Capítulo 47. Aférrate y luego déjame ir.

"Pero ódiame, amor, ya te comprendo; tu amas a quien ve, mas yo soy ciego (William Shakespeare)".

Después de la noticia que Serena había dejado caer a sus amigas no hubo mucho que agregar a continuación.

Si todas se ponían en plan honesto… ninguna había querido demostrar su escepticismo antes de que Serena hiciera ese extraño viaje pero ahora que había regresado con nueva información que no solo era concreta sino que también terrible su actitud había cambiado y también la de Serena. Atrás había quedado la Serena perturbada y dubitativa. Todo en ella era órdenes, estrategias y resolución. Eso le daba a sus amigas una idea de lo grave que era la situación por lo que el espacio para preguntas y confirmaciones había quedado de lado. Simplemente se pondrían a disposición de Serena.

Pero a pesar de su pronta reacción Serena estaba dejando de lado un pequeño detalle muy importante.

- No podemos ir inmediatamente Sere- le dijo Amy intentando conciliar con el lado un tanto perturbado que Serena estaba enseñando.

A pesar de sus ganas por socorrer a aquellos que aún pudieran estar con vida, Amy había planteado algo que hizo a Serena fruncir el ceño.

Realmente no sabía en que tono explicarle a sus amigas la gravedad de las cosas. Respiró con fuerza como si estuviera utilizando todo su autocontrol para no reaccionar de la manera brusca que había ocupado minutos antes.

- Ya es de noche y tenemos que ir a casa, al menos para tranquilizar a nuestras familias. Además ¿que pasa si no volvemos a tiempo para la escuela? Hay que pensar en un plan-

Eso era algo en lo que Serena ni siquiera había pensado. Guardó silencio.

- Amy tiene razón. Resolvamos eso primero y reunámonos dentro de…- Rei miró su reloj de pulsera -¿una hora?. Será tiempo suficiente para hacer lo que sea que debamos hacer para partir esta noche-

Eso quería decir que cada una tendría que arreglárselas como pudiera para salir de casa. Cuando de estas situaciones se trataba era válido cualquier reunión improvisada para estudiar, piyamada para apoyar a alguna amiga con depresión, escapada de casa a hurtadillas o mentira piadosa que se les pudiera ocurrir para cumplir con el cometido. Serena volvió a sentarse en la cama. No podía luchar ante lo obvio y lo obvio era que a los ojos de sus padres y parientes, eran chicas menores de edad que no podían estar fuera de su casa toda la noche sin que la policía las estuviera buscando por presuntas desgracias.

A veces odiaba esa dualidad con la que se tenía que enfrentar en ciertas ocasiones. Guerrera y chica adolescente no eran una buena combinación en ese momento. Necesitaba esa libertad de acción que curiosamente en ninguna de sus dos facetas tenía por completo. A veces era su propia misión como salvadora quien la limitaba y otras, como en esta ocasión, su fragilidad y mundana vida terrenal le impedía ir en busca de personas inocentes heridas sin razón aparente.

Y Serena no podía pensar en una persona más inocente que Sura. Más que nada su prisa y su desesperación por acudir a Kimokku era por ella. No podía asegurarlo con certeza y no lo comentaría mientras estuviera absolutamente segura, pero había algo…un presentimiento, una luz, calidez…algo que no podía describir con palabras pero que tampoco podía pasar por alto. Cerraba los ojos y simplemente lo sentía…un susurro de auxilio, una oración de socorro. Un soplo agónico, débil y entrecortado que le partía el corazón. Alguien le estaba llamando, alguien le estaba invocando en silencio y Serena no podía ignorar ese clamor ni en el mundo físico ni en el espiritual. Quería convencerse o más bien quería creer que se trataba de Sura.

Mina se acercó a la cama y se agachó al ver lo acongojada que se encontraba Serena.

- Iremos a nuestras casas y enseñaremos la cara un rato. Aprovecharemos de contarles todo lo sucedido a Luna y Artemis y quizás incluso puedas contactarte con Seiya ¿acaso no quieres que nos acompañe?-

Por supuesto que Serena deseaba eso con todas sus fuerzas, sobretodo después de comprobar las escenas dantescas que de seguro tendría que volver a revivir al llegar a Kimokku, necesitaría de él y de su apoyo estaba claro. Necesitaría también de su mejor amigo Yaten todo el tiempo e incluso necesitaría de Taiki. Y por descontado, ellos tenían que enterarse de lo que había ocurrido en su antiguo planeta. Pero recordó lo que se estaba viviendo en el apartamento de los Kou. Ellos estaban lidiando con su propia vida, la vida que había comenzando cuando dejaron atrás su existencia en Kimokku. Ellos no eran guerreros, lo habían sido en el pasado pero ahora, como habitantes de la tierra solo formaban parte de los miles de terrestres, que al igual que Thomas, se debían de mantener ajenos a los peligros que se alojaban al exterior de la tierra. No se trataba de una cuestión de exclusión, era más bien proteger a quienes amaban. Y estaba segura que sus amigas pensarían lo mismo.

- No…- susurró Serena luego de meditarlo- ellos deben de mantenerse aquí en la tierra a salvo… sé que querrían ayudar, que insistirían en ir con nosotros si lo supieran pero…-

Le costaba reconocer que la presencia de los hermanos Kou no les beneficiaba, especialmente en presencia de Darien, pero Serena sabía que su determinación era la mejor, era lo correcto. En esta ocasión era conveniente hacer a un lado a Seiya, Yaten y Taiki para cuidarlos. Mina asintió pues la entendía perfectamente.

- Está bien Sere estoy de acuerdo. En cuanto volvamos podremos informales de todo, pero por su seguridad es mejor que no participen-

Y Mina había dicho eso sabiendo que el mensaje tendría que ser recibido por Thomas. Él era tan humano como los demás chicos y por lo tanto vulnerable. Que él se quedara en la tierra estaba implícito desde el principio pero Mina no perdía nada con recordárselo.

- Es hora de marchar- dijo Darien hablando impaciente- los llevaré a su casa y en una hora nos veremos en casa de Rei-

Se puso de pie sin esperar a que los demás lo hicieran. Salió de la habitación en dirección a la puerta. Sentía que mientras más tiempo permanecía encerrado ahí la vida de personas inocentes se perdía.

Los demás se quedaron mirándose unos con otros y lentamente se pusieron de pie para seguir a Darien. El plan había comenzado a gestarse.


Serena llegó a su casa y se encontró de lleno con su familia cenando. Al principio había tenido la idea de sacarse el uniforme, vestirse con ropa más cómoda, hablar con Luna y partir pero no pensó que su familia aún estaría dando vueltas por la casa. Al parecer la habían esperado a ella para comer así que no pudo librarse del momento familiar. Serena amaba a su familia pero en esos momentos realmente no tenía tiempo ni disposición para responder a las preguntas de sus padres y las bromas de su hermano.

Contestó como pudo sus dudas acerca de la escuela sin despertar sospechas. Inventó la trama de una película que en realidad nunca vio para así al menos dar más credibilidad a su ausencia durante toda la tarde. Si su padre no le hubiera preguntado acerca de cómo había estado la película jamás se habría acordado que había llamado a su casa horas antes señalando una ida al centro comercial, que en realidad nunca se hizo así que agradeció a su mente por reaccionar tan rápido.

Comió como pudo de la deliciosa cena de su madre y para no levantar sospechas se repitió un trozo de pie de manzana con una sonrisa en los labios, aunque en realidad apenas sí podía digerir alimento. Cuando al fin la cena terminó y su madre levantó la mesa, su padre encendió la televisión y su hermano fue prácticamente obligado a ayudar en la cocina secando platos, Serena pudo al fin respirar en paz. Subió a su recámara a toda velocidad y antes de entrar recargó la frente en la puerta con un pensamiento atravesándole la cabeza. Odiaba reconocerlo pero realmente se estaba volviendo una buena mentirosa.

Cuando abrió la puerta lo primero que vio fue su tentadora cama esperándole para pasar una buena noche, la noche que se merecía. Pero no la noche que tendría.

Suspiró resignada y luego de deshacerse de su uniforme, tomó una toalla y caminó al baño para darse una ducha rápida. Ya bajo el agua caliente Serena tuvo los primeros minutos de privacidad del día. Sabía que serían pocos pero los necesitaba como al mismo oxígeno. Tenía que recuperarse de todas las impresiones vividas en el día. Necesitaba de esa tranquilidad que solo obtenías estando contigo mismo. Los utilizó para pensar, para hablar en voz alta, para maldecir, para llorar. Y aunque increíble que pudiera parecer incluso le quedó tiempo para reír. Simplemente no podía creer que su único momento relativamente divertido del día había sido con Lucio. También uso esos valiosos minutos para dejar a un lado todas las cosas de las cuales no se podía hacer cargo en ese momento; Lucio y Seiya eran parte de esa lista así que las empujó muy lejos de su mente. Cuando cerró la llave del agua caliente lo hizo con un gusto amargo. Si hubiera tenido un poco más de tiempo habría llenado la tina y se habría sumergido en ella hasta que los dedos de los pies se le vieran tan arrugados como pasas, pero justamente tiempo era de lo que carecía.

Se envolvió en la toalla y caminó con prisa hacia su habitación.

Cuando salió del baño se encontró con Luna sentada sobre su cama. Ambas se miraron a los ojos y cuando Serena soltó un suspiro lastimero ya no hubo necesidad de preguntarle si estaba todo bien. Obviamente algo no lo estaba.

- ¿Qué ha sucedido?- preguntó la gatita con voz grave

Mientras Serena elegía que prendas usar para la noche, hizo un resumen de lo ocurrido y cuando ya estaba vestida por completo se dejó caer en la cama. Luna estaba sin palabras para cuando Serena terminó de hablar.

- Y eso es más o menos lo que sabemos. Por eso es que tenemos que partir lo más pronto posible pero las chicas tuvieron la idea de visitar nuestras respectivas casas primero-

- Pues fue una acertada decisión- respondió Luna aún sorprendida por las no tan buenas noticias.

Serena asintió.

- Cuando vuelva tendré que brincar por el balcón o algo así…si es que logro hacerlo antes de que amanezca. De lo contrario será mi fin-

Luna pudo darse cuenta de lo contrariada que estaba. Serena tomó entre sus manos un pantalón sencillo y un sweater y los lanzó hacia la cama.

- Me incomoda tener que comportarme como una fugitiva…-

- No te preocupes por eso- le respondió Luna tranquilizándola- Deja una nota escrita en donde le avisas a tu mamá que te has ido más temprano a la escuela para terminar una tarea, te llevas tu uniforme y todo lo demás. Estaré esperando por ti toda la noche y cuando ya se acerque la hora de ir a la escuela y tu aún no apareces, pues dejaré la nota sobre la mesa para que la vea. Así cuando suba a tu habitación no se sorprenda al no encontrarte-

Serena alzó las cejas. Al parecer Luna lo tenía todo planeado incluso antes de que le contara la historia completa.

- ¡Vaya! No sabía que tenías el espíritu de una adolescente rebelde-

Luna se sonrojó mientras Serena se vestía.

- Lo cierto que me has sacado un peso de encima. Gracias Luna-

La gatita asintió para luego volver a verse preocupada.

- ¡La situación que me has relatado es terrible! sin precedentes a lo menos en esta era de paz-

Serena se aseguró de que los cordones de sus zapatillas estuvieran bien ajustados, lo que menos quería era caerse en medio de la operación rescate. Era evidente que los tiempos de paz estaban casi a punto de sufrir un estancamiento.

- ¿Y de Haruka, Michiru, Setsuna tienes noticias? ¿También ellas…?-

Serena negó aunque en realidad no lo sabía.

- No se nada de ellas, solo lo que Hotaru nos confidenció pero espero que llegando a Kimokku podamos enterarnos de algo más. Estoy convencida de que los dos sucesos están relacionados-

Aunque en el fondo Serena no perdía la esperanza de que las guerreras hubieran encontrado refugio en ese mismo planeta. Era con lo que contaba. Luna saltó hacia el piso y caminó de un lado a otro. Era una situación extremadamente delicada. Con las guerreras exteriores desaparecidas el universo y en especial la tierra serían blancos fáciles de alcanzar, después de todo era el hogar tanto del Príncipe del planeta azul como de la soberana de la Luna. Cualquier alma codiciosa y con deseos de hacerse de un poder ilimitado podría intentar llevar a cabo planes malignos.

- Darien debería haberse acercado a ti con antelación desde el momento en que Hotaru se lo comentó-

- O yo podría haberme dado cuenta antes que algo no andaba bien…-

El tono con el que Serena dijo eso hizo presumir a Luna lo que ya estaba intuyendo. Saltó esta vez a las piernas, sorprendiéndola.

- Esto no es tu culpa, lo sabes ¿verdad?, tú no puedes predecir el futuro. Cosas malas suceden todo el tiempo y no puedes estar sobre todas ellas. Acabaría contigo-

Serena sabía que las palabras de Luna eran ciertas. Thomas se lo había dicho antes y estaba convencida de que sus amigas no la responsabilizaban por aquello pero a pesar de todo eso la idea de que podría haber hecho algo más y mitigar siquiera un poco del daño causado era un pensamiento que la perseguía. Al notar el silencio de Serena, Luna se hizo ver no solo seria, sino que honesta y dura.

- Tú eres poderosa y posees cualidades que nadie en el mundo tiene, pero no eres Dios. Hay cosas que no dependen de ti y mientras más rápido lo asumas mucho mejor para todos y especialmente para ti-

Quizás Luna tenía razón, quizás estaba pasando sentir culpa a un nuevo sentimiento: el querer controlar todo a su alrededor ¿Acaso estaba pecando de soberbia? ¿Acaso su buena voluntad se estaba interpretando como algo más? tal vez debería comenzar a prestar un poco mas de atención y creer cuando sus amigos le decían que ella no era la culpable. Lamentó no haberlo hecho con Thomas, quien solo había pretendido hacerla sentir mejor, así como lo estaba haciendo Luna. Serena finalmente le sonrió para tranquilizarla y acarició su pequeña y cálida cabecita. Su entrañable compañera solo buscaba su paz mental.

- Conozco mis límites Luna y créeme, sé mucho más de aquellas cosas que no puedo hacer de aquellas que sí están a mi alcance…pero sí tengo algo claro. Thomas me ayudó a verlo-

Serena volvió a sonreír un poco retraída.

- Muchas veces me da pudor oírlo, no porque no lo crea sino porque es difícil reconocer que eres…especial. Pero sé algo, algo de mí-

Alzó la vista y Luna pudo ver aquello que en ocasiones la transportaba al pasado. A un pasado glorioso y de ensueño; mágico pero real.

- Soy luz y esperanza. Brindar esas dos cosas sí está en mis manos. Por eso es que iré hasta allá y haré que mi resplandor de paz y calidez a quien lo necesite-

Era la primera vez que Luna le oía a Serena hablar de esa manera de sí misma, con tanto orgullo, con tanto gusto de ser lo que era. Era la primera vez que a Serena se le oía honrada de ser la Princesa de la Luna.

- Así-respondió Luna conmovida- es como habla alguien que sabe lo que vale. Piensa así y no de otra forma, te dará fuerzas cuando creas que te abandonan-

- Solo estoy tratando de no desmoronarme Luna, es lo que cualquier persona haría-

Un consejo que a Serena le sería muy útil próximamente. Con una última caricia Luna saltó lejos de Serena para que ésta terminara de arreglar un pequeño bolso con implementos básicos. Luna volvió a enfrascarse en sus propios pensamientos. Tenía miles de preguntas que hacer a Serena pero sabía que no tenía tiempo para eso así que prefirió elegir una de las más importantes.

- ¿Quien podría haber hecho algo así? ¿Atacar un pueblo pacífico…? Con que motivo…-

Serena amarró su bolso y lo dejó a un lado de la cama. Juntó sus manos y sobre ellas recostó su cabeza.

- Cuando no sabía cuan grande era todo esto, estaba más confundida pero ahora…-

Abrió los ojos y volvió a sentir ese miedo penetrante y paralizante que pensó no volvería a sentir nunca más.

- Ahora estoy casi segura Luna. Esto no es una coincidencia ni un error-

Se puso de pie y se aferró a su medallón tan fuerte que las uñas se le resintieron debido a la presión. Incluso decirlo en voz alta le hacia temblar.

- Creo que esto es obra de una sola persona. Creo que Alphonse está vivo y ha vuelto para vengarse-


Serena caminaba con prisa mientras repasaba mentalmente su huida de casa. Había bajado minutos antes de partir para despedirse de su familia y señalarles lo cansada que estaba por lo que se dormiría pronto. Esperaba que su mamá no entrara a la habitación, de ser así se encontraría con una gran sorpresa o dadas las circunstancias con la ausencia de una. Ella.

Ajustó su bolso en la espalda y de veras rezó para que su mamá no sospechara de la nota que había dejado a cargo de Luna si es que no alcanzaba a volver antes del amanecer. A pesar de sus actos se obligó a dejar atrás el remordimiento. En este pequeñísimo caso el fin justificaba los medios.

Aunque el despedirse de sus padres para no despertar sospechas solo había sido una de las razones. Cada vez que salía de casa para cumplir con su labor de guerrera cabía la posibilidad de que no volviera…no quería pensar en eso pero al menos tendría el consuelo de ver la sonrisa de sus padres por última vez.

Cuando dio vuelta en la esquina y perdió de vista su casa se sintió un poco mejor. Tal vez era cierto aquello que decían…ojos que no ven corazón que no siente.

Trotó a un paso llevadero para entrar en calor y además para cruzar lo más rápido posible aquellas zonas oscuras que no le otorgaban ningún tipo de tranquilidad. Para Serena la oscuridad era sinónimo de desconfianza y muy malos recuerdos. Recuerdos que temía, volverían a resurgir muy pronto. Porque si su corazonada era cierta y Alphonse volvía a escena sus días de seguridad llegarían a su fin. Tenía muy claro el tipo de obsesión que ese tipo sentía por ella, una obsesión que lo había llevado incluso a vulnerar sus pensamientos más íntimos…y algo más.

Serena miró por sobre su hombro para comprobar que seguía a salvo. Por el momento eso era así pero ¿Por cuánto tiempo más?

Afortunadamente la entrada de la casa de Rei apareció minutos después y finalmente Serena pudo ralentizar el paso. Se detuvo ante el primer escalón cuando vio a Darien sentado en él. Estaba con la cabeza un poco agachada y tenía los ojos fijos en sus manos. Cuando oyó que alguien se acercaba alzó la vista. Se quedaron así un par de segundos hasta que Serena decidió sonreírle un poco.

- Supongo que no he llegado tarde ¿verdad?-

Realmente quería cumplir en esta ocasión. Darien observó su reloj con lentitud.

- Apenas han transcurrido cuarenta y cinco minutos desde que nos separamos-

Serena asintió conforme. Era casi un record para ella. Seguramente Darien también lo había notado pero las cosas no estaban como para hacer esos tipos de comentarios.

- ¿Llevas mucho tiempo aquí?-

- Llegué hace unos diez minutos. Le conté a Hotaru todo lo que sabía, ahora pienso que tal vez no haya sido buena idea-

Darien se veía un tanto… más serio de lo normal. Serena se acercó un paso.

- ¿Ella está bien?-

Guardó silencio un momento mientras las líneas de expresión de su frente aparecían y desaparecían conforme los pensamientos que cruzaban su mente.

- El no saber de sus amigas la tiene muy triste y sensible. Incluso las noticias acerca de la Princesa Kakkyu y Sura le afectaron mucho-

Serena asintió casi imperceptiblemente

- Quizás…quizás debas quedarte aquí para ella. Tal vez tiene temor de que tú tampoco vuelvas y es normal que se sienta así-

Y Darien sabía que eso era así, sin embargo Hotaru no le había dicho nada. Le había deseado buena suerte con una tibia sonrisa. Era tan valiente y estaba tan orgullosa de ella… pero su apretado abrazo le había transmitido todo aquello que se reservó internamente. Darien tenía toda la intención de ayudar a quienes estaban en apuros pero lo cierto es que también tenía toda la intención de volver con Hotaru.

- Iré- y eso fue todo lo que Darien agregó.

Cuando Darien adoptaba su "modo pared" era prácticamente imposible dialogar con él así que Serena decidió no tentar al destino y echar a perder el cordial trato que estaban compartiendo ese día que ya terminaba.

- ¿Te parece si subimos?-

Prefería entrar a casa de Rei a que sus amigas llegaran y los vieran ahí solos en la oscuridad. No quería darle a Mina motivos para lanzar indirectas amorosas incómodas que la harían enrojecer. Darien asintió y uno al lado del otro comenzaron el ascenso en silencio.

Serena no sabía si era uno de sus tantos presentimientos que la habían estado bombardeando durante todo el día o simplemente estaba sufriendo algún tipo de síndrome del ex novio, pero no podía dejar de pensar que algo entre ella y Darien había sido derribado. No sabía que, no sabía como pero simplemente había algo que ya no sentía ahí. Lo que le dio el valor de hacer una pregunta que la tenía intrigada.

- ¿Darien?-

Él la miró de reojo-

- ¿Puedo hacerte una pregunta…digamos que personal?-

Honestamente Darien no sabía porque Serena le estaba pidiendo permiso. De todas maneras encontraría la forma de hacérsela incluso aunque no quisiera oírla.

- Si te digo que no ¿dejarás de preguntar?-

- Bueno…- susurró un poco sonrosada- yo…-

Darien farfulló algo ininteligible y puso los ojos en blanco. Serena entendió eso como una invitación a hablar. O al menos eso creía no estaba muy segura pero por las dudas se aprovechó de la ocasión

- Darien tú…tú…- se rió y tartamudeó un poco antes de continuar- ¿tú sientes algo especial por alguien…? ¿Por Sura por ejemplo…?-

Las facciones de Darien se congelaron por algunos segundos y se quedó quieto con cada pie pegado a un escalón diferente. Serena ocultó la mirada pegando la vista al suelo.

- Lo digo por como reaccionaste al enterarte de todo…te conozco y bueno…-

Serena no le quiso mencionar que lo había observando el día en el que se habían despedido de la Princesa Kakkyu y Sura. Había quedado con la impresión de que Darien había querido decir algo pero que finalmente prefirió dejarlo pasar. Pero no era solo eso. Era la manera en que la miraba…como si quisiera abrazarla todo el tiempo…no de una forma romántica o empalagosa, solo rodearla con sus brazos para que nada malo le pasara. Pero por alguna extrañísima razón cada vez que Serena estaba convencida de que Darien se acercaría a Sura y finalmente vería hacerse realidad su presentimiento, nada pasaba.

Era como si el cuerpo de Darien quisiera una cosa pero su férrea mente le ordenara hacer otra, algo muy típico de Darien. Él era un ser mayoritariamente racional y nunca dejaba de serlo aún en las situaciones más críticas, pocas veces se le veía vacilante. Cuando Sura estaba frente a él era una de esas ocasiones.

- Ella- susurró Darien muy por debajo del ruido que se oía en el ambiente. Serena tuvo que acercarse para poder oírle mejor- ella me recuerda mucho a ti-

Serena se arrepintió en ese mismo instante de haber preguntado tal cosa.

- Hace que te recuerde… de una manera no dolorosa-

Ni siquiera supo porque le contestó con tanta honestidad. Cuando reparó en ello las palabras ya habían salido al exterior. Serena levantó la vista de sus pies con mucha suavidad, sabiendo que los ojos de Darien ya estaban fijos en su rostro.

- Cuando la veo… es como ver un fantasma del pasado. Tiene la misma fragilidad y la misma inocencia que había antes en ti. Veo en Sura una imagen de ti que no me lastima. Una Serena que aún no era capaz de hacer el daño que me hizo-

Y ahí estaba. La cruda verdad. La razón por la cual Darien se comportaba así con Sura. Todas las cosas de alguna manera siempre decantaban en el mismo sitio. Ella y Darien. A Serena se le vino encima una oleada de nostalgia y se sonrojó al encontrarse sus miradas un instante.

- Yo no quería que…- murmuró más apenada que antes

- Si vas a comenzar con el discurso de que no pretendías hacerme daño, ahórratelo-

Darien reanudó su marcha con Serena siguiéndole de cerca. Casi se tropezó intentando alcanzarlo.

- Yo no quería que hablaras de algo incómodo ¡A eso me refería!-

Bufó sin darse la vuelta. Había logrado ponerlo de mal humor.

- ¡Solo pensé que te gustaba!- exclamó Serena con los puños apretados. Se volvió a sonrojar al oírse a sí misma gritar de esa manera- no sabía que una chica que luce igual a mí te haría sentir así-

Darien se dio la vuelta con lentitud. Al encontrarse dos escalones sobre Serena su altura era mucho más que considerable. De pronto Serena se sintió ínfima ante él.

- Ustedes no son iguales. Son diferentes…tú eres diferente-

- Diferente como…- murmuró Serena mientras subía un escalón más.

¿Por qué Serena siempre le hacía esto? ¿Por qué tenían que acabar hablando de sentimientos, de él, de ella? removiendo el pasado, enredando el presente, reviviendo un futuro del que ya no existían ni las huellas. A pesar que entre ellos ya no había más que una relación tirante y complicada Serena tenía la manía de exigirle siempre más. Más de lo que él podía darle. Estar cerca de Serena lo dejaba exhausto y sin embargo jamás se había negado a responderle cualquier tontería que se le ocurriera saber. Especialmente cuando lucía así de desvalida… ¡Dios como detestaba todo esto!

- Tú ya no necesitas a nadie para que te diga que lo estás haciendo bien, porque lo sabes. Sabes que podrías haber organizado la misión tú sola sin la ayuda de tu madre o que perfectamente podrías haber viajado a Kimokku sin mi o sin tus amigas e igualmente habrías vuelto airosa. Antes te rodeabas de tus seres queridos para apoyarte en ellos, hoy lo haces…-

Se le vio confundido y hasta un poco divertido. Serena no supo que parte de todo lo que había dicho era graciosa.

- No se por qué lo haces- concluyó al fin- Supongo que es porque no te gusta la soledad, eso posiblemente nunca cambiará. Pero ya no necesitas de la fuerza de los demás. Eres lo suficientemente fuerte como para hacer todo sola-

¿Eso era un cumplido o era algo malo? a esas alturas Serena estaba bastante confundida. ¿Sura era una mejor versión de su yo presente? ¿O ella misma se había transformado en una versión mejorada de su yo pasado? ¿Sura representaba lo bueno o lo malo de ella?

- Eso es lo que te diferencia de Sura-

Darien logró sacarla de su trance, con su voz alta y retumbante. Serena frunció el ceño e intentó sacar una rápida conclusión de la conversación.

- Así que…yo soy dura y Sura no-

Darien casi pudo admitir que la simplicidad con la que Serena resolvía las cosas se sumaba a la lista de cosas que hacían soportable tenerla a un metro de distancia. Le sonrió de manera sencilla, de manera sincera. A Serena le pareció que el pasado se instalaba sobre ellos una vez más.

- Ella se ve tan indefensa e ingenua como tú en tus primeros días- volvió a repetir como hace un rato

Serena subió un escalón más para quedar a una altura relativamente similar a la de Darien. Sabía que no tenía ninguna necesidad de hacerlo, que muy probablemente no era conveniente valía la pena cuando Darien volvía a lucir esa mirada que la hacía viajar en el tiempo.

- Y por eso es que te ves como si pudieras sostener al universo con tus manos por si se cayera sobre ella-

- Supongo que los viejos hábitos son difíciles de dejar atrás-

A Serena se le encogió el corazón al oírle hablar así ¿Cómo era posible que después de todo lo que había sucedido entre ellos Darien aún siguiera mirándole con ese candor? ¿Qué aún contemplara protegerla ante todo? No lo entendía y no se lo merecía.

Serena se llevó la mano al corazón y le sonrió con gratitud.

- Gracias-

- No veo por qué-

Pero Serena sí lo veía. No solo le estaba agradeciendo por la plática. Le estaba agradeciendo por…por ¿amarla? Incluso ella se sentía confusa.

- Por ser tan honesto conmigo. No lo merezco- confidenció

- Ciertamente no lo mereces-

Y la burbuja se reventó así de rápido. El momento especial se terminó pero no así la camaradería entre ellos. Darien le hizo un gesto para que ella avanzara así que Serena dio un paso más y ambos subieron a la par.

- ¿Quién es Lucio?-

Serena prácticamente escupe los pulmones debido a un imprevisto ataque de tos. Sus mejillas se tiñeron de rubor tanto por la tos como por la bomba que Darien había lanzado sobre ella. ¿Acaso había oído mal?

- ¡Disculpa que!- intentó responder con gracia aunque no pudo ocultar el timbre de voz alterado y la risita ridícula que vino después, acompañado de un rubor tenue que no pasó desapercibido para el chico.

- Vaya- susurró Darien con franca sorpresa- No esperaba esa reacción-

- Como sabes de…de…- ni siquiera pudo pronunciar su nombre. Apenas si había podido comportarse medianamente en calma y con resultados nefastos. Pensar en Lucio era algo que la inquietaba, por eso mismo lo había empujado fuera de sus pensamientos. Hasta ese instante. Darien en tanto estaba un poco más que intrigado con el tartamudeo involuntario y como el cuerpo de Serena se había tensado al oír el nombre de ese chico. No había olvidado lo ocurrido el día de la reunión y ya que Serena estaba jugando a la detective privado él también podría darse ese gusto.

