Capítulo 51.
Memorable.
"Tan necio es el amor, que tus caprichos acepta dócilmente aunque lo hieras (William Shakespeare)"
Serena golpeteó el pie en el piso una y otra vez de manera mecánica. Escuchaba vagamente la voz de la profesora de lenguaje explicando algo acerca de los temas literarios y "el viaje" representando la existencia humana misma. Cada vez que oía el repicar de sus tacones en el piso algo más cerca de su asiento, Serena pegaba inmediatamente la vista al libro de texto abierto en su escritorio evitando así cualquier contacto visual que implicara alguna pregunta de la lección que obviamente no estaba tomando en cuenta. Era una buena forma de ahorrarse la vergüenza y el mal rato pues honestamente Serena no tenía la menor idea qué estaba queriendo explicar a su poco interesado alumnado.
El único viaje y tema en el que Serena podía concentrarse era el que haría a la cafetería para recoger su almuerzo y de paso platicar con sus amigos de la noche anterior.
Como había previsto Serena no había podido dormir más de una hora planificando cómo abordar la nueva información que poseía, más aún considerando que ni ella misma entendía cómo es que los nombres y las vidas de Sura, Lucio y ella habían terminado en la misma oración.
Una vez que Serena fue capaz de razonar con algo más de calma tuvo la suficiente claridad como para no comentarle a Sura donde específicamente había visto ese extraño suceso antes. Por supuesto que Sura no le había hecho muy fácil la petición de reservarse ese antecedente, pero cuando le prometió contarle todo lo que sabía una vez que corroborara toda la información, ésta accedió sin protestar más.
Y por el momento era lo mejor.
Era cierto que la posibilidad de que Lucio y Sura compartieran esa única característica era remota-casi imposible- pero también había otros puntos que analizar antes de adentrarse en una conclusión apresurada.
El cambio de color en los ojos de Sura era la consecuencia de un sorprendente don desconocido hasta ahora. En cambio lo de Lucio, de acuerdo a lo que él mismo le había revelado, se debía a una condición médica, algo así como una anomalía genética muy rara. Por supuesto cabía la posibilidad de que Lucio le hubiera mentido acerca de eso y que desde el principio había tenido la intención de acercársele por ese motivo.
Otra cosa importante era que los ojos de Lucio se veían constantemente de esa tonalidad especial, solo que los protegía con esas lentillas la mayoría del tiempo producto de su fotosensibilidad. Por otro lado con los ojos de Sura sucedía exactamente lo contrario; eran negros todo el tiempo pero solo por cinco segundos lucieron diferentes. O igual a los de Lucio dicho sea el caso.
También estaba el factor sobrenatural. Por lo que sabía-que era muy poco- Lucio era una persona normal nacida en la tierra y ajena a todos los asuntos mágicos mientras que Sura si bien podía considerarse un individuo corriente en el fondo siempre tuvo la certeza de que no lo era y si a eso Serena sumaba el hecho de su procedencia interplanetaria…marcaba una gran diferencia entre ambos.
Por último pero no menos importante estaba el factor sugestión. Desde que Serena había visto los ojos de Lucio por primera vez su fijación por ellos no había hecho más que crecer y crecer hasta volverse un punto alto en sus pensamientos diarios. Quizás estaba tan obsesionada por volverlos a contemplar que había visto en Sura la alternativa perfecta. Quizás su mente le había jugado una mala pasada y había visto lo que deseaba ver, no lo que realmente era.
Lo que estaba claro era que solamente existían dos posibilidades reales: que todo se tratara de una enorme, loca y extrañísima coincidencia o que tanto Sura como Lucio tuvieran algún tipo de relación no convencional que ambos desconociesen hasta ese momento. O que al menos uno de ellos desconocía.
La mano de Yaten se deslizó desde su escritorio a la rodilla de Serena haciéndola golpear la otra pierna en el borde de la mesa.
- Qué se supone que haces- le susurró Serena bajito pero destacando su molestia por sobresaltarla así.
Yaten quitó la mano al rato.
- El ruidito de tu pie estrellándose en el suelo me tiene los nervios crispados. Apenas si he podido tomar apuntes y créeme, los necesitarás para el examen-
Serena tomó control de sus movimientos y dejó de moverse.
- Lo siento- le murmuró apenada
Yaten bajó el lápiz y tomando la precaución de que no serían descubiertos se acercó al oído de la rubia.
- ¿Pasa algo malo? ¿Qué es lo que te tiene tan nerviosa?-
- Necesito que termine pronto esta clase tan tediosa-
Yaten tosió para sofocar una risa.
- ¿Tanta hambre tienes?-
Por debajo de la mesa Serena le dio un puntapié a la pantorrilla de Yaten.
- No es eso idiota. Necesito platicarles de algo a la hora del almuerzo-
El reloj de la pared indicaba que faltaban quince minutos para el término de la clase.
- ¿Puedo saber de que se trata? No estaré a la hora de almuerzo, ni mis hermanos tampoco así que…-
Serena gimió por lo bajo.
- ¿Es en serio? ¿No podías haber elegido otro día para faltar?-
Del asiento de atrás se oyó un sonido de alguien carraspeando más fuerte de lo normal. Serena miró de reojo y vio que se trataba de Lita. Seguramente ella y Yaten estaban hablando muy fuerte. El chico flectó los codos sobre la mesa para pegarse más a Serena.
- Lo siento por no coordinar mi agenda con tus necesidades pero tenemos permiso para ausentarnos dos días durante la tarde. Cosas de la productora no puedo hacer nada al respecto-
Serena suspiró y tuvo que reconocer el enfado de Yaten era justificado. Estaba siendo bastante injusta con él.
- Tienes razón, lo siento yo solo…-
No alcanzó a terminar la frase pues Yaten ya estaba encima de ella con rostro aprehensivo.
- ¿De que se trata? ¿Y por qué debemos estar todos? ¿Acaso es por el viaje de Rei? ¿Deseas organizar una despedida?-
- No, no es eso…-
Aunque Yaten le había recordado hacer algo al respecto…
- ¿Necesitas ayuda con otra cosa? ¿Mataste a alguien? ¿Seremos tu coartada? ¿Debemos ocultar el cuerpo?-
Los labios de Serena se apretaron para no soltar una risa.
- Sí a la primera pregunta, no a las demás- respondió divertida
Los ojos de Yaten brillaron de preocupación.
- ¿Es grave? Puedo retrasar la reunión un par de horas…-
Lo que menos quería Serena era precisamente crear una situación de alarma cuando prácticamente todo se trataba de especulaciones así que negó y le sonrió tranquilizadoramente. Además no era algo que fuera malo sino más bien sorprendente e inusual.
- No Yaten, en serio no es necesario solo quería comentarlo con todos ustedes eso es todo, pero supongo que hablaré con las chicas primero y luego contigo y los demás-
No muy convencido aún Yaten volvió a su asiento.
- ¿Puedo confiar en que realmente no estás en un aprieto?-
- Totalmente- aseveró la rubia- puede esperar-
El timbre retumbó en todos los salones con fuerza dando por terminada la lección del día. Serena suspiró aliviada de que al fin el ambiente silencioso y quieto del salón acabara. Las voces y risas de sus compañeros pronto subieron de tono hasta que colmaron el ambiente, haciéndolo parecer recargado de una nueva energía.
Las manos de Serena volaron hacia su bolso que pendía de su silla y extrajo con rapidez su teléfono celular. Antes de entrar a clases había enviado un mensaje a Rei para saber si podía unírseles al almuerzo pero con decepción leyó la negativa respuesta de su amiga "Lo siento Sere, estoy finiquitando mis últimos trámites antes del viaje ¿sucede algo? Mantenme al tanto. Besos".
Al parecer la reunión improvisada de Serena poco a poco se quedaba sin adeptos.
Yaten se levantó y cruzó su bolso a través de su torso. Silbó hacia la derecha para llamar la atención de Taiki que compartía pupitre con Amy al otro extremo del salón.
- ¿Hermano estás listo?-
Taiki levantó la vista del pizarrón y asintió.
Luego se dio la vuelta para consultar con Seiya. El chico tenía los audífonos puestos y la música se oía desde distancia, seguramente había comenzado a oírla desde antes de que la clase terminara y a juzgar por su aspecto somnoliento también había aprovechado las horas de estudio para dormir.
- Seiya- le llamó pero no recibió respuesta
Yaten puso los ojos en blanco y se estiró para hacerse de uno de los audífonos. Con cuidado lo extrajo del oído de su hermano.
- ¿Seiya estás listo?- gritó un poco más fuerte
El chico pareció sorprendido al principio pero luego asintió y comenzó a arreglar su bolso. Antes de ponerse de pie y unirse a Yaten, bajo su zapato encontró un lápiz color rosa con un conejito en el centro. Con algo de malestar físico se inclinó para recogerlo y apreciarlo de más cerca. Solo había una sola persona a la cual podía pertenecer ese lápiz. Con un suspiro más que lastimero Seiya tocó dos veces la espalda de Serena.
La rubia se dio vuelta al instante pero cuando vio quien había sido el del toque su expresión se ensombreció.
Serena no había visto a Seiya después de lo ocurrido en su partido de fútbol americano y no fue grato lo que encontró. El rostro de Seiya estaba todo amoratado del lado derecho a la altura del pómulo y su labio tenía dos partiduras que seguramente debían de doler mucho al hablar. La mano con la cual había tocado su espalda también estaba inflamada y por su aspecto algo sonrosada, seguramente debía de arder mucho.
- Se te cayó esto- musitó Seiya escuetamente
Estiró el lápiz en su dirección. Serena tuvo algunos problemas en quitar la vista de la mano de Seiya pero al cabo de un momento lo hizo.
- Uhm… gracias- murmuró aún tomada por sorpresa. Después de lo del día anterior y el mensaje claro que Yaten le había dado "Seiya no quiere verte", Serenase había figurado que Seiya se mantendría lo más alejado posible de su persona. Al parecer no sería así.
A pesar de que el lápiz ya llevaba bastantes segundos en la mano de su dueña ninguno de los dos era capaz de poner fin al breve contacto.
- Yo…- balbucearon al unísono
Los dos se detuvieron al oír la voz del otro.
- Yo quería…- dijeron otra vez al mismo tiempo
Finalmente Serena sonrió ya vencida por la situación, exhalando el aire que el nerviosismo le había obligado a contener mientras que Seiya también le imitó aunque algo más reservado.
- Por favor habla tú primero- le indicó amablemente
Serena se arregló algunos mechones de su cabello acomodándolo tras su oreja.
- Solo quería saber como te sentías. Esos golpes se ven algo dolorosos-
La mano de Seiya inmediatamente voló hacia su pómulo.
- En realidad se ven peor de lo que son aunque por precaución tomé algunas píldoras para la hinchazón. Casi ni los siento-
A Serena le parecía raro que eso fuera del todo cierto. O esas píldoras eran mágicas o Seiya estaba intentando restarles importancia.
- Eso me alegra- respondió con una sonrisa para ocultar sus pensamientos- en serio-
Serena bajó la vista un instante pero luego volvió a ver a Seiya.
- Yo…ayer…- dijo con dudas sobre como seguir- ayer no quise incomodarte. Y si sentiste tu espacio personal invadido lo siento mucho. No volverá a suceder…-
El entrecejo de Serena se frunció y alisó conforme las palabras salieron de su boca. Seiya apreció cada expresión de la rubia hasta que se detuvo. Nuevamente era él quien tenía la palabra.
- Creo que yo tampoco quise hacerte pasar un mal rato- confesó algo apenado- con eso de enviar a Yaten a que te sacara del lugar…-
Curiosamente era la primera conversación normal que tenía con Serena después del rompimiento y era para disculparse. Eso no había cambiado mucho a pesar del rompimiento.
- En el fondo no quería que me vieras así. Ya sabes…ese lado mío un poco impulsivo. Lidiaste suficiente con él como para verlo una vez más en acción. No lo sentí justo ni para ti ni para mí-
A pesar de que Serena no había pretendido obtener de parte de Seiya una explicación ni menos una disculpa, le aliviaba saber los motivos por los cuales éste había reaccionado de esa manera el día anterior.
- Son muchos "no quise" entre nosotros ¿eh?-
La carga de melancolía en esa frase se traspasó a Seiya como una corriente eléctrica a través del lápiz que ambos sujetaban inconcientemente.
- Si…ya casi perdí la cuenta- respondió en el mismo tono
Ambos se atrevieron a dar un vistazo rápido a sus rostros ¿Acaso podían verse más tristes de lo que ya se sentían?
- ¿Qué era lo que tú deseabas decirme?- preguntó Serena rompiendo el momento
A Seiya le costó dejar de contemplar el rostro de Serena y retomar el hilo de la conversación.
- Era algo bastante similar a lo que tú dijiste y a lo que yo dije después-
Era una respuesta algo confusa pero Serena se las arregló para entender su sentido.
- Ya veo-
- Yaten me comentó que te estás dedicando seriamente a la fotografía y que incluso una de tus fotos fue publicada en un sitio de la escuela-
El sonrojo en las mejillas de Serena fue genuino. Contarle a los demás acerca de ese pequeño logro había sido sencillo y hasta satisfactorio pero compartirlo con Seiya…la hacía sentir sumamente tímida e insegura. Quizás era porque nunca había hablado con él sobre el tema mientras estuvieron juntos o quizás era porque la opinión de Seiya le importaba más de lo que pretendía mostrar.
- Si…es cierto. Cada día me llama la atención un poco más-
- Me encantaría verla…- susurró Seiya sin sospechar que las palabras se habían escapado de su boca sin posibilidad de volverlas a insertar ahí.
Cuando se percató que su voz no había sido solamente interna sino que Serena había captado el mensaje alto y claro fue el turno de él para ruborizarse tenuemente. Serena tiró del lápiz que aún ambos sujetaban y arrancando una hoja de su libreta garabateó algunas palabras.
Seiya sin embargo aún se estaba reprendiendo mentalmente por sonar tan embobado. Serena dobló en cuatro la hoja y se la entregó a Seiya.
- Toma-
Con agilidad Seiya desdobló el papel ante la mirada atenta y brillante de Serena.
- Es el sitio en donde está publicada la foto…- habló atropelladamente al tiempo que retorcía las manos- ¡bueno hay muchas más que puedes mirar no es la única!...pero si quieres verla ahí está-
Seiya no tuvo reparos en ocultar una tibia sonrisa básicamente por dos razones. Primero porque era evidente que el tema tenía realmente ilusionada a Serena, pocas cosas la hacían lucir así de encantada y aunque su cerebro se negara a reconocerlo, eso traía una pequeña cuota de alegría a su propio corazón también. La segunda razón era más personal. Había pedido en secreto el nombre del sitio a Yaten para poder ver el trabajo de su ex bombom pero nunca pensó que la invitación iba a venir directamente de Serena. Era tonto pero que ella misma se lo hubiera facilitado…no lo hacía sentir un intruso en su vida privada.
- Gracias, cuando llegue a casa le echaré un vistazo y bueno si quieres…la comentamos un día de estos-
Otro desliz de su rápida boca. Seiya definitivamente tendría que revisar la manera en la que exteriorizaba sus pensamientos. Instalar un filtro o algo así. Serena pareció otra vez iluminada por una impresionante energía.
- En realidad me interesa la opinión de todos mis cercanos, así que te lo agradecería mucho-
Con cuidado de no arrugar demasiado el papel Seiya lo dobló de la misma forma en la que Serena se lo había entregado y lo guardó en el bolsillo de su camisa. En la puerta del salón Taiki y Yaten aguardaban a que terminara de platicar con Serena. Sabía que no le interrumpirían aunque se retrasaran más de lo imaginable pero Seiya sentía que era tiempo de decir adiós antes de que realmente no pudiera decir adiós.
- Los chicos y yo tenemos un compromiso en la disquera así que…-
- Si, claro lo sé- recordó Serena de pronto- Espero que les vaya bien-
Seiya dio dos golpecitos a la mesa y arrastró la silla para ponerse de pie. Se colgó la mochila en un solo hombro y titubeó junto al pupitre de Serena.
- Gracias por tu preocupación y por el dato del sitio de Internet, yo…uhm supongo que nos vemos, Serena-
Antes de que Seiya se fuera definitivamente, Serena tuvo un inusitado impulso. Uno que no había tenido desde hacía mucho, incluso desde antes de que ella y Seiya comenzaran a salir como algo más que amigos. Era casi como despertar algo en su interior que había estado dormido pero que sabía que no había olvidado como hacerlo. Memoria muscular…
- ¿Seiya?-
El chico volteó. La boca de Serena se estiró un poco, reflejo de que estaba a punto de decir algo que no era fácil.
- Hay algo que me gustaría comentar con todos ustedes. Yaten está al tanto pero tampoco sabe de qué se trata…-
La sorpresa en Seiya fue evidente mientras que la culpa golpeó en Serena fuertemente, quitándole por un instante el aire ¿Tal era su admiración ante su intento de mantener las relaciones en buenos términos? ¿O más bien su sorpresa se debía al hecho de que estaba compartiendo con él algo más que palabras educadas? ¿Cuándo había dejado se confiar en Seiya que éste parecía tan impactado por estarlo haciendo una vez más? ¿Lucio, en su estilo duro y descarnado, había tenido razón? ¿Cuándo ocultar cosas y mentir se le había hecho a Serena tan fácil de llevar?
- En realidad no es algo que me involucre directamente, más bien tiene relación con otras personas pero creo que es algo que interesará a todos por igual-
Seiya asintió aún viéndose confundido.
- Ya veo…- respondió vacilante
Con una sonrisa Serena le bajó el perfil a la petición.
- No es algo que tenga que ser hablado con prisa así que cuando todos estemos disponibles se los comentaré-
Seiya se hundió de hombros no porque fuera indiferente al tema sino más bien porque nada podía hacer al respecto. Serena ya había adoptado la costumbre de hablar cuando ella quería y no cuando los demás necesitaban que lo hiciera. No pudo hacerla entrar en razón cuando estaban juntos y probablemente no lo lograría después de eso. Serena comprendió el gesto y no le agradó la sensación de que Seiya hablaba con una desconocida. A veces ella también se sentía de ese modo.
- Está bien, estonces en otro momento será- agregó el chico con igual actitud
- Cuídate Seiya-
Él sonrió pareciéndose en algo más al auténtico Seiya. A ese que no podía permanecer más de cinco minutos sin enseñar su encantadora sonrisa.
- Si Serena, adiós-
Se dirigió con calma hacia la puerta y a medida que se acercaba a sus hermanos y se alejaba de la rubia la sonrisa disminuía de tamaño hasta convertirse en una tibia sombra de lo que antes había ocupado su lugar. Sus hermanos le recibieron con una palmada en la espalda y se encaminaron hacia la salida cada uno a un costado.
- Eso fue interesante de ver- comentó Taiki refiriéndose a la escena que acababa de ocurrir
Seiya asintió.
- Y se sintió muy raro también. Solo quería devolverle su lápiz y antes de darme cuenta ya estaba platicándole acerca de mis heridas y su inclinación a la fotografía-
Yaten entrebuscó entre sus cosas sus anteojos de sol color negro y se los puso.
- Temas bastante extensos para unas cuantas palabras que cruzaron-
El silencio de Seiya hizo que Yaten bajara levemente sus anteojos para evaluarle.
- ¿Estás bien?-
Seiya no parecía bien pero tampoco tan mal como había lucido días anteriores.
- Si… estar de cerca de Serena, incluso hablar con ella…siento que ella drena toda mi energía-
Mientras bajaban las escaleras Seiya abrió su billetera.
- ¿Podemos comprar algo de comer?-
- Comer es bueno- respondió Taiki más preocupado de que Seiya recuperara esa energía que señaló haber perdido que de comprar algo para sí.
Se detuvieron frente a una máquina para tomar algunas golosinas.
- Serena me comentó que desea platicarnos de algo-
- Ahora todas las conversaciones incluyen a Serena una vez más- murmuró Yaten con algo de diversión en la voz- volvemos a las viejas andanzas hermanito-
Seiya presionó algunas teclas, ignorándole por completo.
- ¿Sabes de que se trata?- preguntó Taiki sin estar demasiado al pendiente del tema
- Nop- respondió Yaten recostándose en la máquina- no quiso decirme-
Cuando Seiya obtuvo al fin su bolsa de galletas y otras más por si esas no eran suficientes, volvieron a retomar su camino.
- Eso es extraño-
Masticó las galletas y la glucosa inundó su sistema haciéndolo sentir mejor.
- ¿Qué, de todas las cosas extrañas que están ocurriendo?-
Se limpió el azúcar de los labios lamiéndolos con rapidez.
- Que no te lo haya dicho a ti primero y que me haya dicho a mí que hay algo que debe decirnos. Generalmente soy el último en enterarme de esas cosas-
No obstante el tono de Seiya era relajado Yaten no podía sacar de su cabeza la conversación que había mantenido con Seiya días anteriores respecto a como se sintió o sentía ante su relación con Serena. Así que para evitar futuras rencillas por el mismo tema prefería tomarse ese comentario con algo más de seriedad.
- Sobrevaloras mi amistad con ella-
Seiya alzó las cejas y no habló por un buen rato pues su boca estaba demasiado ocupada en digerir las galletas. Cuando acabó se golpeó el pecho para tragarlas. Estaban un poco secas para su gusto.
- Al contrario. Uno de mis errores fue el subestimar el vínculo que les une a ti y Serena-
Taiki se adelantó para evitar una arremetida de Yaten. La tregua llevaba poco más de tres días y pretendía que se prolongara el máximo de tiempo.
- ¿Por qué Serena?-
Seiya comió hasta las migas que quedaron al final del paquete.
- Me he hecho esa pregunta un par de millones de veces…- respondió Seiya mirando hacia el interior de la bolsa para comprobar de que ya no quedaba nada ahí que pudiera comer.
Taiki movió la mano. Evidentemente no se estaba refiriendo a eso.
- Lo que intento decir es ¿Por qué le llamas Serena? Desde que tengo memoria le has dicho bombom ¿Por qué el cambio?-
La bolsa se galletas fue echa una bola apretada por las manos de Seiya y lanzada directamente al basurero más cercano. Había oído la pregunta de Taiki muy bien, solo que no sabía cómo contestar a ello. Así que pensó que lo mejor era hacerlo con la verdad.
- Por que ella me lo pidió-
Yaten abrió la boca exageradamente. Había supuesto que el cambio se debía a una decisión de Seiya pero al parecer su rubia amiguita había olvidado mencionar esa peculiar petición.
- ¿Qué ella que?- preguntó exaltado
Los ojos azules de Seiya se abrieron como una manera de demostrar que estaba siendo sincero.
- Ella me dijo y cito "No me llames más bombom. Mi nombre es Serena así que debes decirme así a partir de ahora, así como todos los demás". Así que no más bombom para Serena-
Los tres salieron a las afueras de la escuela en medio de un viento de mediana intensidad que solo podía significar que llovería en cualquier instante.
- Vaya- dijo Taiki- eso es algo bastante radical por parte de ella si me permites la opinión-
- Lo sé- contestó Seiya sin parecer molesto por el comentario- pero fue su decisión. Yo cumplo con acatarla-
Yaten se detuvo de improviso y levantando los brazos hacia el cielo echó la cabeza hacia atrás e hizo una plegaria. Seiya y Taiki se miraron desconcertados.
- ¿Qué estas haciendo?- le pregunto un curioso Seiya- ¿Intentando redimir tus pecados?
Taiki comprobó que nadie más estuviera mirando ese extraño comportamiento de su hermano. Luego de algunos segundos Yaten bajó los brazos y movió la cabeza.
- Nada. Es solo que a veces miro al cielo y pienso "Dios, si estás ahí quiero preguntarte una cosa ¿Qué hiciste con mi hermano Seiya?"-
El aludido pestañeó, perdido.
- Estoy justamente aquí, tonto-
Pero Yaten seguía moviendo la cabeza con esa idea persistente molestándole.
- Me refiero a mi verdadero hermano y no a este clon a medio terminar en el que te has convertido-
- ¡Hey!- exclamó Seiya ofendido- ¡un poco más de respeto!-
Taiki le dio una mirada a Yaten que éste conocía perfectamente. "No hagas enojar a Seiya" pero el chico lo pasó por alto.
- ¡Vamos Taiki sabes a lo que me refiero!- exclamó intentando explicar su punto- ¿Desde cuando Seiya simplemente "acata" lo que le dicen?-
Taiki no tuvo nada que decir así que Yaten se dio la vuelta para enfrentar al foco del problema.
- Serena te hace esta petición absurda y tú simplemente dices "esta bien" ¿te parece esa la actitud del Seiya de siempre?-
La boca de Seiya se abrió para responder pero tan pronto repensó su excusa tanto su discurso como su ánimo se desinflaron.
- Las personas cambian-
- Eso es algo en lo que me gustaría que te detuvieras- recalcó Yaten señalándole con un dedo ese detalle.
- Serena cambio, eso es indiscutible. Se volvió una persona hermética y difícil de leer. Reconozco que no es fácil lidiar con alguien así, pero lo que yo recuerdo de ti es que jamás habrías aceptado algo que creyeras injusto y a mí me parece que lo de "no me llames bombom" es justamente un ejemplo de ello. Tal vez tú también cambiaste y lo que necesitas es volver un poco a ser el Seiya que no permitiría que nada ni nadie le ordenara hacer algo que obviamente no quiere hacer-
Con algo más de fuerza Yaten palmeó la espalda de su hermano. Éste, al estar ensimismado comprendiendo a lo que su hermano se refería tomó el gesto algo desprevenido.
- Tal vez sea momento de que el viejo Seiya presumido, testarudo, seguro de sí mismo y con la autoestima lo suficientemente alta como para pararse frente a cualquiera para decirle "así soy yo, si no te gusta te aguantas, pues tarde o temprano te gustará" haga su aparición. Creo que hablo por todos cuando digo que lo extrañamos bastante-
Incluso Taiki se vio a sí mismo asintiendo un par de veces. Seiya buscó en él alguna señal de que lo dicho por Yaten no eran más que palabrerías pero al parecer él pensaba lo mismo.
- Como que lo extrañamos un poco- confesó en voz alta
Yaten le guiñó un ojo.
- Solo piénsalo un poco Seiya. Quizás es eso lo que te falta para comenzar a salir verdaderamente adelante-
A pocos metros del camino principal que conducía a la escuela el taxi que los llevaría a la productora se estacionó así que los tres caminaron algo más aprisa. Sin embargo Seiya no pudo sacarse esas palabras de la cabeza aún después de haber avanzado bastantes kilómetros en el vehículo ¿Acaso era tiempo de regresar?
Ya fuera del salón y con la ansiedad aún floreciente por la extraña conversación mantenida con Seiya, Serena aguardó a que sus amigas salieran para poder al fin comentarles lo ocurrido con Sura y además comer algo para saciar el apetito voraz que sentía. La primera en salir fue Lita e inmediatamente al ver su expresión tuvo sus aprehensiones de proponerle una reunión.
Lita parecía tener ganas de arrancar la cabeza de alguien de un mordisco y Serena esperaba no ser ella la víctima.
- Ho…hola Lita no hemos podido hablar en toda la mañana-
La chica arrastró sus pies hacia la ventana más cercana a Serena.
- Hola Sere-
La rubia no pudo evitar dar un saltito al oír el timbre grave de su amiga.
- ¿Estas bien?-
Era claro que la respuesta sería negativa pero aún así pregunto. Lita torció la boca viéndose más disgustada que antes.
- Anoche no dormí nada y para colmo que me levantado demasiado tarde como para desayunar. Tengo hambre, estoy cansada y además…-
Las mejillas le ardieron sin explicación aparente. Serena retrocedió temiendo por su integridad física.
- ¿sabes? ¡Olvídalo!- exclamó a todo pulmón- tengo que ir a cubrir unas hortalizas de la lluvia así que no me esperen para almorzar-
Serena tartamudeó pero le fue imposible encontrar la voz.
- Pero…pero…-
- Que- preguntó Lita sin ninguna intención de demorarse más- ¿pasa algo?-
Serena levantó las manos para protegerse. Casi podía palpar el trueno de Júpiter en el aire.
- ¡No! ¡Nada de nada! ¡Ve y has lo que tengas que hacer!-
Rió histérica mientras Lita se daba la vuelta y se marchaba dando zancadas como para espantar a cualquiera. Cuando se le perdió de vista Serena se recostó en la pared y exhaló casi aliviada de que Lita se hubiera marchado.
No tenía idea que había sucedido con ella pero seguramente tenía relación con su extraña desaparición el día del partido de fútbol americano.
La segunda en salir del salón fue Mina y el escenario no fue mejor ¿Qué estaba sucediendo con sus amigas esa mañana?
Mina parecía una versión suya de hace un par de semanas. Tenía los ojos tan enrojecidos que eran como una mancha rosa que resaltaba en su pálido rostro. Y su nariz no ofrecía una imagen mejor. O estaba muy enferma o había estado llorando varias horas. Pero no era solo eso…era su aura de tristeza como si su cuerpo estuviera moviéndose por inercia, no por que realmente quisiera hacerlo. Serena caminó hacia ella.
- ¿Mina estás bien?-
Los ojos de ésta se colmaron de lágrimas apenas oyeron la voz de Serena. Se recostó en su hombro cargando todo su peso en su amiga. Serena la acogió con ternura y dejó que sollozara todo lo que quisiera.
Pero solo se oían gemidos suaves, no lágrimas ni balbuceos sin sentido. Serena comprendía perfectamente la etapa en la que estaba Mina.
- Ya, ya, tranquila- le susurró mientras sobaba su espalda y la encaminaba hacia un rincón para que tomaran asiento en el suelo. Una vez ahí continuó acunándola por tanto tiempo que cuando se separaron Mina apenas si respiraba audiblemente.
- Ni siquiera tengo fuerzas para llorar -
Serena solo asintió.
- Los ojos me arden tanto que creo que en algún momento comenzaré a llorar sangre o algo así-
Ninguna de las dos rió. En algún momento Serena también pensó que eso le ocurriría cuando las lágrimas se le agotaron.
- Y el pecho me pesa de una forma tan insoportable…si lo que tengo no es tristeza, estoy casi segura de que estoy a punto de sufrir un infarto porque ya no puedo respirar-
Al menos Serena ahora sabía que la dolencia de Mina no tenía nada que ver con algo netamente físico. En males de corazón ella podía dar cátedra. El solo recordar esa sensación la hizo palidecer junto con Mina.
- Tú y Thomas…-
Mina meneó la cabeza apretando los labios los que por cierto estaban en carne viva, como si los hubiera estado mordisqueando por demasiado tiempo.
- No quiero hablar de ello-
- Está bien- respondió Serena de inmediato
Lo cierto es que ella no tenía ningún derecho a exigir a nadie expresar sus emociones. Había sido un pésimo ejemplo como para imponer su autoridad moral justo ahí con Mina.
Tomó la mano de Mina y la atrajo a su regazo.
- Yo solo estaré aquí a tu lado todo el tiempo que me necesites. Cuando sea una molestia solo dilo y me iré-
El hambre y la plática grupal habían pasado a segundo plano desde el instante en el que Mina había evidenciado su crisis emocional.
La gente caminaba de un lado a otro completamente ajenos a las dos rubias que se habían adueñado del rincón del tercer piso. Serena miró de reojo a Mina, la que parecía estar descansando los ojos, manteniéndolos cerrados. Fue ahí cuando vio también las ojeras grises bajo ellos. Pobrecita… Serena solo pudo pensar en un motivo por el que Mina había decidido asistir hoy a la escuela y ese seguramente era Thomas. Tal vez había visto la posibilidad de platicar las cosas con él antes de terminar el día, si es que ese era la razón de su estado deplorable. Eso era bastante inusual en Mina.
Serena adoraba a Mina con locura pero tenía que reconocer que su orgullo e incapacidad para reconocer cuando obraba mal eran difíciles de entender así que esto definitivamente era un paso enorme.
- Metí la pata, Sere- murmuró Mina recargándose en su hombro, rendida
Serena se quedó solo aguardando.
- Metí la pata hasta el fondo-
Con lentitud se dio de cabezazos en la pared.
- La he jodido mal. Thomas me odia, yo me odio y probablemente sea lo correcto hacerlo-
De su bolsillo Mina extrajo un pañuelo y se sorbió la nariz.
- No sé que hacer- concluyó con honestidad
Serena no sabía si eso era una invitación a intervenir pero lo tomó como un sí, después de todo Mina había comenzado a hablar por sí sola.
- ¿Has intentando hablar con él?-
- Le he llamado un millón de veces pero me ignora-
Su voz se quebró.
- Ya copé su buzón de mensajes rogándole para que atendiera. Incluso pensé en ir a su casa anoche, estaba a punto de salir con piyamas y todo pero recibí un mensaje de texto que decía "Por favor déjame en paz, necesito pensar"-
Finalmente su barbilla tembló y algo parecido a un sollozo brotó de su pecho.
- "Necesito pensar" ¿sabes lo que significa eso Sere?-
Serena bajó la vista. Particularmente aún no le había tocado enfrentarse a esa frase en específico pero podía intuir a que se refería Mina.
- Thomas te ama Mina, cualquier problema que tengan…-
- Va a dejarme- sentencio Mina no prestando atención a Serena- lo presiento. Y no se que haré si lo hace-
A Serena no se le ocurría qué podía ser tan grave para que no se pudiera solucionar hablando. Acarició la mano de su amiga para apaciguar sus ideas tan extremistas.
- Mina…- comenzó hablando- cuando se discute con la persona que se ama a veces se dicen cosas que uno no siente, las emociones se magnifican y todo parece el final pero…-
- Hice algo realmente malo, Sere-
Serena aún no tenía valor de preguntar cual era el problema.
- No me imagino qué puede ser tan malo para que Thomas no quiera oír tu explicación. Él es como la persona más comprensiva que conozco-
La garganta de Mina se cerró casi por completo.
- Pasé a llevar la memoria de Sara su…-
- Sé quien es- respondió Serena comprendiendo porqué Mina creía que el problema no tenía solución. Muy a su pesar Serena casi estuvo de acuerdo. Era el único motivo por el que Thomas se comportaría así de intransigente.
- Sé que él es mi primer novio y que las chicas tendemos a sobreactuar las discusiones, si a eso le agregas que se trata de mí…-
Mina rió amargamente
- Pero yo sabía de antemano cuan delicado es ese tema para Thomas, me lo dijo prácticamente la primera vez que hablamos. No tenía derecho a herirlo así…y está profundamente herido-
Volvió a sonar su nariz esta vez con menos intensidad.
- La razón por la que no quiere verme no es el odio o el orgullo ni siquiera la rabia. Lo lastimé. Lastimé a la persona que quiero y verme, hablarme, no es más que un recordatorio de ese dolor-
Algo en la explicación de Mina tocó muy hondamente el corazón de Serena.
- ¿Y sabes? lo comprendo. Comprendo su negativa a tenerme cerca, después de todo ¿Cómo alguien que dice quererte te lastima así? no tiene sentido-
Serena se había quedado sin palabras. Simplemente no halló nada remotamente acertado que decir o aconsejar a Mina pues estaba totalmente de acuerdo con esa reflexión, solo que no había imaginado cuan cierto era todo eso ¿Esa había sido la razón por la cual Seiya había actuado así con ella el día anterior?
- Se supone que amas para sentirte bien y para hacer sentir bien al otro, pero cuando eso no sucede…-
Las palabras de Seiya vinieron a la cabeza de Serena e inmediatamente dejó de oír a Mina. "Amarte me duele, ya no puedo hacerlo" había dicho Seiya aquel día en que todo había terminado. Quizás no con las mismas palabras pero el trasfondo era exactamente el mismo.
Con el dolor de la ruptura no lo había comprendido o tal vez no lo había querido comprender pero ahora que Mina le hacía pensar en ello…después de todas las cosas que habían estado sucediendo entre ella y Seiya ¿era el rompimiento la mejor solución para ambos? Si Seiya no se hubiera presentado esa tarde en el apartamento de Lita ¿habrían seguido juntos o tarde o temprano el desenlace habría sido el mismo? ¿Qué tal si Seiya había logrado anticiparse a los hechos y proporcionarles a ambos la salida menos dolorosa posible?
- Lo mejor es terminar- murmuró Serena con los ojos abiertos y la expresión de un niño que acababa de ver el mar por primera vez. Pero un gemido la hizo acabar prematuramente con su epifanía.
Mina estaba arrugando el rostro y a punto de tener algo así como una nueva crisis. Serena estuvo lista para contenerla.
- ¡No, no me refiero a ustedes Mina!- exclamó mientras buscaba entre sus cosas una libreta o libro para abanicarle el rostro-¡Ustedes lo solucionarán estoy segura! ¡Son un caso totalmente diferente! Ahora cálmate ¿si?-
Hizo que Mina respirara del aire que le estaba proporcionando y poco a poco la chica dejó de hacer pucheros y gimotear.
- ¿Tú crees?- preguntó aún entrecortadamente
Serena no quería mentir a su amiga. No era la dueña de la verdad ni tampoco pretendía llenar su cabeza con ilusiones que después terminarían por dejarla en peor estado. No se sentía capacitada para dar consejos amorosos teniendo en consideración que no había podido aplicar ninguno a su propia vida.
- Si te soy sincera…en este momento no soy la persona indicada para que me pidas opinión en este tipo de cosas y en realidad no se si alguna vez lo he sido. Los dos novios que te tenido me tienen catalogada como su persona menos favorita en el mundo así que…-
Pero Mina no estuvo de acuerdo.
- Te pido tu opinión como mi amiga no como un genio en materia de romances. Nadie lo es así que dime que es lo que tú vez-
Serena sonrió. No había que tener habilidades excepcionales para poder ver sentimientos tan evidentes.
- No creo que haya dos personas que puedan verse tan felices como ustedes dos juntos-
Mina le aguardó en silencio.
- Si bien no conozco a Thomas desde hace mucho sí sé que cuando te mira…es como si todos los misterios del universo le fueran revelados y solo él pudiera conocerlos. Se siente privilegiado y honrado de estar a tu lado, como si de alguna manera tú fueras una bendición-
A pesar de lo triste que se sentía, Mina no pudo más que sonreír y preguntarse cuando es que Serena había reparado en todo eso.
- Y lo mismo sucede contigo- le dijo ésta vez mirándole directamente- Él te cambia, te transforma en alguien mejor, si eso es posible. Cuando estás con él no solo te ves radiante; tú resplandeces y es asombroso y sobrecogedor poder apreciarlo-
El rostro de Serena estaba calmado y algo serio también, como si sus palabras no solo fueran aplicables al caso de Mina. Tal vez la plática con su amiga estaba jugando un rol algo catártico que no había esperado obtener.
- Esa es la mejor señal para saber cuando dos personas deben estar juntas…cuando se potencian una a la otra y el resplandor de su estrella se aprecia sin necesidad de mucho esfuerzo…ahí lo sabes. Sabes que por separados son especiales pero juntos…juntos con únicos-
Ambas aún tomadas de la mano dejaron que el tiempo pasara entre ellas no como algo incómodo sino más bien como algo necesario después de la carga emocional de la conversación. Mina a veces no sabía hasta que punto Serena se había retraído para surgir como alguien que en ciertas ocasiones le costaba relacionar con su despreocupada y volátil amiga. La Serena que había vuelto en sí después del rompimiento con Seiya eran una extraña combinación entre su antiguo y nuevo yo.
- Sé que no hemos tenido tiempo de hablar demasiado- comenzó a decir Mina por nada en particular- pero lamento mucho que lo tuyo y Seiya haya terminado así. Y lamento mucho que tu corazón se haya apagado y que ninguno de nosotros se haya dado cuenta a tiempo. Otra vez-
Había algo peor que tus amigos sintieran lástima por ti y eso era que se sintieran responsables de tu felicidad. Hacía sentir a Serena tremendamente dependiente de otros y eso es justamente algo que había intentando evitar desde el principio.
- La única persona que tendría que haberlo notado soy yo…y Seiya. Y creo que él lo hizo, a su manera claro. Con el paso de los días lo he comprendido…él estaba más atento y lo vio venir. Yo por el contrario solo me encontré con esto cuando me dio en la cara y ya no podía hacer nada para mitigar el golpe-
La mirada de Serena se ablandó cuando soltó a Mina y se preparó para ponerse de pie.
- Solo no dejes que te de en la cara como a mí, amortigua el golpe o evítalo, así ambos saldrán ilesos-
Arrastró a Mina para que se levantara y ésta lo hizo no sin antes protestar un poco.
- Ahora vayamos por Amy y comamos algo para que tengas toda la fortaleza del mundo al hablar con Thomas-
Tenía que alcanzar a comer algo para sobrevivir pero la cara de Mina le dio a entender que comer era lo último que deseaba hacer ¿Acaso nadie tenía ganas de comer ese día?
