Capítulo 50.

Cuando me miras así.

"Aunque algo falta al arte de mis ojos; capturan lo que ven, mas tu alma ignoran (William Shakespeare)".

El departamento que compartían en la ciudad Haruka, Michiru y Setsuna se sintió frío y con un persistente aroma a humedad en el aire. Se notaba a simple vista que había estado deshabitado por varios días pues los muebles presentaban polvo y las plantas que decoraban los rincones estaban secas. Le hacía falta abrir algunas ventanas para dejar entrar aire fresco y también un poco de luminosidad no le habría hecho nada de mal. Pero Serena se reservó todos esos pensamientos y se concentró únicamente en la razón por la cual se encontraba allí. Su mirada recayó algunos momentos en dos de sus amigas, aquellas que habían decidido acompañarle en esta visita. Si bien Amy y Rei tenían cosas importantes de las cuales ocuparse no habían dudado cuando les preguntó si podían hacerle el favor de ser partícipes en esta pequeña reunión. Tanto Lita como Mina también habían querido estar presentes pero sus actividades en la escuela eran demasiado ajustadas como para darles la libertad de faltar una tarde entera a ellas. Serena no protestó por aquello. Con Rei y Amy de su lado se sentía más que apoyada y segura.

Darien se encontraba también en la habitación. Su comportamiento había sido renuente desde el primer momento en que le vio. La perfecta fachada de indiferencia pendía sobre su rostro más reluciente que nunca. Pero Serena ya sabía que se trataba precisamente de eso, de una fachada.

Con el paso del tiempo Darien había dejado caer esa máscara con más frecuencia y en más ocasiones de las que Serena podía enumerar había logrado tener un vistazo de sus verdaderas intenciones tal como había sucedido la tarde del domingo de su cumpleaños.

Ahora sabía identificar cuando Darien la odiaba por completo y cuando fingía hacerlo. El que estaba ahí de pie el día de hoy estaba empecinado en hacer creer al mundo que no había peor cosa que compartir oxígeno con la ex novia mentirosa y traicionera. Serena dejó que Darien lo hiciera.

Había sido dura con él así que en cierta medida se merecía ese sobre esfuerzo del chico por querer reacomodar las cosas y volver a ese estado en el que mantenían una relación de cooperación mutua solo cuando era estrictamente necesario. Se ayudaban y luego volvían a la rutina de siempre. Y este era un caso en el que debían de cooperar.

De una de las habitaciones apareció Hotaru abrazada de la cintura de una casi recuperada Setsuna. El color había vuelto a su rostro y las heridas que había visto en sus brazos y piernas estaban cubiertas por ropa abrigada y resistente a las bajas temperaturas que azotaban a la ciudad durante los últimos días.

Cuando Setsuna miró quienes se encontraban en la sala principal sonrió escuetamente e hizo una corta inclinación de cabeza para todos.

Serena dejó salir el aire que había estado conteniendo poco a poco. No sabía por que pero había estado preparándose para algo muchísimo peor. Era tonto pues sabía que la salud de Setsuna era buena al igual que su condición pero las experiencias pasadas le habían enseñado eso y muy posiblemente era un hábito difícil de dejar atrás. Le sonrió abiertamente al igual que Amy. Rei en cambio se mantuvo calmada en su asiento al igual que Darien.

Aguardaron a que Setsuna y Hotaru llegaran al asiento que había frente al sofá que compartían las tres guerreras y cuando lo hicieron Darien también se acercó, cerrando el círculo.

Hotaru se dio vuelta ligeramente para verle y sonreírle cálidamente. Los ojos de la pequeña habían vuelto a la vida al saber que Setsuna estaba bien y a salvo. De ahí en adelante no pudo separarlas. Seguramente ambas sentían esa necesidad de estar constantemente mirándose o sonriéndose. Por la mente de las dos se había instalado la idea de que probablemente no volverían a estrecharse otra vez así que Darien tenía la impresión de que estaban recuperando el tiempo perdido y aquel que pensaron que perderían. No le molestaba en lo absoluto. Sabía perfectamente el lugar que Setsuna ocupaba en el corazón de la pequeña y el sitio que él también tenía en ese tierno pero fuerte corazón.

Con tranquilidad Darien se sentó junto a Hotaru y esperó a que la reunión comenzara.

Serena se adelantó un poco en el sofá.

- No sabes como me alegro de verte bien y recuperada Setsuna-

La aludida asintió aún sosteniendo la mano de la pequeña.

- Darien me comentó que estabas con él cuando me hallaron y que además estuviste pendiente de mí en el hospital. Agradezco mucho tu preocupación, no tenías por que hacerlo, no debías hacerlo no después que…-

- Eso…- dijo Serena algo avergonzada de mantener una plática así de cordial con Setsuna- no lo agradezcas. En serio. Está bien. Todo está bien-

Setsuna no supo que responder ¿A qué se refería Serena con aquello? Prefirió dejar esas preguntas para otro momento pues había otras cosas que discutir.

- Antes de que comencemos a platicar de aquello por lo que nos hemos reunido hay una persona que tiene decirte algo-

Las cejas de Serena se levantaron.

- ¿A mí? ¿Quién?-

La mano de Setsuna dio un apretón a los dedos de Hotaru y la niña se mojó los labios en una señal que denotaba nerviosismo o vergüenza. O Ambas.

- ¿Hotaru?- le preguntó Setsuna

- Si- respondió ella

La mirada violácea de la pequeña se centró en Serena. No podía contar cuanto tiempo había transcurrido desde que había tenido un primer plano de la rubia pero por los cambios que notó debía de ser bastante. El rostro de querubín que tanto a Serena como a Rini había caracterizado casi ya no estaba ahí. Quizás era producto de que la rubia estaba creciendo y pareciéndose cada vez más a su madre o tal vez algo de la vieja Serena se había perdido y no podía hallarlo en esta chica que tenía enfrente. Se veía menos feliz que como le recordaba y eso la hacía sentir inexplicablemente menos feliz a ella también.

- Yo…- balbuceó Hotaru- yo quiero darte las gracias por lo que hiciste por Setsuna y las demás. Sé que no dudaste en cuanto Darien acudió a ti en busca de ayuda y también se que podrías no haberlo hecho, podrías incluso haber ignorado mi presentimiento y haber permanecido alejada del peligro…pero no lo hiciste y gracias a eso Setsuna está aquí conmigo. No se como darte las gracias adecuadamente pero…-

La mano de Serena voló inmediatamente hacia su mano y al entrar en contacto chispas revolotearon a su alrededor. Era como tocar a Yaten pero a la vez no lo era. El toque de Yaten le parecía familiar y cercano. El de Hotaru era cálido pero desconocido. Le sonrió más emocionada de lo que pensó.

- No tienes que agradecérmelo y ten por seguro que volvería a hacerlo. En cuanto Darien me comentó lo preocupada que estabas sabía que debía de ayudar-

- Pero…- murmuró Hotaru con la voz estrangulada- ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste aún después de todo lo que ha pasado entre nosotras, después de todo lo que te dije la última vez?-

Darien miró a Serena quien solo se limitó a sonreírle tranquilizadoramente.

- Porque fuiste una parte muy importante de mi vida y porque aún recuerdo eso con cariño-

- Pero por qué….- volvió a murmurar Hotaru esta vez más cercana a las lágrimas- por qué si yo fui tan cruel…-

- No lo fuiste- respondió Serena con suavidad- solo estabas enojada y muy triste y yo no puedo juzgarte por reaccionar así cuando la razón es tu amor hacia Rini. Nunca podría hacerlo-

Los ojos de Hotaru se abrieron haciéndola parecer indefensa mientras que los de Darien se ocultaron tras un manto de melancolía ¿Era esto a lo que Serena siempre se refería? ¿Qué no importaba si él le perdonaba pues ella nunca lo haría? ¿Se sentiría culpable eternamente para así enmendar el daño causado? ¿Era eso lo que realmente buscó con toda esta guerra que desató contra su persona?

- ¿Me odias?- preguntó Hotaru suavecito

Serena negó.

- Claro que no, nunca lo he hecho ¿me odias tú a mi?-

Las manos de Hotaru se juntaron en un pálido montón de dedos largos, pálidos y temblorosos. Por su propia voluntad había decidido agradecer a Serena pero había pensando en hacerlo brevemente sin mucha parafernalia. Pero antes de darse cuenta ya estaba comenzando a hacer preguntas que solo se había hecho en lo más interno de su ser y a dar respuestas que francamente ni siquiera sabía que estaban ahí.

- Pensé que sí pero ahora…-

El corazón de Serena se estremeció ante esa noticia.

- Pero ahora no se si alguna vez lo hice ¿sabes?-

- Lo sé, creo que te entiendo-

La emoción que Serena estaba experimentando era fantástica. Nunca pensó que podía llegar a oír de la boca de la pequeña esas palabras pero eran reales así como también el hecho de que tal vez no todo estaba perdido con ella. Así que se arriesgó de una sola vez.

- Escucha Hotaru crees que… ¿Crees que algún día de estos podríamos salir a tomar un helado o un café? Solo para platicar y si es que a Darien y Setsuna no les molesta-

La pequeña dio un vistazo hacia arriba para encontrarse con la mirada de Setsuna quien le sonrió positivamente y con un gesto algo más reservado, también lo hizo Darien. No deseaba que las dos personas que más amaba en el mundo se sintieran incómodos con su diálogo con Serena pero al parecer ninguno de ellos lo tomó así.

- Está bien...- respondió aún un poco confundida por el giro de los acontecimientos.

Tanto Amy como Rei pudieron experimentar como la alegría de Serena salía disparada en todas direcciones. Ellas podían entender cuan importante era este gesto para Serena. Darien y Hotaru eran las únicas dos personas que se encontraban tan atados a Rini como su Princesa. Con Darien la relación nunca sería la misma y con Hotaru parecía mucho más extinta, hasta ese momento. Con Hotaru volviendo a entrar a la vida de Serena y haciendo el recuerdo de Rini menos doloroso…no podían imaginar cuan alivio traía a eso al corazón de la rubia. Era extraordinario.

- Entonces tenemos una cita- dijo Serena guiñándole un ojo satisfecha, aunque un instante después su semblante adoptó una nueva expresión. Se alejó de las manos de Hotaru y dejó caer las suyas a su propio regazo.

- Ahora creo que es tiempo de escuchar lo que Setsuna tiene que decirnos-

Miró hacia la aludida.

-¿Por favor Setsuna podrías comenzar a relatar lo sucedido?-

Setsuna respiró una gran bocanada de aire y antes de decidirse a hablar se percató que todos los oyentes estuvieran atentos pues no sentía ganas de repetir más de una vez la historia.

- Los recuerdos se me hacen bastante borrosos así que no se si ocurrieron cronológicamente así-

- Eso no importa demasiado. Solo cuéntanos lo principal- dijo Amy, interviniendo por primera vez

Setsuna asintió y cerró los ojos.

- Recuerdo que llevábamos aproximadamente tres días de viaje y faltaba muy poco para llegar a destino. Nos detuvimos un momento para descansar pues teníamos tiempo de sobra. Ahí fue cuando Michiru detectó algo extraño-

Los ojos aguamarina de Michiru se clavaron en su mente.

- Haruka decidió hacerle frente a la amenaza hasta ese instante invisible. Salió lastimada de en el brazo, recuerdo que sangraba mucho-

El paladar de Serena se secó.

- ¿Crees que les seguían o que fue solo una coincidencia?- preguntó Rei

Setsuna lo meditó un instante

- Durante el viaje no sentimos ningún tipo de presencia aunque no puedo saber si eso fue así. Pero la posibilidad de que te encuentres con una determinada persona en el universo es remota así que me atrevería a decir que todo estaba planeado-

El sentimiento de ser acechada, de ser vigilada por ojos que no podías ver hizo a Serena sudar frío.

- Por favor Setsuna continúa- dijo con voz apagada

La aludida asintió.

- Dos ataques más vinieron y su procedencia era cada vez más cercana aunque aún no podíamos ver el rostro del enemigo-

- ¿Y pudiste verle?- inquirió Rei con ansiedad- ¿El rostro del enemigo?-

Los ojos de Setsuna se posaron inmediatamente sobre Serena. Esa era la señal que la rubia necesitó para que los huesos se le helaran y la piel comenzara a escocerle.

- Era él. El tipo que intentó hacerle daño a Serena y el que vino a la tierra en busca de esos anillos. Alphonse-

Los hombros de Serena bajaron al oír su nombre. No había otra cosa que le produjera más terror que la mención a ese tipo y Setsuna se sintió honestamente mal por ella. Era evidente que la noticia caló hondo en su interior.

- Después de reconocerle Haruka decidió que urdiría una distracción para que Michiru y yo pudiéramos huir y alejarnos lo más que pudiéramos de Alphonse, para así también salvaguardar los anillos-

- ¿Qué pasó con Michiru?- preguntó Darien, quien no había oído la historia sino hasta ese momento

El rostro de Setsuna se oscureció.

- Ella no quiso dejarle. Estaba herida, en desventaja y además no habría habido manera de convencerla de lo contrario, se quedaría sin importar nada más. Así que Haruka me ordenó partir con los anillos…-

La boca de Setsuna se apretó haciéndola parecer plana y sus ojos brillaron de emoción contenida.

- Yo no quería hacerlo, realmente no quería ¡Son mis amigas! ¿Como podría abandonarlas así?-

Serena asintió comprensivamente mientras Setsuna acariciaba el dorso de su propia mano.

- Pero ella me hizo entender que si no lo hacía todos correríamos peligro y que si algo me sucedía…-

Miró a Hotaru con aprehensión

- No podía dejar sola a Hotaru. Ellas me hicieron verlo así que antes de arrepentirme las dejé ahí combatiendo al enemigo. Lo último que vi fue un destello color dorado y luego de eso nada más que horas interminables de vagar por lugares inhóspitos y desolados sin esperanza alguna, hasta que divisé a lo lejos un punto azul minúsculo que resaltaba entre tanta oscuridad y sin pensarlo me dirigí a él y cuando abrí los ojos ya me hallaba en casa-

Cuando Setsuna dejó de hablar las cabezas de todos cayeron ligeramente hacia delante. El relato era escalofriante y dejaba bastantes interrogantes abiertas sin respuesta aparente.

- ¿Qué crees que sucedió con las guerreras?- preguntó Rei cuando el tiempo de asimilar la noticia había sido el prudente- tú las conoces mejor que nosotros-

Serena recostó parte de su espalda en el hombro de Amy para oír la respuesta de Setsuna, que hizo una mueca de dolor, como si hablar de aquello realmente le lastimara.

- Creo que ellas lucharon con todas sus fuerzas. Haruka y Michiru jamás se rendirían sin pelear y quiero creer que es así pero…-

Todos sabían a que se refería. Que probablemente hallan sucumbido peleando por su vida.

- ¿Hotaru te ha comentado como es que nos enteramos de lo ocurrido?- preguntó Amy

Era lo primero que habían platicado en el hospital. Hotaru estaba tan ansiosa por relatarle como había sentido el peligro que ellas corrían que prácticamente lo soltó antes de saludar.

- Si, me lo ha dicho y debo decir que confío plenamente en sus facultades pero eso no quita el hecho de que deseo creer que su presentimiento no tuvo que ver con ellas, sino con la muerte de alguien más-

- ¿De alguien más?- preguntó Rei con el entrecejo arrugado

Los ojos de Setsuna revolotearon de Serena a sus guerreras.

- Tengo entendido que el planeta de las flores ha sido atacado y que la Princesa Kakkyu ha fallecido. Me atrevo a aventurar que Alphonse es el responsable de eso también-

- Lo es- afirmó Serena sintiendo el frío por sus venas una vez más- Sura sobrevivió a la tragedia y lo ha confirmado-

El asombro en Setsuna fue grande.

- Ya veo…así que esa chica le ha visto ¿ya han hablado con ella? quizás pueda darnos más pistas-

- No hemos tenido la oportunidad aún- respondió Darien desde su asiento- pero podemos hacerlo en cualquier momento. Ella está viviendo aquí en la tierra-

Setsuna observó por algunos instantes a Darien buscando algo que Serena no supo identificar.

- Ya veo, me alegro de que esté bien-

- Así que- agregó Rei cruzándose de brazos- ¿Crees que lo que sintió Hotaru era la muerte de la Princesa Kakkyu y que de alguna forma las guerreras exteriores aún están con vida?-

Serena miró hacia Hotaru, quien permanecía pegada al brazo de Setsuna, implacable.

- No lo sé…- respondió Setsuna más afligida que antes- pero es lo único que me mantiene cuerda-

El aire se cargó de un pesado silencio.

- ¿Crees que pueda ser así Hotaru?- preguntó Serena hablándole con delicadeza- ¿Crees que lo que presentiste fuese el deceso de la Princesa Kakkyu?-

La niña se retorció en su asiento antes de contestar. No le gustaba mucho hablar acerca de ese don que tenía para predecir las malas noticias.

- No lo sé…yo solo sentí que alguien de los que habían partido ese día había…bueno desaparecido. No supe quien era, pero pensar que podía ser Setsuna…no pude soportarlo y me asusté, quizás si me hubiera concentrado más en identificar a la persona…-

Serena atrapó parte de su mano derecha y la palmeó.

- Nos avisaste de que algo andaba mal, eso ya es mucho ¿no crees?-

- Entonces en este nuevo escenario si las guerreras exteriores aún están con vida- dijo Amy a Setsuna- ¿Dónde están?-

La mirada de Serena se dirigió inmediatamente a Darien. Habían estado platicando de eso la noche del lunes y recordó como la hipótesis de un eventual cautiverio la había hecho sentir.

- He pensado que tal vez puedan estar prisioneras- respondió Darien con voz firme

- ¿Prisioneras? ¿Por que? ¿Y para qué?- preguntó Rei con muchas más preguntas en su cabeza pues era la primera vez que oía esa teoría. Serena no le había comentado con lujo de detalles su plática con el chico.

- Pueden ser varias razones pero creo que la más lógica es que Alphonse desee algo a cambio por ellas-

Serena lo comprendió.

- Los anillos- dijo con convicción- es lo que él siempre ha deseado. Tal vez planee intercambiarlas por ellos-

- Es lo que yo también creo- agregó Darien asintiendo

El ánimo de todos decayó considerablemente.

- No podemos darle los anillos- dijo Rei mirando a Setsuna- se que son tus amigas y las quieres pero hacer eso sería darle a ese tipo un poder ilimitado-

Setsuna asintió aunque en sus ojos se podía detectar el dolor que eso significaba.

- Lo sé y lo comprendo pero…-

Fue ahí cuando Setsuna se deslizó de su asiento para acercársele a Serena quedando inclinada hacia ella, parte de su cuerpo en el suelo y la otra parte en el sofá. Serena retrocedió algunos centímetros ante la sorpresa y miró de reojo a Rei quien tampoco comprendía lo que estaba sucediendo.

- Sé que no tengo ningún derecho a estar frente a ti hoy suplicando por mis seres queridos pero aún así lo hago-

La boca de Serena se abrió hasta que la mandíbula de dolió. Amy en tanto dio un codazo a Rei para que prestara atención a la escena. No había sido necesario pues Rei estaba tan boquiabierta como la rubia.

- Te suplico que me ayudes a encontrarlas. No lo merecemos y si quieres puedes negarte con justa razón pero por favor…-

Serena se puso de pie bruscamente pasando a llevar el hombro de Rei.

- Por favor no hagas esto no es necesario ponte de pie ¿si? te ayudaré sin que tengas que…que suplicar por eso. Lo iba a hacer aún antes que lo pidieras así que no lo hagas-

Le tendió la mano para ayudarla a ponerse de pie y Setsuna la aceptó.

- Por q…-

Serena resopló.

- Por lo mismo que le dije a Hotaru así que no me bombardees con "por ques". Si ellas están vivas las encontraremos y si nuestras teorías son acertadas hallaremos la manera de rescatarlas de las garras de Alphonse-

Setsuna apretó la mano de Serena y asintió. Le creía totalmente y eso hacía que la situación fuera aún más incómoda para ella.

- Estás muy confiada-

Una sonrisa de Serena se escabulló por sus labios.

- Alguien me dijo que teníamos ventaja y que había que aprovecharla así que no desesperaré-

Darien estrechó la mirada en su dirección. Setsuna en tanto observó largamente a Serena. Lucía exactamente igual a última vez que la vio y sin embargo no podía evitar notar algo diferente. Era algo más allá de lo físico, era su esencia la que se percibía distinta. Más persistente tal vez ¿Sería posible que esa niña se hubiera vuelto más fuerte de lo que ya era?

Serena comenzó a impacientarse pues Setsuna no le soltaba y además no dejaba de mirarle con esos ojos penetrantes fijos en los suyos. Quería agachar la cabeza o girarla hacia el costado pero no quería que supiera lo que le afectaba que le analizara así. Finalmente no lo resistió.

- ¿Qué?- preguntó algo violenta

Setsuna la soltó y se alejó solo lo suficiente como para que Serena recuperara su espacio personal.

- Has cambiado- dijo concluyentemente

Serena no cambió su expresión.

- Por supuesto, todos lo hacemos-

- Pensé que…-

Y ahí estaba otra vez esa sensación de incomodidad que punzaba en el interior de Setsuna. Siempre habían criticado a Serena por no tomarse con la correspondiente responsabilidad sus obligaciones como líder de las guerreras. Le habían abandonado cuando ésta decidió tomar su propio camino al lado de alguien diferente al que estaba planeado y le habían hecho la vida imposible cada vez que tuvieron la oportunidad de hacerlo. Detestaban su debilidad y su falta de criterio alegando que jamás cambiaría y que nunca podría llegar a ser una gobernante íntegra a la altura de sus antecesoras. Y ahora que la tenía enfrente pudiendo verle quizás realmente desde hace mucho, Setsuna comenzó a reconocer y a medir hasta que punto habían estado erradas con su planteamiento.

- Creo que tal vez nos hemos equivocado en algunas cosas-

Rei bufó.

- ¿En algunas cosas? Te quedas corta-

Serena sonrió ante la reacción explosiva de su amiga.

- Todos nos equivocamos- respondió con deferencia

Setsuna entrecerró los ojos hasta hacerlos casi imposibles de ver.

- ¿Que pasa ahora?- le preguntó Serena volviéndose a sentir exasperada por esa actitud

- Solo estoy intentando calcular hasta que punto llega esa equivocación-

Serena le palmeó el hombro haciendo que la chica se sobresaltara.

- Que bien avísame cuando lo averigües, me gustaría saberlo-

Ambas se sonrieron cordialmente. Esta era una situación de lo más extraña para Serena. En un par de horas había recuperado la relación con dos personas que pensó nunca volver a entablar una conversación medianamente civilizada. Quizás Yun sí tenía un cierto don para presentir cosas buenas. Esto era algo más que bueno.

- Gracias, Serena. No se como recompensarte por esto-

La mirada de Serena se volvió perspicaz. Era evidente que una idea había surgido en su cabeza y no perdería la oportunidad de compartirla con los demás. No la había tenido maquinada sino que más bien había sido el resultado del giro extraño de los acontecimientos. Tenía que intentarlo.

- ¿Realmente deseas recompensarme?-

Sus ojos bailaron de Setsuna a Hotaru

- ¿Ambas?-

Tanto Hotaru como Setsuna asintieron sin pensárselo más de dos segundos. Amy y Rei parecieron intrigadas, al igual que Darien, que volvió a concentrarse en la plática.

- Si- respondieron al unísono

- Entonces hay algo que pueden hacer para agradecerme-

Apretó los puños con fuerza antes de fruncir el ceño.

- Cuando Alphonse venga a la tierra, cuando él intente adueñarse de los anillos y llegar a mí… peleen junto a nosotros. Ayúdenme a proteger la paz de este universo-

Rei fue la primera en fulminar con la mirada a Serena, sabía por descontado que ninguna de las dos accedería a esa petición. Al ver las dudas en sus ojos Serena, suavizó su expresión.

- No les pido que peleen por mí, sino que junto a mí. Setsuna dijo que había cosas en las que se había equivocado y quizás esta sea una de ellas. Creer que no éramos capaces de dejar las rencillas personales a un lado para preservar la estabilidad del planeta y más allá tal vez fue un error. Entonces demuéstrenme que lo que dijeron es cierto. Si quieren hacer algo para agradecerme pues eso es lo que pido. Protejan a este planeta cuando lo necesite y ayuden a cuidar a su gente-

Visiblemente sorprendido, Darien contempló con un semblante totalmente ensimismado a Serena ¿Qué era lo que tenía esta chica rubia que nunca nadie a su alrededor podía decirle que no? pues era claro que ni Setsuna ni Hotaru se le negarían.

- Nosotras ya no tenemos poderes…- murmuró Setsuna aún desconcertada

- Eso puedo solucionarlo. Hablaré con mi madre cuando lo amerite. Lo único que necesito es saber si aceptan o no-

Honestamente Setsuna no estaba muy convencida de que Serena pudiera interceder a su favor ante la Reina Serenity. Era sabido que la personalidad de la Reina no era dócil como la de su hija y el hecho de que hubieran desconocido a Serena como su soberana era algo que probablemente la Reina jamás olvidaría. Además habían fallado en la misión por lo que la promesa de la Reina de reestablecerle sus poderes quedaba sin efecto ¿Qué hacer entonces? ¿Aceptar esta pequeña alianza que Serena les proponía? ¿Qué significaba esa nueva situación?

- Yo lo haré- respondió de improviso Hotaru, sorprendiendo a más de un oyente- protegeré a la gente de este planeta. Es mi forma de agradecértelo, Serena-

La rubia sonrió más con una mezcla de ternura y también de complacencia.

Setsuna de pronto pensó en sus amigas extraviadas en el inmenso espacio, perdidas en la oscuridad sin que nadie les auxiliara. Tenía que hacer algo por ellas y estaba convencida de que sin la ayuda de Serena no lo lograría así que la decisión se tomó por sí sola. Setsuna estiró la mano para estrechar la de Serena. Ésta reaccionó de inmediato cerrando el trato.

- Cuando el momento lo amerite, volveremos a combatir lado a lado, Serena Tsukino-

El pecho de Serena se hinchó de un inusitado orgullo y sonrió triunfal. Dio un vistazo a Darien quien permanecía en silencio observando la escena pero notó que en sus ojos habían una emoción que sobresalía de las otras. Era reconocimiento.

Darien creía que lo que había logrado era importante y valoraba su jugada sin necesidad de ocultárselo. Sola y sin nada más que sus propios méritos había sumado dos aliadas a la causa que tenían en común. Era una victoria y le pertenecía exclusivamente a ella. Serena alzó la barbilla viéndose tan orgullosa como se sentía y volvió a sonreír con júbilo.

- Eso es todo lo que pido-


Sura desvió la mirada tan rápido que se mareó levemente. La Reina continuaba ahí aguardando una respuesta pero ella francamente no sabía como comenzar a explicar algo que ni ella misma había entendía del todo.

- Yo…yo…- balbuceó nerviosa- Reina Serenity yo…-

Las lágrimas se comenzaron a agolpar en sus ojos mientras intentaba por todos los medios de respirar. La Reina Serenity dio un paso hacia atrás y esperó.

- ¿Hay algo que quizás quieras compartir conmigo, querida Sura?-

Incapaz de vociferar más allá que suspiros lastimeros asintió casi imperceptiblemente. Era tiempo de comenzar a develar parte de su pasado.

Sura se sentó sobre el borde de la cama y escondió otra vez la vista de los implacables ojos de la Reina. Cuando ella le miraba así…era como si supiera que sea lo que sea que fuera a salir de su boca no le condenaría pues cuando la madre de Serena dejaba a un lado justamente su calidad de Reina, solo quedaba la misma esencia dulce y bondadosa de su tan querida amiga. Eso la insufló de confianza.

- ¿Podría por favor sentarse conmigo?- preguntó Sura levantando la vista finalmente- hay algo que sí deseo compartir con usted y quizás halle respuesta a su pregunta después que lo sepa-

La Reina asintió y miró a su alrededor para evaluar cual era la mejor alternativa hasta que terminó acompañando a Sura en la cama de su hija.

Las manos de Sura trabajaron afanosamente en estirar un pliegue que había en el edredón de Serena, aplanaron y moldearon la tela hasta que prácticamente no hubo rastro de arruga alguna.

- Perdí a mis padres cuando tenía cinco años de edad, no los recuerdo realmente así que me ha sido más fácil acostumbrarme a vivir solo con su recuerdo. Claro, eso es ahora. Cuando era pequeña la situación fue otra-

- Puedo imaginarlo- respondió la Reina.

Sura se acomodó el cabello tras su oreja pues como tenía la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo constantemente le cubría parte del rostro.

- Los niños pueden ser bastante crueles cuando se lo proponen… aunque ahora que soy más grande y veo las cosas desde otra perspectiva, no les culpo. Ellos tenían una familia a la cual regresar a casa al final del día y yo…bueno era la chica diferente a ellos-

Una tibia sonrisa cubrió sus labios.

- ¿Fueron crueles contigo por esa razón?-

Los dedos de Sura se paralizaron alrededor de una hebra larga color marrón que colgaba de uno de los cojines de la cama.

- Cuando me refiero a que yo era diferente a ellos…no lo digo solo por mi situación familiar. Yo realmente era distinta a los demás-

La Reina asintió un poco más seria que antes.

- ¿En que sentido, querida?-

La garganta de Sura se agitó hacia arriba y hacia abajo varias veces. Eso, hasta que la Reina pasó un brazo alrededor de sus hombros y tal como habría hecho con su propia hija, le brindó protección.

- Puedes estar en calma Sura. Yo escucharé atentamente y en respeto lo que tienes que decir-

Dejó caer la cabeza sobre el hombro de la Reina y asintió con pesadez.

- Sucedió un poco después de iniciado el primer grado. Recuerdo que el clima era inestable y que no pudimos salir a jugar al exterior así que nos entretuvimos dentro del salón. Algunos compañeros más inquietos comenzaron a aburrirse de corretear por la misma habitación todo el tiempo así que en un descuido del encargado, decidieron escapar por la ventana-

Ahora que traía a su mente esas imágenes olvidadas era difícil refrenar el impulso de llegar hasta el final.

- A mí siempre me ha puesto nerviosa el viento demasiado fuerte, los truenos, relámpagos y todas esas cosas así que en ningún momento pensé en seguirles…pero algo en mí quería que convenciera a los demás chicos que tampoco lo intentaran y lo intenté-

Levantó la cabeza para encontrarse con la mirada de la Reina.

- No se como sucedió o si siempre había estado ahí y nunca lo había notado pero simplemente surgió. Les dije a mis compañeros que si salían por esa ventana algo muy malo sucedería, les describí gráficamente como el árbol que estaba en la esquina derecha del balancín sería destrozado por un rayo y que parte del tronco en llamas caería sobre los que jugasen ahí. Por supuesto me llamaron mentirosa y loca-

Sus ojos negros parecían absorber cualquier rastro de dulzura. No había nada parecido en su historia.

- Después de que pasó exactamente lo que yo dije solo me llamaron loca-

Algo en el tono de voz de Sura dejó al descubierto una profunda melancolía.

- ¿Alguien te preguntó acerca de lo ocurrido?-

Sura suspiró y negó

- Cuando cosas así suceden, especialmente a una pequeña que no tiene familia…inmediatamente se comienza a especular antes de preguntar. Los niños a los cuales intenté salvar se lo comentaron a sus padres y poco a poco me fui convirtiendo en una niña que no solo estaba loca sino que también era peligrosa. Me comenzaron a temer y así dejaron de acercarse a mí. La gente murmuraba a mis espaldas e idearon las más fantásticas teorías acerca de mí-

El abrazo de la Reina Serenity se hizo algo más apretado. No había manera de que pudiera contener el impulso de proteger a esa niña que lucía igual a su hija. Imaginar a su Serena atravesar por algo similar le provocó una inusual angustia.

- Debió de ser muy duro para ti…estar sola todo el tiempo y oyendo esas historias de ti-

Sura no respondió sino que más bien frunció el ceño pareciendo concentrada. Ahora se veía recelosa.

- Es por eso que no tengo apego alguno a mi planeta natal, solo permanecía ahí por la Princesa Kakkyu y es por eso también que me cuesta tanto relacionarme con otras personas…cuando intenté hacerlo comenzaron a suceder cosas malas así que con el tiempo dejé de intentarlo-

- ¿Cuándo fue que conociste a la Princesa Kakkyu?-

Esa era otra parte de la historia a la que Sura quería llegar. Suspiró y volvió a traer instantes del pasado al presente.

- Luego de lo que aconteció dejé de pensar en ello y me hice a la idea de que había sido solo una extraña coincidencia, eventualmente lo olvidé y no volvió a ocurrir sino hasta un año después cuando estando en los columpios de la escuela se me acercó una niña hermosa con cabello del color del fuego y ojos como rubíes que me sonrió como no lo hacía alguien en mucho tiempo-

Inconcientemente Sura sonrió al evocar la imagen.

- Al principio pensé que me había confundido con otra persona pero se sentó a mi lado y me platicó de tantas cosas que me sentí mareada y un poco atemorizada de ella. Me había vuelto bastante tímida así que su personalidad extrovertida me abrumó-

Hablar de ella sabiendo que ya no estaba era extraño.

- Ella me dijo que se llamaba Kakkyu pero no supe de quien se trataba sino tiempo después. Cuando ella se decidió marcharse ese sentimiento que había tenido un año atrás me volvió a embargar con tanta fuerza que no pude contenerme-

Esta era la parte del recuerdo que a Sura siempre se le escapaba. Veía constantemente en sueños el momento en el que conoció a la Princesa Kakkyu pero era como si su mente en un afán de protegerle se saltara ese par de minutos que lo cambiaron todo. Pero ahora en compañía de la Reina y con la resolución de desvelar su pasado, lo veía más vívido que nunca.

- Le dije que si tomaba el camino corto a su casa unos hombres malos que querían hacerle daño la interceptarían y se la llevarían lejos del planeta. Incluso fui capaz de describirle como vestían y la forma de las insignias que llevaban. Por la forma en que la Princesa Kakkyu me miró me preparé para recibir una sarta de insultos tal como lo habían hecho mis compañeros un año atrás pero en cambio su rostro se volvió adusto y me asintió todo lo grave que una niña de siete años puede verse-

La Reina se encontraba francamente fascinada con todo el relato. Pocas veces se encontraba así de capturada.

- ¿Y qué sucedió? ¿Acertaste esa vez?-

Las mejillas de Sura se tiñeron de un rosa pálido.

- La Princesa Kakkyu llegó al palacio y contó que había estado platicando con una chica que le había dicho que había gente que quería hacerle daño. Inmediatamente la guardia real se desplegó y siguiendo las indicaciones de la Princesa deambularon por el camino que yo había indicado inspeccionando cualquier movimiento extraño. Fue ahí cuando encontraron un grupo de hombres provenientes de otro planeta que habían sido contratados para secuestrarle y luego pedir una cuantiosa suma de dinero en rescate. En minutos habían desarticulado el plan contra la Princesa Kakkyu gracias a una niña de seis que había visto lo que sucedería-

La Reina dejó caer el brazo que mantenía alrededor de Sura y descansó sus manos en su regazo.

- Y supongo que ahí nació la amistad entre tú y la Princesa-

Asintió.

- La casa Real estaba tan sorprendida como agradecida por lo sucedido que se ofrecieron a brindarme una educación de calidad en el mejor de los internados y correr con todos mis gastos hasta que fuer adulta. Nunca atribuyeron lo ocurrido a algo más allá de lo normal. Sospecharon que yo había sido testigo del plan al encontrarme en el lugar y momento correctos y que había sido lo suficientemente inteligente como para advertir el peligro. Pero la Princesa Kakkyu sabía que no era así-

Otra sonrisa cálida resbaló de los labios de Sura.

- Ella no quiso que yo fuera enviada lejos. Se sentía tan en deuda conmigo que insistió e insistió hasta que logró lo que ella deseaba. Quería que yo me convirtiera en una especie de compañera, que jugáramos, riéramos y compartiéramos secretos, que recibiera educación en el palacio junto con ella y que me transformara en un miembro más de su corte real. En fin, que estuviera a su lado como una amiga, como una hermana-

- Y así te convertiste en su doncella-

Rememorar tantos momentos felices la hizo añorar a su amiga tan hondamente que dolió.

- Nunca nos separamos desde entonces. Ella siempre creyó que me debía algo, pero yo sentía exactamente lo mismo. Ella me rescató y se convirtió en la familia que hasta ese instante no había tenido. Me dio su cariño y su confianza y nunca me trató como un fenómeno. Fui su igual y eso se mantuvo hasta el final de sus días-

Con sutileza, la Reina Serenity cubrió una de las manos de Sura con una de las delicadas y pálidas suyas.

- Siento mucho tu pérdida, ahora comprendo muchas más cosas…aunque hay otras que siguen perturbándome-

Eso era obvio. Sura sabía que una vez que voluntariamente abriera la puerta era difícil que pudiera cerrara.

- ¿Has vuelto a experimentar esa sensación otra vez? ¿De que puedes saber que pasará?-

El semblante de Sura volvió a verse sombrío.

- No. Solo me ha sucedido dos veces en mi vida-

- Ya veo- respondió la Reina creyendo en la chica de inmediato.

Sura la miró, calibrando si había quedado complacida con esa respuesta. Determinó que era así. Dudó antes de hablar.

- Cuando era pequeña lo único que deseaba era ser normal y olvidar que cosas así me habían ocurrido. Desde los seis años ruego para que nunca vuelva a sentir algo así. Pero ahora… no sabe las horas que he pasado pensando una y otra vez en aquello ¿Debería haber cultivado ese don y no ignorarlo? ¿Que hubiera sucedido si hubiera podido alertar a la Princesa Kakkyu del ataque al castillo? ¿Habría podido salvarla? ¿Estaría aún conmigo? ¿Habría evitado su muerte…?-

- Hay cosas que nadie puede evitar- le respondió la Reina Serenity- la muerte es una de ellas-

- Pero Serena puede hacerlo- dijo Sura contrariada- Serena es tan fuerte como para lograr ese imposible. Lo hizo por el joven Yaten, le devolvió la vida. Tal vez si yo no hubiera renegado de esa habilidad, si no hubiera intentado enterrarla en mi memoria y hacerla desaparecer las cosas serían diferentes-

Esa era su mayor culpa. La culpa que hasta ese momento nadie podía adivinar.

- Quizás ese don aún está dentro de ti, con él podrás ayudar a otras personas y con el tiempo el remordimiento se desvanecerá-

Lamentablemente Sura no era tan positiva al respecto.

- No lo está, majestad. Me empeñé tanto en ser normal que lo logré. Soy totalmente corriente ahora-

La Reina sujetó la barbilla de Sura.

-¿Confías en mí, Sura?-

- Claro- respondió al instante

- Pues créeme cuando te digo que tú no eres una chica común y corriente-

Ahora era tiempo de Sura para hacer algunas preguntas.

