Capítulo 48. Después de ti que…

"Si mi amada jura que es sincera yo le creo, aunque sé que está mintiendo (William Shakespeare)".

Darien salió de la habitación de Sura presintiendo que algo no andaba bien. Había demasiado silencio para una casa que estaba sobre poblada de personas. Pasó por fuera de la habitación de huéspedes y oyó voces que mantenían una acalorada conversación, de la que honestamente no tenía intenciones de enterarse. Se dirigió entonces hacia la sala principal. Necesitaba platicar con Serena acerca de Sura. Creía que lo mejor era llevarla a un hospital en donde personas especializadas podrían encargarse de su estado. Pero algo lo detuvo. Era la voz de Seiya. Al parecer aún no terminaban de charlar. No podía creer que después de lo que había confesado aún se mantuviera ahí. Debía reconocerlo…el chico tenía coraje. Estaba en una casa en donde todos querrían matarlo muy pronto.

- Sigo siendo yo- dijo él

Instintivamente Darien se pegó a la pared del vestíbulo. Oír conversaciones ajenas era de lo más degradante pero algo le impidió moverse de ahí. Preocupación o curiosidad tal vez.

- No, ya no. Lo siento-

¿Esa era la voz de Serena? se oía tan… resuelta. Demasiado fría. Demasiado controlada.

Bueno, tampoco era de extrañarse. Era exactamente como se oía una persona dolida. Desafortunadamente era un conocedor de la materia.

- Este amor acaba contigo ¿verdad? ¿Me amas y te mueres? Pues déjalo-

La mandíbula de Darien se desencajó ¿Qué rayos estaba pasando allí dentro? ¿Acaso no había sido Seiya el que había iniciado la plática con la intención de abandonar a Serena?

- Pues déjalo. A partir de este momento deja de hacerlo. Ya no me ames, no quiero que lo hagas-

Estaban rompiendo. Serena estaba rompiendo con Seiya por una razón completamente distinta a la que pensó en un primer momento. Y eso no encajaba ¿La ruptura no tenía como fundamento otra mujer, tal como lo había insinuado Seiya? ¿Cómo es que el amor podía ser el responsable, entonces? No tenía sentido. Darien aguardó por algún tipo de respuesta, pero era como si Serena estuviera hablando sola.

- Ódiame, déjame atrás o ignórame. Has lo que sea con tal de no seguir queriéndome así, pues si mi amor acaba contigo no puede ser bueno. Nuestro amor ya no es bueno-

Justo en ese momento Darien pudo notar que la máscara de Serena se deslizó de su rostro dejando al descubierto la realidad. Era todo una farsa, la interpretación de un papel trabajado pero al fin y al cabo no bien logrado. No tenía necesidad de verle para saber que Serena estaba mintiendo. Era su voz contenida, la cadencia entrecortada de su respiración, sus silencios excesivamente pronunciados. Decir esas palabras la estaba destruyendo. Y si Seiya la conocía tan bien como él también lo averiguaría.

Pero nuevamente sus predicciones fueron erradas. Seiya seguía manteniéndose en silencio, como si no estuviera ahí. Tal vez estaba demasiado perplejo como para decir algo.

- Así que por favor deja de amarme y pone fin a tu sufrimiento por que yo no conozco otra manera de amar Seiya. Es amarme y sufrir como confesaste hacerlo o dejarme y liberarte de tus penas. Yo escojo liberarte-

¿Todas las rupturas eran así de categóricas o solo ésta parecía ser el final de algo más? Por que lo que estaba diciendo Serena no tenía relación con el término de su noviazgo. Ella quería que Seiya rompiera todo vínculo con ella, que no la amara…que hiciera algo que es prácticamente imposible. Dejar de sentir ¿Cómo es que Serena no se daba cuenta de ello?

- ¿Ya…ya no quieres que te ame?-

La voz de Seiya tampoco parecía la de Seiya. Siempre le había desagradado lo desenfadado, pretencioso que sonaba y la confianza que desbordaba… como si el mundo fuera demasiado pequeño y siempre fuera por más. Esa chispa de vida que había cautivado a Serena…de eso no había rastro.

- Ya no quiero que sufras-

- Yo…-

Darien se pegó aún más a la pared.

- ¿Es lo que quieres realmente bombom?-

- Es lo que tú necesitas-

- Eso no fue lo que te pregunté. Contéstame-

Algo crujió, como si hubieran caminado sobre vidrios ¿Se había roto algo?

- Si. Es lo que quiero. Quiero que cuando salgas por esa puerta dejes atrás todo lo que tenga que ver con nosotros-

Incluso Darien fue capaz de sentirse conmovido. Si Serena hubiera sido así de dura con él…probablemente tampoco habría sido capaz de contestar.

- Puedo hacerlo. Si quieres que me vaya puedo hacerlo-

- Está bien- oyó decir a Serena muy bajito

Otra pausa se produjo y Darien ya no sabía si quedarse ahí oyendo la continuación o darse la media vuelta y encerrarse en otro lugar porque la plática parecía no terminar. Lo que estaba claro era que poder marcharse de esa casa por el momento estaba muy lejano. La única salida le estaba siendo bloqueada así que suspiró resignado ya pensando en que entretenerse. Hasta que volvió a oír movimiento y luego pasos de alguien que se alejaba.

- Si te interesa saberlo…-

La voz de Seiya se escuchó débil. El cerrojo de la puerta principal hizo clic. Se estaba marchando.

- Lo que me pides no es una liberación. Lo que me pides es solo el comienzo de un nuevo sufrimiento. Adiós bombom-

La puerta se cerró y la casa volvió a sumergirse en un profundo silencio. Darien se quedó quieto decidiendo que camino tomar. Irse o permanecer de pie ahí, entrar a la sala principal o buscar otro cuarto en donde refugiarse, llamar a los demás o dejar a Serena sola. Demasiadas cosas estaban pasando por su mente, cuando oyó algo más que lo desconcentró. Un golpe seco y un gemido agudo que en segundos se transformó en un llanto desconsolado. A Darien se le doblegó su férrea voluntad y las miles de teorías e ideas que pasaron por su cabeza se redujeron a una sola.

Retrocedió unos cuantos pasos y tocó dos veces la puerta del cuarto de huéspedes antes de caminar hacia donde estaba Serena. Y se quedó petrificado sin poder avanzar.

Había visto muchas veces a Serena triste pero esto alcanzaba otros niveles.

Era lastimero. Como si Seiya hubiera muerto y Serena llorare su muerte sin sosiego, sin consuelo alguno…

Se acercó lentamente por su espalda con la intención de no hacer ruido pero bajo su zapato algo tronó. Fue ahí cuando se percató que todo el suelo estaba cubierto de vidrios transparentes. Algunos eran grandes y otros tan ínfimos que solo con el reflejo de la luz era posible detectarlos.

Serena estaba de rodillas sobre los cristales rotos con los brazos alrededor de su estómago balanceándose hacia delante y hacia atrás.

- Duele…- murmuró entre lágrimas- duele mucho…-

Darien se alarmó y con cuidado se agachó junto a ella. Soltó una maldición cuando se dio cuenta de lo que ocurría. Las rodillas de Serena tenían varios cortes que habían dejado surcos de sangre por sus pantorrillas.

- ¡Diablos!- exclamó Darien

Corrió con prisa hacia la cocina tomó un mantel y lo mojó con agua. Se dejó caer a su lado teniendo precaución de no cortarse él también y comenzó a limpiar sus piernas. Serena no dejaba de temblar y de sollozar. Ni el contacto del agua fría con su piel logró sacarla de su estado.

- Me duele- volvió a repetir

- Lo sé- respondió Darien frotando un poco más lento- solo deja que te limpie las cortaduras-

No eran heridas serias y afortunadamente tampoco había esquirlas que extraer. Cuando terminó con la segunda pierna se percató que la blusa que Serena llevaba puesta también estaba teñida de rojo. Tal vez se había manchado producto de la posición en la que se encontraba pero luego vio algo más. Conteniendo la respiración Darien extendió el brazo para alcanzar las manos de Serena que estaban empuñadas fuertemente. Con suma delicadeza fue estirando dedo por dedo hasta que las palmas fueron visibles. Una nueva oleada de compasión le azotó.

- Oh Serena…-

- Me duele por favor has que pare-

La rubia cerró los ojos mientras su cuerpo se sacudía una y otra vez. El grupo de amigos encabezado por Rei apareció atropelladamente en la sala. Se detuvieron en seco al ver la escena. Darien alzó la vista antes de que comenzaran a gritar, presos de la histeria.

- Algo se rompió y Serena se cortó con los restos-

Rei se arrodilló a su lado sin perder más tiempo.

- Sere debes moverte de aquí ¿si? -

Negó con los labios apretados.

- Vamos ponte de pie yo te ayudaré- insistió tomándola del codo pero la rubia pesaba una tonelada. Ni siquiera su propia fuerza alcanzaba para cargarla.

- No puedo con ella-

Darien quien aún sostenía sus manos, frunció el ceño.

- Y no podrás si no quiere hacerlo-

- ¿Qué quieres decir?-

- Mírala-

Rei hizo lo que Darien le pedía. No pudo evitar sentir deseos de llorar.

- No nos escucha, no nos ve, ni siquiera puede sentirnos. Tiene heridas por las cuales Serena habría gritado como una bebé, sangre en las manos y no le importa. Serena está insensibilizada…está desgarrada por dentro y por fuera-

El círculo que se había formado a su alrededor escuchó atentamente esas palabras. Eran tan violentas como la imagen que tenían en frente. Mina, quien había comenzado a llorar desde que le había visto ahí tirada, se secó las lágrimas y se hincó junto a Rei.

- Hola nena. Soy yo Mina-

No hubo respuesta. Aún así Mina se armó de valor y le sonrió.

- El suelo está bastante duro y helado ¿Por qué no vamos a otro lugar, nos acurrucamos todas y descansamos un poco? Ha sido una larga noche-

- Has que se detenga-

Su voz era irreconocible. Estaba gastada y carente de vida. Mina se mordió el labio para no estallar en llanto junto con Serena.

- Dime que quieres que detenga y lo haré-

A duras penas Serena enfocó la vista para buscar la de Mina.

- El dolor-

Mina no supo que decir. Serena le estaba pidiendo lo único que no podía hacer.

- Quizás tiene una cortadura más profunda- le susurró inocentemente Lita a Taiki

Yaten, quien había permanecido en silencio, dio un paso hacia delante y apoyó una rodilla en el suelo.

- Háganse a un lado- les dijo rudamente a quienes le obstaculizaban. Tanto Mina como Darien se movieron sin hacer preguntas. No tenía tiempo para buenos modales y menos con Serena representando el papel de catatónica.

- Serena- la llamó sacudiéndola de los hombros

Eso no resultó.

Luego tronó los dedos repetidas veces frente a sus ojos. Su mirada estaba nublada.

- Serena, vamos- dijo con desesperación- ¡vamos reacciona!-

Finalmente la impaciencia lo venció. Con sus dos palmas juntas aplaudió ruidosamente a menos de un centímetro del rostro de Serena. Ésta alzó la vista pesadamente, no asustada sino más bien confundida. Yaten sintió escalofríos al conectar su mirada con la de su amiga. Rezó para que la verdadera Serena aún se encontrara detrás de esos vacíos ojos.

- Vámonos de aquí- le exigió

La rubia ni siquiera pestañeó. Yaten le sostuvo la barbilla y le obligó a mirarle de frente.

- ¡Maldición no estoy bromeando!-

- No puedo- susurró

Yaten la ignoró completamente y rodeó su cintura con ambos brazos para ponerla de pie.

- Sí, si puedes levántate ahora-

Los brazos de Serena colgaron lánguidamente a su costado. Darien tenía razón, era imposible cargar con ella. Era como si la tristeza de Serena pesara tantos kilos como ella. La frente de Serena rebotó en el hombro de Yaten y gimoteó al sentir los dedos de éste en su espalda.

- Me duele por favor has que pare-

Al principio Yaten pensó que la estaba lastimando pero luego se dio cuenta que no se refería a eso y dejó de intentar ponerla en sus pies. Nada de lo que había estado diciendo Serena tenía relación con sus cortaduras, ni siquiera las notaba como había dicho Darien. Sus heridas eran profundas sí, pero no estaban a la vista. De su bolsillo Yaten extrajo un pañuelo de seda y secó las mejillas de Serena, luego sus pestañas humedecidas y finalmente sus ojos. Cuando terminó se dedicó a analizarla un momento. Por mucho que deseara ahuyentar todo lo que le hacía daño, no podía.

- No preciosa, no lo haré-

Serena cerró los ojos.

- Entonces vete-

- No, no me iré-

Las cejas de Serena se movieron pareciendo algo molesta aunque Yaten no lo supo con claridad. Al menos Serena le había enseñado una emoción distinta a la nada.

- ¿Que quieres de mí?- preguntó sintiéndose asediada

Con las manos sosteniendo sus mejillas, Yaten habló firme

- Primero que me mires-

A regañadientes, Serena le obedeció. Quizás si lo hacía, podría dejarla en paz. Yaten asintió medianamente conforme.

- Ahora quiero que dejes de autocompadecerte de esta manera…no es la forma de que deje de doler-

La mandíbula de Serena se endureció, como si intentara por todos los medios de permanecer molesta y no a punto de llorar. Yaten suavizó la voz y acomodó su rubio cabello tras su oreja. Era una maraña desordenada y enredada. Hecho un desastre.

- No es la forma- le volvió a repetir con suavidad- Si dejas que esto te consuma nunca dejará de doler-

Fue ahí cuando Serena se percató que había una pequeñísima gota de sangre saliendo del dedo de Yaten y algo en ella se removió.

- Estás herido- balbuceó mientras tomaba la mano de Yaten y limpiaba con la manga de su blusa la pizca de sangre. Seguramente se había cortado al apoyar las manos en el suelo. Lo cierto es que la herida era tan insignificante que Yaten no la había notado hasta ese momento.

- Tú también- le respondió Yaten tomando sus manos y dándolas vuelta para que pudiera ver a que se refería. Y ese detalle la hizo despertar ¿Cuándo se había hecho eso? ¿Cómo es que no las sentía? Los ojos de Serena volvieron a ser celestes ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué es que no sentía nada más que un agujero enorme en el pecho? La respiración de Serena se hizo más dificultosa. No sentía nada salvo un interminable dolor que no tenía nada que ver con sus heridas superficiales.

- Yaten…- pronunció su nombre con pavor

La chica se arrimó a su cuello con terror y Yaten pasó su mano por debajo de las piernas de Serena para alzarla del suelo. Ésta temblaba como una hoja.

- Ya está preciosa, deja que te mueva de aquí-

Aliviado de que Serena se dejase cargar se trasladaron juntos hacia el sofá grande. Yaten en ningún momento la soltó ni Serena se despegó. Rei, Mina y Darien se pusieron de pie y les siguieron con la mirada atentamente.

- Gracias a Dios- murmuró Mina

- Más bien gracias a él- le corrigió Darien de vuelta

En el sofá Serena se recostó en el pecho de Yaten y tartamudeó varias veces antes de poder hablar.

- Le dije que no me amara y que se fuera…y él lo hizo…-

Se atragantó con sus propias palabras, las que salían atropelladamente de su boca. Lo estaba asimilando todo tan rápido que apenas podía respirar. Yaten solo fue capaz de comprender parte de la frase, al igual que los demás que oían.

- Él solo asintió… ¡asintió! Como si fuera fácil…como si no doliera… ¡Y yo no puedo…! ¡No puedo dejar de sentirlo…de sentir que se fue! y yo me quedé aquí fosilizada en mármol…-

Ahora que había encontrado su voz Serena no se podía detener.

- Y ya no puedo ver…ya no puedo ver nada más que a Seiya yéndose por esa puerta…y ya no puedo oír nada más que a Seiya diciéndome que ya no puede amarme… y…y… ya no puedo sentir nada más que su ausencia… ¡e intento pensar en que hice mal en que me equivoqué…! ¡Qué hice para que Seiya ya no esté conmigo!... y no lo sé, no lo sé…-

Las lágrimas se empapaban en la camisa de Yaten mientras Serena enterraba las uñas en el cuello del chico y se retorcía debido a la agonía.

- ¡Oh Dios no lo sé!… ¡No se que hacer!-

Mina tomó la mano de Thomas y la estrujó con fuerza buscando apoyo. Así es como se veía una persona que estaba perdiendo la cordura y el corazón al mismo tiempo. Rei se tapó la boca con una de sus manos y escondió la mirada. Solo había visto dos veces a Serena así y esto era mucho peor.

- No puedo resistirlo Taiki- murmuró Amy con los dientes apretados - no puedo ver esto más-

- Tienes que hacerlo, por ella tienes que resistir-

- Tenemos que sacarla de aquí, tenemos que...- la mente de Lita luchaba por funcionar con la imagen de Serena doblándose de dolor ante sus ojos- Serena lo está perdiendo-

Mina se acercó a Darien y apretó su brazo con frenesí.

- Darien por favor has algo, lo que sea-

Los azules ojos de Darien giraron para encontrarse con los de Mina. Estaban fríos al igual que la expresión de su rostro.

- Si Serena no es capaz de sobrellevar esto, nada de lo que ha pasado entre nosotros tiene algún sentido. Mi dolor y el suyo no habrán valido la pena-

¿Cómo Darien podía comportarse de esa forma tan imperturbable mientras Serena gritaba por un poco de ayuda? Pero de pronto algo en sus ojos cambió. Se tornaron feroces. Ávidos de algún tipo de sentimiento feroz.

- Pero pídeme que persiga a Seiya Kou-

La voz de Darien fue tan gutural que solo los que estaban cerca pudieron oír su amenaza. Mina y Thomas palidecieron.

- Por favor pídemelo y te juro por el alma de mi hija que no habrá lugar en este planeta en el que no lo busque para acabar con él-

Mina sintió miedo. Miedo de que esto se tornara una tragedia aún mayor. Darien apretó los puños que trepidaron de ira contenida.

- Pídemelo y ese maldito pagará por esto-

La respuesta de Mina se vio interrumpida por un quejido desalmado de Serena. Aquellos que habían dejado de prestarle atención se volvieron nuevamente hacia ella.

- ¡Seiya no está!- gritó Serena mientras Yaten la balanceaba como a un recién nacido.

- No está y solo hay dolor!- tosió entre lágrimas

- ¡Por qué! ¡Por qué! ¡Por qué el dolor no se va! ¡Has que se vaya! ¡No puedo soportarlo! ¡Yo le dije que no me amara! ¡Yo tengo la culpa! ¡Yo!-

El cuerpo de Serena se fue deslizando hasta que su cabeza chocó con el regazo de Yaten y en su boca no quedaron más que gritos sordos. Los brazos de Yaten quedaron congelados en el aire, impotente e incapaz de saber que hacer.

- Yo lo saqué de mi vida…yo…yo…fui quien le pidió se que fuera-

Serena había alcanzado su límite emocional y había colapsado. Finalmente lo había alcanzado. Después de esto ya no había nada más. Yaten casi suspiró aliviado cuando lo descubrió.

Con delicadeza llevó una mano al cabello de Serena y lo peinó una y otra vez, apenas rozándolo, apenas dándole a Serena pistas de que él estaba allí.

Los gritos se volvieron suaves gemidos, los sollozos se transformaron en aisladas lágrimas y los espasmos violentos terminaron siendo sacudidas que se confundían con el ritmo de su respiración.

Poco a poco un manto de calma la envolvió y Yaten estuvo a punto de llorar de felicidad, hasta que se dio cuenta que era algo más.

El cuerpo de Serena volvía a sentirse pesado y sus extremidades languidecieron sobre el sofá. Dejó que sus párpados hinchados cayeran lentamente mientras la expresión de desolación era reemplazada por otra de letargo.

Con cuidado de no moverse demasiado Yaten se estiró para alcanzar una manta que descansaba sobre el respaldo del sofá y cubrió con ella el cuerpo de Serena, dejando libre parte de sus hombros y la cabeza.

Sintiéndose tan agotado como se veía levantó la vista hacia los demás. Suspiró rendido.

- Ya está-

Cerró los ojos.

- Ya está- volvió a repetir para convencerse de que era así- Ya terminó-


Tres días después...

La película que Thomas y Mina habían rentado era acerca de una matanza en un campamento de verano. Un tema bastante recurrente en el género de terror y que no mostraba muchas sorpresas pero que era perfecta para la ocasión. Nada que analizar, nada profundo, nada lacrimógeno que les hiciera pensar demasiado.

Las palomitas de maíz casi se habían acabado así que Thomas llamó por teléfono para pedir una pizza. Mientras aguardaban por la comida y presenciaban el cuarto asesinato de la película, especularon sobre el misterioso asesino de la pantalla.

- Estoy segura de que se trata del profesor de ciencias. Hay algo en él que no me agrada-

Thomas, quien tenía medio abrazada a Mina se atragantó con una palomita.

- ¿El profesor? ¡Pero si usa gafas de dos centímetros de espesor y pantalones hasta el ombligo!-

- ¿Y eso que?- preguntó Mina sin mirarle directamente, sino que a la pantalla.

-No es capaz de matar a alguien con ese aspecto-

Mina puso los ojos en blanco pero Thomas intentó argumentar su idea.

- Solo digo que a mí me parece candidato a ser la próxima víctima más que a asesino serial-

La chica rió divertida.

- De eso se trata. Es toda una actuación. El bueno es el malo y el malo es el bueno, siempre es así-

Con ternura, Thomas besó su mejilla. Las frases de Mina eran una de las cosas que le hacían sonreír sin ninguna razón en particular.

- Te apuesto dos rebanadas de pizza a que el asesino es el chico lindo que está interesado en la protagonista-

Las apuestas eran algo a lo que Thomas y Mina estaban acostumbrados. Todo aquello en lo que no podían estar de acuerdo, lo decidían así. Al menos tornaba las discusiones un poco más divertidas y no tan serias.

- Hecho- aceptó Mina- vas a perder y a morir de hambre de paso-

Quince minutos más tarde Thomas celebraba con una danza de la victoria en medio de la habitación el haber ganado la apuesta.

- ¡No es justo!- exclamó Mina enojada pateando el piso- ¡ya la habías visto estoy segura!-

- Se llama ser un buen observador-

Mina bufó al aire.

- Se llama ser un nerd aficionado a las películas de terror-

Mina tomó el control remoto de la mesa para bajar un poco el volumen del televisor y una vez que lo hizo agarró su teléfono celular. Luego de revisar algo en particular, suspiró desganada. Thomas dejó de bailar al verle con aspecto diferente al que tenía minutos atrás.

- ¿Qué fue eso?- le preguntó acercándose unos pasos

La rubia alzó la vista.

- Es solo que…- tecleó un par de botones y volvió a dejar el aparato donde estaba- le envié un mensaje a Sere, más bien este viene siendo el mensaje número veinte, pero aún sigue sin contestarme-

Entendiendo de qué se trataba el cambio brusco de ánimo, Thomas se sentó a su lado y ella recostó la cabeza en su hombro. Como siempre, le concedería el tiempo que ella estimase necesario para que aclarara sus pensamientos o hasta que se sintiese preparada para compartirlos. Con Mina todo se trataba de esperar.

- Sé que tenemos que darle su espacio para que piense y recupere la cabeza…pero me estoy preocupando. Si no tengo noticias de ella pronto creo que la que enloquecerá soy yo-

Un pequeño coscorrón fue a parar a la cabeza de Mina y ésta se irguió exaltada.

- ¡Por qué me golpeas!-

- Serena no está loca, no digas esas cosas-

Mina se cruzó de brazos meditando acerca de eso.

- Ella es mi amiga y la amo…pero creo que Serena perdió algo más que a Seiya ese día. Tú la viste. Tal vez no tengamos que encerrarla en un manicomio pero sí enloqueció un poco con lo que pasó-

Thomas suspiró teniendo que concederle la razón a Mina. Sonaba duro pero a veces la verdad lo era. Con dulzura, acarició su mejilla con el dedo pulgar.

- Solo no se lo comentes a nadie. No ayudará que todos tengan esa idea en la cabeza cuando estén en su presencia-

- No te preocupes, solo te lo digo a ti. Ya sabes- respondió agitando su mano con rapidez y moviendo su larga cabellera rubia de un lado a otro- complicidad de novios y esas cosas-

Ahora fue el turno de Thomas para suspirar y ponerse serio. Había algunas cosas que tenía que platicar con su novia. Mina torció la boca.

- Oh, no me agrada esa expresión-

Había aprendido en poco tiempo que cuando Thomas dejaba de lado su siempre presente jovialidad era porque algo importante se traía entre manos. No pasaba muy a menudo pero cuando sucedía era mejor prestar atención. Thomas presionó el control remoto, puso la película en pausa y tomó ambas manos de Mina entre las suyas. Las acarició un instante. Era su propia manera de organizar sus ideas.

- Hay algo que tengo que decirte- dijofinalmente

Mina sonrió un tanto nerviosa.

- Supongo que no me dirás que estuviste con otra chica anoche…está de moda comenzar así las pláticas últimamente-

La expresión de Thomas no fue tan graciosa como pensó Mina que sería. Solo se dedicó a alzar sus dos cejas.

- Ayer por la noche hablamos por teléfono hasta la madrugada-

- Solo digo- contestó Mina enseñándole su dedo índice en señal de reprimenda y amenaza a la vez- que de ninguna manera te dejaría salir vivo si me sueltas algo así en el rostro-

Con esfuerzo, Thomas logró reprimir una sonrisa. Sabía sin necesidad de ponerle a prueba que Mina hablaba en serio.

