Capítulo 49. Con el cambio de la Luna.

Verle cambiar, había significado verle morir (Anne Rice)

Al principio Serena pensó que se trataba de un comentario figurativo. Que estuviera resplandeciendo…como lo hacía una persona cuando se lucía bella, feliz o recuperada, así como ella se sentía. Pero a medida que seguía la dirección de esos dos pares de ojos se fue dando cuenta que la situación iba más allá de un comentario acerca de su recobrado espíritu.

Sus manos…parecían cubiertas por infinitas chispas de color blanco que refulgían en la oscuridad de la noche como luciérnagas, creando el contraste perfecto ¿Le estaba sucediendo eso en todo el cuerpo?

Serena se llevó las manos al cuello para ver si su piel se sentía diferente. Al tacto no detectaba ninguna diferencia sustancial. Se tocó el rostro; las mejillas, la frente, los labios…todo se percibía igual. Algo más tibia tal vez y un poco más tersa… ¡Demonios entonces sí habían diferencias! La respiración se le entrecortó y comenzó a temer que ese fuera el inicio de algo muy malo. Quizás la devastación de la Luna era eso…un cambio de piel o algo así. ¡La piel se le saldría de los huesos, literalmente! ¡O como una serpiente! ¿Se transformaría en un reptil?

Miró a Yun y Lucio quienes apenas pestañeaban, como si el espectáculo fuera mucho mejor que el que habían visto minutos antes. Y más extraño también.

- Yo…no lo sé- contestó Serena con honestidad y con temor evidente en el timbre de su voz

Como la cámara de Yun había caído al suelo intentó tomar entre sus manos la de Lucio, pero el brazo del chico fue más rápido y la detuvo.

- ¡Solo quiero enseñarle lo que le está sucediendo!- exclamó eufórica

Lucio estudió la expresión de Serena y la manera en que se miraba una y otra vez las manos, como si jamás las hubiera visto realmente hasta ahora.

- Creo que ni ella sabe que sucede-

Serena miró a Lucio. Era la segunda vez que la observaba en una inexplicable situación que involucraba resplandores incandescentes brotando de su cuerpo. ¡Oh diablos! el cuento de la linterna esta vez no serviría.

A medida que la Luna volvía a la normalidad también lo hacía la piel de Serena, de todas formas escondió las manos dentro de su abrigo para desviar algo de atención y para cuando el efecto acabó totalmente había vuelto a lucir su habitual aspecto.

En menos de dos pasos Yun ya estaba frente a Serena. La tomó de los hombros agitándola

- ¡Qué fue eso!-

Serena lucía confundida. No podía explicar lo ocurrido. Ni nada que tuviera relación con el lado que ellos no tenían permitido averiguar.

- La luz de la Luna…- comenzó a decir algo dudosa de sus propias palabras- solo…-

Tragó, preparando su garganta para la gran explicación. No tenía escapatoria.

- Es difícil de explicar…-

- ¿Que es lo complicado?-

Serena tanteó el Cristal de Plata que permanecía guardado en su bolsillo. Lucio frunció el seño analizando cada uno de sus movimientos. Suspiró derrotada. Adiós secreto, adiós nuevos amigos, adiós tranquilidad. Hola problemas.

- Yo soy…- balbuceó Serena- yo soy…-

- ¿Eres alérgica a los rayos lunares? ¡Por qué no nos dijiste!-

Serena abrió la boca y la cerró de golpe. Dejó de apretar el broche más que nada porque sus manos estaban demasiadas sudorosas y no confiaba en ellas. Cualquier movimiento podría hacerlo terminar en el suelo y la vista de sus auditores.

- ¿Alérgica…a los rayos lunares?-

- ¡Claro!- exclamó Yun con los ojos realmente abiertos- pensé que solo pasaba con los rayos del sol pero ¡vaya! Parece que los rayos ultravioletas están en todos lados-

Serena no sabía que decir ¿Lo que decía Yun era posible? ¿Eso había sucedido con ella?

- Yo…-

Se llevó las manos a la cara. Sentía las mejillas cálidas, casi un poco más de lo normal.

- Te ves un poco sonrosada creo que te has quemado. Tu piel es demasiado pálida. Seguramente eso ayudó a que penetraran los rayos-

Serena estaba sonrosada porque no podía creer que involuntariamente estuviera involucrándose en una nueva mentira. Estaba tan sorprendida que apenas sí podía pensar con claridad.

- Lucio ¿puedes creerlo?- le dijo Yun mirando en su dirección- ¡Es alérgica y nosotros invitándola a ver un eclipse! Podría haberse rostizado ante nuestros ojos. Que locura ¿no?-

La mirada de Lucio fue fulminante y a Serena se le evaporó la sangre de las venas ¿Por que ese chico no podía observarla de manera normal? Nunca había visto que hiciera eso con Yun ni con nadie. Serena definitivamente no se estaba volviendo paranoica en lo referente a ese tema, no era una invención de su mente. Lucio realmente la miraba como si quisiera descubrir algo que ni siquiera Serena sabía si estaba ahí. No se trataba de su identidad secreta, ni de su pasado pues era imposible que Lucio estuviera enterado de aquello ¿Entonces qué era? ¿Por que ante su presencia se sentía así de expuesta?

- Si, una locura- respondió finalmente Lucio- como para no creerlo-

El teléfono celular de Serena vibró varias veces así que lo sacó de su cartera. Era su mamá. Era el aviso de que tenía que volver a casa y la excusa perfecta también.

- ¿Debes irte?-

Serena guardó el teléfono celular

- Si. Ya se me hizo tarde. Lo siento-

- No te preocupes creo que yo también me iré. Recogeré mis cosas-

Cuando Yun se alejó Serena se quedó a solas con Lucio. Él se ajustó la gorra con la que siempre le había visto y sonrió, frunciendo la boca en una pequeña mueca.

- A Yun le va bastante bien en la escuela, salvo en ciencias de la naturaleza. Es pésima-

Serena no respondió.

- Si no, sabría que la Luna no produce radiación ultravioleta. Sus rayos no queman ni dan alergia-

Intentando no demostrar su nerviosismo Serena alzó las cejas

- ¿Qué? ¿Eres físico ahora?-

- Lo que no soy es idiota- respondió con voz fiera.

Serena retrocedió un paso.

- Lucio…- murmuró Serena. Era la segunda vez que Lucio le hablaba así, como si quisiera arrancarle la cabeza de un mordisco.

- Qué ¿Qué me vas a decir? ¿Otra mentira, como la de aquella vez?-

Serena se mordió el labio.

- No es así…-

- ¿Y como es entonces?-

Su tono autoritario hacía crispar los nervios de Serena. Inmediatamente su escudo protector se alzó delante de ella.

- Tú no tienes derecho a exigirme nada-

Lucio se acercó pues Yun no se encontraba a demasiada distancia.

- Y tu no tienes derecho a mentirle a una persona que se preocupa tanto por ti como lo hace Yun-

Los ojos de Serena se encendieron.

- ¿Acaso no puedes entender que hay cosas que simplemente no puedo decir?-

Otra sonrisa de Lucio consiguió martirizarla un poco más.

- ¿Eso mismo le decías a Seiya? ¿Hay cosas que no puedo decir? Con razón el tipo se cansó de ti- escupió con tal desprecio que Serena casi se ahoga con su propia respiración.

El rostro de Serena se resquebrajó y por poco no consigue controlar las lágrimas que exigían salir luego de que Lucio pronunciara su nombre. Esta plática ya la había tenido antes, pero con Seiya. En el tercer piso de la escuela, hace un par de meses. Lo recordaba tan claro que a Serena le sorprendió no haber pensado en ello en los últimos tres días. Seiya quería saber acerca de Rini y ella le había señalado que "había cosas que simplemente no podía decir". Seiya se había conformado con esa respuesta pero ¿Lucio estaba en lo cierto? ¿Hubo un punto en el Seiya sencillamente ya no soportó más el no estar al tanto de ese lado de su vida y de otros?

- Eso no…- balbuceó golpeada por la crudeza de las palabras de Lucio

- ¿Qué? ¿Es mentira? ¿Otra más?-

Hasta parecía un poco sorprendido de que Serena permanecería apegada a sus dichos aún cuando ya hubiera descubierto que no eran ciertos. Serena apretó los puños.

- No me conoces- farfulló con la mandíbula apretada y los dientes rechinantes- No sabes nada de mi vida ni de Seiya. No tienes idea de lo complicado que es-

Por alguna razón que Serena no supo identificar, la mirada de Lucio se suavizó. Miró por sobre su hombro para asegurar que Yun aún se mantenía ajena a su discusión.

- Es difícil conocerte cuando lo único que se de ti ni siquiera se si es verdad. Imagínate lo que es eso para alguien a quien le importas, para alguien que te ama. Debe ser insoportable-

¿Tan insoportable como para desear ya no amar a esa persona? Las palabras de Lucio estaban provocando a Serena una serie de emociones que no estaban ahí horas antes. Cuando había solo dolor de un momento a otro había también ira, confusión y dudas.

- ¿Y tú que eres? ¿Un especialista en decir la verdad? Apenas se tu nombre. No se como ha sido tu vida ni lo que escondes de los demás pero tampoco me planto frente a ti y exijo saberlo, porque se lo que es tener cosas que te mueres por decir a todo el mundo pero que no puedes-

Lucio se vio ofendido ¿Había dicho algo malo? era ella la que debía de sentirse así.

- De todas las veces en las que hemos platicado jamás te he dicho una mentira. Tal vez deberías comenzar a practicar-

Era insufrible. Hablar con Lucio era insufrible.

- ¿Por que te interesa tanto saber?-

Otra vez cuidó que Yun no estuviera al tanto de la plática.

- Por que si vas a rondar en mi vida y la de Yun constantemente al menos tengo que saber que es por algo bueno-

La ira de Serena se estrelló contra una pared invisible y se detuvo ¿Todo ese arrebato de indignación solo porque estaba preocupado? Menuda forma de demostrarlo…

Serena cerró los ojos e hizo retroceder su enfado. Se mentalizó en creer que toda esta escena de Lucio era un por una buena razón, solo que sabía como expresarse sin parecer un verdadero tozudo.

- No quiero lastimarla, quiero ser su amiga…- jugó con el dobladillo de su abrigo, incapaz de alzar la vista-y la tuya también-

Serena no se había propuesto sonar tan lastimera como lo hizo pero lo cierto es que algo en su tono hizo que Lucio se apaciguara visiblemente, incluso su cuerpo se relajó, adoptando una postura menos intimidante. Quizás fue ese balbuceo casi infantil, quizás su inesperada declaración de amistad o solo quizás -y tenía la sensación de que era la respuesta acertada- Lucio le creía aunque todas las pruebas estuvieran en su contra. A regañadientes Lucio intentó imaginar que esa rubia pequeña, delgada, con aspecto tímido pero con ojos de guerrera pudiera hacerle intencionalmente daño a alguien y sencillamente no pudo.

Se ajustó la visera de la gorra.

- No me molesta que tengas secretos, Serena. Me molesta que creas que somos ciegos o idiotas como para no darnos cuenta y además que te empeñes tanto en mentir para ocultarlos-

La aludida se estremeció al oír su nombre brotar de esa voz tan…tan atrayente. Esa era la palabra. Era como si el aura de Lucio, su persona completa estuviera cubierta de "algo" que despertaba en las personas mirar más de una vez al verle. Al menos eso le sucedía a ella.

Serena había conducido a su mente a una dirección completamente diferente. Por un momento se había olvidado que tenía frente a ella a un chico observándola como si en su rostro y específicamente en sus ojos, estuvieran los misterios del universo y esperara desentrañarlos.

- Haces que mentir parezca fácil, como si mentir para ti fuera algo sencillo, de rutina-

Ese comentario la incomodó más de lo que hubiera querido. Esta vez la mirada de Lucio la sacudió no solo emocionalmente, sino que logró provocarle un temblor ligero que no se preocupó en esconder. Se podía interpretar perfectamente como frío debido a la corriente helada que había comenzado a circular en la colina.

Serena pudo ver el momento exacto en el que Lucio movió su mano para entrar en contacto con ella y eso la tensó. Lucio jamás la había tocado, ni siquiera un roce, siempre se había mantenido distante y la perspectiva de que lo fuera a hacer justo en ese instante casi la hizo dar un brinco. Tal vez fue ese el motivo por el cual él cambió de parecer y volvió a introducir las manos en los bolsillos de sus pantalones.

- Desde que te vi…veo dos clases de Serena. No se cuál es la real o si alguna lo es-

El sentir de que cierta manera le estaba decepcionando fue una sensación de lo más desagradable, casi punzante. Deseaba que él creyera en ella y que no pensara de su persona como una mentirosa. No era la primera vez que le decían algo así… cada vez con más frecuencia sus cercanos la estaban relacionando a ese concepto; el de "mentirosa". Estaba llegando a pensar que realmente era así.

- Soy ambas y ahora ninguna, honestamente ya no se quien soy- dijo con seriedad y algo de melancolía.

Al parecer Lucio recibió esa respuesta con algo más que atención. Miró hacia el cielo y sonrió tenuemente.

- Dicen que las noches de eclipse son para cambiar ¿no? tal vez también sirvan para averiguar cosas, como por ejemplo quienes somos-

Serena se dedicó a observar a Lucio por más tiempo del que debería. Dudaba que alguna vez le entendiera; en ocasiones hosco, otras veces sarcástico, algunas serio y otras hasta comprensivo y de vez en cuando-como en esa ocasión- todas esas facetas juntas y muchas más.

Él la confundía como muy pocas personas podían hacerlo. Y por alguna inexplicable razón la intrigaba hasta la médula. Quería averiguar porque mantenía a todos a distancia y a la vez porque con Yun y con ella en ciertos momentos, era diferente.

Deseaba descubrir porqué tenía esa insistente sensación de que Lucio quería llegar a ella en búsqueda de una respuesta. Quizás Lucio era más parecido a ella de lo que suponía y simplemente deseaba averiguar quien era. Aunque no tenía la menor idea de cómo podía ayudarle en eso y definitivamente no lo haría esa noche.

Por lo pronto Serena decidió zanjar esa conversación antes de que Yun volviera o que Lucio decidiera hacerle otro comentario que derivara en pelea. Así que se llevó la mano al pecho e inspiró para infundirse seguridad.

- Soy Serena- le dijo a modo de saludo- y tengo muchos secretos. Muchos- recalcó

Lucio se cruzó de brazos.

- No son malos lo juro, pero sería bastante mejor que no los supieran. Por su tranquilidad…por su seguridad y realmente me encantaría que no fueran un obstáculo para conocerlos…para conocerte-

Cuando Serena terminó de hablar encontró a Lucio observándola desde su altura. Sus pestañas lucían increíblemente negras y abundantes contra su pálida piel. Y sus ojos… era como si de pronto los lentes de contacto que siempre portaba y que escondían su verdadero color no fueran lo suficientemente resistentes como para disimular esa incandescencia que había visto por primera y única vez en aquella terraza de ese salón de fiesta. Serena parpadeó fuerte, pues quizás se estaba imaginando todo y sonrió algo tímida.

- ¿Qué?- preguntó casi con diversión

Increíblemente pudo leer en la mirada de Lucio lo que estaba pensando. Nunca lo había podido hacer antes. Era como una grata revelación saber que tal vez no todo estaba perdido y que con el tiempo podría llegar a comprenderlo.

- ¿A que Serena estás mirando ahora?- preguntó, algo nerviosa por saber que le diría.

Pero no hubo tiempo para oír su respuesta pues Yun apareció desde el otro extremo corriendo a toda prisa en su dirección. Estaba feliz y ansiosa por contarles qué la tenía tan emocionada.

- ¡Chicos acaban de ver esa estrella fugaz! ¡Era enorme!- apuntó hacia el cielo.

Fue ahí cuando Serena sintió una extraña sensación, haciendo que otra especie de miedo encontrara el camino hacia su interior. Miró hacia el cielo, intentando buscar alguna pista que le dijera de donde venía…o a donde se dirigía.

- La estrella…- habló casi balbuceante- la estrella se dirigía hacia aquí o…- o estaba yéndose de la tierra. Las únicas personas que podían salir de la tierra de esa forma eran los hermanos Kou.

Serena comenzó a oír un zumbido agudo en sus oídos y a sentir como las palpitaciones de su cuello subían y saltaban tras la bufanda que envolvía su cuello. Era lo mismo que había sentido aquella vez en la que Darien había tenido que auxiliarla fuera de la escuela. Sentía que no podía respirar.

El solo pensar que Seiya estuviera abandonando la tierra prácticamente la hizo caer al suelo. Afortunadamente Yun tenía su brazo enganchado al suyo pero eso no ayudó. Tenía que saber rápido. Sostuvo las manos de Yun y las apretó con excesiva fuerza.

- ¡La estrella se veía lejana o cercana a la tierra!- exclamó con desesperación

Yun miró a Lucio quien entendía mucho menos la reacción frenética de Serena. Se soltó sin dejar de perder el contacto.

- Pasó cerca de aquí. Mira incluso le tomé unas fotografías-

Serena le arrebató de las manos la cámara fotográfica a Yun y las revisó una a una. Las manos le temblaban, le costaba mantener la cámara fija y estaba segura que los ojos se le estaban saliendo de las órbitas pero poco a poco y a medida que veía las fotografías, la cordura se superponía a la locura que esa idea le había provocado.

- Se ve cerca de aquí…- murmuró mientras buscaba en el horizonte el destino de esa estrella.

Yun recibió de las manos frías de Serena su cámara fotográfica.

- Um…- murmuró mirando de reojo a Lucio- es exactamente lo que dije-

Serena tomó su bolso del suelo y se lo cruzó al pecho, así podría moverse con mayor libertad. Ahora que su cabeza estaba cien por ciento despejada sabía cual sería su siguiente movimiento y no sería precisamente ir a casa. Tenía que encontrarse con la única persona que podría saber mejor que ella lo que estaba sucediendo.

- Chicos gracias por lo de hoy, fue un lindo gesto y un agradable cumpleaños. De veras-

Intentando no mirar directamente a ninguno de los dos se despidió con una forzada sonrisa.

- ¡Debo irme. Nos vemos en la escuela!-

Serena corrió colina abajo saltando las piedras y montones de tierra para no caerse. Esa no había sido una estrella fugaz; había descendido demasiado lento como si éste hubiera sido su destino final. Además su tamaño era considerable. Así que solo podía significar una sola cosa. Alguien del espacio había tocado tierra y solo Darien podría saber de quien se trataba.

Si le hubieran preguntado hace una semana jamás habría imaginado que pasaría la noche de su cumpleaños yendo a casa de Darien.

Como si su cumpleaños pudiera empeorar aún más.


Serena recorrió las escaleras que conducían al apartamento de Darien con cierto aire de nostalgia. Hacía bastante tiempo que no transitaba por esos lados y cuando lo había hecho… bueno las cosas no habían resultado bien.

Aquella plática con Darien era difícil de olvidar. Le había confesado un sin fin de emociones que él había mantenido en secreto. Emociones que quizás si se hubiera atrevido a sacar a la luz antes, habrían variado el curso de los acontecimientos. O tal vez no. Aunque le costara reconocerlo sus sentimientos hacia Seiya no habrían cambiado dijera lo que dijera Darien. En aquella época- que por cierto le parecía bastante lejana- no había nada que pudieran hacer o decir para que su amor por Seiya declinara. Nada. Salvo que esa "nada" proviniera de ellos mismos. Eso es justamente lo que había pasado.

Serena impulsó todos los pensamientos relacionados a Seiya al último rincón de su cabeza y subió los últimos dos escalones que faltaban. Cada vez que comenzaba a pensar en Seiya caía en ese estado catatónico en el que su cuerpo se desconectaba de su cerebro haciendo imposible que uno u otro le obedecieran. Su voluntad quedaba reducida a cenizas y solo quedaba someterse a esa indescriptible oscuridad.

Y ella ya no quería permanecer en las sombras. Algo de lo sucedido en la noche se había adherido fuertemente a Serena, algo que le impedía terminantemente volver a caer en ese abismo sin luz. Incluso si su voluntad no le respondía esa nueva parte que había descubierto la noche del eclipse la mantenía en la tierra, firme y en pie.

Cuando Serena llegó a la puerta del hogar de Darien su pulgar flotó alrededor del timbre mientras intentaba decidirse. Parte de ella deseaba quedarse, parte de ella deseaba huir despavorida ante un inminente encuentro. Sabía que Darien estaba al tanto de lo ocurrido y casi estaba segura de que la había visto parecer y actuar como una demente aunque no recordaba hasta que punto lo había presenciado. Lo malo de sufrir una conmoción tan grande era que solo recordabas el dolor, lo demás pasaba a segundo plano. Pero en ese instante los detalles que había pasado por alto-como por ejemplo saber si Darien había estado ahí o no- eran sumamente necesarios.

Antes de que Serena pulsara el timbre Darien abrió la puerta de entrada. Serena dio un saltito hacia atrás, conciente de sí misma por aparecerse sin avisar primero.

- Hey- dijo con voz aguda- ¿como supiste que estaba aquí?-

Darien la estudió largamente. Era claro que lo había tomado desprevenido.

- ¿Te encuentras bien?-

Serena sabía muy bien como lucía la situación así que comprendió el sentido de la pregunta. Además su aspecto tampoco ayudaba mucho a disipar el rostro compungido de Darien. El cuerpo macilento, los ojos hinchados, la palidez pronunciada. Inmediatamente las manos le escocieron y se las rascó con las uñas.

- Estoy bien- se evadió y luego intentó quitarle importancia- hace frío afuera, me helé un poco-

El rostro de Darien se oscureció.

- Realmente no estoy hablando de lo que se ve por fuera-

Serena enmudeció. Era prácticamente imposible que pudiera responder a eso y menos que lo platicara con Darien.

- Yo…- se mojó los labios y frunció el ceño evitando la pregunta de Darien- he venido para ver si tu también lo sentiste. La estrella fugaz y todo eso-

Su expresión cambió radicalmente a una más neutra.

- De hecho iba saliendo hacia allá-

Cerró la puerta tras de si. Eso explicaba el porque había aparecido en el umbral de la puerta antes de que ella se anunciara.

- ¿También lo viste? Es muy cerca de aquí-

- Lo sentí ¿Tú lo viste?-

Serena se ajustó el bolso que ya comenzaba a pesarle demasiado.

- No…pero digamos que lo supe de primera fuente-

- Vayamos en mi automóvil. Así llegaremos pronto-

Serena asintió aún sintiéndose extraña por la situación. Bajaron en silencio las escaleras hacia el estacionamiento y ya dentro del carro, Serena pudo deshacerse un poco del peso de su bolso. Darien miró de reojo cada movimiento de su copiloto. Aún le parecía increíble este encuentro que lo había tomado con absoluta sorpresa.

- ¿Y como lo supiste?- preguntó nuevamente Darien

Serena posó las manos en su regazo.

- Me encontraba con unos amigos en un escampado y lo sentí. Estoy casi convencida de que se trata de una de las sailors exteriores-

- Yo también lo creo así- rezaba por que fuera así

Ambos fijaron sus miradas en el parabrisas atentos al camino, a la gente que se cruzaba en su camino y haciéndose sin saber la misma interrogante ¿A quien de las Sailor exteriores encontrarían en aquel lugar? Por la tranquilidad de Hotaru Serena deseó internamente que se tratara de Setsuna. A esa pequeña le faltaba la compañía de la mujer que por años consideró una madre. Si no se trataba de ella… probablemente Hotaru no podría superarlo.

- Fui a tu casa…hace unos días. Hablé con tu madre-

El estómago de Serena se sintió revuelto ante la idea de que Darien hubiera estado en su casa, a unos cuantos metros de ella, acercándose a su familia a pesar de la historia que compartían solo para enterarse de su estado ¿Tan mal había lucido ese día como para provocar esa reacción en Darien?

Otra cosa que le preocupaba pero en menor medida era cuanto su madre había revelado a Darien de ello. Sabía que mamá Ikuko no era de las que pregonaban cosas personales pero tal vez con Darien había hecho una excepción. Rogaba estar equivocada.

- Oh- balbuceó Serena mordiéndose una uña para disimular su sonrojo- ya veo-

Temblando ante la posibilidad de que Darien conociera detalles íntimos, enroscó los pies debajo de ella y levantó la mirada hacia las luces que cubrían la ciudad. La luna se había movido de su posición y ya no se encontraba arriba sino que en un lugar que Serena ya no pudo ver con facilidad. Serena ya estaba comenzando a sentir los efectos de una noche agitada alcanzándola y ahogó un bostezo con el dorso de la mano. Se sonrojó cuando sorprendió a Darien observándola, como si estuviera evaluando como se estaba tomando la información que había revelado.

- Estabas durmiendo y yo no tenía mucho tiempo así que solo pasé a saber de ti-

Darien la dejaba sin palabras ¿Dónde estaba el chico que le había jurado odio eterno? Lidiar con el Darien sociópata era difícil; lidiar con este Darien considerado era mucho peor. Al menos con el otro sabia que esperar pero con este…era impredecible y prácticamente imposible adivinar como reaccionaría o que diría.

- Gracias…- murmuró Serena- supongo-

Darien dio un giro inesperado que la hizo tambalearse de un lado a otro. Estacionó el automóvil detrás de una camioneta y lo apagó. Serena echó un vistazo hacia el exterior a través de la ventana

- ¿Es aquí?-

Agarró la manilla para abrir la puerta

- Espera-

Darien- el considerado Darien- le miraba algo impaciente y eso se notaba por la forma en la que sostenía el volante del automóvil; fuertemente con los nudillos de las manos apretados por tanta presión. Serena tuvo la remota idea de que no le dejarían bajar del vehículo con facilidad.

- Ese día…-

Serena sabía por el ceño fruncido y el rostro de aversión a que día se refería.

- Lucías…-buscó la palabra adecuada pero prácticamente se tropezó con ella- terrible, peor que terrible. Como si te hubieran devorado el alma-

Serena intentó disgustarse ante ese comentario pero ni siquiera fue capaz de pestañear. Con razón todos los que habían estado ahí la miraban como si ante cualquier sobresalto fuera a caer al suelo y adoptar posición fetal.

- Ahora te ves algo mejor sin embargo…-

La boca de Serena se cerró en una línea dura.

- ¿Que hará él? Se irá o…-

Serena movió la cabeza intentando vislumbrar de donde venía toda esa ira que la había invadido. Definitivamente no le gustaba la forma en la que se sentía por dentro. Todo ese arrepentimiento y remordimiento enfrentados a la sensación de que Darien tenía como única preocupación enterarse cuantas horas faltaban para que Seiya abandonara la tierra.

- Darien yo…agradezco tu preocupación o algo así…- murmuró cruzándose de brazos

- Pero no es algo de lo que vaya a hablar contigo…y no es solo por lo obvio sino que no puedo hablarlo ni siquiera con mis amigos. Apenas y puedo estar aquí mirándote a los ojos, pensar más allá de este día se me hace agotador-

Y eso era cierto. Comentarlo con Lucio y Yun ya le había parecido suficientemente complicado, hablarlo con Darien era impensado.