- ¿Por que me hizo ese comentario? ese de mis ojos. No es la primera vez que usted lo menciona y definitivamente no es la primera vez que me lo hacen-

- ¿Qué quieres decir?-

Nuevamente la Reina había contra atacado con una pregunta que la hacía desenmarañar más la historia de su infancia.

- Cuando éramos pequeñas la Princesa Kakkyu me dijo algo… fue justamente el día en el que supe que algo malo le ocurriría y se lo advertí. Después de prometerme que guardaría mi secreto, ella se volteó sonriente y me dijo "tus ojos son de un color muy bello". Aún recuerdo esa imagen, está en mí grabada a fuego, al igual que sus palabras-

Los ojos de la Reina brillaron otra vez.

- ¿Sabes a lo que se refería?-

La cabellera rubia de Sura se agitó cuando ésta negó.

- Una vez se lo pregunté. Me dijo que por un instante creyó ver que mis ojos cambiaron de color pero que estaba demasiado a distancia como para estar segura, puede haber sido el reflejo de la luz o mil cosas más. Nunca lo tomé demasiado en serio. Habían transcurrido muchos años cuando volví a recordarlo-

- ¿Y como lucían? ¿Te lo dijo?-

El interés que esa parte de la historia despertaba en la Reina Serenity desconcertó a Sura. Intentó repasar palabra por palabra la plática con la Princesa Kakkyu.

- Más claros o de otro color no lo recuerdo exactamente… éramos pequeñas y fue hace tanto tiempo y sus memorias pueden haberse distorsionado-

- ¿Y por qué después de tanto tiempo ese recuerdo de niña llama tanto tu atención?-

La mirada de Sura halló rápidamente la de la Reina. Se mantuvieron así por algunos largos segundos. La cabeza de Sura estaba funcionando rápidamente uniendo cabos, abriendo ventanas ocultas, descorriendo velos de la memoria. Intencionalmente o no la Reina Serenity había conducido a Sura a revelar una duda que se había mantenido en las sombras de su subconciencia por largo rato.

- Por que ahora que lo pienso… no sé cual fue el secreto que la Princesa Kakkyu juró proteger; lo que yo le conté o lo que ella vio en mí-

La sonrisa de suficiencia en el rostro de la Reina Serenity fue difícil de disimular y Sura no supo como interpretar ese gesto, pero imaginó que había solo dos posibles respuestas. Se sentía orgullosa de sí misma por haberla conducido al punto exacto al que pretendía llegar u orgullosa de Sura por haber sido capaz de llegar a esas conclusiones por sí sola.

- Eres muy buena observadora ¿verdad Sura?-

El comentario la sacó de sus pensamientos. Volvió a concentrarse en la realidad.

- Oh, se podría decir que sí majestad. Cuando se pasa tanto tiempo sola se aprende a conocer a las personas de otro modo. Como los que me rodeaban no se acercaban a mí, pues me las arreglé para saber de ellos a través de la única forma que tenía; la vista-

La atención de la Reina volvió a ser cautivada.

- ¿Así es como sabes cosas? como por ejemplo que siente Serena. Cosas que nadie sabe, que nadie ve. Es impresionante-

Las mejillas de Sura volvieron a tornarse de color rosa pero esta vez por un sentimiento diferente.

- No se trata de un don especial, majestad. Solo desarrollé ese sentido más de lo común. Gestos, actitudes, movimientos, miradas, nada pasa desapercibido para mí. Así es como se lo que una persona está sintiendo antes de que lo diga o no-

Una chica humilde y fuerte. Así es como la Reina veía a Sura. Así es como la había visto desde la primera vez.

- A mí me parece algo mucho más allá de lo común-

Sura quiso decir gracias pero no supo muy bien por que motivo.

- Aún no me dice como lo supo- murmuró Sura- eso que le conté-

La Reina alzó una ceja viéndose divertida y haciendo que Sura soltara una risa. Esta plática estaba tornándose de lo más liberadora.

- Es un viejo truco; se llama experiencia. Cuando una persona esconde la mirada generalmente es porque oculta algo-

La sonrisa de Sura cayó y en un gesto ya habitual en ella volvió a bajar la vista.

- No quise ser desagradecida con la confianza que han depositado en mí…especialmente Serena. Solo tuve miedo de que conocieran esa parte de mi y su actitud cambiara. No me hizo muy popular en el pasado-

La Reina podía llegar a entender sus motivos así que no

- Si conozco tan bien a mi hija como creo hacerlo pienso que más bien se habría molestado con la gente que te hizo sentir aislada antes que contigo-

- ¡Oh eso ya lo hizo!- respondió Sura abriendo sus ojos expresivamente- notó que la gente no sentía demasiada estima hacia mí y le pareció una tontería. Creo que hasta los insultó en silencio-

La boca de Sura se abrió más de lo esperado al oír una suave melodía brotando del pecho de la Reina. Era su sonrisa. La Reina estaba riendo y era uno de los sonidos más bellos que alguna vez había escuchado.

- Esa es mi hija. Siempre defendiendo lo que cree justo. Lo extraordinario de eso es que la mayoría de las veces está en lo cierto-

Sura se removió nerviosa. Ahora que ya había dicho todo lo que tenía que decir le costaba seguir abordando el tema con alguien que parecía saber tanto o más que ella.

- Usted es tan buena, majestad y no me refiero solo por la manera en que ama a su hija. Ha sido muy diferente a como lo imaginé conmigo ¿Es porque me parezco a su ella?-

El corazón de la Reina Serenity volvió a enternecerse por segunda vez en la tarde. Esta chica definitivamente tenía un problema enorme de confianza.

- ¿Piensas que la gente te trata aquí en la tierra con cariño solo por ese motivo?-

- No…bueno, no lo sé. No es que tenga mucho para entregar- respondió bajito

Por alguna razón que Sura no comprendió en ese momento, la Reina entrecerró los ojos como si estuviera viendo más allá de lo que los ojos de Sura le permitían ver. Aún así poder estar presente en ese instante fue una experiencia majestuosa.

- Te diré algo y quiero que cuando suceda no agaches la mirada como habitualmente lo haces, sino que alces la barbilla, mires en mi dirección y asientas una sola vez ¿Puedes prometerme eso?-

Era la promesa más extraña a la que Sura se sujetaría, especialmente porque no sabía de lo que la Reina estaba hablando. Aún así sintió deseos de no defraudarla.

- Lo prometo, majestad-

La Reina asintió y se preparó para revelar una pequeña arista de lo que sus ojos podían ver.

- Todos en el universo nacemos para cumplir con una misión, con nuestro destino. A veces esa misión se retrasa, a veces la perdemos de vista y otras tantas nos negamos a cumplirla para alcanzar otras que surgen en el camino. Pero la primera, aquella con la que venimos a este mundo inminentemente sale a nuestro paso-

Sura guardó silencio.

- Más tarde que temprano te darás cuenta del rol que ocupas en esta historia y antes de que incluso te des cuenta tu misión te habrá alcanzado y notarás que lo que tienes que entregar va mucho más allá de lo que tú misma imaginas-


Después de que la visita a Setsuna se diera por terminada Serena, Amy y Rei se aprontaron a regresar a sus casas. No se habían percatado de lo tarde que se había hecho hasta que salieron hacia el exterior y las envolvió la oscuridad de la noche.

Amy y Rei tomaron caminos juntas así que Serena se vio demasiado pronto haciendo el camino de vuelta sin compañía. Para alejar los miedos se preocupó de revisar constantemente por sobre su hombro para así comprobar que nadie le seguía y cada vez que la calle se volvía poco iluminada, se cambiaba hacia la siguiente que tuviera más luz.

En mitad del recorrido divisó a una gatita caminando por una muralla que se parecía mucho a Luna. No era raro ver gatos en la calle y tampoco lo sería ver a la suya deambulando por ahí, pero de todas maneras se aprontó a encontrarse con ella y averiguarlo. Media luna dorada sobre la frente. Si, era su gatita.

- ¡Luna que haces por aquí tan tarde!-

La gatita entrecerró los ojos.

- Que haces tú por la calle tan tarde y sola, la escuela terminó hace horas-

Uh-Uh. Complejo de madre sobre protectora a la vista.

- Tuve cosas que hacer, lo siento. Y además no estaba sola, las chicas estaban conmigo y nos acabamos de separar hace poco-

- De todas maneras no te arriesgues y toma el autobús-

La rubia resopló exasperada.

- Como si el autobús fuera más seguro…pero en fin no quiero discutir ¿Dabas un paseo nocturno?-

Comenzaron a caminar una junto a la otra.

- La verdad es que no. Iba en dirección a la escuela a buscarte-

- ¿A mí?- preguntó Serena algo preocupada- ¿Por qué? ¿Sucedió algo en casa?-

Luna notó que Serena se veía algo ojerosa. Lo cierto es que no le agradaba la idea de aumentar sus inquietudes.

- Todo está bien en casa, pero tu madre te necesita-

Serena suspiró sonoramente.

- ¡Rayos! Se me olvidó avisarle a mamá que llegaría un poco más tarde ¿está muy enojada?-

De su bolso extrajo su teléfono celular. Quizás si le llamaba suavizaría un poco las cosas…

- Uhm no me refiero a mamá Ikuko-

Serena levantó la mirada de la pantalla del teléfono. Oh- Oh…

- La Reina Serenity está en casa y te está esperando-

La quijada de Serena crujió como si le hubieran asestando un golpe de puño y con lentitud guardó su teléfono otra vez.

- De la escala del uno al diez, siendo el diez el estallido de dos bombas nucleares juntas ¿Qué tan molesta se veía mi madre conmigo?-

Luna movió sus bigotes de un lado a otro. Serena palideció.

- Digamos que si te apresuras y no la haces esperar más podrías bordear el ocho y medio-

- Oh maldición de todas las maldiciones…- se lamentó Serena llevándose una mano al rostro- ¿Por qué no solo le llevas mi broche de transformación para que me desherede sin la necesidad de la humillación?-

Cerró los ojos y se presionó el puente de la nariz. Luna continuo caminando.

- Por favor no exageres-

- En serio, solo llévatelo mientras le comunico a las chicas que acabo de ser despedida de un cargo en el que nadie ha sido despedido jamás-

Flectó las rodillas y escondió la cabeza entre las piernas. Luna frenó su andar y retrocedió quedando a una distancia mínima de Serena. Encontrándose a la misma altura pudo hablarle sin tanta dificultad.

- Sabías que tarde o temprano este momento llegaría. Solo lo estabas retrasando-

- Me estaba preparando sicológicamente para informarle a mi madre que soy un desastre como estratega y que mi vida personal es aún peor- respondió Serena con voz apagada y salida de una catacumba.

Alzó la cabeza para ver a su amiga. Había algo que no le estaba diciendo…

- ¿Cómo se enteró mi madre?-

Luna abrió la boca.

- ¿Qué?- preguntó desentendida

La rubia entrecerró los ojos.

- Ya me oíste. Como es que justamente aparece de la nada exigiendo hablar conmigo. Es algo raro ¿no?-

Las orejas de Luna se movieron hacia delante y hacia atrás, como en un tic nervioso. Serena se acercó un poco más a su pequeña cabeza y aguardó.

- Bu…bueno ¡Ella es tu madre!- exclamó Luna entre risas y tirantez- no es raro que desee verte y hablar contigo…además está preocupada por ti, todos lo estamos y…-

- Aja- respondió Serena secamente

- Y…y… - tartamudeó Luna tornándose cada vez más roja- y puede que exista la pequeñísima posibilidad de que le haya comentado que algunas cosas…-

-¡Algunas cosas!- gritó Serena anonadada levantándose de golpe- ¡Dios Luna me has traicionado! ¡Eso es terrible podrían condenarte en prisión por eso!-

- Soy un gato no pueden condenarme- murmuró entre dientes

- ¡Si eso es justamente lo que quiero escuchar!- exclamó con las manos al aire- Muchas gracias por cierto, no podría estar más enterrada en el fango-

Tomó sus bolsos y caminó con furia hacia su casa con Luna siguiéndole los pasos.

- ¡Espera Serena no te enfades!-

- ¡Claro que no puedo esperar!- gritó sin darse la vuelta- tengo que apresurarme para que mi madre me despelleje viva ¿recuerdas? Y si tengo suerte tal vez mamá Ikuko también lo haga por no avisarle donde estaba. ¡Sería genial, mataría dos pájaros de un tiro!- escupió con ira. Luna suspiró y corrió para seguirle el paso.

- Lo siento Sere. Mi intención no era que la Reina se molestara y menos que tú lo hicieras-

Se metió entre las piernas de Serena y ésta tuvo que detenerse para no caer al suelo. Luna se puso frente a ella.

- Solo digo que la carga que estás llevando es demasiado pesada como para hacerlo sola. Necesitas hablar con la Reina de esto. Ella estaría más que dispuesta a oírte y ayudarte. Sabes que jamás te despellejaría viva, te ama demasiado-

Serena se plantó en el suelo con firmeza y cerró los ojos para poder controlarse.

- Esa es justamente la razón por la cual no quiero hablar con ella aún. Me ama y deseo que siga haciéndolo. Después que sepa como he manejado las cosas…probablemente cambie de parecer-

- Podría apostar una de mis patas a que eso no sucederá-

Serena bufó aún molesta.

- Que bien pues espero que vayas despidiéndote de una de ellas porque mañana cuando despiertes solo tendrás tres. La usaré como llavero de la buena suerte-

Luna reprimió una sonrisa.

- Eso es con para las patas de conejo-

La rubia alzó una ceja.

-¿Vas a seguir fastidiándola?-

Los labios de Luna se apretaron en una fina línea casi invisible.

- Nop-

El teléfono celular de Serena vibró en su bolso y lo extrajo con excesiva brusquedad. Cuando apretó el botón de contestar éste crujió bajo sus dedos.

- Hola Lita ¿Qué sucede?-

- Uh-Uh ¿mal momento?- preguntó Lita al oír el tono cortante de su amiga.

Serena golpeteó el pie en el suelo.

- Acabo de ser apuñalada por la espalda-

- Espero que eso sea una metáfora-

Una risa sin emoción nació de Serena.

- Si, pero se siente como si fuera real-

- Que pasó…-

Serena dio una mirada cargada de ira a Luna

- Luna comentó "accidentalmente" a la Reina que tal vez estaba tapada de problemas y vino a comprobar que tan mala era la situación-

Lita guardó silencio a través de la línea.

- No te molestes con ella demasiado-respondió al fin- Lo hizo porque está preocupada por ti-

- Si claro y gracias a eso probablemente mañana en la mañana tengas otra líder y otra Princesa a la que seguir-

Varias carcajadas de Lita la sobresaltaron. Serena separó el teléfono de su oreja y miró el auricular como si así pudiera dar un vistazo al rostro de su amiga. Volvió a pegárselo al oído.

- Pensaba en proponerte a ti pero si sigues riéndote me retractaré-

- Oh no- respondió Lita de inmediato- muchas gracias pero no tengo alma de Princesa. Además no hay otra soberana a la que desee seguir-

Serena sonrió algo más calmada.

- Escucha Sere te llamaba para preguntar si has visto a Sura-

- ¿A Sura?- repitió- No, vengo de casa de Setsuna ¿No está en tu casa?-

Se oyó un suspiro de Lita.

- Cuando llegué a casa no estaba y he esperado bastante tiempo antes de preocuparme. Obviamente ya lo estoy-

La mente de Serena comenzó a trabajar laboriosamente.

- ¿Te has comunicado con Mina? o quizás fue a visitar a los chicos. Llamaré a Yaten de inmediato-

Comenzó a buscar el número de Yaten sin colgar a Lita.

- Espera Serena sé donde está Sura- le dijo Luna

Serena dejó de marcar.

- ¿Es Luna?- preguntó Lita quien había oído su voz por la línea

- Dice que sabe donde está Sura- le comunicó

Luna agitó su cola.

- Sura está en tu casa. Llegó hace un par de horas para platicar contigo-

Al parecer era "el día de hablar con Serena". Todos querían un pedazo de su tiempo. Ella lo único que deseaba era dormir.

- Luna dice que Sura fue a mi casa buscándome… lo que es raro- le informó a Lita. Ésta respiró de vuelta.

- Eso es un alivio-

Serena puso la mano sobre el teléfono para que no se oyera su voz tan alto.

- ¿Crees que aún esté en casa?- preguntó a la gatita

- Cuando yo salí aún estaba ahí-

Asintió y bajó la mano.

- Sura aún está en mi casa así que no te preocupes, está bien- le respondió a Lita- Cuando ella se marche llamaré a un taxi, no puede caminar en medio de la noche cojeando y con este frío-

- Esa es una buena idea-respondió Lita-. Y dime ¿Tú estás bien? dejando a un lado la puñalada y todo eso-

Los pies de Serena la guiaron un poco más lejos de Luna. Estaba tan enfadada con Luna que ni siquiera quería contarle lo ocurrido en casa de Setsuna. Lo haría cuando estuviera más calmada.

- Hablé con Setsuna. En resumidas cuentas existen bastantes probabilidades de que las guerreras exteriores estén vivas así que me comprometí a ayudar a buscar Haruka y Michiru a cambio de que Hotaru y Setsuna nos ayuden cuando las cosas se compliquen por aquí-

Lita silbó por lo alto.

- Menudo trato has conseguido y supongo que hay muchos más detalles que no me contarás por teléfono-

- Exacto. Tengo que apresurarme para llegar a casa y someterme a la justicia divina-

Otra carcajada de Lita algo más suave le contagió.

- Todo estará bien. Mañana nos cuentas que tal te va-

- Si es que sobrevivo- murmuró más cerca del teléfono

- Lo harás. Nos vemos Sere-

- Sí. Adiós Lita-

Cuando Serena colgó se encontró con la mirada de Luna sobre su rostro y casi soltó una risa fácil. Esa gatita traidora y manipuladora estaba haciendo todos los esfuerzos por verse arrepentida, indefensa y tan inocente como una paloma.

- He visto esa mirada antes en una película animada. No funcionará conmigo señorita-

- No me odies Sere ¿si?-

Luna agitó sus largas pestañas repetidas veces hasta que Serena bajó los hombros y comenzó a caminar pero esta vez en calma, aguardando a que Luna se le uniera.

- ¡Es solo que mi día iba perfecto! Saqué unas fotos geniales para el álbum de Rei, eligieron mi fotografía del eclipse para publicarla, estuve con las chicas, evité momentos desagradables con Seiya ¡incluso mi charla con Setsuna y Hotaru fue grandiosa! y justo cuando pienso que pasaré una primera noche en paz…-

Sus mejillas se desinflaron como por falta de aire. Luna le dio una miradita de reojo.

- Realmente lo siento Sere…-

La voz de Luna se apagó. Serena suspiró con resignación y se echó el bolso al hombro.

- Solo vamos a casa y termínenos con esto-

El resto del camino lo hicieron en silencio. Luna no había pensado que Serena se molestaría tanto y menos que lo viera como una traición. Y aunque no se arrepentía de su actuar quizás debería haberlo consultado primero con ella incluso si su respuesta hubiera sido negativa. Volvió a mirarla de reojo.

- Eligieron unas de tus fotografías ¿eh?- intentando iniciar una plática con ella- debes sentirte muy orgullosa-

- Lo estoy, o lo estaba- respondió, aunque lo pensó dos veces- aún lo estoy- dijo al fin con una simple sonrisa

- ¿Y cuando la publicarán? me gustaría verla-

- No lo sé, dentro de la semana o la próxima quizás-

- Qué emocionante ¿verdad?-

Serena volvió a sonreír.

- Mucho. La fotografía es algo fascinante que me cautiva. A medida que voy experimentando con los colores, los ambientes, los contrastes, los ángulos y miles de cosas más de doy cuenta que es un verdadero arte y que en realidad en cada cosa que vemos a diario hay una potencial fotografía magnífica que tengo la posibilidad de hacer. Es como si mis ojos ya no vieran igual que antes. Cuando miro inmediatamente mi cabeza piensa "¿como se vería eso tras la lente?"-

Luna se quedó en silencio meditando acerca de eso. La mayoría de las veces Serena se refería a las cosas con bondad, ternura o alegría. Y en contraste eran pocas las veces en las que Serena hablaba de algo con pasión. Y sin duda la fotografía le apasionaba. Era algo nuevo en ella.

- La fotografía te apasiona- le dijo repitiendo lo que había estado pensando- se nota por como hablas de ella-

- Es raro que diga esto- respondió Serena mirando hacia el suelo- pero nunca me había imaginado haciendo algo en lo que me sintiera tan a gusto…tan completa. Y cuando sostengo la cámara y el flash se dispara algo en mí también lo hace… y ahí lo siento. La sensación de que podría hacerlo siempre sin que me aburriera o me cansara-

La mirada de Luna buscó infatigablemente los ojos de Serena. Su amiga le estaba confidenciando algo muy importante

- ¿Te gustaría dedicarte a esto profesionalmente?-

Las mejillas de Serena se abultaron producto de la sonrisa que en ella se despertó. Sus ojos también brillaron diferentes, como ilusionados, con júbilo pero a la vez intensos. Luna no supo como explicarlo con exactitud pues eran varias emociones que se agolparon ahí.

- Las chicas siempre han tenido muy claro que hacer con su futuro y como yo tenía predestinado el mío desde hace tanto tiempo nunca lo pensé con seriedad. Ahora que las cosas en mi vida han cambiado…que yo he cambiado, también lo han hecho mis anhelos y expectativas-

Miró hacia el cielo, buscando algo que Luna no supo descifrar. Serena estaba bastante misteriosa esa noche.

- Siempre pensé que cuando descubriera mi vocación, eso a lo que me dedicaría el resto de mi vida lo sabría a través de una señal mágica; una luz misteriosa, una ráfaga de viento inesperada, un destello fugaz tal vez. Ya sabes, cosas a las que estamos acostumbradas-

Tanto Serena como Luna sonrieron.

- Nunca pensé que sería tan natural. Que simplemente tomaría la cámara entre mis manos y una voz interna me diría "esto es Serena, lo que has estado esperando". Ahora comprendo por que Amy no puede despegarse de los libros de medicina o por que Lita está loca por su jardín y su cocina. Es lo que realmente quiero hacer, con lo que realmente me siento feliz. Veo el futuro…y me veo haciéndolo-

Cuando Serena se percató, hace ya bastante rato caminaba sola. Se giró para hallar a Luna quien estaba detenida a unos cinco pasos, mirándola como si no la hubiera visto en días. O más que eso, como si no la hubiera visto antes de esa manera. Serena se sintió un poco intimidada al descubrir a Luna mirándola así, con una especie distinta de respeto.

- Suena bastante loco ¿no crees? yo hablando de estas cosas- agregó Serena mientras intentaba no parecer cohibida

Luna se movió más cerca de ella.

- No es loco Serena…es maravilloso. Quiero que sepas que si deseas hacer de la fotografía tu vida te apoyaré totalmente-

Pese a que aún estaba molesta con su amiga no pudo evitar agacharse a acariciar su pequeñísima cabeza. Tomaría de buena manera el concejo de Lita y no se enojaría en extremo con Luna. Solo lo suficiente.

- ¿Sabes? aún estoy enojada contigo pero debo confesar que tu técnica de distracción funcionó bastante bien-

Tiró de una de las orejas de Luna como reprendiéndola por su actitud.

- Gracias- agregó al instante- por tu apoyo y también por hacerme hablar de algo normal. Es bueno recordar a veces que tengo vida después de las reuniones secretas y conversaciones con madres de más de dos siglos fastidiadas-

Se levantó y comenzó a caminar otra vez.

- Vamos a casa Luna. Aún tengo que hablar con mis dos madres; informarle a una acerca del estado de las guerreras exteriores, contarle a la otra como estuvo mi día en la escuela, a ambas sobre Seiya y averiguar además que es lo que Sura desea platicar conmigo-

Antes de que terminara de decirlo ya parecía desanimada totalmente.

- ¿Eso suena tan deprimente como se oyó?-

Luna movió la cabeza y le indicó el camino.

- Vamos chica fotógrafa. Tal vez puedas hacer algunas tomas antes de dormir-

La rubia bufó.

- Una de la Reina ahorcándome. Sería magistral ¿eh?-


La cena de los hermanos Kou estaba demasiado silenciosa. Así había sido durante la última semana pero extrañamente ese día la quietud se sentía con más fuerza. O quizás la situación destacaba aún más por que solo Seiya y Yaten eran lo que estaban sentados en la mesa comiendo.

De vez en cuando Yaten alzaba la vista para comprobar que Seiya aún permanecía ahí. Estaba tan callado que apenas si notaba su presencia. Se dedicaba a mirar su plato como si fuera la cosa más maravillosa del mundo. Era evidente que estaba intentando evitar todo contacto visual con él y esa situación estaba francamente colmando la paciencia de Yaten. Y como él era conocido posiblemente como la persona con menos paciencia en el mundo haría que esa tonta rencilla con su hermano llegara a su fin.

- ¿Podrías pasarme la sal por favor?- le preguntó Yaten con indiferencia

Seiya alzó la vista medio sorprendido.

- La sal está junto a tu mano, puedes tomarla si quieres-

- Solo estaba comprobando algo-

Tomó la sal y esparció parte de su contenido sobre su ensalada-

- ¿Y eso que sería?- preguntó Seiya picando la carnada

- Si todavía tenías lengua- respondió Yaten mordiendo su lechuga

El tenedor de Seiya se enterró en un trozo de pavo asado.

- No me siento muy inclinado a iniciar una plática contigo, hermanito-

- ¿Y eso por qué?-

La mirada de Seiya se endureció.

- Oh, creo que lo sabes-

Los brazos de Yaten se apoyaron en la mesa.

- Ilumíname, hermanito-

Imitando el gesto de Yaten, Seiya terminó con la misma postura.

- Por donde empezar, veamos- dijo golpeteando su labios con dos de sus dedos- me insultaste, me llamaste demente, idiota, me juzgaste sin siquiera oír mis razones primero, me lastimaste y heriste mis sentimientos ¿Qué más me falta? Ah si- dijo deteniéndose de improviso- me impides disfrutar de mi cena-

Con rapidez volvió a tomar su tenedor y a revolver el contenido del plato sin tanto interés como al principio.

Yaten se le quedó observando largamente a pesar de que sabía que su mirada incisiva ponía nervioso a su hermano. Pero eso es justamente lo que quería. Llevarlo hasta el borde, hacer que Seiya sacara hacia fuera todo lo que tenía guardado contra él y así poder empezar de cero.

- ¿Que pasa ahora?- preguntó Seiya sin levantar la vista- ¿Te me quedarás mirando así otro rato más o tendré que ir a mi habitación a comer?-

Yaten se inclinó ligeramente hacia delante.

- Seiya- le llamó firme

El aludido miró de mala gana.

- Lo siento. Siento mucho haber hecho todas esas cosas. Realmente lo lamento-

Con su otra mano Seiya tomó su vaso de agua y bebió un par de sorbos.

- Está bien. No importa-

Oírlo decir eso era como revivir aquella plática que habían mantenido hace una semana atrás antes de que Seiya soltara toda la verdad a Serena.

- Eso ya me lo dijiste la primera vez y mira como están las cosas ahora-

- Las cosas están bien- respondió mirando hacia otro lado

- ¡Y un infierno que están bien!- exclamó un exacerbado Yaten. Seiya no se inmutó- apenas me miras y que decir de la comunicación verbal. El único contacto que tenemos es por las mañanas cuando viajamos juntos a la escuela y en la cena cuando nos sentamos alrededor de esta mesa y fingimos que somos una familia feliz. Estoy arto de esta situación, eres mi hermano pero parecemos menos que extraños en esta casa-

Con deliberada calma, Seiya colocó ambos cubiertos sobre su plato.

- ¿Quieres que me marche de esta casa para que puedas volver a tener a tu familia feliz?-

La boca de Yaten se abrió de indignación.

- ¡Dios Santo Seiya claro que no! ¿Qué es lo que te pasa? ¿Acaso no entiendes que quiero arreglar las cosas? ¿Qué tú y Taiki son todo lo que tengo en este mundo? Claro que deseo tener a mi familia feliz nuevamente pero tú eres parte fundamental de ella y sin ti eso sería imposible de lograr-

Seiya se puso de pie pero Yaten no le dejaría huir tan fácil. Su relación se arreglaba en ese instante o simplemente no se arreglaría jamás. Se puso de pie también.

- Oh no, no te irás Seiya ¡No habrá forma de que te deje ir esta vez!-

Ambos parados frente a frente se evaluaron con fiereza.

- ¡Que diantres es lo que quieres oír Yaten! ¡Dime!-

Seguramente los gritos se oían a metros de distancia pero a ninguno le importó.

- ¡Quiero que me digas todo lo que sientes y me refiero a todo! ¡Estoy aburrido de verte deambular por esta casa como un maldito zombie! ¿Quieres que te traten con honestidad? ¡Pues aprende a darla tú también!-

Seiya rió falsamente y sus puños se incrustaron en la madera de la mesa sacudiéndola impetuosamente. Los platos saltaron y la comida se esparció por toda la mesa formándose un verdadero desastre.

- ¿Quieres oír todo? ¿En serio Yaten? ¡Pues te lo diré todo! ¡Estoy tan fastidiado de esta mierda que creo que enloqueceré!- tomó una cuchara y apuntó hacia Yaten con los ojos inyectados en sangre.

-¡Estoy arto de aborrecerte, de culparte por mi infelicidad y de fingir que las cosas que me dijiste no tenían sentido porque la tenían! aquél día no lo vi pero bastó solo un instante ¡uno solo con bombom! para darme cuenta que mi resolución no me valió de nada pues cuando ella me miró con esos ojos vacíos y tan fríos supe lo que había hecho ¡y me arrepentí como el imbécil que soy!-

Soltó la cuchara con tanta fuerza que el vaso de agua se volcó sobre la mesa mojando el mantel y derramándose hasta el piso.

- Estoy cansado de fingir que bombom no existe ¡que la conversación de ese maldito día no existe! y estoy cansado de fingir que no la deseo, que no la siento y que no la veo interactuar con todos deseando ser yo…-

Seiya miró a Yaten con tanta intensidad. Con solo esa mirada bastó para entender que lo que estaba pasando por su cabeza no era bueno. Tuvo que apretar una jarra de vidrio entre sus manos para resistir el impulso de alcanzar a su hermano.

- Te envidio tanto que a veces quisiera romperte los huesos-

El jarrón explotó en miles de pedazos, interpretando exactamente las palabras que Seiya había pronunciado. Yaten abrió los ojos con desconcierto pero no dijo nada. Las manos de Seiya temblaban como si tuvieran vida propia.

- Te envidio porque estas tan cerca de su corazón que me duele y porque cuando ella te mira veo el más puro de los amores…y siento celos, rabia, remordimiento, tristeza y culpa porque eres mi hermano y no debería tener esos pensamientos hacia ti-

Seiya retrocedió a trompicones y se tambaleó terminando con la espalda recostada en la pared de la principal. Se deslizó con violencia hasta tocar el suelo.

- Estoy tan, pero tan jodidamente enamorado que ya no quiero estarlo, ya no lo deseo porque me da miedo, ya no puedo razonar con claridad y eso me atemoriza y…-

Se llevó la mano al pecho y se apretujó la ropa que pendía sobre su corazón. Yaten rodeó la mesa con lentitud sin perderlo de vista.

- Y estoy tan adolorido que creo que en cualquier minuto mi corazón dejará de latir y moriré pero ese no es el peor de los escenarios. Lo peor pasa cuando me doy cuenta que la muerte no vendrá y comprendo que tendré que seguir viviendo para recrear esta pesadilla una y otra vez-

Seiya secó sus lágrimas sin disimulo y vio que Yaten estaba de pie frente a él. Miró hacia arriba para encontrarse con sus ojos. Había pasado una semana sin saber con certeza como se sentía. Finalmente Seiya lo había descubierto.

- Ahí está la verdad Yaten, todo lo que siento sin esconder nada ¿Qué piensas de mí ahora? ¿Sigo siendo tu hermano? ¿Sigo siendo tu familia? ¿Aún piensas que me debes una disculpa después de esto?-

Con más tranquilidad que la que Seiya hubiera pensado, Yaten llevó una de sus manos a su cabeza y se desordenó el cabello hasta que al parecer logró decidir como proseguir. Se agachó de rodillas ante él y de su bolsillo sacó un pañuelo color gris. Revisó que se encontrara limpio y con el agua que estaba goteando de la mesa al suelo lo mojó un poco para luego tomar entre las suyas una de las manos de Seiya.

- ¿Qué haces?- respondió Seiya sobresaltado y tirando de su mano hacia su regazo.

Yaten insistió y volvió a repetir el movimiento y esta vez Seiya no lo detuvo. Con cuidado limpió las cortaduras de la mano de Seiya, las que seguramente se había hecho al romper el jarrón y revisó que no hubiera ningún vidrio incrustado en la carne. Después de corroborar eso se encargó de sacar la poca sangre que había sobre la piel. Hizo la misma operación varias veces hasta que la mano terminó en mejor estado.

- Estoy curando tu mano y comprobando que solo sean heridas superficiales. Difícilmente puedas romper mis huesos si los tuyos ya lo están-

Los ojos de Seiya ya rojos por las lágrimas derramados se entornaron en dirección a Yaten.

- ¿Acaso no oíste nada de lo que dije?-

Sin perder el ritmo o la expresión cauta Yaten envolvió el pañuelo en la mano de Seiya y se limpió las suyas en sus pantalones un poco húmedas por el agua utilizada en la improvisada curación y también debido al nerviosismo que estaba intentando canalizar Cambió de posición y se cruzó de piernas. Seiya se limpió nuevamente la cara con la manga de su camisa.

- Sabía que estabas enojado conmigo por la pelea del otro día y también suponía lo de los celos solo no sabía que…que fueran tan profundos- dijo Yaten al fin. Suspiró y afirmó los brazos en las rodillas.

-Lamento sinceramente haber provocado esos sentimientos en ti pero te puedo jurar Seiya y necesito que me mires para esto-

Seiya así lo hizo. Yaten tomó el rostro de su hermano entre ambas manos para que no se le ocurriera perderse de ninguna de sus palabras-

- Te puedo jurar sobre lo que quieras, sobre lo más sagrado que jamás ni una sola vez hasta este minuto he visto a Serena con otros ojos más que de amistad. La amo si y no lo puedo negar ni desconocer aún por ti, pero ese amor va más allá de lo romántico o carnal. Es totalmente diferente a lo que tú sientes por ella. Te lo juro Seiya te lo juro- repitió

Bajó las manos hasta que nuevamente estuvieron lejos de Seiya. Ahora que su explosión emocional había menguado Seiya comprendía el calibre de sus propias palabras. Se golpeó la parte de atrás de la cabeza varias veces contra la pared manteniendo los ojos cerrados.

- Lo siento Yaten yo…-

- No- le cortó su el aludido- Yo te pedí que me lo dijeras, yo quería que lo hicieras. Ahora al menos sé lo que sientes y como estás realmente-

Seiya se acarició la mano herida. Estaba comenzando a escocerle ligeramente. Yaten recostó la cabeza en una de sus manos y le miró directamente. Ahora que ya se habían dicho prácticamente de todo no había necesidad de esconderse tras de nada.

- ¿Qué tan seguro estás de no querer seguir amando a Serena?-

Los ojos de Seiya se mantuvieron cerrados aunque una arruga pronunciada surcó su frente al igual que una mueca de dolor. Volvió a dar pequeños golpecitos en la pared con su nuca.

- No puedo seguir así Yaten…se está convirtiendo en algo enfermizo-

Yaten dio un pequeño vistazo a su alrededor. A la mesa echa un desastre, a los infinitos vidrios repartidos entre la cubierta del mantel y del suelo, el agua derramada y la mano lesionada de Seiya. Todo ese lío era un reflejo de las emociones de Seiya. Estaba todo mal en su interior, al igual que como se encontraba la cocina.

- Estoy de acuerdo. Tú no estás bien Seiya. Amar a Serena nunca te había echo comportarte así antes. Esto es diferente-

Despegando la cabeza de la pared Seiya abrió los ojos.

- Kara piensa que tal vez debería alejarme un tiempo-

La insinuación a esa chica provocó que Yaten hiciera una mueca. Seiya bajó la vista y jugueteó con el dobladillo de su pantalón.

- Sigo platicando con ella a diario. Se ha convertido en una buena amiga, me escucha y me da su sincera opinión siempre. Me agrada-

Yaten tuvo que refrenar su impulso de bufar. Estaba logrando tener una verdadera plática con Seiya y no quería arruinarla por una tontería.

- No odio a esa chica ni me opongo a que tengas una amistad con ella. Lo que odio es que confíes más en ella que en nosotros, que en mí-

La mejilla izquierda de Seiya se movió, como si hubiera intentando sonreír sin éxito.

- ¿Habrías podido manejar todo lo que te dije hoy? ¿Aún siendo amigo de Serena?-

- Eres mi hermano Seiya. Habría encontrado la forma- respondió sin dudar

Algo en esa respuesta hizo que Seiya volviera a levantar la vista. Sus ojos volvían a verse tristes y enrojecidos.

- La Serena que vi en Kimokku…simplemente no supe lidiar con ella. Toda la resolución que tenía se resquebrajó y en segundos me vi a mi mismo intentando revertir en algo las cosas. Soy tan estúpido…seguramente Serena no sabe que pensar de mi y con justa razón-

Yaten no quiso comentarle a Seiya que había oído en parte la plática que había mantenido con Serena. Prefería que él mismo se atreviera a revelarle los detalles.

- ¿Que viste en ella que te dejó así de mal?-

Definitivamente algo tenía que haber sucedido para que la actitud de su hermano hubiera variado drásticamente en solo un par de días. La boca de Seiya se movió antes de hablar como si buscara las palabras.

- Pude distinguir claramente a dos Serenas…aquella con la que rompí y la que quedó después de aquello y ninguna de ellas era mi bombom. Era alguien más pero no ella. Eso me destrozó…y quise verla volver. Por eso intenté un acercamiento…quizás con eso volvería a ver a mi bombom y yo dejaría de sentirme el responsable de su cambio-

Al menos Seiya si había acertado en algo; Serena estaba cambiando. Pero no por las razones que él imaginaba.

- Serena está sufriendo cambios es cierto pero no creo que todos tengan que ver contigo. No te sientas responsable por eso-

Pero Seiya no podía simplemente eliminar esa sensación. Estaba incrustada en él. Miró sus manos extendidas sobre sus piernas.

- Siento que hice desaparecer a bombom-

Lamentablemente Yaten no podía hallar una respuesta correcta a eso. Seiya golpeteó el suelo.

- ¿Crees que me equivoqué Yaten?-

Las palabras "te lo dije" surcaron la mente de Yaten pero por enésima vez se abstuvo de decir algo que pusiera a Seiya otra vez a la defensiva. Con afecto palmeó la rodilla de su hermano.

- No creo que eso importe mucho ahora Seiya. Lo importante es que tú encuentres la estabilidad que necesitas, la que siempre has tenido. Y cuando la encuentres podrás hacerte todos esos cuestionamientos-

Extrañamente a lo que Yaten pensó, Seiya estuvo de acuerdo. Ambos se quedaron en silencio un momento disfrutando de la paz que habían logrado conquistar luego de la tormenta. Yaten observó que en varias oportunidades Seiya había tenido la intención de iniciar otra vez la plática pero cada vez que se decidía a hacerlo se arrepentía a último minuto.