- Solo imaginarme frente a Thomas hace que el estómago se me revuelva así que no a tu proposición. Además Amy no está en el salón, salió corriendo a la biblioteca para alcanzar a terminar un trabajo de informática. El plazo le vence hoy así que no creo que pretenda perder tiempo en bajar a la cafetería-
Ahora fue Serena la que gimió. Definitivamente había escogido el peor día para comenzar a compartir secretos con ellas. Era como si el destino no quisiera que lo hiciera.
- Al menos acompáñame a comprar un emparedado-
- ¿Con esta cara? ¡Parezco un zombie!-
Era cierto pero aún así Serena hizo un puchero lastimero que terminó por enganchar el brazo de Mina al suyo.
- ¡Esta bien pero no nos detendremos en ningún otro lugar!-
- ¡Si!-
La alegría de Serena la hizo contagiarse un poco de su buen humor. Ese era el efecto que producía Serena o al menos el que siempre la había caracterizado pero que hacía algún tiempo había menguado considerablemente. Y que poco a poco volvía a surgir cada vez con más fuerza.
- Gracias Sere…por escucharme primero y hablarme después. Extrañaba esto entre nosotras. Ya sabes… cuando no había tantos chicos a nuestro alrededor y la vida era más sencilla-
Muchas cosas habían cambiado desde aquella época y Serena tenía que reconocer que relacionarse con mujeres se le había hecho bastante más complicado que compartir con chicos. Su cercanía con Yaten le había hecho perder la costumbre y si bien tener de mejor amigo a ese chico en particular tenía sus ventajas también había otras cosas que sí extrañaba. Cosas que solo una mujer podía entender.
- Si, creo que sé a lo que te refieres. Prometo no ausentarme demasiado tiempo esta vez-
- ¡Promete que no habrá una próxima vez y el tema queda saldado!-
Serena estaba intentando seguir una nueva política; no prometer nada. Cuando prometes algo y no lo cumples la gente se decepciona pero si no lo haces te ahorras el mal rato y además el estigma de ser una mentirosa. Y procuraría seguir con su plan a toda costa.
- ¿Qué te parece si nos apresuramos? ¡El recreo terminará pronto!-
Tiró de Mina esperando así olvidara el tema y si bien ésta no dijo nada tuvo la sensación de que simplemente lo dejó pasar. Tenía otras cosas mucho más importantes en las que pensar. Por ejemplo cómo acercarse con su novio- si es que todavía lo era- e intentar hablar con él.
Si, definitivamente comer y exigir promesas a Serena era lo último que le preocupaba.
La práctica de baloncesto había sido especialmente brutal para Thomas. Apenas sí había sido capaz de dar las diez vueltas al gimnasio en el tiempo requerido y el juego contra sus compañeros de equipo…había sido una masacre deportivamente hablando. Y si bien sobre sus hombros no cargaba la totalidad de la responsabilidad sentía que gran parte del fracaso de esa tarde había sido su culpa. Al menos había sido solo práctica pero el encargado del equipo había reparado en su bajísimo rendimiento y tempranamente le había invitado a ceder su puesto a otro compañero. A uno que pudiera hacer al menos un pase decente.
Así que se había pasado la otra mitad del entrenamiento viendo hacia el piso sin ganas de sociabilizar con nadie y aguardando con unas ansias desesperantes a que el entrenador al fin diera por terminado el día. Cuando eso finalmente ocurrió Thomas fue el primero en ponerse de pie y caminar hacia su casillero para recoger sus cosas y largarse de la escuela. Estaba hastiado hasta de oír el bote de la pelota de baloncesto y el chirriar de las zapatillas en el suelo. Sonidos que generalmente le hacían vibrar simplemente no hacían más que agudizar su cuadro ansioso-depresivo.
Pasó una toalla sobre su cabeza y caminó encorvado.
- ¡Thomas!-
Un compañero de equipo de un curso inferior trotó en su dirección, haciendo que Thomas detuviera su caminata.
- Te busca tu novia, está afuera preguntando por ti-
El rostro de Thomas adquirió una tonalidad parecida al verde. Incluso el chico del mensaje se alejó cuando pensó que Thomas vomitaría sobre él.
- ¿Le dijiste que estaba aquí?- preguntó dos octavas sobre su habitual tono de voz
El chico negó viéndose seguramente tan desconcertado como parecía. Lo normal era que Thomas saliera corriendo en cuanto alguien le avisaba que Mina había venido por él. Lo único que hacía era parlotear de ella incesantemente y ahora parecía querer escaparse por la ventana más cercana con tal de no verla.
- Uhm…le dije que revisaría si aún no te habías ido-
Un suspiro de profundo alivio se escapó de sus labios.
- ¿Le puedes decir que me retiré antes?-
Pobre chico. Se había quedado en blanco y no sabía como proceder. Era la petición más rara del mundo viniendo de Thomas.
- Está bien…- titubeó aún sintiendo que el había sido trasladado de pronto a un universo paralelo. Thomas vio las intenciones en los ojos de su compañero pero por muy extraño que pudiera parecer, no tenía ganas de hablar.
- Por favor no preguntes…es complicado-
Él finalmente sonrió y asintió sin querer enterarse de los detalles.
- No hay problema, se lo diré-
- Gracias- murmuró Thomas antes de que éste partiera.
Thomas aguardó en la entrada de los vestidores por si Mina no se tragaba esa excusa. Lo normal hubiera sido que no lo hiciera, él nunca se perdía un entrenamiento así que seguramente su compañero había tenido algunos inconvenientes al momento de explicarle su repentina ausencia.
Algunos minutos después vio a su amigo caminar nuevamente en su dirección. Se veía algo turbado, como si no pudiera sacar algo de su cabeza.
- Oye Thomas- le dijo deteniéndose frente a el
- ¿Si?-
Se rascó la cabeza y alzó las cejas.
- No es por entrometerme, en serio, pero tu chica…lucía realmente mal-
Dio un vistazo a Thomas. El tono verdoso había regresado a sus mejillas en todo su esplendor.
- Casi tan mal como tú-
Era evidente que Thomas no le comentaría nada del asunto. No lo había hecho antes y no haría en ese minuto así que se encogió de hombros y retomó su camino.
- No lo sé tal vez deberías llamarla o algo-
- Gracias- le respondió Thomas nuevamente
Thomas terminó cayendo de un solo golpe en la entrada de los vestidores ¿Cómo iba a salir del gimnasio si Mina aún podía andar dando vueltas en la escuela luciendo como un cadáver?
Lucio apareció a su lado en cosa de minutos.
- Hey- le dijo a modo de saludo
Thomas irguió la cabeza para verle. Lucio era tan alto que desde su posición en el suelo el esfuerzo que debía hacer era doble. En su mano derecha el chico estaba haciendo dar vueltas un balón sin mayor trabajo.
- ¿Quieres practicar un poco más?-
No era mucho lo que podía hacer considerando que su salida estaba parcialmente imposibilitada así que se preparó para ponerse de pie. Además necesitaba botar algo de frustración contenida.
- Si, está bien- accedió al final
Durante más de media hora Lucio y Thomas no hicieron más que correr de un lado a otro del gimnasio, encestar dobles, triples, canastas, bloquearse las jugadas mutuamente, empujarse cuando era necesario y agotarse hasta el límite de la resistencia física.
Cuando Thomas sintió que sus piernas habían sido reemplazadas por cubitos de gelatina fue su señal interna para detenerse y caer de rodillas en medio del gimnasio sin fuerzas ni siquiera para arrastrarse hacia un lugar menos vistoso. Decidió que era mejor quedarse ahí así que se recostó de espaldas y estiró completamente sus brazos y piernas. Cerró los ojos un momento e inspiró largamente. Oyó que Lucio caminaba en otra dirección y minutos después regresaba por el mismo camino para terminar cayendo a su lado. Reaccionó cuando algo frío y húmedo se pegó a su mejilla así que abrió los ojos rápidamente.
- Toma-
Lucio le estaba ofreciendo una botella de agua. Thomas la abrió y bebió más de la mitad del contenido sin parar sino para respirar al final.
- Gracias-
Thomas retomó su posición pero esta vez pego los ojos en el techo. El pecho se le movía hacia arriba y hacia abajo por la agitación del entrenamiento mientras que su corazón bombeaba sangre apresuradamente. De pronto Thomas tuvo la sensación de que si no ayudaba a su corazón a sentirme menos colapsado moriría ahí mismo.
- Ayer Mina y yo discutimos- habló entre jadeos- Nunca lo habíamos hecho y creo que ha sido lo peor que me ha pasado en mucho tiempo. Me siento físicamente enfermo-
Lucio se cruzó de piernas y apoyó ambas manos en el suelo.
- ¿Fue por Jay?-
Movió la cabeza ¿Por qué tendría que ser por Jay? Y luego Thomas recordó la charla de ayer. Seguramente Lucio había visto lo molesta que Mina había estado con los comentarios de su otro amigo.
- No, no tuvo nada que ver con eso-
Y se hizo otra vez el silencio. Thomas estaba conciente que a menos que él se atreviera a continuar la plática Lucio no haría nada para que prosiguiera. Lucio era la persona menos curiosa que había conocido en toda su vida y francamente no sabía si el motivo era la indiferencia a los problemas ajenos o una educación férrea que no le permitía inmiscuirse en asuntos privados sin invitación.
- Creo que sobredimensioné una situación y le di una gravedad que no tenía…aunque por momentos pienso que hice lo correcto. En realidad estoy muy confundido-
Al menos eso explicaba el porque de su negativa a encontrarse con Mina. Lucio hizo girar la botella entre sus dedos.
- Dime lo que piensas y yo te diré exactamente lo que pienso-
Al menos esa era una ventaja. Con Lucio siempre obtenías la verdad, por mucho que doliera. Thomas llevó uno de sus brazos sobre sus ojos y los cubrió de la luz que pegaba directamente sobre uno de ellos.
- Encontré a Mina registrando mi billetera. Recuerdos de Sara y esas cosas…-
Lucio asintió sin sorprenderse demasiado. Junto con Yun y Jay eran las únicas personas que conocían esa parte de la vida de Thomas. Los primeros por haber sido compañeros de secundaria tanto de Thomas como de Sara mientras que Lucio se había enterado de la misma boca de Thomas.
- Ya veo-
Espero algunos segundos para interrogar a Thomas.
- ¿Lo hizo a propósito? Quiero decir ¿su intención era registrar tus cosas y hallar algún secreto que pudiera enrostrarte?-
Thomas lo pensó un minuto. Al menos no había tenido esa impresión. Creía en la versión de Mina. Al menos esa parte.
- Necesitaba dinero para comida, encontró mi billetera y una cosa llevó a la otra-
Con un rápido movimiento Thomas se sentó en la misma posición de Lucio.
- ¿Sabes que es lo curioso?-
- No-
Obviamente no lo sabía. Thomas movió la cabeza cavilando en silencio.
- Ni siquiera me acordaba que esas fotografías aún estuvieran ahí. Las veía todo el tiempo pero en cuanto conocí a Mina mi rutina cambió y me empecé a concentrar en verla solo a ella. Pensé que las había quitado pero cuando las vi en sus manos, esparcidas en el suelo…lo vi todo rojo y solo pensé en ella pasando a llevar su memoria-
- ¿Crees que esa haya sido su real motivación?-
Las preguntas de Lucio eran directas, tal como su personalidad. Thomas no sentía que Lucio estuviera interrogándolo sino más bien exteriorizaba las mismas interrogantes que él mismo se había estado cuestionando por todo el día, como si supiera exactamente qué le molestaba, qué estaba en su cabeza.
- No- respondió Thomas con resolución- Mina es naturalmente chismosa y curiosa, pero jamás haría algo con malas intenciones. No es así-
Conforme con esa respuesta Lucio pasó a la siguiente.
- ¿Ella está al tanto de tu pasado con Sara?-
- Si, se lo conté hacía mucho tiempo-
Aún recordaba esa primera cita. La ida al cine y la plática en ese parque cuando el sol aún entibiaba la piel. Casi le parecía un sueño que hubiera pasado tanto tiempo y aún mantuviera en su memoria las imágenes frescas del verano en el que le conoció.
-Pensé que era lo mejor y aún creo que es así. Ella me platicó de Yaten y yo hice lo mismo con Sara-
- O sea que no es un secreto que deseabas mantener protegido de ella- afirmó Lucio luego de oírle
- No, nunca lo ha sido- respondió Thomas con el entrecejo fruncido
Finalmente Lucio estiró las piernas e imitó la postura que anteriormente había tenido Thomas, solo que pasó las manos detrás de su cabeza dándole un aspecto más relajado.
- ¿Qué es lo que te enoja más?- le preguntó a Thomas, igual de calmado a como se veía- ¿Qué Mina haya registrado tus cosas o que ella halla encontrado esas fotografías en tu billetera?-
Al pasar varios minutos sin que Thomas le diera una respuesta, Lucio giró levemente la cabeza para verle. Thomas seguía con la mirada fija en el piso.
- Si te soy sincero, no lo sé-
Y por como su voz había vacilado al responder, Lucio creyó en esa respuesta y con cuidado se quitó algunos mechones de cabello del rostro que le impedían ver en totalidad a Thomas.
- Si lo que te molesta es lo primero tendrías tus motivos para estar enfadado, después de todo revisar cosas ajenas independiente de quien sea esa persona; madre, padre o novio es sinónimo de desconfianza. Te enfada porque en ese caso Mina no estaría confiando plenamente en ti. Pero si lo que te molesta es lo segundo…-
Hizo una pausa para acentuar la diferencia.
- Claramente estarías culpándola a ella por algo que en el fondo te hace sentir culpable a ti; guardar recuerdos de tu ex novia fallecida a sus espaldas… y en ese caso Mina sí tendría motivos para desconfiar y su actuar estaría algo justificado-
Thomas estaba abiertamente sorprendido por la facilidad con la que Lucio transformaba un dilema emocional complejo a dos simples opciones.
- Podrías comenzar por plantearte esas interrogantes- agregó Lucio a modo de conclusión
Contrario a lo que Lucio hubiera esperado Thomas enseñó un pequeñísimo atisbo de sonrisa. Era la primera que le había visto en todo el día y para un chico que se pasaba prácticamente las veinticuatro horas del día enseñando su dentadura perfecta, eso era preocupante. Aún así se alegró de que estuviera progresando.
- Le entregué mi corazón a Mina aún antes de que ella siquiera pensara en recibirlo-
A su cabeza vinieron miles de imágenes, miles de recuerdos de los primeros días en los que se conformaba tan solo con una sonrisa, con una mirada. Eso bastaba para que la semana fuera mucho más luminosa y mejor que las anteriores, hasta que con el tiempo su corazón fue demandando más y nada fue suficiente para contentarlo, nada excepto el amor de Mina. Y cuando lo recibió supo que su corazón simplemente había estado apenas sobreviviendo sin él.
- Con ella a mi lado cobran vida todas las frases, poemas y canciones que el hombre ha escrito alguna vez acerca del amor. Y cuando estoy sin ella… ninguna frase de desamor es suficientemente real para describir la desolación que se siente-
Incluso el siempre compuesto Lucio sonrió ante esa descripción tan gráfica de sus sentimientos hacia Mina. La sonrisa de su amigo también contagió a Thomas…seguramente Lucio debía de estar pensando que era un empalagoso de lo peor pero no podía disculparse por algo que hasta el momento Lucio no podía comprender en toda su magnitud.
- A lo que voy es... Mina no tiene motivos para desconfiar; la amo, estoy completamente enamorado y no hay persona viva o muerta que me haga dudar de eso…-
La espalda de Lucio crujió cuando se estiró antes de volver a sentarse. Los músculos habían comenzado a enfriársele así que tenía que cambiar de posición.
- Por lo que veo tienes claro el origen del enfado. Habla con ella y platícale acerca de límites cuando se está en pareja. Estoy seguro que lo entenderá-
Si tan solo ese fuera el problema…a Thomas le daba más temor lo que había sucedido después de encontrar a Mina con su billetera en las manos.
- Le dije cosas terribles. Yo nunca pierdo el control, Mina me saca de quicio todo el tiempo pero jamás como para tratarla como lo hice ayer. Realmente estaba enojado y descargue toda esa ira directamente sobre ella-
Los ojos de Lucio volaron de inmediato hacia Thomas. Ni aún al relatar la razón de la discusión se había visto tan triste ¿Acaso lo que había ocurrido después de la pelea era el real motivo de su comportamiento?
- Thomas, creo que eres el chico más respetuoso en lo que a mujeres se trata y en realidad eres el chico más correcto en cada ámbito de la vida en la que te he conocido y por eso te respeto también-
Eso no lo hacía sentir mejor.
- No lo fui tanto el día de ayer…-
La mirada de Lucio fue de obviedad, como si casi fuera una nimiedad.
-Hasta Gandhi organizó una revolución cuando vio las injusticias de su país ¿Y los santos cristianos? no lo fueron tanto al principio. Mi punto es que todo ser humano tiene sus instantes de enojo y rabia cuando tocan su fibra sensible. Si no te hubieras molestado casi me atrevería a decir que no eres de nuestra especie-
Destapó la botella con gracia y bebió lo que quedaba de ella.
- Hasta el "señor perfecto" tiene que tener su talón de Aquiles- murmuró con una sonrisa irónica. Thomas no ocultó lo divertido que le parecía ese comentario. Lo había oído antes entre sus compañeras de salón. Lo veían como un chico modelo o algo por el estilo. Lo raro era que nunca ninguna chica se atrevió a acercársele e insinuar lo que penaban de el. Todos los rumores habían surgido una vez que fijó sus ojos en Mina.
Las mujeres eran muy extrañas, tanto que Thomas se atrevía a asegurar que eran lo único capaz de desconcertarlo hasta la locura.
Increíblemente la charla con Lucio sí le había servido, tanto para calmarse como para despejar un poco la mente de ideas erradas. Lucio era un tipo estupendo; decía muy poco pero lo justo como para remover exactamente aquello que estaba mal. Thomas estiró la mano en su dirección con intención de estrechársela.
- Gracias Lucio. No quería aburrirte con mis dramas demasiado adolescentes para tu gusto pero necesitaba esto más de lo que suponía-
Él se la estrechó con vitalidad.
- Si…en realidad son un poco tediosas pero ya te lo dije; te respeto y te considero un buen chico-
Lucio se levantó primero y arrastró consigo a Thomas.
- Creo que ahora iré a casa e intentaré recuperar las horas de sueño que perdí ayer-
Lucio recogió la botella y también el balón que habían estado utilizando.
- Antes de dormir al menos llámala o envíale un mensaje para tranquilizarla. Es posible que lo esté pasando peor que tú-
Las palabras de su compañero, el que habló con Mina, retumbaron en la cabeza de Thomas "tu chica lucía muy mal".
- Lo haré y hablaré con ella mañana cuando sepa exactamente que decirle-
- Eso es lo mejor- concordó Lucio
Ambos caminaron hacia los vestidores en donde tenían guardadas sus ropas.
- ¿Tomamos el autobús juntos?-
Lucio vio que no había nadie más que ellos en el gimnasio y lo habían desordenado un poco. Así que se quedaría un rato más a limpiar.
- Ordenaré y luego me iré. Tú vete y descansa, lo necesitas más que yo-
Thomas no desaprovecharía esa oportunidad. Lo cierto es que estaba extenuado en todos los aspectos. Solo quería ir a casa.
- Está bien, lo haré. Nos vemos y gracias nuevamente amigo-
Lucio le hizo un gesto con la mano.
- Cuando gustes. Nos vemos-
El rubio retiró sus pertenencias de su locker y luego de arroparse lo suficiente para salir al exterior se encaminó a la salida.
Una vez solo Lucio tomó un trapeador y se dirigió al centro del gimnasio para comenzar con una rápida limpieza. Mientras se dedicaba a esa labor repasó su conversación con Thomas.
No había conocido al Thomas enamorado de Sara pero supuso que si aún reaccionaba de esa forma tan temperamental ante su recuerdo, debía de haberla amado mucho. Atesoraba sus vivencias y el tiempo compartido con ella con algo más de celo de lo que había pensado.
No conocía a la novia de Thomas lo suficiente como para juzgarle pero seguramente esa chica no lo tendría fácil a partir de ahora. Tenía la sensación de que Sara sería un tema recurrente y solo dependería de ella el abordarlo con la suficiente altura de miras.
Si decidía pelear contra un fantasma…no le auguraba un buen final, lo mismo si decidía competir contra la memoria de Sara.
Pero si aprendía a convivir con su presencia Mina tendría el corazón de Thomas en sus manos, inclusive la pequeñísima parte que aún almacenaba cariño para Serena y podría hacer con él lo que le diera en gana.
Solo esperaba que eso no significara un mal para su amigo. Había hablado en serio cuando había dicho que lo consideraba el chico más correcto que alguna vez hubiera conocido. Había investigado bastante acerca de almas y temas relacionados al misticismo por iniciativa propia y tradición familiar.
Thomas encajaba muy bien en la definición de un alma pura y por lo general esas personas tendían a salir lastimadas con mayor facilidad.
Lucio deslizó el trapero por el piso por última vez y concluyó así con la limpieza. Y concluyó así con su reflexión. Había sido honesto con Thomas al confesar que los problemas amorosos juveniles no eran ni su fuerte ni de su interés.
Para Lucio había cosas mucho más importantes que debía de resolver. Cosas que tenían su cabeza lo suficientemente ocupada como para agregar además a su lista romances adolescentes.
No tenía tiempo para el amor. No había espacio para él en su vida, al menos no por el momento.
Lita hizo el tercer intento por estirar el plástico pero simplemente se negaba a quedarse en su sitio. Bajó los brazos que ya le quemaban por el esfuerzo y descansó un minuto.
Si no lograba proteger las hortalizas y las flores antes de que la lluvia cayera con más fuerza se perdería el trabajo de medio año y Lita no había pasado un semestre completo escarbando en la tierra por nada.
Así que armándose de energía subió otra vez a la pequeña escalera y tomó el plástico de las puntas. Peleó con él infructuosamente
- ¡Maldición!- gritó ofuscada
Estiró y estiró pero por más que trató el plástico volvía a su posición original.
- ¡Vamos! ¡Porqué no te quedas en tu lugar!-
Esta labor tendría que haber sido hecha por más personas pero no había nadie más del club a quien pudiera recurrir. Estaba sola, cansada y enojada.
Enojada con la lluvia, con sus compañeros de club y con ese maldito plástico. En resumen, enojada con el mundo en general. Y lo peor era que sabía muy bien el origen de su enfado, lo que no comprendía era el porqué no había podido dejarle atrás.
Tal vez si lo hubiera golpeado en la cara como se merecía no tendría esa ira contenida queriendo escapársele por los poros a la más mínima provocación. Y ni siquiera se necesitaba eso.
Sabía muy bien que había asustado a Serena con su actitud agresiva y ni siquiera le dio una explicación del motivo. Simplemente había dado la media vuelta y había huido. La Lita del pasado había hecho su aparición como en sus mejores tiempos.
Ahora probablemente todos supieran que tenía un problema que en realidad no era tal, y todo por culpa de un chico estúpido que había hecho un comentario para él sin importancia pero que le había afectado más de lo que quería reconocer.
"Me gustan las chicas que parecen débiles, esas que parecen necesitar que las abracen". Había sido como una bofetada en el rostro.
¿Todos los hombres pensaban de la misma manera? ¿La damisela en apuros era finalmente la que obtenía el premio? ¿Y que pasaba con las otras chicas? ¿Las que podían ser tan autosuficientes como cualquier persona? ¿Qué pasaba con ella…? ¿Cada hombre que conociera tendría la misma imagen? ¿Sería una historia que se repetiría una y otra vez?
- ¡Estúpido!- gritó Lita equilibrándose en la escalerilla- ¡Te odio, te odio, te odio! ¡Deja de hacerme la vida tan complicada!-
En un descuido que no era común en Lita dejó de prestar atención a sus pies y a las gotas de lluvia que se habían acumulado en el peldaño superior. Una fatal combinación. Así que no tuvo oportunidad de reaccionar a tiempo y solo se vio a sí misma cayendo de espaldas rogando que la caída no fuera demasiado aparatosa. Y no lo fue tanto.
- Whoa ¿estás bien?-
Esa voz… ¿por qué se le hacía familiar?
Lita gimió e inmediatamente se llevó las manos a la rodilla. Tenía una pequeña herida que ardió más de lo que debería.
- ¡Ay!- gritó conteniendo las lágrimas.
Jay la levantó del suelo y la cargó sin problemas.
- Te llevaré a la enfermería-
Lita no podía creer que esto estuviera sucediéndole. Era algo así como una de sus peores pesadillas cumplidas. Intentó aclararse la voz para no sonar ni molesta ni afectada por su caída.
- No…no es necesario-
- Pero gritaste porque te duele-
¿Qué estaba haciendo aquí?
- ¿Podrías por favor bajarme?- murmuró cerca de su hombro
Se sentía terriblemente incómoda en sus brazos. Ni siquiera podía mirarle directamente a los ojos.
- No me molesta cargarte. De hecho pensé que pesabas mucho más pero eres liviana-
¿Eso era algo así como un cumplido? ¿Te ves gorda pero no lo eres tanto? Lita simplemente quería matar a ese tipo
- Pero a mí si, así que por favor bájame-
Jay suspiró y miró hacia uno y otro lado hasta que encontró un cajón de madera que acercó con el pie y la sentó con cuidado. Una vez ahí Lita pudo verse con más atención la herida. Afortunadamente no era grande pero aún así necesitaba limpiarla. Jay en tanto permaneció de pie aguardando algo que Lita no tenía idea.
- Uhm…gracias por esto pero yo puedo hacerme cargo-
- ¿En serio? ¿Me despachas así después de que te salvé de una caída peor?-
La arrogancia en su voz estaba haciendo estragos con el autocontrol de Lita.
- Ya te lo agradecí pero al parecer tu ego te ha dejado sordo…- murmuró con los dientes apretados. Inspiró más aire que de costumbre- ¿De todos modos que haces aquí?-
Él recostó su peso en el poste en que Lita había estado trabajando incesantemente.
- Siempre visito el jardín de la escuela. Me inspira-
Lita alzó una ceja. Este chico era terrible.
- Estoy aquí al menos tres tardes en la semana y jamás te había visto antes. Intenta con una mentira mejor la próxima vez-
Su sonrisa se amplió como si ser descubierto le divirtiera.
- Está bien… ahí va la verdad. Hay una chica de este club con la que salí un par de veces…-
Había una chica involucrada. Tendría que haberlo imaginado.
- …Y no se tomó muy bien que no la llamara más así que me alejé un tiempo de todo lo que ella frecuentaba. Como que enloqueció o algo así-
Lita casi podía adivinar de quien se trataba. Jay había sido muy gráfico a la hora de describir que tipo de chica eran de su gusto.
- Ya…- contestó mas preocupada de buscar con que limpiar su cortadura
Jay hizo una mueca poco favorecedora.
- No me crees ¿cierto?-
¿Importaba acaso? Lita sopló su herida para sacar cualquier basura que pudiera haberse colado.
- No eres un sujeto que inspire confianza, ni empatía si te soy sincera…-
Por el silencio de Jay, Lita intuyó que había asestado un golpe bajo. Se lo tenía merecido.
- Quizás tuve algo de responsabilidad en que la chica terminara actuando así-
- Aja- musitó ella sin darle demasiada importancia- "algo de responsabilidad", claro-
Esperaba que eso no hubiera sonado tan ponzoñoso como retumbo en su cabeza.
- Lo de visitar jardín y el huerto de ves en cuando es cierto- replicó Jay desviando la plática- De hecho soy vegetariano así que con mayor razón aprecio todo lo que provenga de la tierra-
Eso hizo a Lita levantar la vista con franca sorpresa. Su táctica de distracción había tenido efecto.
- ¿Eres vegetariano? ¿No estás bromeando?-
Jay asintió viéndose extrañamente serio.
- Para nada. Lo soy desde que vi un documental de una granja de cerdos…me impactó tanto que desde ese día opté por eliminar la dieta animal de mi vida. Ya casi van cuatro años-
Esto sí que era una sorpresa ¿Jay tenía conciencia?
- Pareces bastante sorprendida- comentó
- No te ves del tipo vegetariano, eso es todo- contestó Lita con rapidez
- No sabía que los vegetarianos tenían cierto tipo-
Claro, él podía estereotipar a las mujeres diferenciando entre aquellas que se veían vulnerables y otras que no pero ella no podía hacer un pequeño comentario a un estilo de vida alternativo. Increíble.
- Ya que estás aquí y por lo que veo no piensas marcharte pronto…- dijo finalmente Lita- ¿podrías alcanzarme el bolso? creo que tengo una bandita en alguna parte-
Jay se despegó del poste y caminó en sentido contrario hasta las pertenencias de Lita. Tomó el bolso en su mano y lo dejó a un costado.
- Gracias-
Lita lo abrió y revisó varios compartimentos. Jay en tanto acortó distancia y se sentó frente a ella sobre un felpudo color gris.
- Así que…¿Qué estabas haciendo antes de que te estrellaras en el piso?-
- Intentando proteger el huerto de la lluvia que se avecina-
Él asintió.
- ¿Y lo estás haciendo todo tú sola?-
Este chico no era nada de elocuente…
- ¿Ves a alguien más aquí?-
Jay apretó los labios dándose cuenta de la obviedad de su pregunta.
- No, a lo que me refiero es… ¿Por qué? No eres la única miembro del club-
Lita detuvo la búsqueda para recordar en donde específicamente había visto esa bandita…
- Porque los demás tenían otras cosas más importantes que hacer. Yo estaba libre así que me ofrecí-
No parecía satisfecho con esa respuesta.
- Pero es mucho trabajo solo para ti ¿no crees en el trabajo en equipo?-
Eso causó una risa sincera de parte de Lita. Si supiera cuanto creía en el trabajo en equipo…
- Claro que sí, pero también tienes que estar preparado para sacrificarte por tu equipo cuando es necesario-
¡Por fin! Lita recordó que la había visto dentro del estuche en donde guardaba su espejo. Lo abrió y ahí la encontró. Jay en tanto había quedado pensando en las respuestas de Lita. Una en particular.
- Tienes razón, a veces hay que velar por el interés colectivo- concluyó
Con agilidad él se puso otra vez de pie y estiró los brazos.
- Está bien ¿en que puedo ayudarte?-
Lita se quedó ahí mirándole como descerebrada.
- ¿No tienes otro lugar en el que estar? ¿en la cafetería comiendo? ¿Practicando en el gimnasio?-
¿Seduciendo a una desconocida tal vez…? Pensó para sí misma.
- El menú de la cafetería no me apetece así que comí algo que traje de casa y mi práctica comienza en una hora así que estoy libre-
Lita despegó la bandita con prolijidad y la pegó sobre su herida. Quedó cubierta totalmente. Jay en tanto aguardó por una respuesta.
- ¿Realmente soy tan mala compañía?-
- No he dicho eso- dijo Lita dándole un último vistazo a su pierna
Jay se cruzó de brazos
- ¿Soy demasiado estúpido para cooperar contigo?-
Tal vez…
- Tampoco he dicho eso-
- ¿Entonces cual es el problema?- preguntó un poco más insistente que al principio
No te soporto ese es el problema… Lita se mordió la lengua y se puso de pie. Controlarse estaba llevándole un gran trabajo.
- Agradezco tu ayuda y también agradezco que me hayas auxiliado pero ya me siento bien. Puedo terminar de hacerlo yo sola- recalcó
Pensando que con eso Jay entendería el mensaje, Lita se alistó para volver a subir a esa condenada escalerilla. Pero contrario a lo que imaginó Jay le arrebató las herramientas.
- ¿Sabes? el día de ayer…-
El cuerpo de Lita se congeló. Lo que menos quería era volver a tocar ese tema. Suficiente tenía ya con su presencia ahí pero él parecía realmente confundido.
- ¿Dije algo mal?-
Este chico era verdaderamente lento… Lita se cruzó de brazos ante él.
- ¿Por qué lo crees?-
Jugó distraídamente con unos clavos que Lita había dejado sobre un mesón, con los que suponía sujetaría el plástico en su lugar.
- Aún tengo la sensación de que te ofendí y la forma en la que te despediste ayer fue totalmente diferente a como habíamos estado charlando y ahora…casi estoy seguro que prefieres perder el huerto a aceptar mi ayuda-
Bastante receptivo para ser tan vacío. Lita se dio cuenta que si no le dejaba satisfecho con su respuesta probablemente no le dejaría en paz.
- Ya te lo dije ayer. Me parece ofensiva la manera en la que escoges a tus pretensiones amorosas-
Los ojos de Jay brillaron con intensidad, como si tuviera un desafío ante él que quisiera aceptar gustoso. Moviendo a Lita desde la escalerilla a otra posición se apoderó de la labor que la había tenido tan estresada antes de su llegada.
- ¿Qué te parece si me acercas ese martillo, los clavos y platicamos al respecto?-
Lita comprendió que tenía dos opciones; o expulsaba toda su molestia de una sola vez, dejándole claro que necesitaba espacio o bien permitía que le ayudara y que luego se fuera por donde vino. Finalmente cedió ante la segunda opción, estirando el brazo para entregarle el martillo y un par de clavos. Jay se desprendió de su abrigo y subió los peldaños y como era más alto y sus brazos mucho más fuertes pudo sujetar sin problemas el plástico que con ahínco se le había resistido a Lita anteriormente.
- Veamos…- murmuró él mientras daba los primeros martillazos en la madera- ¿conoces la cultura gótica?-
La pregunta desconcertó a Lita por completo. Pensó qué era lo que sabía acerca de ello.
- Solo lo básico- reconoció mientras se sentaba- Mucho maquillaje, ropas generalmente oscuras y peinados elaborados. Eso es todo lo que sé-
No era mucho pero al parecer Jay estuvo conforme. Tomo otro clavo y fijó la segunda esquina del plástico.
- ¿Saldrías con un chico gótico?-
Lita frunció el ceño. Nunca se lo había planteado pero creía conocer la respuesta.
- No lo creo-
- Pásame otros clavos- pidió desde su altura
Lita tomó otros tantos y se los facilitó.
-¿Y con un punk?- preguntó después de martillar otro tanto- Ya sabes; cabello pintado de varios colores y peinado en puntas, actitud rebelde y todo lo demás-
- Nop- contestó Lita sin meditarlo demasiado
Jay bajó unos peldaños para mover la escalerilla hacia el lado derecho e hizo exactamente lo mismo que había hecho antes.
- ¿Y porque no saldrías con ellos?- preguntó de espaldas a Lita- ¿Son malas personas por tener esos estilos?-
Ella frunció el ceño.
- Claro que no-
Martilleó un par de veces más hasta que solo quedaba por fijar el extremo derecho.
- ¿Acaso valen menos por pintarse el rostro y el cabello?-
- Por supuesto que no- murmuró
Jay tocó suelo y corrió con uno de sus pies la escalerilla. Se volteó para confrontar a Lita.
- Pues yo tampoco creo que las chicas que no son de mi tipo sean malas personas o no merezcan tener a alguien que las pretenda…si te dí esa impresión lo siento pero creo que tú lo malinterpretaste. Yo simplemente prefiero salir con aquellas que sí sean de mi tipo-
Subió otra vez los peldaños y fijó los últimos clavos.
- Es todo una cuestión de gustos; a ti no te gustan ni los góticos ni los punk y a mí me gustan las chicas que parecen necesitar de alguien a su lado-
Bajó con lentitud y acomodó las mangas de su camisa. Entregó el martillo a Lita y volvió a recostarse en el poste en el que había estado al principio.
- Ahora ¿me vas a juzgar por eso?-
Bajo esa perspectiva Lita se dio cuenta que su actitud había sido bastante infantil. Jay siempre había hablado en términos generales, nunca refiriéndose a ella y además…jamás lo había hecho en términos peyorativos. Solo había sido él y su manera poco convencional de decir las cosas. Lita suspiró y pegó la vista al martillo que descansaba sobre sus piernas.
- Supongo que no- dijo al fin
- Gracias- respondió Jay con una sonrisa- ¿entonces estamos bien?-
Seguía pensando que Jay era un narcisista de lo peor…pero al menos ya no creía que hubiera hecho una especie de discriminación arbitraria hacia su persona. Sus ejemplos habían sido extremos pero Lita había entendido cual era su punto; no podías ser del gusto de todo el mundo.
- Si, estamos en paz- contestó con una tenue sonrisa
- ¡Uff que alivio!- exclamó Jay botando aire con fuerza- ¡esta es la primera vez que una chica se molesta conmigo sin ninguna razón! ya estaba preocupado-
Cuando las primeras gotas comenzaron a caer ambos miraron al cielo coordinadamente.
- ¡Justo a tiempo!-
Muy a su pesar Lita tenía que reconocer que sin la ayuda de Jay no habría logrado tener a tiempo el resguardo para el jardín antes de que comenzara a llover.
- Si…justo a tiempo-
Jay subió la capucha de su abrigo.
- Será mejor que te vayas a resguardar. Yo haré lo mismo-
Lita también le imitó y reunió sus cosas para así no empaparse en su camino de vuelta a la escuela.
- Te agradezco la ayuda, si te soy honesta no creo haber podido hacer esto sola-
Él guiñó un ojo.
- Trabajo en equipo, recuérdalo-
Le saludó y corrió en dirección al gimnasio. Lita se quedó viéndole hasta que su silueta se perdió de vista.
El trabajo había sido terminado gracias a Jay y eso no la hacía sentir mejor. Su humor también se había tornado menos explosivo y reconocer que un simple chico influyera en su estado de ánimo tampoco la hacía sentir más alivio. Además descubrir que Jay podía platicar de cosas cuerdas y tener pensamientos criteriosos solo hacía que su malestar se agrandara un poco más.
Ahora sabía que el chico desvergonzado de la escuela podía ser servicial, pensar y hablar como todo un hombre normal. Y más. Lita gimió mientras corría a través de la lluvia.
Habría sido mucho mejor quedarse con la imagen del bruto sin remedio.
Al día siguiente Mina recibió el mensaje que tanto había esperado y temido recibir. Fue exactamente media hora antes de que el timbre sonara para dar paso al almuerzo.
El examen que tenía en su pupitre estaba a medio terminar y mientras sus amigos batallaban contra el tiempo ella lo veía pasar lentamente a su alrededor. Incluso podía ver las motas de polvo volando en el ambiente obstaculizando su volátil concentración.
Estaba tan acabada… de seguro terminaría reprobando matemáticas al final del semestre, a menos que en las últimas pruebas sacara sobresalientes. Era más probable que la lluvia brotara del suelo antes de que su cerebro aprendiera álgebra.
Miró de soslayo hacia el pupitre que estaba inmediatamente a su costado. Incluso Serena tenía la nariz enterrada en la hoja de cálculo y al ver eso no pudo evitar envidiarla un poco. Al parecer el plan que Amy y Taiki habían implementado para ella estaba dando resultados. Mina suspiró desganada. Si Thomas decidía romper con ella no solo perdería a su novio sino que también a su profesor particular. Gimió en silencio para no interrumpir a sus demás compañeros.
Sentía la sangre latiendo en su piel y su pulso disperso hasta en las partes más recónditas de su cuerpo. Concentrarse era inútil así que percatándose de que la hoja tuviera su nombre guardó sus utensilios, tomó su bolso, abrigo y se puso de pie. Caminó hacia el escritorio del profesor y entregó el examen. El maestro le dio una rápida ojeada y al notar varias respuestas en blanco alzó la vista. Era como si estuviera trasmitiéndole telepáticamente "vas a reprobar, Aino". Mina se dio la vuelta intentando que aquello no le afectara demasiado y cruzó medio salón para salir.
Al abrir la puerta volvió a sacar su teléfono celular para releer el mensaje que Thomas le había enviado a primeras horas de la mañana.
"Mina espero que estés bien… creo que necesitamos hablar. Iré por ti después de terminada las clases de la mañana. Nos vemos".
Al menos Thomas había tenido la consideración de enviar el mensaje en la mañana. Así no se había pasado toda la noche pensando en como sería verle después de lo que parecía una eternidad.
Era tan típico de Thomas…ser amable hasta el último momento. Mina estaba segura que incluso para terminar la relación el chico trataría el tema con el mayor de los cuidados.
- ¿Mina?-
La voz grave la sobresaltó y la hizo soltar el teléfono, estrellándose éste en el suelo y desarmándose en varias partes.
- ¡Demonios!-
Mina se puso de rodillas para recoger los pedazos de su teléfono y en un instante Yaten también le ayudaba a reunirlas.