- No tengo idea de lo que será de mí mañana, así que saber lo que será de S…de él, es demasiado abrumador-

Él arqueó las cejas, nada de divertido.

- No tiene ningún sentido que se quede. Ustedes ya no están juntos-

Miró ferozmente hacia la oscuridad en donde tenía la certeza que Darien la veía atentamente.

- Si bueno…gracias por eso. La verdad es que aún no lo entendía pero con tu aclaración…-

- Solo digo lo que veo. Él se esfumó de tu vida, tendría que hacer lo mismo con su existencia en el planeta-

Serena se irguió como pudo en el asiento del automóvil. La exaltación bordeando su autocontrol

- Whoa Darien ¿sabes que? esto es raro. Tu me odias ¿si? y esto no es una invención de mi cabeza rubia. Tú me lo dijiste, cada vez que tuviste la oportunidad "Te odio Serena eres lo peor que me ha pasado" así que no entiendo esto, no se que cambió pero espero que no sea el que me hayas visto en un momento difícil porque no tendría que hacerlo. Cuando ya no sientas rencor hacia mí espero que sea por que hemos superado nuestro pasado y por que sientas lástima por mí-

Los ojos de Darien la observaron por largo rato. Por momentos se agrandaban de sorpresa y después la miraban con una fijación opresora. Aún así no pensó en callarse. Tenía que comenzar a tomar las riendas de su vida y este era el primer paso.

- Me confunde tu actitud y ya estoy lo bastante hecha polvo como para agregar algo más a la enorme lista de cosas que tengo para pensar. Así que ¿podemos solo ir hacia donde sea que tengamos que ir y limitarnos a cumplir nuestra misión?-

El silencio pesó entre ellos dos. Serena queriendo arañar las paredes del automóvil y bajar el vidrio para poder salir de ahí, presa de un ataque de claustrofobia hasta ahora no diagnosticado y Darien apretando los labios como intentando no decir algo que pudiera causar que la brecha que los separaba fuera aún más profunda.

Serena había odiado ser tan categórica con Darien, especialmente porque se había comportado medianamente decente con ella pero que se inmiscuyera tanto en su desastrosa vida emocional la sacaba de sus casillas. Con excesiva fuerza Darien tomó la manilla de su puerta y la abrió, dejando entrar aire helado y refrescante al automóvil.

- Es a unos cuantos metros de aquí- murmuró ya en el exterior

Serena suspiró no sin antes recargarse algunos segundos en el vidrio de la ventana y abrió los ojos a regañadientes.

- Bien pues entonces vayamos-

Caminaron tan alejados como los peligros de la oscuridad de la noche se lo permitían. Serena se abrazó a sí misma y Darien movía la cabeza de un lugar a otro para detectar cualquier movimiento extraño.

Después de lo que Serena le había dicho la actitud de Darien había cambiado completamente. Casi podía ver los ladrillos reacomodándose alrededor de la muralla que Darien había construido para mantenerla a distancia. Al parecer la época de camaradería entre ellos había llegado a su fin. Y no sabía si eso era bueno o malo.

A poca distancia Serena divisó una plaza poco iluminada en la que en cierta ocasión había visto a niños juguetear y tomar el sol del verano. Pero ya estaban en invierno y solo algunos valientes se atrevían a permanecer a la intemperie haciéndole frente al frío de la noche. Oculta tras una pileta Serena distinguió una figura que destacaba en la oscuridad, aunque no supo distinguir si se trataba de un perro, de un bote de basura o algo más. Casi sin pensárselo se arrimó al brazo de Darien y tiró de él suavemente.

- ¿Darien?-

El chico miró hacia donde Serena le estaba indicando. Darien asintió y comenzó a acercarse sigilosamente. Inmediatamente Serena comenzó a dudar de ese plan. No sabían de qué podía tratarse. Quizás era un vagabundo violento o un pandillero. Miles de posibilidades se arremolinaron en su cabeza.

- Darien ten cuidado…- susurró tras él

Asintió sin prestarle mucha atención pues todas sus energías estaban destinadas a determinar de qué se trataba.

- No veo bien. Necesito acercarme más-

Aunque la Luna pendía grande y majestuosa en el cielo, su luz no era suficiente para poder alumbrar hacia ese oscuro rincón así que Serena hizo lo único que se le ocurrió. De su bolsillo sacó su broche y con un toque lo abrió, dejando a la vista el Cristal de Plata. Detuvo a Darien de un tirón y levantó el brazo para encontrar el ángulo correcto. En segundos todo el lugar refulgía como si una lámpara se hubiera conectado a la corriente. La figura que yacía de lado sobre unos arbustos fue poco a poco haciéndose visible. Primero fueron sus piernas, luego su torso y finalmente su cabello. Era largo y de un color que se mimetizaba perfectamente con el entorno. Serena ahogó un grito y dio un paso hacia delante pero Darien fue más rápido y sin pensárselo dos veces terminó de acortar la franja de terreno que los separaba, agachándose lo suficiente para poder descubrir el rostro de quien permanecía inmóvil a sus pies. Darien levantó la cabeza de la chica y con cuidado movió su cabello para dejar a la vista su rostro. Setsuna estaba pálida y con los ojos cerrados, ajena a todo lo que le rodeaba. Se veía maltratada pero su expresión era de relajo. Como si en el fondo supiera que ya estaba a salvo.

Con ayuda de la luz que Serena le proporcionó Darien tuvo un vistazo de las heridas que Setsuna presentaba en sus brazos, rodillas y concluyó rápidamente que éstas no eran defensivas sino más bien le hacían sospechar que se las había hecho debido a una abrupta caída. Su pulso era débil y estaba tan helada que sus labios habían adquirido una tonalidad azul. Con rapidez se desprendió de su abrigo y la envolvió con él. La cargó en sus brazos y caminó con prisa hacia el automóvil mientras Serena seguía sus pasos aún impactada por la visión.

- Tenemos que llevarla a un sitio seguro- dijo Darien sobre su hombro- el hospital en el que trabajo está cerca-

Serena asintió y cuando divisó el automóvil Darien entrebuscó como pudo en sus bolsillos las llaves del carro, lanzándoselas a Serena quien las agarró en el aire con inusitada habilidad. Abrió la puerta trasera y con suma delicadeza depositó el cuerpo de Setsuna en el asiento trasero. Se montaron en el automóvil y partieron con rapidez.

Serena se volteó para comprobar que Setsuna estuviera bien no obstante no tenía idea de cual era su verdadero estado.

- Crees que ella sepa que ocurrió con…-

Darien movió la cabeza de un lado a otro sosteniendo el volante con fuerza.

- Mientras no despierte no podremos saber nada, pero si ella fue la única que regresó…-

Un nudo en la garganta de Serena le impidió tragar con normalidad. Había estado tan encerrada con su propio dolor que ni siquiera había reparado en el tema de las guardianas desaparecidas ¿Hasta que punto el tema con Seiya la había afectado?

En menos de cinco minutos Darien había entrado al estacionamiento del hospital, cargado a Setsuna nuevamente en sus brazos y caminado con paso firme hacia el enorme cartel de "urgencias" que pendía del blanco y enorme edificio que tenía a la vista. Las enfermeras le reconocieron y más rápido de lo que Serena había podido sospechar, Setsuna se halló en una camilla, conectada a varios tubos e ingresando a una puerta a la que solo tenía acceso personal del recinto. Darien apareció con una bata blanca en la mano y viéndose más serio de lo común.

- Revisaré su estado. Me haré cargo a partir de ahora. Si quieres puedes…-

Pero Serena negó con vehemencia.

- No, me quedaré hasta saber como está-

- Está bien. Como gustes- Darien desapareció segundos después y Serena se quedó sentada sola en ese amplio pasillo de hospital que solo le provocaba tener deseos de salir huyendo de allí.

Dobló el torso hacia sus piernas y se volvió un ovillo de ropa y suspiros. Apenas si había recordado respirar en todo el trayecto. Tenía los pulmones como en carne viva y con cada exhalación la sensación no hacía más que empeorar.

Se puso de pie y caminó hasta una máquina expendedora de bebidas y comida.

Buscó entre su bolso algunas monedas y cuando las encontró insertó las suficientes para obtener una botella de agua y unas galletas saladas. Abrió la botella y bebió hasta que se sintió satisfecha, luego abrió las galletas y masticó con lentitud. Sintiéndose algo menos enferma volvió a ocupar su puesto.

¿Si Setsuna había vuelto sola quería decir que las demás no volverían? ¿Darien tenía razón? Francamente no sabía como sentirse al respecto. Las Outers ya no eran sus amigas…ni siquiera eran sus guerreras pues por voluntad propia la habían dejado pero eso no quería decir que la pena no la embargara pues lo hacía. Envolvió con dedos temblorosos el contorno de la botella y reprimió las lágrimas que picaban en sus ojos.

¿Qué debía hacer ahora? ¿Esperar a que Setsuna despertara? ¿Avisar a sus amigas? ¿Tendría que comenzar la búsqueda de personas vivas o muertas…? ¿Tenía que contactar a su madre? ¿Qué le diría? ¿Qué la primera misión que organizaba había resultado ser todo un fracaso? Se mordió el labio para no llorar

- Serena-

Dio un salto cuando vio que Darien la miraba desde su altura algo inquieto ¿La había estado llamando por algo rato?

- Lo siento me distraje ¿Cómo está ella?-

Darien se dejó caer en la silla a su lado y miró hacia el frente con detención.

- Está estable. Logramos controlar el cuadro de hipotermia y curamos sus heridas, las que solo son superficiales. Aún no ha despertado así que ordené hacer unos estudios para asegurarme de que no presente algún daño interno, aunque no creo que sea así. Más que nada está deshidratada y con un episodio de fatiga-

Algo en Serena se relajó. Recargó la espalda en el respaldo de la silla.

- Seguramente por el viaje hasta aquí…debe haber estado días intentando llegar hasta acá-

- También lo creo. Afortunadamente lo hizo-

Los dos guardaron silencio un largo rato.

- ¿Le avisarás a Hotaru?-

La mirada de Darien se suavizó. Ese nombre producía ese efecto en él.

- Lo haré en cuanto me asegure de que Setsuna no corre peligro alguno-

Era lo lógico. Si le decía que estaba bien y luego no era así…la pequeña estaría desolada.

- Serena hay algo de lo que creo debemos hablar-

El vello del cuello de Serena se erizó. De su bolsillo Darien extrajo una cajita de cristal y la posó en el regazo de Serena. La chica la tomó entre sus manos y la abrió. La palidez en el rostro de Serena se pronunció aún más.

- Esto es…-

La cerró de inmediato y buscó los ojos de Darien con angustia.

- Esto no es bueno en lo absoluto- le respondió Darien frunciendo el seño

Las peores pesadillas de Serena cobraron vida, nublando su visión y anulando su resolución.

- Me aventuro a concluir que alguien atacó a las guerreras con la clara intención de hacerse de los anillos…de alguna forma Setsuna logró rescatarlos pero…-

La cajita de cristal se sintió fría y pesada entre sus dedos.

- Eso quiere decir que quien haya sido no demorará mucho en averiguar que Setsuna los tiene y vendrá por ellos-

La cabeza de Serena solo fue capaz de formar una sola palabra. Una sola palabra que lograba mellar todo su coraje y volverlo añicos.

- Alphonse. Fue él, vendrá por ellos-

Y vendrá por ií- susurró una voz en su interior. Destapó la botella con ansiedad y bebió para evitar las náuseas que la embargaron. Darien la observo con cautela mientras lo hacía. Las manos le temblaban tanto que todo el contenido de la botella se agitaba de un lado a otro. Incluso sus piernas no podían mantenerse quietas haciendo que la cajita de cristal diera pequeños saltitos que la hacían tintinear.

- Probablemente se trate de él…lo que nos da algo de ventaja-

La mirada de Serena se desvió hacia Darien-

- ¿Ventaja?-

- Ya nos hemos enfrentado a él y sí, es poderoso pero ya lo derrotamos una vez-

- Con ayuda de la Princesa Kakkyu y ahora ella…-

Otro espasmo la recorrió.

- Tenemos lo que él quiere y sabemos la manera en la que actúa. Tú eres la única que sabe cuando él está alrededor ¿Lo has sentido?-

Serena negó en silencio. Darien asintió.

- Eso quiere decir que aún no sabe que Setsuna escapó con los anillos. Probablemente esté buscándolos por toda la galaxia o quizás…-

La voz de Darien se transformó en un murmullo apretado. Serena se aferró a su brazo con ansia.

- ¿Qué Darien? dímelo-

El chico bajó la vista como intentando buscar las palabras adecuadas.

- O quizás él las esté reteniendo para obtener la información que le falta-

- Oh Dios- balbuceó Serena- No…-

Rehenes. Eran rehenes de ese tipo abominable que no conocía límites de perversión. Las náuseas la azotaron con fuerza y se sostuvo el estómago dejando caer la botella al suelo la que rodó a sus pies. Darien se inclinó para recogerla y la tomó entre sus manos mientras arrugas poblaban su frente.

- Solo estoy especulando… lo único que podemos hacer por ahora es esperar a que Setsuna se recupere y nos cuente lo que sucedió-

Apretó los labios intentando asentir pero la cabeza no le respondió.

- Serena debes tranquilizarte y no perder la cabeza, eso no ayuda. Estás poniéndote verde y si alguien te ve enfermándote precisamente en este lugar te internarán contra tu voluntad ¿eso quieres?-

Serena se obligó a respirar varias veces sintiendo los ojos inyectados en lágrimas. Darien tenía razón, estaba perdiendo la calma y pensando lo peor. Y definitivamente las cosas podían estar mucho peor.

- ¿Necesitas ir al baño?-

- No- contestó la rubia arrebatándole la botella de agua de las manos- estoy bien. Solo…asimilando la nueva situación-

Él asintió mientras descansaba la cabeza en la pared.

- Tenemos los anillos, tenemos a Setsuna, el enemigo no es desconocido y hay una cierta posibilidad de que las demás guerreras estén con vida. Eso es a lo que tenemos que abocarnos-

Serena volvió a beber agua y a medida que el líquido corría por su garganta la tormenta en su estómago se controló a algo que podía soportar.

- Tienes razón-

Darien se puso de pie y metió las manos a sus bolsillos.

- Ahora será mejor que vayas a tu casa y descanses un poco. Como te he dicho, mientras Setsuna no despierte no podemos tomar ninguna decisión apresurada-

Serena también se puso de pie y ajustó su bolso a su espalda.

- ¿Me avisarás cuando eso suceda?-

- Te mantendré informada- le contestó

Antes de que Darien se diera la vuelta Serena carraspeó para aclararse la garganta.

- ¿Darien? se que no debería estar pidiéndote esto por una lista de razones interminables de explicar pero… por favor- suspiró para darse valor- ¿Podrías por favor guardar estos anillos al menos mientras sepamos que decisión tomar?-

La boca de Darien se abrió pero Serena levantó un dedo para que le dejara continuar.

- Sé que en cierta medida son mi responsabilidad, lo sé y no estoy desligándome de ella lo juro…es solo que no puedo lidiar con esto ahora. No puedo cuidarlos…apenas puedo cuidar de mí, si el enemigo viene en su búsqueda…soy un riesgo como custodio en este instante-

Reconocer su debilidad ante Darien no era fácil. Que él la mirara con una pizca de lástima lo hacía mucho peor. Se sonrojó a pesar de la sangre en sus venas apenas se sentía circular.

- ¿Cómo sabes que no usaré estos anillos tal como lo hizo Seiya en su oportunidad?-

Curiosamente la pregunta de Darien no le sorprendió. Serena balanceó la cajita de cristal entre sus manos

- Una vez me dijiste que algunas cosas jamás cambiaban. Según tú mis ojos serán siempre los mismos. Pues yo también creo que hay algo en ti que nunca cambiará-

Alzó la vista para verle. Si iba a decir esto sería con la frente en alto.

- Puede que nuestra relación esté arruinada eternamente y que eso te haya vuelto desconfiado y receloso cuando se trata de mí. Lo más probable es que me sigas tratando como la peor chica de todas y que me detestes por tiempo indeterminado…pero yo se que hay algo mucho más importante que eso. Amas a este planeta y a la gente que habita en él más que a tu vida y lo amas tanto que harías cualquier cosa para protegerlo, incluso dejar todo lo demás a un lado-

Con deliberada calma, Serena tomó ambas manos de Darien y depositó entre ellas la cajita de Cristal.

- Tu amor hacia este planeta es tan grande…sientes una devoción tan enorme hacia esta tierra…esa parte de ti nunca cambiará. Yo confío en ese amor-

La expresión de Serena se volvió tirante.

- Si Alphonse viene por mí…tendrás que proteger a esta gente e incluso usar los anillos para lograrlo. Así que tómalos por favor y cuídalos mientras haga falta-

¿Qué era eso una especie de despedida? ¿Serena se estaba entregando a ese tipo antes de luchar? El tono que estaba usando le estaba provocando escalofríos

- Yo…- murmuró aún absorto de su propia reacción a esas palabras- Nada malo te sucederá. Mientras estés aquí en la tierra estás a salvo-

Serena casi pudo leer la mente de Darien. Y lo que leyó la hizo sentir tan culpable que apenas pudo mantener la vista sobre sus ojos. Él quería protegerla y sabía que si llegaba a producirse lo peor, Darien lo haría ¿Cómo Serena podía permitir eso? Apretó más las manos de Darien. No lo permitiría.

- Cuídalos ¿si? eso es todo lo que te pido. Nada más-

Luego de varios suspiros, Darien asintió así que con lentitud Serena retiró las manos de las de Darien y las guardó en sus bolsillos.

- Gracias, muchísimas gracias- le sonrió aliviada

Una enfermera apareció desde el otro lado del pasillo con intenciones de preguntar algo a Darien. Él se volteó y le indicó que esperara un momento.

- Debería irme, es tarde y tú estás ocupado-

Se alejó unos pasos de él.

- Por favor avísame cuando Setsuna pueda relatarnos lo sucedido y Darien…gracias-

Serena caminó hacia la puerta con la botella de agua en las manos y con la cabeza gacha. Había sido una noche con un sinfín de emociones que analizar.

- Serena-

Ella se volteó ligeramente sorprendida.

- ¿si?-

Apretando la cajita de cristal que ahora se encontraba dentro del bolsillo de su delantal, Darien le miró de esa manera que a Serena le hacía recordar por que le había amado tanto. Eran sus ojos azules que le recordaban al mar cuando estaba en paz. Esa paz que tanto deseaba alcanzar en ese instante la vio reflejada por un momento en sus ojos.

- Feliz cumpleaños-

Una tibia sonrisa se escurrió de los labios de Serena y se retiró del recinto hospitalario. Por supuesto que Darien lo recordaría, la única vez que no lo había recordado casi lo desolló vivo. Una sonrisa honesta se escapó de los labios de Serena mientras descendía por las escaleras blancas. Estaba segura de que Darien había pensado lo mismo o al menos se aventuró a adivinar que así había sido. De pronto una tranquilidad inusitada la embargó y caminó a su casa con la imagen de la mirada de Darien en su mente.

Sin siquiera habérselo propuesto Darien le había hecho un especial regalo de cumpleaños. Paz.


Domingo por la mañana. Kimokku.

Velas de todos los tamaños, de todos los colores, de todos los aromas imaginables parecían iluminar cada rincón del glorioso castillo en el que habitó hasta el final de sus días el último miembro de una dinastía que era tras era gobernó el planeta Kimokku.

El pueblo había perdido a su Princesa y con ello había quedado un gran vacío no solo espiritual si no que también del tipo físico. El trono estaba vacante y al fallecer el último en una línea sucesora…honestamente Serena no era amante de la política y menos de la política internacional-galáctica pero sabía muy bien lo que eso significaba. Cambios.

Muchos cambios se comenzarían a vivir en el pueblo del planeta de las flores y quizás el menos importante sería su régimen gubernamental.

Pensar en aquello había mantenido a Serena entretenida la mayor parte del viaje camino al funeral de la Princesa Kakkyu. La otra mitad del tiempo lo había dividido entre comprometerse en dejar bien puesto el nombre de su familia ante personas que de seguro se detendrían más de un segundo a evaluarla de todas las maneras posibles y por supuesto, intentar predecir como sería su primer encuentro con Seiya después de lo sucedido.

Era evidente que lo vería y eso hacía que su estómago se cerrara por completo. No le había preguntado a Yaten si asistirían a las exequias pero era algo seguro, después de todo era su princesa.

Tampoco le había platicado a su amigo la idea de viajar juntos. Ya era bastante duro tener la certeza de que el desafortunado encuentro se produciría así que evitaría a toda costa pasar más tiempo del necesario con ellos. Era una actitud inmadura y hasta irracional pero a Serena le importaba un demonio lo que pensaran. Por el momento era todo lo que podía manejar. Al menos era algo.

Así que Yaten ni siquiera planteó la posibilidad tampoco. El solo hecho de que Serena le llamase, el oír su voz, saber que un día más había transcurrido sin que Serena se perdiera en la penumbra, para él era suficiente regalo… o eso fue lo que pensó Serena cuando oyó por el auricular un suspiro pronunciado saliendo del pecho de Yaten. Eso la hizo sonreír. Ese chico pasaba más tiempo pendiente de ella que de su propia vida.

El aroma a jazmín y vainilla la trajo de vuelta a la realidad. Hacía menos de cinco minutos que habían tocado el territorio de Kimokku y Serena se había perdido entre lo ceremonioso del lugar y sus propios pensamientos.

Su vestido blanco se removió debido a la suave brisa que se presentaba al aire libre y su cabello ondeó casi en cámara lenta.

Había flores por doquier, desde la misma entrada del camino que daba inicio a los aposentos reales. Eran de colores y formas que Serena nunca había visto en su vida. Seguramente eran nativas del planeta, haciéndole justicia a su nombre.

La gente del pueblo, quienes vestían en su mayoría velos que cubrían sus rostros permanecían cautos camino hacia el interior del castillo, el que tenía las enormes puertas de madera café abiertas para que todo aquel que deseara rendir tributos a su soberana pudiera hacerlo en completa libertad. Un gesto generoso. La Princesa Kakkyu lo habría querido así.

Algunas personas portaban flores, otros velas. Ese era el origen de tanta luz y tanta delicada hermosura reunida. Por separado solo eran una pequeña chispa en la oscuridad pero juntas…eran tan resplandecientes como el sol. Quizás era la manera que tenían de acompañar a su Princesa en la transición de esta vida a la otra. Iluminando su camino, haciéndolo menos solitario.

Serena miró hacia el cielo, hacia la enorme bóveda de estrellas que pendían sobre su cabeza. Se sentía tan pequeña y nada de especial. Era curioso; la luz de la esperanza, el corazón más puro, la semilla estelar más brillante del universo no se sentía con mucho fulgor el día de hoy. Ni de cerca.

- ¿Serena? creo que es hora de entrar-

La voz de Mina- de sailor Venus- la trajo de un tirón a la realidad nuevamente. Sus amigas, incluida Sura, la observaban desde una prudente distancia. Era como si sencillamente supieran que por su cabeza estaban cruzando millones de ideas que no estaba dispuesta a compartir. Que asumieran que Serena no abriría la boca por mucho que ellas se preocuparan era algo triste. La hacía sentir una endemoniada niña consentida y caprichosa que hablaba con sus mejores amigas cuando se le daba la gana. Seguramente Lucio no habría tardado más de treinta segundos en soltarle esa verdad a la cara sin siquiera sonrojarse. Ese pensamiento volvió a hacerla sonreír.

Serena se cuadró de hombros y aspiró una enorme cantidad de aire.

- Chicas, hay algo que quiero decirles-

Tanto Mina como las demás se miraron extrañadas. Serena no había dicho más de diez palabras desde que se habían reunido en casa de Rei y la mayoría de la plática había sido para informarles acerca de Setsuna, su arribo a la tierra, su conversación con Darien y el destino de los anillos. Así que este era un cambio inesperado que las tomó a todas por sorpresa.

- Yo quiero…- se mordió el labio y alzó la mirada con determinación- yo quiero hablar con ustedes antes de entrar al funeral-

Lita se acercó algo extrañada.

- ¿Sucede algo malo Sere? ¿Te sientes mal?-

- Bueno, algo-

Rei estuvo de inmediato a su lado.

- ¿Necesitas descansar? Podemos ingresar en otro momento-

Serena negó con vehemencia. Algo en esa declaración no le agradó pero prefirió dejar a un lado esa línea de pensamiento.

- No es eso. Necesito hablar con ustedes acerca de lo que sucedió el día de mi cumpleaños-

Una gran "o" se formó en la mayoría de los labios de sus amigas. Al principio nadie dijo nada. Finalmente fue Mina la que se autonombró como vocera.

- Sere, no tiene importancia en serio. Deberíamos haber celebrado en otro momento y no haber insistido tanto en reunirnos ese día-

Pero Serena seguía sin estar de acuerdo.

- No debí reaccionar así y menos después de todo lo que hicieron por mí. Fui una maleducada y una bebé con el tema. Lo siento mucho, con todas ustedes-

Lita la golpeó levemente en el brazo.

- Sere tu siempre eres como una bebé no nos importa. Solo queremos que estés bien-

Nuevamente hubo algo en aquel comentario que molestó a Serena. Le sonrió condescendientemente, a todas.

- El tema es este; ya me siento bien o lo suficientemente bien como para darme cuenta que me he comportado de la peor manera con ustedes los últimos días. Sé que solo pretendían acercarse a mí y apoyarme, solo no me sentía preparada para eso. Así que solo quiero que sepan que lo siento mucho y que ya no tendrán que preocuparse por mí-

Mina se cruzó de brazos sin temor a demostrar su escepticismo.

- ¿Que tan bien te sientes?-

Serena se miró instintivamente los nudillos de las manos ¿Era necesario dar detalles? Pero luego otro pensamiento diferente la golpeó ¡Eran sus amigas por Dios! les debía algo más que monosílabos y respuestas evasivas.

- Puedo dormir, comer y hablar…con personas. Tampoco me la paso en coma todo el día…hago cosas. Y puedo decir su nombre y tampoco voy a hiperventilar si ustedes también lo mencionan. En serio, lo estoy llevando un poco mejor. Casi me siento normal-

Les dio una sonrisa suave y botó el resto de aire que contenía en sus pulmones.

- Incluso he estado practicando con el regalo que me hicieron, que por cierto me encanta-

Abrió enormemente sus ojos para expresar que eso sí era totalmente cierto.

- Aún no soy una experta pero tengo la ilusión de ir mejorando con el tiempo. Lo he estado meditando y creo que me integraré al club de fotografía-

Eso era una primicia que había decidido compartir con ellas. Se lo merecían. Las chicas lucieron sorprendidas y alegres por la noticia. La rodearon en un abrazo colectivo.

- ¡Eso es estupendo Sere!- exclamó Mina- ¡quiero que me tomes miles de fotografías puedo ser tu modelo de ensayo!-

Los ojos le brillaron de emoción. Serena sonrió.