- Ese día de la reunión, cuando todo acabó y te desplomaste en el suelo, tuve que cargarte hasta el vehículo del novio de Mina. Hablaste varias cosas, entre ellas de un tal Lucio-

Serena no pudo evitar enseñar una mueca de desagrado tanto por haber sido rescatada como por enésima vez por su ex ex novio, como por la imposibilidad de mantener la boca cerrada aún estando en coma.

- Tengo que dejar de hablar dormida…-susurró con molestia

- Dijiste que se parecía mucho a mí- en realidad ese era gran parte del por qué a Darien le despertaba curiosidad el tema.

- ¿Dije eso?- preguntó Serena sintiéndose y viéndose aún más mortificada, si eso era posible. No respondió. Darien le dio un vistazo pues pensó que Serena le estaba ignorando pero al comprobar su semblante serio y un tanto reflexivo se dio cuenta que estaba enfrascada en algún desconocido pensamiento.

- ¿Es ese chico con el que estabas a la salida de tu escuela?-

¡Diablos! ¡Darien siempre se encargaba de saberlo todo! y pensando un poco más en el asunto…a excepción de Thomas y Rei, Darien era la única persona que sabía de la existencia de Lucio. Es más, le había visto aún cuando Serena casi habría apostado a que Darien apenas sí había reparado en su presencia. Al parecer había intuido todo mal mientras que el chico que la miraba con cautela se había encargado de unir todas las piezas con molesta precisión. Había sido atrapada en su propio juego.

- No veo cual es el parecido entre él y yo-

Por fuera ninguna- pensó Serena. Salvo por la altura quizás y el color de su cabello pero en todo lo demás… Lucio parecía la versión oscura de Darien, si eso era posible. Por lo que pudo captar la similitud no le había hecho nada de gracia a su ex ex ¡Pues que se lo aguantara por chismoso!. Serena ocultó una sonrisa malévola. Casi podía apostar a que Lucio tampoco habría reaccionado digamos que "feliz" si es que ese chico era capaz de experimentar ese sentimiento.

-No me refería al aspecto físico- respondió al fin Serena, luego de reflexionar varias posibles respuestas. Al parecer la verdad era la única posible- o al menos eso creo, más bien él tiene algo que…-

Soltó una sonrisa misteriosa que hizo a Darien voltearse.

- ¿Que pasa?- preguntó más intrigado aún

Serena se mordió una uña con excesivo ímpetu ¿Por que de todas las personas a las cuales apreciaba era justamente Darien con quien podía hablar con honestidad?

- Es curioso que diga esto después de lo que platicamos. Él tiene algo que me recuerda a mucho a ti-

Los pies de Darien volvieron a congelarse. Serena dio dos pasos más para quedar esta vez delante del chico.

- ¿Ah, si?- preguntó casi en un susurro

Serena asintió repetidas veces. De todas maneras Darien ya lo había oído de su propia boca, solo que no sabía la verdadera explicación.

- De hecho hablar con él es muy similar a platicar contigo-

- ¿Y como es eso?- volvió a preguntar en el mismo tono

Serena se cruzó de brazos y alzó una ceja.

- Como si no quisiera platicar conmigo en lo absoluto-

Sorprendente. Ese pequeño comentario había hecho sonreír al Príncipe de la tierra de la manera en la que Serena recordaba. Con sencillez, simplicidad y ternura. La burbuja los había vuelto a capturar.

- Quizás no le caes bien- dijo Darien sin ningún tipo de insinuación destinada a hacer sentir mal a Serena. Lo entendió tan solo como un comentario. Algo que también ella había pensado.

- ¡Oh si, ese es un hecho!- exclamó Serena con gracia- pero hay algo más…-

Darien miró hacia el suelo como si no quisiera que Serena viera lo que sea que estaba pasando por su cabeza y se reflejaba en sus ojos.

- O quizás- dijo al rato aún con la vista baja- alguien muy parecida a ti le rompió el corazón. Esa es razón suficiente como para mantenerte muy alejada-

Alzó la vista mientras Serena mantenía la boca ligeramente abierta como si quisiera agregar algo a lo dicho por Darien o simplemente estuviera intentando ingresar aire a su pecho. No lo supo con certeza.

- Al menos es razón suficiente para mí-

A Serena muy pocas veces le gustaba rememorar los últimos días en los que había estado con Darien. Para ella, su verdadera vida había comenzado en el instante en el que había decidido ir por Seiya y no en el momento en el que había destrozado la de Darien. Le costaba reconocer que esos dos hechos estaban tan ligados entre sí que la línea que los separaba casi era inexistente. Pero ahora, viendo a Darien, contemplando su tristeza, Serena deseó con todas sus fuerzas haber hecho las cosas de manera diferente. Tal vez el resultado habría sido el mismo y su relación con Darien no habría prosperado pero si tan solo hubiera sido sincera el término no habría sido tan espantoso y terriblemente desgarrador como lo había sido para Darien. Serena se había equivocado tantas veces pero ningún error le hacía sentir tanta culpa como el daño que le había provocado a Darien. Haría lo que fuera por enmendar esa mentira. Su primera gran mentira. La que había cambiado todo.

- Darien- le llamó con voz estrangulada- se que la forma en que manejé lo nuestro fue la peor de todas y que pedirte perdón nunca bastará. No lo hago para sentirme mejor…lo hago por que es lo que mereces. Cada vez que te veo…no me importa humillarme y no me importa lo que creas o no… te pediré perdón cuantas veces sea necesario hasta que comprendas que el error que cometí nunca me lo perdonaré-

Serena miró hacia un lado mientras se secaba disimuladamente una lágrima escurridiza.

- Por eso es que no espero tu perdón. Por que ni yo misma puedo perdonarme por el dolor que te causé-

Era la primera vez Serena le reconocía abiertamente su sentimiento de culpa. Siempre pensó que pidiéndole perdón Serena efectuaba una especie de expiación pero ahora… Darien estaba convencido de que el remordimiento de Serena sería su regocijo pero en cambio ya no se sentía tan bien como imaginó. Aunque le costara reconocerlo y aunque no lo expresara en voz alta, ver sufrir a Serena ya no era su propósito. Parece que Serena no era la única que había cambiado en tan corto tiempo, él también notaba su propio cambio.

- Si me hubieras contado esto hace un par de meses probablemente habría reaccionado de la misma forma en que lo he venido haciendo todo el tiempo-

- ¿Y ahora?- preguntó Serena abrazándose a sí misma

Prefirió reservarse la respuesta para otro momento y hablar de otra cosa.

- Lo que estás haciendo por Hotaru… es muy significativo para mí-

El intempestivo giro en la conversación confundió un poco a Serena pero rápidamente se adaptó. Darien era un especialista en pasar de un tema a otro sin dar aviso.

- ¡Oh!- exclamó Serena recomponiéndose- yo...eso…no es nada. Aprecio mucho a Hotaru-

Darien comenzó a subir los últimos escalones que llevaban a la casa de Rei y Serena, quien estaba un poco más arriba le esperó para unírsele. La vio cabizbaja y con el ceño ligeramente fruncido. Darien suspiró no escondiendo su hartazgo.

- No se si esto te sirva de respuesta pero…-

Se rascó la barbilla mientras casi podía vislumbrar las luces de la casa de Rei.

- Supongo que siempre serás la mujer que acabó con la vida que esperaba tener, eso no lo olvidaré-

Miró de reojo a Serena quien asentía en silencio.

- Pero además serás la mujer que al menos intentó salvar la de las personas más importantes para Hotaru. Eso para mí tiene un valor extra-

La boca de Serena no pudo evitar dibujar un "oh". No dijo nada. Sabía que agregar algo estaría de más. Tuvo que refrenar unas ganas casi incontenibles de saltar y sonreír. Era como si ella y Darien hubieran dado un paso más hacia una relación un poco más normal. Eso la llenaba de dicha.

En silencio se encontraron con la casa de Rei. Las luces estaban encendidas pero como no se habían encontrado con nadie más en las escaleras, seguían siendo los primeros en llegar. Se quedaron allí en la oscuridad de la noche a una prudente distancia uno del otro mientras sopesaban la plática que habían mantenido.

- También dijiste- dijo Darien mirando hacia el cielo ligeramente estrellado- también dijiste que ese chico- Lucio- buscaba algo…como yo cuando me conociste-

Definitivamente Serena tendría que trabajar en controlar su verborrea. Simplemente había escupido en la cara de Darien todo lo que había estado pensando secretamente.

- ¿También dije eso?- murmuró lastimeramente mientras volvía a sonrojarse- ¡pero que bocota que tengo!-

Una pequeñísima sonrisa cruzó por el rostro de Darien, para volver a concentrarse en el tema que estaban tratando.

- ¿Ya averiguaste que buscaba?-

- No-

Asintió.

- ¿Crees que sea importante?- preguntó Serena un poco más cerca.

No sabía como responder a eso. No tenía idea de lo que Serena se traía con ese tipo.

- Si piensas en ello aún estando dormida es por que también crees que hay algo ahí-

Serena miró como dentro de la casa de Rei había movimiento. Quizás los había oído fuera así que no tendrían mucho tiempo más a solas. Y extrañamente quería aprovecharlo al máximo.

- Siento que lo conozco…ya sabes- hizo un gesto con el dedo pulgar- de antes-

Darien alzó las cejas nuevamente sorprendido.

- Yo no lo conozco. Aunque no puedo asegurar que tú no lo hiciste. No estábamos juntos todo el tiempo-

A pesar de que los recuerdos del pasado Milenio de Plata eran usualmente borrosos e imprecisos, Serena estaba bastante segura de que una vez que conoció al Príncipe Endimion eran muy pocas las veces en las que habían estado separados. Así que si él no había visto a Lucio o alguien parecido a Lucio, probablemente ella tampoco.

- No creo haber sido la Princesa de la sociabilidad…siempre estaba acompañada por mis escoltas y guerreas. Nunca conocí a otro chico que no fueras tú así que…-

Una sonrisa de Darien la sacó de abruptamente de la plática. Casi por reflejo también sonrió.

- ¿Qué?- preguntó un poco ofendida pero no pudiendo ocultar también una mirada divertida al notar a un Darien más o menos parecido a lo que ella recordaba- ¿te da gusto saber que mi vida social era nefasta?-

Él metió las manos a sus bolsillos y disminuyó un poco la alegría de su rostro pero aún conservando un trazo de gozo.

- No- respondió mirándole fijamente- pero me da gusto saber que al menos en esa vida yo fui el único chico en el cual posaste tus ojos-


El viaje hacia Kimokku no duró demasiado. La energía de Serena más la de Darien unidas eran suficientes como para acortar el tiempo que permanecerían vagando en el espacio. Eso era algo importante pues al no tener mayores antecedentes del responsable del ataque al planeta de las flores lo mejor era prevenir cualquier oportunidad que tuvieran de encontrarlo en un territorio que les era desconocido. Las guerreras de la Luna habían tomado precauciones y protegerían a Serena con su propia vida de ser necesario pero siempre era mejor disputar las batallas teniendo la certeza de con quien se luchaba, así que mientras no supieran de el o la persona responsable, lo mejor era ser cautelosos.

Serena se había prometido a sí misma que no lloraría más. Sabía que lo que encontraría en Kimokku sería muy malo pero con lágrimas no solucionaría nada. Además así no sería de ayuda y lo que anhelaba más que nada en el mundo era poder ayudar…

Incapaz de darse por vencida, Serena aún tenía la esperanza de haberse equivocado. Tal vez era demasiado optimismo o tal vez se encontraba en un estado de negación pero su naturaleza le impedía dejar de creer. Así que se aferraría a ello con fuerzas.

Como Serena era la única que había visitado Kimokku antes, tuvo que avisarle a sus compañeros de viaje en el instante en que divisaron la atmósfera del planeta. Así, fueron disminuyendo velocidad y en un par de minutos tocaron suelo.

El único lugar en el cual se le ocurrió aterrizar fue aquel jardín en el que lo había hecho la primera vez. Estaba dentro del castillo y les ahorraría el paso por el pueblo. Cuando abrió los ojos divisó muy fugazmente el pequeño lago que le rodeaba, pero la oscuridad era un poco aplastante, ni el brillo de las estrellas era capaz de combatirla.

Encontrándose ya todos en tierra pudieron liberar la tensión del viaje.

- ¡Vaya! con que este es Kimokku- dijo sailor venus dando un vistazo general- la verdad es que no veo mucho pero se siente un lugar cálido-

- Lo es- respondió sailor moon intentando orientarse- hay flores en cada rincón y su aroma es embriagador. Con la luz del día puedes ver sus colores y sus formas-

- Yo en cambio huelo algo más…- susurró sailor mars mientras olisqueaba el ambiente

La mirada de Serena se concentró hacia el oeste

- Humo- dijo sailor Mercury- aquí hubo fuego-

Los recuerdos de Serena surgieron de inmediato.

- Había columnas de humo, las fogatas llegaban muy alto y…-

La garganta se le apretó.

- Tenemos que apresurarnos y encontrar la entrada del castillo- dijo sailor Júpiter interrumpiéndola-

Todas las sailors asintieron y se aprontaron a seguir a sailor moon.

- ¡Alto!- exclamó una voz masculina desconocida

De inmediato las guerreras se aglomeraron frente a sailor moon, desplazando a ésta a la retaguardia.

Tres hombres ataviados con armadura les interceptaron y les apuntaron con sus espadas.

- ¡Identifíquense extraños!- exclamaron con violencia

- Seguramente sintieron nuestra presencia al atravesar su atmosfera- susurró sailor Mercury-

Tuxedo mask caminó dos pasos hacia ellos con las manos ligeramente alzadas.

- No somos enemigos- les señaló con calma

- ¡Pues como podemos saberlo!- le respondieron desconfiadamente

Removiendo el antifaz de su rostro, tuxedo mask volvió a dirigirse a ellos.

- Soy el Príncipe Endymion, soberano del planeta tierra y éstas son guerreras de la Galaxia a la cual pertenece mi planeta. Están al servicio de la soberana de la Luna-

Serena, abandonando su lugar seguro, se presentó ante ellos con sencillez.

- Soy sailor moon guerrera de la Luna, por favor bajen sus armas. Hemos venido en paz-

En cuanto los guardias vieron su rostro, sus expresiones cambiaron de rudeza a máxima contemplación. No sabían como explicarlo pero simplemente tenía que tratarse de ella. Las historias eran ciertas, nadie más podía desprender esa calidez. Los tres hombres inclinaron sus cabezas en señal de respeto.

- Majestades, guerreras, no esperábamos su llegada- dijo uno de ellos aún conmocionado

- Disculpen nuestra reacción, pero la verdad es que…-

Serena se les adelantó y tomó la mano del sujeto que había comenzado a disculparse

- No lo sienta. Estamos al tanto de lo ocurrido y hemos venido a cooperar-

La mirada de los sujetos brilló con adoración. Era como si la seguridad hubiera vuelto a sus corazones. Tuxedo mask habló.

- Por favor condúzcanos al castillo y en el intertanto relátenos lo que sucedió-

Minutos más tarde todos caminaban en conjunto hacia el palacio real.

- No sabemos como comenzó. Solo nos dimos cuenta que algo andaba mal cuando vimos el fuego devorar las torres de vigilancia y luego oímos ese terrible sonido que venía del exterior-

- ¿Sonido?- preguntó sailor Mercury

- Como si golpearan la puerta principal con un enorme martillo. Los guardias que estaban ahí fueron aplastados cuando ésta hizo explosión o cuando intentaron detenerlo en realidad no lo sabemos muy bien-

Los ojos el sujeto, que no podía tener más edad que cualquiera de los hermanos Kou, brillaron de emoción contenida.

- Escuchamos las campanas de alarma y corrimos hacia el lugar de donde provenía el fuego. Cuando llegamos nuestros compañeros ya estaban caídos y mientras más avanzábamos…-

Serena lo sabía. Era como si estuviera escuchando su propia experiencia. Mientras más caminaba por el vestíbulo del palacio mayor era la destrucción y la tragedia.

- El pueblo, la demás gente ¿esta bien?-

La pregunta de tuxedo mask devolvió al guardia a la realidad. Asintió una vez.

- Afortunadamente la voz de alerta fue trasmitida a tiempo. El pueblo se refugió y no sufrió daños. En realidad…-

Se calló un momento y miró a sus compañeros como dirimiendo si revelar o no su observación.

- En realidad eso es lo extraño. Cuando la guerra contra sailor galaxia estalló todo el pueblo sufrió la devastación. Era claro que su fin era acabar con la gente de nuestro planeta pero ahora… fue como si su único objetivo fuera atacar el palacio y no dejar nada ahí. De todas maneras es una tragedia para nosotros-

Los tres hombres se detuvieron cuando las puertas del castillo aparecieron frente a ellos.

- Destrabaremos las puertas y luego podrán ingresar-

Trotaron hacia un costado, dejando a los recién llegados observando para uno u otro lado. Aún había algunas columnas de humo que hacían la visibilidad y la respiración un tanto complicadas. Vidrios rotos que habían explotado con el calor cubrían parte del pavimento y en el costado derecho había un enorme agujero que había penetrado hasta el interior del castillo.

- El ruido que oyeron quizás fue la energía del enemigo destruyendo ese lugar- indicó sailor Júpiter

Tuxedo mask se acercó para mirar eso un poco más cerca.

- Tendría que tratarse de un gigante con un martillo del tamaño de un avión para hacer un hueco así. Tiene que haber sido de otra cosa-

Sailor Mercury asintió dándole la razón. Sailor Venus se cruzó de brazos.

- ¿A ustedes también no les parece extraño que solo el palacio haya sido el objeto del ataque?-

El olor del humo hizo que los ojos de sailor mars se irritaran así que los limpió con un pañuelo.

- Eso solo puede significar una sola cosa- dijo sailor Mercury acariciándose la barbilla- quienquiera que sea, su objetivo no es el dominar este planeta ni acabar con su gente-

- Esto se trata más bien de un ataque personal- concluyó sailor mars

Sailor moon tenía su vista fija en una de las torres del palacio cuando un eco retumbó en todo su interior haciendo que su estómago se sacudiera con violencia. Sailor Venus saltó a su lado.

- ¿Que va mal Sere?-

Pero no era algo malo o al menos no se sentía así. Era una sensación de lo más extraña. Como cuando el teléfono celular te vibraba en el bolsillo; así sabías que alguien te estaba llamando o enviando un mensaje de texto. De pronto los ojos de sailor moon se abrieron de par en par.

Los guardias regresaron justo a tiempo para que la Princesa se abalanzara sobre ellos.

- ¡Sobrevivientes!- gritó con agitación- ¡hubo sobrevivientes!-

Los tres hombres se miraron extrañados de esa actitud.

- S…si. Fueron trasladados al ala sur del castillo. Ésta no recibió daño-

Sailor moon no esperó a que le invitaran a pasar ni menos aguardó por sus compañeros. Simplemente salió corriendo mientras ese eco le indicaba el camino a seguir. Mientras corría, los ojos se le comenzaron a poblar de lágrimas. Pero al contrario, no estaba triste sino más bien regocijada.

Los demás le persiguieron de cerca

- ¡Que es lo que pasa sailor moon!- exclamó sailor Venus tras ella.

Dobló a la izquierda y luego a la derecha un par de veces más hasta que llegó a un sector en donde transitaban personas de un lugar a otro llevando insumos médicos, mantas y ayudando a trasladar personas heridas a sus correspondientes camillas.

Ante la mirada desconcertada de amigos, guardias y desconocidos que se comenzaron a aglomerar en torno a ella, sailor moon se detuvo en cada habitación que encontró hasta que a mitad de camino frenó y se llevó una mano al pecho. Puso un pie dentro de ella temiendo perder más tiempo.

- Sailor moon que…-

La voz de sailor mars se perdió con el ruido de pasos acelerados provenientes desde el costado. Dos nuevos guardias tomaron a sailor moon de ambas manos y la hicieron retroceder.

- ¡Una intrusa!-

Sailor moon ni siquiera hizo el intento por zafarse. Estaba más interesada en mirar hacia el interior de la habitación.

- ¡Suéltenla!- exclamó una enfurecida sailor Júpiter y lista para la batalla

Un joven moreno, alto y un poco mayor que Darien vestido de blanco apareció en el umbral de la puerta con aspecto molesto.

- ¡Que es ese escándalo!-

Sailor moon intentó nuevamente entrar pero los hombres volvieron a detenerla. Sailor mars se abalanzó sobre ellos con rudeza para liberar a su líder.

- ¡Yo solo necesito ingresar por favor!-

- No puede hacerlo- le respondió el extraño con firmeza- le está prohibido el ingreso salvo que se trate de un familiar cercano-

El corazón de sailor moon se sacudió.

- ¡Soy una amiga por favor!- balbuceó entre molesta y exasperada

- Le he dicho que…-

- Princesa Serena…-

Una débil voz proveniente del interior de la habitación hizo que prácticamente todo el pasillo guardara el más absoluto silencio. El hombre vestido de blanco giró su cabeza con rapidez mientras corría al encuentro de la voz.

Los guardias que sostenían a Sailor moon la soltaron con un temor exacerbado en cuanto oyeron como la había llamado esa voz.

Sin vacilar, sailor moon caminó al interior de la habitación y si bien había hecho una promesa de no llorar no se sintió culpable por hacerlo. Después de todo se trababa de lágrimas de alegría.

Las guerreras, tuxedo mask, los guardias y toda la gente ahí presente se amontonaron en el umbral de la puerta para poder captar que estaba sucediendo. Sailor moon rodeó la cama y se arrodilló junto a ella. La chica que estaba tendida sobre ésta le enseñó una pequeña sonrisa. Luego soltó un suspiro de alivio y cerró los ojos. Era como si solo los hubiera mantenido abiertos para presenciar su llegada.

- Princesa Serena…sabía que vendrías-

Sailor moon alzó su brazo y pasó la mano por su rubio cabello cuidándose de no tocar el grueso vendaje que rodeaba su frente. Conteniendo un sollozo y con los ojos poblados de lágrimas Serena también sonrió.

- Ya estoy aquí, Sura-


Sura no había vuelto a recobrar la conciencia luego de conocer la llegada de sailor moon. Era como si hubiera resistido el tiempo suficiente para esperarla y ahora sabiendo que ella estaba ahí solo se había dejado ir.

El sujeto de bata blanca- quien había resultado ser su médico tratante de nombre Takumi- le había explicado a sailor moon que Sura tenía una fuerte lesión en la cabeza además de varias costillas rotas. Su pierna derecha estaba quebrada en dos partes por lo que no podría moverse de manera normal en bastante tiempo. Le habían operado para retirar fragmentos de hueso y el post operatorio sería lento.

Sailor moon estuvo la próxima media hora sosteniendo la mano de Sura firmemente. No sabía muy bien por qué pero era como si hubiera un conducto invisible por el cual le estuviera trasmitiendo directamente energía al cuerpo de Sura.

Cuando se hallaba fuera del castillo y pudo sentir su débil impronta todo se volvió blanco y lo único que podía divisar entre tanta luminosidad era el llamado de Sura. Sailor moon recordaba que aquello solo le había sucedido con una persona.

Rini había sido la única a la cual podría haber encontrado incluso en el fin del mundo. Y ahora estaba Sura.

Su rostro estaba hinchado y sus labios un poco secos así que se puso de pie para llenar un vaso de agua y con una toalla húmeda se los mojó delicadamente. También le pasó la toalla sobre los párpados, la frente y finalmente por sus manos. Lo último que hizo antes de decidir salir de la habitación había sido trenzar su cabello tal como Sura se lo había enseñado. Con un ligero apretón en su mano Serena le hizo saber, aunque ella no lo supiera, que estaría con ella dentro de poco.

- Volveré en un momento ¿si?- le susurró al oído- tú solo duerme-

Sailor moon se puso de pie y cerró silenciosamente la cortina para dar mayor privacidad a Sura.

Cuando se dio la vuelta se percató que el médico de Sura le estaba observando ensimismadamente.

Un poco sorprendida por ese hecho, sailor moon le sonrió y se acercó a él quien se vio un poco incómodo de ser capturado en pleno acto de fisgoneo.

- Majestad, solo quería ver si la paciente necesitaba algo pero no quise interrumpirle-

La actitud del profesional había cambiado completamente desde que había averiguado la identidad de Serena. Ahora le hablaba como si se tratara de una especie de celebridad. Para ser honesta le resultaba bastante embarazoso.

- Yo solo necesito saber donde están mis compañeros-

Caminaron juntos hacia el exterior. Takumi sonrió misteriosamente.

- Sus amigos son tan testarudos como usted, majestad-

- ¿Eh?- preguntó Sailor moon algo ofendida

- Prácticamente han exigido ayudar. Un grupo de guerreras están ayudando a recoger escombros, mientras que otro grupo está ayudando a atender a los pacientes menos graves-

Sailor moon asintió complacida. Sus amigas eran increíbles.

- ¿Y Darien?- preguntó, ya no que no le veía en el vestíbulo. El médico al principio se vio confuso pero luego comprendió

- ¡Ah se refiere al Príncipe! Él está cooperando con los demás médicos. Me señaló que practica el arte de la medicina en su planeta natal así que con gusto aceptamos su ayuda-

Una vez que Sailor moon comprobó que todo estaba en orden en ese ámbito, debía de hablar de otras cosas importantes.

- ¿Usted podría decirme que tan malos son los daños?-

Él le indicó que tomaran asiento en un par de sillas que estaban ubicadas metros más allá. Ya sentados Takumi suspiró.

- Si me pregunta por los daños referentes al palacio no estoy muy informado, para eso tendría que hablar con el encargado de la seguridad del castillo. Si me pregunta por el capital humano…-

Eso era precisamente lo que le interesaba saber.

- Hasta el momento he contabilizado veinte muertos una decena de heridos graves y otro tanto con lesiones leves-

Ahí estaba toda la gente que Sailor moon había divisado anteriormente. Su mirada se entristeció.

- Dentro de las personas fallecidas…-

Inspiró con fuerza

- ¿Está incluida la Princesa Kakkyu?-

El médico no ocultó su asombro.

- No muchas personas saben que la Princesa ha fallecido. Hemos preferido mantenerlo en reserva, al menos mientras comprobemos que el pueblo está a salvo de otro posible ataque. Será un golpe durísimo para todos-

No preguntó como Serena se había enterado y ésta agradeció su mesura. Un par de enfermeras caminaron frente a ellos con curiosidad.

- ¿Estaba viva ella cuando la encontraron?-

Takumi negó.

- Yo fui quien la trató. Intentamos reanimarla por varios minutos pero su corazón…-

Movió la cabeza, como atormentado por una terrible visión.

- Nunca había visto así, solo en pacientes que sufren de infartos. Su corazón prácticamente había estallado, como si lo hubieran presionado muy fuerte-

Una ráfaga de dolor heló la sangre de sailor moon.

- Por como estaba su cuerpo cuando lo encontramos…creo que la Princesa Kakkyu murió defendiendo algo o alguien-

La mirada de sailor moon recayó sobre la puerta del cuarto que había abandonado minutos atrás.

- Murió defendiendo a Sura. Su relación era muy estrecha, habrían muerto protegiéndose mutuamente y creo que eso habría sucedido si no le hubieran encontrado a tiempo-

Abruptamente sailor moon tomó la mano de Takumi. Con lágrimas en los ojos la sostuvo.

- Muchas gracias. Muchas gracias por cuidar de ella. Yo… no se como agradecerle-

- Majestad, su sola presencia aquí nos hace creer que no estamos solos y que el ataque a nuestro pueblo y la muerte de nuestra Princesa no quedarán impunes-

Y así sería.

- Sura…¿Sura sabe lo que le ocurrió a Kakkyu?-

El médico negó.

- No lo sabemos. Cuando la encontramos ya había perdido la conciencia y ahora…solo se ha despertado un solo momento; en el que usted atravesó la puerta de su habitación. Ha sido casi mágico-

Un sonrojo cruzó levemente por el rostro de sailor moon. Takumi soltó la mano de Serena al rato de analizarla profundamente.

- Debo confesar que estoy sorprendido, por varias cosas-

El tono que usó llamó la atención de Serena. Había gracia e interés en su voz.

- ¿sorprendido?-

- Así es. Si no supiera que es muy poco probable, habría apostado a que Sura y usted son hermanas. El parecido es increíble-

Sailor moon retorció sus manos nerviosamente. También se había estado preguntando eso varias veces.

- Usted cree…- comenzó a preguntar tímidamente- ¿usted cree que eso sea posible?-

Una sonrisa sincera llenó los labios del médico. Viéndolo actuar así y no con toda su autoridad, se veía bastante guapo. Sus ojos negros se achicaron cuando sonrió.

- Vivimos en un universo en donde no existen muchos imposibles pero basándome en la historia que precede a la familia del Reino Lunar no lo creo así. Además si mi intuición no me falla, Sura es algo mayor que usted. Al menos por un año o dos-

¡Vaya! eso sí que había impresionado a Serena. Estaba enterado de la historia de su ascendencia y además había hecho cálculos de su edad. La mirada de Serena fue de total asombro.