- Lo siento te asusté- musitó- pensé que me habías visto-
Mina encontró la batería de su teléfono que a simple vista no presentaba daños-
- No…yo estaba distraída-
Era el peor momento para destrozar su teléfono ¿Qué pasaba si Thomas intentaba comunicarse con ella? ¿O si el mensaje almacenado en su teléfono era lo único que le quedaba de su novio?
- Toma- le dijo Yaten- la pantalla está intacta. Tuviste suerte-
La rubia prácticamente se la arrebató de las manos. Unió las piezas y le hizo funcionar otra vez.
- Por favor enciende…- murmuró con dedos temblorosos. Yaten solo observó su extraña actitud. Cuando el teléfono cobró vida también lo hizo su rostro. Suspiró más que aliviada.
- Gracias, Dios-
Con el susto sufrido el azúcar en el sistema de Mina bajo considerablemente así que se recostó en la pared y descansó. Yaten en tanto volvió a sentarse en el extremo opuesto que había estado ocupando antes de la intervención de Mina.
- Nunca pensé que le tuvieras tanto cariño a tu teléfono- comentó Yaten guardando de paso el reproductor de audio en el que había estado escuchando música. Mina abrió los ojos pesadamente.
- Más bien a lo que está dentro de él- murmuró aún nerviosa- ¿Qué haces aquí afuera, por cierto?-
Yaten abrió su bolso y extrajo de él una barra de cereal.
- Terminé el examen y ahora espero por Seiya y Taiki para así podamos marcharnos de la escuela ¿y tú?-
La rubia se mordió una uña.
- Obviamente no terminé el examen, no podía quedarme ahí dentro sin hacer nada así que preferí salir de ahí-
Esa declaración no dejó indiferente a Yaten
- ¿Qué tanto te faltó por contestar?-
Mina hizo un resumen mental de las preguntas que sí había logrado completar. Era más fácil así.
- Veamos… contesté las tres primeras, luego salté hasta la número siete y después a las número once y doce-
Los ojos de Yaten se quedaron inmóviles en su rostro.
- Eso es…-
- Malo, lo sé- contestó Mina leyendo su expresión- pero lo solucionaré más adelante-
O eso creía. Yaten abrió el envoltorio de su barra y masticó con lentitud. Se fijó que Mina revisó al menos tres veces su reloj en menos de un minuto.
- ¿Quieres?- dijo ofreciéndole parte de su cereal. Mina negó.
- Gracias pero no tengo hambre-
A pesar de su negativa y a los ojos de Yaten, Mina tenía todas las características de una persona que no se había alimentado bien en varios días. Debía de tener hambre, era lo normal. Así que arriesgándose a ser tildado de entrometido Yaten se dispuso a averiguar qué le estaba sucediendo.
- ¿Mina estás bien? ¿Es por el examen? Puedes mejorar en el siguiente- se frenó y luego continuó- o puedes pedirle ayuda a Thomas. Él ya lo ha hecho antes ¿no?-
Por mucho que Mina luchó contra la reacción que le provocó oír el nombre de Thomas igualmente los ojos se le volvieron acuosos.
- Sí…probablemente lo haga, si es que vuelve a hablarme alguna vez-
Eso último había salido tan bajito de su boca que Yaten apenas pudo entenderlo pero cuando lo hizo comprendió varias cosas.
- ¿Puedo sentarme a tu lado?- preguntó al rato
Mina se encogió de hombros, dejándole la decisión a él. Yaten no perdió tiempo y se levantó para terminar junto a Mina segundos después. Cortó un nuevo trozo de cereal y le ofreció, ésta vez con expresión de no querer recibir un no por respuesta
- Sea lo que sea que suceda o vaya a suceder no lo enfrentes con el estómago vacío, así que come- exigió
No tuvo que insistir demasiado pues Mina tomó el pedazo de cereal y lo masticó con calma. Eran hojuelas de maíz con miel, su favorito.
- Gracias- respondió- y gracias por lo del teléfono también-
- Ni lo menciones- dijo Yaten quien no perdió tiempo de observarla de más cerca- Ustedes las chicas tienen la tendencia a verse anémicas cuando algo les sucede y no es bueno lucir así ante nadie-
Una tibia sonrisa de Mina apareció al tiempo que volvía a aceptar más cereal.
- Veo que has aprendido cosas de mujeres-
Ahora fue el turno de Yaten para hundirse de hombros.
- Con Serena he tenido el paquete completo-
- Puedo imaginarlo- respondió Mina apesadumbrada
- Lo que no puedes imaginar es lo mucho que tú y Serena se parecen en algunos aspectos-
Era evidente que Yaten estaba tratando de distraer a Mina y ésta picó el anzuelo de inmediato
- ¿Ah, si?-
Yaten se cruzó de brazos.
- Siempre he pensado en todas ustedes como flores únicas en un jardín que luce simple cuando sus colores tienden a marchitarse-
La mirada de Mina viajó hasta el rostro de Yaten.
- Y la de ustedes dos es particularmente brillante-
- Pero ninguna es como la de Serena-
Yaten lo pensó un instante.
- Todas son diferentes y tienen colores propios…pero sí, ninguna es como Serena- reconoció
Los dos asintieron y volvieron a compartir cereal
- A veces pienso- dijo Mina con la boca atiborrada de comida- que las personas así deberían estar juntas, que al lado de otros que no son como ellos se comienzan a opacar, o a marchitar según tu comparación-
El rostro de Yaten se contrajo
- De qué estás hablando-
La verdad es que no había preguntado a Mina nada acerca de su estado, no entendía qué es lo que realmente le sucedía pero tuvo la impresión que esos comentarios le podrían dar una pista.
- Serena necesita a alguien tan chispeante como ella a su lado- dijo con voz apagada- y Thomas también. De hecho creo que funcionarían bien juntos…-
La curiosidad de Yaten despertó de golpe así como también su molestia.
- Estás hablando tonterías-
El entrecejo de Mina se arrugó
- ¿Disculpa?-
- Eso- respondió en el mismo tono firme- parece que el examen te fundió el cerebro-
Mina no estaba dispuesta a entrar en una discusión con Yaten así que prefirió desviar el tema.
- No sabes nada así que…-
Y eso era cierto. Yaten no tenía idea de lo que Mina estaba atravesando. Pero aún así quería intervenir en ello.
- Puede que tengas razón y no tengo idea de lo que estoy hablando pero déjame decirte algo que sí se acerca de las personas chispeantes y sus respectivos brillos-
Se acercó a ella.
- Sé que después del sol y la luna, Venus es el cuerpo más luminoso en este rincón del firmamento. Sé que desde tiempo inmemoriales le han rendido adoración a tu planeta regente llamándolo "estrella del anochecer"…y sé que su brillo es tan hermoso que incluso podía divisarlo desde mi propia galaxia sin problemas-
Resopló para acentuar su enojo.
- Así que no trates de decirme a mí quien merece a quien, por que yo sé que al menos tú mereces mucho más de lo que tienes ahora-
La voz de Mina se encapsuló en sus pulmones y fue imposible convencerla de salir ¿Yaten se estaba refiriendo a su vida en general o solo a Thomas? definitivamente Mina se había olvidado de lo complejo que era platicar con Yaten y dejar de lado las emociones que fluctuaban de un lado a otro con cada palabra dicha.
- No tienes porque molestarte- musitó Mina suavemente- era solo un comentario-
Yaten tomó control de su mal genio.
- Solo me molesta que te tengas en tan baja estima. Tú por ti misma eres capaz de iluminar la vida de cualquiera, de cambiarla totalmente. De hacerla hermosa-
Después de hablar Yaten escondió la mirada y también el sonrojo que había aparecido en sus mejillas de improviso. Estaba convencido de que Serena se hubiera partido de la risa se hubiera estado presente ¿Cómo es que era capaz de reconocer ante una chica que no podía mantenerse alejado de ella, rechazar su propuesta de matrimonio y aceptarla de vuelta sin pestañear pero en cambio no podía siquiera hacerle un cumplido a otra sin evitar parecer una jaiba?
- Te mereces el resplandor de la estrella más cálida que exista y si Thomas no es capaz de darse cuenta de eso es el doble de idiota de lo que pensaba- concluyó
La espina dorsal de Mina se estremeció ¿Cuándo Yaten se había vuelto así de intenso, como para que su cuerpo reaccionara tan extrañamente?
- No es que él no lo sepa- balbuceó Mina en un intento de defender a su novio ausente- al contrario, él sin mucho esfuerzo es suficiente…de hecho…-
Hablar de Thomas con Yaten era por lejos una de las cosas que jamás pensó que terminaría haciendo ese día.
- Thomas es prácticamente perfecto y es casi imposible estar a su altura…-
El cereal en el estómago de Yaten de pronto se hizo pastoso. "Thomas el hombre perfecto" ¿Por qué simplemente no le pegaba un golpe en el rostro? Eso seguramente debía de ser menos desagradable
- Y yo trato de ser tan buena como él. Trato de ser una estudiante promedio, una amiga confiable y una novia fuera de serie…pero creo que soy simplemente yo la que no alcanza a nivelar un poco la situación-
Mina volvió a fruncir el ceño, como si no hubiera sido capaz de haber exteriorizado eso antes y ahora hacerlo le estuviera produciendo algo de consuelo a pesar de la tristeza que la embargaba.
- Soy yo quien lamenta no ser suficiente, soy yo quiena pesar de mis esfuerzos sigo sin poder sentirme su igual y con lo que pasó días atrás… continuo empeorándolo más y más-
¿Qué es lo que había hecho Mina que la hacía sentir tan culpable, tan diferente a como siempre había sido? ¿Esa sensación había nacido con aquello que había pasado entre ella y Thomas o era un sentimiento que había tenido albergado desde hacía un tiempo?
Yaten se moría por saberlo pero antes deseaba algo aún con más ahínco…deseaba que Mina recuperara su confianza. Deseaba ver a la Mina que siempre le había cautivado. Con tranquilidad entrelazó sus dedos y los descansó sobre su estómago.
- No se mucho acerca de romances ni de sus reglas o si existen tales cosas, pero sí he aprendido bastante de relaciones humanas en general-
La atención de Mina estaba totalmente enfocada en Yaten, en toda su persona.
- He aprendido que todas las relaciones requieren de esfuerzo y de dedicación. Y a veces debes hacer sacrificios para mantenerlas vivas; reservarte algún comentario que puede sonar desafortunado, tragarte el orgullo aún cuando sabes que estás en lo cierto o aceptar cosas porque al otro le hacen feliz…-
Los suaves ojos verdes de Yaten buscaron los de Mina.
- Pero cuando ese sacrificio te incluye a ti, cuando implica tranzar lo que eres, lo que piensas, en lo que crees…-
Estaba a punto de meter la pata y lo lamentaría más adelante. Yaten podía sentir las palabras erróneas escurrírsele por los labios, quemándole las entrañas. Pero era imposible refrenarse, imposible contenerse cuando Mina estaba tan cerca suyo, a menos de un latido, a menos de un suspiro.
- Lo que digo es… que son precisamente tus tropiezos y tus equivocaciones lo que te hacen perfectamente imperfecta. Al menos para mí-
La boca de Mina se abrió para decir algo pero Yaten no le dio la oportunidad para proseguir. No quería que dijera algo que acabara con ese lindo instante.
- Creo que nadie debería permitir que su esencia se desvanezca por nada ni por nadie, porque cuando eso sucede es cuando realmente te apagas. Nadie tiene el poder de opacar a otro salvo si tú permites que eso pase-
Al instante en que terminó de hablar Yaten se alejó volviendo a su lugar pero Mina simplemente no podía dejar de revivir una y otra vez cuan distinta había sido su última plática a ésta que estaban compartiendo. El Yaten de antes…apenas sí podía estar más de cinco minutos con él… las conversaciones eran escuetas y tirantes y generalmente nunca terminaban bien. Con el Yaten de ahora…no quería que se detuviera.
- ¿Cuándo fue que cambiaste tanto?-
Sorpresivamente, Yaten se sonrió aunque no de felicidad pero tampoco de amargura. Era más bien la expresión de alguien que al fin era advertido. Verdaderamente advertido.
- Lo cierto es Mina… que siempre he sido así. Solo te faltó algo de paciencia para poder notarlo y un poco de ganas para indagar más profundo-
La mirada de Mina brilló, encontrándose nuevamente con los ojos de Yaten, algo que en menos de media hora de plática se había hecho normal en ambos.
- Creo que ahora lo veo bastante claro…-
La sonrisa de Yaten se transformó en una mueca de resignación
- ¿No te parece un poco tarde para reconocer eso?-
Ambos con sus cabezas giradas en la misma dirección-sus rostros- aguardaron a que alguno dijera algo más, pero la siguiente palabra provino de alguien completamente diferente.
- ¿Mina?-
Cuando Thomas irrumpió en su pequeño pedazo de suelo tanto Mina como Yaten fueron sacados abruptamente de su ensoñación. Los dos se pusieron de pie con más de una dificultad. Mina se puso pálida y no supo que decir.
- Has venido- murmuró finalmente
El tiempo se había esfumado después de sentarse a hablar con Yaten. Incluso había olvidado consultar la hora. Thomas la había sorprendido completamente desprevenida.
El chico recién llegado notó no solo que Mina estaba acompañada sino que también calibró la importancia de aquella compañía.
- Hola Yaten-
El aludido se cuadró de hombros y movió la cabeza en su dirección luego miró hacia Mina y le sonrió tibiamente.
- Yo iré a comprar algo para beber ¿Podrías decirle a mis hermanos que les esperaré en la cafetería?-
- Claro- respondió Mina también sonriéndole para luego morderse el labio- yo…bueno…-
No supo si Mina quería decir "gracias por esto" o dar una respuesta a la pregunta que había formulado antes de que Thomas apareciera pero definitivamente ese no era el momento para escuchar ni una de las dos.
- No tienes que decir nada. Lo sé-
De reojo inspeccionó que Thomas oía con especial atención ese conjunto de palabras que a sus oídos se debían de escuchar como inconexas pero que para ellos eran más que nítidas. No pudo evitar sentir satisfacción de que al menos por un instante habría algo que solo permanecería entre él y Mina.
Con deliberada calma colgó el bolso de su hombro y volvió a sacar su reproductor de música y a poner los audífonos en sus oídos.
- Nos vemos, chicos-
Cuando pasó por el lado de ambos sonrió y movió la cabeza desconcertado. De pronto estaba experimentando la sensación más extraña que alguna vez hubiera sentido. Era loco y casi maligno de su parte reconocerlo dada las circunstancias pero era la primera vez que terminar una conversación con Mina le hacía sentir tan, pero tan bien.
Tanto Mina como Thomas no dijeron una sola palabra en lo que recorrieron del pasillo de la escuela. Solo se dedicaron a observarse a escondidas y a evitarse olímpicamente cuando sus miradas se cruzaban. Cuando ambos se percataron que ya no había más piso en el horizonte que pudieran recorrer por lo que tomaron la decisión de sentarse en unas escaleras pocos usadas a esa hora del día puesto que conducían al cuarto en donde guardaban equipos electrónicos obsoletos o que solo se ocupaban remotamente.
Mina se sentó con las piernas recogidas a un lado e intentó por todos los medios bloquear el sonido de sus palpitaciones de su acelerado corazón que no la dejaban pensar con claridad. No solo se sentía nerviosa por lo que su hasta ahora novio fuera a decirle sino que además estaba confusa por algo más. Thomas resultaba ser la única persona que había necesitado ver en los últimos dos días y a la vez era la persona con la que precisamente en ese instante no necesitaba estar. No lo sentía correcto, no lo sentía oportuno, no después de la conversación con Yaten, no después de que Thomas hubiera presenciado su improvisada reunión que la había echo comprender que tal vez no era ella la que debía esclarecer ciertas cosas.
- ¿Cómo sabías que estaba ahí?- dijo Mina, manteniendo la cabeza gacha
- Fue fácil- respondió Thomas, sentándose a su lado- todo lo que hice fue recorrer media escuela e ir descartando lugares. Eres escurridiza, Aino-
Mina rió, casi demasiado para su propio gusto. Esos eran los efectos de querer llorar, de necesitar gritar pero no poder hacerlo con libertad. Era la definición de un desastre emocional sentada al lado de un chico que tenía toda la apariencia de sentirse destruido moralmente también.
Thomas se deslizó más cerca de ella y enganchó su mano a la de Mina con firmeza. Ésta tendría que haberse resistido un poco o por lo menos poner un poco de lucha dado que no tenía idea de lo que sucedería a partir de ese instante entre ambos, pero aún así no lo hizo.
- ¿Entonces?- preguntó él con la voz amortiguada por la mano con la que masajeó su cuello.
- Entonces- repitió Mina, mientras una manada de chicos de primer año arrastraban sus pies cerca de ellos. No dijeron al pasar pero cuando se creían fuera de vista se dieron codazos con tanta fuerza en el pasillo que Mina los pudo escuchar. Sentados ahí solos…era probable que por sus cabezas hubieran pasado las más absurdas ideas. Pues claramente, no tenían idea de nada.
- Ya que fui yo la persona que no quiso hablar durante estos dos días y soy el que envió el mensaje…- comenzó a decir Thomas sin alternativa- creo que me corresponde a mí dar una explicación-
- Tiempo de la explicación- respondió Mina algo sorprendida de que Thomas hubiera decidido tener la palabra
Ahora era mejor que más tarde, aunque antes- hacía dos días atrás- hubiera sido mucho mejor que ahora.
- Comienza cuando quieras-
Entonces Mina se encontró a sí misma nadando en un mar de preguntas para Thomas y su mente no tardó en quedar en blanco. Inmediatamente descubrió que tal reaccionar simplemente era miedo de averiguar y de conocer más de lo que pudiera asimilar, como si cualquiera de las respuestas que él le diera pudiera cambiar algo de lo que sentía por él.
- Vamos- le dijo Thomas dándole apretón de manos- Puedes comenzar con lo que quieras y te contestaré, o quizás no-
- Qué comunicativo y divertido de tu parte- dijo Mina, sonriéndole
- Solo tenemos poco menos de una hora para que la campana suene, tengo práctica y tú también así que será mejor que comencemos. No somos de los que se preocupan por llegar tarde a clases pero creo que cuando se trata de nuestros clubes si lo hacemos-
De hecho Mina ya tenía una buena cantidad de tardanzas así que era preferible no arriesgarse. Thomas volvió a codearla, así que empujó todos sus resquemores hacia un rincón en donde no pudieran molestarle.
- Que hayas tomado mi mano apenas nos sentamos…quiere decir que aún seguimos juntos-
No era una pregunta. En el fondo ya lo sabía pero su inestable corazón necesitaba una confirmación por parte de Thomas. Una que la hiciera sentir algo más segura.
- Oh Mina…- se lamentó Thomas con pesar- ¿realmente creías que se trataba de eso?-
Los hombros de Mina se hundieron.
- Me dejaste bastante claro que no querías verme ni saber de mí así que…-
¿Cómo podía Thomas retroceder en el tiempo y haber pensado un poco más las palabras que habían salido de su boca esa tarde? Lo cierto es que no podía hacerlo y eso lo aniquilaba por dentro.
- Lamento tanto las cosas que te dije… si hubo algo que me impidió verte estos días fue precisamente lo avergonzado que me siento de haber tratado a alguien que amo de esa manera tan desconsiderada-
Y realmente se veía apenado. Pero había dicho que la amaba… el corazón de Mina dio un brinco inesperado.
- Thomas…- musitó con algo más de valor- sé que lo que hice fue irrespetuoso y que tenías todo el derecho a reaccionar como lo hiciste ¿Pero podrías decirme qué fue lo que tú consideraste que hice mal?-
Si Mina tenía que pedir disculpas al menos sentía que debía de saber por qué. La espalda de Thomas su puso rígida al igual que los dedos de la mano que estaban enroscados en los de Mina.
- En ese momento sentí que todo estaba mal… tú abriendo mi billetera, tú encontrando esas fotos, yo conservándolas. Sentí que buscabas algo con lo que cuestionar lo que siento por ti y que habías dado justo en el clavo-
Mina se sentó más derecha y miró a Thomas desde más cerca. Podía notar claramente que él se encontraba en otro sitio, en uno algo más oscuro.
- ¿Buscar algo? ¿Así como una prueba para demostrar que no eres el novio que dices ser? Es una locura Thomas-
Al igual que un interruptor encendido el cuerpo de Thomas se estremeció. Dándole una sacudida rápida a su cabeza, se aclaró la garganta.
- Lo sé…realmente no pensé con claridad y me poseyó un espíritu conspirativo que me hizo ver toda una maquinación perversa donde no la había. Fui un patán contigo y quise remediarlo en cuanto puse un pie en mi casa pero no supe cómo-
La mente de la rubia se imaginó caminando en un territorio de minas en el que debía de caminar de puntillas y no estaba segura de cual lejos podía llegar antes de que explotaran.
- Honestamente…- dijo Mina con algo de tristeza- tenía la esperanza de que lo hicieras, pero alguien parece haber olvidado mi número de teléfono y mi dirección momentáneamente-
La ilusión de ver el nombre de Thomas en la pantalla de su teléfono celular o fuera de su puerta había permanecido en Mina las primeras horas de la pelea, pero aquello se fue difuminando con el tiempo hasta que comprendió que lo que había hecho era terrible. Pero ahora Thomas estaba ahí a su lado explicándole que había malinterpretado desde un principio la situación tal como ella había intentando aclararle pero que no sabía la manera de retractarse ¿Cómo la hacía sentir eso?
- Me figuré que no querías verme…aunque es una pobre excusa. Debí de solucionarlo en cuanto me percaté de mi idiotez-
Por más que Mina estuviera desesperada por hacer preguntas o sentirse molesta por las confesiones de Thomas no podía hacerlo. Tenía que mantener la calma para obtener lo que deseaba.
- ¿Qué te hace creer que yo necesito comprobar tu amor o lealtad hacia mí? ¿Hay algo que debería saber? ¿Algo por lo que debería desconfiar?-
Esperaba que la pared que estaba frente a Thomas estallara en llamas por la manera en la que él la miraba. Ese era el momento, el momento de las verdades.
- Además de que guardo- o más bien guardaba- fotografías de mi novia muerta en mi billetera…creo que eso es todo-
Con cada respuesta Mina se retorcía un poco más en su asiento.
- ¿Te sientes culpable por eso y te descargaste conmigo?-
Un escalofrío recorrió la espalda de Thomas. Pudo sentir cuando el humor de Mina cambió por la brusquedad en su tono de voz.
- Yo…- pero Thomas no halló que decir. Solo movió la cabeza frustrado consigo mismo.
La mano de Mina que permanecía entrelazada a la de Thomas se liberó no sin antes percibir una súplica silenciosa de parte del chico. Por esa vez la ignoraría.
- Te pido disculpas por registrar tus cosas sin permiso no lo volveré a hacer, pero no puedo disculparme por algo que encontré por casualidad e ignoraba su existencia y menos puedo disculparme por un sentimiento de culpa que no depende de mí, sino que enteramente de ti-
Las comisuras de los ojos de Thomas se arrugaron y su rostro palideció.
- Lo sé Mina, lo comprendo-
Mina se sintió como una ilusa por querer que Thomas borrara esa respuesta y la reemplazara por un abrazo cálido en el que le asegurara de que todo estaría bien. Thomas era su roca y con él viéndose así de inseguro, así de dubitativo, la hacía sentirse a la deriva.
- ¿Por que aún las conservas?-
Aspirando lentamente Mina fue testigo del enorme esfuerzo que le estaba llevando a Thomas quedarse tranquilo.
- Sabía que aún las tenía en alguna parte, solo que no pensé que estuvieran ahí-
Era una respuesta pero no la que Mina esperaba recibir.
- ¿La extrañas?-
Esa pregunta inclinó las emociones de ambos al abrazador límite entre la cordura y más allá. Los músculos del cuello de Thomas se movieron bajo su piel una señal segura de que su ánimo al igual que el de Mina estaba encendiéndose.
- Mina…-
Pero Mina ya había escogido seguir ese camino.
- ¡Qué!- Minahizo una pausa, justo antes de que su enojo volviera a arremeter- Si me trataste como una basura por algo que tú mismo has reconocido no fue mi culpa, al menos debo saber la verdadera razón-
Thomas pegó la vista al escalón en el que tenía apoyado sus pies, masticando algo fuera de su labio inferior. Mina no era muy experta en expresiones en general pero sí podía considerarse una sabihonda en lo que a Thomas se refería. Conocía esa mirada y esa actitud: vacilación. Eso la aterró hasta quitarle el habla.
- La razón es que no quiero olvidar lo que se siente perder a alguien a quien has amado tanto-
De pronto Mina estaba dudando de su capacidad para resistir hasta el final de la conversación. Estaba casi segura de que no podía hacerlo, de que no quería hacerlo ¿Cuánto había esperado Thomas para hablar de esto? ¿Y cuánto había esperado ella para preguntar? La tensión en la mandíbula de Thomas aumentó y aspirando una bocanada de aire inclinó la espalda hacia delante y junto sus manos.
- Cuando estás conciente que de un minuto a otro alguien simplemente puede esfumarse de tu vida sin retorno, valoras infinitamente más cada momento a su lado-
Hasta la fecha era probablemente una de las cosas más deprimentes que Thomas le había dicho alguna vez. Eso hizo que su mal humor se evaporara y fuera reemplazado por un aura de abatimiento. En cambio para Thomas tan pronto como eso salió de su boca la expresión de su rostro se suavizó e incluso fue capaz de esbozar una sonrisa.
- Así es como he aprendido a enamorarme de cada minuto que he estado junto a ti y a grabarlos en mi mente de manera perpetua-
Mina intentó devolverle la sonrisa pero no tuvo demasiado éxito. La plática se estaba tornando más seria de lo que había presupuestado y eso la hacía experimentar un sentimiento más allá de la tristeza. Necesitaba con desesperación desviarla a algo que pudiera manejar.
- Eso sonó medianamente más positivo- reconoció con algo de alivio- Creo que mi tolerancia a la depresión oficialmente ha sido alcanzada-
- Lo siento Mina, la vida suele ser miserable a veces y yo tampoco he cooperado mucho últimamente por hacértela menos miserable-
Con un movimiento rápido le dio un apretón a su rodilla pero rápidamente le devolvió su espacio. Se veía visiblemente más sereno que antes.
- La tragedia de Sara me definió como persona y me enseñó a no desaprovechar ningún momento con quien se ama…que en este caso eres tú-
Esta vez Mina sí tuvo éxito en sonreír de vuelta.
- Es por eso que al conocerte no dudé en amarte, en adorarte sin condición, sin cuestionamientos, sin restricciones así ha sido desde la primera mirada…porque si la vida decidiera arrebatarte de mi lado me quedaría al menos el consuelo de que mi corazón fue completamente tuyo desde el principio-
Esas palabras pusieron un bulto en la garganta de Mina que no pudo tragar. Por fuera Mina no demostró demasiado pero por dentro se estaba cayendo a pedazos. Thomas probablemente tenía el corazón más grande que Mina hubiera visto en un hombre, incluso en una persona. Y también era un alma torturada que hasta ese momento no había logrado vislumbrar con tanta claridad como en ese preciso instante y si bien su abierta declaración de amor incondicional debía de haberla hecho sentir mejor que satisfecha había una naciente sensación de inseguridad que no le permitía hacerlo.
- ¿Aún la recuerdas?-
La pregunta había brotado con vida propia. Thomas lo pensó un instante mientras jugaba con la sombra que hacían sus pies en el reflejo de una ventana.
- Claro, siempre hay detalles cotidianos que me hacen pensar en ella-
Frunció el ceño como meditando si proseguir o no.
- Incluso hay momentos en que tú me recuerdas a ella- reconoció
Mina se quedó callada porque no estaba segura de que responder o como sentirse al respecto. Ya ni siquiera se sentía molesta o herida, estaba absolutamente petrificada. Thomas se dio la vuelta para mirar a Mina, era evidente que algo le sucedía.
- ¿Estás bien? ¿dije algo que…-
Los ojos de la rubia se cerraron porque esa era la última defensa contra las lágrimas.
- Estoy bien-
- ¿Mina? ¿Amor?- preguntó con voz más aguda, casi estrangulada- no, no, no por favor te lo ruego no llores, perdóname lo siento tanto, nada ni nadie merece tus lágrimas ni siquiera yo-
Las manos de Thomas volaron hacia los brazos de Mina y la sujetaron con suma preocupación. Parecía que en un par de minutos había envejecido diez años. Se veía pálido y con el rostro demacrado debido a que no sabía que estaba pasando con la mujer que amaba.
Mina respiró dos veces antes de abrir los ojos.
- No estoy llorando- dijo tratando de converse a ella y a Thomas- solo estoy confundida, frustrada y algo triste también. Se me ponen los ojos llorosos cuando me siento así-
Él la estudió durante otro momento antes de desviar su atención enteramente a su rostro. Le sujetó la barbilla con ternura.
- ¿Por qué te sientes así?-
- Escoge algo de lo que nos ha sucedido estos dos últimos dos días, hay una gran posibilidad de que me sienta confundida, frustrada y triste por eso-
La mirada de Thomas se entrecerró.
- Ese fue un buen intento de desviar el tema pero Mina, pero dime la verdad. Exclusivamente ¿Qué es lo que te hace sentir así?-
Para responder a eso honestamente Mina requeriría de tomar en cuenta una multiplicidad de aspectos, en realidad un día entero de explicaciones que la dejaran transparente y expuesta en todos los sentidos a lo que una chica teme. Así que escogió la menos complicada, la respuesta más acertada que podía darle en ese momento.
- Me siento confundida por que estuve cuarenta y ocho horas planeando como ganarme tu perdón después de lo que parecía la peor pelea que una pareja puede tener y en cambio estoy aquí escuchando como te sentiste culpable por recordar a tu novia fallecida ¿que por cierto te recuerdo a ella en cierta medida?-
Hizo todo lo posible con contener la explosión de palabras.
- Estoy frustrada porque me encantaría estar molesta contigo y gritarte como debería por no mencionarme todas estas cosas antes y guardarlas como si fueran una especie de oscuro secreto que debías de mantener alejado de mí. Quiero golpearte, lo que por cierto me hace sentir como la villana de esta historia por no poder confortar a mi novio por algo que lo hace sentir tan apesadumbrado-
Thomas la observaba de cerca.
- Debería estar enojada pero no puedo, debería sentir comprensión pero tampoco puedo-
Finalmente Mina se inclinó hacia delante ocultando así parcialmente su rostro del estudio que Thomas estaba haciendo de él.
- Y estoy triste porque no entiendo como pudimos pasar de esto- indicó Mina con su brazo estirado hacia arriba tanto como podía hacerlo- a esto- dijo luego haciéndolo caer hasta el suelo-
Se mordió los labios para no comenzar un nuevo lapsus lacrimógeno. Thomas se puso de pie y en un movimiento que Mina hubiera reprobado de haberlo intuido, se arrodilló delante de ella.
- Si necesitas insultarme, hazlo- comenzó a decir antes de que ella le interrumpiera- y si necesitas golpearme has tu mejor esfuerzo en que duela y deje una gran marca. Hazlo una y otra vez si es necesario…pero lo único que no puedo permitir que hagas es que pienses que nuestra relación, que nuestros sentimientos no están bien porque no existe algo más correcto ni algo de lo que pueda estar más convencido que de ti, amándome y estando a mi lado-
Las manos de él poseyeron con presión las de Mina y admiró sus dedos entrelazados.
- Sara puede haber sido mi primer amor…fue mi primer amor. Pero tú Mina Aino, para mí eres el amor; la única, la definitiva, lo sé con cada fibra de mi ser. Después de ti no puede ni podrá existir nadie más, nunca en mi alma habrá cabida para otra mujer que no seas tú-
Y ese fue el punto de Mina para estallar. No pudo contener las lágrimas.
Un chico al cual había conocido cuando su corazón aún sufría por Yaten, un chico que la amó aún cuando ella no podía ni siquiera plantearse esa posibilidad. Un chico que aguardó, que nunca la presionó, que la cobijó y la consoló. Un chico que merecía el premio al mejor ser humano de toda la tierra, un chico que la amaba, que había recogido los pedazos de su corazón para volver a entregarlo por completo a una total desconocida por la que era capaz de arriesgarlo todo y tener la seguridad de no perder en el intento. Ese chico que hacía un esfuerzo cada momento del día en demostrarle por qué debía de amarle también la amaba y no solo eso. Le estaba señalando como la persona más importante para él.
- No merezco ese título- balbuceó entre sollozos- no merezco ser tan importante para ti-
- ¿Por qué?- preguntó acunando sus mejillas entre sus manos hasta que le miró de frente- ¿Por estar molesta por un error que sí cometí? ¿Por estar confundida con justa razón? ¿Por no poder comprenderme cuando claramente yo armé un lío difícil de entender?-
Los ojos de Mina destellaron.
- No-
- ¿Entonces por qué?- preguntó con curiosidad sin lucir enojado
- Por que tú tienes una muy mala experiencia pasada… demasiado trágica y dolorosa como para arriesgarlo todo, para depositar todas tus ilusiones y sueños solo en mí-
Esa era la verdad sin tener que excavar dentro del asunto. La plática con Yaten y lo que había tenido guardado dentro de sí…todo se aquello se podía leer fácilmente en esas líneas. El amor de Thomas era tan grande que un traspié de Mina podía acabar con todo. Y Mina estaba aterrada ante la posibilidad de que eso sucediera.
- Rayos Mina- murmuró Thomas arrugando su frente- ¿Qué quiere decir eso? ¿Mi amor no es suficiente?-
Los hombros de Mina cayeron de puro agotamiento mental y físico.
- Tu amor es tan maravilloso Thomas que no ser suficiente para corresponderlo me abruma-
La expresión de Thomas se entristeció.
- ¿Yo te he hecho sentir así? ¿Qué debías de hacer algún sobre esfuerzo para estar conmigo?-
Se volvió a morder el labio. Afortunadamente las lágrimas habían cesado y se sentía preparada para liberar otro tanto de verdad.
- Eres tan benditamente perfecto- confesó casi con pesar- y no se si Sara también lo fue, creo que sí pero lo que es yo…-
Esa declaración lo sorprendió de lleno. Thomas esbozó una sonrisa que en otro instante hubiera sido presuntuosa pero que en ese momento era más bien de dulzura.
- Mina... no soy ni remotamente perfecto. Cargo con una mochila de recuerdos pasados con los que te hecho lidiar injustamente ¿Eso lo haría un novio perfecto?-
Ella lo meditó moviendo sus ojos hacia el techo.
- Supongo que no…-
- Me esfuerzo igual que tú en ser merecedor de estar a tu lado pero cuando uno está con el ser amado se transforma en una mejor persona. Es inevitable y lo siento si con eso te presioné de alguna manera-
Era indiscutible, Thomas era tan romántico como honesto. Era casi irritante lo poco que le costaba expresar como se sentía respecto a ella.
- No me presionas…- susurró algo más recuperada- solo me asusta no ser suficiente-
Su rostro se deprimió un segundo antes de que se volviera serio
- Y a mí me asusta que me dejes, o que te aburras de mí "perfección" un día de estos o que aparezca un chico que te haga perder la razón y finalmente te des cuenta que conmigo no basta-
Mina desvió la mirada de inmediato. Verlo reconocer su debilidad le dolía tanto como exteriorizar las suyas.
- Pero sigo intentándolo y sigo creyendo en esto especial que tenemos y que hemos construido a diario, porque si no confiara en nosotros haberte hablado hacía meses atrás no habría tenido ningún sentido-
Thomas rodeó a Mina con sus brazos y suspiró como si no lo hubiera podido hacer en días.
- ¿Crees que podamos superar las cuarenta y ocho horas más desastrosas y horrendas de nuestras vidas y seguir adelante?-
Mina acunó su cabeza en su hombro ligeramente cansada también.
- Si no lo hago ¿me dejarías otra alternativa?-
- Ahora que ya te tengo, no te dejaré ir con tanta facilidad- respondió simplemente
Él apretó su agarre y se separó para juntar su frente con la de Mina.
- Bésame ¿sí? Estoy harto de hablar y de hablar. Llevo medio muerto por casi dos días, necesito besarte así como ahora mismo-
Ella solo asintió con calma y una vez que sus labios se tocaron la paz les inundó. Thomas dio un último beso a Mina en la comisura de sus labios.
- Gracias, por ese beso y por escucharme sin reaccionar prematuramente-
Mina frunció el ceño.
- ¿Como pensaste que sería?-
Una sonrisa juguetona de Thomas la hizo sonreír también. Se sentía genial poder volver a hacerlo.
- Gritos, muchos gritos en realidad, algunas lágrimas, bastantes insultos y un poco de amor al final de todo-
A pesar de que el superar la crisis con Thomas traía calma a su corazón una incipiente incertidumbre se instaló en Mina. Y ese comentario de su novio no hacía más que acrecentarla.
- Todo el mundo cambia- murmuró algo ida
Thomas lo notó pero al no saber de qué estaba hablando lo dejó pasar.
- Pero yo no quiero que lo hagas- le respondió besando su mejilla- Quiero que sigas siendo exactamente como ahora. Esa es la Mina que yo amo, mi chica, mi pedazo de cielo en la tierra-
Pero Mina no logro con eso apaciguar su ansiedad, a pesar de lo dulce de las palabras de Thomas. La conversación con Yaten había causado mucho más efectos de los que creía y suponía, haciendo que se comenzara a cuestionar cosas que había mantenido en el más recóndito rincón de su alma ¿Había cambiado ella por Thomas sin proponérselo? ¿A cual chica amaba Thomas? ¿A la Mina que se supone que habría reaccionado de la manera que él esperaba o a la que estaba en sus brazos justamente al pie de esa escalera?
Averiguar la respuesta le atemorizaba tanto como separarse de Thomas justo ahora. Sentía que él estaba siendo fuerte por ambos. Que la estaba sosteniendo así que se aferró a él aún más cerca y sus dedos se enterraron en la espalda del chico casi con desesperación.
No quería dejarlo ir, no podía, porque si lo hacía quizás ella también terminaría perdida, difuminada entre lo que era y lo que es. Y averiguar lo que sería de ella era algo con lo que definitivamente no podía lidiar por el momento. Con el pasado y el presente era más que suficiente.
Luego de un examen tremendamente exigente y un ensayo el doble de agotador Seiya llegó a casa directamente a la ducha para así darse el baño con agua caliente que tanto necesitaba. A esas alturas tenía hasta los dedos de los pies cansados así que era urgente un momento de relajación. Después de media hora bajo el agua salió del cuarto oliendo a shampoo de limón y a jabón de almendras.
- ¡El baño está listo!- exclamó en medio de la sala. Yaten asomó la cabeza desde su habitación
- ¡Por fin!- gritó saliendo de ella con una toalla esponjosa en la mano- en cuanto yo salga será el turno de Taiki así que comeremos al menos dentro de una hora más-
Seiya secó su cabello mientras oía.
- Está bien, comeré una fruta y estaré en mi habitación mientras tanto-
Ambos cerraron sus respectivas puertas después de eso.
Seiya se recostó en su cama parcialmente vestido, olvidando coger la fruta. Simplemente estaba tan agotado que no tuvo fuerzas para volver a levantarse ni tampoco para terminar de ponerse la piyama. Aguantaría hasta la cena.
Cerró los ojos unos instantes y apagó su cerebro. Los últimos dos días habían sido tan ajetreados, tan llenos de gente a su alrededor que un minuto de soledad y de silencio era todo lo que deseaba.
Dejó a su mente vagar entre imágenes, sonidos y momentos de las últimas maratónicas cuarenta y ocho horas hasta que finalmente su mente se detuvo en una sola. Abrió los ojos y se sentó en la cama.
El día anterior se había arrastrado a la cama sin siquiera recordar si se había desvestido o no pero ahora contaba con cierta lucidez para realizar un pendiente. O más bien para cumplir con algo que había acordado hacer.
Abrió el cajón de su mesa de noche y sacó un papel doblado en cuatro partes. Estirándose para alcanzar su portátil que se hallaba bajo su cama Seiya la subió sobre la cama y la encendió.
Mientras ésta cargaba descifró las letras que Serena había apuntado ahí. Ya listo para iniciar la búsqueda, insertó el nombre del sitio y presionó la tecla "enter".
Al instante se desplegó en la pantalla una multigalería con las más variadas opciones. Descubrió que el sitio pertenecía al club de audiovisual y fotografía juntos por lo que había a disposición de los visitantes videos y fotografías de los miembros de ambos clubes. Incluso contaba con diferentes secciones dependiendo del gusto del espectador. "días de escuela", "una tarde de lluvia", vacaciones inolvidables", "encuentros deportivos", "luces nocturnas", "oasis en medio de la ciudad", "fotógrafos estudiantiles destacados".