- Yaten…- murmuró Seiya pareciendo algo contrariado-

- ¿Si?-

Se mojó los labios.

- Háblame de ella Yaten. De lo que sea. Solo cuéntame algo de bombom-

¿Qué podía decirle? ¿Qué Serena había vivido en el infierno durante tres días pero qué de un instante a otro había regresado transformada en alguien diferente? ¿Qué ahora que había visto la situación de los dos lados ella parecía mucho mejor que él? ¿Qué sus amigas sospechaban que la razón de la recuperación de Serena era la presencia en su vida de otro hombre?

- Ella…- comenzó a responder indeciso- ella ha decidido integrar el club de fotografía-

Inmediatamente Yaten se mordió la lengua con fuerza ¿Qué si Seiya sabía que ese chico pertenecía al club? No le costaría mucho atar cabos y el descontrol se apoderaría nuevamente de él. Aguardó con temor la reacción de Seiya quien pareció sorprendido.

- ¿Es eso cierto?- preguntó sin una pizca de sospecha en la voz. Yaten asintió más tranquilo

- Las chicas le han regalado para su cumpleaños una cámara fotográfica profesional de última generación. Al parecer Serena le había comentado a una de ellas su interés y gusto por la fotografía así que ahora se la pasa fotografiando a todo el mundo. Si hubieras visto el alboroto en el almuerzo…-

Recordó los gritos de Mina y las risas melodiosas de Serena cuando corretearon por la cafetería. También recordó que Seiya no había estado ahí para verlo así que prefirió no seguir mencionándolo. Seiya en tanto sonrió tenuemente por algún misterioso pensamiento.

- Bombom y una cámara…puedo imaginarlo-

- Contrario a lo que todo el mundo hubiera pensado- respondió Yaten también conteniendo una sonrisa- Serena es bastante buena. Incluso una de sus fotografías fue seleccionada como la mejor del mes o algo así y la publicarán en un sitio de Internet ligado al club de fotografía. Y actualmente está trabajando en un álbum de fotos que la planea obsequiar a Rei para cuando ésta se marche a Europa-

Tanto Yaten como Seiya adoptaron semblantes melancólicos aunque por razones distintas. Yaten se detuvo a pensar en lo poco que quedaba para la fecha en la que Rei partiría de viaje mientras que Seiya no pudo evitar reparar en lo desconocido que era para él la fascinación de Serena por la fotografía.

- A lo que me refería es que realmente puedo imaginar a bombom y una cámara en la mano. A pesar de que no sabía de su interés por ello creo que bombom es capaz de darle vida a cualquier cosa que toque ¿Me darías el nombre de ese sitio de Internet para visitarlo?-

Yaten le sonrió aunque no con alegría. Había algo en Seiya que había vuelto a tornarse gris.

- Claro, en cuanto lo tenga te lo daré. Escucha Seiya, me dijiste que si después de oírte decir todo eso te debía una disculpa podía dártela así que quiero hacerlo-

Seiya negó. Yaten ya estaba haciendo más que suficiente por él aún cuando le había confesado cosas terribles.

- No Yaten…-

Yaten apoyó ambas manos en el suelo y echó la espalda hacia atrás.

- Siento mucho lo que la relación con Serena te hizo….lo que mí relación con Serena te hizo. Siento mucho no haber visto antes tu dolor y tu soledad. Siempre pensé que la parte frágil de la relación era Serena por eso tendía a anteponerla sobre ti…se que es una pobre excusa pero es la única que tengo. No fue por falta de amor, interés o una especie de preferencia por sobre ti. No pensé que el amor te había vuelto así de indefenso…no lo entendía pero ahora sí y por eso espero que aceptes mis disculpas-

Uno de los brazos de Yaten se flectó y lo estiró en dirección a Seiya, quien le imitó para reunirse con la mano de su hermano. Sacudieron sus manos con movimientos suaves al principio, hasta que ambos sonrieron y tiraron uno del otro para fundirse en un sentido abrazo. La cabeza de Seiya se hundió en el hombro de Yaten. Éste posó la otra mano detrás de la nuca de su hermano.

- Me mata pensar que te sientes solo con toda esa amargura así que por favor no lo estés. Recurre a nosotros por lo que sea, aunque se trate de una estupidez, si es importante para ti sabremos entenderlo-

Seiya alzó la cabeza y asintió.

- No te quedes con lo que te molesta demasiado tiempo. Las emociones son como cualquier otra cosa, para mantenerse frescas de vez en cuando hay que sacarlas a tomar aire puro. Si las dejas mucho tiempo guardadas probablemente terminen echándose a perder-

Seiya se separó de Yaten pero mantuvieron la cercanía que habían alcanzado.

- ¿Cuándo te volviste así de sabio?-

- Es imposible no intentar serlo cuando las personas que te importan lo enredan todo. No más ira reprimida a partir de ahora ¿si?-

Con un hondo suspiro Seiya asintió.

- Al final la honestidad lo es todo ¿no crees?-

La honestidad lo es todo…Yaten se quedó pensando en esa última frase. Había algo que no había dicho a Seiya y que probablemente sea importante comentárselo, no obstante le ocasionaría más molestias que consuelo. Era solo un rumor…ni siquiera eso, era una suposición vaga pero que no había dejado de dar vueltas en su cabeza desde que la había oído.

- Es cierto, hermano. Y hablando de eso…hay algo que te quiero comentar pero quiero que me prometas que no sacarás conclusiones apresuradas-

Seiya irguió ligeramente la espalda.

- Está bien-

Yaten se rascó la parte trasera de la cabeza y miró con rapidez en dirección a Seiya, que aguardaba expectante.

- Hoy escuché algo que me llamó levemente la atención y a pesar de que fue solo un comentario creo que…y como estamos con esto de la honestidad…-

- ¿Yaten?-

Estaba enredando aún más las cosas. Suspiró con un mal sabor en la boca.

- Las chicas creen que tal vez haya alguien interesado en Serena. Un chico-

El rostro de Seiya fue inescrutable.

- ¿Un chico?-

- Eh…si. Un chico- repitió Yaten tanteando la reacción de Seiya- Aunque ellas no le han visto nunca en una actitud que denote interés. Más bien se dejó entrever por algo que comentó Serena…-

- Serena…- murmuró Seiya medio atontado- ¿Serena ha hablado de este chico contigo y las chicas?-

- ¡No! digo si, yo…- Yaten apretó los labios y los soltó no resistiendo la presión- en realidad no tengo idea como partió la plática solo se que Taiki y yo nos vimos en vuelta de pronto en ella. Creo que Serena mencionó algo así como que Lucio le había ayudado a tomar unas fotografías del eclipse el día de su cumpleaños y Mina intervino preguntando como es que conocía al chico más sexy de la escuela, Serena rebatió insistiendo en que no le conocía de esa manera pero que había algo en él que llamaba su atención y Lita le preguntó a que se refería y Serena confidenció que él la miraba de una manera que la hacía sentirse totalmente expuesta pero que la sensación no le desagradaba del todo porque había algo en ese chico que la hacía querer acercarse más y más y…-

- ¡Whoa Yaten respira y dame tiempo de entender!- exclamó Seiya con los ojos más abiertos de lo normal. Yaten así lo hizo.

- Lo siento- balbuceó contrito

La columna vertebral de Yaten estaba resintiéndose por tenerla demasiado tiempo encorvada así que se cambió de lugar y decidió sentarse junto a Seiya. Ambos de cara a la puerta principal con la espalda apoyada en la pared permanecieron en silencio bastante rato. De vez en cuando se oía que la respiración de Seiya variaba para luego volver a su ritmo normal haciendo que Yaten se preparara sin sentido para lo que Seiya tenía que decir.

- Lucio es…- dijo finalmente Seiya con voz entrecortada

- Si, es el chico con el que vimos a Serena ese día fuera del gimnasio-

Si Taiki lo recordaba era imposible que Seiya no.

- ¿Y cuando dices que le enseñó a tomar fotografías…?

Seiya estaba atando cabos muy rápido…

- Él está en el club de fotografía-

Casi podía oír como los engranajes de la cabeza de Seiya rodaban sin control. Yaten se preparó para otro momento de tensión máxima.

- ¿La foto que publicarán de Serena…?-

- Es del eclipse lunar que hubo la noche de su cumpleaños. Al parecer estaba con él y otra persona más-

Seiya se giró para poder ver de frente a su hermano.

- ¿Que tan sexy es?-

- ¡Oh por Dios Seiya! ¿Esa es tu pregunta? ¡Olvídalo!-

Hizo el amague de levantarse pero Seiya lo arrastró hasta su lugar.

- ¡Necesito saber que es lo que bombom no puede dejar de ver en ese chico!-

Con ayuda de su poco desarrollado auto control Yaten cerró los ojos y contó hasta diez.

- No le conozco, salvo la vez en que les espiamos tras el gimnasio no le había visto antes, además Serena nunca me ha hablado de él-

La decepción afloró en su hermano él con fuerza. Yaten se pasó una mano por el rostro. Había sido una mala idea decirle demasiado y era aún más mala idea dejarlo simplemente ahí.

- Mira Seiya la cosa es así. Serena se hizo amiga de esta chica Yun que también lo es de Lucio. Los tres están en el club de fotografía. Ese es el único vínculo que comparten-

Aún no muy convencido, Seiya se hundió de hombros y Yaten tiró de él en un medio abrazo.

- ¡Vamos Seiya! te dije que no sacaras conclusiones apresuradas. A Mina le encanta andar inventando historias donde no las hay y te aseguro que no es la excepción. Además nosotros no podemos ser los únicos chicos con los que Serena se relacione, eventualmente irá conociendo a más y más gente pero eso no quiere decir que vaya a tener asuntos con todos. No es más que la vida-

Seiya resopló sin diversión.

- Pues la vida apesta por si no te habías dado cuenta-

El teléfono celular de Yaten comenzó a vibrar y éste lo sacó de su pantalón para contestar. Antes de incluso acercárselo a la oreja un gruñido proveniente de la otra línea lo aturdió.

- ¡Yaten que diablos está sucediendo en casa! ¡El conserje me llamó por que se oían ruidos de cosas quebrándose y gritos!-

Puso una mano sobre el auricular y miró a Seiya.

- Es Taiki-

- ¿Esta Seiya ahí contigo?-

- Si, él…-

Hubo una pausa.

- ¡Que le hiciste a nuestro hermano! ¡Juro por Dios que si fuiste grosero con él te haré rogar perdón Yaten!-

Éste rodó los ojos ya acostumbrado a esos sermones.

- Más bien es él quien quería quebrarme algo-

- ¿Qué?- preguntó Taiki con voz aguda- pásame inmediatamente con Seiya-

Yaten obedeció y le entregó el teléfono.

- ¿Aló?-

- ¡Nadie en mi familia golpeará ni quebrará a nadie! ¿Entendido Seiya Kou?-

El aludido alejó lo máximo posible el teléfono pues Taiki no estaba midiendo su tono de voz.

- Claro como el agua, no te preocupes- murmuró- ¿Dónde estás?-

Se oía por el auricular que Taiki respiraba agitado, como si corriera o algo así.

- ¡Me desaparezco un par de horas y se desata el infierno entre ustedes! ¿Tendré que contratarles un niñera acaso?-

- Estás exagerando, papá- gritó Yaten desde la distancia

- Yaten Kou voy a…-

El cerrojo de la puerta se destrabó y Taiki apareció en el umbral respirando con dificultad con el teléfono celular en la mano y el rostro enrojecido. Miró la escena que tenía enfrente y cerró la puerta de un golpe. Seiya bajó el teléfono pues ya no había necesidad de usarlo para comunicarse.

- Oh, hola hermano- le dijo Seiya de manera casual

Yaten alzó una ceja.

- ¿Por qué te ves tan mal? Pareces cansado. Deberías cenar algo aunque…-

Dio un vistazo a la mesa y Taiki siguió su mirada. Parecía como si hubieran saltado sobre ella. Los cubiertos estaban todos repartidos en el suelo, los platos volcados y los vasos sin contenido. El mantel estaba goteando y había vidrios en el suelo que brillaban con la luz de la lámpara. Después de analizar ese sitio en particular se dedicó a estudiar a sus dos hermanos que permanecían en un rincón de la sala en el suelo uno junto al otro viéndose tan fraternales como no lucían hacía tiempo. Una de las manos de Seiya estaba envuelta en un pañuelo.

- ¿Qué le ha sucedido a la mesa? ¿Por qué están sentados en el suelo? ¿Y que le ha pasado a tu mano, Seiya?-

Yaten tomó impulso para ponerse de pie y estiró el brazo para ayudar a Seiya a hacer lo mismo todo esto ante los ojos fijos de Taiki.

- ¿Qué te parece si ordenamos una pizza y te lo contamos todo?-

La expresión de Seiya se iluminó.

- ¡Oh! ¿Puede ser sin anchoas por favor?-

- Está bien, pero solo si le agregamos salami-

Seiya lo meditó.

- Está bien-

La boca de Taiki se abrió algunos centímetros y de seguro emitió un ruidito extraño porque sus dos hermanos voltearon a verle.

- ¿Qué?- preguntaron al unísono

Taiki jadeó aturdido. Quizás se había quedado dormido y estaba viviendo en un mundo paralelo y la idea no le desagradó. Así que de todas maneras terminó sonriendo ante la expectativa. Si éste era un mundo alterno en el que sus hermanos volvían a hablar y a sonreír como siempre, pues prefería nunca despertar otra vez.

- Nada. Un día de estos van a acabar conmigo, eso es todo-


Cuando Serena abrió la puerta de su casa inmediatamente el nudo en su estómago se dilató hasta hacerle imposible hablar. Cerró tras de sí la puerta con suavidad pero de todas formas nada escapaba de mamá Ikuko.

- ¿Serena eres tú?- le gritó desde la cocina

Se aclaró la garganta.

- ¡Si mamá! siento el retraso pero surgió algo en la escuela-

Oyó el típico sonido que se producía cuando su madre batía algo. Tal vez había pudín de postre…

- Podrías haberme avisado pero ya estás aquí. Prepárate, cenaremos en cinco minutos-

- O.k-

La plática con su otra madre tendría que esperar pero no así su encuentro. Con resignación comenzó a subir los escalones uno a uno.

- ¿Sere?-

La rubia se dio vuelta a mitad de camino. Mamá Ikuko la observó algunos momentos antes de hablar y aunque parecía una simple revisión casual Serena tuvo la impresión de que estaba inspeccionando a fondo sus reacciones.

- Solo quería decirte que tu amiga Sura estuvo aquí en la tarde y que esperó bastante tiempo para platicar contigo pero se fue hace unos quince minutos-

Eso no estaba bien

- ¿Se fue sola?-

Casi estaba a punto de salir de la casa para alcanzarle pero su madre dijo algo que la tranquilizó.

- Llamó a un taxi. Nunca me dijiste que esa chica era tan parecida a ti ¡casi me da un infarto!-

- Oh…si. Eso - balbuceó Serena no evidenciando su nerviosismo- raro ¿no?-

La sonrisa de mamá Ikuko se extendió por su bello rostro. A veces Serena se preguntaba porque no había heredado algo de su madre terrenal…era preciosa de una manera no sobrenatural.

- Es una chica encantadora. Invítala a cenar un día de estos, se nota que le hace falta el calor de una buena comida y un acogedor hogar-

¿Se nota? ¿Como es que Serena nunca había notado eso?

- ¿Tú crees? ¿Cómo lo sabes?-

- ¡Oh pequeña! hay cosas que solo se aprenden con la edad. Ahora ve a alistarte-

Serena se dio la vuelta para volver a reanudar su trayecto.

- ¿Hija?-

Apenas si había avanzado dos escalones cuando oyó que volvían a llamarle.

- ¿Si?-

Su madre retorció con las manos el delantal varias veces antes de reanudar el diálogo.

- Quería saber como te había ido en la escuela…ya sabes las clases y todo eso-

Su pobre y buena madre. Era obvio que las clases eran lo último que le importaba. No había sido la mejor hija durante la última semana y tal vez no lo había sido durante bastante tiempo más. Y ya que al parecer ese era el día de pedir perdón a las madres…

- Mamá- dijo Serena mientras se sentaba en uno de los escalones- nunca te pedí disculpas por lo que pasó el día en que Yaten me trajo a casa…y los siguientes días de los que tampoco me enorgullezco. Sé que los asusté…a ti, a papá, incluso a Sammy. No fue mi intención hacerlo, solo…no fui capaz de afrontarlo de otra forma-

Su madre acortó la distancia y con un movimiento de su mano le indicó que le dejara un espacio a su lado. Ya sentada tomó de la mano a Serena y la acarició con cadencia.

- No tienes que disculparte por ser una persona y sentir, ni tampoco puedes evitar que nos preocupemos por ti. Aunque los hijos crecen, a los ojos de los padres siempre serán pequeños a los cuales queremos proteger del mundo-

Mamá Ikuko observó a Serena de aquella manera que le hacía querer sentarse sobre su regazo y llorar hasta que ya no le quedaran lágrimas. Con el cuidado que solo una madre podía tener besó su frente y se quedó un instante viendo directamente a los ojos de su hija.

- Y tú estas creciendo tan rápido…aún puedo ver en ti a la niña traviesa que robaba mis dulces de la cocina y corría por toda la casa ensuciándolo y desordenándolo todo a su paso-

Junto su frente con la de Serena.

- Pero también veo la persona en la que te estás convirtiendo. Una Serena sensible, hermosa, interesante y más madura. Una Serena que ve el mundo con ojos de niña pero que siente como una mujer. Una combinación única-

La cabeza de Serena se fue deslizando hasta quedar adosada al hombro de su madre.

- El corazón… ¿Duele menos cuando creces por completo?-

- Solo aprendes a vivir con aquello que te duele- le respondió ella con cierto aire de pesar.

Serena alzó la cabeza contrariada.

- ¿Y eso es bueno? ¿Acostumbrarse a vivir con lo que duele? ¿Eso es lo que se debe aprender?-

Su madre negó.

- Por supuesto que no, solo te estoy diciendo lo que sucede con la mayoría de las personas. Pero ya te lo dije, tú eres única y Dios no lo quiera espero que eso no cambie. Me gustaría que conservaras eso que caracteriza a los jóvenes-

- ¿Y eso que sería?-

Tocó la nariz de Serena con un dedo.

- Experimentar cada emoción como si nunca más la volvieran a sentir. Quiero que cuando seas feliz tu corazón explote de alegría y que cuando estés triste te duela el pecho hasta no poder respirar, que cuando estés molesta grites y berrees y que cuando ames ese amor te consuma por completo. Esa es la intensidad que reside en ti y que veo en tus ojos a diario. Es lo que deseo que jamás pierdas aunque crezcas-

Serena analizó y desglosó cada frase como si fuera a ser interrogada por su contenido. Aún así no pudo comprender a fondo su contenido.

- Estoy perdida… ¿Es bueno sentirme como me estoy sintiendo?-

- Prefiero que luches contra lo que te está pasando a que te acostumbres a vivir con ello-

¿Acaso había una nota de decepción en esa frase? Serena agachó la mirada. De cierta manera también se sentía decepcionada de sí misma.

- ¿Eso pensaste que había sucedido conmigo? ¿Qué me había transformado en una especie de… conformista emocional?-

Mamá Ikuko arrugó la nariz.

- No va en ti dejarte llevar por las circunstancias. Desde pequeña has nadado contra la corriente. Solo tardaste un poco más en comenzar a bracear-

¿A eso se refería con considerarla un ser único? ¿Hasta que punto su madre intuía la verdad de sus orígenes? Con más frecuencia de la que Serena deseaba surgía en ella la sensación de que mamá Ikuko sabía más de lo que demostraba. Serena se hundió de hombros.

- Aún me ahogo constantemente y a veces se me cansan los brazos por el esfuerzo…-

Con un ruidito que hizo a Serena alzar la vista, mamá Ikuko se vio insatisfecha con esa respuesta.

- Por lo que yo he notado hay bastante gente lanzándote salvavidas para que no te hundas, incluso hay otros dispuestos a lanzarse al mar por ti con tal de que llegues a la orilla-

¿Ahora estaba hablando de sus amigos? ¿De las chicas, de Yaten? ¿Incluso de Darien? Serena frunció el ceño. Su madre terrenal podía ser tan confusa como la Reina.

- ¿Aún estamos hablando de mí y mi situación sentimental?-

Con un aire de misterio, mamá Ikuko sonrió y se puso de pie.

- Si, mi pequeña. Y a pesar de los ahogos, el cansancio y el miedo de nunca llegar a puerto, lo estás haciendo muy bien. Estoy orgullosa-

Al menos una de sus madres lo estaba esa noche… Serena también se puso de pie y abrazó con fuerza el torso de mamá Ikuko.

- Gracias mamá, necesitaba oír eso-

Tirando de ella, mamá Ikuko la hizo bajar las escaleras en su compañía.

- Ahora vamos a comer, puedes cambiarte después. Tengo deseos de compartir una rica cena con mi familia-

Antes de responder Serena dio un vistazo hacia su habitación. Sabía que lo que le esperaba ahí arriba sería difícil y que probablemente no debía de dilatarlo más pero por primera vez en una semana deseó estar rodeada de personas que le amaran sin importar si le habían visto o no sufrir por Seiya.

- ¿Sabes? yo también-

..*..

Luego de que Serena hubiera compartido una agradable cena con su familia se dirigió a la cocina para ayudar a lavar los platos. Una vez terminada la labor secó sus manos, se despidió de su familia y se encaminó a su dormitorio sabiendo que allí le aguardaba una situación totalmente diferente.

Estaba nerviosa, atemorizada y con una cierta inclinación a salir huyendo por la puerta con paradero desconocido. Ante ese pensamiento se pellizcó el brazo con fuerza y reprimió un grito de dolor. Se lo tenía bien merecido. La gente que le conocía y sentía cariño hacia ella se había pasado todo el día elogiando lo fuerte y luchadora que era ¡No podía decepcionarlos solo porque la Reina tuviera unas cuantas cosas que decirle! No era la primera vez que una madre le regañaba, solo oiría y ya.

Así que dio un último respiro antes de abrir la puerta. La Reina estaba sentada sobre la cama con Luna a su lado. Al parecer estaban teniendo una plática importante pues cuando su madre alzó la vista para verle aún se veía pensativa, como si algo que le hubiera comentado Luna le hubiera dejado en ese estado.

- ¿Interrumpo?- preguntó Serena con la voz vacilante. Si decían que sí era la oportunidad que tendría de zafarse de tamaño problema pero ninguna de las dos le respondió así que dio el paso que le faltaba para estar completamente dentro. Después de cerrar la puerta tras de si se quedó de pie aguardando a que alguna de ellas dijera algo.

Luna saltó de la cama al suelo ágilmente.

- Tardaste bastante-

Serena soltó su bolso y dejó la cámara fotográfica en una silla. Aún estaba enfurecida con esa gatita traidora.

- Tenía que comer primero con mi familia-

Se aclaró la garganta y caminó hacia la Reina. Aquí comenzaba la verdadera inquisición…

- Hola madre. Perdona el retraso pero ya estoy aquí-

La Reina se levantó en todo su esplendor y a medida que su penetrante mirada analizaba cada poro de su piel Serena sentía que empequeñecía hasta hacerse más insignificante que las motas de polvo que estaban dispersas en el aire.

- Hija, llevo mucho tiempo esperando por verte ¿Acaso no querías encontrarte conmigo?-

Directo al problema. Así era la Reina. Serena hizo una mueca ya sintiendo la presión sanguínea golpeteándole los oídos.

- Mis obligaciones en la escuela me retrasaron más de la cuenta y cuando llegué a casa debí de cenar así que…-

- No me refiero solo a este día. La última vez que nos vimos fue cuando las guerreras exteriores partieron al espacio ¿No te parece demasiado tiempo separada de tu madre?-

Una punzada de culpabilidad le perforó el costado izquierdo. Serena bajó la vista para buscar los ojos de Luna.

- Luna ¿podrías dejarnos un momento a solas?- le pidió, intentando no gruñir de paso

La gatita asintió sin hacer preguntas. Con una inclinación se despidió de la Reina y salió al exterior por la ventana que conecta al balcón. Ya a solas Serena dio unos cuantos pasos hasta sentarse en la cama. La Reina en tanto continuó de pie frente a ella. Era como en los interrogatorios policiales que siempre veía en las películas y si era honesta consigo misma… se sentía igual de acorralada que los acusados de un delito. Y después de horas y horas frente al televisor había aprendido que los buenos policías siempre encontraban la manera de hacerte confesar. Lo mejor era admitir la falta desde el principio para así poder optar a algo de clemencia.

- No deseo mentirte así que si, tienes razón. Te he estado evitando madre y lo siento muchísimo-

Serena miró tentativamente hacia el rostro de la Reina, que pareció contraerse un poco aunque su perfecta fachada de quietud no varió demasiado.

- Eso me duele- respondió apenas separando los labios- más de lo que sospechas-

La boca de Serena permaneció sellada. La Reina Serenity junto sus manos sobre su regazo.

- ¿Acaso ya no soy digna de tu confianza?-

- ¡Qué!- exclamó Serena atónita- ¡No! ¡Claro que no, madre!-

- ¿Acaso…?- dijo algo más sombría- ¿ya no me tienes en estima?-

¡Oh! esto era peor castigo que un golpe o un insulto ¿Por que simplemente no la abofeteaba y ya?

- No digas esas cosas- murmuró Serena atribulada en su cama- sabes lo mucho que te quiero-

- ¿Entonces por qué he tenido que enterarme por terceras personas de lo que ha estado sucediendo en tu vida?-

¿Terceras personas? ¿Acaso Sura también había sido parte del interrogatorio previo a su llegada? La Reina era implacable cuando se trataba de obtener lo que quería.

Serena inclinó la cabeza hacia delante y escondió la mirada tras su flequillo. Quizás le habían comentado los pormenores, pero nadie sabía lo que había sucedido con ella, no realmente.

- ¿Qué tanto sabes, madre?-

Oyó que la Reina se desplazaba hacia otro lado.

- Estoy al tanto de tu situación con Seiya y también lo ocurrido con las guerreras exteriores y debo decir que…-

- ¿Te contaron también que cuando vi entrar a Seiya por la puerta del apartamento de Lita había decidido decirle que lo amaba, que ya no podía estar separada de él y que prefería tener el desastre de relación que compartíamos a tener nada?-

La voz de la Reina se acalló mientras Serena levantaba la cabeza viéndose más pálida que al principio. Tragó varias veces.

- ¿Qué cuando Seiya decidió dejarme atrás yo estaba ahí, viéndolo todo a la distancia sin saber que en ese preciso momento mi historia con él terminaría para siempre?-

La Reina caminó hacia ella.

- ¿Te dijeron que cuando Seiya me miró a los ojos y me confesó que ya no podía amarme quedé vacía por dentro?-

Era como si estuviera reviviendo los momentos uno a uno.

- ¿Y qué cuando Seiya se fue me quedé tendida en el suelo incapaz de moverme o hablar? ¿Qué los que me vieron sintieron tanta lástima por mí que apenas podían verme a la cara después? ¿Y qué me pasé los tres días siguientes tirada en esta cama sin querer ver a nadie?-

La barbilla de Serena tembló por el esfuerzo que estaba haciendo por contener las lágrimas.

- ¿Te contaron que desee morir? ¿Qué el mundo me daba igual? ¿Qué no me importaba absolutamente nada ni nadie? ¿Ni mis amigos, ni mis enemigos ni la misión que me encomendaste, ni mis padres, ni tú?-

Luego de varios minutos de silencio la Reina negó solo una vez. Serena asintió y se mojó los labios respirando con dificultad.

- Siento tanta vergüenza de que hayan presenciado ese lado de mí que apenas si puedo hablar de lo sucedido. Imagínate lo que pasaría si se enteraran de lo que acabo de decirte…llegarían a saber lo estúpida que fui al no darme cuenta que Seiya no quería volver conmigo sino todo lo contrario, lo ingenua que fui al creer que el amor de Seiya sería para siempre, lo cobarde, lo débil y lo egoísta que puedo llegar a ser cuando estoy lastimada a tal punto que no importe nadie más que yo misma-

Con peso de sus palabras Serena logró conectar sus ojos con los de su madre.

- Esta es la cara que no quería que tú vieras también, lo que realmente no quería que supieras. Por eso te mantuve alejada, para que no fueras parte de…de esto- indicó abriendo sus brazos

La postura de la Reina Serenity era muy similar a la de las estatuas de piedra que había visto en el planeta Kimokku. Era imposible adivinar que estaba pensando o sintiendo. Todo en ella era un enigma.

- ¿Piensas que soy ciega como para creer que solo tienes un lado brillante y amable?-

Serena se sobresaltó ¿Su madre esperaba una respuesta o era una pregunta retórica? La barbilla de la mujer se alzó, viéndose desafiante. Serena retrocedió a pesar que se encontraban separadas por un par metros.

- ¿Crees que no puedo entender lo oscuro que puede llegar a ser el corazón humano cuando lo arrancan del pecho sin piedad?-

A Serena le fue imposible articular palabra mientras que la Reina por primera vez en su vida lograba verse molesta con ella. Sus ojos siempre pasivos llameaban con un tipo diferente de energía. El estómago de Serena tocó suelo.

- No me trates como si no hubiera sentido jamás dolor, odio o vergüenza porque sí les he sentido, cada una de esas emociones. Yo también he deseado dejar de respirar por la agonía, también he sentido ganas de acabar con quien me ha hecho daño y también me he avergonzado de esos pensamientos… pero lo que jamás he hecho ha sido subestimar a quienes me rodean creyendo que no serán capaces de entender. Eso es soberbia hija mía, y tú jamás habías caído en ese error antes. Eso me entristece- sentenció con firmeza.

Las mejillas de Serena ardieron al instante de pudor ¿Acaso el dolor la había hecho arrogante? ¿Ese era un pensamiento personal o todos lo veían así?

- Madre yo no…-

Pero en realidad no supo como proseguir. Esto era mucho más vergonzoso que develar sus tres días de coma emocional. Y como si la Reina hubiera notado su mortificación suavizó su expresión y caminó en su dirección, quedando solo a un paso de Serena.

- ¿Crees que tus amigos te juzgarían por amar tan desprendidamente sin ser capaz de decir basta?-

Antes de que pudiera negar a esa pregunta la Reina recogió su vestido y se hincó ante ella. A Serena casi se le sale un gritito de desesperación. Odiaba que la gente hiciera eso con ella. Se removió incómoda.

- ¿Crees que es anormal demostrar fragilidad cuando te hieren? ¿O que alguien podría culparte de no querer vivir cuando te arrancan la vida que tenías planeada de un tirón?-

La altura de la Reina era tan impresionante que aún de rodillas Serena tenía que estirar ligeramente el cuello para verle a los ojos.

- Lo que a ti te avergüenza es exactamente lo que tus cercanos aman y respetan de ti-

Con sus manos sujetó el rostro de Serena y lo acunó con mínima presión.

- ¿Sabes por que tus enemigos no han logrado vencerte? ¿Por qué nunca te vencerán?-

Serena negó. La Reina finalmente le sonrió.

- Por que a pesar de todo el poder que tienes entre tus manos, tu corazón humano sigue intacto. Lo que te hace extraordinaria y única es tu capacidad de ser la persona más poderosa de este universo sin abandonar tu humanidad. Esa es precisamente tú arma, lo que te hace invencible-

Dejo uno de las mejillas de Serena para sostenerla ahora de la barbilla.

- Cuando digo que conozco a mi hija es porque realmente te conozco mejor que tú misma. Eres como la Luna, Princesa Serena. La mayoría del tiempo brilla majestuosa en el cielo, pero en ocasiones solo podemos contemplar parte de su hermosura y otras tantas está sumida en la oscuridad, consumida por las tinieblas… y yo amo cada una de sus fases, así como te amo a ti. Amo tu buen corazón, tu humano corazón con sus virtudes y defectos-

Serena se lanzó con rudeza hacia el pecho de su madre mientras que ésta la recibía gustosa. Acarició su cabello tantas veces que para cuando Serena recuperó la calma y fue capaz de mirarle de frente la Reina volvía a sujetar su barbilla.

- Nunca olvides estas palabras ni la importancia que tienen. Y nunca vuelvas a subestimar el amor infinito que siento por ti. Te amo en la grandeza y en la ruina por igual-

Sería bastante difícil olvidarlo en vista de que la Reina Serenity le estaba mirando como si sus ojos fueran dos grandes diamantes afilados que cortaban en su piel para que jamás dejara de lado sus palabras.

- ¡Oh madre! juro que no lo olvidaré pero por favor tú no lo olvides tampoco. No olvides amarme cuando vuelva a equivocarme, porque lo haré, o cuando te diga lo que tengo que decirte acerca de las guerreras exteriores…-

- Antes de hablar de aquello quiero saber como te encuentras tú con respecto a…tu sabes quien. Me has contado como te sentiste después de hablar con esa estrella fugaz pero no me has dicho como estás ahora-

Con un largo suspiro la Reina Serenity se levantó y se sentó junto a su hija. Un poco más tranquila que al principio, Serena asintió y admitió un poco divertida que su madre era más sutil de lo que demostraba. No había nombrado a Seiya en ninguna oportunidad, seguramente para no perturbarla. Era dulce a su manera.

- Puedes decir su nombre madre. No enloqueceré, ya pasé la etapa del llanto, el aislamiento y la negación-

Sabiendo que había sido descubierta, la Reina sonrió.

- Así que Seiya...- respondió pronunciando su nombre con lentitud- ¿es definitivo? ¿El quiebre?-

El quiebre. Era curioso pero ahora entendía la magnitud de la palabra. Así era como exactamente se había sentido. Fracturada.

- Creo que hubiera podido vencer cualquier cosa por él…salvo a Seiya mismo. Nunca pensé que el amor nos terminaría por separar, pero lo hizo-

Serena inspiró con fuerza.

- Esta roto madre, así como mi corazón cuando él me dejó-

- Y sin embargo…- agregó la Reina Serenity acercando su cabeza a la de Serena- aquí estás, hablando de ello, haciéndole frente. No creo que un corazón roto pudiera lograr tales cosas-

De alguna manera Serena también lo sabía. Sabía que las cosas que estaba experimentando no podría disfrutarlas tanto con un corazón roto.

- Algo cambió en mí. Hay algo que es diferente ahora. No se lo que es ni qué lo produjo, no se si es permanente o si está bien o está mal sentirse así de…de entera. Pero sí se algo. Sin "eso" no habría podido soportar el vacío que Seiya dejó en mi vida, me habría ahogado con mi propio dolor-

O envenenado, según las palabras de Yaten.

- Es duro oírte decir eso y lo es más, considerando que no estuve aquí para apaciguar esa tristeza-

- Si…-murmuró Serena con un dejo de remordimiento- ¿Mencioné que lamento eso?-

Los ojos entrecerrados de la Reina le hicieron entender que la respuesta era afirmativa pero no por eso le complacía.

- Pero al mismo tiempo es reconfortante saber que por tus propios medios hallaste consuelo-

Eso no era del todo cierto…

- No lo hice todo sola. Agradezcamos también a Yaten que en ningún momento se rindió conmigo, a mis amigas por regalarme el objeto con el que me he pasado la mayoría del tiempo hasta ahora y también a…-

Pero Serena paró y no supo muy bien porqué. Estaba segura a quien más agradecer pero no tenía claro si debía compartir eso con su madre. La Reina en tanto, notó la vacilación en su hija pero no se lo hizo saber. No por el momento.

- Entonces- respondió la Reina con un movimiento de su mano para dar por superado el tema- les agradeceremos a su tiempo. Y ahora que tengo la certeza que estás bien tendremos que pasar a tocar el siguiente tema-

Uh-Uh. Serena arrugó la nariz. Esperaba que su madre recordara la promesa de seguir amándola después de que terminara de hablar.

- Si…eso. Supongo que Luna te contó lo ocurrido con las guerreras exteriores y su desaparición. Afortunadamente Setsuna está de vuelta sana y salva y junto con ella podremos tener más pistas de su paradero. Además los anillos están bien cuidados. Sé que la misión fue un fracaso de todas formas y que mi liderazgo está en duda…pero al menos estoy tratando de ver las cosas un poco más positivamente-

Así como se lo había sugerido Darien le faltó agregar. Pero su madre no tenía porque saber absolutamente todo acerca de la peculiar relación que compartía con el soberano de la tierra, La Reina Serenity

- También me enteré de eso y me molesta que no me lo hayas comentado, debiste decirme esto antes, habríamos actuado con mayor celeridad. Vidas humanas están en juego Serena, no es algo menor-

Eso definitivamente no la hacía sentir mejor, más bien sentía deseos de azotarse contra la pared. No entendía como su madre podía controlar el impulso de tirar de sus cabellos y golpearla varias veces con una rama de bambú. Eso haría ella.

- Lo sé y jamás lo he considerado algo sin importancia madre… no sabes lo culpable que me siento. Me comprometí con Plut en cooperar cuanto me sea posible para hallarlas. Las encontraremos-

La Reina asintió visiblemente más relajada. Algo en la respuesta de Serena le había tranquilizado.

- ¿Cuál es la probabilidad de que se hallen vivas?- preguntó sin mucha delicadeza.

- Antes de la plática de hoy creí que ninguna pero ahora…estoy casi segura de que lo están. Setsuna también lo cree así-

- Creo en tus instintos, Princesa-

¿Cómo es que aún podía decir eso? El amor de la Reina Serenity era incondicional. Serena no lo olvidaría.

Las dos guardaron un largo silencio hasta que la Reina palmeó la mano de Serena.

- Ha sido un gesto admirable de tu parte ayudar a aquellas que no se comportaron de buena forma contigo en el pasado-

Y ya que su madre tocaba el tema, tendría que hablarle del pequeño acuerdo que había adoptado con las guerreras y que también la involucraba a ella. Esperaba que no le pareciera impropio. A estas alturas todo podía pasar.

- No lo creas madre, no lo hice solo por la bondad que me caracteriza. Como que formé una alianza con ellas-

Con abierta sorpresa la Reina Serenity alzó las cejas.

- ¿Si? ¿Por qué no me hablas de ella?-

Las manos de Serena fueron a parar a su estómago. Ahí reposaron en calma mientras pensaba en la mejor respuesta.

- Me comprometí a ayudarlas a cambio de que ellas ayuden a proteger este planeta cuando el enemigo decida atacarnos…con sus poderes reestablecidos, claro-

- Das por hecho que el ataque ocurrirá- afirmó la Reina Serenity, no tomando importancia al hecho de que tendría que devolverle sus poderes a las guerreras. Al parecer esa era un detalle menor.

Serena soltó aire entremezclado con una sonrisa amarga.