- Espero que no malinterprete mi comentario, majestad- agregó Takumi al ver que sailor moon no decía nada- pero eso es otra de las cosas que me llamó la atención de su persona. Es muy joven-

Sailor moon reprimió una sonrisa.

- ¿Y eso es malo?- preguntó con fingida indignación, haciendo que el médico se sonrojara más de la cuenta

- ¡No me lo tome a mal! Había oído las historias y rumores acerca de usted pero verlo es…-

- ¿Rumores?-

La plática se estaba volviendo de lo más extraña. Takumi asintió un tanto arrepentido de haberlo mencionado.

- Ya sabe…- murmuró un tanto apenado- la mujer más poderosa de todas que con un toque de su Cristal sagrado puede hacer brillar el universo entero, pero que su belleza es cien veces más cegadora que ese resplandor…esa que escogió el amor de un simple guerrero al corazón del Príncipe de la tierra-

¿Poder infinito? ¿Belleza cegadora? ¿Acaso su vida era un chisme amoroso a nivel universal? Sailor moon casi se cae de la silla.

- ¿Soy así como una especie de leyenda planetaria?-

- Mas bien la inspiración de muchos jóvenes y jovencitas enamoradas. Todas ellas quieren ser como la Princesa de la Luna; entre dos grandes amores. Y todos ellos quieren ser el joven que se quedó con la dama-

Aunque el entusiasmo del chico era casi contagioso a Serena le pareció que más bien había oído hablar del lado bonito de la historia. No tenía idea de lo que significaba el paquete completo.

Guardó silencio un instante.

- Supongo que puede verse así de lindo…-

El médico le vio de reojo. Había perdido un poco de su semblante chispeante.

- Lindo para quien no lo ha vivido ¿verdad?- agregó menos entusiasta.

Sailor moon le sonrió de vuelta

- Las cosas han sido difíciles de llevar. A veces creo que el planeta tierra es demasiado pequeño para nosotros tres-

La conversación se había tornado más personal de lo que ambos habían presupuestado.

- Los jóvenes Kou ¿están enterados de lo ocurrido?-

El cambio de tema efectuado por Takumi le había dado a sailor moon un respiro.

- No hemos podido comunicarnos con ellos. Cuando regresemos lo volveremos a intentar. Tienen que saberlo-

Si a Takumi ese hecho le llamó la atención lo ocultó bastante bien. A Serena le surgió una pequeña duda.

- ¿Usted los conoció?-

- No íntimamente- respondió de manera formal- ellos no pasaban mucho tiempo en el planeta. Siempre tenían a su cargo misiones y encargos por todos lados, pero se les consideraba amables y valerosos-

Así mismo era como les veían en la tierra.

- Majestad…si no es mucha la intromisión…-

El chico se vio incluso más avergonzado a medida que el silencio era más pronunciado.

- ¿Si?- preguntó sailor moon

- ¿Cual de los tres hermanos Kou es el de la historia?-

Sailor moon intentó ocultar su sonrojo y la sonrisa que vino después de eso. No tenía problema en decirlo, solo era extraño que a un desconocido pudiera importarle.

- Verá…- balbuceó torpemente- es…-

- espere- dijo Takumi interrumpiéndola de pronto- déjeme adivinar-

La curiosidad de sailor moon fue en aumento ¿Acaso sabía más de lo que decía?

- Es el joven Seiya ¿verdad?-

- ¡Como lo supo!-

Los ojos Takumi se hicieron pequeños, como si intentara rescatar de manera exacta un recuerdo enterrado en su memoria.

- Por que hubo una vez un chico que no tenía ganas de vivir y su familia estaba tan preocupada por él que le llevaron al médico-

El pulso de sailor moon se disparó.

- Nunca antes habría creído que alguien pudiera enfermar de amor…hasta que escuché la historia de la estrella fugaz y el eterno amor hacia su Serena de la Luna. Ahí supe que sí era posible-

Una enfermera bajita y de cabello negro recogido en una coleta corrió hacia donde ellos estaban sentados. Aún con las palabras del doctor frescas en su cabeza, sailor moon intentó prestar atención a la recién llegada.

- ¡Doctor! ¡La paciente de la habitación 301 ha vuelto a despertar!-

Sailor moon se levantó y sonrió abiertamente ¡esa era la habitación de Sura! Takumi se puso de pie y tomó el codo de Serena, guiándola hacia la pieza.

- Es muy importante que ella sienta a alguien cercano cuando comience a hacer preguntas-

Eso no pintaba bien.

- Quiere decir que…-

- Creo que no veo otra alternativa- le respondió Takumi con seriedad- usted tendrá que informarle del deceso de la Princesa Kakkyu-


La niebla que había estado envolviendo su cerebro retrocedió con lentitud y la mente finalmente comenzó a funcionarle. Recordaba los sonidos que retumbaban a través de las paredes, el olor intenso que hizo escocer tu nariz y lagrimear sus ojos. Había corrido a través del alboroto y de la gente con rostros asustados para alcanzar a la Princesa Kakkyu.

Luego todo se volvió negro y cuando abrió los ojos se sentía helada, asustada y totalmente desamparada.

La imagen de la Princesa Kakkyu tendida en el suelo rígida y sin luz en su mirada fue lo último que logró procesar antes de encomendar su alma a una fuerza superior.

Sura gimió tan intensamente como pudo e intentó moverse pero había algo prendido a su brazo que la mantenía fija al suelo. Aunque no se sentía tan frío y duro como en el que se había quedado dormida.

Con su mano derecha palmeó algo suave y luego algo muy cálido que la sostuvo con ligereza. Abrió lentamente los ojos y después de un instante en el que tuvo que acostumbrarse nuevamente a la luz, se encontró con un rostro muy familiar.

- Oré para que pudieras encontrarme- murmuró con voz ronca- Oré para que tu calidez me mantuviera tibia-

Serena se secó las lágrimas con el dorso de la mano que tenía libre mientras Sura se volvía a mover.

- No te los quites- le dijo con dulzura- te ayudarán a mejorar-

Sura se llevó una mano hacia el rostro y luego hacia su cabello. Había algo diferente en él.

- Por qué…-

- Yo lo trencé tal como me enseñaste, espero que haya quedado bien-

Takumi se acercó y anotó algunos indicadores médicos. Le sonrió con amabilidad.

- La señorita aquí presente armó un gran lío para poder estar contigo. Me alegro de que finalmente puedan platicar, pero no te esfuerces demasiado aún estas delicada de salud-

Una enfermera acomodó sus almohadas para que pudiera sentarse más recta. Las costillas le ardieron como brasas encendidas y suprimió un sollozo. Fue ahí cuando se percató que no se encontraban solas en la habitación. Serena había traído a todo un grupo de salvataje…incluido al Príncipe Darien. Las guerreras le sonrieron con sincera alegría. Incluso el príncipe le enseñó una bella sonrisa. Sura no pudo evitar sentirse avergonzada. Debía de parecer una sombra de la Princesa de la Luna.

- No te preocupes por eso- le susurró Serena como leyendo su mente- ni en mis mejores momentos podría llegar a ser tan linda como tú-

Oírla decir aquello la hizo sentir aún más apenada. Ceder ante su frivolidad cuando había cosas trascendentales de las cuales discutir…

Sura se tocó la cabeza donde un vendaje apretado rodeaba su frente. Precisamente ahí sentía un dolor penetrante.

- Sufriste un traumatismo en el cráneo. Afortunadamente no hubo necesidad de drenar hematomas o extraer hueso-

La explicación fue tan confusa para Sura como para Serena.

- Quiere decir que al menos no entraste a pabellón por esa herida- le explicó Darien desde la parte posterior de la cama.

- ¿Al menos por esa herida? ¿Quiere decir que…?-

Takumi descubrió lentamente la sábana con la que Sura estaba cubierta. La pierna derecha estaba envuelta en vendas blancas e inmovilizada por una férula. Hizo el amague de moverla pero no respondió.

- Podré…¿podré volver a caminar?-

Takumi vio la preocupación en sus ojos.

- Tuvimos que poner algunos tornillos para volver a unir el hueso. Necesitarás fisioterapia para recuperar de a poco la movilidad de la pierna-

Sailor moon se abalanzó para abrazarle ya no resistiendo más su alegría de que ella estuviera bien

- ¿Lo ves? ¡Dentro de algún tiempo volverás a sentirte bien!-

Sura hundió la cabeza en el hombro de Serena. Para ella nada volvería a ser como antes. Con cuidado de no pasar a llevar sus costillas, se separó un poco.

- Lo último que recuerdo….- comenzó a decir Sura- es encontrarme en el suelo del castillo junto a la Princesa Kakkyu ¿Ella…?-

Takumi miró a Serena y asintió.

- Si me disculpan iré a ingresar estos datos. Si me necesitan solo avisen a una enfermera-

Esa era la señal. Sailor moon le sonrió tímidamente y cuando se cerró la puerta tras de él miró a sus amigas. Realmente no sabía como hacer esto. Dar malas noticias no estaba dentro de sus actividades favoritas, de hecho lo odiaba. Sailor Venus se adelantó a sus pensamientos.

- ¿Deseas que les dejemos a solas?-

- No, por favor no- dijo Sura de inmediato- la compañía de todos ustedes me reconforta-

Serena se sentó como pudo sobre la cama sin soltar en ningún momento a su amiga. Al principio solo se dedicó a acariciar su mano mientras reordenaba sus ideas pero mientras más pensaba en la manera de comunicarle la noticia a Sura, menos segura se sentía de hacerlo.

- Princesa- le dijo Sura atrapando entre sus manos la de Serena- solo dígamelo-

Darien observó la escena con admiración. Los papeles se habían invertido totalmente. Sura era la que estaba consolando a Serena cuando debía de ser al revés. Asintiendo entrecortadamente Sailor moon se lo confirmó.

- Ella falleció en el ataque al palacio. Lo siento muchísimo Sura, realmente-

La chica de los ojos negros inspiró profundamente. Su interior ya lo sabía pero oírlo en voz alta era devastador. Las costillas le punzaron tan fuerte que pensó que su corazón había reventado de la tristeza. Se cubrió el rostro con ambas manos y lloró en el más absoluto de los silencios.

Las guerreras aguardaron con paciencia y comprensión pues podían identificarse con Sura. Si a Serena llegara a pasarle algo no tendrían consuelo suficiente para superarlo.

Darien permaneció estoico en su sitio, pero sin desconocer que la escena le hacía sentir cierta aflicción y fascinación al mismo tiempo. La simbiosis entre ambas dos chicas era asombrosa. Ahora era Serena quien vivificaba a Sura con sentidas palabras aún cuando sus ojos reflejaban profunda congoja. Ver sufrir a Sura y a Serena era preocupante por partida doble.

Cuando Sura se sintió con las fuerzas suficientes como para hablar, bajó sus manos.

- No pude decirle cuanto la quería, no pude protegerla. No cuidé de ella. Fallé-

Con la misma sábana blanca en la que estaba envuelta, Serena secó sus mejillas.

- Eso no es cierto. Ella sabía lo mucho que significaba para ti, siempre lo supo. Estuviste con ella en los momentos difíciles. Ella escogió protegerte, hizo lo mismo que tú habrías hecho por su vida-

Una nueva oleada de sollozos se apoderó de Sura.

- Era mi familia…la única familia que tenía. Ahora estoy sola…no tengo a nadie-

Esa declaración casi acaba con el corazón de Serena. Darien tenía tanta razón… Sura era un alma tan frágil que despertaba en ella el mismo sentimiento de protección que en el Príncipe.

- Eso no es cierto- le contestó Serena con ternura- me tienes a mí, a las chicas, a Darien y a los hermanos Kou que te adoran tanto más que yo…así que no digas que estás sola. Nunca lo estarás-

Sura realmente no sabía como sobrellevar la tristeza sin la presencia de la Princesa Kakkyu. Como habitar ese enorme castillo sin su compañía, como recorrer los jardines y decenas de habitaciones sin cargar con el peso de la ausencia de su compañera. Sería un constante recordarlo de su abrupta partida. Había estado la mayor parte de su vida al servicio de una persona con la cual no compartiría nunca más y simplemente no podía asimilarlo. Conocía a esa mujer mejor que a sí misma y de pronto sin previo aviso la arrancaban de su lado. Ahora se sentía a la deriva, sin rumbo. Sin un propósito.

- No se como afrontar esto…no soy tan fuerte-

Una semana en esa cama de hospital y Sura enfermaría, dos semanas y no podría levantarse otra vez. En tres semanas Sura estaría muerta y Serena tendría que volver a viajar a Kimokku esta vez para enterrar a su amiga, a menos que hiciera algo para evitarlo. Y solo se le ocurría una alternativa.

Sailor moon giró su cabeza para hallar justo a la persona con la que necesitaba tener un instante de entendimiento. Darien era el único que podía llegar a comprender esa necesidad de cuidar de ella y el único que entendería la inestabilidad de Sura. Él había tenido que lidiar con la de Serena por mucho tiempo.

Nunca antes Serena se había visto a sí misma como una persona que pudiera cuidar de otra, había sentido la urgencia de hacerlo en varias ocasiones pero ahora era distinto. Darien tenía razón. Ella había cambiado. Podía hacerlo. Podía cuidar de ella.

- ¿Darien?-

La mirada de Serena fue tan transparente que Darien comprendió inmediatamente lo que estaba sucediendo. Y lo que le estaba pidiendo. En realidad lo supo desde que las vio juntas. Supo que no se separarían en un buen tiempo así que Darien asintió por que negarle algo así suponía un acto demasiado cruel tanto para Serena como para Sura.

Sailor Venus se pegó al oído de Mars.

- ¿Que está sucediendo?- le susurró

Rei puso las manos en ambos costados de su cintura

- Ya me suponía que nuestra Serena haría algo así-

La interrogante entre las guerreras creció, salvo para la sailor del fuego. Una vez que sailor moon contó con el apoyo de Darien, volvió a mirar a Sura y a sostener su mano.

- ¿Por que no vienes con nosotros? Conmigo al planeta tierra-

¿A la tierra? ¿Sin la Princesa Kakkyu? Eso era inaudito ¿Qué haría ella ahí? Agachó la cabeza para que no viera su tribulación. La reacción de Sura no era lo que Serena esperó. Quizás la estaba presionando demasiado después de todo estaba intentando sobrellevar muchas emociones.

- No digo que te quedes a vivir por siempre sino que estés al menos un tiempo hasta que duela menos… lo único que deseo es que no te sientas sola y si mi compañía te sirve de algo pues tómala-

Sura asintió aún sin enseñar su rostro. Lo que había dicho anteriormente no era exagerado. La Princesa Kakkyu realmente era la única persona a la que consideraba de su familia pues la suya propia nunca había estado presente. A sus padres apenas los recordaba pues habían sido vencidos en batalla hace muchísimos años. Nunca tuvo hermanos ni primos así que su vida había sido bastante solitaria antes de conocer a la Princesa y ahora sin ella…

Una nueva lágrima rodó por su mejilla. Ahora Kimokku le parecía un lugar demasiado grande y aterrador como para estar sola ahí.

Serena aguardó pacientemente a que Sura lo asimilara mientras sus amigas aún comentaban la petición de su líder. Era algo improvisado así como la mayoría de las ideas de Serena, pero al parecer contaba con el beneplácito de la única persona que podía impedirlo. Últimamente Darien y Serena estaban coincidiendo en más cosas de las que creían.

- Sura- le llamó Serena. La chica alzó la cabeza- no te sientas avergonzada por necesitar de algo a lo que aferrarse. Eres inmensamente importante para mí así que por favor ven conmigo a la tierra. Juntas superaremos esto y muy pronto podrás volver a sentirte lo suficientemente valiente como para pisar este planeta sin la ayuda de nadie-

¿Sería eso cierto? ¿Podría volver a pensar en su planeta sin que eso le recordara lo que había perdido? Quiso con todas sus energías creer en las palabras de Serena. Y lo cierto es que creía ciegamente en ella. Esa era su amiga, la que había atravesado medio universo solo para rescatarla y ahora volvía a hacerlo sin siquiera proponérselo. Sura se atrevió a mirar a la audiencia que seguía con atención la plática.

- ¿Está bien esto?- les preguntó tímidamente

Las guerreras de la Luna sonrieron.

- Cuidaremos de ti- le dijo sailor mercury de inmediato

- En la tierra tus heridas sanarán, chica- agregó sailor Júpiter guiñándole el ojo

- ¡Y no dejaremos que te sientas sola un minuto!- exclamó Venus casi saltando de la emoción

- Considéranos como tu nueva familia- afirmó sailor mars

La emoción la hizo sonrojar y sentir un hormigueo por todo su cuerpo. Luego la mirada de Sura se trasladó hacia la única persona que no se había pronunciado al respecto. Simplemente había asentido a la pregunta implícita de Serena, así como siempre hacía ¿Acaso él estaba de acuerdo o solo lo había echo para no contradecir a Serena?

Darien leyó la duda en la mirada de Sura y mientras intentaba no sentirse afectado por ese rostro cándido, decidió que había que darle un poco de confianza a esa chica.

- Confía en Serena y considera a la tierra como tu segundo hogar a partir de ahora-

La expresión de Sura fue tan extremadamente adorable que Darien tuvo problemas en disimular que no le había impresionado.

Serena tiró de sus manos con emoción.

- ¿Te quedan dudas al respecto?- le dijo Sailor moon para luego guiñarle el ojo misteriosamente aunque Sura no comprendió la razón.

- Yo solo…-

Realmente no sabía que más decir. Las palabras de aquellas personas habían tenido la habilidad de robar las suyas.

-Si aún no están convencida pues piénsalo de esta forma querida amiga-

Serena se puso de pie de improviso junto a su cama y la apuntó con su delgado dedo índice queriendo parecer tajante.

- Digas lo que digas no hay manera de que yo parta de este planeta sin ti-


Cuando Yaten abrió los ojos estaba seguro de que no estaba en su dormitorio. Demasiado ordenado y además se encontró de frente con una pequeña biblioteca, algo que no elegiría como parte de su decoración. Se volteó con pereza y se encontró con la cabeza de Taiki recostada en la otra almohada con dirección a su closet. Recordó que después de la fiesta ambos estaban tan emocionados que se quedaron platicando en la habitación de Taiki y que el sueño los había vencido a ambos y al parecer había perdido la conciencia antes de irse a su habitación.

Bostezó un par de veces y puso las manos atrás de su cabeza. Y ya que era evidente que no irían a ninguna parte a lo menos en la mañana se dio la tarea de repasar la noche. Podía definirlo en una sola palabra: fantástica.

La fiesta había sido todo un éxito. Estaba seguro que los periódicos hablarían de ella y obtendría muy buenas críticas como anfitrión. No es que estuviera en plan soberbio pero tenía que reconocer que se había lucido. Yaten el gruñón había sido guardado en un cajón con llave y Yaten el amistoso y experto en fiestas había salido a dar una vuelta.

Y para ser honesto lo había disfrutado. Había compartido con gente nueva, reído y había logrado su cometido, que era desprenderse de sus preocupaciones a lo menos un par de horas. Hasta había platicado con un par de chicas invitadas a la fiesta bastante lindas y simpáticas. Ninguna con la que tuviera ganas de volver a citarse pero al menos lo había intentado y eso lo hacía sentirse orgulloso de sí mismo.

Miró hacia su hermano que aún seguía durmiendo. Taiki también lo había pasado bien. Por lo que habían platicado y con ayuda de sus habilidades de relacionador público había logrado agendar varios proyectos interesantes que evaluarían en conjunto. Y hablando de conjunto…

No tenía la menor idea que había sucedido con el hermano número tres. Seiya había sido literalmente un fantasma durante la noche. Había desaparecido apenas cuando la fiesta estaba comenzando y con paradero incierto. Pero sus llaves estaban sobre la mesa, había un plato sucio en el lavadero y además la puerta de su dormitorio estaba cerrada así que seguramente había subido, comido un poco y ahora estaba durmiendo.

Taiki se removió en su lado de la cama y se acostó de espalda.

- ¿Que hora es?- dijo con la voz rasposa

Yaten tomó su reloj de la mesa de noche.

- Las diez de la mañana-

Taiki se restregó el rostro con la mano y cerró los ojos otra vez

- Creo que ir a la escuela ya no es una opción. Sabía que al final no iríamos-

- No seas así hermanito lo disfrutaste igual que yo-

Pero lo que más le importaba a Taiki es que su hermano se había visto relajado y alegre durante toda la noche. Hacía mucho tiempo que no veía así a Yaten así que la inasistencia a la escuela lo valía. A veces había que ceder por un bien mayor y el bienestar de sus hermanos siempre lo sería.

- Deberíamos preparar el desayuno y ver si Seiya está vivo-

Yaten aún no tenía intenciones de moverse

- Debe estar en su pieza durmiendo o quizás se escapó en medio de la noche para estar con Serena. Ese tema lo tiene un poco digamos…trastornado-

- Hablando de eso Yaten ¿Qué fue lo que pasó entre ellos esta vez? porque Seiya estaba feliz pero cuando llegó a casa parecía todo lo contrario-

Yaten se tapó los ojos con el brazo para no mirar directamente a la luz que se colaba por las persianas

- Seiya vio a Serena platicando con un chico a solas y en secreto-

- ¿Y como se enteró de eso?- preguntó Taiki un poco más intrigado que al principio

- Digamos que la siguió. La seguimos para ser más exacto-

Taiki suspiró y movió la cabeza en clara señal de desaprobación

- Eso no está bien Yaten, cuando Serena se entere se molestará-

Yaten se hundió de hombros

- Seiya también tiene derecho a molestarse-

Esa declaración sorprendió a Taiki

- ¿Y donde está tu discurso de que apoyas a tu amiga a pesar de todo?-

El sueño se había evaporado del sistema de Yaten así se también se incorporó y se sentó apoyando la espalda en el respaldo de la cama

- Serena es mi mejor amiga y yo más que nadie deseo que esos dos sean finalmente felices. Es por eso que ayer intenté levantar el ánimo de Seiya asegurándole que Serena lo ama y que confía en él, que lo escogió por algo y que gracias a él Serena ha podido lograr todo lo que ha logrado…pero honestamente me estoy quedando sin armas. Mientras yo intento que Seiya siga creyendo en ella Serena sigue apilando secretos y cosas poco claras en la espalda de Seiya. Soy el fan número uno del team Seiya-Serena pero hasta yo puedo darme cuenta que no se puede defender lo indefendible. Y Serena me está haciendo muy complicada esa labor-

Eso de estar en el medio de dos personas a las que quería tanto le estaba comenzando a afectar también. Yaten sabía lo que Serena había sufrido por la mentira de Seiya y la había apoyado cuando determinó no continuar la relación con su hermano pero esto se estaba tornando muy complicado, sobretodo cuando esta vez era Serena y no Seiya quien a su juicio no estaba haciendo las cosas como se debía.

- ¿Crees que Serena aún esté interesada en volver con Seiya?-

Hasta hace un par de semanas Yaten habría tenido respuesta para eso pero ahora… no sabía como responder principalmente porque Serena ni siquiera platicaba ya de eso con él y además porque sus actitudes daban para pensar muchas cosas difusas.

- No lo sé Taiki pero pienso que esta vez Serena no está siendo justa. Si aún está enamorada de Seiya pero no se siente lista para retomar la relación pues que se lo diga no tiene nada de malo, es natural sentirse insegura después de lo que paso entre ellos. Pero es la agonía de no saber lo que tiene así a Seiya. Un día son los mejores amigos, al otro se pasean por la vida como novios desde siempre y al otro Serena se cita a espaldas de Seiya con otro chico…hasta yo me volvería loco de angustia con todo eso-

Frunció el seño.

- Seiya se equivocó todos estamos de acuerdo con eso, pero eso no significa que tenga que sufrir eternamente por su error. Eso no significa que Serena lo tenga que castigar con su silencio…todos tenemos derecho a una segunda oportunidad y Seiya ha demostrado con creces su arrepentimiento-

Taiki realmente estaba sorprendido por la seriedad con la que Yaten se estaba tomando el asunto. Si bien su hermano era la mayoría del tiempo así de grave en todo lo relacionado con su vida se notaba a simple vista que había meditado mucho acerca del problema en el que estaba Seiya. Estaba preocupado y estaba haciendo el esfuerzo por entender a Seiya a pesar de su cercana amistad con Serena.

- ¿Le has comentado esto a Serena?- le preguntó Taiki- Quizás tu consejo la pueda hacer ver la situación desde la perspectiva de Seiya. Ella te escucha-

Yaten hizo un mohín con su nariz.

- Digamos que mi visión de las cosas cambió hoy en la tarde-

Eso se oyó bastante tajante viniendo de Yaten y más si se estaba refiriendo a Serena. Taiki pudo notar una extraña vibra en sus palabras.

- ¿Tú también te molestaste con ella verdad?-

Yaten no hizo nada por negarlo. Más que molesto estaba un poco herido de que Serena no le estuviera confiando sus cosas. Una razón más para comprender a su hermano.

- Sentí como se debe de sentir Seiya todo el tiempo. Se que Serena no tiene ninguna obligación de decírmelo todo pero de todas maneras me sentí excluido de su vida y no me gustó. Imagina sentir eso constantemente como le pasa a Seiya-

Taiki imaginó a Amy actuando así. El solo pensarlo le entristeció.

- Debe ser horrible-

Yaten se cruzó de brazos y pateó un poco las cobijas pues estaban sintiendo algo de calor.

- Por eso es que estaba tan motivado con que la fiesta resultara y que la disfrutáramos los tres. Este último tiempo no ha sido bueno para nosotros…pareciera como si hubiéramos venido a la tierra solo a sufrir. Quise tener al menos un día en el que nos sacáramos de la mente esa impresión-

Taiki había estado en lo cierto. Yaten había hecho todo el esfuerzo de ser sociable y amable con el resto para hacerlos sentir a ellos mejor. Para regalarles una noche libre de rostros largos y desanimados. Yaten era tan bueno como Seiya, solo había que tener paciencia y mirar un poco más en el fondo. Pero eso era lo que le hacia tan especial. Taiki palmeó su hombro y le sonrió con cariño.

- Eres muy buen hermano Yaten y te aseguro que valoramos mucho tu intención. Lo pasé muy bien, gracias por tu esfuerzo-

Por muy tonto que pudo parecer Yaten se sonrojó un poco al oír ese cumplido e intentó dejarlo pasar con un encogimiento de hombros.

- Al menos tú si lo pasaste bien. No tengo idea si Seiya se divirtió o no-

De un salto Taiki se puso de pie junto a la cama.

- Pues vayamos a comprobarlo-

- Ve tú mientras yo voy a la cocina a preparar café-

Taiki abrió su closet para tomar su bata de levantar y se la abrochó en la cintura mientras salía de la habitación. Se dirigió hacia el baño para asearse rápidamente después de todo ya habría tiempo para ducharse después. Aún estaba un poco somnoliento cuando salió y se dirigió hacia las cortinas con la intención de abrirlas. La sala estaba demasiado oscura para su gusto así que un poco de luz invernal no le haría daño. Fue ahí cuando algo se atravesó en su camino haciendo que casi cayera al suelo. Alcanzó a sujetarse de la pared y recuperar el equilibro.

- Estuvo cerca- susurró aún nervioso por su tropiezo

Taiki bajó la vista para saber que era lo que había botado en el suelo. Frunció el ceño y se acercó más para ver mejor. Taiki se irguió agresivamente. Algo no estaba encajando aquí. Volvió a acercarse y esta vez lo hizo más de cerca. A menos que sus anteojos estuvieran rotos o que necesitara más aumento no había error. Se levantó y retrocedió un poco confundido hacia la puerta de su dormitorio. Golpeó dos veces.

- ¿Yaten? ¿Podrías venir?-

Unos segundos después Yaten apareció envuelto en su pijama color azul.

- ¿Que sucede?- preguntó mirando a su hermano

Taiki se agachó y cuando volvió a erguirse de su mano pendía algo.

- Por favor dime que es tuyo-

Yaten soltó una risotada.

- ¿Estás de broma? ¿Por qué tendría yo un zapato de mujer?-

- ¿Por qué tendría yo este zapato de mujer?- respondió Taiki en un tono más cauteloso

Los dos luego de observarse un par de segundos dirigieron su mirada hacia la única parte que podía darles una explicación.

- Oh- soltó Yaten abriendo poco a poco la boca hasta formar una enorme "o". Apunto hacia la puerta del dormitorio de Seiya con su dedo índice- ¡Oh no no no no no!- exclamó dos tonos por encima de su voz

Le quitó el zapato de la mano a Taiki.

- ¡Dime que eso es tuyo!- volvió a repetir

Aunque ya sabía la respuesta quizás si la oía otra vez podría entender mejor que estaba pasando. Taiki se atuvo a su plan original y abrió las persianas para que la luz natural entrara. Cuando habían llegado a casa la noche anterior apenas si habían encendido una lámpara pequeña así que no se habían percatado del desastre que estaba a su alrededor.