Seiya cliqueó este ícono y buscó las últimas entradas. La fotografía de Serena debía de estar en el mes de junio y justo en ese instante vio lo que necesitaba "fotografía del mes".Pinchó ahí y un set de diez fotografías con la firma "Serena Tsukino" estampada en la esquina inferior derecha se desplegó al instante.
Seiya no había creído jamás que un eclipse pudiera verse así de sublime, incluso a través de la imagen podía sentir la energía vibrante que con seguridad se había desplegado esa noche.
Deslizó el cursor hacia abajo donde la gente podía comentar acerca de la foto. Todos coincidían en que las imágenes eran cautivantes y que no podían dejar de verlas. Los dedos de Seiys se deslizaron por el teclado deseosos por escribir algo también, hasta que una luz parpadeante le hizo cambiar de parecer. Al aceptar la video-llamada una muy bronceada Kara saludó sonriente.
- ¡Buenas noches mi guapa y famosa estrella de rock favorita!-
Seiya rió con ganas.
- Que tal te va. Me alegra verte y bastante bronceada por cierto-
- No me quejo- respondió feliz- ¡los días aquí son sensacionales!-
Kara arqueó una ceja y dio una mirada nada de disimulada a Seiya
- ¿Por qué la semidesnudez? ¿Interrumpo algo? ¿Debo tapar mis ojos?-
El chico se recostó en el respaldo de la cama, relajado.
- ¿Te molesta mucho? Tengo calor así que…-
- ¿Molestarme? De hecho estoy apreciando la vista-
El sonrojo de Seiya no se hizo esperar mientras Kara estalló en carcajadas.
- Eres tan adorable Seiya Kou. En estos momentos estoy cuestionándome seriamente no haber despertado en mitad de la noche y haberte robado un beso mientras dormías a mi lado aquel día. O quien sabe…quizás algo más-
Le guiñó un ojo divertida.
- Eres una desvergonzada- resopló Seiya intentando que la cabeza no le explotara debido a la presión
- Lo que soy es joven y tú pareciendo un modelo de ropa interior solo haces que mi pobre corazón falle antes de tiempo…pero en fin no queremos que el pequeño se sulfure otra vez ¿Cómo has estado?-
Seiya se acomodó después de un instante de cohibición y pensó en la mejor respuesta.
- Estoy bien, de hecho me siento bastante bien-
No muy convencida Kara entrecerró los ojos.
- ¿Bien como para salir de la cama y tomar aire puro? ¿O bien como para organizar una mega fiesta electrónica?-
Los extremos que Kara siempre le planteaba hacían reír bastante a Seiya
- Digamos que algo intermedio a esas dos cosas-
- Vaya- contestó ligeramente sorprendida- eso no me lo esperaba. La última vez que hablamos parecías un perro con rabia que no permitía que nadie se le acercara-
No podía negar que ella estaba en lo cierto
- Obviamente no estaba bien en ese instante-
- Aunque me aseguraste de que sí lo estabas- le reprendió Kara
La carga acusatoria en esa frase era indudable
- Si…bueno te mentí. Arréstame-
- Sarcasmo Kou, eso me agrada. Y dime- pregunto ella algo más seria- ¿Cómo hiciste para que tu rostro parezca una bolsa de boxeo? ¿Tu hermano al fin cumplió con su amenaza de golpearte o encontraste una manera poco convencional de lidiar con el dolor?-
A pesar del tema delicado que estaban tratando Kara siempre se las arreglaba para hacerlo sonar menos grave de lo que era. Por eso a Seiya platicar con ella se le hacía tan agradable. No doloroso sino más bien relajante.
- Yaten y yo no reconciliamos por si querías preguntar eso, así que no fue él quien me hizo esto. Fue en un partido de fútbol americano-
Ella afirmó la cabeza sobre una de sus manos afirmadas en un cojín.
- No sabía que en el fútbol americano se permitía golpear tan arriba-
Por supuesto que Kara sabía la respuesta pero estaba buscando que fuera el propio Seiya quien se la diera.
- Digamos que en un minuto el partido se salió de control y terminé con el pómulo y el labio así de maltratados-
- Auch- dijo con voz sufriente- eso debe haber dolido como el demonio-
- Si, pero ya me siento mejor-
- Y cuéntame- preguntó más cerca de la cámara, tanto que sus ojos se veían perfectamente grises- ¿Fue el partido el que se salió de control o fuiste tú?-
Mentirle a esa chica era imposible…
- ¿Qué estudias tú sicología o literatura?-
Los dos se miraron por largos segundos.
- ¿Qué te hizo enfadar Seiya?-
El chico suspiró resignado a contarle la verdad.
- Serena supongo-
- ¿Solo Serena?-
La ceja de Seiya se movió involuntariamente.
- Serena… y tal vez un chico que estaba con ella-
- Así que…- habló Kara intentando armar el puzzle- ¿Golpeaste a un chico por hablar con tu ex? Muy bien Seiya, un clásico drama de película hollywoodense-
Le enseñó el dedo pulgar. Seiya en tanto resopló fastidiado
- No pelee con ese chico sino con uno que estaba en el campo de fútbol-
El entrecejo de Kara se arrugó y alisó varias veces.
- Déjame ver si comprendí. Te golpeaste con un tipo desconocido en el campo de fútbol americano por otro tipo desconocido que estaba con Serena ¿es correcto?-
- Lo haces sonar más complicado de lo que es. Y más estúpido también-
- No- dijo ella moviendo las manos con rapidez frente a la cámara- lo entiendo perfectamente. Es la demostración de celos más extraña de la que he oído pero está bien, no te juzgo-
Era precisamente eso lo que no quería hacer pensar a Kara.
- No fueron celos fue…-
- ¿Fue dicha, gozo, satisfacción de ver a Serena con otro?-
Seiya no dijo nada mientras que Kara suspiró y puso varios dedos en la pantalla como si quisiera acariciar la mejilla del chico.
- Seiya. Es cierto que luces mucho mejor de lo que imaginé y creo que realmente lo estás comenzando a superar pero no eres una roca, aún sientes y es completamente normal sentir celos. Los sentías cuando estabas con ella ¿Qué te hace pensar que sin ella los celos desaparecerán?-
Algo similar le había dicho Taiki y agradecía a ambos el apoyo que le brindaban pero para Seiya no era nada agradable oírlo.
- ¿Has hablado con ella?- preguntó al rato- Me refiero a después de lo sucedido-
- Dos veces- contestó Seiya
Y vaya qué diferentes habían sido ambas experiencias. Como si entre ellas hubieran transcurrido una vida entera y no solo un par de días.
- La primera vez fue espantoso- reconoció muy a su pesar- honestamente ver el rostro de Serena así de devastado casi me mata. Fue dura conmigo, apenas podía verme o hablarme. Incluso me pidió que no la llamara más bombom…-
- La entiendo, ese apodo es cuestionable pero comprendo también tu turbación. Por favor continúa-
El chico asintió.
- Pero la segunda vez…fue ayer y no existe comparación. Fue incómodo y algo tenso al principio pero no hubo dolor ni resentimiento de su parte. Creo que algo sucedió con ella, algo que obviamente me perdí-
Kara torció un poco la boca.
- Y crees que esa razón tiene nombre de chico-
Al principio y con la información que Seiya había recabado de sus hermanos había creído que sí pero ahora no estaba muy convencido.
- Creo que es algo más profundo que eso-
No estaba seguro pero Seiya intuía que ese cambio se debía a algo relacionado al ámbito mágico de Serena más que a su lado terrenal. No era algo que podía comentarle a Kara de todas maneras.
- Tal vez está intentando seguir adelante con su vida, como tú- sugirió ella
Seiya se removió y acercó el cuerpo a la computadora.
- Ella toma fotografías ahora-
La noticia no sorprendió mucho a su oyente.
- ¿Y eso no lo hacía antes?-
- No estando conmigo al menos-
Pero recordó que antes de eso Serena sí había tenido una pequeñísima experiencia con una cámara fotográfica. Una más bien desastrosa, pero tal vez ahí había nacido su interés en ese ámbito de las artes.
- En realidad una vez lo intentó. Según recuerdo era pésima pero ahora…-
Movió los dedos y tecleó algunas letras
- ¿Quieres verlas?-
Kara le dio una mirada de desdén mientras limaba una de sus uñas.
- ¿Por qué no? envíamelas-
- Mejor te copiaré el nombre del sitio-
Así lo hizo y Kara dejó la lima para seguir los mismos pasos que Seiya había hecho con anterioridad. Se acercó a la pantalla y ladeó un poco la cabeza.
- ¿Son las del eclipse?-
- Si-
Ella las analizó mientras soplaba cada una de las uñas de su mano derecha. Seiya no había notado que ahora éstas lucían de color cereza.
- Son extraordinarias. Dices que las tomó mientras lo presenciaba ¿verdad?-
- Eso creo- murmuró Seiya
Cuando Kara abrió ante la cámara un frasquito de pintura de uñas y se preparaba para pintar las uñas de la otra mano sus ojos volaron por un instante hacia su lado derecho.
- La última vez que platicamos me comentaste que el cumpleaños de Serena era el treinta de junio. El día del eclipse ¿verdad?-
Seiya no entendía qué era lo que Kara estaba tratando de averiguar pero sí recordaba que esa noche habían coincidido ambos eventos.
- Si… aunque no entiendo cual es el punto-
Con prolijidad Kara pintó cada una de sus uñas mientras Seiya aguardaba a que ésta terminara su labor. No quería desconcentrarla y que después se desquitara con él.
- ¿Crees en la astrología?-
Seiya movió la computadora hacia su regazo.
- Francamente creo en muchas cosas-
Era la mejor respuesta que podía darle considerando que no podía revelar que varias de las cosas en las que las personas creían tenían su cuota de realidad. Kara asintió.
- Serena es de signo cáncer ¿sabías que las personas nacidas bajo este signo se rigen por la Luna?-
La expresión de Seiya fue de una cautelosa sorpresa.
- ¿En eso cierto?-
- ¡Claro!- exclamó Kara otra vez soplando- cada signo tiene algo así como un planeta regente y en el caso de los nacidos bajo el alero de cáncer son gobernados y protegidos por la Luna-
Ella se encogió de hombros sin saber que con ese simple comentario estaba brindándole una valiosa información a Seiya, una que traspasaba el ámbito esotérico.
- Tal vez el eclipse le renovó las energías, chacras o como se llamen. Hay personas que en Luna nueva cargan cristales o piedras preciosas para que los rayos lunares les impregnen de vibras positivas y así utilizarlos de amuleto ¿o era en luna llena? Bueno, algo así-
¿Era eso posible? ¿Acaso era eso lo que sentía distinto en Serena? ¿El eclipse la había cambiado hondamente?
- No tenía idea…- murmuró Seiya aún pensativo
Kara cerró el frasco de pintura y lo lanzó hacia paradero desconocido.
- También hay personas que solo se cortan el cabello cuando hay luna creciente. Hace que crezca sano y más rápido ¿Qué locura, no?-
Aunque a juzgar por el rostro de Seiya no lo veía tan descabellado como Kara pensó.
- Perfectamente algo puede haber cambiado en ella esa noche mágica de eclipse. Si las mareas son capaces de hacerlo ¿por qué no una persona común y corriente? Estamos más sujetos a energías externas de lo que crees-
Una sonrisa de Seiya nació de sus labios al ver los ojos de Kara abiertos más allá de lo normal, seguramente para aseverar su punto. La hacía lucir muy tierna e inocente.
- No sabía que eras así de mística-
- Sabes mucho de mi Kou- le dijo Kara coquetamente- pero te falta conocer aún más-
Seiya oyó pasos fuera de su habitación y una puerta abriéndose. Seguramente Yaten había salido del baño y era el turno de Taiki.
- ¡Por qué el baño apesta a limonada!- gritó Taiki
- ¡Es por culpa de Seiya!- respondió Yaten dirigiéndose hacia su habitación- ¡No se como puede usar eso en su cabello!-
La risa de Kara no se hizo esperar. Seiya puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos.
- ¡Vamos, ríete de mí!-
Ella secó sus ojos con un pañuelo de papel que tomó de la mesa en la que había una lámpara y otros artefactos.
- ¡Está bien, eventualmente me detendré! Ten paciencia-
Pero Seiya en realidad disfrutaba viéndola sonreír. Tenía que reconocer que Kara era una de las chicas más lindas que alguna vez hubiera conocido. Incluso con una sencilla playera y una coleta baja lucía bellísima. Su mejor accesorio era su sonrisa.
- Lo dijo en serio, verte sonreír es todo un espectáculo-
Ella batió sus pestañas velozmente.
- ¿Como estás tú, Kara?- preguntó Seiya con interés- La plática siempre se centra en mí pero nunca hablamos mucho de ti-
Sus uñas color cereza quedaron al descubierto cuando movió los dedos una y otra vez sobre su rodilla.
- ¿Que quieres saber, estudios, trabajo, vida personal?-
- Un poco de las tres-
Kara hizo una lista en su cabeza antes de hablar.
- Estoy dando exámenes libres en la universidad mientras estoy de viaje y la verdad me ha ido bastante bien-
- Cerebrito- masculló Seiya con burla. Ella le enseñó la lengua.
- El trabajo me tiene algo agotada pero no me quejo. No cualquiera tiene el privilegio de estar en una playa todo el día filmando y posando con el sol, palmeras y mar de fondo. Así que estoy cansada, pero igualmente satisfecha-
Y en el último punto de su lista se detuvo un momento.
- Y en cuanto a mi vida personal…no tengo una propiamente tal así que…-
- ¿No has sabido de él?- preguntó Seiya con curiosidad
Kara se llevó las manos a su coleta y la arregló.
- Está en Europa creo, promocionando su nuevo álbum, cosa que es bastante bueno para mí. Un mundo de distancia entre nosotros me ha hecho muy bien. No te miento y hay días en que he estado a punto de tomar el teléfono y ceder, pero después recuerdo todo mi esfuerzo, todo lo que me ha costado sentirme así de tranquila y lo dejo-
Eso lo aliviaba bastante no podía negarlo.
- ¿Nada de querer beber hasta olvidarlo todo?-
- Nop- afirmó con una sonrisa traviesa- digamos que aprendí mi lección. Solo lo haría otra vez si fuera contigo-
Seiya sonrió y se le quedó viendo ensimismado. Cada vez que hablaba con Kara le sucedía exactamente lo mismo ¿Qué hubiera sucedido si esa noche el límite de la relación entre ambos hubiera sido traspasado? ¿Qué tan cercanos habían estado esa noche de que algo sucediera? ¿Qué tan cercanos estaban ahora de que algo entre ellos sucediera? ¿El momento había pasado o estaba por venir? Y más importante aún ¿Deseaba que eso fuera así?
- ¿Que pasa?- preguntó Kara sonriendo también con aire pícaro - ¿Acaso estás viendo algo que te agrada, Kou?-
Él le dio una mirada profunda con absoluta conciencia de que ella aguardaba una respuesta. Finalmente se concentró en sus ojos que brillaban de expectación.
- Si digo que sí ¿me creerías?-
La boca de Kara se curvó en una fascinante sonrisa que dejó a Seiya momentáneamente sin habla. Entre ellos había complicidad y una química innegables, ambos eran concientes de aquello, la forma que se miraban no dejaba espacio para dudas.
- Regreso en dos semanas y cuando lo haga quiero verte- le dijo Kara más bien en un tono que se asemejaba más a una exigencia- Me refiero a realmente verte- recalcó
Ese posible encuentro hacía que nacieran en Seiya las más variadas sensaciones. Estaba seguro que tenerla en persona sería una experiencia de lo más intensa.
- ¿Estás segura que tendrás tiempo para mí?- preguntó Seiya con fingida aflicción - Seguramente tus admiradores harán fila en el aeropuerto para recibirte y después de eso quizás hasta acampen fuera de tu casa-
Simulando sentirse conmovida Kara se llevó una mano al corazón.
- No te preocupes, siempre tendré tiempo para mi admirador número uno-
Seiya lanzó una carcajada estruendosa.
- ¿Quien dijo que yo lo era?-
Ella abrió la boca indignada pero pronto se recuperó. Puso las manos a ambos costados de su estómago y alzó la barbilla desafiante.
- Revisa la revista de moda que saldrá en dos días; es un especial de trajes de baño por cierto. Después de verla estarás suplicándome algo de atención-
Por un instante la expresión de Seiya fue inescrutable. Luego se recuperó y regresó a la conversación.
- Eres tan segura de ti misma…-
- Este último tiempo he tenido que aprender a serlo ¿crees que alguien creería en mi si yo no creo en mí?-
Esa era una frase interesante de analizar aunque Kara siempre dejaba entrever sus estudios literarios cada vez que hablaban. Prácticamente tenía una cita o frase dicha por algún escritor famoso para cada ámbito de la vida.
- Buena reflexión- reconoció al rato
Ella se jactó abiertamente.
- ¿De qué me serviría mi futura profesión si no la aplico a mi vida diaria?-
¿Alguien más en el planeta además de él sabría de las encantadoras contradicciones que se presentaban en la vida de esta chica? ¿Alguien más estaría enterado que esa famosa modelo probablemente era más inteligente que la media o incluso más? ¿Qué combinaba la pasarela con los estudios de literatura clásica? ¿Que a pesar de lo hermosa que es ese no es ni por asomo su lado más bello?
En un gesto que anteriormente Kara también había hecho Seiya recorrió a través de la pantalla la mejilla de la chica.
- También quiero verte- confesó con algo de reserva- aunque debo reconocer que pensar en ello me asusta un poco-
Kara suspiró, como si supiera exactamente a lo que se refería.
- Si…también tengo ese mismo sentimiento; vernos puede ser muy muy bueno…-
- …O muy muy malo- completó Seiya en el mismo tono dubitativo.
Ambos sabían que existían muy pocas posibilidades una vez que estuvieran frente a frente; como un experimento de ciencias de los que se practican en la escuela. Si agregas el compuesto correcto obtienes la solución esperada; color, aroma y efecto exacto. Pero si te equivocas de elemento o agregas más o menos cantidad de la debida…la reacción química no se hace esperar. Puedes acabar intoxicado, quemado o muerto.
Aún así Seiya no le dio cabida a esos inquietantes pensamientos. De todas maneras la química nunca había sido su fuerte…
- La experiencia me ha enseñado que lo que creía bueno para mí resulto ser todo lo contrario. Trataré de no sacar conclusiones anticipadas a partir de ahora-
Alguien golpeó la puerta del dormitorio de Seiya dos veces.
- Adelante-
Taiki apareció envuelto con una toalla en la cintura.
- Estamos listos así que ordenaremos comida ¿Qué te apetece?-
Seiya pensó un momento. Con el hambre que sentía podría haber comido tierra…
- Lo que sea pero en grandes cantidades. Podría comerme un mamut-
- Pediré de varios tipos entonces- sonrió Taiki
- Eso me recuerda que también debo comer-
Taiki oyó la voz de una chica y buscó su origen. Seiya tomó la computadora de su regazo y la dio vuelta.
- Es Kara, saluda-
Por un instante Taiki no supo como reaccionar pero finalmente sonrió educadamente
- Hola Kara-
- Buenas noches Taiki- respondió ésta sonriente- luces muy bien-
El chico retrocedió algo avergonzado al percatarse de su escasa ropa.
- Cuando estés listo te nos unes en la cocina-
- Está bien- respondió Seiya conteniendo una risa. Cuando cerró la puerta ambos estallaron en carcajadas hasta el borde de las lágrimas.
- ¡Eso ha sido tan gracioso!- exclamó Seiya apretándose el estómago producto de las carcajadas que no le dejaban respirar.
Kara tosió y rió al mismo tiempo.
- ¡Creo que estaré vetada de tu apartamento por siempre!-
- ¡Ya lo creo!- rió Seiya
Kara se dedicó los siguientes segundos a observar ese lado de Seiya hasta ahora desconocido. Había conocido de muy cerca al Seiya melancólico y algo ebrio, al Seiya profundo, al Seiya triste, al Seiya con el corazón roto.
Últimamente se había estado familiarizando con el Seiya meditabundo, el Seiya iracundo y algo perdido. Al Seiya que había quedado después de Serena.
Y ahora estaba este nuevo Seiya; el divertido, el Seiya coqueto, el Seiya tierno y dulce. El que la hacía reír y era capaz de reír de vuelta.
Con este Seiya tenía algo de dudas. No sabía si era el Seiya original o el que había nacido después de todo el dolor.
- Ahí está, tu sonrisa- musitó con dulzura- Ya llevaba un tiempo esperando por verla-
Los ojos de Seiya brillaron de emoción. Reír de esa manera se había sentido tan bien, tan real. Después de días, quizás de semanas Seiya se sintió como su verdadero yo.
- Antes la enseñaba un poco más-
- Espero que lo sigas haciendo- le pidió Kara encarecidamente- porque es todo un espectáculo-
Seiya oyó el timbre del apartamento. Seguramente la comida ya había llegado y si bien el hambre hacía que sus tripas crujieran con fuerza lo cierto es que no tenía ganas de terminar la plática con Kara. Ella había logrado hacerlo sentir normal y no quería que esa sensación acabara abruptamente.
- Si mi oído no me falla ese fue el timbre de tu casa así que será mejor que vayas a comer antes que aparezca toda la pandilla Kou semidesnuda y a mí me dé un infarto-
Ella le lanzó un beso a la pantalla con histrionismo. Seiya sonrió complacido.
- Nos vemos pronto Kara. Me alegró muchísimo hablar contigo y verte. Especialmente eso, creo -
Y ella lo podía notar en su mirada. No pudo ocultar que eso también la llenaba de satisfacción.
- Cuídate Seiya ¿si? menos golpes y más sonrisas, recuérdalo. Nos vemos en un par de semanas-
Con un último adiós Kara se desconectó y Seiya cerró su computadora y caminó hacia la salida de su dormitorio con algo de dificultad. Sus piernas estaban algo agarrotadas por no haberlas movido durante mucho tiempo.
- ¡Que hay de comer, tengo hambre!- gritó a todo pulmón
Se dirigió a la cocina en donde sus hermanos ya estaban sentados y esperándole ansiosos. Mientras elegía entre comer carne con patatas o arroz y mariscos Seiya comenzó a tararear una melodía que había rondado su cabeza durante todo el día. Tal vez la transformaría en canción, tal vez la incluirían en su nuevo álbum, tal vez la estrenaría en el concierto que estaban planificando y tal vez, solo tal vez se la dedicaría secretamente a una persona. Con ese pensamiento rió mientras cogía una patata y la mordía con gusto.
Sus hermanos pararon de comer su propio alimento al verle en ese estado.
- ¿Qué pasa?- preguntó sorprendido de su reacción
Tanto Taiki como Yaten movieron la cabeza desconcertados.
- Nada- respondieron al unísono causando una nueva oleada de risas por parte de Seiya, a las que Yaten y Taiki se unieron segundos después.
Los tres se miraron con el más absoluto cariño fraternal. Era maravilloso que después de lo que se había sentido una eternidad o más bien un paseo obligado por el mismísimo infierno los hermanos Kou pudieran decir abiertamente, sin ningún tipo de pesar y con orgullo que habían vuelto a sonreír.
El almuerzo al día siguiente fue muy diferente. Primero porque Serena tendría uno, pues el día anterior se había tenido que conformar con un emparedado frío de la máquina expendedora. La segunda diferencia consistía principalmente en que la mesa que habitualmente compartían estaría completa ya que todas sus amigas y amigos estaban con ella en la fila para comprar su comida.
Cargando su bandeja caminó hacia la larga mesa y tomó la cabecera. Esperó a que los demás llegaran. La primera fue Lita quien le sonrió con alegría y tomó su lugar. Luego vinieron Yaten y Seiya quienes platicaban y reían al mismo tiempo, parecían relajados y a gusto. En cuanto llegaron a la mesa ambos le sonrieron, uno más reservado que el otro y se sentaron.
Luego vinieron Amy y Taiki y finalmente Thomas y Mina quienes apenas podían cargar con su comida y abrazarse al mismo tiempo. Al parecer la reconciliación había llegado. Eso la hizo sonreír de dicha.
La sonrisa de Serena se expandió espontáneamente. Se respiraba una atmósfera tan exquisita de paz y armonía entre todos que no sería la que terminaría con ella. No por el momento.
Se aclaró la garganta y bebió leche.
- ¿Chicos?-
Siete pares de ojos se concentraron en ella.
- Ya que todos estamos aquí y misteriosamente han recuperado su buen humor…me gustaría que platicáramos de algo-
- ¿Ocurre algo malo?-
Yaten, quien era el único al cual había comentado que necesitaba conversar con todos frunció el ceño con preocupación.
- ¿Por que supones que es algo malo?- preguntó Mina mordisqueando una hoja de lechuga
- Por que generalmente es así en nuestras vidas- respondió medio en serio, medio en broma
Ambos se sonrieron amigablemente. El cerebro de Serena se desconectó por algunos segundos después de presenciar ese intercambio de palabras entre esos dos. Serena no recordaba haberlos visto dirigirse la palabra en los últimos meses ¿Y ahora no solo lo hacían sino que además se miraban a los ojos y se reían de alguna broma privada?
Serena movió su cabeza y anotó eso en la enorme lista de cosas que revisaría cuando tuviera más tiempo.
- Bueno…en realidad no es algo malo. Se trata de otra cosa pero igual de importante. El viaje de Rei es el próximo lunes-
La expresión de cada uno de ellos fue de sorpresa.
- ¿El lunes?- preguntó Lita contando con los dedos de una mano cuando sería eso- eso es en cinco días más…-
Serena asintió.
- Lo sé, el tiempo ha pasado muy rápido y sin darnos cuenta ella ya debe irse-
Mina se vio menos animada que antes.
- Ni siquiera lo tenía presente ¿eso me hace ser una mala amiga?-
Thomas pasó un brazo a su alrededor y la confortó.
- No nena, es solo que nunca pensamos que la fecha nos alcanzaría desprevenidos-
Un pequeño silencio cayó sobre la mesa pero Serena no quería que los ánimos decayeran pues tenía la solución a ese problema.
- Por eso es que se me ocurrió una pequeña idea ¿Qué les parece si le organizamos una despedida?-
- ¡Una fiesta!- exclamó Mina con los brazos al aire- ¡genial, yo me apunto!-
- ¡Excelente idea, Sere!- le felicitó Amy también animada
- Si Sere, sería genial para Rei- agregó Lita guiñándole un ojo
Serena se sintió feliz de que sus amigas coincidieran en su plan.
- ¿Y cómo lo haríamos, cuando y en que lugar? ¡Quiero saberlo todo!- preguntó y gritó Mina emocionada. De solo verla los demás también se entusiasmaron
- Bueno…había pensado que invitáramos a los compañeros de clase de Rei, nosotros obviamente y conocidos que quieran despedir a Rei, después de todo no la veremos en mucho tiempo. Tiene que ser memorable-
Todos asintieron.
- Memorable, me gusta esa palabra- dijo Lita con aprobación- ¿y cuándo la haríamos?-
- ¿Les parece el viernes?-
Taiki hizo una mueca, al igual que Seiya. Yaten se mantuvo serio.
- ¿Puede ser el sábado?- propuso Taiki con algo de timidez- el viernes tenemos un compromiso, bueno si es que desean que asistamos. Entendíamos si no es así-
Amy miró inmediatamente a su rostro. No permitiría que eso fuera así.
- ¡Claro que deseamos que asistan!- pero su resolución varió- ¿Verdad?- preguntó algo más insegura de su afirmación
Seiya le dio una mirada rápida a Serena. Internamente también se estaba haciendo esa pregunta. Era conocido que encabezaba la lista de las personas menos amadas de Rei y si bien el hablar con Serena días atrás había alivianado en algo la tensión en el grupo no quería que la despedida fuera incómoda para nadie y lo cierto es que él tampoco estaba dispuesto a ser masacrado física y mentalmente en público. Pero Serena parecía firme en su respuesta.
- Todos somos amigos de Rei y todos queremos desearle un buen viaje ¿verdad?-
Movieron la cabeza afirmativamente.
- Entonces todos la despediremos como se debe. Por ella dejaremos a un lado lo demás-
Le devolvió la mirada a Seiya y luego se concentró otra vez en la organización.
- Bueno entonces nos faltaría definir el lugar- dijo Lita- ofrecería mi apartamento pero es muy pequeño-
- Y la casa de Rei está echa un desastre con lo del viaje, además si es una sorpresa sería tonto hacerla en su propia casa- agregó Mina recalcando lo obvio
Ese era un factor que tenía preocupada a Serena. Rentar un con tan poco tiempo era casi imposible. Podía ofrecer su casa pero no estaba segura de que obtuviera el permiso…
- Yo tengo una idea- habló Thomas golpeando la mesa con algunos dedos- ¿Qué les parece si hacemos la fiesta en mi casa de playa?-
Mina chilló al oírle y se le colgó del cuello. Los ojos de Serena brillaron de emoción.
- ¿En serio es eso posible?-
Él lo pensó un instante mientras sostenía a Mina firmemente para que ésta no cayera de la silla.
- En invierno nadie la alquila así que eso no es problema y si no les molesta ir a la playa a celebrar…-
- Podríamos instalar a un DJ en el exterior y tener dos tipos de ambientes-
La idea de Lita fue aceptada totalmente
- Y al estar ahí solos no tendríamos problemas de ruido- dijo Thomas sonriendo a una emocionada Mina
Serena casi estaba viendo en su cabeza como luciría el lugar.
- Aunque tendríamos que quedarnos a pasar la noche, recuerdo que queda un poco alejada de la ciudad-
Ese era un pequeño detalle que no había contemplado.
- ¿Podrás darnos alojamiento a todos?-
Thomas volvió a meditar.
- La última vez hubo espacio para todos mis compañeros de equipo, sus invitados y ustedes así que… además no creo que todos decidan quedarse-
Los recuerdos de ese viaje golpearon a Serena con demasiada fuerza, haciendo peligroso que cayera en un estado de melancolía así que simplemente los hizo a un lado, así como con otras cosas más a las cuales no les permitía salir a flote.
- ¡Entonces tenemos el lugar y la fecha!- exclamó Mina haciendo una lista mental de las cosas que faltaban por organizar- Nos falta la decoración, la comida, las bebidas, los invitados y…-
- Es mucho…- murmuró Amy afligida- deberíamos repartirnos las tareas-
- Yo puedo encargarme de comprar la comida y bebidas- se ofreció Mina
- Y yo la ayudaré, las cuentas no son lo tuyo amiga- le dijo Lita sin ánimo de ofender, sino que con cariño.
- Las relaciones públicas déjenmelas a mí- dijo Thomas con confianza- tengo algunos conocidos en la escuela de Rei así que no será problema para mí hacer correr la voz-
Serena sonrió complacida. Estaba resultando todo a la perfección y sus amigos eran excelentes proponiendo ideas y cooperando. Eran los mejores, sin duda.
- Entonces quedaría el tema de la música…-
- Eso déjamelo a mí- dijo Yaten aún en actitud arisca
Serena, quien ya había notado que su amigo había cambiado radicalmente su humor desde que había mencionado la despedida de Rei le miró con dudas. Tenía el presentimiento de que no se trataba de una aversión hacia la fiesta sino más bien al sentido de ésta.
Pobre de su adorado amigo, sus asuntos sin resolver seguían siendo los mismos que hace meses.
- ¿En serio?- preguntó temerosa de su respuesta
Él alzó las cejas.
- ¿Por que no?-
Sabía que Serena lo sabía. Le era imposible esconder un sentimiento así de grande. Y Yaten estaba sintiendo mucha desazón dentro suyo. Aún así Serena le sonrió y se acercó a su lado en un intento de tener algo de privacidad, aunque con todos los oídos atentos a su conversación era poco práctico hacerlo.
- Porque no has dicho ni una palabra desde que comenté la idea de la fiesta y no es solo eso…no te veo muy motivado al respecto-
El rostro de Serena mostró líneas de preocupación. Yaten se sintió como un tonto por inquietar a Serena y además por comportarse de esa manera tan egoísta. Enojándose o no, no habría forma de evitar la partida de Rei. Ella se lo había dejado bastante claro la última vez. Había tenido la oportunidad de decirle aquello que Rei necesitaba oír y no pudo hacerlo. Ahora solo podía desearle un buen viaje y fingir que eso era cierto.
- Las despedidas no me agradan, pero veo que esto te emociona así que…-
Sonrió apenas y Serena volvió a sentir su debate emocional. No sabía si eso de sentir los sentimientos era mutuo, pero intentó que su corazón se inundara de calma para así trasmitírsela a Yaten. Confiaba en que resultara.
- Gracias- le murmuró devolviéndole la sonrisa
Con ese pequeño impasse superado, Mina retomó su incesante parloteo que solo giraba en torno a la fiesta.
- ¡Esto será tan genial!- dijo al fin- ¡Rei lo amará!-
Y ya que sus amigos habían aprobado con tanta facilidad su idea era tiempo de que Serena les dijera la segunda parte de su plan. Esperaba que lo aceptaran de la misma manera. Después de comer parte de su almuerzo antes de que se enfriara, bajó el tenedor.
- También había pensado que podíamos agregar algo aún más especial a la fiesta-
Lita le prestó atención algo intrigada.
- ¿Más especial?-
Los demás dejaron de comer y hablar para oír mejor. Serena sonrió misteriosamente.
- Hagámosla de disfraces- sentenció
- ¿De disfraces?- repitió Amy
A la distancia Serena pudo ver que los ojos de Mina se volvían acuosos. Con ternura y una sonrisa igual de amorosa Thomas tomó una servilleta y se la facilitó para que su novia limpiara sus incipientes lágrimas. No había nada que pudiera emocionar más a Mina que una fiesta.
-¡Oh Serena Tsukino!- exclamó con la voz entrecortada- como que estoy totalmente enamorada de ti el día de hoy-
Incluso Yaten sonrió con gracia. Las exageraciones de Mina podían alcanzar niveles estratosféricos.
- Cerca de mi casa hay una tienda de disfraces y siempre me detengo a verlos, son muy lindos…- les comunicó Serena- Amy y yo podríamos encargarnos de los arriendos, si les parece bien-
Todos accedieron de buena gana. Una fiesta de disfraces definitivamente le proporcionaba un ingrediente más que la hacía distinguirse de una reunión común. Lita tamborileó los dedos en la mesa ya ansiosa por lo que se venía.
- ¡Quiero que llegue tanto el fin de semana!-
- Creo que yo también- agregó la siempre tranquila Amy
Mina se estiró por sobre la mesa y Thomas para alcanzar a Serena. le hizo un gesto para que ésta también se acercara.
- Y dime Sere ¿De qué te disfrazarás?-
Era lógico que Mina hiciera esa pregunta. Su amiga era curiosa como un animalito pequeño ansioso por conocer el mundo. Serena tenía la respuesta. Había elegido desde hacía mucho su disfraz, incluso sin tener claro lo de organizar la fiesta se había prometido vestir así si es que algún día tenía la oportunidad de asistir a una. Sus amigas podrían elegir cualquier otro atuendo, pero ese, ese sería solo de ella. Serena se alejó y masticó con lentitud mientras Mina se moría por saber.
- Es una sorpresa- respondió finalmente- pero creo que te encantará-
Aún sin haber obtenido una respuesta satisfactoria Mina rió de felicidad. No había nada que pudiera opacar sus expectativas del fin de semana, una que había comenzado muy mal pero que terminaría de la mejor forma. Al menos su corazón así se lo decía. Estirándose aún más tomó la mano de Serena y la sostuvo con fuerzas.
- ¡Tengo el presentimiento de que será un fin de semana fuera de serie!-
La mirada de Serena habló por sí sola. No importaban los medios ni el esfuerzo que le llevara pero haría que ese presentimiento se transformara en realidad.
- Yo también-
Sábado en la tarde.
-¡Serena quédate quieta!- le gritó Mina por tercera vez
- ¡Pero es que tengo miedo!- lloriqueó mientras Amy quien estaba a su lado intentaba averiguar el lado correcto de la peluca que usaría esa noche. Por el espejo le sonrió con tranquilidad
- No temas Sere no pasará nada, pero sería mucho mejor que no te movieras por un minuto y así dejaras terminar a Mina. En cualquier momento Lita nos avisará que viene en camino con Rei y aún tenemos cosas que hacer-
Oyendo a la voz de la razón Serena suspiró y cerró los ojos, afirmando ambas manos a cada lado del espejo.
- Por favor no me pinches le tengo terror a las agujas-
Mina tomó el rabo blanco y esponjoso entre sus manos e hizo el cuarto intento por fijarlo en la espalda baja de Serena.
- Es solo un alfiler Sere y casi no tiene punta-
Lo abrió y con extremo cuidado de no tocar la piel de Serena lo adhirió al traje color negro, justo en el centro.
- Perfecto- murmuró con alivio- al fin lo conseguí ¡eres peor que un bebé!-
- ¿En serio?- preguntó Serena volteándose para apreciar el resultado- ¡ni siquiera lo sentí!-
Tanto Mina como Amy sonrieron.
El traje de Serena era atrevido tenía que reconocerlo. Lucir como conejita playboy sí que era transgresor al menos para ella. En cuanto le vio en la vitrina de la tienda dudó si podría ser capaz de ponérselo pero luego de pensarlo un par de días finalmente se decidió a alquilarlo no solo porque era hermoso y clásico sino que además después de todo era una fiesta de disfraces, el momento de fingir ser alguien que no se es y era la oportunidad de Serena de ponerse un atuendo que normalmente no usaría.
Sus piernas estaban enfundadas en unas pantys medias color negro pero lo suficientemente finas para que fuera visible su blanca piel. La malla color negro satinada era ajustada y hacía que su cintura se marcara de manera impresionante. El escote también era pronunciado pero para disimularlo un poco colocó alrededor de su cuello un corbatín color negro. A juego con su conjunto tomó prestados de su mamá un par de guantes negros que le cubrían hasta los codos mientras que Mina le facilitó unas botas color negro acordonadas hasta la mitad de sus piernas. Eran altas y probablemente no podría usarlas toda la noche pero al menos lo intentaría.
El rabo color blanco que Mina recién habían pinchado en la parte final de su espalda se movió cuando se giró frente al espejo para verse con más detalle.
Había decidido trenzarse el largo cabello rubio y enrollárselo varias veces en la parte baja de su cabeza todo con la intención de lucir de mejor manera el último accesorio de su disfraz. Las orejas de conejito color blancas que aún permanecían en su bolso le hicieron picar los dedos cuando introdujo la mano dentro de él para sacarlas a la luz.
Con la precaución de no arruinar su peinado Serena las colocó en su cabeza, apreciándose finalmente con el disfraz completo.
Mina se puso tras suyo y silbó con fuerza.
- ¡Eso es conejita playboy! si no logras que Seiya se dé de cabezadas a la pared o se lance al mar por haberte dejado será solo de milagro-
Serena se sonrojó y se volteó para mirarle.
- ¡Yo no quiero matar a Seiya de nada!-
Las cejas de Mina se movieron con picardía.
- ¿Entonces si no es a Seiya a quien será?-
- ¡A nadie Mina! ¡Nadie morirá por mi hoy!- exclamó aún más avergonzada
Mina palmeó su hombro.
- Sigue diciéndote eso a ti misma hasta que las babas de los chicos que asistan hoy caigan de sus bocas en plena fiesta cuando vean tu rabo-
Tomó a Serena de los hombros y la trasladó hacia una silla alejada del espejo.
- Y ahora nos toca a nosotras vestirnos. Tenemos que estar listas antes de que lleguen los demás. Thomas llegará dentro de poco y tenemos que tener el lugar decorado antes que Lita llame-
La habitación en la que estaban era la más grande de todas y por esa misma razón la habían transformado al menos transitoriamente en el vestidor de las mujeres, en donde habían guardado todos los disfraces y las chicas podrían probar cual quedaba mejor de acuerdo a su personalidad y estilo. Mina se plantó frente a la cama con rostro dubitativo.
- No se cual elegir…pero creo que estoy entre el ángel y la genio-
Amy tomó entre sus manos en disfraz que había escogido desde que le vio en la tienda para que Mina no pudiera inclinarse por él.
- Yo seré una pirata-
Serena, quien estaba colocando algunas orquillas en su cabello para fijar las orejas de conejo se giró para verle.
- ¿En serio Amy? No creí que pudiera gustarte eso, pero es lindo-
Imaginó que Amy elegiría algo menos agresivo pero tal vez su amiga había empleado su mismo criterio, el de transformarse en otra persona por una noche. Amy asintió emocionada.
- ¿Sabían ustedes que en el año 1700 en Inglaterra hubo una pirata mujer llamada Anne Bonny por la cual ofrecieron una fortuna por su cabeza? Era temida por todos y respetada en los siete mares-
Mina se cruzó de brazos.