- Necesitaré bastantes miles de fotografías de ensayo para estar a la altura de los demás integrantes así que… bienvenidas sean las modelos-

Amy, quien estaba más que impactada por este cambio de actitud tomó su mano y la frotó con ternura.

- Que te guste algo como para querer hacerte mejor día a día es una enorme felicidad para todas nosotras. Te apoyaremos en esto totalmente-

- ¡Totalmente!- exclamó Rei viéndose inusualmente alegre con todo esto

Serena casi se sintió culpable por verlas ahí sintiéndose más dichosas que ella misma. Pero tal vez haciendo feliz a la gente que había estado pendiente de ella lograría verse otra vez como alguien que tenía muchas cosas importantes en la vida por las cuales luchar, y no como alguien que había perdido parte de su ser irremediablemente.

Habiendo cumplido con parte de su cometido que había planeado para ese día Serena se alistó para dar el siguiente paso.

- Gracias. Gracias por su paciencia y cariño incondicional. Son las mejores amigas. Y ahora creo que será mejor que nos preparemos para entrar-

Las chicas adoptaron una postura diferente, más seria tal vez. Serena se alisó el vestido, se acomodó el cabello y se tocó el rostro para comprobar que todo estaba bien.

- ¿Como luzco? Se que es un funeral y no debería preocuparme por esto, pero Luna me estuvo hablando anoche. Se supone que habrán personas de todo el universo ahí dentro y como que esperan ver a la "Soberana de la Luna" hacer acto de presencia-

Serena casi había experimentando un ataque de ansiedad cuando Luna le comentó que probablemente la anunciarían ante todo el público que repletara el salón principal del castillo. Y no solo eso. La atención que generaría…las miradas se dirigirían solo a ella, a cada ínfimo detalle de su existencia.

Primero para desmitificar la leyenda que había en torno a su figura. La soberana de la Luna era real. Sí, gente- pensó Serena- de carne y hueso.

Más normal de lo que seguramente tendrían pensado, más baja de lo que imaginaban, más joven de lo que muchos creerían. Y luciendo menos fuerte de lo que seguramente esperaban.

Lo segundo que querrían ver sería el Cristal de Plata. Lamentablemente no podría cumplir con sus expectativas en este aspecto. Luna le había encargado puntualmente que no utilizara el Cristal a menos que fuera estrictamente necesario. Habría demasiada gente, gente a la cual Serena no tendría la oportunidad de evaluar el suficiente tiempo como para saber si su codicia era más grande que su temor a que les cortaran la mano por tratar de apropiarse de la joya. Palabras de Luna, no de ella.

Y finalmente lo tercero que querrían ver sería quien acompañaría del brazo a la Soberana del imperio Lunar. Pues bien, en este punto se llevarían una enorme decepción. Al parecer el universo era una gran cacerola de chismes y comentarios que iban de un rincón a otro. Su compromiso con el Príncipe de la tierra- si, Darien- y su posterior cancelación había recorrido parte del universo, pero no todo para su sorpresa. Así que seguramente muchos estarían esperando a que la pareja se presentara junta.

Otros por supuesto estarían esperando para descubrir con quien recorrería ese largo pasillo color rojo la Princesa de la Luna ¿Sería la estrella a la cual la Princesa eligió por sobre el Príncipe? ¿Sería alguien más? ¿Un príncipe lejano tal vez? ¿Un terrícola?

Pues Serena sí tenía pensado hacerlo con alguien, que les agradara su elección era algo distinto. En ese momento se felicitó mentalmente haber tomado la decisión de hacer este viaje sin la compañía de los hermanos Kou y menos la de Darien. Alimentar al comidillo universal era más de lo que podría soportar en ese instante.

Aguardó a que sus amigas le respondieran. Sabía que no lucía en su mejor momento ni de lejos y que tenía el aspecto de estarse recuperando de un largo período en cama pero se había esforzado por parecer a la altura de lo que los demás esperaban. Quizás era un esfuerzo que no tendría que haber hecho pero lo cierto es que no lo hacía por ella.

Con dos de sus dedos Serena rozó la luna creciente que había aparecido en su frente.

No había visto a su madre en mucho tiempo y lo cierto es que la necesitaba pero de una manera totalmente diferente que hace un par de días. Si la hubiera contactado con el dolor vívido y punzante probablemente le hubiera suplicado acabar con él, así como lo había hecho tiempo atrás. Habría sido la solución más fácil y efectiva tal vez.

Pero definitivamente algo había cambiado hace un par de noches. La noche de su cumpleaños.

Ahora Serena sentía que la piel dañada, la piel envenenada y desgarrada de dolor estaba siendo reemplazada por otra capa. Una más resistente, nueva y sin agujeros ni cortaduras. El proceso se sentía muy lento y no podía desconocer que en ocasiones dolía lo suficiente como para querer volver a apagar sus sentidos, pero cada vez que eso sucedía recordaba los rayos de la Luna cayendo sobre ella. Llenándola, devolviéndose las fuerzas. Eso estaba ocurriendo con más frecuencia.

Así que aún seguía necesitando a su madre pero no para que le sacase el dolor del alma, sino más bien para compartirlo con ella. Ese día en la noche con Lucio y Yun había descubierto que decirlo en voz alta no lo había hecho desaparecer pero sí lo había hecho más llevadero. Esa noche definitivamente había estado llena de sorpresas.

Rei la tomó por los hombros y le ajustó el vestido en la parte del escote. Luego la hizo alzar la barbilla y enderezar la espalda.

- Así esta bien. Luces preciosa. Nosotras estaremos detrás de ti-

- No hay nadie que se compare contigo Sere- le dijo Lita guiñándole un ojo

Algo en la voz de sus amigas le hizo creer que estaban siendo honestas. Eran demasiado buenas como para darse cuenta que no era así.

Antes de que Serena se decidiera a caminar, tenía una petición especial que hacer.

- Chicas espero que no se molesten pero me gustaría que Sura caminara a mi lado ¿esta bien?-

La aludida saltó de la esquina alejada en la que había estado y sus ojos se vieron tan enormes que miles de estrellas se reflejaron en ellos.

Había decidido viajar junto a las guerreras y su amiga Serena principalmente por que a su lado podría soportar recorrer ese pasillo hasta el final, sin salir corriendo despavorida en dirección contraria al féretro en el que con seguridad descansaba la Princesa Kakkyu.

Llevaba los atuendos propios de su país y un velo color beige cubría su rostro. Le había servido bastante para ocultar su rostro cada vez más macilento. No creía que pudiera estar más tiempo ahí, ni siquiera sabía si podría cruzar las puertas del castillo sin llorar. Aún no había llorado pero las lágrimas eran una constante amenaza y tenía miedo de que decidieran hacer acto de presencia justamente cuando viera el rostro de su fallecida amiga. Pero tenía que verlo. Aunque fuera por última vez tendría que hacerlo. Se lo debía y si se iba de su planeta sin cumplir con esa tarea, jamás se lo perdonaría.

- Serena…- dijo casi sin voz- no creo que sea buena idea-

Pero la rubia no pensaba lo mismo.

- ¿Por qué no?-

Sus ojos negros, ocultos tras el velo, bajaron hacia sus pies.

- Tú eres una Princesa. La gente no espera verte conmigo desfilar por ese pasillo-

Esa excusa le pareció la cosa más ridícula del mundo. Casi sintió un poco de molestia hacia su amiga

- Esas son tonterías. Ser Princesa tiene sus privilegios, como por ejemplo elegir con quien hago esa tonta caminata-

Las manos de Sura se retorcieron nerviosamente.

- Por favor Serena, compréndeme-

La rubia entrecerró los ojos para poder mirar a través de ese velo que no le permitía saber que otra cosa le estaba escondiendo Sura tan pobremente. Tal vez podía ocultar su mirada pero su expresión corporal decía mucho. Estaba totalmente asustada.

- ¿Qué va mal Sura?-

Sura apretó otra vez sus manos y se mojó los labios. No podía hablar de aquello, no aún…y menos en aquel lugar.

- La gente de aquí…- susurró con cuidado para evitar que alguien más les oyera- la gente de aquí no me tiene en buena estima, así que por favor déjame declinar tu oferta-

Las demás guerreras se miraron impresionadas. Serena casi soltó una risa burlesca pero la reprimió.

- ¿Sura? Eres la chica más dulce que he conocido no puedo creer que…-

- Serena- dijo ella intentando terminar con ello- solo entremos y ya-

Era la primera vez que oía a Sura hablar tan secamente. Pero no la cuestionó ni la recriminó. Era un momento muy complicado para ella así que lo dejó pasar…por el momento. Le sonrió cálidamente y asintió.

- Está bien lo comprendo, pero no caminarás tras las guerreras. Todas ellas son igual de importantes para mí, ninguna caminará delante de la otra. Habrán cinco personas caminando detrás de mí en una perfecta línea horizontal y como verás estás considerada. En eso no me puedes decir que no-

El alivio se vio reflejado en ella, relajó los hombros y asintió con una leve sonrisa.

- Está bien-

Serena suspiró y miró a sus amigas.

- Está bien. Comencemos con esto-


Habían hecho sonar trompetas para anunciar su llegada. Trompetas…

Y no solo eso. Un hombre había gritado su nombre haciendo que cada individuo de ese salón volteara la vista hacia la entrada, que por cierto era gigantesca. Tenían que haber al menos tres mil personas ahí o sea, tres mil pares de ojos se dedicaron a escudriñar su rostro sin siquiera pestañear.

A esas alturas Serena ya no se sentía tanto como una Princesa en un lindo vestido y zapatos de cristal, más bien tenia la impresión de haberse convertido en la atracción principal de un circo. Un fenómeno.

Dio un paso dubitativo y tuvo la precaución de tomar su vestido con ambas manos para alzarlo un poco del suelo, para evitar así una estrepitosa caída. Eso no estaba en sus planes. Vamos Serena, tú puedes, enorgullece a tu familia, se lo debes.

Alzó la barbilla lo suficiente para lucir orgullosa de sí sin parecer altiva y dio otro paso. Y luego otro, hasta que finalmente se vio caminando a un paso seguro y intencionalmente pausado tal como Luna le había aconsejado.

Serena se dio el tiempo de mirar hacia cada lado del largo pasillo. Las velas daban la impresión de que una enorme llamarada ardía en algún lugar estratégico que permitía iluminarlo todo y las flores expedían un aromado casi embriagador.

Las personas la observaban con expresiones que a Serena le hacían preguntarse que era lo que tanto les impresionaba. Si, soy yo gente- pensó Serena- Nada más y nada menos que esto. Pero eran dulces y respetuosos y ella les respondió con amabilidad y sencillez.

Reconoció entre el público gente vistiendo los atuendos típicos de Kimokku, más ese velo. Había otros-principalmente hombres- luciendo vestiduras con capas, escudos bordados y espadas colgando del costado. Algo así como caballeros o soldados, seguramente embajadores de sus planetas.

Y había otros que definitivamente tenían que ser soberanos de otros planetas a los que Serena había reconocido no precisamente por sus coronas. Eran hombres y mujeres que la veían de una forma totalmente diferente a los demás.

La evaluaban de una manera que le hizo escocer su nueva piel, como si intentaran averiguar cosas para las cuales no se había preparado ¿Tiene la edad suficiente para gobernar? ¿Es más fuerte que yo? ¿Podría derrotarle en batalla? ¿Mi Reino es más importante que el suyo? ¿Si formo una alianza con ella seré más poderoso? ¿Deseo ser su amigo o enemigo?

Política, poder, conveniencia, envidia, cinismo. Luna se había quedado completamente corta con sus advertencias. Eran mucho peores de lo que imaginó.

Y en ningún momento dejaron de sonreír en su dirección ni en inclinar sus cabezas conforme ella avanzaba. Como si lo hubieran hecho miles de veces antes. Como una danza sincronizada que habían aprendido desde hace mucho y que sabían de memoria. Pues ella no la sabía y no tenía interés alguno en aprenderla.

Así que Serena fijó su atención en la gente común y corriente. Esa que le sonreía-realmente le sonreía- y la saludaba con afecto, aunque no le conocieran y no supieran nada de ella. Fueron ellos los que le dieron la confianza suficiente para seguir hasta el final.

El ataúd de la Princesa Kakkyu brillaba con el reflejo de las velas encendidas a su alrededor. Era casi cegador. Serena se dejó guiar por la atracción casi magnética que le producía conocer el contenido de ese ataúd. Era estúpido y casi enfermizo pero quizás si le veía ahí; pálida, con los ojos cerrados, finalmente entendería que era real. Que ella había muerto y que esta era la despedida definitiva.

Cuando se encontraba a unos pocos metros oyó un sollozo proveniente de su espalda que la hizo detenerse abruptamente. Se giró para ver que iba mal con sus amigas.

Las inspeccionó una a una con especial esmero. Sabía perfectamente que el protocolo era algo importante a seguir y que no debía detenerse ahí en medio, por su seguridad y para no alterar al público pero poco le interesó eso cuando detectó que era Sura quien lloraba tras ese velo. Dio dos pasos en su dirección y tomó su brazo con calidez, entrelazándolo con el suyo.

- Ven, por favor Sura-

Ella negó, intentando sofocando sin resultado otro sollozo.

- Yo…-

Serena la impulsó a caminar con ella. Logró que parte del peso de Sura lo recargara en su hombro. Si bien no tenía mucha fuerza bien le alcanzaría para ayudar a su amiga. No había estado con ella en sus primeros días en la tierra y eso era algo que aún no se perdonaba. Tenía que apoyarla al menos en ese instante.

- Déjame estar contigo cuando llegue el momento del adiós- le susurró Serena

Sura se secó los ojos con un pañuelo que con anterioridad había mantenido en su bolsillo.

- La gente…-

- Estoy viendo a la gente y me importan lo mismo que hace cinco minutos- respondió Serena con un tinte de disgusto

Serena agarró con más fuerza su brazo y continuo con su paso seguro aunque su rostro se suavizó notoriamente.

- Yo también necesito de alguien cuando llegue ahí delante- le dijo algo afectada.

Eso fue suficiente para que Sura accediera a caminar junto a Serena el resto de trecho que faltaba, que no era mucho.

Cuando finalmente lo hicieron realmente no se preparó para lo que encontraría.

Era como si la Princesa Kakkyu estuviese durmiendo un plácido sueño. Sus ojos estaban cerrados, sus brazos cruzados en su regazo y la expresión de su rostro era de la más absoluta calma. Incluso no lucía tan pálida como había esperado. Seguramente la habían preparado precisamente con esa intención. Era casi irreal pensar que estaba muerta; solo dormía. Ese era el efecto que buscaban, para que no impactara tanto.

Serena se sintió rodeada de pronto por sus amigas, que formaron un escudo protector detrás de su cuerpo. Agradeció ese gesto de intimidad no por ella, sino que por Sura. Merecía decir adiós a su amiga en un ambiente ligeramente menos expuesto que en el que estaban.

Se concentró en el rostro de la Princesa Kakkyu y aunque se sintió acongojada y presa de una extraña tristeza las lágrimas no vinieron. Sura en cambio lloraba amargamente y se tomó la cabeza como si fuera a explotarle en cualquier momento.

Serena cambió la posición de su brazo y lo pasó por la cintura de Sura por temor a que fuera a desplomarse en el suelo.

Era curioso pero después de lo que había pasado con Seiya, Serena jamás habría pensado que podría sostener a una persona otra vez como lo estaba haciendo con Sura. No solo estaba comportándose como su apoyo físico sino que sentía que estaba haciendo lo mismo con su moral. Estaba manteniendo a ambas en pie.

Hace un par de días Serena no podía ni con su propio dolor y sin embargo ahí estaba, brindándole su hasta ahora inexistente fortaleza a una persona que lo necesitaba aún más.

Las palabras de Darien golpearon en su mente, sacudiéndola de improviso.

Sura es frágil, como lo eras tú antes, tú ya no necesitas de los demás puedes sola. En ocasiones creía que era todo lo contrario, pero no esta vez.

Sobó la espalda de Sura con paciencia para que así salieran todos esos sollozos que Sura había guardado durante días. Las personas tenían distintas maneras de expresar su dolor. Algunas lo aceptaban como parte de la vida, otras vivían el duelo por completo; con la tristeza, las lágrimas, la negación y luego la aceptación y otras sencillamente se volvían comatosas.

Ya sabía en que categoría incluir a Sura y a ella misma.

Sura apoyó la cabeza en el hombro de Serena y en lo que parecieron largos minutos los sollozos se fueron haciendo cada vez menos profundos. En ningún momento Serena dejó de contener a Sura, se mantuvo firme en todos los aspectos para ella. Era increíble. Incluso ella se sorprendió de su propia actitud. Había pensado que estar cerca de un ambiente cargado de angustia no le haría bien pero lo cierto es que todo eso había pasado a segundo plano en el instante en el que Sura se derrumbó.

Haría cualquier cosa por ti- le había dicho Yaten en su habitación en vísperas de su cumpleaños. Y Serena haría cualquier cosa por aquella chica que lucía idénticamente a ella en muchas formas pero sustancialmente distinta en las cosas trascendentales.

La cabeza de Sura se alzó del hombro de Serena y lanzando un largo suspiro levantó su velo y se descubrió el rostro. Hubieron algunos comentarios que se transformaron pronto en murmullos persistentes y uno que otro grito de asombro ahogado.

No tardaron en llegar las miradas de asombro e incredulidad de aquellos que estaban cerca de ellas, seguramente notando el enorme parecido entre Serena y Sura, sacando sus propias conjeturas, algunas erradas y otras no tanto y despertando el interés de aquellos que hasta ese momento solo le habían visto como una soberana más de las muchas que habían desfilado por ese corredor.

Hubo otros que definitivamente reconocieron a Sura como la doncella y amiga de la Princesa Kakkyu y en ellos se notó claramente una postura diferente. Sura había estado en lo cierto y por alguna razón que Serena no lograba explicar no se veían muy felices de encontrarle ahí. Confusión, cautela, incluso temor.

Era la cosa más rara del mundo. Sura podía despertar muchas cosas pero no esas emociones. Aunque una idea hasta ahora vaga cruzó la mente de Serena.

No conocía mucho de Sura. Lo referente a su vida en el planeta de las flores, de su pasado, de su familia, de su infancia le eran detalles absolutamente desconocidos. No es que sospechara de Sura y la creyera una mala persona. La conexión que había logrado con ella habría sido imposible si le despertara algún tipo de sentimiento distinto a la ternura, confianza y calidez…pero- y aunque le costara reconocerlo- Sura nunca había hablado de su vida privada más allá de un par de comentarios insignificantes.

Era reservada al extremo y generalmente cuando se es así, es porque hay algo que deseas mantener fuera del alcance de todo el mundo.

Serena no supo determinar que le incomodó más; no haber tenido la amabilidad de preguntar a Sura detalles de su vida que la ayudaran a entender un poco más su historia o que Sura no hubiera tomado la iniciativa de contárselo.

De todas maneras esa idea se disipó cuando notó que Sura se preparaba para decir algo.

Los labios de Sura se abrieron y temblaron un poco.

- Princesa Kakkyu…- susurró tan bajito que Serena casi tuvo problemas para oírle- mi amiga…he venido a decirte adiós-

Sonó tan débil que Serena no pudo evitar acariciar con el dorso de la mano su espalda para instarla a que continuara.

- Creo que nunca tendré las suficientes palabras para agradecer todo lo que has hecho por mí, desde el primer día que te conocí…-

Se secó una lágrima solitaria que caía por su mejilla.

- Fuiste mi primera y única amiga en este sitio, que se sintió muy frío y triste antes de que entraras a mi vida…-

Serena oyó sin hacer ningún tipo de comentario ni gesto acusatorio.

- Perdóname por no poder defenderte. Perdóname por no cumplir con la misión que me impuse desde que me acogiste a tu lado-

Sura estiró la mano para alcanzarle pero se detuvo en seco, dejando su brazo suspendido en el aire.

- Tengo tantas cosas que decir pero se que no tengo tiempo…aunque tengo la esperanza de que a partir de este instante te mantengas a mi lado…hasta que algún día nos volvamos a ver…-

Retrocedió un paso y se abrazó fuertemente las costillas.

- Porque nos volveremos a ver Princesa. En aquel columpio en el que nos conocimos cuando pequeñas…y tú me sonreirás cálidamente…y yo así sabré que me has perdonado al fin…siempre te recordaré como la primera persona que realmente me vio…-

Sura hundió la cabeza en el hombro de Serena con fuerza y reprimió un sollozo. Esa era la señal de retirada, los respetos habían sido presentados y era hora de salir de ahí. Por el bien de ambas. Serena miró a sus guerreras y les asintió son firmeza luego removió el velo del rostro de Sura y volvió a ponerlo en su lugar.

Caminó en dirección al exterior con un paso más acelerado que al principio pero sin perder la gracia que había luchado por mantener. Aún así su rostro fue menos cálido y cercano que al principio. No tenía ningún interés en que Sura fuera sometida al mismo escrutinio público que ella. Además…

Algo le hacía intuir que esa gente, la misma que solo hace un par de minutos le había saludado y recibido tan amenamente a ella, se regocijarían de ver a Sura en ese estado. Eso había cambiado totalmente la visión que tenía de aquellas personas.

Había cosas que a los ojos de Serena no estaban encajando, cosas que había pasado por alto pero que ahora hacían ruido más que nunca en su cerebro. La visita a Kimokku estaba siendo hasta el momento de lo más instructiva. Había aprendido en el recorrido del adiós a la Princesa Kakkyu más de lo que pudiera haber creído.

El misterio de Sura no hacía más que crecer y crecer con el tiempo.


Finalmente Serena había logrado escapar a toda la atención que había generado su participación en este acto. No había contado el número de personas a las cuales había tenido que saludar pero eran muchas. Se había visto obligada a mantener conversaciones en las que prácticamente no tenía el más mínimo interés ni conocimiento.

Extrañó a su madre, seguramente ella habría sabido como manejar esas situaciones perfectamente, de manera rápida y concisa, mientras que ella no había tenido la suficiente valentía para retirarse y había tenido que oír una y otra vez los mismos temas.

Afortunadamente encontró la manera de huir desapercibidamente del barullo para refugiarse en la parte más alejada del castillo y ahora caminaba calmadamente por los jardines del palacio aguardando a que Sura reuniera todas sus pertenencias, para así poder regresar a casa.

Estaba cansada de todo el ajetreo, le dolía la cabeza y lo único que deseaba a esas alturas era una ducha caliente, su cama y una buena taza de leche con cereales.

Sabía que las chicas estaban cerca, no podía verlas pero podía confiar en que no le dejarían ahí desprotegida con tantos desconocidos rondándole. Incluso ellas habían logrado distraer a varias personas para que pudiera respirar algo de aire puro.

Serena decidió recostarse en uno de los pilares que sostenían parte de las muchas fachadas del castillo y se abrazó a sí misma. No sabría como acostumbrarse a toda esa opulencia, a todo ese protocolo tan estricto, a todas las reglas de etiqueta que francamente la parecían sacadas de un libro del siglo XV. Ese no era su ambiente y ni de cerca podría llegar a sentirse a gusto ahí.

- Ven aquí pequeñín- oyó a lo lejos un murmullo suave

Eso la hizo alzar la cabeza pensando en que alguien le estaba llamando. Pero no era así.

- Ven, no temas- volvió a oír esta vez más lejos

Caminó hacia el origen de la voz. Dobló hacia una de las esquinas del jardín esperando encontrarse con el autor de esos susurros cuando chocó de frente con algo muy duro que la hizo hundir su nariz.

- ¡Ayyy eso dolió!- gritó Serena llevándose las manos al rostro

Luego vio que unas manos se posaban en sus hombros y la sujetaban para que no se fuera de espalda debido a la fuerza del choque.

- ¡Lo siento! ¿Estás bien?-

Serena levantó la vista cuando se percató que la voz débil que había oído en realidad no lo era tanto. Más bien se parecía más a la de un chico algo preocupado pero que mantenía su tono varonil. El corazón le palpitó con fuerzas al verle. Era lindo, con el cabello color miel hondeado que caía por sus hombros delicadamente y sus ojos eran del color de una de las flores que había visto frecuentemente en ese planeta; entre lila y violeta. Su rostro no era fino sino que sus facciones eran bastante masculinas y su sonrisa era amena. Serena le habría respondido de buena gana sonriéndole de vuelta, de no haber sido por la corona dorada que pendía de su cabeza.

La mirada de Serena se endureció e inmediatamente sus hombros se tensaron. Algo en su piel se sintió punzar.

El chico que aún aguardaba por una respuesta quitó las manos lentamente y las levantó en señal de avenencia.

- Lo…lo siento Princesa Serena. No fue mi intención lastimarla…ni tocarla sin permiso-

Así que la había reconocido. Este chico le había visto con anterioridad, seguramente en la ceremonia realizada en el salón principal del castillo.

- No importa- se allanó a responder Serena con voz controlada, para no demostrar inseguridad- yo no me fijé por donde iba-

El chico, algo inquieto, miró por sobre el hombro de Serena mientras daba un paso hacia atrás.

- Fue mi culpa estaba distraído. De veras lo siento…y me sentiría mucho más tranquilo si no lanza a sus guerreras sobre mí-

Serena giró su cabeza para mirar en donde estaban sus amigas. No podía verlas pero seguramente no tardarían en alcanzarla y si la veían con esa expresión de perplejidad probablemente averiguarían que las cosas no estaban bien así que se obligó a mantener la calma, respiró y le sonrió amablemente de vuelta.

- No se preocupe no haré algo así. En realidad…- dijo Serena dudando si seguir o no hablando con este desconocido- en realidad oí algo y me encaminé para saber de que se trataba-

El rostro del chico se iluminó.

- No he visto a nadie más por este lugar así que seguramente tuve que ser yo. Estaba llamando a un gatito que estaba escondido tras unos arbustos pero en cuanto me acerqué se alejó-

- ¿Un gatito?- preguntó Serena algo interesada

¿Qué hacía un chico como este llamando a un gatito? Seguramente el chico leyó la pregunta que Serena se estaba haciendo mentalmente y abrió la boca luego de sonrojarse ligeramente.

- Yo…yo lo quería tomar y dárselo a mi hermanita pequeña. Se siente sola cuando salgo de viaje así que pensé en obsequiárselo. Le hará compañía mientras yo no estoy-

Las cejas de Serena se alzaron con sincera sorpresa. Tal vez estaba juzgando mal a este chico.

- Que lindo gesto- respondió Serena enseñándole otra sonrisa cauta

El chico pestañeó por varios segundos como si estuviera intentando recobrar la conciencia. Luego se llevó una de los brazos al abdomen y se inclinó para presentar sus respetos.

- Perdone mis modales Princesa, la he lastimado y ni siquiera sabe quien soy. Mi nombre es Albert, Príncipe de la estrella Apus-

La gente definitivamente tenía que dejar de hacer eso ante ella, era extrañísimo, pero se reservó sus impresiones y le imitó.

- Yo soy la Princesa Serena de la Luna-

Tomó ambos lados de su vestido e hizo una pequeña reverencia.