Había ropa de Seiya esparcida por el suelo, el sofá estaba desordenado y los cojines repartidos por el piso. Y el otro zapato estaba sobre la mesa. Taiki caminó con lentitud hacia una de las esquinas del sofá y tomó entre sus manos un vestido pequeño color gris y decoraciones en color bronce. Yaten se concentró en ese último detalle.

Yaten volvió a abrir la boca.

- ¡Es un vestido!-

Taiki se lo enseñó

- Lo se Yaten-

- ¡Es evidente que pertenece a una chica!-

Honestamente Yaten no estaba siendo muy elocuente en sus observaciones.

- Si- respondió Taiki- pero de qué chica es lo importante aquí-

Los dos caminaron a la par y luego de mirar hacia el sofá desordenado y en donde no tenían idea de que había sucedido, decidieron ante la duda sentarse en las sillas de la cocina.

Ambos comenzaron a sacar sus propias conclusiones y por muy imposible e impensable que pudiera parecer todas las pistas llevaban a una sola alternativa. Yaten abrió la boca por tercera vez en menos de cinco minutos.

- De Serena tal vez...-

Pero Yaten sabía que no era así. No solo por que ese vestido atrevido no era algo que Serena se pondría sino que en su interior sabría si ella se hallara en su casa. Serena no estaba cerca. Esa ropa no era de Serena. Taiki también lo sabía, lo leyó en su mirada.

- ¡Oh demonios que está pasando aquí!- balbuceó Yaten enterrándose en la silla.

La mañana se estaba volviendo la más extraña de su vida. Taiki carraspeó y soltó una risita mientras hacía un gesto con la boca.

- Creo que una chica estuvo en nuestro apartamento-


En el minuto en el que Seiya recuperó la conciencia tuvo la total seguridad de que habría sido mucho mejor permanecer con los ojos cerrados y dormido por lo que restaba de la semana. O del mes.

La cabeza le latía como si se la hubieran estado golpeando durante horas con un bate, los ojos le pesaban toneladas y el estómago se le había trasladado a los pies, se lo estaban retorciendo muy fuerte o se había comido una antorcha porque sentía fuego en él. Probablemente si no estuviera acostado ya se habría caído. En resumidas cuentas Seiya estaba experimentando la peor resaca que una persona pudiera tener.

A pesar de ello Seiya no tenía la suficiente cantidad de alcohol en la sangre como para olvidar o pretender que lo que había ocurrido solo hace un par de horas no había sucedido. Y la prueba más tangible de aquello estaba recostada a su lado dándole la espalda y durmiendo plácidamente.

Seiya estiro su cuello para comprobar que Kara aún permanecía en el mundo de los sueños. Su respiración era pausada y tenía una expresión apacible en el rostro. Aún llevaba puesta la camisa que le había prestado la noche anterior y la sábana apenas cubría sus largas y bronceadas piernas…

Seiya se sonrojó por completo y se cubrió la mitad del cuerpo con su parte de la sábana.

La imagen de un chico vestido con ropa de presidiario tras las rejas se vino a su cabeza. Había convencido a Kara que se quedara con él ¿podía ser considerado eso como un delito? la idea de que se había aprovechado de una chica emocionalmente inestable estaba ahí, latiéndole entre las sienes.

Seiya volvió a sonrojarse como el niño que se sentía en ese instante ¿Por qué las cosas habían parecido tan simples horas antes pero sumamente complicadas ahora que las analizaba con la luz del día? y ¿Por qué al candor de la noche se había sentido seguro, fuerte pero ahora no podía evitar asemejarse a una plasta deforme desparramada en una cama que parecía demasiado pequeña para dos?

Seiya cerró los ojos para poder calmarse y dejar de cuestionarse cosas por las cuales de seguro podría cuestionarse más adelante y se concentró en aquellas que eran más inmediatas de atender. Para cuando volvió a abrir los ojos se dedicó a mirar a Kara esta vez con especial detención.

Las cosas que Seiya había comprendido y entendido no eran producto del alcohol, de la adrenalina del momento o de un instante de locura. Recordaba cada trozo de la noche, cada minuto, cada palabra, cada mirada, cada toque… así que no volvería a ponerse la venda sobre los ojos y pretender que nada había pasado. Muchas cosas habían sucedido, cosas que harían que nada volviera a ser como antes. Muchas cosas en Seiya habían cambiado en el transcurso de un par de horas.

Con sumo cuidado y para no despertar a Kara, Seiya puso los pies sobre el suelo y caminó en puntillas preocupándose de evadir todos los obstáculos que estaban esparcidos por el dormitorio. Parecía un campo minado y cualquier cosa que pisara podría hacerlo perder el equilibrio y despertar a la chica y además hacerlo caer de cabeza al suelo. Cuando alcanzó la manilla de la puerta se dio la vuelta para comprobar que con su caminata no la había despertado. Kara seguía durmiendo en la misma posición así que giró la manilla muy despacio y abrió la puerta. La luz de la sala lo golpeó tan fuerte que casi se le derritieron las córneas así que puso un brazo sobre sus ojos mientras ponía un pie fuera.

Cuando ya tenía la mayor parte de su cuerpo en el exterior y sus ojos se acostumbraron a la claridad pudo bajar el brazo y encontrarse con dos pares de ojos grandes, saltones y muy interrogativos. Cerró la puerta tras de sí tan rápido como sus lentas reacciones se lo permitieron y se quedó allí de pie.

Yaten y Taiki estaban aún sentados en las sillas de la cocina de cara hacia su dormitorio. Se miraron lo que pareció una eternidad hasta que Yaten rompió el silencio

- ¡Que rayos te sucedió pareces un muerto!-

Seiya se llevó las manos a ambos lados de la cabeza y cerró los ojos. Aún después de unos segundos la voz de su hermano seguía retumbando en su cabeza como una trompeta de guerra.

- ¿Podrías por favor bajar la voz? La cabeza se me está partiendo en dos-

Taiki inspiró un poco por la nariz. Desde la distancia podía oler el alcohol que exudaba Seiya.

- Y no solo te vez mal. Hueles…a un bar de mala muerte-

Seiya enseñó una pequeña sonrisa a ese comentario. También se sentía asi.

Caminó un par de pasos alejándose de la puerta de su dormitorio y con dirección a la cocina. Tenía tanta sed que podría beberse el agua de toda la ciudad. Abrió la llave del fregadero y bebió simplemente de allí. Taiki y Yaten se miraron desconcertados

- ¿Seiya donde te metiste anoche? No te vimos en toda la fiesta-

Bebió sin parar hasta que el fuego que sentía en el estómago se apaciguó un poco. Se dio la vuelta y con los ojos cerrados contestó.

- La fiesta se estaba volviendo muy ruidosa para mí y busqué un lugar más alejado-

- ¿Y asaltaste una licorería de paso?- preguntó Yaten con los brazos cruzados

Seiya permaneció con los ojos cerrados. Sus hermanos lo averiguarían si es que ya no lo habían adivinado ya, así que inventar excusas o hacerse el desentendido no funcionaría. Además no tenía la más mínima intención de hacerlo. Sentía que mientras más hablaba más se trizaba su cráneo así que idear una estrategia para salir impune de esta no estaba dentro de sus planes. Ni su cuerpo ni su mente se lo permitían.

- ¿Puedo ir al baño primero? Necesito un minuto o dos-

Con la mano sobre su pecho desnudo caminó un poco tambaleante hacia el baño. Taiki suspiró y se dirigió hacia el fregadero, abrió un cajón y extrajo dos aspirinas, abrió el grifo llenó un vaso y dejó ambas en la mesa de la cocina. Tomó asiento junto a Yaten y esperó.

Seiya salió a los cinco minutos con la cara refrescada y oliendo a menta. Al menos se había sacado el mal sabor de la boca.

Cuando iba a tomar asiento en una silla que sus hermanos apartaron para él notó que el vestido y los zapatos de Kara estaban reunidos al costado del sofá. Eso era raro así que supuso que alguno de los dos los habían tomado. Cuando Yaten se dio cuenta que Seiya tenía su mirada fija en esas prendas no soportó más la expectación.

- Si Seiya, nos dimos cuenta de estos pequeños detalles así que ni intentes salir de esta ¿De quien son estas cosas?-

¿Por qué Yaten tenía que gritar así? ¿Acaso no podía ser como el pasivo y amable de Taiki? Y para afirmar aún más su respeto y cariño hacia su bondadoso hermano, le pasó un par de aspirinas y le ofreció el vaso de agua para que las tragara. Seiya los aceptó gustoso.

- Gracias Taiki de veras las necesito-

Dejó el vaso en la mesa y una idea cruzó por su cabeza

- ¿Quedan más aspirinas?-

Estaba seguro que cierta chica también las necesitaría.

- Si… hay un par más en la alacena- indicó Taiki

Asintió conforme. Yaten dio dos golpecitos a la mesa de la cocina para llamar su atención

- ¿Hola? ¿Tu otro hermano te hizo una pregunta aquí?-

Seiya fulminó a Yaten con la mirada.

- Te escuché Yaten así como las otras diez veces en que gritaste en mi oído-

Miró hacia la ropa de Kara y se preparó para el bombardeo.

- Son de una chica-

Era la respuesta más vaga que encontró pero el rostro cada vez más amargo de Yaten le alivianaba la resaca.

- ¡No me digas Seiya! ¡Pues si fueran de un chico estaría más asustado de lo que estoy ahora!-

Taiki le dio un codazo a Yaten para que se callara. Estaba levantando la voz más de lo recomendado.

- Seiya… solo estamos preocupados. Queremos saber que pasó anoche contigo, desapareciste y bueno despertamos y nos encontramos con…-

Indicó hacia la ropa y las demás cosas que estaban repartidas en el suelo. La voz un poco tensa de Taiki hizo que Seiya se tomara un poco más en serio las cosas. Suspiró y agradeció al cielo que las aspirinas estuvieran haciendo efecto inmediato.

- La ropa y los zapatos son de una chica que conocí ayer. Se llama Kara y nos encontramos cuando los dos nos escondíamos un poco del tumulto-

Volvió a tomar el vaso y bebió un poco más

- Bebimos champagne y platicamos de muchas cosas y cuando me di cuenta que ya había sido demasiado licor me trajo a casa-

Tanto Yaten como Taiki se miraron extrañados

- Seiya tu no sueles hacer esas cosas, ni siquiera bebes ¿Qué pasó?-

Jugó un poco con el agua moviéndola de un lado a otro.

- Supongo que lo necesitaba…aunque considerando como me siento ahora quizás debería haberme medido un poco-

Taiki asintió comprensivo.

- Al menos eres capaz de darte cuenta que no es buena idea excederse-

Yaten quitó la arruga de su frente. Un misterio estaba resuelto pero aún quedaban muchas cosas que saber.

- Y que ¿esa chica se fue desnuda a su casa o que?-

Seiya bajó el vaso y miró a sus hermanos. Aquí comenzaba la parte difícil de explicar. Sentía como el rubor subía por su cuello como una marejada sin control.

- Kara no se fue, está durmiendo. En mi dormitorio-

Yaten abrió la boca pero Seiya lo refrenó.

- ¡Y te agradecería que dejaras de gritar!- le dijo con voz ronca- No quiero que la despiertes aún. Tiene problemas para dormir-

Taiki y Yaten se hundieron casi al borde de sus sillas y cerraron la boca al unísono. Yaten estaba comenzando a entrar a una etapa en la que la paciencia se reducía al mínimo y la exaltación le doblaba en fuerza.

- ¡Seiya me explicas que demonios está sucediendo aquí!- exclamó un poco más bajo pero sin perder la autoridad- ¡porque te juro que me siento en la dimensión desconocida!-

¿Cómo explicarle algo que ni siquiera él sabía muy bien como había comenzado?

- No se como explicarlo - contestó con honestidad

Taiki le dio un vistazo rápido a un enfurruñado Yaten.

- ¿Exactamente que sucedió?-

Seiya movió la cabeza de un lado a otro. Yaten extendió las manos tenso por al aire de misterio que las palabras de Seiya tenían.

- ¡Qué! ¿La chica te emborrachó? ¿Te drogó?-

Las preguntas insidiosas de Yaten no estaban haciendo más fácil la situación. Taiki vio como la mirada de Seiya se contraía. Yaten no le estaba dando espacio para que Seiya pudiera platicar así que decidió que era tiempo de intervenir a su favor, de no ser así Seiya se cerraría y no les permitiría conocer que estaba pasando.

- Yaten basta déjalo hablar en paz- sentenció firme

Yaten apretó la boca con fuerza hasta que sus labios se tornaron blancos. Taiki miro hacia Seiya y le dio una sonrisa que le invitaba a continuar con tranquilidad.

- Dinos hermanos te escuchamos-

Seiya asintió intentando alejar las palabras de Yaten.

- Ella no se aprovechó de mí si ese es su temor- dijo al rato y más relajado. Junto las manos sobre la mesa- Yo le pedí que me trajera y yo le pedí que se quedara. No fue como lo hace ver Yaten-

Taiki asintió aparentemente en calma.

- ¿Y como se supone que es eso?-

Seiya retorció sus manos con fuerza.

- Ella no abusó de mí…- volvió a recalcar, esta vez con la voz un poco más apagada

Se calló de pronto dejándolos a ambos en ascuas. Yaten estaba a punto de sufrir un ataque cardíaco. Estaba seguro de que lo que seguía a la confesión de Seiya era grande. Aún así prefirió ver hasta que punto su hermano era capaz de continuar. Taiki en cambio solo se dedicaba a asentir. No sabía como podía mantenerse así de tranquilo ante lo que evidentemente había sucedido.

- ¿Y que fue lo que pasó Seiya? Nosotros no te juzgaremos somos tus hermanos puedes decirnos lo que sea-

Y Seiya lo sabía pero no había entendido cuan difícil era hablar de algo tan privado. Miró hacia el dormitorio en donde la chica aún dormía y respiró con forzada lentitud. Ya no había tiempo para arrepentirse.

- Kara y yo… - dijo sonrosándose de paso- ella y yo conectamos ¿saben? hablamos un montón de cosas muy profundas y tristes… pero pudimos reír a pesar de todo. Bromeamos, bebimos, cantamos, incluso bailamos-

Enseñó una sonrisa escueta.

- ¿Y?- inquirió Yaten

Seiya asintió como sabiendo que tenía que llegar a la parte que ellos deseaban conocer.

- Después…algo pasó. Nos miramos y ninguno fue capaz de terminar con el momento…era como si no tuviéramos a nadie más en el mundo y nos aferráramos uno con el otro. Yo tomé su mano y le pedí que no se fuera. Ella la sostuvo y no me la saltó sino hasta hoy en la mañana-

El sonido del reloj de pared se oyó potente y solo sirvió para acentuar el enorme silencio que se posó en la cocina. Seiya irguió la espalda y la recostó en el respaldo de la silla mientras Yaten estaba intentando atar cabos. Taiki carraspeó como si tuviera algo atorado en la garganta y miró a Seiya, poniéndose rojo antes incluso de abrir la boca

- ¿Y como es que terminaron compartiendo la cama?-

Seiya volvió a removerse incómodo. El sonrojo volvía a ascender esta vez alojándose en su rostro cubriéndolo por completo.

- Yo…yo la llevé hacia allá. Luego de estar un tiempo más aquí en la sala nos recostamos en la cama y nos quedamos así mirándonos largo rato hasta que en algún momento de la noche o de la madrugada ambos nos dormimos-

Seiya miró tentativamente hacia sus hermanos para saber por que no decían nada. Agachó la vista, exhalando antes como si uno de los nudos que pendían de su garganta se hubiera desecho.

- Las cosas no fueron más allá de eso pero…pero para mí fue mucho más de lo que creen. Algo en mí…se removió o algo así-

Mucho rato después de que Seiya terminara de confesarse de manera tan honesta seguía sintiendo que no se había explicado de la forma más esclarecedora, de no ser así sus hermanos ya habrían dicho algo. Pero definitivamente ese silencio era inquietante. Se estaba abriendo a ellos quizás más de lo que había hecho alguna vez y por eso mismo se sentía expuesto y susceptible. Necesitaba a su familia y su comprensión, no ese silencio tan abrumador.

Yaten finalmente se acercó a la cabeza de su hermano poniendo fin a su poca paciencia y sus ojos se abrieron tanto que el rostro se le deformó producto de todas las emociones que le golpearon de una sola vez.

- ¡Dios Santo Seiya que has hecho! ¡Una chica que no es Serena contigo en tu cama! ¡Acaso perdiste la poca cordura que te quedaba!-

Seiya se mostró abiertamente ofendido. Solo se los había comentado porque creía que sus hermanos merecían saberlo. Especialmente Yaten, que se veía afectado directamente con el tema por su relación tan unida que mantenía con bombom.

Seiya sintió como el corazón se le removió del pecho violentamente. Era la primera vez en horas que volvía a pensar en bombom…

- Ella no quiere estar conmigo Yaten- fue lo que dijo Seiya finalmente. Le enseñó una sonrisa carente de brillo a Yaten- Agradezco tus esfuerzos para hacerme sentir esperanzado pero honestamente ya me cansé de comportarme como el idiota en esta historia. Es tiempo de que afronte la realidad y la realidad es esa. Bombom no cree lo suficientemente en mí como para tener una relación conmigo-

¿Así que de eso se trataba? ¿Todo esto era por Serena? ¿Serena no quería volver con él y esta era su manera de afrontar la realidad ?Seiya se había vuelto loco.

- ¿Y por eso decidiste acurrucarte con la primera mujer que se te cruzó en el camino?-

Yaten volvía a utilizar ese tono acusador que le incomodaba tanto. A pesar de aquello Seiya se dio el trabajo de seguir respondiendo.

- Kara me entendió y eso me hizo sentir bien. Ella está pasando por algo muy similar, tiene un novio que…-

Tanto Taiki como Yaten se miraron más sorprendidos que antes. Yaten puso las palmas sobre la mesa.

- Un novio- repitió Yaten con hastío- ¡La chica tiene novio! ¿Te parece algo sano? ¡Por que a mi me parece una locura!-

Seiya se puso de pie enseguida, harto de tener que oír a su hermano tratarlo como a un imbécil. Quizás no había sido tan buena idea permitir que opinaran en demasía. Ya bastante era ponerlos al tanto. Se paseó de un lugar a otro ante la atenta observación de sus jueces.

-¿Acaso me crees un animal como para encamarme con la primera chica que me dice hola? ¡No soy así y lo sabes…!- exclamó con furia- pero ella me entregó algo Yaten….se abrió conmigo, me habló, me enseñó sus ideas, sus emociones… confió en mí. Tal vez fue una locura, tal vez no pensé con claridad pero esa chica desconocida me dio más de lo que he recibido de bombom estos últimos meses…-

La voz de Seiya se quebró al decir esto último, reflejo de lo que sucedía en su interior. Yaten en tanto bajó la vista un poco avergonzado de su actitud tan prejuiciosa.

- Todo esto no se trata de miraditas furtivas caricias alocadas o incluso sexo Yaten…se trata de intimidad y de complicidad-

Yaten se dio cuenta que había cruzado una línea muy delgada. Su cercanía con Serena le estaba nublando la razón y se estaba poniendo de lado de la rubia sin siquiera considerar los sentimientos de Seiya. Estaba juzgándolo así como todo el mundo hacía siempre que Serena estaba involucrada. Cuando Serena y Seiya tenían problemas lo más fácil siempre era culpar a Seiya, después de todo tenía antecedentes que lo perjudicaban. Pero Yaten mismo había estado platicando con Taiki acerca de lo injusto que le parecía el comportamiento de Serena, sin saber que estaba haciendo exactamente lo mismo…él, que debería de estar oyendo tal como lo hacía Taiki había abierto la boca antes de la cuenta.

Se puso de pie para alcanzar a Seiya con la clara intención de disculparse.

- Seiya yo no sabía que…-

Pero Seiya ya no estaba dispuesto a oír disculpas tardías. Tenía demasiadas cosas atoradas en la garganta como para volvérselas a tragar. Se sacudió rápidamente del agarre de Yaten y retrocedió con vehemencia.

- Por supuesto que no lo sabes Yaten. Crees que sabes pero en realidad no tienes idea. Tú te lamentas por estar prendado de una chica y no haberle podido nunca decir lo que sentías. ¡Yo lo he dado todo Yaten! ya no me queda que hacer o decir para que Serena crea en mí…y aún así mira lo que he conseguido, mira lo que ha valido mi sufrimiento-

Seiya se estrujó tan fuerte el pecho por sobre el corazón que dejó marcas rojas en su piel desnuda.

- Ya no tengo nada estoy vacío, ¡si vieras mi corazón, si pudieras por un instante sentir lo que yo siento…!-

La barbilla le tembló sin control mientras el dolor se le reflejaba en cada parte de su rostro.

- Serena es el amor de mi vida- sentenció sin dudas- de mi existencia, la razón por la cual estoy en este maldito planeta… ¡Pero amarla me hace sentir tan solo!-

Los ojos azules de Seiya vibraron de tristeza, resplandecieron de dolor y se volvieron acuosos producto de las lágrimas. La boca se le contrajo mientras sus mejillas se hundían como si hubiera estado intentando controlar sus deseos de sollozar.

- Me siento tan solo…solo con este amor inmensamente grande que me angustia, me asfixia y me hiere…-

Taiki no pudo seguir viendo a su hermano por temor a que Seiya pudiera ver en sus ojos la pena que sentía por él. Yaten en tanto se quedó congelado sin mover un músculo del cuerpo. Ni en todas las horas que había pasado con Seiya el último tiempo habría imaginado que su dolor fuera tan estremecedoramente grande ¿Cómo es que nadie se había dado cuenta lo mal que Seiya estaba? ¿Por qué habían sido tan egoístas con él? ¿Desde cuando Seiya se sentía así? ¿Cuánto había resistido sin decirle esto a nadie? ¿Cuándo habían dejado de preocuparse de Seiya?...

- Pero ayer- prosiguió Seiya limpiándose sus ojos- ayer por unas cuantas horas no me sentí solo y no fue bombom quien lo hizo posible-

Seiya rió sin ganas. Cómo le costaba reconocer eso…

- ¡Y no sabes cuanto he rogado para que así fuera! Pero no sucedió…nada de lo que pensé que pasaría con bombom ha sucedido como yo lo deseaba-

Taiki volvió a alzar la vista cuando el rostro de Seiya se volvía a componer aunque difícilmente pudiera sacarse de la cabeza su mirada destrozada.

- Así que sí Yaten. Pasé el rato con otra chica y deseé estar con ella sin acordarme de nada más. Pero no fui yo quien dejó de luchar para que lo mío con Serena pudiera ser-

Atravesó la cocina en dirección hacia su pieza. No tenía nada que hacer ahí.

- ¿Y vas a dejar de luchar justo ahora?-

Yaten no permitiría que su hermano dejara la sala así como así.

- Las cosas con Serena están mal y tú simplemente… ¿das un paso al costado? ¡Te he defendido cuando todo el mundo quería matarte! ¡Incluso estaba molesto con Serena por como te estaba tratando y tú vas y te entretienes con otra chica! ¿Como puedo ponerme esta vez de tu lado Seiya?-

Seiya continúo sin darle la cara.

- ¿Qué pasará con Serena cuando se entere? ¿Te pusiste a pensar siquiera un minuto en ella mientras…?-

No pudo seguir con la frase. Seiya sintió como el peso de la realidad poco a poco le acariciaba el rostro con más fiereza. Pero junto con eso su rabia hacia su hermano también crecía

- Y tú estas más que dispuesto a ser el primero en decírselo ¿verdad?-

Yaten apretó los puños, caminó hacia Seiya y se plantó frente a él. Todo resquicio de simpatía se había esfumado.

- ¡Que te pasa idiota! Soy tu hermano y quiero lo mejor para ti ¡y claramente esto no es lo mejor!-

Taiki veía pasmado como las cosas se estaban saliendo de control. Seiya sonrió a punto de que las lágrimas volvieran a salírsele.

- Soy tu hermano, pero aún así te preocupa más lo que pensará Serena a como me siento yo ¿verdad?-

La voz decepcionada de Seiya caló profundamente en Yaten.

- Solo intento hacerte reaccionar Seiya ¡como no lo entiendes! Cuando Serena lo sepa…eso la destruirá y cuando la veas así…eso también te destruirá a ti-

Seiya apretó la barbilla y la alzó tan orgullosamente como podía sentirse en ese instante.

- Hace un buen rato que yo estoy así y eso no acabó con bombom-

Yaten no podía creer que Seiya estuviera hablando así. Era como si un hermano completamente distinto hubiera salido de esa habitación.

- ¡Por el amor de Dios Seiya! ¿Que es esto? ¿Una retorcida forma de retribuir a Serena por lo mal que lo has pasado? ¿Hay una chica en tu habitación para así darle una lección a Serena de lo que se siente sufrir?-

La decepción que Seiya sintió se hizo increíblemente más profunda. Yaten nunca comprendería. Nunca podría llegar a entender cuan total había sido su entrega y hasta que punto se había abandonado a sí mismo en pro de esa persona.

- Llevó más de lo que creí posible dedicándole cada minuto de mis pensamientos a Serena. Por una sola vez en mi vida no pensé en ella sino en mí y en lo que yo necesitaba ¿Me vas a juzgar por eso también?-

- Jamás encontrarás lo que necesitas dentro de esa habitación Seiya- le respondió Yaten apuntando hacia el dormitorio en donde Kara permanecía- solo engañaste a tu corazón un par de horas. Pero esas par de horas podrían costarte todo por lo que has sufrido-

Haciendo oídos sordos a esas duras palabras, Seiya se aferró a la manilla de su puerta como si un letrero de "escape" parpadeante le estuviera mostrando el camino de salida para esa dolorosa situación. Vio como Taiki movía la boca como si no supiera que decir, cosa bastante inusual en él. Pero Seiya lo prefirió así. Si lo que pretendía era soltar unas frases del mismo calibre que las de Yaten prefería que guardara silencio. Bastante tenía con darse cuenta que no contaba con uno de sus hermanos… era doloroso si, pero saber que la única otra persona en el mundo que tenía como familia también le había dado la espalda habría sido imposible de superar. Así que entre el rechazo de Yaten y el mutismo de Taiki no tenía mucho de lo cual aferrarse… y probablemente así sería a partir de ese día.

Sentirse solo era algo con lo que tratar pero hallarse solo en frente de sus queridos hermanos le daba una nueva visión de su futuro. Una no muy alentadora. Sin atreverse a dar la cara se preparó para contestarle a Yaten y de paso poner término a su charla y posiblemente a su relación.

- Se lo que hay para mí allí dentro- le dijo, ya lamentando el comienzo de la mañana- lo que nunca sospeché es lo que iba a encontrar aquí afuera. No pensé que pudiera sentirme más solo que antes-


Cuando Seiya acompañó a Kara hacia la salida Yaten y Taiki se quedaron solos en la sala cavilando cada uno lo que había ocurrido minutos antes. Yaten estaba enfurruñado en el sofá pero Taiki estaba meditando hondamente en algunos otros puntos.

Ambos habían prestado la suficiente atención como para percatarse que la chica con la que Seiya se había involucrado no era una completa desconocida. Era una modelo bastante popular de la que se estaba oyendo nombrar cada vez más a nivel nacional. Seguramente un lío con un hermano Kou subiría bastante sus bonos y le aseguraba portadas de revistas y entrevistas televisivas por un buen tiempo. Aunque para ser justos la chica no se veía para nada entusiasmada con la idea de haber interrumpido su plática-discusión familiar ni menos con el hecho de salir a la calle en esas fachas y ser presa de alguna fotografía mal intencionada.

Por eso mismo es que fue el propio Taiki que, por petición de Kara, le prestó algunas prendas que Sura había dejado en el apartamento luego de su corta estancia en la tierra. Además Seiya había llamado a un taxi que la viniera a buscar por la entrada lateral del edificio de tal manera que su paso por el apartamento de los Kou fuera inadvertida. Cualquiera otra mujer habría publicado fotografías del interior de la casa de Three Ligths y llamado a miles de reporteros para que la esperaran a la salida para así dar la exclusiva acerca de la alocada noche con la estrella del pop, pero al parecer Kara protegía con celo su privacidad al igual que ellos. Un punto para la desconocida que había armado tremendo lío sin siquiera saberlo.

Taiki dio un vistazo a su hermano que lucía tan molesto como hace un rato. Pero eso era nada comparado con la mirada cabizbaja que Seiya tenía antes de salir por la puerta del apartamento. Eso era lo que más le preocupaba. Yaten le había herido y no sería fácil recomponer aquello.

Taiki no era de las personas que reaccionaban a la primera provocación, por eso mismo es que se había mantenido al margen de la acalorada discusión entre sus hermanos. Simplemente quería comprobar hasta donde llegaban. Pero con lo que había observado tenía suficiente motivo como para intervenir. Recostado en una de las sillas de la cocina se cruzó de brazos y frunció el ceño.

- Escucha Yaten-

El aludido alzó la vista

- No suelo ocupar el papel de hermano mayor con mucha frecuencia por que no me gusta dar a entender que por eso merezco algún tipo de trato especial de ustedes pero esta vez lo haré-

Se puso de pie y caminó hacia Yaten

- Esta será la última vez que te veo criticar de esa forma el actuar de Seiya. La última Yaten-

Al principio Yaten creyó que se trataba de alguna especie de advertencia de las que siempre les hacía Taiki cuando peleaban pero se percató al instante de que se trataba de algo diferente. Ni el tono autoritario de Taiki ni su semblante serio y grave daban a entender otra cosa. De la pura impresión guardó silencio.

