serena bajó la vista hacia sus manos y las apretó con fuerza sobre su regazo. Lo había resumido bastante bien considerando que apenas sí podía buscar las palabras adecuadas para explicar algo tan complicado. La voz se le perdió por algunos momentos y en otros casi creyó que le sería imposible continuar pero sus amigas fueron pacientes y no la presionaron, sino que le dejaron respirar y buscar la calma necesaria para proseguir. Cuando Serena finalmente cerró la boca pudieron tomar el peso a lo que realmente su Princesa les estaba informando. Un silencio sepulcral le continuó.

- No puede ser- dijo Amy mientras tomaba asiento lentamente en la silla más próxima

- Tiene que ser un error- dijo Lita con los brazos afirmados en la mesa con rostro insondable.

Mina trató de encontrar explicación a lo que acababa de oír mirando a la persona que tenía más cerca que era Thomas. Él sólo confirmó con un asentimiento. Mina sonrió incrédula

- Hazlo otra vez- dijo mirando directamente a Serena que estaba sentada frente a Lita

Las demás se dirigieron a ella. Ésta abrió los brazos viéndose más alterada de lo común.

- ¡Que!- exclamó hacia todos los presentes- ¡que lo haga otra vez! trae a Hotaru aquí y haz lo que sea que hiciste para saber-

Era de esperar que al menos alguien de sus amigas reaccionara así pero no pensó que sería Mina. De todas sus amigas Mina era la que se había mostrado más reticente a tener relación con las Outers. Por eso es que a Serena le sorprendió que se viera así de perturbada. Lo cierto es que era una información difícil de asimilar así que no la juzgó cuando le exigió volver a comprobarlo. Si fuera ella la que recibiera la noticia pediría que repitieran el experimento una y otra vez hasta estar convencida totalmente. Pero en este caso no había lugar a dudas. Serena estiró sus brazos por sobre la mesa para alcanzar las manos de Mina.

- Mina, es cierto y no sabes como lamento tener esta certeza pero…-

- No- volvió a decir con voz temblorosa soltándose al mismo tiempo de las manos de su amiga- lo siento Serena pero te has equivocado ellas no pueden estar…-

Mina ni siquiera pudo decir la palabra que empezaba con "m". Thomas intentó sostener su mano pero lanzó lejos su tentativa y se puso de pie con ímpetu. No quería que nadie le tocara. Era evidente que Mina lo estaba llevando muy mal. Rei, quien había permanecido al margen decidió intervenir.

- Mina deja a Serena en paz ella solo te está dando la noticia, así que cálmate-

Pero la rubia se resistió a creer. Se acercó a Rei con rapidez a pesar de que Thomas hizo todo lo posible por controlarla

- ¡No te das cuenta Rei! ¡Ellas no pueden estar muertas! Ellas son sailors como nosotras, son fuertes, tienen el poder de Serena y además…además…-

Las lágrimas comenzaron a brotar sin control.

- ¡Además yo las he tratado horrible! ¡Y no pueden morir sabiendo eso! ¡Que las detestábamos y que estábamos felices de que no estuvieran aquí en la tierra!-

Thomas dio tres zancadas para estar junto a Mina y abrazarla cuando los sollozos se hicieron irresistibles. Era la culpa de no haber solucionado las cosas cuando pudo hacerlo la que le había hecho reaccionar así. Por eso mismo es que Rei y las demás no se pronunciaron luego del ataque de Mina. En el fondo ellas también sentían ese matiz de arrepentimiento.

Sin más Thomas condujo a Mina a la cocina. Quizás un vaso de agua la calmaría.

Rei se limpió una solitaria lágrima y se tragó la pena para consolar a Serena quien al otro extremo lloraba en silencio, con los ojos cerrados y la boca muy apretada para no emitir sonido alguno. Mina había logrado quebrarlas a todas un poco.

Se sentó en silencio junto a Serena, mientras Amy y Lita tomadas de las manos se daban fuerzas una a la otra.

Rei despejó el cabello húmedo de la frente de Serena y con una servilleta de papel eliminó la mayoría de las lágrimas. Tomó su mano que estaba helada y la sostuvo con fuerza más que con afecto.

- Serena- la llamó. No quería preguntar esto pero Mina le había echo hacerse muchos cuestionamientos- ¿Existe la más mínima posibilidad de que lo que Mina dijo sea cierto?-

Serena soltó una sonrisa irónica.

- ¿Qué me haya equivocado dices?-

Apretó la mandíbula tan fuerte que tronaron y habló entre dientes.

- Sé que no soy perfecta Rei y que cometo muchos errores pero tienes que creer en mí. No sabes como me gustaría estarlo en esta ocasión pero no estoy equivocada-

Esta vez alzó la vista hacia sus otras amigas

- Alguien murió chicas y tenemos que asumirlo-

Amy y Lita estiraron sus brazos para poder tomar las manos unidas de sus dos amigas. No desconfiaban en ella ni tampoco Mina. Solo era algo casi imposible de aceptar

- Te creemos Sere- susurró Amy

- Si Sere- reafirmó Lita

Rei asintió para Serena. De la cocina Mina apareció con un vaso de cristal en la mano, los ojos un tanto enrojecidos y Thomas franqueándola de cerca. Por su expresión se podía intuir lo avergonzada que se encontraba por la escena que había efectuado minutos atrás. Pero era evidente que estaba un poco más controlada. Con sumo cuidado se agachó junto a Serena y posó la barbilla en su regazo.

- Lo siento Serena, me comporté como una tonta. Nunca dudaría de ti-

Serena le sonrió comprensiva, acarició su mejilla y la invitó a unirse a la mesa. Ya las cinco sentadas, más tranquilas e informadas de lo ocurrido podrían comenzar a platicar en serio Thomas acompañó a Mina a su silla y besó su frente largamente.

- Estaré en el cuarto contiguo intentando comunicarme con los chicos por si me necesitan. Cualquier cosa les avisaré-

Le obsequió una pequeña sonrisa a Serena. Ésta se sentía tan agradecida con él. Se había comportado como un verdadero guerrero, de esos que sobresalían en los momentos más complicados.

- Gracias por tu ayuda Thomas- le agradeció Serena profundamente, no solo por ayudar a Mina sino que también por auxiliarla a ella cuando lo necesitó

Una vez que el chico desapareció Serena se tomó la cabeza con ambas manos. Estaba tan desconcertada como cuando comenzó a hablarles a sus guerreras.

- No se como esto sucedió. No tengo mayores antecedentes más que los que obtuve de Hotaru. No se de quien o de quienes se trata ni los motivos. Por eso es que las llamé, esto es una emergencia y las necesito para averiguarlo-

-¿Y que quieres que hagamos?- preguntó Lita dispuesta a ayudar en lo que sea

Serena retorció sus manos una vez más.

- Honestamente no tengo la menor idea-

En realidad ninguna de las cinco lo sabía pero esa era la idea. Buscar entre todas una solución.

- ¿Utilizar la teletransportación de las sailors y viajar?-

Ya más relajada Mina había aportado una idea viable pero que contaba con un pequeño inconveniente

- Si supiéramos el lugar en donde estuvieron por última vez- respondió Rei echando por tierra la primera solución

Serena había pensado en ello pero creía lo mismo que Rei. No era la mejor alternativa.

- El universo es demasiado grande como para comenzar a buscar de la nada. Tardaríamos meses en dar con el sitio- sentenció Serena

Volvieron a guardar silencio buscando otra solución. Lita jugó con un plato que había sobre la mesa y Rei dobló y desdobló un pañuelo.

- ¿Pues entonces que hacemos? ¿esperar? ¿Buscar otra forma?-

Mina había pasado de un estado frágil, paranoico a impaciente y súper proactivo.

En eso el timbre sonó y Thomas quien estaba en la otra habitación se aprontó a abrir.

Amy no disimuló su alivio.

- ¡Deben ser Taiki y los demás!-

Aunque Serena estaba casi segura de que no lo eran. No se había podido comunicar con ellos en toda la tarde así que el hecho de que aparecieran de la nada en el umbral de la casa de Lita sería una total coincidencia.

Luego de un instante quienes apareció en la sala fue Thomas acompañado de Darien. Los suspiros de decepción se hicieron presentes de inmediato. Thomas se ubicó tras la silla de Mina y Darien buscó a Serena, quien le sonrió un poco apenada por lo sucedido anteriormente.

- ¿Estás mejor?- pregunto de frentón

Serena asintió, rogando al mismo tiempo que sus amigas no se les ocurriera preguntar a que se refería con esa pregunta.

- Si… muchas gracias Darien- comenzándose a sacar el abrigo que vestía pero Darien la detuvo.

- Quédatelo-

Las demás no sabían de lo que estaban hablando ni el extraño diálogo que estaban compartiendo pero por como estaban las cosas era lo último que les preocupaba averiguar

- ¿Hotaru está…?

Darien dejó ver su cansancio y su preocupación

- La dejé durmiendo en casa-

Al menos eso era algo bueno. Que Hotaru descansara a Serena le tranquilizaba algo.

- Estamos discutiendo como proceder- habló Lita para todos- cual es la mejor forma de averiguar la verdad-

Lita le indicó a Darien donde sentarse, esto fue frente a Serena. La rubia poco a poco se iba haciendo a la idea de que solos los presentes en esa sala serían los encargados de averiguar la situación de las guerreras. La ausencia de Seiya, de Taiki y Yaten pesaba en su pecho intensamente. Aún así se esforzó por seguir.

- Quizás lo mejor sea que utilice el Cristal de Plata para hacer un viaje estelar. Ya lo hice una vez…no resultó tan mal-

Darien inmediatamente arrugó el ceño

- No estoy de acuerdo-

- ¿Por qué?- preguntó Lita mirándole con sorpresa- Serena puede hacerlo-

- Pienso que es una buena opción. El Cristal de Plata la protegerá- agregó Mina

Darien miró hacia las chicas y luego hacia Serena. Se inclinó un poco hacia delante para acortar distancia con Serena.

- Estás débil- le dijo con voz suave, intentando sonar discreto aunque considerando que todos estaban sentados alrededor de la misma mesa la intimidad era imposible.

- No creo que estés en condiciones de hacer un gasto de energía así. Tienes que ser precavida-

Serena se sonrojó al recordar su momento de debilidad ante su exnovio.

- Gracias Darien…pero ya te he dicho que me siento bien. Eso ya pasó-

Thomas carraspeó captando la atención de la mayoría

- Lo siento Sere pero en esta ocasión debo estar de acuerdo con Darien. Es muy riesgoso-

Rei golpeó levemente la mesa impaciente de presenciar un diálogo del que no tenía idea de que se hablaba.

- ¿Alguien me puede explicar que pasa?-

Dio una mirada rápida tanto a Serena como a Darien. Pensar en mantener la plática entre él y Serena era insostenible así que asintió hacia Thomas agradeciendo en parte su apoyo.

- Serena tuvo una pequeña crisis. Es por eso que considero que no está en condiciones de hacer esfuerzos físicos-

Mina se preguntó en que momento de la vida Darien se había transformado en el médico de cabecera de Serena pero intuyó que las cosas no estaban como para bromear así. Lo importante era la información que Darien estaba dando y que Serena se había guardado en secreto.

- ¿Una crisis? ¿Qué tipo de crisis?- preguntó Rei a Serena

La rubia frunció la boca. No creía justo que Darien comentara esas cosas sin su consentimiento. Es por eso que le obsequió una ruda y fría mirada.

- Me sentí conmocionada por lo de Haruka y las demás. Darien me auxilió y también Thomas, pero en serio ya me siento mejor-

Lita apoyó las manos en la mesa y se puso de pie.

- Te prepararé algo de comer para que recuperes energías. Vuelvo enseguida-

Una vez que Lita se fue Thomas se sentó en su puesto. Amy, quien no se había pronunciado en un buen rato cruzó sus manos sobre la mesa. Se había dedicado a analizar el problema desde todos los ángulos posibles y tal vez había encontrado la alternativa más idónea.

- Quizás un viaje no sea la mejor alternativa en estos instantes-

Serena se decepcionó al oír que una persona más se oponía a su plan. Amy alzó un dedo al ver su reacción.

- Espera un momento Sere. No digo que no seas capaz de hacerlo es más, seria la solución más práctica pero no la más lógica-

- Está bien- respondió Mina - me convenciste Amy ¿Qué estás tratando de decir? Ya capturaste mi atención-

Amy se removió en su asiento y frunció el seño.

- Sería lo más lógico porque obviamente Serena ha hecho estos viajes antes y lo cierto es que lo lograría con éxito pero no sería lo más práctico porque no sabemos que fue lo que les pasó… no sabemos si fue algo o alguien que intervino-

Una opción que Serena no había querido contemplar. La aparición de un nuevo peligro le hacía simplemente temblar.

- Qué pasa…- murmuró Amy más lúgubre- ¿Que pasa si lo que pasó fue producto de un ataque? Serena podría hacerle frente ¿Pero a qué costo?, no podemos dejarte desprotegida en la nada, ni tampoco dejar sin resguardo este planeta por si lo que está ahí afuera viene hacia aquí. Primero necesitamos saber que pasó-

¿Qué algo viniera a la tierra? A Serena se le aceleró el corazón. Buscó la mirada de Darien que estaba interrogativa. Quizás su reticencia a que viajara no solo era por su salud sino que muy en el fondo también temía que algo así sucediera

- ¿También has pensado en eso Darien? ¿Qué un nuevo mal pueda amenazar al universo y a la tierra?-

Él suspiró y se le vio serio y concentrado.

- Desde que Hotaru comenzó con estos presentimientos he intentado localizar a las Outers o al menos averiguar si lo que les sucedió fue algo que se pueda decir "normal" o intervino otra cosa…pero no he podido captar nada. Es como si todo vestigio de lo ocurrido se hubiera borrado-

Rei asintió igual de seria.

- Eso tampoco puede ser normal ¿verdad? por eso es que estás preocupado-

Lita llegó de la cocina con un plato de emparedados y cosas dulces que puso en el medio de la mesa para que todos los presentes pudieran tomar alguno si gustaban.

- Vaya…un nuevo enemigo- susurró Mina

- O uno antiguo- murmuró Rei más para sí

La teoría de Rei provocó que un nuevo silencio cayera sobre la mesa.

- Entonces necesitamos actuar rápido- dijo Lita enterándose de las novedades y sobándose las manos ante la anticipación de acción- ¿Cuál será el plan?-

Amy fue la que recibió la mayor atención pues era ella la que tenía la palabra.

- ¿Un viaje astral tal vez?-

Mina fue la que primero reaccionó.

- ¿Un viaje astral? ¿Qué es eso?-

Rei movió el dedo índice hacia Amy

- ¡Es una muy buena idea Amy!-

Ambas se sonrieron de manera cómplice.

- ¿Viaje astral?- preguntó esta vez Serena. No tenía idea que era eso.

Amy se adelantó a las nuevas preguntas que llegarían.

- Consiste en sacar el alma de nuestro cuerpo físico. Algunos dicen que es la capacidad natural que tiene el ser humano para proyectarse fuera de su cuerpo y eliminar toda barrera física-

Eso sonaba tan científico, como solo Amy lo podía hacer parecer. Mina ladeó un poco la cabeza repasando la explicación.

- Es algo así como… ¿un desdoblamiento?- concluyó finalmente. Recordaba muy vagamente haber oído ese término en un programa esotérico de la televisión.

En esos términos sencillos Serena entendió mejor de que se trataba.

- Se dice que cuando dormimos en realidad estamos haciendo un viaje astral, solo que no nos damos cuenta-

Serena no estaba muy familiarizada con esos conceptos pero entendió lo básico.

- ¿Así que lo que tengo que hacer es dormir y dejar que mi alma viaje al espacio?-

Amy le sonrió. Su intención de ayudar a veces le hacía actuar apresuradamente.

- No se trata solo de eso. Creo que existen algunas técnicas pero pienso que Rei tiene más antecedentes que yo-

Ahora la atención se trasladó hacia la morena.

- Nunca he hecho uno pero sí he visto cuando ayudan a una persona a hacerlo…básicamente tienes que enfocar en tu mente el lugar al cual deseas ir. Tienes que estar en un lugar tranquilo silencioso y con una persona que te induzca, oír solo su voz. Algo así como una hipnosis-

- Alguien que te guíe- dijo Lita cavilando acerca de esta alternativa- tú podrías guiar a Serena-

A Rei no se le vio tan entusiasmada como Lita pensó que estaría

- No lo sé… sería la primera vez que participaría tan directamente en uno-

Serena casi ya estaba buscando en donde poder hacerlo. Definitivamente lo haría.

- ¿Son peligrosos?- preguntó Mina- ¿Serena se pondría en riesgo?-

Rei lo meditó un momento

- Nunca he oído que algo malo ocurriera. Si se toman las precauciones necesarias no creo que exista problema. En el fondo Serena podrá ver y sentir donde están las Outers pero su cuerpo estará aquí con nosotros-

Una proyección astral… Serena asintió hacia Rei con firmeza. Estaba decidida a hacerlo. No estaba asustada de lo que fuera a pasarle, después de todo su cuerpo permanecería en la tierra rodeada de sus amigas quienes la despertarían al mínimo indicio de peligro. Más que nada tenía miedo de lo que pudiera encontrarse allí fuera. Pero le ordenó a su estómago soportar lo que fuera que viera en el exterior. Se armó de valor y asintió una vez más.