- ¿Mala tolerancia a la frustración tal vez?- le preguntó aún divertido por su respuesta

Mina se acercó y depositó un beso sobre sus labios.

- Muy muy mala. Y con tendencia a la ira también. Así que ten cuidado-

De improviso Thomas rozó su nariz con la de Mina y luego besó su frente.

- Lo tendré en cuenta, bebé-

Luego de un instante Thomas se separó un poco y volvió a hacerse de las manos de Mina, mimándolas, recobrando el hilo de la conversación.

- Y ahora volvamos al tema principal-

Mina frunció el seño, volviendo a concentrarse.

- Cierto. Tenías que decirme algo-

Él asintió con lentitud y alzó la vista con un brillo de precaución en los ojos.

- Pero antes de que te lo diga, prométeme que no te molestarás conmigo-

- ¡Oh vamos Thomas!- exclamó Mina ya mostrándose un tanto enojada- ¡si me dices eso lo primero que haré será molestarme!-

- No es cierto- respondió Thomas con aire de inocencia.

Aunque su tentativa de mostrarse indefenso era al menos destacable, Mina no se creyó esa mirada angelical ni por un segundo.

- Me estás predisponiendo a molestarme contigo incluso antes de saber-

Tal vez Mina tenía razón y había comenzado de mala manera la plática, así que lo pensó un momento. Finalmente soltó las manos de Mina con medida delicadeza.

- Quizás no deba decirte nada…-

- Thomas…- murmuró Mina con las mandíbulas tensas y una sonrisita que no auguraba cosas buenas- me estoy cabreando contigo en este mismo momento-

- ¡Vaya!- exclamó Thomas sorprendido- sí que se te da bien lo de las groserías, debo confesar que es sexy…-

- ¡Thomas habla de una vez!-

- ¡Está bien!- gritó él de vuelta, no sin antes protegerse la cabeza con los brazos por si Mina decidía golpearlo después de todo con ella nunca se sabía- ¡Cielos! que temperamento el que tienes-

Mina respiró por la nariz, como un animal iracundo a punto de embestir a su presa. Thomas le hizo una señal para que se calmara.

- Okey. Esta es la cuestión. Ayer después del almuerzo mi madre estaba un tanto ocupada, cosas del trabajo que la tenían un poco ajetreada. Y como las clases están suspendidas hasta nuevo aviso me ofrecí para ir al mercado y comprar algunos víveres que nos hiciesen falta durante el resto de la semana-

La rubia asintió. Era común que Thomas ayudara a su madre era casi el hijo perfecto. Lo raro era que se lo mencionara con tanto detalle. Lo dejó continuar.

- Y una de las tiendas que tenía que visitar quedaba a un par de cuadras de la casa de Serena…así que decidí pasar un rato a visitarla-

Mina abrió la boca para protestar ¡Al diablo la promesa! no le perdonaría por ocultarle eso, pero Thomas la silenció recargando una mano sobre la boca de su chica.

- Por favor antes de que te molestes déjame decir algo en mi defensa-

Esperó a que Mina se manifestara. Ella asintió al rato.

- No fue algo planeado, solo un impulso de saber como se encontraba. El mismo que seguramente has tenido tú durante estos días. Y no te lo comenté antes por que no estuve con ella…en realidad ella no supo que estuve ahí, creo-

Los ojos de Mina estaban atentos pero ya no expresaban molestia, sino más bien preocupación. La misma que había tenido minutos antes al revisar su teléfono y no encontrar nada ahí que le indicara de la condición de Serena. Con cuidado, Thomas bajó la mano de su boca.

- Por que no pudiste verla ¿Está enferma?-

Al menos Mina había cumplido su promesa de no enojarse por lo que la tensión de los hombros de Thomas se evaporó. Para tranquilizarla Thomas le dio dos golpecitos suave a su mano.

- No la vi porque esa no era mi intención. Solo quería saber de ella, saber si estaba bien no molestarla. Así que le pedí a mamá Ikuko que no le comentara mi visita-

- ¿Mamá Ikuko?- preguntó Mina medio en serio, medio en broma- ¿No te parece demasiada confianza?-

Thomas soltó una carcajada de sincero regodeo.

- Esa mujer es adorable y creo que me ama un poco. Pero ese no es el punto. El punto es que estuve en casa de Serena y me enteré de algunas cosas-

El sillón se chirrió cuando Mina subió los pies, se acomodó flexionando las piernas a un lado y se retorció de expectación.

- ¡Dime que cosas!-

A esas alturas el corazón estaba saltándole del pecho así que gritar era su forma de liberar presión.

- Serena está bien- dijo Thomas, haciendo que su pulso se sosegara- al menos físicamente. Las heridas que se hizo "al tropezar en la escalera del cine", según lo que ella misma le comentó a su madre, sanaron-

Esas eran buenas noticias. Mina hizo contacto visual con Thomas.

- ¿Le contó acerca de…?-

- ¿De Seiya?- respondió Thomas completando la frase- Si y debo decir que eso me sorprendió. La confianza entre Serena y su madre es grande. Está al tanto de todo lo que sucedió y está tan preocupada como nosotros-

Ambos se miraron y en perfecta sintonía se abrazaron muy juntos. Las cosas difíciles eran mucho mejor afrontadas cuando tenías a alguien con quien compartirlas. Lo habían aprendido días atrás.

- El primer día Serena no se levantó de la cama. No quiso comer ni ver a nadie. Mamá Ikuko decidió que le daría un tiempo para asimilar la tristeza pero que si al segundo día no veía un cambio tomaría medidas drásticas-

Mina casi podía imaginar a que se refería eso y podía apostar que a Serena no le habría gustado averiguarlo.

- Pero el segundo día algo pasó. Serena se levantó, se duchó, se vistió y bajó a comer con su familia. Les pidió disculpas por preocuparlos de esa forma pero que ya se encontraba bien. Por supuesto su madre no le creyó, pero salir de la habitación al menos era un avance así que lo dejó pasar-

Ese nuevo detalle la dejó perpleja. Quizás alguien había platicado con ella…

- Esa misma noche, mamá Ikuko fue a comprobar que Serena estuviera bien y…-

El silencio de Thomas hacía que sus nervios estuvieran a flor de piel. Apretó con fuerza su brazo, instándolo a continuar.

- Y la encontró tirando en una bolsa todo aquello que tuviera relación con Seiya. Fotos, regalos, cartas, incluso los álbumes discográficos…era como si estuviera borrando todo vestigio de Seiya. Una limpieza total-

La mano de Mina se fue inconcientemente a su cuello.

- Eso es tan…-

Thomas movió la cabeza. Sabía exactamente lo que Mina estaba pensando.

- Lo sé. Un poco aterrador y triste también. El tema es que Serena le pidió a su mamá que echara la bolsa al bote de la basura…que eran cosas viejas que ya no usaba y cuando mamá Ikuko vio su contenido…me confidenció que no pudo arrojarlas a la basura, le dijo a Serena que lo haría pero no pudo. Tiene la esperanza de que Serena recapacite y cuando lo haga seguramente se alegrará de saber que no ha perdido todos esos recuerdos-

Una rápida imagen de la habitación de Serena se cruzó por la cabeza de Mina. Sabía donde estaba ubicada la cama, el armario, su tocador y sobre estos muebles comunes y corrientes pendían todas aquellas cosas que contaban una pequeña parte de la historia de Seiya y Serena, pero que juntas eran la recopilación de los inicios de su amistad, del nacimiento de su amor, de la tragedia de la separación y la alegría del reencuentro. En resumen, su vida juntos. Mina no se imaginaba la habitación de Serena sin esos objetos. En cada uno de ellos estaba impresa la esencia de Seiya, siempre presente aún cuando estuvo tan lejos y ahora… sería muy extraño entrar ahí y simplemente no sentirlo. Y si a ella le provocaba una enorme sensación de vacío…solo podía imaginar una milésima fracción de lo que habría significado para Serena ese cambio tan radical.

- Realmente está pasando ¿verdad? realmente ellos ya no están juntos…me cuesta creerlo ¡Dios odio tanto a Seiya en este momento!- gritó Mina haciendo que Thomas quedara parcialmente sordo, pero bajó la voz al instante- y al mismo tiempo lo quiero y me preocupo por él por que sé que también siente un dolor inmenso…pero si hubiera visto a Serena aquel día…si hubiera visto lo que nosotros vimos…-

Un nudo se formó en la garganta de Mina. Esos amargos recuerdos la perseguirían por mucho tiempo. Pero Thomas estuvo ahí enseguida, con su sola calidez era capaz de traerla de vuelta. Atrapó su cuello con una mano y lo frotó con sutileza.

- También siento esa constante contradicción- le dijo Thomas mientras dibujaba círculos con el dedo pulgar en su cuello- pero no quiero ser como los demás. No quiero tachar a Seiya del peor hombre del mundo por esto. Él es humano y tan joven e inmaduro en estas cosas como nosotros. No podemos juzgarle simplemente porque estuvimos presentes cuando Serena se derrumbó… nosotros no presenciamos el derrumbe de Seiya así que decir que no está sufriendo o que no le importa es una acusación muy cruel. Me parece que guardarse el dolor y no tener con quien compartirlo…es cargar con tu propio infierno diariamente. Es como morir lentamente-

Mina comprendió inmediatamente a que se refería. Sin romper el contacto se giró para verle.

- Lo dices por Rei y Darien ¿verdad? Si fuera por ellos habrían matado a Seiya esa misma noche-

Con sus ojos verdes un poco más brillantes de lo usual, Mina lo observó abrirlos al máximo haciéndolo parecer un servatillo encandilado por demasiada luz.

- Me da miedo ¿sabes?-

Ese comentario encendió sus alarmas. Sin pensárselo dos veces lo rodeó con sus brazos.

- Oye. Rei es un poco arisca y muy dura cuando se lo propone pero no es capaz de hacerle daño a Seiya. Está cabreada como el infierno pero sabe que si lastima a Seiya, Serena sufrirá. Creo que el encontrarse atada de manos es lo que más le molesta –

Thomas se apegó a ella disfrutando de su fragancia.

- No me refiero a eso, pero gracias por tranquilizarme. Lo que digo es que me da miedo que el grupo se separe por esto. Nunca había pertenecido a un grupo de amigos antes…y este es muy especial para mí. No me gustaría que urdiéramos bandos a favor de uno y en contra del otro-

La ternura y la sensibilidad de Thomas hicieron que el pecho de Mina soltara algunas chispas de electricidad. Estando con Thomas la mayoría del tiempo había descubierto que la bondad del chico era aún más grande de lo que había pensado al conocerle y por supuesto sabía a lo que se refería. Por nada del mundo quería que la hora de almuerzo en la escuela o sus reuniones fuera de ella se transformaran en una fiesta de insultos o miradas sanguinarias de un lado a otro.

- Yo tampoco. Creo que tendríamos que asumir esto con un poco más de madurez aunque cueste al principio. Han terminado si, y ha sido traumático pero la vida tiene que continuar ¿sabes? Por mí parte no tengo deseos de seguir martirizando a Seiya una vez que lo vea. Solo quiero que intentemos llevar la vida en paz, sacar adelante a Serena y que recupere su ángel-

Thomas amaba que al menos en ese aspecto tuvieran la misma visión. Con el amor desbordándose por su mirada, beso su nariz dos veces.

- No nos volvamos unos cazadores de brujas ¿si? Solo estemos ahí para cuando nos necesiten, sea Serena o Seiya-

Esa sí que era una promesa que Mina podría cumplir.

- Y ahora hay otra cosa que quiero comentarte-

- Debo decir que se ha vuelto una plática muy interesante- confesó Mina mientras Thomas la observaba con abierto orgullo.

- Yo siempre soy interesante, amor-

Mina volvió a poner los ojos en blanco. A veces lograba sacarla de quicio.

- Vamos Romeo. Continúa antes que me arrepienta-

Él asintió y cortó el abrazo con Mina, sin desprenderse de su mano.

- Mamá Ikuko dijo algo más que llamó mucho mi atención. Al parecer no fui la única persona que estuvo preocupado por el bienestar de Serena. Alguien se me adelantó-

- Eso no es raro. Cualquiera de las chicas puede haber ido-

Eso era cierto. Thomas se lo concedió.

- No es raro que pregunten por ella, lo raro es quién estuvo por su casa preguntando por ella-

Mina no se sentía con mucho ánimo de jugar a las adivinanzas así que prefirió que Thomas se lo revelara.

- Has logrado intrigarme-

Sonrió presumidamente al oír esa confesión de Mina.

- Darien- respondió al rato.

- ¿Eh?- preguntó Mina levantándose del sofá de golpe- ¿Y eso?-

Thomas golpeó el sillón dos veces para que Mina volviera a sentarse a su lado. Una vez que lo hizo, atrapó sus piernas y las estiró sobre su regazo.

- Quedé tan sorprendido como tú. Tampoco vio a Serena, solo pasó a preguntar como estaba, si necesitaba algo o cosas así. Lo que entendí es que intentó hacerlo pasar como una visita médica, pero tú sabes. Ahí hay algo más- respondió Thomas golpeando su nariz con un dedo, como si olfateara el motivo oculto.

Mina inspiró una gran bocanada de aire francamente turbada.

- El bueno se vuelve malo y el malo se vuelve bueno ¿no lo crees?-

Las frases de Mina eran desacertadas la mayoría de las veces pero en esta ocasión tenía mucha razón. Thomas frunció el entrecejo viéndose mayor.

- Debo decir que la perspectiva que tenía de Darien ha dado un vuelvo total. Cuando le conocí pensé que era un pedante de lo peor pero ahora…-

Mina le observó con detención.

- Él le ama y mucho. Y a pesar de todo lo que ha sufrido aún tiene estómago para seguir pendiente de ella. Ese hombre se ha ganado mi respeto-

Eso era verdad. En cada momento complicado, en cada situación de peligro en donde la vida de Serena corriera riesgo, él simplemente estaba ahí para cuidarla. A veces a regañadientes y otras tantas enojado consigo mismo, pero lo cierto es que su fuerza de voluntad se hacía añicos cuando Serena estaba de por medio.

- Aún está enamorado- aseveró Mina- y aunque intente negarlo y jugar al papel de rudo, en momentos difíciles ese amor siempre aflora-

Algo en el comentario de Mina llamó la atención de Thomas.

- De todas formas ¿Que lograría con reconocer ese amor? La mujer de la cual está prendado hasta la médula figuraba hace tres días en el suelo con un coma emocional por otro. No es que sea muy vigorizante para el ego que digamos-

Mina suspiró y recostó la espalda en el sofá quedando más cómoda. Thomas tamborileó un par de dedos en su rodilla. Era como si ambos estuvieran repasando mentalmente la conversación. Finalmente Mina se revolvió el cabello como crispada de tanto pensar.

- ¡Esta historia se ha vuelto tan complicada! no me extrañaría que Darien volviera para pedir una segunda oportunidad y honestamente…-

Thomas le miró, entusiasmado en que prosiguiera.

- Este Darien es mucho más atrayente que el que estuvo de novio con Serena-

Un pequeño destello de celos cruzó por los ojos del chico pero que supo disimular a tiempo.

- ¿En que sentido?- preguntó

Mina lo pensó por algunos minutos. Siempre había pensado en Darien como una persona que tenía tatuada la palabra "apacible" en la frente. Nunca se molestaba por nada y cuando lo hacía el instante no se prolongaba lo suficiente como para decir lo contrario. Pero luego del término con Serena se había transformado en otra persona. Amenazante sería el término adecuado para definirlo y las muchas veces en las que se había enfrentado a Serena le había acusado de autoritario, orgulloso, hosco y varios adjetivos más…pero cuando utilizaba ese nuevo lado descubierto a favor de su amiga…era una perspectiva totalmente distinta. Usando toda esa fuerza para defenderla, el "tirano Darien" se transformaba en el "protector Darien". Todo dependía del contexto en que hiciera uso de esa veta.

- Es más intenso- concluyó al fin para terminar con su silencio- Cuando dijo que perseguiría a Seiya si yo se lo pedía debo recocerlo…quedé helada hasta los huesos pero lo cierto es que no me desagradó del todo…sino que pensé "wow este chico sería capaz de matar con tal de ver a Serena feliz"-

Thomas no quiso confesarle a Mina que esa idea le parecía bastante retorcida. Probablemente se habría ganado un buen par de golpes si se atrevía a insinuarlo en voz alta.

- No entiendo qué de bueno puede haber en eso. A mi casi me da un ataque ahí mismo. Le creí totalmente-

Y Mina también. Esa era la cuestión. Pero había otra cosa que hacía a la amenaza de Darien no solo creíble sino que valiosa también.

- Lo juró por Rini…- murmuró Mina- solo ahí pude comprender cómo de doloroso era para él ver a Serena así. Rini era lo más importante para Darien en el mundo y usarla en una declaración así solo revela la trascendencia que tiene para él que Serena esté a salvo-

Contra ese argumento Thomas no tuvo nada que agregar. Mina recogió sus piernas y las atrajo hacia su pecho.

- Quizás el amor que tiene Seiya hacia Serena es profundo, cálido y muchas otras cosas más, pero el que le tiene Darien… Serena lo dejó en el altar, lo humilló, le rompió el corazón, destruyó su futuro y a su familia…y aún así ese amor se niega a morir. Eso te da bastante a pensar ¿no?-

El timbre sonó sacándolos a ambos abruptamente de la plática. Thomas se puso de pie y abrió la puerta. Un chico bajito apareció con una caja rectangular de la que se desprendía un aroma delicioso. Thomas le pagó el precio de la pizza y lo despidió. Puso la pizza sobre la mesa cercana al sofá, buscó un par de platos, servicio y cortó un trozo para Mina. Cuando los dos la probaron prácticamente babearon sobre el plato. Comieron en silencio y disfrutando del alimento. Para cuando acabaron con la pizza Mina soltó una risita divertida. Thomas tenía adherido a su mentón un trozo de queso así que ella se paró para tomar una servilleta y lo limpió como si fuera un niño pequeño. Fue ahí cuando se le quedó viendo un largo rato. Thomas no tenía ninguna obligación de ir a enterarse del estado de Serena. Nadie se lo había pedido, nadie se lo había sugerido, había nacido de su iniciativa y tal vez de su necesidad de saber que aquellos que le rodeaban estaban bien. Thomas siempre buscaba la felicidad de los demás y no se conformaba con poco. Era un luchador de la felicidad y adoraba con locura esa característica tan única de él.

- Gracias Thomas. Gracias por preocuparte así de Serena, significa mucho para mí-

Mina era una chica alegre la mayoría del tiempo, madura cuando se necesitaba ser más racional, divertida con todos independiente de que les conociera o no y bromista hasta el punto de volverse irritante. Pero era tierna y dulce solo en dos situaciones. Cuando hablaba de Serena y cuando él lograba hacer emerger esa faceta. En ese momento lo había logrado combinando ambas escenarios.

Con cuidado de no apretujarla demasiado la tomó por la cintura e hizo que se sentara sobre su regazo. Amaba tenerla cerca.

- Ella también es mi amiga…quizás el tiempo que la conozco no es demasiado, pero el cariño que siento por ella no es nada proporcional a ese tiempo-

Mina apretó la cabeza de Thomas y la contuvo junto su pecho. Ojala así pudiera sentir como latía su corazón.

- Te quiero bobo-

Thomas sonrió dichoso con el rostro oculto en Mina. Así que se separó unos centímetros para así poder sostener las mejillas de Mina entre sus manos.

- Eres mi pedacito de cielo-

Aunque intentó ocultar un suspiro Mina no pudo hacerlo. Era oficialmente una chica que suspiraba empalagosamente por un chico. Y no le molestó descubrirlo, como pensó que sería. Pero hubo un pequeño detalle que la hizo dejar a un lado esa sensación. La sonrisa de Thomas no desapareció pero se hizo más cautelosa. Al parecer le faltaba algo más que decir.

- Y ahora que hemos charlado de los temas que más apremiaban he dejado para último lugar una cosita que deseo platicar contigo-

Así mismo como había subido a Mina a su regazo volvió a depositarla a un lado del sofá. Mina se movió sin quitarle los ojos de encima.

- Uh, está bien- respondió escuetamente

Jugueteó con la servilleta un rato, despeinó su cabello otro poco mientras Mina aguardaba a su costado.

- Hay algo que me tiene un tanto…curioso-

Thomas había escogido esa palabra de muchas otras que cruzaron por su cabeza. Tal vez era la que menos inquietaría a Mina.

- El día en el que estuvimos encerrados en el cuarto de huéspedes y Yaten tuvo ese arrebato de sinceridad desbordante…-

Oh, Oh, pensó Mina- esto no puede ser bueno. Y ella que pensó que el día terminaría entre besos y sonrisas…

- ¿Qué quiso decir con aquello que te dijo? ¿Acaso Yaten se te declaró el mismo día en el que nosotros comenzamos a salir?-


El mesón de la cocina de la casa de los Kou estaba abarrotado de libros, cuadernos y lápices de colores que Amy y Taiki estaban usando para destacar puntos importantes.

- Creo que ese párrafo también lo podríamos incluir- murmuró Amy tras un libro- citando al autor que lo escribió, claro-

Le enseñó a qué párrafo se refería y Taiki asintió conforme.

- Si, estoy de acuerdo. Su visión del tema es interesante y nos dará un enfoque diferente-

Quince minutos más tarde Amy había terminado de transcribir a su libreta de anotaciones la información que había encontrado en el libro. La puerta principal se abrió y Yaten apareció en ropa deportiva, una toalla rodeando su cuello y audífonos cubriendo sus oídos. Cerró la puerta con el pie y se dirigió directamente hacia la nevera para sacar de ahí una botella de agua helada. La abrió y bebió la mitad de su contenido. Luego tomó una silla de la cocina y la arrastró hacia la mesa para unirse a los dos chicos.

- ¿Que hacen?-

Amy alzó la vista con una sonrisa tímida.

- Estamos trabajando en un proyecto del taller de astronomía-

Eso sonaba muy aburrido para Yaten. Aún así se las arregló para parecer medianamente interesado.

- Ya veo- respondió secándose el rostro con la toalla

Taiki apiló un par de libros y recopiló algunas hojas dispersas por la cubierta de la mesa.

- No te molestes en explicarle Amy. No creo que le importe demasiado los trabajos de niños de preescolar-

Ouch. Al parecer Taiki aún no superaba los comentarios descarnados de días anteriores.

- Ya te pedí disculpas por eso ¿si? fue un momento de exaltación-

El rostro de Amy enrojeció hasta casi volverse púrpura mientras intentaba por todos los medios de disimular la incomodidad que le provocaba la insinuación del tema. Yaten enroscó la toalla y le dio impulso para golpear a Taiki detrás de la nuca.

- ¡Vamos! la gente no se debe molestar por oír la verdad-

La ceja de Taiki palpitó un poco. Uhm. Quizás no debería haberlo golpeado…con medida tranquilidad Taiki inspiró aire en una clara señal de control de sus emociones.

- Podrías haber escogido otro momento para aplicar tu plan de honestidad-

- Podría- respondió asintiendo- pero no habría sido ni la mitad de educativo de lo que fue. Por ejemplo…-

Yaten tomó la silla y la ubicó de frente a Amy. La chica se giró con temor de encontrarse justamente con lo que se encontró. Yaten le observaba con una sonrisita inocente y astuta al mismo tiempo.

- Amy. Hola-

- Ho…hola- tartamudeó

Yaten apoyó un codo en la cubierta de la mesa, girando la botella de agua con su otra mano velozmente.

- ¿Te gustaría que Taiki diera el siguiente paso?-

El aludido abrió la boca escandalizado con la impertinencia de su hermano. Lo mataría y lo haría desaparecer. Arrojaría su cuerpo por el balcón cuando menos se lo esperara o quizás lo ahogaría con la almohada mientras estuviera durmiendo plácidamente y seria él quien lo observaría dejar de respirar con una sonrisa burlona en el rostro.

- Bue…bueno…yo…- balbuceó Amy cosas sin sentido- yo…um…-

Poco a poco Amy se fue hundiendo en su silla hasta parecer una niña siendo interrogada por haber hecho algo muy malo.

- Te mataré…- susurró Taiki con los dientes apretados- este es tu fin, Yaten-

En una señal de ingenuidad Yaten levantó ambas manos.

- Solo digo que tal vez deberías preguntarle a Amy si está contenta así como están o quizás desea que las cosas se sacudan un poco-

Con una desfachatez que francamente era digna de admirar, Yaten le guiñó el ojo a Amy.

La chica sonrió avergonzada y un tanto divertida mientras Taiki la observaba anonadado ¿Acaso Amy pensaba de igual manera?

Ya que su trabajo estaba hecho Yaten se giró y miró hacia la nevera otra vez. De pronto se le estaba antojando algo de comida pues el ejercicio le había dejado sin energías suficientes. Y fue ahí cuando notó algo sobre la mesa que le hizo dejar de pensar en alimentarse. Había una carpeta de color amarillo y estrellas azules que decía "apuntes para Serena". La tomó entre sus manos y la ojeó con sumo interés.

- ¿Y esto?- preguntó sumido en la información que había ahí

Taiki y Amy se miraron y de inmediato su actitud cambió. Hablar de Serena nunca sería fácil después de lo vivido días atrás.

- Nos figuramos que con lo que ha pasado últimamente Serena estará distraída y sin muchos ánimos de prestar atención en clases- dijo Amy con la mirada fija en la carpeta que permanecía en manos de Yaten.

Éste sonrió con ternura cuando un pensamiento relacionado con Serena pasó por su cabeza.