- Si Seiya quiere meter a uno, dos o tres chicas en su habitación es su maldito problema pero no vendrás a enrostrarle esas cosas de la manera indebida en que lo hiciste. No delante de mí-

Taiki se paseó de un lado a otro pensando cada una de sus palabras e intentando también controlar su propia molestia. Pocas veces se había sentido tan ofuscado con uno de sus hermanos.

- Nuestro hermano es una persona juiciosa, respetuosa y sensible por si no te habías percatado. El jamás se entrometería en tu vida así como tú lo acabas de hacer con la suya. Has violado su intimidad y le has faltado el respeto más veces de las que creí posible -

Se volvió a plantar frente a él mientras Yaten adoptaba a cada instante una palidez más pronunciada.

- Seiya es grande y quizás no tenga la menor idea de lo que está haciendo pero como familia debemos estar a su lado aunque esté enterrado con el lodo hasta el cuello. Nuestro deber es sacarlo de ahí no sumergirlo más-

Yaten se puso de pie. Se sentía como si acabara de hacer algo muy malo y su padre lo hubiera descubierto en el acto.

- Taiki yo no pretendía que pareciera un juicio hacia Seiya, nunca he buscado herirle-

Estaba siendo honesto y Taiki lo sabía. Aún así cerró los ojos por un momento.

- No quiero oírte Yaten la verdad es que estoy muy decepcionado de tí-

El gesto de contrariedad y vergüenza golpearon fuerte en Yaten. Nunca Taiki le había hablado de esa manera.

- Que tú tengas una conexión especial con Serena no es problema de Seiya pero que tú parezcas más interesado en lo que Serena pensará en vez de reparar en lo solo que está nuestro hermano…realmente es una actitud que no esperaba de ti Yaten-

Del puro impacto por las palabras duras de Taiki hacia él, Yaten cayó de golpe al sillón. Taiki volvió a caminar de un lado a otro. Estaba nervioso y molesto, una muy mala mezcla. Le costaba mucho hilar sus pensamientos pues tenía miles de cosas que decirle a Yaten pero la mayoría solo empeorarían las cosas.

- Cuando todo este teatro que se ha construido alrededor de Serena y Seiya se venga abajo será imposible no escoger un lado. Seiya es tu familia y hoy le has dado la espalda de la manera más cruel ¿Así sucederá más adelante?-

Movió la cabeza de un lado a otro reprobando abiertamente el actuar de Yaten. A éste con solo ver que su hermano no era capaz siquiera de darle la cara le entraron unas ganas enormes de llorar.

- Estoy absolutamente convencido de que Serena jamás habría estado de acuerdo con lo que hiciste hoy. Serena jamás querría que abandonaras a tu familia-

Eso último terminó por hundir más hondo el puñal en el pecho de Yaten. Se sentía completamente avergonzado porque lo cierto es que Taiki tenía la razón. Si Serena hubiera estado presente no habría tardado más de cinco segundos en reprocharle su actuar ¿Qué había hecho?

- Así que no tengo idea como diablos vas a solucionar esto pero lo harás Yaten. Así que deja de entrometerte en una relación que no es tuya. Lo que pase entre Serena y Seiya es solo su problema y honestamente me tiene sin cuidado por el momento ¿sabes por que?-

Negó en silencio.

- Por que lo único que me importa ahora es que Seiya no decida tomar sus cosas y largarse de esta casa para no tener que verte más la cara-

Yaten abrió unos enormes ojos de desesperación ¿Irse? ¿Taiki había visto algo que le hiciera creer que Seiya tomaría esa decisión? ¿Acaso…acaso podría haber provocado la destrucción de su familia? De pronto los ojos de Taiki se vieron tan perturbados como los de él. También estaba sufriendo con todo esto. Con ver a Seiya así de afectado y con hablarle así de duro a Yaten…todo eso era más difícil de lo que había supuesto. Su familia era lo más importante y estaba presenciando impotente como ésta se separaba.

- Esa es la única relación que me importa ahora y por la que lucharé. La relación con mi familia-

Volvió detenerse frente a él. Ahí en el sofá con los hombros caídos y el rostro descompuesto Yaten parecía el niño que era. Como el niño caprichoso y tozudo que se había enfrentado frente a un maduro Seiya.

- Tal vez deberías comenzar a luchar por tus propias relaciones y no por las ajenas-


Después de que Seiya cerró la puerta tras de si en compañía de Kara comenzaron a bajar en silencio las escaleras. No podía ver a la cara a Yaten con toda esa rabia y tristeza que le embargaba. Tal vez creyó que por esta vez su hermano se pondría de su lado pero como se estaba haciendo común, se había vuelto a equivocar.

Yaten había hablado sin saber…nadie sabía, nadie de todas las personas que decían conocerle y estimarle se habían tomado el trabajo de pensar siquiera una vez en cómo se sentía él después de terminar con bombom. Hasta ese instante no había notado lo resentido que se encontraba debido a eso, quizás muy en su interior había tratado de refrenar esas actitudes pero ya no podía hacerlo. Seiya estaba experimentando un desborde poco manejable de emociones que muy probablemente hubiera continuado su descontrolado camino si la suave voz de Kara no le hubiera interrumpido.

Mientras tanto Kara en silencio y en compañía de Seiya hacía un breve recuento de lo que había sido la mañana hasta ese momento. Cuando horas atrás se había revuelto entre las cobijas pestañeó repetidas veces para orientarse. Al principio no había reconocido el lugar pero cuando vio sobre la mesita de noche una fotografía de Seiya fue como si la noche anterior hubiera pasado en cámara ultra rápida ante sus ojos.

Se había sentado en la cama, llevados las manos al cabello desordenado mientras daba varios vistazos hacia su alrededor, hasta que había notado que estaba sola, lo que era la mejor de las situaciones dadas las circunstancias. Si hubiera visto a Seiya recostado a su lado, pegado a ella, con la cabeza descansando en su hombro y con los dedos entrelazados como recordaba haberse quedado dormida no habría podido pensar en nada sensato que decir, todas sus mordaces respuestas no parecían suficientes para palear el extraño momento que habrían vivido ambos.

Kara recordó que se había sonrojado solo de pensar en qué cosas estarían pasando por la cabeza de Seiya, eso hasta que oyó voces que provenían de la sala contigua a la habitación en la que ella dormitaba. Se había levantado en silencio y aunque el oír conversaciones ajenas no era lo más educado y menos siendo la primera vez en esa casa, no pudo evitar pegar la oreja a la puerta.

Allí había comprendido que no se trataba de una simple plática. Estaban discutiendo y acaloradamente.

Kara había oído cuando Seiya les comunicaba a sus hermanos que no estaba solo en la habitación así que el pasar desapercibida para Kara ya había dejado de ser opción. Se había mordido el labio tan fuerte que aún le ardía un poco en el lugar en que sus dientes habían hecho presión. Luego había oído cuando uno de los hermanos de Seiya le recriminaba el no haber pensado en Serena y como Seiya respondía sentidamente que podría preocuparse un poco más por él. La voz de Seiya se había sonado tan triste…a pesar de que era amortiguada por las paredes casi se lo podía imaginar.

Así que en ese instante Kara había decidido que tenía que salir de ahí, por varias razones.

Por lo pronto no había querido seguir escuchando pláticas personales. Además los hermanos de Seiya la odiarían un poco más a cada instante que siguiera ahí. También podía ocurrir que en cualquier instante podría llegar alguien al apartamento que agrandaría aún más el embrollo y por último pero no menos importante, tenía que tomar un avión hacia el extranjero.

Todas esas cosas habían estado pasando por su cabeza cuando vio que la manilla de la puerta de la habitación giraba y la luz que se colaba de la sala principal le hacía posible dar un muy claro vistazo del semblante de Seiya. Al principio había pensando con lo que se encontraría; un Seiya sorprendido, un tanto avergonzando y hasta incómodo con su presencia pero en cambio el rostro de alivio de Seiya había sido otra cosa. Como si el verla a ella le hubiera iluminado de pronto la mañana. De seguro Kara no había estado preparada para eso.

Y aún con esa sensación de no saber muy claramente que había estado pasando por los pensamientos de Seiya para reaccionar así, se encontró tomando las escaleras de emergencia en vez del ascensor que los llevaría al primer piso.

- Deberías haberme despertado antes- dijo Kara terminando con el silencio.

Cuando Seiya oyó la voz de Kara dirigiéndose a él cambió totalmente su semblante.

- ¿Ah? eh, me confesaste que te cuesta mucho dormir así que no quise molestarte-

Asintió, aún sintiéndose un poco extrañada de que Seiya recordara lo que le había confidenciado la noche anterior, pero en segundos se reprendió mentalmente por su actitud de niña de preescolar. Ella no era así. Estaba cohibida frente al chico que le había visto como muy otras personas lo habían hecho, en todos los aspectos. Kara era de la idea de que si vas a sentirte avergonzada por hacer algo, hazlo antes y no después. Una vez hecho no había más opción que ponerse de pie y en este caso de dejar de comportarse como una quisquillosa. Así que respiró profundo y sonrió.

- Lo decía porque quizás tú y tus hermanos necesitaban platicar en privado-

Era absurdo tener evadir el hecho de que Kara había oído todo así que no se molestó en negarlo.

- Siento que hayas tenido que oír todo eso. Como habrás comprobado mi hermano y yo no pensamos lo mismo respecto a varias cosas-

Y realmente lo sentía. Sacar a la luz las debilidades de su familia ante una chica que acababa de conocer no era muy recomendable.

- Todas las familias tienen sus falencias además… creo que en parte entiendo su desconcierto-

Ambos se miraron por primera vez desde que habían salido del apartamento, al principio un poco inseguros hasta que finalmente se transformó en una mirada profunda. No habían platicado absolutamente nada referido a la noche anterior, ni siquiera habían mencionado su sincera conversación tanto en la azotea como en la casa. Era como si cada uno esperara a que el otro tocara el tema. Kara finalmente metió las manos a los bolsillos de su sudadera rosa.

- Seiya lo de anoche fue…-

Kara tenía bastantes palabras para definirlo pero ninguna que se atreviera a decir al menos por el momento. Algunas de ellas eran complejo, profundo, intenso y alocado. Seiya en tanto agradeció de todo corazón que la chica fuera un poco más valiente que él. Deseaba mucho hablar de lo ocurrido solo que no se atrevía a abordarlo. Así que cuando la oyó decir esas palabras no reprimió un suspiro de alivio.

- Intimo- fue lo que concluyó Seiya con un poco de rubor en sus mejillas

Ambos volvieron a sonreír un poco avergonzados. Hablar era mucho más complicado que hacer….

- Iba a decir algo parecido pero está bien, intimo será-

Ella suspiró y puso ambos brazos alrededor de su rostro. Seiya la observó de reojo teniendo cuidado de que no fuera a tropezar.

- ¿Qué haces te duele la cabeza?-

Ella negó mientras Seiya se lamentaba por no haber insistido más en que tomara esas aspirinas.

- Creo que estoy esperando a que el remordimiento me caiga encima y que ni siquiera pueda mirarte a los ojos-

Si era honesto Seiya también estaba esperando a que la realidad le diera una bofetada en el rostro pero aún no sucedía, al menos para él. Tal vez aún estaba en un estado en el que no creía que la noche anterior hubiera sido real. Y supuso que cuando sucediera tampoco querría tener audiencia frente a él.

- ¿Quieres que te deje sola? Puedo irme enseguida-

Kara negó con rapidez. La verdad es que requería de su compañía. Tomó su mano y lo hizo volver a caminar a su lado.

- Gracias Seiya- le dijo sorprendiéndolo con aquello

- ¿Por que?-

Kara puso los ojos en blancos como si fuera obvio.

- ¿Debo enumerar por todas las cosas que te agradezco?-

El rostro confundido de Seiya le daba a entender que aún no caía en cuenta así que ella optó por nombrárselas.

- Gracias por no dejarme sola ahí arriba y por pedirme que me quedara anoche-

Si iban a transitar por ese sendero Seiya también tenía algunas cosas por las cuales agradecer pero prefirió dirigir la plática hacia otro punto que le importaba. Le miró un poco más profundo.

- ¿Que harás ahora?-

La gran pregunta. Suspiró con seriedad mientras se cruzaba de brazos.

- Creo que después lo que te escuché decir…me ha quedado claro que no deseo seguir siendo la idiota en mi propia historia-

Era lo que Seiya había dicho a sus hermanos hacía un instante. Al menos eso lo alentó a creer que no estaba tan errado como Yaten le había hecho sentir.

- Así que harás esa llamada-

- Me has dado el valor que necesitaba. Ese es otro gracias para ti- espetó palmeando su mano.

Seiya asintió pero sin borrar la expresión de preocupación de su rostro.

- ¿Estarás bien?-

- Probablemente no- contestó con firmeza. A Seiya le gustaba la sinceridad con la que ella le respondía- Sé que sufriré y me sentiré devastada no me voy a engañar, pero quizás si no lo veo será más fácil. Él seguirá con su gira y yo me iré a Estados Unidos a modelar para una compaña de moda por varios meses. Intentaré enfocarme en eso y mis estudios y con suerte…tal vez pueda avanzar-

¿A Estados Unidos? Seiya no sabía que Kara se iría pero era lógico que hubiera detalles de su vida que no conocía. Aún así la proximidad de su partida lo sorprendió.

- ¿Harías algo por mí?- le preguntó aún con seriedad. Kara asintió. Seiya movió la boca para ocultar una inminente sonrisa

- Por favor aléjate de las azoteas especialmente cuando bebas-

Kara le enseñó una mueca de indignación pero al final sonrió. ¡Al fin algo de buen humor en Seiya! alzó la mano con gracia e hizo el juramento scout

- No te preocupes por eso. No creo que vuelva a beber en mucho tiempo y para tu tranquilidad evitaré los lugares con altura. Es una promesa-

Se dieron la mano para sellar el juramento. Ahora era el tiempo de Kara para hacer las respectivas preguntas.

- ¿Que sucederá contigo Seiya?-

- No puedo poner miles de kilómetros de distancia como tú- respondió un poco desganado

Pero para Kara había otra cosa más importante que quería saber.

- ¿Le contarás…esto?-

Seiya bajo la vista hacia sus pies como si las respuestas estuvieran ahí. Aún tenía sobre su pecho las marcas que él mismo se había hecho discutiendo con Yaten. Seguramente esas marcas desaparecerían en un par de horas, eran superficiales. Pero lo cierto es que ahora habían otras huellas más profundas que muy probablemente no se borrarían con el paso del tiempo. Habían sucesos, experiencias, emociones y sensaciones imperecederas. Lo que había pasado con Kara cabía en esa categoría y por mucho que quisiera ignorarlas, hacerlas a un lado u disimularlas sería su propio ser quien las dejaría al descubierto paulatinamente.

- No me ha resultado muy bien cuando he querido ocultar ciertas cosas-

O al menos eso es lo que había concluido después de varios fracasos. Kara tenía claro que tocar el tema era extraño pero debía de hacerlo para montarse en ese avión con la certeza de que no había sido la culpable de la ruina de Seiya.

- Cuando ella se entere…-

Si Serena estaba tan enamorada como Seiya le había platicado sería un duro golpe a ese amor. Y aunque había adoptado la férrea decisión de no sentirse como una mala persona Kara tuvo la amarga sensación de que su pequeña intervención en la vida de Seiya causaría grandes estragos en la de otros. Pero Seiya calmó sus temores comportándose tan cortés y correcto, como lo había sido desde el momento en que lo conoció.

- También lo sabía ayer. Lo se hoy. Y probablemente lo siga sabiendo mañana-

En un impulso Kara tomó sus manos entre las suyas deteniéndose en mitad de la escalera.

- ¿Estás seguro Seiya? Por que tampoco es que hubiéramos hecho algo malo, solo pasamos la noche juntos como amigos. Por mí jamás lo sabrá puedes confiar en eso y tus hermanos bien podrían guardar el secreto si es que se lo pides…podrías continuar…-

Bien podría seguir el consejo de Kara, despedirse de su compañera de noche, alistarse y tomar un taxi con dirección a la casa de bombom en donde le sonreiría, le abrazaría fuerte y de paso se pudriría por dentro. Y terminaría envenenándose las entrañas con más falsedades. Seiya ya no quería seguir por esa línea. Sabía que Kara estaba intentando convencerlo de ahorrarse problemas pero éstos estaban mucho antes de que ella apareciera. Apretó las manos de Kara y las presionó con medida fuerza.

- Bombom y yo estamos parados sobre un montón de secretos y mentiras. Yo no seré el que continué aumentando esa montaña de desechos. No puedo continuar así-

Kara no quería inmiscuirse más de lo que creía conveniente. Era la menos indicada para hacerlo así que decidió solo asentir y no protestar más.

- Solo te pido que lo pienses bien, medítalo antes de hacer cualquier cosa-

No le aseguró nada pero de todas maneras lo haría. Sin reparar en ello sino hasta ese instante, Seiya se encontró pasando sus pulgares una y otra vez por toda la extensión de las manos de Kara. Su piel era tersa y fina al tacto.

- Eres cálida- susurró con la voz ronca

Un roce demasiado íntimo para tratarse solo de un toque de manos. Kara alzó la vista y Seiya le imitó.

- ¿Harías tú algo por mí?- preguntó ella

Seiya asintió.

- Me llamarás a cualquier hora, cualquier día aunque sea por una tontería. Prométeme que lo harás. Y nos escribiremos y hasta podremos mirarnos por una cámara web. Instalaré una a mi laptop y tú harás lo mismo-

Dudó antes de continuar.

- Solo…solo no te aísles, no te encierres en ti mismo. Eres tan dulce, eres…-

Se mojó los labios y le sonrió un poco divertida. Era increíble que le estuviera diciendo todo esto a un chico prácticamente desconocido pero las cosas estaban como estaban.

- Eres suave, tierno, gentil y odiaría que eso desapareciera. Así que si quieres dejar tu sufrimiento atrás hazlo pero ten cuidado de olvidar de quien eres en el camino. No te olvides de ti por que así como estás…estás bien Seiya Kou-

Eso hizo que Seiya le sonriera de lado. Seguir en contacto con Kara era algo que no había considerado pero que tampoco descartaría. No sabía que resultaría de ello pero de seguro sería digno de destacar. Tal vez sí instalaría esa cámara.

Y más temprano de lo que ambos habían esperado llegaron al piso en donde estaba la salida lateral. Seiya abrió la puerta para ella y ambos salieron al exterior. Hacia frío y el aire rozaba con excesiva fuerza sus rostros.

El júbilo del momento solo duró eso. Todo lo que estaban platicando, todo lo que se encerraba en esa habitación terminaría en un momento ¿y después de eso que? Seiya estaba advirtiendo un extraño temor a lo que pasaría después de salir de su edificio. Kara pudo leerlo en sus ojos y no le agradó que se viera así de desvalido. Seiya Kou era de esas personas a las cuales inconcientemente querías reconfortar así que lo abrazó fuerte rodeando su cuello.

- No tengas miedo, todo estará bien-

Eran palabras que siempre se decían pero en esta ocasión Kara realmente quiso que fueran ciertas. Seiya estrechó su pequeña cintura cuando ella se separó un poco.

- Y si no es así siempre puedes fugarte a Estados Unidos un tiempo y convertirte en cantante callejero-

Seiya soltó una risa. Casi podía verse con trenzas en el cabello y con una guitarra tocando canciones en una playa.

- O modelo- dijo él

Los ojos de Kara resplandecieron

- ¡Haríamos una dupla genial!-

Eso le recordó a Seiya que su huésped tenía un viaje que planear

- ¿Cuando tienes pensado partir?-

Hizo una mueca.

- De hecho… mi vuelo sale hoy a las cuatro y eso me hace recordar que mi agente debe estar buscándome como loco o estampando una denuncia a la policía por presunta desgracia-

Se estiró para ver si por algún lado aparecía el taxi que Taiki, el hermano de Seiya había llamado para ella.

- ¡Bueno lo llamaré cuando esté tomando el avión!-

Seiya calculó que no tenían mucho tiempo antes de que Kara se fuera así que era tiempo de despedirse

- Así que…-

Kara puso sus manos a ambos lados de su cintura. No le gustaban mucho las despedidas. Era pésima para los momentos sentimentales.

- Esto no es una despedida Seiya Kou ¿o acaso eres de los chicos que abandona a las mujeres después de obtener lo que quieren?-

Seiya se sonrojó como un niño pero después sonrió. Kara acarició su rostro y se concentró un poco,

- Estoy segura que la próxima vez que te vea las cosas serán muy diferentes para ambos. Para bien o para mal-

Eso intrigo a Seiya, era casi como una premonición. Quiso preguntar a que se refería pero por el rabillo del ojo vio que un taxi se detenía frente a ellos. Kara se dio la vuelta y comprobó que se trataba de su vehículo. Con sumo cuidado besó la mejilla de Seiya y se separó de un saltito con una misteriosa sonrisa

- ¡Revisa bajo tu almohada hay una sorpresa para tí!-

Le lanzó un beso a la distancia

- ¡Hasta la vista Seiya Kou!-

Se subió al taxi y a los pocos segundos el vehículo partió. Seiya se quedó ahí varios minutos más hasta que el taxi y Kara se perdieron en el horizonte.


El taxi que transportaría a los hermanos Kou a la escuela se detuvo frente a su edificio y si bien habían decidido asistir a los últimos períodos del día, ninguno de los tres se vio tan entusiasmado de salir del apartamento. Era como si pudieran aún palpar en el ambiente lo incómodo que se había vuelto compartir entre los tres tiempo a solas, aunque fuera un corto viaje a la escuela. Seiya y Yaten fueron los primeros en montarse en el vehículo mientras que Taiki se quedó atrás para activar la alarma de seguridad y además recuperar su teléfono celular requisado desde hacía horas por Yaten.

Seiya recostó su frente en la ventanilla de la puerta y cerró los ojos. Ahora que la niebla de la noche se había disipado y se encontraba fuera de la protección de su hogar se sentía justamente, desprotegido ante la aplastante realidad a la que estaba a punto de enfrentarse.

No tenía nada planeado, ningún discurso memorizado, ninguna reacción premeditada, ni siquiera sabía si podría salir del automóvil, menos si podría platicar con Serena y darle la espalda minutos después. Aunque muy probablemente no tendría que preocuparse por eso. Sería la misma Serena que se diera la vuelta una vez que le escuchara.

Sabía por que había estado con Kara y sabía por que debía hablar con bombom de ello, lo que no sabía era que hacer después de que lo hiciera. Desde el mismo minuto en el que las palabras salieran de su boca, su futuro cambiaría y su vida con bombom daría un vuelco…si ella decidía alejarse, si ella decidía no volver a verlo… jamás se había planteado la posibilidad de un mañana sin Serena, pero ahora que la situación era casi inevitable… se le helaba la sangre de solo contemplarlo como algo real. Era ese sentimiento de desamparo que le impedía sacar su cuerpo hacia fuera. Lo que sucedería después de salir de ese automóvil lo entumecía.

- Seiya no lo hagas-

La voz de Yaten apenas si fue audible pero aún así se las arregló para sonar serio e intentar así tocar su fibra más sensible. De todas maneras Seiya no le contestó. No tenía las energías suficientes para tener otro enfrentamiento por su hermano por lo mismo. Para él la posición de Yaten estaba bastante clara.

- Por favor no lo hagas. Por favor no le digas nada-

Seiya abrió los ojos y se giró para ver de plano a Yaten. Sus verdes ojos estaban abiertos, brillosos y cargados de una súplica inusitada. Solo por eso decidió seguirle el juego.

- Qué quieres que haga Yaten ¿Que mienta?-

Yaten estuvo a punto de gritar que sí con todas sus energías pero se mordió la lengua tan fuerte que casi sintió el sabor de la sangre abrirse camino a través de su boca. Estaba tan desesperado por evitar el huracán de que seguro se desataría que ya no sabía que decir o hacer.

- Espera un tiempo a que las cosas se calmen. Te lo ruego no lo hagas ahora-

Yaten apretó más su mano sobre el brazo de Seiya. Los dedos le temblaron mientras rogaba que sus palabras hubieran convencido a su esquivo hermano.

- No le rompas el corazón-

"No le rompas el corazón a mi mejor amiga" -quiso decir. Antes de que Seiya le rebatiera Yaten lo silencio con prisa, no dándole oportunidad de hablar.

- No pienses que lo digo solo por que me importa ella. Eres mi hermano y he visto como es para ti estar lejos de Serena, si esto será difícil para ella no puedo imaginar como lo será para ti. No puedo verte otra vez así Seiya… me duele pensar lo que sucederá después-

Seiya pudo notar que Yaten le estaba hablando realmente desde lo más profundo de su ser. Y con pesar dejó a un lado por un instante sus desavenencias y se decidió a hablar.

- Estoy aterrado con lo que sucederá después- respondió Seiya tragando con excesiva prisa.

- Probablemente me odie después de esto-

Yaten al fin pudo ver un pequeño instante de duda en la elaborada muralla que Seiya había estado construyendo a su alrededor y la ilusión volvió a surgir en él como pequeños destellos de energía positiva. Una pequeña grieta era lo que necesitaba para hacerle ver el error que estaba a punto de cometer.

- ¿Y eso es lo que quieres? ¿Qué te odie?-

Seiya guardó silencio mientras volvía a concentrar su mirada en el exterior.

- Quiero descubrir que amar a Serena tiene algún sentido-

Para Yaten lo que Seiya estaba haciendo y diciendo no tenían ningún sentido. Con su visión de la nuca de su hermano era evidente que éste había vuelto a cerrarse. Yaten se inclinó más cerca para así poder al menos tener algún atisbo de sus expresiones, las que de hecho no eran muy variadas. La máscara en la que Seiya había estado trabajando era casi perfecta. Aún así no se rindió.

- ¿Y esta es la forma? ¿Confesando algo que probablemente empeorará aún más las cosas?-

No hubo respuesta. Yaten suspiró y rearmó rápidamente sus ideas. Si iba a hacer una intervención de ninguna manera sería como la que había efectuado con anterioridad.

- Seiya que pasó, ayúdame a entender- dijo con voz suave y en abierta actitud conciliadora - Como es que en un par de horas todo lo que creías y pensabas de tu relación con Serena simplemente se esfumó-

Yaten esperó y esperó pero Seiya ni siquiera pestañeó en respuesta ¡Era tan frustrante intentar dialogar con alguien que se rehusaba a contemplar otra salida! Una salida en la que dos de las personas que más amaba salieran lo menos lastimadas posibles.

- ¿Que cambió?- preguntó con encubierta ansiedad- ¿por que de pronto te volviste así…así de duro?-

Seiya casi soltó una risotada al oír eso. Yaten siempre lograba sorprenderlo con sus comentarios. Lo había llamado idiota, loco y ahora duro. Se encogió de hombros porque no tenía nada que decir a eso. Al menos nada que quisiera decirle a él.

- Supongo que cambié-

Yaten asintió, saboreando esa respuesta tal como la recibió. Con amargura.

- Puedo entender que las personas puedan cambiar así de rápido pero no los sentimientos-

- Eres muy perspicaz cuando lo intentas- respondió Seiya con diversión en la voz, cosa que hizo a Yaten enmudecer y al mismo tiempo querer azotar su pétreo rostro en el vidrio para ver si con eso obtenía algún tipo de reacción.

- Esto no es gracioso Seiya, estoy hablando en serio-

- ¿Crees que esto es una broma para mí?- respondió Seiya con rudeza mientras se volteaba para enfrentarle.

Yaten retrocedió instintivamente. Seiya parecía moverse entre emociones extremas. De un segundo a otro podía pasar de la calma a la agresividad.

- Pues- tartamudeó Yaten aún impresionado- Pues lo haces parecer como un trámite de rutina-

La mejilla de Seiya se movió repetidas veces, en una especie de espasmo nervioso del que Yaten jamás había reparado.

- ¿Y que quieres que haga Yaten?- preguntó Seiya alzando la voz muy por sobre lo normal. El automóvil quedó en silencio un par de segundos- ¿Que me baje de este auto de rodillas, que me abrase de las piernas de Serena y le ruegue por su perdón hasta que por lástima acepte oírme?-

Yaten estuvo tentado a responder que quizás no era una mala idea pero tuvo el presentimiento de que no era tan buena idea.

- ¿Crees que disculpándome, humillándome dejaré de sentirme como me siento, dejaré de pensar lo que pienso de todo esto?-

- ¡Demonios dime algo!- exclamó Seiya golpeando la puerta con su puño- ¡Porque para ti todo parece muy simple de resolver!-

El auto en el que estaban se balanceó debido al movimiento brusco que había hecho Seiya. El pecho se le movía de arriba hacia abajo y las manos le temblaban ligeramente. Sin embargo Yaten continuo con la mirada fija en él, sin que el desborde en los sentimientos de Seiya, en apariencia, le afectara.