- Es un honor estar ante usted. Su nombre y su leyenda resuenan en todo el universo-

Serena se enderezó.

- Gracias…creo-

El chico príncipe sonrió y cuando lo hacia se veía más bello aún.

- ¿Desea dar un paseo conmigo?-

Serena quedó un poco golpeada ante la propuesta. Esa corona en su cabeza centelleaba cada vez que él se movía, haciéndola recordar su origen. Aún así asintió. Al menos no le había preguntado su opinión sobre la política interestelar. Todavía.

Caminaron juntos un par de minutos en silencio admirando el paisaje contemplativamente. Albert había tenido razón. No se veía nadie en muchos metros a la redonda. Seguramente estaban todos compartiendo una de esas entretenidas charlas al otro lado del castillo.

- ¿Conociste a la Princesa Kakkyu?-

Al parecer Albert se sorprendió por algo que Serena dijo pero se recuperó rápidamente.

- Mis padres fueron muy cercanos a ella pero no pudieron estar presentes hoy por otros compromisos así que vine en su representación, aunque aún no te tenido la oportunidad de presentarle mis respetos-

Serena asintió con lentitud.

- Ya veo-

Serena cruzó sus manos delante de su regazo

- ¿Asistes a muchos eventos así? Me refiero a reuniones con líderes de tantos lugares-

- Últimamente si. Es bueno conocer los asuntos del reino-

Uh- uh. El rostro de Serena se contrajo, cosa que no pasó desapercibida por él.

- ¿Le molestan? Me refiero a los asuntos políticos-

Serena pensó que tal vez sería mejor no revelar tanta información a este desconocido.

- No son lo mío- luego repensó eso último- definitivamente no son lo mío-

Albert asintió mientras colocaba sus manos tras la espalda.

- ¿Qué hará entonces cuando tome las riendas de su reino?-

Buena pregunta chico listo e interesado en asuntos que no eran de su incumbencia.

- No lo sé. Supongo que nombraré a un asesor-

- O puede dejar que su esposo se encargue de los asuntos que le generan incomodidad-

La mirada de Serena casi fue de espanto.

- O puedo nombrar un asesor- volvió a repetir, esta vez con más énfasis

Albert sonrió divertidamente por algo que Serena no comprendió.

- Entonces un asesor será-

Albert asintió y luego entrecerró los ojos.

- Su antiguo prometido se acaba de presentar hace algunos minutos en el salón principal. Pensé que querría saberlo-

Un frío recorrió la espina dorsal de Serena. Algo en ese comentario no tenía sentido pero Serena no le prestó la suficiente atención pues se distrajo con la noticia de que Darien había llegado a Kimokku, y del hecho de que era más bien conocido como oírlo su "antiguo prometido" y no el Príncipe de la tierra.

- ¿Las relaciones con él no son buenas?-

- Las relaciones con él son…- Serena intentó buscar la palabra adecuada ¿tirantes? ¿Difíciles? ¿Insufribles?- algo complejas aunque últimamente han mejorado bastante-

- Ya veo- respondió el pensando en algo más- después del término del compromiso usted permaneció viviendo en la tierra ¿verdad?-

Vaya este chico se sabía la historia completa. Menudo chismoso.

- Mi vida está en ese planeta, mi familia, mis amigos mi…- Serena se detuvo atropelladamente- todo. No puedo irme de ahí, soy cien por ciento terrícola-

- Salvo por su sangre real y su descendencia Lunar-

Ese pequeño detalle…

- Salvo por eso, claro-

Se detuvieron cuando llegaron a dos grandes estatuas de mármol en medio del jardín. La primera era de un hombre más que bello, eso se notaba por sus facciones perfectas esculpidas hacía ya tanto tiempo. A Serena le recordó aquellas ilustraciones que se veía en los libros de historia antigua, la de los dioses griegos con sus elegantes capas y cabellos largos. Además le recordó a algo más que no supo definir en ese instante pues el rostro de la mujer desvió su atención totalmente. Era como un ángel o como debía de ser un ángel. Sus párpados estaban semi cerrados, como si estuviera viendo algo muy lejano y su cuerpo estaba cubierto por una capa que cubría los lugares necesarios para no hacerla ver vulgar si nomás bien exquisitamente hermosa. Su cabello era largo y se arremolinaba junto a su vestido.

Las dos estatuas estaban unidas en un fiero abrazo que casi no permitía distinguir donde comenzaba uno y donde terminaba otro y para completar esa postal de ensueño una fuente en donde flotaban flores acuáticas lavaban sus pies.

Serena se sentó en el borde y metió una de sus manos al agua. Había en ella un persistente aroma a jazmín. Lo había olfateado en varios lugares ese día.

- ¿Muy hermosas no cree?-

Serena lo descubrió mirando hacia las enormes representaciones en piedra con una mirada inescrutable.

- Si, lo son- respondió la rubia siguiendo su mirada e intentando descifrar ese extraño tono que había adoptado.

Justo en ese instante el príncipe Albert se encontró con su mirada. La estaba estudiando con la misma clase de atención que segundos antes había aplicado en las figuras. De pronto Serena sintió deseos de rascarse los brazos.

- Me pregunto en quien estarán inspiradas…- murmuró sin mucha curiosidad en su voz. Más bien parecía saberlo y buscaba que Serena picara el anzuelo y preguntara. En cambio ella decidió hacer otra clase de pregunta.

- ¿Conoces su historia?-

Él se sentó a su lado luego de un instante. Serena no quiso ser irrespetuosa con él pero de haber podido hacerlo, se habría alejado un par de centímetros.

- La verdad es que no, pero esperaba que pudiéramos descubrirla-

Serena tomó entre sus manos unas de las flores antes de que esa sugerencia la congelara por completo. Con medida calma se irguió y le observó mientras analizaba que tal cerca ese chico estaba de su espacio personal.

- ¿Descubrirla? ¿Como?-

El príncipe Albert también introdujo una mano en la fuente y se dedicó a formar ondas en el agua. Algo en el ambiente que rodeaba al príncipe había cambiado. Se había vuelto más espeso, más difícil de asimilar.

- No lo sé Princesa Serena ¿tal vez tú me dirás como?-

Algo en esa pregunta la hizo tensarse, algo en toda esa conversación la hizo tensarse tal como lo hizo la primera vez que le vio. Esta era la desventaja de platicar con personas que parecían saber más de ti que tu nombre o estado civil actual. La mandíbula de Serena se endureció y sus ojos celestes se oscurecieron o tal vez era el agua de la fuente reflejándose en ellos pero lo cierto es que bajo ninguna circunstancia Serena continuaría platicando con un chico al que apenas había visto quince minutos. Y que tenía una corona y una mirada inquisitiva. Definitivamente tendría que comenzar a confiar más en sus instintos y en los consejos de su amiga Luna.

Se puso de pie de inmediato en actitud reservada.

- He pasado demasiado tiempo alejada de mis amigas, debo irme. Ha sido un placer, majestad-

Albert le imitó y también se puso de pie.

- Puedo escoltarla hasta que se reúna con sus amigas-

Serena negó humildemente mientras él seguía lanzando en su dirección miradas que bordeaban la desfachatez.

- Gracias pero no es necesario que se moleste, se el camino de regreso. Hasta pronto-

O hasta nunca. Prefería perderse en el palacio a seguir cerca de ese sujeto. Quería que se alejara lo más pronto posible de ella y que dejara de observarla así. Estaba comenzando a sentir esa vibra otra vez, la de la piel escociéndole. Mala vibra.

Caminó un par de pasos apresurados sabiendo que el príncipe la seguía a una prudente distancia. De pronto se le vino a la mente uno de esos programas de África salvaje. Ahora podía comprender un poco mejor a las gacelas cuando estaban siendo acechadas por un león. Ella gacela-Él león. Tenía la mala sensación de que saltaría en cualquier momento sobre ella. Ser víctima definitivamente no iba con Serena.

Así que cuando tuvo la oportunidad aceleró el paso y dio la vuelta en la primera esquina que encontró, escondiéndose tras un pilar. Agradeció estar tan delgada como para que su cuerpo completo fuera ocultado por esa gigantesca columna de piedra. Cuando la sombra del chico pasó a escasos metros de Serena contuvo la respiración hasta que notó que no venía en su dirección sino que le había esquivado. Encontraría antes a sus amigas y él no la molestaría más.

Se recargó con las piernas temblándole debido al nerviosismo que había estado conteniendo y suspiró aliviada. Al menos Serena podía decir que había salido de ese embrollo por sí misma y sin demasiadas consecuencias. Bien por ella.

Con el susto la mente de Serena había comenzado a funcionar tan rápido que veía las cosas con más claridad que de costumbre. Era como si la adrenalina que corría por sus venas hubiera hecho conectar a sus neuronas provocándole una bomba de estimulación cerebral. Luego de meditar unos segundos estas eran las cosas que había concluido.

El Príncipe Albert era un mentiroso. Había dicho que no había estado presente en el desfile de Serena y sus guerreras por el salón principal pero le había reconocido antes de que Serena se presentara y también había visto a Darien. Difícilmente podías ver a alguien si no te encontrabas en el lugar.

Probablemente la había estado siguiendo y planeó ese encuentro para pasar tiempo con ella, incluso la había conducido hacia ese lugar alejado en donde era menos probable toparse con más personas y aunque las razones no las sabía intuía que no eran buenas.

Jamás volvería a confiar en un sujeto con una corona en la cabeza, con el doble de su peso y una espada en la cintura. Eran una combinación letal.

Y Serena dejó la más importante de sus conclusiones para el final y curiosamente era la que más desconcierto le generaba. Comprendió por qué el príncipe Albert había insistido tanto en que observara aquella estatua que habían visitado en el jardín. Era fácil interpretar que él lo había descubierto al instante, quizás tiempo antes de encontrarse con ella y lo había preparado todo. Un ramalazo de incertidumbre se instaló en el interior de Serena mientras abría los ojos para intentar ver más allá. Luego los entrecerró hacia el horizonte tal como lo había visto en el semblante de la mujer cincelada en mármol hasta que pudo tener una perspectiva de su propio perfil en una de las ventanas alineadas al final del corredor.

Esa figura de belleza celestial era idéntica a ella.


Seiya se había plantado frente a ese árbol por más de una hora viéndolo variar con cada tonalidad del cielo. Lo había visto ser verde, luego anaranjado y ahora presentaba una tonalidad entre violácea y azul. Era grande, frondoso y reflejaba los cambios del cielo en sus hojas haciendo que Seiya dudara respecto a cual era su verdadero color.

Las ramas del lado derecho y parte de su tronco habían sido alcanzadas por el fuego. Seguramente el ataque al palacio o alguno de los que se habían iniciado con fuego le había alcanzado pero no lo suficiente como para matarlo. Ahora tenía un aspecto que lo hacía ver mitad vivo mitad muerto. Curiosamente él se sentía igual a ese árbol.

La mente de Seiya había estado luchando con la misma pregunta desde el momento en el que puso un pie en Kimokku ¿Qué haría al ver a bombom? ni siquiera el presentar sus respetos a la Princesa Kakkyu o constatar los daños que había sufrido su pueblo natal había hecho tanto eco en él como esa pregunta. Y todo lo que obtenía cada vez que ideaba una respuesta era espacios en blanco.

Seiya pasó una mano por su cabello en un intento de despertar a su cerebro. Era un idiota y honestamente no sabía a quien estaba tratando de engañar. Engañar a los demás ya era malo, engañarse a sí mismo era patético.

Sabía por qué estaba precisamente en ese sitio y no en otro. De todos los lugares del reino había uno solo en el que quería estar. Uno solo en el que tenía la certeza de poder ver a bombom. Sin público, sin presiones, sin nadie alrededor que presenciara la ruina de ambos. Por un instante deseaba que fuera tan solo ellos dos, así como una vez lo habían sido bajo la sombra de ese árbol. Cuando amaba al mundo por que ella estaba en él.

Tan solo…tan solo deseaba saber qué esperar del día de mañana y que la propia bombom le respondiera. Quería persuadirla, presionarla, incluso obligarla a que se lo dijera. Que bombom fuera capaz al menos de aclararle a que punto debía mantenerse fuera de su vida, pasa así poder cumplir con lo que ella le había exigido. Probablemente eso terminaría por destruirlo y hacerlo sentir ese dolor del cual había logrado escapar durante tantos días…pero al menos era algo. Algo a lo que aferrarse, incluso eso era mejor que lo que tenía en ese momento que en resumidas cuentas, era nada.

Se ajustó su chaqueta al cuerpo y respiró pesadamente. Bombom había celebrado su cumpleaños con sus amigas y él se había enterado recién hace un par de horas ¿Cómo se sentía con esa noticia? Como un maldito por no haberla saludado y como un renegado por no haber formado parte de su día especial. A partir de ahora ¿todo sería así? se perdería cada acontecimiento importante en la vida de bombom ¿Ya no tenía derecho a formar parte de su vida?

Deseaba tanto verla y poder saber…

Una brisa o más bien una corriente le hizo voltear justo en el momento en que bombom venía avanzando en su dirección. Cuando sus miradas se encontraron Seiya supo el momento exacto en que su corazón dejó de palpitar y se convirtió en un imperceptible murmullo dentro de su pecho.

Bombom ni siquiera se movió, ni siquiera se vio sorprendida o alterada de encontrarle. En ningún momento sus ojos se abrieron ni su pecho se sacudió. Solo estuvo ahí de pie viéndole sin ningún tipo de expresión.

Y lo supo. Supo el tipo de dolor que bombom sentía y por primera vez en su vida Seiya quiso morir. Estar en su cama y dejar que la vida se le fuera en un suspiro.

El peor dolor no era el que se podía ver. Ese que se podía apreciar por el llanto en las esquinas de los ojos, los gritos brotando del pecho, la voz angustiada, ese que te provocaba deseos de golpear lo que tuvieras en enfrente y arrancar tu ropa de impotencia. No. El peor dolor se producía cuando tu alma lloraba y no importaba lo que hicieses o dejases de hacer; no había forma de poder consolarla.

Eso vio en bombom, en sus ojos, en su rostro. Una parte de su alma se había marchitado y en su lugar había quedado una enorme cicatriz tan visible que le impedía respirar. Él se la había causado, la había marcado para siempre…

- Hola bombom- le dijo con voz notoriamente atormentada

Contuvo la respiración casi aguardando por su ira. La ira era casi buena en ese instante, mejor que ese angustiante silencio. Finalmente Serena le obsequió una apagada sonrisa, hiriendo su corazón. Hubiera preferido por mucho la furia antes que ese dolor reflejado en ella.

- Que sorpresa verte en este lugar- le dijo Seiya frotando al mismo tiempo su cuello para alejar un poco la tensión ¿Podía haber sonado más imbécil? Suspiró y dio un paso hacia delante.

- No es cierto perdón por divagar. Sabía que te encontraría aquí, te estaba esperando-

Serena comenzó a balancear uno de sus pies como ni no supiera que decisión tomar; darse la vuelta o continuar. Por favor quédate, por favor bombom. Seiya no pestañeó hasta que Serena tomó con una de sus manos su vestido y dio un paso hacia delante. Pasó por su lado sin mirar hacia su dirección y se detuvo frente al árbol, muy cerca de su posición. Ahora que podía verla a corta distancia entendía por que se había enamorado de ella…era una diosa, una verdadera deidad envuelta en un resplandor de hermosura que no podía ser terrenal.

Pero esa no era su bombom, le faltaba algo. Tal vez eran sus ojos, no lucían celestes sino más como un gran trozo de hielo. Un escalofrío del más profundo terror le embargo ¿Cuánto era el daño que le había hecho a bombom?

- ¿Como has estado?- se atrevió a preguntar a su espalda

Serena suspiró y a pesar de que no tuvo un primer plano de su rostro, sabía que se encontraba cansada.

- He tenido días mejores, pero no me quejo-

Oírla lo hizo temblar otra vez. Se oía tan… normal, el timbre característico de bombom que le hacía sonreír sin que lo pudiera controlar ¿Dejaría alguna vez la voz de bombom cortarle la respiración? ¿La olvidaría con el tiempo?

- Si, igual para mí- respondió Seiya con las manos dentro de sus bolsillos y pateando una especie de piedrecilla hacia otro lugar. Cuando alzó la vista Serena había avanzado aún más hacia el árbol y ahora pasaba una de sus manos por los pliegues de su tronco en una especie de caricia o control de daños aunque no sabía muy bien pues no tenía un primer plano de su rostro.

- Ya…- murmuró Serena sin ningún tipo de inflexión en su voz.

El estómago de Seiya se apretó en varios nudos. Se giró para poder tener al menos una vista de su perfil.

- Luces como…-

Tragó para poder deshacer otro nudo que tenía en la garganta.

- Como que- preguntó Serena en un tono plano que le provocó un malestar que se extendió por todo su estómago.

Seiya bajó un poco la vista y cuando la volvió a subir tenía una pequeña sonrisa pegada a los labios.

- Como una Princesa de un cuento de hadas-

Serena congeló su mano sobre el árbol y se volteó para mirarle. El dolor que vio reflejado en sus ojos fue adormecedor y todo rastro de sonrisa desapareció de los labios de Seiya ¿Qué estaba haciendo? ¿Hasta donde estaba intentando llegar con esa conversación? Serena no le quería ahí y estaba claro que cada cosa que salía de su boca no hacía nada más que poner en Serena esa expresión de tortura en su rostro que le hacía sentir enfermo.

- No pretendía molestarte así que será mejor que…-

Antes de pronunciar las palabras de despedida Seiya se percató que el vestido de Serena estaba mojado en uno de sus lados.

- Estás mojada-

A medida que hacía una inspección por su cuerpo notó algo más. Bombom tenía un corte bajo su cuello el cual no era grande pero tenía algo de sangre fresca. Se lo había hecho hace poco.

- ¿Cómo te has hecho eso?- preguntó Seiya frunciendo el ceño

Y antes de que pudiera pensar con claridad ya estaba estirando la mano hacia la herida. Tenía que sentirla. Simplemente la necesidad de tocarla le superó y había cedido. Pero nada lo preparó para la reacción de Serena quien saltó hacia atrás casi con horror y estiró uno de sus brazos para que mantuviera la distancia. Parecía un conejo al cual habían herido tan hondamente que ya no quería seguir siendo lastimado…eso sencillamente terminó por acabar con su calma. Respirar se volvió una faena completamente dolorosa para Seiya después de eso.

- No hagas eso bombom, no te haré daño. Nunca. Jamás lo haría-

Hubo un imperceptible destello en los ojos de Serena como si de alguna manera le creyera pero luego ese mismo gesto se convirtió en la sonrisa más triste que Seiya haya podido contemplar.

- Si, bueno es un poco tarde para eso-

La cabeza de Serena se giró hacia el árbol antes de que Seiya pudiera agregar algo más. Se fijó que tenía la vista pegada a las ramas que habían sido calcinadas por el fuego.

- Es una pena que el incendio le haya alcanzado ¿verdad?-

Había algunas hojas secas y descascaradas pegadas al tronco del árbol. Serena tomó algunas y las amasó con su mano. En pocos segundos se habían convertido en un polvo gris. Al no recibir respuesta de la rubia Seiya prosiguió hablando.

- Afortunadamente el daño solo alcanzó lo superficial. Estoy seguro que la raíz está intacta. Es como un milagro-

Serena dejó caer el polvo gris de sus manos hasta el suelo.

- ¿Un milagro?- se preguntó más a sí misma. Volteó a ver a Seiya y alzó las cejas con claro asombro- Si fuera por mí, lo habría quemado hasta que no quedara ningún brote-

La boca de Seiya se abrió de impacto. No podía haber dicho eso en serio… y quiso creer que Serena estaba hablando a través del dolor pero se había oído tan resuelta, tan convencida de su declaración que le fue difícil creer que estuviera fingiendo. Los hombros de Seiya cayeron mientras intentaba buscar en los ojos de Serena el mismo sentimiento de desamparo que lo embargó a él

- bombom…- susurró

Serena se sacudió el polvo de las manos frotándolas un par de veces, rompiendo el contacto visual con Seiya.

- Pero supongo que algunas cosas son más fáciles de convertir en cenizas que otras-

Eso era. La parte que Seiya no había entendido hasta ese instante. El árbol era un recuerdo, un recuerdo que Serena quería ver arder y convertirse en nada más que polvo ¿También pretendía hacer eso con todos los demás? ¿Estaba convencida de que eso había hecho él con los suyos?

- ¿Eso crees bombom?- preguntó Seiya sumamente ofendido- ¿Crees que fue así de sencillo? ¿Que después de decirte adiós ese día soplé al viento todo el amor que siento por ti?-

- No lo sé Seiya. Varias cosas en las que creía ya no lo son más-

Las palabras dolían como el mismo infierno. No cometiendo el error de volver a tocarla se acercó lo máximo que su autocontrol le permitía hacerlo sin atravesar la barrera que Serena había impuesto entre ellos.

- Hay algo en lo que siempre podrás creer- En mi amor- quiso decir

Una fugaz y gloriosa sonrisa cruzó por los labios de Serena que luego se transformó en algo más.

- Lo sé. En mí- sentenció con fuerza

Tomó su vestido para retirarse del lugar ante la mirada absolutamente desarmada de Seiya. Lo había dejado sin nada que decir. Después de pasar por su costado Seiya habló.

- Me duele como no tienes idea verte así bombom-

Algo en la perfecta quietud de Serena se rasgó y se dio la vuelta airadamente. Sus ojos volvían a tener algo de vida una vez más.

- Cómo te duele verme- preguntó sin ocultar su enfado- ¿Viva? ¿En pie? ¿Respirando? Qué esperabas ¿verme convertida en un despojo humano después de que te fuiste?-

Las palabras una vez más habían decidido abandonar la mente de Seiya.

-Perdóname si intento seguir adelante con mi vida así como lo hiciste tú-

Seiya se acercó una vez más. Era como si no pudiera permanecer lejos por mucho tiempo.

- Tú me pediste que me fuera, recuérdalo-

Algo cruzó por la mente de Serena. Algo que no dijo y prefirió callar. Seiya movió la cabeza con resignación. La historia se repetía una vez más. Serena guardándose cosas y él siendo incapaz de pedirle sinceridad.

- Y creo que te lo voy a pedir otra vez- respondió Serena, sacándolo de sus pensamientos- O mejor yo me voy primero. Disfruta la vista- agregó mientras hacía su tercer intento de retirada

Con fuerza tiró de la muñeca de Serena. Estaba tan delgada que sus dedos cruzaban con facilidad todo su diámetro. Seiya cerró los ojos y alejó como pudo la ira que le había embargado.

- ¿Por qué haces esto?- le preguntó en tono suave- ¿Por qué intentas alejarme cuando lo único que deseo es poder llegar a ti?-

Serena bajó la cabeza y escondió la mirada tras su flequillo.

- Y que harás después de eso ¿Me tomarás de la mano como ahora y me dirás que todo está bien? ¿Recuperaré así la calma? ¿Tendré de vuelta mis lágrimas, las noches sin dormir, las horas interminables intentando no pensar en ti, en lo que siento por ti?-

Seiya dejó que la mano que sostenía a Serena cayera lentamente. Sintió caer su estómago hacia las rodillas y luego hacia sus pies y de sus pies bueno…apenas los podía soportar. Serena alzó la vista justo cuando su rostro se contraía por la emoción del dolor.

- ¿Pondrás fin a esta angustia de saber que ya nada será igual? ¿Qué todo cambió para mí desde ese día?-

Se llevó una mano al corazón. Seiya quería llegar tanto ahí, de todas las maneras que pudiera hacerlo.

- ¿Alejarás el dolor que tengo aquí dentro?-

Los brazos de Serena cayeron pesadamente a sus costados. Asintió hacia Seiya al no ver una respuesta de su parte dándole una lúgubre sonrisa de paso.

- Ya lo creía así -

Los ojos de Seiya iluminados por interminables estrellas brillaron como dos más. Ese era. La piedra tope de su estabilidad. Todo lo que había esperado saber y que ahora pagaría por borrar de su memoria. Ahora sabía por qué ni sus hermanos ni sus amigos habían querido hablar de bombom en su presencia, por qué se guardaba un ambiente de ocultismo con todo lo que tenía relación con ella. La había roto.

Había roto a bombom más allá de toda reparación. Estaba quebrada y ahora lo veía con claridad. Veía cada trizadura, cada grieta que le había hecho aquél día. Esa chica con mirada perdida y rostro duro era lo que había quedado de bombom, lo que había logrado rescatar. Era una sombra…y era su culpa ¿Qué había hecho?

- No hay milagro que funcione cuando las emociones ya están aquí- dijo Serena palpando su pecho-

- No se van con el viento como las cenizas aunque tú reces que lo hagan ni tampoco vuelven a germinar con agua y tierra por mucho que lo intentes. Cuando se queman…ya nada crece ahí-

Ya no crece nada ahí…esta rota. Bombom está rota por mí y ya no es capaz de sentir nada más que eso. Ya nada crece ahí por que yo la maté. Esas fueron las palabras que retumbaron en Seiya una y otra vez.

En el cuarto intento de Serena de abandonar la plática con Seiya éste alcanzó a rozar parte del dorso de su mano. Tan suave y gélida que su piel se erizó.

- Estás fría- murmuró aún sin poderle mirar a los ojos

- No tienes idea de cuanto- alcanzó a oírle de vuelta

- Me acordé- respondió Seiya atropelladamente. Serena se detuvo sin voltear a verle.

Seiya continuó hablando sin saber mucho que decir. Aún no podía pensar con claridad.

- Solo para que lo sepas. Estuve pendiente de cada minuto del día de tu cumpleaños intentando decidir si saludarte o no-

La cabeza de Serena colgó hacia abajo en clara actitud de derrota. Se volteó otra vez cada vez más pálida.

- ¿Que es lo que realmente quieres Seiya? Por que las chicas deben estar preocupadas por mí y sí que es hora de marcharme-

Serena había dicho su nombre. Durante toda la plática no había pronunciado su nombre una sola vez ¿Qué es lo que quería Seiya? Ni él lo sabía muy bien. Ni él sabía por que impedía a Serena marcharse. A pesar del enfado, la vergüenza y el dolor no permitía que se fuera. Aún sabiendo que la plática estaba causando estragos en Serena la retenía hasta el final ¿Cuan egoísta podía llegar a ser con tal de mantener a Serena en su vida?