- De acuerdo lo haré-


Yaten se encontraba anudando una cortaba color negro que combinaba perfectamente con su camisa color crema y pantalones del mismo color que la corbata. Había bastado hacer un par de llamadas a las personas indicadas para que la fiesta organizada por los hermanos Kou fuera de lo que toda persona conectada al ámbito del espectáculo no parara de hablar.

La productora había estado encantada de cooperar con esta sorpresiva muestra de interés en sus relaciones públicas sobretodo tratándose de artistas tan reacios a abrir sus puertas en demasía así que gustosas se habían hecho cargo de lo relativo a invitaciones, seguridad y banquetería. Ellos solo cumplirían con asistir, compartir reír un rato y disfrutar. Justo lo que Yaten necesitaba.

Era una manera un tanto superficial de olvidar sus problemas. Como intentar tapar el sol con un dedo. Pero al menos por una noche quería hacer algo distinto a acostarse boca arriba con la vista pegada al techo intentando arreglar su mundo pero sabiendo que al día siguiente las cosas seguirían estando tal cual como las había dejado la noche anterior.

Así que se peinó, usó su mejor perfume y se dio una última miradita al espejo antes de ir en busca de sus hermanos. Cerró su dormitorio y fue al salón principal.

Seiya estaba con el teléfono de la casa en la mano marcando números de manera casi eufórica.

- ¡Dijimos sin teléfonos Seiya!- exclamó al verle

Seiya levantó la vista pero aún así continuo marcando. Bajó el teléfono exasperado.

- He llamado a casa de bombom pero nadie me contesta. Y con este maldito servicio no puedo llamar a celulares-

Estiró la mano.

- Dame mi teléfono- exigió con un tono que no daba a excusas- o me marcharé de aquí y no volveré-

Yaten tenía muy bien guardados los tres teléfonos. En un lugar en el que Seiya no repararía en buscar.

- Me hiciste una promesa-

Seiya apretó la mandíbula

- Yaten no lo entiendes. Tengo un mal presentimiento ¡tengo que hablar con bombom ahora!-

Yaten puso los ojos en blanco.

- Tu mal presentimiento tiene nombre y se llaman celos. Estás celoso por ese chico que vimos en la tarde-

A Seiya ni siquiera se le había ocurrido pensar a en eso. Bueno quizás un poco… pero no era eso. Era otra cosa…se sentía inquieto e incómodo. No sabía lo que le ocurría pero para asegurarse de que todo estaba bien necesitaba saber de Serena para descartar que algo relacionado con ella iba mal.

- No es eso, no soy un celópata. Solo quiero saber de ella y después haré todo lo que quieras-

Volvió a marcar el número de Serena, aguardó y esta vez sí le contestaron. Inmediatamente el rostro se le iluminó.

- ¡Sra. Tsukino como esta! Soy Seiya- aguardó un momento mientras la madre de Serena le platicaba. Contestó educadamente al rato y sonrió un poco

- Me alegro mucho. Disculpe que la moleste pero quisiera saber de Serena ¿está en casa?-

Asintió al oír la respuesta

- Ya veo…-

Jugueteó con el cable del teléfono enrollándolo en su dedo.

- Cuando llegue ¿podría decirle que por favor me llame a este número? Mi teléfono personal fue requisado por mi propio hermano contra mi voluntad-

Le dio una mirada asesina a su hermano

- Si dígale exactamente eso, si no es mucha la molestia-

Yaten bufó.

- Si, muchas gracias para usted también. Adiós-

Colgó, quedándose con el auricular en la mano y dándole golpecitos con él en la pierna.

- No está. Anda en el cine con las demás chicas-

- ¡Pues ya está problema resuelto! ¿Estás más tranquilo?-

Puso el teléfono en su lugar con mirada perdida.

- Si… algo-

Pero no era cierto. Tenía unas ganas locas de ir hacia el centro comercial y comprobar que no se estaba incendiando o que un derrumbe no había destruido el cine en el que estaba bombom ¿Por qué sentía una opresión tan grande en el pecho?

- Yaten- le dijo mirándole seriamente- ¿tú estás bien? quiero decir… no sientes nada malo con…-

Yaten esta vez no le reprendió. Era la primera vez que Seiya se refería al vínculo que compartía con Serena y la primera vez que se decidía a utilizar a Yaten para saber por Serena. Se acercó más amablemente a su hermano.

- Esto no funciona como un gps Seiya. Si Serena está lejos no es mucho lo que puedo hacer-

Pero Seiya no se iba a conformar con eso-

- Al menos inténtalo…-

Yaten sabía que Seiya no pasaría una buena tarde o noche si no tenía noticias de Serena. Vivía por ella así que por él se esforzaría en darle una respuesta satisfactoria.

- Está bien pero no te aseguro nada-

- ¡Gracias hermano!-

La sonrisa de alivio fue impagable. Yaten suspiró no sabiendo muy bien que es lo que estaba buscando y cerró los ojos para concentrarse. Intentó visualizar a Serena y evocar como se sentía cada vez que estaban juntos. No supo si sus ganas de hacer sentir mejor a Seiya eran muy grandes pero pudo ver a la distancia una luz que casi podía asimilar a Serena.

- Okey esto es raro- dijo aún con los ojos cerrados

Seiya casi saltó sobre él

- ¡Que cosa dime!-

Abrió los ojos aún cegado por lo que había visto.

- Serena está viva-

Seiya siguió esperando algo más pero eso fue lo único que Yaten dijo.

- ¿Y…que más?-

Se encogió de hombros.

- Lo siento Seiya. Si la tuviera cerca podría incluso saber lo que está pensando pero desde aquí… lo único que puedo saber es que su resplandor sigue brillando-

Seiya no quiso hacer sentir mal a su hermano pero eso no ayudaba mucho. Tal vez pasaba algo o tal vez no tener a bombom cerca se estaba transformando en una molestia física. Y por muy enamorado que estuviera sabía que eso no era sano.

Quizás tenía que hacer caso a su hermano y dejar de preocuparse tanto. Bombom era su princesa y amaba ser el que estuviera ahí cuando necesitaba ayuda pero por mucho que le costara reconocer bombom era una chica que había aprendido a defenderse sola y además estaba con sus amigas que en el peor de los casos no dejarían que nada malo le pasara. Así que decidió hacer honor a su promesa y por un par de horas apoyar a su hermano en el intento por liberarse de sus tensiones. Y con suerte podría hacer lo mismo con las suyas.

Lo apuntó con el dedo no viéndose tan amenazante por esperaba.

- Si ella llama más tarde correré a contestar el teléfono. Pasaré sobre ti enano y no me lo impedirás-

Si con eso se quedaba tranquilo Yaten accedería de buena gana. Incluso dejaría pasar las ofensas.

- Yo mismo dejaré instrucciones para que cualquier llamada sea informada de inmediato-

Seiya sonrió ligeramente más tranquilo. Al menos tenía de consuelo el hecho de que las peores noticias son las que primero se saben…

- Ahora ve y arréglate. Hoy día solo será flashes y sonrisas y no pueden verte así como estás-

Le dio un empujoncito para que corriera a su habitación y justo cuando Seiya caminaba hacia ella se cruzó con Taiki. Yaten vio en los ojos de Taiki la misma expresión que ya había visto en los de Seiya. La historia comenzaría una vez más.

- Amy aún no llega a su hogar. Dame mi celular o correré en este instante a su casa-

Yaten resopló. Sus hermanos no tenían remedio.


El lugar que habían escogido para hacer el viaje era el más cómodo de la casa. El dormitorio de Lita estaba pulcramente ordenado y adornado por objetos en su mayoría confeccionados por la propia muchacha. Serena se recostó en la cama de Lita con las manos sobre su regazo mientras aguardaba a Rei y Mina quienes estaban en la cocina buscando algunas velas.

- No es que sean necesarias, pero le da a la atmósfera un aura más espiritual-

Mina se subió a una silla de la cocina para así alcanzar a mirar dentro de los muebles más altos.

Rei en tanto comprobó que en los de abajo.

- ¿Alguien le avisó a los demás?-

Y por los demás se refería a Seiya, Taiki y Yaten. Mina hundió más la cabeza en el interior del mueble.

- Thomas me comentó que Serena estuvo llamando a Seiya pero que no tuvo resultados. Y lo mismo sucedió con Yaten. Él llamó a Taiki, es el único teléfono abierto pero tampoco recibió respuesta-

Rei se sentó sobre sus piernas y suspiró

- Eso es muy extraño ¿ya intentó alguien llamar a su casa?-

- No lo sé-

Rei vio adherido a la pared un teléfono fijo así que se puso de pie y caminó hacia él

- Pues lo comprobaremos en este instante-

Afortunadamente se acordaba del número de casa de los Kou. Había llamado un par de veces a Yaten cuando su relación era un poco mejor que en la actualidad. Esperó a que la llamada diera tono. Aguardó varios minutos pero nadie atendió. Colgó cuando comprendió que no había nadie en casa.

- ¿Nada?- preguntó Mina desde arriba

- Nada. Esto es tan extraño. Generalmente cuando Serena llama a Seiya no tarda más de cinco minutos en estar a su lado-

Mina bajó de la silla con dos velas largas color blanco.

- Quizás están en algún ensayo o reunión y luego contestarán. De todas maneras llegarán. Seiya no la dejará sola en esto-

Pero Rei no estaba muy convencida de aquello. Tenía un extraño presentimiento.

- Serena se sentiría mucho más tranquila con Seiya aquí. Y que decir de la compañía de Yaten-

Mina también había estado meditando acerca de eso. Era innegable que con Yaten cerca la energía de Serena se multiplicaba por decirlo así y con Seiya era su alma la que le hacía sacar fuerzas de flaqueza. Curioso como los dos hermanos juntos lograban que Serena brillara más de lo que era posible.

-. Antes éramos solo nosotras y Darien, podremos darle a Serena el apoyo que necesita-

Rei casi suelta una risa.

- ¿Se siente como en los viejos tiempos eh?-


Un día antes…

Sura estaba teniendo un plácido respiro. Después de almorzar y de preocuparse que la Princesa Kakkyu no necesitara nada hasta más tarde, decidió aprovechar el momento para descansar. Los últimos días habían sido agitados. Después de volver de la tierra se habían encontrado con un sin fin de tareas pendientes. Bueno, más bien había sido la Princesa quien había tenido que lidiar con aquello, pero el trabajo era tanto que la Princesa se había visto en la necesidad de asignarle tareas menores de las cuales no se podía hacer cargo ella misma. Cosas de carácter doméstico que no significaban mayor responsabilidad. De todas formas éstas se habían acumulado y por tanto hasta los pendientes más simples se habían transformado en urgentes.

Afortunadamente había acabado con la mayoría de ellos así que por primera vez en una semana podía tomarse un par de horas para reposar y pensar.

Con todo el ajetreo no había tenido tiempo de analizar su paso por la tierra y más aún, su intempestiva salida.

No podía sacarse de la cabeza la idea de que habían prácticamente huido como unas fugitivas del planeta azul. A pesar de que la Princesa había pedido las disculpas necesarias por lo que fue considerado como un erróneo actuar, la sensación de que las protectoras de la tierra, su príncipe y especialmente la soberana de la luna guardaban resentimiento hacia ella, era innegable.

Aún podía recordar la mirada fría y dura con la que Serena despidió a la Princesa Kakkyu. En ella no había ningún indicio de que hubiera aceptado las disculpas, más bien lo único que quería era que se marcharan luego del planeta que ella habitaba.

Eso entristeció mucho a Sura, especialmente por que sentía que el rencor había la Princesa Kakkyu también iba dirigido hacia ella. Eso hasta que Serena le habló. La forma de dirigirse hacia ella fue completamente distinta. Vio en Serena lo que había visto la primera vez; calidez y bondad. Ahí supo que no la culpaba y que si bien no podía perdonar a su Princesa, nunca la había relacionado con lo ocurrido. Para Serena, Sura seguía siendo su amiga, una a la que había expresado querer volver a ver. Eso para una chica como Sura es impagable.

Recostó la cabeza en la almohada con una sonrisa en los labios. Dejando de lado aquello, su paso por la tierra había sido de lo más fructífero. Había conocido una cultura totalmente diferente. Algo más libre y desenvuelta que la de ella, por eso mismo es que le costó un poco adaptarse, pero con esfuerzo y ayuda de algunas personas como Serena lo había conseguido.

Había interactuado más de lo que lo había hecho en toda su vida. Podía declarar orgullosa que había logrado entablar unas lindas relaciones fraternales.

Esperaba de todo corazón que todos estuvieran bien y que solucionaran los problemas que les aquejaban y que continuaran tan unidos como siempre. Eso era una de las cosas más rescatables del grupo de personas que había conocido, lo unidos que estaban unos de otros.

También esperaba que Serena y Seiya volvieran a estar juntos. Había visto suficiente para darse cuenta que se amaban de una manera que la hacía anhelar con ansias tener alguien especial en su vida.

Alguien especial…

Ahora que lo meditaba con más profundidad podía concluir que el Príncipe de la tierra era alguien especial. No alguien especial para ella sino que una persona bastante peculiar. Tal vez no le alcanzó el tiempo para conocerle mejor pero durante su estancia en la tierra no pudo descifrar en su totalidad la personalidad del príncipe.

A veces cercano, a veces distante. A veces preocupado, a veces indiferente. A veces le provocaba simpatía, a veces miedo. Pero lo que siempre despertó en ella fue curiosidad.

¿Aún amaba a la Princesa de la Luna? A veces parecía que si pero en otras simplemente era todo lo contrario. Su actitud le desconcertaba La salvaba cuando se veía en peligro pero no perdía la oportunidad de enrostrarle su rompimiento cada vez que la tenía enfrente.

Obviamente estaba herido y aún así se ponía de su lado cuando Serena lo requería.

El ejemplo más obvio lo había visto cuando Serena le exigió a la Princesa Kakkyu marcharse de la tierra. Darien- como él mismo le había dicho que le llamara- había guardado silencio ante ese requerimiento. Y la verdad no entendía mucho de su relación pero sí de protocolo y si alguien pedía la expulsión de otra persona delante de quien tomaba la decisión y ese individuo no decía nada… la respuesta estaba bastante clara.

Esas eran las cosas que la confundían y estaba segura que no era la única que se lo preguntaba.

¿Por qué molestarte en odiar a una persona que te empeñas en apoyar constantemente?

Para Sura la respuesta estaba bastante clara. Tenía una capacidad de observación que traspasaba lo físico. Sus ojos le permitían ver más allá y eso había ocurrido con el príncipe de la tierra. Simplemente había visto más. Sura sonrió con un tinte de orgullo por sí misma. Tal vez poseía un talento especial, tal vez su existencia no era tan mundana después de todo…

Recordó las palabras que la Reina Serenity había dedicado especialmente para ella. Incluso traer ese momento al presente le hacía escocer la piel. Si tener la oportunidad de conocer a la legendaria guerrera de la luna era un acontecimiento excepcional tener el mínimo contacto con su madre era algo difícil de explicar. Y le había dedicado una frase solo a ella. "Con unos ojos así siempre tenía que mirar de frente" ¡Que única era esa mujer! Con justa razón todo el universo la veneraba…

¿Acaso la Reina Serenity había visto algo suyo que apenas estaba descubriendo recién?

En medio de toda esa vorágine de pensamientos Sura fue conciliando el sueño.

No supo cuanto tiempo transcurrió entre que tuvo su último pensamiento coherente hasta el instante en el que algo la sacó violentamente de su letargo. Se alzó con rapidez y se quedó completamente en silencio para saber que había sido ese ruido lejano.

Parecía como si alguien estuviera arreglando alguna parte del palacio. Le pareció eso pues había sido un sonido sordo, como el de un combo contra madera. A Sura no le parecía haber visto personal de mantenimiento haciendo reparaciones pero quizás habían llegado después de que ella abandonara temporalmente sus deberes.

Así que volvió a acomodarse en la cama. Cuando estaba cerrando los ojos escuchó una vez más ese sonido. Pero esta vez el estruendo fue mayor y además…

Sura sacó los pies de la cama con prisa. Quizás solo había sido su imaginación pero podría jurar que oyó un grito. Su dormitorio quedaba en el segundo piso así que el sonido había sido apagado pero aún así… quizás a alguien se le había caído algo y exclamó por la torpeza no lo sabia pero aún así quería investigar de qué se trataba lo demás.

De pronto todo el cuarto comenzó a vibrar, los cuadros que pendían de las paredes se desprendieron, las lámparas chocaron unas con otras y la cama se sacudió con fuerza. Un olor a humo que se coló por la puerta llegó a su nariz haciéndola escocer.