- Por que haces esto…- murmuró con premeditada calma- por que añades más dolor al que ya dices sentir-

Seiya se dejó ir hacia un instante de la noche anterior. Increíblemente había aprendido más cosas de las que suponía, las iba relacionando conforme se le iban presentando las ocasiones, como ahora.

- Tal vez debería haber sido un poco más como tú ¿no crees?-

- Como yo…- susurró Yaten repitiendo

Seiya asintió serio y con la mirada en otro sitio o para ser más exactos, en otro momento.

- Las personas como tú no se arriesgan para no sufrir. No consigues lo que quieres pero tampoco terminas lastimado en el intento-

Ladeó la cabeza como cavilando su idea

- Yo soy de la otra clase-

Yaten estaba confundido a más no poder. Seiya le era casi irreconocible. Se comportaba como poseído por un espíritu bipolar que lo hacía reír, adoptar una actitud seria, entristecerse, enrabiarse y filosofar; todo en una misma frase. Simplemente no podía seguir el hilo de sus pensamientos.

- ¿De la otra clase?-

Seiya posó sus ojos en los de Yaten. Un escalofrío recorrió la espalda del chico de ojos verde oliva.

- De la que no le importa sentir dolor… o al menos no le importaba. En cambio tú construiste un escudo alrededor de tus sentimientos. No lo comprendía, no podía entender como podías hacer algo así de…de egoísta. Ahora lo entiendo. Me habría encantado poder proteger un poco más los míos-

Volvió a sonreír de esa manera que a Yaten se le estaba haciendo familiar y molesta a la vez. - Me habría encantado no entregar mi corazón en una bandeja. Me habría encantado ser insensible y egoísta como tú-

El tono glaciar que Seiya utilizó le perforó las entrañas y se las estrujó con fuerza. Las palabras que muy duramente Taiki le había enrostrado tomaron peso. Y uno muy considerable. La relación con su hermano pendía de una balanza que estaba bastante más inclinada hacia el rompimiento insuperable más que a una próxima conciliación y lo cierto es que tenía miedo de decir cualquier cosa que pudiera poner el último ladrillo de la muralla que se había erigido entre ambos.

- Seiya yo… yo lo siento. Siento mucho lo que dije-

- No importa- respondió Seiya escuetamente tan pegado a la puerta como el reducido espacio se lo permitía. Yaten frunció el ceño.

- Por supuesto que importa. Taiki me hizo ver muchas cosas, nunca lo había visto así de enojado me reprendió como no tienes idea pero me lo merecía, todo lo que me dijo es verdad-

Yaten se sonrojó no pudiendo ocultar lo apenado que se sentía. Seiya en tanto ahogó como pudo un suspiro de asombro. Seguramente eso había ocurrido mientras él acompañaba a Kara al primer piso. No le habría gustado oírlo. Estaba demasiado inmiscuido en peleas, explicaciones, gritos y disculpas como para verse envuelto en otra más. Estaba exhausto y apenas el día comenzaba.

Cerró los ojos y botó muy imperceptiblemente el aire acumulado de sus pulmones.

- Es lo que sentías. Yo no puedo cambiar eso-

- Seiya independientemente de lo que siente o piense te herí y lo lamento mucho ¿podrás perdonarme?-

A poca distancia vio que Taiki abría apresuradamente las puertas del edificio con expresión inescrutable; una mezcla de preocupación y alarma. Y aquella sensación de incomodidad que había tenido en la noche antes de que la fiesta comenzara volvió. Algo había sucedido. Se removió impaciente en el asiento mientras esperaba con ansias a que Taiki se subiera al automóvil.

- No importa- volvió a repetir oyéndose incluso menos interesado en el tema que antes. Esa actitud hacía crispar los nervios de Yaten

- ¡Claro que importa! Te estoy diciendo que lo lamento y que me siento culpable de hacerte sentir solo, quiero que…-

- Ya basta Yaten- sentenció con voz pétrea

Incluso por muy molesto que se encontrara Seiya supo de inmediato que sonó más antipático de lo que esperó.

- No quiero hablar de esto ni de mi vida contigo, no más. No creo que vayamos a entendernos en lo que a Serena se refiere…así que simplemente ya déjalo-

Sin previo aviso salió del automóvil al encuentro de Taiki antes de que éste llegara.

- ¿Qué va mal Taiki?-

El recién llegado guardó su teléfono celular en su bolsillo delantero.

- Algo ha sucedido con las guerreras que tenían la misión de hacer desaparecer los anillos-

Yaten, quien había permanecido en el interior del vehículo, se bajó con prisa

- ¿Te refieres a Haruka, Michiru y Setsuna?-

- Han desaparecido- continuó acariciando la barbilla- o al menos eso es lo que Hotaru a través de Darien le confidenció a Serena-

Las miradas se trasladaron inmediatamente al rostro de Seiya quien aún estaba intentando procesar como había actuado la cadena de información

- ¿Hotaru? ¿Que tiene que ver esa chiquilla con todo esto?-

- No lo sé Yaten los mensajes eran breves y confusos además…- dijo Taiki captando la atención de sus dos hermanos- hay algo más. Hotaru cree que no solo están desaparecidas. Cree que están muertas-

Tanto los ojos de Seiya como los de Yaten se dilataron

- ¡Muertas!- exclamó Yaten espantado- ¡eso no es posible! ¡en manos de que!-

- ¿Donde están las chicas? ¿Dónde está Serena?- preguntó Seiya buscando entre sus cosas su teléfono celular. Lo encendió y ahí se encontró con las más de treinta llamadas perdidas y la bandeja de mensajes copada. El pulso de Seiya se aceleró mientras revisaba la hora de cada una de las llamadas de bombom. Antes de la fiesta, durante la fiesta, el tiempo que platicó con Kara en la azotea, el apartamento, el dormitorio…incluso ya entrada la noche Serena había insistido en platicar con él.

- Ayer por la noche estaban en casa de Lita. Será mejor que vayamos hacia allá y de no ser así de seguro las hallaremos en la escuela-

Yaten y Taiki se subieron al automóvil pero Seiya se quedó fuera con la vista pegada a su teléfono celular ¿Realmente bombom lo había necesitado anoche? ¿A él? ¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué justamente esa noche? ¿Cómo es que todas las conclusiones a las que había llegado la noche anterior se hacían humo con solo un nombre en la pantalla de su teléfono?

Taiki bajó la ventanilla.

- ¿Seiya vienes?-

- Si- respondió de manera mecánica- si voy-

Sabía que debía ir, lo que no tenía claro era a qué iría ni que haría una vez que estuviera ante ella.


El timbre de la casa de Lita sonó y la primera en levantarse de su asiento fue Rei. Al ver a los tres hermanos se recargó en el marco de la puerta y lanzó un suspiro de alivio.

- Honestamente- dijo al abrir los ojos- me alegro mucho de que estén aquí-

Seiya miró al suelo esquivo mientras que Yaten se pegaba a su oído.

- Esperemos que piense lo mismo dentro de quince minutos más-

Taiki carraspeó.

- ¿No han ido a la escuela verdad?-

Rei abrió más la puerta para que los tres entraran. Seiya dio un vistazo por todo el salón. Lo primero que notó es que Serena no estaba ahí, pero oía su voz que provenía de alguna de las otras dos habitaciones.

- Estábamos pensando todas en ir al segundo período-

- Pues no se preocupen- respondió Taiki sacándose sus lentes para limpiarlos- las clases han sido suspendidas, al menos en nuestra escuela-

- ¡Pero por que!- exclamó con las manos a los lados

- Una rotura de cañerías o algo así. Toda la escuela está inundada. Cuando llegamos no nos dejaron entrar, ya estaba cerrada-

Rei asintió mientras se sentaba lentamente en el sofá grande.

- Eso es muy provechoso al menos para las chicas… parece que seré la única a la que amonestarán-

Miró a los otros dos que se mantenían en silencio y mirándose constantemente.

- ¿Cuándo ustedes llegaron? ¿Eso quiere decir que tampoco habían asistido a la escuela?-

Taiki se preparó para contestar, cuando por el rabillo del ojo captó movimiento

- ¡Taiki viniste!- exclamó una suave voz en el umbral de la cocina- ¡Que alegría!-

Amy dejó sobre la mesa la taza de café que tenía en la mano y prácticamente atravesó de tres zancadas la sala para reunirse con Taiki. Se miraron por un par de segundos hasta que finalmente se tomaron de ambas manos y se sostuvieron la mirada largamente.

- Creí que no vendrías- dijo Amy con la voz capturada por la emoción de verle- te llamé mucho anoche y te dejé incontables mensajes… ¿Qué pasó? ¿Estabas ocupado? ¿No querías hablar conmigo tal vez…?-

A Taiki casi se le cae el corazón al suelo al oír eso y más aún al comprobar que Amy realmente pensaba aquello que había dicho. Abrió la boca para intentar decir algo convincente, culpar a Yaten tal vez por su idea de "no teléfonos celulares" o simplemente explicarle como habían sido las cosas pero no se le ocurrió nada que decir. No obstante sí algo que hacer. Lentamente hizo que Amy se acercara a él y rodeó sus hombros con sus brazos. Amy no supo como reaccionar, se quedó ahí sin mover un músculo mientras Taiki la atraía hacia su calidez. Él apoyó la cabeza sobre la de Amy y acarició su corto cabello un par de veces.

- Siento mucho llegar tan tarde, pero ya estoy aquí-

Amy sonrió mientras ocultaba su rostro sonrojado en el pecho de Taiki. No había podido sentirse segura sino hasta ese instante.

Mina apareció por el costado con una sudadera que le llegaba hasta las rodillas y mirando a los recién llegados y especialmente a los dos que estaban apapachándose en el medio de la sala.

- ¿No te contesta en toda la noche y lo recibes así? ¡lo malcriarás!- gritó con fuerza, haciendo que se separaran un poco sobresaltados y ruborizados.

Mina metió las manos a sus bolsillos mientras daba otro vistazo a los otros hermanos Kou que mantenían su comunicación no verbal sin reparar en el resto. Mina alzó una ceja.

- ¿Les pasa algo a ustedes dos? Se ven terribles-

Taiki se giró para encontrarse con la escena que había llamado la atención de Mina. No tuvo necesidad de analizar lo que estaba sucediendo. Ya lo sabía y en el fondo temía que los demás también lo averiguaran más pronto de lo aconsejable. Mina se cruzó de brazos aún con la vista fija en ellos suspicazmente. Era bastante extraño ese comportamiento que iba entre lo incómodo y temeroso al mismo tiempo… y había otro detalle peculiar no menos importante. Ninguno de los dos había atravesado la puerta como superhéroes y preguntado por Serena como siempre lo hacían. Más bien podría apostar a que si les ofreciera un antifaz y una capa negra para ocultarse la aceptarían gustosos. Algo había ahí y no demoraría en descubrirlo.

- En realidad los tres tienen mala pinta. Si me pidieran adivinar diría que tuvieron una noche igual de larga que nosotros-

El rostro de Seiya se tornó casi verde, como si fuera a enfermar en cualquier momento y ahí sin esperárselo Mina halló en el camino la mirada de Yaten. Al principio el contacto la tomó desprevenida y por poco se ahoga de la impresión. Hace ya bastante tiempo había decidido evitar toparse a solas con Yaten o simplemente quedarse ensimismada analizando sus expresiones pero en esta ocasión era casi imposible no hacerlo. Por que esa actitud no se parecía a ninguna de las facetas que había visto en Yaten. No había allí rastros del Yaten iracundo, ni irónico, ni siquiera el Yaten distante con el que habían estado conviviendo las últimas semanas. Parecía más bien… como si fuera a salirse de su cuerpo en cualquier instante. Eran más que nervios, parecía desesperado por algo. La piel de Mina escoció, como el aviso de que algo más sucedería dentro de poco.

- Hablando de eso….- dijo Taiki interrumpiéndola, dirigiéndose al sofá y llevando a Amy consigo- ¿Qué ha sucedido? Los mensajes eran confusos. Lo único que he entendido es que Haruka, Michiru y Setsuna están…-

Rei negó desde su posición, abstraída de las sensaciones que Mina estaba captando.

- No lo sabemos aún, aunque en realidad no podemos descartarlo-

- ¿Pero como?- habló Yaten por primera vez, sacudiendo levemente la cabeza antes para despejarse- es decir ¿Cuáles son las pruebas de que algo sucedió? Las visiones de una niña no me convencen del todo-

Mina y Rei se miraron nerviosas mientras Amy agachaba la cabeza para ocultar su tristeza. Taiki frunció el ceño intentando buscar el rostro de Amy la respuesta.

- ¿Amy?- le llamó

- Será mejor que esperemos a que estemos todos reunidos ¿no?-

Desde el pasillo que conectaba hacia las habitaciones se oyeron voces. Segundos después aparecieron Lita, Darien, Thomas y Serena.

Taiki se puso de pie mientras que Yaten y Seiya se erguían rígidos.

Serena tenía la vista sobre Lita así que no se percató de los invitados hasta que Thomas le codeó ligeramente las costillas. Alzó la vista rápidamente para encontrarse con Seiya.

Inmediatamente todo lo que estaba platicando con Lita quedó olvidado y las imágenes que apenas la dejaban concentrarse parecieron lejanas. Una paz difícil de explicar la invadió y una sonrisa de satisfacción se le escapó de los labios. Serena caminó con prisa hacia su encuentro y se detuvo frente a él.

Antes de decir cualquier cosa Serena tuvo una clara visión acerca de lo que deseaba. Y necesitaba. Algo así como una revelación que había estado cubierta por dudas y por sombras que de un momento a otro habían sido disipadas por una incandescente luz que provenía de Seiya.

Seiya es lo que deseaba. Había estado demasiado cerca de la muerte y la desesperanza como para no darse cuenta que Seiya era algo a lo que siempre podría aferrarse ¡Ahora le era tan fácil verlo!

Toda su historia desde el principio estaba construida en torno a una sola cosa; la inquebrantable voluntad de Seiya que le hacía imposible moverse de su lado.

Ya fuera como mejores amigos, añorándose a la distancia, como novios o ex novios Seiya siempre estaba ahí aferrándose a lo fuera con tal de permanecer juntos.

Él nunca se iba, por más complicadas que estuvieran las cosas entre ellos…el simplemente no la abandonaba. Su fe en ella y en ellos era lo que Serena más amaba.

¿Por qué entonces ella no querría mantener a alguien así a su lado? ¿Dónde más podría hallar a una persona que la amara tan incondicionalmente como para no dejarla a pesar de todo?

A Serena casi se le escapa una carcajada ¡Como había demorado tanto en tener la respuesta!

En ese preciso momento estar separada de Seiya le pareció la tontería más grande del universo. Él era su lugar seguro, su refugio. El mundo podría estar de cabeza y acabarse a su alrededor y la muerte podría arremeter contra las cosas y personas que más quería pero el amor de Seiya era inmutable. Nada lo alteraba, nada lo hacía replegarse, nada lo detenía. Como una fuerza demoledora que arrasa con todo a su paso, que rompe esquemas no respeta reglas ni nada establecido. Impredecible y irrefrenable. Y ella quería ser parte de ese hermoso desastre.

Así que terminaría con esa dolorosa distancia para consumirse junto con Seiya. Completamente.

No podía negar que aún quedaba una pequeña parte de ella que guardaba un cierto resquemor sobre lo que les depararía el futuro pero el miedo de continuar alejada de ese sentimiento era aún mayor.

Así que tan solo se arrojó a él y lo abrazó fuertemente. Para no dejarlo ir otra vez.

Cuando Serena lo rodeó con sus brazos. Cuando su calor entró en contacto con su fría piel, cuando ella alzó la vista para verle y sonreírle algo se rompió en Seiya. Y estaba convencido de que el chasquido había sido tan grande que muy probablemente Serena también lo había oído. O tal vez era su cerebro jugándole una muy mala pasada y todo estaba ocurriendo en su mente.

Tal vez se trataba de su corazón agrietándose no lo sabía con exactitud.

Lo cierto es que ese pequeño gesto por parte de Serena terminó por convencerlo de que no estaba equivocado.

Lo que estaba haciendo Serena era quizás el acto más egoísta que había presenciado por parte de ella.

Él y Serena…simplemente ya no tenían el mismo concepto del amor. Esa era la razón por la cual su corazón sufría.

Cuando Seiya se sentía alegre no se le ocurría otra persona con la cual compartir esa felicidad más que con Serena. Cuando sentía necesidad de divertirse un rato el solo hecho de estar a su lado era suficiente regocijo, cuando requería de un consejo la sencillez de las palabras de Serena le sabían a toda la sabiduría que quería recibir de alguien y cuando su corazón se encontraba acongojado los brazos de Serena le sabían al mejor de los consuelos.

Pero Serena solo recurría a él cuando lo demás tambaleaba, en lo que a lo demás respecta… continuaría pasando por su lado sin darse cuenta de la enorme tristeza y la honda soledad con la que él cargaba día a día y de la cual no parecía percatarse, aún cuando le veía a los ojos a diario buscando quizás en ella incrédulamente comprensión que ya no había.

Así que ahí estaba Serena viéndolo como si no lo hubiera observado en semanas y no como si apenas el día anterior le hubiera mentido sin ningún tipo de remordimiento.

Y aunque se había prometido no albergar resentimiento hacia Serena su cuerpo no era tan fácil de controlar e inmediatamente se tensó. Serena se comportaba de manera tan injusta… no confiaba en él pero se atrevía a dejarle conocer parte sus preocupaciones solo cuando ella quería, solo cuando ella lo decidía y por el simple hecho de amarla locamente Seiya debía aceptar. Debía conformarse con lo que Serena le arrojaba, con lo que ella estaba dispuesta a entregar y nada más. Y lo más triste es que Seiya podría haber continuado así eternamente.

Podría haber seguido soportando y luchando con esos sentimientos, con aquella situación si tan solo pudiera haber tenido la certeza de que alguna vez eso cambiaría. Pero ya no lo sabía y por eso estaba ahí de pie frente a ella a punto de poner un alto a eso.

Él era lo segundo, lo tercero o quizás lo último en lo que ella pensaba cuando lo más trivial y lo más trascendente ocurría en su vida y Seiya necesitaba desesperadamente ser el primero siempre, al menos cuando Serena estaba involucraba. No por vanidad, no por orgullo, sino para tener alguna razón que justificara todo el dolor por el que había estado pasando. Que amar a bombom y sufrir por ella valía la pena porque al final del día sería lo primero. Pero eso no ocurría y estaba exhausto de esperar.

Y la prueba aunque dolorosa y desgarradora estaba ahí tangible y a la vista no solo de él, sino de todos. Durante el tiempo que había transcurrido después de su rompimiento Serena no se había acercado ninguna sola vez. Es más había sido el propio Seiya impulsado por su necesidad de estar a su lado quien había dejado a un lado su orgullo y había intentado mantener el contacto a pesar de las circunstancias.

Era él quien se acercaba, insistía, peleaba y pedía un pequeño pedazo de su compañía. Ella solo lo hacía cuando las otras alternativas no estaban a la mano. Era cruel.

La manera en la que Serena amaba…era demasiado cruel. Y debía alejarse de aquello antes de que no quedara nada que pudiera rescatar de sí mismo.

- ¡Seiya me alegra tanto que estés aquí!- exclamó Serena mientras hacía más apretado el abrazo.

Él intentó alejarse sutilmente así que puso las manos en los hombros de Serena y guardó distancia.

-¿Como estás? preguntó al rato

En el minuto en el que Serena oyó la voz de Seiya supo que algo no andaba bien. Pero eso no fue tan preocupante como su actitud. Estaba distante…hasta frío podría decir. La sonrisa de Serena disminuyó considerablemente su tamaño.

- Ahora bien…- respondió un tanto dudosa

Seiya asintió distraído y después le sonrió tímidamente. Tal vez estaba apenado por estar de fiesta y no enterarse de las malas noticias a tiempo…eso sería bastante propio de Seiya. Así que prefirió pasar por alto aquello y decidió continuar. Tomó sus manos entre las suyas y las agitó impaciente.

- ¡Ni siquiera te imaginas todas las cosas que han pasado!-

- Según lo que oí no son buenas noticias-

Serena no sabía exactamente que tanta información les habían dado a los hermanos Kou pero supuso que por su reacción aún no se enteraban de la totalidad de la historia.

- Tengo tantas cosas que contarte Seiya y algunas son tan difíciles de explicar…ni siquiera se por donde empezar-

Seiya tomó aire y dejó resbalar las manos de Serena hasta que ya no hicieron contacto con las suyas. Tenía las palmas de las manos sudorosas y muy frías. La boca se le secaba constantemente y sentía todos sus músculos agarrotados por la presión. Estaba agotado en todos los aspectos.

- bombom yo…yo también tengo que platicar contigo de cosas difíciles de explicar-

Inmediatamente al oír aquello Yaten cerró los ojos e hizo un esfuerzo enorme por no agarrar el cuello a Seiya, azotarlo contra la pared y silenciarlo. Dolorosamente se dio cuenta que nada evitaría que Seiya hablara con Serena. Lo haría en cualquier momento de todas maneras. Miró por sobre el hombro de su hermano como Serena fruncía el ceño mostrándose confusa. Tal vez debería pedirle a sus amigos que desalojaran el salón para darles algo de privacidad pero su estupefacción era tan grande que no podía ni siquiera pensar con claridad.

- Entiendo Seiya- respondió Serena con forzosa calma- pero realmente necesitamos hablar de lo mío primero-

La decepción de Seiya fue evidente, tanto que hizo retroceder a Serena.

- Es importante bombom- dijo Seiya dando un vistazo a la tribuna que se había formado a su alrededor- ¿podríamos hablar a solas?-

El corazón de Serena se aceleró al escuchar eso último. ¿Qué era tan urgente que Seiya no podía esperar? Y más aún ¿Por qué debían platicar en privado? ¿A qué se debía tanto hermetismo?

- Claro- soltó con una risita nerviosa- pero primero necesito que me escuches-

Seiya parecía adolorido por algo que Serena no alcanzaba a captar. Nunca le había costado tanto leer a Seiya como en ese instante.

- Serena por favor- le rogó por última vez

El tono y expresión suplicantes del chico aterrorizaron a Serena hasta los huesos. Las imágenes de personas desparramadas en el suelo del planeta Kimokku no eran nada comparado con el miedo que la actitud y las palabras de Seiya le estaban trasmitiendo. Y en ese preciso segundo decidió que no quería saberlo. Más aún, Serena no podía saberlo. No podía lidiar con lo que sea que Seiya fuera a decirle después de todo por lo que había pasado horas anteriores. Era demasiado. Así que le sonrió tranquilizadoramente intentando desviar su atención.

- Seiya comprendo, pero esto es algo que tiene que ver con…-

- Estuve con otra chica bombom-

Silencio. La habitación se llenó de exclamaciones, gritos ahogados y lamentaciones. Voces provenientes de todos los rincones se oían sin descanso, salvo la voz de quien debía de decir algo. Las manos de Serena dejaron de agitarse a su alrededor y cayeron pesadas a su costado y aunque intentó formular alguna respuesta coherente nada se le ocurrió ¿Acaso había oído bien o estaba viviendo una especie de pesadilla muy real?

- ¿Que…?- logró decir Serena al encontrar su voz- ¿Estuviste con alguien…?-

Seiya notó que a juzgar por la reacción de todos en la sala quizás no había escogido muy adecuadamente sus palabras. Ni tampoco el lugar para decirlas. Ni el ambiente. Escuchó como a lo lejos Mina repetía una y otra vez "Oh Dios, Oh Dios", mientras que Yaten murmuraba "No lo hagas, por favor no lo hagas". Si tan solo pudieran estar él y bombom…

- Yo conocí a alguien y…-

- ¿A alguien?- repitió Serena casi sin voz. Parecía un robot repitiendo lo que Seiya decía. Las piernas se le comenzaron a mover involuntariamente y tuvo que redoblar sus esfuerzos para no caer.

Ambos se observaron sin pronunciar nada más. Tan solo se contemplaron como encerrados en sus propios pensamientos.

Yaten simplemente no pudo soportar el contemplar como su hermano y su amiga acababan con su felicidad así que saltó desde atrás de Seiya.

- ¡Está bien el show se terminó! ¡Todos fuera!- exclamó sin dejar de contemplar a Serena, quien parecía a punto de derrumbarse en el suelo y quebrarse como el cristal azotado en cemento. La situación estaba mal en tantos aspectos que brindarles un poco de privacidad era lo único que se le ocurría para hacer de esta experiencia traumática algo menos traumática aunque difícilmente ayudaría en algo.

De a uno comenzaron a desalojar la sala no sin antes obsequiar miradas de compasión para Serena y se incomprensión para Seiya. El último en abandonar el lugar fue precisamente Yaten.

Con lentitud se acercó primero a Seiya y apretó su hombro, luego retrocedió y alcanzó a Serena, depositando un beso en su frente. Pero ninguno de los dos reaccionó y ninguno de los dos volteó a verle. Era como si no pudieran sentir nada de nada.


El cuarto que Lita tenía destinado para huéspedes se hizo demasiado pequeño para las siete personas que estaban allí dentro. Cada uno se ubicó donde pudo, unos sobre la cama otros sobre la mesa de noche e incluso el suelo sirvió de alternativa.

A lo lejos se oían las voces apagadas de Serena y Seiya aunque era casi imposible entender de que iba la plática.

- Alguien puede decirme- dijo Mina rompiendo el silencio- ¿que diablos fue eso?- indicando en dirección hacia la sala.

Taiki y Yaten se miraron nerviosos.

- Por que lo que dijo Seiya tiene que ser una jodida broma-

- ¡Mina!- exclamó Amy en señal de reprobación

Pero la rubia ni se inmutó, es más pareció molesta con su amiga.

- Disculpa si te escandaliza mi improperio Amy pero que a Serena le hayan lanzado una bomba nuclear directo al corazón me preocupa un poco más que mi vocabulario-

Thomas, que se hallaba sentado en el suelo, a los pies de Mina, no podía verla directamente así que acarició su tobillo para apaciguarla.

- Primero escucha lo que Seiya tiene que decir y luego lanzas los improperios que quieras-

Lita quien estaba sentada junto a Mina, quien se enfurruñó en el espacio que ocupaba en la cama.

- ¿Y bien nos dirán que pasa?-

Ambos desviaron la mirada de Lita que sonaba un poco más apaciguada.

- Será mejor que aguardemos a que terminen de hablar-

Rei prácticamente gruñó desde el mueble en el que estaba recostada.

- ¡Pues al menos digan si es cierto!-

La impaciencia de Rei se palpó en el ambiente,

- No podemos- respondió Yaten con los brazos cruzados a la altura del pecho- no nos concierne-

- ¿Perdón?- preguntó sin ningún tipo de amabilidad- ¿que no te concierne? ¡Es de tu hermano y de tu amiga de quien hablas! ¿Como que no te concierne?-

Con el rostro libre de toda exaltación, Yaten la enfrentó de igual a igual. Las dos personalidades más fuertes del grupo podían sacar chispas si se lo proponían.

- Así es, no nos incumbe así como no les incumbe a ustedes tampoco. No se entrometan-

La boca de Rei se abrió de indignación y lo fulminó con la mirada. Taiki sonrió levemente al oír esa peculiar respuesta. A veces las lecciones más duras se aprendían con rapidez. Al parecer Yaten lo había captado a la perfección.

- Al menos podrían aclararnos si lo que dijo Seiya debe entenderse en el amplio sentido de la palabra, ya saben estar con alguien es…- soltó Mina. Inmediatamente recibió un pellizco de Thomas en la pierna.

- ¡Auch!- gritó con angustia sobándose la piernas al mismo tiempo- ¡solo lo decía para estar mejor preparados!-

Yaten rodó los ojos.

- Ahora comprendo un poco mejor a Seiya- musitó fastidiado. Había que ser prácticamente un santo para no descontrolarse con esas chicas.

Rei, quien aún no le perdonaba por responderle mordazmente a su primer comentario, bufó en su dirección.

- Tenemos todo el derecho de preguntar y preocuparnos por Serena-

- Y nosotros tenemos todo el derecho a no querer responder. Así funciona la democracia, asúmelo y supéralo Hino-

Una nueva guerra de miradas asesinas se desato entre ambos. Era casi una batalla personal pendiente entre ellos que había decidido comenzar a explotar justo en ese momento.

- Chicos por favor…- pidió Amy mirándolos intercaladamente- solo roguemos para que estén bien. Lo demás no importa demasiado-

Suspiros de aceptación se oyeron minutos después. Rei cruzó sus piernas e intentó ignorar lo nerviosismo que le había provocado la discusión con Yaten.

- Podrían ponernos al tanto de lo que ha sucedido con la misión. De acuerdo a sus mensajes las cosas no están bien-

Y ahora el turno de las guerreras para formar un bloque de silencio referente al tema.

- Quizás deberíamos esperar a que Serena les informe- suscitó Mina

- O tal vez ella considere que no les incumbe- agregó Rei con la venganza escociéndole en los labios en un ataque directo a Yaten. Éste sonrió sin ganas. Si Rei quería jugar pues perdería olímpicamente ante el rey del sarcasmo.