- ¿Aprendiste eso en clases Amy?-
- No…lo leí en algún lugar. Pero desde ahí llamó mi atención. Pienso que debe haber sido una persona muy valiente por elegir una vida así de peligrosa y más aún en un mundo poco acostumbrado a la participación de mujeres-
Serena caminó hacia Amy y la tomó del brazo con cariño. En tanto Mina tomó entre sus brazos tres disfraces diferentes y partió rumbo a una habitación con espejo para hacerse algunas pruebas antes de elegir. Como Serena ya estaba lista decidió ayudar un poco a Amy a obtener el look que deseaba lucir esa noche.
- Pues hagamos que hoy luzcas mil veces más guapa y temible que esa pirata-
Ayudó a Amy a desprenderse de su ropa mientras dejaba en una silla cada una de las partes del disfraz. Primero se puso los pantalones ajustados color azul, una blusa blanca con anchas mangas y encaje en los bordes. Sobre la blusa se colocó un ceñido corsé color grana, en la cintura un cinturón suelto de cuero y unas botas de montar negras que cubrieron más de media pierna le dieron el toque deseado.
Serena la arrastró hacia la silla que antes ocupaba ella para ayudarla a ponerse la peluca negra.
- Y dime Amy ¿Cuál disfraz crees que le agrade a Taiki?-
Tanto Thomas como Yaten le habían solicitado antes de que ella efectuara los arriendos qué era lo que preferirían vestir esa noche, pero Taiki y Seiya fueron los únicos que no optaron por nada en particular. Eso le había dificultado bastante la tarea así que había tenido que elegir varios modelos para que éstos dos optaran por el que más les acomodase.
- No lo sé- contestó algo apenada- creo que se inclinará por el más recatado-
A Serena le pareció extraño que Amy no lo supiera. Siempre les veía platicando en la escuela. No se imaginaba que pudieran conversar solo de labores y exámenes.
- Ya veo…- murmuró mientras cepillaba el cabello de Amy y lo fijaba con varias orquillas- Y ustedes están…-
- Oh, estamos bien- dijo Amy al reflejo de Serena- como siempre-
La mano de Serena se movió con delicadeza.
- Y como siempre ¿es bueno?- espetó mirando la reacción de Amy. La chica movió la boca hacia un lado y otro no sabiendo como responder a eso.
- Supongo, es decir…somos amigos y…-
Serena dejó de cepillar.
- ¿amigos? Amy, si todos los amigos se miraran como ustedes…-
No había posibilidad de que los sentimientos que se profesaban Amy y Taiki solo fueran basados en pura amistad. Serena sabía bastante de eso. La sonrisa de Amy fue tímida, más de lo usual y también algo sombría.
- Bueno…no lo sé, yo…-
Serena decidió sentarse sobre el tocador frente a Amy con cuidado para no arruinar su rabo de conejita y con la peluca entre sus manos procedió a cepillarla pulcramente. Esto ameritaba una pequeña intervención.
- Amy ¿ustedes han hablado de lo que sienten?-
Ella agachó un poco la cabeza.
- Si...bueno, un par de veces él me ha confesado sus sentimientos hacia mí y…-
Se mordió el labio viéndose más roja que un tomate. Los ojitos de Serena brillaron.
- ¡Y qué Amy, díme!-
Tapó su rostro con ambas manos.
- ¡Esto es tan vergonzoso!-
- Amy- le inquirió Serena menos emocionada y comprendiendo a su amiga- si no quieres decírmelo no lo hagas pero si ambos tienen claro lo que sienten por el otro ¿por qué ninguno ha hecho nada por dar el siguiente paso?-
Ella se hundió de hombros viéndose muy diminuta.
- No hemos encontrado el momento adecuado tal vez…-
Eso no era suficiente para Serena. En lo absoluto.
- ¡No existe el momento adecuado! ¡Uno lo crea! ¿Acaso Taiki no lo ha intentado?-
Amy negó.
- No últimamente al menos-
Definitivamente a Taiki le faltaba platicar unas cuantas cosas con Seiya. Él era especialista en fabricar instantes perfectos cuando se trataba de romance. Eso tenía que reconocerlo.
Cuando Serena terminó de alisar la peluca se paró tras Amy y cubrió con ella la totalidad del cabello natural de su amiga. El negro azabache del cabello postizo hizo resaltar sus bellos ojos y su piel de porcelana aún más. Las ondas cayeron perfectamente formadas por su espalda y el flequillo recortado de manera dispareja le dio a su rostro un aspecto totalmente diferente, más salvaje. Serena posó su cabeza por sobre el hombro de Amy y sonrió.
- Preciosa-
Por último tomó un pañuelo color rojo y lo dobló de manera triangular y lo pasó por la cabeza de Amy. Ahora si lucía como una verdadera pirata.
- Totalmente genial- afirmó con orgullo. Amy junto un poco los labios para untarse en ellos brillo labial del mismo color que la pañoleta. Después de eso no pudo más que sonreír gustosa pues el cambio era notorio. Parecía otra persona y eso en cierta forma le agradó.
Con cariño Serena pasó los brazos alrededor de su cuello y le miró con decisión
- ¿sabes Amy? Dijiste que habías escogido este disfraz porque te llamó la atención que una mujer hubiera tenido la valentía de romper esquemas en tiempos en que pocas se hubieran atrevido. Tal vez sea tiempo que de tú también hagas lo mismo-
Amy se vio algo confundida.
- ¿Yo?-
Serena asintió varias veces.
- Si continúas esperando a que Taiki se haga cargo del asunto probablemente termines la universidad sin obtener lo que deseas-
Un tenue rubor se deslizó desde sus mejillas a su cuello.
- ¿Lo que deseo?-
Hablar con Amy era bastante complicado pero Serena persistió.
- Son amigos pero en realidad son más que amigos, no son novios pero se comportan como tal entonces ¿Qué son? De alguna manera hay que averiguarlo y como al parecer Taiki no heredó la osadía de los Kou…será mejor que te hagas cargo ¿Y que mejor momento que esta noche?-
La nueva chica de cabello negro abrió la boca para protestar pero Serena la silenció de inmediato parpando su boca con un dedo.
- No, no intentes darme alguna excusa lógica y razonable de porque no hacerlo. Esta noche es diferente Amy…es mágica. Haremos que sea mágica-
Amy aún no lucía convencida pero Serena se había empecinado en lograr que algunas cosas fueran distintas por la mañana.
- ¡Piénsalo! Por un par de horas podremos ser lo que queramos ser. Yo puedo ser sensual, provocativa y tú podrás ser intrépida y tomar lo que quieras sin pedir permiso a nadie por ello. Ir por lo que deseas-
A través de los ojos azules de Amy, Serena casi podía ver los engranajes de su cerebro moviéndose a toda máquina, evaluando los aspectos positivos y negativos de dejarse llevar por el plan que le proponía Serena.
- No lo sé Sere…- dijo Amy mirando hacia otro lado para no tener que soportar la férrea mirada de su amiga- si te soy honesta no me veo a mí misma siendo tan valiente como para decirle a Taiki que deseo algo más de nuestra relación…-
Serena no era de la idea de imponer cosas a sus amigas. Ellas contaban con el suficiente sentido común como para discernir cuando y cómo actuar. Así que asintió y besó la mejilla de Amy con rapidez.
- La decisión siempre será tuya, solo digo que si no lo intentas nunca sabrás de qué cosas puedes ser capaz. Quizás te sorprendas con los resultados, que nos sorprendas a todos gratamente-
Una linda sonrisa surcó los labios de Amy. La habilidad de Serena para hacer sentir mejor a quienes le rodean poco a poco estaba volviendo a surgir.
- Tal vez tienes razón…e incluso si lo analizo a conciencia puede ser que mi opción de vestir este disfraz haya sido justamente sacar ese lado de mi personalidad. Algo así como mi alter ego. Tal vez inconcientemente deseo hacer lo que me has dicho…-
La boca de Serena se abrió levemente. No había entendido prácticamente nada de lo que Amy había dicho pero se conformaba con haber sembrado la semilla de la duda en su amiga.
- No entendí mucho pero solo puedo decir ¡que vayas por él pirata!-
Mina entró a la habitación vistiendo unos pantalones sueltos semi transparentes color rosa, un corpiño del mismo color y una diminuta chaquetita color grana. Todo esto acompañado de unas bailarinas del mismo color de la chaqueta y un velo rosa en la mano.
- No se como va esto- indicando al velo- ¿Me podrían ayudar?-
No se había percatado que Amy también estaba lista así que cuando levantó la vista sonrió despampanante.
- ¡Cielos Amy luces fantástica!-
Amy agradeció el cumplido.
- Así que elegiste el de genio, te queda muy lindo Mina. Está hecho para ti-
La aludida se dio una vuelta completa para que la apreciaran mejor. En el fondo sabía que lucía bella. Luego camino hacia sus dos amigas y las abrazó dando saltitos de alegría.
- ¡Ya quiero que lleguen los demás, ver como lucirán y que la fiesta comience!-
Fue el turno de Mina para sentarse frente al espejo y ser peinada y maquillada Amy tomó todo su cabello en una alta coleta que envolvió con el velo yenganchó tras las orejas de Mina para que también su boca fuera cubierta. Serena tomó dos collares de cuentas doradas que enganchó al corpiño y a la cintura de Mina. Ella en tanto destacó sus ojos con sombras y lápices para acentuar la mirada.
- Así que genio de la botella ¿qué deseos cumplirás hoy?- le preguntó Serena con una sonrisa misteriosa. Mina le guiñó un ojo a su rubia amiga
- ¿Deseas algo en particular? Tengo ofertas especiales para los amigos; tres por el precio de uno-
De reojo miró a Amy.
- Solo deseo que hoy todos seamos poseídos por nuestros disfraces-
Una hora más tarde Amy, Mina y Serena habían aseado toda la casa, desocupado el living que usarían como pista de baile, decorado las paredes con globos serpentinas y preparado refrigerios y varias fuentes con ponche. Así que cuando Thomas tocó el timbre habían avanzado bastante. Mina fue la que lo recibió, a él y a un personaje un tanto indeseado al menos por ella. Hizo todo lo posible para que el desagrado no fuera demasiado evidente.
- ¡Santa madre!- exclamó Thomas una vez que ambos entraron- ¡Amor! ¡Puedo ver tus piernas a través de la tela y tú estómago está desnudo!-
Mina rodó los ojos y puso sus manos a ambos costados de sus caderas
- Y yo puedo ver tu mandíbula ensangrentada y podrida desde aquí ¡No me dijiste que el traje de zombie se vería tan real!-
Arrugó la nariz, como si Thomas realmente oliera a carne descompuesta. La camiseta blanca que llevaba estaba salpicada de sangre artificial y sus jeans estaban rotos, sucios y desgarrados en varias partes. Pero lo más impactante era su rostro. Era como si realmente hubiera sido infectado con un virus devora carne que hacía que sus músculos estuvieran cayéndose a pedazos.
- Una amiga de mi mamá es estilista y me ayudó a maquillarme ¿genial. no?-
Las chicas que habían estado en la cocina guardando la comida dentro del refrigerador se acercaron al oír la voz estridente de Mina
- ¿Qué sucede?- preguntó Serena. Se plantó en seco al ver a Thomas- ¡Uhg, asqueroso!- gritó no queriendo acercarse más
Jay, quien vestía una piel de leopardo que dejaba al descubierto parte de sus desarrollados brazos y piernas abrió la boca al ver a Serena. Thomas amplió la sonrisa, viéndose espeluznante.
- ¡Gracias, esa es la idea!-
Le dio una miradita a Serena. Una muy parecida a la que le dio a Mina al verle. No lucía contento con lo que estaba viendo.
- ¡Dios chicas! ¡Ustedes están compitiendo para ver quien muestra más piel! Eso no me agrada en lo absoluto-
Entrecerró los ojos para detectar quien era la tercera chica. Sus ojos verdes de abrieron de golpe.
- ¿Eres tú, Amy?-
Ella asintió sonriente-
- ¡Guau sexy pirata, creo que alguien va a morir de un infarto cuando te vea!-
Thomas le guiñó un ojo y de paso codeó a Jay para que cerrara la boca. Llevaba aproximadamente dos minutos sin cerrarla.
- ¿Podrías dejar de comerte con la mirada a mis amigas y novia?- le susurró con disimulo- No te traje aquí para eso. Hemos venido a instalar las luces y a preparar el patio trasero para la barbacoa y la pista exterior-
Pero Jay solo estaba embobado por una chica en particular. Apenas si había visto en otra dirección que no involucrara a Serena.
- Lo siento pero creo que acabo de morir y despertar en el paraíso-
Mina bufó exasperada. Ese chico era un cliché andante.
- El lugar es todo suyo, chicos. Nosotras terminaremos con la comida-
Antes de que las tres se retiraran a la cocina Thomas tomó de la cintura a Mina.
- ¿Y mi beso de bienvenida?-
Mina echó la cabeza hacia atrás con una sonrisa traviesa.
- ¡Ni de broma te besaré cuando luces media cara podrida!-
Thomas intentó capturar sus labios pero Mina fue implacable en evitarlo. Thomas se vio desolado pronto.
- ¿Significa que no me darás uno en toda la fiesta?-
Ella se hundió de hombros y le dio un beso en el hombro que no estaba salpicado en sangre.
- Deberías haber elegido otro disfraz-
- ¡Esta fiesta va a apestar!- murmuró ofuscado mientras Mina se alejaba- ¡Y cúbrete un poco, es demasiada piel para andar enseñando!-
Ella se dio vuelta y alzó una ceja. Eso no sucedería jamás y Thomas en el fondo sabía que sería eso.
- Lo siento, tu cuota de deseos ya está agotada-
Caminó junto a sus amigas dejando a ambos hombres en medio de la sala vacía.
- Hombre, creo que te voy a agradecer eternamente haberme invitado a esta fiesta-
Jay sonrió aún medio ido mientras Thomas abría un bolso de donde extrajo cables de todos los tamaños y colores, ampolletas de colores y herramientas de todo tipo.
- No hagas que me arrepienta de eso-
Bastantes problemas había tenido en convencer a Mina. Si Jay decidía subir su nivel de acoso a Serena a algo más físico probablemente la noche terminaría mal.
- ¿Realmente me culparías por mirar así a Serena? ¡Parece una maldita súper modelo! Tiene el par de piernas más impactantes que he visto en mi vida y créeme, he visto bastantes-
Thomas movió la cabeza ya resignado. Tendría que abordar el problema desde otro punto de vista.
- Al menos no la hagas sentir incómoda. Ella no es como las chicas a las que acostumbras frecuentar, esas que aman tus frases de revista cursi y tus abiertos coqueteos. Eso no le impresionará, más bien creo que le asusta-
Jay se agachó a su lado.
- ¿Ella te ha dicho algo? ¿Le asusto?-
- No- contestó mientras revisaba que todas las ampolletas estuvieran intactas- pero la conozco relativamente bien ¿Y tú dándole una mirada como si fuera un filete recién asado? Olvídate de pretender llamar su atención así-
Se levantó junto con Thomas y le ayudó a cargar unos focos algo pesados.
- Entonces dame un consejo. Dime que hacer para que Serena me preste atención-
Un incipiente dolor de cabeza se comenzó a instalar en el centro del cerebro de Thomas. Dejaron los focos sobre una mesa y caminaron hacia el automóvil para traer los restantes.
- Jay, esta es la cuestión- dijo Thomas desconectando la alarma del carro para abrir el portamaletas y extraer los demás implementos- conociendo tan bien tu "prontuario amoroso" y sus eventuales consecuencias ¿realmente crees que te aconsejaría cómo conquistar a la mejor amiga de mi novia?-
- Un verdadero amigo lo haría- respondió con simpleza
- No- rebatió Thomas colgándose dos bolsos negros en ambos hombros- un verdadero amigo sería honesto y te diría lo mismo que te estoy diciendo ahora; que tú no eres para Serena, lo siento pero es así. Te aconsejo que desistas antes de que la situación se vuelva rara para todos-
Volvió a cerrar el automóvil y se encaminaron hacia el interior del hogar.
- ¿Por qué no puedo ser para ella? ¡Es solo una chica como cualquier otra!-
Un suspiro hondo de Thomas después de cerrar la puerta dio a entender la variación en su estado de ánimo.
- La forma en que infravaloras a las chicas es razón suficiente para mí-
Abrió los bolsos y extrajo unos juegos de luces diferentes, de colores más fuertes. Las colgaría en el exterior para dar un aspecto de noche estrellada. Se le había ocurrido mientras veía fotografías de la última fiesta de navidad que había organizado con su clase. El lugar había quedado fantástico gracias al comité organizador así que decidió tomar esa brillante idea y replicarla para la fiesta de Rei.
- ¿sabes?- dijo Jay rompiendo con su lindo recuerdo- no necesito de tu ayuda. Lograré que esa conejita se interese por mí sin tu ayuda. Ya lo verás-
Thomas rió por lo bajo. Convencerlo era imposible así que inevitablemente se estrellaría contra el suelo o el puño de Serena o alguien más.
- Considérate advertido. Si mañana amaneces muerto líbrame de toda culpa-
Serena apareció en el marco de la puerta de la cocina. Se destacaban sus orejitas de conejo a lo lejos al igual que su sonrisa.
- ¿Chicos tienen hambre?-
Jay se irguió como si un cable eléctrico hubiera sido conectado a su columna vertebral. Thomas le sonrió con dulzura.
- Gracias Sere, sería genial si pudieras prepararnos unos emparedados-
- Está bien-
Thomas le habló antes de que desapareciera. Recordó que debía de comunicarle algo. Y muy en el fondo se moría por comprobar una teoría que estaba dando vueltas en su cabeza desde que Mina había abierto cierta interrogante.
- ¿Han tenido noticias de Rei, los chicos? para saber a qué hora llegarán y además tengo una duda ¿cómo lo hicieron para lograr que viniera hasta aquí?-
Serena se recostó en el umbral de la puerta.
- Lita, Sura y Rei llegarán juntas. Lita hizo creer a Rei que Mina tuvo una especie de crisis en casa, una pelea con su madre y que se ha refugiado aquí, contigo. Se supone que llegará a convencerla de que regrese. Nos llamará cuando salgan de la ciudad-
Seguramente esa había sido idea de Mina y probablemente Rei llegue echando espuma por la boca. Su expresión al descubrir la verdad tendría que ser retratada. Su novia era de lo más ocurrente cuando de esas triquiñuelas se trataba.
- Y los chicos tenían ensayo en la productora así que cuando acaben vendrán directamente hasta acá-
Asintió. Este era el momento.
- Le comenté a Yun de la fiesta y vendrá más tarde. Dijo que no se perdería un acontecimiento así-
La sonrisa de Serena no se hizo esperar. No había querido extenderle la invitación porque pensó que no era oportuno debido a que no era su fiesta pero si el dueño de casa estaba de acuerdo, entonces estaba bien.
- ¡Me alegra mucho!-
Jay estaba atento a cada palabra y gesto de Serena para enterarse de toda información que pudiera servirle para su plan que pondría en práctica más tarde.
- Vendrá con Lucio, por cierto-
Thomas estudió atentamente la expresión de Serena. Quería comprobar que tan acertada era Mina con sus presentimientos. Jay se volteó también tomado por sorpresa.
- ¿Vendrá con Lucio? ¿Que significa eso? Lucio nunca asiste a fiestas de la escuela-
La boca de Thomas se apretó como si estuviera conteniendo su respuesta o una sonrisa no supo determinar qué. Serena en tanto se sintió de pronto nerviosa y en alerta.
- No lo sé- respondió Thomas fingiendo inocencia- quizás hay algo diferente en esta-
Las comisuras de los labios de Serena se levantaron ligeramente para su sorpresa y vergüenza.
- Iré a preparar su comida- murmuró ida
Se perdió en la cocina luego de ese extraño lapsus. Jay frunció el ceño hacia su amigo.
- ¿Qué fue eso?-
Thomas comenzó a cambiar las ampolletas de varias lámparas a unas de colores.
- ¿Que cosa?-
Luego de acabar con esa labor se subió a una silla para fijar los focos en el techo. Jay le siguió.
- Tú avisándole a Serena que Lucio venía y esa rara reacción de ella al enterarse-
Con un atornillador Thomas movió la muñeca con destreza. No era la primera vez que lo hacía, los orificios ya estaban hechos así que solo tenía que volverlos a poner. Mientras trabajaba pensó en que respuesta dar a su amigo. Tal vez debía de decirle la verdad y confesar que no tenía idea que sucedía entre esos dos pero que definitivamente era algo. O quizás debería mentir e inventar un lío amoroso para que así se sacara de la cabeza esa ocurrencia de ir tras Serena.
- Solo sé que son compañeros en el club de fotografía y que han platicado un par de veces-
Cuando acabó caminó hacia el interruptor de la luz. La instalación ya estaba hecha así que solamente tenía que comprobar que los focos funcionaran. Jay le siguió como una sombra ruidosa y exasperante.
- No deberías mentirle a un amigo. Mi percepción de ti esta bajando considerablemente-
Ese fue un recurso rastrero de parte de Jay. Apelando a su sentido de la honorabilidad… Thomas suspiró por enésima vez.
- No te estoy mintiendo, no tengo idea de la relación que existe entre Serena y Lucio-
- ¡Whoa alto!- exclamó Jay exaltado- Hace menos de un minuto ellos habían platicado un par de veces ¿y ahora hablas de relación? que es lo que sabes y no me estás diciendo-
Thomas apretó el interruptor y la sala se llenó de luces rojas, verdes y azules que giraban en todo sentido. Primera tarea lista ahora faltaba colgar las luces en el patio.
- No me dejarás en paz hasta que te diga algo ¿verdad?-
Miró por sobre su hombro. Su fiel escudero estaba tras sus pies.
- No, te molestaré toda la noche de ser necesario-
- Pues ayúdame a colgar estas luces y veré si mereces saber-
A regañadientes Jay comenzó a fijar las luces en cada lugar que Thomas le fue indicando. El cerco de madera, el muro exterior, incluso alrededor de arbustos y árboles cercanos.
- Mina probablemente me va a matar por estar diciéndote estás cosas pero si con eso consigo paz, me arriesgaré-
Jay asintió.
- Mi chica cree que Serena está interesada en Lucio-
- Interesada- repitió Jay mecánicamente- Interesada cómo-
Thomas desenrolló otro juego de luces y repitió la labor que había efectuado con las anteriores.
- ¡Eso es muy vago Thomas! puede estar interesada en él como deportista o como fotógrafo. Necesito algo más específico-
- Estoy bastante seguro que Mina mencionó que Serena siente interés en la personalidad de Lucio. En su persona…ya sabes, en él-
Por supuesto no revelaría las palabras que Serena había utilizado para describir tal interés. Había límites que jamás traspasaría.
- ¡Eso sigue siendo nada!- reclamó Jay- todo el mundo ha sentido alguna vez interés en Lucio y a él jamás le ha importado eso ¡el chico es un misterio! ¿Qué es lo que no me estás diciendo?-
¿Cómo podía ser amigo de un chico tan insufrible? Thomas caminó hacia unas antorchas de madera y enrolló en ellas otro juego de luces.
- Esta vez puede ser mutuo- espetó Thomas pensando en ello también- me refiero al interés-
La boca de Jay se desfiguró.
- Ni hablar- murmuró
Thomas rió ante su expresión. Seguramente varios harían lo mismo si se enteraran.
- Yo no lo sé, así que no te lo podría asegurar. Pero si el tema realmente te interesa ¿Por que no esperas a que llegue y le preguntas?-
- Claro ¿Y por qué no mejor salto de ese árbol y me dejo caer de cabeza?-
El mal humor de Lucio era famoso y respetado por muchos pero Thomas creía que se trataba de un rumor infundado y muy desacertado.
- Pues allá tu. Eso es lo que sé-
Thomas conectó las luces a los tomacorrientes y las encendió. Perfecto, exactamente como le recordaba.
- Entonces lo que me dijiste anteriormente era mentira-
- ¿Qué cosa?-
- Eso de que mi actitud atemoriza a Serena-
Thomas estaba dudando seriamente de la capacidad de concentración de Jay.
- ¿Qué te hace pensar eso?-
Sonrió más confiado.
- ¡Vamos!- gritó dándole una palmada en la espalda- es imposible que yo le atemorice más que Lucio, una vez que nos conozca a ambos se dará cuenta que yo soy la cosa más dulce de todas y me escogerá! ¡Es el plan perfecto!-
Pobre Jay. Era increíble que fuera un genio de la física y las ciencias en general pero un tonto en lo que a chicas se refiere. Especialmente si esa chica es Serena.
Justo en ese momento Serena-la conejita- apareció con dos platos de emparedados en cada mano. Ambos le sonrieron nerviosos, esperando que no hubiera escuchado la plática. Serena ladeó la cabeza.
- ¿Pasa algo?-
- ¡No! ¡Nada!- exclamaron al unísono
Serena se encogió de hombros y les dejó otra vez solos. Antes de que incluso ella desapareciera de vista Jay había comenzado a planear su plan para conquistar a Serena Tsukino esa misma noche.
Horas más tarde cuando llamaron a la puerta por segunda vez las chicas se paralizaron de sorpresa y miedo de no haber calculado bien el tiempo en el que Rei llegaría.
- ¡No puede ser Rei!- exclamó Mina dando saltitos con unos globos en las manos- ¡Aún no estamos listos!-
- ¡Calla Mina!-
Thomas cruzó la sala con sigilo y miró por la ventana para verificar quien era. Abrió la puerta con una sonrisa triunfal. Sería una fiesta más que concurrida.
- ¡Bienvenidos todos!-
Las tres mujeres se agolparon a su espalda para ver de quien se trataba. Los hermanos Kou y un séquito de unas treinta personas disfrazadas con los más variados atuendos aguardaban expectantes y ruidosos la entrada a la fiesta. Ingresaron atropelladamente hacia el interior de la casa saludando a los presentes y dándole al lugar un verdadero aire de celebración. Mina se acercó a Thomas una vez que cerró la puerta.
- ¿Esos son los compañeros de Rei?- preguntó susurrándole al oído
- Están disfrazados así que no les distingo demasiado, espero que lo sean. Les mostraré el lugar, ustedes terminen pronto-
Besó la frente de Mina y le dejó. Fue ahí cuando la rubia pudo al fin ver las expresiones de los tres hermanos Kou, especialmente la de Yaten, analizándolas minuciosamente, centímetro a centímetro. Parecía como si acabaran de haber sido sometidos a una lobotomía y hubieran perdido la capacidad de razonar o incluso de usar los sentidos. Ahí estaban los tres en medio de la sala rodeados de gente pero absortos en las tres chicas del otro lado del salón, perdidos en ellas.
Una pequeña sonrisa de satisfacción cruzó la boca de Mina y alzó el pecho con orgullo cuando caminó hacia sus amigas. Era lo que se merecían esos chicos por hacerles sufrir; ahora verían de lejos lo que no podían tener. Serena rió al verle.
- ¿Qué te sucede?-
Ella se hundió de hombros y volvió a tomar algunos globos que había dejado caer en el suelo para distribuirlos en las paredes.
- Realmente soy una convencida de que la justicia divina existe y hoy lo acabo de comprobar-
Amy le miró con curiosidad.
- ¿Justicia divina?-
Ella asintió y abrazó a sus amigas con afecto.
- Amy ¿recuerdas lo que platicaste con Sere acerca de que Taiki no te había dicho nada claro acerca de sus sentimientos?-
Estuvo a punto de reprimirle por oír conversaciones en las que no había estado presente pero Amy prefirió asentir sin dar mayor respuesta.
- Pues te aseguro que en este instante sus tripas deben estar retorciéndose de dolor por no haberlo hecho a tiempo-
Serena se carcajeó y tapó su boca con su mano enguantada. Mina alzó una ceja en su dirección.
- ¿Y todo lo que has sufrido tú por culpa de ese malvado Seiya Kou? Sentirá todo ese dolor y más en esta noche al verte rodeada de chicos que no son él-
La sonrisa de Serena disminuyó y casi inconcientemente su vista se dirigió a Seiya. Él parecía asombrado, apesadumbrado, asustado pero sobre todo lucía estático en medio de sus hermanos. Al parecer Mina no estaba muy errada en sus predicciones. Desvió la mirada y sonrió entre avergonzada y divertida.
- Será mejor que terminemos de decorar, chicas-
Las tres tomaron sus cosas y volvieron a sus labores en la sala y la cocina.
Seiya, Taiki y Yaten las vieron alejarse compartiendo risitas cómplices de paso. Yaten miró a su alrededor para comprobar que todo el mundo no hubiera observado su paupérrima actuación de hacía unos minutos. Lamentablemente no habían tenido tanta suerte. Eran una vergüenza para el género…
- ¿Es idea mía o acabamos de comportarnos como unos idiotas descerebrados frente a las chicas?-
Les indicó que caminaran hacia un sitio menos expuesto. Eligieron un rincón de la sala y aún después de que la emoción de la primera impresión había sido superada Taiki continuaba estirando el cuello para poder presenciar el regreso de Amy a la sala principal. Con solo un nuevo vistazo de ella en ese disfraz podría morir feliz.
- No puedo creer que Amy se vea así de…-
Tragó con dificultad sin poder hallar la palabra adecuada.
- Así como-
Entrecerró los ojos y abrió la boca en varias oportunidades.
- Tan…tan…-
Yaten alzó las cejas hacia él.
- ¿Tan sexy, atractiva, salida de una fantasía masculina pecaminosa que avergonzaría a las mentes más liberales?-
Sus mejillas se encendieron mientras asentía.
- Si. Así mismo-
La frente de Seiya rebotó varias veces en la pared que tenía enfrente al mismo tiempo que su respiración estaba contenida y sus ojos cerrados con fuerza. Yaten le palmeó la espalda. Al parecer Taiki no era el único en estado de shock.
- ¿Arrepentido de algo, hermanito?-
Un suspiro estrangulado de Seiya se escapó de sus labios.
- No debería estar aquí…-
- ¿Por qué?- preguntó Taiki prestándole mayor atención- ¿Te sientes mal?-
Hizo una mueca y movió la cabeza un par de veces sopesando su respuesta.
- Creo que mataré a alguien hoy estoy casi seguro, Serena hará que me convierta en asesino-
En la mente de Seiya se repitió la imagen de Serena disfrazada o más bien escasamente vestida como una secuencia ininterrumpida de una película que volvería a ver harta el hartazgo. Y mientras más la repasaba, más se convencía de que terminaría esposado y encabezando la primera plana del periódico del día siguiente. Gimió de pesar mientras sus hermanos reían a su lado.
- Ríanse ahora pero cuando tengan que ir a visitarme a la cárcel no será gracioso-
Taiki recostó su espalda en la pared junto a Seiya. Sin ser irrespetuoso o despertar el enojo de su hermano tenía que reconocer que Serena se veía hermosa y que muy probablemente eso sería captado por todas las personas que se fijaran en ella.
- Sin duda Serena luce bellísima-
Yaten asintió. De todas las chicas en las que posaría sus ojos esa noche con seguridad una de ellas sería Serena. La vigilaría de cerca.
- ¿Quien habría podido pensar que el "conejo de la Luna" podía verse como el "sexy conejo de la Luna"? Se ha superado a sí misma eso es claro-
Seiya no estaba demasiado de acuerdo con ese comentario.
- Ella siempre se ha visto así solo que ahora…lo verá un centenar de personas más…-
Los ojos de Yaten rodaron hacia el cielo.
- Dí la palabra Seiya. "Hombres"- corrigió a Seiya con sequedad- La verán hombres y no soportas que la devoren con los ojos y que la babeen encima como lo acabas de hacer tú-
Seiya puso dos dedos en el puente de su nariz y la presionó con fuerza. Yaten lo sujetó de los hombros y le forzó a hacer contacto visual.
- Seiya… ¿Qué diablos haces? tienes a la mujer de tu vida vestida para matar de un aneurisma a cualquiera, te empeñas en alejarla, en hacerla creer que has seguido adelante sin ella cuando lo único que deseas es matar a quien se le acerque. Eres una contradicción en todo sentido y nadie estima mucho las contradicciones; exasperan, sacan de quicio-
Tú me sacas de quicio habría querido decir, pero empujar a Seiya a una inestabilidad emocional era lo menos adecuado dada las circunstancias.
- No te entiendo hermano, juro que trato pero lo haces muy difícil y si crees que resistiéndote a lo que verdaderamente quieres sufrirás menos te advierto que esta será la noche más larga de tu existencia-
Taiki asintió dándole la razón. Yaten miró hacia él y le enfrentó con la misma seriedad.
- Y eso va para ti también, si continúas dilatando lo evidente-
Los señaló a ambos severamente antes de separarse de ellos.
- Ahora iré a cambiarme y a esperar a que el encargado de la música llegue e instale su equipo. Ustedes dos quédense aquí reflexionando acerca de cómo pasarán la noche sin que eso signifique la cárcel, una patética borrachera o un estado de depresión irreversible-
Yaten caminó hacia el interior de la casa para ver si podía encontrar a Thomas en algún lado. Él era el dueño de casa y si bien ni de cerca estaba en su lista de personas con las cuales conversaría voluntariamente, su sentido del respeto y la caballerosidad prevalecían por sobre su disgusto hacia el rubiecito risueño y amable. Debía consultar con él acerca de los arreglos para la música. Buscó en una salita pequeña pero no había nadie ahí así que después se dirigió a la cocina. Ahí encontró a Serena probando con una cuchara la fuente en donde estaba el ponche y a Amy revolviendo una cacerola humeante de salsa. En una silla pegada a una pequeña mesa estaba un chico que con seguridad había visto antes. El amigo de Thomas, ese que estaba también en el partido de fútbol americano. Aunque no recordaba su nombre. Tenia unas herramientas sobre la mesa y un juego de luces que estaba intentando reparar, aunque por como se estaba dedicando a observar a Serena, su trabajo no terminaría antes de que la festejada llegara. Yaten se recostó en el umbral de la puerta y se cruzó de brazos.
- Yo quiero probar eso también, para asegurarme de que no matarán a todos los invitados-
La cabeza de Serena se volteó al oírle e inmediatamente una sonrisa genuina se escapó de sus labios. Había extrañado que su amigo no se le acercara en cuanto le vio pero luego recordó su última plática y comprendió su reserva. Seiya no podía lidiar de la mejor manera con la conexión que ellos compartían.
- ¡Yaten!- exclamó caminando hacia él con gusto.
El chico también sonrió y no pudo evitar sentirse contento de estar cerca de ella. Con todos los problemas que su relación generaba a Seiya seguramente sería más adecuado no mostrarse tan cercanos en su presencia pero era complicado no sentirse así de aliviados al sentirse mutuamente. Era casi imposible de refrenar. Los brazos de Yaten se extendieron para recibirla y Serena no esperó demasiado para refugiarse en ellos. Besó su frente con cariño.
- Hola princesa-
Serena sonrió pues siempre le había parecido tierno el tono que Yaten usaba para llamarla así.
Se separaron un poco sin despegarse completamente y caminaron hacia Amy y Jay.
- Amy- le dijo Yaten mirándola apreciativamente- impresionante. Eso es todo lo que puedo decirte-
La aludida sonrió algo avergonzada pero complacida. Serena tomó la mano de Yaten y le giró.
- Yaten ¿recuerdas a Jay el amigo de Thomas?-
Así es como se llamaba. Yaten estiró la mano que Serena no estaba sujetando y la estrechó con Jay.
- ¿Como estás?- le preguntó sin mucho interés de saber la respuesta. Jay ojeó a Serena y luego a quien le estaba hablando.
- Uhm… bien gracias- respondió sintiéndose algo incómodo
Yaten olfateó el aire y se dirigió hacia la cacerola y al contenido que Amy revolvía.
- ¿Puedo probar eso?-
Amy sacó con el cucharón cantidad suficiente para que Yaten probara. Sopló para no quemarse y antes de saborearlo se refrenó.
- Espera un momento- le dijo a Amy con seriedad- ¿esto fue hecho por ti verdad? no intervino Serena porque ya sabes…-
Hizo una mueca que hizo reír a la chica. Serena quien había quedado atrás se cruzó de brazos indignada
- ¡Yaten Kou acaso has venido a burlarte de mí!-
Yaten bebió de la salsa. Estaba picante y aunque quemó un poco su boca era la cantidad perfecta para hacerla muy deliciosa. Serena aún esperaba una respuesta.
- Delicioso, Amy-
- Gracias-
Él se abanicó la lengua que aún picaba.
- ¿Por qué no me sirves algo de ese ponche para aliviar el ardor?-
Serena alzó ambas cejas.
- No se si te lo mereces además puede estar envenenado…-
Yaten rió divertido. Molestar a Serena era una de sus mayores diversiones.
- ¡Vamos! ¡Hazlo por tu mejor amigo!-
A pesar de que Serena pretendía permanecer con el semblante serio, una sonrisa afectuosa se escapó de sus labios al oírle decir aquello. Tomó un vaso y vertió en él ponche, pasándoselo a Yaten. Éste lo probó y asintió mientras Serena aguardaba el veredicto.
- ¿Y?- preguntó no soportando más la espera
Yaten se relamió los labios.
- Al menos no le echaste sal en lugar de azúcar así que…-
Las mejillas se Serena se inflaron y cuando estaba a punto de gritarle Yaten soltó una carcajada y la abrazó con fuerza.
- ¡Era broma no me chilles!-
Ella se removió para zafarse.
- ¡Eres un idiota maleducado!-
- Tranquila conejo salvaje-
Serena gruñó. Amy dejó de revolver y les apunto con la cuchara.
- Chicos dejen de discutir-
Ambos miraron hacia ella y asintieron. Cuando la voz de la conciencia hablaba necesariamente había que oír. Yaten se acercó al oído de Serena.
- Lo siento no quise enfadarte. El ponche está exquisito- le susurró. Por el rabillo del ojo vio que Jay se inclinaba para saber qué estaba diciéndole a la rubia. Pues no le daría el gusto. Le había sorprendido más de una vez observando a Serena de una forma que no le agradaba en lo más mínimo.
- Sabes que eres mi chica favorita en todo el universo- le susurró con cariño
Serena se separó de él y le miró de frente. Gracias a los tacones sus ojos estaban a la misma altura.
- No estoy muy segura de que esa afirmación sea cierta-
- Tengo que guardar las apariencias- le contestó con picardía- pero sabes que es verdad-
Y en el fondo Serena sabía que Yaten no le mentía.
- Tengo que hablar con Thomas ¿sabes donde está?-
Serena miró hacia la ventana exterior.
- Hace un momento lo vi en el patio. Está vestido de zombie, no es difícil de distinguir-
- Perfecto. Te veré más tarde conejito-
Besó su frente y se despidió de los demás.
Serena caminó unos pasos más con Yaten hacia la puerta trasera, cosa que le sorprendió un poco puesto que ya se había despedido de ella. En un instante el ánimo de Serena había variado considerablemente a uno menos chispeante. Llegaron a la puerta y Yaten levantó la barbilla de Serena para apreciarla mejor. A pesar de que aún estaban en la cocina se habían alejado lo suficiente de Amy y Jay como para platicar con mayor libertad.
- Tienes algo que decirme-
No fue una pregunta. Yaten estaba convencido de que era así y Serena no tenía necesidad ni la alternativa de ocultárselo. Él simplemente lo sabía y ya.
- Si, pero no quiero arruinar la celebración. Realmente deseo que tengamos una sola noche libre de drama-
- Necesito saber si eso que te preocupa a ti tiene que preocuparme a mí. Eso es todo-
Quizás "preocupante" no era el término adecuado. Al menos no por el momento. Serena se cruzó de brazos.
- Intrigante sería el término adecuado. Descubrí algo a lo cual sencillamente no le hallo una explicación lógica-
- Así que la explicación es fuera de este mundo ¿es eso?-
- Lo has descrito bastante bien-
La curiosidad de Yaten aumentó pero no continuó indagando. Si lo hacía probablemente terminarían analizando eso y muchas otras cosas más. Platicarían toda la noche y terminarían deprimidos y artos de la vida que estaban viviendo. Eso no sería para nada beneficioso para el espíritu de fiesta que estaban intentando mantener. Yaten suspiró y finalmente se encogió de hombros.
- Bueno…- dijo a modo de conclusión- parte de nuestra vida carece totalmente de lógica. Yo provengo de un planeta del que nadie de este mundo tiene conocimiento-
- Eso es cierto- convino Serena
- Y tú eres una Princesa, una de verdad, que reinará este lugar en el futuro y que tiene el poder de aplastarnos los cráneos con un parpadeo si el mal humor la embarga-
Las manos de Yaten acariciaron los hombros de Serena tranquilizadoramente.