- Ella nunca presta atención en clases, me la paso todo el día reprendiéndola por eso-

Taiki también sonrió. Esas eran las cosas que hacían a Serena extrañamente adorable.

- Con mayor razón Amy y yo acordamos hacer algunos resúmenes y tomar apuntes para que Serena pueda comprender mejor las materias que le son difíciles. Así, cuando lleguen los exámenes finales pueda aprobarlos-

- En el fondo…- agregó Amy- queremos que los exámenes no formen parte de sus preocupaciones-

Yaten terminó de revisar la carpeta y la dejó donde estaba. Estaba no solo sorprendido con la actitud de su hermano y de Amy, sino que sinceramente conmovido también.

- Chicos…- dijo con sus ojos verdes brillándole de una extraña emoción- no se que decirles. Es algo muy lindo y considerado de su parte. Serena se los agradecerá mucho, estoy seguro-

Amy bajó la vista con abatimiento. En realidad no buscaba agradecimiento, de hecho sentía que el trabajo que le había tomado reunir esos apuntes no era nada en comparación con las miles de cosas que deseaba hacer por Serena.

- No he podido verla ni hablar con ella… al menos si hago esto no me siento tan inútil, siento que le ayudo siquiera un poco-

Y Taiki compartía ese sentimiento.

- ¿Tú has tenido noticias de ella?-

El semblante de Yaten se oscureció como si una nube hubiera cruzado por sobre su cabeza y hubiera evaporado la chispa de sus ojos.

- Nada. Y me estoy volviendo loco de la preocupación, estoy a un paso de invadir su casa y obligarla a dar señales de vida-

- Mañana…- murmuró Amy- mañana es…-

- Lo sé- respondió Yaten igual de afligido- Lo tengo presente-

Taiki no entendió a que se referían.

- ¿Qué sucederá mañana?-

- Mañana es el cumpleaños de Serena- respondió Yaten queriendo lanzar la botella de agua lejos por la pura frustración que eso le hacía sentir- es su cumpleaños y ni siquiera le podemos regalar lo que realmente quiere-

Con razón ambos se veían tan deprimidos…

- Ya veo- respondió Taiki- Creo que será un cumpleaños para el olvido-

- ¿Crees que Seiya lo recordará?-

Con la vista fija en la puerta que daba a la habitación de Seiya, Yaten asintió con seguridad.

- Por supuesto que sí. Se pasó días eligiendo el regalo perfecto, recorrió la ciudad completa buscándolo. Nunca llegué a preguntarle si finalmente lo encontró pero creo que ya no es importante de todos modos…-

Una pausa larga cayó en la mesa.

- ¿Como está Seiya?- preguntó Amy

Eso ameritaba una buena bebida caliente así que Taiki se puso de pie y encendió la cafetera. Minutos más tarde sirvió un humeante y aromático café en tres tazas de color blanco. Amy saboreó el brebaje sin ocultar su satisfacción. Taiki sí que sabía como preparar un buen café. Yaten lo probó y decidió que le hacía falta un poco de leche así que se la agregó.

- No habla mucho acerca de cómo se siente- respondió Taiki luego de beber un sorbo de café- en realidad… no habla mucho acerca de ningún tema. Creo que se siente inseguro de comentárnoslo. Se le ve bien pero no podríamos asegurar de que sea así-

Algo en esa respuesta llamó la atención de Amy.

- ¿Por qué no querría comentar con ustedes de eso? Son sus hermanos-

Taiki dio una mirada de reojo a Yaten, quien suspiró pesadamente.

- Es mi culpa. Me porté como un idiota con Seiya cuando me enteré de esa chica y él. Ahora apenas es capaz de pasar un par de minutos frente a mí sin desviar la mirada-

Al parecer esa noche no solo la relación de Serena y Seiya había terminado en malos términos pero por respeto no preguntaría los detalles.

- ¿Él sabe lo que pasó con Serena?-

Ambos negaron con vehemencia.

- No hablamos de aquello en su presencia y nos parece que es mejor que no lo sepa. Si él decidió alejarse de Serena…revelarle cosas de ella no sería lo correcto-

Yaten recostó los codos en la mesa y apoyó la cabeza sobre sus brazos.

- Puedo decir sin equivocarme- murmuró Yaten sin mirar a ni a Taiki ni a Amy en particular- que he sentido miedo muy pocas veces en mi vida. Cuando Sailor galaxia destruyó nuestro pueblo, cuando Seiya fue secuestrado por Alphonse, temí por ellos y por sus vidas, pero hace tres días…-

Incluso pensarlo hacía que la cabeza le diera vueltas.

- Pensé que Serena moriría. Y se que suena exagerado y que posiblemente algo así no habría llegado a suceder… pero lo vi real y me aterroricé. Pensé que Serena moriría en mis brazos-

Taiki y Amy se acercaron a él.

- Y se que en estos momentos debería de tener tristeza por la muerte de la Princesa Kakkyu o debería de estar urdiendo un plan para solucionar las cosas con Seiya…pero lo único que ocupa mi mente cada vez que me detengo a pensar es eso. El miedo que tengo por Serena. El miedo que tengo que decida simplemente dejar de luchar y que yo no esté ahí para convencerla de lo contrario-

Taiki estaba impresionado. Yaten no era de las personas que se sentaban a platicar de sus emociones y menos de aquellas que preferías mantener guardadas solo para ti. Oírlo confesar aquello no dejaba de sorprenderle.

- Ella me devolvió la vida, me dio parte de su ser para que yo pudiera vivir, sin pedirme nada sin… sin exigirme nunca algo a cambio. Quiero hacer lo mismo por ella pero no se como-

Para Amy escuchar hablar a Yaten así le hacía pensar profundamente… ¿De los dos hermanos Kou quien amaba más a Serena?

- Quédate a su lado. Aunque no quiera que nadie la consuele, tú permanece ahí para cuando sí quiera. Eso es más que suficiente-

Pero Yaten no estaba muy convencido de ello.

- Vi sus ojos Amy… caminando por la cuerda floja, decidiendo si seguir con nosotros o no. Serena es capaz de marcharse a un lugar que ni incluso yo puedo alcanzar-

Ahí fue cuando desvió su mirada hacia Taiki.

- Igual que Seiya-

Esta vez él no sería suficiente. Se necesitaría de artillería más pesada. Yaten dio dos golpes a la mesa y se levantó para buscar algo del mueble en donde estaba el teléfono. Se le había ocurrido una buena idea.

- ¿Tenemos el número de ese café en el que estuvimos comiendo unas semanas atrás?-

- Si, en la libreta color amarillo-

Lo recordaba pues había sido la última vez que habían estado reunidos los tres como familia, riendo y bromeando.

- ¿Para que lo necesitas?-

Leyó la libreta con atención hasta que en las páginas del medio encontró lo que estaba buscando. Levantó la cabeza y sonrió misteriosamente.

- Organizaré una pequeña reunión-


Seis cajas de cartón color café estaban repartidas por el suelo de la habitación de Rei, junto con cinta de embalaje y un rotulador color negro. En ellas había depositadas diferentes cosas repartidas por categoría. Algunas contaban con libros, otras con ropa de invierno y otra con ropa de verano. Cosas que Rei enviaría con antelación a su nueva residencia en Europa.

Faltaba menos de un mes para su partida y con tantas cosas que resolver aún en el templo y su escuela era mejor encargarse de los detalles secundarios ahora que contaba con algo de tiempo extra.

Lita llegó cargando una caja con abrigos de lana, guantes, bufandas y la soltó sobre la cama haciendo que motas de polvo revolotearan a su alrededor.

- Esta caja ya está repleta así que hay que cerrarla-

Rei, quien estaba sentada en una esquina de la cama con las piernas cruzadas alzó la vista hacia su amiga.

- Gracias Lita eres la mejor, has sido de mucha ayuda. La sellaré de inmediato-

Enseguida volvió a concentrarse en lo que estaba haciendo. Lita caminó hacia Rei y se sentó en el suelo frente a ella.

- ¿Que haces?-

Con las manos moviéndose de un lado a otro, Rei le enseñó una colección de al menos treinta CD's de música.

- Estoy seleccionando que música llevaré pero me está costando decidirme, me gustan todos-

Lita rió.

- Ese es un problema. Comienza separando aquellos que más escuchas-

Con aire de cansada Lita dio un vistazo a la habitación de Rei. En un par de horas habían avanzado bastante y solo quedaba por empaquetar ropaje de cama. Ahora que se detenía a observar con mayor atención lograba notar que la habitación se veía vacía y más amplia.

- Quizás te adelantaste demasiado con la mudanza. Aún te quedan un par de semanas aquí y ya guardaste casi todo lo que había-

- Así es mejor- respondió Rei leyendo la carátula uno de sus CD's- mientras menos sienta esta habitación como "mi habitación" menos la extrañaré después-

Una teoría de la cual Lita no había oído antes.

- De todas maneras… se siente como fría y poco acogedora ¿No te costará conciliar el sueño?-

Rei sonrió y guardó unos diez CD's dentro de una nueva caja pero más pequeña.

- Esa es la idea ¿ves? Lo has entendido muy bien-

Se puso de pie y tomó del suelo la cinta de embalaje, ante la mirada atenta de Lita.

- El tiempo pasa muy rápido ¿no crees? ya estas por irte, el semestre en la escuela está a punto de terminar, incluso el invierno ha avanzado mucho-

- No te pongas sentimental- le dijo Rei sacando a lo menos un metro de cinta- volveré igual de rápido, ni te darás cuenta de mi ausencia-

El osito de peluche que colgaba de la cama de Rei terminó en los brazos de Lita y lo presionó contra su pecho con ternura.

- Te extrañaré mucho. Todos lo haremos-

La voz apagada de Lita la hizo voltear.

- ¿Intentas convencerme de que me quede?-

- ¿Lo estoy logrando?-

Al principio pensó que no hablaba en serio pero con el paso de los minutos Rei comenzó a tomarle el peso a la plática.

- Lita yo…-

- Detente- respondió Lita- no te estoy pidiendo que no viajes. Es más, deseo que disfrutes al máximo de la experiencia…pero con lo de Serena…realmente nos harás falta aquí-

Rei se mordió el labio un poco alterada y decidió que dejaría el embalaje para después. Soltó la cinta y se dejó caer suavemente junto a Lita sobre la alfombra de su habitación.

- Intenté aplazarlo- dijo bajito

Lita se acercó como hubiera oído mal

- ¿Tú qué?-

- Que intenté aplazar el viaje- respondió un poco más alto- de veras lo intenté-

Por el rostro pasmado de Lita tendría que ser un poco más detallada en la explicación. Así que Rei suspiró y apoyó su codo sobre la rodilla.

- Cuando pasó lo de Serena… a la mañana siguiente fui a la escuela y pedí hablar con la persona encargada de los intercambios estudiantiles. Le expliqué que tenía algunos problemas personales y que deseaba posponer el viaje. Me dijo que no era posible por la cercanía de la fecha así que…-

Se encogió de hombros con aire de derrotada.

- Así que estuve a punto de rechazarlo y de dejarle mi cupo a otra persona. Pero luego…luego pensé justamente en Serena y en lo mucho que me apoyó cuando le conté la noticia. Si decidiera no hacerlo…sería justamente lo contrario a lo que Serena querría-

Por mucho que Lita buscara un argumento a eso, sabía que Rei estaba en lo cierto. Serena nunca permitiría que los sueños de otra persona se dejaran atrás por ella. El que Rei se quedara produciría el efecto contrario.

- Así que irás- concluyó por lo que Rei le había respondido

- Necesito irme-

Esa era la palabra más adecuada para definir la situación. Rei tomó entre sus dedos una de las patas del osito de peluche y frunció el seño intensamente.

- Si me quedo aquí…probablemente termine matando a Seiya. O a Yaten. Y con ninguna de las dos alternativas Serena estaría feliz-

Si no fuera porque su osito de peluche era uno de sus objetos favoritos del mundo habría retorcido su pequeña patita como hacer con el cuello de uno de los hermanos Kou.

- Ese idiota la dejó destrozada en el piso, sin lágrimas, sin aliento y ella aún sufriría si le pasara algo. Realmente no lo entiendo, juro por Dios que no lo entiendo-

La contrariedad de Rei hacía que el ambiente se cargara de una peculiar energía. Lita en cambio, se esforzaba por comprender.

- Serena no concibe la maldad ni la venganza. No conoce esos sentimientos. Que una persona llegue a lastimarla no es motivo para que responda de la misma forma-

- Y es por esa misma razón que terminó con el corazón hecho añicos-

Ambas agacharon la cabeza. Habían evitado durante horas el tocar ese tema, el trabajo las había mantenido distraídas pero aunque no lo quisieran, la problemática de Serena siempre lograba surgir.

- ¿Has podido comunicarte con ella?-

Rei negó con la frente poblada de finas líneas de expresión. Ese era el por qué su rabia había ido en aumento con el paso de los días.

- Mina me llamó por teléfono hace un par de horas- le comentó Lita con calma- Me comentó que Thomas fue a casa de Serena-

Los bellos ojos negros de Rei se agrandaron.

- ¿Por qué?¿La vio? ¿Está bien?-

- El por qué es obvio- respondió Lita a la primera pregunta- Está preocupado como nosotras solo que él no soportó guardar distancia. Y si, en general ella está bien aunque no pudo comprobarlo, solo platicó con mamá Ikuko. Creo que ella sigue sin querer ver a nadie-

Rei resopló y echó la cabeza hacia atrás.

- Esto es absurdo. Se que prometimos darle espacio y no presionarla pero esto es demasiado ¡Nosotros solo queremos ayudar!-

Lita podía entender la frustración de Rei. Que Serena las mantuviera alejadas era angustiante.

- Creo que dentro de todo Serena se siente muy avergonzada-

- ¿Avergonzada? ¡Somos sus amigas jamás nos atreveríamos a hacerla sentir así!-

Pero el comentario de Lita no era tan desacertado como se podría llegar a suponer.

- Ella nunca imaginó que sería Seiya el que pondría fin a esto y menos de esta manera-

- Amar incondicionalmente no es razón para sentirse avergonzada-

Lita afirmó su barbilla en el osito de peluche.

- Solo digo que cuando abandonas todo por alguien y lo defiendes categóricamente de cualquiera, cuando le entregas tu corazón de forma tan desprendida y crees que jamás te hará daño y luego aparece frente a ti y tus cercanos demostrando exactamente lo que tú aseguraste que nunca haría… te sientes tonta por haber confiado tan ciegamente. En el fondo te avergüenzas de tu propia ingenuidad-

Rei se dejó caer de espalda al suelo y se estiró completamente. Se concentró en el techo de su habitación y en las manchas que se habían formado con el tiempo.

- Su ingenuidad… ¿Qué sería Serena sin ella? Y ahora ese asno se la arrebató también ¿Qué pretende? ¿Dejar a Serena sin ningún tipo que emoción?-

Con cuidado de no quemarse con la alfombra debido a la fricción, Lita se arrastró junto a Rei, apoyó su estómago en el suelo y poniendo el osito de peluche como almohada descansó la mejilla. Antes de hablar contuvo un poco el aliento.

- Quizás quieras matarme por lo que voy a decir pero pienso que lo que hizo Seiya… era la mejor alternativa posible-

Sin moverse del suelo Rei giró la cabeza para encontrarse con la mirada de Lita. Ésta levantó el torso sosteniéndose con sus codos.

- Cuando las cosas no van bien una de las dos personas tiene que tener la capacidad de decir "hey, esto no está funcionando". Serena ya lo había hecho una vez…supongo que Seiya solo sintió la necesidad de terminar con algo que no iba hacia ningún lado-

Rei se sentó de un golpe sin disimular su desconcierto.

- Debes estar bromeando-

Al parecer y muy a pesar de Rei, Lita estaba hablando en serio.

- La forma fue errada y definitivamente el momento también pero esos son factores que no alteran el problema de fondo y eso es que la relación entre ellos era insostenible. Seiya mintió y Serena no pudo superarlo y por otro lado Serena también…-

Lita se detuvo, despertando el interés de Rei.

- Serena ¿que?-

La mirada de Rei la delató. Lita sonrió como si pudiera leer perfectamente en su mente aunque intentara evadirle.

- Vamos Rei. Yo también conozco a Serena. Sé cuando algo la está molestando y ese domingo después del partido de Seiya lo supe. Y te puedo asegurar a que Seiya también lo notó…que no se haya atrevido a comentárselo es otra cosa. Tal vez solo se aburrió de esperar a que Sere se lo dijera y una cosa llevó a otra-

Ahora que Lita lo mencionaba…nunca le había vuelto a preguntar a Serena qué había sucedido con ese chico… ¿Cómo se llamaba? Era algo con "L"…¡Lucio! ¿Se habrá creído la historia que Serena le contaría? Lo más seguro sería que no, Serena era pésima para mentir. Aunque… había logrado ocultar aquello de casi todos sus amigos-incluido Seiya- ¿Habrá Seiya averiguado la existencia de ese chico y habrá malinterpretado las cosas?

-Era una tontería- murmuró Rei meditando acerca de aquello- una tontería sin ninguna importancia…no es excusa para la decisión tan precipitada de Seiya-

Lita no preguntó. No le correspondía averiguarlo de una persona que no fuera Serena aunque no podía negar que la curiosidad estaba ahí. Perfectamente eso mismo podría haber sucedido con Seiya.

- Puede haberse tratado de la idiotez más grande del mundo pero una que muy probablemente pudo haber sembrado la semilla en Seiya y ya sabes como es eso…es como una bacteria que te carcome lentamente-

No discutiría con Lita por eso, no se disgustaría con una amiga y menos por Seiya. Solo dejaría en claro que su apoyo era total y absoluto para Serena.

- Nada justifica lo que hizo Seiya…nada justifica el estado en el que Serena quedó después que él se fue-

Esa imagen también torturaba a Lita constantemente.

- Yo también vi a Serena y tampoco olvidaré ese día pero tampoco podemos desconocer algunas cosas. Mentir para no lastimar es la solución más fácil pero no la correcta y quizás el motivo que movió a Serena para hacer lo que hizo fue justamente no causar daño. Tal vez Seiya no ve las cosas de la misma manera. Para él la verdad es más importante que el dolor que ésta conlleva-

Lo que decía Lita tenía más lógica de la que Rei quería reconocer. Guardó silencio y se cruzó de brazos. Lita en tanto apoyó las palmas de las manos en el suelo y se impulsó para sentarse pues la espalda ya se le estaba resintiendo por tenerla arqueada demasiado tiempo.

- Lo que hizo Seiya fue estúpido y sumamente impensado pero no podemos negar que optó por la verdad…hay que reconocer que al menos tuvo coraje. Para ser honesto hay que ser valiente también y no muchos pueden con esa carga. La mayoría de las personas no lo entienden ¿verdad?-

Rei cambió de expresión con el cambio en el tono de la conversación. Fue casi imperceptible pero pudo identificar el momento exacto en el que Lita había terminado de platicar de Serena y Seiya para dar paso a algo más personal. A algo que la involucraba a ella directamente. Lita comenzó a jugar con un hilo suelto de la alfombra. Charlar con Rei acerca de algo privado casi le provocaba más miedo que nombrar a Seiya. No porque Rei le infundiera temor sino por lo hermética que era con sus emociones. Una palabra equivocada y quizás Rei se cerrara totalmente.

- Lo que le dijiste a Yaten. Que lo amas es…-

"Lo más honesto que alguien puede llegar a ser" quiso decir Lita pero Rei se le adelantó.

- Olvídalo no vuelvas a mencionarlo, por favor Lita…solo olvídalo-

El lado vulnerable de Rei salió a flote. Un rubor tenue se pudo ver un par de segundos en sus mejillas antes de que escondiera parte de su rostro.

- ¿Por que lo hiciste?-

Tal vez era no era la pregunta adecuada.

- ¿Es cierto?-

Una sonrisa efímera cruzó los labios de Rei.

- En ese momento pensé que si, ahora no lo sé-

Había algo que a Lita le faltaba por saber.

- ¿Te vas por él?-

Otro silencio no hizo más que permitirle a Lita encajar ciertas piezas que hasta hace poco habían estado dispersas.

- Serena lo sabe ¿cierto?-

Los ojos de Lita se entristecieron.

- ¿Por que no me lo habías dicho? Somos amigas ¿no?-

Rei alzó la vista. Podía entender porqué Lita la observaba casi con dolor.

- Serena sabe solo lo del viaje lo demás… nadie lo sabía, ni siquiera ella. Ahora gracias a Yaten lo sabe prácticamente todo el mundo y yo no quería que eso pasara, pretendía irme y dejarlo atrás…como si nunca hubiera ocurrido-

- Pero Rei…- dijo Lita con inquietud- el botón de "borrado" no sirve para todas las cosas, especialmente para aquellas que involucran sentimientos profundos como el amor-

A esas alturas ni siquiera sabía si se trataba de amor. Estaba bastante confundida…entender sus sentimientos era tarea ardua que no estaba dispuesta a llevar a cabo.

- Lo dije en un momento en el que estaba furiosa con él. Supongo que quería causar alguna reacción, incomodarlo tanto como él lo había hecho conmigo. Hubiera aceptado cualquier respuesta que quisiera darme-

- Pero no la hubo- se adelantó Lita

Rei lo negó sin poder desprenderse del instante vivido ya hace mucho.

- Ni siquiera fue capaz de hablar-

La mirada de Lita había sido justamente el motivo por el cual no había querido comentar ese episodio con nadie. La observaba como si le tuviera lástima. Como pudo Rei recompuso su rostro y también su espíritu.

- En realidad no pensé que lo recordara siquiera. Al parecer me equivoqué-

Lita sabía perfectamente lo mucho que Rei odiaba que sintieran compasión por ella. Podía arrancar su cabeza de un mordisco si continuaba mirándola así, por lo que sonrió de lado.

- Estar en tu situación debe apestar como el infierno-

Los ojos de Rei se achicaron cuando sonrió por el comentario de su amiga. Pero luego volvió a adoptar una actitud seria.

- Yaten no sabe lo que quiere, ni a quien quiere y yo no puedo quedarme a esperar a que decida-

De pronto Lita tomó la mano de Rei y la sostuvo con la fuerza necesaria como para que ésta prestara atención.

- ¿Y que pasa si eres tú?-

La pregunta la tomó desprevenida.

- ¿Que pasa si después de todo lo que ha ocurrido, él decide que eres tú Rei? ¿Qué pasa si cuando él esté listo para responder tú te hayas a miles de kilómetros de distancia como para escucharle?-

Rei no supo que decir por que simplemente jamás se había planteado esa posibilidad. Si se atrevía a hacerlo tan solo por unos segundos, toda su resolución se desmoronaría como un castillo de naipes.

- Eso no va a pasar- respondió tiempo después

Con un encogimiento de hombros Lita dejó la interrogante abierta.

- Cosas inimaginables suelen ocurrir en nuestras vidas…lo que yo estoy planeando es perfectamente posible-

- ¡Ahhhh!- gritó Rei a todo pulmón- ¡Por qué me haces esto!-

Lita solo se limitó a taparse los oídos y a reír de la reacción de su amiga. Al menos no había malinterpretado su comentario.

- No te enojes- le pidió- Pero tal vez lo que pretendes hacer con este viaje produzca el efecto contrario-

Rei alzó una ceja.

- ¿Y eso tendría que alegrarme?-

"Depende" habría querido decir Lita pero prefirió reservarse ese comentario. A veces había que saber cuando terminar una conversación en el momento exacto y Lita sentía que ese instante había llegado. Para bien o para mal había plantado en Rei la semilla de la duda.

- Solo te puedo decir una sola cosa: los hermanos Kou no son buenos manejando el tema de la distancia. Son capaces de soportarla sí, pero tarde o temprano terminan cediendo ante ella. Quizás tu viaje sea el detonante que falta-


La expresión de Mina fue de desconcierto al principio, de retraimiento luego y de irritación al final.

- ¿Por que me preguntas eso?-

Thomas sintió como el ánimo de Mina fluctuaba a su alrededor. Aún así no quiso retroceder.

- Ya te lo dije, por curiosidad-

- A mí me parece que es por otra cosa-

La pizza que de manera tan gustosa había comido se volvió desagradable tanto a la vista como para el olfato así que Mina tomó la caja entre sus manos, se puso de pie y la tiró a la basura. Thomas se quedó ahí sentado esperando a que ella volviera a su lado.

- ¿Celos? Créeme no son celos. Solo deseo saberlo- respondió él con su habitual calma

Mina se dio la vuelta y decidió mantenerse de pie a una distancia prudente

- ¿Para qué? ¿Cuál es el fin?-

Sabía que la pregunta estaba demás pero la insistencia de Thomas le estaba poniendo inquieta.

- Por que ese mismo día hicimos una promesa; la de contarnos todo. Podrías haber comenzado comentándome eso-

- Yo…- respondió Mina cruzándose de brazos- no lo creí necesario-

La sorpresa de Thomas fue mayúscula. Sus ojos se abrieron considerablemente.

- ¿No lo consideraste necesario? ¿Mina estás escuchándote?-

Definitivamente Mina estaba teniendo problemas a la hora de escoger sus respuestas. Tenía que mejorar en eso así que contuvo la respiración y cerró los ojos para volver a retomar el control de sí. Caminó en dirección a Thomas y se arrodilló ante él.

- ¿Por qué haces esto? Hace apenas tres minutos estábamos felices y ahora…-

- Sigo estando feliz Mina- respondió Thomas inclinándose un poco más cerca de ella- y sigo queriéndote igual que hace tres minutos. Solo…-

Thomas se pasó las manos por las rodillas intentando una ansiedad que hace minutos no estaba ahí.