Todos los sentidos de Sura se activaron al máximo nivel y corrió hacia la puerta de su dormitorio con el corazón desbocado. Cuando la abrió las luces del vestíbulo parpadearon, impidiendo una óptima visibilidad, haciéndolo todo más lúgubre. Caminó con cuidado como si su instinto le dijera que debía protegerse de algo, solo que no sabía de qué.

Tocó un par de puertas que le quedaron de camino pero nadie respondió.

El olor a humo se intensificó conforme Sura avanzaba por el corredor. Tal vez el olor provenía de la cocina. Quizás alguien había intentado probar sus habilidades culinarias con resultados nefastos…

Otra nueva vibración la hizo tambalearse y golpear uno de sus hombros en la pared contraria. Una vez que logró estabilizarse apresuró el paso hacia el gran salón en donde la Princesa y sus guardianes se reunían. Cuando logró bajar el último escalón dio la vuelta y se encontró con el resto de la gente y demás personas que no había visto en el piso superior. Y Algo más.

Todos corrían despavoridos sin rumbo de un lugar a otro en plena oscuridad, alumbrados solo por columnas de fuego y humo que se veían a través de las ventanas del palacio, lo que le permitió apreciar sus expresiones de pavor. Los gritos de horror de vasallos y guardias se entremezclaban con crujidos, rechinar de puertas y vidrios que cedían ante el fuego y la presión, explotando en miles de pedazos.

Cuando Sura se interpuso en el camino de una de las criadas para preguntarle que estaba sucediendo oyó al fin el ruido que había podido escuchar desde su dormitorio. Y esta vez lo hizo en todo su esplendor. Se llevó las manos a los oídos para protegerlos de ese terrible sonido.

En ese instante Sura supo de qué se trataba. No era el personal de construcción remediando un desperfecto del palacio, pero sí estaban golpeando algo. El alma de Sura se sacudió por completo mientras un frío glacial le recorrió toda la columna vertebral.

Estaban tratando de derribar la puerta principal del palacio.


Presente…

Rei abrió una ventana para que el aire no se volviera excesivamente denso debido a la concurrencia en un cuarto no demasiado grande. Mina distribuyó las velas en lugares específicos ante la atenta mirada de Serena y luego salió de la habitación en compañía de Rei.

- ¿Es posible que no prendan esas velas?- me siento casi como en un funeral-

Lita se sentó a su lado y le acarició el cabello.

- La ventana se mantendrá abierta aunque las cortinas cerradas. Entrará luz natural, por eso las velas-

Hizo un mohín

- No me agrada el ambiente lúgubre…se me eriza la piel-

Y Lita pudo comprobar que era cierto. Serena estaba comenzando a creer que tal vez no era la más adecuada para esta tarea. Los síntomas del nerviosismo se estaban haciendo presentes. La boca se le secaba con rapidez y las yemas de los dedos y hasta el cabello le escocían, como si sus terminaciones nerviosas estuvieran híper sensibles a cualquier cosa a su alrededor.

- ¿Puedes pasarme por favor mi bolso?-

Su amiga obedeció y caminó hacia el salón en donde estaba el resto del grupo. Al rato volvió con las cosas de Serena. Ésta tomó el bolso, lo abrió y sacó su teléfono móvil. Llamó por última vez a Seiya pero la contestadota fue lo único que escuchó. Seiya seguía sin dar señales de vida. Suspiró resignada a no verlo antes de su misión. Lita observó en silencio mientras Serena buscaba el segundo número de su teléfono y lo ponía en su oído esperando que esta vez Yaten sí le atendiera. Tampoco obtuvo resultados.

- ¿Algún problema Sere?-

Serena guardó sus cosas y las dejó a los pies de la cama.

- Vi a Yaten y a Seiya hoy en la mañana…ellos querían comer conmigo y pasar la tarde juntos pero yo…-

Retorció las manos

- Yo como que les mentí…un poco-

Alzó la vista. Lita estaba doblando un edredón para que Serena se tapara con él más adelante.

- ¿Un poco? No se miente un poco Sere. En esas cosas no hay matices-

Era mucho mejor creer que si…

- De todas maneras que pasó-

Tampoco quería ahondar en detalles con Lita y menos en un momento en el que debería de estar concentrada en otra cosa pero simplemente no podía hacerlo sin antes hablar del tema.

- Tenía algo que hacer…hablar con otra persona y les dije una cosa distinta-

Serena estaba siendo demasiado vaga.

- ¿Cosa que hacer? ¿otra persona?-

Serena cerró la boca en una fina línea. Lita se le quedó mirando largo rato pero por más que aguardó la voz de Serena no volvió a salir.

- Está bien no preguntaré por ahora… entonces ¿tú crees que ellos se enfadaron por que rechazaste su invitación?-

Se mordió el labio inferior hasta que se le puso pálido. Tenía temor de que la razón por la cual hubieran desaparecido se debiera a eso. Ahora el problema con Lucio le parecía una soberana estupidez en comparación con lo que tenía entre manos. Tal vez si hubiera aceptado ir con Seiya y Yaten habría estado con ellos al instante de enterarse de la tragedia. Los habría tenido a su lado y no tan lejos como los sentía ahora ni se sentiría tan culpable como en ese instante.

- Tal vez…o tal vez descubrieron que mentía. Sabes que ocultar cosas no se me da bien-

Lita sopesó esa última frase y luego de dar un par de golpes más al edredón lo depositó una vez más en la cama. Hacía mucho tiempo que notaba lo misteriosa que Serena se comportaba en algunas ocasiones. La ambigüedad con la que respondía a algunas preguntas y no nerviosa que reaccionaba a otras no era propio de ella. Se estaba transformando en alguien con demasiados secretos.

- Mentir…es un arte dicen algunos-

Serena abrió sus enormes ojos celestes viéndose como un animalito un tanto indefenso.

- Un arte que se va adquiriendo con la experiencia y la práctica-

Sin saber muy bien el por qué la mirada firme de Lita la hizo enrojecer con fuerza.

- No te transformes en una artista Sere-

- No me digas esas cosas Lita…- murmuró acongojada con la vista pegada a sus manos

Lita en cambio siguió observándola a pesar de que Serena ya no le daba la cara. Escuchó ruidos en la sala así que supuso que no tardarían en invadir el dormitorio. Decidió poner fin a la plática no sin antes decirle unas últimas palabras

- Tener intimidad no es un pecado Sere, si no quieres hablar de algo dí "eso es privado". Es preferible aprender a decir "no" que aprender a mentir. No lo hagas un hábito-

Le dio unas palmaditas en la pierna justo cuando Rei y Mina regresaban de la cocina.

Serena asintió aún apenada por lo que Lita le estaba pidiendo. Ni siquiera tendría que hacerle un requerimiento así ¿realmente se estaba volviendo una experta en mentir? Eso no era nada bueno…

- Serena estamos listos- le anunció Rei- ¿llamo a los demás?-

De un sobresalto Serena se acomodó en la cama. Por un instante la plática con Lita la había llevado a otro punto que debía de solucionar pero una vez más lo guardaría dentro de su cabeza y enfocaría toda su energía en intentar hacer este extraño viaje que Rei le ayudaría a efectuar.

- Estoy lista-

Rei asintió y se aprontó a traer a los demás. Ya todos juntos se arremolinaron en torno a la cama y Lita agradeció haber abierto la ventana antes de que el lugar se hiciera bastante pequeño. No estaba acostumbrada a tener tanta concurrencia en su hogar así que nunca había notado antes tanto calor en su dormitorio. Serena se acomodó en los cojines y miró a Rei

- ¿Y que tengo que hacer?-

Prendió una vela y la depositó en la mesa de noche

- Pues por el momento acomodarte en la cama e intentar dormir-

A Serena no tendrían que pedirle dos veces eso pero con todos esos ojos fijos en ella conciliar el sueño se le hacía prácticamente imposible.

- ¿Dormir? pero no tengo sueño Rei-

- ¡Nunca pensé que iba oír decir eso a Serena!- exclamó Mina

Por la puerta apareció Amy con una tasa de algo humeante y se sentó junto a Serena

- Para eso te he preparado esto-

Serena lo olfateó y no olía tan mal

- Es valeriana y algo de miel. Es una hierba que se usa para relajación y para combatir el insomnio-

De todas maneras arrugó la nariz al oír que se trataba de una infusión. Amy sonrió y con una cuchara sopló algo del contenido para que Serena no se quemara al tomarlo.

- Te gustará. La endulcé para que no te pareciera amarga. Con esto te calmarás-

Dudó un poco antes de abrir la boca y saborear el brebaje. No estaba tan mal aunque preferiría mil veces una malteada de chocolate. Amy volvió a soplar y dio de beber a Serena hasta que la tasa estuvo medio vacía.

- Ahora espera a que comience a hacer efecto-

Se puso de pie y dejó a Serena acostada en la cama pero por más que lo intentó el cansancio no vino a ella. era como si todos sus instintos estuvieran alerta. Mina miró a Thomas un poco desencantada.

- Tal vez deberíamos haberle dado una pastilla- le susurró al rubio

Serena se sentó en la cama

- ¿Drogarme?-

- Estoy segura que Darien podría robar algunas del hospital…-

Darien se cruzó de brazos y optó por ignorar a la chica. Serena por voluntad propia tomó la tasa entre sus manos y se bebió de una sola vez lo que quedaba del contenido. Prefería tomar litros de aquello a ser dopada.

- Necesito a Serena dormida no totalmente inconciente así que gracias Mina, pero no creo que sea una buena idea- concluyó Rei

Mina se encogió de hombros mientras Thomas la abrazaba. Serena se quedó pegada en esa imagen, de los dos chicos juntos. Se veían tan relajados, tan compañeros. No solo como novios que se profesaban amor cada vez que tenían oportunidad sino que eran cómplices en todo momento. Serena extrañó de pronto a su cómplice, o a esas alturas lo que quedaba de complicidad entre ella y Seiya. Pero independientemente de todos los problemas que habían tenido en el último tiempo nunca había dejado de estar a su lado cuando dificultades como las de ese instante aparecían…salvo ahora. Y extrañaba su presencia. Extrañaba tan solo verlo ahí, no era necesario que le dijera algo o que hiciera una gran proeza, tan solo sentirlo hubiera bastado.

Por eso quizás lo echaba tanto de menos, era la primera vez que Serena no podía sentirlo a su lado…

Serena pestañeó un par de veces cuando se percató que le costaba enfocar la vista. Se restregó los ojos y decidió apoyar la cabeza en las almohadas. Bostezó profusamente y suspiró.

- Creo que me estoy quedando dormida-

Amy respiró, aliviada de que su idea haya surtido efecto. Rei se acercó a la cama y se sentó a su lado. Tomó la mano de Serena entre las suyas y adoptó un aire de mayor seriedad.

- ¿Me escuchas Serena?-

- mm…- balbuceó asintiendo con lentitud

Con eso a Rei le bastaba. Serena estaba entre la frontera del sueño y la conciencia.

- Ahora necesito que sientas como tu cuerpo va relajándose. Como tus músculos pesan, como tus ojos se cierran, como tu lengua se vuelve pastosa y como tu mente se va apagando poco a poco-

Serena le hizo caso. Percibió cada una de las cosas que Rei le fue nombrando, como si hubiera anticipado lo que le ocurriría. Era una sensación atemorizante y sin embargo no quiso dejar de experimentarlo.

- Quiero que visualices un lugar en el que te gustaría estar. Puede ser cualquiera pero tienes que desear más que nada en el mundo ir hacia allá-

A Serena se le ocurrían muchos lugares que visitar. Las aguas termales que había visitado una vez con su familia, la playa a la que había ido con sus amigas, las montañas tal vez…pero había uno que centelleaba en su mente más que los otros. Quería ver el mar así que recordó aquella idea a la casita en la playa que había echo con Seiya y sus amigos. Había sido uno de los viajes más maravillosos de su vida. Si pudiera ir a un lugar sería ese así que lo imaginó tal cual como lo recordaba.

- Cuando ya sepas el lugar al cual quieres ir quiero que oigas mi voz atentamente-

Serena asintió mientras sus amigos se acercaban cada vez más cerca

- Quiero que te levantes-

Serena al principio no lo comprendió así que no se movió.

- ¡Levántate Serena!- exclamó con violencia

El grito de Rei rompió con su tranquilidad y de un solo golpe se sentó en la cama. Miró a Rei con desconcierto.

- ¡Por que me gritas así Rei! ¿No se supone que debía de dormir?-

Rei se levantó de la cama y se acercó a platicar con Mina y Thomas. Vio como Lita y Amy desdoblaban el edredón y platicaban muy bajito pues no oía nada de lo que decían…y eso era raro. También vio a Darien acercarse al grupo pero aún su grave voz no pudo ser recepcionada. Podía ver como sus bocas se movían y como sus expresiones cambiaban conforme iban hablando pero nada llegaba a sus oídos. Serena se puso de pie y se acercó más a sus amigas pues creyó que el sueño había afectado su audición pero por más que se acercó continuo sin oír.

Y ahí sucedió lo más extraño de todas las cosas. Como no podía saber de lo que platicaban decidió fijarse en lo que estaban haciendo así que giró su cabeza en dirección a sus amigas. Lita y Amy cubrían sus piernas con la cobija mientras que Mina se acercaba a su mano y comprobaba su temperatura. Lo excepcional radicaba en que Serena estaba de pie junto a ellas y también figuraba acostada en la cama. Estaba en los lugares a la vez, solo que sus amigos no lo sabían.

Casi de un salto se acercó a su propio cuerpo y se abalanzó sobre el rostro que descansaba plácidamente en la almohada. Se analizó con detalle y dedicó un tiempo indeterminado en verse a sí misma. Esto era mucho mejor que un espejo, estaba frente a frente a ella misma.

Lo primero que notó Serena es que había cambiado. Quizás hacía mucho tiempo que no se miraba en un espejo pero había descubierto en un par de minutos algunas cosas que antes no había allí.

Su rostro ya no era tan redondo como lo recordaba, más bien se había afinado y sus pómulos resaltaban. Si bien su nariz seguía siendo respingada y sus labios color rosa continuaban llenos, había algo en el tono de su piel que le hacía creer que tal vez necesitaba tomar mucho sol en el próximo verano o que tal vez ingerir vitaminas no sería mala idea. Tenía una palidez que no le gustó…ahora entendía por que sus amigos insistían en que comiera más. Pero esto no se trataba de un problema de alimentación. Serena palpó con extremo cuidado bajo sus ojos en donde unas manchas color gris se habían situado inamoviblemente de ahí. Las había visto antes en el espejo pero ahora se veían más pronunciadas.

En conclusión Serena no estaba tan mal, podría decirse que hasta se había vuelto una chica muy guapa, pero un tanto macilenta. Esas ojeras y esa palidez eran el punto negativo de la exploración. Algo a considerar cuando despertara.

Cuando terminó de examinarse se concentró en ver como la vida se desarrollaba a su lado sin notar su presencia. Caminó junto a sus amigas que no parecían captar sus roces o su cercanía. De ves en cuando Rei giraba la cabeza cuando ella pasaba por su lado pero a los segundos volvía a prestar atención a las palabras de sus amigas.

Serena no entendió por que razón no apareció en el lugar que había imaginado antes de dormirse pero tampoco entendía como llegar ahí así que se encontraba en una situación un tanto complicada. No sabía que hacer.

El viento que se colaba por la ventana le pareció una suave caricia en la mejilla que la invitaba a darle la cara así que Serena obedeció y se dio vuelta para terminar de frente a la ventana. Estaba un poco más alta de lo que hubiera querido así que para llegar a ella trepó a la cama y se inclinó para apoyar el abdomen en el marco.

El día estaba tan gris como se lo imaginó pero notó que estaba un poco más oscuro de lo que creía. Quizás el tiempo avanzaba de manera más acelerada cuando no se tenía el alma en el cuerpo, eso quería decir que debía de darse prisa, aunque seguía sin saber hacia donde ir.

Pensó en el mar, tal vez visualizarlo le ayudaría a encontrar el camino pero en cambio lo que sintió fue un pequeño tironcito en el estómago. No fue algo doloroso si no más bien potente, que hizo eco en todo su cuerpo. Volvió a pensar en ese lugar para comprobar una teoría y otra vez sintió el tironcito.

Así que de esa manera funcionaba, ella pensaba en el lugar al que quería ir y su alma lo transformaba en una especie de radar. Aunque aún estaba el tema de cómo llegar ahí.

A Serena se le ocurrió una estrambótica idea. Se le ocurrió que tal vez al estar en un estado incorpóreo tendría ciertos privilegios que en la vida real y física no. En las pocas películas de miedo que había logrado ver completas los fantasmas y esas cosas espirituales siempre volaban y como en ese instante Serena era más bien un alma errante…

Sin mucho más preámbulo Serena pensó en volar, se vio a ella misma surcando el cielo con sus níveas alas así como lo había hecho una vez, casi rozando las estrellas con solo estirar sus manos. Sin temor a fallar hizo tensión en los brazos para impulsarse y apoyar los pies en el marco de la ventana. La casa de Lita era de un piso así que si su plan fallaba lo más probable es que se hiciera una herida que dolería un par de horas pero no sufriría una muerte segura.