- Yo estuve muerto, tú me reviviste y ahora nos une un lazo indisoluble. Creo que lo que intento decir es que lo que sea que debas decirme a mí y a los demás hallaremos la explicación y la solución y no será absurda o ilógica, porque en nuestras vidas pocas cosas lo son. Absolutamente todo lo que nos ocurre tiene una razón-
Las palabras de Yaten produjeron exactamente el efecto deseado. Trajeron calma y sosiego al corazón de Serena. Sus hombros se relajaron y su mente quedó algo más clara. Yaten tenía razón y su corazón también se lo decía. Lucio y Sura habían llegado a su vida por una razón, por una buena razón. No había nada en ellos que pudiera hacerle intuir que su aparición fuera de temer. Al contrario, en ellos Serena depositaba confianza y fe. Inexplicablemente ambos le provocaban la misma sensación. Como si los conociera desde hacia mucho tiempo…
- Tienes razón Yaten, todo por lo que hemos pasado hasta ahora es por una razón. Nada es coincidencia-
Serena le abrazó y recostó la barbilla en uno de sus hombros.
- Gracias. Necesitaba que me hicieras poner las cosas en perspectiva-
- ¿Estás mejor?-
Serena se alejó ligeramente y le sonrió.
- Mucho mejor. Ahora ve, arregla tus asuntos y luego sube al segundo piso para elegir tu disfraz. Muero por ver cual escogerás-
Yaten pellizcó su mejilla.
- Por supuesto que mueres por saberlo, curiosilla-
Antes de salir al exterior Yaten se detuvo para mirarle una vez más.
- Por cierto. Te ves preciosa, algo ligera de ropa para mi gusto pero preciosa, la más bella me atrevo a decir-
La boca de Serena se curvó en una sonrisa pero por una razón diferente. Sabía que su amigo quería darle un sincero cumplido pero se le daba pésimo ocultar sus verdaderos sentimientos, al menos ocultarlos de ella.
- Eres el mejor Yaten, pero no fui yo quien te quitó la respiración hace unos momentos. Así que no me mientas, puedo sobrevivir perfectamente sin el título de la más bella-
Serena se acercó su oído.
- Y no creas que me he olvidado de lo que pasó el otro día en el almuerzo ¿Tú y Mina bromeando como grandes amigos? Hay cosas que no me has contado pilluelo-
- Touché querida amiga, pero no vamos a platicar de nada que pudiera amargarnos la noche. Dijimos que sería una noche memorable ¿verdad? pues pretendo cumplir con aquello. Te veo luego nena- le respondió guiñándole el ojo
Ambos sonrieron de forma cómplice y finalmente se despidieron. Tendrían tiempo para platicar todo eso después. Serena regresó junto a Amy y Jay y retomó sus labores. El ponche se le había entibiado un poco así que lo introduciría a la nevera un rato.
- ¿Yaten y tú se han reconciliado?- le preguntó su amiga. Serena asintió.
- No puedo molestarme con él, es mi chico favorito en el mundo- respondió repitiendo lo mismo que él le había mencionado. Y ciertamente dada la situación de su vida en las últimas semanas, era claro que Yaten sí lo era.
Jay había estado observando atentamente la interacción de Serena y Yaten, analizando sus respuestas, reacciones y gestos. Incluso su expresión corporal y había concluido varias cosas en los pocos minutos que había podido estudiarlos. Lucio no era para nada el rival a vencer si pretendía llegar a tener algo con la rubia. Yaten Kou era la barrera a superar, el hombre más importante en la vida de Serena ahora que Seiya ya no estaba a su alrededor.
Tomó las luces en sus manos y buscó un tomacorriente para probar si encendían. Había uno junto a Serena así que se puso de pie y se situó a su lado. Carraspeó para aclararse la garganta mientras enchufaba las luces.
- Yaten es tu mejor amigo ¿verdad?-
Serena se giró en su dirección. Con la visita de Yaten prácticamente había olvidado que Jay se encontraba ahí.
- Eh, si. Así es- respondió ella con naturalidad
A riesgo de recibir una paliza si incomodaba a Serena, Jay se atrevió a ir más allá.
- Pero lo que sientes por él es más fuerte que eso ¿o me equivoco?-
Amy dejó de revolver y volcó su atención al chico. Los ojos celestes de Serena se movieron sorprendidos.
- ¿Por qué lo preguntas?-
La boca de Jay se contrajo. Si entraba cualquier persona a la cocina y se le ocurría preguntar que estaba sucediendo no sería bueno. Ni Thomas le defendería, después de todo le había advertido no tocar con ligereza ese tema. Incluso Amy se volvió más seria.
- Bueno… es evidente que se quieren bastante y se entienden a la perfección. Thomas me comentó que se habían vuelto aún más unidos después del accidente que sufrió Yaten y que tú le habías salvado. Debes de amarlo mucho como para haber echo algo tan valiente-
Que Thomas le hubiera comentado tales cosas a Jay no le pareció correcto. Se trataba de asuntos que solo involucraban a unos pocos. No conocía lo suficiente a Jay como para juzgarle de mala forma pero tampoco le generaba la confianza necesaria como para hablar con él más allá de cosas relacionadas a la escuela o su vida cotidiana.
- Claro que lo amo pero lo habría hecho por cualquiera de mis amigos y con respecto a lo que siento por Yaten…era especial antes del accidente. Es quien mejor me comprende y quien mejor me conoce-
La vista de Serena bajó hacia sus propias manos.
- Él es capaz de seguirme a lugares que nadie podría llegar, de encontrarme hasta en el fin del mundo y traerme de regreso-
- ¿Como un alma gemela?-
Serena alzó la vista hacia él. No comprendía muy bien a lo que se refería. Jay leyó su desconcierto.
- Ya sabes eso que dicen - murmuró- que todos tenemos a nuestra mitad dando vueltas por ahí y que inconcientemente la buscamos o nos encuentra en algún momento. Y que cuando eso pasa lo sabemos. Sabemos que ya estamos completos-
Serena se sentía bastante completa cuando estaba con Yaten, pero por razones que no involucraban teorías románticas que ponía seriamente en dudas dada su última experiencia amorosa.
- No- le respondió con seguridad- Nosotros no somos almas gemelas-
El rostro de Jay se relajó al oírle decir eso. Pero Serena continuó con la misma expresión pensativa.
- Nuestra alma es una sola. Mi alma y la de Yaten son un todo. No dos. Una sola-
Tomando entre sus manos la fuente de ponche Serena se abrió camino fuera de la cocina, dejando a un desconcertado Jay y a Amy sonriendo misteriosamente hacia la cacerola.
Había querido poner en jaque a Serena y finalmente Jay había recibido más información de la que podía asimilar.
Media hora más tarde Yaten vestido con una larga túnica blanca con listones rojos en el centro, sandalias color café y ramas de oliva pendidas a su cabello se encaminó como un orgulloso emperador romano con el fin de abrir la puerta para recibir a un séquito de hombres cargando amplificadores, luces estrambóticas, equipos para mezclar música, micrófonos y cables de todas las extensiones. Les indicó donde instalar los artefactos. Como no había encontrado a Thomas lo haría a su manera. No creía que fuera a molestarle demasiado. Mina apareció corriendo escaleras abajo con el rostro rojo y claramente agitada.
- ¡Vienen en camino!- gritó a toda voz- ¡Ya están aquí!-
Amy salió de la cocina y Serena dejó de verter ponche en los vasos para mirarle. Mina extendió los brazos exasperada.
- ¿Qué no me oyeron?¡Lita. Sura y Rei estan a cinco minutos de llegar!-
Luego de eso todo se volvió una locura. Yaten saltó hacia el patio trasero para ayudar a terminar la instalación. Thomas y Jay hicieron las últimas pruebas de luces. Amy, Mina y Serena corrieron de un lado a otro acomodando sillas, mesas, comida y bebidas en cada rincón de la casa. Para cuando Seiya y Taiki bajaron por las escaleras la gente se gritaba y se daba órdenes mutuamente. Mina apareció frente a ellos con diez globos en la mano y se los entregó con rudeza.
- ¡Cuelguen esto en donde quieran, rápido!-
Ambos se miraron extrañados y obedecieron sin hacer preguntas. Cuando Seiya pasó por el lado de Serena, ésta dejó caer un vaso al suelo cuando sus manos se pusieron sudorosas. Afortunadamente estaba a medio llenar. Se agachó rápidamente para secar el desastre. Tomó una servilleta y secó con rapidez.
- Eso no fue nada sutil, Sere-
Thomas encendió y apagó el interruptor a su lado mientras una sonrisa traviesa pendía de su boca. Las mejillas de Serena se pintaron de rosa pero no le dio la cara.
- Solo se me resbaló, no es nada…-
- Claro, lo que digas linda-
La voz divertida de Thomas le pareció extrañamente molesta. El hecho de que las manos de Serena se hubieran vuelto de pronto torpes y que las piernas apenas le sostuvieran en pie no tenía nada que ver con Seiya viéndose tal cual seguramente habían lucido los generales romanos en tiempos del gran Imperio…
No. Definitivamente no era por eso.
Un gemido que salió de su propio pecho la hizo darse cuenta de lo engañaba que estaba.
Había escogido el disfraz de soldado para Yaten casi como un juego entre ellos dos, como él siempre se vanagloriaba diciendo ser su guardián personal lo haría vestirse de tal…pero viendo a Seiya con la armadura dorada rodeando su pecho y marcando sus músculos de manera ridícula, las botas de cuero café ajustadas a sus pantorrillas a la perfección y gran parte de sus muslos al descubierto…no podía creer que otra persona pudiera lucir mejor que su ex. Su ex. ¿Acaso su ex novio no podía haber elegido otro instante para verse como para suspirar por él cada tres segundos?
Serena arrugó el papel mojado entre su puño y lo apretó con fuerza.
- Thomas me gustaría que de ser posible no le comentaras mucho de mi historia a Jay-
Cambiar de tema sería lo mejor. Thomas inmediatamente cambió su expresión a preocupación.
- ¿Él te ha estado incomodando? Le dije que no te molestara…hablaré con él de inmediato…-
Soltó las luces con enojo y se encaminó hacia su amigo pero Serena le detuvo.
- Espera. No quiero que discutas con él. Solo te pido que te reserves algunas cosas. Al parecer lo de Yaten ya lo sabe pero…-
- Lo siento Sere, de verdad no quise ser indiscreto ¡pero es que ese chico es tan insistente! Pero te prometo que no le comenté nada indebido, solo lo que seguramente ya te dijo…-
Thomas mataría a Jay, lo ahogaría con la almohada por la noche y llenaría su boca de piedras para que dejara de hablar más de la cuenta. Ahora por su culpa sería tildado como el chismoso del grupo. Y de paso eso causaría una discusión con Mina justamente cuando llevaban menos de una semana reconciliados.
- Estuvo haciéndome algunas preguntas muy raras- comentó Serena mientras se secaba la mano húmeda- No entiendo por qué quiere saber tanto de mi vida-
Thomas tuvo cuidado de no rascarse la mejilla que estaba maquillada.
- Bueno… creo que es obvio Sere. Y si no lo has notado es porque eres más despistada de lo que creía-
Serena torció la boca y cuando agachó la cabeza sus orejas de conejo se inclinaron también.
- Yo… no se que decir. Él es simpático y amable pero…-
- Pero no puedes corresponderle-
Ella asintió mientras Thomas suspiraba y tomaba uno de los vasos que Serena había preparado.
- Él está acostumbrado a que las chicas le persigan, nunca tiene que hacer nada para conseguirlas. Creo que por eso se aburre tan rápido…y de pronto apareces tú, la primera chica que ignora completamente su existencia…creo que es verdad eso que dicen. Que deseas lo que no puedes tener-
Thomas se encogió de hombros y bebió un buen sorbo.
- Lamento decírtelo Sere pero para él eres la definición misma de "capricho"-
Ella volvió a gemir pero esta vez de fastidio.
- ¿Podrías insinuarle que yo no estoy interesada en ese aspecto…?-
- ¡Oh! ¡Lo intenté créeme! Pero es más testarudo de lo que pensaba-
Signos de preocupación aparecieron en el rostro de Serena. No quería que todo terminara en un enorme malentendido solo porque tratara a Jay con amabilidad. Quizás él estaba interpretando su cordialidad como algo más…
- ¿Entonces? Que hago…-
Thomas tomó otro vaso y se lo paso a ella.
- Por el momento te sugiero que te bebas ese ponche y que te prepares para ser acechada durante toda la noche-
- Gracias por el consejo…-
- Y ya que estoy generoso deja que te de otro-
Serena alzó las cejas. Thomas pasó un brazo a su alrededor y se acercó a su oído.
- No tienes porque avergonzarte de que Seiya te afecte como lo hace. Es tu ex novio y lo amas y no porque él te haya dicho "ya no puedo seguir contigo" significa que tú no deseas seguir con él-
Serena se mordió el labio con dudas. Era aún más humillante que Seiya notara su debilidad.
- En este caso tendría que ser él quien debería de sentirse así- continuó Thomas- después de todo fue Seiya quien acabó con la relación, pero déjame decirte…de la manera en la que te miró hace un rato… Sere ese chico murió y volvió a la vida con un solo vistazo en tu dirección. Lo dejaste en coma-
Los ojos de Serena miraron hacia Seiya con rapidez.
- Tú crees…- susurró sin mucho convencimiento
A Thomas casi le parecía absurdo que Serena lo dudara. Era triste como el rompimiento con Seiya la había dejado con el autoestima muy por bajo la media. La abrazó con fuerza.
- Yo no sé porque Seiya hizo lo que hizo y lo cierto es que no soy nadie para dudar de sus razones, pero vi claramente en sus ojos cuando estuvo a un parpadeo de tragarse sus palabras, dar un paso hacia ti y sellarte la boca con un beso. Allí todavía hay amor y deseo por ti. Y le están matando, créeme. Lo sé-
Mina tiró de ambos hacia la puerta antes de que pudieran proseguir con la interesante charla.
- ¡Qué hacen ustedes ahí parloteando! ¡Están a punto de tocar la puerta!-
Tiró de ellos y los plantó junto con todos los demás que aguardaban en silencio y en la penumbra de la habitación hablando en susurros. Serena le sonrió a Thomas y musitó un "gracias" silencioso. Ya tendrían tiempo para platicar más a fondo. Mina hizo un recuento de todos los invitados y amigos. Solo faltaba una persona.
- ¿Donde está Yaten? ¡Por qué no está aquí!-
Seiya y Taiki miraron a su alrededor pero no le vieron. Amy recordó haberle visto pasar hacia un momento hacia fuera.
- Creo que está en el patio trasero instalando algo…-
Mina corrió hacia fuera justo cuando el timbre de la casa sonaba un par de veces. Le encontró escuchando una pista con unos grandes audífonos sobre su cabeza. Es por eso que no había escuchado el llamado de atención. Atravesó el patio y lo tomó del brazo. Yaten se sobresaltó al verle.
- Mina que…-
- ¡Ya han llegado están tocando la puerta!-
Yaten dejó que Mina lo guiara hasta el interior de la casa. El solo sentir sus dedos alrededor de su muñeca lo transportó directo a la tarde que habían compartido en la escuela y a la plática que habían mantenido. Puesto que estaba todo a oscuras se entremezclaron entre la gente sin poder distinguir quien estaba a cada lado. Yaten intento hacerse su espacio entre las personas que se agolpaban cada vez más cerca de la puerta pero lo único que consiguió fue terminar aún más cerca de Mina.
- ¿Mina?-
- ¡Shhh!- le dijo haciéndole callar
Yaten apretó la boca y dio un vistazo hacia la puerta. El timbre seguía sonando pero como aún faltaban personas que repletaran en salón aún no abrían.
- Hey Mina- le susurró. El velo rosa que cubría parte del rostro de Mina cosquilleó en su barbilla. Eso indicaba cuan cercanos estaban.
- Qué pasa- respondió molesta con la insistencia del chico.
- Me alegra de que las cosas con Thomas se hayan solucionado-
Los hombros de Mina se tensaron.
- Gracias- respondió escuetamente.
- Y me alegra haber podido ayudar a que eso sucediera-
- Uhm Uhm- murmuró con escepticismo
- Y me alegra que hayas podido disipar todas tus inquietudes-
Mina se volteó a verle con los ojos entrecerrados.
- Son muchas "alegrías" de tu parte-
Yaten sonrió misteriosamente.
- Tengo algunos motivos para estarlo-
- Como cuáles- preguntó intrigada
Thomas caminó hacia la puerta de puntillas y la abrió con calma. Cuando la silueta de Rei atravesó el umbral de la puerta las luces se encendieron y los aullidos no se hicieron esperar.
- ¡Sorpresa!- gritaron todos en la habitación en un mismo coro, haciendo sobresaltar a la festejada, quien ocultó su rostro tras sus manos. Globos de variadas formas saltaron desde cada rincón de la sala y papeles de colores salpicaron hasta el último centímetro del rostro de una sorprendida y feliz Rei. Más de diez personas se abalanzaron sobre las recién llegadas impidiéndoles el libre tránsito. Mina y Yaten permanecieron a la espera de poder saludarla como correspondía. Ya tendrían tiempo de hacerlo.
Los labios de Yaten se apretaron para no sonreír tan descaradamente haciendo a Mina intrigarse aún más.
- Estás muy raro-
- ¿Mina?- le preguntó en tono relajado
Ella suspiró. Yaten estaba sacándola de quicio.
- Que pasa ahora Yaten-
Él volvió a acercarse a su oído esta vez con menos reserva a pesar de que las luces estaban encendidas.
- Ya puedes soltarme la mano-
El cabello rubio de Mina recogido en una alta coleta revoloteaba por todas partes a medida que se contorneaba al compás de la música. Y mientras el velo color rosa que le cubría la boca y parte de la nariz le impedía ver con totalidad su expresión, la manera en la que su vientre desnudo ondeaba de derecha a izquierda en una improvisada pero sensual danza árabe hacía presumir su buen estado de ánimo y de paso hacía que los ojos de Yaten prácticamente saltaran de sus órbitas. Junto a ella la diablita Yun que había llegado sola una hora antes, pinchaba con su tridente a cualquier chico que intentaba poner sus manos sobre alguna parte de su cuerpo o el de Mina. Sin duda eran las más ruidosas de la fiesta y el centro de atención tanto por sus personalidades como por sus movimientos, pero preferían hacerlo sin compañía masculina.
Una risotada de Mina se oyó por sobre la música cuando se percató de la cara de pato que hacía Yun al moverse con la música. Fue ahí cuando por algunos segundos levantó la vista hacia Yaten y éste se sobresaltó al encontrarse con sus azules ojos que se veían aún más profundos debido a la sombra de ojos que llevaba. No pudo identificar si Mina sonrió hacia él o si simplemente pasó su mirada rápidamente por donde se encontraba junto con otras personas pero de todas maneras no dudó en obsequiarle una torcida sonrisa que se prolongó hasta que Mina volvió a concentrarse en el baile y en su compañera de travesuras.
-Yaten-
Alguien le llamaba muy de cerca, pero ver a Mina bailar era mucho más entretenido que comenzar una conversación con alguien con el que no le interesaba platicar.
-Yaten- volvió a oír. Esta vez identificó la voz como la de su hermano Seiya. No se había percatado en que minuto él se le había unido.
A tientas tomó un vaso de los que habían repartidos en la mesa en la que estaba semi recostado.
- Qué- balbuceó mientras bebía.
Seiya se cruzó de brazos. No se veía nada contento.
- ¿Podrías dejar de mirar así a la única chica realmente comprometida de esta fiesta?-
Yaten levantó una ceja y después de pasar tiempo indeterminado concentrado solo en Mina, finalmente despegó su vista de ella.
- Tú miras a Serena como perrito enfermo y nadie te dice nada-
El comentario no alteró en lo absoluto a Seiya.
- ¿Te tengo que explicar el porqué yo puedo hacer eso con ella pero tú no puedes hacer lo mismo con Mina?-
La boca de Yaten se apretó en una fina línea. Seiya le miró comprensivamente antes de hablar.
- Ella tiene novio y él está entre las mismas cuatro paredes que tú. No tengo que mencionar que si decides armar una pelea justamente hoy te matarán, vestido de Julio César y todo-
Sabía que las razones de Seiya eran sólidas pero aún así hizo una mueca de insatisfacción.
- Tú no lo entiendes…-
Su hermano dio un paso hacia él y se afirmó en la misma mesa en la que él estaba.
- Tengo todo el tiempo del mundo para intentar entenderlo-
Para eso tendría que darle toda una introducción de lo que había sucedido el día del examen de álgebra en el que él y Mina habían platicado fuera de la sala. Resumió los detalles y se concentró en el tema de fondo. Cuando acabó Mina aún continuaba bailando en el centro de la pista. Esta vez no frenó para mirarle.
- …Y desde ese día…simplemente algo pasó entre nosotros. Algo que se mantiene hasta ahora-
Con rapidez Seiya le arrebató el vaso de la mano a Yaten y lo dejó sobre la mesa.
- Haber si entiendo- dijo Seiya capturando toda su atención- Dices que algo pasó ese día entre tú y Mina-
Él asintió.
- ¿Ese algo fue por ejemplo que te le confesaste?-
Entre las imágenes y diálogos de aquel día trató de pensar si había echo alusión a sus sentimientos, al menos abiertamente.
- Bueno…no- dijo al fin
La mirada de Seiya se entrecerró.
- ¿Ella lo hizo tal vez?-
Los ojos de Yaten volaron hacia el techo y regresaron a su hermano.
- Tampoco-
El entrecejo de Seiya se frunció y volvió a cruzarse de brazos. Su traje crujió debido al movimiento.
- ¿Alguna cosa que se dijeron se puede interpretar como una declaración de amor?-
Las hojas de oliva que pendían de su cabeza se desprendieron levemente cuando pasó una mano por su cabello, de manera exasperada.
- Tal vez…aunque ahora que lo pienso no estoy seguro-
De reojo Seiya vio que Yaten estaba comenzando a inquietarse. A nadie le convenía que Yaten comenzara a inquietarse así que le devolvió el vaso para que bebiera de lo que fuera que había en ese recipiente.
- Yaten…-
Sabía lo que Seiya le diría. Que estaba loco y quizás sicótico imaginando cosas que no sucedían en realidad pero en el fondo de su corazón Yaten sabía que no estaba equivocado. Podía incluso sentirlo en el aire cada vez que Mina y él estaban cerca. Era imposible que algo así fuera producto de su imaginación.
- Sabía que no lo entenderías y está bien tú no estuviste ahí. No fue algo que dijimos…fue la forma en la que nos miramos. Como si después de todo este tiempo al fin nos entendiéramos. Como si nos hubiésemos comunicado por primera vez-
Ahora ambos miraron hacia Mina un instante. El objeto de su plática ni siquiera sabía que estaban filosofando hondamente acerca de ella y su comportamiento. Estaba ajena a la mayoría de cosas que ocurrían a su alrededor.
- Así que todo este acoso a la distancia que estás llevando a cabo se debe a un par de miraditas entre tú y Mina-
El tono de Seiya definitivamente no auguraba tanta positividad como Yaten contemplaba en su cabeza
- ¿Es demasiado loco de creer?-
Lo meditó mientras se estiraba para alcanzar su propio vaso. Olió el contenido antes de beber.
- A menos que hayas desarrollado la habilidad de leer la mirada…-
Desinflar las esperanzas de Yaten se sentía tan mal como perder las propias. Suspiró e intentó hacerlo sonar menos desagradable de lo que ya era.
- Solo digo que tal vez lo malinterpretaste-
En ese preciso instante tres personas se unieron a la fiesta privada de Mina y Yun. Thomas, Serena y un desconocido que les siguió desde un rincón. Mina envolvió a Thomas con sus brazos y le sonrió con efusividad. Juntos se dedicaron a mecerse con gracia y a susurrarse cosas al oído que les hacían sonreír, besarse y abrazarse más y más fuerte. Yaten agachó la vista y se concentró en ver las ondas que se formaban en el líquido de su vaso. Sintió la mano de Seiya posada en su hombro. Sabía que no era compasión, sino más bien comprensión.
- Ella se ve feliz hermano, como si estuvieran pasando por la mejor etapa de su relación. No quiero echar por tierra tus ilusiones pero es solo lo que yo veo-
Seiya sabía por experiencia propia que hacer obvio un problema no lo hacía mejor así que chocó el vaso con el de su hermano y le sonrió.
- ¿Sabes? tienes razón y yo no tengo idea de nada, no me hagas caso-
La sonrisa de Mina distrajo a Yaten. En su cabeza algo perturbada por la música, el ruido, la gente y los recuerdos de su plática con Mina, no podía hacer coincidir el aspecto desvalido que había tenido aquel día y el que enseñaba esa noche. Era como si fueran dos personas completamente diferentes y determinar cual era la verdadera estaba llenándolo de ansiedad.
- Quizás eso es lo que demuestra, pero en el fondo sé que está asustada-
- ¿De qué?-
Yaten se encogió de hombros.
- De la perfección que la rodea supongo-
Seiya movió la cabeza incrédulo.
- Si, eso es algo que da miedo-
Con un resoplido Yaten expresó su molestia.
- No te burles-
El brazo de Seiya rodeó los hombros de su hermano tanto como su disfraz se le permitió. Lo que menos quería era que Yaten cayera en su cada vez menos habitual mal humor. Y definitivamente esa noche no provocaría una recaída. Esa noche sería el hermano Kou salvador.
- ¿Sabes por que te digo todas estas cosas verdad? No pretendo ser el que arruine tus ilusiones, es solo que no me gustaría que esa vieja herida se volviera a abrir. Solo puede haber un Kou con el corazón roto a la vez para que los dos restantes puedan mantenerlo respirando-
Sonrió sin que la alegría llegara a sus ojos realmente. Pinchó un par de galletas y comió con lentitud. Yaten en tanto bebió un poco más mientras veía lo mismo que Seiya estaba mirando.
- ¿Como estás tú?-
Con su barbilla indicó hacia la pista de baile.
- ¿Te refieres a como me hace sentir el hecho de que mi ex se vea como una verdadera diosa y todos estén intentando un movimiento con ella?-
Para ser honesto Yaten creía seriamente que Serena era la chica más hermosa de toda la fiesta. Por supuesto que Mina era un caso aparte y mirarla se había convertido en un placer para la vista pero la belleza de Serena era diferente, la hacía ser inalcanzable para cualquiera de los mortales que le rodeaban. Como un sueño etéreo que todos anhelaban alcanzar.
- No le digas "ex"…- murmuró Yaten sobre su vaso- suena a que hubieran estado juntos hace siglos-
- Así se siente-
Yaten se volteó.
- ¿En serio?-
El cuello de Seiya se tensó.
- No- reconoció con pesar
Aplausos provenientes de la pista de baile hicieron que tanto Yaten como Seiya fijaran la vista en el grupo congregado en el centro. Había un tipo disfrazado de cavernícola que bailaba incansablemente alrededor de Serena, haciéndola reír tímidamente. Era evidente que no se sentía cómoda en su compañía pero aún así le aceptaba a una cierta distancia. Seiya alzó una ceja.
- ¿Quien es el pobre idiota que babea sobre ella?-
Yaten bufó pareciendo aún más molesto que Seiya. Sabía perfectamente quien era.
- Es ese amigo de Thomas. Jay es su nombre-
Tal como había hecho con otros chicos, Yun ensartó su tridente rojo en la espalda de Jay para que guardara distancia. Era una verdadera mamá osa cuando se lo proponía y saber que esa chica podía proteger a Serena por sí sola hizo sentir a Yaten algo de alivio. De no ser porque ver a Serena ser acosada le parecía irritante, la escena le habría parecido divertida.
- Creo que es necesario ser estúpido para entrar al equipo de baloncesto. Es como una regla o algo así-
Una carcajada seca de Seiya lo hizo sonreír a él también. Volvieron a chocar sus vasos.
- Solo prométeme que si Serena llegase a posar sus ojos en él, en ese "Jay"… por favor córtame el cuello y deja que me desangre hasta morir-
Aunque el tono de Seiya era distendido pudo notar aprehensión en la petición. Yaten miró a su amiga un par de segundos antes de negar con vehemencia. De ninguna manera eso pasaría, sin embargo pudo entender la preocupación de Seiya. Ese tipo era un idiota por donde se le mirara.
- Mírala y dale algo de crédito. Si pudiera golpearlo con su propio mazo en la cabeza lo haría, solo está intentando ser sutil-
Abriéndose paso entre risas y movimientos parecidos a los que Mina había estado haciendo hacía un par de minutos Rei se les unió. Había escogido el disfraz de gitana y seguramente había estado cambiándose en el segundo piso pues no le había visto desde hacía un rato. La partidura de su amplia falda dejó al descubierto parte de una torneada pierna y el escote tenía el corte preciso para hacerla ver como la gitana más atractiva que hubiera visto en su vida. El pañuelo verde esmeralda que rodeaba su cabeza resaltaba sobre su cabello negro y mientras giraba en el centro de la pista Yaten no pudo evitar estirar al máximo su cuello para no perderle de vista. Seiya también notó a la nueva integrante del selecto grupo.
- Rei se ve…-
Estaba debatiéndose mentalmente como describirla.
- Si, asombrosa y muy bella- terminó diciendo Yaten
Eran justo los adjetivos que buscaba. Yaten se ajustó la toga para que no colgara demasiado.
- Podrían arreglarse así todo el tiempo. Ya sabes…poner algo más de esfuerzo en ellas mismas. Todas lucen geniales-
La risa de Seiya volvió a tomarlo por sorpresa.
- Si claro…si en circunstancias normales no pudiste decidirte entre dos me encantaría saber a quien elegirías si las chicas se vieran así constantemente-
Lo golpeó fuerte en el estomago pero el disfraz de Seiya era muy duro así que Yaten fue el que terminó con un dolor intenso en la mano.
- ja ja. Gracioso- musitó algo avergonzado
Mientras Yaten recargaba el vaso helado sobre su adolorida mano, Seiya seguía observando a Rei.
- ¿Y no intentarás disuadirla de que se quede?-
La idea casi lo hizo golpear a Seiya de vuelta. Pero se decidió por hacer algo que no le provocara un nuevo dolor. Rodó los ojos hasta que le dolieron.
- Como si eso funcionara con alguna de las mujeres con las que convivimos a diario. Rei me arrancaría la cabeza de un mordisco antes de comenzar siquiera a hablar-
Seiya tenía que reconocer que eso era cierto. Era mejor mantenerse lejos cuando Rei tenía la tendencia de odiarte. Suspiró y afirmó las dos manos sobre la mesa.
- No se si todas las chicas serán iguales…pero si es así probablemente terminaremos muertos de un derrame cerebral antes de los veinticinco si intentamos entenderlas-
Una sonrisa genuina resbaló de los labios de Yaten. A pesar de todo lo malo no prefería otra compañía que la de esas cinco chicas, eran únicas en todo aspecto.
- Nah, ellas son diferentes, unas luchadoras natas que defienden y pelean por lo que quieren-
- Pero cuando eso que ellas quieren no eres precisamente tú…-
- Si- respondió con una mueca de dolor- se siente como el infierno-
Irguiéndose en toda su altura Seiya se dio unas palmaditas en las piernas y se acomodó una de las hombreras.
- Ya está. Ha sido suficiente, iré a sociabilizar un rato-
Yaten no tenía intenciones de moverse aún así que dejaría a Seiya en libertad de acción.
- ¿Que harás?-
Dando un vistazo general a todos los que se hallaban en la habitación algo determinado logró captar su atención y sonrió de lado.
- Iré al rescate de una chica que sí desea ser salvada por un príncipe azul como yo. O en este caso de un soldado romano como yo-
Se golpeó el pecho un par de veces al estilo bárbaro. Yaten rió.
- ¿Quién?- preguntó con curiosidad
Seiya estiró el brazo para apuntar hacia el rincón más cercano a la puerta. Un ángel de cabellos dorados estaba sentado frente a varios chicos y chicas que parecían estarle interrogando a fondo. Y no se veía nada de feliz.
- Sura-
Yaten movió la cabeza con una mezcla de resignación y confusión también.
- Por supuesto- respondió con voz irregular- Ve a bailar con la melliza idéntica de tu ex, eso es sano-
El aludido se encogió de hombros.
- Tú le llamaste ex, no yo-
- Como si eso hubiera sido la parte más importante de lo que dije-
Seiya dio un paso hacia delante y se separó completamente de la mesa.
- Solo mírala… ¿no te dan ganas de ayudarla un poco? se ve que no se siente a gusto con desconocidos-
Para que Seiya no volviera a insistirle Yaten miró a Sura. Realmente se veía un poco incómoda sobretodo en presencia de hombres que claramente estaban intentando obtener algo más que un par de sonrisas de su parte, aunque en defensa de los chicos…Sura tenía que ser algo así como la segunda o tercera chica más linda del lugar. Serena no podría haber escogido un disfraz mejor para ella; Sura era la personificación de la pureza.
- ¿No te parece que un ángel es el atuendo preciso para ella?-
Yaten asintió.
- Estaba pensando exactamente lo mismo-
- ¿Lo ves?- le dijo Seiya reafirmando su punto- alguien así de inocente te pide a gritos ser rescatada y este centurión cumplirá con su deber-
No muy convencido Yaten terminó de beberse todo el contenido del vaso y lo dejó en el mismo lugar en donde lo había encontrado.
- Ten cuidado centurión, ya te he visto caer rendido por un par de alas. Y ya sabemos como termina la historia-
Seiya intentó contener una risa a pesar de que no había motivos para hacerlo. Al parecer le parecía de lo más cómica la advertencia pero Yaten no se veía tan divertido como él.
- No se muy bien a lo que te refieres pero tendré cuidado si así lo quieres-
Le dio unos golpecitos en la espalda y caminó en dirección a Sura.
Yaten suspiró meneando la cabeza de paso y se movió hacia la cocina en busca de algo que no fuera solo galletas y bocados pequeños.
Ese era el problema con todas esas criaturas mágicas que habían aparecido esa noche en la fiesta; solo tenían cabida en los cuentos de hadas en donde todo era demasiado bueno para ser verdad.
Pero en la vida real el chico con el complejo de príncipe azul y la chica con apariencia de ángel solo podían augurar un mal presagio.
Sura y Amy se sentaron en el bar improvisado que se había instalado a un rincón de la casa, cerca de la cocina. La casa estaba tan llena que transitar por ella se hacía casi imposible sin que por ejemplo las alas de ángel del disfraz de Sura no se quedaran enganchadas del traje de otra persona o que el cinturón puntiagudo de Amy no lastimara a alguien más. Además la pierna de Sura estaba comenzando a molestarle así que era mejor reposar un rato. Amy suspiró y revolvió con la pajilla el contenido del vaso que tenía en la mano.
Sura había notado desde hace un rato que algo le pasaba a Amy pero lo poco que había compartido con ella le impedía ahondar en lo que le sucedía. Dos personas tímidas e introvertidas no eran la mejor combinación. Cuando el tercer suspiro de Amy se oyó por sobre la música Sura simplemente se dio la vuelta y le enfrentó.
- Amy ¿estás bien?-
Ella levantó la vista hacia la chica de rostro y traje angelical.
- Si…es solo que…-
- ¿No te estás divirtiendo?-
Ella negó y le enseñó una sonrisa serena.
- Al contrario, la fiesta está genial y lo he pasado muy bien-
Sura asintió.
- ¿sabes? creo que luces hermosa. De todas eres la persona que más me impresionó. Tú y Serena, claro-
- ¿En serio?-
Ella volvió a asentir.
- Ustedes tomaron riesgos y acertaron-
- Gracias-
Amy bebió un poco de su soda.
- Tan solo me hubiera gustado…-
Mordió la pajilla un par de veces.
- Creo que me disfracé tan bien que no todo el mundo me reconoce. Eso es todo-
Sura se había imaginado que el joven Taiki estaba involucrado en el decaído estado de ánimo de Amy.
- Si sirve de algo- murmuró Sura indicando con sus ojos hacia Taiki- el joven no le ha perdido de vista prácticamente en toda la noche-
Amy miró de reojo hacia donde Sura le indicaba. Taiki estaba rodeado de un grupo de gente desconocida y estaba asintiendo educadamente hacia uno de ellos. Antes de que volteara a verle, Amy giró la cabeza.
- No estoy seguro de ello- susurró con tristeza
Ambas miraron hacia sus vasos. Amy lo sostuvo con ambas manos.
- Le prometí a Sere que haría algo con respecto al tema…pero no puedo. Si lo hiciera…no sería yo ¿entiendes?-
Sura movió su cabeza afirmativamente. Lo entendía muy bien.
- Y si presiono a Taiki…le estaría haciendo a él exactamente lo mismo. Estaría prácticamente obligándole a comportarse como alguien que no es-
Con ojos muy abiertos Sura puso las manos sobre su regazo y se acomodó la tranza rubia.
- Tal vez…el joven Taiki esté demasiado marcado con las experiencias de sus hermanos-
La atención de Amy fue capturada al instante por la suave voz de Sura.
- Según tengo entendido el joven Yaten tiene una historia algo complicada con Mina y ni mencionar la relación de Sere y el joven Seiya que terminó con malas consecuencias para ambos-
El ceño de Sura se frunció. A pesar de eso seguía viéndose adorable.
- El joven Yaten nunca se atrevió a expresar sus sentimientos a Mina y es por eso que no estuvieron juntos mientras que el joven Seiya hizo exactamente lo contrario y aún así el resultado fue el mismo. Quizás el joven Taiki solo tiene miedo de acabar de la misma manera, quizás siente que hablando o callando lo arruinará por igual-
Amy volvió a suspirar. Si lo que Sura estaba planteando resultaba cierto las cosas no mejorarían para ella en el corto plazo. Sura acarició su propio cabello como si con se estuviera concentrando.
- Con esto no intento justificarle, solo estoy intentando entender su comportamiento y tal vez lo que Serena quiso impulsarte a hacer tenía que ver con ayudar a Taiki a salir de esa encrucijada-
Dejó el vaso sobre el bar y tomó una de las manos de Amy.
- Acercarte a Taiki y decirle como te sientes no significa que intentes presionarle para que actúe diferente, Deberías decirle que él ya es diferente, que ambos son diferentes a los demás y que no tienen porque compartir el mismo destino que sus amigos-
La voz de Sura era el bálsamo que Amy ni siquiera sabía que necesitaba. Ahora comprendía porque a Serena le gustaba mantener a la chica siempre cerca. No solo sabía exactamente que decir sino que transmitía una paz más allá de lo comprensible.
- ¿Cómo lo haces?- preguntó Amy impresionada del descubrimiento que había echo
Inmediatamente las defensas de Sura se prendieron.
- ¿Hacer qué?-
- Entender de esa manera a las personas. Es admirable-
Las mejillas de Sura se tiñeron de rosa pálido.
- Me gusta observar a quienes me rodean…estudiarlas. Supongo que no es algo muy halagador que lo reconozca pero…-
- ¡No, al contrario!- exclamó sin querer ofenderle- Ahora lo veo-
- ¿Qué cosa?-
Amy sonrió.
- Que eres más parecida a mí que a Sere-
Era la segunda persona que la diferenciaba de Serena después de Luna.
- ¿En serio lo crees?-
- Si- reconoció Amy con encanto- Serena siente a la gente, tú la lees, esa es la diferencia. Tú haces lo mismo que yo hago con los libros, esa es la semejanza entre tú y yo. Ese es un don que no deberías menospreciar ¿has pensado en hacer de eso algo más?-
Sura se acercó a Amy.
- ¿A qué te refieres?-
- En dedicarte a estudiar a las personas como vocación ¿Sabes lo que es la sicología?-
No sabía mucho, solo lo esencial.
- Es el estudio de la mente ¿verdad?-
- De los procesos mentales y la conducta humana- completó Amy- y si tienes la habilidad innata para comprender esos procesos podrías utilizar ese don y ayudar con él no solo a nosotros sino a cualquiera que lo necesite-
Los ojos de Sura se abrieron francamente sorprendidos con esa idea ¿Ella ayudando a otras personas? ¿Usar la habilidad que siempre le había traído solo dolor para hacer el bien? eso definitivamente era algo en lo que pensar. Amy le dio una palmadita a su mano y la trajo de vuelta a la realidad.
- Considéralo y si decides que sí puedo ayudarte. Cualquier cosa que necesites-
- Gracias Amy- respondió conmovida. No había imaginado lo dulce que era aunque sí lo había notado. Solo no pensó que siendo prácticamente una extraña también fuera así de amable con ella. Cada vez que comprobaba que Serena y sus amigas le consideraban una igual sentía una necesitaba terrible de llorar.