- Nosotros tenemos la capacidad de charlar de todo. Familia, amigos, escuela incluso de muerte o de sexo, ningún tema es demasiado tabú o delicado para hablarlo y amo eso. Sin embargo hay una sola cosa a la que jamás nos referimos y eso es Yaten-

La mandíbula de Mina se endureció como si estuviera mordiendo algo demasiado difícil de machacar.

- ¿Por qué tenemos que hablar de él?-

- ¿Por qué no podríamos hacerlo?- respondió Thomas con el mismo tono neutro que sacaba de quicio a Mina. Ésta se levantó y retrocedió a grandes zancadas.

- ¡Está bien! ¡Qué es lo que necesitas saber! ¡Pregunta!-

Thomas suspiró y se pasó la mano por el cabello, cepillándoselo infinidades de veces y desordenándolo de paso.

- Mina por favor no hagamos de esto una discusión. No estoy molesto, no lo estés tú tampoco. Era solo una sencilla pregunta-

"Sencilla" no habría sido la palabra que Mina hubiera elegido para definir lo que Thomas le estaba preguntando.

- No sé por que tenemos que hablar de él y de eso justo ahora-

Mina una vez más había hecho aquello a lo que Thomas se refería. "Él", "eso" como si se trataran si intentara hacerlo sonar lo más impersonal posible.

- Es solo una pregunta Mina y Yaten es solo un nombre-

- Lo sé- respondió de inmediato como si ni siquiera hubiera oído lo que Thomas decía.

- Entonces dilo-

La boca de Mina se abrió. Su cerebro estaba listo para responder, el nombre se formó en su cabeza de manera simple sin dificultad pero su voz fue incapaz de ser más que un soplo de aire.

- ¿Mina?-

- Ya, si lo haré- respondió la chica comprobando si su garganta presentaba alguna complicación de afonía repentina- solo…-

No resistiendo más estar inmóvil en el sofá, Thomas se puso de pie.

- ¿si?- preguntó con suavidad

Mina puso una mano estirada hacia él para que no se le acercara

- No me presiones, Thomas-

- Juro que no lo estoy haciendo- respondió sin dar otro paso

- Ya…- balbuceó

Muy a su pesar Thomas se dio cuenta que con una simple pregunta había abierto un gran agujero hasta ahora no explorado entre ellos dos.

- Vamos bebé, dilo-

La dulzura de Thomas no hacía más que incrementar el extraño momento que estaba experimentando Mina.

- No puedo- fue lo que finalmente logró responder

La ternura en la postura de Thomas no desapareció pero algo en su mirada le hizo parecer aturdido.

- Por qué no p…-

- ¡Me duele! ¿Está bien?- exclamó Mina sin darle oportunidad para continuar. Thomas cerró la boca

- Me duele verlo, hablarle o pensar en él ¿Te basta con esa respuesta o tengo que ahondar en la razón por la cual mencionar a Yaten me lastima?-

Mina botó aire por la nariz y se sentó en la primera silla que encontró. Al principio Thomas quedó literalmente adherido al suelo sin generar reacción ante esa más que honesta respuesta. Luego levantó su dedo índice como si una idea importante estuviera cruzando por su mente y no quisiera que se le escapara. Finalmente dio los tres pasos que le faltaban para quedar a una prudente distancia de Mina. Ahora fue su turno para arrodillarse frente a ella.

- Creo que acabo de detectar un problema aquí-

Mina ocultó el rostro entre sus dos manos.

- ¡Lo sé! soy la peor chica de todas pero es que tenía miedo de decírtelo… no quería que te enojaras o que malinterpretaras las cosas y…y…no es que me duela todo el tiempo solo cuando pienso demasiado en ello…no quería ocultártelo o mentirte ¡pero es que tú eres tan bueno conmigo! moriría antes de causarte daño y…y…-

- ¡Dios Mina, respira un momento!- le exigió Thomas mientras la obligaba a bajar las manos y enseñarle el rostro.

Ella le obedeció y aspiró una profunda bocanada de aire y la botó sonoramente por la boca. Thomas en tanto soltó a Mina y decidió que la plática no se terminaría tan pronto como habría imaginado así que se sentó más cómodamente en el suelo.

- Bien- dijo él un poco más conforme – Bien. Ahora aclararemos algunos puntos-

Cruzó sus piernas y apoyó la palma de la mano sobre su rodilla. Mina acercó sus rodillas al pecho.

- No eres la peor chica del mundo- comenzó- no estaría contigo si así fuera-

Mina se mordió el labio.

- Nunca, jamás tienes que temer decirme algo. En mí puedes confiar absolutamente. Yo siempre te escucharé antes de tomar cualquier decisión ¿está claro?-

Con lentitud, Mina asintió. Thomas golpeteó un par de dedos en el suelo, como si estuviera llevando la cuenta de los puntos enfatizados hasta ahora.

- No soy bueno contigo sin razón. Lo soy por que tú me haces comportarme así. Eres buena y mereces ser tratada de igual forma-

No entraría a discutir eso precisamente en ese instante, pero Mina podía hallar fácilmente algunos pasajes oscuros en esa declaración.

- Que exista algo, aunque sea la cosa más pequeña del mundo que te esté lastimando… eso sí que me causa daño y que no lo sepa no lo hace mejor-

Perfecto. Por intentar hacer las cosas a su manera había logrado precisamente lo que había intentado evitar.

- Lo siento…- balbuceó- soy tan tonta y tu eres tan linda persona y b…-

- ¡Basta Mina por favor!- exclamó Thomas sonando un poco menos tranquilo. Mina se sobresaltó en su silla y al ver esto Thomas cerró los ojos, contando mentalmente hasta un número indeterminado. Cuando los abrió volvía a tener paz en su mirada.

- No eres tonta y yo no soy lo que ibas a decir. Estoy haciendo un gran esfuerzo aquí por controlarme así que no me idealices, no soy "San Thomas". Soy un chico normal y tengo las mismas reacciones que cualquiera. Que no me moleste es porque realmente no estoy molesto, pero si continúas insultándote y dejándome a mí como el bonachón terminaré por enfadarme en serio-

El tono de Thomas se oía bastante firme como para asegurar que no estaba enojado. Pero Mina le creyó y eso le daba la confianza necesaria para seguir. Era impresionante pero Thomas tenía la capacidad de inspirar paz con una simple mirada y no podría hacerlo si dentro de él hubiera un sentimiento contrario a eso.

- Está bien. Te diré lo que sucede-

Mina juntó las manos sobre su regazo y cruzó los dedos, moviéndolos de arriba abajo una y otra vez, hasta que los detuvo.

- El dolor al que me refiero no tiene que ver con lo que siento por ti. Eso no está en duda. Lo que me hace daño es más bien la postura de…- se preparó para pronunciar su nombre- de Yaten ante todo lo que ha pasado-

Una sonrisa de alivio se escapó de los labios de Thomas. Ni siquiera sabía lo nervioso que estaba sino hasta ese momento.

- Es bueno oírte decir eso, me refiero a la primera parte-

Pero Mina no pudo devolvérsela. Parecía más bien librando una batalla con sus propias emociones.

- Todo lo relacionado a Yaten lo guardo en una gran carpeta con el logo de "ultra reservado" en la cubierta. No es que no confíe lo suficientemente en ti, sino que abrir ese archivo provoca traer a mi mente recuerdos que no me son gratos-

Thomas de pronto se sintió con deseos de pedir disculpas por hacerla hablar del tema. Aún así esperó a que Mina dijera todo lo que pudiera decir al respecto.

- Primero él se fue cuando yo aún no tenía claro lo que sentía por él. Cuando regresó su actitud era otra y eso me aturdió y el tiempo que mi mente tardó en adaptarse al nuevo Yaten fue demasiado por que para cuando ya tenía un poco más definido mis sentimientos él ya había seguido adelante…con Rei-

Mencionar ese episodio definitivamente no estaba considerado por Mina como algo fácil de hacer. De hecho las personas con las cuales lo había platicado eran contadas con los dedos de una mano.

- Nunca he sentido rencor hacia Rei…al principio me sorprendió pero no puedo culparla por enamorarse de él. Además es mi amiga y eso está por sobre cualquier cosa. Pero hacia Yaten… definitivamente no siento lo mismo-

Thomas asintió, comprensivamente.

- Crees que lo que sintió Yaten no fue amor ¿verdad? hacia ninguna de las dos-

Por eso es que no puede perdonarle- pensó Thomas. Alargó una mano para atrapar entre la suya la de Mina.

- El amor…- susurró Mina mientras apretaba los dedos de Thomas, aferrándose a ese contacto- el amor no cambia con la marea, al menos no el verdadero. Primero yo, luego Rei, después nuevamente yo, luego ambas…-

Mina se hundió de hombros.

- Así que ese día en la escuela cuando Yaten se me acercó y hablamos me di cuenta de lo perdido que estaba y si yo continuaba esperando a que encontrara el camino…más bien el camino hacia mí… probablemente terminaría perdida también. Y decidí de una vez por todas dar vuelta la página-

Alzó la cabeza para encontrarse con la mirada de Thomas ¿Cómo es que podía hacerla sentir el centro del universo a pesar de lo que estaban charlando?

- Ese día estabas muy molesta- recordó Thomas

Mina asintió.

- No entendía por qué hablar con Yaten se me hacía tan difícil. Lo conocía desde antes, habíamos atravesado por situaciones límites y sin embargo frente a él la verdadera Mina nunca pudo ser capaz de aflorar-

La caricia de Thomas se volvió acompasada como si con sus dedos estuviera cavilando una idea.

- ¿Crees que la plática con Yaten te haya impulsado a decidir salir conmigo?-

Era la pregunta a la que Mina le tenía temor pues no sabía como responder de otra manera que no fuera con la verdad.

- Si y no-

La caricia de Thomas se detuvo justo cuando Mina sintió la mano de su chico transformarse en piedra sobre la de ella. Si Thomas no llegaba a comprenderlo…no sabría que hacer para remediarlo.

- Está bien- respondió luego de un rato, retomando su rítmica caricia. Mina suspiró con algo de descanso. Eso la llenó de seguridad.

- Así como estaban las cosas con Yaten…no podía ser lo que yo necesitaba. Yo necesitaba una persona que me quisiera tocar y besar solo a mí, que disfrutara solo de mi compañía, que me mirara solo a mí y que todo el mundo se diera cuenta de eso. Egoístamente yo quería a alguien que me amara solo a mí, no compartido no dividido, algo mío…y ahí estabas tú…exactamente lo que yo necesitaba pero quererte por esos motivos no era justo-

Las cejas de Mina se alzaron como si estuviera resaltando en su mente un punto importante.

- Y de pronto te alejaste, cuando te lo pedí te alejaste y te extrañé tanto que casi se me va la vida… creí que todo el dolor que había sentido por Yaten volvería a sentirlo por ti. Tú me habías ayudado a superarlo y sin aviso te ibas de mi lado, justo cuando me había dado cuenta que…-

Una sonrisa brillante se deslizó por los labios de Mina. Por reflejo por el hecho de ver a Mina sonreír, Thomas también lo hizo.

- Te diste cuenta de que-

Sentado así en el suelo Thomas parecía un niño absorto en la historia más apasionante jamás oída. Mina se enterneció. Hablar del tema con Thomas no había sido ni la mitad de difícil que había creído y todo era gracias a él y su infinita capacidad de entenderle en todo momento. Era un hombre fuera de serie.

- Que Yaten no era la razón por la que yo te necesitaba. Era yo y mi corazón el que ya no podía estar separado de ti. Que si Yaten no hubiera aparecido…te seguiría extrañando de la misma manera. Descubrí que eras la miel sobre mis hojuelas, la cosa más dulce que podría haber probado y nada volvería a endulzar mi vida de la forma en que lo hacías tú-

La expresión de Thomas fue más que de júbilo, fue de total adoración por la persona que tenía delante. Sus ojos resplandecieron tan verdes como la hierba en primavera y su sonrisa relajada fue un bálsamo de amor que los cubrió a ambos con su manto.

- ¡Oh Mina!- exclamó Thomas aferrándose a su cintura y arrastrándola junto con él al suelo- es una de las cosas más lindas que me han dicho en la vida-

La nariz de Mina se hundió en el cuello de Thomas mientras sus brazos lo rodearon con fuerza. Definitivamente tendría que replantearse el comentarle más a menudo a su novio lo mucho que significaba para ella.

- Te quiero- le dijo Mina besando sus labios con ternura- sé que no te lo digo lo suficiente pero eres…eres mi pedacito de cielo- repitiendo lo que Thomas le había dicho hace unos instantes. Thomas la sentó de manera más cómoda en su regazo sin despegarse de ella ningún centímetro. Así es como deseaba permanecer con ella por mucho tiempo.

- No necesito que me digas nada me acabas de decir lo más importante. Me escogiste por que me quieres. Para mí es el mejor regalo de todos-

Mina jugueteó un rato con el cabello que sobresalía por el cuello de la camisa de Thomas, provocándole cosquillas. El sonido de la risa de Thomas alejó a los fantasmas que por momentos habían intentado apoderarse de su mente.

- Te prometo que no volveré a insistir en el tema. Para mí…es un asunto totalmente cerrado. Solo importamos tú y yo-

- No me incomoda que me preguntes por Yaten- contestó Mina despegándose de su cuello- al menos no por las razones que se podrían pensar. A veces remover el pasado no funciona para todo el mundo… no funciona conmigo. Me encantaría decir que Yaten es un lindo recuerdo pero no lo es. Quizás con el tiempo si lo sea, no lo sé pero por ahora como tú has dicho…solo importamos tú y yo-

El peso en el pecho de Mina se disipó como la niebla de una mañana invernal y rodeó tan fuerte los hombros de Thomas con sus brazos que lo lanzó hacia atrás, terminando ambos tendidos en el suelo riendo muy juntos.

- Me gusta como suena eso-

Thomas se pegó a su cuello y lo besó repetidas veces.

- Lo sé, vivo para complacerte, al menos por hoy-

Un brillo peculiar en los ojos de Thomas la hizo estremecer.

- ¿Ah, si?- preguntó regodeándose- Dime amor ¿Cómo estás de tiempo?-

- Por qué ¿Qué tienes planeado?-

Con un beso suave que se volvió arrebatadoramente urgente Mina fue arrastrada por la intensidad del amor de Thomas del cual nunca quería cansarse. La sensación de que alguien necesitara de ella de esa forma era increíble. Thomas le besó el lóbulo de la oreja mientras una risita cantarina la sumía en una bruma de exquisita dicha.

- Una pequeña visita al cielo-

Antes de que Mina pudiera contestar Thomas ya había atrapado su boca con un beso. Con un solo beso de Thomas Mina podía vislumbrar parte del paraíso.


Sura estaba absolutamente convencida de que estaba en un sueño, por dos simples razones. La primera era más fácil de advertir; el columpio en el que estaba sentada era demasiado pequeño para su "yo" actual y en segundo lugar… el mundo se veía atemorizante y solitario, tal como lo veía con sus ojos de niña de cinco años.

Pero luego notó otra cosa. No se trataba de una construcción de su mente perturbada por los últimos acontecimientos. Se trataba de un recuerdo y uno en el que no había pensado en años. La primera vez que conoció a la Princesa Kakkyu.

El columpio se movía hacia delante y hacia atrás, impulsado por la fuerza de su pequeño cuerpo. Le encantaba jugar en ese sitio, el patio trasero de la escuela. No transitaban muchas personas por ahí, casi nadie notaba su presencia, casi nadie podía verle…

A lo lejos veía a los niños acompañados de sus madres, aferradas a sus manos, intentando alcanzarlas con sus cortos pasos. Se veían felices pues volverían a casa después de estar separados por varias horas. Podía entender la emoción de sus rostros pero lo cierto es que no conocía ese sentimiento. El de sentirse parte de algo.

Uno de los niños se separó por un instante de su madre y corrió hacia donde estaba ella. Lo cierto es que tiempo atrás eso la habría emocionado hasta hacerla enseñar sus diminutos dientes en una tímida sonrisa. Pero su tierno corazón de cinco años ya había aprendido la dura lección. Inmediatamente después de haber pensado en ello, la madre del niño atrapó su mano con firmeza y le obligó a retomar el camino a su lado, desviando la mirada del lugar en donde ella se encontraba.

Sura continuó columpiándose hasta que el viento comenzó a hacer volar los pétalos de las flores, inundando el ambiente con más de cinco fragancias distintas. Estaba tan acostumbrada a esos aromas que era capaz de distinguirlas unas de otras con mucha facilidad. El olfato era el sentido que más se obligaba a utilizar después de todo…

El columpio de su lado izquierdo chirrió y se giró para ver de qué se trataba.

Una chica con el cabello del color del fuego perfectamente peinado se estaba moviendo a un ritmo más cansoso que el suyo. Parecía un poco agitada y al mismo tiempo emocionada por algo que Sura no llegaba a comprender. Se trataba solo de un columpio.

El cielo se tornó de un color púrpura y anaranjado que se entremezclaba con el brillo de las estrellas. Era un espectáculo estremecedor, que lograba poner la piel de gallina pero que Sura había visto ya demasiadas veces como para sorprenderse. En cambio, la chica que estaba a su lado abrió la boca y dejó de columpiarse para contemplarlo de mejor forma. Así, quieta y con esa expresión tan contemplativa se veía mucho mayor de lo que realmente tenía que ser.

- ¡Asombroso!- exclamó mientras aplaudía feliz- al final valió la pena ¿no crees?-

Sura no pudo ocultar su desconcierto ¿Se estaba dirigiendo a ella? con sus pies detuvo el balancear del columpio y adoptó la misma posición que la niña. No sabía que responder. No estaba acostumbrada a ese tipo de reacción cuando había personas cerca.

- Su…supongo- balbuceó Sura más reservada de lo normal

La pequeña abrió sus enormes ojos color rubí, demasiado grandes para su angelical rostro.

- ¿Supones? ¡Esto es hermoso jamás había visto algo tan lindo!-

Eso era raro ¿Esta niña le estaba hablando realmente? Sura miró de un lado a otro. Quizás le estaba dirigiendo la palabra a otra persona o peor aún... se trataba de una broma…

- El cielo siempre luce igual a esta hora del día así que…-

- ¿Es en serio?- preguntó la niña con el rostro reluciente- nunca lo había visto ¡tienes tanta suerte de haberlo podido ver antes!-

La niña se puso de pie y estiró su diminuta manito hacia Sura.

- Soy Kakkyu-

Que nombre tan raro y que voz tan cantarina…- pensó Sura. Nunca le había visto u oído antes. Al parecer no asistía a su clase ni incluso a la escuela.

- Soy Sura- respondió con voz suave

Kakkyu le sonrió ampliamente. La miró a los ojos sin temor, sin reserva…

- ¿Siempre vienes por aquí?-

Sura asintió escondiendo un poco el rostro, intimidada por la manera en que se dirigía a ella.

- Es muy silencioso aquí…- murmuró Kakkyu encantada- me gusta mucho. Donde yo vivo…siempre hay demasiado ruido y gente por todos lados. No me deja pensar…así que me escapé-

La culpabilidad brilló en su mirada. Sura lo pudo ver fácilmente.

- ¿Tus papis no se preocuparán?-

Kakkyu movió la cabecita haciendo que su cabello saltara sobre sus hombros.

- No tengo papis. Vivo con mi nodriza fuera del pueblo, no asisto a la escuela así que nunca puedo ver el cielo como hoy…-

Con razón nunca la había visto en la escuela ni por los alrededores. Repentinamente Kakkyu se levantó y tomó la mano de Sura entre las suyas.

- ¡No tienes que decirle a nadie que me he escapado y que he venido aquí!-

El contacto con Kakkyu realmente la asustó. Era la primera vez en mucho tiempo que alguien de su edad se le acercaba de esa manera tan despreocupada ¿Acaso no le estaba viendo con detención?

- Está bien, lo prometo- murmuró Sura aún atontada con su actitud

Kakkyu suspiró aliviada y volvió a sentarse en el columpio.

- ¡Gracias! ¡Te prometo que yo nunca revelaré el tuyo!-

El corazón de Sura se aceleró. Parecía un colibrí revoloteando velozmente en su pecho.

- Mi… ¿mi secreto?-

- ¡Claro!- exclamó alegremente Kakkyu- tu secreto está a salvo conmigo-

Sin siquiera darle tiempo para preguntar como sabía tanto de ella o si la volvería a ver, Kakkyu dio un saltito y se alejó felizmente de Sura.

- ¡Me encantó platicar contigo Sura! Estoy segura que nos volveremos a ver-

- ¿Como lo sabes? Acaso tú…-

El viento despeinó su cabello rubio y la distrajo por unos instantes.

- ¡Es un presentimiento!- gritó Kakkyu agitando su mano en señal de despedida

Corrió subiendo su vestido mientras se alejaba para no tropezarse. Pero antes de perderse completamente se dio la vuelta. Lo único que pudo distinguir a la distancia fueron sus luminosos ojos y su cabello de fuego.

- ¡Sura!-

La aludida se puso de pie expectante.

- ¡Tus ojos son muy bellos…!-

Sura abrió los ojos aún con el recuerdo fresco en su memoria. La luz estaba apagada y la claridad que se colaba por las cortinas le indicaba que el día en el planeta tierra ya estaba acabando. Otra vez.

Apoyó ambas manos en la cama para poder sentarse. Sentía que llevaba una infinidad de tiempo en posición horizontal y eso le estaba provocando un dolor en la espalda agudo.

Por supuesto había estado despierta los días anteriores. Le habían visitado las guerreras, llevándole flores, chocolates y su exquisita compañía. El príncipe Darien también había estado con ella controlando su estado de salud, el que por cierto había evolucionado considerablemente, aunque no podía decir mismo de la relación entre ellos. Sura incluso podía sentir que el príncipe la observaba de manera diferente; con suspicacia. Cada vez que ella volteaba un instante lo sorprendía observándola detenidamente, como si esperara a que algo sucediera. Esa sensación la hacía sentirse más retraída de lo normal frente a él…

Se llevó la mano a la cabeza en donde ya no habían vendas que la envolvieran. La contusión cerebral había sanado sin que al parecer hubiera daños permanentes. Sentía un dolor de cabeza que era controlable con analgésicos al igual que el malestar en sus costillas.

Su pierna era historia aparte. Estaba quebrada así que no podía hacer nada más que soportar la férula unas cuantas semanas y luego de eso comenzar la rehabilitación.

Taiki,Yaten y Seiya también la habían visitado y junto con traerle un bolso con ropa y demás cosas que pudiera necesitar le ofrecieron hogar por el tiempo que estimase necesario. Intentaron convencerla de visitar un hospital e internarse para que la recuperación transcurriera en un lugar donde tendría todas las atenciones médicas necesarias pero Sura se negó. No se sentiría ni la mitad de cómoda ni protegida en un hospital. La casa de Lita era cálida y siempre olía deliciosamente bien. Como a dulce y vainilla. Así que mientras Lita no se sintiera incómoda con su presencia prefería quedarse en esa casa. Pero los hermanos Kou no se conformaron con eso y la hicieron comprometerse a ir a rehabilitación a la mejor clínica quinesiológica de la ciudad.

También habían platicado de la partida de la Princesa Kakkyu. Les había sorprendido y dolido tanto como a ella. Acordaron ir juntos a la ceremonia fúnebre…no podría pisar su planeta natal sin alguien en quien sostenerse.

Sura suspiró y miró por la ventana. Habían pasado tres días y a la única persona que aún no había visto, curiosamente era con la que más deseaba platicar.

No había oído noticias de ella y cada vez que preguntaba recibía respuestas evasivas o un simplemente un silencio que no auguraba nada bueno. Definitivamente algo había pasado con ella y la preocupación crecía y crecía en su interior.

Pero por lo pronto Sura necesitaba ponerse de pie para ir al baño y ducharse así que con dificultad logró sacar los pies de la cama y apoyarlos en el suelo. Se preparó para alzarse pero no para el mareo que vino con ello. Se tambaleó un par de pasos y si no es por la silla que había justo al lado de su cama habría caído de bruces violentamente.

La puerta de la habitación se abrió y Lita asomó la cabeza, corriendo segundos después para auxiliar a Sura.

- ¿Estás bien?- le preguntó sosteniéndola por el codo

Sura asintió mientras enderezaba la espalda gracias a la ayuda de Lita

- Si…quería ir al baño pero la cabeza me dio vueltas-

- Es normal que te suceda eso. Llevas demasiado tiempo en cama. Yo te ayudaré-

Con lentitud Lita la acompañó hacia la habitación en donde estaba el baño.

- Gracias…no quiero ser una molestia-

- No lo eres en lo absoluto. Eres una paciente modelo y además justamente me dirigía hasta aquí para saber si necesitabas algo así que…-

Sura sonrió un poco avergonzada.

- Por lo pronto lo que necesito es un baño-

Abrió la puerta descansando parte de su peso en la manilla de la puerta.

- ¿Te parece que tomes un baño y luego cenamos algo? Aún no he comido y tú tampoco-

Para Sura era la primera vez en tres días que comería fuera de la cama. Eso la emocionó.