- Sucederá madre, es solo cuestión de tiempo. Lo supe en cuanto me enteré del origen de la desaparición de las guerreras. En cuanto sepa donde están los anillos, Alphonse vendrá-

Un frío indescriptible le envolvió. Incluso La Reina Serenity cambió su postura al oír ese nombre y refrenó sus ganas de ocultar a su pequeña bajo su alero para que nadie pudiera siquiera osar tocarle. Pero en ves de eso asintió medianamente conforme.

- Entonces estás siendo precavida, eso no está mal-

¿Era un cumplido?

- ¿No crees que debería de haberles ofrecido mi ayuda sin nada a cambio?-

Los ojos de la Reina Serenity volvieron a buscar la mirada de Serena. Parecía seria.

- ¿Qué estarías dispuesta a hacer por esta tierra y por aquellos que la habitan?-

Para responder a eso Serena no tenía que pensárselo demasiado.

- Todo- dijo al mismo tiempo que asentía y se corregía- haría cualquier cosa. Lo que fuera necesario-

Algo parecido a admiracióncruzó por la mirada de la Reina. Pero fue imposible descubrir si ciertamente era eso.

- Sabes que no es tu obligación- dijo segundos después- Este planeta tiene a su gobernante y por otro lado las guerreras exteriores renegaron de tu autoridad. Si quisieras podrías hacerte a un lado de este conflicto-

Esa declaración dejó estupefacta a Serena. Frunció el ceño hacia su madre como pocas veces lo había hecho.

- Yo amo a este planeta como no tienes idea y a la gente que lo habita aún más. No soy su guardiana pero lo protegeré como si lo fuera. Eso es algo con lo que yo no transaré y además…-

Un pensamiento nuevo se alojó en su cabeza o quizás no era nuevo, más bien se lo estaba revelando a alguien más. Siempre había estado ahí.

- Jamás dejaría a Darien combatiendo solo, no le abandonaría. Nunca- sentenció sorprendida por sus propias palabras

La comisura de los labios de la Reina se levantó ligeramente. Serena se cruzó de brazos con las mejillas algo sonrosadas e intentó explicarse.

- Me ha ayudado más de lo que debería durante estos días y aunque a veces yo no quiera reconocerlo y a veces él mismo se rehúse a reconocerlo…ha estado presente siempre. Aunque me odie, aunque no me soporte en realidad nunca se ha apartado de mi lado aún cuando yo lo hice. Esta vez no lo haré, no le decepcionaré-

De cierta manera la Reina ya esperaba una respuesta así aunque hubo una parte de esa declaración que no esperaba. Con la pasividad que la caracterizaba se puso de pie y caminó hacia la ventana, descorrió la cortina y admiró el cielo con detención.

- El amor es ciertamente el sentimiento más desconcertante de todos. Hace lo que le da la gana, ve lo que quiere ver, oye lo que quiere oír y decide por voluntad propia. Una vez que le das cabida ya no tienes control sobre él. Es una batalla perdida intentar ir en su contra-

¿Su madre había malinterpretado su comentario quizás? ¿O se estaba refiriendo a alguien más? permaneciendo en su asiento, Serena ladeó la cabeza confusa.

- ¿Te estás refiriendo a Darien?-

Sin despegar la vista del exterior, la Reina puso la mano sobre el vidrio.

- Tarde o temprano el amor termina traicionándote…para bien o para mal-

Se volteó para buscar a una desconcertada Serena.

- ¿Qué s…?-

- ¿Has platicado con Sura, hija mía?-

Extraño cambio de tema. Serena se despejó la cabeza e intentó concentrarse.

- Eh…no últimamente, aunque sé que estuvo aquí en casa esperándome y hablando contigo si mis suposiciones no son erróneas ¿Sabes que deseaba decirme?-

La Reina dejó la cortina en su lugar.

- Deberías hablar con ella. Te haría bien oír lo que tiene que decir…o mostrarte-

Los niveles de suspicacia de Serena se hallaban bastante elevados así que captó de inmediato que ese consejo tenía implícito algo más.

- ¿Sabré qué es lo que oculta Sura? Sé que no es malo pero…-

Hace ya bastante tiempo que tenía la impresión de que había algo que no conocía de Sura, había un aura de misterio alrededor de ella imposible de pasar por alto. Su pasado, su vida en Kimokku y su hermetismo debían de tener una razón.

- Tengo el presentimiento que ambas se sorprenderán con el resultado-

Serena se puso de pie.

- Madre… ¿Es Sura familia mía? ¿Nuestra? ¿Pertenece al pasado? ¿Por eso el parecido y conexión que existe entre las dos?-

Cabía la posibilidad de que la Reina se ofendiera con aquellas preguntas pero era una duda que necesitaba disipar antes de proseguir con los demás.

- Si es así realmente me gustaría saberlo por ti. Así que si Sura es una prima lejana, media hermana o mi gemela idéntica separada al nacer, este es el momento de confesarlo-

Serena esperó a que la Reina Serenity lo hiciera, pero ella simplemente acortó distancia y arregló su vestido hasta dejarlo liso y sin ningún tipo de desperfecto.

- Ella no pertenece a nuestra familia- respondió escuetamente. Serena aguardó a que dijera algo más pero eso fue todo. Al parecer se tendría que conformar con aquello.

- Bueno eso es…tranquilizador, aunque me habría encantado que Sura fuera mi hermana si te soy sincera-

Del otro lado de la puerta se oyeron ruidos como de pisadas, que se perdieron al rato. Eso significaba que su familia había subido para dormir y que hablar con la Reina en voz alta era riesgoso.

- Se que estamos en medio de una interesante charla, pero ya no estamos totalmente solas así que…-

La Reina Serenity asintió y abrió los brazos para que Serena entrara en ellos. La rubia así lo hizo.

- Gracias por venir. Tenía bastante miedo de que lo hicieras pero ahora…realmente no quiero que te vayas -

- Tal vez la solución sería que tú me visitaras más seguido. Así no me llevaría tantas sorpresas juntas-

Era seguro que su madre no olvidaría todo demasiado rápido.

- Prometo que lo haré. Ya aprendí mi lección-

Con un delicado beso sobre la frente de su hija, la Reina se separó unos centímetros de ella.

- Si me visitas entonces podrías contarme a quien más tengo que agradecer por tu mejorado estado-

Así que lo había notado. Serena solo sonrió imitando su gesto de enigma.

- ¿Hay algo que se te escape?-

- Muy pocas cosas y cuando es así la mayoría de las veces termino maravillada…-

Una vez más Serena detectó que tras esa respuesta había algo más. Suspiró sabiendo que no obtendría la respuesta al menos esa noche.

- Y yo que pensé que era la única que guardaba secretos-

- Oh, no es así-

Serena no comprendía como había podido dudar de hablar con su madre. El alivio que tenía era incomparable.

- Te quiero mamá y disculpa todas las molestias que te hice pasar-

Antes de desaparecer por completo, la Reina Serenity le observó con detención.

- Te quiero también hija mía, absolutamente, pero nunca vuelvas a ocultarme algo que nos involucre a ti, a mí o a nuestro Reino. Tu liderazgo no estará en duda pero no valdrá nada si no tienes credibilidad. No lo olvides-

En cuanto la habitación quedó en silencio Serena se arrojó a la cama con la vista fija en el techo. Se suponía que ya solucionado el problema con su madre debía de sentirse más tranquila pero no era así. La advertencia de la Reina le rondaría la cabeza durante un tiempo.


Miércoles.

El gimnasio parecía una verdadera caldera chisporroteante de gritos, risas, aullidos y vítores a favor cada uno de los equipos que disputarían el partido esa tarde. A Serena no le cabía en la cabeza como podía hacer tanto calor allí dentro con el clima gélido que había en el exterior. Con toda la ropa con la que había salido de casa ese día aún así las inclemencias del tiempo le habían golpeado pero ahora lo único que deseaba era una soda con muchos hielos y aire acondicionado para refrescarse.

Prácticamente toda la escuela estaba ahí el día de hoy. Las tardes eran libres cuando jugaba el equipo de baloncesto con la intención de que los alumnos alentaran a su equipo. Y los alumnos eran fieles cuando los deportes se trataba.

Serena se abanicó el rostro con la mano y se levantó para mirar hacia la puerta. Había invitado a las chicas para que le hicieran compañía. Mina ya tenía planeado asistir pero que las demás aceptaran había sido una grata sorpresa, especialmente Rei, quien se ausentaría de la escuela para estar ahí.

Así que ahora aguardaba por ellas expectante y feliz ante la perspectiva de pasar una tarde con sus compañeras.

- ¡Sere!- gritaron desde abajo

Algunos rostros voltearon hacia Serena. Cuando ésta miró para saber quien había pronunciado su nombre vio que junto a la banca destinada al equipo de la escuela estaba Yun. Su enorme sonrisa hizo reaccionar a Serena de la misma manera.

- ¡Ven aquí!- exclamó gesticulando también con los brazos- ¡De allí arriba no fotografiarás bien!-

Dando un último vistazo hacia la puerta Serena tomó sus cosas y bajó uno a uno los escalones de las gradas. Al principio se sintió un poco intimidada por entrar al terreno de juego pero antes de que eso mismo se transformara en miedo se encaminó hacia su amiga.

Yun estaba con las piernas cruzadas limpiando su cámara. Su cuerpo era tan pequeño que cabía perfectamente en el asiento, dejando espacio además para Serena y a otros que quisieran unírsele.

- ¡Aquí estás linda! Me alegra que hayas decidido acompañarme- le dijo Yun sonriendo pero sin dejar de trabajar con sus manos.

Serena sopló aire para echárselo en el rostro.

- Si hubiera sabido que haría tanto calor habría traído menos ropa o al menos un refresco-

- Lo siento- le respondió Yun distraída- se me olvidó mencionar que esto se transforma en un infierno una vez que se llena de gente- agregó aún mirando hacia abajo.

Serena dudaba si estaba hablando realmente con ella. Más bien parecía un diálogo con su cámara.

- ¿Y qué es lo que quieres que haga?- le preguntó la rubia

Yun volvió a sonreír y una vez que la limpieza concluyó se colgó la cámara fotográfica en el cuello y estiró los brazos.

- No tengo una tarea específica para ti Sere. Si hay algo que te llame la atención ¡aprietas el disparador y listo! Has cuantas tomas quieras. Luego las revisaremos juntas y clasificaremos las mejores-

Eso sonaba bastante fácil y divertido, al menos para Serena. Ésta asintió conforme y se aprontó a preparar su propia cámara. Ajustó el foco, luego la luz, la distancia y la nitidez e hizo una fotografía de prueba. Salió bien aunque no como ella esperaba.

- Las luces del gimnasio son demasiado claras, hacen que las tomas salgan pálidas- murmuró complicada

Yun estiró el cuello hacia ella.

- Intenta tomarlas sin flash. Quizás así salgan bien. Recuerda que como aquí hay luminosidad suficiente no creo que sea necesario lo demás-

Serena tomó el consejo de Yun y disparó otra vez. Y lo consiguió con excelentes resultados.

- Invité a mis amigas para que vieran el juego- le comunicó a Yun

- ¡Qué divertido! Al fin las conoceré y al fin conoceré a la novia de Thomas ¡estoy intrigadísima por verle!-

Serena ocultó una risita de gracia. Aún no podía creer que Yun no hubiera utilizado sus dotes de periodista para hacer un trabajo de investigación y fotografía a escondidas de Mina. Casi se la imaginaba con un abrigo color café, un sombrero a juego y lentes oscuros. Curiosamente también podía ver a Mina en ese papel. Eran bastante parecidas esas dos. Aun así Yun no lo había hecho y solo se le ocurría una razón. Respetaba demasiado la privacidad de Thomas como para violentarla así. Valoraba su amistad y la consideraba más importante que una primicia periodística. Eso hablaba muy bien de Yun.

- ¡Aquí están las fotógrafas estrellas!- exclamó una familiar voz proveniente de los camerinos. Era Thomas, que trotó hacia ellas con su habitual galanura. Más de alguna chica de las tribunas lanzó un grito o un suspiro en su dirección. Su rubio cabello estaba húmedo y vestía el uniforme del equipo de baloncesto y sobre él una sudadera abierta con los mismos colores.

Besó a Yun en la mejilla y al contacto ésta berreó.

- ¡Puaj estás mojado! ¡Espero que solo sea agua!-

Ignorando completamente su protesta Thomas se inclinó hacia Serena y rodeándola con un brazo besó su coronilla con algo más de cuidado.

- Princesa me alegra verte aquí. Realmente me hace sentir feliz-

La emoción con la que Thomas había dicho aquello solo pudo ser interpretado de una manera por Serena. Él había estado igual o más preocupado que sus amigas por su estado. Pero Thomas había ido más allá pues junto con Yaten habían sido los únicos en ir a visitarle y aún sabiendo que probablemente no obtendrían resultados. Sería difícil de compensar aquel sacrificio. En realidad el de todos.

- Thomas yo…bueno...- balbuceó Serena algo perdida- Por lo de mi casa…-

- No- le dijo Thomas acariciando su mejilla- lo haría las veces que fuera necesario. Siempre. Así que no es necesario que me digas nada-

Serena asintió con una ligera sonrisa de agradecimiento y decidió no alargar el tema, por temor a que Yun hiciera preguntas que no pudiera responder con honestidad.

- Creo que te equivocaste de rubia- le comentó Yun con picardía- si tu novia te viera ahora…-

Thomas se carcajeó aunque Serena alejó la cabeza para que la mano del chico dejara de estar tan cerca de su mejilla.

- Mina tiene mi corazón- le respondió Thomas a su amiga con los ojos brillantes de emoción- pero no puedo negar que esta pequeña tiene un pedacito de él también-

- ¿Y tu novia lo sabe?- preguntó Yun mientras movía las cejas sugestivamente

- Sabe que esta Princesita es muy importante para mí-

Con la misma dulzura que al principio, Thomas volvió a besar la frente de Serena quien aún no salía del asombro por las respuestas que el chico había dado a Yun.

Thomas se alzó en toda su altura y dio un vistazo general al gimnasio.

- Y hablando de rubias ¿Saben donde está Mina? salí un poco antes para verle pero no la encuentro por ningún lado. Donde se habrá metido…-

Serena también se estaba haciendo la misma pregunta.

- Estoy segura que llegará antes que inicie el partido- le contestó con seguridad

- Será mejor que sea así- dijo una voz diferente- Thomas no iniciará el juego sin su beso de la buena suerte-

Jay apareció a su costado con una toalla envuelta en el cuello y con un balón dando vueltas en su dedo índice. Serena abrió la boca asombrada por la habilidad que estaba demostrando. Ni en un millón de años ella podría hacer eso y sin embargo Jay lo hacía ver como lo más natural del mundo. Serena levantó la cámara e hizo unas tomas del chico. Jay la observó ligeramente sorprendido.

- ¡Vaya rubia no te hacía de las que acosaban deportistas! Pero por ser tú puedo autografiarte una foto-

Yun rodó los ojos hasta ponerlos blancos.

- ¡Sere no es una de esas tontas fanáticas tuyas Jay! Es integrante del club de fotografía como yo. Está trabajando-

Serena le sonrió algo apenada mientras que Jay enseguida apareció frente a su rostro a una distancia mínima.

- ¿Necesitas un modelo? Podemos fijar una sesión privada…-

Serena retrocedió justo cuando la mano de Thomas voló hacia la nuca de su amigo, golpeándolo con rapidez.

- ¡Manos atrás tú Don Juan!- exclamó con voz afilada- ¡Con Sere no te entrometas!-

Jay se sobó el cuello en silencio.

- ¡No te conformas con una rubia, las quieres todas!- le reclamó mascullando con dientes apretados-

Por detrás de Thomas, Jay hizo un gesto con dos dedos. Serena estuvo casi segura que Jay gesticuló algo en su dirección que era como "llámame" aunque no lo tuvo del todo claro ¡Vaya galán!

- ¡Oh! ¡Ahí viene tu chica!- gritó Jay apuntando hacia las gradas

Mina entró al gimnasio corriendo como una loca y evitando cualquier obstáculo que le impidiera llegar a Thomas y darle su beso de la buena suerte. Era algo así como su cábala, la que habían establecido desde que habían comenzado a salir y hasta ese momento había funcionado de las mil maravillas. El equipo no había perdido ningún partido del campeonato así que básicamente hasta los compañeros de Thomas estaban comenzando a creer en ese beso milagroso.

Thomas se dio la vuelta ya sonriendo de antemano.

- Es mi chica…- murmuró como no pudiéndoselo creer. Segundos después reaccionó- ¡es mi chica!- gritó finalmente a todo aquel que deseaba oírlo

Algunos rieron y otros simplemente se dedicaron a observar. Mina saltó hacia el terreno de juego y aterrizó en los brazos de Thomas.

- ¡Perdón, perdón, perdón!- exclamó en el cuello de Thomas, aún jadeando por la carrera maratónica-

- El juego aún no comienza pero gracias por esforzarte y llegar a tiempo, amor- le susurró al oído.

Thomas la levantó del suelo y la arrastró junto con él hacia donde estaban los demás presentes. Era imposible no ver su sonrisa de orgullo. Mina le guiñó un ojo a Serena y luego de besar la mejilla de Thomas se soltó.

- Mina, hay alguien que estoy seguro está deseosa de conocerte-

La aludida alzó las cejas y Yun apareció a su costado. Thomas la acercó para hacer las presentaciones correspondientes

- Esta es Yun, mi compañera y amiga. Yun, esta en mi hermosa Mina- le dijo con voz encantadora

Yun y Mina se pararon una frente a la otra y se evaluaron en silencio examinando cada detalle con suma seriedad.

- Así que tú eres la novia misteriosa de Thomas- le preguntó Yun cruzándose de brazos

- Y tú eres la nueva amiga de mí amiga Serena- respondió de vuelta, con las manos a ambos lados de las caderas

Serena miró con atención el espectáculo que se estaba formando entre ellas. Thomas se situó a su lado algo más cauto. Mina alzó una ceja mientras la miraba.

- Eres pequeña- señaló con un dedo hacia su figura

Yun resopló como si hubiera dicho algo obvio.

- Y tú muy rubia ¿es natural?-

La quijada de Thomas cayó algunos centímetros. Serena se sonrió tras su cámara mientras Mina observaba a Yun con sorna.

- Mi amiga Serena me contó que eras directa-

Yun entrecerró los ojos.

- Veo que eres bastante posesiva ¿Lo eres también con Thomas?-

- ¿Debería serlo?-

Mina dio un paso quedando a menos de dos centímetros de Yun. Los ojos de Thomas estaban a punto de salirse de sus órbitas mientras que Jay reía divertido. Serena en tanto se dedicó a sacar fotografías.

- No lo sé- le respondió Yun alzando la barbilla para verse un poco más alta- ¿Deberías?-

La boca de Mina se levantó enseñando una sonrisa fiera.

- ¿Lo dices por Sere?-

La aludida saltó al oír su nombre. Los dientes de Thomas castañearon sonoramente.

- Tal vez- dijo Yun con la voz más grave de lo que Serena recordaba

Con uno de sus pulgares Mina indico hacia Thomas

- Esa chica de ahí es mi mejor amiga y la amo con locura. Si él no la quisiera tanto como yo la quiero y no se preocupara tanto por ella como yo sé que lo hace ¿Crees que habría depositado mi confianza y mi amor en él sin asegurarme de ello primero?-

La mueca apretada de Thomas se transformó en una sonrisa suave y de adoración. Su rostro se suavizó y con un rápido movimiento alcanzó la mano de Mina y entrelazó sus dedos con los de ella, enviándole con un apretoncito toda su emoción. Serena bajó la cámara después de estar segura de haber hecho las tomas necesarias y también tuvo tiempo de darle a Mina una sonrisa a su también mejor amiga.

Yun asintió varias veces.

- Me agradas, Mina. Honesta y frontal, como me gusta-

Mina movió los labios para no sonreír tan abiertamente.

- ¿Sabes? tu también me agradas bastante-

Y así sin más esas dos habían dado el primer pie para dar por iniciada su amistad. Serena disparó para capturar ese momento mientras Jay se acercaba al oído de Thomas con gesto confuso.

- No entiendo que acaba de suceder- le susurró

- Creo que acaban de hacerse amigas-

Jay pasó sus brazos por detrás de su cabeza

- Las mujeres son muy raras-

- Solo hay que amarlas amigo, no entenderlas- le respondió Thomas besando la mano de su novia

El sonido de bombos, bocinas y música saliendo de los altavoces comenzó a llenar cada rincón del gimnasio cargándolo de energía burbujeante. En el ambiente ya se podía saborear el nerviosismo y la expectación de ver salir a los jugadores y que se diera así inicio al encuentro. Thomas atrajo a Mina hacia él, sorprendiéndola un poco.

- Quiero mi beso- exigió con travesura en la mirada- ahora-

Mina se retorció un rato, batió sus pestañas y frunció la boca como si en realidad no estuviera interesada, haciendo pasar a Thomas más que un momento de ansiedad. Finalmente sonrió triunfal.

- ¡Oh está bien!-

Tomó ambos lados del rostro de su novio y lo besó tan lentamente que se Serena pudo contar exactamente cuantos segundos había durado. Y podía decir que había descubierto que sus amigos eran perfectamente capaces de aguantar la respiración mayor tiempo que el promedio. Un aura de amargura le embargó luego.

Mina se separó de improviso dejando a Thomas refunfuñando por más.

- Te daré uno igual por cada punto que marques hoy-

Besó su nariz y dio un saltito para que Thomas fuera a practicar. El chico le guiñó un ojo tan coqueto como siempre.

- Hoy batiré mi record, amor-

- ¡Ve y dales una lección!- le animó a todo pulmón

Se alejó trotando y se reunió con parte del equipo que estaba bajo uno de los aros practicando. Mina no despegó la vista de él en ningún momento.

Serena en tanto seguía sin poder sacarse esa persistente sensación que había nacido al ver a Mina y Thomas juntos y que había hecho que su estado de ánimo variada considerablemente. Yun pudo ver ese cambio sin necesidad de preguntar motivos.

- Sere…-

La rubia negó y dio un paso hacia atrás.

- Está bien. Iré a hacer algunas fotografías de los demás. Regreso en cuanto el partido comience-

El gimnasio y la opresión del pecho le estaban sofocando pero no quería causar alarma entre sus amigos así que prefirió tener uno o dos minutos a solas. Buscó entre la multitud a Amy y las demás pero aún no les veía.

No se había percatado pero los jugadores de ambos equipos ya estaban con sus uniformes y listos para comenzar cuando el réferi lo ordenara. Levantó la cámara para sacar algunas fotos de Thomas y de Jay jugueteando con un balón, parecían unos niños y a juzgar por la expresión de sus rostros podía entender cuanto disfrutaban haciendo lo que hacían. Serena podría haberse acercado más pero Jay la ponía bastante nerviosa y no quería provocar que Thomas se enojara con su amigo por su culpa. Antes de retirarse del lugar su ojo captó otra cosa y se detuvo.

Lucio estaba haciendo botar un balón contra el suelo con gesto pensativo. Sus ojos estaban clavados en la pelota y como su cabeza estaba cubierta con su típica gorra color rojo le era imposible leer su expresión. Era como si estuviera contando los botes del balón o intentando alejar el ruido externo concentrándose solo en uno. No lo sabía pero eran las teorías que Serena se figuró. Y antes de entender incluso porqué lo estaba haciendo, se halló dirigiéndose exactamente al sitio en donde él se encontraba. Levantó la cámara y disparó. La cabeza de Lucio se levantó al oír el sonido. Con lentitud Serena bajó la cámara y dejó su rostro al descubierto y esos intrigantes ojos se le clavaron en la mente, haciéndole imposible desviar la mirada hacia otro lado.

- Hola- logró decir con mediana normalidad

Lucio se detuvo en las manos de Serena, que sostenían su cámara.

- Así que Yun te convenció de venir y compartir el trabajo-

Serena no había pensado que la invitación de Yun tenía ese motivo pero conociéndola, la suposición de Lucio era razonable. Le sonrió con timidez.

- ¿Y donde está ella?- le preguntó al mismo tiempo que daba un vistazo hacia la banca. Serena hizo lo mismo y la encontró primero. Yun estaba sentada con las piernas cruzadas y la cámara fotográfica sobre su regazo platicando animadamente con Mina, quien reía sobre algo que seguramente Yun había dicho. La compatibilidad entre ellas dos había sido evidente para Serena incluso antes de que se conocieran. Sus personalidades eran símiles.

- Ella está…conociendo mejor a mi mejor amiga-

Con una pequeña inclinación de cabeza, Lucio indicó hacia Mina.

- Así que ella es la novia de Thomas-

Serena se sorprendió.

- ¿Aún no la conocías?-

- Thomas es reservado con su vida privada-

Eso se alejaba bastante de la imagen que Serena tenía de Thomas, pero lo dejó pasar.

- ¿Entonces como le reconociste?-

Lucio tomó el balón entre sus dos manos y lo balanceó de un lado a otro.

- Escuché que era rubia y no hay muchas por aquí, además…-

Miró hacia el chico y Serena hizo lo mismo.

- Thomas no puede dejar de mirar en esa dirección. Siempre luce así cuando habla de ella. Era cosa de atar cabos-

La mirada de Serena volvió a perderse.

- Como…- murmuró- como crees que luce Thomas-

El chico dio un paso hacia Serena.

- Solo hay devoción en sus ojos-

La presión en el pecho de Serena volvió a asfixiarle.

- Ellos…si- logró decir casi sin aliento- También lo veo- reconoció con pesar

Por eso es que mirar a Thomas y Mina se le había hecho tan complicado. Eran esas insoportables interrogantes que salieron a flote las que no le dejaban recuperar la tranquilidad ¿La gente también había visto en Seiya y ella sentimientos con tanta claridad? ¿Seiya le había visto con adoración? ¿Ella le había correspondido? Y lo más importante; cuándo aquello había dejado de existir ¿La gente a su alrededor lo había notado? ¿Es tan sencillo ver el amor como la falta de éste? ¿Habían sido precisamente los protagonistas de la relación los últimos en enterarse?

- ¿Y eso está mal?- preguntó Lucio de pronto- ¿ver devoción en ellos está mal?-

Los ojos de Lucio se abrieron paso a través del cerebro de Serena, poniéndola en aprietos para dilucidar si ella contestaría con la verdad o simplemente se escondería tras una mentira. Pero Serena ya no quería que Lucio sospechara eso, ya no quería mentir…ya no deseaba mentirle.

- No- le respondió dándole la cara, desafiándole- solo me preguntaba cómo es que no te das cuenta cuando algo así desaparece-

Un pequeño chispazo de asombro y quizás comprensión también se logró apreciar en Lucio pero rápidamente se recompuso. Serena suspiró desanimada. Quería que ese chico demostrara lo mismo que le exigía a ella constantemente. Él extendió el brazo para que Serena alcanzara al balón. Ésta lo hizo algo intimidada.

- ¿Sabes jugar?- le preguntó de pronto

Serena vio la pelota como si hubiera caído recién del cielo. Estiró los brazos para entregársela.

- ¡jajaja! la verdad es que yo y los deportes…no vamos de la mano- confesó con vergüenza

Por ningún motivo haría a Lucio y a toda la escuela partícipe de su torpeza física. Lucio entrecerró los ojos y cruzó los brazos, rechazando recibir el balón de vuelta.

- Pero tuviste que intentar con alguno siquiera una vez-

¿Por qué este chico sabía hacer las preguntas exactas para hacerla abrir su corazón y enseñarle a su verdadero yo? De pronto el balón de volvió la cosa más interesante del mundo pues Serena no despegó los ojos de él. Todo con tal de que Lucio no volviera a mirarla como si fuera una especie de artefacto nuevo que aún no sabía como manejar.

- Una vez- le contestó con voz neutra- Softball-

Un par de gritos provenientes de las gradas los sacaron a ambos un instante de la plática tan personal que estaban compartiendo a pesar de estar a la vista de decenas de ojos.

- ¿Y?-

A pesar de que el tema lograba presionar una fibra sensible en Serena, los lindos recuerdos fueron más fuertes e hicieron que soltara una sonrisa fácil pero sincera.

- No lo hice tan mal. Resulta que Seiya es buen profesor-

Algo en la expresión de Lucio volvió a cambiar. Se le vio más rígido tal vez aunque con esa tonta gorra que Serena estaba comenzando a odiar, era imposible detectar sus expresiones.

- Vamos, inténtalo- le animó acercándose otro poco situándose a su lado, frente a un aro lateral.

- Flecta el codo e impulsa la pelota con la muñeca. Así- le dijo, enseñándole cual debía ser la posición que debía de adoptar.

Serena suspiró ya sintiéndose miserable por la humillación que sufriría. Imitó a Lucio, quien repitió varias veces el movimiento hasta que la rubia lo captó. Una vez que la lección estaba aprendida Serena hizo el intento y lanzó. La pelota fue a dar a los pies de unos chicos a los que Serena no conocía. Éstos la hicieron rodar sin siquiera preocuparse de quien había lanzado para que Lucio la recibiera nuevamente.

- Te lo dije, soy pésima- balbuceó con voz ronca

Lucio removió su gorra y la cambió de posición haciendo que la visera quedara hacia atrás. Y ahí sin siquiera habérselo propuesto Serena ya tenía la visión que había estado esperando. Le observó de reojo pues le era imposible no buscar tras esas lentillas los ojos que había visto aquella vez. Ninguna tonalidad podía comparársele. Pero para su decepción una vez más estaban ocultos. Lucio movió muy suavemente entre sus manos el balón. Sus manos eran tan grandes en comparación a las suyas… Serena apenas si podía sostener el balón con ellas mientras que Lucio lo hacía ver tremendamente sencillo. Era como si sus dedos estuvieran perfectamente moldeados para el contorno del balón. Se acercó una vez más haciendo que su cabeza quedara cerca de la suya como pocas veces se permitía.

- Imagina que este gimnasio está vacío y que no hay ruido ni miradas sobre ti-

Serena intentó hacerlo aunque era difícil.

- Estás solo tú, el balón y la canasta. Toma el peso de la pelota, su forma y su textura-

Serena la balanceó, obedeciéndole.

- Ahora mira el aro y no lo pierdas de vista. Centra tu mirada solo en él, que todo lo demás se desvanezca, nada más importa. Esa canasta es lo más importante y la tienes enfrente. No necesitas mirar hacia otro lado, no necesitas buscar en otro lugar porque todo lo que quieres, todo lo que deseas está justo ahí-

En algún momento los latidos del corazón de Serena se perdieron entre las palabras de Lucio y el sonido que hacía el balón al estrellarse en el piso cada vez que la mano de Lucio lo impulsaba hacia abajo. Esa era la lección de baloncesto más extraña que podía haber recibido alguna vez.

Era increíble pero Serena no podía despegar los ojos del aro de baloncesto. Lucio agarró el balón y se lo pasó en las manos sin rozar nunca sus dedos.

- Cuando no puedes despegar la vista…así es como sabes que algo aún está ahí-

Con una valentía sacada solo de las palabras de Lucio, Serena hizo exactamente lo que le había enseñado y lo intentó por segunda vez. El balón no entró en la canasta pero sí logró al menos lanzar cerca del aro. Para ser su primera vez, lo consideraba como un éxito. Lucio sonrió abiertamente complacido. El balón se perdió en el otro extremo del gimnasio pero ninguno de los dos lo necesitaría más.

- Resulta que también soy buen profesor- dijo con voz para nada modesta

Serena sonrió mientras Lucio volvía su gorra a la posición original y de paso se frotaba los ojos en círculos con dos de sus dedos. Serena se dio cuenta que había reparado en la excesiva luminosidad del gimnasio cuando intentó hacer las primeras fotografías, no había relacionado eso con la condición de Lucio.

- ¿Te duele?¿La luz es demasiado fuerte para tus ojos?-

El tono preocupado hizo sonreír otra vez a Lucio. Dos sonrisas en menos de cinco minutos. Debía de ser algo bueno.

- Solo cuando me da directo a los ojos, pero puedo manejarlo. Para eso son las lentillas-

- ¿No te da miedo que te golpeen y una de las lentillas se desprenda?- volvió a preguntar Serena echando una mirada rápida a los contrincantes. Ninguno alcanzaba la altura de Lucio pero había visto saltos acrobáticos asombrosos de jugadores más bajos. Siguiendo la dirección de la mirada de Serena, Lucio también se detuvo a analizar a los integrantes del otro equipo. Su expresión confiada no varió.

- Soy cuidadoso y además nadie es tan alto como yo. Apenas si me rozan el hombro-

El equipo rival se reunió en un círculo en medio del gimnasio. Los hombros de Lucio se cuadraron y miró hacia su propio equipo. Serena entendió que el cualquier momento comenzaría el juego.

- ¿Ajustaste la cámara?- le preguntó Lucio con voz algo más distraída

- Uhm…si. Yun me dijo como hacerlo-

Una bocina ensordecedora tronó en todo el gimnasio y los gritos cayeron de las graderías. Se desplegaron banderas y cánticos referentes a cada equipo tomaron fuerza. Serena tomó una fotografía panorámica de la fiesta que ya se sentía en el aire.

- Esa es la señal- murmuró Lucio moviendo su cuello de un lado a otro

A Serena le dio la impresión que se estaba preparando para una batalla. Aunque no consideraba el baloncesto como un deporte violento la postura de Lucio le hacía pensar que tal vez el juego no sería fácil.

- Buen juego, Lucio- le dijo con una sonrisa cauta que no escondía su preocupación. Se mordió el labio dubitativa

- Cuídate- le pidió finalmente

Serena retrocedió para salir del campo de juego con la intención de unirse a Yun o a sus amigas si es que habían logrado llegar antes de que comenzara el partido. Se dio la vuelta para encontrar a alguien conocido.

- Hey, Serena-

Se volteó rápidamente al oír su nombre en la voz de Lucio. El chico se desprendió de su gorra e inesperadamente la lanzó a manos de Serena, quien con esfuerzo la atrapó sin que cayera al suelo.

-Toma- le dijo cuando vio que la rubia ya la tenía a salvo- Me cuidaré si a cambio tú me cuidas eso-

¿Acaso eso era un gesto de consideración? ¿De alguna manera Lucio había captado su aprehensión y estaba siendo gentil por ese motivo? Serena miró desde la gorra al rostro de Lucio, con sus grandes ojos celestes abiertos de confusión.

- Al finalizar el partido lo tendré de vuelta-

Serena tocó la gorra, que era suave entre sus dedos. Notó que era de un color rojo parecido al de una frutilla y que una de las esquinas tenía dibujada con lápiz un par de alas blancas. Pasó los dedos sobre ellas y sonrió sin una razón en particular. Tomó la gorra de la visera y la colocó en su cabeza e inmediatamente la luz del gimnasio se hizo más tenue, dándole un descanso que no pensó que necesitaba. Descubrió con amplia sorpresa que no odiaba tanto esa gorra como creía.

- Me gusta- confesó

Lucio rió divertido. A Serena casi se le paraliza el corazón al oírle.

- No te pases de lista, Tsukino-

- ¡Pero casi encesté!- exclamó ella dando de paso un zapatazo en el piso

El chico alzó las cejas mientras sus ojos chispeaban una energía tan electrizante que provocó ramalazos de frío y calor en la piel de Serena.

- Nunca me dijiste que deseabas un premio por eso-

El sonrojo en el rostro de Serena quedó cubierto gracias a la visera de la gorra. Definitivamente le gustaba cada vez más ese accesorio. Antes de que Lucio se despidiera con un gesto de su mano, se percató que Serena le estuviera mirando y oyendo atentamente.

-Lo tendré en mente la próxima vez-

Aún después de que Lucio se mezclara entre sus compañeros de equipo Serena se dio el lujo de observarlo tras su nueva adquisición. Era ilógico y no tenía ningún sentido pero algo en Serena quería que esa próxima vez llegara muy pronto.


Los gritos a favor de la escuela volvieron a cortar la tranquilidad del gimnasio una vez más mientras que la barra del equipo visitante se sumía en un sepulcral silencio. Estaba resultando ser una victoria demasiado fácil, lo que hacía que los espectadores en su gran mayoría alumnos de la escuela local estuvieran disfrutando un verdadero espectáculo.

Rei se levantó para buscar por enésima vez a Serena entre el público.

- No la veo por ningún lado-

Se sentó de golpe sintiéndose frustrada.

- Nos invita pero no pasa ni un segundo con nosotras-

- ¡Thomas ha encestado! ¡Es tan lindo!-exclamó Mina dando saltitos e ignorando a su amiga. Rei puso los ojos en blanco.

Amy, quien había estado escribiendo algo en una libreta alzó la vista del papel.

- Ella tiene cosas que hacer con su club, Rei. Recuerda que ahora tiene obligaciones. No podemos pretender que esté pegada a nosotras todo el día. Cuando se desocupe, vendrá-

La voz de la sensatez había hablado así que Rei no podía hacer mucho respecto a eso. Lita se acercó a Mina quien no se había sentado durante todo el juego.

- ¿Por qué no dejamos que Mina nos muestre a los jugadores? Así nos distraeremos-

Una sonrisa pícara surgió de los labios de Rei y al instante fue arrastrada por Lita. Amy aunque renuente, también se les unió. Mina enfocó bien los ojos.

- No conozco a todos pero ese de ahí- indicó hacia un chico alto con el pelo rapado y un cintillo color blanco rodeándole la frente que estaba al medio del gimnasio- a ese le dicen Ty, no tengo idea por que pero creo que se le parece a un jugador de la NBA o algo así-

Rei y Lita le evaluaron

- No está mal, aunque se ve muy rudo para mí- sentenció Rei

- Creo que es el corte de cabello- agregó Lita arrugando la nariz

Mina puso un dedo en la boca.

- Ese de ahí es mi novio- indicó hacia Thomas- ¡así que nada de mirarlo demasiado!-

Las tres chicas resoplaron coordinadas.

- Créeme, tu novio está lejos de ser mi prototipo-

El comentario de Rei hizo que Mina girara la cabeza casi de manera sobrehumana.

- Mi novio es perfecto- contraatacó Mina

- Pero tanta perfección asusta ¿no crees?-

La mandíbula de Mina se apretó.

- Eres mala y no te estoy queriendo mucho en este momento-

Era evidente que Rei estaba intentando hacerla enfadar así que intentó no tomarse en serio esa acusación.

- ¿Por que no nos sigues enseñando al resto?- insistió Lita para que esas dos dejaran de asesinarse con la mirada- ¿Qué tal el de pelo castaño? Es lindo-

Mina volvió a concentrarse en el juego. Torció la boca un poco al darse cuenta de quien hablaba Lita.

- Ese es Jay. Lo que tiene de lindo también lo tiene de casanova-

Pero Lita no le estaba prestando atención. Más bien estaba analizando cada parte de ese chico.

- Es guapísimo…- murmuró

Rei pasó una mano frente a sus ojos.

- Ya está, la hemos perdido-

Amy rió. Mina en tanto fruncía el ceño.

- ¿Que no me oíste cuando decía que ese chico no tiene decencia? Ha salido prácticamente con toda la escuela-

- No conmigo- respondió Lita. Rei lanzó una carcajada pero Mina no encontró eso gracioso.