- Muy maduro de tu parte Rei, estas poniendo a la misma altura una pelea de enamorados con una situación en la que vidas humanas están en juego-

La aludida se sonrojó profusamente por la torpeza de su comentario. A veces Yaten la dejaba sin palabras y sin argumentos con los que defenderse, haciéndola sentir casi una pequeña de preescolar. Lita cerró los ojos y suspiró cansada de ese tira y afloja.

- Chicas Yaten tiene razón. Hay cosas que son prioritarias y que sí les incumben-

Taiki se inclinó hacia delante para verle, interesado en aquel comentario.

- ¿A que te refieres Lita que sucede?-

Ella sería la encargada de decírselos. Si a Serena le parecía mal pues se las vería con ella más adelante. Ellos merecían saberlo. Se sentó más cerca del borde de la cama para que todos la escucharan mejor.

- Chicos…verán. Algo ha ocurrido en su planeta natal-

Yaten se levantó como impulsado por un resorte, sobresaltando a su hermano. Amy atrapó la mano de Taiki y la sostuvo con fuerza.

- Lo han atacado de sorpresa- le dijo

- ¿Otra vez?- inquirió Yaten golpeando su puño contra la puerta- ¡no puede ser!-

Lita asintió con pesar en la mirada.

- Si…aunque esta vez han ido un poco más lejos-

La situación era más grave que la vez anterior. Taiki lo pudo presentir por el aire de hermetismo entre las guerreras. Incluso Amy le sostenía la mano como si fuera a necesitar consuelo muy pronto. Se armó de valor para preguntar.

- ¿El pueblo está bien?-

Mina posó una de sus manos sobre el hombro de Thomas hasta entrar en contacto con él. Este la envolvió con una de las suyas.

- Si…afortunadamente, si es que podemos llamar a eso fortuna. El daño se ha concentrado en el castillo. Varios guardias han fallecido así como personal que estaban al servicio del palacio real-

Ninguno de los hermanos Kou había entablado mayor relación con las personas de Kimokku. Siempre habían sido solo ellos tres, a veces se sentían un poco solos pero era la vida que habían escogido. Conocer a las guerreras de la Luna fue el primer acercamiento real con personas fuera de su círculo familiar. Pero eso no significaba que no hubieran tratado con los habitantes de Kimokku. Recordaban sus rostros, eran amables y siempre dispuestos a cooperar en el bienestar para su pueblo. Saber que algunos de ellos ya no podrían presenciar el resurgir de su nación era algo que lamentaban profundamente.

Taiki agachó la cabeza y Amy acarició su largo cabello con termura. Quería confortarlo.

- Es una tragedia- murmuró Yaten volviéndose a sentar- gente inocente…-

Y vaya que lo eran.

- ¿Se pudieron comunicar con la Princesa Kakkyu?- preguntó Taiki minutos después

Fue ahí cuando comprendió que aún faltaba conocer la parte más importante del relato. Un sudor frío le pobló la frente mientras que las manos se le tornaron frías. Si Amy no hubiera estado cerca suyo no le habría sido posible conservar su habitual calma. Amy estaba sosteniéndole en más de un aspecto. Las chicas se miraron unas con otras, nadie se sentía suficientemente capaz de continuar. Yaten también lo notó. El vello de la piel se le erizó.

- Que va mal con ella- preguntó fuerte y claro

Las chicas se miraron y asintieron. Con prontitud se pusieron de pie y se reunieron en el centro de la habitación, haciendo que Yaten se sentara junto a Taiki en la cama. Thomas se quitó del suelo y prefirió abstenerse de la plática más por respeto que por falta de interés. Yaten frunció el ceño mientras Taiki se concentró solo en los ojos de Amy y en la paz que le transmitían. Lita se arrodillo frente a ellos y tomó una mano de de cada uno.

- Ella no lo logró- les respondió a ambos con serenidad- Falleció. Lo siento mucho-


- Serena escucha…-

La rubia retrocedió con los puños apretados hasta que casi chocó con la pared. Movió la cabeza varias veces con la vista pegada al suelo mientras repasaba mentalmente las palabras de Seiya. No las entendía. No lograba asimilarlas.

- A que te refieres con lo que me dijiste Seiya…no lo comprendo- susurró agitadamente

Al ver como Serena respiraba Seiya pensó que se desmayaría o que sufriría una especie de ataque así que se acercó con los brazos estirados, listo para sostenerla en el evento que ocurriera algo así.

- Serena…-

- Sé como me llamo Seiya deja de repetir mi nombre- contestó Serena con rudeza y alzando la cabeza para verle. Tragó aire con dificultad y respiró con fuerza para evitar que la voz le temblara tanto como las manos.

- Solo dime lo que tenías que decirme-

Al parecer la calma había vuelto a Serena pero no funcionaba de la misma manera para Seiya. Verla reaccionar así le estaba haciendo escoger con cuidado sus palabras. El problema era que no existían mejores expresiones para contar lo ocurrido.

- Tú… - balbuceó Serena soltando aire y sonriendo al mismo tiempo- ¿tú estuviste con una chica ayer en la fiesta?-

- ¿Cómo supiste lo de la fiesta?- preguntó un poco sorprendido de que supiera. Tal vez había ido a su apartamento…

- ¿Importa eso ahora?- preguntó Serena cruzándose de brazos en señal de defensa.

Pensó varios segundos la respuesta.

- No realmente- dijo él con firmeza

La cabeza de Serena daba vueltas a una velocidad incontrolable. Si no se sostenía de algo pronto se estrellaría en el suelo. Retrocedió un paso más hasta que dio finalmente con la pared y recostó su espalda en ella, ese pequeño logro la tranquilizó pues al menos no caería. No frente a él. Asintió como si estuviera de acuerdo con la respuesta del chico.

- La conociste ahí o…-

Seiya parecía dudoso de contestar.

- Era una de las invitadas. Una modelo que estaba aburrida del ambiente como yo y…-

La moral de Serena fue aplastada, pisoteada y lanzada desde un acantilado. Una modelo y un ídolo del pop. Si no se sintiera tan tremendamente golpeada por la noticia habría recalcado lo estereotipada que era la situación. Era lo que veía todos los días en las revistas. Aunque nunca imaginó que Seiya sería parte de esas noticias. Aún así se las arregló para asentir nuevamente.

- ¿Y…?- dijo arrastrando la palabra

¿Serena pretendía que le relatara toda la historia? Seiya se restregó el rostro con ambas manos y luego dejó caer los brazos.

- Nos sentamos a platicar en la azotea del edificio, bebimos algo y…-

En la azotea. Eso fue motivo suficiente para que las piernas de Serena cedieran y su espalda se deslizara por la pared hasta tocar suelo con brusquedad. Ella había estado observando desde la distancia, con los ojos fijos en esa azotea admirando esa oscuridad que de manera inexplicable había llamado su atención. Esa era la razón. Seiya había estado ahí…con otra chica.

La bilis le azotó el estómago y puso una mano sobre éste para controlarlo ¿En la azotea había ocurrido todo? ¿Había estado presente en el momento en el que Seiya había decidido no quererla más?

- Oh Dios…- balbuceó con las lágrimas atragantándose en su garganta- Oh Dios…-

Seiya no entendió porque ese detalle había afectado tanto a Serena pero lo cierto es que la vio derrumbarse ante sus ojos sin poder hacer nada para evitarlo si no que al contrario, haría que fuera peor. Se arrodilló ante Serena con sumisión y buscó su rostro.

- Bombom por favor no he venido a causarte daño. He venido a hacer honesto contigo-

Honestidad. A Serena de pronto la honestidad se le hizo amarga e indeseada. Por eso la gente mentía, para ahorrarle a la otra persona el dolor indescriptible que estaba experimentando.

- ¿Acaso podrías causarme más daño?- preguntó vacilante

El rostro de Seiya palideció y sus ojos se ensombrecieron. Los dedos de sus manos se sujetaron a sus propias piernas lo que no impidió que Serena pudiera ver como se sacudían. Quizás Seiya no tuviera palabras para responder a su pregunta pero la reacción de su cuerpo fue más que suficiente para Serena.

- Claro. Podrías… - dijo aún observando las manos del chico- si entre esa chica y tú hubiera ocurrido algo más-


Darien cerró suavemente la puerta tras de sí y se recargó en ella algunos segundos. No sabía muy bien donde ir pero el cuarto en el que Sura dormía fue lo único en lo que pensó cuando oyó lo que estaba sucediendo ahí dentro. Dio un par de golpecitos a la puerta con su puño y avanzó lentamente hacia la cama. Dio un vistazo a su alrededor y tomó una silla que se encontraba en la esquina de la habitación, la arrastró hacia el lado derecho de la cama y decidió tomar asiento.

Comprobó que Sura aún respirara y tomó su pulso, el que aún estaba más lento de lo deseado, subió un poco las colchas para que la cubrieran más cómodamente y así conservara el poco calor que su cuerpo tenía. La observó largo rato mientras intentaba aislar las voces que llegaban desde la distancia. No quería saber. Realmente no quería saber.

Vio como el tiempo pasaba sin que Sura diera señales de alguna vez abrir los ojos otra vez. No supo cuanto transcurrió, solo se quedó ahí esperando. Como siempre hacía. Se estaba volviendo parte de su rutina.

- Este sería un buen momento para que despertaras- dijo de pronto. Su ronca voz resonó en todas las esquinas de la habitación.

Esperó sin muchas expectativas. Suspiró mientras acercaba un poco más la silla.

- Serena va a necesitar de todos sus amigos. Y creo que tú eres una muy importarte-

Darien volvió a esperar un poco antes de seguir hablando.

- No entiendo muy bien el tipo de relación que se formó entre ustedes pero ella te estima mucho. De hecho atravesó medio universo para ir por ti. Eso te hace alguien especial-

Comenzó a jugar con un hilo que pendía de una de las colchas un tanto incómodo de estar platicando con alguien que no tenía voz.

- Creo que dentro de toda su propia fragilidad, Serena siente una extraña necesidad de cuidar de ti…al igual que yo-

Le dio una miradita de reojo sabiendo de antemano que ella no le estaba viendo. Mejor así. Ni siquiera era probable que le oyera. Quizás era solo un tonto hábito de nunca dejar que los demás supieran que estaba pensando pero con Sura en ese estado, hablar se le hacía mucho más fácil. Quizás era un tanto cruel utilizarla mientras estaba ahí tendida en la cama sin poder opinar pero sinceramente necesitaba poder desahogarse con otra persona.

- Le dije a Serena que ella ya no necesitaba ser protegida, que ya no era frágil, cosa que en este momento me parece bastante tonta. Ahora veo lo mucho que se parecen-

Darien miró hacia la puerta y apretó la mandíbula con fuerza. Casi no podía creer lo que estaba diciendo, le quemaba tener que hablar de aquello.

- La persona a la cual Serena ama le acaba de romper el corazón. Ella no me lo dijo pero se como luce alguien cuando eso sucede-

Sonrió con disgusto al mismo tiempo que la tensión que albergaba en el interior le hacía alzar los hombros y hacerlos parecer más anchos de lo que eran. Una mirada oscura y desafiante se reflejó en sus ojos.

- Podría matarlo con mis propias manos- susurró tan bajo que ni Sura lo podría haber escuchado a tan corta distancia- podría matar a ese chico que ha estado jugando con nuestros destinos todo este tiempo-

Se recargó en la silla con excesiva fuerza y la madera crujió al resentir su peso. Su voz había sonado tan feroz como pretendía parecer.

- Tantos sufrimientos para que él aparezca diciendo algo así…como si las vidas de todos no hubieran sido ya alteradas de manera definitiva con su presencia en ellas-

Resopló como si contenerse le estuviera costando más de lo presupuestado

- Quiero matarlo. Por eso es que no pude permanecer ahí dentro-

Darien estiro los dedos de las manos permitiendo así que la sangre volviera a circular normalmente por ellos. Se quedó viendo por varios minutos sus manos, como si en ellas estuvieran las respuestas a las miles de interrogantes que cruzaban por su cabeza.

- Es curioso como esperas algo con tanta ansia para finalmente darte cuenta que en realidad no lo deseabas lo suficiente-

Movió la cabeza viéndose confuso y sorprendido de los sentimientos que estaba experimentando.

- Pensé que estar presente para escuchar lo que siempre le dije a Serena que sucedería sería una especie de regalo cósmico que la vida me debía. Honestamente hubiera preferido que el universo no me lo diera-

Volvió a pegar la vista en Sura, esta vez con la mirada más cristalina.

- No se siente ni la mitad de bien de lo que creía-

Darien se restregó el rostro. Estaba bastante cansado y a esas alturas ya no sabía muy bien hacia donde estaba conduciendo la plática. Tenía miedo de que el odio que sentía hacia Seiya fuera tan grande que incluso pudiera traspasar la barrera de la inconciencia que había entre él y Sura.

- Así que estoy convencido de que no seré el único en tener deseos asesinos en contra de ese imbécil. También los tendrás cuando abras los ojos y veas lo que ha pasado-

Otro tipo de pensamiento surcó su mente. Su rostro cambió totalmente de expresión. Se suavizó y se vio preocupado, casi suplicante. Se sentó en el borde de la silla, lo más cerca que podía estar de la cama.

- Por eso es que tienes que volver, ahora más que nunca- dudó un par de segundos mientras imágenes del semblante de Serena al escuchar la confesión de Seiya le bombardeaban la mente

- Tienes que volver por ella, tienes que volver por Serena. Tienen que cuidarse y protegerse una a la otra y si creo conocerte un poco de lo mucho que conozco a Serena sé que harás un buen trabajo-

Darien frunció el ceño y con una de sus manos removió el cabello de Sura hasta acomodarlo fuera del área de su rostro, extendiéndolo en la almohada y dejándolo libre para apreciarlo más detalladamente.

- Hay algo en ti que te hace demasiado similar a ella. No es solo el rostro, el cabello o ese aire de inocencia. Es algo más difícil de explicar. Algo más profundo-

Analizando cada uno de los lados de Sura y como si se encontrara en un trance, Darien decidió dejar ir libremente sus cavilaciones.

- ¿Quién eres realmente? Ni la propia Reina Serenity quedó indiferente al conocerte ¿Realmente provienes de Kimokku? ¿Es solo una extraña coincidencia el que aparecieras en nuestras vidas o todo estaba escrito ya?-

Bajó la mano que anteriormente usó para arreglar el cabello de la chica y la dejó caer muy cerca de la que Sura descansaba inmóvil sobre la colcha.

- ¿Donde encajas tú en esta enredada y dolorosa historia?-

Darien aún sentado en la silla se inclinó más cerca de la cama, recargando parte de su peso en sus codos.

- ¿Cuál es tu papel en ella, Sura del planeta de la flores?-

Suspiró más desanimado que nunca.

- Todo mi ser me grita que eres una pieza clave en la vida de quienes te rodean pero es frustrante no poder saber como y cuando entrarás en escena-

- Eres un verdadero acertijo- reconoció con gracia y respeto a la vez

Darien volvió a cambiar de posición, esta vez alejándose de Sura y volviendo a recostar su espalda en el respaldo de la silla. Cruzó los brazos a la altura del pecho, hundió la barbilla un poco y asintió para sí, como si estuviera repasando parte de sus más frescos recuerdos.

- Serena también lo sabe. Sabe que hay más en ti de lo que suponemos. Lo supo desde que comprobó que estabas con vida. Lo vi en sus ojos… como si hubiera descifrado parte del acertijo. Sabe que si sobreviviste es para algo más-

Y como con el cambio de la marea, Darien volvió a adoptar una actitud distinta a la que le había precedido. Su rostro se volvió serio, calculador y analítico, como el de un gobernante presionado por hallar una rápida solución a sus pesares.

- Tienes que despertar y darnos la pista que falta-

Corriendo suavemente la silla hacia atrás, Darien se puso de pie y se dispuso a salir de la habitación. Pero antes de eso y muy dubitativamente estiró el brazo y con su dedo pulgar e índice rodeó la delgada muñeca de la mano de Sura, primero suavemente y después con un poco más de fuerza, para trasmitirle quizás que no estaba sola. Que habían personas aguardando por ella en el otro lado y que debía aferrarse a ellas con ímpetu, con fe, de la misma manera que se había aferrado a la vida. Era chica era una clase muy rara de guerrera. De esas que no atacan ni defienden, pero que no se rinden con facilidad. Tal vez la clase más difícil de doblegar. Con ese último pensamiento Darien la soltó con delicadeza y le dio una mirada de convencimiento absoluto. Sura volvería y con ella la lucha ya no sería desigual.

- Despierta y toma el lugar que te corresponde en esta historia-


Los nudillos de las manos de Seiya se pusieron blancos al oír aquello.

Las lágrimas de Serena le nublaron parcialmente la visión. La rubia alzó la vista incapaz de seguir comprobando como el cuerpo de Seiya le delataba. Si tenía algo que confesar prefería oírlo de su boca y mirando sus ojos cuando lo hiciera.

- ¿Ocurrió?-

Serena se llevó una temblorosa mano hacia su boca y se mordió un dedo para evitar sollozar.

- Seiya al menos mírame-

Era como si Serena ya lo supiera o al menos lo intuyera. Lentamente Seiya dejó de analizarse las manos y la miró. Dolor. Dolor.

- ¿Ocurrió?- volvió a preguntar

La barbilla de Seiya tembló, aún así se las arregló para que pareciera firme.

Serena sacudió la cabeza, haciendo que las lágrimas contenidas rodaran por sus mejillas. Alzó las palmas de las manos para evitar que Seiya se le acercara al verla llorar.

- Tú…no. No-

Cuando vio que Seiya haría el intento de alcanzarla de todas formas, apoyó la espalda en la pared para impulsarse hacia arriba pero tropezó con sus propios pies. Así que gateó lastimeramente hacia el otro extremo del salón mientras Seiya la observaba alejarse como un animal herido. Cuando la vio sentada con los brazos alrededor de sus rodillas y la cabeza hundida entre ellas, habló.

- Entre ella y yo no sucedió nada de lo que te imaginas bombom-

Serena se secó las lágrimas con la mano antes de mirarle desde lejos. Seiya en tanto parecía un espectro torturado.

- Pero eso no quiere decir que entre nosotros no haya habido algo-

Otro ramalazo de náuseas le remeció el estómago.

- ¿Algo?-

Seiya se arrastró hasta quedar a una distancia que le permitiera hablar con Serena sin que toda la casa se enterara de ello.

- No se como explicarlo… supongo que solo nos entendimos quizás… algo como lo que tuve alguna vez contigo bombom-

Serena casi pudo sentir como la mano de esa chica desconocida le apretaba las entrañas y se las retorcía con fuerza hasta hacerla gritar. Se sentía físicamente enferma de dolor. La odiaba. Odiaba absolutamente todo de aquella mujer que había logrado transformar a Seiya en ese extraño. Aborrecía y envidiaba a esa enemiga sin rostro ¿Qué había hecho para que Seiya la pusiera a su misma altura? ¿Qué había hecho ella para ser tratada igual que una…aparecida? El dolor de Serena se entremezcló con una rabia que brotaba desde lo más profundo de su ser. Serena apoyó ambas manos en el suelo y se puso de pie.

- ¿Estás comparando una noche con una desconocida con lo que nosotros dos tenemos?-

Seiya la imitó y también se levantó.

- Tenemos nuestro amor bombom, pero ya no se si entre nosotros aún hay algo más-

Esta vez las manos de Serena se agitaron de ira. Pasó por el lado de Seiya evitando rozar su hombro y posó las palmas de las manos en la mesa ubicada en el rincón de la sala, dándole la espalda.

- ¿Y has venido a eso? ¿A informármelo? Gracias por tomarte esa molestia. Ahora puedes marcharte-

Vio sobre la mesa un vaso de agua casi lleno, lo tomó entre sus manos y bebió un sorbo. Y luego otro, quizás con eso se le iba el mal sabor de boca. Pero no. La amargura provenía desde más adentro. Nuevas lágrimas se acumularon en sus ojos que ya estaban bastante cansados como para resistirse a derramarlas. Seiya vio como la cabeza de Serena colgaba hacia delante mientras que su pie golpeteaba una y otra vez el piso y si bien no tuvo la posibilidad de verla de frente percibió como el ambiente se cargaba de una rara energía proveniente de ella. Pensó en retroceder pero si había decidido arrastrarlos a ambos hacia el dolor, al menos tenía que tener el valor de llegar hasta el final, así que caminó hacia Serena y aguardó a sus espaldas.

- No. He venido para terminar con los secretos y las mentiras entre nosotros. He venido para acabar con esta maldita rutina en la que hemos estado cayendo este último tiempo-

El vaso crujió en manos de Serena al apretarlo con excesivo ímpetu. Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas mientras mordía su labio para contenerse.

- ¿Te gusta esa chica? ¿La quieres?- balbuceó entre temblores

Seiya lo negó pero Serena no pudo verlo. Seiya llevó su mano hacia el hombro de Serena y lentamente la giró, hasta que nuevamente sus miradas se encontraron. Los ojos enrojecidos de Serena atravesaron su alma provocándole fisuras por todo su interior.

- Yo solo he amado a una sola mujer en mi vida y así sigue siendo bombom-

Los ojos de Seiya se dilataron y se volvieron líquidos. Con dos de sus dedos acarició casi sin rozar la mejilla de Serena

- Eres tú, solo tú…-

Esto era enfermizo. Era lo más retorcido que Serena había vivido en su existencia. Las palabras de Seiya eran veneno y su toque le provocaba oleadas de espasmos sin control. Ambas cosas la conducían a sentirse asqueada. No podía verlo, oírlo o sentirlo sin sentirse enferma. Hundió la cabeza mientras sus hombros se sacudían hacia arriba y hacia abajo en medio de sollozos.

- Mentiroso…- gimoteó con los dientes apretados

Seiya congeló su mano en la mejilla de Serena intentando volverla a elevar.

- bombom…-

- ¡No me toques! ¡No me digas así aléjate de mí!-

Serena alejó con violencia la mano de Seiya y saltó hacia el costado mientras lloraba amargamente. Aún con el vaso de agua entre las manos se tambaleó sin saber hacia donde huir en medio de ese cuarto que cada vez se le hacía más asfixiante. Necesitaba que alguien la salvara, que alguien apareciera y la sacara de ese lugar. No quería volver a sentir ese dolor. Seiya le concedió espacio para que se tranquilizara mientras contemplaba impotente la escena. Por un impulso arraigado en él de querer confortarla se hizo de su brazo.

- ¡No! ¡Aléjate mentiroso! ¡Traidor! ¡Te odio!- exclamó Serena con furia, arrojándole el contenido del vaso de agua en el rostro y dando un paso hacia atrás.

El vaso resbaló de sus manos temblorosas y se estrelló en el suelo, rompiéndose en miles de pedazos que se esparcieron por toda la alfombra. Tanto el vaso como los sentimientos de Serena explotaron al unísono.

- ¡Acaso pensaste en ese amor ayer por la noche!- le gritó con el rostro enrojecido- ¡Acaso viste mi rostro cuando la mirabas, cuando te entendías con ella!-

La fría agua se escurrió por el rostro y cabello de Seiya. Aún así no hizo ningún intento por quitársela. Estaba paralizado y no solo por la reacción de Serena.

La energía de la Princesa y del Cristal de Plata se habían hecho presentes. Todo el lugar había vibrado, los vidrios rotos se habían alzado ligeramente del suelo y una luz incandescente rodeó a Serena, algo así como una especie de escudo protector. Incluso su cabello se erizó. Era como si se estuviera enfrentando para la batalla. Como si le reconociera como su enemigo.

- No ¿verdad?- contestó Serena a sus propias preguntas- la tonta Serena era un mal recuerdo que debías dejar atrás y…-

Se detuvo en seco y la energía cesó abruptamente. Se llevó la mano a la boca y observó a Seiya mientras era absorbida por la agonía del descubrimiento.

- Oh Dios- murmuró al tiempo que caminaba hacia la pared en la que había estado anteriormente- Eso soy…soy lo que deseas dejar atrás-


Tanto Taiki como Yaten palidecieron y éste último se agarró tan fuerte de la mano de Lita que enterró sus uñas en su palma haciéndola sentir en carne viva. Taiki en tanto la soltó en cuanto oyó la terrible verdad. Fue ahí cuando Amy se acercó a él y rodeó su cuello con ambos brazos.

- Lo sentimos mucho- murmuró conteniendo las lágrimas

La indecisión se plasmó tanto en los ojos de Mina como en los de Rei. No sabían si era correcto o si incluso Yaten querría que alguna de ellas se acercara para acompañarle. Necesitaba alguien en quien apoyarse pero tal vez no eran las indicadas para asumir esa labor. Lita estaba haciendo un buen trabajo o al menos eso intentaba, pero en ambas se había instalado un agujero en el estómago que no se calmaría mientras tuvieran certeza de que él estaba bien. Taiki se separó un poco de Amy para poder pensar con mayor claridad. Era un experiencia totalmente nueva la de perder a alguien cercano y a quien estimaba, estaba experimentando un cúmulo de sensaciones; tristeza, desconcierto, rabia y le estaba costando manejarlas.

- Ella era prácticamente de nuestra familia…no puedo creerlo- confesó mirando a Amy, tal vez buscando una explicación racional en la única persona que podía dársela.

Lita asintió.

- Lo sabemos-

Yaten estaba de piedra. Él último recuerdo que tenía de la Princesa Kakkyu era viéndola partir de una manera poco decorosa del planeta tierra. En ese instante se hallaba tan sorprendido por como ella había obrado que apenas si le había dedicado un par de palabras. Honestamente había sentido rencor hacia ella, después de todo su intervención había provocado más de un problema con consecuencias que repercutían hasta el día de hoy. Serena y Seiya no habían vuelto a ser los mismos desde que la Princesa le había sugerido a su hermano la genial idea de usar el anillo así que hubiera decidido alejarse y regresar a su planeta había sido casi un alivio… pero ahora el panorama era opuestamente diametral. Ella había muerto, no la vería nuevamente, no tendría la oportunidad de decirle que sentía mucho que las cosas hubieran terminado así. No podría solucionar las cosas porque ella estaba muerta y él albergaría por siempre la sensación de que podría haber hecho algo más.

- Yo...- balbuceó Yaten

Todos los demás se acercaron un poco hacia él.

- No se que decir- dijo finalmente pestañeando y con la mirada ausente- no tengo palabras…estoy…-

No alcanzó a completar la frase pues hallar la palabra precisa le era imposible.

La mano de Mina se estiró casi por inercia para alcanzarle, casi estaba rozando su cabello cuando algún otro tipo de pensamiento se cruzó por su cabeza y se detuvo abruptamente. Thomas observó desde la distancia todo pero no emitió comentario alguno.

- Lo entendemos- dijo Mina finalmente

Taiki necesitaba saber en que circunstancias había ocurrido la meurte de la Princesa así que aún apoyado por la energía de Amy logró recuperar parte de su raciocinio.

- ¿Como lo supieron? digo… ¿Cómo supieron que ella…?-

Viendo que el tema había logrado ser asumido con ligera calma, Rei se adelanto y tomó asiento en el suelo.

- Serena lo descubrió. Hizo una especie de viaje astral para averiguar rastros de las guerreras exteriores. Se nos ocurrió que al viajar todas juntas podrían tener algún tipo de información y cuando visitó Kimokku se encontró con…bueno ya saben-

Yaten salió del trance en cuanto oyó mencionar el nombre de Serena. Le costó un poco formular las palabras que quería decir.

- ¿Como lo tomó?- preguntó con dificultad

Lita torció la boca en un gesto que no augura mejores noticias.

- Ya saben como es ella...las cosas le afectan de una forma que no llegamos a comprender del todo y cuando vio lo ocurrido entró en pánico estaba desesperada por ayudar, prácticamente la tuvimos que detener. Necesitábamos armar un plan primero y eso hicimos-

El rostro de Yaten se contrajo un poco más al oír aquello. El día de Serena no hacía más que empeorar. Amy notó como los hombros de Yaten se hundían a medida que se informaba de los pormenores.

- Darien ayudó bastante a controlarla- agregó con timidez- Sé que entendernos con él ha sido complicado este ultimo tiempo, especialmente para Serena. Pero lo cierto es que se ha comportado como el Darien de antes. Eso ayudó bastante-

Eso no ayudaba mucho a Seiya- pensó Yaten dentro de la maraña de cosas que tenía en la mente, pero tenía que rescatar las cosas importantes y eso era que Serena había encontrado apoyo en la persona que menos esperaba. Imaginó que eso tendría que haberla alegrado.

- Además se tranquilizó cuando averiguó que Sura seguía con vida- dijo Mina

Ambos chicos alzaron la vista. Con el golpe de la noticia apenas sí habían reparado en que Sura podría haber sido parte de la fatalidad.

- ¡Está viva!- exclamó Taiki casi saltando de su asiento- me alegro mucho-

Yaten también compartió con un suspiro de alivio la buena noticia. Sura era una chica inocente, quizás la más inocente de todas las que había conocido. Definitivamente no merecía un final como el de su Princesa. Lita sonrió un poco.

- La verdad es que ese fue el motivo principal por el que nos embarcamos en la misión hacia su planeta natal, para ir por ella. Serena solo pensaba en rescatarla, la ve como a una hermana o algo así. La trajimos con nosotros-

Taiki asintió. Era lógico que Serena no se separaría de ella. Tenían una conexión especial.