- Está bien-

- Iré a cocinar. Por favor si necesitas cualquier solo grita fuerte. Tus cosas están en el baño-

Lita la dejó para que tuviera algo de privacidad, cosa que Sura agradeció totalmente. No se sentiría a gusto desnudándose frente a alguien que no conocía. Lita era una buena persona; amable, considerada y divertida pero formar lazos con otros era algo que a Sura le llevaba bastante tiempo. Cuando ya estaba lista para introducirse a la tina de baño Sura se percató de un detalle; su férula. No podía mojarla y no podía sacársela ¿Cómo se bañaría entonces? La respuesta la halló en una de las estanterías del baño. Lita había instalado prácticamente una farmacia en el baño con cremas, gasas y todo lo necesario para su curación. Ahí encontró una bolsa plástica con la cual envolver la férula. Lo hizo con cuidado de no dejar algún espacio libre por el cual se pudiera colar el agua y una vez que terminó pudo finalmente abrir el grifo y empaparse de agua caliente.

Quince minutos más tarde Sura salía del baño con el cabello envuelto en una toalla y vestida con una tenida deportiva color azul. Caminar con la pierna quebrada se le dificultaba mucho, quizás tendría que pedir que le facilitaran unas muletas. Por lo pronto tendría que hacerlo sosteniéndose de las paredes.

Cuando Lita la divisó corrió hacia su encuentro para ayudarla a tomar asiento en la mesa que por cierto ya estaba prácticamente lista.

- Creo que tendremos que buscarte unas muletas-

- Estaba pensando en lo mismo- respondió Sura pudiéndose sentar al fin- gracias-

Lita acondicionó una silla para que Sura mantuviera en alto su pierna.

- He preparado espaguetis, espero te gusten-

Cuando Lita destapó la olla el aroma a especias colmó el lugar. Sura cerró los ojos y los identificó en su gran mayoría.

- Huele delicioso-

- Espero que también tengan gusto delicioso-

Ambas comieron en silencio platicando de vez en cuando de la recuperación de Sura y de lo bien que se estaba sintiendo con el paso de los días. Sura dejó el tenedor sobre el plato satisfecha con la comida que Lita le había servido. Nunca había probado una pasta tan exquisita.

- Y aún falta el postre así que prepárate-

Un trozo de tarta de manzana para cada una y una taza de café fueron el cierre perfecto para la velada. Cuando ya ambas habían terminado de cenar y Lita se disponía a lavar la losa Sura tuvo tiempo de analizar un poco más a fondo el lugar en el que se encontraba. El apartamento de Lita era pequeño pero muy acogedor. Estaba muy bien ordenado y limpio. Además siempre había comida fresca y flores recién cortadas que le daban al ambiente un aspecto de un hogar cálido. O al menos como ella se imaginaba un hogar cálido. Aunque había algo que le llamaba la atención. Nunca veía a nadie de la familia de Lita en ese apartamento. Solo amigos o amigas. Eso la intrigaba.

- Hay algo que te está molestando ¿verdad?-

El alma de Sura casi salió de su cuerpo.

- ¡No! yo…-

Lita enjabonó un plato con una esponja de lavar.

- Tienes esa expresión que pone a veces Serena cuando está pensando en algo que la molesta-

- Nada me está molestando- respondió Sura algo incómoda de haber sido descubierta- solo me preguntaba… ¿vives sola? No quiero ser una carga para tu familia-

- Ah, era eso-

La expresión de Lita fue de entendimiento. Se volteó y se secó las manos en el delantal color verde que se había puesto para lavar la losa

- Mis padres fallecieron en un accidente aéreo, no tengo hermanos así que vivo sola desde entonces-

La boca de Sura se abrió ligeramente. No sabía si pedir disculpas por hacer una pregunta tan impertinente o simplemente acompañarla en su dolor.

- Lo lamento- finalmente dijo

- No lo hagas- le respondió Lita con su habitual alegría- no fue tu culpa y además pasó hace mucho. Aunque no lo creas con el tiempo incluso la muerte llega a aceptarse y aquellos que partieron… los extrañas, pero te quedas con los mejores recuerdos. Así permanecen siempre a tu lado-

Era una forma de ver la vida bastante positiva…Sura le sonrió de vuelta. Hablar del tema con alguien que había experimentado algo similar era casi catártico.

- Yo tampoco tengo a mis padres así que te comprendo. No recuerdo mucho sus rostros porque era pequeña pero la risa de mi madre…creo que nunca se irá de mi mente-

Lita terminó de enjuagar la loza y luego de ordenarla volvió hacia la mesa para sentarse junto a Sura.

- Es duro a veces, especialmente cuando eres niño y no comprendes por que tus amigos pueden vivir con sus padres y tú no, pero luego lo vas entendiendo. Además…-

Lita sonrió en dirección a una fotografía que se encontraba adherida en la puerta de la nevera. Sura también dirigió su mirada hacia allá. Era una imagen que se le hacía bastante familiar…la había visto también en el apartamento de los hermanos Kou. Una fotografía grupal en una locación parecida a una playa, todos sonriendo abrazándose felices. Nueve en total. Era una postal mágica.

- Además esos chicos y chicas son mi familia ahora. Los conocí cuando pensé que estaría sola el resto de mi vida pero ya vez tú, nunca lo he estado desde entonces. Son mi compañía mi alegría y mi consuelo-

La calidez que siempre sentía en la casa de Lita…no era la casa en sí. Era ella quien transmitía ese sentimiento que se colaba por cada rincón del lugar. Sura arregló su cabello tras su oreja.

- Eres muy afortunada, el contar con personas como ellos. Viven en perfecta armonía, se llevan a la perfección y se cuidan como verdaderos hermanos y hermanas. Tampoco me sentiría sola con ellos a mi lado-

A Lita casi se le olvida por un segundo que Sura había perdido a la única persona que podía considerar como su familia. Presumir sobre su grupo de amigos no se oía como la mejor de las ideas.

- En realidad somos como cualquier grupo de personas. Con altos y bajos. Aunque últimamente con un poco más de lo último-

Lita le sonrió aunque no con tanta alegría como hace un rato. Sura vio su oportunidad para averiguar que sucedía con su amiga.

- Lita…me gustaría saber de Serena…no la he visto y la verdad es que me siento algo inquieta ¿ella está bien?-

- Sere…-

Suspiró resignada. Ya era tiempo que Sura se enterara de lo que había sucedido.

- Ella no está bien. No se trata de algo físico sino más bien…ya sabes. Seiya-

Sura asintió comprendiendo de qué se trataba.

- ¿Ella y el joven Seiya aún no arreglan su situación?-

Al menos no tendría que contarle la historia del principio. Ese era un alivio.

- No. Y no creo que lo hagan. Por eso es que Serena no ha venido a verte, no ha salido de su casa en tres días. Después de que llegamos de Kimokku y Seiya habló con ella Serena enloqueció y luego se apagó. Yaten la llevó a casa y fue la última vez que supimos de ella. Thomas-el novio de Mina- fue a su casa pero no la vio. Así es como nos enteramos de cómo está, pero nadie la ha visto desde entonces-

Era una noticia desesperanzadora. Sura sintió como su corazón se recogía de tristeza como si pudiera sentirla en carne propia.

- Su alma es la que está enferma…- susurró para sí

- Si- le confirmó Lita al mismo tiempo que se sorprendía por la simpleza con la que Sura pudo describir el escenario- es su alma-

- El joven Seiya… ¿se quedará aquí en la tierra?-

- Esa- dijo Lita tomando una miga de la tarta de manzana entre sus dedos- es una muy buena pregunta. Pienso que la respuesta es sí, sobretodo por que los hermanitos Kou ya tienen su vida establecida aquí. Taiki no se irá por nada del mundo sin Amy, Yaten todavía tiene que decidir si quedarse con Mina o Rei aunque el viaje de Rei a Europa sea un obstáculo para sus planes y la relación entre Mina y Thomas mucho más y por otra parte está Seiya…bueno con eso de que conoció a otra chica puede suceder cualquier cosa. Como verás este es un grupo de locos así que…-

El bombardeo de información que Lita había dejado caer sobre Sura fue demasiado para que lo pudiera procesar tan rápido como Lita hablaba. Sura frunció el ceño clasificando las noticias por aquellas que consideraba de mayor relevancia.

- ¿El joven Seiya y otra chica? ¿El joven Yaten está involucrado con dos guerreras? ¿La joven Rei se irá? ¿Cuándo…?-

Lita tomó la mano de Sura y le dio dos suaves golpecitos, cuidándose de medir su fuerza.

- ¡Oh nena!- exclamó Lita con seriedad- antes de que veas a los demás y especialmente a Serena tienes que enterarte de todo lo que ha pasado aquí. Así que prepárate, esto será largo-

La espalda de Sura se acomodó en la silla alistándose tal como Lita se lo había pedido. Y Lita habló y habló, respondiendo a las preguntas de Sura, quien se sorprendía a cada momento con lo que oía. Finalmente concluyó que Lita había tenido razón. La locura se había instalado en su familia.


Seiya oyó cuando Amy se despedía de sus hermanos y la puerta se cerraba tras ella, dejando el apartamento sumergido nuevamente en silencio. A pesar de que había estado oyendo música todo el tiempo en el que la seudo novia de su hermano Taiki les visitaba, no había podido desconectarse completamente de la reunión que se estaba llevando en el salón principal de su hogar.

Había captado el momento exacto en el que Amy y sus hermanos habían comenzado a platicar de bombom. Habían bajado el volumen a un nivel tan poco audible que le fue imposible entender a que se referían. Le habría encantado salir y decirles que no era necesario pero eso habría sido prácticamente confesar que estaba pendiente de oír cualquier cosa que pudiera saber de bombom.

En la mesa tampoco se hablaba de ella, era como si de pronto pronunciar su nombre ya no fuera posible o lo que es peor, como si él ya no tuviera derecho a saber de su existencia. Lo que en cierta forma era verdad.

Bombom se lo había pedido, había sido tan clara que ni siquiera había tenido motivos para preguntárselo dos veces. Se había ido contra su voluntad para cumplir con la de bombom después de todo él le había roto el corazón y Serena ya no deseaba tenerle en su vida.

Seiya llevaba tres días decidiendo como se sentía con respecto a Serena y el fin de su relación. Aún no podía describir como se encontraba. No se hallaba mal pero tampoco bien. No había muerto pero tampoco se sentía completamente vivo. No se sentía para nada alegre pero tampoco infeliz. Sentía deseos de llorar pero las lágrimas nunca llegaban, quería gritar pero la voz tampoco se manifestaba. Intentaba pensar en bombom pero las imágenes eran difusas, evocaba su voz pero sin éxito.

Era como si todos los recuerdos de bombom que había acumulado en su corazón durante el tiempo en que había estado con ella se estuvieran evaporando minuto a minuto. Tal vez inconcientemente trataba de cumplir con su petición de dejarla o quizás, solo quizás, bombom misma tenía un poder que él desconocía hasta ahora. La facultad de desaparecer de la vida de las personas. Quizás con el tiempo ya no recordaría nada de ella. Como si nunca se hubieran conocido.

O tal vez solo había alcanzado el nivel máximo de locura y su mente se estaba fundiendo o tal vez (y lo más probable) es que todo eso le estaba sucediendo por que no había visto a bombom desde aquel día. Cuando volviera a verla posiblemente las emociones se le desbordarían y podría al fin sentirse tan mal como debería sentirse, podría llorar y gritar al pensar en sus ojos y su sonrisa, hasta que finalmente se hundiera completamente en la infelicidad que le esperaba sin bombom revoloteando su vida.

Seiya puso la almohada sobre su cabeza para así dejar de ver lo que tenía enfrente. Aunque ya era demasiado tarde. Se había aprendido el calendario de memoria desde hace meses. Había estado esperando el treinta de junio con ansias. Se había prometido convertirlo en el día más grandioso del año. Una fiesta interminable. Ahora serían nada más que veinticuatro horas excesivamente largas.

Seiya estiró su brazo, abrió el cajón de su mesita de noche y extrajo de ella una pequeña cajita color rosa. Se sentó en la cama con las piernas cruzadas dejando el objeto en el centro, mientras lo observaba con la vista fija.

Le había costado una semana elegir el regalo perfecto. En realidad había comprado siete regalos diferentes pensando que podían ser el regalo perfecto, no por indecisión, sino más bien por otra razón. Nada era lo suficientemente especial para bombom. Se merecía el universo entero y mucho más.

Así que… un regalo por cada día de la semana del cumpleaños de bombom. Se los iría entregando uno por uno aguardando expectante su carita de sorpresa cual rostro de una pequeña a la que le enseñan el mundo por primera vez. Sus ojos celestes tendrían ese brillo único y su sonrisa se ensancharía para dar paso a unos tiernos hoyuelos, obteniendo así la combinación exacta, al menos para él. El rostro más hermoso que jamás ha existido.

Ese había sido el plan original. No obstante las cosas habían dado un vuelco inesperado y en el presente Seiya se hallaba en una habitación con un closet demasiado pequeño para guardar allí tantos obsequios… y con un anillo grabado que solo podía dar a una persona.

La laptop de Seiya que se encontraba a los pies de su cama parpadeó, así que alargó el brazo y presionó un botón para dejar entrar la llamada. A esa hora solo podía tratarse de una persona.

- ¿Qué tal te va Seiya Kou?-

La pantalla se iluminó mostrando a una sonriente Kara saludando con efusividad y vistiendo un atuendo que hacía sospechar que había regresado del gimnasio hacía poco. Seiya también le sonrió aunque no con su mismo entusiasmo.

- Solo me va- respondió escuetamente

Kara hizo una mueca.

- ¿Aún en aislamiento? ¡Necesitas salir de esa habitación! respirar un poco de aire puro y tomar algo de sol. Estás más pálido que un fantasma-

Ignoró ese comentario.

- ¿Y a ti como te va?-

Ella apoyó los codos en su escritorio viéndose igual de desanimada que Seiya.

- ¡El día ha sido largísimo! Fotos, grabación de comerciales, prueba de vestuario, maquillaje, peinado ¡pensé que enloquecería! Hace solo una hora que tengo paz, fui a correr un poco por la costa y acabo de volver para charlar un rato contigo. Honestamente ya deseo regresar a casa-

Con tantas cosas que hacer Seiya no podía creer que le quedara tiempo para hacer ejercicio y más aún, hablar con él.

- No te quejes tanto, no todos tenemos la suerte de estar de vacaciones en una playa-

- Trabajando, por si no lo recuerdas- le corrigió

Seiya movió la pantalla de la laptop para verle mejor.

- Aquí es invierno. El sol no calienta lo suficiente, creo que cuando regreses encontrarás que todos lucimos tan pálidos como fantasmas-

Luego de la intervención de Seiya ambos guardaron silencio. Era normal que partieran la conversación con algo trivial. Casi se había vuelto una rutina. Kara se acercó más a la cámara acentuando su rostro preocupado.

- ¿Como te sientes? y quiero la verdad-

Seiya suspiró. Tampoco tenía la necesidad de ocultárselo.

- No lo sé. A veces creo que por fin voy caer en cuenta que bombom ya no está conmigo, que por fin voy a reaccionar y luego…simplemente la sensación cesa. He estado en esa misma situación los últimos tres días. En un limbo emocional-

A Kara le daba la sensación de que sabía que es lo que le faltaba a Seiya para poder liberar todas esas emociones.

- ¿La has visto?-

- No- respondió algo más pálido que antes

Kara creía haber dado con la respuesta.

- Tal vez esa sea la razón. Como no la has visto no tienes idea de cómo lo está llevando. Ya sabes…eso de la acción-reacción. Si ves que Serena lo está llevando bien tal vez eso provoque en ti una sensación de alivio… o tal vez no. De todas formas solo estoy especulando-

Aunque Seiya tenía la impresión de que Kara había dado justo en el blanco.

- No se que puede ser peor…que esté bien o que esté mal. Si está bien me sentiré dejado para que me coman las ratas y si está mal querré enterrarme en la tierra y no querer salir-

El dilema en el que se encontraba Seiya era demasiado profundo como para que pudiera atribuirse la solución con una simple teleconferencia. Nadie podía controlar ni calcular como asimilaría Seiya el encuentro con Serena. Solo él tenía esa respuesta.

- Independiente de lo que yo pueda aconsejarte, creo que en fondo sabes cual es la única forma de averiguarlo-

Seiya lo sabía muy bien. Con su mano derecha comenzó a jugar inconcientemente con la cajita color rosa.

- Mañana es su cumpleaños-

Oh eso era el infierno- pensó Kara. Tanto para él como para Serena.

- Lo siento- murmuró Kara sinceramente conmovida

A través de la pantalla vio como Seiya movía de un lado a otro algo con forma cuadrangular. Era fácil adivinar de qué se trataba.

- ¿Eso era para ella?-

Seiya se hundió de hombros reticente a mirarle a los ojos.

- Puede ser un obsequio cliché pero…-

- Muéstramelo- le pidió Kara

Él alzó la vista un tanto sorprendido por el requerimiento. Con sumo cuidado abrió la cajita y se lo enseñó a través de la cámara. Era un anillo precioso. Oro blanco y un cintillo adornado con pequeños diamantes. Kara además reparó en otro detalle.

- No es un cliché. Es único y precioso-

Con un dedo Seiya acarició el contorno.

- No lo suficiente-

Con igual cuidado, Seiya cerró la cajita y volvió a dejarla sobre la cama.

- El grabado es muy especial ¿Tú lo inventaste?-

Con sincero asombro Seiya alzó las cejas en dirección a la pantalla.

- ¿Pudiste entenderlo?-

Una sonrisa fanfarrona se deslizó por los labios de Kara.

- Se hablar el idioma, recuerda que estudio literatura. Varios escritos que he tenido que traducir están en italiano-

Haciendo remembranza de su básico italiano Kara trajo a su mente las palabras que había leído en el grabado y su correspondiente traducción.

-"i miei giorni e le notti appartengono al mio amato"; quiere decir "mis días y mis noches le pertenecen a mi amada". Muy bello-

El corazón de Seiya se aceleró cuando oyó pronunciar la frase que con tanto ahínco había decidido dar a bombom. Significaban más que simples palabras, eran una declaración de la más absoluta devoción. El más grande de los regalos.

- Yo pedí que la grabaran en el anillo. La idea me surgió después de leer una leyenda indígena-

- ¿Me la contarías?- le preguntó Kara casi con ternura

Seiya echó a volar su memoria aunque con le costó mucho recordar a la perfección el relato que tanto le había cautivado por la semejanza con su propia historia. Era como si desde tiempos inmemoriales ya hubieran escrito el relato de su amor.

"Cuando el Sol y la Luna se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor.

Sucede que el mundo aun no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final... ¡El brillo!

Quedó decidido también que el Sol iluminaría el día y que la Luna iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados.

Les invadió una gran tristeza y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían, la Luna fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria

EL Sol a su vez, había ganado un título de nobleza "Astro Rey", pero eso tampoco le hizo feliz".

La manera en que Seiya hacía fluir la historia hizo que Kara prácticamente estuviera contemplando un mundo fantástico en donde Seiya representaba al sol y Serena a la Luna.

"Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: - No debéis estar tristes, ambos ahora poseéis un brillo propio. Tú, Luna, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto a ti, Sol, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionaras calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.

La Luna se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el Sol, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido.

Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a Él: - Señor, ayuda a la Luna por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad...

Y Dios...en su inmensa bondad... creo entonces las estrellas para hacer compañía a la Luna.

La Luna siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen".

Los ojos de Seiya se volvieron cristalinos. Kara al ver esto, estuvo a punto de pedirle que dejara de hablar que ya no era necesario, que había comprendido el fondo de la historia. La de una separación que no dependía de sus sentimientos sino de algo más…

"Hoy, ambos viven así... separados, el Sol finge que es feliz, y la Luna no consigue disimular su tristeza.

El Sol arde de pasión por la Luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza. Dicen que la orden de Dios era que la Luna debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió...

Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo.

Luna y Sol siguen su destino. El, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil.

Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron.

Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la Luna y el del Sol... Fue entonces que Él creó el eclipse…

Hoy Sol y Luna viven esperando ese instante, esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta, sucedan.".

Cuando Seiya terminó de hablar ya no había claridad en su habitación. La noche había llegado dejándolo en penumbras. Bajó la vista hacia sus manos lánguidas cuando sintió que la mirada doliente de Kara traspasaba la pantalla del ordenador. Había logrado dejar sin palabras a la chica que jamás se quedaba callada por nada. Con dificultad, Seiya logró tragar saliva y volver a encontrar su voz.

- Revisé el pronóstico del tiempo hace un par de semanas. Mañana treinta de junio se producirá el segundo eclipse lunar del año. Pensaba regalárselo en la noche…junto con todo lo demás-

Junto con mi corazón- pensó él.

Kara se llevó un par de dedos a la boca mientras pensaba en que decir. Seiya nunca podría cumplir con lo que le prometió a Serena. Aunque se lo propusiera, aunque incluso lo deseara…era imposible dejar de amar a alguien cuando ese amor ya no te pertenecía, cuando ya se lo habías dado totalmente a la otra persona. Amarla le hacía sentir solo pero dejar de amarla le provocaría algo mucho peor…se consumiría de amor y explotaría, igual que el sol sin la luna.

- No puedes cumplir lo que ella te pidió- murmuró Kara llevando un par de dedos a la pantalla, como si pudiera así tocar el rostro macilento de Seiya-

- No puedes simplemente dejar de amarla Seiya ella…ella es tu Luna-

Que increíblemente cierto era aquello que Kara decía sin siquiera entender su verdadero significado. Seiya movió su mejilla en un intento fracasado de sonrisa.

- Ya no puede amarme ella misma me lo dijo. Intenté explicarle como me sentía pero ella no quiso oírme, simplemente me pidió que no la amara. Como si esa fuera la única alternativa…-

Kara sentía unos deseos a veces incontrolables de tomar un avión y tocar la puerta de Seiya, incluso también la de Serena.

- No puedes creer eso que te dijo. Por favor déjame hablar con ella-

- No- respondió Seiya de manera tajante

Aún así Kara insistió.

- Le explicaré como fueron las cosas yo puedo…-

- Ya te lo dije. No-

Seiya suavizó la voz. Entendía que Kara solo ansiaba ayudar.

- No es por ti. Quizás fuiste el detonante pero no el problema principal. Si ya no estamos juntos es por que yo creí que explicándole a Serena como me sentía podríamos arreglarlo pero ella lo comprendió de otra forma-

La impotencia de Kara se reflejó en su rostro.

- ¡Pero Seiya…! ¡Ella habló con rabia, cualquiera diría las cosas que dijo!-

Si seguía escuchando a Kara convencerle en vano, probablemente terminaría enfadado con ella también, y eso no podía permitírselo. Así como estaban las cosas Kara era una de las pocas personas con las cuales aún podía platicar de bombom abiertamente. Valoraba en demasía su amistad como para estropearla con una conversación que, en su opinión, no llegaría a buen puerto.

- Kara debo irme. Agradezco mucho tu compañía y espero verte y platicar contigo mañana, pero por hoy eso es todo-

Todos los argumentos que Kara tenía para persuadir a Seiya se enfriaron luego de oírle decir que se iba. Siempre sucedía lo mismo con él…pero no le presionaría. Tarde o temprano Seiya se daría cuenta que hay algunas promesas que el mismo corazón impide que se cumplan.

- Esta bien Seiya. Mañana platicamos. Cuídate mucho ¿sí?-

Incluso después de que Seiya apagara el ordenador y todo se quedara en calma, Kara no se movió de su silla. Tenía la mente demasiado activa como para irse a dormir. Estaba segura de que aún cuando conciliara el sueño vería imágenes de estrellas lunas y soles danzando y recreando la leyenda que Seiya le había relatado.

Así que volvió a encender la laptop e ingresó a un buscador para investigar un poco más acerca de esa historia.

De pronto su curiosidad y su veta literata habían despertado una vez más.


Serena llevaba más de una hora frente al espejo de su tocador con un par de tijeras en la mano indecisa acerca de que hacer con su cabello y sí debía ser ella quien lo cortara. Era sabido que las artes manuales no eran lo suyo y como cortar el cabello tenía mucho de arte…

Tenía ganas de cambiar su aspecto, pero tampoco deseaba desquitarse con su cabello y dejárselo tan mal que le impidiera poner un pie fuera de su casa por los próximos tres meses. Y no estaba tan loca como para desconocer que tarde o temprano saldría de esas cuatro paredes.

Y si tenía que salir de su habitación lo haría luciendo diferente. Quizás así no la reconocerían y no la mirarían con lástima.Le temía mucho a que la miraran así…

Pensó que después de que Seiya se fuera dejándola sola en el apartamento de Lita moriría. Había experimentado todos los síntomas que dicen las personas padecer cuando el momento del adiós se acercaba; el corazón latiendo cada vez más lento, un frío aplastante recorriéndole el cuerpo, incapacidad de poder moverse o de sentir emoción alguna, incluso una visión de todos los momentos vividos con Seiya había cruzado su mente. Pero luego aparecieron Darien y Yaten y la trajeron de vuelta. Junto con el dolor.

Más tarde cuando Yaten la dejó en su cama…ahí vio otra vez la posibilidad de que la vida la abandonara así que cerró los ojos y esperó.

Comprobó a la mañana siguiente que continuaba entre los vivos.

Y así pasaron tres días en los que Serena había comprendido que tenía el corazón desecho, el cerebro licuado y el cuerpo agarrotado pero contra todo pronóstico había sobrevivido. Una cosa más por la cual odiar a Seiya.

La abandonaba pero no era capaz de destruirla lo suficiente como para terminar con el dolor, sino que se había encargado de dejarla con la fuerza necesaria para despertar a diario y recordar una y otra vez que seguía él.

Un trabajo muy mal logrado si lo que pretendía era no hacerle daño o una tarea excelentemente bien desempañada si lo que pretendía era lo contrario.