Estiró los brazos y conteniendo la respiración dio un paso adelante. Lo próximo que sucedió fue alucinante. No había más que aire entre ella y el suelo y aún así se mantuvo en el medio de ambos. Puso el otro pie adelante y pasó exactamente lo mismo. Soltó una risa que aunque nadie podía oír fue liberadora. Con más confianza que antes flectó las rodillas y de un salto se elevó hacia el cielo. Serena dio una vuelta literalmente en el aire mientras cantaba de felicidad.

Había descubierto como volar.


La azotea del edificio había sufrido una rápida e innovadora transformación. La gente influyente realmente podía hacer cosas increíbles cuando se lo proponían.

Una enorme carpa blanca había sido instalada en toda su extensión. Una alfombra color beige cubría el piso y garzones preparaban el cóctel y las bandejas con bebidas de distintos tipos. La música ambiente sonaba de manera moderada y había guardias en cada una de las entradas y salidas que controlaban que solo invitados accedieran.

Por supuesto toda fiesta tenía su sección VIP y esta consistía en una carpa más pequeña con un servicio privado de banquetería y al cual solo accedías si eras por ejemplo, los hermanos Kou.

Cuando los tres chicos subieron hacia la azotea todas las miradas se concentraron en ellos. Vestían impecablemente de negro clásico. Listos para que las fotografías cayeran sobre ellos en hordas incontrolables y encandiladoras.

Después de soportar estoicos hasta al último de los reporteros pudieron al fin mover las mejillas y dejar de sonreír.

- Eso fue cansador- dijo Taiki

Seiya se detuvo para echar un vistazo a su alrededor

- ¿Cómo hicieron para instalar todo esto en tan poco tiempo? ¿Y en nuestro propio edificio?-

Taiki también se dedicó a observar.

- La productora contrató a un servicio especializado en organizar fiestas y al parecer hicieron un buen trabajo-

Yaten se percató que nuevos fotógrafos se reunían para hacerles nuevas tomas.

- ¿Por que no vamos al VIP? Aquí hay mucha gente-

Seiya se rió y tuvo la amabilidad de saludar a los periodistas

- ¿No eras tú el más entusiasmado con la famosa fiesta? ¿Vivamos la vida y esas cosas?-

Taiki también saludó

- Menos de cinco minutos. Eso fue lo que duró su espíritu de camaradería-

- Me refiero a que allí podremos disfrutar más a gusto-

Caminó con garbo hacia esa sección y no hizo falta que acreditara quien era. Ya todos lo sabían.

Los camareros se acercaron de inmediato a ofrecerles todo lo que tenían. Cada uno tomó una copa de champagne antes de que diversas personalidades se les acercaran a saludar y platicar. Poco a poco los hermanos Kou se comenzaron a separar y a sociabilizar.

El show acababa de comenzar.


A mitad del camino Serena se dio cuenta que ir hacia la playa era una pérdida de tiempo. Ya había comprobado que bastaba con solo pensar el lugar que quería visitar e inmediatamente su cuerpo o en este caso su alma era transportada por arte de magia.

La gente definitivamente tendría que poder volar. Se acabarían los atochamientos, la contaminación, el ruido y disfrutarían de una vista difícil de igualar. Ver las cosas desde arriba te daba una perspectiva diferente. Te dabas cuenta de lo pequeño que eras y lo mucho que las personas se parecían entre sí. A la distancia todos parecían una colonia de hormiguitas…

Encantada de esta nueva condición a Serena se le ocurrió una idea. Aunque más bien era como una necesidad. Si iba a embarcarse en un viaje hacia el espacio antes tenía que ver a Seiya. Durante toda la semana no había sentido tal urgencia y sin embargo en lo único que podía pensar era en verle así que cambió totalmente de rumbo y solo se concentró en su rostro. Inmediatamente sintió ese tironcito ya familiar y se encaminó hacia la casa de Seiya. El cielo ya había oscurecido, una prueba más de que el tiempo transcurría velozmente cuando eras un alma errante.

Pasó por sobre un par de edificios, una plaza y un centro comercial. Su sentido de la orientación no era el mejor pero minutos más tarde divisó un supermercado que quedaba a unas cuadras del apartamento de los Kou así que supo que no estaba tan mal. A lo lejos pudo dar finalmente con el edificio correcto, tampoco es que pudiera equivocarse. Había una gran carpa blanca desplegada en la azotea y la música resonaba en el aire. Serena se detuvo en seco. ¿Había una fiesta en el edificio de Seiya?

Se preparó para descender. Cuando puso un pie en la azotea vio de lo que se trataba. Yaten estaba a lo lejos posando para los fotógrafos junto a un hombre mayor y una chica altísima y muy bella. Taiki en tanto se encontraba al otro extremo platicando con dos chicos un poco más bajos que él. Todos iban impecablemente vestidos y el servicio de banquetería caminaba de un lugar a otro con bandejas de comida y bebida.

A Serena casi se le cayó la quijada cuando lo entendió. ¡Estaban en una fiesta! Y no solo eso. A juzgar como todos los invitados les saludaban y les buscaban para fotografiarse o charlar con ellos era evidente que ellos eran los anfitriones.

¡Habían organizado una fiesta y ni siquiera estaba invitada! Por eso es que no estaban disponibles en sus teléfonos ni en casa. ¡Los muy condenados estaban de juerga mientras ella había tenido que desprenderse de su cuerpo para ir hacia quien sabe donde!.

Serena tuvo unas ganas locas de poder tomar entre sus manos un panecillo y lanzárselo por la cabeza a Yaten ¿Por qué no le habían comentado nada cuando la vieron en la tarde? Quizás si se habían molestado ¡pero ahora la molesta era ella! buscó entre la multitud a Seiya pero no lo vio. Seguramente estaba baliando por algún lado y riendo feliz. Serena dio una patada en el suelo y sin pensárselo dos veces se elevó otra vez. No invitarla a la fiesta… ¡con lo mucho que le gustaban!

Muy probablemente no habría podido asistir por el problema que tenía que solucionar pero con la intención bastaba. ¡Esos tres se la verían con ella y también con las chicas!

Ya en el cielo dio un último vistazo a la carpa blanca y rodeó el edificio para emprender definitivamente su misión. Pero antes de partir casi pudo jurar que vio la silueta de dos personas en las sombras, al otro extremo de donde la fiesta se llevaba a cabo. No pudo distinguir de quien se trataba pero le costó mucho despegar la vista de la oscuridad. Algo había ahí que simplemente le era imposible de dejar atrás.


Seiya definitivamente no estaba acostumbrado a este tipo de fiestas y ya sentía que había bebido demasiados cócteles por lo que necesitaba un pequeño descanso. Así que buscó un lugar alejado dentro del salón VIP donde los periodistas no tuvieran acceso ni pudieran fotografiarlo y publicar al día siguiente que la estrella juvenil había dado un espectáculo.

Así que se escabulló entre la multitud hacia una pequeña puerta por donde el servicio entraba y salía constantemente. Canturreó la canción que sonaba por la radio del lugar y llegó a un pequeño sector que según su sentido de la orientación correspondía a una de las esquinas de la azotea. Se encontró con una agradable brisa que le ayudaba bastante a refrescar la mente. Caminó en la única dirección que podía hasta llegar prácticamente a la cornisa del edificio, el sitio más alejado de toda la locura que se estaba desarrollando. La música y el barullo de la gente ya casi no podían oírse, lo que hacía del lugar el escape perfecto.

Si Seiya se inclinaba un poco más hacia la orilla podría ver como el mundo seguía caminando allí abajo. Personas y carros yendo de un lugar a otro en filas casi perfectas en todas direcciones, como minúsculas hormigas trabajando incesantemente. Cada una cargando peso incluso del doble del suyo propio. En ese mismo instante Seiya sentía que la cabeza comenzaba a pesarle un poco más de lo normal. Pero la sensación de su pecho era otra cosa. Eso lo sentía desde hace mucho más tiempo. Prácticamente estaba aprendiendo a convivir con ello.

Probó echar un vistazo hacia abajo pero la cabeza le dio vueltas así que retrocedió antes de que cayera de la azotea del edificio y se estampara en la calle, trastabillando un poco de paso.

- ¿Se te subió la fiesta a la cabeza extraño?-

El lugar estaba lo suficientemente oscuro como para ocultar la presencia de la persona a la cual pertenecía la voz. Seiya frunció el ceño al no reconocer de quien se trataba. Se dirigió hacia el lugar de donde provenía la voz y se encontró con una chica sentada al borde de la azotea, con las piernas desnudas colgando hacia la nada. A un lado estaban sus zapatos y al otro lado tenía una botella de champagne abierta. Vestía un vestido color gris corto sin espalda y su pelo estaba recogido en una coleta corta echa a ciegas. Sus joyas tintineaban y brillaban con la luz de la ciudad. Era delgada, alta y muy bella. Seguramente una modelo. La fiesta estaba repleta de ellas. La chica volvió a darle la cara

- Si vienes de parte de Steve dile que volveré en unos momentos, que tengo que hacer una llamada importante-

Seiya se acercó un poco más.

- No tengo idea de quien es Steve pero te dejo para que hagas esa llamada-

El solo hecho de mirar como ella balanceaba sus piernas al aire le estaba produciendo un mareo así que retrocedió para darse la vuelta

- ¿También estás escapando de ahí dentro?-

Seiya se detuvo y volteó con lentitud para que el mundo no diera más vueltas de las que daba.

- Si, pero pensé que no había nadie aquí-

- Eres el anfitrión, seguro que encontrarás otro lugar donde ocultarte-

Así que esta chica sabía con quien estaba hablando. Seiya sonrió ligeramente decepcionado por no lograr mantenerse en el anonimato.

- Pensé que no me habías reconocido-

La misteriosa mujer enroscó los dedos de los pies.

- No sabía quien era hasta que vi tu cara. Lo cierto es que eres un poco ingenuo de tu parte Seiya Kou, todos conocen tu rostro-

Y era cierto. Era el dueño de casa, todas las personas asistentes sabían al lugar al cual habían sido invitados. Era lo mínimo cuando ibas a una fiesta. La chica apoyó ambas manos a los costados.

- Lo que no entiendo y corrígeme si me equivoco pero ¿Qué es lo que hace el más antisocial de los Three lights disfrutando como loco ahí dentro mientras que el mundialmente simpático Seiya Kou está aquí solo en la oscuridad?-

¿Mundialmente simpático? Eso lo hizo sonreír otra vez.

- Estás exagerando-

Ella se encogió de hombros.

- Es lo que he leído en los periódicos-

Palmeó su lado derecho en una clara señal para que Seiya se le uniera. Éste torció la boca.

- Creo que sufro de vértigo-

- ¿Crees?- repitió ella- no lo sabrás si no lo intentas-

Seiya lo meditó. Sus opciones eran volver a la fiesta y soportar un poco más, buscar otro lugar en donde refugiarse o aceptar su invitación. Y ya que estaba ahí optó por lo último. Con sumo cuidado caminó para sentarse junto a ella evitando al máximo no mirar hacia abajo. Apoyó la mano en el suelo frío y se sentó en la misma posición que ella, solo que las piernas de Seiya no colgaron en el aire sino que las recogió cruzándolas en frente.

La noche estaba bastante amena como para estar en pleno invierno y la vista era considerablemente agradable cuando no tomabas en cuenta que estabas a bastantes pies de altura del suelo.

La chica estiró el brazo para estrechar su mano con Seiya.

- Soy Kara por cierto-

Reparó en que no se habían presentado como se debía.

- Seiya Kou-

Ahora que sabía por lo menos el nombre de la chica hizo un repaso mental para determinar si la conocía de algún lado. Su nombre le parecía familiar

- ¿Acaso fílmanos un video musical contigo?-

Negó

- No lo creo, el baile no es mi fuerte. Pero sí cantaron en un desfile en el que participé-

Quizás de ahí la reconocía

- Y además soy la novia del vocalista de The dismiss-

Seiya abrió la boca. Era una chica relativamente famosa pues salía con uno de los cantantes más populares entre la juventud.

- ¡Claro sabía que te había visto en algún lado! Esa banda es genial, tu novio tiene una gran voz-

Era un rock un poco más alternativo al que estaban acostumbrados a escuchar y por esa razón le gustaba. Era diferente a lo que ellos hacían. Kara se apuntó a sí misma

- Esa soy yo, la novia del chico con linda voz-

Seiya sintió que tal vez había ofendido un poco a la chica con su comentario

- No quise decir que…-

- ¡Nah! Estoy acostumbrada no te preocupes-

A Seiya honestamente no le preocupaba, solo no quería quedar como descortés ante una desconocida

- Así que la llamada importante era para él-

Ella asintió al viento

- Está de gira por Europa. Hace meses que no le veo pero parece que está demasiado ocupado como para hablar conmigo. Lo he llamado durante todo el día pero no me contesta-

Tomó la botella entre sus dedos y bebió un gran sorbo

- Así que he venido a brindar por la soledad y lo insoportablemente angustiante que es la sensación de no saber si aún le importas a quien más te importa en la vida-

Si Seiya no hubiera estado absolutamente convencido de que jamás había hablado con esta chica antes habría apostado que habían compartido impresiones antes.

- ¿Puedo brindar por eso yo también?- preguntó un tanto tímido

Ella se sorprendió pero no del todo. Le pasó la botella y a pesar de que Seiya aún estaba un poco mareado lo cierto es que determinó que un par de burbujas más no le harían mal. Le dio un trago haciendo que el licor bajara por su garganta. Ella asintió como calificando positiva su ejecución.

- Así que Seiya Kou ¿Que maldita modelo rompió tu corazón?-

Las relaciones entre artistas de la música y mujeres del espectáculo eran comunes así que Kara supuso que el chico no era la excepción. Seiya sonrió más por lo obvio de su condición que por lo intuitiva de su nueva compañera de azotea.

- No es modelo ni nada relacionado con este mundo. Es solo una chica- aunque su mirada se perdió en el horizonte- la única chica-

Ella alzó las cejas

- ¡Vaya! eso suena serio para un chico de tu edad-

Seiya evaluó a la chica que tenía al lado. No se veía más mayor que él aunque el maquillaje y la ropa la hacían parecer mayor. Seiya puso la botella en su regazo para prevenir que no se derramara.

- Nunca me he considerado un chico de mi edad. Soy algo así como un alma vieja… y ella también. Creo que en todas mis vidas pasadas he estado enamorado de la misma mujer y esta no es la excepción. Así que estoy convencido que cada vez que vuelvo a ser parte de este universo ella también vuelve pero esta vez algo cambió…esta vez nos encontramos-

Kara se quedó viendo a Seiya sin pestañear. Estaba asombrada por lo profundo que se oía ese chico de apariencia amable y dulce.

- Tienes alma de poeta. Posiblemente es lo más bello que he escuchado en mucho tiempo-

Ella se estiró para tomar la botella del regazo de Seiya, la atrapó entre sus manos y la rodeó con sus dedos

- Pero aún así brindaste por la soledad- le dijo

Seiya colocó las manos tras su nuca.

- Las cosas se complicaron un poco. Ya no estamos juntos aunque seguimos siendo amigos-

- Apuesto a que eso- le dijo Kara bebiendo otro trago- apesta más que todo lo demás-

Seiya sentía como las burbujas de champagne se le subían a la cabeza y le reducían las defensas.

- ¿sabes?- le respondió sonando un poco balbuceante- ¡tienes toda la razón! es lo más estúpido que me ha tocado vivir en la vida-

Ella le ofreció la botella.

- ¡Por las cosas apestosas y estúpidas!-

Seiya la recibió con ganas y se bebió lo último que quedaba. Kara se cruzó de brazos

- Eso está muy mal ¿con que brindaremos ahora?-

Le arrebató la botella y la hizo rodar por el suelo alejándola de donde estaban.

- Puedo ir a buscarte más- le sugirió Seiya

Pero Kara se puso de pie y caminó descalza por el piso hacia unas tuberías de agua y de su interior sacó dos botellas más. Seiya rió y aplaudió por su astucia.

- Veo que pensabas tener una fiesta solitaria aquí arriba-

Ella volvió a sentarse y comenzó a descorchar la segunda botella.

- Me descubriste, sí que tenía un plan-

Hizo presión pero el corcho no se soltó.

- Pensaba beberme todo esto y así reunir el valor suficiente para llamar a mi novio y terminar con mi sufrimiento de una buena vez-

Seiya dejó de sonreír y a prestar más atención a lo que ella le platicaba.

- Lo amo tanto…estoy tan enamorada y eso me está matando. Ya no puedo concentrarme en mi trabajo ni en mis estudios. Apenas puedo dormir pero abrir los ojos y ver la realidad es mucho peor. No puedo comer porque cuando pienso en lo que estará haciendo o con quien estará todo en mi estómago se revuelve. Me he alejado de todos los que me quieren porque no quiero escuchar lo que ya se: que este amor acabará conmigo y ya no puedo seguir así-

A Seiya se le aceleró el corazón de improviso. Kara le miró claramente por primera vez. Tenía los ojos grises con un pequeño tinte verde. Muy lindos pero se veían tristes y angustiados.