- ¿Y está bien? ¿La llevaron a un hospital?-

- Cuando llegamos los médicos de Kimukku la estaban atendiendo. El daño es serio, tiene una contusión cerebral, costillas rotas y una pierna quebrada. Su estado está controlado pero delicado-

Eso sonaba muy mal.

- ¡Y entonces por que no la internamos!- exclamó Yaten prácticamente alistándose para comenzar a hacer llamadas

Rei miró a Lita.

- Por que ella no quiere hacerlo. Serena se lo rogó pero lo único que logró fue que aceptara quedarse aquí. Dijo que la energía de Serena bastaba para hacerla sentir mejor, que la curaba o algo así. Serena no lo pensó dos veces y la trajo consigo. No tenía pensado volver sin ella-

Así que Sura se hallaba en esa misma casa y seguramente Darien se encontraba con ella. Era la única explicación para la misteriosa ausencia del príncipe.

- Tendremos que ir a Kimokku- sentenció Taiki

A Amy esa declaración no la entusiasmó demasiado pero aún así le apoyó.

- Claro que si Taiki- respondió Yaten sin lugar a dudas

El chico se cruzó de brazos y meditó un momento. Ahora entendía varias cosas.

- Y supongo que lo que Serena deseaba contarle a Seiya era eso-

Suspiró irritado

- ¡Le dije que esperara un poco! ¡Por que es tan testarudo!-

De pronto algo totalmente inesperado los sobresaltó.

- Que ha sido eso- dijo Lita poniéndose de pie inmediatamente

Los demás también se pusieron alerta.

El ruido había sido intenso y para nada sordo.

- Algo se ha roto-

Movidos por la preocupación todos se pegaron a la puerta para oír que sucedía. Abrieron sus ojos al entender que ocurría.

- Son gritos-

Y eran más que fuertes. Eran ensordecedores y desgarradores. La voz de Serena estaba distorsionada de la tristeza. Estaba llamando a Seiya mentiroso, traidor y Seiya le gritaba desesperado todo lo que sentía por ella. Era como si el infierno se estuviera desatando justo al cruzar la puerta.

- ¡Oh Dios se están matando!- exclamó Mina

Rei tomó el picaporte de la puerta.

- Iré por Serena ahora-

- Detente Rei no lo hagas-

Yaten sujetó su mano impidiéndole que girara la manilla y con excesiva fuerza Rei intentó lanzarlo hacia atrás. No lo logró, haciendo que su frustración creciera aún más.

- ¡Ya suéltame que te pasa! ¿eh?-

Los gritos fueron apaciguándose hasta que se transformaron en susurros y sollozos ahogados. Aún así Yaten no soltó la mano de Rei.

- Lo que me pasa es que tenemos que dejar de entrometernos en esa relación como si fuera de nosotros-

Ese "nosotros" retumbó de una manera en el corazón de Rei que casi la dejó sin respiración. De pronto sus compañeros parecían estar presenciando un enfrentamiento tanto dentro como fuera de la habitación.

- ¿Acaso no te importa? ¿No te importa lo que pase?-

La voz de Rei se suavizó, afectada por el hecho de que su amiga estuviera sufriendo sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Yaten casi sintió deseos de abrazarla cuando vio sus ojos. Las emociones se estaban viviendo intensamente en todos los grupos que pululaban en la casa.

- Claro que si- respondió Yaten con dulzura- pero que ataquemos a uno o defendamos al otro no hará que las cosas mejoren. Al contrario empeorarán. Créeme-

Otro sollozo apagado de Serena encendió nuevamente los ánimos.

- Esto está mal- dijo Mina frunciendo el seño y mordiéndose las uñas de nerviosismo- muy mal. Lo sospeche en cuanto vi el rostro de Seiya. Todo es verdad…lo que le dijo a Serena es cierto-

Un silencio sepulcral casi idéntico al que cayó cuando se reveló la verdad de la Princesa Kakkyu los envolvió. Lita movió la cabeza abatida. Esto terminaría por mandar a Serena directamente a la oscuridad.

- Que haremos…-

- Serena…- susurró Amy con un puño sobre su pecho

- No lo soporto más iré por ella aunque tenga que golpearte-

Yaten se puso rígido. Jamás sería capaz de golpear a una mujer pero definitivamente tendría que buscar una manera de defenderse si Rei decidía cumplir con su amenaza.

- Ya se han calmado- murmuró Mina con la oreja pegada a la pared- deberíamos darle un poco más de tiempo-

- ¡Él la engañó! ¡Que más tiempo deseas concederle!-

Rei parecía a punto de perder el control.

- Rei por favor…- intervino Taiki- cualquier cosa que suceda deja que ocurra solo entre ellos. Si lo arreglan fantástico sino deja que griten todo lo que se tienen que decir. Al menos así estarán en paz-

- ¡Saben que!- gritó Rei con los ojos inyectados en sangre- ¡al diablo con todos ustedes! Yo iré por mi amiga-

Eso fue suficiente. Yaten endureció la mandíbula.

- Ya basta Rei. Todos aquí tenemos trapos sucios que no nos encargamos de lavar por tener la nariz metida entre Serena y Seiya-

Ahora las palabras de Taiki eran más claras de lo que habría pensado. Y en realidad no sabía por que no lo había notado antes pero le parecía bastante evidente en ese momento. Todos- e incluido él- adoraban hablar de Serena y Seiya por que así evitaban hablar de ellos mismos. Era el modo que tenían de esconder sus propios temores, la manera de proteger sus sentimientos y de no arriesgarse a ser lastimados. Tal como Seiya se lo había enrostrado.

- No hables tonterías- habló Rei interrumpiendo sus pensamientos

Odiaba cuando Rei se comportaba tan a la defensiva. La burbuja de paciencia de Yaten se reventó.

- Tonterías ¿Crees que hablo tonterías? Pues déjame decirte algo. Todos somos unos cobardes. Pues es más fácil estar pendiente de ellos que hacernos cargo de nuestros problemas-

- No se de que hablas- le respondióenseguida

Sin pensárselo dos veces la sostuvo de los hombros haciendo que le mirara de frente. Hacía meses que no permanecían tan juntos. La sensación fue abrumadora.

- Tú me quieres ¿cierto?-

Un círculo se formó alrededor de ambos. Rei intentó rebatirlo pero con el corazón martillándole tan fuerte ni siquiera podía pensar con claridad. Yaten se sonrojó al recordar su última plática con Rei. Aquella en la que le había encarado esperando obtener una respuesta, recibiendo una muy diferente a la que recibió.

- Tú me quieres- volvió a repetir con el tono de voz más bajo- pues hazte cargo de esa confesión en vez de huir hacia el otro extremo del mundo…-

Definitivamente el foco de atención había dejado de ser la pareja del salón y se había trasladado a la habitación de huéspedes. Al menos Yaten había logrado su cometido. Mina abrió la boca para saber cuando había sucedido eso pero ¿con que derecho podía hacer esa pregunta? Amy y Taiki se miraron de manera cómplice. La extraña relación de Rei y Yaten y el intempestivo viaje de ésta había sido parte de sus muchas pláticas.

- ¡Vaya!- exclamó Lita pestañeando un tanto confusa- yo no llamaría a eso una tontería…-

Rei cerró los ojos deseando ser absorbida por un agujero negro. Yaten se separó lentamente de Rei pero sin dejar de mirarle. Casi podía sentir el fuego de Marte chamuscándole las córneas.

- Y que hay de ti ¿eh?-

Lita se sobresaltó.

- ¡Ya búscate un novio, descubre la experiencia por ti misma! y no vivas de las relaciones de los demás-

La chica se sonrojó hasta parecer un tomate.

-¡Y ustedes dos!-

Taiki y Amy saltaron al percatar que se trataba de ellos.

- Dejen de analizarnos a todos nosotros y hagan algo con lo suyo de una vez! ya bésense o algo así ¡no están en preescolar!-

Sabiendo y temiendo ser la próxima en la lista de verdades reveladas de Yaten, Mina se movió para esconderse tras Thomas pero Yaten anticipó su movimiento.

- ¡Y tú!-

Mina chilló mientras Yaten casi podía saborear las palabras que se agolpaban en su boca. Lo que estaba viviendo era una catarsis de lo más interesante.

- ¡Dios Mina! tú eres la mujer más insufrible, complicada y contradictoria del planeta ¡o mejor dicho del universo!- gritó con una mezcla de tristeza y nostalgia

- Cuando creí que al fin me estaba acercando a ti y a tus sentimientos, cuando al fin me atreví a ser un poco más abierto contigo y enseñarte como te veía lo qué significabas para mí ¡Vas y te haces novia de Thomas! ¡Como quieres que me sienta después de eso!-

Sin poder resistir su mirada Mina la escondió tras su cabello que caía justamente sobre sus párpados.

-Y tú…- dijo finalmente Yaten indicando a la única persona con la cual no había interactuado en toda la jornada. Thomas se puso rígido mientras Yaten parecía hastiado de incluso tener que dirigirse hacia él.

- ¿Que diablos haces aquí? ¿Cómo es que te incrustante en nuestro grupo?- dijo de manera retórica, obviamente no esperando una respuesta.

- Espera no me lo digas no tengo la suficiente paciencia como para oírlo-

Yaten no podía negar que había logrado hacerlos olvidar completamente la idea de irrumpir en la conversación de su hermano pero por otro lado quizás se había excesivo un poquito con su idea de enseñarles lo equivocados que estaban. Ahora se sentía culpable de haber expuesto a Rei, de ser indiscreto con Amy, Lita y su hermano y sobretodo se sentía avergonzado por dar a conocer a Mina sus sentimientos. Caminó hacia la cama y se sentó pesadamente.

- Y yo… soy una pésima persona. Un amigo terrible y un hermano miserable-

Sus amigos de la sinceridad era como una gripe, se contagiaba rápidamente y terminabas tosiendo y expulsando de tí lo que te hacía mal.

- Y si no solucionamos nuestros propios asuntos, terminaremos mintiéndonos y odiándonos. Tal como Serena y Seiya después de lo de hoy-


La mirada de Serena se apagó como si el piloto automático con el que había estado funcionando finalmente se hubiera fundido.

Los vidrios crujieron cuando Seiya caminó sobre ellos para acercarse a Serena. Esto era peor que cualquier cosa que podría haber imaginado. Peor que las advertencias de Yaten. Era lo peor que había visto en su vida. Serena parecía la imagen de una muñeca de trapo rota y desarticulada abandonaba al fondo de un baúl. Sin luz. Sin alma. El solo verla en ese estado hizo que Seiya derramara las primeras lágrimas y se arrastrara hacia su lado.

- bombom por favor escúchame-

La tomó por los hombros para hacerla retornar.

- bombom- volvió a llamarla mientras luchaba contra sus propias emociones.

Pero Serena estaba en una especie de estado catatónico. No pestañeaba, apenas respiraba. Gruesas lágrimas caían de sus ojos y terminaban en la curva de su cuello o simplemente lograban explosionar, dejando marcas tanto en sus mejillas como en el dorso de sus blancas manos.

- ¡bombom!- la llamó otra vez, sacudiéndola más fuerte.

Serena cerró los ojos y frunció el ceño profundamente.

- No, ya no puedo- murmuró con el cabello cubriéndole parte del rostro- no más-

Seiya la atrajo hacia su cuerpo y la recargó en su pecho meciéndola de un lado a otro.

- bombom…- susurró entre sollozos- Dios perdóname bombom, perdóname por favor regresa-

Con la vista pegada en un cuadro de un muelle que conectaba al mar, Serena oyó desde un sitio muy lejano la voz de Seiya. Pero no significaban nada.

- No, no más. No más de ti. No más de esto-

La desesperación de Seiya adquirió niveles a los que no pensó llegar. Aprisionó tan violentamente a Serena que su espalda tronó.

- ¡Te amo maldición! ¿Acaso no lo ves? ¿Acaso no puedes entenderlo? ¡Te he amado con todo lo que tengo, con todo lo que soy desde el inicio!-

- Entonces por que…- preguntó Serena con la voz amortiguada en el hombro de Seiya- por qué-

Con cuidado de no volverla a perder, se separó levemente de ella.

- Yo no lo sé bombom. Ya no se nada…- contestó con honestidad- solo se que te amo y que ese mismo amor está acabando conmigo. Te amo pero no se la razón, ni si podré seguir haciéndolo sin perderme a mí mismo-

La sinceridad de Seiya no hacía más que aumentar la desdicha de Serena. Ya no sabía que era peor; oírlo decir lo de la chica o que amarla le hacía daño.

- ¿Ya no puedes amarme…?- se oyó decir a sí misma con voz estrangulada- ¿No puedes…?-

Su mirada ya no se vio vacía si no más bien aturdida ¿Ese era el motivo de Seiya para hacerla pasar por ese océano interminable de sufrimiento? Serena puso una mano en el pecho de Seiya para alejarlo al máximo aunque carecía de las fuerzas suficientes para hacerlo por mucho tiempo. Seiya bajó la vista hacia los dedos blancos y trémulos de Serena que se retorcían en su pecho. Los atrapó entre los suyos y aunque intentó buscar la mirada de Serena se tuvo que conformar con la visión de su coronilla. Suspiró resignado.

- Ya no crees en mí, ya no confías en mí, ya no me hablas de lo que te sucede de lo que piensas de lo que sientes. De un tiempo a esta parte te has vuelto un enigma para mí. Uno que no me intriga sino que me desespera, me hace dejar caer los brazos y…-

Los dedos se Serena se transformaron en un puño apretado bajo los de Seiya.

- ¿Cuándo pensabas contarme todo esto? ¿Cuándo pensabas decirme que…ya no crees en nosotros?-

Era tan difícil hablar con bombom así…cuando se negaba a darle la cara. Era como hablar con alguien que no quería escuchar. Lo único que deseaba era que le oyera y así quizás pudiera comprenderlo.

- ¿Hace cuanto no me miras?- le preguntó de pronto- y me refiero a una verdadera mirada. De esas que penetran el alma-

La pregunta la incomodó más de lo que podría haber pensado. Ella siempre estaba observando a Seiya, todo el tiempo tenía sus ojos sobre él. Pendiente de lo que hacía o decía. Acusarla de algo así era muy injusto. Imitando la postura de Serena, éste dejó caer sus manos y escondió el rostro en las sombras.

- Pues yo ya no puedo ver tu alma bombom. Quizás porque ya no siento esa conexión entre nuestras miradas que me hacía vibrar la sangre o tal vez porque desde hace mucho no me observas realmente-

Seiya enredó sus dedos entre la maraña de cabellos que a duras penas se mantenían sujetos a su coleta, tiró de ellos tan fuerte que algunos de ellos quedaron adheridos en su mano al bajarla.

- Vi en el alma de Kara y…-

Serena se estremeció al oír ese nombre que jamás había escuchado antes pero que muy penosamente jamás podría olvidar. Frunció los labios y apeló a los últimos jirones de sentido común que le quedaban para no vociferar como una demente.

- …y deseé que tú me la enseñaras como lo hacías antes. Ella me vio a los ojos sin dudas, sin misterios. Y necesitaba eso, necesitaba sentirme así…aunque esa persona no fueras tú. Así de patético soy, así de necesitado estoy de ti-

Con los dedos simulando garras, Serena se llevó las manos a los oídos y se los envolvió para dejar de oírle. La amaba y había sentido algo especial por otra chica, seguía amándola pero sin saber por qué, la amaba pero ya no creía que fueran a funcionar juntos, la amaba pero necesitaba dejarla ¿Qué sentido tenía entonces seguir oyendo lo mismo solo que en palabras más bonitas, si ya había comprendido la esencia del asunto? ¿Por qué no simplemente le enterraba un trozo de vidrio en el pecho y terminaba con esa tortura?

- Te amo- musitó Seiya. Serena hundió la cabeza entre las piernas.

- Te amo- volvió a confesar Seiya mientras intentaba bajar los brazos de Serena quien se resistía a tomarle el peso a esa declaración. Finalmente logró hacerse de las muñecas de Serena y obligarla a oír.

- ¡Te amo!- gritó con impotencia

- ¡Más de lo que puedo expresar, más de lo que incluso puedo llegar a entender! pero necesité de la compañía de alguien más para poder soportarlo. Me aferré a lo que ella me ofreció, me arrimé a su calidez por que simplemente ya no puedo percibir la tuya pero la que yo necesito, la que yo quiero, la que deseo hasta casi no poder respirar ¡es solo la tuya Serena!-

Las muñecas de Serena ardían al igual que sus ojos pero poco le importaba realmente. Con suma calma levantó la cabeza e hizo justamente lo que Seiya le estaba pidiendo.

- Estoy mirándote Seiya tal cual como querías ¿Ves mi alma? ¿La puedes distinguir siquiera?-

Los ojos de Serena estaban tan oscuros que ya no lucían su hermoso color y un escalofrío se instaló en la nuca de Seiya al notarlo. Allí no había nada que pudiera reconocer como el alma de Serena. Demasiadas sombras, demasiada turbulencia con la que lidiar en su interior.

- Pues no la verás- respondió Serena mientras exigía que Seiya liberara sus muñecas con dos fuertes tirones- me la has arrebatado- sentenció

Una vez libre lo empujó hacia atrás para poder salir del espacio en el que Seiya la tenía prisionera. Serena se sentía reducida física y emocionalmente como para tener que luchar además con la mirada de Seiya sobre la suya. No solo era capaz de amarla, dejarla, traicionarla y juzgarla, sino que también le quedaba suficiente tiempo de compadecerla. Apoyó una rodilla en el suelo y con una de sus manos logró ponerse de pie.

Ya de pie Serena analizó hacia donde dirigirse pero estaba tan extenuada que se quedó en el medio de la sala sin saber que hacer. Seiya la observó desde su rincón tan dudoso como ella ¿La plática había acabado? ¿Debía de agregar algo más? ¿En qué punto los dejaba todo esto? ¿Serena lo odiaba o lo perdonaba? ¿Lo quería cerca o lejos? Son preguntas que moría por formular pero no tenía la certeza si Serena se las contestaría.

- ¿En que piensas bombom? puedes decirme lo que sea-

Ahora que tenía la posibilidad de ver a Seiya desde la distancia Serena se dio cuenta de algo importante. Ese ya no era Seiya. Se le parecía en muchos aspectos pero carecía de aquello que siempre había hecho de él un ser tan especial. Ese ya no era su chico inocente, dulce e incapaz de lastimarla. Era el chico de alguien más, pero no de ella. Por más que intentaba buscar a Seiya en el cuerpo de ese chico no lo veía. El hombre que descansaba con semblante derrotado a poca distancia era lo opuesto al Seiya que ella guardaba en su memoria. Su corazón ardiente y lleno de esperanza, que por tanto tiempo había sido el motor principal de Seiya se había evaporado de su sistema. Y de su propio corazón también.

Seiya se levantó pero no hizo el amague de acortar el trecho sino que permaneció de pie, aguardando.

- Todo ha cambiado. Ya nunca serás el mismo para mí Seiya. Todo será diferente ahora. Ya no te siento, ya no puedo volver a amarte como antes… ya no eres...tú-

Esas dos últimas palabras le cortaron la respiración.

- Sigo siendo yo-

- No, ya no. Lo siento-

Eso era todo. Serena había terminado con la plática así como con sus ilusiones de un mañana con ella. Ya no habría un mañana y menos una Serena con la cual compartirla. El pánico que le había invadido antes de bajar del taxi volvió con fuerza. La voz de Serena había sonado tan permanente, tan definitiva, como si no tuviera dudas al respecto. En un par de minutos había determinado el destino de un futuro juntos, un futuro que ya no se divisaba en lo absoluto.

- Este amor acaba contigo ¿verdad? ¿Me amas y te mueres? Pues déjalo-

Serena sintió un dolor agudo que provenía de un lugar al que físicamente no podía llegar. Su corazón se sintió aplastado, solo y miserable y se preocupó por ello. Se preguntó si podría volver a latir medianamente normal después de que Seiya saliera por la puerta.

- Pues déjalo- continuo- A partir de este momento…deja de hacerlo. Ya no me ames, no quiero que lo hagas-

Serena sintió como su corazón bajaba el ritmo de sus pulsaciones a medida que veía en los ojos de Seiya el desconsuelo al comprender el peso de sus palabras. Era como si su corazón se estuviera dando por vencido, como si verdaderamente ya no quisiera seguir funcionando. Los ojos le brillaron y la garganta se le cerró. Era como si la vida le estuviera siendo drenada muy lentamente.

- Ódiame, déjame atrás o ignórame. Has lo que sea con tal de no seguir queriéndome así, pues si mi amor acaba contigo…no puede ser bueno. Nuestro amor ya no es bueno-

Serena casi rogó para que Seiya la detuviera, para que la contradijera, para que le gritara que estaba cometiendo un error, y su corazón se aceleró ante la perspectiva de ver a su Seiya peleando por ambos. Pero en cambio él se quedó ahí viéndola, aceptándolo todo en silencio. El Seiya que tenía enfrente había estado derrotado incluso antes de poner un pie en ese apartamento.

- Así que por favor deja de amarme y pone fin a tu sufrimiento por que yo no conozco otra manera de amar Seiya. Es amarme y sufrir como confesaste hacerlo o dejarme y liberarte de tus penas. Yo escojo liberarte-

Con una pasividad que Serena sinceramente estaba comenzando a admirar, Seiya asintió una sola vez. Eso bastó para que se entregara totalmente al dolor. Había perdido a su alma, a su corazón. A Seiya.

Serena trató por todos los medios de decirse a sí misma que debía dejar de ser tan dramática, pero no se sentía dramática.

Había perdido a Seiya. Y más que perder a la persona de la que se había enamorado irremediablemente, la persona a la que se había entregado por completo, también acababa de perder a su viejo mejor amigo en todo el universo. No había motivo para volver a tener esperanza por nada.

Seiya perdió la noción del tiempo mientras permanecía ahí intentando parecer firme como las palabras de Serena. Era como si se hubiera sumergido en un letargo que le impedía razonar y se aferró con fuerzas a esa sensación. Gracias a ello le era imposible ser conciente de aquello que prefería ignorar. Por que mañana su cabeza se despejaría y entendería lo que bombom le estaba pidiendo y a lo que él estaba accediendo.

Mañana sería el primer día sin un mañana.


Las cadenas atadas a sus manos tintinearon cuando intentó moverse y descubrir en que siniestro lugar del universo se encontraba. Pero sus esfuerzos serían en vano. La oscuridad era tan aplastante que sus ojos no podían luchar contra ella. Estaba perdiendo la batalla. Llegó un punto en el que ya no tenía la certeza de que su cuerpo realmente existiera. No se sentía real. Nada se sentía real.

A su lado, su compañera yacía con el cabello sobre el rostro, inmóvil.

No la había visto moverse desde que habían sido llevadas a ese rincón húmedo, hostil y desolado de la galaxia.

Con las puntas de los pies extendidas hasta que sus articulaciones ardieron, logró alcanzar el brazo de su compañera y forzarle a que le diera señales de vida, pero mientras más lo intentaba mayor era su desconsuelo.

No le temía a la muerte, la habían preparado para ello, pero que la única persona en el mundo a la cual amaba incondicionalmente muriera primero…eso representaba la peor de sus pesadillas.

Reticente a llorar y a mostrarse débil comenzó a pensar en un plan. No en uno de escape por que sabía que no lo lograría. Más bien en uno de liberación.

Si ella estaba muerta pues gritaría tan fuerte que su voz se oiría hasta en el último rincón del universo y así él perdería la paciencia y pondría fin a su agonía. La seguiría a ella incluso después de la vida.

Morir era la mejor alternativa. Así los planes de él se truncarían absolutamente. Además prefería acabar con su existencia terrenal a ser usada en una especie de trueque. Definitivamente no había nacido para ser moneda de cambio. Su orgullo se lo impedía.

Cerró los ojos cansada. La esperanza de muchos recaía en una sola mujer. Esperaba que hubiera llegado a casa sin contratiempos, sin que le cazaran en el intento. Si al menos esa parte del plan había resultado ser exitosa pues valía la pena sacrificarse un poco más hasta que su alma decidiera hacerle compañía a la de ella.

Un viento frío se coló por el lado izquierdo y revolvió su cabello. Una puerta se había abierto y unos ojos gélidos, hermosos y letales le observaban con detalle.

Insólitamente no sintió miedo, más bien una rara anticipación. Tal vez había llegado la hora que había estado esperando.

Finalmente ese podía ser el día en el que vería el rostro de ella nuevamente y se reunirían en un lugar mejor. Así que sonrió expectante y simplemente aguardó.

*****SyS*****

Buenas buenas! mis queridisimos lectores! Me he tardado un milenio en actualizar lo se! y se que algunos de ustedes probablemente estén aburridos de esperar. A todos ellos les pido disculpas por el retraso y agradezco de corazón a los que han esperado pacientemente. Para que entiendan la razón (y espero no se lo tomen como excusa) me voy a explayar un poco acerca del origen de este capitulo y específicamente en la trama principal

Después de lo sucedido en el capítulo anterior, nuestro protagonista, Seiya, se encontró frente a una enorme encrucijada y de paso, yo también me encontré atrapada en la misma. ¿Seiya era realmente capaz de involucrarse con otra chica que no fuera Serena? Yo tenía tomada mi desición, eso hace tres semanas atrás y estaba lista para subir el capítulo nuevo.

Pero de pronto algo me detuvo. Cada tiempo libre que tenía lo dediqué a leer, releer y repasar el capítulo una y otra vez, Me tomó una semana hasta que decidií que algo no estaba bien y lo descubrí. Si Seiya daba el siguiente paso con Kara, si siquiera la besaba o desataba su pasión con ella, dejaba de ser Seiya, le habría quitado su esencia. Así que tal como él lo hizo, me arrepentí.

Ahora quedaba analizar el siguiente punto; Si Seiya sería capaz de hablar con Serena del tema. Para mí esto nunca estuvo en discusión. Independientemente de lo que ocurrió o hubiese ocurrido y de las consecuencias, Seiya hablaría con Serena. Por la misma razón anterior. Si Seiya mentía, si Seiya miraba a los ojos a Serena sin sentirse culpable, ocultándole los sentimientos con los que venía cargando hacie tiempo, tampoco habría sido Seiya.

Después faltaba decidir la reacción de Serena luego de enterarse. Al principio pensé que al no tratarse de una infidelidad propiamente tal, Serena no tendría que reaccionar del todo mal. En el fondo, actuaría tal cual Serena lo hacía siempre, con dulzura y comprensión. Pero ahí me encontré con mi segunda encrucijada. La Serena que yo he ido construyendo en mi historia no es la misma de antes. ha evolucionado, ha crecido entonces ¿Como podría comportarse como la de antes siendo que ya no lo es? La respuesta era clara: no podía.

Finalmente me quedaba decidir cual sería la razón por la cual Serena y Seiya se distanciarían. Me parecía que Kara era una razón simple y hasta superficial ¿Una chica desconocida acabaría con todo lo que había entre ellos? Esto me tomo otro par de días hasta que vi la luz! No había una razón; habían muchas razones Y no estaban presentes en este capítulo, sino que éste solo venía a ser la consecuencia de una serie de malas desiciones.

Ovbiamente con el paso de los días comenzaron a surgirme mil dudas más y que me empeciné en poder responder para ustedes. ¿Es o no engaño? ¿Quien tuvo la culpa?¿Se puede amar y sufrir? ¿Es cobardía o madurez el actuar de los progagonistas? ¿Se puede volver a comenzar cuando pasa algo así? ¿Quién ama más y quien ama menos el que decide aferrarse a un concepto de amor o el que termina algo para poder avanzar?

Tontamente descubrí que no tendría nunca respuestas para esas preguntas! Creo que todos en el mundo nos hemos pasado noches enteras filosofando en silencio obsesionados con alguna de esas preguntas. Y lo mismo tiene que suceder en mi historia. No habrá una respuesta inmediata para ninguna de ellas, las encontrarán conforme avance la historia.

Así que luego de pasarme semanas pensando en todas esas cosas me di cuenta que había escrito uno de los capítulos más largos y el más emocional también! (al menos para mí) y que si seguía analizandolos sola el sentido de compartir esta historia con ustedes perdería totalmente su esencia, así como Seiya y Serena.

Por lo que aquí está! les agradezco nuevamente la paciencia, amabilidad y estima que me trasmiten a traves de sus visitas, review y mensajes privados. Estoy eencantada de escribir y saber que esta historia es capaz de traspasar la ficción y ganarse un espacio en la vida real!

Les envió un abrazo gigantesco a todos, esperando que comenten y esperando también leerlos en el siguiente capítulo! y por supuesto dedicatoria especial a mis amigas:

Princesa Lunar de Kou

Princessnerak

sweet-kou

EstrellaDeLaSoledad

TsukiHimePrincess

are

Leuke

Serena927

Meryl88

U. Raggie

Karol

Maru

Dani

Cleillis

angel Kou

Miriamelle

Victorique1999

Chicas esto va para ustedes ! =**** les prometo contestar sus review en el proximo capitulo, simplemente ya no quiero ser más latosa! xD besos por milll Byeeee