- Lo que quiero…-dijo algo tembloroso- lo que quiero es que no suceda esto cada vez que nos veamos. Tú no eres un tumor que deba extirpar de mi vida…eres parte de ella de una manera que no funcionaría si no estás. Me gustaría creer que es lo mismo para ti…al menos dame esa tranquilidad. Que no seremos extraños gritándonos o evadiéndonos en cada oportunidad que tengamos. Puede que hayamos decidido no amarnos pero eso no significa que nos comportemos como un par de desconocidos. Nos conocemos demasiado para eso bombom-

¿Qué rayos estaba haciendo? ¿Cuál era el sentido de terminar con ella si a la primera oportunidad volvía a pedir formar parte de su vida? Seiya se sentía fundido y traicionado por su propio corazón que no parecía tener límites cuando se trataba de Serena. Siempre necesitaría de algo, lo que sea de ella. Incluso si no volvían a amarse otra vez, eso no importaba demasiado cuando la perspectiva de no volver a cruzar una mirada, una palabra con Serena amenazaba en el horizonte. Era un maldito idiota enamorado y posiblemente con ese discurso conciliador había comenzado por cavar su propia tumba. Por que eso se alejaba bastante de una ruptura limpia y la transformaba más o menos en la ruptura más sucia y escabrosa de todas. Ya dolía e iba a doler mucho más…

La frente de Serena se frunció quizás entendiendo mucho menos que el propio Seiya. Era tan visible su confusión y su angustia que Seiya pensó en retractarse de sus dichos y sencillamente dejar las cosas como estaban.

- Esto no es fácil para mi Seiya…estar contigo ahora no es fácil…de ninguna manera. No se si…-

No se si quiera tenerte cerca- Seiya fue capaz de leer sin dificultad las palabras que Serena no había agregado. Se tragó la tristeza al entender que bombom no sentía la misma necesidad abrasadora de mantenerlo en su vida. Al parecer Serena sí podía ser capaz de gobernar a su corazón. Seiya asintió aún desmoralizado.

Entonces solo…no me temas, siento que lo haces. No es necesario que me hables ni que me mires…pero cuando lo hagas, te ruego que no sea con esos ojos de terror-

Serena alzó la barbilla y asintió.

- Con eso basta bombom- respondió desganado

Ella volvió a tomar su vestido para poder retirarse y esta vez sí que Seiya no la detendría. Algo en su interior le decía que Serena hablaba en serio respecto a no poder sentirlo cerca…su postura, su expresión corporal, su rostro…todo gritaba en ella lo incómoda que estaba cuando sus miradas conectaban. Era como si continuara dañándola aún sin querer hacerlo. Era peor de lo que había creído.

- Bombom puedes irte, no te detendré más, en serio-

Le sonrió para infundirle confianza y Serena volvió a asentir pero no se movió. Más bien jugueteó con su zapato mientras el corazón de Seiya golpeteaba con cada toque de su pie en el suelo, expectante.

- Seiya…- lo llamó Serenalevantando la vista y viéndoseotra vez en calma

- ¿Si?- preguntó Seiya casi sin voz

Serena se mojó los labios.

- Ya no me llames así…"bombom". Ya no lo digas-

La expresión de Seiya fue insondable. Solo atinó a guardar silencio y a dejar que Serena explicara a que se refería.

- Solo dí mi nombre- continuó ésta con trabajada lentitud- llámame como todos los demás. Dime Serena, así me llamo. Serena-

Como todos los demás. Ese era su lugar a partir de ahora. Esa era la respuesta a su pregunta, lo que le depararía el mañana y la posición que tendría en la vida de Serena. Era uno más. Nadie especial, nadie que tuviera el privilegio de compartir algo único con ella. Su corazón dolió, albergando cada lastimera emoción que no había sentido en días. Serena realmente quería hacerlo. Realmente quería quemar todo vestigio de su relación. Quería convertirlo todo en cenizas…

- Oh- musitó con voz torturada, sin saber que más decir- Yo…está bien-

Seiya se aclaró la garganta que a esas alturas estaba toda contraída por la pena.

-Serena- le dijo con una leve sonrisa

Ésta volvió a asentir conforme.

- Debo irme. Me esperan para partir de aquí-

Aun atónito por lo que acababa de ocurrir Seiya asintió algo ensombrecido.

- Por cierto…- murmuró Serena frunciendo el seño

Oh Dios ¿Que me va a pedir ahora? ¿Qué la llame Srta. Tsukino? Seiya tragó con temor

- ¿Has visitado el jardín del palacio?-

Volver a un tema tan trivial fue el soplo de aire que Seiya necesitaba. Era como si la vida hubiera vuelto un par de segundos a su cuerpo.

- El palacio tiene varios jardines, bom…Serena- se corrigió al final

Ella movió su vestido de un lado a otro impaciente por algo más.

- ¿El que tiene una gran fuente y flores flotando en ella? ¿El de las dos grandes estatuas?-

Claro que sabia cual era. Había pasado noches enteras escribiendo o mirando las estrellas sentado al borde de la fuente…pensando en ella, amándola a la distancia, imaginando sus ojos y su sonrisa… en ocasiones hasta podía ver su bello rostro en la estatua de la mujer de mármol.

- Ah. He estado ahí un par de ocasiones. Es lindo- respondió sin ánimo - ¿Por qué? ¿Sucede algo con él?-

Ella negó mirando hacia el costado mientras daba un paso hacia atrás.

- Nada importante. Debo irme-

Al principio mostró evidentes dudas pero finalmente Serena resolvió darle una sonrisa de dos segundos

- Supongo que nos veremos…en la escuela. Así que…-

Saludó con la mano y se dio la vuelta sin más preámbulo. Sin más que un simple adiós mudo.

Seiya cayó desplomado en el suelo y se tomó la cabeza con ambas manos. De su bolsillo una cajita se deslizó dando varios golpes en la tierra hasta encontrar la estabilidad. Seiya la vio ahí y tomándola entre sus dedos la abrió. Había sido un idiota ¿Por qué había traído eso? ¿Acaso pensaba dárselo? ¿Había pasado más de cinco días sin hablar con ella y aparecería con un anillo esperando que las cosas se solucionaran? ¿Por quién había tomado a bombom? ¿Cómo podía haber creído que podía permanecer lejos de Serena? ¿Y como había podido creer que Serena le quisiera cerca después de lo sucedido?

La abrió tomando el anillo entre sus manos y leyó la leyenda una y otra vez "Mis días y mis noches le pertenecen a mi amada".

Ya no tenía amada, ya no tendría días ni mucho menos noches así que ¿Cual era el sentido de ese anillo?

Así que antes de pensárselo dos veces cavó un hueco con ambas manos bajo ese árbol medio vivo medio muerto muy cerca de su tronco, en el lugar en que la vida de éste comenzaba y terminaba, justo en el medio.

Bombom estaba quemando recuerdos…y por la forma en que la había dañado tal vez era lo mejor ¿Qué podía hacer él entonces? Enterrarlos ¿Por qué? Por que era un idiota soñador.

El fuego era tan definitivo…su destrucción eran tan avasalladora que le asustaba. En cambio la tierra… puedes enterrar algo ahí con la esperanza de volverlo a desenterrar alguna vez. Tal vez cuando lo hiciera ya no se vería tan nuevo, brillante o limpio, pero quedaría algo de él. Su esencia.

Así haría con sus sentimientos exactamente lo mismo pues jamás podría ser tan radical como bombom, convertirla en cenizas y acabar con su recuerdo…le parecía imposible.

Lo había descubierto en el minuto en que oyó su voz. No podía arrancarla de raíz porque nunca había querido eso, el sentido de su plática nunca había sido ese…nunca pensó que las cosas terminarían de la manera en que lo hicieron…nunca creyó que quebraría a bombom así, empujándola a un abismo en donde la única oportunidad de sobrevivir terminaría siendo borrar todo vestigio de lo que alguna vez fue su historia.

Así que cavó, cavó tan profundo como lo hizo en su corazón y una vez que los dedos ya no pudieron seguir abriéndose paso en la tierra metió la cajita con el anillo dentro. Le echó tierra encima mientras pensaba en su propia situación.

Tal vez el hueco en el que enterraría sus recuerdos era tan hondo como el que cavó con sus manos, pero las raíces eran demasiado fuertes, probablemente encontrarían el camino hacia la luz y con el tiempo nuevos brotes volverían a surgir. Seiya contaba con eso. Esa luz de esperanza lo mantendría en pie. Mientras Serena arrasaba con todo, él los mantendría fuera de su alcance.

Quizás en tierra quemada ya nada volvía a crecer pero mientras tuviera sus recuerdos y su historia en la seguridad de su corazón un milagro se podía producir e incluso en el corazón cubierto de cenizas de bombom algo nuevo y vivo podía germinar.

Puso la mano en el montón de tierra y la aplanó para que no diera la impresión que había algo ocultó ahí cuando una duda crucial asaltó a Seiya sacudiendo todos sus cimientos ¿Se podía hacer lo mismo con los recuerdos, con los sentimientos? ¿Podías simplemente enterrar algo que estaba tan vivo y esperar que se mantuviera entre las sombras hasta que decidieras sacarlos? ¿Se mantendrían intactos como en anillo en su cajita o el paso del tiempo los roería hasta convertirlos en polvo? ¿Era posible que su solución y la de Serena no fueran tan distintas después de todo? ¿Acaso ambas no terminaban en lo mismo… en polvo?

Quizás Serena había escogido el mejor camino…mientras que él vería degradarse sus memorias y sus sentimientos día a día hasta que no tuviera nada más que cenizas que arrojar al viento.

Quizás Serena ya había atravesado por el umbral del dolor y sabía de lo que hablaba, mientras que él solo era un ignorante de su propio sufrimiento.

Después de todo cabía la posibilidad de que Seiya no supiera nada de nada.


- ¡Mina ya deja de moverte tanto!- exclamóLita a esas alturas con los nervios de punta por culpa Mina. La rubia sonrió feliz y volvió a ponerse frente a Lita como si nada hubiera pasado. Se arregló el cabello y desplegó su sonrisa de ensueño.

- Solo estoy tratando de encontrar mi mejor ángulo-

- ¡Todos son tus mejores ángulos!- gritaron Amy y Lita exasperadas

Serena suspiró algo resignada y se separó de la cámara lo suficiente para poder ver a sus amigas de frente.

- Chicas no se muevan tanto, se ven hermosas como están y Mina deja que en las fotos se vea algo más que persona. Así que solo sonrían ¿si?-

La voz dulce de Serena logró lo imposible; hacerlas encontrar calma y sonreír con calidez. Serena capturó el momento exacto en el que los ojos de sus amigas brillaron de júbilo y sus sonrisas se extendieron por sus rostros. Había salido bellísima, lo presentía.

El día lunes se hizo sentir con fuerza, después de todo era el primero después de que la escuela hubiera cerrado por averías en las tuberías que habían sido reparadas en su totalidad. Los alumnos pululaban en todos los rincones de la cafetería ansiosos y gustosos de poder reunirse después de un tiempo sin compartir diariamente. Incluso varios reconocían sentirse felices de comenzar una nueva semana estudiantil. Esa misma alegría se notaba incluso en el grupo de Serena. A pesar de lo tedioso que había sido el día anterior con el viaje a Kimokku y la incertidumbre que despertaba en cada una de ellas la situación de las guerreras exteriores, la perspectiva de estar todas juntas era mucho mejor que pasar todo el día pensando en esas cosas en la soledad de sus hogares. La única manera de vencer esas adversidades era hacerles frente de la misma manera en que lo habían hecho en el pasado; juntas.

Mina saltó desde el otro extremo de la mesa de la cafetería en la que estaban compartiendo el almuerzo para poder verse retratada en la cámara de Serena. Se pegó a ella mientras Serena nuevamente con aire de resignación, le enseñaba la última fotografía.

- Creo que ya la tengo- murmuró Serena analizando críticamente su toma

Amy, quien había dejado su almuerzo de lado para cooperar con Serena comenzó a comer y a terminar de leer un libro.

- Me parece una idea genial que quieras regalarle a Rei un álbum de fotografías antes de su viaje-

Serena sonrió mientras hacía un acercamiento al rostro de Mina para que pudiera verse. Otra vez. La idea había surgido el fin de semana mientras practicaba con su cámara tomando fotos de su familia y de Luna. Aún no había decidido que obsequiarle a Rei y como la notó tan entusiasmada cuando comentó que ingresaría al club de fotografía…se imaginó que regalarle algo hecho por ella misma la alegraría mucho más. Además así podía llevarse a Europa un pedacito de su vida y se aseguraba de que no se sintiera sola.

- Espero que pueda hallar unas tomas realmente buenas, aunque con todas las que he hecho de ustedes, pienso que ya la tengo. Especialmente de Mina, es la que más resalta-

Lita rodó los ojos.

- Las hallarás te lo aseguro. Creo que te estás poniendo mejor día a día- le comentó la misma mientras picaba el pollo de su plato en pequeños trozos.

Mina entrecerró los ojos detectando algo que no le agradaba.

- Tienes que eliminar aquellas en las que salga con la cara gorda- le dijo con tono amenazante

Ante esa petición Serena alejó la cámara de las manos de Mina por si se le ocurría mover algún botón o estrellarla en el suelo. No borraría ninguna, eran las fotografías espontáneas la que más le agradaban.

- Pero si en todas sales muy linda- se defendió

- ¡En esa no!- señalando una en la que había estado distraída en la fila del almuerzo-¡Tienes que borrarla Sere!-

- No, no lo haré- contestó con una risita contagiosa y saltando de la silla antes de que Mina la atrapara.

Comenzaron a correr y a gritar alrededor de la mesa para la diversión de varias personas sentadas en puestos aledaños que les veían reír y juguetear enérgicamente.

Serena se descubrió riendo por primera vez en días. Y no se trataba solo de una simple sonrisa apagada o efímera, sino una verdadera y real risa saliendo de su pecho. Incluso ella se sorprendió al oír el timbre de su voz. La sensación fue intoxicante.

- ¡Ven aquí pequeña rubia escurridiza te atraparé!- gritó Mina medio enfadada medio divertida

Serena vio que por la puerta de la cafetería venían ingresando Yaten y Taiki así que corrió hacia ellos con una sonrisa que los dejó a ambos perplejos.

- ¡Yaten sálvame! ¡Mina es mala conmigo!- gritó Serena mientras su amigo reía de solo ver a las dos rubias corriendo como niñas de preescolar.

Serena se escondió tras de Yaten y de un salto se colgó a su espalda. Yaten la sujetó de las piernas con fuerza para que no resbalara, como si hubieran ensayado el movimiento varias veces. Perfectamente coordinados.

- Whoa bebé chimpancé ¿Qué sucede?-

Serena pasó los brazos alrededor de su cuello mientras Mina la miraba con furia y estiró los brazos para atraparla.

- ¡No creas que Yaten te salvará! ¡Dame esa cámara!-

La risa melodiosa de Serena casi corta la respiración de Yaten y tampoco pasó desapercibida para Taiki. Ambos se miraron sin palabras.

- ¡Sonríe a la cámara Mina!- Serena disparó el flash directo a su rostro. La cara iracunda, roja y medio deformada de Mina apareció en su pantalla digital segundos después provocando otra carcajada de Serena.

- ¡jajajajaja! ¡Oh, esta foto tiene que estar en el álbum!-

La boca de Mina se abrió de indignación y alzó un dedo en dirección a Serena. Se cruzó de brazos y expulsó aire por la nariz apretando los puños.

- Acabas de condicionar nuestra amistad, Serena Tsukino-

Luego de aquello se dio la vuelta con paso firme no sin antes darle una última mirada de advertencia a Serena, quien solo se limitó a enseñarle la lengua. Yaten giró la cabeza para verle mejor. A esas alturas estaba intrigadísimo.

- ¿Qué ha sido todo esto?-

Serena se rió de manera traviesa e hizo un movimiento para poner la cámara frente a la cabeza de Yaten.

- ¿Chicos quieren ver las fotos que he tomado?-

Le pasó la cámara a Taiki quien maniobró un poco antes de encontrar el botón correcto. Los tres se dedicaron a ver las fotos mientras avanzaban hacia la mesa en donde estaban las demás almorzando.

- Este es el regalo de las chicas ¿eh?- le comentó Yaten apreciativamente- bastante linda y tienes fotos interesantes ahí. No te recordaba buena en fotografía-

Serena, quien aún permanecía adherida a su espalda asintió medio quejumbrosa. Seguramente recordó aquel tiempo en el que Mina le había obligado a perseguir a los hermanos Kou por toda la escuela para fotografiarla en escenas sospechosas con ellos. El resultado había sido catastrófico. Afortunadamente había mejorado bastante.

- Es cierto, como que apestaba en ese campo pero de verdad he estado practicando mucho. No soy la mejor pero tampoco la peor-

Taiki balanceó la cámara de una mano a otra.

- Es pesada- advirtió

- ¡Verdad que si!- exclamó Serena demasiado cerca del oído de Yaten- pero ya me estoy acostumbrando a ella-

- Me alegra mucho oír eso ¡Oh!- exclamó Yaten apuntando hacia una de las fotografías- en esa foto Amy sale muy linda ¿Por qué no le pides una copia a Serena? ¿Eh Taiki?-

El chico se sonrojó un poco mientras Yaten lo codeaba insistentemente pero miró a Serena por sobre sus anteojos algo tímido e inseguro.

- ¿Tú…podrías?-

Serena estiró los brazos extasiada y lanzó un gritito perdiendo el equilibrio y haciendo que Yaten también lo perdiera. Este alcanzó a sostenerla para que no cayera pero estaba tan feliz de ver ese cambio en ella que ni de broma pensó en reclamarle.

- ¡Claro! ¡Será nuestro secreto no te preocupes!-

Cuando llegaron a la mesa Yaten dejó caer a Serena suavemente en su silla y él tomó la que estaba a su lado. Inmediatamente Serena se acercó a él y besó su mejilla castamente. Yaten se sonrió algo sobrecogido por el gesto.

- ¿Y eso?-

Serena arrugó con una de sus manos el lazo con el que se colgaba la cámara al cuello.

- Por muchas cosas pero básicamente…por rescatarme de mí misma. Sé que los príncipes azules y los caballeros en armadura están sobrevalorados pero de cierta manera así es como yo te veo. Sin corona, ni espada, ni caballo blanco…solo Yaten. Eres mi guardián de carne y hueso. Mi real protector. Así que gracias, gracias por estar conmigo cuando no quería que lo estuvieras y ahora cuando sí lo deseo. Te quiero mucho y por ti y todas estas personas que me aman, hoy sonrío-

Volvió a besar su mejilla para hacerlo reaccionar. Yaten se quedó por un instante en silencio sin saber muy bien que responder a eso. El nuevo beso de Serena cosquilleó en su mejilla por largo rato. Serena tenía la habilidad de dejarlo sin palabras cuando se lo proponía.

- Y gracias por el regalo, me encantó. Y te prometo que la cuidaré mucho para poder ver su flor el próximo año-

Algo más compuesto Yaten tiró de una de las coletas de Serena con delicadeza.

- Yo también te quiero- le dijo aún la voz algo afectada- Eres mi chica favorita, siempre seré tu guardián- le susurró en el oído

Taiki se dirigió a la fila de compra de la cafetería, interrumpiendo a Yaten brevemente para preguntarle que le apetecía almorzar y no sin antes saludar cariñosamente a Amy.

Serena dejó el lazo de la cámara a un costado y de su bolso comenzó a sacar unos papeles y un lápiz. Yaten puso un brazo en el respaldo de su silla algo más recuperado y leyó de qué se trataban los documentos.

- Club de fotografía ¿eh? vas en serio con aquello-

- Ajá- contestó Serena mientras rellenaba los datos del formulario de ingreso al club, el que entregaría luego al coordinador que para su buena suerte era amigo y compañero de Yun.

Yaten robó unas cuantas patatas fritas del plato de Serena y comió con ganas.

- ¿Te molesta? Tengo hambre y Taiki se está tardando mucho con el almuerzo-

Sin levantar la cabeza Serena sonrió.

- Para que molestarme si ya están en tu estómago-

- Cierto- contestó Yaten robándose otra

Mientras oía como los demás integrantes de la mesa platicaban del próximo examen de matemáticas y como Mina lloriqueaba por eso, Yaten jugueteó con una cuchara entre sus dedos dando de vez en cuando miradas de reojo a Serena. Quería platicar pero no sabía si hacerlo.

- Así que…- comenzó a decir tentativamente- tú y Seiya en Kimokku ¿eh?-

Por un segundo que pareció demasiado largo, el lápiz de Serena se detuvo y Yaten observó atentamente su reacción. Por un instante la vio volverse algo gris pero segundos después retomó la escritura y con ello la expresión de relajo.

- A tu hermano…- murmuró Serena contra el papel- no lo comprendo en lo absoluto. Si sigo tratando de descifrarlo probablemente termine más loca de lo que…bueno ya sabes. Así que…solo lo dejaré como está-

Yaten constató que nadie estuviera oyendo su pequeña y privada charla.

- Bienvenida al club ¿Y se puede saber que te dijo?-

Serena no tenía muchas ganas de hablar del tema. Se encontraba demasiado enfocada con otras cosas que realmente le hacían sentir algo de normalidad como para hundirse otra vez en la bruma mental que le provocaba Seiya. No seguiría ese camino. Estaba clausurado hasta nuevo aviso.

- Pregúntale a él. Estoy segura que te lo dirá con más lujos de detalle que yo-

El rostro de Yaten se contrajo, como si hubiera probado algo muy ácido.

- No creo que lo haga…no hablamos mucho últimamente. Como que en realidad casi no hablamos. Tengo la leve impresión de que me odia-

Las cejas de Serena se alzaron. Dio vuelta la hoja para seguir escribiendo al reverso. Debía de completarlo antes del almuerzo.

- ¿Y eso? ¿Discutieron?-

No quería comentar eso con Serena. Confesarle que el motivo de la pelea había sido justamente ella…seguramente todo su buen ánimo desaparecería totalmente.

- Si, cosas de hombres… ya sabes- respondió Yaten con indiferencia- Yo tengo una boca muy grande y a veces no me mido. Intenté disculparme pero creo que no resultó-

- Uhg- murmuró Serena llevándose el lápiz a la boca, mordisqueándolo un poco. Había una pregunta que requería una concentración algo mayor y claramente Yaten no estaba ayudando a eso. Dejó el lápiz sobre la mesa y frunció el ceño hacia su amigo.

- No está bien que pelees con tus hermanos y si tú tuviste la culpa pues te recomiendo que te tragues el orgullo y te acerques a él hasta que arreglen las cosas-

Tomó su mano y la apretó acompañando el gesto con una sonrisa amable.

- ¿Lo harás?-

Yaten sintió sobre su piel la calidez de Serena y no pudo más que sorprenderse. Había algo extraño en ella…

Cuando la visitó en casa antes de su cumpleaños tenía miedo de que Serena no pasara la noche. Lucía tan destrozada que no pensó que pudiera regresar a ser la niña feliz que tanto quería. Y ahora la tenía frente a él riendo, dándole consejos y haciendo planes para el futuro…comportándose como lo haría Serena pero no sintiéndose como ella. Esta chica…era Serena y a la vez no lo era.

Concentrándose en sus manos unidas Yaten intentó unir cabos sueltos.

- ¿Sucedió algo la noche de tu cumpleaños?-

Serena torció la boca de inmediato. No le gustaba mucho traer a colación ese día.

- Uhm…me comporté un poco loca con las chicas. No estaba muy preparada para enfrentar el tema con ellas y salí corriendo…-

Agachó la cabeza viéndose y sintiéndose avergonzada por su comportamiento.

- No lo sabía…- murmuró Yaten preocupado- Lo siento Sere. No debí presionarte tanto-

Ella se encogió de hombros y sonrió.

- Si…no es algo como para sentirse orgullosa por eso no te lo había dicho. Pero les pedí disculpas y ellas las aceptaron-

Taiki llegó minutos después a la mesa que compartían cargando dos bandejas de comida, dejó una frente a Yaten y la otra en su asiento.

- Gracias hermano- dijo Yaten entusiasmado y atacando de inmediato su comida- y dime Sere ¿te fuiste a casa después de eso?-

Serena jugueteó con una de sus coletas algo distraída.

- Uhmm…no. Estuve con unos amigos viendo el eclipse, incluso lo fotografié…en realidad fue genial, no pensé que terminaría haciendo eso la noche de mi cumpleaños-

Yaten asintió mientras le agregaba sal a su ensalada y a sus patatas fritas.

- Unos amigos ¿qué amigos?- preguntó de pronto más intrigado

La mirada de Serena lo enfocó con cuidado. Ni sus padres le habían hecho tantas preguntas. Yaten era un maníaco del control.

- No creo que los conozcas… aunque en realidad creo que a Yun sí te la presenté en una ocasión. El otro es Lucio-

Yaten tosió al atragantarse con un trozo de brócoli de su ensalada, captando la atención de los demás integrantes de la mesa. Tomó un sorbo de soda con rapidez para recomponerse ¿Había pasado su cumpleaños con Lucio? ¿El chico con el que la habían visto platicando aquel día fuera del gimnasio? ¿Qué rayos?

- ¿Lucio? no creo conocerle- respondió con un filo de apatía

Serena golpeteó en lápiz en su labio inferior.

- Juega con Thomas en el equipo de baloncesto y lo conocí en el baile de último año. Él y Yun son amigos y ambos pertenecen al club de fotografía-

¿Él también formaba parte del club? Yaten asintió con lentitud, dejaría el tema de ese chico para otra oportunidad. A esas alturas los demás también seguían la plática con interés.

- Ya veo… ¿y sucedió algo más ese día?-

Serena pensó un instante y su mirada se aclaró como si acabara de recordar algo importante.

- Es cierto…- murmuró con suavidad- ¡Algo muy raro pasó la noche del eclipse! Fue en el lapso en que la Luna fue cubierta por las sombras y aparecía en el cielo otra vez-

Lita dejó de comer su almuerzo y Mina quien ya había acabado, apoyó los codos en la mesa. Incluso Amy interrumpió su lectura para oírle.

-¿Viste algo?- le preguntó Lita

Serena se miró las manos con detención, intentando recordar lo que vio y sintió esa noche. Era difícil de explicar con palabras algo que se había sentido tan vivamente.

- No…más bien algo me sucedió a mí-

- ¿A tí?- preguntó Yaten acercándose más a su cuerpo de forma protectora- ¿Cómo es eso?

Serena asintió repetidas veces.

- Mi piel se comenzó a sentir muy cálida y para cuando me di cuenta todo mi cuerpo comenzó a brillar de forma muy extraña. Incluso vi flotar chispas blancas a mí alrededor y todas se concentraban…bueno en mí. Y cuando la Luna apareció en el cielo otra vez el efecto había terminado y yo me sentí…bastante bien. Con más energía-

Yaten se le quedó mirando como si estuviera buscando algo en su rostro. Tal vez de eso se trataba… "aquello" que se sentía diferente en Serena. La rubia en tanto se hundió de hombros.

- ¿Y que crees que haya sido?- preguntó Taiki desde su asiento, capturado por el relato

- No tengo la menor idea- respondió con sinceridad- pero Yun y Lucio se llevaron un susto de muerte. Bueno… Yun más que nada-

Las miradas de las chicas se encontraron de inmediato reflejando aprehensión en ellas.

- ¿Estabas con ellos y te vieron? Eso ha sido peligroso que les dijiste Sere…-

Oh-Oh. Quizás debería haber omitido esa parte…

Serena se removió algo nerviosa. Había estado a punto de revelarles su secreto ¿Cómo había podido pasar por alto ese detalle? Definitivamente su mente no estaba funcionando al cien por ciento.