- No puedo seguir viviendo en este limbo. Si sigo con él la persona de la cual se enamoró ya no existirá-

Por fin, después de mucho esfuerzo logró descorchar el champagne haciendo que el corcho saltara hacia arriba y desapareciera en la noche. La espuma fluyó como una cascada derramándose en el piso y en parte de su brazo. Lo agitó para que el viento la secara y cuando el líquido dejó de bullir llevó la botella hacia su boca, estremeciéndose cuando probó el sabor semi amargo del licor.

- Así que por eso me escondo en la sima de este edificio sentada con un extraño, bebiendo para soportar esto. Soy una cobarde si lo piensas bien-

¿Acaso era eso lo que sentía en el corazón todo el tiempo? ¿Eso era lo que le había estado molestando toda la tarde? ¿Acaso el amor por bombom estaba destruyéndolo?

Si tomaba las palabras de Kara y las hacía suyas…no estaba muy lejos de comenzar a caer en ese agujero sin luz también. Seiya le quitó la botella de las manos antes de que acabara con ella. Estaba helada, mojada y pegajosa pero a esas alturas ya poco le importaba eso, ni el lugar en donde estaba ni con quien se encontraba.

- bombom no quiere volver conmigo-

Kara se rió de pronto, sobresaltándolo.

- ¡De que hablas!-

Su risa era tan contagiosa que Seiya se rió también. El alcohol en la sangre también ayudó

- la chica de la que te hablé-

- ¿y se llama bombom? ¡Que cosa más ridícula!-

Se carcajeó tan fuerte que su voz resonó en todo el lugar. Pataleó repetidamente mientras se agarraba el estómago con fuerzas. Seiya le dio un codazo no midiendo su fuerza y haciendo que perdiera el equilibrio y cayera hacia un lado. Pero aún así continuo riendo.

- No se llama así, le digo así de cariño-

Kara se secó los ojos que le lagrimeaban producto de su ataque de risa.

- Y que pasa con esa bombom ¡ya no te quiere o que!-

Era curioso como el alcohol te había hablar de cosas que normalmente te harían sentir apenado o triste.

- Me ama- corrigió Seiya haciendo una mueca- pero creo que no lo suficiente como para estar en plan de pareja-

Eso ameritaba un nuevo sorbo de champagne así que se la llevó a la boca. Cuando Seiya bajó la botella suspiró como aliviado

- ¡Vaya que bien se siente admitirlo! Lo llevo pensando por mucho tiempo pero no me atrevía a decirlo en voz alta-

Frunció el ceño como si hubiera descubierto algo muy importante.

- Bombom no quiere estar conmigo ¡ya está es eso!-

La pesadez de su pecho inmediatamente se hizo menos notoria ¿Acaso era eso lo que su corazón le estaba tratando de decir? Tal vez y sol tal vez tenía que dejar caer la venda de sus ojos y hacer más caso a lo que su corazón no sabía como explicar pero que sí le enviaba señales que hasta ese instante de suprema claridad no había sabido interpretar.

- ¿sabes? ¡He sido tan ingenuo! Llevo una eternidad intentando ser un mejor hombre para ella, me he esforzado, he pedido perdón, he soportado cosas que te harían saltar de este edificio, he aguantado las mentiras, los secretos ¡y todo para que! para darme cuenta que yo no soy el problema. Yo he querido estar con ella desde que la vi por primera vez…es ella la que no quiere estar conmigo…ahora está tan claro…-

El rostro de asombro por la revelación que acababa de tener era digno de admirar. Kara le se quedó mirando casi atónita

- Es la primera vez que veo a alguien tener esa expresión en la cara al descubrir que alguien no quiere estar con él-

Seiya se rió casi sin razón.

- ¡No es eso! Pero tenías razón el limbo es un asco. Saber que es lo que pasa al menos te da la tranquilidad de entender que no estás haciendo nada malo ¡pero estoy destrozado!-

Kara bajó la vista al oír esa última frase viéndose triste, pero esta vez no era por su dolor, sino que en cierta medida estaba solidarizando con el dolor de su compañero de azotea.

Seiya poco a poco fue eliminando la sonrisa de su boca a medida que iba comprendiendo a la resolución que había logrado llegar. De pronto la noche ya no le pareció ni una pizca de divertida, la música se volvió molesta, la luz de la ciudad tenue y el viento tan frío que hería su piel.

Volvió a beber de la botella pero el sabor había cambiado a uno más amargo que la hiel, lastimándole la garganta de paso. Incluso las burbujas que divertidamente subían a su cabeza haciéndole sentir relajado y desinhibido ya no eran capaces de producir ese efecto. Más bien le hacían ver con mucha más nitidez todo lo que estaba a su alrededor.

Seiya movió uno de los lados de la boca pero otra cosa que tenía que dejar de hacer era fingir que todo estaba bien. Las cosas no estaban bien así que no tenía que forzar a su boca a mostrar una sonrisa. Se quedó con la vista fija en un punto parpadeante muy lejano en el cielo. Era extraño pero de pronto el corazón volvió a pesarle toneladas.

- Estoy destrozado-


Serena se detuvo a mitad de camino a la nada. No tenía idea por donde comenzar a buscar. Si tan solo Darien o Hotaru hubieran sido un poco más específicos en cuanto al lugar en donde "lo malo" había ocurrido hubiera sido suficiente pero en cambio estaba perdida. De pronto se le ocurrió algo que no le entusiasmaba demasiado. Lo cierto era que ya lo había pensando en casa de Lita pero lo descartó esperando que pudieran encontrar otra alternativa, pero viéndose ahí sin otra solución estaba claro. Tenía que ir hacia las últimas personas que las habían visto y esas eran la Princesa Kakkyu y Sura.

Serena torció la boca. Lo más probable era que la Princesa tuviera órdenes de no recibirla. Podría apostar a que había sido declarada "persona non grata" en Kimokku. Afortunadamente no podía verla así que sin más demoras ni vacilaciones pensó en el primer punto de ese planeta que se le vino a la mente. Cerró los ojos y fue como si hubiera sido absorbida por una aspiradora gigante que la succionó sin aviso. Al principio sintió temor y quiso despertar pero a medida que se daba cuenta que no estaba sucediendo nada malo se tranquilizó. Era como si estuviera viajando a la velocidad de la luz. Todo pasaba tan rápido a su alrededor, apenas sí podía distinguir si aún se encontraba en la tierra o ya había superado los límites del planeta.

Serena no sabía si las almas podían indisponerse pero por precaución y para evitar unas posibles náuseas cerró los ojos. Se sentía como si estuviera montada en una montaña rusa ultra eterna sin parada ni cinturón de seguridad. A los pocos minutos notó que el ritmo se comenzó a ralentizar. O bien se trataba de una buena señal o su medio de transporte se había quedado sin gasolina y la había dejado botada literalmente en medio de la nada.

Para asegurarse abrió los ojos y sonrió. El árbol en donde ella y Seiya se habían echo sus primeras promesas de amor apareció ante ella majestuoso. Si le preguntaban que era lo que más recordaba de ese planeta no dudaría en señalar ese pequeño sitio. Simplemente era parte de su historia. El árbol estaba tan firme, grande y hermoso como siempre. Serena suspiró un tanto nostálgica. Si tan solo la relación con Seiya se asemejara algo a ese árbol tal vez…

Pasó su traslúcida mano por la corteza. Serena no podía tocar objetos físicos pero se imaginó que se percibía porosa y gruesa al tacto, que sus hojas tenían ese aroma a verde tan refrescante y que el viento las mecía de un lugar a otro creando una brisa tibia que te rozaba el rostro. Al menos así lo había grabado en su memoria.

Y quizás por hallarse tan inmersa en el pasado Serena no se percató que había otras cosas que sí habían cambiado a su alrededor. No supo muy bien porque pero dejó de admirar el árbol para dar la vuelta a aquello que permanecía a su espalda.

Ahí supo que algo no andaba bien. Comenzó a recorrer un estrecho camino de piedra que llevaba al palacio y no pudo detectar ningún tipo de movimiento. No había nadie. Generalmente en el palacio y sus cercanías pululaban personas dedicadas a una infinidad de asuntos como el comercio, servicio y seguridad. Pero no había nadie.

Aceleró el paso presintiendo con más fuerza que el peligro del que Hotaru le advirtió había pasado por allí también. Sin saber como o quizás apelando a sus más vagos recuerdos llegó a la puerta del palacio. Estaba destruida y había…

Serena se llevó una mano a la boca para contener un grito que sabía no podía lanzar. Había personas tiradas bajo la puerta. No supo si estaban o no con vida pero lo más probable es que no fuera así. Las lágrimas no tardaron en llegar pero no caían, simplemente su corazón se sentía doliente y devastado de la misma manera que se siente cuando estás llorando. ¡Habían atacado el palacio de la Princesa!

Corrió por la entrada solo para ver más destrucción a su paso. El fuego había consumido árboles, estatuas, pilares, puertas y ventanas. Una gran fumarola cuyo origen estaba en el interior del palacio se extendía a metros por sobre la torre del castillo y el humo había vuelto toda la atmósfera a su alrededor densa. Intentó con todas sus fuerzas no reparar en las personas caídas, pobres inocentes que veía a su paso pero era imposible.

Tenía que llegar a las habitaciones principales. El corazón de Serena le decía a gritos que no se impresionara aún porque encontraría mucho más.

Vidrios rotos, fuego, polvo, cenizas, sangre…

Serena ya no podía soportarlo más, lo único que quería era despertar. Se agachó para pasar por debajo de una puerta que estaba cortada por la mitad. Eran las habitaciones de la Princesa y sus centinelas y sirvientes estaban todos apilados en el suelo. Yacían inertes, como si su último deseo hubiera sido proteger a la persona que habitaba en el interior de la habitación.

Serena caminó como por un campo minado, era el vivo retrato de una guerra. Una batalla se había desarrollado ahí y los habitantes de Kimukku o por lo menos los que estaban ahí habían perdido. En el medio de la habitación bajo los pies de la cama Serena se encontró con una imagen que posiblemente jamás podría sacar de su cabeza. Nunca, la perseguiría por siempre…

La Princesa Kakkyu estaba botada en el suelo sobre un gran charco de sangre y sobre ella yacía Sura. Las dos estaban tomadas de las manos.


La habitación de Lita había transformado en una sala de espera. Sillas habían sido ubicadas contra las paredes para que todos pudieran sentarse mientras Serena dormía. La única que permanecía a su lado era Rei. Sostenía su mano más que nada para asegurarse que no había cometido un error con proponer esa idea. Quería asegurarse que Serena permanecía tibia y que su corazón seguía trabajando para que cuando estuviera lista pudiera volver.

A su espalda sus amigos hablaban en susurros. Algunos como Darien o Amy simplemente permanecían en silencio mientras que Mina y Lita murmuraban acerca de otro tema.

- …Y me dijo que había tenido que hacer una cosa con otra persona y que por eso no pudo ir con Seiya. Y sospecha que Seiya la descubrió mintiendo-

Mina asintió sorprendida. Una actitud muy rara en su amiga aunque recordó algo más.

- ¡Vaya! Serena últimamente está muy misteriosa. El otro día la sorprendí hablando con Rei de algo pero cuando pregunte ninguna de las dos me quiso dar una respuesta-

Ambas miraron hacia la chica que seguía pendiente de Serena.

- Así que eso que Serena tuvo que hacer hoy… Rei también lo sabe ¿eh?-

Mina asintió con seguridad.

- Llámalo intuición pero podría apostar lo que fuera a que se trata de la misma situación-

Lita se cruzó de brazos pensativa

- Le aconsejé a Serena que no se acostumbrara a mentir-

- Hiciste bien. La palabra mentira y Serena definitivamente no tienen que ir en la misma frase-

Thomas, quien había permanecido al margen de la plática si había oído suficiente como para decir algo a favor de la rubia.

- Dejen de hablar así de la bella durmiente. No está aquí para defenderse-

Apuntó hacia Serena quien permanecía tumbada en la cama. Mina, fiel a su estilo lo golpeó suavemente

- Si yo te ocultara cosas no te gustaría-

- Pero existe una pequeña diferencia en esto- le respondió de inmediato- tu y yo tenemos algo formal. Lo último que supe de Serena es que está soltera, no le debe explicaciones a nadie y además es extenuante tener que dar razones por todo ¿no creen?-

El semblante de Mina se volvió grave

- O sea que justificas una mentira-

Thomas negó con vehemencia.

- No, pero estás malinterpretando las cosas. Una mentira es decir algo que no corresponde a la realidad, algo falso. Serena no mintió porque realmente necesitaba hacer algo con otra persona solo que no dijo con quien. Es un error de concepto-

Al instante Thomas se arrepintió de haber dicho eso. Mina entrecerró los ojos con rapidez. Si algo había aprendido en el último tiempo era a leer a Thomas. Abrió la boca con indignación

- ¡Tú sabes de que se trata!- exclamó un poco más fuerte de lo recomendado

- ¡Shhh!- le reprendió Lita- ¡o van a oírnos!-

Mina resopló pero bajó el tono

- Por eso la defiendes ¡Tú sabes en lo que anda Serena!-

El gesto de Thomas fue como de alguien que meditaba acerca de eso.

- No lo sé…bueno no todo. En realidad no se nada. Solo se con quien se vio-

Pero antes de que Mina lo bombardeara de preguntas la hizo callar tapándole la boca

- Si quieres saber algo pregúntale directamente a ella, son amigas y te lo contará si le preguntas y si no…bueno ella sabrá por que razón desea mantenerlo en reserva-

Mina miró a Lita viéndose visiblemente afectada

- ¡No lo entiendo somos amigas y para eso estamos!-

Pero Thomas volvió a refutar su teoría

- Un nuevo error de concepto, preciosa. Las amigas están para apoyarse y para quererse incondicionalmente, no para chismear y para intentar indagar en la vida del otro a la fuerza. Hasta en las más férreas y cercanas relaciones existen ciertas cosas que necesariamente guardas para ti mismo y tu deber como amiga no es exigir enterarte de eso sino que estar ahí para cuando esa persona decida compartirlo contigo-

Lita no hizo nada para ocultar su sorpresa. La mayoría de las veces veía a Thomas como un chico que no meditaba mucho acerca de…de nada para ser honesta. Más bien pensaba que se trataba de alguien que se movía conforme a sus impulsos, un ser de ímpetu. Pero para llegar a una conclusión así al menos tenías que haber pensado en ello un par de veces. Y hondamente.

- Nos has dado una lección acerca de cómo ser unas mejores amigas ¡eres una caja de sorpresas Thomas!-

Aunque al principio Mina estaba molesta por no saber algo de Serena que Thomas sí sabía, la ira se evaporó cuando oyó lo que Thomas tenía para decir. Guardó silencio. No estaba acostumbrada a que Thomas le diera lecciones, es más la mayoría de las veces protestaba cuando intentaba enseñarle algo que desconocía, pero no esta vez. no lo veía como una lección sino más bien como un recordatorio. Algo que tendría que haber tenido presente pero que por un cierto lapsus había olvidado. Le sonrió con afecto y tomó su mano entrelazando sus dedos con los de él.

- Así es mi chico, una caja de sorpresas-

Dejaría para más adelante la conversación acerca de qué cosas Thomas mantenía ocultas de ella. Se contentaba con saber más de la vida de Thomas de lo que ni sus más largas amistades habían logrado averiguar. Y según por las mismas palabras de Thomas, Mina podía entender que había logrado ese nivel de confianza sin presiones, solo estando ahí. No dejaría de utilizar ese método ahora. Thomas se sonrió y se llevó la mano de Mina y sus labios y la besó con suavidad.

Justo en ese instante Rei notó algo raro. La mano de Serena de pronto se tornó fría. Y no solo era aso. Todo el cuerpo de Serena había entrado en tensión. Las finas líneas de expresión de su rostro estaban marcadas y sus músculos apretados. Ajena a todo lo que estaba ocurriendo a su espalda se dio la vuelta con rapidez

- Algo está ocurriendo con Serena-

Todos saltaron al mismo tiempo sobre la cama.

Serena comenzó a respirar con dificultad, como si el aire no fuera suficiente y los quejidos que salían de su boca no auguraban nada bueno

- ¿Darien podrías revisar su pulso?-

El chico se sentó junto a Rei y tomó la muñeca de Serena. Frunció el ceño de inmediato.

- Está acelerado. Además está sudando frío y se encuentra agitada-

De pronto los sollozos de Serena inundaron la habitación mientras las lágrimas corrían por sus mejillas mojando la almohada. Comenzó a mecerse de un lado hacia otro. Tanto Rei como Darien la tomaron por los hombros para que no se golpeara.