Serena se reclinó en la silla mientras la tijera pendía de su mano aún sin intentar hacer un movimiento. No tenía sentido. Por mucho que intentara cambiar su cabello, su peinado o incluso alguna parte de su rostro si la miraban fijamente se percatarían que el problema seguía ahí. Arraigado en sus ojos, inamovible, sin intenciones de irse a ningún lado. Darien tenía razón…siempre había tenido razón. Sus ojos nunca cambiaban.

A partir de ahora podía vestir un disfraz y construir una máscara alrededor suyo pero si Seiya o cualquier otro veía sus ojos lo entendería. Vería ahí lo mismo que ella en el espejo. Vergüenza, dolor y rabia.

Había dejado plantado en el altar a un hombre bueno que jamás le hizo nada malo, todo para perseguir un ideal, un sueño que terminó por desgarrarle las entrañas frente a su antiguo amor.

Darien la había acunado, curado y compadecido cuando seguramente quería gritar a los cuatro vientos "te lo dije". Y con justa razón.

Había dividido a sus guerreras, las había enfrentado unas a otras haciendo que se odiaran, las había atacado verbal y físicamente y posiblemente las había arrastrado a la muerte en una misión suicida para reparar el daño que Seiya había ocasionado…todo porque no aceptaban que la Princesa se había enamorado de alguien más.

Ni siquiera sabía como mirarlas a la cara, si es que tenía la oportunidad de verlas otra vez.

Ni siquiera sabía como enfrentar a sus amigas con las cuales sabía que podía contar eternamente pero ante la perspectiva de tener que refugiarse en ellas, como un animal al cual le han arrancado la piel a tirones… simplemente le asqueaba lucir así de frágil.

Quería acabar con ese lado de ella. Ojala poner fin a su fragilidad, a su inocencia, a su credulidad fuera tan fácil como cortar cabello. Ese era justamente el aspecto de ella que más odiaba en esos instantes. Su propia ingenuidad le había jugado una mala pasada.

Cuando Darien le había comentado que ya no la veía como aquella muchacha débil y necesitaba de constante apoyo casi se sintió halagada… ¿Cómo es que frente al espejo veía exactamente lo contrario?

Pero nada de eso era peor que el dolor. Ni la vergüenza ni la rabia podían comparársele. El dolor que sentía en su interior no era algo que se pudiera describir con palabras, graduar, nivelar, dividir o sencillamente desconectar.

No era el dolor de una herida o el de la partida de un ser querido. El primero se curaba con medicina y el segundo con tiempo. Ninguna de las dos cosas servía para el dolor del que padecía Serena.

No tenía punto de partida o un sitio en donde se concentrara, no se adormecía con el sueño, no lo podía ver en el espejo o palpar con sus manos. Solo estaba ahí, impidiéndole sentir otra cosa. Era absoluto y egoísta. No permitía que nada del exterior entrara pero tampoco permitía poderlo sacar hacia fuera.

Así que ¿Qué interesaba el cabello, la vergüenza o la rabia si de todas formas el dolor le impedía darle importancia a todo lo demás?

Antes de que Serena diera el primer corte a uno de sus mechones oyó un ruido proveniente desde su espalda. Miró por el espejo en aquella dirección pero no vio nada. Segundos después lo oyó otra vez.

Serena tomó las tijeras con la punta hacia fuera y caminó hacia su ventana con sigilo. Cuando descorrió las cortinas para poder mirar hacia el exterior se encontró con el origen del sonido. Y algo más. Así que destrabó el pestillo y abrió la ventana para que su visitante nocturno pudiera pasar. Ya en el interior Yaten frunció el seño viéndose inquieto.

- ¿Qué haces con esas tijeras?-

Serena caminó hacia su tocador y se sentó.

- Tenía ganas de cortarme el cabello-

Yaten solo tenía ojos para las tijeras. Serena miró sus manos sin ningún tipo de expresión pero entendiendo por que la fijación del recién llegado.

- No te preocupes Yaten, no pensaba cortarme con ellas-

- Yo no he dicho eso- respondió a la defensiva

- Pero lo estabas pensando-

No entraría en esos juegos de palabras con Serena. Había cosas más importantes que juzgarla de suicida. Con deliberada calma Yaten se desabrochó el abrigo y lo dejó sobre la cama. Sintiéndose más libre caminó hacia donde estaba sentada Serena y se arrodilló frente a ella. Una de sus largas coletas colgó junto a su mano y con delicadeza la envolvió entre sus dedos.

- Hola. Te he echado mucho de menos y francamente estoy a un paso de trastornarme sin saber de ti y como no soy mucho de seguir reglas aquí estoy. Colándome por tu ventana…acosándote a lo grande-

Una tibia sonrisa de los labios de Serena logró romper con el hielo inicial. Eso sonaba tan típico de él.

- Hola Yaten-

Bien. Había conseguido hacerla sonar algo más normal. Un punto para el bueno de Yaten. Con el pulgar rozó la punta de sus cabellos.

- ¿Por qué quieres cortar tu cabello?-

Serena se lo miró unos segundos deliberando que decir.

- Por que quiero cambiar-

- Ya veo- respondió Yaten

Algunas hebras que parecían verdaderos hilos de oro estaban sueltos, como si Serena ya hubiera intentado hacer algo con ellos pero no se hubiera decidido aún.

- Esas coletas tuyas son tu marca personal. No serías tú sin ellas-

Curiosamente a Serena eso le produjo especial gracia.

- Esa es la idea- respondió con un timbre algo más vivo

Un suspiro para alivianar su abatimiento brotó del pecho de Yaten. Haciendo que Serena dejara las tijeras sobre el tocador se hizo de sus dos manos, apretándolas con fuerza.

- Háblame Sere. De lo que sea. Solo háblame-

Inmediatamente Serena sintió calidez sobre su piel que provenía del contacto con Yaten. Si tan solo pudiera hacer que penetrara un poco más. Hasta donde sentía verdadero frío.

- Sabía que vendrías- murmuró Serena rozando con su pulgar el dorso de una de las manos de Yaten- tú de todas las personas…tú no me dejas como si no pudieras hacerlo ¿No te cansas de recogerme? ¿De levantarme constantemente? ¿De cargar conmigo?-

Protégela- le había dicho la Reina Serenity aquella tarde en los alrededores del castillo del Milenio de Plata- tú serás su guardián, su protector, nunca la dejes sola. La Reina Serenity no tenía idea hasta que punto Yaten era capaz de cumplir con su promesa.

- Lo haría cuantas veces fuera necesario. Hasta que mis brazos perdieran toda su fuerza…y aún así te levantaría. Buscaría la manera de que siguieras de pie-

Sonaba tan resuelto, tan cierto. Serena habría deseado poder sentir algo así de real.

Con una lentitud que llamó la atención de Yaten, Serena posó una mano sobre su mejilla.

- Me equivoqué de hermano Kou ¿no crees?-

A Yaten se le desfiguró el rostro pero no por las razones que se podrían haber pensado. Era la mirada de Serena, su expresión tanto corporal como facial. Era como estar en presencia de una muñeca de porcelana, de esas que muestran en los aparadores de las tiendas comerciales o las casas de antigüedades. Hermosa, fría y vacía por dentro.

Una visión escalofriante.

- Cada decisión que hemos tomado nos ha llevado a este momento. No nos querríamos tanto, no nos necesitaríamos tanto si nuestra relación no hubiera comenzado tan mal como lo hizo. Y no sabes como me alegro de que así haya sido-

Una palpitación. El corazón de Serena cobró vida por una fracción de segundo pero fue suficiente para que los ojos se le llenaran de lágrimas. Yaten, asustado por esa reacción tan repentina la abrazó con fuerza.

- ¡Oh Sere!- farfulló cerca de su oído- por favor dime que hacer para ayudarte. Haría cualquier cosa…-

Serena se dejó envolver en sus tibios brazos y reposó la cabeza sobre su hombro.

- Estoy muy cansada como para pensar en una respuesta-

- Entonces descansemos un momento. Ven conmigo-

Llevándola consigo Yaten los condujo a ambos hacia la cama. Tiró las colchas hacia atrás e hizo que Serena se recostara, luego la tapó hasta la altura de los hombros y se quedó ahí sentado, cuidándole.

- He venido a traerte un obsequio-

Serena enredó una de las manos de Yaten entre las suyas y se giró para poder ver su rostro.

- No necesito obsequios-

- Es por tu cumpleaños-

La mirada de Serena cambió por primera vez desde que había llegado.

- ¿Mi cumpleaños?-

Sacó la cuenta mentalmente y ató algunos cabos. Su madre ajetreada durante todo el día, el aroma a dulce que había persistido en la tarde, su padre llegando más tarde de lo habitual a la casa. Perfecto. Eran las preparaciones para su feliz cumpleaños número diecisiete. La ironía de la situación era casi intolerable. Yaten le sonrió condescendientemente.

- ¿Acaso no sabes en que fecha estamos? ¿No tienes un calendario o algo así?-

La cabeza de Serena se hundió más en la almohada.

- No-

Fue ahí cuando Yaten se percató que el cambio no solo incluía a la persona de Serena sino también a su entorno. Parecía la habitación de alguien que se había mudado solo hacía un par de horas. No había nada que hablara de su vida, nada que la identificara. Fotografías, cuadros, peluches, recuerdos todo había desaparecido. La habitación se veía…hermosa, fría y vacía. Tal como Serena. Un nuevo temblor lo sacudió.

- Mañana es tu cumpleaños Sere. Así que quise venir a sorprenderte-

Aunque a esas alturas el sorprendido era él. Se levantó para ir en búsqueda de su obsequio, el que estaba tras la cortina. Cuando volvió, cargaba en sus manos un pequeño paquete envuelto en papel color marrón. Lo dejó sobre la cama y se sentó nuevamente.

Serena se apoyó en un codo y alzó levemente el torso. Removió un poco el envoltorio para hallar en su interior una planta. Yaten le ayudó para que abriera un poco más el paquete. Sus hojas eran color verde y su tallo tenía rayas de color morado.

- Es una Datura. Es del desierto y crece en terreno arenoso así que no tendrás muchos problemas para cuidarla. Si se te olvida regarla no se secará. Eso es bueno ¿no?-

Serena tocó las hojas de la planta con delicadeza, eran dentadas y provocaban cosquillas al tacto. Pero cuando hizo el intento de aspirar su aroma la mano de Yaten fue más rápida y la detuvo, alejándola.

- Cuidado- le advirtió con seriedad- si la tocas no te pasará nada pero es letal si la ingieres o inhalas su aroma. Es venenosa por dentro, peligrosa hasta la muerte-

Era muy linda para ser tan peligrosa…

- ¿Por dentro?- murmuró Serena viéndola casi hipnotizada.

Yaten asintió.

- Así es; su toxicidad se encuentra en el centro-

Tontamente Serena se conmovió y se sentó, rodeando a su nuevo regalo con ambas manos.

- ¿Entonces como podré cuidarla si no permite que se le acerquen?-

Un brillo de astucia atravesó los ojos de Yaten. Tal vez no todo estaba perdido.

- Ahí está la magia. Te la contaré-

Serena esperó atenta para oír la historia.

- Una noche al año, la Datura abre sus hojas y del centro de ellas emerge un botón, el que florece por una sola noche para después marchitarse durante el día-

¿Una noche? eso era tan…triste.

- Mañana es la noche. La flor es preciosa… no te diré como es para que tú misma lo descubras. La podrás tocar sin problema-

¿Mañana? ¿Cuál era la posibilidad? Serena meditó más acerca de eso.

Solo una noche… durante todo el año era peligrosa para ella misma y para los demás…pero por unas cuantas horas podían allegársele y admirar toda su belleza. Serena comenzó a comprender la similitud de esa historia con la suya y cuando agachó la cabeza Yaten entendió que había logrado llegar un poco más adentro.

- A mí no me importa que pases tres días, un mes, seis meses o un año encerrada aquí impidiendo que todo el mundo se te acerque, envenenándote con tu propio dolor…con tal que por una sola vez permitas que nos aproximemos, que me aproxime para cuidarte, para mimarte, protegerte, para limpiarte ese dolor. Te aseguro… para aquellos que te amamos un par de horas bastan-

Era imposible charlar con Serena si no podía verle a los ojos así que levantó su barbilla con sumo cuidado y la sostuvo un tiempo indeterminado.

- Mañana en la tarde las chicas te estarán esperando en un café del centro. Ya organicé todo, nada más que ellas, tú, comida, pastel y todo lo que quieras. Se que no quieres ver a nadie y sientes miles de cosas o tal vez nada, que ninguno es capaz de comprenderte, que estás molesta con el mundo y que te gustaría marcharte lejos. Probablemente este sea el peor cumpleaños de la historia, pero aparecer esa noche… considéralo como un regalo de tu parte hacia las personas que jamás van a dejar de intentar llegar a ti. Las personas que te aman verdaderamente y que intentarán tocarte aún cuando eso les cause daño. Tus amigas-

Realmente no esperaba que Serena le respondiera, más bien se había preparado para un rotundo rechazo, así que supuso que su silencio era lo máximo que podría obtener de ella. Si aparecía en el café al día siguiente sería un triunfo personal para ella y si no…al menos tendría la certeza de que Serena lo había intentado.

Yaten agarró la planta de ambos lados y buscó con la mirada el sitio ideal para ubicarla. Había un mueble con bastante espacio después de la limpieza que Serena había echo de su dormitorio así que la colocó ahí. Se veía bastante bien.

Se volteó para mirar a Serena que permanecía sentada en la misma posición, como una muñeca de porcelana en exhibición. Hermosa, fría y vacía. Se acercó a ella sacándose esa idea de la cabeza y se sentó a su lado.

- ¿Hay algo más que pueda hacer por ti?-

Serena lo pensó un minuto. Estaba decidiendo que decir cuando la respuesta se le presentó ante sus ojos. Era Yaten y su energía, como un imán que se pegaba a cada una de sus células, revitalizándolas, fortaleciéndolas.

- No te vayas Yaten quédate conmigo-

Él asintió con cierto alivio en la mirada y amoldó las almohadas en el respaldo de la cama. Se sentó reclinándose en ellas y abrió los brazos para que Serena se acomodara. Serena tomó la colcha para que ambos se cubrieran y se recostó en el pecho de Yaten. Él la rodeó y besó su frente y no despegó su mejilla de ella en un buen rato.

- Gracias- dijo Serena

- Dime cuan terrible es-

Después de todo lo que Yaten estaba haciendo por ella, Serena sabía que debía de responderle pero simplemente no sabía como ni qué decirle para explicar lo que le estaba sucediendo.

- No sé como expresarlo pero es algo…- frunció el seño- me siento…rota. Mi cuerpo, mi alma y mi cabeza están fragmentados, no logro unirlos… soy solo partes de mi. Soy Serena y a la vez no lo soy y no se si volveré a ser esa persona otra vez -

Era exactamente la imagen que Serena proyectaba y la que Yaten había visto en el minuto en que la recogió del suelo en casa de Lita. La abrazó con más fuerza.

- ¿Has hablado con tu madre? Me refiero a la Reina-

Negó rotundamente, desordenando de paso su cabello que estaba aplastado sobre el pecho de Yaten.

- Aún no reúno el valor para hacerlo y de todas formas no puedo conciliar el sueño y cuando lo hago… me traslado a un mundo totalmente diferente al Milenio de Plata-

Los sueños. Yaten había olvidado totalmente ese detalle. Se separó un poco de ella para poder verle.

- ¿Los sueños que me comentaste aquella vez? Me dijiste que te ponían nerviosa pero que no te daban temor-

Incluso recordaba la pequeña discusión que habían tenido cuando él se había burlado de esos sueños. Yaten no les había prestado mayor atención ni había preguntado por ellos pues la misma Serena les había restado importancia. Al parecer ahora pensaba diferente.

- Siento que algo sucederá- susurró bajito- Muy pronto…algo está por cambiar-

Pudo percibir la electricidad en la piel de Serena que se condujo directamente a la suya. Yaten frotó sus brazos, confortándola.

- Lo superaremos. Todos juntos ya lo verás-

Todos juntos…

- Yaten- comenzó Serena mojándose los labios- ¿Cómo es ella?-

Oh no no no no. La plática de chicas que Yaten habría deseado no tener.

- Sere…- se quejó removiéndose entre los almohadones. Serena lo sostuvo de las solapas de la camisa. No le permitiría dejarle con dudas.

- Dímelo, por favor y no me salgas con eso de que soy…lo que soy. Te lo estoy preguntando como lo haría una chica a su mejor amigo-

Demonios. Serena estaba apelando a su vínculo. Pequeña rubia manipuladora. Yaten torció la boca con hastío. Hablar de Kara le producía inmediatamente sentir un sabor amargo en la boca del estómago.

- Es modelo Sere, ya sabes. Alta, delgada con el cabello de color castaño, ojos grises. Es algo mayor que nosotros y por lo que sé su personalidad es como una mezcla entre Mina y tú-

Una descripción bastante completa. Tal vez no debería haber preguntado.

- Es linda, inteligente y simpática- respondió Serena con el ego pisoteado

Las mujeres y su manía de querer competir con las de su propio género. Si Serena se diera cuenta de una vez por todas que no tenía competencia ni a millones de años a la redonda la historia sería diferente.

- Sabes que no es eso. Desde que llegamos a la tierra hemos visto chicas que pararían el tráfico con una sola mirada pero Seiya nunca le interesó en lo más mínimo que cayeran a sus pies como moscas. El te vio y lo demás desapareció-

La cabeza de Serena volvió a buscar el pecho de Yaten.

- Las personas cambian-

- No están juntos, Sere-

Una idea cruzó la mente de Yaten.

- Es por eso que quieres cambiar… ¿sientes que esa es la razón?-

Destrozada y todo Serena se preocupaba por una chica igual a las centenares que había caminando por la calle en ese momento. A ojos de Yaten la situación era hilarante pero obviamente ella no lo veía así. Suspiró y besó la cabeza de Serena en el punto en el que comenzaba su flequillo.

- Probablemente tú no detengas el tráfico ni tampoco creo que llegues alguna vez a una pasarela europea, tendrás que esforzarte un poco más de lo normal para llegar a la universidad y estoy casi seguro de que esa carita de ángel no variará con el tiempo-

Si Serena no estuviera tan poco interesada en moverse de su sitio de comodidad se habría inclinado fácilmente a darle un puñetazo a Yaten en la barriga.

- ¿Y el punto es…?-

El tono fastidiado de Serena hizo sonreír internamente a Yaten. Deseaba recuperar a su amiga más que nada en el mundo. La fastidiaría toda la noche con tal de obtener algún tipo de reacción.

- No lo sé. Creo que aún así no te cambiaría por nada. Aparte de tus muchas virtudes hay una que no creo haber visto en alguien más. Conoces a las personas y crees en ellas. Lo hiciste conmigo, en cierta forma eso me cambió. Tu confianza en los demás…salva a quienes te rodean-

Su confianza en los demás ¿Acaso eso era lo que estaba mal en ella? Había creído en Seiya sin dudar, sin oír a quienes hablaban en su contra y había terminado muy mal ¿Si no creyera tan ciegamente en las personas se ahorraría algo de dolor?

Quizás lo del cabello era mala idea pero esto…

Serena se acurrucó y cerró los ojos. De pronto se sentía agotada.

- ¿Te quedarás conmigo?-

Yaten subió la colcha y la envolvió con ella.

- Velaré tu sueño. Lo prometo dormirás como un bebé-

Técnicamente todavía no eran las doce aún no nacía…no era un bebé propiamente tal. Serena hundió la nariz bajo la colcha. Lo único que se veía de ella era su frente y su cabeza. Yaten la había envuelto como un recién nacido y la acunaba de igual forma.

- Buenas noches, Yaten-

Yaten echó la cabeza hacia atrás y pegó su vista al techo. Más tarde oyó la respiración pausada y profunda de Serena pero no se movió para no despertarla. Serena estaba tan afectada como había imaginado y sin embargo tenía el presentimiento de que las cosas podrían ponerse mucho peor. El cambio al que se refería Serena…era loco pero él también podía sentirlo. Estaban sucediendo demasiadas cosas a su alrededor y pronto todas convergirían en una sola. Era cuestión de tiempo.

Yaten miró el reloj que colgaba en la pared y comprobó la hora. Las doce con dos minutos. Oficialmente comenzaba el cumpleaños de Serena. Un año más de vida, una que mantendría sin importar el costo.

- Buenas noches, preciosa y feliz cumpleaños-


¡Felices escalofriantes diecisiete!

Serena se lo había estado repitiendo una y otra vez mientras se veía al espejo debatiéndose entre ir o no ir a la reunión que Yaten le había comentado la noche anterior.

Sabía que Yaten había permanecido a su lado incluso horas después que el sol hubiera asomado. Cuando despertó continuaba envuelta como un bebé y una rosa color amarillo reposaba en el lugar que él había ocupado. junto con una nota.

La desdobló y leyó "La rosa es de parte de Taiki. Te quiero".

No olvidaría jamás el gesto de Yaten.

Colocó la rosa junto a su nueva amiga la Datura venenosa, a la que muy pronto podría ver en toda su expresión. Solo algunas horas más y florecería…

Serena había almorzado con su familia, después de todo no le hacía ningún bien morirse de hambre, aunque se había medido para poder comer luego en el café. Su madre casi había saltado de felicidad cuando le comentó que saldría de casa por algunas horas, incluso su padre le había incitado a ausentarse todo el tiempo que quisiera. Pobre de sus queridos padres...estaban tan preocupados por ella que hacían esfuerzos sobre humanos por verla feliz.

Se hizo un chequeo de último minuto en el espejo para evaluar los daños. No fue tan malo. Por lo menos ni una sola vez se concentro más de tres segundos en las ojeras y la piel pálida. Y la mirada vacía detrás de esos ojos aún hinchados. Decidió que tal vez era mejor no mirar al espejo por un buen tiempo.

Antes de cruzar la puerta principal y salir hacia la calle Serena dudó. Se había repetido una y otra vez que lo hacía por sus amigas, que necesitaba volver a tener lazos con el mundo exterior, que solo se trataría de ellas, que no debía sentir vergüenza pues se trataba de gente que la amaba y que esperaba con ansias poder verle.

Con ese pensamiento cerró la puerta y recibió el viento frío que soplaba en la ciudad. Caminó un par de cuadras analizando cada rostro, cada automóvil, cada calle y tienda como si las viera por primera vez. Seguramente eso era lo que te provocaba el encierro. Comenzabas a ver las cosas desde otra perspectiva. Una nueva.

La dirección que Yaten le había enviado a través de un mensaje no estaba muy lejos así que no tardó en encontrarla.

Cuando Serena entró por la puerta principal el lugar estaba lleno de olores de comida, aromatizantes y otras cosas más. De pronto a Serena se le hizo agua la boca al percibir aroma a pollo asado.

Escuchó las risas provenientes de una mesa del fondo y se dio cuenta que se le había hecho tarde para su propia cena de cumpleaños. Muy bien Serena. Pellizcó sus mejillas para dar la impresión de que aún había sangre en alguna parte de su cuerpo y se preparó para el escarnio público que la tenía aterrorizada.

- ¡Feliz cumpleaños Sere!- exclamó Mina envolviendo sus brazos alrededor de ella.

Serena intentó separarse instintivamente. La había sorprendido desprevenida.

- O debería decir solo cumpleaños para ti, Sere- se corrigió enseguida un tanto apenada.

- Dale un poco de aire Mina- le reprendió Rei desde su asiento

Mina dio un saltito y escondió las manos tras la espalda.

- Lo siento fue la emoción del momento. Me da gusto verte Sere te hemos extrañado mucho-

Aún un poco aturdida Serena hizo un repaso a la mesa. Todas sus amigas le sonreían radiantes, como si realmente no hubieran esperado que apareciera. Se sonrojó notoriamente por su falta de cortesía.

- ¡Me alegro verte Sere!- le dijo Amy

- Te echamos de menos- agregó Lita lanzándole un beso

- Este es el mejor regalo del mundo- dijo después Rei algo emocionada- estar contigo hoy-

Serena les obsequió una sonrisa algo fingida, pero su rostro cambió cuando se percató que en la mesa había otra persona que sinceramente no esperaba ver pero que le daba a la celebración de su cumpleaños una perspectiva totalmente diferente.

- Sura…- susurrósin podérselo creer

La aludida intentó ponerse de pie pero aún no manejaba muy bien las muletas que Darien le había facilitado.

- No, no lo hagas, quédate ahí- dijo Serena mientras se acercaba a ella y se agachaba a su altura golpeando un poco sus rodillas debido a la efusividad del gesto.

Sura tragó un poco nerviosa, francamente no sabía que decir.

Serena se veía muy diferente a como la recordaba y eso que solo habían transcurrido tres días. Lucía sumamente demacrada y delgada, como si no hubiera dormido en días ni comido lo suficiente. Aparentaba menos que su edad y sin embargo su mirada… era la de una persona que había vivido mucho más que diecisiete años. La tristeza y el dolor le estaban consumiendo la vida. El corazón de Sura se marchitó pero hizo su máximo esfuerzo por disimularlo y fingió una sonrisa tal como lo había hecho Serena minutos antes.

Así que la abrazó con mayor delicadeza que Mina.

- No podía estar ausente este día. Me alegro verte mi queridísima amiga-

Sura…Sura estaba en la tierra, ella le había invitado y ni siquiera había sido capaz de abstenerse un instante de su dolor para preguntar por su salud ¿En que clase de amiga se había convertido? ¿Acaso el dolor realmente la estaba transformando en un mostruo? ¿En una planta venenosa? Serena se apegó a Sura con agitación.