- Gracias al cielo, no me gustaría saber que una de mis amigas fue alcanzada por ese encantador pero inestable muchacho. En serio, mantente alejada si te valoras en algo-

- Si, está bien mamá- contestó Lita algo más seria

- ¿Y ese?- preguntó Amy de pronto, apuntando hacia un chico bajo el aro- ¿el chico alto con cabello negro? ¿El que acaba de encestar?-

Mina siguió el dedo de Amy. Sus ojos se abrieron de reconocimiento y una sonrisita socarrona surgió momentos después.

- Ese mis queridísimas amigas, es Lucio-

Tanto Lita como Amy se acercaron lo máximo posible para poder verle detalladamente. Se quedaron en silencio varios minutos y se sonrojaron otro tanto.

- ¡Vaya!- exclamaron ambas cuando regresaron a sus posiciones originales. Mina asintió entendiendo a que se referían.

- Sip. Creo que por fin captaron a lo que me refería ese día-

Lita abrió la boca. Ahora comprendía por que Mina había hablado tan positivamente de él.

- Ese chico es muy guapo y…- no encontró las palabras para definirlo pero en cambio Rei prácticamente saltó de su lugar para intervenir

- ¡Ese chico es más que guapo! ¡Es como un sueño hecho realidad!- gritó tan fuerte como solo ella podía hacerlo- ¿Como lo conoces? ¿Thomas lo conoce? ¿Cómo es que nunca lo habías mencionado antes? ¿Nos lo presentarás?-

El interés de Rei en ese chico hizo que Mina se sorprendiera notoriamente y que se diera cuenta de algo más también. Si Serena tenía interés en Lucio y éste le correspondía…sería como la segunda o tercera vez que la pequeña rubia obtenía al chico que también gustaba a Rei. Era extraño que siendo tan diferentes en prácticamente todo justamente Serena y Rei coincidieran en lo que a hombres se refería. Y también un poco triste que en cada oportunidad ellos siempre prefirieran a Serena. Era como una especie de maldición. Sintió pena por Rei de antemano. Parecía que competir contra Serena era algo imposible de llevar a cabo.

- Uhm…- murmuró Mina mientras rascaba su cabeza viéndose incómoda- lo siento Rei, pero creo que ese chico ya está tomado-

La decepción de Rei fue total.

- ¿En serio? ¿Por quién? ¡Es una suertuda y la odio! Aunque ya me lo suponía un chico así no puede estar solo mucho tiempo…-

Se sentó viéndose desilusionada. Lita entrecerró los ojos hacia Mina quien solo pudo encogerse de hombros.

- Técnicamente él no está tomado ¿sabes? es solo una especulación tuya- le murmuró Lita al oído. La rubia miró hacia el juego con seriedad.

- Hay cosas en las que yo no me equivoco. Ya lo verás. Es mejor que Rei lo crea así- le contestó en el mismo tono

Del lado derecho de las gradas otro huracán rubio se dirigía directamente hacia ellas. Las había visto hacía unos cinco minutos pero se había entretenido comparando fotografías con Yun pero ahora en su compañía corría dando saltos para encontrarse con ellas.

- ¡Holaaaaa!- gritó viéndose feliz

Las cuatro chicas se abalanzaron sobre ella, dejándole poco espacio para seguir sonriendo, para incluso seguir respirando.

- ¡Sere al fin has venido!- exclamó Lita tomándola del brazo para situarla cerca de ella pero la rubia se resistió.

- ¡Espera! quiero que conozcan a alguien, Mina ya lo hizo pero ustedes no-

Puso a Yun junto a ella aún sonriendo.

- Ella es Yun mi amiga y compañera del club. Yun, éstas son mis amigas- declaró con orgullo

Yun saludó con la mano a todas tímida como pocas veces en su vida.

- Es un gusto, Sere me ha hablado mucho de ustedes-

Las chicas saludaron educadamente. Mina en tanto tomó del brazo a la recién llegada y se adosó a ella.

- Supongo que has hecho buenas tomas de mi novio ¿verdad?-

- Claro, porque yo solo vivo para eso- masculló con ironía

Rieron al rato sonoramente. La familiaridad con la Yun y Mina se trataban no hizo más que sorprender a las demás, salvo a Serena. Rei se acercó a su oído con sigilo.

- ¿Desde cuando se conocen?-

Serena calculó el tiempo.

- Hace un poco menos de una hora, creo-

Los ojos de Rei se abrieron y luego volvieron a su tamaño original.

- ¿Qué tal es Yun? Nunca nos has hablado mucho de ella-

Eso era cierto. Serena mantenía un poco a la distancia lo relacionado al club de fotografía no porque no quisiera que ellas se enteraran, sino más bien por la satisfacción de guardar algo solo para ella.

- Yun es…- dijo Serena dándole un vistazo y luego riendo feliz- es dinamita pura, es imposible dejar de sonreír a su lado. Espera y lo verás-

Inmediatamente Yun comenzó a contar y a gesticular dramáticamente cómo un rebote perdido casi le vuela la nariz por encontrarse demasiado cerca del terreno de juego. Lita y Amy se carcajearon y Mina agregó algo así como que "no creía que pudiera haber una persona más exagerada que ella misma".

Rei y Serena se incorporaron al pequeño grupo que se había formado. Cinco minutos después estaban pidiéndole a unos chicos de unas gradas más abajo que les fotografiaran juntas tanto con la cámara de Serena como la de Yun. El partido definitivamente había pasado a segundo plano.

Yun comenzó a revisar las fotografías del grupo. No estaba muy acostumbrada a compartir solo con mujeres, lo cierto es que siempre se había rodeado de compañía masculina.

- Esta fotografía está muy linda. Ustedes son un grupito bastante ameno y fotogénico por lo demás-

Mina se acercó para ver de qué hablaba. Era cierto, la toma era bella.

- Tú no lo haces nada de mal tampoco, eres tan buena como me habían comentado- agregó mirando más de cerca- aunque Serena se debía de haber quitado esta gorra, parece un chico con ella-

- Si…no creo que lo haga en el corto plazo…- murmuró con voz tan baja que Mina al principio no entendió ninguna palabra. Los ojos de Mina volaron hacia Serena y ese nuevo accesorio que traía incorporado.

- ¿Y me vas a contar cómo lo obtuvo?-

El brazo de Yun se enganchó más cerca de Mina.

- No se cómo lo obtuvo pero sí sé de quien es-

Miró a Mina de frente, asegurándose que la plática aún seguía siendo privada.

- Y eso es algo grande, créeme-

- Así que también lo has notado- afirmó Mina segura de la respuesta que le darían

Yun hizo un mohín que la hacía parecer más pequeña de lo que era.

- Pero ellos aún no tienen ni idea, te lo aseguro. Me paso varias horas del día compartiendo con ambos y las chispas vuelan pero son inmunes al efecto, por ahora-

Suspiró agitándose ligeramente al hacerlo.

-Debo decir que me siento un tanto celosa-

La expresión de Mina cambió. Quizás había cometido un error al hablar del tema.

- No sabía que tú sentías cosas por él…-

- Nah, no es por lo que piensas- le aseveró- somos amigos y los mejores que hay. Digamos que mi relación con él es bastante similar a la de Sere con Yaten, según lo que ella misma me ha platicado, pero creo que dentro de poco tendré que competir por la atención de Lucio y eso me causa sentimientos encontrados. Supongo que ha pasado demasiado tiempo siendo solo nosotros dos-

Yun dio un vistazo hacia Serena y su mirada no fue de celos o algo por el estilo, más bien parecía agradecida o en paz con su presencia. Mina creyó en las palabras de la chica; era honesta y transparente.

- Oye- dijo Mina para captar su atención- no creo que eso sea así. Si ustedes son amigos verdaderos las cosas no cambiarán. Serena terminó con Seiya pero Yaten sigue a su lado como siempre. Si Lucio y tú se quieren tanto como sospecho las cosas no cambiaran por ella ni por nadie-

Yun movió la cabeza para despejarse y sonrió aunque no tan animada como Mina esperaba.

- No es por eso, ya te lo dije… ¿sabes? no me hagas demasiado caso, creo que solo estoy preocupada por algo más-

La rubia se interesó aún más en la pláticapues todo lo relacionado con Serena era importante para ella así quele hizo una indicación para que continuara.

- Lucio es…- comenzó a decir Yun pero se detuvo. Le costaba explicar en palabras lo que pasaba por su cabeza

- Verás…él es… - cerró los ojos un instante y los abrió con resolución- no debería estar diciendo esto de mi mejor amigo pero no creo que sea lo que Sere necesita en estos momentos-

Por la expresión perpleja de Mina se vio que no comprendió lo que Yun quiso decir así que la chica suspiró otra vez y se giró para sacar una fotografía de una sonriente Serena charlando con las demás. Al verla reflejada en la pantalla de la cámara sonrió espontáneamente.

- Sé por lo que acaba de pasar Serena, la vi el día de su cumpleaños…parecía que acababa de ser despojada de su alma. Pienso que ahora mismo necesita contención y sanar esa herida que aún está fresca, justo como lo está haciendo ahora-

Mina asintió comprensivamente hacia Yun y luego hacia la fotografía. Sabía a lo que se refería.

- Y con Lucio cerca probablemente lo haga, yo lo hice- continuó Yun- él es bueno cuando se trata de ayudar a las personas a salir adelante pero…-

- Pero qué Yun- preguntó Mina en el mismo tono de preocupación

Las manos de Yun volaron hacia su cámara y con un rápido movimiento fotografió a su mejor amigo que jugaba ajeno a la plática que se estaba llevando en su nombre metros más arriba.

- Lucio es especial, no hay otro como él. Es tremendamente intenso, de él emana una fuerza sobrecogedora… una especie de magnetismo que atrae a cualquiera que esté cerca. En eso es bastante parecido a Serena, sentí lo mismo cuando la conocí. Algo en mí me dijo "conoce a esta chica, acércate a ella, aférrate a su calor"-

Mina sabía de lo que Yun hablaba.

- Pero ahí se acaban todas las similitudes entre ambos. Serena es cálida si, pero Lucio es más que eso, es como una fuerza de la naturaleza imposible de manejar, moldear o contener una vez que la has sentido-

La propia Yun soltó una risa simple al oír sus propias palabras. Si para ella eran confusas seguramente para Mina lo eran aún más.

- Sé que es algo difícil de entender pero míralo así; Lucio es como el fuego. Es tan hermoso, brillante y cálido que no puedes evitar acercarte a él, porque cualquiera querría sentir algo así cerca suyo, se suele asociar al fuego con vida es un instinto arrimarte a él. Las personas no se dan cuenta cuando las primeras llagas aparecen-

Ambos pares de ojos volaron instintivamente hacia Serena.

- O quizás si ven las llagas e incluso las sienten escocer pero están tan hipnotizadas, tan cautivadas con su energía que no les importa quemarse un poco con tal de seguir sintiéndose así-

Ahora los ojos de Yun se clavaron en Mina con sujeción.

- Para cuando finalmente reaccionan y miran los resultados están abrazadas por el fuego, consumidas completamente hasta lo más profundo. La energía de Lucio las ha alcanzado hasta tal punto que su viejo yo desaparece-

Un pequeño temblor atravesó la columna de Mina haciéndola sonreír nerviosamente. Yun en tanto se encogió de hombros con fingida indiferencia, intentando quitar importancia a su confesión aunque ya era tarde. Mina había entendido exactamente a la perfección.

- Lo he visto pasar- dijo finalmente Yun- Por eso es que Lucio se mantiene solitario o sin muchas personas a su alrededor. En el fondo él sabe lo que provoca en el resto y sabe que muy pocos son capaces de manejarlo-

- Y tú crees que Serena no será capaz de hacerlo- concluyó Mina orgullosa

Una risa ronca brotó del pecho de Yun.

- ¡Oh! ¡Al contrario! ¡Creo que ella es capaz de mucho más!-

La confusión de Mina había regresado.

- Entonces creo que no he entendido nada-

Yun frunció el ceño con suspicacia.

- Solo me estaba imaginando que sucedería si dos personas así se juntaran… Lucio con esa energía demoledora brotando de sí y Serena descubriendo que tiene exactamente el mismo fuego interior que Lucio durmiendo dentro de ella, esperando a que alguien lo despierte-

Con ese nuevo comentario Mina finalmente estaba comprendiendo todo.

- Crees que Lucio será el detonante de Serena- aseguró

Enganchada nuevamente del brazo de Mina, Yun suspiró con abatimiento.

- Ya lo verás Mina, no dejarán nada en pie a su paso. Lo destruirán todo, lo reducirán todo a cenizas. Seremos calcinados en vida-

Sonrió con malicia al rato haciendo que Mina también lo hiciera.

- Será maravilloso de presenciar no lo niego, pero será un desastre al fin y al cabo-

Juntas apreciaron los últimos minutos del juego de baloncesto. El equipo de la escuela iba en la delantera por más de veinte puntos aunque ninguna de las dos podría contar detalladamente como es que lo habían logrado.

- Cuando Serena conoció a su primer novio...éramos tan jóvenes aún y no podíamos creer que justamente la más despistada e inocente de las cinco lo hubiera logrado primero. Éramos felices por ella pero también la envidiábamos. Había encontrado al hombre perfecto y deseábamos por su bien y el nuestro que eso se mantuviera por siempre-

El relato de Mina bajó de intensidad a medida que también lo hacía el ruido del gimnasio y lo que seguía de la historia.

- Estábamos tan encima de la relación y aprendiendo de la experiencia a través de ella que no nos dimos cuenta que Serena se iba apagando día a día. Hasta que se volvió gris y su calidez menguó-

Recuerdos de Serena confesando entre lágrimas lo desdichada que era viviendo una vida que no había planeado junto a Darien vinieron a la mente de Mina en pequeños retazos.

- Con Seiya en su vida creí que las cosas serían diferentes. Habíamos crecido y aprendido de los errores así que intentamos no entrometernos más de la cuenta y dejar que Serena asumiera las riendas de la relación por cuenta propia, después de todo él era su príncipe azul y nada más importaba. Opinábamos eso es cierto y a veces hasta intervenimos para que arreglaran sus diferencias pero no volvimos a atravesar esa línea-

Una arruga de amargura surcó la frente de Mina.

- Esta vez tampoco nos percatamos que Serena había dejado de sonreír, que había dejado…de brillar. Ahora lo entiendo, pero creo que Serena se había apagado incluso antes de que Seiya lo terminara definitivamente. La historia se volvió a repetir solo variaron los factores; el resultado fue el mismo-

Mina comprendió que se estaba explayando demasiado.

- Creo que lo que quiero decir es…el amor de la vida, el príncipe azul, el hombre perfecto, los amigos sobre ella, hablando de la relación, defendiéndola, criticándola o manteniéndose a distancia… Serena no necesita nada de eso. Ya no más. Tal vez lo que necesita Serena es algo que destruya por completo todos esos pilares, todos esos arquetipos que ha construido y que hemos ayudado a construir a su alrededor estos años. Y que solo le han traído dolor-

Emulando el gesto que anteriormente había tenido Yun, Mina se encogió de hombros sin saber que más decir o hacer.

- ¿Quien sabe? Quizás lo que necesita Serena es justamente consumirse hasta que ya no quede nada más de ella que cenizas para así volver a surgir de ellas, como le plazca-

Un destello de entendimiento brilló en los ojos de Yun y asintió al mismo tiempo que sonreía.

- Así que le estás dando la bienvenida al desastre y a tu propia calcinación. Eres valiente-

Mina no dijo nada por un buen rato. Se dedicó a ver el último minuto del partido hasta que las bocinas lo daban por terminado y las gradas del gimnasio retumbaban por los gritos, aplausos y saltos de alegría. Los jugadores tanto del equipo de la escuela como los rivales se retiraron hacia las duchas en calma.

Solo hubieron dos jugadores que aguardaron un poco más antes de perderse en el túnel que conducía a los camarines. Uno de ellos buscó su mirada y no se contentó hasta que obtuvo una sonrisa de vuelta. El otro en tanto siguió la dirección de la mirada de Thomas y cuando vio lo que necesitaba ver, caminó siguiendo a los demás. Mina comprobó que Serena había estado observando a Lucio y que una sonrisa suave había surgido de sus labios segundos después de que sus miradas se encontraran.

- Tal vez lo que necesita Serena es, precisamente fuego-


El gimnasio fue quedando vacío a medida que la gente se retiraba a diferentes destinos. Serena y las demás esperaban pacientes a que la fila en la que estaban estancadas avanzara y pudieran finalmente salir al exterior.

- ¡Me estoy muriendo aquí, gente!- gritó Rei hacia los que liberaban la fila

El calor era desesperante, especialmente cuando estabas rodeada de personas más altas que tú. Lita en cambio se ajustó su abrigo.

- Será mejor que nos preparemos para el cambio de temperatura-

A regañadientes Serena envolvió su cuello en una bufanda color azul.

- ¿Qué harán después, chicas?-

Amy alzó la vista de su teléfono celular viéndose algo nerviosa. Era obvio que algo sucedía y no sabía como abordarlo.

- Yo estaré un rato más en la escuela…Taiki está en el campo de fútbol americano-

- Oh- respondió Serena de manera casual- ¿Hay juego o algo así?-

No sabía que tanto el baloncesto como el fútbol americano se jugaban el mismo día y prácticamente a la misma hora. Eso significaba que…

- Seiya tiene juego hoy así que él y Yaten están viéndole…- agregó Amy aclarando su duda.

Serena fue apretujada contra la espalda de otra chica que iba delante de ella y hubiera caído al suelo si el rápido brazo de Lita no le hubiera sujetado.

- ¡jajaja gracias, Lita me has salvado!- exclamó todavía aturdida

Pero Lita no le soltó inmediatamente

- ¿Estás bien?-

- ¡Oh, si! me golpee un poco en la mano pero no es nada-

Lita se acercó a su oído

- Me refiero a lo otro-

A lo otro…honestamente Serena no sabía a qué se estaba refiriendo. Yun, quien estaba tras ella Serena se empinó y pasó los brazos alrededor de su cuello.

- ¿Qué me dices? ¿Te atreves a hacer algunas tomas en el campo de futbol? Hacerlo con luz natural es completamente diferente-

Serena miró hacia arriba con aire pensativo mientras era arrastrada por la marea de gente.

- Supongo, aunque…-

- Avanzar y seguir adelante. Recuérdalo linda- Yun besó su mejilla y se despegó de su cuello

Yun tenía razón. No podía estar privándose algo solo porque Seiya estaría ahí. Después de todo eran compañeros de clase y lo vería diariamente por los próximos dos años. Además no había fotografiado exteriores aún y realmente estaba entusiasmada de hacerlo. Tenía que poner de lado sus problemas personales y privilegiar sus obligaciones en la escuela. Ya era tiempo de que comenzara a ver más allá de su nariz.

- Chicas ¿Quién más se apunta para el juego de fútbol americano?-

La pregunta sorprendió a varias. Lita miró a Mina.

- Bueno…yo tengo que esperar a Thomas. Supongo que puedo hacerlo en el campo-

- Yo no puedo. Tengo cosas que arreglar en la escuela- respondió Rei algo más seria

- Y ya que ustedes van, supongo que también voy- dijo Lita aún desconcertada

Yun le guiñó un ojo a Serena en el momento exacto en el que ésta al fin alcanzaba la salida y saboreaba algo del frío que pululaba ahí fuera.

Campo de fútbol americano…ahí vamos.

..*..

- Esos tipos son enormes- recalcó Yaten hacia un chico que fácilmente medía más de veinte centímetros por sobre su altura. Seiya volteó e hizo algunos movimientos de cintura. Se sentía listo para comenzar la batalla.

- Pero no son tan rápidos como yo. Puedo con unos cuantos-

Lo pedante no se le quitaría ni en un millón de años. Yaten entrebuscó en el bolso los protectores para las piernas.

- Te faltan éstos-

Seiya se bajó la calceta para enseñarle que ya llevaba unos. Pero Yaten no se quedó conforme.

- Esos son más pequeños y tengo el presentimiento de que necesitarás unos que te cubran más-

No era un presentimiento pero había visto como algunos jugadores del equipo contrario miraban con no muy buena vibra a Seiya y era algo normal. Era de los mejores jugadores y seguramente estaba en sus planes neutralizarlo desde el minuto uno. Seiya palmeó el hombro de Yaten con desdén.

- Relájate hermanito. Este deporte es de roces y contacto duro sino ¿Cuál sería la diversión?-

Obviamente ser golpeado hasta sentir náuseas no era la idea de diversión de Yaten pero sí la de Seiya. Taiki apareció desde el otro extremo del campo envuelto en un abrigo negro y bufanda a juego. El frío definitivamente no era lo suyo así que por eso portaba en su mano un café humeante.

- Tus oponentes se ven difíciles de taclear-

Seiya sonrió aún más exaltado mientras Yaten no podía entender como eso le emocionaba hasta hacerlo parecer un niño que acababa de recibir un regalo.

- ¿Me trajiste mi dulce, hermano?-

Taiki extrajo de su bolsillo dos barras de chocolate y crema de maní. Seiya abrió una y lo mordisqueó con ganas.

- Seiscientas calorías por barra. Una bomba de glucosa y carbohidratos-

Le ofreció a Yaten un poco y éste sacó un pedazo, masticándolo con algo más de mesura. Taiki rodeó con ambas manos su vaso de café.

- Por cierto, hablé con Amy hace un par de minutos. El juego de baloncesto ha terminado y vienen hacia acá. Me refiero a las chicas-

Esperó a alguna reacción por parte de Seiya pero éste continuo masticando hasta que en su mano solo quedó el papel del envoltorio. Lo transformó en una bola y la lanzó al basurero.

- Y por la mirada fija en mi rostro tengo que entender que Serena también vendrá-

Abrió la segunda barra de chocolate y la mordió con rudeza. Yaten también se unió a la plática.

- ¿Estás bien con eso?-

La mandíbula de Seiya trabajó y trabajó hasta que tragó todo el caramelo que podía consumir sin tener problemas después en el campo de juego.

- Es alumna de esta escuela ¿no? es libre de venir y ver el juego si desea-

- No tienes porque ser un tonto con el tema. Salúdala y listo. De todas maneras se tendrán que ver todo el año. Es mejor que quedes como un caballero que como un despechado-

Seiya tomó sus hombreras y se las puso con el humor algo más sombrío que antes.

- Y como quieres que me comporte- escupió entre dientesapretados- cuando estábamos juntos tenía que rogar para que viniera a verme al campo pero en cambio asiste a los juegos de baloncesto así sin más ¡Y ahora aparecerá en el mío! Justo lo que necesito para concentrarme…-

Una de las hombreras de Seiya no encajaba y tiró de ella para poder sacársela y volver a empezar pero lo hizo con demasiada fuerza haciendo que crujiera y se trizara un poco. La tiró al suelo ensuciándola de lodo. Yaten se agachó y con un pañuelo de papel la limpió cuidadosamente.

- Está bien le has dado una lección a la hombrera malvada, así que ahora tranquilízate y ponla donde corresponde-

Seiya flectó las rodillas y apoyó un par de dedos en el césped para mantener el equilibrio. Cerró los ojos y se concentró en su propia respiración.

- Lo siento- balbuceó aún con la voz áspera- supongo que estoy focalizando mi frustración equivocadamente. Bomb…digo, Serena- recalcó con rudeza- puede asistir a todos los juegos que quiera, incluso si es para ver jugar a ese tipo…-

Volvió a levantarse y a recibir la hombrera de manos de Yaten. La apretó entre sus manos temblorosas. Yaten suspiró y dio un paso al frente.

- Y ahora la hombrera ha sido asfixiada hasta la muerte-

Yaten se la arrebató antes que la destruyera por completo. Ya no había tiempo para conseguir otra.

- Préstame eso y no te muevas, yo te la pondré-

A pesar de que Seiya era más alto que él se las arregló para ayudarle a vestirse. Taiki bebió de su café.

- Cuando te comenté ese rumor me prometiste que no enloquecerías- le murmuró- ¿Debería comenzar a desconfiar de ti, hermanito?-

Taiki quien se había abstenido de opinar, sopló el vapor que emergía del vaso.

- No deberías de haberle dicho lo que las chicas platicaban. Es todo basado en Mina y sus comentarios. Los hace todo el tiempo y la mayoría de las veces resultan falsos-

Si Taiki hubiera estado presente ese día no habría permitido que Yaten abriera siquiera la boca. Pero ya era tarde y por mucho que Seiya lo negara, la semilla de la duda ya estaba plantada en su interior.

- Seiya es lo suficientemente maduro como para tomar ese comentario por lo que es ¿verdad?-

Perfecto. Yaten había elegido justamente ese momento para darle algo de crédito. Seiya apretó los ojos y comenzó a contar sus palpitaciones. Uno, dos, tres…

- Listo- le dijo Yaten dándole una palmadita en el pecho- Ahora solo te falta el casco y el protector bucal. No querrás quedar sin un diente ¿verdad?-

A lo lejos vio que cinco chicas cruzaban el campo en dirección a las gradas del costado derecho, hablando y riendo despreocupadamente y a juzgar por como el pecho de Seiya se infló repentinamente también les había visto y confundido con el grupo de Serena.

Si se comportaba así solo al pensar que podía ser ella ¿Cómo podría manejar verle cuando se apareciera en frente?

- Genial. Mi ex novia estará aquí y con una cámara fotográfica para captar mi miseria. Que bien- aseveró con una mueca sarcástica

Se puso el casco y se obligó a que la amargura que nació al imaginar a Serena se transformara en potencia y pasión a la hora de que el juego comenzara. En ese preciso momento quería que el silbato sonara para así correr y lanzar algunos golpes y volcar todas sus emociones para lograr así un triunfo.

Yaten sintió a través de la piel el calor que comenzó a irradiar el cuerpo de Seiya. Definitivamente tenía un mal presentimiento al respecto.

- Espera Seiya- le detuvo con el brazo

Seiya le miró a través de la abertura del casco destinada para ello.

- Sé lo que intentas hacer y te digo en este instante que ni Serena ni nadie son motivos suficientes como para que te lances a ese campo y busques la muerte-

Una sonrisa se extendió por los labios de Seiya haciéndolo ver fiero y de cuidado.

- ¿Y quien dijo que estoy buscando la muerte? Solo quiero taclear a unos cuantos, correr hasta que las piernas me ardan y golpear a cualquiera que se me interponga en el camino. Cosas sencillas-

Les dio un rápido abrazo a sus dos hermanos y corrió para encontrarse con sus compañeros de equipo. Yaten metió las manos a sus bolsillos y movió la cabeza. Ahora su presentimiento se había transformado en un hecho.

- Será mejor que llames a los abogados Taiki- murmuró aún pendiente de Seiya- necesitará una buena defensa cuando lo encarcelen por lesiones con resultado de muerte-

Taiki volvió a beber de su café como si estuviera realmente considerando tomar el consejo de Yaten.

- Lo haré si tú llamas al cirujano plástico también. Para que le reconstruyan lacara cuando éste juego termine y todos sus oponentes se la rompan-

..*..

Serena hizo un recorrido por el campo de juego y vio inmediatamente a Seiya. Podría reconocerlo aún entre millones de personas. Eran los vestigios de no haber tenido ojos para otro que no fuera él por tanto tiempo. Estúpida sensación de pérdida…

Las chicas habían sentido demasiado frío así que habían corrido hacia sus casilleros para buscar algo de ropa. Había sido positivo estar tan vestida en el gimnasio después de todo eso le daba tiempo para hacer algo antes que llegasen.

Desvió la mirada del césped y caminó en el extremo opuesto hacia su otro objetivo. Se deslizó sigilosamente hacia atrás de las gradas y trepó como pudo para no ser vista. Se aseguró de no equivocarse de ubicación y de un pequeño saltito alcanzó el asiento de Yaten. Se puso de rodillas tras él y rodeó con ambos brazos su cuello.

- ¡Bu!- exclamó en su oído

Yaten sonrió y cubrió las manos de Serena con las suyas de inmediato.

- Tus manos estás cálidas- murmuró sin darse la vuelta. Sabía que era Serena. Había sentido su presencia aún antes de que pisara el campo de fútbol.

- Y las tuyas heladas ¿Quieres que vaya por algo caliente por ti?-

- No es necesario ¿Por qué estas sola?-

Serena recostó la barbilla en el hombro de Yaten.

- Las chicas tenían mucho frío y fueron por ropa abrigada. Fui la única precavida-

- Eso es nuevo- bromeó el chico aunque no con el típico ánimo que ella esperaba. Algo le sucedía a su mejor amigo.

- ¿Qué pasa Yaten? ¿Me lo dirás?-

Por supuesto que se lo diría, así como siempre hacía cuando se trataba de ella. Yaten acarició una de las manos de Serena ensimismado en sus pensamientos. Serena solo aguardó sin presionarle. Era una rutina ya adquirida entre ellos. Los dos hablaban cuando sintieran que era el momento de hacerlo. No antes ni después.

- Hablé con Seiya- dijo al fin- Solucionamos nuestros problemas y volvemos a ser tan hermanos y amigos como siempre-

Eso eran buenas noticias. Serena sonrió a sus espaldas. Al menos Yaten había hecho caso a su consejo.

- Me alegra oír eso. Los hermanos nunca deberían estar enemistados-

- Si…- contestó Yaten aún con esa actitud sosegada.

Serena apretó más el agarre a su alrededor.

- ¿Pero?-

- A pesar de que estamos en paz hay algo que me dejó intranquilo-

La cabeza de Serena descansó sobre la de Yaten.

- Seiya reconoció abiertamente que siente celos de mí-

Las manos de Serena se aflojaron un poco a medida que el silencio entre ambos crecía.

- ¿De ti?-

Tenía la impresión de que Yaten no le estaba diciendo exactamente la verdad.

- Mas bien… de mi relación contigo- confesó con congoja- Y lo que me perturba es que se sintió así todo este tiempo, queriendo matarme cada vez que me acercaba a ti. Creo que las palabras literales fueron "romperme todos los huesos"-

Serena dejó caer los brazos y agachó la cabeza. Ahora entendía qué estaba pasando. Yaten se dio la vuelta al sentir como ella se alejaba todo lo posible.

- Por favor no hagas eso-

Serena tragó y levantó la cabeza no queriendo hacerlo en realidad.

- Y no me mires así tampoco-

- Como-

Puso una mano sobre la mejilla de la rubia.

- Como si fueras a romperte justo frente a mí. Cuando me miras así… creo que es una de las pocas cosas que me hace temblar de solo imaginarlo-

Palmeó el asiento que estaba junto a él.

- Siéntate aquí a mi lado. Hablemos, hay cosas que quiero decirte-

Serena se arrastró hasta quedar sentada junto a Yaten. Ambos suspiraron con la mirada pegada al campo. Esto no tenía buena pinta…

- Había intuido que Seiya podía sentirse así pero oírlo es algo totalmente fuera de serie-

Yaten juntó sus manos y sopló dentro de ellas para entibiarlas. Cualquier movimiento era mejor con tal de pretender que no veía como Serena le observaba.

- Le hice mucho daño y solo ahora me doy cuenta. Eras su novia y yo prácticamente estuve usurpando su lugar hasta el último día-

¿Qué es lo que estaba haciendo Yaten? ¿Intentando que comenzara a llorar desconsoladamente? El chico se encorvó y apoyó los codos en ambas rodillas. Movió la cabeza como si lo que estuviera rondándole fuera malo.

- Puede que Seiya tenga tu corazón pero yo soy la única persona que sabe como llegar a él realmente. Y él lo supo todo este tiempo-

Miró hacia Serena que contenía la respiración y apenas parpadeaba.

- Él tendría que haber sido la persona con la que te rieras, con la te que escaparas de la escuela y con la que comieras patatas fritas y helado por montón en un sofá despreocupadamente. El tendría que haber sido tu confidente, tu apoyo, tu consuelo, el que te recogiera y te sacara de la oscuridad…no yo-

Parecía tan culpable que a Serena le bajaron unas ganas irrefrenables de pedir perdón. Esta podía ser la conversación más importante que hubieran mantenido alguna vez y lo cierto es que Serena no se hallaba preparada ni de cerca para todo lo que Yaten estaba revelándole.

- Honestamente Sere… no sé cuando fue que me transformé en tu novio, ni en qué minuto me acostumbré a ello y comencé a disfrutarlo. Creo que eso es lo que más me reprocho a mí mismo. Gocé siendo la persona más importante para ti-

¿Por qué Yaten insistía de hablar en tiempo pasado? El miedo en Serena creció y se escabulló hasta en los más recónditos rincones de su alma.

- Supongo que la plática con Seiya me hizo entender que no solo él se equivocó sino que también yo y se que su relación ya acabó y que todos esos problemas ya no importan demasiado pero quería que lo supieras de todas maneras. Ustedes no son los únicos que cargan con culpas-

Una vez que acabó se ajustó la gorra de lana que llevaba puesta sin poder ver a Serena aún.

- Quieres alejarte- logró decir Serena sin que las lágrimas se le escaparan- por eso es que me estás diciendo esto…y creo que lo entiendo-

¿Cómo es que en menos de dos semanas perdería a los dos hombres más importantes de su vida? El corazón de Serena se preparó para lo peor y desplegó el blindaje. Pero una sonrisa perezosa de Yaten la hizo volver a la realidad.

- ¿Podrías tú alejarte de mí?-

La mano de Yaten voló hacia la de ella y con una ternura inusitada la arrastró hacia su propio pecho y la mantuvo ahí por tiempo indeterminado.

- Por que yo no puedo hacerlo. Separarme de ti sería como arrancarme una parte de mi mismo Sere-

Un suspiro de alivio se escapó de los labios de Serena al mismo tiempo que refrenaba las lágrimas que con porfía insistían en escaparse de sus ojos. Yaten besó la mano de Serena y dejó que cayera, solo para volverla a capturar otra vez en su regazo.

- Y no creas que me gusta esta confusa sensación de depender tanto de otra persona para sentirme pleno, es raro de explicar a quienes no nos conocen pero no puedo evitarlo. Así como sé que nuestra cercanía lastimó a Seiya también soy conciente que nuestra distancia terminaría por matarnos a ambos-

Seiya se había ido y Serena aún respiraba, pero si Yaten se fuera ¿podría hacerlo? Cuando la relación con Seiya había comenzado a flaquear para bien o para mal había encontrado en Yaten el refugio que Seiya no pudo brindarle ¿Podía reemplazar a Yaten con alguien más? un tirón fuerte en el estómago le hizo creer que ya tenía la respuesta. Balanceó las piernas que colgaban en el aire y las observó moverse hacia delante y hacia atrás.

- Cuando Seiya me dejó tu voz fue lo único que me trajo de vuelta y cuando regresé tú fuiste la razón más grande que tuve para no volver a ese lugar-

La mirada de Yaten hizo que sus mejillas ardieran.

- Nada de lo que me ha sucedido podría haberlo atravesado sin ti y sé que es injusto y terriblemente desconsiderado de mi parte decirlo pero estoy casi cien por ciento segura que sin ti no puedo sobrevivir. Independiente de quien esté a mi lado, si tu no estás…-

Con arrebato Serena tomó las dos manos de Yaten casi haciéndolo caer de la tribuna. Lo hizo mirarle de frente.

- Tampoco puedo alejarme lo siento mucho. Siento mucho todos los problemas que te he causado, siento mucho que yo sea el motivo de tu distanciamiento de Seiya, siento mucho que tengas que dividirte constantemente entre tu hermano y yo pero tampoco puedo evitarlo y si quieres que le explique a cada persona en el mundo el porque no te puedes separar de esta tonta rubia lo haré y si quieres que le ruegue a Seiya que acepte nuestra amistad también lo haré, porque nada es suficiente con tal de conservarte a mi lado-

Los verdes ojos de Yaten difícilmente podrían haberse abierto más o tener un color más hermoso como el que adquirieron al oír lo que Serena le había dicho.

- Mi mamá me dijo que el corazón humano puede volverse muy oscuro cuando lo lastiman y creo que ahora lo comprendo un poco más. Puedo ser más egoísta de lo que jamás creí porque no quiero perderte, no puedo Yaten, me niego a que te separes de mí y si lo haces te perseguiré y si me rechazas insistiré y si aún así te alejas lo intentaré una y otra vez hasta que sea digna de ti-

Serena tragó dos veces antes de soltar las manos de Yaten y darle el espacio que seguramente requería. Ahí arrodillada junto a él repasó lo que acababa de decir ¿Podía acaso haber sonado más necesitada? Si lo que deseaba era que Yaten se mantuviera a su lado pues estaba pavimentando el camino en sentido contrario ¿Pero entonces que debía hacer? ¿Mentir? ¿Perder al único amigo con el que se sentía completa por no atreverse a ser honesta? Si Yaten se escabullía pues al menos lo haría sabiendo la verdad y no por otra cosa. Su amigo se pasó una mano por la mejilla y miró con dulzura hacia Serena.

- ¿Que haré contigo Serena Tsukino…? Ven aquí-

Yaten se movió hacia atrás hasta que su espalda quedó pegada al respaldo y abrió los brazos para recibir a Serena. Ésta se puso de pie y se sentó entre las piernas de Yaten, apoyando la espalda en su pecho. Yaten la rodeó con sus brazos y suspiró con una risita en los labios. Serena vio que varias personas les daban miraditas extrañas.

- Uhm…considerando que Seiya tiene ciertas tendencias celópatas no deberíamos abrazarnos así-

- Pues si quiere ser él quien te abrase así, pues que no la fastidie todo el tiempo. Además él rompió contigo ¿no? ¿Donde quedaría el discurso de que "Serena me hace daño" si aparece aquí vestido para matar y romperme la cara? Su estúpido teatro se derrumbaría y quedaría demostrado mí punto de vista-

Así como estaban las cosas Yaten casi estaba dispuesto a que eso sucediera con tal de que su hermano abriera los ojos y se diera cuenta del error que había cometido.

- No sé de qué punto hablas…pero justo en este momento este abrazo es lo que me faltaba para comprobar mí punto de vista. Gracias-

La energía de Yaten fluyó a través de Serena fusionándose con la suya. Yaten no podría llegar a entender nunca cuan indispensable se estaba haciendo en su diario vivir pero al menos Serena ya sabía que no era la única que se sentía así. Eran ambos. Yaten besó la parte de atrás de la cabeza de Serena.

- Creo que mientras estemos juntos mis posibilidades de encontrar novia y casarme algún día están acabadas. Moriré solo acumulando gatos en mi apartamento y cuando tú encuentres mi cuerpo devorado por los mismos gatos con los que viví tendrás que enterrar mis huesos y llorar sobre mi lápida amargamente por todos los años que pasé dedicándome a cuidar de ti-

La mirada de Serena voló para encontrarse con la de Yaten. Sabía que estaba diciéndolo en un tono de burla pero tras esas palabras también había una pizca de verdad.

- ¡No hables de muerte me asusta!- dijo Serena golpeándolo ligeramente en el brazo- y una de las cosas que más deseo en la vida es que encuentres a alguien a quien amar y hacer feliz y cuando lo hagas yo sabré mantener mi lugar. Solo tienes que decírmelo, con la misma confianza con la que hemos platicado hoy-

Si la confianza fuera el problema… Yaten escondió la nariz dentro de su bufanda.