- Está teniendo una pesadilla, eso debe ser- dijo Mina en tono preocupado

- Pero no está durmiendo, ella está…- dijo Lita

Todos los demás se dieron cuenta a lo que Lita se refería. No podía ser una pesadilla. Lo que estaba poniendo así a Serena era algo real. Por que su alma estaba en el mundo real.

- ¡Eso quiere decir que algo malo le está sucediendo tienes que despertarla Rei!- exclamó Amy con la tensión a flor de piel

Rei comenzó a moverla suavemente por los hombros

- Serena despierta- susurró con suavidad. Cuando eso no funcionó lo hizo un poco más fuerte- ¡Serena despierta!-

Darien, llevado por un sentimiento que hace mucho tiempo no sentía sacó a Rei del camino y se hizo de los brazos de Serena.

- ¡Serena!- exclamó con firmeza y frenesí- ¡Serena vuelve!-

La tomó del rostro y con ambas manos alrededor de su cuello la zarandeó.

- ¡Serena despierta!-


Seiya le entregó a Kara las llaves de su apartamento para que la introdujera en la chapa. Podía decirse que no estaba dando un buen ejemplo para los millones de adolescentes que le seguían y lo creían un modelo a seguir. Así como estaba, tambaleándose de un lugar a otro y con una botella de champagne pegada a su mano… era tiempo de retirarse.

El tema es que el licor había causado más estragos de los que había supuesto, sobretodo porque se había bebido la última botella prácticamente solo. Lo cierto es que la había necesitado después de las cosas que habían platicado allí arriba. Seiya se sentía deshecho tanto física como mentalmente.

Antes de la fiesta lo único que deseaba era ver, llamar o tener noticias de bombom pero ahora no se sentía lo suficientemente fuerte como para hacerle frente, sobretodo después de lo que había sido capaz de decir. Desde el instante en el que se oyó decirlo se había sentido real. Un dolor verdadero, no producto de su imaginación o de su mente híper activa en lo que se refería a Serena. Estaba herido y ver a bombom, pensar en ella ya no le estaba funcionando como cura para ese mal. Solo lo empeoraba.

Kara finalmente pudo dar con la tranca del seguro y abrió la puerta del apartamento asegurándose de que Seiya siguiera sosteniéndose de sus hombros. Aunque ella también había bebido bastante al parecer tenía mayor resistencia. Pero Seiya pesaba una tonelada para su frágil contextura por lo que estaba perdiendo la estabilidad así que agradeció al cielo encontrarse con un sofá y sentar lo más cuidadosamente posible a Seiya sobre los cojines.

Seiya se rió al rebotar en los esponjosos cojines. Kara respiró cansada y puso las manos a cada lado de su cintura analizando la situación.

- Creo que tendrás que reposar un largo rato aquí-

Ella miró la hora en su reloj de pulsera. Su agente debía estar como loco buscándola por todos lados y lo que menos se imaginaría es que estaba en la casa de los hermanos Kou cuidando al depresivo y ligeramente ebrio Seiya Kou. Así que tomó sus zapatos y se alistó para marchar.

- Fue un gusto conocerte y pasar esta velada tan particular contigo Seiya pero ya es tarde. Supongo que nos veremos por ahí. Cuídate mucho y mañana en la mañana tómate varias aspirinas, las necesitarás-

Le dio una palmadita en la pierna en señal de saludo pero Seiya agarró su mano suavemente.

- Espera no te vayas aun-

Kara le sonrió dulcemente.

- Me tengo que marchar pero si quieres puedo ir a buscar a tus hermanos para que te hagan compañía-

Seiya apoyó la cabeza tras el sofá y cerró los ojos.

- Ellos no lo comprenden, pero en cambio tú lo sabes-

Por como estaba hablando al parecer el sueño le estaba invadiendo así que Kara dio un giro improvisado en su plan y decidió quedarse a acompañarlo hasta que se quedara dormido. No podía negar que se sentía un poco culpable por permitir que terminara así. Soltó la mano de Seiya y se sentó a su lado recogiendo las piernas y subiéndolas al sofá.

- Pensé que eras más resistente Kou. En la mañana vas a querer fallecer-

Seiya sonrió de manera somnolienta.

- Me siento fallecer en este preciso momento-

Kara dio un vistazo a la cocina y optó por hacer algo productivo.

- ¿Tienes hambre? Porque yo me estoy muriendo aquí. Así que si no te molesta me prepararé comida-

Como pudo saltó para no tropezarse con las piernas de Seiya y con toda la confianza del mundo se dirigió hacia la despensa. Tomó unos macarrones con queso y los vació a un plato, metiéndolo al microondas y programándolo para que se cocieran lo más pronto posible.

Mientras aguardaba se permitió hurgar en las estanterías. Había recetas de cocina, mensajes pegados a la nevera, números de restaurantes, comida a domicilio y algunas fotografías.

Los hermanos Kou en una playa, cantando en un recital, recibiendo premios y también otras más personales. Ellos alrededor de una mesa junto a otras personas. Varias chicas salían en una fotografía y Seiya siempre estaba cerca de una de ellas. Una rubia bajita con un rostro angelical, grandes ojos azules y una sonrisa cálida. Con toda seguridad era la chica de Seiya.

Tomó la foto entre sus manos y caminó hacia donde estaba Seiya. Se sentó a su lado y comprobó si estaba durmiendo. Lo vio con los ojos cerrados así que supuso que al fin el sueño le había vencido. Kara suspiró.

- Supongo que esta rubia de las coletas es la que te tiene así-

Alzó las cejas analíticamente

- Bastante común si me lo preguntas pero quien soy yo para opinar. Mi gusto por los chicos tampoco es como para ganar un premio-

Sonrió al percatarse de otra cosa

- Pero cuando uno ve a la persona amada te parece perfecta ¿verdad?-

Seiya abrió los ojos. Kara se fijo que el chico aún no estaba dormido como había pensado

- Al final no pudiste hacer tu llamada- le dijo Seiya recordando de pronto esa parte de la convesación- pero si lo deseas puedes ocupar el teléfono de la habitación contigua para tener privacidad-

Se le oía bastante más despejado. Kara dejó la fotografía sobre la mesa y suspiró

- Creo que no la haré-

Seiya sonrió

- Cobarde- balbuceó

El horno microondas comenzó a sonar y el aroma a la comida hizo que el estómago de Kara tronara. Aún así permaneció sentada

- Tú de todas las personas tendría que comprenderlo-

Y claro que Seiya lo comprendía. Se requería de una fuerza de voluntad y un valor excepcionales para pararte ante la persona que querías y decirle algo que sabías que muy probablemente le lastimaría. Ahora mismo Seiya no lo tenía.

- Nunca he sido adicto a algo y espero no serlo en el futuro- continuó Seiya con las manos sobre el estómago y la cabeza hacia atrás- pero amar a alguien es como una adicción. Te sientes extasiado cuando estás con esa persona, respiras amor, te alimentas de amor, vives de amor pero cuando no está… tu mundo se torna de cabeza y no importa que te haga daño, no importa que después termines con el corazón pisoteado…lo necesitas para dar sentido a tu vida. Así que si lo miras de ese punto estamos enfermos y lo único que mitiga el dolor es lo mismo que lo provoca-

Kara se puso en la misma posición de Seiya y volteó solo un poco para verle. Sabía que estaba enferma de muchas cosas pero descubrir que también de amor era algo nuevo.

- ¿Siempre eres así de filosófico o solo cuando bebes?-

Seiya rió en silencio

- No te burles esta noche he sido más sincero de lo que he sido nunca-

El microondas volvió a sonar y esta vez Kara se puso de pie para ir en búsqueda de la comida.

- Pues según tu teoría en este momento tengo algo así como síndrome de abstinencia y necesito llenar este vacío con algo y ya que te acabaste con todo el alcohol que tenía lo haré con comida-

Entre buscó entre los cajones hasta que halló un tenedor. Cuando comió un poco no pudo evitar gemir de satisfacción.

- ¡esto está exquisito! ¿seguro que no quieres un poco?-

Seiya estaba entrando en la etapa de intolerancia a los olores. Negó con la cabeza y tragó dos veces antes de hablar.

- No, gracias. He perdido el apetito-

Caminó nuevamente hacia el sofá para sentarse con Seiya. Dejó el plato entre los dos para acomodarse el vestido

- Esta estúpida cosa es muy linda cuando solo estás de pie-

A Seiya el aroma al queso de los macarrones le estaba haciendo añicos su estómago así que decidió poner distancia.

- Te traeré algo más cómodo. Vuelvo enseguida-

Mientras ponía los pies en el suelo se lamentó al comprobar que el mundo seguía girando demasiado rápido. No volvería a beber ni una gota de alcohol en toda su vida. Eso era un juramento. Encendió la luz de su dormitorio y se percató por primera vez que era demasiado brillante. Se tapó los ojos mientras abría su armario y tomaba la primera polera y los primeros pantalones cortos que encontró. Esperaba que fueran del agrado de su nueva amiga aunque a esas alturas poco le importaba considerando que era una desconocida a la cual había abierto su corazón y comía macarrones con queso en su sofá en un diminuto vestido. Se detuvo un momento antes de salir y sonrió moviendo la cabeza de un lado a otro. Nunca podría haber imaginado que su noche acabaría de esa forma.

Salió de ahí con las prendas en la mano con la férrea convicción de que debía hacer soportar a su estómago como un hombre. Lo único que necesitaba es que esa chica además lo ayudara a llegar al baño. Eso no se vería bien en lo absoluto.

Se sentó otra vez en el sofá y dejó la ropa ahí para ella.

- Supongo que esto será más práctico aunque creo que te quedará un poco grande ¿es un problema?-

Ella negó al mismo tiempo que terminó de comer sin dejar nada en el plato y lo dejó en la mesa.

- ¡Hace tiempo que no comía así! ahora iré a cambiarme ¿puedo pasar al baño?-

Seiya le indicó donde estaba. Kara se dio vuelta antes de entrar

- Y ni se te ocurra espiarme. Sé karate puedo darte una paliza-

Seiya asintió mientras se dirigía a buscar un vaso con agua

- Entendido. Sin espiar-

Dejó correr un poco el agua para que saliera fría y llenó un vaso. De pronto tenía una sed espantosa. Se la bebió como nunca antes y se secó la boca con la manga de la camisa. De todas formas el protocolo había quedado atrás hace mucho. Kara apareció con el vestido en la mano y la ropa de Seiya puesta. Se veía mucho menor así como estaba y mucho más común, como cualquier chica. Ella puso una mano en la cadera

- ¿Qué? ¿Me veo más ridícula de lo que pensaba?-

Seiya lavó el vaso mientras sonreía

- Te ves bien-

Kara alzó las cejas

- ¿Mejor que con mi vestido?-

Los dos caminaron hacia el sofá y se dejaron caer. Al parecer ninguno tenía intenciones de moverse de allí. Seiya se estiró y puso los pies sobre la mesa mientras que ella se recostaba de lado.

- Eres muy linda pero no creo que necesites que te lo diga. Te lo deben decir todo el tiempo-

Kara usó uno de sus brazos como almohada para su cabeza y la recostó ahí.

- Más de lo que crees y menos de lo que me gustaría pero ya sabes en este medio no te contratan por tener un lindo cerebro, pero no me quejo. Gracias a lo que gano puedo ayudar a mi familia y además pagar mis estudios-

Eso sí que sorprendió a Seiya. Pensó que Kara tenía a lo sumo su edad pero nunca pensó que fuera mayor

- ¿Estás en la universidad?- preguntó casi incrédulo

Ella le enseñó un dedo

- Primer año de literatura inglesa. Las modelos también podemos sacar un diploma o eso espero-

Estaba completamente equivocado con esta chica. No era la típica modelo adicta a las dietas y desesperada por ser fotografiada con la persona más popular de la noche. La había visto comportarse más como un ser humano común y corriente que como una chica acostumbrada a los lujos y reflectores. La noche le estaba dando más y más sorpresas.

- Mi hermano Taiki y tú se llevarían bien. Tendrían una larga y agradable conversación. Lo que sí me sorprende es que seas mayor que yo. Te ves más joven-

- ¡Sabes como hacer sonreír a una mujer Seiya Kou!- exclamó Kara con una enorme y perfecta sonrisa- pero sí, soy mayor que tú ya lo sabía-

- ¿Lees de mí en las revistas? que halago-

A medida que su estómago se afirmaba el buen ánimo de Seiya poco a poco resurgía. Kara le sonrió siguiéndole el juego

- ¡Soy su fan número uno! Tengo mi pieza empapelada con fotografías suyas. Compro sus discos y voy a cada uno de sus conciertos. De hecho esta noche asistí a esta fiesta solo para poder acercarme a ustedes-

Seiya le miró otra vez incrédulo.

- ¿Una acosadora tal vez?-

Kara le indicó con la mano a Seiya para que se acercara un poco más.

- Te contaré un secreto- le dijo ella bajando el tono de voz- lo de la azotea y el champagne fue todo un plan para que te acercaras a mí y quedaras prendado de mi belleza-

Le estaba tomando el pelo era evidente. Seiya se rió de lo ágil que era esta chica para sus respuestas.

- No te gusta nuestra música ¿verdad?-

Ella hizo una mueca casi de dolor.

- Lo siento no son de mi gusto musical ¡pero sí se que cantan bien y que las chicas se vuelven locas al verles! Y con justa razón son muy guapos y más en persona-

Tanto Seiya como Kara sintieron que la plática estaba alcanzando un nuevo nivel de intimidad. Luego de los primeros momentos de conocerse uno al otro, de platicar de banalidades, de reír y de beber como los adolescentes que eran, habían revelado cada uno cosas que ninguno había confesado a otras personas. Eso era algo íntimo era cierto pero nada comparado a lo que estaban experimentando en ese sofá.

La forma en que sus miradas podían quedarse fijas en el rostro del otro sin incomodidad ni vergüenza. La manera en que sus cuerpos se movían sin la necesidad de pedir permiso, la complicidad que habían alcanzado en tan poco tiempo. Eso solo podía ocurrir en una noche tan extraña y a la vez especial como la que estaban experimentando.

- Por que eres perturbadoramente encantador y nada de lo que pensé que serías cuando te vi de pie junto a mí-

Kara sabía como eran esos chicos estrellas del cine o de la música. Un grupito de pedantes a los cuales se les debía cumplir su voluntad como fuera. Adictos a ser el centro de atención en el lugar en que estuvieran y tan engreídos que charlar con ellos lo convertía en la experiencia más aterradora del mundo. No sabían hablar de otra cosa que no fueran ellos mismos. Sin embargo Seiya Kou no era así.

Para empezar lo había conocido en la azotea de su fiesta ¿Qué anfitrión se escapa de su propia fiesta para estar a solas? además no era pedante, más bien era sencillo, amable y extremadamente sincero. Había hablado tanto de él que prácticamente podía decir que lo conocía y sin embargo la manera en la que se expresó de sí mismo no lo hacía engreído sino más bien bastante inseguro de su persona. Una personalidad que contrastaba totalmente con lo que él proyectaba. Pero era evidente que el chico tenía buenos sentimientos es más, le había abierto la puerta de su casa, de su vida y su corazón en menos de lo que tardaba en arreglarse para una sesión fotográfica. Seiya le sonrió mientras acercaba un poco más su cabeza hacia la de ella.

- Me pasa exactamente lo mismo contigo, de modelo con tendencia suicida pasaste a ser una mujer sensacional-

Seiya no sabía que rayos estaba sucediendo pero tendría que ser ciego o idiota para no darse cuenta que estaba siendo absorbido por una extraña atmósfera ¿Acaso le había dicho a Kara que era una mujer sensacional? ¡Él no hacía esas cosas con chicas desconocidas! y sin embargo ahí estaba en el sofá de su casa viendo a Kara como si no pudiera despegar los ojos de ella. Estaba siendo temporalmente cautivado no solo por su obvia belleza. Era su sonrisa, su descarnada honestidad y su evidente soledad lo que lo tenían así de paralizado. Cuando la vio ahí en esa azotea realmente no pensó en ella como una suicida pero sí lo pensó después de oír lo que le había contado. Fue ahí cuando Seiya pensó que tal vez no era diferente de ella, que tal vez los dos estaban allí por algo ¿Por qué el había estado buscando un lugar solitario? ¿Por qué había caminado precisamente hacia la azotea del edificio? ¿Por qué no se había ido después de ver a Kara ahí? ¿Estaba buscando lo mismo que ella? ¿Qué es lo que estaba buscando realmente soledad o compañía? ¿Alguien que pudiera entender realmente como se sentía? ¿Alguien que al fin pudiera comprender su dolor? Y lo más importante aún ¿Cuál era la probabilidad de que justamente en ese lugar la encontrara?


Serena supo de inmediato que había vuelto a su cuerpo. Las manos de Darien rodeando su cuello se sentían ardiendo en comparación a lo fría que se había tornado su piel. Sin siquiera pensárselo demasiado lo abrazó con fuerza. Tenía la imperiosa necesidad de aferrarse a algo real, a algo seguro. A algo que estuviera vivo…

Darien se quedó inmóvil cuando los brazos de Serena lo rodearon. Había perdido toda capacidad de pensar y de reaccionar. Simplemente la cercanía de Serena lo había dejado indefenso.