- No lo agradezcas es más, gracias a ti por estar aquí conmigo y no disfrutando de la velada-
Sura se dedicó a admirar su entorno. Le agradaba estar ahí en una ocasión tan especial como la despedida de Rei y más aún vistiendo un disfraz tan lindo que con cariño su amiga Serena había escogido para ella, pero tantas personas abordándole y preguntándole cosas que no sabía como responder le abrumaban un poco así que valoraba ese pequeño instante de paz dentro de la locura que les envolvía.
En ese instante esa chica que estaba disfrazada de su antónimo y con la que se había fotografiado un par de veces apareció sonriente frente a ellas. Detrás le acompañaban unos chicos disfrazados de personajes con los que no estaba familiarizada del todo.
- ¡Chicas!- exclamó Yun haciendo que sus cuernos rojos se movieran de un lado a otro mientras se movía- estoy cansadísima así que yo y mis nuevos amigos hemos venido a reposar un rato ¿les molesta?-
Ambas chicas negaron. Yun se encargó de hacer las presentaciones correspondientes y en menos de quince minutos se hallaron platicando con tres simpáticos sujetos compañeros de Rei.
Aproximadamente media hora después Sura divisó que Seiya caminaba en su dirección. Ahora que lo pensaba no le había visto en toda la fiesta. Yun le sacó una foto en cuanto llegó al grupo cegándole un par de segundos.
- ¡Hey no hagas eso!- le reclamó frotándose los ojos con los dedos- ¡tengo ojos sensibles!-
- Lo siento pero debo hacer fotos espontáneas- respondió la chica sin parecer muy culpable al respecto
Seiya saludó a los demás y después se colocó junto a Sura. Ella le sonrió con amabilidad.
- ¿Cómo estás?-
Ella se aclaró la garganta para que su voz se oyera un poco más fuerte.
- Muy bien, gracias-
- Venía con la intención de rescatarte pero al parecer lo estás haciendo bien. Te felicito-
Sura sonrió complacida. El joven Seiya era muy atento.
- Me cuesta un poco relacionarme pero lo estoy intentando, gracias por la preocupación-
- Me alegra oír eso, realmente-
Tanto Sura como Seiya vieron que Taiki miraba en su dirección algo dubitativo.
- Tal vez me deba quedar aquí un momento…ya sabes para que Taiki se decida a venir aquí de una buena vez-
Seiya movió la cabeza contrariado.
- Mi hermano es una persona maravillosa, creo que la mejor que conozco pero piensa demasiado. Su mente es analítica al extremo. En este mismo instante debe estar calculando cuales son los pro y los contra de acercarse a Amy-
La mano de Sura voló hacia su vaso.
- Aunque en el fondo es bueno que uno de los Kou piense antes de fastidiarlo todo-
La mirada de Sura dejó su vaso para concentrarse en Seiya.
- Para "fastidiarla" como ha señalado, hay que tener algo que fastidiar ¿no?-
- Muy perspicaz, Sura- le reconoció con una sonrisa- pero digamos que mi hermano es un poco lento en ese ámbito-
Percatándose de que Amy no podía oírle, Sura miró a Seiya con detención.
- La inseguridad de su hermano inseguriza a la propia Amy- murmuró por lo bajo
Iba a reparar en el hecho de señalarle a Sura que no les tratara como si fueran una especie de autoridad importante o peor aún, viejos que le doblaban la edad pero la conversación estaba demasiado interesante. Se acercó para hablarle más cerca del oído.
- ¿Amy te ha comentado algo?-
- No mucho, ella es bastante hermética-
Seiya asintió detectando si aún la plática se mantenía entre ellos dos
- Pero si una persona se viste hasta el punto de hacerse prácticamente irreconocible…es porque inconcientemente cree que algo no está bien con ella tal cual es-
Sutilmente Seiya le dio una mirada a Amy. Realmente se veía como otra persona y si bien en un principio el cambio le había parecido divertido, con el nuevo planteamiento de Sura ya no le agradaba demasiado.
- No lo había visto de ese lado. Eso me preocupa bastante-
Quizás si era hora de intervenir un poco. Seiya miró hacia Taiki insistentemente hasta que pudo conectar con su mirada. Alzó las cejas y levantó las manos como intentando decirle "¿Qué haces?". Taiki frunció el ceño y Seiya rodó los ojos poniéndolos en blanco.
- Espero que mi mirada despierte en algo su curiosidad-
Sura cambió de posición y con ello pasó a rozar el brazo de Seiya con sus alas blancas. Honestamente ya estaba un poco cansada de llevarlas e incomodar constantemente a quienes estaban a su lado.
- Lo siento- murmuró apenada- supongo que no se manejarme con vestimentas así de pomposas-
Seiya se dedicó a observarla de la misma manera en que anteriormente lo había hecho con Yaten. Eso le había hecho recordar uno de los motivos de su acercamiento.
- ¿Sabes? creo que por eso me gusta tanto como te ves hoy-
El líquido que acababa de beber se quedó atorado en su garganta.
- ¿Yo?- graznó perpleja
Seiya asintió con firmeza.
- Tu disfraz no es una representación de lo que no eres o de lo que pretendes ser…sino que al contrario. Es como si te estuvieras proyectando tal como todos te vemos. Como un ángel-
Si Sura pudiera haberse puesto más roja lo habría hecho totalmente pero su pudor había alcanzado el tope máximo por una noche. Seiya le guiñó un ojo de manera relajada.
- Por eso es que Yaten y yo creíamos que debíamos cuidar de ti. Llámalo tontería o machismo extremo pero no lo sé… eres tan "nueva" en este mundo y es tan malo con los que no están preparados para enfrentarlo-
Sura pasó de la vergüenza a la conmoción.
- ¿El joven Yaten también cree eso?-
La pregunta le sorprendió. A Seiya le parecía bastante obvia.
- Sura, todos nosotros queremos cuidar de ti, siempre, o al menos hasta que nos lo permitas. Eres como una especie de hermana pequeña…una muy inocente y angelical hermana pequeña-
La mano de Sura cubrió su boca. Cuando abandonó Kimokku después de la muerte de la Princesa Kakkyu se sentía desolada al extremo por la pérdida de su la única familia que había experimentado. Y ahora…
Seiya vio en sus ojos el sobresalto y en parte lo entendió. Sin conocer mucho de la vida de Sura podía intuir que no había sido nada de fácil desde el principio. Nadie que se protegiera así lo hacía sin ninguna razón.
- Sé que con la muerte de la Princesa y el alejamiento de tu planeta natal tu vida ha cambiado radicalmente y es duro adaptarse a un lugar que puede ser algo rudo a veces, te lo digo por experiencia propia…pero siempre es más fácil con personas que te estén apoyando en el proceso. Yo tuve a mis hermanos y juntos pudimos adoptar a la tierra como nuestro hogar-
Era la primera vez que oía a Seiya referirse a la muerte de la Princesa Kakkyu. En ese instante su relación con Serena estaba recientemente terminada así que con justa razón le había afectado de una manera diferente. Seiya cepilló su cabello.
- Serena te ha dejado bastante claro que en ella tienes un gran apoyo, creo que incluso se hubiera enfrentado al mismísimo Darien si éste se hubiera negado a recibirte aquí. Ella te adora y cruzó medio universo por ti para demostrarlo. Solo quería que supieras que no solo ella lo habría hecho. En mí y mis hermanos tienes una familia, algo disfuncional y bastante insufrible a veces pero todas las familias lo son-
Seiya sonrió y Sura sin pensárselo dos veces abrazó al chico colgándose de su cuello sorprendiéndole y dejándole sin capacidad de reacción por un par de segundos. Cuando al fin se recobró Seiya abrazó a Sura con cuidado de no arrugar sus alas ni de tampoco pasar a llevar su pierna lastimada.
- Yo…yo…- balbuceó Sura conmovida al extremo- no sé que decir…-
- Pues me bastaría con que dejaras de llamarme "joven Seiya" y también a mis hermanos, estoy seguro que tampoco se sentirían muy alegres de oír ese adjetivo unido a sus nombres-
Sobre su hombro Sura asintió mientras sonreía agradecida de que una simple chica estuviera rodeada de tantas bendiciones.
- Yo…lo intentaré-
Seiya se separó para verle.
- Tienes que prometerlo. Ya no eres doncella de nadie, eres una igual, una compañera, una integrante de esta familia loca de amigos a la que el destino te unió-
- Y espero que esa unión sea indeleble en el tiempo- respondió ellacon emoción contenida
Sonrió de esa manera que incluso los verdaderos ángeles sentirían celos. Seiya tuvo que pestañear un par de veces para dejar de verle como perdido.
- Lo es, ya verás. Y ahora te invitaré a bailar. No puedes asistir a una fiesta sin haber bailado al menos una canción-
Se paró derecho y flectó el brazo para que Sura se enganchara a él. Ella lo hizo y cuando ya se halló firme posó su mano sobre él.
- Gracias Seiya-
- Ni lo menciones- respondió Seiya abriéndose paso entre la multitud- soy yo quien debería estar agradecido. No todos pueden bailar con ángeles muy seguido-
La cabeza de Yaten estaba sumida en el refrigerador, decidiendo si untar en el pan crema de cebolla o mayonesa. Si elegía la crema de cebolla el emparedado que pendía de su mano adquiriría un sabor mucho más exquisito, pero su aliento podría ser detectado kilómetros a la redonda.
Si elegía la mayonesa no tendría el problema de apestar pero definitivamente su comida no sería la misma. Decisiones, decisiones…
La mano de Yaten tomó el recipiente de crema de cebolla e introdujo el cuchillo para extraer una buena cantidad. De todas maneras no tenía pensado andar besando a nadie por ahí.
Cuando cerró la puerta con ayuda de su pie armó su emparedado mientras movía la cabeza al ritmo de la música que se oía bastante menos retumbante que en el salón principal. Al menos las habitaciones de la cabaña tenían buena aislación. Tenía que concederle un punto al rubio sonriente.
Mordió y masticó con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Esa había sido una de las mejores ideas de la noche.
Alguien se estrelló contra la puerta e intentó hacer girar la manilla para abrirla, sin resultado. Yaten se quedó quieto para detectar qué había sucedido ahí afuera pero el ruido no se volvió a repetir sino después de que había acabado con la mitad de su emparedado.
Intrigado acerca de lo que sucedía Yaten giró la manilla y se encontró con una sonriente Mina que perdió el equilibrio cuando éste abrió la puerta en su totalidad. Para evitar que cayera la sujetó por la cintura con fuerza. Ella giró el cuello para verle.
- ¡Ave César!- balbuceó con efervescencia- ¡has salvado a esta bella genio así que te concederé un deseo!-
Yaten cerró la puerta cuando detectó que nadie más venía detrás de ella.
- ¿Estás bien?- preguntó mientras la soltaba asegurándose de que no se estrellaría con el suelo.
- ¡Por supuesto que sí, me siento genial!- gritó con los brazos al aire
El chico asintió no muy convencido de esa afirmación. Mina olía a alcohol y sus ojos estaban algo dilatados y si bien se caracterizaba por ser la mayoría del tiempo alegre y chispeante, esa noche en particular la había visto más extrovertida de lo normal. Quizás la fiesta había sido demasiado para ella.
- Okey…- murmuró Yaten mientras dejaba su emparedado sobre la encimera- ¿Dónde está Thomas?-
La boca de Mina, cubierta por el velo pareció curvarse.
- ¿Por qué? ¿Quieres charlar con él?- se burló. Yaten frunció el ceño.
- No graciosilla, creo que tú necesitas descansar un poco y él puede decirte donde-
Mina rezongó haciendo que las cuentas de su traje tintinearan.
- ¡El infierno que necesito descansar! ¡Lo único que necesito es agua estoy sedienta!-
Deshidratación. Eso confirmaba sus sospechas. Yaten buscó un vaso que estuviera limpio y lo llenó de agua pasándoselo a Mina con cuidado para que no lo derramara. Ésta bebió como si hubiera estado perdida en el desierto por días. Yaten se acercó y se lo arrebató con una sonrisa cordial.
- Con calma odalisca, no es bueno que atiborres tu estómago de tanto líquido-
El velo de Mina cayó nuevamente sobre su boca cuando despegó el vaso de sus labios.
- Gracias, estuvo deliciosa-
Ella le miró con sus grandes ojos azules y Yaten prácticamente se derritió en ellos. Carraspeó para recuperar el aliento.
- ¿Quieres comer algo? puedo hacerte un emparedado-
Pero Mina ya había comenzado a moverse al ritmo de la música que se colaba por las paredes. No muy coordinadamente si era honesto consigo mismo.
- ¡Me encanta ésta canción!- dijo sin prestarle atención a su oyente. Yaten suspiró y miró hacia la puerta. Lo mejor sería buscar a alguien que la llevara a tomar una siesta un rato.
- ¿Quieres que vaya por Thomas?-
- ¡Dios!- gritó Mina sorprendiéndole- ¿acaso tienes una fijación extraña por mi novio? ¿Quieres ser su novio? no me molestaría, no soy celosa…-
Su novio. Eso quería decir que las cosas entre ellos se habían arreglado. Como si verlos bailar en el centro de la pista no hubiera sido suficiente confirmación. Mina algo bebida era mucho más graciosa de lo que había imaginado y eso le hizo pasar por alto otro tipo de emociones menos agradables.
- Solo me preguntaba por qué no está cuidando de ti-
La ceja de Mina se alzó altiva
- Puedo cuidarme perfectamente sola- afirmó arrastrando un poco las palabras- y por otro lado que seamos novios no quiere decir que tengamos que comportarnos como lapas. Él puede divertirse por su lado y yo por el mío-
La sonrisa de Yaten se amplió. Lo bien que le hacía saber eso era patético pero no pudo ocultar su deleite.
- Claro que sí- respondió sin contradecirle- Será mejor que vaya por alguna de las chicas entonces, quizás Serena aún esté en la pista-
Cuando se encaminó hacia la puerta oyó a su espalda un bufido de Mina. No pudiendo contenerse se tuvo que volver para saber a qué se había debido aquello.
- ¿Quieres que traiga a alguien específico aquí?-
- ¿Por qué no puedes permanecer lejos de Serena?-
El cuerpo de Yaten se paralizó y tanto la música como cualquier otro ruido pasó a un segundo plano, a ser prácticamente inexistente.
- ¿Disculpa?-
Ella puso las manos sobre su estómago desnudo y miró al cielo con una enorme sonrisa.
- ¡Solo me pregunto que diablos tiene esa chica que vuelve a los hermanos Kou como locos! Solo falta Taiki para que los tres corran tras ella como enfermos de amor-
Corrección y una bien grande. Mina algo bebida no era para nada graciosa, más bien era algo indiscreta. Pero ella al parecer consideraba el tema de lo más hilarante.
- ¡Me encantaría saber su técnica eso es todo!- enseñó las palmas de las manos en señal de inocencia
El temperamento de Yaten vaciló entre el enojo y la turbación. Se cruzó de brazos y respiró hondo tratando de entender el contexto en el que estaba ocurriendo esta peculiar conversación.
- Para empezar es algo más cariñosa que tú y no me llama enfermo- dijo al fin- al menos no la mayoría del tiempo-
Mina rió y se acercó a él, tomándolo de los hombros. Lo sacudió un poco más brusco de lo que pretendió.
- Ya, pero en serio ¿Qué hizo Serena para transformarte en todo un malvavisco?-
La ceja de Yaten volvió a alzarse de manera interrogativa.
- ¿Malvavisco?-
Ella batió sus pestañas negras con rapidez.
- Ya sabes, todo blandito, pegajoso y dulce-
La boca de Yaten se apretó para contener una sonrisa. Mina lo estaba haciendo pasar por una montaña rusa de emociones. Ahora volvía a sentirse divertido con ella.
- ¿Eso es una especie de cumplido?-
- Tómalo como quieras. Yo solo quiero saber…-
Sus ojos azules se centraron a duras penas en su rostro.
- Yo quiero saber que sucedió-
Mina apenas si había abierto la boca para hablar así que Yaten tuvo que acercarse un poco para entenderle.
- ¿Qué sucedió?- le preguntó- ¿Qué sucedió con qué?-
Sabía que intentar tratar con una persona carente de sus cinco sentidos era inútil pero ésta era su segunda plática con Mina en menos de una semana y ni el mismo fin del mundo haría que se diera la media vuelta sin al menos intentar terminarla. Mina asintió con timidez.
- Solo quiero saber que sucedió en todos estos meses en los que apenas toleramos nuestra existencia. Que sucedió contigo -
Los brazos de Yaten firmes en su costado escocieron de las ganas por tomar la cintura de Mina y acercarla a él. Al parecer la noche estaba afectando a todos.
- Nada pasó Mina ya te lo dije, soy el mismo de siempre-
Pero ella volvió a negar.
- No es cierto. Tú eres diferente ahora, lo siento en mí-
Yaten le sonrió con ternura.
- Lo que sientes es alcohol por tus venas. Cuando te recuestes y te des cuenta que te comportaste como una loquita lo entenderás-
Un puchero de Mina removió todo el interior de Yaten. Éste se quejó sonoramente. Las rubias con rostro de pena eran una maldita debilidad para su sistema nervioso.
- ¿Que quieres que diga Mina?- murmuró rendido- diré lo que sea para que dejes de verte así-
Ella entrelazó sus muñecas detrás del cuello de Yaten cargando su peso en él.
- ¡A eso me refiero!- protestó infantilmente- el Yaten de antes me habría soltado un par de gritos, otro par de resoplidos amargos y otro par de insultos, pero jamás me habría respondido algo así-
La convicción de Yaten comenzó a fallar ¿Dentro de su estado Mina estaba diciendo una verdad? ¿Él si había cambiado? Ahora mismo ya no sabía cual era realmente la respuesta. Todo parecía demasiado revuelto en su cabeza.
Una canción algo más lenta se oyó fuera y Mina la reconoció de inmediato.
- Me gusta esa canción-
Yaten le miró hacia abajo. Estaba teniendo una pésima y errónea idea justo en ese momento…
- Si bailo contigo esta canción ¿dejarás de comportarte como una bebé?-
La mirada de Mina bajó, viéndose entre apenada y complacida a la vez. Yaten tomó eso como un sí y con cuidado tomó ambos costados de la cintura de Mina y la rodeó con sus manos descansándolas en su espalda desnuda.
El lado racional del cerebro de Yaten palpitaba diciéndole que eso no era una buena idea, que nada de lo que estaba ocurriendo en esa habitación era buena idea, pero su lado emocional, ese lado traicionero de su cabeza le imploraba a gritos acercar su cuerpo más y más a Mina.
Luces verdes y azules se colaban por las ventanas y la ranura de la puerta hacia la cocina, rebotando en el suelo y las paredes. Las luces verdes se reflejaron en el rostro de Mina, haciendo que sus ojos se tornaran casi color turquesa. Solo pudo sentir calma al conectar con ellos. Era una de las cosas más maravillosas que podría haber visto en toda su vida y simplemente apartar la vista era un reto perdido.
Yaten estaba experimentando el debate interno más espantoso y devastador de toda su existencia pues le estaba costando toda su resolución no arrancar el velo de Mina y besarla hasta no poder respirar.
Cuando la música cambió a una canción más rápida ellos aún permanecieron meciéndose a paso lento. Yaten acurrucó más cerca de su pecho a Mina y ésta se dejó arrastrar sin resistencia alguna.
- Creo que la canción acabó- susurró Yaten cerca de su oído
Mina pegó la mejilla a su pecho y suspiró con aire cansado.
- Lo sé- balbuceó apenas con claridad en la voz
Por su respiración cansosa Yaten casi podía asegurar que las energías de Mina se habían agotado, cediendo finalmente a la mezcla de unas copas demás, al agotador día que habían vivido todos y a su falta de sueño durante la semana.
La cabeza de Mina se alzó de improviso y le miró con los ojos casi cerrados.
- Creo que se acerca el momento de descansar-
Frunció el ceño varias veces antes de que Yaten la tomara entre sus brazos, cargándola como a una pequeña cosita delicada y muy frágil. Ella sonrió a duras penas, reconociendo el gesto que éste estaba tomando por ella.
- Tú Yaten Kou eres definitivamente un malvavisco cuando no estás siendo todo un perro rabioso-
- Uh…gracias, supongo- contestó reajustando su agarre para poderla cargar de mejor forma
Mina pestañó varias veces luchando para que sus ojos y su concentración aún no le abandonaran.
- ¿Sabes que, Yaten?-
Posó la mano sobre su mejilla para asegurarse de que el chico le estuviera mirando. Yaten obviamente tenía puesto sus ojos solo en ella.
- Dime, bebé Mina-
La expresión de Mina cambió y se volvió seria… no, más que eso, se volvió transparente como nunca antes y con un toque de tristeza alrededor de sus ojos. Yaten no sabía si esperar algo bueno o malo de lo que Mina pretendía decirle.
- Yo podría amarte… en otra vida tal vez, pero realmente yo podría amarte con toda mi alma-
Él le miró fijamente a sus ojos brillosos y casi idos. Mina estaba a pocos segundos de caer en la inconciencia y no había echo más que balbucear incoherencias y tonterías desde que hizo su aparición en aquella cocina…pero tan solo, tan solo por un pequeñísimo momento su ciego y bobo corazón quiso pretender que no parecía equivocado creer que lo decía en serio.
Así que se permitió engañar a su mente y a su corazón.
- Y yo Mina, quizás podría amarte justo ahora…-
Ella movió su cabeza del hombro de Yaten y con el velo rosa de por medio apretó sus labios contra los de Yaten. Él no pudo sentir la textura de sus labios, ni su sabor pero el recuerdo de la calidez de aquel beso compartido en esa tarde de otoño hacía ya tanto tiempo volvió a su memoria como un relámpago que le sacudió por entero.
Ella había querido besarle, Mina había querido besarle…aunque si su adormecido cerebro había recordado el obstáculo del velo era algo que probablemente Yaten nunca averiguaría. Así que si Mina había logrado o no su objetivo le era desconocido. Luego de hacer ese movimiento ella volvió a descansar la cabeza sobre el hombro del chico.
Yaten logró salir de su estado de shock y calmar a su desbocado corazón.
Un gemido de Mina le despegó del cielo en el que se hallaba. Examinó su rostro con extremo cuidado. Ella no podría volver a la fiesta así, eso era definitivo.
Con habilidades que no conocía tener Yaten se las arregló para cargar a Mina y al mismo tiempo abrir la puerta de la cocina y sacarla de ahí.
En cuanto abrió vio a Lita y Yun en la escalera que conducía al segundo piso con los pies descalzos abanicándose con una revista. Miraron la escena congeladas.
Yaten caminó de prisa hacia ellas.
- Mina se ha quedado dormida mientras comíamos algo ¿saben donde está Thomas?-
Ellas abrieron la boca aún impactadas. Yaten usó todo lo aprendido en sus clases de actuación para hacer de esa historia algo creíble. Al parecer dio resultados y Lita fue la primera en reaccionar.
- Creo…creo que está solucionando un problema afuera o llamando por teléfono no lo sé. El lugar está un poco loco-
Mina nuevamente gimió incómoda por la posición en la que estaba. Definitivamente no tenía tiempo para encontrar al "novio perfecto" en su "fiesta perfecta" ni menos recorrería todo el salón con ella en brazos así que miró hacia las escaleras.
- ¿Saben en que habitación se quedará Mina?-
Yun se levantó para dejar el paso libre.
- Oí que ocuparía una de las del ala derecha, pero no sé cual-
- Perfecto, gracias chicas-
Con una de sus manos Yaten sujetó la cabeza de Mina para arrimarla aún más a su hombro. Lo averiguaría arriba. A medio camino Lita le llamó. Él volteó medio impaciente.
- Y si Thomas pregunta por ella le decimos que…-
Pensó un momento en la respuesta mientras su rostro se endurecía.
- Pues le dicen que en lugar de predicar ser el novio perfecto comience a practicar cómo se comporta uno-
Subió las escaleras de dos en dos. A su espalda oyó que Yun le comentaba a Lita.
- Eso será interesante de comunicar-
No tenía tiempo de quedarse a oír más.
El segundo piso era un revoltijo de sacos de dormir, bolsos y ropa esparcida en cada centímetro del suelo. Había más de seis habitaciones y no tenía idea en cual se quedaría Mina. Así que se plantó en medio del pasillo e intentó pensar con la lógica de Thomas. Apestaba hacerlo pero era lo mejor, así que se concentró ¿Dónde pondría Thomas a su novia? En la habitación más grande seguramente. Así que la buscó. Luego de dos fallidos intentos la encontró.
Ni siquiera pensó en prender las luces, lo único que realmente importaba era que ya no hubiera alguien ocupándola y al comprobarlo recostó a Mina suavemente de lado sobre la cama. Tomó una almohada, dos mantas y la acomodó lo más plácidamente posible. Ella se revolvió un poco y gimió otro tanto. Yaten se quedó de pie junto a ella comprobando que respirara regularmente o que no comenzara a tener complicaciones de otro tipo y de paso la contempló con varios sentimientos aflorándole al mismo tiempo. Eran demasiados y muy abrumadores pero de todos ellos el que más reinaba en ese instante era preocupación por que Mina se encontrara bien y que al despertar no quisiera colgarse de la viga principal si los recuerdos de la noche venían a su mente.
- mm…- murmuró Mina
Yaten se agachó y ordenó su flequillo mientras acariciaba con el pulgar su frente.
- voy a mantener un ojo en ti- le dijo, mientras Mina buscaba su mano entre la bruma que la mantenía entre la conciencia y la deriva. ¿Ella aún podía sentirle ahí?
Yaten decidió luego de eso sentarse en la cama, apoyar la espalda en el respaldo de ésta y mover el cuerpo de la rubia para recostar la cabeza de ésta sobre sus piernas.
Ya estando ahí se relajó lo mejor que pudo. Ella suspiró dejando que su cuerpo se deshiciera contra el suyo. Incluso con Mina durmiendo pesadamente sobre la mitad de su cuerpo y en una posición para nada cómoda, aún así no había otro lugar en el cual quisiera estar. Sus palabras se repetían en su mente una y otra vez. "En otra vida yo podría amarte".
Mina yacía con él, dependía de él para cuidarle. Y en ese momento Yaten tuvo que reconocer que sus sentimientos hacia Mina eran más fuertes de lo que pensaba y que probablemente nunca habían dejado de estar ahí. Ella tenía razón y algo había sucedido, algo había cambiado.
En algún instante entre el momento en el que habían hablado fuera del salón y el casi beso de esa noche…Yaten había vuelto a enamorarse de ella. Así de simple, así de lapidario. Así de rotundo.
Mina suspiró y llevó sus manos hacia el regazo de Yaten. Éste se aseguró de que estuviera totalmente cubierta con mantas antes de dejarse a sí mismo echar la cabeza hacia atrás y cerrar los ojos un instante.
- ¿Yaten…?- susurró con voz pastosa
- ¿Si?-
Pero ella no respondió. Su respiración se relajo y su cabeza cayó pesadamente contra sus piernas. La fría madera contra su espalda y el ángulo en el que estaba sentado eran brutales para su espalda pero Yaten no se atrevió a moverse. Ella estaba cómoda y eso era lo único que importaba. Diez minutos después de comprobar que la respiración de Mina continuaba siendo normal las partes de él que dolían, tanto las físicas como las emocionales comenzaron a adormecerse y sus ojos se cerraron definitivamente también.
Antes de que las sombras lo tomaran por completo un extraño pensamiento cruzó su mente y le hizo sonreír tontamente.
Había casi besado a Mina oliendo a crema de cebolla.
Serena cerró la puerta trasera tras de sí esperando así librarse de Jay. Era un chico simpático y honestamente con él no se podía estar triste pero notaba ese interés que él insistía reconocer abiertamente hacia ella como algo que si bien no era malo, tampoco era algo bueno, especialmente cuando Lita- la mujer maravilla- se había pasado casi la mitad de la tarde-noche mirando en su dirección.
Serena tenía suficientes dolores de cabeza como para además agregar a eso una disputa con una de sus mejores amigas por un chico que no le interesaba conocer de ese modo. Ni de ninguno.
Lo había observado bastante como para entender que los rumores que circulaban sobre él sí eran ciertos y si Lita no salía de ahí a tiempo probablemente terminaría con el corazón roto. Otra vez.
Había personas repartidas en todos lados del patio trasero platicando, riendo y bailando. Divisó a unos fantasmas, un superman, unos dados moviéndose al ritmo de la música electrónica, incluso unos naipes correteando de un lado a otro. Y por supuesto un par de rubias barbies particularmente risueñas sentadas en una banca junto a un también sonriente soldado romano. Serena alzó las cejas sorprendida.
Seiya les estaba enseñando algo de su teléfono celular que al parecer era lo más gracioso que hubieran visto en su vida. O quizás solo estaban fingiendo para llamar su atención. Era lo más probable y se estaban esforzando mucho en hacerlo.
La concentración de Serena fue interrumpida cuando se percató de un grupo de chicas y chicos que saltaron a la pista cuando el encargado de la música la cambió a una mucho más animada, Se trataba de una sexy novia, robin hood, caperucita roja, un leñador y tres chicas súperpoderosas. La animaron a unírseles pero los pies de Serena rogaban por algo de descanso. Las botas negras que vestía eran preciosas pero los tacones eran fatales.
Así que Serena lo pensó bien y decidió que lo mejor sería tomar algo de ponche, buscar una silla oculta entre las sombras de la cabaña y rogar para que Jay no le viera.
Seiya la estaba mirando. Directamente a los ojos.
La conexión fue instantánea y por supuesto segundos después, los ojos de las dos chicas le buscaron entre la gente para verle mejor, después de todo tenían que estudiar a la persona que había captado la atención de su eventual conquista.
- Hola conejo-
La voz de Seiya fue firme pero amable. Serena no pudo evitar sonreír por otra cosa totalmente diferente ¿Cuánto tiempo había pasado desde que alguien le llamara así? Definitivamente antes de Seiya. Parecía otra vida, una muy diferente y antigua vida.
Serena le saludó con su mano enguantada.
- Hola soldado-
Seiya sonrió, agachó un poco la cabeza y volvió a levantarla. Las chicas fueron un poco menos educadas. La evaluaron como si estuvieran todas compitiendo por el último trozo de pastel en todo el universo; como eliminar a la competencia y quitarla del camino. Nunca antes unas simples mortales le habían dado tanto miedo. Seiya, quien notó su incomodidad, se sacudió un poco para alejar a las rubias lo máximo posible.
- Señoritas, ella es mi…-
Y Seiya se detuvo mientras que Serena entendió perfectamente ese silencio. Después de todo ¿Qué podía decir? ¿Mi exnovia? ¿Amiga? ¿Conocida? nada parecía encajar. Para ayudar a Seiya con ese pequeño inconveniente gramatical Serena hizo caso omiso de su temor y del dolor de sus pies y con paso firme se acercó a ese grupo que conformaban ellos tres.
- Soy Serena, mucho gusto chicas-
Si las chicas reconocieron el nombre no lo demostraron en lo absoluto.
- Igualmente Serena- respondieron al unísono
Ahora que Serena oía sus voces el miedo que había sentido al principio se disipó con rapidez. Solo eran unas chicas intentando impresionar al hombre que pretendían.
Un chico vestido de hombre araña apareció junto a Serena y la tomó de la mano.
- ¡Ven conejita, vamos a bailar!-
Serena retrocedió y zafó de su agarre lo más afablemente posible.
- Gracias pero necesito descansar, los pies me duelen muchísimo-
El chico insistió.
- ¡Pues quítate los zapatos! ¡Vamos!-
Seiya se puso de pie notándose al instante que superaba en altitud al súper héroe por más de diez centímetros.
- ¿Quieres sentarte en mi lugar?-
Eso era nuevo, Serena lo tuvo que reconocer. Seiya no se había levantado con la finalidad de defenderle o espantar al chico violentamente, solo le estaba ofreciendo un asiento. Había reemplazado la caballerosidad por la rudeza. O vuelto a sus orígenes dicho sea el caso. Seguramente esa era la actitud de Seiya post-novio. Serena sonrió agradecida.
- Gracias Seiya-
Las chicas se miraron entre sí de reojo cuando Serena se sentó.
- ¿Y ustedes barbies, bailamos?-
Las rubias no-naturales miraron hacia su recio soldado quien solo permaneció de pie frente a Serena ajeno a la petición del chico que pretendía llevarse a sus compañeras.
- Yo no bailo señoritas- contestó Seiya aun observando a Serena- así que les aconsejo divertirse con el hombre araña aquí presente-
A regañadientes y entendiendo la indirecta de que no conseguirían más que una plática amena con Seiya, las dos rubias se pusieron de pie y se dirigieron a la pista, no sin antes dar miradas furibundas en dirección a Serena. Seiya ni siquiera les volvió a prestar atención. Serena miró ahora hacia el lado vacío de la banca, un tanto indecisa.
- ¿Quieres…?-
No sabía si Seiya aceptaría, lo más probable es que no pero no le parecía justo haber interrumpido y ocupado el lugar que Seiya había escogido para reposar.
Seiya se vio igual de dubitativo que ella.
- Mejor sería…-
Irse o tomar caminos opuestos, pero no completo la frase. Esa actitud era absurda. Caminar en sentido contrario cada vez que veía a Serena era estúpido y evitar un encuentro con ella casi imposible. Se verían una y otra vez por el resto de sus vidas escolares y agachar la mirada cada vez que eso ocurriera terminaría por volverlo loco. Además daba una impresión equivocada. Él no había hecho nada malo, no tenía porque demostrar con su actitud que se sentía culpable.
- ¿Sabes?- dijo al fin- creo que ya hemos superado en algo la etapa de no poder convivir en el mismo metro cuadrado, así que ¿Por qué no tentar más al destino?-
Cuidando de no sentarse sobre su capa roja, tomó asiento junto a Serena.
Los dos se mantuvieron en silencio un momento mirando como los demás bailaban animadamente. Serena se acomodó sus orejas de conejo.
- Así que escogiste al centurión- dijo Serena a modo de conversación- te queda bien-
Especialmente con ese par de piernas, por cierto las más musculosas que Serena hubiera visto en mucho tiempo. Al parecer el fútbol americano definitivamente estaba rindiendo frutos.
- Lo escogí porque en mi vida pasada fui un guerrero, estoy seguro de ello-
La rubia captó de inmediato la ironía del mensaje y rió.
- Gracioso- murmuró aún sonriendo- muy gracioso-
Seiya indicó hacia el traje que vestía Serena.
- Y tú una conejita playboy ¿eh? Los dos escogimos disfraces con doble significado-
Gritos y aplausos vinieron desde dentro de la cabaña. Los dos voltearon para ver si podían averiguar que había ocurrido.
- La fiesta es todo un éxito. Te felicito- le dijo Seiya con cierto aire de reconocimiento- Rei se ve feliz y todos la están pasando genial-
La aceptación de Seiya la hizo sonrojar. Era estúpido pero no pudo evitarlo.
- ¿Y tú? ¿La estás pasando bien?-
Serena no recordaba haber visto demasiado tiempo a Seiya dentro de la casa.
- Bailé un rato y después vine aquí a platicar por teléfono. Y luego mis nuevas amigas me abordaron-
La cabeza de Serena inmediatamente imaginó con quien podría haber estado hablando Seiya pero intentó que no se notara su turbación. Prefirió quedarse con la última parte del comentario y sonreír. Le dio un vistazo a las chicas a las que Seiya se refería y en cuanto notaron los ojos de Seiya sobre ellas comenzaron a bailar sugerentemente. Muy evidentes para su gusto.
- ¿Cómo están tus pies?-
Serena se volvió para verle y responder algo cuerdo.
- Me están matando- confesó con una mueca de dolor- no soy una chica de tacones, lo sabes-
En un movimiento que sorprendió a Serena, Seiya se dio unas palmaditas en sus piernas.
- Sácate las botas y ponlos aquí-
Serena frunció el ceño. El buen humor se le esfumó del rostro.
- ¿Qué?-
Pero Seiya no parecía estar bromeando. Quizás estaba ebrio…
- Si los tienes en altura, la sangre circulará mejor y se te deshincharán-
¿Qué estaba sucediendo? Serena desconfiaba totalmente de esa idea por mil razones. También lo hacía de la claridad mental de Seiya a esas alturas de la fiesta. Aún así y porque la visión de liberarse de esas botas casi la hizo gemir de felicidad Serena se agachó para desabrocharlas. Una vez que sintió sus pies libres de ellas las subió hacia la banca y comprobó que Seiya no hubiera cambiado de idea. Él palmeó otra vez su regazo.
- Vamos- repitió animándola- te prometo que no muerdo-
Con un suspiro nada prometedor Serena cambió de posición apoyando la espalda en el brazo de la banca y dejó parte de sus piernas reposando sobre las de Seiya. Si le hubieran contado que sucedería aquello días atrás, habría reído a carcajadas… o llorado a mares. Aún no definía bien cómo sentirse al respecto.
- Esto es extraño- reconoció finalmente- lo siento, pero no puedo dejar de decirlo-
Tenía la espalda rígida y ni siquiera se atrevía a mover los pies de tan tensa que se encontraba. Seiya apoyó los brazos en el respaldo de la banca viéndose mucho más cómodo que ella.
- Allí dentro en casa hay una pareja vestidos como chucky el muñeco diabólico y su novia. Eso es extraño y espeluznante-
Pero el límite de extrañeza al menos para Serena tenía relación con otras cosas.
- Extraño y raro- agregó después. Exactamente como se sentía.
Seiya abrió los ojos y movió la cabeza como lidiando con aquello.
- A lo que voy es… que la definición de extraño al menos para mí tiene que ver con otras cosas-
Y Serena no pudo estar más que de acuerdo con eso. Seiya se estiró y alcanzó un vaso. Bebió de él y luego se lo ofreció a Serena, probó el contenido y arrugó un poco la nariz. Tal vez tenía que ponerse igual de ebria que Seiya y romper todas las reglas con su exnovio de una buena vez.
- Un poco amargo, pero gracias- musitó
Se mordió un poco la lengua para contenerse.
- Una vez oír que beber solo es el primer síntoma del alcoholismo-
Seiya sonrió y cepilló su cabello.
- Es cerveza sin alcohol. Prometí a alguien nunca más beber y pretendo cumplir-
Serena supuso que la persona a la que había echo esa promesa era la misma a la que había estado intentando ubicar por teléfono. Recogió un poco las piernas para que no estuvieran totalmente extendidas sobre Seiya.
- Ya veo…eso está bien-
- Pero la aceptaste sin saber qué era, eso no está bien-
Serena se encogió de hombros.
- Lo creas o no, confió en que no dejarías que algo me hiciera daño-
Serena movió los dedos de los pies para estirarlos y así recuperar la movilidad y la sensibilidad de estos. Oyó en el intertanto al par de rubias gritarse una a la otra.
- Tus amigas querían arrancarme la cabeza. Lo vi en sus ojos-
Seiya las miró y las saludó.
- Son buenas chicas-
- No lo dudo- respondió Serena con algo de cautela- aunque darían parte de su hígado por ocupar el lugar en el que están mis pies en estos momentos-
Los ojos de Seiya la buscaron sin prisa. Había algo de la vieja dulzura que le profesaba en ellos.
- Y es por eso que no lo tendrán-
No tenía ninguna necesidad de preguntar pero la boca de Serena había tomado vida propia.
- ¿Por qué no?-
- Por que cualquier parte de ti tiene más derecho que cualquier otra chica-
La forma en que lo dijo Seiya…no hubo tristeza o nostalgia sino más bien un honesto intento por sonar sincero. De querer darle a Serena ese crédito y que lo aceptara como tal. Como un reconocimiento. Serena rió tal cual como se sentía; complacida y Seiya también lo hizo.
Ambos volvieron a beber. Lo que estaba ocurriendo definitivamente no era producto del alcohol u otra bebida mágica. Eran ellos, manteniendo una conversación cordial. Algo parecido a su antigua relación.
- Tal vez es insano que lo diga- dijo Seiya en actitud igual de relajada- pero verte en el centro de ese salón con ese disfraz… ha sido lo más alucinante que he vivido en mi vida-
Curvó su boca, divertido.
- Tendré fantasías de ti vistiendo como conejita probablemente el resto de mi existencia-
Serena se inclinó para verle de cerca. Tal vez Seiya estaba intoxicado con medicamentos para el dolor y estaba desvariando porque eso no lo diría un exnovio que hace apenas unas semanas te había acusado de causarle un daño irreparable.
Y fue ahí cuando Serena lo noto. A Seiya, el que ella había conocido, el de antes de que todo el desastre entre ellos se desatara, ese chico insufrible y confiado de sí mismo que no se detenía hasta hacerla sentir tan incómoda que apenas podía respirar. Su Seiya. Serena sintió unas ganas terribles de llorar pero se tragó las lágrimas con estoicismo.