- Yun se me adelantó antes de que pudiera decir cualquier cosa y soltó una explicación que tenía que ver con alergia a los rayos lunares y que eso me había provocado una reacción extraña ¿Creen que eso sea así?-

- No- respondieron Amy y Taiki al unísono. Se miraron al instante y se sonrieron tiernamente

Taiki hizo un gesto con su mano para permitir que Amy prosiguiera. La chica entrelazó los dedos de sus manos y los apoyó en la mesa.

- La Luna no proyecta radiación así que no puede provocarte quemaduras o alergias por lo que sus rayos no son nocivos-

Los chicos asintieron maravillados de que Amy supiera prácticamente de todo. Los únicos que no vieron sorprendidos fueron Taiki y Serena. Ésta ya había oído eso antes. Recordó a Lucio y su voz enfadada increpándole por tomarlo por idiota. El muy idiota…

- Bueno- concluyó Lita bebiendo de su jugo de uva- Sere no tenía idea que eso iba a pasar, los accidentes ocurren y si ellos sacaron sus propias conclusiones…mejor no intentar disuadirlos de lo contrario-

Mina se estiró por la mesa y alzó una ceja con una sonrisa pícara. Claramente había algo más que había captado su total interés. Serena retrocedió instintivamente. Mina podía ser muy intimidante cuando se lo proponía.

- A mí lo que me interesa saber es como conociste al chico rudo de último año y lo que es más interesante aún, como terminaste celebrando tu cumpleaños con él-

Serena se recargó en su silla para alejarse de la mirada inquisitiva de su amiga.

- ¿Chico rudo? ¿Así le dicen?- preguntó Serena imaginándose el rostro de Lucio en su cabeza. El apodo le venía bastante bien…

Mina asintió con vehemencia.

- ¿Te parece que le queda mal el nombre?-

Tanto Serena como Mina se sonrieron de forma cómplices. Los demás no entendían que era lo gracioso que estaban compartiendo.

- ¿De quien hablamos? ¿Quién es Lucio?- preguntó Lita a ambas rubias

Mina tomó una patata frita del plato de Serena y la mordisqueó con deliberada calma. Le encantaba ser el centro de atención y saber cosas que los demás no.

- Lucio es…- dijo mientras masticaba pausadamente- el típico personaje que lees en las novelas románticas para adolescentes. Ese que odias pero terminas retorciéndote de amor por él-

Lita y Amy se miraron algo divertidas mientras Serena mostraba una expresión totalmente diferente. Las únicas cosas que leía fuera de la escuela eran tiras cómicas así que no comprendía nada de nada.

- No tengo idea de lo que hablas Mina- soltó con honestidad

La aludida resopló y se sentó de golpe

- Lo supuse viniendo de ti Sere…entonces como te lo explico- pensó mirando hacia el cielo. Lita se cruzó de brazos. Solo Mina podía sacar galanes de la ficción y traerlos a la vida real.

- Supongo que podrías decir lo que sabes del chico en lugar de compararlo con algún raro personaje de tus novelas…da un poco de miedo incluso-

Lita movió la mano para que se apurara y no se detuviera en contestarle ese comentario. La hora de almuerzo estaba ya en la mitad y no serviría que Mina diera vueltas en el tema. Analizó a los demás oyentes y todos parecían estar de acuerdo con Lita.

- ¡Que impacientes! Está bien- volvió a recargar los codos en la mesa- Lucio es un chico solitario y esquivo con casi todo el mundo. Ese que se pasea por la escuela con su aire de indiferencia y que hace que las chicas suspiren por él, aunque ni siquiera voltee a mirarlas dos veces. Por lo que se no sale con nadie y tiene muy pocos amigos-

Miró a Serena para ver su reacción. Ésta seguía escuchando atenta.

- Su vida gira en torno al baloncesto y la fotografía. Nadie sabe mucho de él y es básicamente por que el chico podría pasar por mudo si se lo propusiera, salvo por el hecho de que no lo es. Habla y muy sexy por cierto, cosa que es interesante si no fuera por el hecho de que cada parte de su existencia lo es-

Soltó un suspiro realmente agudo, haciendo que Amy y Lita contuvieran una carcajada. La única que parecía tomar en serio las palabras de Mina era Serena.

- Es un inalcanzable; no le importa nada ni nadie, excepto si tienes entre tus manos un balón o una cámara fotográfica. Tal vez y solo tal vez note así tu presencia-

Cuando Mina se calló sonrió satisfecha. Sus oyentes la miraban con las más diversas expresiones en el rostro. Había logrado causar impacto.

- Increíble- balbuceó Lita con asombro- eres como un directorio de alumnos de la escuela secundaria ¿Te sabes su dirección y número de teléfono también?-

- jaja que graciosa- respondió Mina restándole importancia a esa broma- ¿En serio nunca nadie de ustedes había oído de él?-

Taiki y Yaten se dieron una miradita rápida. Quizás no habían oído de él pero sí le habían visto o platicado de su existencia. Solo que las chicas no lo sabían y por su seguridad era mejor que las cosas se mantuvieran así.

- Lo siento- le respondió Lita con aire de fingida congoja- no tengo la oportunidad de codearme con los alumnos de último año-

Mina batió el pelo en su dirección y volvió a levantarse para acercar más su rostro al de Serena.

- ¿Y?-

Serena le sonrió algo tímida.

- ¿Y que?- preguntó de vuelta

Mina apuntó hacia el regalo que muy convenientemente le habían obsequiado a Serena.

- Veo que tienes una cámara fotográfica así que intuyo que captaste su atención-

El rostro de Serena adoptó un aire de concentración. En realidad la cámara no había tenido mucho que ver aunque…

- Yo no he captado su atención- se resolvió a decir algo contrariada- ni siquiera sabia que me gustaba la fotografía cuando me conoció. Estas equivocada-

Las comisuras de la boca de Mina se curvaron en una misteriosa sonrisa.

- ¡Vaya vaya! entonces es algo más ¿Qué hiciste para captar su atención?-

Las mejillas de Serena se tiñeron de un rosa pálido. Yaten la observó en silencio.

- ¡No he hecho nada!-gritó lanzando los brazos al aire- ¡No me molestes Mina!-

Disimuló como pudo su rubor pero no fue lo suficientemente rápida para la astuta Mina.

- Aquí hay algo más que no nos has dicho- entrecerró los ojos otra vez hasta que un pensamiento pasó por su cabeza y sus ojos se abrieron viéndose gigantescos- ¡No me digas que tú…!-

Serena bajó la vista y miró por entre sus pestañas con incomodidad ¿Cómo podía explicar la rara relación que se había producido entre ella y Lucio si ni siquiera ella podía entenderla? Se mordió su labio inferior con fuerza. Había demasiadas cosas que había dejado de compartir con sus amigos y tal vez debía comenzar por cambiar ese aspecto de su vida también. Suspiró y alzó la vista hacia todos.

-Él es tan inquietante…no es mucho de charlar o de hacerse amigos al abrir la boca, pero cuando lo hace…no se si quiero golpearlo, reír, llorar o todo a la vez-

Retorció las manos en su regazo. Lita jugó con lo que le quedaba del almuerzo distraídamente.

- ¿Tan así? Pensé que Mina estaba exagerando-

- ¡Hey!- reclamó Mina. Lita se hundió de hombros

- Siempre lo haces. Y dime Sere ¿es siempre así de intenso?-

Serena no lo había meditado pero supuso que esa era la palabra para definir su comportamiento. Ya que estaba platicando de algo que hace muchísimo rato la tenía intrigada se sentía con la suficiente confianza como para continuar.

- No es solo las cosas que dice…es como me mira. Puede parecer una tontería pero cuando lo hace… siento que sabe de mí, que ve a través de mí, que no puedo esconderle nada. Eso me asusta y al mismo tiempo…-

Pensó muy bien lo que diría a continuación. Frunció el seño. Nunca había meditado acerca de este tema. Se sentía correcto hacerlo justamente con las personas que más se preocupaban por ella.

- Al mismo tiempo quiero que siga haciéndolo para poder descubrir la razón. Me intriga de una manera imposible de describir. Él es…-

El timbre sonó avisando el fin del almuerzo y sacándolos a todos de la burbuja que se había formado a su alrededor. Serena se puso de pie de un salto y tomó la cámara fotográfica colgándosela en el cuello.

- ¡Iré a ver a Yun y le dejaré la cámara para que revise las fotografías!-

Agarró el bolso, los papales y les lanzó un beso a todos.

- ¡Los veré en clases chicos!-

Antes de salir corriendo y perderse entre los demás alumnos que salían de la cafetería hacia sus respectivos salones se devolvió para sonreírles con un aura de luz tan fuerte que los atontó por un instante. Algo había diferente con Serena y quizás eso era. Se veía… resplandeciente. Como nueva.

- ¡Este almuerzo fue muy divertido!-

Corrió balanceándose de un a otro lado esquivando a los demás estudiantes y desapareciendo entre la multitud. Los demás se quedaron ahí recogiendo las sobras del almuerzo mientras cada uno analizaba desde distintas perspectivas lo que había ocurrido.

- Serena se ve…- dijo Taiki acariciándose la barbilla- pensé que lo que vería hoy sería mucho peor, incluso tenía mis aprehensiones de que se presentara hoy a la escuela pero me sorprendí gratamente-

- Créeme que es un sentimiento que todos compartimos- confidenció Lita- pero ya sospechábamos que algo había pasado con Sere. El día del funeral de la Princesa Kakkyu Serena se veía distinta-

Yaten hizo un ovillo su servilleta.

- Diferente como-

Amy, quien ya había guardado el libro en su bolso y asumió una postura crítica.

- Si Sere no nos hubiera contado lo del eclipse habría estado perdida pero ahora creo… creo que definitivamente algo le ocurrió esa noche-

Mina se acercó a su amiga para no tener que hablar tan fuerte.

- ¿Algo como fuera de lo común dices?-

Asintió.

- Una vez tuve que hacer un trabajo para la clase de historia acerca de las creencias religiosas de diferentes culturas de la edad antigua con respecto a fenómenos de la naturaleza, como los eclipses o de sus elementos, como el agua, la tierra. Recuerdo algo acerca de los eclipses que me llamó la atención-

Aunque ya todos los alumnos se habían retirado para asistir a clases, nadie de la mesa pareció interesado en seguirles. Volvieron a tomar asiento para seguir oyendo.

- Supongo que tienen una infinidad de leyendas con respecto a la Luna- dijo Yaten entendiendo hacia donde iba la conversación

- No te imaginas cuantos. Por ejemplo en la cultura prehispánica se creía que los demonios de la oscuridad atacaban a la Luna, amenazando a la tierra y provocando por ejemplo que las mujeres embarazadas dieran a luz bebés deformes-

Mina se estremeció.

- Para pueblos de la antigua China, los eclipses se producían cuando un dragón celestial se comía la Luna y la gente salía a la calles a exigirle al dragón que la dejara en paz-

- Esa me parece algo más improbable- murmuró Lita

Amy prosiguió, haciendo memoria.

- En tradiciones de la India, el eclipse está vinculado a la persecución de la Luna. La mitología hindú concibe a la Luna como una copa que contiene el elixir de la inmortalidad que bebían los dioses; todos la querían así que ella se escondía en las sombras para despistarlos-

Sus amigos habían caído presas de un profundo silencio.

- Pero aquí viene lo interesante. En la cultura egipcia tenían la creencia que la Luna era atacada y devorada durante los eclipses y cuando reaparecía en el cielo ya no era la misma. Era una reencarnación de la Luna. Una Luna renacida de las sombras-

Amy apretó el bolso en su regazo y movió la cabeza de un lado a otro como calibrando sus pensamientos.

- Ahora…no estoy diciendo que crea realmente en estas cosas; son mitos así que es prácticamente imposible que se puedan comprobar. Pero quizás sí es posible que Serena haya tenido una especie de transformación si es que lo podemos llamar así. Quizás los rayos de la Luna hicieron algo más que hacer resplandecer su piel…quizás capturó a sus demonios personales y la recargó de una energía completamente nueva. Quizás Serena se esté comportando de manera distinta…porque efectivamente se siente distinta. Otra Serena, como la luna del eclipse-

Cuando Amy se calló encontró que sus amigos la observaban boquiabiertos. Carraspeó un poco para traerlos a la realidad. Era como si hubiera logrado transportarlos a los diversos mundos que había relatado a lo largo de su conversación.

- Wow…- musitó Mina dejando caer su cabello hacia un lado de su hombro- si no estuviera tan acostumbrada a nuestra vida me sorprendería, pero he visto cosas mucho más imposibles que aquello que relatas Amy ¿Qué Serena y la Luna hayan cambiado en el eclipse? Suena lógico para mí-

Taiki había estado atento a cada palabra de Amy, en realidad siempre lo hacía pero ahora entendía muchas cosas que no había podido unir hasta ese momento.

- Seiya comento…- comenzó a decir Taiki, conciente de que estaba hablando en voz alta- Seiya comentó que había platicado con Serena en Kimokku. Dijo que había quedado totalmente impresionado con ella-

Yaten entornó los ojos. No sabía que Seiya había estado platicando con su hermano. Al parecer su falta de comunicación había alcanzado extremos.

- ¿Impresionado en qué sentido?-

Aunque Seiya no se había explayado lo suficiente, Taiki había podido rescatar la esencia.

- Dijo que la actitud de Serena le había estremecido, casi asustado y no supo diferenciar si era el dolor u otra cosa que hacían a Serena parecer tan…dura. Intentó saber hasta que punto su relación había terminado. Creo que Serena dejó entrever que prefería mantenerse a distancia al menos por el momento. Eso lo desconcertó-

Un resoplido de Lita interrumpió a Taiki. La chica levantó las palmas de las manos, no había querido parecer ruda pero había salido espontáneamente.

- Perdónenme chicos se que aman a Seiya porque es su hermano y todo eso pero se ha comportado como un cretino de marca mayor. Aparece en mi casa comenzando la plática con una de las diez frases con las que jamás deberías iniciar una conversación y luego ¿que? ¿Qué era lo que realmente esperaba ver? ¿A Serena muriéndose de amor? quizás no se note pero Serena tiene orgullo y ya es hora de que lo demuestre-

Tanto Yaten como Taiki se hundieron de hombros. Solo estaban compartiendo con el grupo las impresiones de Seiya. no significaba que ellos las compartieran del todo.

- Es verdad chicos- dijo Mina algo más seria que hace un instante- No creo que Sere sea de la idea de que Seiya la viera como todos la vimos ese día…simplemente está intentando sobrellevarlo y se está aferrando a otras cosas para hacerlo-

Amy asintió.

- Al parecer la fotografía le está sirviendo mucho, le hace pensar en otras cosas y si a eso le agregamos la posibilidad de que recibió ayuda de algo más…tenemos el resultado que hemos visto hoy-

Mina golpeó la mesa con su puño haciendo que varios se sobresaltaran.

- Estoy feliz por ella. Perdí a mi amiga por una semana, pensé que no volvería a verla sonreír… ¡Dios! ni siquiera pensé que volvería a verla a hablar. Se que Seiya la ama y que no quiso lastimarla…pero lo hizo y si es necesario que no estén juntos para que Serena vuelva a verse así de bien pues que no lo estén. Así que estoy feliz, feliz de que esté superando el tema y que esté comenzando a experimentar cosas nuevas, cosas que la desconciertan y que irá descubriendo poco a poco-

Había logrado no soltar lágrimas con su declaración pero aún así terminó hablando con voz rasposa de la emoción. Suspiró para recuperarse y sonreír con alegría pues los tiempos para llorar debían de dejarse en el pasado. Lita también sonrió y cuando volteó para ver a Amy vio que también había sido embargada por la misma conmoción. Los únicos que permanecieron en silencio fueron los chicos.

- También lo notaste ¿eh?- murmuró Lita con cierto aire de picardía

Amy ocultó una sonrisa tras su mano.

- Creo que la única que no lo sabe aún es Serena-

Mina rodó los ojos pero terminó riendo también.

- Si…siempre ha sido lenta en ese ámbito. Pero en cierta forma es tierno verla así-

- Ese es parte de su encanto- concluyó Lita

Taiki y Yaten observaban de un lugar a otro francamente en blanco. La conversación había cambiado con tanta rapidez que se habían perdido incluso antes de que comenzara.

- ¿Chicas de que están hablando?- preguntó Taiki alzando una ceja

- Ni idea- balbuceó Yaten

Las chicas sofocaron risitas

- ¡Hombres!- exclamó Lita mientras ponía sus brazos tras su cabeza

Mina se sentó en la mesa y les apuntó con su dedo índice concienzudamente.

- Chicos les recomiendo que reserven su butaca y compren bastantes palomitas de maíz porque el espectáculo está solo por comenzar. Podría apostar mi cabellera rubia a que oiremos y veremos cada vez más seguido a Lucio por aquí-

La frente de ambos hermanos se pobló de arrugas que antes no estaban ahí.

- Ese chico está interesado en Serena y nuestra Princesa todavía no lo capta, pero ella también lo está-


Después de clases Serena recorrió los salones del cuarto piso sin prisa. La escuela había terminado, al menos para aquellos que no tenían clases extracurriculares.

Ella tampoco las tenía, por el momento, pero Yun tenía su cámara así que iría al club de fotografía a recogerla y de paso entregaría el formulario de aceptación.

Eso le provocaba un nudo en el estómago. Nunca había pertenecido a un club antes ¿Y si no la querían ahí? ¿Y si por alguna razón ella no servía?

Se mordió una uña y acalló sus temores internos. Al menos el día no había ido tan mal pero eso solo tenía una razón; no había visto a Seiya por lo que no había tenido que hacerle frente. El día de mañana sería diferente.

Serena se permitió solo dos minutos para pensar en Seiya y luego borraría de su mente cualquier indicio de que la angustia se estuviera abriendo camino. Dos minutos y nada más. Así que hecho a volar su mente hacia el instante exacto en que ella y Seiya se habían visto en Kimokku.

La plática con Seiya había sido una montaña rusa de principio a fin. Cuando lo vio su primer impulso fue retroceder e ignorar su presencia después de todo estaba en pleno derecho, pero no lo hizo. Por alguna extraña razón se habían encontrado en ese lugar y el día de su cumpleaños Serena había aprendido que las coincidencias en su vida no existían y que absolutamente todo tenía un propósito. Muy pronto averiguó cual era. Seiya la había estado esperando, él mismo lo confesó directamente, no sin antes observarla así como ella temía que lo hiciera; calibrando de qué tamaño era el orificio que había dejado en su pecho, intentando dilucidar cuan profunda era la herida, cuan grotesca era la cicatriz. Por el rostro macilento de Seiya y sus ojos atormentados, Serena pudo adivinar que lo que se encontró había sido peor de lo que pensaba ¡Pues que lo aguantara! sus amigas y hermanos habían tenido que cargar con lo realmente feo y ella tenía que hacer frente al mismo rostro todos los días cuando se miraba en el espejo ¿Así que sentir lástima por él? De ninguna manera.

Después Seiya se había comportando como un verdadero tonto. Luces como una Princesa. Como si tener que jugar al papel de soberana con desconocidos que la atemorizaban no hubiera sido lo suficientemente agotador Seiya soltaba el comentario que menos deseaba oír y menos viniendo de él. Eso la molestó.

Pero cuando Seiya la tocó… fue como si esa molestia se multiplicara por diez. Seiya lo había malinterpretado pues no había sido temor, había sido rabia. Pura rabia hacia él. Serena nunca había sido de mentalidad vengativa pero por un par de segundos quiso que Seiya experimentara lo mismo que ella había estado viviendo esos días, traspasarle a través de la piel el dolor. Y en parte así lo hizo, quizás no por como había imaginado pero antes de que se diera cuenta ya había soltado en la cara de Seiya ganas de acabar con todo lo que le recordaba a él.

Por supuesto no reaccionó como ella esperaba. Seiya se había transformado en una incógnita; cuando creía que él había dado vuelta la página incluso antes de revelárselo suelta una frase que le retuerce las entrañas "Me duele verte así". Idiota.

Fue ahí cuando no pudo soportarlo más y explotó. De alguna manera tuvo el valor de soltarle todas aquellas cosas que no había podido decir cuando Seiya llegó con la noticia. No supo con claridad que buscaba con decirle todo aquello pero al menos sí pudo sacar una conclusión; no había nada que Seiya pudiera hacer al respecto. Su silencio había sido más que clarificador. Él no alejaría el dolor, la única forma de combatirlo sería confiando en ella, tal como se lo había enrostrado. Cuando lo dijo en voz alta se había sentido bastante mejor. Había sido un momento liberador. Se tenía a ella misma para seguir adelante y la ira se había evaporado de su sistema tan rápido como había llegado.

Hasta que Seiya había mencionado lo de su cumpleaños ¿Cuál era el fin de ese comentario? ¿Seiya estaba tan perdido como se había visto? Porque el chico que se plantó frente a ella para dar por terminada su relación no se parecía en nada al que había visto en Kimokku. De pronto intentaba dar a entender que aún pensaba en ella, que aún deseaba mantener un vínculo con ella. No había tenido respuesta para su petición.

El desgaste emocional de asimilar la idea de que Seiya ya no estaría con ella había sido tan grande…y ahora él quería ¿Qué? ¿Dar marcha atrás? ¿Plantear un cambio de reglas?

¿Alejarse pero no lo suficiente como para que Serena pudiera seguir adelante? ¿Eso era lo que él quería? ¿Atraparla para siempre en la incertidumbre…?

Serena dio un pisotón fuerte en el piso y movió la cabeza repetidas veces agitando sus chonguitos con violencia. No tenía reloj pero estaba segura de que habían transcurrido más de dos minutos. No le concedería más tiempo a ese tipo de pensamientos.

Así que caminó firme hacia el club de fotografía obligándose a sentirse libre de tensiones. Y en parte lo logró. Incluso ella misma se sorprendía de su cambio de actitud. Estaba segura de que sus amigos tampoco lo comprendían del todo… ¿Pero como explicar que de un momento a otro todo su cuerpo, su mente y su alma se habían recubierto de una energía que no le impedía percibir más que luz? ¿Cómo expresar con palabras aquella fuerza que le descomprimía los pulmones cada vez que el dolor le impedía respirar? ¿Cómo explicar que su sangre se sentía más tibia y que cada vez que la tristeza le hacía temblar un calor corría por sus venas trayéndole calma? ¿Cómo ellos podrían entender que con el paso de las horas infinitas burbujas invisibles a la vista se acumulaban en su piel, haciéndola sentir florecer de nuevo?

¿Cómo explicar que después de tantos días en los que pensó que moriría no podía sentir más que vida fluyendo en su interior?

Era una sensación imposible de entender para aquellos que no la experimentaban. Le asustaba porque el origen era incierto pero al mismo tiempo se aferraba a ella con ahínco. Algo que se sentía tan bueno no podía ser tan malo.

Cuando Serena llegó a la sala en donde funcionaba el club notó que la puerta estaba abierta así que solo empujó un poco para entrar. Habían varios chicos en el suelo dibujando unas pancartas, otros estaban sentados sobre las mesas con sus laptops en el regazo y otros estaban ocupando los ordenadores con pantallas más grandes. Uno de ellos era Yun. Algunos alzaron la cabeza para ver de quien se trataba y otros simplemente continuaron en sus quehaceres.

Caminó hacia Yun y se sentó en la silla contigua. La chica estaba tan concentrada trabajando en una fotografía que apenas notó su presencia.

- En seguida, Sere. Estoy retocando esta fotografía-

O al menos eso había creído Serena. Ésta sonrió y se dedicó a observar cada movimiento que hizo Yun. Tendría que aprender a usar ese programa y eso le tomaría tiempo. Tal vez Amy podría ayudarla, era un genio cuando a computadoras se trataba.

Yun soltó un suspiro y estiró sus brazos, haciendo tronar su espalda y luego de guardar los cambios sonrió satisfecha.

- Listo ¿Qué te parece?-

Serena se acercó más a la pantalla. Era una foto del eclipse aunque se veía mucho más nítida de lo que recordaba. La Luna estaba totalmente cubierta y a su alrededor se apreciaba un halo perfecto color plata. Era increíble.

- Se ve fabulosa…- susurró ensimismada en la imagen

Los ojos de Yun brillaron

- Gracias, pero yo solo le hice algunos arreglos. Esta foto es tuya-

La boca de Serena se abrió.

- ¿Mía? ¿Quieres decir de las que yo tomé?-

- Así es. Lucio me comentó que las tuyas eran las mejores y tuvo razón. Me indicó que había que hacer para mejorarlas y el resultado es este. Felicidades Sere-

Le palmeó la espalda orgullosa mientras Serena aún no lo podía creer. Y no podía creer que Lucio haya sido sincero con respecto a eso. Había pensado que lo decía para alentarla…pero ¡vaya!. Al parecer el chico rudo realmente no mentía a menudo.

- ¿Puedo…puedo imprimirla o algo así?-

Yun entrebuscó entre su bolso una memoria portátil y la insertó en el computador.

- ¡Claro! Aunque a cambio tienes que permitir que la exhibamos en la exposición mensual que se publica en el sitio de Internet. Con tu nombre, por supuesto-

Si Serena hubiera estado más emocionada probablemente hubiera gritado. Así que sonrió y se lanzó a los brazos de Yun haciendo que ésta casi cayera de espaldas. Algunos chicos rieron y otros se distrajeron intentando dilucidar porque tanta alegría.

- ¡Gracias Yun! ¡No sabes lo que significa para mí!-

Y significaba mucho. Serena no tenía muchas cosas por las que sentirse orgullosa. Tampoco estaba acostumbrada a obtener logros por sí misma…pero esto, esto lo cambiaba todo. Era su foto. Nadie la había tomado por ella. Nadie habría apretado el flash, había sido ella quien había decidido cuando y como presionarlo. Era un triunfo personal, uno que llegaba en el mejor de los momentos.

- ¡Por supuesto que se lo que significa!- le respondió Yun aún siendo abrazada por Serena- ¿Te sientes capaz de luchar contra el mundo entero? ¿Eh?-

La rubia asintió.

- Al menos se que puedo lograr cosas buenas si me lo propongo-

Yun se puso de pie y silbó para llamar la atención de los presentes.

- ¡Chicos! siento interrumpir su trabajo pero quiero que conozcan a alguien-

Tomó el codo de Serena para ponerla de pie.

- Esta es Serena Tsukino y si todo sale bien ingresará al club de fotografía así que muy pronto será nuestra compañera. Recíbanla bien y cuiden de esta pequeña si yo no estoy cerca ¡Si no es así yo personalmente los golpearé duro!-

Se escucharon algunas carcajadas y abucheos. Serena se limitó a sonreír y saludar a aquellos que también lo hicieron. Yun alzó una ceja desafiante.

- Se me olvidó mencionar que Lucio también los golpeará así que…-

Los rostros de los que se burlaron sufrieron un cambio drástico. Se limitaron a asentir renuentes a omitir comentario.