Poco a poco Serena se fue separando de Darien. Al principio no fue capaz de verlo a los ojos. Sabía perfectamente que había atravesado un límite que Darien muchas veces le había obligado a recordar y a respetar. Pero si lo pensaba bien llevaba varios días haciéndolo. Una y otra vez, conciente o inconcientemente terminaba caminando fuera de la delgada línea que existía entre los dos y lo raro es que Darien no le había mencionado en ningún momento que se mantuviera en su lado de ella, como ahora. Estaba ahí frente a ella aguardando. Serena finalmente se armó de valor y alzó la vista. Allí estaban sus ojos. Imperturbables. Una vez más Serena volvió a comprender por que se había enamorado de él. No había nada más seguro que Darien, junto a él nada le había hecho daño y cuando algo o alguien intentó alcanzarla o herirla, él siempre había aparecido para cuidar de ella. Darien era como un escudo que repelía todo lo malo.

Hasta que ella se transformó en algo malo para él y en consecuencia él se transformó en algo malo para ella.

Serena bajó los brazos al mismo tiempo que Darien hacía lo mismo con ella. Secó las lágrimas aún frescas y las imágenes la golpearon tan duro que no tuvo tiempo de volver a llorar. Volvió a la realidad inesperadamente. De los nervios volvió a temblar profusamente.

- Tenemos que ir a Kimokku ahora Darien ¡No hay tiempo que perder!-

Sus amigas las cuales Serena apenas si había notado se acercaron. La Princesa se oía desesperada.

- ¿A Kimokku?- preguntó Rei siendo la más cercana- ¿Por qué?-

- ¿Estás bien?- preguntó Mina cuestionando seriamente la cordura de Serena

Lita también se arrodillo junto a la cama

- ¿Donde fuiste? ¿Viste algo?-

- ¿Las encontraste?-

Darien fue el único que no dijo una palabra y nada más se le quedó mirando congelado en su asiento. Al no ver reacción Serena agarró con violencia las solapas de su camisa y las tiró para llamar su atención.

- ¡Darien debemos ir, todos debemos ir!…la Princesa y Sura están…-

Inmediatamente Darien entendió que era grave y al oír el nombre de Sura algo cambió en él. La chica de rostro idéntico a su antiguo amor había logrado despertar en él cierta ternura. Tenía la misma calidez de Serena pero carecía de esa fuerza espiritual que hacía a la Princesa de la Luna única. Creía tan poco en ella misma que la hacía verse aún más desamparada que Serena y el solo pensar que algo le había hecho daño le causaba terror. Las manos de Serena se resbalaron de su ropa con lentitud y colgaron a su lado como inertes.

La escena parecía una tragedia griega. Las guerreras no comprendían absolutamente nada. Mina se adelantó hacia ellos.

-¿ Sere que pasa con ellas?- preguntó con temor

- Al menos dinos por que tenemos que viajar tan lejos y tan rápido-

- ¿Es algo malo?- dijo Amy intuyendo la verdad

Serena se tapó los oídos y saltó de la cama con rapidez.

- ¡Ya basta! gritó, dejándolos a todos estupefactos- ¡dejen de hacer tantas preguntas y obedezcan! tenemos que ir inmediatamente a Kimokku. Algo muy muy malo ha pasado ¡así que prepárense ahora!-

Las guerreras se miraron entre sí sin saber que pensar. Serena respiró con dificultad mientras agarraba entre sus manos su broche y lo apretaba con fuerza. Tenía que ser la líder que era y evitar como sea que el pánico se apoderara de ella y sus guerreras. Así que sería la fuerte guerrera de la Luna aunque la tristeza la consumiera en el intertanto. Les miró con gravedad.

- Por favor escúchenme con atención-

Las sailors asintieron con obediencia

- Alguien a atacado el palacio de Kimokku. Hay personas heridas y otras… -

Amy palideció y buscó donde sentarse. Thomas tomó la mano de Mina instintivamente. Serena pestañeó para eliminar las lágrimas. Miró a Darien quien estaba tan cetrino como los demás. Le costaba tanto decir y asumir lo que vio… Serena se sentía a punto de perder el control. Apenas sí podía controlar el timbre de su voz y los espasmos que sentía en la boca del estómago la estaban torturando. Sentía que en cualquier minuto dejaría de respirar o que el corazón le reventaría de tan rápido que latía. Se aferró tan fuerte al Cristal de Plata que las uñas le dolieron. Quería llorar sin tapujos y gritar de desolación, quería lanzarse al suelo y no levantarse hasta que alguien le dijera que esto era una pesadilla pero en cambio hizo todo lo contrario. Se pellizcó la mano derecha para entrar en razón y le dolió tanto que nuevas lágrimas brotaron de sus ojos. Se enjugó las lágrimas con el puño del uniforme y tragó varias veces antes de intentar hablar.

- Creo que la Princesa y Sura están muertas-


Kara hizo algo que Seiya internamente quería sentir. Muy lentamente se acercó a él y acarició su rostro. Su mano estaba tan cálida y suave y él anhelaba tanto tener un poco de calor…

Kara apoyó ambas rodillas en el sofá y se estiró para alcanzar el rostro de Seiya con ambas manos. Primero acarició su cabello alrededor de su frente y lo separó un poco con los dedos, haciéndolo sonreír de paso, después pasó algunos dedos por sus sienes y por sus pómulos y luego con su pulgar recorrió sus labios. Seiya cerró los ojos y suspiró lentamente.

- Podría besarte ahora y hacer que pasáramos la mejor noche de nuestra vida… y quizás, solo quizás tú corazón destrozado y mí corazón destrozado tendrían un instante de felicidad-

Seiya abrió los ojos pero no se alteró ni se espantó sino que se quedó ahí viéndola intensamente. Kara no se le estaba insinuando ni pretendía seducirlo, era extraño pero se sentía tan relajado, como no lo estaba en días y era claro que si sintiera que ella se le estaba abalanzando no podría estar tan tranquilo.

Pero más rápido de lo que le había costado llegar a él Kara volvió a sentarse en su lado del sofá.

- Pero ambos sabemos que no terminaría solo en un beso-

Seiya se sonrojó, causando que Kara riera con gracia

- ¿He hecho sonrojar a la superestrella? ¡Que tierno!-

La atmósfera que de pronto se había tornado tan pasional volvió a la normalidad más pronto de lo que ambos pensaban.

- No soy tierno… -

Si tal vez lo hubiera dicho un poco más convencido Kara no se habría vuelto a reír.

- Lo que digas Kou. Así que… ¿podrías al menos enseñarme algo de tu música? Para saber si realmente hay talento ahí-

Seiya no tenía muchas intenciones de levantarse del sofá así que le indicó el lugar en donde estaban los discos y la radio

- Puedes oír lo que desees, solo que no muy alto por favor-

Ella se puso de pie y hurgó entre las estanterías repletas de música de diverso tipo. Tenía que reconocer que su gusto musical no era tan malo después de todo. Tenían varios discos que también ella había adquirido. Tomó uno entre sus manos y se lo enseñó a Seiya.

- ¿Puedo poner este?-

Era su primer disco. Hacía mucho tiempo que Seiya no lo oía, al menos desde su partida. Asintió un poco confundido. Kara lo introdujo en el equipo de música y ajustó el volumen. Al instante la música resonó en cada rincón de la sala. Kara volvió al sofá y se cruzó de piernas mientras escuchaba con semblante analítico.

- Tiene ritmo, aunque es un poco empalagosa para mi gusto-

Seiya resopló. Los recuerdos de aquellos días le inundaron.

- ¿Qué prefieres? ¿Una oda al desamor?-

- No, pero quizás algo más profundo-

¿Algo más profundo? Estaba insultando a su creatividad. Pues Seiya la complacería y le haría oír algo con profundidad

- Pone la pista número cuatro-

Con el control a distancia Kara avanzó hacia la pista que Seiya le indicó. Inmediatamente la canción que Seiya quería que Kara oyera sonó con suavidad. La muchacha guardó silencio mientras cada una de las palabras de la canción se fundían en su piel cubriéndola con un cálido bálsamo de paz. Era una sensación de lo más excepcional. Sin saber absolutamente nada de la historia de la canción pudo percibir que se pretendía con ella.

- ¿Para quien estaban cantando?- preguntó con voz poco audible

Seiya echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos para impregnarse de sus memorias

- Al principio…al principio cantábamos para una persona que necesitábamos encontrar. Pero después….-

Kara no entendió lo primero pero sí el final de la frase.

- Después era por ella ¿verdad?-

- Sabía que haciendo eso me metería en problemas pero simplemente…- respondió Seiya con la mirada pegada al techo- si no la cantaba por Serena y solo para Serena… carecía de todo sentido. Cada tono, cada acorde, cada palabra…al final eran para ella. Y creo que cuando me oyó cantándola lo entendió pero no supo que hacer. Y la comprendo, no era el momento para nosotros-

Aunque ahora que volvía a meditarlo ¿Alguna vez habían tenido un momento para ellos dos? ¿Uno real? ¿Uno verdadero?

Giró la cabeza para mirar a Kara

- ¿Demasiado profundo para tí?-

Kara arrolló sus piernas y las rodeó con sus brazos.

"Siempre he estado buscando tu dulce olor,
Para transmitir mi voz
¿Donde estas ahora?"

- Es más que una canción de amor…es una plegaria- concluyó luego de oír gran parte de ella

Y una que la hacía sentir muy triste por cierto.

"Atravesando el lejano cielo nocturno
Pido un deseo a una estrella fugaz.
Diciendo para mi mismo que te quiero ver"…-

Susurró Seiya. No era necesario oír la canción de fondo para saberse a la perfección la letra. Sorpresivamente Seiya se puso de pie y estiró la mano en dirección a Kara y se inclinó ligeramente.

- ¿Quieres bailar?-

Ella alzó las cejas

- ¿Que?-

- Que si quieres bailar-

Ella negó al mismo tiempo que sonreía incrédula. Al parecer el efecto del alcohol aún no se le evaporaba por completo.

- Gracias, pero te dije que el baile no es lo mío. Pídeme modelar o sonreír pero bailar…no-

Seiya no se conformó con esa respuesta así que tomó la mano de Kara y la tiró hacia arriba hasta que logró ponerla de pie. Sonrió al comprobar su rostro enojado.

- ¡Soy pésima Seiya!- refunfuñó- te lastimaré estoy segura-

- Soy un buen bailarín así que solo déjate guiar-

Puso una mano sobre su espalda mientras que la otra la mantuvo unida a la de Kara. Al principio se movieron torpemente pues Kara intentaba seguir su propio ritmo. Finalmente comprendió que tan solo debía dejarse mecer por Seiya. Fue ahí cuando se relajó y cerró los ojos. La canción estaba casi acabando y repetía una y otra vez "Contéstame ahora mismo, Contéstame suavemente". Se sintió tan identificada con aquella frase, eran exactamente las preguntas que quería hacer pero que no se atrevía a pronunciar.

- ¿Como puedes llegar a amar de una manera tan devastadora que no te importa implorar por su amor?-

Honestamente Seiya no lo veía de esa forma. De acuerdo a su concepción del amor el esforzarte, el ser persistente y no bajar los brazos frente a las adversidades y los obstáculos que en ocasiones la misma persona que amabas ponía en el camino, era el verdadero sentido del amor. El amor sin sacrificio, que no te deja cicatrices es efímero. En cambio los demás…son los que realmente valoras. Eso, hasta hace un tiempo.

El tema radicaba en que Seiya estaba comenzando a entender el amor de otra manera. Una manera que te hacía cuestionar todo lo demás. Todas aquellas cosas que Seiya tenía establecidos como pilares fundamentales, como dogmas imposibles de refutar se estaban derrumbando a su alrededor y preguntas que antes podía fácilmente responder…simplemente lo dejaban en blanco. Su concepción del amor se estaba desmoronando.

- Creo que ese es el punto…- admitió con sinceridad- que ya no puedo seguir amando así-

Kara se encontró frente a frente con los ojos de Seiya. Los suyos brillaron con algún tipo de anhelo oculto.

- ¿Se puede amar de otra forma Seiya?-

Haciendo ese tipo de preguntas solo le demostraban a Seiya que tratándose de amor, Kara estaba tan desorientada y abatida como él. Le sonrió para infundirle ánimo.

- Quiero creer que existe un amor diferente-

Pero Kara no sonrió. Había sabido interpretar la verdad incluso antes de que Seiya hiciera ese triste pero valorable intento por enseñarle que tal vez había esperanza para ambos. Seiya llevaba bastante tiempo amando de esa forma y a pesar de los contratiempos no había hecho nada por remediarlo. A los ojos de Kara, Seiya era más que un romántico empedernido, era más bien un ciego e irremediable enamorado. Con la mano que colgaba a su costado Kara la llevó hacia la mejilla de Seiya y la sostuvo, acunándola por varios minutos.

- Para personas como tú o como yo, no existen amores diferentes. Preferimos tener un solo instante de felicidad a no tenerlo en lo absoluto. El miedo a sufrir no nos aleja…y quizás ese es el error-

Seiya ya no quería seguir oyendo acerca de sus errores o de que en el fondo era un masoquista al que le agradaba sufrir por amor. Al menos así se oía si le contabas su historia a una persona que no tenía idea de cómo habían sido las cosas. Quería ahuyentar al menos por un instante sus demonios. Hizo girar a Kara junto con el a pesar de que la música hacía mucho tiempo había dejado de ser la adecuada para bailar así de pausado y juntos.

- Un instante de felicidad…no se oye mal-

Algo en el tono de Seiya se volvió más grave, más imponente.

- Pero ambos sabemos que no acabaría solo en eso ¿verdad?-

Repitiendo aquellas palabras que en su oportunidad le habían hecho sonrojar, en esta ocasión fue todo lo contrario. Fue Kara quien por primera vez en toda la noche se sintió expuesta ante él. Sus mejillas ardieron mientras Seiya se deleitaba con aquello.

- ¿Acaso hice sonrojar a la súper modelo?-

Ella intentó disimular su incomodidad separándose un poco.

- ¿En que instante te volviste como las estrellas de la música que detesto?-

Seiya la ignoró y la hizo girar alrededor de la sala tantas veces que Kara le pidió entre risas que dejara de hacerlo. Aún así Seiya no se detuvo. De alguna forma la risa de esa chica oyéndose en cada uno de los rincones de la casa le daba aquel toque de alegría que en ocasiones extrañaba.

- ¡Vaya! ¡En que momento te volviste tan buena bailarina!-

Cuando ya creyó que había sido suficiente diversión Seiya paró y sostuvo con fuerza la cintura de Kara que se tambaleaba de un lado a otro.

- ¡Estoy mareada!-

Ambos se dejaron caer otra vez en el sofá.

- ¡Bienvenida al club!-

Se quedaron ambos en silencio enfrascados en sus propios pensamientos. Habían vuelto a compartir un momento íntimo entremezclado con aparente felicidad ¿Acaso eso era a lo que se refería Seiya? ¿Un pequeño instante de felicidad para ambos? ¿Se merecían tener entre ellos al menos algo de lo que tendrían que estar recibiendo de otras personas? ¿Era justo? ¿Era correcto? A esas alturas aquellas delgadas líneas se encontraban tan bifurcadas y borrosas que Kara apenas sí podía distinguir que era lo bueno y lo malo. Qué se debía sentir como bien o mal… y a juzgar por el ceño fruncido de Seiya él debía de estar cuestionándose lo mismo. Después de varios minutos Kara volvió a ponerse de lado en el sofá para dar la cara a Seiya.

- ¿Crees que así podríamos olvidar… con un instante de felicidad?-

Seiya también se dio la vuelta para quedar frente a frente a la chica. Sabía a lo que se refería pero lo cierto es que era una pregunta casi absurda, ambos sabían la respuesta. Seiya negó con suavidad.

- No lo creo, probablemente lo haría mucho peor. Probablemente mañana ni siquiera podríamos mirarnos al espejo-

Kara asintió y volvió a descansar la cabeza de cara al horizonte.

- Probablemente mañana tú recuperes a tu ex novia y yo vuelva a tener noticias del mío y todo mejorará para ambos-

- Probablemente- respondió Seiya de manera escueta

Pero ambos sabían que eso no era cierto, que se estaban mintiendo a sí mismos, engañándose de la forma más burda que podía existir. Sabían que mañana sería un día totalmente igual al anterior y al anterior a ese. Que pese a sus esperanzas y a sus ingenuas ilusiones todo seguiría como la noche en que se conocieron, todo continuaría en penumbras, en ascuas. Que a la mañana siguiente volverían a sentirse tan solos como ahora. Que continuarían amando y sintiéndose vacíos, tontos e ignorados. Por que el amor para ellos se había tornado eso. Un insondable pozo de todo tipo de emociones, menos de amor.