- ¡Dios Sura! ¿Estás bien? ¡Lo siento tanto, perdóname! ¿Te duele algo? ¿Qué puedo hacer por ti?-

Ahora entendía un poco más a Yaten y las preguntas que le había hecho la noche anterior. Eran las mismas cosas que le interesaba con desesperación saber de su amiga.

- Yo estoy bien- respondió Sura mientras daba miradas de desconcierto a las demás espectadoras- no siento dolor y Lita se ha encargado muy bien de mi, así como el príncipe Darien. En realidad todos han sido muy atentos conmigo. Mi corazón está regocijado-

- ¿Darien lo ha hecho?- preguntó Serena anonadada – yo…yo…le estaré muy agradecida por esto-

Y realmente lo estaría…en cuanto tuviera agallas para verle otra vez.

- No siento dolor, pues el mayor alivio que he podido sentir me lo has dado tú en este momento-

Ambas juntaron sus frentes y se miraron por largo rato, leyéndose el alma, interpretándose la mirada, provocando que las chicas se impacientaran un poco.

- ¡Nos estamos poniendo un poco celosas aquí!- exclamó Mina con los brazos cruzados.

Sura se separó de Serena de improviso pero sin soltar su mano.

- Lo siento yo…-

- Es broma Sura- sonrió Mina guiñándole un ojo- y ahora…-

Mina alzó la copa de champagne y la golpeó varias veces con una cuchara.

- Ahora que estamos todas reunidas ¡Propongo que hagamos un brindis!-

Tanto Amy como Lita y Rei le siguieron. Sura ayudada por Serena, también se puso de pie y alzando sus copas escucharon lo que Mina tenía que decir.

- No puedo pedir que brindemos por un feliz cumpleaños porque creo que ninguna de nosotras lo siente realmente así-

La mano de Serena apretujó con fuerza la de Sura buscando con que soportarse.

- Tampoco puedo asegurar que con los diecisiete años la vida mejorará de un momento a otro-

Se rascó la cabeza mientras sus ojos se ampliaban.

- Probablemente queden miles de cosas difíciles que afrontar en el futuro-

Rei alzó una ceja viéndose contrariada ¿A quien se le había ocurrido dejar a Mina hacer esta tontería?

- ¿Qué es esto un brindis o una charla motivacional mal lograda?-

- ¡Rei tiene razón termina el brindis!-

Mina resopló.

- Lo que quiero decir es que pase lo que pase y suceda lo que suceda lo afrontaremos siempre juntas-

Miró a Serena quien parecía impertérrita, como un ángel de yeso. Hizo a un lado su preocupación y se encargó de sonreír como nunca.

- Juntas en la felicidad y la tristeza ¡Por Serena y su cumpleaños!-

- ¡Por Serena!- exclamaron juntas haciendo chocar sus copas.

Después del brindis la velada transcurrió en una aparente calma. Sus amigas, especialmente Rei y Mina fueron las encargadas de llevar la conversación. Serena apenas si había intervenido un par de veces permaneciendo la mayoría del tiempo en silencio. Hizo enormes esfuerzos por escuchar las bromas y anécdotas que estaban compartiendo y lo cierto es que sonreía cuando debía hacerlo y respondía con monosílabos cuando se veía forzada a dar una respuesta, aunque evitó todas aquellas interrogantes que tuvieran que ver con su estado. No quería machacarse la cabeza con preguntas que era difícil incluso de considerar.

De todas maneras los incómodos silencios aparecían una y otra vez. Serena era conciente que de todas sabían sobre lo mal que estaba ella. Cuando creían que no estaba mirando podía observar sus miradas furtivas, sus muecas de preocupación. Poco a poco Serena se estaba comenzando a sentir abrumada de esa sobre exposición.

Estuvo bastante más relajada cuando trajeron el platillo principal a la mesa. Serena no tuvo que ser consultada dos veces a la hora de comer. Era mucho mejor tener la boca ocupada con alimento que con palabras. Afortunadamente en ese momento la plática no tuvo nada que ver con ella y aunque incluso era su cumpleaños apenas era exigida a participar.

Serena se dedicó entonces a admirar su entorno. Al parecer las chicas habían adornado el lugar como si se tratara de una fiesta infantil. Había globos y serpentinas por doquier. Obviamente tendría que haber sido un poco más clara con Yaten y especificarle que su espíritu fiestero se había tomado unas vacaciones sin retorno. Tal vez debería haber impuesto una norma de "no decoraciones" pero como no la había la mesa y todas las demás estaban abarrotadas de velas, flores y elementos suficientes como para celebrar diez cumpleaños más.

El resultado era casi dramático y aunque Serena habría querido protestar por tanto esfuerzo empleado, no podía. Tal vez era el efecto de comer algo más contundente después de aproximadamente setenta y dos horas consumiendo solo el alimento necesario para subsistir, tal vez la falta de descanso o sencillamente el amor de sus amigas reflejado en cada uno de esos adornos, pero incluso tenía que admitir que el resultado era hermoso. La hacía sentirse menos sola.

- Gracias- dijo ella casi para sí misma manteniendo los ojos abajo, concentrándose en su plato.

La única certeza que tenía de que efectivamente la habían escuchado fue la breve calma que hubo en la conversación.

La plática continuó. Había torta y regalos. Las chicas se habían esforzado y habían comprado entre todas una cámara fotográfica profesional. Seguramente Lita les había comentado su deseo por integrar el club de fotografía de la escuela. Se lo agradeció de todo corazón, a ella y a las demás. Le pediría a Yun que le enseñara a usarla.

Serena hizo lo mejor para quedarse en el momento, para permanecer centrada en el aquí y ahora, en lugar de dejar a su mente vagar por otros lugares. Pero era duro y se encontró a si misma distraída lejos con frecuencia, lo que lo hizo mucho peor cuando oyó deslizarse de los labios de una de sus amigas el nombre de Seiya.

El estómago de Serena se tensó de manera dolorosa, como si un fierro caliente le hubiera atravesado. No le importó quien había sido la de la voz sino más bien odió el enredo de sensaciones que le provocó tan solo escuchar su nombre. Expectación, terror y dolor.

Se sintió traicionándose a sí misma por reaccionar así, pues se había pasado demasiado tiempo convenciéndose de que él sería la última persona que pudiera afectarla así, especialmente esta noche.

Serena echó un vistazo alrededor de la mesa, todas parecían tan paralizadas como ella.

- Lo siento muchísimo Sere- balbuceó Mina a punto de echarse a llorar

Serena contuvo la respiración. Estaba absolutamente asustada, asustada de lo que una simple palabra podía lograr hacerle a su frágil propósito.

Quizás solo ella lo notó pero comenzó poco a poco a hundirse en la silla ahogándose lentamente en la amarga decepción de añorar a alguien con tanta voracidad que te hacía perder el aliento y las ganas de seguir de pie.

El aire alrededor de Serena se volvió grasoso y negro sofocándola mientras estaba sentada allí. Nadie hablaba, mientras todas sus amigas aún permanecían estupefactas, mirándola y quizás intentando determinar que es lo que sucedería con ella. Si saldría adelante o se sumergiría en la miseria.

Serena frunció el ceño mientras miraba a Mina agitando su cabeza, incapaz de darle una respuesta en voz alta.

- Realmente lo siento- farfulló Mina totalmente avergonzada.

Aunque la voz de Mina sonó tranquila, fue demasiado fuerte para el sombrío silencio de la mesa.

Serena asintió, rogándole para que por favor la comprendiera. Para que entendiera que había perdido el habla.

En un intento desesperado Rei y Lita comenzaron una nueva conversación más bien para pretender que nada había ocurrido. Todo había ocurrido.

Pero Serena ya no podía permanecer allí. Todos los fantasmas a los cuales había temido la noche anterior habían aparecido ante ella, torturándola, despellejándola viva.

Con manos temblorosas se ajustó con rapidez su abrigo y se puso de pie. Tomó entre sus manos los regalos y retrocedió.

- Agradezco mucho que hayan organizado esto por mí-

Sus amigas solo le observaron.

- La comida estaba deliciosa y la decoración es…es…muy bella. El regalo…lo cuidaré mucho- tartamudeó Serena a punto de desarmarse

- Tengo que irme, se me ha hecho tarde- dijo rotundamente sin agregar nada más.

Nadie intentó detenerla o preguntarle si estaba bien. Era evidente que no era así. Quizás mas tarde cuando se sintiera más como ella, podría disculparse como se debía.

Pero ahora mismo no estaba en ella ser cortés o agradable con su grupo de amigas. Por ahora solo quería estar sola.

Lastimeramente Serena ya había terminado con su cumpleaños.


Serena atravesó rauda las calles de la ciudad rogando para que ninguna de sus amigas le siguiera. Explicar su reacción no le era posible en esos momentos. Necesitaba encontrar calma o al menos volver a ese estupor que la hacía soportar un poco mejor el dolor con el que cargaba constantemente.

Se detuvo en un paradero. Si bien su casa estaba a unos veinte minutos, le parecía demasiado tiempo fuera de su casa, su cama, su colcha. Se sentó, con los brazos alrededor de su regalo y esperó.

- ¡Serenaaa!-

Oh diablos, la habían seguido.

Serena se puso de pie ¿Qué haría? ¿Huir? ¿Subirse al primer autobús que pasara?

- ¡Serena!-

Alguien se acercaba corriendo del otro extremo de la avenida. Los autos tocaban la bocina mientras la atravesaba como un conejo, saltando sin ningún cuidado con los enojados y veloces automovilistas. Serena se tapó los ojos cuando pensó que moriría atropellada. Pero luego oyó a alguien soltar una grosería y una respiración cansada.

- ¡Uf por poco y muero ahí!-

Serena sacó la mano que tenía sobre los ojos. Abrió la boca atónita.

- ¿Yun?-

- ¡Como estás!- exclamó con una gigantesca sonrisa- ¡Pensé que no me oías así que corrí para alcanzarte!-

El susto por verla morir arrollada aún no se le iba del rostro.

- ¡Lo siento…no te vi! ¡Dios, cruzaste la avenida como…!-

- ¡Fue divertido!- le respondió abanicándose- ¿verdad?-

Al principio pensó que Yun le hablaba a ella pero luego Serena entendió a quien iban dirigidas esas palabras. Su ánimo se estampó contra el suelo aún más profundamente, si eso era posible.

- No vuelvas a hacer eso otra vez ¿me oíste?- le espetó Lucio con la mirada de un asesino serial

Yun le ignoró.

- Me ha dado mucha sed ¿Hacia donde te diriges Serena?-

Sin poder despegar su mirada de Lucio, Serena contestó.

- Yo iba hacia mi casa…-

- ¿Sola y a esta hora?, es demasiado peligroso. Lucio la acompañaremos-

- ¿Acaso eso fue una orden?- pregunto con la voz filosa

Serena se sonrojó e intentó disculparse

- No es necesario, en serio gracias-

Yun se puso sus manos alrededor de la cintura viéndose tan desafiante como una niña de doce años frente a un gigante malhumorado.

- ¿Quieres a tu asistente de fotografía hoy en la noche? pues lo superas-

- Genial- masculló entre dientes reconociendo esa batalla como perdida- ¿en que dirección vives?-

De pronto Serena se vio envuelta en una situación que no había planeado y menos después de lo de hace un rato.

- Hacia allá pero…-

- Vamos. Tengo cosas que hacer-

Si le hubiera dicho estorbo en la cara habría sonado menos ofensivo. Serena se mordió la lengua para no contestarle solo porque Yun la tomó del brazo y la obligó a seguirle.

- Que increíble que nos hayamos topado justo esta noche Qué coincidencia ¿no?-

- mm- murmuró Serena no entendiendo mucho a que se refería

- Cuando te vi sentada en el paradero tuve la sensación de que eras tú. Tu cabello no tiene comparación-

Marca personal. Tal como lo había dicho Yaten.

- ¿Mi cabello?-

- Así es- le dijo Yun- es de un rubio precioso y largo, como el de rapunzel-

La princesa encerrada en el castillo. Genial.

- Pensaba en cortármelo un poco-

- ¡No por favor no lo hagas!- exclamó Yun casi insultada

No sabía porque de pronto sentía ganas de platicar con Yun y como Lucio figuraba prácticamente un metro más adelante no creía que estuviera oyendo y menos si se trataba de una trivial plática de chicas.

- Lo llevo así desde hace mucho, me siento un poco estancada en el tiempo con el así-

Yun alargó el cuello para analizarla mejor pero se quedó viéndola tanto tiempo que Serena comenzó a sentirse un tanto inquieta. Finalmente Yun volvió a tomarse de su brazo.

- Cambiar a veces hace bien. Renueva las energías y todo eso-

- ¿Lo dices en serio?-

- ¡Por supuesto!- exclamó tocándose su propio cabello- me corté el mío cuando…bueno ya sabes a lo que me refiero-

Su historia. La chica rebelde que estuvo a punto de morir si no es por Lucio.

- Ya…- murmuró Serena mirando justamente la espalda del chico, que se dio vuelta cuando oyó de que platicaban

- ¿Le contaste?-

Yun se encogió de hombros de forma natural

- Pues claro. Es mi amiga-

Lucio miró a Serena. Y esa sensación que había tenido semanas antes volvió, como si nunca se hubiera marchado. La sensación de que ante él estaba desnuda, con todas sus tragedias y pesares a la vista. Por favor deja de mirarme- rogó Serena.

- Serena prometió proteger tu identidad de chico malo ¡así que no la incomodes con tu mirada sicópata!- le gritó Yun algo enfadada

Lucio bufó y se volteó, comandando otra vez al grupo hacia la casa de Serena.

- Y dime Sere ¿qué haces tan tarde en la calle?-

Serena apretujó su regalo con fuerza.

- Me reuní con mis amigas. No las veía hacia un tiempo-

- Por lo de la suspensión de la escuela ¿verdad?-

Agachó la vista. Era mejor eso a la verdad.

- Si-

Yun asintió y continuaron caminando un par de cuadras más en silencio.

- ¿Puedo hacerte una pregunta? Si no quieres contestarla está bien-

El corazón de Serena se aceleró.

- ¿Estás enferma? ¿Hay algo que va mal?-

Quizás era por que Yun no formaba parte de su grupo de amigos y no tenía relación alguna con ellos o quizás su frustrada celebración de cumpleaños la había dejado más alterada de lo que pensaba, pero Serena sintió una necesidad irrefrenable de soltárselo todo con lujo de detalles.

- Algo así-

Yun no intentó consolarla ni señalarle que lo sentía mucho o que la comprendía. Solo permaneció ahí sin decir nada.

- Lo cierto es que cuando te vi en el paradero lucías muy asustada por eso me apresuré tanto en llegar a tí y ahora…creo que de no llevarte sujeta tan fuerte te caerías en un instante. Tienes pinta de estar a punto de desmayarte-

Lucio detuvo su caminar y se dirigió directamente hacia Serena. Cuando alguien cono él se acercaba inmediatamente deseos de retroceder se formaban en tu cabeza. Pero esta vez no parecía molesto sino más bien…preocupado.

- Hey- le dijo a Serena para que alzara la vista- ¿Alguien te hizo algo antes de que apareciéramos?-

Si tan solo lo supiera…Lucio y su complejo de salvador podrían haber llegado tres días antes. Realmente lo habría apreciado.

- No…solo corrí antes de llegar al paradero. Eso me cansó-

Él asintió no muy convencido de esa respuesta. Miró hacia la bolsa que cargaba Serena.

- ¿Te ayudo con eso?-

Serena asintió y se la pasó. Sin querer Lucio dejó a la vista el contenido de la bolsa. No hizo nada para ocultar su sorpresa

- ¿Es tuya?-

Serena volvió a sentir. Parecía recién operada de una lobotomía. Yun se acercó para ver de qué hablaban

- ¡Cielos!- gritó con demasiada júbilo- ¡Es una cámara fotográfica y de última generación! Dicen que la resolución es genial. Estoy ahorrando para comprarme una ¿Cómo la conseguiste?-

Serena quedó sorprendida de que Yun pudiera identificar la cámara solo con verla y que además sus amigas se hubieran molestado en obsequiarle algo tan costoso

- Me la acaban de obsequiar-

- ¡Vaya! Quiero tener personas que me regalen cosas así ¡igual que tú Sere!-

Serena se sonrojó cuando notó que Lucio sonreía ante ese comentario.

- Me la regalaron mis amigas de la escuela…por mi cumpleaños-

La boca de Yun se abrió prácticamente el doble de su tamaño y se colgó del cuello de Serena con una efusividad que francamente la desorientaba.

- ¡Por qué no me lo dijiste antes! ¡Dios que desconsiderada soy!-

- No lo sabías así que…-

Serena no quería armar un escándalo de esto. No tenía ganas de celebrar ni de nada que se relacionara a la palabra "cumpleaños".

- No hay excusa, tengo que hallar la solución a esto-

Yun comenzó a pasearse de un lugar a otro Si se le ocurría armar una fiesta Serena se saldría de su piel.

- ¡Ya se!-

Al oír eso Serena comenzó a temblar.

- ¿Tienes que regresar a casa muy pronto?-

Lo pensó un momento. Quería volver a casa, meterse a la cama y que las horas transcurrieran para así pasar del treinta de junio de una buena vez, además quería ver nacer a su Datura. Pero si regresaba tan pronto sus padres se preocuparían y estaba cansada de verlos así por su causa.

- No realmente- respondió al fin

Entonces Yun tomó del brazo a Serena y a Lucio y los arrastró a su singular paso.

- ¡Tengo el obsequio perfecto para ti Sere! Lucio y yo te daremos tus primeras clases de fotografía-

- ¿Lo haremos?- preguntó Lucio en su habitual tono

- ¡Claro que sí!- exclamó con igual gracia- y al final de la noche Serena estará lista para fotografiar el gran evento-

Serena le miró con interés

- ¿Gran evento?-

Yun sonrió rebosante a pesar de que Lucio le miraba con abierto hastío.

- Estrenarás tu cámara en la mejor de las ocasiones y capturarás uno de los instantes más lindos que se puedan ver. Tu primera foto será a un eclipse de Luna-


A Setsuna el universo jamás le había parecido un lugar tan extenso como en esos momentos. Tenía la sensación de llevar años intentando encontrar el camino hacia casa pero cada vez que creía haberlo hallado sus esperanzas le rebotaban en la cara.

Ya no era capaz de calcular cuanto tiempo podría mantenerse a ese ritmo o si lograría resistir esa tediosa marcha.

Ahí en la inmensidad, en el punto de nacimiento de todas las cosas los minutos no parecían tener fin y Setsuna estaba llegando a la dolorosa conclusión que no conseguiría llegar a la tierra sin que vidas humanas se perdieran en el intertanto.

El cristal del planeta Plutón ya casi no tenía energía así que había dejado a su cuerpo ser llevado por la fuerza gravitatoria pues si tenía la más mínima oportunidad de encontrar su hogar aún quedaría la parte más difícil. Lograr descender con vida.

Tenía frío y había tantas estrellas, cometas y cuerpos celestes a su alrededor que la luz que proyectaban era enceguecedora y a ratos le daba la sensación de que el universo en realidad era de color blanco y no negro como desde tiempos antiguos lo habían representado.

Había logrado escapar pero no se sentía a salvo y el miedo a ser sorprendida a cualquier minuto le había impedido descansar, respirar en paz e incluso cerrar los ojos.

Pensar en el destino de Haruka y Michiru se había hecho una constante. Dejarlas atrás no había sido su elección sino la de ellas pero el cariño y el lazo que las había mantenido unidas en esta vida y en la anterior no se rompería así de fácil. Las encontraría, ningún lugar del universo era demasiado grande para hallarlas. Las salvaría y las llevaría a la tierra aunque tuviera que recorrer el mismo camino una y otra vez.

A esas alturas su vida no importaba tanto pero la vida de las personas de la tierra especialmente la de Hotaru, dependía de que tan resistente era. Para llegar a tiempo y avisarle a la Princesa que Alphonse aún estaba con vida, que tenía en su poder uno de los anillos y que vendría por ella.

A lo lejos Setsuna divisó una luz un poco más potente que las estrellas. No podía estar equivocada. Ese punto azul tan lejano tenía que ser la tierra.

Finalmente había encontrado el camino a casa.


La mayoría de las personas no cree mucho en las coincidencias sino más bien en las causalidades: Una serie de acontecimientos que parecen coincidir extraordinariamente sin que uno lo comprenda.

A Serena podían decirle que estar de cumpleaños exactamente la noche de un eclipse lunar podía tratarse de una causalidad.

Que la Princesa de la Luna esté de cumpleaños justamente el día de un eclipse lunar sonaba más a coincidencia.

Pero que sus amigas le hubieran regalado una cámara fotográfica y que, de todas las miles de personas que transitaban a esa hora por la calle se encontrara exactamente con Yun y Lucio, quienes subirían una colina para captar el eclipse lunar, el que se vería la misma noche de su cumpleaños, el de Serena Tsukino la Princesa del Reino Lunar…a ella le parecía más bien intervención del destino.

De alguna manera el destino había conjurado ese encuentro.

Y el que intentara rebatírselo pues que le explicara como había terminado sentada en la hierba maniobrando su cámara fotográfica bajo las instrucciones de Lucio.

Contrariamente a lo que Serena hubiera pensado, Lucio resultó ser un muy buen profesor. Le explicó paso a paso como encender la cámara, enfocar la lente, ajustar la luminosidad, el zoom y finalmente a disparar el flash, sin volverse odioso ni una sola vez. Era evidente que la fotografía era su gran pasión y no importaba a quien le estuviera enseñando.

La cámara era pesada y cada cierto tiempo los brazos se le cansaban así que esos momentos Serena los ocupaba para revisar sus primeras tomas, las cuales eran desastrosas. Mal enfocadas, oscuras, con demasiado zoom que las hacía verse distorsionadas… suspiró desanimada.

- Muéstramelas- le inquirió Lucio

Serena estiró el brazo para que él alcanzara la cámara. De pie, Lucio analizó cada fotografía con detenimiento.

- Creo que ya sé cual es el problema-

Se agachó para indicarle a Serena.

- Enfocas mal la lente porque mueves demasiado la cámara-

Serena recibió la cámara de las manos de Lucio.

- Es pesada no puedo mantenerla firme mucho tiempo-

- Te acostumbrarás a su peso- le respondió el poniéndose nuevamente de pie- luego todas las demás cámaras te parecerán distintas y solo la tuya tendrá el peso adecuado. En el intertanto ejercita esos brazos. Son escuálidos-

Yun, que estaba preparando el trípode a algunos metros de distancia miró hacia Serena, quien parecía contrariada.

- Lo siento Sere, pero en este caso Lucio está en lo cierto. Te ves débil-

Una vez instalado el trípode Yun se limpió las manos en el pantalón y caminó para reunirse con Serena y Lucio. Se sentó, se envolvió en una manta y se tumbó sobre la hierba con la vista pegada al cielo. A pesar de estar en pleno invierno no había ninguna nube que obstaculizara la clara visión del firmamento.

- ¿No les parece mágico? Las noches de eclipse tienen ese toque de ensueño, como si hicieran aún más bello el entorno. Incluso es algo romántico…la tierra interponiéndose entre el sol y la luna. Legendario-

Serena abrazó sus piernas y las atrajo a su pecho. Más que nunca sintió el peso del universo recargándose en sus hombros. El peso del pasado, de su historia…

- ¿Sabían que en la cultura egipcia tenían la creencia que la Luna era atacada y devorada durante los eclipses? Cuando reaparecía ya no era la misma. Era una reencarnación de la Luna-

Atacada y devorada. Así era exactamente como se sentía Serena. Como si las sombras y los demonios que se desataban en las noches de eclipse hubieran caído sobre ella incluso antes de que éste se produjera. Hace tres días que estaba viviendo su propio eclipse ¿Acaso- como la Luna- tenía que dejarse engullir por las tinieblas para poder renacer?

Serena intentó por todos los medios recomponer su rostro desencajado y volverse a meter en el letargo en el que entorpecidamente había vivido todos esos días pero que una vez más se rompía tan fácilmente cuando recordaba la razón de su adormecimiento.

Tenía que renacer pero no sabía como. Por una sola noche sé una Datura…

- Seiya estuvo con otra chica-

Las palabras se deslizaron de su boca, líquidas. Yun y Lucio la observaron impávidos mientras la rubia daba un vistazo a las estrellas con una nostalgia incomprensible para quienes le oían con atención.

- Ya no puede amarme y yo no puedo amarlo después de esto-

De pronto la mente de Serena logró encontrar aquellas palabras que tan esquivamente se habían ocultado tras el dolor. La manera en la que se sentía…al fin lo comprendía. Apoyó la barbilla en sus rodillas.

- Creo que…en ese instante morí un poco y ahora…aguardo a que mi eclipse termine de una vez, para renacer. Solo que no se si cuando lo haga seré la misma de antes-

Miró a Yun, a quien la capacidad de respuesta le había sido arrebatada.

- Así que quizás tengas razón y sí sea una noche mágica. Quizás estaba escrito que ocurriera justamente en esta fecha, en la que una parte de mi vida termina y un nuevo año para mí comienza-

Cuando Serena terminó de hablar se percató que Yun parecía preocupada, confundida, adolorida, como si ese tipo de emociones no encajaran en su pecho, como si fueran desconocidas para ella. Finalmente suspiró.

- Carajo-

Una sonrisa honesta- la primera en días- se deslizó por los labios de Serena.