- No se como conocer a una chica contigo siendo la mejor chica en todo el universo. Eres como un parámetro imposible de igualar-

La cabeza de Serena volvió a estar recostada sobre el pecho de Yaten.

- No digas esas cosas no soy ni la mitad de buena que crees, de ser así Seiya podría amarme, recuérdalo-

Serena acercó sus rodillas hacia su pecho pues estaba haciendo mucho frío y las piernas estaban comenzando a escocerle.

- Por otro lado tampoco es que haya un chico con el que me sienta más a gusto que contigo y probablemente no lo haya nunca… así que no estoy mejor que tú en eso de morir sola-

De pronto Serena recordó un pequeño episodio de su vida en el que no había pensado sino hasta ese instante. Jugueteó con algunos dedos de Yaten antes de hablar.

- Cuando viajamos a Kimokku conocí a un Príncipe de una estrella lejana. Quería saber si mi futuro marido manejaría los asuntos diplomáticos. Me dieron ganas de explicarle unas cuantas cosas acerca del feminismo y el poder de la mujer en el mundo actual-

La carcajada de Yaten no solo sorprendió a Serena sino que también a los que frecuentemente husmeaban para mirarles a hurtadillas.

- Quizás lo que quería ese Príncipe era ser ese marido que manejara los asuntos diplomáticos-

Ambos miraron hacia el cielo al mismo tiempo. Las primeras estrellas ya comenzaban a salir.

- ¿Eso es lo que todo el mundo espera de mí?- preguntó Serena sin mucha inflexión en la voz- ¿Qué me case y me convierta en una especie de adorno decorativo de mi esposo? Yo puedo hacerme cargo sola, puedo aprender-

- Y volvemos otra vez a lo de morir solos, Sere-

Un mohín de la chica le provocó otra sonrisa suave. Le pellizcó la nariz hasta que cambió de expresión.

- Mamá Ikuko y tu padre también esperan lo mismo ¿sabes? que más adelante encuentres a la persona con la que formarás tu propia vida. Lo ideal sería que ese hombre fuera el mismo tanto para este mundo como para lo otro. No queremos que la soberana de la Luna sea acusada de bigamia-

Yaten esperaba que con eso Serena volviera a impregnarse de buen humor pero en cambio se volteó hasta quedar frente a frente, se le quedó mirando con seriedad y algo más. Sus ojos brillaron agudamente pareciendo verdaderas llamas celestes en la semi oscuridad.

- Cásate conmigo, Yaten-

Pasaron algunos segundos y luego minutos en los que Yaten solo se quedó ahí mirando el rostro de Serena. Finalmente le sonrió y besó su frente.

- No- le respondió con igual sutileza

Un resoplido se escapó de los labios de Serena y se dio la vuelta con brusquedad. Yaten rió y la apretó para que dejara de moverse de un lado a otro.

- Es la primera vez que pido matrimonio y me rechazan, que lindo- murmuró

- Debería ser yo el ofendido. Esa no fue una propuesta real y lo sabes-

Serena no respondió hasta que halló algo coherente que decir.

- No puedo amar a Darien y Seiya no puede amarme a mí. A ti te quiero y tú me quieres. Es lo lógico-

Esta vez fue la cabeza de Yaten la que se ladeó para obtener el perfil de Serena.

- Lo lógico no opera en este tipo de cosas ¿Desde cuando te volviste tan pragmática? ¿Y desde cuando tú, señorita emociones, se rige por la lógica y la razón?-

La nariz de Serena dio un respingo.

- Es mi nueva faceta post-fractura emocional-

- Si, claro- respondió Yaten volviendo a su posición original

Serena golpeteó con las yemas de sus dedos el dorso de una de las manos de Yaten.

- Serías Rey. No te estoy ofreciendo algo menor. Sé que contigo a mi lado podría lograrlo y se también que tú respetarías tanto mi opinión como mis acciones-

Una misteriosa risa se oyó al rato y Yaten se tuvo que tapar la boca con una de sus manos para dejar de hacerlo. Parcialmente liberada de su abrazo, Serena se giró para ver que sucedía. Alzó una ceja y Yaten se aclaró la garganta.

- Es una buena oferta pero pensaste en lo otro ¿En lo de la descendencia? ¿Ampliar la familia? ¿Pequeños Serena y Yaten correteando por ahí?-

Las mejillas de Serena se tiñeron de un rojo escarlata a medida que un su boca se formaba una gran "o". Su mano voló al pecho de Yaten azotándolo repetidas veces.

- ¡Uhg, Dios! ¡Yaten! ¡Lo arruinas todo!- gritó a todo pulmón. Se dio la vuelta y se sentó rígida con los brazos cruzados a la altura de su pecho.

- Sip, no lo habías pensado- murmuró el llevando sus brazos tras la cabeza

- ¡Obviamente no!-

Las luces del campo de fútbol se encendieron cegándolos por un instante a los asistentes al juego. Los jugadores de ambos equipos se reunieron en las respectivas áreas de juego. Se veían todos prácticamente iguales aunque sí se podía ver que los del equipo contrario eran un poco más grandes y fornidos. El número de la camiseta de Seiya la golpeó de lleno y aunque él no miró en su dirección podía entrever por su postura corporal lo tenso que estaba.

- Quizás llevarte al altar es lo único que puede funcionar, podría ser el detonante para que esta locura de Seiya y su "no puedo amar a Serena" por fin acabe. Me mataría, pero moriría por una buena causa-

La voz de Yaten la sobresaltó y la hizo volver a la realidad. Sintió la presencia de Yaten pegada a su espalda. Él también estaba mirando hacia el césped. A Seiya.

- No es una locura como él se siente respecto a mí – respondió Serena como si estuviera en botón automático- y no me llevarías al altar. Yo te lo propuse a ti-

- Es lo mismo cerebrito- le aseveró Yaten golpeando su frente con un dedo, para que despertara- los dos terminaríamos con un anillo atado al dedo hasta que la muerte nos separe-

La sonrisa regresó a Serena así como su expresión de calma y por consiguiente también la de Yaten. Cada vez que la rubia permanecía más tiempo del esperado con la vista perdida o ausente el temor de que se volviera a extraviar en el mar de sus pensamientos le abrumaba. Con naturalidad Serena volvió a recostarse en el pecho de Yaten uniéndose ambos en un férreo abrazo.

- Y más allá de eso- sentenció

La cabeza de Yaten terminó en el hombro de Serena.

- Y más allá-

La pelota fue pateada por uno de los defensas del equipo de la escuela y voló por los aires cayendo en manos de un jugador del equipo contrario, el que fue cubierto en segundo por varios cuerpos. Ambos echaron sus cabezas hacia atrás de la impresión percatándose antes que ninguno de los involucrados hubiera sido Seiya. Afortunadamente el objeto de su preocupación estaba al otro extremo del tumulto. Ya más tranquilos, Yaten volvió a recargar su cabeza en el hombro de ella y tal como le había sucedido a Serena rato atrás otra idea se le vino a la mente.

- ¿Recuerdas lo que me preguntaste ese día?-

Serena rió por lo vaga que era la pregunta.

- Que día Yaten, te pregunto miles de cosas todos los días-

- ¿Ese día en tu habitación?-

Oh, se refería a ese día. Serena dejó que Yaten continuara hablando.

- ¿Cuándo me preguntaste si te habías equivocado de hermano Kou?-

Serena emitió un sonido extraño. Algo así como un quejido-gruñido. No recordaba mucho de esos tres días pero ciertamente tenía una clara imagen de ese instante.

- Estaba un poco trastornada en ese momento. Siento eso-

En perspectiva si lo analizaba era bastante vergonzoso pero Yaten no agregó nada que lo hiciera más incómodo. Eso era raro considerando que no desaprovechaba ninguna oportunidad para molestarla.

- Contestando a tú pregunta de aquella noche…no creo que te hayas equivocado de hermano Kou. Creo que escogiste precisamente al indicado como mejor amigo. Ni un millón de rompimientos ni propuestas de matrimonios fallidas lograrán que yo te quiera menos-

Oh maldición…Serena tenía un serio presentimiento de que la profecía de Yaten y los gatos no solo sería una verdad cumplida sino que además sería un futuro compartido. Moriría sola mientras ese maravilloso hombre que tenía como amigo siguiera demostrándole día a día que sobrepasaba con creces a la media.

Serena pegó su mejilla a la de Yaten.

- Podría casarme con mi mejor amigo. Definitivamente-

- Encontrarás al alguien y yo estaré ahí para ver como lo logras. Seré el padrino, no aceptaré menos-

Serena rió con gracia.

- Tú también lo harás, tengo fe en ti-

La nariz de Yaten helada debido al viento y el frío que congeló la mejilla de Serena cuando éste la besó.

- Y si nada de eso sucede…me casaré contigo, Serena Tsukino-

..*..

Lita se puso de puntillas para poder ver donde estaba Serena. Como prácticamente estaba oscuro era difícil adivinar en donde se había sentado.

- No puedo verla…-

Amy sacó el teléfono celular de su bolso para llamarle pero hubo respuesta.

- tampoco contesta ¿se habrá ido? Tal vez ver el juego fue demasiado para ella-

- No lo creo…se veía bastante entusiasmada con la idea de fotografiarlo-

Ambas chicas se cruzaron de brazos algo preocupadas.

- ¡Amy, Lita!- gritó Mina quien venía de la mano de Thomas hacia ellas- ¿Por qué aún no han buscado asientos?-

Ya reunidos los cuatro, le explicaron la razón.

- ¿Y ya intentaron con Yaten? seguramente está con él-

Thomas tenía un buen punto.

- Esperemos a que Taiki vuelva y le preguntaremos donde está Yaten-

A unos cuantos metros se oyó la risa característica de Yun. Todas las cabezas voltearon a verle. Thomas movió la cabeza sorprendido.

- No sé como alguien tan pequeño puede tener unos pulmones tan grandes-

Mina puso sus manos alrededor de la boca.

- ¡Oye tú! ¡No podrías hablar más bajo!- gritó igual o más fuerte que ésta

Al principio Yun había abierto la boca para responder una palabrota a quien le estaba molestando del otro extremo pero al ver a Thomas y las demás, se rió.

- ¿Has visto a Serena?- gritó de vuelta- ¡teníamos que reunirnos para tomar unas fotografías pero la perdí de vista!-

- Por que no nos acercamos para dejar de gritar- susurró Amy algo apenada de estar llamando demasiado la atención de los que le rodeaban

Thomas y ella avanzaron pero cuando Mina le iba a seguir, Lita la detuvo.

- ¡Espera Mina!-

La rubia dejó de avanzar.

- ¿Qué pasa?-

- ¿Te fijaste con quien está Yun?-

Mina entrecerró los ojos. Como no notar a esos dos especímenes de chicos que le seguían.

- Oh. Eso es…bueno, supongo-

Dio un paso hacia Thomas pero Lita volvió a detenerla ¿Qué le sucedía a su amiga?

- ¡Es Jay, el compañero de Thomas!- le murmuró al oído

Mina miró hacia él. Pues sí era él y también Lucio, gran novedad.

- ¿Y que con eso? Son compañeros de Yun deben estar juntos la mayoría del tiempo-

¿Por qué Lita parecía tan cohibida? Esa no era una actitud normal en ella. hasta que recordó algo.

- No me digas que…- cerró los ojos y suspiró- Lita, no puede llamarte la atención ese chico, no lo conoces y créeme si lo hicieras ni siquiera le dedicarías más de un minuto-

- Ya hablé con él una vez-

- ¿Tú qué…?-

Los recuerdos de Lita eran confusos pero casi estaba absolutamente segura que se trataba de Jay.

- No había pensado en ello pero viendo el partido de baloncesto…recordé su rostro y le reconocí. Una vez apareció fuera de nuestro piso queriendo hablar con Serena. Traía algo para ella y como él no tenía idea en qué curso estaba o en que salón teníamos clases estaba ahí solo sin saber que hacer. Yo tenía a cargo un material de historia que debía entregar y me topé con él. Charlamos un rato y me comenzó a platicar de una chica con coletas que estaba en tercero y con la que deseaba verse. Resultó que esa chica era Serena. Cuando le avisé a Serena que un tal Jay la necesitaba fuera del salón ella salió a encontrarse con él-

La historia de Lita había dejado sorprendida a Mina. Lita en tanto se encogió de hombros dando una miradita rápida hacia Jay.

- Nunca le pregunté a Serena de qué se trató ni tampoco reparé otra vez en ese chico…hasta ahora ¿es raro, no?-

Mina se cruzó de brazos contrariada.

- Si…bastante, pero conociendo los antecedentes de Jay no me parece tan extraño después de todo-

Los ojos de Lita volaron otra vez hacia Jay.

- No creo que me reconozca…-

- Mejor si no lo hace-

Aunque el gesto de Lita fue de decepción más que de alivio. Mina tomó de los hombros a su amiga y la zarandeó.

- Lita escúchame, nada me haría más feliz en el mundo que encontraras a un chico y vivieras tu propia historia de amor pero por favor, no lo elijas a él como candidato-

Apretó los labios mientras Lita agachaba la vista.

- Te lastimará y no creo poder manejar dos amigas emocionalmente arruinadas al mismo tiempo. Solo lo digo por tu bien, mantente alejada de Jay-

Lita cerró los ojos y Mina apretó sus hombros.

- ¿Por mí? hazlo por mí-

A regañadientes Lita asintió.

- Y que quieres que haga ¿Qué le ignore? Por lo que veo estaremos todos juntos viendo el juego, no puedo permanecer muda todo el tiempo-

Eso también era cierto. Lita no era como Amy que se podía retraer casi por naturaleza. La chica de cabello castaño era bastante sociable, si de un momento a otro se comportara diferente definitivamente sospecharían que algo malo estaba sucediendo y no demorarían mucho en averiguar que ella estaba involucrada. Mina se cruzó de brazos pensativa.

- Tienes razón…no puedes hacer algo tan maleducado…solo actúa normal pero al mismo tiempo con las defensas altas por si Jay intenta emplear sus encantos en ti-

Lita rió y abrazó a Mina. A veces su vocabulario y sus ideas la sorprendían para bien y para mal.

- Gracias, por cuidarme así. Haré lo que me pides-

- Me dejas más tranquila, en serio-

Taiki se asomó por el costado de Lita cargando en ambas manos portavasos con cuatro vasos de plásticos humeantes en cada uno.

- Aquí están, me demoré bastante en la fila de la cafetería. Traje algo caliente para todos-

Mina y Lita se separaron.

- ¡Que bien Taiki! ¡eres tan amable, gracias! Ahora unámonos a los demás-

- ¿Los demás?- preguntó

Mina y Lita lo tomaron de ambos brazos y lo encaminaron hacia donde estaba el otro grupo.

- Ya llegó Taiki, estoy segura que él sabe donde está Sere- explicó Mina a todos. Taiki le pasó uno de los portavasos a Thomas.

- Te felicito por la victoria por cierto-

- Gracias, hermano- le respondió Thomas chocando sus puños.

- Por cierto Taiki- habló éste- estos son mis compañeros de clase. Ésta es Yun- indicando hacia una chiquita de pelo hasta el hombro y sonrisa fácil

- ¡Holaaa!-

Taiki le sonrió con amabilidad.

- Tú eres la amiga de Serena ¿verdad? mucho gusto-

Los ojos de la chica brillaron de emoción. Thomas puso los ojos en blanco, ya se la podía imaginar presionando al bueno de Taiki para que le diera una exclusiva en el periódico escolar. Solo necesitaba un poco de confianza y lo intentaría.

- Y éstos de aquí además son mis compañeros de equipo; Jay y Lucio-

Estrechó la mano de ambos chicos, dando cierta mirada de suspicacia a éste último. Tenerlo así de cerca era muy distinto a espiarlo en la distancia. Era enorme y se veía más serio que el otro chico que sonreía alegre.

- Me comentaron que tuvieron un juego increíble, los felicito-

- Podrías asistir al próximo- le dijo Thomas palmeando la espalda de Taiki

- Teníamos que estar con Seiya antes de su juego...y a propósito, nos lo estamos perdiendo, así que será mejor apresurarnos-

Mina tomó la mano de Thomas.

- No sabemos donde está Sere y creemos que puede estar con Yaten-

Taiki caminó y todo el grupo le siguió.

- Es lo más probable. Sé donde está él así que cuando lleguemos lo sabremos-

Cruzaron la parte trasera de la escuela y al llegar a las gradas Taiki se detuvo para verificar si Yaten se encontraba en el mismo lugar.

- Me parece que cuando me fui estaba en esa esquina así que vamos-

Comenzaron a subir en fila cuidando de no molestar a los asistentes. A lo lejos divisaron a dos chicos que estaban sentados uno delante del otro. Yaten tenía la espalda recostada en el asiento y los brazos relajados a los lados mientras que Serena sentada justo en el medio de sus piernas sostenía la cámara fotográfica en el aire intentando captarlos a ambos.

- Ahí están- respiró aliviada Lita. Al menos Serena había permanecido en la escuela y se veía bastante alegre a pesar de las circunstancias.

- Sabía que estaban juntos- respondió Taiki maniobrando con su posavasos.

Yaten se acercó hacia Serena para ver la nueva fotografía indicando algo que hizo reír a Serena a carcajadas. Jay alzó una ceja pues algo había llamado su atención.

- ¿No es Seiya el novio de Serena?-

Thomas quien iba justo tras él le dio una miradita a su nuca.

- Era, y será mejor que no menciones el tema cuando lleguemos-

Lucio quien iba justo a su lado no se había percatado así que también se dedicó a observar de lo que hablaba Jay. En cambio éste no comentó nada.

- Entonces…- volvió a insistir Jay- Serena terminó con Seiya ¿y ahora está con el otro hermano?-

- Sere y Yaten no son novios o algo que se asemeje, solo son unidos- corrigió Thomas algo más serio- y no están juntos de esa manera. Aunque sí se quieren mucho, es obvio-

Justo en ese instante Yaten rodeó los hombros de Serena con un brazo y ésta sacó una nueva fotografía.

- Yo creo que a Serena le gustan mucho las estrellas de rock, más de lo que reconoce-

Los dientes de Mina rechinaron al instante. Había oído todos los comentarios de Jay y con cada palabra que decía la mandíbula se le apretaba un poco más.

- O le dices que se calle o lo mataré, lo juro Thomas- amenazó soltando la mano de su novio y dando un paso hacia delante pasando a llevar de paso a la razón de su naciente mal humor.

Thomas suspiró y tomó a Jay del brazo para que se detuviera, frenando el ascenso de Lucio y de Lita.

- Escucha Jay, eres mi amigo y conozco tu extraño sentido del humor pero mis amigos y mi novia no-

Lucio alzó las cejas todo lo sorprendido que podía parecer de la actitud de Thomas. Era raro verle así de preocupado.

- Solo comento lo que veo- se defendió el chico

-Pues no lo hagas sino sabes de lo que hablas. No tienes idea de cómo va la historia-

El rostro de Jay se volvió algo más serio.

- Tal vez si me relataras algo…-

Percatándose de que Mina ya no estaba cerca para oír Thomas se revolvió el cabello nervioso.

- Mira… éstas son cosas serias y te rogaría que no las comentaras con nadie-

- Está bien, viejo-

Lita se mordió el labio. Esperaba que Thomas no revelara demasiado.

- Hace un tiempo atrás Yaten sufrió un accidente muy grave y Serena le salvó la vida. Antes de aquello eran unidos pero después su lazo se hizo aún más fuerte, inseparables más bien-

Tanto Jay como Lucio miraron otra vez hacia ellos, que parecían estar analizando algo del juego.

- Yo no lo sabía- balbuceó Jay apenado

- Claro que no, no tenías por qué. Lo cierto es que desde entonces ellos están en sintonía, creo que a una diferente de todos nosotros-

A Lita le asombró notablemente que Thomas pudiera comprender tan bien lo que sucedía a su alrededor, incluso mejor que la mayoría de los más cercanos a Serena.

- Yaten comprende a Serena como nadie y ella lidia con su difícil personalidad con una facilidad admirable. Si pudiera le haría un altar por eso-

Una sonrisa torcida nació de los labios de Jay. A Lita casi le da un infarto al percatarse de lo bien que se veía haciendo ese gesto.

- No te cae muy bien él ¿no?-

Thomas torció la boca intentando ocultar su desagrado sin éxito.

- Yaten tuvo un asunto con Mina y yo soy el novio de ella así que supongo que entre nosotros nunca habrá una amistad profunda-

- Así que a la estrella de la música se le dan las rubias-

El tono de Jay realmente era algo molesto aún para el tolerante de Thomas que pareció más serio que antes. Lucio notando ese cambio de actitud decidió intervenir.

- Yá déjalo Jay, no incomodes a Thomas ni a los demás con tus intervenciones. Mantén la boca cerrada todo lo que puedas y ya está- le advirtió Lucio

Lita notó que la voz autoritaria de Lucio melló un poco más en Jay. Era evidente que él tenía una opinión ésta era escuchada.

- Entonces cuando llegue allí arriba tengo que ignorar que estamos todos presentes en el juego de fútbol americano del ex novio de Serena, que a su vez está arrimada cariñosamente al hermano de éste, de nombre Yaten y a su vez este chico tuvo un idilio con la que es ahora tu novia ¿Es así?-

Lita movió la cabeza para repasar la trama que Jay había simplificado de manera notable.

- Es algo así- concluyó para todos

- Menudo grupo en el que has caído, Thomas-

Y vaya que era cierto…pero no lo reconocería frente a él. Muy a su pesar Thomas se dio cuenta que eso era todo lo que podría intervenir para que Jay no fuera tachado prematuramente como persona non grata por los demás. Era su amigo pero también estaba conciente que era conocido por sacar de quicio a las personas aún más pacíficas. Así que suspiró y asintió.

- Solo no hagas comentarios como los que ya hiciste, en serio Jay. Ese tema es muy sensible para este grupo y las cosas no están digamos que estables como para que sueltes frases así. Si Yaten llegara a oírte de por sí ya se molestaría y si de paso haces sentir mal a Serena terminados o no hasta el mismísimo Seiya saltaría del campo de fútbol para acabar contigo, junto con todos los demás-

Concluida su labor Thomas se encaminó hacia los últimos escalones que faltaban para así alcanzar a Mina y apaciguar en algo su enfado.

Ya solos Jay codeó a Lucio en las costillas para llamar su atención

- ¿No te gustaría medir fuerzas con un jugador de fútbol americano?-

Lucio sonrió y miró hacia arriba para no perder la orientación. Era un caso perdido razonar con él.

- Estás loco y probablemente termines lastimado hoy-

Se encogió de hombros como si eso fuera más que una posibilidad.

- Pero las chicas me amarían con un ojo en tinta-

Sorpresivamente miró hacia atrás y le guiñó un ojo a Lita quien solo atinó a quedarse de pie observándole sin poder moverse.

"Mantente alejada de él" fue la frase que retumbó en su cabeza. Si, claro.

..*..

Serena estiró los brazos al ver la llegada de todos sus amigos.

- ¡Chicos al fin llegan!- exclamó sonriente- se han perdido el comienzo del partido-

Yaten se sobresaltó cuando Yun se dejó caer a su lado con tedio.

- ¡Aquí estás!- se digirió hacia Serena- Se suponía que veníamos a trabajar ¿eh?-

- jiji lo siento- respondió Serena no viéndose arrepentida- pero estoy tan cómoda aquí- indicando hacia Yaten

Yaten buscó a Taiki y le indicó con un par de dedos que la grada superior estaba desocupada. Amy se sentó a su lado y tomó dos vasos aún calientes en sus manos.

- Toma Yaten, es chocolate para ti y Sere-

El chico se estiró para recibirlo.

- Gracias Amy-

Seguramente Taiki había recordado que Serena no era aficionada al café y los había pedido especialmente. Yaten dejó uno de los vasos en las manos de su amiga. Por el rabillo del ojo vio que Thomas y Mina también estaban ahí y platicaban en voz baja. La rubia no se veía contenta y aunque Thomas intentaba acercarse a ella, no lo estaba logrando. Yaten bebió de su chocolate para disimular que había estado espiando sin permiso.

- Serena cree que soy una especie de almohada humana o algo así- agregó en plan irónico luego.

Yun alzó las cejas hacia Serena quien solo puso los ojos en blanco no prestándole atención y se dedicó a olfatear el aroma dulzón al chocolate, que hizo que su estómago reclaraza por comida.

- Técnicamente estoy trabajando, he tomado bastantes fotografías- se defendió

Yun tomó entre sus manos la cámara de Serena y repasó las fotografías una a una.

- ¡Pero estas son solo tuyas y de Yaten!-

La visión del partido para Serna fue parcialmente interrumpida cuando tres sombras se plantaron frente a ella. Eran Lita, Jay y Lucio. La espalda de Serena de pronto se sintió rígida al notar que la mirada de esos imperturbables ojos estaba sobre ella, sin vacilar un solo instante. Como pudo intentó parecer casual.

- ¡Oh, hola! no les había visto. Hay asientos ahí- les dijo señalando a la grada inferior.

Yaten también había cambiado su expresión corporal y Serena intuyó que los desconocidos hacían que su hosca personalidad saliera a flote. Serena miró hacia él.

- Yaten, ellos son Jay y Lucio. Son compañeros de equipo de Thomas-

Ambos chicos saludaron escuetamente. Yaten asintió de la misma manera.

- Lucio además es integrante del club de fotografía- añadió

Yaten bebió más chocolate no perdiéndole de vista.

- Creo que me lo habías comentado-

Serena entrecerró los ojos ¿de donde venía esa vibra de hostilidad? La mayoría de las veces Yaten era reacio a las caras nuevas pero esto era diferente. Ni siquiera conocía al chico y ya había decidido que no le permitiría un acercamiento ni aún mínimo. Yaten bajó el vaso con lentitud.

- ¿Por que miras así?-

Era muy raro… pero prácticamente no habían cosasque no fueran raras en Yaten así que lo dejó pasar.

- Por nada, olvídalo-

Jay y Lita tomaron asiento pero Lucio permaneció de pie frente a ellos.

- ¿Tienes mi gorra?- preguntó

La boca de Serena se abrió ¡Se había olvidado totalmente de eso! Seguramente Lucio la necesitaba y por eso es que había venido a buscarle ¡Qué desconsiderada! Tomó su bolso y la encontró ahí intacta. Se la entregó de inmediato.

- Lo siento, iba a esperar para entregártela después de tu juego pero surgió otro plan-

Ahora fue Yaten quien entrecerró los ojos hacia Serena pero si ésta lo notó pues fue bastante hábil en disimularlo. Lucio se colocó su gorra y la magia que expedían sus ojos se desvaneció una vez más.

- Tenemos que tomar algunas de este juego- habló Yun hacia Lucio- ¿Te unes?-

- Vine solo a eso- respondió él concisamente

El frente de Serena se pobló de arrugas. Así que no había venido por su gorro sino que para fotografiar el juego ¿Entonces por que había subido a la galería? El brazo de Yaten en su espalda la sacó de sus pensamientos.

- Si quieres ir, ve. Nos encontramos cuando el partido acabe-

Serena asintió y estiró las piernas ya agarrotadas antes de ponerse de pie. Yaten le pasó el bolso para que se lo colgara y se sacó su gorro de lana y lo puso en la cabeza de Serena.

- Allí abajo de seguro hace más frío-

Una sonrisa se escapó de la boca de Serena. Últimamente estaba recibiendo muchos sombreros prestados…

Le dio un último abrazo, besó su mejilla y arregló su cabello despeinado debido a la falta de su gorro.

- Gracias Yaten, hoy fue una linda tarde. Te quiero-

El chico apretó la mano de Serena con fuerza.

- No olvides nada de lo que platicamos hoy-

- No lo haré- prometió

Ya lista para bajar Serena miró a Yun y a Lucio quienes ya estaban platicando acerca de que lado fotografiarían mejor.

- Vamos-

Los tres se dispusieron a descender. Y antes de dejar atrás a sus amigos la mente de Serena se detuvo en dos imágenes. Lita y Jay reían acerca de algo que había sucedido en el campo de fútbol mientras que Thomas y Mina estaban discutiendo metros más allá.

En tanto Taiki golpeteó el hombro de su hermano para que éste se diera la vuelta.

- ¿Has visto algo del juego?-

- Está suspendido porque un jugador del equipo contrario fue tacleado muy duro, creo que su pierna está rota-

La palidez en el rostro de Taiki fue evidente y Yaten sonrió al verle actuar así Era como si hubiera podido leer la mente de su hermano antes de que dijera cualquier cosa.

- Y no, no fue Seiya quien lo hirió- le tranquilizó- así que guarda la palidez para después. El juego aún no termina-

..*..

- Nunca había prestado atención pero ahora que lo veo este deporte es complicado- confesó algo apenada. A ella se le daban bien las actividades físicas pero el fútbol americano escapaba de sus manos.

Jay con paciencia volvió a repasar la explicación.

- Nuestro equipo es el ofensivo, osea que la misión que tienen es atacar y mover el balón cuantas yardas sea posible hacia la línea de anotación-

- Y el otro equipo es el defensivo y tiene que detener al nuestro-

- ¡Exacto!- exclamó Jay luciendo como un niño pequeño. Lita no pudo evitar sonreír con él. A pesar de que Mina le había hecho prometer mantenerse alejada de pronto se vio sentada a su lado y platicando amenamente. Descubrió que era un sabelotodo en la mayoría de los deportes y que también se le daba fácil explicar con términos sencillos. Se veía aún más lindo hablando y gesticulando.

Mina había tenido razón; este chico era peligrosamente encantador y para asegurarse de que no terminaría prácticamente babeando sobre él al terminar la noche había limitado el contacto al mínimo, pero de vez en cuando se descubría contra su propia voluntad examinando su rostro y retirando la mirada antes de que él se diera cuenta. En conclusión Jay era dolorosamente bello. Si Mina la capturara así…

- Y el jugador que se lesionó- dijo Lita de pronto, concentrándose en el juego- ¿Qué puesto ocupaba?-

Los ojos se le iluminaron cuando Lita pareció interesarse aún en el tema que discutían.

- A esos jugadores se les llama safeties o la última línea de defensa y ellos tienen que evitar que los atacantes hagan el touchdown cosa que creo no podrán hacer. La defensa de los rivales es fuerte pero nuestro mariscal de campo es fenomenal. No lo había notado antes pero me impresionó-

La cara de Lita volvió a parecer perdida.

- ¿Mariscal de campo? ¿Es como el capitán o algo así?-

- mm…- murmuró Jay- algo así. El Quarterback o mariscal de campo es el jugador que recibe las instrucciones del entrenador y le explica a sus compañeros la jugada que se hará. Digamos que es el cerebro, él aporta la táctica y los demás la llevan a cabo-

Lita intentó identificar cual era ese jugador. De pronto se le ocurrió que tal vez ese era el puesto de Seiya.

- ¿Es Seiya el Quarterback?-

- No- respondió de inmediato- Seiya es el receptor. Si te fijas Seiya siempre está junto a ese jugador-

Jay estiró el brazo para mostrarle.

- El Quarterback y el receptor siempre trabajan juntos. Seiya tiene como labor atrapar los pases del mariscal de campo para conseguir hacer touchdown o avanzar yardas. Seguramente Seiya juega en ese puesto porque es muy alto y rápido. Generalmente el receptor tiene esas características-

Ambos pares de ojos se concentraron en Seiya, quien justamente corría más de medio campo con el balón en la mano derribando a todo defensa que se le cruzara hasta llegar a la línea de anotación y marcar majestuosamente. El público se rindió ante él. Hasta Lita tuvo que reconocerlo y aplaudir.

- Así que Seiya y Serena…- comenzó a decir Jay con voz tranquila- el fin de la historia del príncipe adolescente del rock y la chica común y corriente de la que se enamoró-

¿Cuán errado podía estar Jay con esa apreciación? De todas maneras Lita no haría nada por sacarlo de su impresión.

- ¿Qué tan afectada está ella con el rompimiento?-

Lita le miró de reojo con algo de recelo.

- ¿Por qué quieres saberlo?-

- Si la invito a salir…- dijo sin rodeos

El corazón de Lita se aceleró pero su rostro permaneció impávido.

- ¿aceptaría?-

¿Acaso era posible que todos los hombres de la tierra sintieran una debilidad innata hacia Serena? definitivamente ya no podía tratarse de una coincidencia. Lita se cruzó de brazos intentando disimular su contrariedad.

- No lo creo- respondió con voz tirante

- ¿No lo crees o definitivamente no?-

Sus ojos, los que no había notado eran grises con algunas motas color café, parecieron más interesados de lo que Lita hubiera creído o querido.

- Definitivamente no-

Él asintió y al minuto sonrió desalentado.

- ¡Vaya es una lástima! Serena es de todo mi gusto-

- ¿De tu gusto?- preguntó Lita escapándosele las palabras antes de que pudiera pensarlas

Jay no pareció perturbado por su desliz.

- Me gustan las chicas que parecen frágiles, me despiertan ganas de querer abrazarlas todo el tiempo-

El corazón de Lita zapateó y luego cayó a sus pies. Con un esfuerzo inusitado logró sonreír y verse despistada.

- ¿Eso quiere decir que nunca has salido con alguien que no se vea así?-

- ¿Para que salir con alguien que no te necesita?-

El rubor subió por las mejillas de Lita hasta que casi no pudo respirar debido a la presión. Pero no se trataba de vergüenza o humillación. Este chico era un idiota superficial de lo peor y la había hecho enfurecer. No solo estaba subvalorando a Serena etiquetándola sin siquiera conocerla sino que de paso estaba ofendiéndola a ella ¿Las chicas con apariencia fuerte debían de estar solas, según su teoría?

El entrecejo de Lita se frunció hondamente.

- ¿Cómo sabes que Serena es frágil? ¿Y como sabes que las chicas que no se ven así en realidad no necesitan a alguien a su lado? ¿Cómo evalúas a la gente? ¿Un par de minutos y ya sabes como son en realidad?-

Jay abrió la boca recién percatándose de que tal vez había cometido un error.

- Yo…solo comento lo que veo-

- Si, eso ya lo dijiste antes. No es una buena excusa-

Intentó sonreír y con eso lograr que Lita se le uniera pero no funcionó como esperaba. La ira de Lita creó aún más ¿Mina había tenido razón? ¿Era con una sonrisa que hacía que las chicas se desmayaran a su paso?

- Hey, no te molestes- intentó persuadirla- era solo una apreciación puedo equivocarme. Soy imperfecto en ocasiones-

¿Cómo era posible que con cada palabra pudiera arruinarlo aún más? Jay era un pedante a nivel profesional.

- ¿Sabes?- le dijo Lita alejándose un brazo de distancia- deberías haber hecho caso a tus amigos cuando te sugirieron cerrar la boca-

Con esa última frase Lita logró que su siempre jovial rostro cambiara a uno más serio.

- ¿Dije algo que te ofendió? Por que estoy casi seguro que no-

- ¡Absolutamente todo lo que dices es ofensivo!- exclamó la chica exasperada

Lita se puso de pie y tomó su bolso para marcharse de ahí. Iría con Serena o con Mina o se uniría a Yaten, Taiki y Amy. Jay se quedó pensando en lo que Lita le había dicho.

- Las chicas no suelen decirme eso a menudo-

La nariz de Lita expulsó aire caliente.

- ¿Y qué es lo que te dicen?-

Una sonrisa deslumbrante escapó de sus labios. Dientes perfectos. Lo que faltaba

- Que soy genial-

Lita cerró los ojos cuando le oyó decir aquello. Debía marcharse antes de que lo matara. Mina había tenido tanta razón…

- Pues noticia de último minuto; las chicas te mienten y probablemente te han mentido toda la vida porque así como tú discriminas con un dedo quien merece tu compañía y quien no, ellas hacen lo mismo contigo-

Lita colgó el bolso en su hombro con rudeza.

- Eres una cara linda pero nada más que eso. Adiós-

..*..

Thomas intentó abrazar a Mina por enésima vez.

- ¡Vamos Mina! sabes que no es mi culpa que Jay sea así-

La rubia se puso rígida haciendo que el empeño de Thomas por abrazarla se hiciera más complicado.

- ¡Ese chico no me gusta! No me gusta como trata a las mujeres y no me gusta que esté rondando a mis amigas por esa misma razón-

- ¡Pero si yo no lo invité!- exclamó Thomas acongojado- fue Yun quien los trajo y por otro lado no está rondando a las chicas. A Serena tal vez pero…-

Los ojos de Mina se ampliaron aterrorizados.

- ¿A Sere? ¿Intentas decirme que ese odioso neandertal pretende conquistar a mí Serena?-

¿Cómo es que una chica que medía veinte centímetros menos que él pudiera atemorizarlo tanto cuando se ponía así? Thomas tragó con dificultad.

- ¡No, no es así! él solo se comporta coqueto con Serena así como con todas las mujeres-

Los brazos de Mina volaron a su cintura mientras zapateaba insistentemente con su pie en el suelo.

- Thomas…- murmuró con voz gutural salida de una película de terror- Si ese chico le pone un dedo encima a Serena…-

- Le corto el dedo- respondió de inmediato Thomas esperando que con esa respuesta la ira de Mina retrocediera- o mejor aún, la mano. Le corto la mano- se corrigió a sí mismo con un filo de desesperación en la voz

El cuerpo de Mina se fue relajando y por consiguiente el de Thomas también. Casi podía percibir que la tormenta estaba a punto de decantar.

- Bien- dijo finalmente Mina con voz apaciguada- Ese chico no me gusta-

- Ya lo noté, amor- se atrevió a decir Thomas

- Cualquier otro menos ese- repitió ella

Thomas ocultó una sonrisa.

- Mensaje recibido ¿ahora por favor podrías abrazarme?-

Mina caminó hacia Thomas y rodeó su cuello. Thomas suspiró como si le hubieran devuelto uno de sus pulmones.

- ¡Dios Mina! eres más difícil de derrotar que un equipo completo de baloncesto- confesó con aire cansado

- No me derrotaste- le corrigió con malicia- me hiciste una promesa que espero cumplas-

Thomas besó la boca de Mina fugazmente.

- Solo para aclaraciones futuras ¿Tengo que herir a todos los chicos que se acerquen a Serena o este rechazo es solo con Jay?-

- Solo con Jay- le aseguró- los demás están admitidos y algunos podrían ser recibidos hasta con mucho gusto si se empeñan en ello-

Ya de la mano y reconciliados se encaminaron hacia la cafetería.

- ¿Algunos?- preguntó Thomas conociendo a la perfección la mente de su novia- ¿Qué está maquinando ese cerebrito tuyo?-

Los ojos de Mina brillaron de exaltación.

- Lucio es lindo-

- Ah, ya veo. Debí verlo antes de hecho- respondió Thomas entendiéndolo todo- así que estás en plan de celestina. Buena suerte con eso, la necesitarás con él-

Mina se acercó a su oído.