Seiya apretó el puño de su mano derecha quizás en un último intento por resistirse a la imperiosa necesidad de no querer estar solo esa noche. Lo estaba golpeando con fuerza, como nunca antes. Incluso en las peores circunstancias jamás había tenido que utilizar su fuerza de voluntad como en ese minuto. Y quizás era por algo. Quizás era la señal de que algo había cambiado. De que algo realmente se había acabado para él. Lentamente dejó que la voluntad le abandonara para dar paso a otro tipo de sensación. A una mucho más fuerte.

Con dudas acerca de lo que Kara pudiera pensar estiró el brazo con la intención de tomar la mano de Kara.

Cuando ella vio por el rabillo del ojo lo que Seiya intentaba hacer supo que algo diferente estaba ocurriendo. Se habían tomado de las manos varias veces durante la noche pero no se sintió como eso. No se trataba de un simple roce…Seiya la estaba buscando, así como en la letra de su canción "Buscando tu amor, desesperadamente
Fui llevado por la corriente".

Seiya estaba siendo arrastrado y quería que ella se le uniera. Kara cerró los ojos y por un segundo se imaginó que Seiya estaba dedicándole esa canción a ella, que por un instante dejarían de sentirse abandonados y que juntos se harían compañía.

Por un instante Kara haría el papel de aquel esquivo amor mientras que Seiya podría ocupar el lugar de su distante amor. De pronto lo correcto y lo incorrecto dejaron de importar demasiado.

Kara tanteó el sofá hasta que halló lo que buscaba. Tocó el dorso de la mano de Seiya y con sumo cuidado unió sus dedos con los de él.

El corazón de Seiya saltó al sentir el contacto y ahí lo comprendió todo seriamente ¿Si su pecho vibraba así por que debía de ser malo?

Se llevó la mano de Kara a la boca y la besó, atrayéndola hacia él de paso.

- Por favor quédate conmigo- susurró entre suspiros

Ella se acercó y recostó la cabeza en su hombro.

- No quiero estar en otro lugar Seiya-


Sura había perdido la cuenta de cuanto tiempo llevaba en esa misma posición. Aún no podía creer que nadie la hubiera encontrado ahí tendida en el lugar donde estaba pues ella sentía que habían pasado siglos desde que había caído al suelo sin poder volverse a levantar. Hasta que se le ocurrió pensar que tal vez la explicación era más fácil y más aterradora de lo que creía. No había nadie más con vida en el palacio o peor aún en todo el reino. Quizás era la única persona con algún resquicio de vida. La única testigo de lo que había ocurrido…

Sentía que estaba tendida sobre algo húmedo pero no pudo identificar qué, así como tampoco pudo identificar que había de mal en ella que no podía levantarse. Tenía un dolor que abarcaba todo su ser, como si cada hueso de su cuerpo estuviera roto. Lo que no entendía era por que su mente no se apagaba. A esas alturas lo deseaba más que nada en el mundo.

Tal vez sus ruegos fueron escuchados porque minutos más tarde cerró los ojos y no los volvió a abrir hasta que el lugar estaba sumido en una completa oscuridad.

Sura seguía tendida en el suelo que ahora estaba frío y sumamente incómodo. Intentó mover la cabeza para mirar a su alrededor pero su cuello estaba rígido y en una posición que no podía ser natural así que no hizo un segundo intento de seguir experimentando por temor a arruinar en extremo algo que de seguro ya estaba arruinado. Con el más grande de los esfuerzos logró mover su mano derecha, la que por cierto estaba sosteniendo algo muy lívido. Le dio un apretón para identificar de qué se trataba mientras algunos vagos recuerdos volvían a su mente aunque la cabeza le dolía de tal manera que incluso pensar le ocasionaba un dolor inhumano.

De pronto un breve destello de cordura le atravesó con más dolor del que incluso ya sentía. Utilizando su otro brazo de apoyo, logró alzarse levemente del piso con unas ansias que bordearon la desesperación. La mano de la Princesa Kakkyu aún sostenía la suya aunque no con la fuerza que ella hubiera esperado.

La sacudió para saber si podía percibir la más mínima reacción en ella pero no pudo hallar nada de eso. Solo había silencio, frialdad y devastación por donde mirara.

La sensación de llorar sin parar no se hizo esperar pero incluso las lágrimas se rehusaban a salir. Quizás estaba tan deshidratada, tenía tanta sed que su cuerpo no podía darle la satisfacción de poder derramar las millones de lágrimas que tenía acumuladas en el pecho en honor de su Princesa por el simple hecho de que no las tenía.

Así que un sonido quejumbroso, parecido al que emite un animal herido brotó de su pecho ¿Qué podía hacer para ayudar a su Princesa? ¿A su amiga? ¿Cómo podría dar aviso de lo que había sucedido? ¿Cómo se enterarían de esta tragedia? ¿Realmente estaba muerta acaso era real? No podía creerlo…

Sura ya no estaba segura de nada. Ni siquiera estaba segura de que ella estuviera viva. Quizás se trataba de un mal sueño, aún cuando al perderse en la inconciencia y volver se había encontrado con el mismo funesto escenario. Pero tampoco estaba en el cielo o al menos eso se le ocurrió pensar. No creía que se sufriera tanto en ese lugar…

Sura volvió a perder la conciencia y cuando la recuperó seguía en esa interminable oscuridad. Sura no creía que pudiera sobrevivir más tiempo. Podía sentir como su pulso se ralentizaba con el paso de los minutos y cómo la humedad que sentía a la altura de su estómago se hacía más y más palpable. Lo más probable es que tuviera una herida abierta y que estuviera desangrándose producto de ésta misma. Moriría en cuestión de minutos y terminaría haciéndole compañía a su Princesa en otra vida.

Esa idea no le sentó tan mal. Después de todo una vida sin la persona con la cual había pasado la mayor parte de su existencia tampoco sonaba alentador, además el dolor era insoportable, habría dado cualquier cosa por dejar de sentir tanto sufrimiento. Habría dado cualquier cosa por dejar de existir justo cuando todo comenzó y no transformarse en el mensaje…

Por que Sura era el mensaje. No solo por lo que tenía que repetir sino por lo que su misma existencia significaba.

Al principio le había costado entenderlo pero después todo le pareció más lógico. Se le había permitido vivir un poco más simplemente por ser como era.

Pero el enemigo había hecho mal los cálculos. Así como iban las cosas muy probablemente no alcanzaría a cumplir su cometido.

Dentro de todo su dolor, tristeza y desesperanza Sura logró sonreír ligeramente. Su muerte quizás no era tan mal panorama después de todo. Al menos con eso evitaría que los planes del enemigo se truncaran. Quizás su destino sí era morir junto a su Princesa.

Pero luego pensó en otra cosa…en las palabras de la Reina Serenity. Quizás su existencia sí estaba destinada a otras cosas. A grandes cosas. Su vida no podía terminar sencillamente porque otra persona así lo estimo.

Tal vez Sura no solo era una especie de mensaje que el enemigo quiso brindar. Quizás ella era la voz de alerta. La única que podía dar cuenta de lo que había pasado y prevenirles así a aquellas personas que no tenían idea del mal que se avecinaba sobre ellos.

Así que por todos ellos tenía que sobrevivir. Tal vez su cuerpo no la acompañara en ese cometido pero al menos su espíritu había recobrado las ganas de seguir luchando.

Y asimismo como aquella vieja leyenda de su pueblo, hizo que el resplandor de su estrella brillara tanto como su malogrado estado se lo permitió. Todas las personas del universo poseen el resplandor de una estrella y Sura conocía a una que particularmente poseía el más maravilloso de todos.

Tal vez si se concentraba lo suficiente podría lograr que esa persona pudiera sentir el suyo y quizás, solo quizás, podría aferrarse a ese poderoso resplandor para mantener vivo el propio.

Sura cerró los ojos con ese deseo quemándole el corazón.

*****SyS*****

Hola Hola mis queridisimos lectores! Lo cierto es que siempre comienzo pidiéndoles disculpas por la demora pero esta vez me demoré por una razón en particular. Ya que las personas que leen esta historia están al tanto de como se ha ido desarrollando creo que podrán comprender lo difícil que se me ha hecho escribir tanto este capítulo como el que se vendrá. He escrito, borrado, vuelto a escribir, pensar y repensar en el curso que tomará la historia con esta y la próxima publicación. Porque como su título lo dice algo ha muerto, no solo personajes importantes ya no estarán próximamente, sino que van a producirse pérdidas emocionales que serán fundamentales. Ciertos personales sienten que algo ha cambiado y que algo cambiará en ellos. Cosas que eran ya no lo serán más. Cosas que creímos imposibles, sucederán... El que ha leído cuidadosamente este capítulo y los anteriores creo que está en condiciones de entender básicamente que es lo que se ha perdido. Y lo que tendrán que descubrir nuestros personajes favoritos a partir de ahora es como vivir con ello y lo más importante aún, como recuperar aquello que aún puede ser salvado y que hacer con aquello que ya se cree condenado.

Luego de explicar someramente el curso de la historia quiero dar las gracias a los muchos mensjes de aliento, felicitacion, crítica y ánimos y buenas vibras que recibo de ustedes! sin ellos obviamente la labor no sería la misma. No me canso de decir que son la inspiración de esta historia. Espero que este capitúlo los emocione tanto como me emocionó a mí escribirlo y que los prepare para el próximo, que será determinante.

Un beso y abrazo a mis querídisimos lectores y ahora procederé a responder a aquellos que se dan el tiempo y ánimo no solo de leer sino que también de comentar. Espero leerlos nuevamente en el siguiente capitulo! Byeee aa todos y bendiciones por montón

Miriamelle: Mi queridísima amiga! Sus deseos son órdenes así que me alegra mucho que hayas gustado de la plática de esos dos mejores amigos que personalmente me encantan. Disfruto mucho escribiendo los diálogos Sere-Yaten. Con respecto a Seiya creo que en este capítulo he reflejado que en realidad todo lo que Seiya ha estado diciendo durante días en realidad no se sostiene. Creo que en este capítulo Seiya ha sido más honesto de lo que ha sido durante mucho tiempo. El ha intentado entender y ver las cosas desde la perspectiva de Serena, pero lo cierto es que si sigue así probablemente comience a traicionarse a sí mismo y creo que eso ha descubierto en este capitúlo. Con respecto a Lucio. no, no tiene relación con el pasado de Serena pero eso no quiere decir que pueda tener algún vínculo con ese mundo mágico del que Serena también es parte. Y por último con recpeto a las Outers partí con ellas pero aún no se sabe si su plan por sobrevivir dio resultado! soy mala así que tendrás que aguardar al siguiente capitulo jijiji. T envio un beso gigante, esperando que este capitulo sea de tu agrado. Espero tu comentario con ansias! byeeee PD: ¿Creías que la fiesta de los Kou terminaría así? .P Bendiciones en este año para ti tb!

Natu . Oh . Darling: Hola amiga! de lleno al capítulo, al menos se sabe que alguien sí murio, solo falta saber el resto que lo dejaremos para el próximo episodio.! Con respecto a Lucio..el no es malo,aunque intenta serlo con todas sus fuerzas veremos cuando le dura su faceta de chico duro!. Con respecto a la fiesta el destino jugó para que tanto Seiya coomo Serena estén viviendo momentos determinantes en su vida sin que tengan noticias el uno del otro, y creo que Seiya sí se lamentará por no estar con Serena en tales momentos pero piensa en todas las emociones que están muriendo en Seiya..quizás la culpa sea una de ellas. Y con respecto a Yaten gracias por encontrarme razón! creo que ese ha sido uno de las conversaciones que más me ha agradado escribir porque en cierto sentido creo que todos alguna vez hemos experimentado esa sensación! de no ser valorados por lo que somos. sino por lo que decimos o hacemos! Gracias por tus buenos deseos amiga, te deseo lo mismo a tí y te doy las gracias pot tu comentario, esperando leer el proximo. Un beso byee

serena927: Hola amiga! bienvenida a mi historia y gracias por tu esfuerzo de leerla en tan poco tiempo! eres genial! gracias por valorar al personaje de Yaten. creo que en varios de los fics que había leído antes de escribir al mío lo mencionaban como una persona fría y déspota con el resto. quise darle a este personaje una nueva oportunidad y la verdad es que lo he hecho tan exquisito que no eres la primera en mencionar que hasta merece estar con Serena! asi que gracias! espero leerte en el siguiente capitulo y obviamente comentaremos que tal abrazobyeee y bendiciones para este año

U . .Raggie: Hola amiga! Soy mala lo se! en este capitulo he enseñado que la Princesa Kakkyu murió pero con respecto a las guerreras tendrremos que ver el proximo capitulo para averigar si lograron ejecutar su plan. Con respecto a Lucio, no incluiiría un personaje sin que tuviera un rol en la historia y si bien no pertenece directamente al pasado de Serena, recuerda que ella misma le confesó a Rei que cuando está con él siente algo extraño.. y creo que a mdida que la historia avance Serena no aguantará la curiosidad de averiguar que es. Con respecto a Yaten y Yun la verdad es que no lo tengo contemplado, lo que no quiere decir que involucre a esos personajes con otros de la historia! gracias por tus palabrassss y por estimarme a pesar de mis demoras! te deseo un feliz año y espero leerte en el siguiente capitulo un beso y abrazoss

skidzeez: Jajajaj Hola!gracias por tu ánimo te leo en el siguiente capitulo

victorique1999: Amiga no mueras aun! quiero leeerte en el siguiente episodio xD, con respecto a quien de las guerreras morirá debo confesarte extraoficialmente que tu petición será escuchada xD! Con respecto a Yaten ¿verdad que se ha vuelro un personaje adorable?¿ pero será más adorable que Thomas? dificil desiicón para Mina. Con respecto a Lucio no tiene un pasado oculto, pero sí tiene algo oculto que quizás ni él sepa muy a la perfección! Él y Yun son amigos, a un nivel que podrías compararlo con la relación Sere-Yaten. espero que varias de tus dudas hayan sido contestadas. Espero leerte en el siguuente capitulo. Un beso byeeee

Princessnerak: Hola! ¿Te mata el misterio de Lucio? jiji esa es la idea pero haber que te puedo revelar en el intertanto... !ya se! el ve más de lo que pensamos! Con respecto a Yaten me parece que te guste su actitud, creo que tiene que mirar hacia delante! Y con respecto a Seiya creo que en este capitulo Seiya nos da una sorpresa que creo que nadie esperaba, creo que al fin fue honesto y con una persona que jamás creímos. Espero leerte en el siguiente capitulo Te envio un abrazo byee

Minafan: Hola amiga! no te preocupes, se que lees mi historis constantesmente! Te encanto lo de Yaten verdad?, en el proximo capitulo te daré más diálogos de él aunque te advierto! no seran muy agradables! Y con respecto a Lucio... es tan misterioso que cualquier chica querría saber más de él ¿no? creo que ahsta Serena querrá enterarme más y más de él! Oh! no diré más! Te envio un beso y espero leerte en el siguientee byeeee :)

Meryl88: Hola amiga! jajaja la verdad es que me rei mucho cuando lei tu comentario! cuentame más de el fallecido xD me dio risa leerlo. Bueno. al menos en este te cuento un poco más pero queda un resto que revelaré en el siguiente. Te leeo en el siguiente capitulo un abrazo!

estrelladelasoledad: Hola amiga"bienvenida y a pesar de que mi historia es larga te agradezco por darte el tiempo de leeerla. con respecto a tus preguntas. Al ser la relación de Serena y Darien insostenible desde el principio las posibilidades de que aparezca Rini son escasas, sino nulas. Con respecto a tu otra pregunta te revelo de que en los proximos capitulos estoy preparando algo relacionado a Lita y a un chico que tuvo una pequeña participación en mi historia capitulos atras! y con respecto a la tercera pregunta..no se si habrá enojo pero sí un cambio en la actitud de Seiya. Lee este capitulo, el siguiente y lo entenderás! T envio un abrazo y esperlo leerrte en el siguiente capitulo byeee

angelkou: Holaa! lindo volver a leerte!. Con respecto a tu comentario! Sura no muere por el momento está viva y la verdad es que deseo mantener a este personaje, juega un papel primordial en la historia que se irá desarrollando con el paso de los capítulo. !Yo no seré la que separará a Mina y Thomas! me encantan pero quizás sean sus propios sentimientos los que les jueguen una mala pasada! Con respecto a la fiesta pues... creo que habrá más de una concecuencia por ella. Y con respecto a Lucio él no está relacionado al pasado de Serena en el Milenio de Plata pero sí tiene vinculación con Serena de alguna forma que se irá reveleando en el curso de la historia, pero es una relación del que ni el propio Lucio tiene conocimiento! Y con respecto a tu reflexión tienes toda la razón!clas apariencias engañan y este eprsonaje no es la excepción! Espero leerte en el proximo capitulo para que me devuelvas todos los comentarios que me debes eh! ajaj un abrazo

Carokou: Graciasss! y ya actualice!

Guest: Ya actualice!

Dani: Hola! gracias por tus palabras me siento halagada en serio! espero leeerte en el siguiente byee