- ¡Eso es todo chicos gracias por su atención!-

Se oyeron algunos aplausos en honor a Serena y las labores continuaron en calma. Serena aún estaba impactada por lo de la fotografía y lo de la presentación inesperada. Volvieron a sentarse y Yun se estiró por sobre la mesa para alcanzar algo que estaba a distancia.

- ¡Aquí está tu cámara Sere! Sana y salva-

Serena la recibió entre sus manos y la acunó en su regazo. Uno de los chicos conectó unos parlantes a su laptop y música llenó el ambiente. Voces comenzaron a corear la melodía mientras que otros incluso se movieron despreocupadamente a su ritmo. Serena estaba maravillada del ambiente tan distendido. Era como sino estuvieran en la escuela en absoluto.

- ¿Siempre es así?- pregunto observando con cuidado

Yun subió los pies a la mesa y los sacudió al compás de la música.

- Salvo para la entrega mensual del periódico, cuando necesitamos cubrir algún festival o encuentro deportivo. ¡Ah! y también cuando se deben tomar las fotos anuales. Ahí la paz se acaba y esto se vuelve un hervidero de gritos, malas caras e insultos de muerte. Pero te acostumbrarás a esto, es un ambiente libre puedes hacer casi lo que desees. Es genial-

Serena también se relajó en su asiento y suspiró sintiéndose envuelta por la melodía que sonaba suave.

- Es raro verte sin Lucio ¿Dónde está?-

Yun abrió su bolso y extrajo un recipiente con cereales. Lo puso en la mesa para que ambas comieran.

- Tiene un partido importante el día miércoles así que el equipo está entrenando en el gimnasio-

Serena se llevó un par de hojuelas a la boca.

- Ya veo-

- Y solo para que lo sepas no me la paso todo el día con él. Somos personas independientes y separadas una de la otra-

No lo había dicho con un tono desagradable pero aún así Serena se sintió algo apenada.

- Lo sé yo solo…-

- Relájate Sere- le respondió Yun con una sonrisa- tú me preguntaste algo y yo te respondí. Ningún problema con eso-

Yun se llenó la boca con cereal y masticó silenciosamente. Serena en tanto limpió con esmero la lente de su cámara antes de cubrirla con el protector.

- Tengo que asistir al partido de baloncesto para sacar fotos del equipo ¿tienes algo que hacer el miércoles en la tarde? Podrías ayudarme-

Los ojos de Serena chispearon de emoción.

- ¿En serio podría ir contigo?-

- ¡Claro! Son las fotografías que faltan para la edición del mes de junio así que voy a necesitar un asistente y mejor que seas tú, me encanta tu compañía-

Le guiñó un ojo y volvió a atiborrarse de cereales.

De pronto Yun bajó los pies al suelo y se dio un golpecito en la frente.

- ¡Pero que mala amiga soy! Hablando todo el tiempo de trabajo y ni siquiera he preguntado como estás-

Se giró para tener un mejor ángulo de Serena.

- ¿Todo bien con el innombrable?-

Serena se sonrió algo apesadumbrada y negó.

- Ni siquiera lo he visto. Ha estado ausente todo el día. En parte me tranquiliza y en parte…me pone nerviosa-

- Ya veo…eso está mal-

La rubia se mordió el labio debatiéndose entre seguir hablando o no.

- Aunque…-dijo al fin- lo vi el fin de semana. Hablamos un poco. Fue extraño-

Yun se puso de pie y tomó la mano de Serena.

- ¡Acompáñame! Esto amerita un buen chocolate caliente-

Juntas se dirigieron hacia la cafetería de la escuela. Serena le hizo un resumen de la conversación evitando mencionar el contexto en que se había producido. Hablar con Yun era una de las únicas cosas que le parecían más fáciles de hacer. La manera en la que ella escuchaba y los comentarios que agregaba cada vez que decía algo…simplemente la alentaban a continuar hasta que se veía gesticulando y diciendo exactamente lo que quería decir. Sin temor a que la juzgara.

- …y me fui antes de que intentara detenerme por décima vez. No lo entiendo en absoluto, un día quiere algo y al siguiente cambia completamente- dijo Serena al mismo tiempo que la máquina expendedora vertía chocolate humeante en un vaso plástico.

Yun se recargó en la máquina siguiente, revolviendo con lentitud y soplando el vapor para poder beber.

- ¿Has oído la expresión "ser como el perro del hortelano"?-

La máquina entregó el chocolate caliente a Serena y ésta lo tomó con cuidado para no derramarlo.

- Um… no que yo sepa -

Las dos bebieron, saboreando el dulce sabor del chocolate.

- Verás. Los hortelanos son las personas que tienen huertos y como los perros son vegetarianos se les considera buenos cuidadores de hortalizas-

Serena asintió aunque no tenía idea de que iba todo eso. Yun enroscó un mechón de cabello en su dedo.

- Así que el perro del hortelano no come porque no le gustan las verduras pero tampoco dejará que se acerquen aquellos animales que sí son herbívoros. No deja comer a los demás tampoco-

Le indicó que se sentaran en las escaleras que daban al segundo piso. Serena se sentó a su lado.

- Para hacértelo más simple aquí Seiya es el perro del hortelano. Termina contigo pero se niega a salir definitivamente de tu vida. Es decir se aleja pero no lo suficiente como para que se sienta real. No come pero tampoco deja comer, no vive pero tampoco deja vivir, no se va pero tampoco permite que tú lo hagas ¿se entiende?-

Serena rodeó el vaso con ambas manos, dejando que el vapor calentara su rostro. Suspiró mientras pensaba otra vez en la plática que había tenido con Seiya. Ella también se había preguntado que era lo que pretendía y la respuesta la había tomado desprevenida. Ahora que Yun se lo planteaba con palabras tan simples entendía exactamente cual era la sensación que le había dejado la conversación con Seiya. La sensación de que Seiya no estaba siendo justo volvió a surgir con fuerza.

- Realmente no se que hacer- respondió Serena encorvando un poco la espalda- me pidió que no cortáramos toda conexión…yo no se como avanzar si no lo hago y se que suena horrible si no analizas…pero si no lo arranco de mi vida…es como si un fantasma me rondara permanentemente. No tendré descanso, no tendré paz si él continua por ahí-

Yun dejó el vaso en el escalón más cercano y estiró las piernas hasta que sus articulaciones crujieron.

- Te comprendo, realmente lo hago-

- Gracias- murmuró Serena sobre su vaso

Yun observó a Serena algo seria.

- ¿Puedo ser honesta contigo sin temor a que sueltes algunas lágrimas? Realmente no soy muy buena manejando lágrimas, me crispan los nervios-

El rostro de Serena se ensombreció.

- ¿Por que dices eso?-

Las cejas de Yun subieron y sus ojos terminaron mirando hacia el techo.

- No me malinterpretes pero creo que he aprendido algo de ti. Te gusta la sinceridad y creo que te esfuerzas por actuar conforme a ella, pero en el fondo no estás muy relacionada con el concepto-

La boca de Serena se abrió lentamente.

- ¡Y antes de que te enfurezcas o te sientas dolida déjame explicar mi punto!-

Aunque Serena tenía la frente ligeramente fruncida, asintió sin decir hacer comentario alguno. Así que Yun prosiguió.

- Lo noté hace un momento ¿Cuándo me preguntaste lo de Lucio? Te veías tan sorprendida cuando te respondí. No acostumbras mucho a oír respuestas así de sinceras ¿o me equivoco?-

La boca de Serena se frunció en una amarga sonrisa y para ocultarla bebió más chocolate.

- La gente tiende a pensar que no sería capaz de soportarlo, que lloraría, me deprimiría o cosas así…y de cierta forma los comprendo. La vieja Serena habría reaccionado así-

- ¿Y la de ahora?-

- La de ahora…- murmuró Serena golpeando con un dedo el vaso de plástico- la de ahora puede soportarlo. Puede soportar muchas cosas que antes la habrían derrumbado-

- Pues bien- le respondió Yun dándole una palmadita en la rodilla- entonces no recibirás más que la verdad de mí, siempre-

Una punzada de culpabilidad azotó a Serena.

- Como yo veo las cosas tienes algunas opciones y puedes elegir la que te haga mejor a ti. La que te haga feliz a ti, así que por un instante olvídate del resto, de tus amigos, amigas y de Seiya, ellos no importan en este ejercicio. Piensa exclusivamente en ti ¿está bien?-

Yun se mojó los labios y levantó tres dedos.

- Opción uno. Olvidas todo lo que ha pasado hasta ahora. Decides que a partir de este momento nada del pasado importa y correrás hasta donde sea que se encuentre Seiya y se lo dirás. Le dirás que todo está perdonado y que lo único que te importa es que estén juntos otra vez. Borrón y cuenta nueva, todo superado, ningún reproche, ninguna lamentación porque deseas estar con él y el amor que se tienen es capaz de sepultar los acontecimientos dolorosos. Vuelves con él, le prometes lo que sea que él quiera oír y jamás nunca vuelves a mencionar estos últimos días-

Serena se rodeó las piernas con ambos brazos haciéndose más pequeña de lo normal. No dijo nada, no se sentía lo suficientemente fuerte como para tomar una decisión así. Yun la miró de reojo pero no la presionó.

- Opción dos. Venganza. Puede sonar duro, infantil y millones de cosas más pero Seiya te lastimo, te rompió el corazón y tú estas en todo el derecho de sentirte enrabiada, molesta y con ganas de hacerle sentir el mismo dolor que él te causó. Así que devuélvele la mano, has exactamente lo mismo que él te hizo. Dale a probar un sorbo de trago amargo. Que se envenene como tú-

Los ojos de Serena se cerraron y movió la cabeza casi imperceptiblemente.

- No podría hacer eso…yo no…-

Una mano de Yun se apoyó en su hombro.

- Sabía que dirías eso pero había que intentarlo-

La sonrisa de Serena se curvó.

- ¿Existe una opción tres?-

- ¡Claro!- exclamó con alegría- la opción tres es la que más me agrada pero es la más difícil de seguir también-

Chasqueó los dedos y tocó la nariz de Serena con un dedo.

- Seguir adelante-

Serena enroscó la nariz cuando Yun se la tocó. Ésta sonrió al ver su expresión.

- Si no puedes perdonarlo por lo que te hizo ni deseas que sufra por ello ¿Qué te queda? ¿Suicidio? No te veo cometiéndolo, es demasiado sencillo y tú eres muchas cosas, menos sencilla ¿Encerrarte en tu habitación por siempre? Lo hiciste por un tiempo hasta que te diste cuenta por ti misma que ese no era el camino. Así que ¿Qué nos queda pequeña Serena?-

Alzó las cejas y esperó a que Serena respondiera. La rubia frunció el ceño.

- ¿Seguir adelante?- preguntó algo dubitativa.

- ¡Respuesta correcta!- gritó Yun mostrando todos sus pequeños dientes- sacas de tu vida cualquier cosa que te detenga, no importa lo que sea pues si tomas este camino la única alternativa es moverte, moverte, moverte. Echas a un lado lo que te estanque e incluyes todas las cosas que te motivan a avanzar, todo sirve con tal que no dejes de avanzar, si lo haces te mueres-

Agarró la mano de Serena, aquella que no estaba sosteniendo el chocolate caliente.

- Nunca mirar hacia atrás y tener la vista fija hacia delante. Por eso es que este camino es el más complicado. Las personas tenemos esa mala costumbre de mirar sobre el hombro y echar un vistazo al pasado…seguramente lo estás haciendo con mucha frecuencia y te duele ver lo que has perdido y te encantaría rememorar los tiempos en lo que te sentiste realmente feliz-

Los ojos de Serena se volvieron acuosos. Yun le sonrió aunque no tan animada como antes.

- Pues te tengo una mala noticia; el pasado nunca vuelve y vivir de recuerdos te transforma en uno a ti también. Pero aquí viene la buena noticia; quizás el pasado esté perdido pero no el presente ni el futuro. Tal vez no lo compartas con la persona que tú pensabas que sería y eso te entristece pero las personas se van constantemente de nuestra vida, a veces de forma temporal y a veces de forma definitiva. Si pretendes seguir el camino de cada una de ellas lo más probable es que jamás logres alcanzar el tuyo-

Con cuidado arrastró la cabeza de Serena hacia su hombro.

- Seguir el camino de Seiya…lamentablemente por el momento no es la opción pero construir uno propio e ir descubriendo las infinitas posibilidades que habrán en él…a mí me suena a seguir adelante-

Serena levantó la cabeza y se secó las lágrimas que se mantuvieron reacias a salir.

- ¿Crees que pueda lograrlo?-

Yun la miró con firmeza

- Yo creo que ya has empezado y bastante bien ¿La fotografía? ¿Integrarte al club? ¿Conocerme a mí y a Lucio? ¿Pensaste que tendrías tantas cosas buenas después de lo mal que la has pasado?-

Negó con movimientos lentos.

- Escucha Serena- le dijo Yun apuntándola con la cuchara- tú eres una persona extremadamente fuerte, lo supe en cuanto te vi. Eres una sobreviviente, al igual que yo-

Esa declaración la sorprendió.

- Quizás no hemos tenido las mismas experiencias de vida pero hemos aprendido bastante de ellas. Sobreponernos ya es parte de nuestros genes. Esto de Seiya te va a doler por un tiempo que no puedo calcular pero no te va a vencer. Eso te lo juro. Lo veo en tus ojos, ya no se ven fríos y apagados como los de esa noche, se ven encendidos y deseosos de más. Eso me agrada-

Las comisuras de los labios de Serena se levantaron. En menos de una hora Yun la estaba haciéndose sentirse orgullosa de sí misma.

- ¿Te agrada?-

Yun entrecerró los ojos.

- No se cómo ni por qué pero algo cambió en ti. Ya no solo crees que eres fuerte, lo sientes en cada fibra de tu piel, lo sabes y me encanta que lo hayas descubierto-

Yun abrazó a Serena y la presionó con cariño

- ¡Oh pequeña Serena nos esperan tantas cosas buenas puedo verlo! ¡Tengo un buen presentimiento al respecto!-

Serena soltó una risita. Esta chica podía hacerla cambiar de emociones más rápido de lo que sospechaba.

- ¿Un buen presentimiento? Por favor compártelo conmigo-

Los ojos de Yun brillaron por una misteriosa emoción que no comentó con la rubia. Solo se limitó a reír y a continuar abrazando a Serena.

- Espera y verás. Esta relación entre nosotras está solo comenzando. Lo que nos espera…no es nada más que felicidad-

El teléfono celular en el bolsillo de Serena vibró varias veces hasta que lo tomó en su mano. Leyó dos veces en mensaje antes de volver a guardar su teléfono en el bolsillo de su bolso.

"Setsuna ha despertado pero no quiero someterla a un interrogarlo tan pronto. Reunámonos el día miércoles cuando sea dada de alta. Ella preguntó por ti. Los anillos están a salvo. Darien"

Suspiró y miró a Yun.

- ¿Qué tan acertado son tus presentimientos?-

La sonrisa de Yun se amplió.

- ¿Acaso ya recibiste una buena noticia? ¡Lo sabía solo tendrás felicidad a partir de ahora!-

Serena no supo si soltar una carcajada o hacerle ver a Yun que la adivinación no era su fuerte. De todas maneras sonrió con resignación.

Buen presentimiento. Claro que sí.


Sura llevaba más de media hora aguardando a Serena en su habitación pero ésta aún no aparecía. Se sentía como una fugitiva pues había abandonado la casa de Lita sin que se enterara con la finalidad de hacer una pequeña visita sorpresa a su amiga pero si tardaba más su plan fracasaría y lo único que lograría sería una reprimenda de Lita por salir sola.

Sabía que las chicas se preocupaban por su seguridad pero estar encerrada todo el día la estaba cansando así que antes de arrepentirse había caminado en dirección a la casa de Serena. Simplemente necesitaba algo en lo que pensar que no fuera su planeta natal y el terrible viaje de regreso para despedir a su amiga. Por las noches apenas podía conciliar el sueño pues las imágenes de aquella fatídica noche se repetían una y otra vez. "Tú eres el mensaje…"

Sura aún no comprendía que había querido decir ese sujeto con aquella declaración pero con el paso de los días estaba temiendo que alguien más aparte de la Princesa Kakkyu se había topado con una parte de su pasado. Y ese sujeto no era otro que Alphonse.

El mencionar su nombre le provocaba frío, uno tan grande que la dejaba incapacitada de actuar.

Los días no eran mucho mejores. La hospitalidad con la que Serena y los demás le habían recibido incluso antes de volver del funeral de la Princesa Kakkyu la hacía sentir cada vez peor. Les debía tanto y muy en su interior Sura sabia que no estaba respondiendo a esa entrega de forma equitativa.

Quería cambiar esa situación claro, pero no se atrevía a dar el primer paso porque sabía lo que eso implicaba. Rechazo. Y a esas alturas ya no podía soportar ser tratada otra vez de esa manera. No cuando la única persona que había marcado la diferencia ya no estaba a su lado.

Pero a pesar de que el pasado se negaba a dejarle ir Sura se aferraba a una pequeña ilusión que había aparecido en su camino. Tal vez el pasado no se repetiría por que ahora contaba con alguien más. Contaba con la luz de la esperanza.

Con Serena a su lado el miedo a no ser comprendida era cada vez menor. Había compartido el tiempo suficiente con Serena como para entender que personas como ella no le juzgarían y no le dejarían. Su corazón era cálido y cuando se acercaba a ella podía sentir la confianza como para hablar. Hablar por primera vez de su persona.

La amistad con Serena se estaba volviendo más y más estrecha pero solo porque Serena había depositado en ella hasta sus más recónditos secretos. Sura estaba en una desventaja abismante. Y sentía que eso debía cambiar.

Así que antes de que Lita apareciera en casa había tomado la decisión de salir. Necesitaba hablar con Serena de una vez por todas y revelarle algunas cosas que quizás eran más cruciales de lo que creía, especialmente con los últimos acontecimientos aún en marcha.

Al principio se había sentido extraña intentando equilibrarse con la férula y la muleta pero algunos malos intentos y otros no tanto, la habían echo casi una experta en el arte de maniobrar con una pierna lastimada.

Casi media hora después finalmente había logrado hallar la casa de Serena, solo para encontrar en la puerta a una mujer que la miraba como si estuviera a punto de desmayarse.

La madre de Serena era todo lo que esperaba de ella. Si la Reina Serenity era contenida, calmada y muy introvertida, la madre terrenal de Serena era alegría desbordante, sonrisas contagiosas y una sencillez que impactaban. Era evidente de donde Serena había heredado cada una de sus facetas. Y aunque sus dos madres eran diametralmente opuestas compartían una gran característica; se les iluminaba la mirada cuando hablaban de su hija. A Sura se le encogió el corazón al notar eso.

Mamá Ikuko se pasó los primeros diez minutos observándola sin reparos y Sura sabía por qué; una chica desconocida que lucía igual a tu hija era raro, que apareciera de pronto en la puerta era mucho más extraño aún. Cuando le señaló que Serena y ella eran amigas fue cuando la vio dudar y su expresión cambió a una menos comunicativa. Conocía a todos los amigos de Serena y no recordaba haber visto a una chica que tenía prácticamente la misma cara que su hija. Pero fue cuando nombró a los hermanos Kou que sus dudas se disiparon. "!Tu eres la prima de esos adorables muchachos! La que llegó del extranjero hace un par de meses ¿verdad? mi hija me ha hablado mucho de ti pero no mencionó tu nombre ni que lucías tan parecida a ella".

En ese instante Sura sonrió algo nerviosa. Así que eso había dicho Serena para explicar su presencia en la tierra…

De ahí todo fue pláticas con respecto a Serena y la preocupación que ambas compartían por su estado. Y no obstante que estaban de acuerdo en que con el paso de los días se le había visto más recuperara, las dos tenían sus aprehensiones.

Media hora más tarde la madre de Serena se había disculpado alegando que debía de hacer compras para la cena, por lo que Sura quedó sola en casa. Con mediana dificultad subió hacia la alcoba de Serena y aguardó.

Tuvo tiempo de analizar el cuarto de su amiga, que se veía algo diferente a como lo recordaba. Quizás sin tanto detalle, más bien parecía una habitación recién morada. Algo fría también, probablemente reflejo del momento que estaba viviendo Serena.

Notó que en una de las repisas donde Serena acumulaba libros había una planta que llamó su atención. Caminó hacia ella para poder observarla con mayor detención. Sus hojas eran de color violeta y daba la impresión de que eran suaves al tacto. Para poder saberlo estiró una mano.

- Ten cuidado-

Sura se congeló y se volteó para averiguar de quien era esa voz. A sus pies se encontró con Luna, que la observaba detenidamente.

- Es una planta venenosa- le indicó la gatita- si la tocas probablemente te traspase veneno-

Retiró la mano inmediatamente.

- ¿Por qué Serena tiene una planta así en su cuarto?-

Luna caminó a su alrededor lentamente sin perder el contacto visual con la rubia.

- Yaten se la obsequió por su cumpleaños-

El rostro de Sura se volvió serio.

- ¿Por qué el joven Yaten regala algo así a Serena? Es peligroso-

- Así como los hermanos Kou-

Algo en el tono de Luna hizo pensar a Sura que tal vez esa declaración no solo iba dirigida hacia Yaten y los demás. Con precaución Sura retrocedió y se dejó caer con delicadeza en la cama.

- Yo no soy peligrosa Luna…nunca le haría daño a Serena. He venido verle. Necesito platicar de algo con ella -

Los ojos de Luna se ablandaron y de un salto llegó a Sura.

- Lo sé… se la relación que existe entre ambas. Solo me sorprendió verte aquí, esperaba encontrar a Serena y en cambio…-

- En cambio me hallaste a mí-

Asintió y luego le miró casi con culpa.

- Siento mucho lo que le sucedió a tu Princesa. Sé que eran amigas. Lamento tu pérdida y espero que puedas hallar paz aquí en la tierra-

Las fosas nasales de Sura se expandieron al intentar no llorar. Se aclaró la garganta y sonrió a duras penas.

- Gracias Luna. Agradezco tus buenas intenciones-

Luna se encargó de estudiar un poco más a la recién llegada. A esas alturas Sura estaba acostumbrada a que eso sucediera. Después de unos minutos sabía que dejarían de hacerlo.

- Al principio pensé que era Serena pero en cuanto te observé de cerca lo supe-

Las manos de Sura descansaron en su regazo.

- ¿Qué tan diferentes somos Serena y yo?-

La pregunta tomó desprevenida a Luna. Agachó un poco la cabeza para poder leer la expresión en el rostro de la chica.

- Todos dicen que el parecido es extraordinario, pero en cuanto pasan un instante con nosotras ya no se sorprenden demasiado, logran distinguirnos de inmediato así que me preguntaba… ¿Qué tan distinta somos en realidad?-

Era algo que constantemente rondaba su cabeza. A veces sentía que era una mala copia de Serena y que las personas se decepcionaban al notar que no poseían la misma personalidad. Sabía que era tonto pero no podía evitarlo. Luna sostuvo su peso en sus patas delanteras y movió sus bigotes de un lado a otro, como calibrando la respuesta antes de decirla en voz alta. Era la primera vez que tenía una plática con Sura y lo cierto es que se estaba volviendo de lo más interesante.

- Serena es…- comenzó a decir Luna pero no logró encontrar la palabra exacta. Sonrió, ante la curiosidad de Sura

- Ella vive las emociones intensamente. Cuando está feliz lo sabes y cuando está triste también. No conoce de parcialidades cuando se trata de sentimientos; es apasionada y transparente al extremo. Eso hace fácil leerla, saber lo que piensa y lo que siente no es complicado porque cada partícula de su ser te lo dice. Está en su piel, en sus ojos, en su actitud-

Sura asintió, sabiendo que ya se oiría lo que deseaba escuchar.

- Te he observado y pienso que tú solo enseñas lo necesario para que la gente sepa quien eres pero no lo suficiente para que realmente te conozcan. En donde Serena es peligrosamente abierta tú eres cuidadosamente reservada-

Algo en la mirada de Sura se oscureció ¿Cómo había podido ser tan certeza en la descripción? ¿Desde cuando la observaba? ¿Así la percibía la gente, sus nuevos amigos? ¿Cómo una persona difícil de conocer? Los ojos de Luna la encontraron.

- Serena es la chica cercana que no vislumbra el mal en las personas, las deja entrar de inmediato mientras que tú lo harás solo cuando compruebes que esa cercanía no te causará daño. Serena siente y tú primero observas, eso las hace muy diferentes y sin embargo…-

- Qué cosa Luna…- musitó Sura prácticamente en un susurro

Los ojos de Luna se volvieron pequeños e incisivos, como si estuviera tratando de ver algo que a simple vista se le hacía imposible detectar. O de creer.

- Me recuerdas mucho a la Reina Serenity, cosa que es totalmente extraña-

La expresión de Sura fue de desconcierto total.

- ¿yo?- preguntó, elevando la voz de paso- ¿a la Reina?-

Movió la cabeza incrédula. Luna junto sus cejas, en un gesto de profundidad.

- Creo que en el fondo siempre esperé a que Serena fuera un poco más como su madre. Y ahora que he dado un vistazo a tu personalidad… me imaginaba algo así para ella-

Un destello de molestia cruzó por la mirada de Sura, haciendo que Luna sonriera levemente. Al parecer esa chica sí sentía afecto verdadero por Serena.

- No me malinterpretes- agregó Luna tiempo después- yo amo a Serena y te aseguro que la Reina no podría estar más orgullosa de tener una hija así de magnífica…pero la gente como Serena sufre más que la mayoría-

Lanzó un suspiro y encorvó un poco su pequeña espalda.

- Serena carga con el alma más pura del universo y con la más expuesto también. Ella camina con su corazón por delante, cualquiera puede ser alcanzado por su amor y cualquiera puede llegar a ella, con buenas y malas intenciones-

Finalmente Luna flectó las patas delanteras y dejó reposar la cabeza sobre ellas.

- No sabe como proteger su corazón por que nunca había tenido razones para hacerlo realmente-

Sura comenzó a comprender el punto de Luna.

- Salvo hasta ahora. Por Seiya- recalcó

Luna asintió apesadumbrada.

- Aprendió de la peor manera como hacerlo y me da miedo que esto la haya cambiado radicalmente. Que en lugar de aprender a proteger su corazón haya decidido cerrarlo completamente-

- ¿Qué te hace pensar eso, Luna?-

Su cola hondeó de un lado a otro en un movimiento casi hipnotizante.

- Simplemente no quiero creer que sus ganas de seguir adelante sean más bien intentos desesperados por evitar enfrentarse a su dolor-

Sura acomodó su pierna y subió la otra a la cama.

- Pienso que ese es precisamente el motivo por el cual Serena desea hacer cosas y mantenerse ocupada. Es normal rehuir del dolor y más cuando lo has experimentado tan hondamente. Obviamente no lo ha superado, solo está intentando lidiar con lo que le queda-

Otro suspiro de Luna llenó el ambiente.

- Solo digo que si Serena hubiera sido un poco más parecida a ti tal vez…-

La mano de Sura se dirigió directamente a la cabeza de Luna. La acarició con ternura.