- Soy la diosa del amor no lo olvides-

- Pues ni los dioses podrían luchar contra la voluntad de Lucio, créeme-

Thomas parecía bien seguro de su amigo pero no conocía cierta información que Mina si manejaba.

- Sé algunas cosas- murmuró con voz cantarina

La sonrisa de Thomas se amplió.

- Y conociéndote como lo hago, me la dirás-

A veces Thomas dudaba qué amaba más Mina; a él o los chismes.

- Serena nos comentó el otro día que Lucio la mira de una forma bastante especial-

Thomas frenó su andar.

- ¿especial? Define especial-

Mina miró hacia el cielo mientras Thomas aguardaba algo más interesado en el tema que antes.

- ¿En palabras de Serena?-

Thomas asintió y Mina se aclaró la garganta para imitar la voz de su amiga.

- "Siento que sabe de mí, que ve a través de mí, que no puedo esconderle nada. Eso me asusta y al mismo tiempo quiero que siga haciéndolo para poder descubrir la razón. Me intriga como nunca antes"-

La cara de Thomas fue tan graciosa que Mina rió hasta que lágrimas brotaron de sus ojos.

- Lo estás inventando- logró decir al fin

- ¡Thomas!- gritó ésta ofendida- ¡soy chismosa pero no mentirosa! Es cierto, si quieres pregúntale a Sere estoy segura que también te lo comentará. Y de paso podrías hablar también con él para saber que significan esas miraditas-

El asombro de Thomas aún no terminaba. Volvió tomar la mano de su novia y continuaron avanzando.

- Me parece muy extraño…Lucio…es…es... ¡Lucio!- gritó no pudiendo explicarlo de otra manera- él no mira, ni se acerca a otras personas que sus amigos, que son muy pocos-

- Lo que hace la situación aún más especial según mi punto de vista-

Ambos caminaron varios minutos en silencio hasta que Thomas se llevó la mano de Mina a los labios y la besó.

- Tú eres especial también-

- ¿Por qué lo dices?-

Llegando a la cafetería hicieron la fila para comprar algo de comer.

- Cualquier chica hubiera preferido al tipo sonriente, fácil de llevar y no al introvertido e ilegible chico que es Lucio-

Algo en esas palabras calaron hondo en Mina. Thomas estaba muy equivocado pues ella había elegido exactamente a quien él señalaba. Mina abrazó a Thomas y besó su cuello y luego su mejilla.

- No soy tan especial como crees. Escogí al sonriente…al menos para mí-

La mirada de Thomas trasmitió aún más cosas que aquellas que se podían decir voz alta. Y Mina las leyó todas. Eran las ventajas de haber elegido a quien no tenía secretos en su corazón al menos para quien amaba.

El teléfono celular de Thomas vibró en su pecho y con rapidez lo sacó. Leyó la pantalla con atención.

- Es mi mamá. Quédate en la fila. Tengo dinero en el bolso, yo invito-

Dejó en manos de Mina uno de sus bolsos y besó su frente alejándose hacia el exterior. Mina comenzó a elegir qué es lo que deseaba comer y qué compraría también para Thomas.

Sumó cuánto sería en total y abrió el bolso de Thomas en búsqueda de dinero. Lo extrajo pero se percató que aún no era suficiente. En un bolsillo color gris notó que había algo guardado con la forma de una billetera. Thomas no le había indicado que podía sacar dinero de allí pero no creía que fuera algo malo hacerlo así que abrió y tomó la billetera.

Era de cuero color negro y en realidad parecía ser la típica billetera de chico. Corrió el cierre y allí tomó un par de billetes más. Antes de cerrarla y volver a guardarla en su lugar decidió investigar un poco más.

Vigiló la entrada para comprobar que Thomas aún hablaba por teléfono y prosiguió con su plan. Había fotografías guardadas en su interior de su madre, su hermana y padre. Algunas de él cuando asistía a la primaria y la secundaria. Un recorte de diario de su antiguo equipo de baloncesto. Mina sonrió encantada de poder conocer algo del pasado de su novio. Cuando algo más la hizo prestar más cuidado.

Era la fotografía de una chica preciosa con el cabello color canela y ojos verdes profundos que sonreía a la lente como si quien hubiera estado sosteniendo la cámara fuera la cosa más maravillosa del mundo. Las manos de Mina temblaron cuando volteó la fotografía y leyó la dedicatoria. "Primer día"

Mina dejó a un lado las otras fotografías y revisó con ahínco las demás. Había al menos diez tomas más con iguales dedicatorias. "Primera semana". "Segunda semana". "Primer mes". "Tercer mes". "Seis meses". "Un año". Y en cada una de ellas aparecía exactamente la misma chica sonriente.

El pulso de Mina le hizo trastabillar. Era ella. La antigua novia de Thomas. Sara. Guardada en su billetera por montón ¿Se había olvidado que las portaba? ¿O las mantenía ahí a propósito? ¿Veía las fotografías a diario? ¿En clases, en su casa, después de estar con ella?

El hambre de saber más creció en Mina con voracidad y en minutos se vio revisando todos los rincones de la billetera. Había boletos de conciertos antiguos, direcciones, jugadas de baloncesto y un contrato.

Mina se detuvo y leyó. Un contrato de amor perpetuo firmado por Sara y Thomas. Juraban jamás romperlo, jamás invalidarlo. Jamás olvidarse, amarse por siempre…

Las fotografías se resbalaron de sus manos y se deslizaron por el suelo.

- ¡Maldición!- exclamó Mina al tiempo que caía de rodillas para reunirlas rápidamente.

Las agarró y las apiló como pudo aunque no recordaba su orden original.

Una de las fotografías voló un poco más lejos de su alcance así que se estiró a vista de todos los que hacían fila. Una mano fue más rápida que ella y la recogió del suelo. Mina suspiró aliviada.

- Grac….-

A medida que fue levantando la vista el corazón comenzó a martillarle con más violencia hasta que pudo notar que había reconocido la pulsera de la muñeca de Thomas aún antes de entender que había sido él quien había recogido la fotografía. Mina se puso de pie rápidamente con el miedo y la vergüenza consumiéndole la respiración.

- Thomas, yo…-

Las manos del chico se hicieron rápidamente de la fotografía mientras su vista, pegada a la toma era imposible de leer.

- No sabía que ya estábamos en la etapa de revisar nuestras cosas a escondidas del otro-

Las mejillas le ardieron y dio un paso hacia él.

- Necesitaba dinero y el del bolso no alcanzaba y…-

- ¿Y decidiste que de paso registrarías mis cosas personales?-

El rostro de Thomas estaba tan pálido que no parecía el mismo chico con el que había estado abrazada hacía menos de cinco minutos. Había cambiado o más bien ella lo había hecho cambiar en cuestión de segundos.

- Thomas lo siento no quise hacerlo-

¿Era eso cierto? ¿En realidad no había querido llegar tan lejos?

Los ojos de Thomas escudriñaron su rostro.

- No Mina. No me mires así, como si no hubieras querido nada de esto porque no te creo-

Irrespetuosa, estúpida y mentirosa. Se calló y bajó la vista. Ni siquiera podía verle a la cara.

- Lo siento- volvió a repetir aunque sabía que no solucionaría las cosas

Thomas parecía no entender que estaba pasando. Lo veía todo como si fuera parte de un mundo surrealista en el que había entrado luego de hablar con su madre. Mina acababa de violar su intimidad de la forma más cruel.

- ¿Podrías devolverme mis cosas?-

La voz le falló pero no retrocedió. Mina estiró las manos para devolverle el bolso y todo lo demás. Cuando éste las recibió capturó alguno de sus dedos.

- Amor lo siento mucho, mírame-

Pero Thomas no fue capaz de levantar la vista.

- Dime que hacer para remediarlo- balbuceó con los ojos anegados en lágrimas

El chico tomó sus cosas cuidando de cortar inmediatamente el contacto con ella.

- ¿Podrías por favor decirle a los demás que surgió algo en casa y debo irme?-

No. Thomas se iría y no solucionarían las cosas.

- ¿Podemos por favor platicar? No te vayas así-

Thomas colgó ambos bolsos en su hombro luego de guardar muy bien su billetera.

- Asegúrate de no volver a casa sola-

Se fue sin decir nada más dejando a Mina plantada en medio de la cafetería. las lágrimas corrieron por sus mejillas mientras corría para alcanzarle.

- ¡Thomas espera! ¡Perdóname!-

Tiró de su brazo y Thomas se sacudió el agarre con fuerza.

- ¡No Mina esta vez no!- gritó con los ojos inyectados en sangre- Cada vez que te equivocas estoy disponible para hablarlo, para arreglarlo, para pasarlo por alto ¡Dios! ¡Incluso para echarme la culpa de ser necesario! porque te amo y he puesto mi vida en sacar adelante esta relación… pero esta vez no. No puedo ni quiero hacerlo. Respeto tu intimidad y jamás me he involucrado en tu vida privada sin antes preguntar antes ¿Y esto es lo que recibo? ¿Esto es lo que merezco por respetarte tanto?-

La voz de Mina desapareció. Le fue imposible encontrarla para responder-

- Me has traicionado, has violado uno de los momentos más horrendos de mi vida y con eso me has roto el corazón, así que déjame-

Los sollozos de Mina no se hicieron esperar pero aún así Thomas no parpadeó.

- Por favor no me llames ni trates de ubicarme. En serio no deseo verte en este momento-

..*..

Yun hizo una toma de prueba cuando se percató que algo no estaba bien.

- Oh no… ¡Maldición!-

Lucio estuvo a su lado de manera inmediata.

- ¿Qué pasa?-

El puchero de Yun le hizo entender que la situación no era tan grave como lo había hecho parecer.

- La batería de mi cámara está a punto de morir-

- ¿Acaso no la cargaste?-

Esa era una de las reglas principales antes de comenzar una sesión.

- ¡Claro que si! pero debo de haberla usado demasiado en el juego de baloncesto-

Sacándose la cámara que pendía de su cuello Lucio le extendió la suya.

- Toma, usa la mía-

- ¡No! tu también tienes que hacer las tuyas…- suspiró y se ajustó el abrigo- iré corriendo al salón de fotografía y tomaré una prestada. Volveré en cinco minutos-

Lucio no se veía muy convencido.

- ¿Quieres que vaya contigo?-

Los ojos de Yun revolotearon de manera graciosa.

- Lucio ¿qué puede pasarme dentro de la escuela? ¿tropezarme? ¿Equivocarme de salón y perderme? Relájate estaré de vuelta en un suspiro-

Le lanzó un beso y de paso le guiñó un ojo a Serena quien estaba sentada sobre el césped a un metro de la línea que delimitaba el campo de fútbol. Había observado la escena con especial interés y diversión. Algo en ella se le había hecho similar. Lucio quien de pronto se vio solo caminó hacia Serena y se dejó caer junto a ella pero guardando cierta distancia. Vio como Serena sonreía sutilmente.

- ¿Qué es lo que te divierte tanto?-

La rubia movió la cabeza.

- Me recordaste algo agradable-

- ¿Y eso sería…?-

Con delicadeza pasó sus dedos por el césped.

- Yaten puede ser así de sobreprotector conmigo cuando se lo propone. A veces me saca de quicio y le respondo cosas parecidas a las que te dijo Yun-

- ¿Y lo que te divierte es mi actitud o la de Yun?-

Lo pensó unos momentos.

- Ninguna de las dos, creo- contestó con franqueza- solo es lindo ver una amistad así. No son muy comunes-

Cepilló el césped una y otra vez sintiendo en cada centímetro de su rostro la mirada de Lucio.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?-

En parte Serena sabía que él quería decirle algo y no sabía si sería agradable de oír pero la curiosidad por saber qué la superó.

- Claro-

- Le salvaste la vida a tu amigo, a Yaten-

Serena no levantó la vista.

- Eso no es una pregunta, pero sí. Es verdad-

Lucio mantuvo la vista fija.

- Cómo sucedió-

A pesar del tiempo transcurrido a Serena aún le costaba platicar del tema. Pensar que por algunos minutos Yaten había dejado de pertenecer a este mundo la paralizaba de pavor.

- Después de un concierto alguien le atacó y lo dejó desangrándose en la calle. Cuando llegamos todos creyeron que estaba muerto… pero yo no pude aceptarlo y corrí hacia él-

Ese era el momento de cambiar un poco la historia. Lucio no podía conocer como realmente había ocurrido la hazaña.

- Detecté pulso e hice todo lo posible por detener la hemorragia mientras los demás-Thomas creo- llamaba a una ambulancia. Cuando ésta llegó Yaten apenas si respiraba pero logró ingresar al hospital y recibir atención médica-

Eso era todo lo que podía comentarle sin revelar pasajes secretos y que no entendería. A pesar de que sabía que era lo correcto, el mentir nuevamente a Lucio le provocó un rechazo complejo de disimular.

Al prologarse demasiado el silencio, Serena alzó la vista. Lucio seguía observándole.

-¿Porque fuiste la única que creyó que aún no estaba muerto?-

Era una pregunta aparentemente fácil de contestar pero tenía un trasfondo significativo.

- No fue solo por que me negaba a perder a un amigo de esa manera…fue por Seiya. Es su hermano y cuando le vio caído…vi que eso lo estaba matando también y no pude soportarlo. Si no salvaba a Yaten no solo le perdería a él sino que también a Seiya-

Su atención se desvió de Lucio al campo de fútbol. Seiya corría al otro extremo del césped tras un jugador con los hombres casi el doble de anchos que él.

- Supongo que Seiya quedó muy agradecido por lo que hiciste por su hermano-

- Sí…él si- respondió Serena sonriendo- mucho. No podía creerlo-

Pero algo le hizo creer a Lucio que Serena no estaba siendo completamente honesta.

- Te vi sonreír sinceramente hace menos de diez minutos cuando estabas con Yaten. La que me acabas de dar…ni siquiera es una pálida sombra-

Sus ojos nuevamente revolotearon de manera instantánea hacia Seiya. Era eso o soportar la persistente expresión de Lucio.

- Después del accidente algo ocurrió entre Yaten y yo. Algo más poderoso que la amistad o incluso que el amor nos mantiene unidos ahora. Como si nuestros sentimientos se hubieran magnificado desde ese día-

- Cambiaron-

Serena miró a Lucio fijamente por primera vez en la tarde.

- me refiero a ustedes. Cambiaron después del accidente- agregó más ampliamente

- Si- dijo ésta con dificultad- cambiamos-

- Pero Seiya no lo comprendió-

Hablar de Seiya de por sí ya era complicado pero si a eso le agregaba mencionar los constantes problemas que habían suscitado entre ellos la cercanía que había nacido entre ella y Yaten lo hacía aún peor. Eso sin contar que ahora los estaba ventilando con Lucio. La situación ya no podía ser más extraña.

- Seiya luchó por hacerlo, soy testigo de que lo intentó pero supongo que es difícil de comprender que de un momento a otro tu hermano ya no sea el mejor amigo de tu novia sino que prácticamente la otra mitad de su ser-

Y ahí estaba. Las palabras que faltaban para que Lucio agregara una cosa más a la interminable lista de defectos que arrastraba Serena. Pero en cambio él solo se quedó ahí, sentado junto a ella oculto tras la visera de su gorra. Si Serena no hubiera estado medianamente familiarizada con esa actitud habría pensado que la plática le era totalmente indiferente pero en cambio más bien parecía estar inmerso en ella.

- Ayudar a devolverle la vida a alguien…no me imagino algo que pueda cambiar más a un ser humano que eso-

¿Qué había querido decir con eso? ¿Él estaba intentando ponerse en su lugar o lo decía por experiencia propia?

- Creo que ahora entiendo varias cosas-

Los pensamientos de Serena fueron volteados y dejados en cero cuando Lucio hizo algo que la dejó en blanco. Con una mano en el suelo que usó de apoyo acortó la distancia entre ambos haciendo que quedaran a solo pasos de rozar sus narices.

- El día de tu cumpleaños no fui justo contigo-

¿Eso era una especie de disculpa? No parecía serlo pero con Lucio nunca se sabía que esperar. Serena intentó obviar por todos los medios que los ojos de él estaban más cerca de lo que recordaba.

- ¿Qué?- preguntó a punto del balbuceo infantil- ¿Ya no piensas que sea una mentirosa que desea hacerles daño con mis oscuros secretos?-

- Sí, aún creo que mientes más de lo que se deberías y que ocultas cosas a tus seres queridos-

Eso apagó la chispa de confianza que había aparecido en Serena.

- Oh, ya veo- fue lo que alcanzó a decir

Seguramente su cara fue completamente un espectáculo porque incluso Lucio sonrió.

- Ya no creo que haya una Serena real y otra no-

Al ver que Serena no decía nada, alzó una ceja enviando un escalofrío severo a su espalda.

- Ambas son verdaderas solo que una de ellas existe únicamente para ciertas personas-

Misteriosamente fue él quien rompió el contacto visual primero.

- Hay que ser paciente y dejar que se muestre-

Algo en Serena se agitó y simplemente ya no lo pudo resistir más.

- ¿Por que me miras así?- susurró sin aliento

La mirada de Lucio por primera vez no le buscó. Aún así Serena insistió en obtener algún tipo de respuesta que dilucidara las miles de dudas que rondaban su cabeza.

- Cada vez que lo haces siento que buscas algo. No sé lo que es, no se si es algo que tiene que ver conmigo o contigo y sinceramente no se si lo halles en mí-

Los dedos de Lucio revolotearon primero por su cabello que colgaba fuera de su gorra y luego por su cámara, la que por cierto no había usado en todo ese tiempo.

Serena no lo había visto así…bueno nunca. Siempre era controlado y dueño tanto de sus palabras como de cada una de sus acciones. Pero justo en ese instante parecía perdido o más bien inseguro de algo. De pronto su expresión cambio y cuando alzó la vista parecía el mismo chico seguro que antes.

- ¿No te da curiosidad saber que otras cosas he comprendido?-

Serena estaba tan próxima a sus ojos que vio su verdadero color. Por algunos minutos quedó sin habla.

- Si, pero…-

- También entendí porqué hay todo un ejército de personas dispuestas a ir a la guerra cuando tu nombre se menciona-

Iba a tocarla. Lo haría y Serena no supo si retirarse o dejar que ocurriera pero mientras estaba decidiéndolo Lucio lo hizo por ambos y bajó la mano hacia el césped.

- Es por ti, tienes algo que…-

A lo lejos o lo que pareció ser lejos, Serena oyó un silbato sonar varias veces…

- ¿Me creerías si te dijera que ya lo he visto antes, en…?-

Gritos ásperos se oyeron desde el campo de fútbol. Serena desvió la vista desde Lucio hacia el lugar de origen de esos sonidos cuando vio que algo sucedía. Varios jugadores corrían y se concentraban en un solo punto; uno muy cerca de donde ellos estaban, pero la visibilidad era tan escasa y el lugar en donde ella estaba tan precariamente iluminado que no pudo notar nada raro.

- Qué está pasando…- dijo Serena poniéndose de pie. Tenía una muy mala corazonada. Y ese instante lo comprobó.

- Oh, no. Oh no, no-

Dijo casi atragantándose con su propia lengua. Lucio también se puso de pie y siguió la mirada de Serena.

- Qué-

Era Seiya. Y tenía su frente pegada a la de otro jugador de camiseta de otro color. Era casi veinte centímetros más alto que él. Estaban discutiendo y varios intentaban agarrarlo del brazo pero simplemente no reaccionaba.

- Yo he visto esa mirada antes- instintivamente Serena miró hacia las gradas. Yaten y Taiki tenían que bajar antes de que no pudieran frenarle- Hay que detenerlo antes que…-

El primer golpe no salió de la mano de Seiya pero sí el segundo y el tercero. Lo arrojaron con tanta fuerza al suelo que se arrastró por el césped algunos metros.

- ¡Seiya!- gritó Serena estirando los brazos hacia él. Los brazos de Lucio la detuvieron rápidamente.

- ¿Nunca te han dicho que no hay que intervenir cuando dos chicos se pelean?-

Pero Serena ya no estaba oyéndole, ni mirándole, ni prestándole la más mínima atención cuando era Seiya quien sangraba de la boca y volvía a ponerse de pie para contraatacar. Todo se desvió hacia él. Nada importaba.

- ¡Déjame!- exclamó con las lágrimas brotándole al instante

Taiki y Yaten entraron al césped y sosteniendo a su hermano de ambos brazos lo hicieron retroceder. No es que los demás jugadores no hubieran podido hacer lo mismo. Seiya simplemente no permitía que nadie más se le acercara sin que intentara atacarles con furia. Pero a sus hermanos no les haría eso.

- ¡Yaten detenlo por favor!- gritó Serena con desesperación

En una maniobra improvisada Yaten pasó un brazo alrededor de su cuello y apretó contrayendo los músculos hasta que la cara de Seiya se comenzó a poner púrpura por falta de aire. Así, casi sin oxígeno que lo mantuviera conciente Seiya trastabilló y finalmente obedeció. Sus brazos cayeron inertes a sus costados y su boca escupió algo de sangre mezclada con saliva. El contrincante en tanto fue sacado fuera de vista. Yaten se puso frente a él para evitar que Seiya siguiera con la mirada a su rival.

- Seiya, ya basta ¡Reacciona soy tu hermano hazme caso!-

Su rostro estaba deshecho. La ceja cortada sangraba ensuciando su cabello y su labio estaba partido a la altura de la comisura. Taiki en tanto tiró del cuello de Seiya suavemente, como si se tratara de un animal asustado que debía ser calmado.

- Ya déjalo. Ya pasó- le murmuraba al oído

Pero los ojos de Seiya solo estaban enfocados en un solo punto. Uno que hacía que las palabras de sus hermanos no valieran nada.

- Sácala de aquí- habló entre jadeos

Ambos se miraron sin saber a qué se refería, hasta que se les ocurrió mirar hacia donde Seiya lo hacía. Serena estaba revolviéndose entre las manos férreas de Lucio que la aprisionaban histérica por correr hacia donde ellos estaban.

- Pero…-

- ¡No quiero que me vea así!- fue lo que Seiya dijo antes de pegar la vista al suelo- ¡llévatela lejos!-

Yaten asintió hacia Taiki quien caminó junto a un herido Seiya hacia el otro extremo, en dirección a la enfermería. Yaten caminó hacia Serena pero no fue a ella a quien tenía pensado dirigirse. Amy se les unió corriendo desde las gradas.

- Saquen a Serena de aquí-

Sin siquiera necesitar más explicaciones Lucio soltó a Serena y dejó que Amy la rodeara con un brazo e intentara moverla.

- ¡Qué! ¡Porqué que está pasando!-

Pero Yaten continuo enfocado en Amy sin prestarle demasiada atención.

- Amy ¿me harías el favor de acompañar a Serena a su casa?-

- Claro- respondió Amy de inmediato

Yaten tomó el bolso de Serena pero ésta no se lo recibió. En cambio frunció el ceño perpleja.

- ¿Por qué no hablas conmigo y por qué deseas que me vaya?-

Muy a su pesar Yaten no tenía ánimos ni fuerzas para discutir con Serena. Rebuscó en su billetera para evitarle.

- ¿Tienes dinero para un taxi? Puedo darte lo que necesitas e incluso puedo llamarlo si deseas-

Estiró los billetes en su dirección pero Serena los rechazó con un manotón.

- ¡No necesito tu dinero ni un taxi ni nada! ¡Necesito que me digas que está pasando!-

Yaten la tomó del brazo y la encaminó hacia la salida con más brusquedad de la habitual.

- Serena estoy cansado, alterado y con frío, no estoy de humor para tus niñerías así que toma el dinero y vete a tu casa. Yo te llamaré luego-

- ¡Suéltame!- gritó con una mueca de dolor. Aún cuando Yaten lo hizo, sintió la presión de sus dedos sobre su antebrazo.

Lo enfrentó ante la mirada de Amy y Lucio. Pero Yaten le esquivó como pudo. El corazón de Serena se le desbocó embravecido.

- Por qué no quieres que esté aquí-

Y ahí estaba. Lástima en sus ojos cuando finalmente buscó su mirada. La había visto aquel día en que se había inmiscuido en su habitación intentando hacerla reaccionar y ahí estaba nuevamente. Aquello a lo que tanto temía.

- Seiya no quiere verte- le respondió casi en un susurro- Quiere que te vayas, por eso necesito que lo hagas-

Tanto el rostro como la expresión de Serena se cristalizaron. Podía sentir los ojos de Lucio y Amy en su nuca. Como si tener que oír algo así no fuera lo suficientemente doloroso, que hubieran testigos lo hacía aún peor.

- ¿Fue algo que hice?- logró decir casi sin voz

Un sufriente Yaten suspiró acongojado por ambos.

- No lo sé… por favor solo vete a casa. Yo le diré que mandas saludos y te informaré de su estado-

¿El Seiya que le estaba pidiendo que se retirara era el mismo que días atrás había estado platicándole de no romper completamente la conexión? La cabeza de Serena estaba tan confusa que incluso darle una respuesta convincente a Yaten le resultaba prácticamente imposible.

- Oh yo… si. Lo haré-

Sin mirar a nadie, especialmente a quienes le rodeaban, Serena ajustó su bolso en su hombro.

- Sere…lo siento- le pidió Yaten a su espalda- Solo comprende-

Aunque Serena sabía que debía hacerlo, una parte de ella se rehusaba a entenderlo.

- Lo entiendo- respondió para contentarle- Dile que… pasé a saludar-

El temor de dejar a Serena sola después de esto se acrecentó en Yaten. Se hallaba tan dividido que no sabía como manejar la situación.

- ¿Amy? ¿Podrías ir con Serena?-

- No- intervino Serena con voz monótona- puedo ir a casa sola. Necesito ir a casa sola-

Ver a Serena partir así estaba causando en Yaten una verdadera molestia física. Era como si el cordón que los unía estuviera estirado a más no poder; mientras más Serena se alejaba más sentía en su estómago una tirantez. Pero su mente trajo de inmediato la imagen de Seiya en el campo de fútbol y obligó a esa sensación a calmarse más no así a desaparecer. Había alguien que necesitaba más de su compañía y no podía pasar por alto aquello. En ese preciso momento Seiya se veía en peor estado que Serena por muy increíble que eso pudiera parecer.

- No me gusta- confesó finalmente- no me gusta dejarte sola-

Serena lo sabía pero jamás haría a Yaten decidir entre ella y su hermano. No solo por que eso le parecía egoísta sino porque la respuesta podría asustarla.

- Lo sé pero no te preocupes, estaré bien-

O al menos eso esperaba.

- Dile que lo lamento-

Yaten asintió y se despidió a duras penas de ella.

- Él lo sabe- dijo casi para sí- cualquiera sea la razón, él lo sabe-

..*..

-¡Auch!- gritó Seiya por tercera vez mientras la enfermera suturaba su ceja con prolijidad.

- Deberías haberlo pensado antes de agarrarte a golpes- le respondió sin inmutarse- ahora no te muevas. Esto molestará-

Con un algodón empapado de alcohol limpió la mejilla que tenía unos rasguños

- ¿Al menos el otro quedó tan mal como tú?-

Con una mueca Seiya intentó superar el ardor terrible que le recorrió todos los nervios del rostro.

- No lo creo- murmuró con los dientes apretados para no volver a gritar- me llevé la peor parte-

La enfermera asintió mientras buscaba entre sus cajones un pedazo de gasa quirúrgica esterilizada.

- Es una lástima oír eso-

La empapó en crema aséptica y la pegó a la ceja de Seiya.

- Tienes un lindo rostro ¿valió la pena siquiera magullarlo así?-

La puerta de los insumos médicos era de vidrio y a través de ella Seiya pudo tener un primer plano de su cara. Parecía que un panal de abejas se hubiera trasladado a su cara.

- Pensé que sí pero ahora…-

- Ahora te sientes como un verdadero idiota-

Seiya intentó sonreír pero la boca le dolía demasiado.

- Gracias, eso define tal cual como me siento-

La cortina blanca de la enfermería que separaba la camilla de la otra mitad de la sala fue descorrida por un serio Taiki. Seiya intentó voltear la cabeza pero la enfermera se lo impidió.

- Estaré lista en un minuto. Podrás llevártelo luego-

Taiki asintió.

- Muchas gracias-

Lo último que quedaba por curar de Seiya eran los nudillos de sus manos. La enfermera los inspeccionó a la luz.

- No puedo hacer mucho por ellos. Te aconsejo que pongas hielo en esa mano y tomes varios analgésicos-

Pero Seiya estaba preocupado por otra especie diferente de dolor.

- ¿Qué tan enojado estás conmigo, Taiki?-

Una silla chirrió cuando Taiki la tomó para sentarse en ella. Controlarse con Seiya estaba resultando un verdadero trabajo pesado.

- Seiya ¿Qué pretendías con esto? ¿Qué te sancionaran por toda la temporada? Por que eso es lo único que lograste el día de hoy-

Genial. Su única distracción ahora peligraba por no poder controlarse un par de minutos.

- En mi defensa, yo no di el primer golpe-

- No me vengas con esa excusa de niño de segundo grado, diste los otros. Es lo mismo-

La enfermera comenzó a retirar los implementos que había usado en la curación todo en el más absoluto silencio.

- ¿Dónde está Yaten?- preguntó al rato

Taiki suspiró mientras subía sus anteojos por el puente de su nariz.

- Se quedó platicando con el entrenador para saber que sucederá contigo-

Ruidos de pasos se oyeron en el pasillo.

-Amy está afuera. Ha estado esperando para saber como te encuentras. Quizás Serena también esté ahí-

- No quiero verla-

La enfermera movió la cabeza.

- Una mujer. Debí imaginar el motivo-

Seiya alzó una ceja. La que no estaba cortada.

- ¡Hey! algo de privacidad ¿no?-

Ella botó los guantes de látex que traía puestos al basurero junto con todo lo demás.

- No he dicho nada- murmuró

Taiki suspiró.

- ¿Y que harás si está afuera? ¿Ignorarla?-

Por supuesto que se refería a Serena.

- Pues sal dile que estoy vivo. Es todo lo que necesita saber-

Esperaba que la conversación no estuviera siendo escuchada desde el otro lado de la pared.

- No seas maleducado. No va bien en ti-

La boca de Seiya se apretó con fuerza.

- Lo siento- se disculpó- pero realmente no puedo verla-

La mano estaba comenzando a latirle y se notaba que la hinchazón se estaba abriendo paso con rapidez.

- ¿Por qué tenía que aparecer justo hoy? Lo estaba manejando tan bien y de pronto todo se volvió negro. La vi y mi concentración se fue por el desagüe. Si hubiera estado mirando al campo en vez de a su rostro pegado al de ese tipo habría visto a ese jugador correr hacia mí. Pero no lo vi porque así soy yo. Seiya el idiota… el que deja incluso de respirar cuando ve a Serena-

Se apuntó a sí mismo con ambos pulgares para enfatizar su punto.

- ¿Y por eso golpeaste al jugador? ¿Porque te tacleó mientras estabas distraído?-

- Lo golpeé por que era eso o correr hacia ese chico que estaba con Serena y matarlo-

Los tendones de Seiya sobresalieron de sus brazos haciéndose más visibles de lo común.

- Seiya…- comenzó Taiki cansado- ¿En serio deseas continuar con esto? Por que a mi esto me está pareciendo más extenuante que antes. Si tan solo…-

- No puedo dejar que Serena vea esto, como me afecta cada momento de su vida en que no es parte de la mía. Es humillante-agregó al fin

Eso era nuevo. Taiki sabía que con Seiya había que ser cuidadoso cuando se platicaba de algunas cosas.

- Nunca antes te importó eso-

Se sobó los nudillos haciendo muecas de dolor cada vez que ejercía demasiada presión en ellos.

- Por que nunca antes había estado tan perturbado como ahora. Apenas si me reconozco que te hace pensar que Serena lo hará-

- Siempre lo ha hecho-

Lamentablemente las cosas eran más complicadas que como Taiki las veía.

- Eso es parte del pasado, cuando estaba con ella y era normal que me sintiera así pero ahora… soy yo el que decidió alejarse, el que le puso la lápida a la relación. Tengo que superarlo de una buena vez-

Solo por algunos segundos Taiki comprendió porque Yaten perdía la paciencia constantemente con su hermano menor. Seiya haciéndose el duro era insufrible.

- Seiya esto no es superarlo…es cambiar un dolor por otro dolor-

Su hermano simplemente guardó silencio y generalmente cuando alguien lo hacía era porque no sabía que decir o porque lo que oía era cierto.

-¿Así será a partir de ahora?- insistió Taiki- ¿Será como Yaten dijo? ¿Cada vez que te des cuenta que tu resolución no es tan firme como creías te enfrascarás en una pelea?-

Lo único que obtuvo fue un encogimiento de hombros. Taiki vio en su cabeza lo que se vendría para Seiya si no le orientaban al respecto.

- Pues si ese es el camino que has decidido tomar no le veo un futuro prometedor-

La enfermera volvió y le dio una mirada a Taiki que claramente quería decir que necesitaba el lugar para atender a otras personas así que Taiki tendría que terminar pronto la plática no obstante sentía que tenía miles de cosas por decirle.

- Escucha Seiya- le dijo algo más bajito- No hay golpe demasiado fuerte ni cuerpo que aguante esta especie de compensación que tratas de lograr. Es insano-

- Y crees que no lo sé- murmuró apesadumbrado

Vio el rostro agotado de Taiki y el remordimiento avanzó en su interior. Seguramente Yaten estaba igual de preocupado intentando solucionar sus desastres que no eran pocos. Seiya se estaba transformando en un huracán nivel cinco arrasando todo a su paso y sus hermanos eran quienes recolectaban los escombros y socorrían a los damnificados. Tenía que hacer algo para que sus hermanos dejaran de cargar con ese peso extra.

- Mira Taiki…- dijo poniéndose de pie y tomando sus cosas hoy- me descontrolé lo reconozco y lo siento pero ha sido una excepción. Evitaré las confrontaciones y eventualmente lo superaré. No se volverá a repetir. Lo prometo-

Si Taiki pudiera creer en esa promesa tanto como en Seiya mismo…

- Si las personas pudieran deseneramorarse "eventualmente" ¿no crees que ya habrían encontrado la cura para el corazón roto?-

El hombro de Seiya dolía, seguramente tendría que ponerse hielo ahí también.

- Eso no es alentador-

Con ayuda de Taiki, Seiya logró ponerse su abrigo.

- Pienso que tu decisión fue razonable, madura y muy difícil de tomar. Eres valiente como muy pocos y por eso es que te apoyé antes, ahora y voy a estar contigo en todo el proceso no importa cuan duro sea-

Con las manos en sus hombros Taiki volteó a Seiya.

- ¿Pero…?-

- Pero no olvides que los sentimientos no son racionales y que lo superarás y dejarás de amar no cuando te lo propongas sino cuando sea tiempo de hacerlo-

..*..

Serena llevaba más de media hora sentada sobre su cama aún con la ropa húmeda que había traído encima durante todo el día. Había caminado a su casa con prisa sabiendo que nadie la perseguía ni que nada emocionante le esperaba en casa tampoco. Era simplemente el deseo de poder llegar pronto a un lugar en el que se sentía a salvo aunque no estaba muy segura que era lo que le provocaba esa sensación de incertidumbre creciente. Tal vez la plática con Lucio o lo que sucedió después con Seiya la había dejado susceptible pero por muy tonto que pudiera parecer tenía una extraña sensación de que eso no era el motivo por el que se sentía así de insegura.

Con las rodillas pegadas al pecho Serena se balanceó hacia delante y hacia atrás todo lo que la cama se lo permitía. Tal vez su sexto sentido había alcanzado niveles desconocidos de percepción o quizás Seiya y su abierto rechazo hacia su persona habían terminado por trastornarla.

Intentando no pensar más en Seiya Serena se concentró en los demás ruidos de su casa. Oyó que la puerta principal se habría y al instante se oyeron pasos apresurados por la escalera con dirección hacia su habitación.

Dos toques rápidos. Serena al instante bajó los pies de la cama.

- ¿Hija estas despierta?-

Serena se aclaró la garganta.

- Si mamá, pasa-

La puerta se abrió.

- Tienes visita ¿Le digo que pase o le recibirás abajo?-

Serena no tenía idea de quien se trataba pero si su madre ofrecía verle ahí en su habitación debía ser alguien de confianza.

- Uhm…dile que suba ¿Quién es?-

Antes de salir su madre se detuvo en la puerta.

- Es Sura-

Serena se sorprendió y se reprendió mentalmente el no haber llamado a Sura cuando supo que había estado en casa días atrás. Con tantas cosas en la cabeza había olvidado preguntar que era lo que Sura deseaba platicarle. Serena saltó de la cama.

- Si es ella estonces bajaré. Con su pierna lastimada le cuesta mucho moverse. Me pondré algo más cómodo y bajaré-

Su madre asintió y cerró la puerta mientras Serena buscaba entre su closet algún pantalón más holgado. Se puso uno color blanco y una polera grande color verde. Sintiéndose algo mejor en ese aspecto pasó al baño a refrescarse el rostro y mirándose una última vez en el espejo bajó.

Sura estaba en el sofá pareciendo una versión mejorada de ella misma. Cuando Serena tuvo un primer plano de su rostro casi gimió por haber escogido ponerse una ropa tan fea. Sura sonrió cálidamente no reparando en ello.

- Serena me alegra mucho verte-

Serena no dejó que ella se pusiera de pie sino que la abrazó inclinándose hacia ella.

- Sura también me alegro de verte y perdón por no llamarte. Supe que habías estado en casa pero pasaron tantas cosas ese día…-

- Por favor no te disculpes. Estoy al tanto de la mayoría de ellas-

Serena tomó asiento a su lado.

- Antes que comencemos a platicar ¿deseas comer algo?-

Sura negó pero Serena estaba al tanto de lo tímida que era su amiga. Jamás se atrevería a confesar hambre aunque hubiera pasado días sin comer.

- Traeré algunos pasteles y té. La verdad es que no he comido nada y aún no cenamos así que ¿me esperarías un momento?-

- Claro-

Serena salió corriendo hacia la cocina y cinco minutos más tarde volvió cargando una bandeja con té caliente, biscochos y hasta galletas saladas por si a Sura no la motivaban tanto los dulces como a ella. Se encargó de servir te y de dejarlo a disposición de Sura por si finalmente decidía a aceptarle.

Cuando sintió comida en su estómago el ánimo de Serena se recuperó notablemente.

- Aquel día cuando viniste a verme llegué cuando ya te habías marchado ¿Te sucede algo? ¿Tienes algún problema?-

Las manos de Sura se agarraron al sofá.

- Antes de platicar de mí tengo que preguntar como estás tú ¿Cómo han sido los días después del viaje a Kimokku?-

Sura estaba al tanto del encuentro entre ella y Seiya así que por lo menos se ahorraría tiempo en la respuesta. Revolviendo el té para disolver el azúcar se aprestó a responder.

- Han sido muy extraños si te soy honesta. Digamos que he tenido momentos muy buenos y momentos muy muy malos-

Tomó la taza entre sus manos y sopló.