- Dime al menos que lo golpeaste y que no te quebraste frente a él-

Antes de responder, Serena acomodó su cabello tras la oreja.

- Digamos que un poco de ambas-

- Bien hecho- le dijo Yun con el seño fruncido- Primero que me coman los gusanos antes que te haya visto hundirte por él-

Yun bufó y se cruzó de brazos tan enojada como podía permitírselo. Serena se liberó de su agarre y pudo estirar las piernas, las que estaban ya agarrotadas.

- Una mujer siempre tiene que actuar con dignidad- dijo Yun con seriedad- Soltar unas lágrimas es aceptable y quebrarse un poco también después de todo eres humana, pero jamás permitas que vea lo desdichada que eres por su causa. No se trata de mentir sino de arrancar de sus garras lo poco que dejó de ti. Al menos es algo y si vas a renacer…puedes partir de eso-

¿Podía ser que Yun estuviera dándole la primera pieza de su propia reconstrucción? ¿Acaso haber permanecido firme ante…él había sido la mejor opción? ¿Con ese acto Serena había salvado algo de su amor propio, de su renacer?

Era raro ver a Yun en esa faceta. Chasqueó un par de veces su lengua, como si estuviera teniendo un pensamiento muy serio.

- ¿Sabes? Son estas cosas las que me hacen pensar que los hombres no lograron evolucionar de monos, sino que siguen en ese estado… de primates básicos, con cola y todo-

Una risa casi tan melodiosa como la que Serena siempre tenía, brotó de su pecho. Por eso es que hablar con Yun del tema se sentía bien. Serena finalmente se sintió con un poco de valor para mirar hacia el lado en el que se encontraba Lucio. Había sentido su mirada sobre el rostro incluso después de que hubiera concluido de hablar. Aún con los lentes de contactos que ocultaban la verdadera intensidad de sus ojos, la energía que había en ellos era opresora.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?-

Era como hubiera estado aguardando a que Serena se viera un poco más relajada para así decidirse a hablar. Asintió un tanto temerosa.

- Cuándo él te dijo que había estado con otra chica ¿Qué quiso decir? ¿Ellos hablaron? ¿Bailaron? ¿Se besaron? ¿Hicieron el amor?-

La mano de Yun voló directamente hacia el brazo de Lucio, golpeándolo violentamente sin reparos en como él pudiera reaccionar.

- ¡Demonios Lucio! ¡Por favor podrías por esta vez comportarte como un chico medianamente gentil! discúlpalo Serena- murmuró apenada

Sin despegar la mirada del rostro de Serena, Lucio habló.

- No contestes si no quieres, lo comprenderé, pero recuerda que fui incluido en esta conversación sin que me consultaran… en fin mi punto es ¿Qué quiso decir?-

Con aquel tono de voz carente de toda variación daba la impresión de que estaba relatando el informe meteorológico y no haciendo una pregunta tan personal. Serena no podía acostumbrarse a la forma descarnada que tenía Lucio de comportarse y a la vez…sus ojos expresaban algo totalmente diferente a sus palabras. Había un punto al cual le interesaba llegar y que Serena también quería conocer.

- Dijo- respondió Serena sin romper el contacto visual- dijo que "no era lo que yo pensaba"-

Con solo recordar el diálogo la garganta se le cerraba. Los ojos de Lucio se entrecerraron.

- O sea entre ellos no sucedió nada ¿Le crees?-

- No lo sé…- respondió Serena pero luego cerró los ojos, casi lamentándose de que su corazón aún mantuviera su fe en él. Era tan tonta…- Si-

Algo en esa respuesta llamó la atención de Lucio. Fue casi imperceptible pero sus ojos parecieron por un instante… suaves.

- Entonces no se qué quiso decir, pero no creo que haya habido engaño-

¿Qué intentaba hacer Lucio con todo esto? ¿Estaba defendiéndole? ¿Intentaba ser amable o le era imposible desprenderse de su hostilidad?

- No se de que hablas- confesó Yun claramente indignada- ¡Por supuesto que sí hubo engaño, traicionó su confianza! Pasó la noche con otra mujer mientras Serena bordaba sus nombres y dibujaba corazones-

¿Bordar, dibujar corazones? ¿Tenía el rostro de una niña que hacía esas cosas?

- El tema es…- volviendo a prestar atención a Lucio- los hombres solo reconocemos un tipo de engaño. El chico podría haber pasado toda la noche pegado a esa mujer, babeando sobre ella, comiéndosela con la mirada pero mientras no la haya tocado y la ropa no haya volado…no hay engaño. A mí me parece que solo necesitaba una excusa para comenzar a hablar contigo-

Su vida amorosa se había convertido en un debate público. Serena podía decir sin lugar a dudas que había tocado fondo. Yun parecía haber sido golpeada en el estómago con un palo de golf. Tenía casi peor semblante que Serena.

- Increíble Lucio…eso ha sido lo más cavernícola e insensible que te he escuchado decir desde que te conozco. Estoy impactada-

Él se hundió de hombros y agachó la cabeza.

- Es retrógrado y sí, es insultante pero a lo que voy es… la chica no fue la razón por la cual él actuó así-

Buscó otra vez la mirada de Serena. Desnuda, se sentía desnuda cuando la escudriñaba así.

-¿Lo entiendes verdad?-

¿Qué era esto? ¿Qué significaba? ¿De alguna manera este era un intento algo retorcido y poco elaborado de Lucio para hacerla sentir mejor?

Fue tal su impresión que Serena fue incapaz de responder. Lucio tomó un trébol de los muchos que poblaban la hierba en donde estaban sentados y lo hizo girar una y otra vez entre sus dedos.

- No se qué problemas haya habido entre ustedes, no los conozco y honestamente no me habría involucrado en el tema si hubiera podido evitarlo pero esta es la cuestión. No creo que la respuesta la encuentres en esa mujer. Si quieres averiguar que pasó probablemente tendrás que escarbar mucho más atrás y si no, manda el asunto al demonio pero cortarte el cabello, cambiar tu aspecto y obsesionarte con esa chica no es la solución-

Algo en el interior de Serena volvió a ocupar su lugar. Una especie de paz que no había logrado obtener ni con Yaten, ni con sus amigas, ni con ella misma. Lo que Lucio le estaba diciendo no era algo bueno, es más la hacía la única responsable de que las cosas hubieran terminado así de mal. Y sin embargo eso le había traído calma. Al menos era un lugar por donde comenzar a entender cuando y porque motivo ya no estaban juntos. La esperanza de que las millones de preguntas que se había estado formulando durante esos días tuvieran alguna respuesta, resurgió punzantemente.

El héroe. Esto es a lo que Yun se había referido cuando le platicó de Lucio. Seguramente había estado escuchando cuando le comentó a Yun su idea de cambiar y lo relacionó con… Serena ocultó una sonrisa.

Las personas no son lo que parecen había pensado aquella vez en el cuarto de fotografía. Nuevamente Lucio hacía añicos la imagen que prácticamente forzaba a las personas a tener de él y le reemplazaba por una que le hacía cuestionarse muchas cosas.

- Mi punto es- Serena se le acercó- él ya había tomado la decisión, la chica fue solo un pretexto. El engaño no fue la razón del término-

Yun tuvo que estirar el cuello para poder enterarse que era tan fascinante para que ninguno de los dos despegara la vista del otro. Estaban locos. Lucio era un cavernícola y Serena una insulsa por soportarlo.

- ¿Y se supone que eso la tiene que tranquilizar?-

Una misteriosa sonrisa de Lucio la dejó aún más perpleja.

- No lo sé ¿te tranquiliza?- le preguntó a Serena

Sin poderse creer lo que estaba ocurriendo, Yun alzó las manos en señal de rendición, dejó la manta en el suelo y se puso de pie.

- Iré a hacer algunas tomas antes que el eclipse comience. Ustedes necesitan terapia con urgencia-

Ya viéndose solos Serena se vio en la necesidad de mantener sus manos ocupadas así que tomó la manta que Yun había dejado y la dobló con cuidado.

- Gracias- dijo sin levantar la cabeza

- No lo agradezcas- respondió Lucio de inmediato- la otra chica no es la responsable pero alguien más si lo es-

No hubo necesidad de que señalara en su dirección.

-Probablemente los motivos hayan estado frente a ti durante mucho tiempo y no fuiste capaz de verlos-

Ouch. Lucio sí que sabía como llevar la honestidad a nuevos niveles.

- Aunque si él tuvo que utilizar el rollo de "estuve con otra chica" para armarse de valor y decirte lo que iba mal… la torpeza fue mutua-

Serena gimió y dejó la manta a sus pies.

- Quizás deberíamos…-

- ¿Terminar la plática? Por fin, pensé que tendríamos que hablar de esto toda la noche y me perdería el eclipse-

El alivio en el rostro de Lucio fue casi cómico. El estómago de Serena se tensó al sentir que un momento significativo se acercaba.

- ¡Chicos ya es hora!- gritó Yun invitándoles a unírsele

Tanto Lucio como Serena caminaron en su dirección.

- ¿No necesitaremos protegernos los ojos?-

Con la cámara enfocando hacia el cielo Yun comprobó si estaba en la posición correcta.

- No. Este es un eclipse de luna llena, podremos verlo sin problemas. En el noticiario dijeron que comenzaría a las diez con quince minutos. Faltan tres minutos-

Serena tomó entre sus manos su cámara y se la colgó al cuello, a ver si con eso aliviaba un poco el peso. Le levantó hacia el cielo e hizo varios ensayos.

Le parecía bastante extraño que ellos fueran los únicos presentes ahí, lo que tornaba la atmósfera mucho más atrayente.

Con cada minuto que transcurría, con cada segundo menos para el momento del eclipse corrientes eléctricas atravesaban cada una de las terminaciones nerviosas de Serena, haciendo que pequeños temblores la sacudieran.

No podía entender como Yun y Lucio no lo sentían, como el ambiente se llenaba de estática. Incluso había visto diminutas chispas revoloteando en el aire, brotando de la hierba, colgándose de las ramas de los árboles y elevándose al cielo en donde llegaban a confundirse con las estrellas. Era impresionante y mágico. Como había dicho Yun.

- ¡Ahí está!- gritó Yun indicando hacia la Luna- ha comenzado-

Los tres alzaron la vista al mismo tiempo, cuando la Luna paulatinamente fue ensombreciéndose. Al principio solo fue una pequeñísima parte de su contorno pero fue suficiente para notar que sí había dado inicio.

Serena enfocó la lente y capturó ese instante. Lo demás fue solo dejarse impregnar con todas las fases del eclipse.

Era como si cada rayo de luz que las sombras robaban a la Luna fueran cayendo directamente sobre Serena, iluminándola con su verdad, revelándole misterios, pasajes ocultos y escondrijos de su propio ser de las que hasta ese instante no había tenido conciencia o no sabía que existían. La Luna estaba siendo devorada y Serena alimentada con la más pura de las energías.

- Es hermoso…- susurró Yun demasiado abstraída con el espectáculo como para notar lo que estaba sucediendo justo a su lado.

Cuando la Luna estaba a punto de ser cubierta en toda su expresión Serena se vio a sí misma caminando por un puente hacia un nuevo lugar, sin retorno.

La puerta por la que había entrado ese abismal dolor se había cerrado tras ella, con llave. Ya no podía regresar. Ese dolor que apenas la dejaba mantenerse en pie ya no regresaría, no con toda la fuerza que la misma Serena le había permitido reunir. Vio al dolor estremecerse y retroceder ante los rayos de la Luna. Lo había dominado. Podía luchar con él.

El dolor había sido diezmado y Serena había sido devorada por las sombras por una última vez y ahora, tal como lo hacía la Luna, aguardaba a que se le permitiera reaparecer. Cerró los ojos y bajó la cámara, mientras en su piel millones de destellos aguardaban a ser absorbidos uno a uno; pedazos de su corazón limpios, nutridos y devueltos al lugar al cual pertenecían. Hechizada por lo que estaba experimentando, vio los rayos de la Luna encontrar el camino a casa, hacia ella y cuando la oscuridad al final la liberó, la transformación estaba hecha. Una nueva Luna había emergido imponente en el cielo y una nueva Serena se alzaba en la tierra.

- Eso ha sido estupendo. Tengo las fotografías que quería- dijo Yun al cabo de varios minutos, revisando todas las que había captado

- Como te fue a ti Sere…-

Serena abrió los ojos y pestañeó repetidas veces, aún cegada por las chispas que continuaban cayendo sobre ella.

- ¡Santa madre de Dios!- gritó Yun dejando caer su cámara al suelo

Lucio frunció el seño y ambos se acercaron a la rubia.

- ¡Serena estás…estás resplandeciendo!-

*****SyS*****

Buenas buenassss queridisim s lectores! me he esforzado muchísimo y he logrado terminar este capítulo antes de lo que tenía pensado para deleite de ustedes (espero) y mio! Nuevamente me ha salido largo pero a estas alturas de la historia, con tantos arcos argumentales se me hace dificilísimo hacer los capitulos más cortos así que para el que le gustan así de extensos ehh! y para aquellos que no, pues los invito a leerlo por partes, asi no se les hace tan tedioso :)! Antes de comentar el capitulo quiero anunciar que ya hemos superado los 500 review! eso me tiene asombrada y muy honrada. Les agradezco a todos aquellos que han echo eso posible, que mi historis se masifique y que cada día más y más la consideren parte de su lectura! :)

Ahora entrando de lleno al capitulo, debo decir que, en mi opinión personal este es uno de los más emotivos que me ha tocado redactar, principalmente lo que dice relación a Serena. La manera en la que ella reaccionó y los días que le continuaron, !wow! los vivi como propios.

Primero nos encontramos con el instante mismo en el que Sere se quiebra, ese momento en el que Darien la encuentra y muestra lo mucho que le afecta verle así..ahora el que diga que Darien no siente amor hacia Serena pues que me desmuestre lo contrario! xD y eso que yo escribo una historia Sere-Seiya! jajaj

Despues uno de mis momentos favoritos es la platica entre Sere y Yaten. me encanta retratar esa relación, es tan pura y verdadera. La verdad es que como he construído al personaje de Yaten se ha vuelto mi hombre favorito en la historia, todo lo hace por alguna razón y esa razón siempre será la felicidad de Serena ante todo. Eso lo llevó incluso a perder a su hermano. Ahora La pregunta que se hizo Serena acerca de si se había equivocado de hermano Kou ¿Que creen? ¿Será parte de su dolor o Serena realmente se está planteando esa interrogante?

Después tenemos a Seiya. Hablar de Serena y esa leyenda en la que había basado su regalo me hace recordar por que le amamos tanto, a pesar de que no se ha comportado de la mejor forma. Y como se veía venir Kara se ha convertido en su confidente ¿Se convertirá también en algo más?

Thomas y Mina son puro amor ¿Le creen a Mina? ¿Yaten había influído en su desición de ser la novia de Thomas? Ella dijo que no, aunque algo camuflado. Dudas, dudas...

La pobre de Rei, francamente es un personaje bastante perjudicado en mi historia ¿Creen, como dijo Lita que al final su lucha tendrá buen puerto?

Sura y ese sueño tan extraño ¿Cual habrá sido el secreto que vio la Princesa Kakkyu siendo tan pequeñas?

Taiki y Amy son tan considerados pero algo sosos ¿El empujoncito que intentó darles Yaten rendirá frutos?

Setsuna ha encontrado el camino hacia la tierra ¿Que noticias comunicará?

Y por último y no menos importante, la celebración del cumpleaños de Serena y en lo que derivó. La imposibilidad que tiene Serena de permanecer con sus cercanos ¿la unirá a este otro grupo de amigos? porque Yun y Lucio han llegado para quedarse y vaya de que forma! Debo reconocer que Yun me gusta mucho, es auténtica y es como un aire fresco en la vida de Serena. Y luego la plática que mantuvo con Lucio, la manera en que él se comporta confunde mucho a Serena y ya no sabe que pensar de él ¿Provocará esto que Serena pase demasiado tiempo en tratar de comprenderlo? !Y Dios vaya término! El eclipse trajo consigo no solo un renacer en Serena sino que también la expuso ante Yun y Lucio ¿Como reaccionarán ante eso? ¿Como saldrá Serena dde ee embrollo?

Uff mil cosas que analizar! y que ver el proximo capitulo. Les envio un beso a todoss aquellos que tienen la paciencia y consideración de leer mi historia y además dejarme su opinion! me encanta leer que les parece, siempre lo digo pero lo cierto es que son la inspiración y la razón por la que escribo!

Ahora me despediré esperando con ansias saber que opinan de este capitulo así que besoss a todossss y nos leemos pronto! :) Ahora mensajitos especiales:

PupeHz: Ola nueva amiga! bienvenida a mi historia y gracias por seguirla desde hace tanto tiempo. TU review me impactó. No leiste el capitulo! solo por el nerviosismo de saber que pasará entre Sere y Seiya. Lamentablemente no te tengo buenas noticias xD pero espero con ansias saber tu reacción al enterarte de como terminó. Un beso y escribeme para saber!

Leuke:Ola amiga! lo leiste dos veces wow! gracias por el tiempo invertido en mi historia! Pues si te sorprendió la reacción de Darien me gustaría que me dijeras que te pareció luego de leer como temrinó todo! Gracias por elogiar mi historia. Te envio un beso y espero leeerte

U. Raggie : hOLA AMIGA me enctanto tu review, como ya sabrás soy aficionada de leer y escribir cosas extensas xD. Tu presentmiento con Sura no es tan errado como crees. Y para que vayas pensando en más teorías, La Reina Serenity tendrá un parte fundamental en la historia cuando aprovechando cierta ocasión, platique con Sura. Con respecto a los hermanos Kou; estoy en esa constante duda, me identifico con ambos, los entiendo a ambos y me cuesta encontrar quien tiene la razón. Con respecto a la charla Sere-Seiya concuerdo contigo. Serena ha obrado mal, el problema es que antes de la plática con Lucio no lo había contempldo como opción. Solo ahora se percató que la respuesta la tiene ella. Espero que Thomas y Darien se lleven otro trocito de tu corazón con las actitudes de este capitulo xD! Te envio un beso desde aquí y espero tu review para seguir comentando byeee!

Tudulceesperanza: Olaaa amiga! A ver veamos. Lo que intentó hacer Yaten más que una lección de sinceridad fue enrostrarles a todos que cada uno tiene sus propios dilemas pero que la mayoría del tiempo los ignorar,ocultan o dejan de lado para intentar solucionar la relación de Sere y Seiya cuando es claro que su intervención o abstracción del tema no hizo la diferencia. Con respecto a Rei, ella sabe lo que se merece y en este capitulo deja claro que no está dispuesta a conformarse con ese medio amor. es todoo o relación a Seiya es dificil no entenderlo, creo que cualquiera en su posición habría tomado la misma desición; una cosa es amar y otra mendigar amor. Y con respecto a Serena no creo que sea bipolar, sino que simplemente había creído durante todo ese tiempo que con su actitud protegía a Seiya cuando jamás se tomó el tiempo de preguntarle a Seiya si quería ser protegido. finalmente terminó Haciéndole más daño. EN relación a Yaten-Mina-Thomas. Odiarás este capitulo xD Por el momento Mina y Thomas son los que tienen la relación más estable de la historia, pero Yaten siempre encuentra la manera de colarse en su felicidad. Pienso que el dolor que siente Mina no está enterrado, solo está dormido. Espero que te guste este nuevo capitulo y nos podamos leer para sguir comentando la historia. Te envio un gran abrazo. Byeee

princessnerak: Holaa amiga! Sabia que te gustaría la reacción de Seiya! Creo que más que cansarse, Seiya perdió la fe en su amor y desea desesperadamente volver a encantarse, el problema está en que Serena, actuando así no lo está haciendo. No creo que Serena se haga la víctima; Serena está convencida de que es la víctima de la historia y en cierto punto creo que es porque su entorno siempre la ha tratado como tal. Es como lo que le dijo Seiya a Yaten "todos se centran en como se sentirá Serena pero nadie nunca se preguntó como me sentí yo". Lucio ha sido el único que le ha dicho a Serena "Hey tu también eres tan responsable como Seiya" y por esa imsma razón, por su honestidad y objetividad, Serena comenzará a valorar cada vez mas su compañía. Espero que ete capitulo tb te genere varias interrogantes y que me escribas para compartirlas! te envio un besoo yn nos leeemos!

are: Hola! subi rapidlo el capitulo! ijiji espero te guste y no colapses antes de decirme que te parecio! jaja saludos!

dani: Hola dani gracias por tu comentario wow! me alegro mucho! espero este capitulo sea de tu agrado saludos!

Princesa Luna de Kou: amiga mia te extraño mucho por estos lados! espero que puedas leer este capitulo y no importa que me escribas tan en extenso! con que des señales de vida me conformo! un beso enorme para ti! ;)

EstrellaDeLaSoledad: Hola amiga! que frase que has escrito! creo que refleja con exactitud lo que los protagonistas de la historia estan viviendo! espero que este capitulo te deje una reflexión tan buena como la anterior! Un besooo

TsukihimePrincess: Hola amiga! por el momento no te puedo revelar tantas cosas xD pero si te puedo decir que Seiya y Serena volverán a hablar, aunque no te puedo asegurar en que terminos. Con respecto a las Outers si, están prisioneeras de Alphonse y si las mantiene ahí, es porque planea algo con ellas! Te envio un beso desde la distancia!

Fall93:Hola! yo tb! he quedado wow! con algunas partes a veces las leo y digo: creo que me he pasado pero si me impactan a mi que soy quien la escribo, quieere decir que tineen que producir algo, aunque sea pequeño en los demas! te envio un abrazo y nos leemos

Meryl88: Amiga! Team Sere-sEIYA hasta la muerte! lo sé pero ¿sabes? me pasa lo mismo que a ti. Leo a Darien y tambien quedo sin palabras. Creo que con este capitulo tb te haré llorar xD asi que perdón de antemano y puedes golpearme a través de aquí en el siguiente cap! ajaja un beso y nos leeemos

Cleilis: Hola amiga!No maldigas a Seiya! el tb lo está pasando mal :(. Con respecto a Serena gracias! me gusta mucho que valores su evolución se supone que si escribes una historia la protagonista tiene que tener algún tipo de transformación de ser así, la historia no podría girar entorno a ella. Y con respecto a Darien que pilar fundamental es para Serena! Aun por sobre el dolor, tiene la capacidad de hacerlo a un lado y sostenerla. Si ese no es un gran amor ¿Que es? Con respecto a Sura ella es importante y como le decía a otra lectora anteriormente, la plática que mantendrá con la Reina Serenity nos revelará un trozo fundamental de su vida. Te doy las gracias por tu review y tu mensaje personal, me halagan y me motivan a esforzarme con cada capitulo. Cualquier duda que tengas solo pregunta :) te envio un abrazo desde la distancia y nos leemos pronto

Miriamelle: Mi queridísima amiga. Espero que estés muy bien y como verás, ya volví yo con un capitulo larguisimo! Una vez más agradezco tus palabras y especialmente si vienen de tí, una de mis lectoras presentes del capítulo 1 hasta ahora. Eso se valora como no tienes idea! Concuerdo contigo en lo referente a Seiya, y de hecho fue lo mismo que pensé antes de publicar el capitulo anterior; si unía a Seiya con Kara, todo lo que he construido a su alrededor no tendría sentido. Perdería su esencia. Con respecto a la reacción de Serena creo que ella reaccionó así por que francamente no se esperaba algo así. simplemente no lo vio venir, creía que todo estaba bien, lo que nos hace entender que en cierta forma lo que Seiya le enrostró no estaba tan lejos de la realidad. Ella dejó de verlo y Seiya se cansó de ser invisible. Ahora si se desmorona...claramente lo vemos plasmado en este capítulo, Serna ya no será la misma después de esto. Seiya mató algo de ella con su partida y ahora tendrá que comenzar a vivir sin esa parte o bien rellenarla con algo o alguien más. Y con relación a Sura es un encanto de personaje es tan dulce! y como le decía a otras lectoras, la plática que mantendrá con la Reina Serenity nos revelará algo más de su importancia. Y por último, las outers están prisioneras de Alphonse y si no acabó con ellas es porque planea hacer algo con sus vidas. Bueno. como siempre un gusto leeerte y espero encontrarte para el siguiente cap! Un enorme abrazo para tí amiga!

Conni:Hola amiga! interesante opinión! Creo que ese personaje al cual te refieres bien podría ser Lucio. Pero quizás más que sostenerse en él Serena pueda encontrar quizás algo más que eso no lo se! Espero que leas este nuevo capitulo y luego me lo comentas. Abrazoss

Skidzeez: Hola amiga gracias por tu halago! Espero leas este capitulo y me digas que tal te parece. Saludos!

stelarlove: Hola amiga! gracias por leer mi historia! Mira, yo creo que Serena más que ser egoísta tiene una visión de las cosas que su entorno también le ha ayudado a construir. Ella realmente se siente mal y realmente sufre pero no es la única que sufre. Sus amigas están con ella, la contienen pero tampoco se atreven a decirle "tambien te equivocaste" por respeto a su fragilidad, la que por cierto ella misma ha criticado constantente. Lucio, un personaje nuevo y que no sabe como de sencible es Serena le dijo las cosas tal cual él las veía y Serena no se derrumbó. Tal vez lo que le hace falta a Serena es justamente eso. Espero leeerte en el siguiente capitulo! Saludos

andrea: Hola amiga! te tengo malas noticias por el momento! pero esta historia da muchas vueltas así que veremos que depara el siguiente capitulo Saludoss