- Serena es perfecta tal como es-

- En eso tienes mucha razón, Sura-

La voz se oyó delicada y potente a la vez. Sura se puso de pie tan bruscamente que casi perdió el equilibrio. Ante ella, la Reina Serenity se erguía majestuosa. Había aparecido de la nada y su presencia inundaba la habitación. Era impresionante. Luna dio un salto hacia los pies de la Reina y le obsequió una reverencia.

- Gracias por acudir tan pronto a mi llamado, su majestad-

Con un ademán elegante la Reina le indicó a Sura que volviera a sentarse y no obstante su ritmo cardiaco ya se había normalizado, aún no podía recuperarse totalmente del impacto de ver a la Reina Serenity tan de improviso. Aunque era obvio que la única sorprendida era ella. Al parecer Luna la esperaba.

- Siempre lo haré, mi querida Luna ¿Es mi Serena la razón por la cual me has llamado tan urgentemente?-

La gatita dio dos saltos y terminó sobre el escritorio de Serena. Era la única manera de poder ver de mejor forma a la Reina, debido a su estatura.

- En parte si. Hay algunas cosas que creo necesita saber-

- ¿Esas cosas son el motivo por el cual mi hija ha estado evitando reunirse conmigo durante este último tiempo?-

El tono tranquilo pero rígido de la Reina hizo que la herida de la pierna de Sura hormigueara. Sentía que estaba fuera de lugar ahí.

- Si me disculpa su majestad, será mejor retirarme para que puedan platicar tranquilamente-

Pero la Reina negó dos veces.

- Eres amiga de la Princesa ¿verdad? si ella no está aquí para relatarme que sucede, tal vez ustedes dos puedan darme alguna idea-

La actitud de la Reina Serenity era algo más renuente que aquella primera vez en que la conoció. Quizás el no tener noticias de Serena y ser contactada de prisa por su causa le estaba haciendo comportarse más severa de lo normal. Sura simplemente asintió y se acomodó. Luna carraspeó para llamar su atención.

- Estoy segura que Serena no ha querido causarle problemas con su comportamiento-

La Reina caminó alrededor de la habitación y su expresión se suavizó.

- Mi Serena no me causa problemas, Luna. Más bien estoy sumamente preocupada. Su corazón sangra y el mío lo resiente como si fuera un persistente eco. Me gustaría saber la razón-

La mirada de Luna y Sura se encontraron y luego sincronizadamente se volvieron a mirar a la Reina.

- Ella no ha estado bien, majestad. Su relación con Seiya ha llegado a su final. A un final que ella no esperaba-

Una expresión de entendimiento cubrió el rostro de la Reina.

- Ellos ya habían decidido separarse ¿Qué hace a esta situación inesperada, como dices?-

Las mejillas de Luna se sonrosaron un poco pero inmediatamente recuperó su postura solemne.

- Seiya decidió que no podía seguir amando a la Princesa. También está involucrada una mujer aunque él aseguró que ella no era la razón del distanciamiento. Él solo llegó a la conclusión que amar a Serena le hacía daño y prefirió dar un paso al costado-

Si alguna vez Sura había imaginado que la Reina Serenity podía verse aterradora, sus expectativas habían quedado pequeñas en comparación a lo que presenció en ese instante. Su mandíbula se endureció y una arruga que jamás había visto antes apareció entre sus cejas. Incluso fue capaz de oír un bajo siseo brotando de su pecho, como el de una leona que reaccionaba ante la posibilidad de que sus cachorros corrieran peligro. Jamás habría predicho que la Reina pudiera verse así de…de humana. Sura retrocedió instintivamente. Luna en tanto aguardó a que la Reina volviera a retomar su habitual calma. Minutos más tarde respiró y continuó su caminar.

-¿Qué tan lastimada se encuentra Serena?-

Por mucho que Luna no quisiera preocupar a la Reina, ocultarle información no era la opción.

- Profundamente, majestad. Los primeros días fueron los peores, parte de mí incluso llegó a pensar que no lo lograría, que no saldría de la cama nunca más. Ahora está más repuesta aunque aún estoy preocupada por ella. Tengo miedo de que esté fingiendo solo para contentarnos-

La voz de Luna reflejó todo su pesar. La Reina asintió con lentitud.

- Ya veo…y dime querida amiga, Seiya…la estrella fugaz ¿Qué crees que buscó con todo esto? ¿Pretendía hacer daño a mi pequeña?-

La boca de Luna se abrió levemente. A pesar de lo mucho que detestaba a la persona de Seiya, no podía concebir que hubiera planeado todo eso por la mera satisfacción de ver sufrir a Serena. No le percibía así de cruel.

- Yo…honestamente no lo creo, majestad. Aunque no puedo asegurárselo fehacientemente-

La cabeza de la Reina se giró para poder encontrarse con la mirada de Sura.

- Y tu pequeña ¿Qué has podido ver? ¿Cuál crees que fue su propósito? ¿Tenía la finalidad de lastimar a mi Serena?-

Las manos de Sura se apretujaron una con la otra por una razón totalmente diferente que no se atrevió a meditar a cabalidad pues había otras cosas aún más importantes. Sabía que de su respuesta dependían varias cosas. Posiblemente la vida de Seiya era una de ellas. Se mojó los labios antes de hablar.

- Por mucho que esto haya lastimado a Serena no creo que ese haya sido su propósito, majestad-

Con un gesto de su mano la Reina la incitó a continuar. El ceño de Sura se frunció. Le estaba costando más de lo normal concentrarse o más bien de plasmar sus pensamientos en voz alta.

- Si me está pidiendo mi opinión…-

- Así es-

- Pienso que el joven Seiya quiso ser honesto para solucionar las cosas, no para terminarlas. Pienso que fue la Princesa Serena la que no pudo con el peso de esa sinceridad. Con esto no quiero disculpar a Seiya pero eso es lo que yo veo…-

Esa declaración dejó atónita a Luna. Ni siquiera tenía claro como Sura había llegado a esa conclusión o si la había compartido con alguien más. Estaba casi segura de que Serena no tenía idea. La Reina se vio complacida, incluso más que eso. Se le vio satisfecha, como si hubiera retado a Sura y ésta hubiera reaccionado de la manera que ella esperaba.

- Gracias, pequeña. Ahora tengo tu visión de las cosas- respondió casi con veneración. Luna encontró ese comportamiento de lo más extraño.

La Reina Serenity se cruzó de brazos y continuó su andar.

- ¿Yaten ha estado alrededor de Serena?-

Luna volvió a sacar la voz.

- Fue el único que pudo acercarse a Serena o más bien el único al que ella permitió acercarse. A pesar de que Seiya es su hermano no se ha despegado del lado de la Princesa-

Una cálida sonrisa brotó de los labios de la Reina.

- Su lazo es aún más fuerte que el amor o el dolor-

- ¿Él es su guardián?- preguntó Sura sin pensárselo antes de hablar. Después de oírse decir aquello se llevó ambas manos a la boca. La Reina se volteó hacia su dirección mientras Luna sentía que se estaba perdiendo una o varias cosas que estaban ocurriendo justamente en su presencia.

- ¿Lo es?- preguntó Luna no pudiendo resistir la tentación de saber a que se refería

- No espero menos de él - respondió la Reina crípticamente- Luna ¿Qué otra cosa debías informarme?-

El cambio de tema dejó a Luna por algunos instantes confusa pero pronto se adaptó.

- Algo ha sucedido con la misión que planeamos hace un par de semanas. Al parecer las guerreras fueron emboscadas y solo una logró regresar a la tierra. El paradero de las demás es incierto-

Esta nueva noticia terminó por hacer ver a la Reina aún más inquieta.

- La guerrera que logró volver ¿Quién es? ¿Han logrado hablar con ella?-

- Se trata de Sailor Plut y no. Llegó en muy malas condiciones así que necesitó de ayuda médica. El Príncipe Darien está tratándola y en cuanto despierte Serena será informada de inmediato-

Las manos de la Reina revolotearon entre su regazo y su vestido, como si no supiera que hacer con ellas. Un gesto bastante raro en ella.

- Asumo que los anillos se han extraviado o caídos en manos ajenas-

- Afortunadamente eso no sucedió-

Un suspiro de alivio se oyó de parte de la soberana. El mismo que había tenido Luna al enterarse de la historia.

- De alguna manera las guerreras se las arreglaron para ponerlos a salvo. Supongo que presintieron el peligro que corrían e intentaron protegerlos, enviándolos con Sailor plut quien los traía consigo al momento de transportarse a la tierra-

La Reina asintió con seriedad.

- ¿Serena los tiene?-

- No majestad…- respondió Luna algo dudosa- Los tiene el Príncipe Darien, con su consentimiento claro. Serena creyó que era conveniente que él los cuidara, dada las circunstancias y la condición en la que se hallaba la Princesa-

El entrecejo de la Reina se vio severo y pronunciado.

- Una decisión acertada aunque eso no resta importancia al hecho de que debía de haber sido informada de esta tragedia de inmediato. Serena no debió de excluirme de estos acontecimientos-

Luna bajó la vista, sintiéndose mal por Serena pues la Reina ya no se veía preocupada sino más bien bastante molesta con su hija. Cuando se encontraran no sería agradable. La Reina alzó la barbilla con firmeza.

- Luna necesito que me hagas un favor-

- El que sea majestad-

- Necesito que vayas por mi hija y la traigas ante mi presencia en este instante. Demasiado tiempo he permanecido ignorante a sus asuntos. Es necesario que hablemos seriamente-

El tono fue tan tajante que Luna no se atrevió a cuestionar esa orden. Simplemente asintió y salió de la habitación con rapidez esperando encontrar a Serena en la escuela o de camino a ella y así tener el tiempo suficiente para explicarle la situación y lo que le aguardaba en casa. Odiaba ser la comunicadora de malas noticias pero era indispensable que la Reina estuviera al tanto de lo ocurrido en la tierra. Probablemente Serena la tildara de traidora pero aunque lo hiciera tarde o temprano reconocería que necesitaba del apoyo de su madre más que nunca.

En tanto Sura se quedó inmóvil sobre la cama debatiendo que hacer. Lo más seguro era escabullirse antes de que la tormenta se desatara. Su plática con Serena podría postergarse hasta que las cosas se tranquilizaran un poco. Con cuidado se puso se pie y apoyó primero la pierna lastimada para así no tambalearse demasiado.

- Su majestad, no me parece apropiado que esté presente cuando hable con su hija así que si me disculpa me retiraré-

Si Sura hubiera estado prestando la suficiente atención se habría percatado que el semblante de la Reina había cambiado radicalmente. Cuando estuvo segura de que no caería alzó la vista del suelo y se halló con el rostro de la Reina que de pronto se vio más vulnerable de lo que jamás pensó que vería. Era el mismo dolor que había visto en los ojos de Serena días atrás.

- ¿Crees que soy una mala madre, Sura?-

Era como si pudiera ver en esa majestuosa mujer la fragilidad que sabía ocultar muy bien de quienes la rodeaban y con la que Serena luchaba constantemente.

- Por supuesto que no su majestad. Muy pocas madres se pueden jactar de ser tan incondicionales y generosas como usted. Ama a su hija por sobre cualquier cosa y lo demuestra con cada acción-

Los ojos de la Reina centellearon.

- ¿Entonces por qué no acudió a mí cuando se vio atormentada? ¿Acaso pensó que no la comprendería? ¿Qué no me identificaría con su dolor? ¿Qué la juzgaría quizás?-

Sura negó categóricamente.

- Claro que no majestad. Serena solo está avergonzada. Cree que los sufrimientos por los que hizo pasar a sus seres queridos por alcanzar el amor de Seiya fueron innecesarios porque finalmente no están juntos. Cree que causó daño por nada-

La mirada de la Reina se encontró nuevamente con la de Sura.

- ¿Ella te ha dicho eso?-

- No yo…yo…- tartamudeó Sura con excesivo nerviosismo- yo solo…-

Cerró la boca y escondió su expresión de la inquisitiva mirada de la Reina. Sin levantar la cabeza sintió que la soberana se desplazó hacia su frente. Había hablado demasiado, había dejado traslucir demasiadas cosas, demasiados detalles que no tendría por que saber…

- En nuestra primera conversación- comenzó decir la Reina- recuerdo que te dije que no debías de esconder la mirada, que ésta debía de estar siempre al frente pues tus ojos negros reflejaban la inmensidad del universo. Me equivoqué. El universo es demasiado pequeño cuando se trata de lo que eres capaz de ver-

Los hombros de Sura se mecieron ligeramente y casi sintiéndose obligada a hacerlo, irguió la espalda y le hizo frente a la Reina.

- Ahora me pregunto por que no me di cuenta de ese detalle antes…- murmuró la Reina pensando en voz alta

Sura tragó audiblemente.

- ¿Qué es el negro sino la ausencia de color?- preguntó la Reina retóricamente

Con suavidad llevó una de sus manos a la barbilla de Sura y la sostuvo con delicadeza. Sura se vio de pronto atrapada por la aplastante verdad.

- Así que te pregunto querida Sura pues esta tarde he terminado por convencerme de algo que me ha perturbado desde entonces ¿Ha sido siempre negro el color de tus ojos?-

*****SyS*****

Hola holaaaaaa queridísimos lectores! Aquí aparezco nuevamente con un largo y retrasado capítulo para ustedes! Lo se lo se. algunas veces me tardo demasiado en actualizar, pero juro que todos los días pienso en que llegaré a casa y podré finalmente subir el capitulo pero siempre me falta tiempo, no es excusa pero ganas no me faltan de escribir y escribir y es así como termino con capítulos largísimos.

Para no darles más la lata! comenzaré a comentar brevemente el capitulo que está basado básicamente en Serena. En los capítulos anteriores había abordado más el quiebre desde el punto de vista de Seiya así que hacía falta también oír la voz de Serena y su posterior transición del dolor a algo más. Además me pareció interesante que todo eso se haya producido en distintos escenarios y circunstancias. Primero con Yun y Lucio, luego con Darien, después en el funeral de la Princesa Kakktu, con Seiya, en la escuela en un ambiente algo más distendido y finalmente con Yun en un momento más íntimo. En fin de una u otra forma Serena termina haciendo partícipes a todos de su cambio. ¿Qué les parece su nuevo comportamiento? ¿Realmente algo mágico habrá sucedido con ella? ¿Lucio tendrá que ver con ello tal vez? ¿Las conclusciones de sus amigas serán erradas o realmente está sucediendo algo más entre esos dos?

Por supuesto no podía faltar un pequeño momento entre Seiya y Serena ¿Son síntomas de arrepentimiento lo que detectamos en Seiya tal vez? ¿La actitud de Serena fue la correcta? ¿Hay esperanza para ellos dos?

Y finalmente mi parte favorita del capitulo ¿Qué pasa con Sura? ¿Qué es lo que deseaba platicar con Serena? ¿Y a que se refiere a la Reina Serenity con aquella pregunta? misterios misterios...

Les agradezco infinitamente la fidelidad que han tenido todos ustedes por mi historia, que ha hecho que supere los 500 review, son lo máximo!

Para el próximo capítulo que no será en mucho tiempo, les adelantaré algunas cosas: Las Outers no están muertas pero tampoco están a salvo, la luna de miel entre Mina y Thomas podría llegar a su fin y probablemente Lita conozca a un apuesto chico que agite su mundo y sorpresa! ya ha tenido contacto con el! jijij besos a todosss y nos leeemos en el procimo capitulo!

Pupehz: eres la lectora más fuerte que tengo eso es innegable! ya van dos capitulos que no te atreves aleer y aún así me escribes! eso demuestra cuan resistente puede llegar a ser tu voluntad cuando te lo propones! me imagino que en tu vida cotidiana has de ser muy firme, eso me agrada! te envio un agrazo esperando que esta vez sí te decidas a leer! nos leemos!

minafan: Hola amiga! te entiendo completamente para mí también es complicado compatibilizar las responsabilidades con otras cosas como la escritura, pero me las arreglo como puedo y me alebro de que tu también puedas hacerlo. Hay algo en particular que rescato de tu comentario y tiene que ver con tu parte favoritade la historia, es decir, con Mina-Yaten- Thomas. Pienso que no solo Mina puede estar viendo a Thomas como su puerto seguro si no que tal vez Thomas inconcientemente está cayendo en ese juego también. No puedo revelarte demasiado pero algo de eso veremos en elsiguiente capítulo así que cuando lo publique me das tu opinión pero en el intertanto espero recibir la de este capitulo. Te envio un beso y nos leemoss

Princesa Lunar de Kou: Amiga mia! me alegre tanto de ver tu comentario te prometo que me hizo feliz y más aún con tu pequeño regalo, me emocione mucho! lo vi dos veces y aún así las imagenes me trajeron recuerdos muy lindos acerca de mi infancia y sueños al ver esta grandiosa serie. Te agradezco infinitamente el gesto y se que no tienes demasiado tiempo como para comentar siempre pero tengo muy claro que estás pendiente de mi historia y más aún si te tomas tantas molestias en demostrar lo mucho que te gusta. Te envio un gran abrazo desde la distancia! esperando seguir inspirandote como hasta ahora! besos amiga :)

Natu. Oh. Darling: Ola amiga! gracias por tan extenso comentario me enctantan! soy una persona bastante buena para leer así que no me molesta para nada que te explayes. Algunas cosas con respecto a lo que me escribiste; No creo que Serena odie a Seiya pienso que más bien se odia a sí misma por no poder odiarlo ¿Se entiende? Lo lógico para alguien en su situación es despotricar contta la persona que te hace daño pero Serena está tan sorprendida con su comportamiento que ni siquiera sabe muy bien como reaccionar al respecto. Así que en el fondo se recrimina a sí misma por no poder tener definido como sentirse respecto a Seiya. En cuanto a Mina no pienso que le esté mintiendo a Thomas, creo que Mina desea tan fuertemente creer en sus palabras que prácticamente está convencida de todo lo que Thomas le dijo pero basta con que la muralla que ha construído sea agitada un poco para que la construcción se venga abajo y algo así sucederá en el siguiente capitulo. Con respecto a Seiya y una posible partida si bien varios personajes pudieran estar interesados en que eso pasara declaro altiro que NO SERA ASÍ! Seiya se mantendrá en la tierra a pesar de su rompimiento con Serena. Espero que algunas cosas te hayan quedado claras y aguardaré expectante tu siguiente comentario. Un abrazo!

Miriamelle: Qeridisima amiga! espero que estés muy bien. Me alegra que hayas estado de acuerdo conmigo en como reaccionó Serena a la ruptura. Serena simplemente no pudo evitar caer en aquello que siempre intentó evitar, planear el futuro. Ella vio una vida con Seiya y al derrumbarse ese ideal cayó todo aquello por lo que había luchado. es nromal sentirse así de cuanto a Seiya pienso que hasta el capítulo 48 aún no había entendido el calibre de sus palabras. El peso de la ruptura solo lo sintió hasta el mimuto en que Serena se encontró con él en Kimokku. Ahora comienzan los arrepentimientos. Enccuanto a la relación de Sere y Yaten no tengo intenciones de llevarla al plan romántico, como bien dijo la propia reina serenity su relación va más allá del amor, es una especie de compenetración que solo puedes tener con una persona que te conoce lo suficiente como para amar aún esas partes tuyas que causan dolor a otro. Es un nivel de compromiso dificil de hallar y por eso mismo ninguno de los dos personajes se arriesgaría a poner en peligro esa relación transformándola en amor, ya se aman de una forma diferente y con eso basta. Tus teorías en cuanto a Sura estan erradas salvo por algo! ella sí esconde algo y la Reina Serenity ya sabe que! Y por último la relación Lucio-Serena estoy comenzando a dudar seriamente que se trate de una simple atracción ¿La manera en que Serena describe sus sensaciones al estar con Lucio? no es normal para nada... pero no te diré nada más para que sigas leyendo mi historia jijijijji! te envio un beso enorme amiga!y obviamente nos leeremos en el siguiente capitulo! lo esperareeeee byeeee

are: Hola amiga! gracias por tu sinceridad y compartir un pedacito de tu historia conmigo. Creo que los cambios si hacen bien, Me parece que cuando algo así sucede muchas personas creen que no podrán seguir adelante y creo que en cierta forma es así solo que algunos deciden quedarse estancados para siempre y otros como tu y yo deciden hacer algo con lo poco que queda. Eso denota fortaleza y madurez. Cuando cambias no lo haces para publicar a los demás que lo has superado sino más bien le demuestras a los que te rodean que te duele la situación pero que harás todo el esfuerzo posible por seguir adelante, aún si con eso parte de tí debe transformarse. Es un sacrificio que al final vale la pena. Te envio un abrazo grande desde la distancia y espero leerte en el siguiente capitulo adiosss

Cleilis: Amiga mía una vez más tus palabras son más que un halago, son un estímulo para seguir mejorando capítulo a capítulo y si puedo colaborar aunque sea con un granito de arena en tu vida, pues ya me siento satisfecha. Tu declaración acerca de Sere y Yaten me dejo wow! creo que eres la única lectora que querría que algo así sucediera pero eso me hace creer también que has logrado analizar profundamente a los personajes. Pienso que Yaten está tan inmerso en los problemas y en la vida de Serena que le es dificil vislumbrar cuando comienza la de Serena y termina la suya así que no se si sería normal que Yaten hubiera respondido "si" a la pregunta de Serena pero analizando la historia desde sus principios, sería lo más lógico. Aunque si eso llegase a suceder creo que de ninguna de las dos partes ocurriría por razones de venganza o despecho, se aman demasiado como para viciar su relación con esos detalles. Te envio un abrazo apretado desde la distancia esperando ansiosa tu comentario! Adios amigisima!

Princess Nerak: Hola amiga! gracias por valorar la participación de Lucio en la historia. Se que es un personaje nuevo y que aún es dificil de enterder pero creo que es como un aire fresco en la vida de Serena y le hace ver las cosas desde una perspectiva que nadie se atreve a plantear. Ahora el decidir que hacer con esas revelaciones está en manos de Serena. Te envio un abrazo y espero leerte en el siguiente capitulo byee

skidzeez: olaaa! amiga gracias por peferir mi historia y si, soy un poco malvada pero finalmente siempre termino cediendo ante mis lectores y les doy un pedacito más de esta historia. Espero que te guste este nuevo capitulo y nos leemos en el siguiente

Leuke: Hola! ya actualice y no estes mal! :D

conni: Hola amiga! muy interesante tu punto ¿Será esa persona que tú mencionas Lucio tal vez? ¿Será el detonante que Seiya necesita para dejar de reaccionar como si no le importara? Por lo menos Mina y las demás lo creen así! Espero leeerte en el siguiente episodio byeee

pininamoon: Hola amiga! perdon por la demora pero ya actualicé. Gracias por valorar los capitulos largos así que aquí va uno igual de largo que el anterior. Te envio un abrazo y nos leemos

U. Raggie: cumpleaños el 29 de junio igual que mi hermano! una linda coincidencia (A mí me importó la fecha de tu cumple xD) En cuanto a tu analisis, ahí va el mio de algo que llamó mi atención. Siento exactamente lo mismo que tu con respecto a Darien. Creo que en mi historia y sin temor a equivocarme, solo hay un personaje que ha comprendido ha asimilado y experimentado el concepto del amor verdadero, y ese es Darien. Ni siquiera Seiya con su perseverancia al amar a Serena aún cuando estaba comprometida puede comparársele a Darien. Eso no quiere decir que el amor de Seiya sea menos importante pero pienso que con los últimos acontecimientos ha quedado demostrado que su amor aún está iniciando el camino, mientras que el de Darien está en la brecha final, ha recorrido el tramo completo, ha pasado por la felicidad, la desdicha, el odio, el resentimiento, la venganza y la redención y áún así todo vuelve a un solo sentimiento que es el amor. Algo notable y dificil de alcanzar. Darien merece ser feliz aunque sé que no será con Serena pero sí que lo será. Te envio un agrazo desde la distancia y espero tu comentario largo que me encanta!

Tusukihimeprincess: ola amiga! veamos.. No se si Serena se habrá equivocado de hermano Kou y no se si a Yaten le hubiera gustado saber que era así, pero está claro que ambos se han planteado esa interrogante más de una vez y segruirán haciéndolo. En cuanto a Lucio pienso que más que protector de Serena estamos en presencia de un chico que está siendo atraído con más y más fuerza por la personalidad única de Serena y lo cierto es que tras sus palabras se deja ver que es así, ahora lo importante es determinar si Serena se encuentra o no en esa posición. Te envio unsaludo y espero leernos en el siguiente cap. Byee

Dani: Hola amiga! gracias por tus elogios y por valorar la relación entre Sere-Yaten, pienso que a pesar de que el fic es principalmente basado en la historia de amor de Seiya y Serena, debo confesar que la relación que más me cautiva es la de Yaten y Serena. Te envio saludos y espero leeerte en el proximo

Serena927:Hola amiga! Gracias por leer mi historia. En cuanto a Serena creo que todas en cierto punto tenemos un pedacito de "Serena" dentro de nosotros. La chica dulce que ama sin medida está ahí y cuando vemos que sufre inconcientemente tendemos a estar de su lado aunque sepamos que parte de la culpa es de ella. Esperemos que la compañia de Yaten y las palabras de Lucio la hagan ver el panorama completo, es decir, las cosas más allá de su propio dolor. Espero leeerte en el siguiente capitulo. Saludos!

Yuuki-Miaca- chan: Ola amiga! ya aactualice espero puedas leerlo :)

Angel Kou: Hola amiga! se te extraño pero entiendo cuando no pueden comentar en todos los capitulos! gracias por darte el tiempo de hacerlo y yan extensamente me encanta! Darien es un personaje muy confuso y que actúa de formas que hacen creer que tal vez desee una reconciliación con Serena pero al mismo tiempo hay ocasiones en las que se esfuerza por lograr que Serena mantenga la distancia. No creo que sea falta de amor, sino más bien todolo lo contrario; ama demasiado como para dejar que alguien lo vea, aunque con sus actitudes se delata. Con respecto al personaje de Sura, ella no solo es el mensaje sino que su propia historia tiene que ver con eso. La Reina ya lo sabe y es cuestión de tiempo que Serena y los demás también ¿Que Será? Con respecto a Yaten pienso que más que importante para Serena es fundamental. Sin él Serena no podría seguir adelante de tal manera que su discurso de "encargense de su vida" pueda verse bastante alterado cuando se trata de Serena. Por lo que podríamos decir que Yaten predica pero no practica. Con respecto a Lucio-Sere-Yun ese será un trio bastante interesante! que traerá a Serena un poco de aire fresco su vida, quizás demasiado... te envio un abrazo grande! y espero leerte pronto! byeee

rogue85: gracias por las fuerzas!

PD: en esta ocasión no utilicé una frase de William Shakespeare para representar el sentido del capítulo. Encontré esta del libro "Lestat" de Anne Rice y simplemente no hubo otra. Era exactamente lo que deseaba expresar. Los que han leído la historia sabrán a que personaje se refiere y de quien ha nacido la idea. Besos