- Mis rencillas con Setsuna y Hotaru han quedado atrás o al menos eso creo-

- Eso es excelente. Te debe hacer muy feliz-

Bebió de su té y saboreó la canela que le agregó.

- Mucho. Pensé que nunca podríamos entendernos pero ya ves…-

Sura estiró la mano tentativamente para tomar una galleta.

- ¿Y la escuela?-

Serena bajó la taza y con un tenedor pinchó uno de los biscochos.

- Intento mantenerme enfocada en otras cosas pero hay días como los de hoy en los que no me resulta del todo-

Masticó y se volvió a reprender por centrar la conversación solo en ella.

- ¿sabes? olvídalo. Mejor será que me digas que sucede contigo Sura-

La aludida alzó la vista. Serena apuntó a sus manos ansiosas sobre su regazo.

- Por como juegas con esa galleta sin ganas de comértela puedo adivinar que quieres decirme algo. Así que lo que sea, solo confía en mí y por favor hazlo-

Pero Sura aún no se hallaba preparada para comenzar.

- ¿Has hablado con tu madre?- bajó la voz y se acercó más a su oído- ¿me refiero a la Reina Serenity?-

La pregunta llamó la atención de Serena al principio puesto que se suponía que Sura había estado presente cuando la Reina apareció ese día en casa.

- Uhm si… charlamos ese día en el que tú también me esperabas ¿Te topaste con ella?-

Sura movió la cabeza y masticó con lentitud. Serena estaba comenzando a comprender en algo la situación.

- Espero que mi madre no haya sido demasiado dura contigo. Suele ser así las primeras veces-

- ¡O no!- exclamó Sura al instante- al contrario ella fue muy amable y comprensiva-

- ¿Comprensiva?- preguntó Serena mientras probaba el segundo biscocho- ¿Platicaste con ella de algo en particular?-

La mandíbula de Sura se endureció mientras sus ojos negros parecieron aún más profundos. Serena dejó de preocuparse por la comida y se concentró en la chica que tenía en frente. Se limpió la boca con la servilleta. Se giró para quedar de frente a Sura e intentó encontrarse con su mirada.

- ¿Tal vez deseas hablar de eso conmigo también?-

Para acercarse a Sura- para realmente acercarse a ella- había que ser sigilosa como un felino y eso es lo que Serena estaba intentando hacer; dándole la confianza para que se sintiera segura. Sura dejó la galleta sobre la bandeja y armándose de valor alzó la vista.

- Sere hay tantas cosas que deseo contarte y juro que deseé hacerlo desde que nos conocimos pero tenía tanto miedo de que pensaras de forma diferente respecto a mí por mi pasado o que yo no pudiera ser la persona que necesitaras a tu lado que…-

- ¡Hey Sura detente!-

La chica temblaba como si sus huesos estuvieran helados así que Serena hizo lo único que se le ocurrió para detener su sacudida. La abrazó tan fuerte que a Sura le fue imposible seguir moviéndose de esa forma. Serena acarició su cabello hasta que la respiración de Sura se hizo normal.

- Tienes que tranquilizarte y dejar de balbucear tonterías. Nunca esperé nada más que tu amistad y eso es todo lo que he recibido siempre-

Se separaron y sus cabellos se entremezclaron en un amasijo de cabello rubio.

- ¿Así que por que no empiezas a relatarme eso que deseas contarme desde hace mucho para que yo pueda entenderlo?-

La expectación por conocer algo del pasado y de la vida de Sura antes de la tierra despertó todos los sentidos de Serena y se preparó para oír todo lo que tuviera que decirle. Sura en tanto se removió y asintió como si con eso se estuviera convenciendo de abrirse con ella.

- Hay algunas cosas de mí que no conoces, cosas de mi pasado. No son malas más bien son…extrañas-

- ¿Y llamas a mi vida normal?- respondió Serena con una media sonrisa- si no has corrido despavorida hacia otro lado después de conocer el mío lo mínimo que puedo hacer por ti es oírte así que solo inténtalo. Verás que actualmente hay pocas cosas que me ahuyentan-

Sura esperaba que después de decirle su secreto eso fuera cierto.

- Está bien. Todo esto comenzó cuando era muy pequeña así que debo remontarme hacia atrás. Cuando tenía cinco años…-

Sura relató capítulo por capítulo tanto su historia familiar como lo que sucedió después, todo ante la atenta mirada de Serena. Reveló su etapa en la escuela aislada de sus demás compañeros por ser lo que ellos consideraban diferente. Su primer episodio que la hizo ser aún más solitaria y discriminada por los demás, su encuentro con la Princesa Kakkyu, el nacimiento de su amistad y el episodio que ésta consideraba como el momento en el que había salvado su vida y la correspondiente retribución que la Princesa tuvo por ello. Finalizó con un pequeño resumen de lo que había sido su vida después de toparse en el camino de la Princesa hasta el momento en el que habían viajado a la tierra y le había conocido a ella.

Serena había tenido expresiones para cada momento de la historia. Se había entristecido hasta las lágrimas cuando Sura contó acerca de la pérdida de su familia y su posterior soledad. Molestia que hizo a sus dientes rechinar por el trato vejatorio que le habían dado desde muy temprana edad y por sobre todo asombro y admiración cuando Sura fue capaz de llegar a la parte en la que había "visto" dos veces sucesos que finalmente terminaron por ocurrir de manera exacta a como Sura los vio. Definitivamente no podría verla de la misma forma a partir de ahora.

Tras una hora en la que Sura apenas si se había detenido un par de veces a respirar su voz se fue apagando hasta que solo reinó el silencio en la sala.

Serena frunció el entrecejo mientras reordenaba en su cabeza de acuerdo a su importancia las cosas que deseaba decir a su amiga. Y sus ideas eran varias.

- Debo decir- dijo tras varios minutos de reflexión- que me alegra mucho que hayas decidido abandonar ese lugar y venir con nosotros a la tierra. Por lo que me dices ese nunca fue realmente un hogar así que deseo que encuentres uno aquí conmigo y los demás que te quieren mucho-

La rubia de coletas se cruzó de brazos viéndose seria. Sura bebió té para combatir la sequedad de su paladar meditando acerca de esas palabras. Serena no sabía hasta que punto la tierra se estaba transformando en el hogar que nunca tuvo pero que siempre soñó en encontrar. Toda la calidez de la que había carecido cuando niña la estaba recibiendo a diario y por montones desde que había conocido a Serena y su grupo.

- Desde que puse un pie en Kimokku supe que algo raro sucedía entre esa gente y tú. En cuanto te vieron su actitud fue tan…tan apática- concluyó Serena encontrando la palabra exacta

- Como si verte les incomodara o asustara no lo supe definir bien. Por eso me empeñé en que entraras junto conmigo al palacio quería saber el porque, pero entendí que quizás fuera difícil para ti abrirte justamente en ese momento y lo dejé pasar-

El rostro de Sura se oscureció.

- Después de lo que ocurrió los rumores se esparcieron… me nombraron algo así como la bruja de Kimokku. Supongo que ahora todo el pueblo lo sabe-

Serena resopló con fuerza. Imaginarse a una Sura pequeña y más tímida de lo que ya era soportando constantemente murmullos y desprecios en su contra la enfurecía como pocas cosas.

- Pues la gente de tu planeta es tonta e ignorante, sin ofender…o en realidad si- agregó, a lo que Sura sonrió.

- Ni siquiera se dieron el tiempo de conocerte, solo juzgaron y ya ¡Eso me molesta tanto! No puedo creer que ellos no vieran en años lo que a mí me costó días en notar-

Y es por esa misma razón que Sura estaba ahí frente a Serena contándole uno de los episodios más dolorosos de su vida.

- En cuanto me di cuenta que tú no eras como ellos, que tú eras diferente, quizás la persona más diferente que alguna vez hubiera conocido entendí que debías saberlo. Pero ya te quería tanto, apreciaba tanto tu amistad que me aterraba perderte por algo que había sucedido hacía tantos años, así que me callé hasta ho…-

Serena tomó las manos de Sura y las acunó entre las suyas.

- Y me pone muy feliz que hayas decidido decírmelo y que confiaras en mí, es cierto que te tomó algo de tiempo reunir valor pero también entiendo que no tenías muy buenas experiencias haciéndolo-

Eso explicaba tantas cosas…la personalidad sumamente introvertida de Sura y la reserva con la que actuaba todo el tiempo. Rodearse de personas y contemplar la posibilidad de depositar confianza en ellas estaba lejos de ser algo fácil considerando sus vivencias pasadas. Pobrecita… nunca hubiera permitido que Sura sintiera la soledad de haberla conocido desde el principio. Ahora se encargaría de hacerla olvidar ese agrio sentimiento.

- Quiero que sepas que no te defraudaré y que siempre podrás contar conmigo para lo que sea. Nada de ti podrá hacer que te quiera menos ¿Para eso fueron creados los amigos no? para entender las cosas que nadie más entendería. Y ahora me gustaría que me aclararas algo ¿Por qué decidiste hacerlo justo ahora? ¿Por qué no antes? ¿Qué te motivo a develar tu secreto?-

Los ojos de Sura centellearon.

- Además de la confianza y la enorme cercanía que se forjó entre nosotras hubo algo más. La Reina Serenity se dio cuenta que…-

Esa parte de la historia aún no se la había comentado a su amiga. Quería dejarla para el final.

- No me preguntes cómo pero la Reina Serenity me preguntó algo que me hizo pensar en esa parte de mi pasado que hasta ahora permanecía dormida-

¿Su madre? Eso sonaba extraño.

- Que cosa te preguntó-

- Me preguntó…- respondió pensando en ello- me preguntó si el negro era mi verdadero color de mis ojos-

¿Por qué es que la Reina hacía esa pregunta tan extraña? ¿Cómo es que la Reina Serenity sabía que cosas de Sura que nadie más sabía? ¿Qué otra información manejaba su madre? Serena sonrió algo desconcertada.

- Sé que mi madre a veces tiende a ser un tanto críptica ¿Pero por que hacerte esa pregunta? No me parece lógico-

Las manos de Sura volvieron a enfriarse bajo las de Serena. Era tan fácil darse cuenta cuando estaba nerviosa o afectada por algo. A veces Serena dudaba si podía existir una persona más transparente que Sura.

- Porque en las dos ocasiones en las que pude presentir que algo sucedería al parecer mi color de ojos cambió-

Un sonrojo cubrió sus mejillas luego de contestar mientras la boca de Serena se abría un poco. Al parecer Sura se había dejado para el final la parte más increíble de la historia.

- ¿Al parecer? ¿No lo sabes en realidad?-

- No. La única que lo vio una vez fue la Princesa Kakkyu pero cuando le pregunté ni ella misma lo recordaba bien. Éramos pequeñas así que honestamente no se si realmente es verdad-

Esto estaba siendo cada vez más interesante. Un sentimiento de que algo se le estaba escapando creció en el estómago de Serena con fuerza, como si la respuesta estuviera frente a sus ojos pero no pudiera vislumbrarla con claridad.

- Pero mi madre te lo preguntó ¿Cuál es la posibilidad de que la Reina se equivoque en estas cosas?-

La ansiedad no permitió que Serena siguiera sentada por más tiempo así que se puso de pie y caminó de un extremo de la sala a otra intentando unir cabos, aclarar pasajes oscuros y llenar vacíos de esta intrincada trama a la que ahora se agregaba un personaje más. Pero muy en el fondo Serena no estaba tan perpleja como debió de estar ya que en las profundidades de su mente y su corazón siempre había estado latente ese sentimiento de que Sura era más de lo que todos creían…

Su mirada salió disparada hacia ella y de dos pasos terminó sentada sobre la mesa frente a ella con sus ojos claros fijos en los negros de ella.

- Esto puede parecerte una locura pero cada vez me convenzo más que el destino tenía planeado el que nos conociéramos tarde o temprano-

El semblante de Sura se volvió más cauto pero Serena parecía estar en su propio mundo de ideas.

- El que seamos prácticamente iguales, el que nos entendamos tan bien, el que tú puedas llamarme a cientos de miles de kilómetros de distancia y que yo pueda sentir ese llamado y ahora esto…-

Entrecerró los ojos hacia ella.

- Hay algo en ti mi querida Sura, algo trascendental para la vida de todos nosotros. Mi madre lo sabe, Darien lo sabe, incluso yo lo he presentido todo este tiempo. No hay forma de que todo esto sea coincidencia. Eres una pieza clave del puzzle-

El peso de esa declaración hizo que los hombros de Sura se hundieron pesadamente. No podía ser así, ella era la más común de las personas, no podía haber tantos esperando algo de ella que posiblemente fuera solo una ilusión.

- Cualquier cosa extraordinaria que haya habido en mí quedó en el pasado. Créeme, no sabes cuanto habría deseado tener algún poder especial para evitar la tragedia que terminó por llevarse la vida de la Princesa Kakkyu-

Pero Serena se negaba a desistir. Si Sura tomaba el camino de la culpabilidad no podría hacerla comprender la importancia de su secreto.

- Dijiste que no habías vuelto a pensar en esto sino después de platicar con mi madre y eso fue después de la tragedia ¿verdad?-

Sura asintió. Los ojos de Serena relampaguearon de emoción.

- Pues lo ocurrido no estaba en tus manos Sura. Tú misma has dicho que habías tenido esa parte de tu memoria dormida…se que te sientes culpable por ello pero que tal si hay una forma de contrarrestar ese sentimiento ¿Qué tal si tu habilidad al igual que tu memoria también está dormida?-

La excitación en Serena fue en aumento, no así en Sura.

- Serena yo…-

- No, Sura solo óyeme un instante y luego no volveré a tocar el tema si así lo quieres ¿Sabes lo que es la memoria muscular?-

El cambio de tema la sorprendió. Sura negó confundida mientras Serena traía a su cabeza la conversación que horas antes había mantenido con Yaten mientras observaban el partido de fútbol americano. La plática había surgido por una pregunta que Serena le había hechoa Yaten ¿Cómo los jugadores recordaban que los pases con las manos eran siempre hacia atrás y los pases con los pies eran siempre hacia delante? ¿Acaso no se confundían?

Nunca imaginó que una simple charla con su mejor amigo podía ser tan útil en ese instante.

- La memoria muscular es una capacidad que tiene el cuerpo en ayuda con la mente de aprender movimientos, hábitos musculares-

Estaba intentando no usar palabras difíciles, de explicarlo tal como Yaten lo había hecho.

- Todos tenemos memoria muscular y la usamos sin estar conscientes de ello. El cuerpo recuerda cómo levantarse, cómo lavarse los dientes; osea nos acostumbramos a ciertos movimientos. Lo mismo sucede con los deportistas, ellos no piensan paso a paso en patear el balón o hacer un mortal, simplemente saben que desean hacer ese movimiento y lo hacen. El cuerpo hace el resto-

Serena puso un dedo sobre su boca para llevar su explicación al caso concreto.

- Ahora. Yaten me explicó que para desarrollar la memoria muscular es necesario repetir ese movimiento una y otra vez… por eso es que los deportistas practican tanto las jugadas. La clave está en la repetición y aunque suene tedioso al principio finalmente tiene su recompensa-

Movió las cejas sugerentemente.

- Una vez que tu memoria aprende el movimiento años y años después de haber dejado de hacerlo lo podrás repetir sin pensarlo porque ya es parte de tu cuerpo. Uno utiliza la memoria muscular desde que haces el primer movimiento y se arraiga desde la primera vez-

Una sonrisa esplendorosa surgió de los labios de Serena al concluir victoriosamente su lección de biología.

- ¿Comprendes lo que trato de decir, Sura?-

Muy a su pesar, sí.

- ¿Crees que como pude hacer "eso" dos veces cuando niña mi cerebro lo recordará si trato de repetirlo años después?-

- Exacto-

Serena se veía tan emocionada que echar por tierra sus teorías entristecía a Sura pero era mejor que dejarla creer solo en vanas ilusiones.

- Sé que lo que me has explicado es cierto y posible de lograr, siempre y cuando tu cerebro quiera y esté conciente de lo que quiere hacer. Las dos veces en las que yo vi lo que vi…ni siquiera lo supe hasta que sucedió. Fue un reflejo involuntario nada más-

Aunque la contra argumentación de Sura era sólida Serena se negaba a desprenderse de esta nueva y valiosa información que Sura le había proporcionado. Más que nunca sentía que su amiga era la llave que resolvería varios de los acertijos que les tenían de manos atadas.

- El cerebro retiene cosas que ni siquiera sospechamos. Si no lo intentas nunca lo sabrás-

Pero por más que Serena le diera razones Sura continuaba reticente a contemplar la posibilidad que le había planteado la rubia de coletas, hasta que ésta se dio cuenta de algo más. Tal vez no se trataba de que no creyera en su propia habilidad, tal vez no quería creer en ella…

Serena soltó las manos de Sura pero no se alejó. Quería que le dijera el verdadero motivo que le impedía creer.

- ¿A que le tienes miedo, Sura?-

Ambas rubias agacharon la cabeza hacia sus respectivas manos como si hubieran echo ese mismo movimiento miles de veces.

- Yo soy una miedosa de categoría mundial- reveló Serena casi divertida- Desde pequeña le he temido a la oscuridad y al dentista. Y cuando crecí mis miedos evolucionaron a tener terror de ser la única en no ser invitada a la fiesta de cumpleaños más divertida o ser la última en encontrar el amor-

El silencio de Serena hizo que Sura levantara la cabeza para ver que sucedía con ella. La encontró observando hacia una fotografía familiar que pendía de la pared.

- Si miro un poco hacia atrás… hubiera preferido quedarme con esos miedos inocentes y hasta absurdos. Ahora lo que me quita el sueño es no poder cuidar de mis seres queridos cuando el peligro caiga sobre nosotros. Mi mayor temor es no ser lo suficientemente fuerte para protegerlos a todos-

Con rapidez apartó la vista de ahí y se concentró en la finalidad de todo ese discurso y no esa pequeñísima parte.

- Lo que trato de decir es que todos tenemos miedo a algo y el que me diga que no es así pues está mintiendo. Tener miedo es normal, es lo que nos hace humanos y reconocerlo es el primer paso para volvernos un poco más valientes-

Un poco más valiente… Si Sura daba una rápida ojeada a su pasado definitivamente podía considerarse más valiente ¿Pero como lo que te hacía sentir de esa manera al mismo tiempo podía hacerte sentir igualmente débil?

- Creo que cuando más sola me sentía menos miedo tenía- dijo en con habitual calma

- Solo dependía de mí, si algo me ocurría me afectaría solo a mí…pero ahora ya no estoy sola, ahora sé lo que se siente la calidez de un abrazo, la dulzura de una sonrisa o la satisfacción de una simple plática con alguien que sabes que aprecia tu compañía. Es paradójico pero no tenía idea lo que era la soledad hasta que los conocí a ustedes-

Los ojos siempre negros de Sura parecieron reflejar todas las luces del lugar.

- Tengo miedo de saber cual será el momento exacto en el que sus vidas corran peligro y no poder hacer nada para evitarlo-

Finalmente dos pequeñas y delicadas lágrimas cayeron por las sonrosadas mejillas de Sura. Fue ahí cuando Serena tuvo una extraña y singular revelación. Una que la hizo estremecer.

Cuando optó por escoger una vida diferente a la que estaba predestinada para ella no había sido exento de sacrificios. No solo había perdido el respeto de Darien sino que su hija Rini no formaría jamás parte de su futuro. Pero la vida siempre trata de encontrar un equilibrio y le ofreció un balance que le permitiera continuar con esa decisión. Sura era ese equilibrio, la persona a la cual Serena protegería y a la que le daría todo el cariño, cuidado y atención que hubiera brindado a Rini. Sura era su segunda oportunidad, la forma en la que el universo la ayudaría a sanar esa vieja herida. Darse cuenta de ello la hizo colmar su corazón de una renovada energía. Serena estiró su palma abierta en dirección a su amiga.

- dame la mano-

Sura lo hizo de inmediato. Con sus manos unidas Serena posó la otra sobre éstas y apretó sutilmente.

- ¿Y que tal si pudieras evitarlo?-

La rubia de ojos oscuros no respondió.

- Que tal si pudieras dar un cortísimo vistazo, una sola mirada al futuro y con eso salvar la vida de personas inocentes, de personas que te han hecho borrar la soledad de tu pasado, de personas que sí creen en ti y en lo que realmente vales ¿no lo intentarías?-

Los labios de Sura se entreabrieron.

- ¿No te gustaría saber si ese don aún está en ti y desarrollarlo para luchar por el bien?-

La mano de Serena voló hacia el mentón de Sura y sonriéndole la confrontó.

- ¿No te gustaría proteger a quienes amas?-

Quizás fue el instante de plena confianza que estaban compartiendo ahí en esa acogedora sala, tal vez fueron las palabras de Serena que lograron romper con todas sus aprehensiones y liberar sus pensamientos o simplemente fueron los ojos celestes de Serena más cristalinos que nunca los que la hicieron ingresar en un trance profundo en el que la mente de Sura dio un salto largo e inesperado hacia un instante en el tiempo que estaba segura aún no ocurría. Una chica de cabellera rubia rodeada de pulcro blanco tomaba la mano de un hombre y entrelazaba sus dedos con él.

La imagen se hizo borrosa, como si el agua en la que hubiera visto reflejada la escena hubiera sido agitada de pronto. Habían sido menos que dos parpadeos, menos de cinco segundos que lo cambiarían absolutamente todo en el universo…

A su izquierda se oyó un golpe fuerte que hizo a Sura saltar en el sofá como un gatito tomado por sorpresa. Cuando pestañeó para recuperar la visión encontró a Serena sentada en el suelo con la boca abierta apuntando hacia ella. Luego Serena puso ambas manos sobre sus labios para intentar no gritar demasiado fuerte. Sus ojos prácticamente salían de sus órbitas.

- ¡Qué fue eso!- exclamó con la voz sofocada por sus manos- ¡Que fue…-

Pero Sura estaba haciéndose la misma pregunta. Que había sido eso…

Serena gateó hacia Sura y aún de rodillas se posó lo más próxima posible a ella.

- Oh. Dios. Mío- musitó sílaba por sílaba- Oh. Dios. Mío- repitió en el mismo tono que demostraba su turbación.

Ahí fue cuando Sura comprendió que Serena no podía estar refiriéndose a lo mismo.

- ¿De que estás hablando?- preguntó Sura frunciendo el ceño.

Serena abrió la boca para gritar a que se refería pero se frenó a tiempo. Le estaba costando trabajo controlar sus emociones y más aún sus reacciones.

- De qué estás hablando tú, Sura-

Algo increíble. Eso es lo que Sura quería decir. La joven aún estaba tratando de asimilar lo que había sucedido y no podía encontrar otro sinónimo más que ese. Sonrió como pocas veces lo había hecho en su vida.

- Te vi- murmuró atónita- Y fue absolutamente increíble. Maravilloso-

Serena permaneciendo de rodillas ante ella se inclinó hacia su cuerpo y terminó afirmando los brazos en las rodillas de Sura. La chica respiraba como si acabara de terminar de correr la maratón.

- Tú momento está próximo a iniciarse, Princesa-

Serena asintió sin saber a lo que Sura se refería. Su amiga sonrió con adoración.

- Tu reinado comenzará muy pronto, lo he visto y no estarás sola en ello. Habrá alguien junto a ti. Un hombre-

La espalda de Serena rebotó en la mesa de centro.

- ¿Un hombre?-

Sura afirmó totalmente segura de sus palabras.

- Un hombre en cuya mano derecha, entre su dedo pulgar e índice posee una marca color negro-

¿Una marca? ¿Acaso Sura se refería a un tatuaje?

- ¿Tú…tú…?- tartamudeó Serena aclarando su mente dispersa en miles de ideas- ¿tú me viste? ¿A mi yo futuro?-

El asombro de Sura era igual o mayor que el de Serena.

- Fue más rápido que el latido de un corazón pero estoy segura. Eras tú y alguien más-

Alguien más…

- Pero cómo… ¡acabas de decirme que no lo habías podido hacer en años!-

Honestamente Sura tampoco lo comprendía.

- No lo sé… pero ha sido maravilloso-

Ambas sonrieron y se abrazaron extasiadas.

- ¡No puedo creerlo! ¡Eres…eres extraordinaria! ¡Oh Sura sabía que estaba dentro de ti!-

Aún aturdida por el descubrimiento Sura se aferró a Serena con fuerza hasta que de pronto…

- Espera-

Sura se separó.

- ¿Qué fue lo que tú viste?-

El corazón de Serena revoloteaba inquieto en su pecho. Había tantas cosas que pensar, tantas cosas que entender que probablemente no podría dormir en toda la noche.

- Mi madre tenía razón Sura y posiblemente la Princesa Kakkyu también-

La boca de Sura se secó.

- Tus ojos Sura…-

Serena movió la cabeza incrédula de sus propias palabras, incrédula incluso de lo que había presenciado.

- Por un par de segundos fueron la cosa más maravillosa que he visto en mi vida-

Las manos de Sura tomaron los brazos de Serena y la sostuvieron para que hablara.

- Como lucen, dímelo por favor-

Serena tragó con dificultad pero la sensación de que el corazón se le saldría por la boca no fue mitigada. Al contrario, mientras más pensaba y hablaba más sentía que sufriría un colapso fulminante.

- Lucen como…-

El misterio se estaba haciendo cada vez más insostenible e increíble de sobrellevar y desentrañar, si eso era posible. Y todo eso estaba convergiendo en una persona. Una que hacía sentir a Serena especialmente susceptible.

- Sura- habló como poseída de una rara sensación temblor- esta no es la primera vez que yo veo algo así-

- Pero como…- balbuceó Sura aún más desconcertada que Serena.

No era un error y no eran imaginaciones suyas. Lo que había visto en su sala hacía menos de cinco minutos era exactamente igual a lo que había visto hacía más de un mes pero que durante todo ese tiempo había sido imposible olvidar ¿Cuál era la probabilidad de que esto fuera solo una coincidencia?

- Yo he visto esos ojos antes-

Son los ojos de Lucio.

*****SyS*****

Buenas buenas mis queridisimos lectores! espero que estén muy bien y que durante mi ausencia no me hayan olvidado pues yo ovbiamente no lo he hecho! es por esto que preparé este capitulo muy especial para ustedes! Primero que todo porque es el capítulo 50 !wow! ¿Es como la mitad de algo o no? cuando comencé a escribir esta historia jamás pensé que llegaría tan lejos pero justamente fueron ustedes los que capitulo a capitulo han hecho de esta historia una de las cosas más motivadoras de mi vida a la hora de cerrar mis ojos y desconectarme de este mundo que avanza tan de prisa a veces!

Otra de las cosas por la cual este capitulo es especial es por su larga duración. Es el capitulo más largo que he escrito hasta ahora. A aquellos que les agrada la lectura extensa yupi! y aquellos que no de antemano les pido disculpas. Pensé en dividir el capitulo en dos pero la mayoría de las escenas estaban conectadas unas con otras, incluso unas ocurrían el mismo día por lo que separarlo hubiera significado perder la continuidad. Por eso es que decidi hacer solo uno y atreverme.

Y también puedo decir que es uno de mis capitulos favoritos por su contenido tan variado! ocurren tantas cosas en el lapso de dos días! Sere y su desición de ayudar a las Outers¿Como lo hará? ¿Tendrá ayuda de alguien más? La conversación de Serena con sus dos madres ¿Con cual de las dos se quedan? ¿Les parece correcta la actitud de la Reina con Serena? ¿Justa o demasiado benevolente? Luego tenemos la plática entre Yaten y Seiya y su reconciliación. (Nótese que cuando escribí este capítulo lloré en dos partes y esa fue una de ellas). La vulnerabilidad de Seiya me hace quererlo aún más ¿Como es que Sere no puede hacerlo? Despues tenemos el día en el que todo gira en torno al partido de fútbol y baloncesto. La conversación de Yun y Mina es como para que la piel se ponga de gallina ¿no? ¿Creen que suceda lo que Yun sospecha? Despúes vemos la plática entre Sere y Yaten hasta con propuesta de matrimonio y todo ! (esta es la segunda parte en la que lloré) escribir sobre esta relación es una de las cosas más satisfactorias de la historia. Me encanta y creo que se refleja por como la detallo. Después tenemos pequeñas intervenciones de Lita ¿y un posible amor? ¿ese chico tan desagradable? Luego la pelea entre Mina y Thomas que por cierto me dolio en el alma! ¿Estuvo mal Mina en registrar de esa forma las cosas de Thomas o por el contrario es Thomas quien debía de haber sacado esos objetos al tener una nueva relación? Después tenemos la plática entre Serna y Lucio. Como dato les digo que su conversación en el gimnasio y luego en el campo de fútbol tienen sutiles diferencias ¿Las notaron? ¿Que les parece eso que está sucediendo ahí? ¿Que es, como lo definirían? ¿Qué es lo que Lucio Quería decir a Sere antes de que fueran interrumpidos por la pelea de Seiya? ¿Cuanto más sostendrá Seiya su posición? Y por último otra de mis partes favoritas la plática entre Sura y Sere ¿Qué les parece? Que esta pasando aqui! ¿Lucio y Sura relacionados? ¿Como abordará Serena esto?

Uff! miles de cosas que analizar para el siguuiente! y me encantaría leer sus teorías y críticas constructivas! Les quiero agradecer a todas las personas que me siguen leyendo, escribiendo, alentando y motivando diariamente a escribir! siempre lo digo pero son mi mayor inspiración! :)

Ahora un besoooo para mis lectores! y ahora mensajitos para los que comentaron el anterior. Abrazos y nos leemos!

rogue85: Hola querida lectora! me emociona haber sido tu primer facfic y que hasta ahora aún lo sigas. gracias por continuar leyéndome y espero que comentes este capítulo también. Un abrazo

Yuuki-miaka-chan: Amiga gracias por el review y respondiendo algunas de tus dudas: La estatua del planeta si simboliza algo pero no se si específicamente a Serena. Sabemos que Sura es más de lo que ella pensaba pero ahora también tenemos otro dato; comparte una característica única con Lucio. Y antes de que me odies la pelea de Thomas y Mina no es definitiva pero sí significativa! ojo! Te envio un abrazo y espero más preguntas de tu parte :) byee

Miriamelle: Mi queridísima amiga! siempre leyéndome fielmente, eres mi fan número uno y lo agradezco! Ahora respecto a tus teorias de Sura debo decir que ninguna es completamente errónea ni correcta! y creo que en este capitulo se revelan varios secretos que giraban en torno a ella eh! Respecto a la relación Sere y Lucio ¿no crees que los acontecimientos recientes harán que Serena se acerque aún más a él mientras que Seiya abiertamente desea mantenerla alejada? y por último y como complazco a mis lectores favoritos agregué un momento Sere-Yaten bastante potente a mi gusto! Fue una conversación totalmente honesta y te hago una pregunta ¿Crees que la propuesta de Serena Yaten tenga relación con la visión de Sura? Te dejo la interrogante jijiji! te envío un beso amiga! esperando que leas este capitulo y me des tu opinión como siempre. Byeeee

Skidseez: Hola amiga! veo que te llamó la atención la faceta de la Reina. espero que en este capítulo también tengas uana opinión para ello. Abrazo.

Leuke: Hola amiga! otra vez lo hice y dejé la tensión para el final lo siento! :P Pues tenías razón! los ojos de Sura no son normales ¿Pero esperabas que a su vez tuvieran relación con Lucio? Ahora con respecto a lo otro no creo que la capacidad de Sura de entender a Sere tenga relación con algo sobrenatural. Las experiencias de vida de Sura la hicieron una persona tremendamente receptiva y observadora. Ella nunca da su opinión sin tener un plano general y completo de las situaciones. Pero la plática con la Reina aclara un poco más ese punto. Te envio un abrazo a la distancia y espero leerte en el siguiente capitulo! bye!

EstrellaDeLaSoledad: Hola amiga! a mi me encanta también generar dudas eso hace que pienden en mi historia e ideen diferentes teorías al respecto. Ahora respecto a la actitud de Serena pienso que en este capitulo tuvo algo así como una probada de su medicina. Así como ella en su momento no quería a Seiya cerca pues en esta ocasión él tampoco lo quiso así. tal vez así Serena se dará cuenta que no es bueno hacer lo que no te gusta que te hagan. Te envio un abrazo esperando leerte en el siguiente capitulo! Byeeee

Conni: Hola amiga! una de las pocas lectoras que gusta de ver escenas románticas entre Sere y Lucio. Debo decir que Lucio no es el típico chico y ni por asomo se le parece a Seiya. Posiblemente no lo veamos susurrando palabras de amor a Serena, con flores o declaraciones de amor eterno, demuestra sus emociones a su manera y creo que en este capitulo se puede ver algo así, solo que primero hay que entender el personaje para saber cuando está hablando realmente de emociones y cuando no. Te envio un abrazo y espero leerte en el siguiente capitulo. Adiosin!

U . Raggie: Hola amiga! Mi hermano es genial y pienso que tú también lo eres. Mi cumpleaños es el 16 de julio falta poquito así que yeiii! Ahora respecto a tu review lo analizo de acuerdo a la información que manejo (ovbio xD) Con relación a Lucio y Sere tienes razón! nunca se ha dicho que entre ellos la atracción sea romántica pero hay una atracción, llámalo fuerza, química o fuego así como lo definió Yun, pero definitivamente hay algo. Con relación a las Outers no puedo revelar nada aún, solo que Sere ahora tandrá la ayuda de Sura para buscarlas. Con relación al funeral y al misterioso Principe uhh uhhh ¿será la última vez que sepamos de él? (creo que no xD) Ahora en relación a Sere y Seiya pienso que Seiya se está enredando con su misma cola; la quiere cerca, luego lejos, se muestra celoso pero tampoco desiste en su decisión finalmente hace que su desición carezca no solo de sentido sino de solidez y así como Serena está evolucionando diariamente ¿desea y necesita tener a alguien así a su lado? Pienso que Serena se cuestionará eso en los próximos capitulos. Por último con respecto a Sura-la Reina-Sere; el secreto de Sura y que la Reina misteriosamente ya sabía no es oscuro sino más bien gloriosamente brillante, tanto como el de Lucio. Lo interesante será ver como Serena aborda esta nueva información y como su interés hacia Lucio alcanzará otros límites. Te envio un abrazo apretadísimo amiga! esperando que este capitulo sea de tu agrado, ovbiamente agradré con ansias tu reviwe para que comentemos detalladamente su contenido. Un beso Byeee. PD: Agregué un momento Thomas- MIna de dulce y agras!, espero que la parte linda te haya gustado! :)

are: Hola amiga! wow realmente gracias por considerar mi historia un pequeño escape de la vida ajetreada. La verdad es que para mí escribir también lo es y disfruto mucho leyendo sus comentarios. Espero que puedas hacerte un tiempito para leerla y cuando termines me dices que tal está. Te envio un abrazo a la distancia y nos leemos pronto!

Angel Kou: Hola amiga! gracias por leer mi capitulo y comentar a pesar de que no llamó tanto tu atención como los anteriores. Sé que las historias tienen puntos altos e intermedios. Espero que este esté en alguna de esas categorías. Centraré mi comentario especialmente en lo que llamó más tu atención que fue la plática de Sura y Luna. El personaje de Sura nació principalmente gracias a una mezcla entre la antigua Serena y la personalidad que para muchos Serena debió tener desde siempre. La delicadeza, modestia y elegancia de Sura son dignas de una Princesa mientras que su incapacidad para confiar en sí misma son reminiscencias de la Serena que veíamos en los primeros capítulos de mi historia. Por supuesto que también agregué algo de características de las personas que me rodean e incluso de las mías. Le comenté una vez a una de mis lectoras que soy bastante buena observando a las personas, algo así como estudiarlas antes de interactuar con ellas. Eso es algo que define a Sura y como personaje propio quise agregarle algo que la identificara de los demás ya conocidos. Creo que eso es básicamente Sura. Te agradezco por valorar los díalogos y conversaciones entre los personajes, siempre intento que dejen algo más que simples palabras. Te envio un abrazo grande a la distancia esperando tu opinión acerca de este nuevo capítulo. Nos leemos! byeee :)

Cleilis: Hola amiga! gracias por tu comentario siempre prresente! Me gusta mucho que prestes constantemente tanta atención a mi historia, como tú bien has dicho son los detalles a veces mínimos los que dan pie a toda una trama que sostiene más de un capítulo. Y justamente has acertado en que el color de los ojos de Lucio es más que un detalle menor; es clave junto con Sura! Con relación a Yaten y Sere. Se que sería atractivo y controversial involucrarlos sentimentalmente y como tú bien has dicho; hasta justificable y necesario pero creo que si eso sucediera la esencia de su conexión se perdería. Asi como explico en este capitulo su vínculo es más fuerte que el amor y a veces (99% de los casos) una amistad termina siendo más profunda que ese sentimiento. Eso no quiere decir que Yaten y Sere no se encuentren físicamente atractivos, de no ser así ninguno plantearía la posibilidad que en un futuro pudieran unir su vida mediante el matrimonio, pero los dos tienen claro que su relación es más bien idílica, funcionan tan bien juntos que posiblemente en la realidad no lo sería tanto. Te envio miles de abrazos esperando tu review para así comentar una vez más nuestras ideas. Nos leeemossss! Bye

pirinamoon: Hola amiga! gracias por tus palabras realmente es un placer leer lo que mi historia te trasmite. Gracias por valorar también el desarrollo que la protagonista de la historia ha tenido a lo largo de estos 50 capitulos, se que ya son bastantes y honestamente tampoco tengo pensado limitar mi historia a una cierta cantidad de episodios. Soy de la idea que la evolucicón de los personjaes tiene que ser lo más parecido a la vida real. Uno no se despierta un día con la convicción de que desea cambiar su actitud; todo se trata de causas, de experiencias de vida y situaciones que poco a poco te llevan a esa resolución. Y es así como le ha sucedido a Serena. Te envio un abrazo y espero leerte en el siguiente capitulo Byeeee!

PupeHz: Amiga! una pena lo de tu compu! lo siento en el alma sé lo que se siente. En mi segundo año de universidad perdí la mayoría de mi información por un virus así que espero que no te haya sucedidoi lo mismo! Espero que en las vacaciones te pongas al día y me comentes! Un abrazo y nos leemos pronto!

dani: Hola amiga! primero que todo gracias! gracias por valorar tanto como yo la relación Sere-Yaten, siempre lo digo pero disfruto mucho escribiendo esa parte de la historia. Con respecto a la relación Sere-Seiya no pierdas la fe! el amor entre ellos es más que un simple romance de adolescentes. Gracias por escribirme y espero leernos en el siguiente capitulo. Un abrazo. PD: No tengo facebook, lo cerré hace un par de meses y no lo he vuelto a abrir pero si lo hago te lo comunicaré :)

PaulaLunatica: Hola nueva amiga! gracias por preferir este foro y además leer mi historia así de rápido. Me emociona mucho cuando me dicen que se identifican con más de un personaje; cuando los describo siempre es pensando en llegar al lector y gracias a Dios lo he logrado!v Te envio un abrazo y espero que sigas interesándote en mi historia ahora que ya te has familirizado con ella. Nos leemos Bye!

BYE!