- No se si debería sentirme halagada, avergonzada u ofendida-
Seiya lo meditó golpeándose el labio con un dedo.
- Halagada, sin duda-
Se veía tan cómodo… y ella también se sentía así. Serena se mordió el labio con fuerza. De pronto también sentía ganas de revelar lo que se le había pasado por la cabeza al verle.
- Tus piernas- soltó atropelladamente
Seiya pareció sorprendido de oír eso.
- ¿Perdón?-
La boca de Serena retuvo una risotada. O ambos habían comido algo en mal estado o algo contagioso en el aire los había envenenado de un repentino ataque de sinceridad.
- ¿Cuándo tus piernas se volvieron tan…grandes?-
Un para nada modesto Seiya las tensó para que sus músculos se marcaran aún más.
- Ejercicio, práctica y buenos genes-
Alzó una ceja.
- ¿Te gustan?-
Serena se vio indiferente. Y algo apenada también.
- No están mal-
- Mentirosa- él respondió riendo
Pero cuando Seiya dijo aquella simple palabra significó mucho más que lo que estimó. Ambos se observaron apesadumbrados. El dolor había vuelto sin contemplación.
- ¿Qué nos pasó Seiya?- murmuró Serena no solo para que él respondiera sino que para que ambos lo pensaran- en que minuto dejamos de hablar, de reír…de hacer las cosas que disfrutábamos, que nos hacían ser nosotros ¿Cuándo nos transformamos en alguien más?-
Agachó la cabeza y recogió totalmente sus piernas del regazo de Seiya para rodearlas con sus brazos.
- Si me preguntaran el momento exacto en el que nuestra relación se fue al demonio… no sabría que responder porque honestamente no tengo idea como terminamos así-
El cuerpo de Seiya se giró completamente. Ya no se veía tan alegre como hacía cinco minutos. La fiesta, el sonido y los gritos de exaltación en esos instantes se oían tan lejanos en comparación a lo que estaba ocurriendo entre ellos dos.
- Cuando Yaten regresó de la muerte…- dijo Seiya con remembranza- y tú regresaste de ese lugar en el que te encontrabas…recuerdo perfectamente cuando se reencontraron en esa habitación de hospital. Recuerdo tu expresión y la suya y la atmósfera de calma que se sintió cuando estuvieron cerca uno del otro-
Sorprendentemente Serena también lo recordaba con total claridad.
- No se si fue ahí cuando todo se vino abajo entre tu y yo pero sí fue el inicio de esa sensación asfixiante que no me dejó en paz hasta el día en el que decidimos romper-
Serena quiso cuestionar el uso de la palabra "decidimos". Ella no había decidido nada, más bien Seiya le había impuesto romper, sin lugar a defensa o reclamo. Pero guardó silencio y prefirió preguntar otra cosa.
- ¿Qué sensación, Seiya?-
Las manos de Seiya se frotaron con ansiedad.
- La sensación de que te había perdido, que donde fuera que tu alma estuvo en tu inconciencia, parte de ella se quedó ahí y nunca regresó a mí-
Serena reconoció inmediatamente esa sensación. La había sentido el día en el que Seiya había pronunciado aquellas palabras que lo habían cambiado todo "Serena, tenemos que hablar". Fue ahí cuando respirar también se volvió una tarea doblemente difícil para ella.
- Y ese día que terminamos ya no hubo necesidad de seguir sintiendo aquello pues ya se había hecho realidad- le dio una mirada suave- Te había perdido totalmente-
Evitó los ojos de Seiya, con las palabras retumbando profundamente.
- ¿Alguna vez creíste que entre Yaten y yo hubo algo más que amistad?-
La expectación de saber lo que realmente Seiya pensaba al respecto hizo a su estómago enredarse en miles de nudos. Solo una vez habían hablado de ese tema y Serena estaba segura que Seiya no había sido un cien por ciento honesto, quizás para no arruinar más las cosas o quizás para no hacerla sentir mal. Pues ahora las cosas eran muy diferentes y sentía que era el momento para despejar esa duda. Ya no había nada que arruinar; todo estaba arruinado y por supuesto ya no podía causarle más dolor que el experimentado en las últimas semanas. Seiya se mojó los labios como si de un segundo a otro se hubieran vuelto resecos.
- Si me preguntas si algo se concretó entre ustedes, mi respuesta es no. Si creo que hay algo más que amistad entre ustedes, mi respuesta es sí-
Serena literalmente dejó de respirar. Seiya se deslizó por la banca acercándose un par de centímetros.
- Quiero que entiendas esto, porque creo que es importante-
Si Serena no hubiera estado sentada sus piernas ya hubieran cedido. Aún así se las arregló para asentir.
- Esto no se trata de creer que tú y Yaten podrían haberme traicionado. Tú siéndome infiel es ridículo y lo mismo con Yaten siéndome desleal. Pero tú lo amas; no, no lo amas, es más que amor, se idolatran mutuamente. Eso hizo a tu corazón dividirse en dos… más de una vez tuviste que elegir entre ambos y no siempre fui yo tu elección-
Los ojos de Seiya se endurecieron.
- Yo quería ser tu elección todo el tiempo, sin importar si yo estaba en lo correcto o no o si era difícil lo que yo te ofrecía, nada de eso era relevante cuando la opción para mí era bastante clara; yo era tu opción, debía de serla-
Hizo una pausa para tomar un respiro, luego dejó escapar un suspiro.
-Yo necesitaba que en cada encrucijada, en cada decisión, en cada camino que tuvieras que tomar siempre me escogieras a mí. Que yo fuera el principio y el final así como tú lo eras para mí-
Sus palabras eran todo lo que Serena quería y no quería escuchar. Habían llegado tan lejos…demasiado como para hablar de ellos en pasado y sin embargo un recuerdo es todo lo que había quedado de ellos.
- Cuando apareció este otro camino…este desvío- Yaten- y lo tomabas cada vez que el principal o sea yo, estaba con problemas… me fui transformando en la segunda opción. En el otro-
Seiya pudo oír el gimoteo en su propia voz pero no le importó. Serena parpadeó varias veces para despejar sus ojos llenos de lágrimas.
- Y yo habría continuado así Serena, hasta el final, hasta tener de ti nada más que tú sombra. Yo habría seguido jugando a ser el hombre de tu vida hasta que tú te dieras cuenta por ti misma de que ya no era así-
Sus cejas se juntaron mientras alejaba su mirada de ella.
- Te habría compartido con mi hermano o con cualquier otra persona si con eso tenía algo de ti-
El corazón de Serena luchó para permanecer latiendo después de oír la confesión de Seiya. Su cabeza terminó apoyada en sus rodillas. Se sentía tan insignificante, tan miserable…
- No solo tú cambiaste- dijo Seiya en lo que se sintió mucho tiempo- yo también lo hice; terminé mendigándole a la mujer de mi vida ser parte de su vida. Me volví alguien diferente, alguien que no reconozco y que más temprano que tarde ya no podrías amar-
Las lágrimas de Serena cayeron de sus ojos mientras su corazón quedaba atrapado en su garganta. Todas las emociones que sentía se entremezclaron y al intentar solucionarlas, simplemente fracasó. Este era el cierre, el final absoluto, al menos para ella que no había tenido la oportunidad de tener uno aquel día. Serena bajó las rodillas para dejar al descubierto tanto su cuerpo como su alma.
- Te amo Seiya y sé que eso probablemente nunca vaya a cambiar… pero también sé que tú ya no luces como la persona de la que yo me enamoré-
Seiya extendió la mano para tomar una de Serena. Dejó que sus dedos se entrelazaran con los suyos. Había olvidado lo que se sentía la piel de él contra la suya. Fue la sensación más escalofriante de su vida. Por lo intenso y por lo triste.
- Lo sé, Sere- le respondió igual de afectado- tú tampoco luces así para mí. Lo siento mucho pero ya no puedo hacerlo… no cuando el amor y el sufrimiento van de la mano. Nunca debió ser así pero lo fue-
Serena no fue capaz de encontrar su voz así que hizo lo único que pudo hacer, apretó la mano de Seiya y asintió con una de las sonrisas más desgarradoras que pudiera enseñar.
Vio de cerca el rostro de Seiya retorcido por la emoción mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas una vez más.
- Eso es lo que pasa con nosotros; no hay nadie que pueda amar como nos amamos pero al mismo tiempo… no existen otras dos personas que sufran tanto estando juntas como tu y yo-
Instintivamente ambos se dedicaron a observar sus dedos aún unidos.
- Juntos somos una bendición y una maldición para el otro-
Habían pasado semanas desde que habían roto y Serena aún no podía acostumbrarse a la idea. Estaba intentándolo, claro, y con el paso de los días la posibilidad de vivir sin Seiya se hacía cada vez más factible. Pero no quería hacerlo y ese era el mayor de sus problemas.
Deseaba querer nuevamente a Seiya como la primera vez en que se percató que su corazón solo respondía a él. Y quería que Seiya le amara como antes. Necesitaba que él la necesitara. Pero Seiya soltó lentamente la mano de Serena y ese fue el aviso de que por mucho que deseara tales cosas, Seiya no podía dárselas ya más.
- No llores, por favor no- le pidió en un voz plana, casi robótica- Puede que ya no estemos juntos pero verte llorar aún es la cosa más triste que me pueda suceder-
Pero esta vez no se trataba de lágrimas de tristeza o dolor por la pérdida. Eran lágrimas de resentimiento y de culpa. Cada paso que había dado no había hecho más que estropear su relación con Seiya. Desde un principio había condenado su felicidad al más completo fracaso. Serena lo veía con más claridad que antes. Lo había hecho todo mal y ahora solo estaba cosechando esos amargos frutos. Se limpió las lágrimas con uno de sus guantes. Se sentía tan avergonzada como se veía.
- Te oculté tantas cosas- balbuceó apenas audiblemente
Sin levantar la cabeza oyó como Seiya inspiraba largamente.
- Si- respondió en el mismo tono plano de antes
- Y te descuidé tanto- agregó con menos fuerza en la voz- y no te elegí cuando debía hacerlo-
- No, no lo hiciste-
Con timidez Serena se atrevió a levantar la vista. Vio como los ojos de Seiya brillaban e intentaban alejar sus lágrimas.
- Te dejé de lado tantas veces que ya no las puedo contar-
Él se hundió de hombros resignado. El Seiya que había amado no cambió de la noche a la mañana. Había sido un proceso paulatino y no exento de dolor. Y quizás ella no lo notó desde el comienzo pero sí había sido la causante de aquello. Seiya no había cambiado por iniciativa propia, lo había hecho para adaptarse a la nueva Serena y en el intertanto se había perdido totalmente. Serena transformó a la persona que más amaba en el mundo en alguien a quien no le es posible amar. Era la verdugo de Seiya. Ella era su maldición.
- Yo…te destruí-
Era la confesión más honesta que hubiese hecho a Seiya después de declararle su amor y a su vez era el momento que Seiya tanto había esperado pero que una vez más llegaba tarde.
La espalda de Serena se encorvó sintiendo todo el peso de la verdad sobre sus hombros. Seiya nunca se había ido de su lado; ella lo había ahuyentado y era imposible que Serena pudiera recuperarse de esa verdad.
Nuevas lágrimas cayeron por sus mejillas, dejando surcos a través de su maquillaje, aunque poco importaba después de todo era un estúpido disfraz. Parecía que toda su vida fuera una simulación, una constante apariencia de felicidad y normalidad. La máscara se estaba resquebrajando y no sabía como unir los pedazos una vez que Seiya decidiera levantarse de esa silla.
Pero Seiya no hizo eso, es más, a medida que avanzaban los segundos, los minutos sin que Serena siquiera pestañeara, la urgencia por acercarse a ella creció insistentemente hasta que acortó otra vez la distancia.
- bombom…-
Ella logró una sola risa seca pero Seiya sintió alivio. Al menos eso era algo.
- Ya no soy bombom, recuérdalo-
- Pues al diablo con tu estúpida petición, es ridícula-
El estómago de Serena se hundió al oírle. En tanto Seiya suspiró pesadamente.
- Puede ser que tú me hayas destruido y que yo te haya devuelto la mano con creces. Puede ser que ya no estemos juntos y que debamos continuar y seguir adelante-
Con prestancia desenganchó su capa y la pasó por los hombros de Serena. Ella la sostuvo en su lugar sin mirarle.
- Pero tú nunca serás Serena para mí, siempre serás el bombom. Quizás ya no eres "mi bombom", pero…-
Serena forzó una sonrisa, intentando aligerar el ambiente.
- Además Yaten me hizo ver lo estúpido de ese acuerdo. Yo inventé el apodo así que prácticamente tengo un derecho de propiedad sobre él-
Con una honda respiración Serena se limpió las lágrimas y de paso terminó por ensuciar sus guantes negros.
- Así que a menos que desees enfrascarte en una disputa legal con mi grupo de abogados…-
Los labios de Serena se curvaron tiernamente. Seiya lo notó y también sonrió.
- Eso es. Finalmente una sonrisa-
Una fuerte brisa alborotó los cabellos de ambos. El ambiente estaba poniéndose más y más frío. Incluso varias de las personas que habían estado bailando fuera ya no estaban. Habían estado prácticamente solos desde hacía rato pero ninguno de los dos había reparado más allá de sus ojos.
- Entremos o comenzarán a extrañarnos-
Serena asintió y se colocó nuevamente las botas no sin antes quejarse un poco. Cuando se puso de pie le costó acostumbrarse a la altura y a lo apretado que estaban sus pies ahí dentro pero soportó y levantó los hombros con valor.
Antes de que Seiya caminara Serena se empinó para enganchar otra vez su capa tras su espalda.
- Gracias, pero no te verías igual sin ella-
Juntos se encaminaron hacia la puerta trasera en un cómodo silencio. Algo había cambiado entre ellos e ignorarlo durante toda la noche sería difícil de soportar. Una bomba de tiempo se había instalado entre ambos y la cuenta regresiva acababa de comenzar.
Cuando Taiki se decidió a avanzaral grupo en donde estaba compartiendo Amy las manos le sudaban y la boca se le secaba constantemente.
Hubiera sido mucho mejor que Seiya siguiera ahí pero cuando dejó de mirar por un par de minutos en su dirección él había desaparecido.
Algo en la mirada de Seiya le había intrigado y preocupado también así que se había decidido a acercarse después de un par de horas de acecho.
Si. El disfraz de vampiro que llevaba puesto calzaba exactamente con la actitud seudo sicópata que había adoptado durante la noche. Pero cada vez que había intentado hablar más privadamente con Amy era rodeada al instante por chicos diferentes que captaban su total atención, dejándole a él solo con las ganas de poder lograr un acercamiento.
Eso le molestaba y le ponía celoso. Si, Taiki Kou estaba celoso y con el paso de la noche su humor no había mejorado. Y la razón era evidente. Amy se veía tan pero tan hermosa vestida así… salida de la fantasía de un libro de historia del siglo XIV y prácticamente todos los hombres querían saber donde había estado escondida esa chica.
Así que antes que alguno de ellos la alejara completamente de su vista Taiki se abrió paso hacia ella.
En cuanto oyó su risa y pudo apreciar de más cerca su rostro los músculos se le agarrotaron. Pero lo peor sucedió después, cuando uno de los chicos le hizo un gesto a Amy preguntándole si podía probar de lo que ella estaba bebiendo y a su vez Amy recibía algo de su vaso. Ambos se miraron y sonrieron a la cámara cuando Yun les capturó en ese íntimo intercambio.
Los colmillos falsos que Taiki llevaba en su boca se le incrustaron en el labio inferior y de dos zancadas ya estaba tras ella.
Yun bajó la cámara y tal vez percibió el aura hostil de Taiki porque hizo un asentamiento hacia Amy para que mirara hacia atrás. La chica se giró en su asiento y se encontró de frente y a muy escasos centímetros con Taiki. Su reacción no se hizo esperar y una sonrisa de alivio y cariño también brotó de sus labios.
- ¡Hola Taiki!- susurró contra la pajilla- me alegra verte-
Él miró feo a los chicos que estaban a su lado y ellos instantáneamente se alejaron un poco. Yun fotografió eso con una sonrisa cómica oculta tras el lente.
Al no recibir respuesta Amy se puso de pie y enfrentó a un ceñudo Taiki.
- ¿Qué?-
- ¿Por qué te permites beber de los vasos de otros?-
Yun dejó de revisar sus tomas para prestar más atención a lo que estaba desarrollándose en su presencia. Amy miró hacia el chico con el que había compartido hacía menos de cinco minutos.
- Sólo quería saber lo que estaba bebiendo eso es todo-
Taiki le quitó el vaso de la mano.
- Pues no deberías hacer eso-
- ¿Es en serio?- preguntó Amy mirándole más de cerca. Ese no se parecía en nada a Taiki.
- Si, es muy en serio- respondió tirando el vaso a un basurero, haciendo un ruido sordo al chocar en el fondo- es peligroso-
Los chicos que habían estado ahí presenciando esa rara escena finalmente decidieron despedirse educadamente y marcharse a otro lugar. Yun se quedó no solo para ver como terminaba eso sino que también para apoyar a Amy. No habían estado haciendo nada indebido después de todo.
Taiki se cruzó de brazos aún pareciendo furioso.
- ¿Amy acaso no has oído que jamás debes recibirle cosas a personas que no conoces? ¿Qué ocurriría si hubiera puesto algo en la bebida?-
Yun levantó su propio vaso.
- Pero estas bebidas las preparamos nosotras-
Taiki miró hacia ella con cara de disgusto.
- Disculpa pero esto es una conversación privada-
- ¡Hey!- se molestó Amy de inmediato- no le hables así. Ella está diciendo la verdad-
Taiki miró hacia Amy fijamente. Yun dio un saltito para ponerse de pie y se acomodó el traje.
- No te preocupes Amy comprendí el mensaje, búscame cuando arregles esto. Y tú, Kou-
Taiki dejó de observar a Amy para prestar atención a Yun. La chica le apuntó con su tridente que había estado recostado sobre sus piernas
- No te arrojo este vaso en la cara porque tengo la seguridad de que Amy se encargará de hacértelo pagar de alguna manera. No abandonas a una chica durante toda la noche y te acercas después solo para hacerla pasar un mal rato, eso es grosero-
Dándole una mirada de desprecio se encaminó hacia sus amigos.
Amy puso las manos en ambos lados de su cintura y golpeteó el pie en el suelo. Las palabras de Yun le habían impregnado de valentía y también le habían ayudado a tomar conciencia de la realidad. Taiki había estado lejos la mayor parte del tiempo y cuando finalmente lo hacía no era precisamente con ánimo de compartir sino que de recriminar. Eso la enojaba y le entristecía también.
- Taiki, creo que estás sobreactuando-
Él tomó su brazo y bajó la voz.
- No es bueno que le recibas cosas a cualquier persona, especialmente si son chicos que no has visto antes-
Amy alzó una ceja.
- ¿Estás intentando armar una discusión del tema?-
Claramente Taiki estaba tratando de controlar su temperamento.
- No, pero…-
- Si solo hubieran sido chicas con las que hubieran intercambiado bebidas ¿habrías reaccionado de la misma manera?-
A pesar de lo pálida que estaba su piel debido al maquillaje las mejillas de Taiki se colorearon de rojo. Amy entrecerró los ojos.
- Por supuesto- respondió, a pesar de que su cuerpo le delataba
Pero Amy no cambio su actitud a la defensiva.
- Vas a tener que encontrar una mejor respuesta. Por lo demás yo no estaba haciendo nada malo-
Taiki le lanzó una mirada de incredulidad.
- ¡Estabas teniendo una actitud imprudente!-
- ¡No me grites!- exclamó la chica- Y no me trates de imprudente ¿cómo te atreves?-
La usual pasividad de Taiki se abrió paso a través de las capas de celos y molestia. Por otro lado su sentido común le estaba advirtiendo que estaban comenzando a llamar la atención de las personas que transitaban a su alrededor así que lo mejor era terminar la plática en otro lado.
- Creo que los dos nos hemos alterado un poco. Será mejor que vayamos a otro lado a platicar-
Pero esta vez el efecto de calma que la mayoría del tiempo proyectaba Taiki hacia Amy no dio resultados y se le vio más molesta por la pequeña rabieta de Taiki que había arruinado un momento que podría haber sido el mejor de la noche.
- Iré a buscar a Thomas. Creo que me marcharé antes de lo previsto- murmuró Amy pasando por el lado de Taiki en dirección a la pista.
Una tibia mano se agarró a su muñeca. Sus dedos se deslizaron sobre el dorso de ella con delicadeza.
- Amy…por favor no lo hagas-
Ella lanzó la mano hacia atrás para alejarla de su agarre.
- No me has dirigido la palabra en toda la noche y cuando lo haces es para reprenderme y ahora quieres que me quede a oír más de aquello ¿Qué está mal contigo, Taiki?-
Vio a Thomas platicando con Lita y prácticamente saltó del lado de Taiki para alcanzarle.
- Thomas sé que eres el anfitrión y no deseo incomodarte pero ¿podrías por favor llevarme a casa? No me siento muy bien-
Lita y Thomas se miraron sorprendidos.
- ¿Te duele algo?- le preguntó su amiga- tengo medicinas en mi maleta-
Amy se resistió a las lágrimas que luchaban por abrirse paso. Lo que le dolía no podía ser curado con medicina.
- No…solo deseo ir a casa- musitó mojándose los labios
Thomas echó un vistazo a su alrededor y luego le asintió con amabilidad.
- Claro Amy, sólo déjame coger las llaves del automóvil-
Caminó en dirección a su habitación. Lita tomó el brazo de Amy
- Amy que pasa, te conozco algo tienes-
La chica vestida de pirata se secó una lágrima antes de que el maquillaje se le corriera por completo.
- Taiki…él…-
Pero no pudo continuar, por su semblante se notaba que era algo malo. Lita le dio un medio abrazo.
- No me lo cuentes si no puedes, ya lo entendí. Me iré contigo si lo deseas. Podemos pasar a comer algo y platicar-
- No…es la celebración de Rei este día es por ella. Notará si nos ausentamos más de la cuenta-
Lita rodó los ojos.
- En ese caso sería Taiki el que debería irse-
Estaba bastante cabreada de que los hermanos Kou provocaran estos episodios de depresión en sus amigas.
- Esta fiesta ya no está siendo tan divertida para mí…-
A pesar de que Lita podía notarlo no quería que su amiga se marchara.
- Lo siento Amy…pero realmente no me gustaría que te fueras ¿Qué le digo a las chicas cuando pregunten? ¿Y en la mañana cuando no te vean?-
Amy lo pensó un instante.
- A quien pregunte le dirás que me he ido a dormir temprano y por la mañana vendré con desayuno, así nadie notará mi ausencia-
Era un buen plan. Por supuesto la mayoría de las ideas de Amy eran buenas. Lita asintió sabiendo que no podría combatir con la resuelta Amy que estaba frente a ella.
- Está bien, te cubriré pero tienes que estar aquí mañana-
En ese instante Taiki apareció ante ellas viéndose francamente triste.
- Amy lo siento, por favor…-
La aludida suspiró penosamente. Lita la tomó de la muñeca y la llevó a través de la multitud hacia el estacionamiento. Se plantó frente a ambas en la puerta que estaba abierta.
- No te vayas, lo siento ¿si? fui un tonto-
Lita tiró de Amy para sacarla de ahí.
- Está cansada, déjala ir Taiki-
Él la tomó de los hombros.
- Amy, perdón por no acercarme antes y perdón por hacerlo con esa actitud, no intentaba discutir o disgustarte yo solo quería…-
- Que querías-
Taiki intentó concentrarse pero la manera en la que Amy se veía y como le miraba realmente le hacía volar la mente.
- Quería pasar el rato contigo, charlar…sabes que me gusta estar contigo-
Los ojos de Amy vibraron.
- ¿Y solo tuviste esas ganas cuando me viste con otras personas?-
La voz de Amy se quebró mientras las manos de Taiki se aflojaron a sus lados.
- La próxima vez que tengas ganas de estar conmigo demuéstralo desde el principio y no cuando sientas una vana amenaza-
Thomas apareció vistiendo la casaquilla del club de baloncesto sobre su disfraz. Miró de Amy a Taiki y creyó que era conveniente abstenerse de preguntar más.
- Estoy listo- espetó Thomas llegando de improviso.
Lita asintió y luego de abrazar a Amy una vez más la dejó partir. Thomas palmeó el brazo de Taiki y le sonrió con comprensión.
- Lo que sea que haya sucedido será mejor que lo arregles por la mañana. Ahora déjala ir y espera a que ambos se calmen-
Taiki no despegó su mirada de Amy hasta que ésta fue absorbida por las sombras de la noche ¿Cómo es que lo que prometía ser una gran noche terminaba con él viendo marchar lejos a la chica de sus sueños?
Lita resopló con toda la intención de ser oída.
- ¿En qué lugar aprendieron ustedes tres a fastidiarlo todo?-
Cuando Seiya abrió la puerta para Serena el aire caliente, la música y el ruido les golpeó con fuerza. Si alguien había notado su ausencia seguramente lo habían olvidado bastante rápido. La casa era un tumulto de personas saltando y bailando desenfrenados al ritmo de la música que el encargado contratado por Yaten iba escogiendo con gran habilidad.
- Vaya…- murmuró Seiya sorprendido de que aún les quedara energía para seguir festejando. No vio a sus hermanos por ningún lado. Misteriosamente tampoco vio a Amy, ni a Mina correteando alrededor de Thomas. Quizás las advertencias que había intentando inculcar en el cerebro de Yaten no habían servido de nada. Esperaba que la fiesta no terminara en una tragedia.
Al otro lado de la pista, en un rincón vio que ese ridículo cavernícola- Jay o algo así- veía a Serena exactamente así, como un cavernícola que anhelaba jalarla de los cabellos y arrastrarla bajo su resguardo.
- Solo veo a Rei y a Lita- murmuró Serena levantando bien la barbilla para abarcar la totalidad de la habitación
Fue ahí cuando el chico cavernícola se decidió a ir tras su presa. Se abrió paso entre la multitud con la vista fija solo en Serena. Era desagradable ver las miles de cosas que pasaban por su mirada en ese minuto, cosas que pretendía hacer con ella. Seiya apretó la mandíbula en su dirección y solo un ruidito extraño que nació de la boca de Serena lo desconcentró.
- Qué- preguntó mirando su lado- Qué pasa-
Serena dio un paso hacia atrás. Quizás debería de haber permanecido afuera…
- Creo que Jay se dirige hacia acá-
- Tiene un flechazo hacia ti- afirmó sin inflexión en la voz- se le nota-
Serena dio otro paso hacia atrás.
- Pues sea lo que sea me incomoda, especialmente porque creo que Lita siente algo por él-
Las cejas de Seiya se alzaron debido a la sorpresa.
- ¿Lita? ¿Cuándo sucedió eso?-
- No lo sé, pero lo que si se es que no me agrada-
- ¿No te agrada él o que Lita esté interesada en él?-
Serena torció la boca
- Creo que las dos cosas. Será mejor que me vaya a otro lado-
Pero antes de que lograra salir airosa Jay ya estaba frente a ellos.
- ¡Por fin te encontré!- exclamó sonriente y desenfadado- te estaba esperando para bailar otra vez-
Serena sonrió algo apenada y pensó en que excusa darle. O al menos algo que le diera tiempo para pensar en una.
- Oh…- dijo sin saber que decir- Uhm…Jay, este es Seiya-
Seguramente Seiya la odiaría por entrometerle en asuntos que involucraran a otro chico y ella pero fue lo único que pudo idear dentro de su nerviosismo. Seiya le dio una mirada desde su altura y más por cortesía que por verdadera amabilidad estiró la mano para estrechársela.
- Un gusto- musitó con seriedad
La boca de Jay se abrió un poco y luego se cerró. Era como si los dos estuvieran compitiendo por verse graves.
- Igualmente- contestó en el mismo tono
Era la presentación más fría e incómoda de la historia. Jay miró hacia atrás de Seiya, hacia la puerta. Era como si se pudiera ver a su mente sacando algunas conclusiones.
- ¿Ustedes estaban en el patio trasero?-
Serena asintió
- Nos encontramos ahí-
- Ya veo-
Los tres se contemplaron en silencio ninguno sabiendo que más agregar. Serena tenía ganas de huir pero no se quería separar de Seiya aún, Jay se moría de ganas de estar a solas con Serena y demostrarle que sus intenciones eran reales pero tenía la ligera impresión de estar sobrando en ese grupo, mientras que Seiya… Seiya no tenía idea que es lo que realmente quería.
- ¿Has visto a Mina?- preguntó Serena luego de un rato de evitar miradas.
- Desde hace un rato que no le veo. Thomas también la está buscando-
Eso era raro…
Seiya puso las manos a sus costados viéndose aún más imponente.
- Tampoco veo a ninguno de mis hermanos ¿bombom te parece que los busquemos?-
Llamarla así le había nacido tan espontáneamente que no pensó el efecto que causaría. Jay frunció el ceño hacia ellos mientras que las mejillas de Serena se tiñeron de un suave rosa.
- Está bien- respondió sin levantar la vista otra vez hacia su pretendiente
La mano de Seiya se apoyó en su brazo y la invitó a pasar adelante. Serena le sonrió con una disculpa en los labios a Jay.
- Te veo luego-
Ya alejados de él Seiya esquivó los brazos eufóricos de las demás personas ayudando así a Serena a transitar con mayor tranquilidad.
- Lo siento- musitó Seiya por sobre la música- Te pedí que me acompañaras sin saber si querías bailar con él-
Serena no entendió porque Seiya soltaba tal comentario. Había sido bien clara al señalar que estar cerca de Jay no era la mejor idea.
- No… en cierto modo me salvaste-
Una sonrisa sutil de Seiya escapó de sus labios.
Recorrieron la pista de un lado a otro pero no vieron ni a Mina ni a los demás Kou. Hacía tanto calor en el centro de la sala que los guantes de Serena hacían escocer sus manos. Pronto ambos se vieron necesitados de aire así que buscaron un sitio en el cual reposar.
El pasillo que conectaba a la cocina y las escaleras estaba vacío así que sin pensarlo dos veces se dirigieron hacia ahí. Serena se recostó en la pared, ya agotada.
- No vi a nadie conocido a excepción de Lita y Rei. No se donde pueden estar los demás-
Seiya se desprendió de parte de la armadura que apretaba en exceso su tórax, quedando solo con aquel metal dorado que rodeaba sus extremidades.
- A estas alturas pueden estar en cualquier lado-
Las orejas de conejo de Serena se inclinaron cuando ella agachó la cabeza.
- Me preocupa un poco Mina…ha estado algo alterada estos días, solo quiero saber que está bien-
Seiya podía entender su aprehensión. Tenía un sentimiento parecido rondándole los bordes del pecho.
- A mí quien me preocupa es Yaten…más o menos por la misma razón-
Los dos se miraron como si compartieran un pequeño secreto, de la nada volvían a tener algo en común además de su desastrosa historia de amor. Ese fue el instante en el que la vibra en el ambiente se volvió difícil de respirar con normalidad y tomaron conciencia realmente de la presencia del otro.
Seiya se aclaró la garganta sintiéndose ansioso de improviso. Serena también se halló más nerviosa de lo habitual en su presencia.
- Tal vez será mejor que nos separemos, así los encontraremos más rápidos-
Las luces bajaron volviéndose más tenues. La música cambió a una que hizo ralentizar tanto los aullidos como los movimientos frenéticos de quienes estaban en la pista de baile. Varias parejas que antes no habían estado ahí se unieron y danzaron uno junto a otro casi pareciendo una sola figura.
El corazón de Serena dio un solo salto al verles, dos más al chequear que Seiya también estaba viendo lo mismo y tres palpitaciones electrizantes cuando los ojos de Seiya se posaron sobre los suyos. Él estaba pensando lo mismo que ella y eso terminó por anular todos sus sentidos.
Seiya dio dos pasos grandes, cerrando el espacio entre ellos y estiró la mano con la palma hacia fuera. La estaba invitando a bailar.
Serena de pronto no supo que hacer o más específicamente… sabía muy bien que hacer y también lo que quería hacer, pero no tenía muy claro si debía hacerlo. Pero Seiya estaba aguardando con ojos expectantes y mientras ella lidiaba una verdadera guerra mental de pros y contras, el hombre al cual había destruido hasta hacerlo irreconocible la estaba invitando a vivir tal vez su último baile.
Eso fue todo lo que importó cuando Serena arrancó el guante de su mano derecha y enganchó sus dedos a los de Seiya.
Todas las sonrisas suaves y las palabras educadas quedaron a un lado cuando Seiya sostuvo a Serena pegada a su cuerpo manteniendo una mano en su cintura. Ella recostó su cabeza sobre un lado de su pecho y suspiró como si sintiera alivio puro.
Esa era la maldita cosa con Seiya y lo que seguramente lamentaría en la mañana; mientras más cerca le sentía, más le necesitaba y cuando en un par de horas ya no lo tuviera más…
Seiya se separó ligeramente para mirar a Serena. La observó con detención mientras sus dedos cepillaban la suave tela de su traje una y otra vez, como si pretendiera recordar ese sentimiento antes de que se esfumara. Sus ojos estaban tan abiertos y tan desolados…
- Quien hubiera podido imaginar…- murmuró con voz estrangulada- que bailar con la persona que amo me hiciese sentir tan miserable-
Los brazos de Serena cayeron a sus lados, inertes.
- No quiero que seas miserable-
- Entonces no te alejes de mí-
La culpa formó un nudo en la garganta de Serena.
Serena envolvió los brazos alrededor del cuello de Seiya firmemente. Sí él no quería que ella se alejara era exactamente lo que le daría. Lidiaría con las consecuencias después.
Los brazos de Seiya abarcaron toda la cintura de Serena atrayéndola aún más hacia su cuerpo. Apoyó la mejilla en la frente de Serena deleitándose con su aroma, su calidez, su suavidad…
- Creo…- murmuró Serena sobre el pecho de Seiya- que este es el mejor momento que he tenido en mucho tiempo-
Su cintura se curvó cuando Seiya la presionó más fuerte.
- Yo también…incluso cuando siento que no volveré a tener uno igual-
Serena no tenía una respuesta. No tenía respuestas para varias de las cosas que habían estado sucediendo en su vida y en su relación con Seiya. Enterró la nariz bajo la parte de la barbilla de Seiya que rozaba su rostro.
- Conmigo fuera de tu vida no volverás a tener momentos de dolor…y ya no añorarás vivir instantes como este porque los tendrás todo el tiempo-
Seiya resopló una bocanada de aire mientras apoyaba ambas manos sobre su espalda.
- ¿Lo prometes?-
Serena se inclinó hacia atrás y miró a sus azules y brillantes ojos, tocando cada lado de su rostro con sus manos. Acarició su mandíbula con su pulgar para intentar borrar esa expresión desagarradota que la hacía desear morir con tal de volver a ver a Seiya ser feliz.
Él la atrajo hacia sí sin permiso ni disculpas, tensando los brazos a su alrededor mientras Serena se acurrucó nuevamente bajo su cuello y cerró los ojos con fuerza, tratando de saborear, de cincelar cada ápice de ese momento.
En el fondo de su alma y por mucho que doliera Serena sabía que iba a desear volver a ese momento cada día de su vida, así que simplemente decidió vivirlo con todo lo que tenía.
Seiya miró por un instante hacia un punto fijo, tal vez a una luz o a alguien en particular aunque nada de eso importaba demasiado. Las luces provenientes del salón principal reflejaron sombras en su rostro y luego de un minuto o dos volvió a cerrarlos muy fuerte.
Una sensación de hundimiento inminente se instaló en Serena. Era agonizante, insoportable ver sufrir así a Seiya sabiendo que ella era la causante de tal dolor y al mismo tiempo…era la única que podía acabar de una vez con él y quitárselo de encima.
- ¿Seiya estás bien?-
Hubo una larga pausa antes de que hablara finalmente
- Nunca he estado mejor antes-
Volvió a presionar su frente bajo su cuello. Podía sentir que Seiya no estaba siendo sincero.
- Sabes que en el fondo no saldré totalmente de tu vida. Estaremos dando vueltas alrededor de la vida del otro constantemente. Nos veremos en la escuela y en las reuniones con nuestros amigos…esto no es una despedida-
Pero él apretó los labios hasta que se le vieron pálidos y sin vida.
- Sabes que en realidad sí lo es-
El peso de esas palabras y de la tristeza impresa en ellas, tristeza que ambos compartían, fue tan aplastante que una necesidad incontenible nació en el pecho de Serena. Debía de hacer algo para salvar a Seiya y a sí misma de aquel sentimiento.
Levantó la barbilla y dudó, pues lo que estaba a punto de hacer probablemente lo cambiaría todo, pero con solo un suspiro eliminó sus miedos. Tenía que hacer algo para que cada minuto que quedaba de la noche, cada minuto que estaba robándole al día siguiente valieran la pena y el dolor del presente.
El corazón de Serena latió fuerte cuando tocó el cuello de Seiya con sus labios y luego estampó en él un tierno y suave beso.
Seiya bajó la mirada con sorpresa y luego con temor reflejado en ellos.
- bombom….-
Serena se puso de puntillas, aunque gracias a los tacones no tuvo que hacer demasiado esfuerzo y presionó sus labios con los de Seiya con una delicada dulzura. El calor de los labios de Seiya viajó por todo su cuerpo terminando finalmente en sus pies.
Cuando Seiya comprendió que Serena no se separaría tan rápido la atrajo más hacia él. Ahora que ella se había puesto en marcha no pretendía que terminara ahí.
Dando un paso hacia delante logró que la espalda de Serena quedara totalmente pegada a la pared. El beso se hizo más lento y Serena abrió la boca para que Seiya tuviera total acceso a ella. La besó con pasión y con ganas, como si estuviera dejando caer sobre ella todo el amor que le profesaba y que asfixiaba su corazón, pero que sin embargo jamás podría volver a entregarle otra vez.
Serena sentía que Seiya no estaba lo suficientemente cerca, que nunca volvería a estar suficientemente cerca así que sus manos empujaban con frenesí la cabeza y el cuello de Seiya para pegarlo aún más a su boca.
Cansado de tener que estar en tal desigual altura Seiya tomó a Serena por la cintura y la sostuvo en vilo manteniendo bocas fusionadas. Los dedos de Serena se clavaron en su espalda y en su cuello al mismo tiempo para poder sujetarse.
Podrían haber transcurrido minutos u horas o haber estado rodeados de gente o completamente solos pero ninguno de los dos mostró intención de parar con ese torbellino de amor frustrado que les había golpeado en su grado máximo, hasta que finalmente una pequeñísima parte del lado racional del cerebro de Serena decidió hacer acto de presencia. Separándose ligeramente y poniendo los brazos alrededor del cuello de Seiya buscó la voz que había perdido luego de los besos desenfrenados de Seiya.
- Espera- susurró con voz ronca- Espera…esto…nosotros no…-
Terminamos. Decidimos dejar de amarnos. Tú no puedes amarme. Yo te pedí que me olvidaras. Pero nada de eso pudo salir de su boca porque sí lo hacía, si cometía el error de hablar, Serena estaba segura de que el instante más maravilloso vivido hasta ahora terminaría. Y de la manera en la que se estaban besando y tocando, nada de eso parecía tener sentido ya.
Leyendo sus dudas y también sus cavilaciones Seiya se inclinó otra vez hacia ella y esta vez se acerco solo lo suficiente para que sus labios rozaran los de Serena.
- bombom…si este es el final de nuestra historia, si esto es todo lo que hay para nosotros…- susurró sobre sus labios- te juro que lo haré memorable-
Con la alusión del término que habían usado para describir la fiesta de Rei, Serena enseñó una sonrisa divertida y volvió a caer bajo la prisión que Seiya había construido alrededor de ella.
Antes de que Serena perdiera la facultad de respirar Seiya la dejó otra vez en el suelo y tomó su mano con algo de ansiedad desmedida, entrelazó sus dedos con fuerza y tiró de ella hacia un rumbo incierto. Pero a Serena poco le importaba saber hacia donde se dirigían, mientras Seiya estuviera en ese sitio nada más le parecía concernir.
Salieron del vestíbulo hacia el tumulto y pestañearon al entrar en contacto con las luces fluorescentes.
Seiya tomó las escaleras hacia el segundo piso con Serena cogida de su mano, ante la atenta mirada de más de una persona que les reconoció. Ya arriba y sin la posibilidad de que alguien les estuviera siguiendo los pasos, Seiya tomó a Serena entre sus brazos y volvió a besarla sin necesidad de preámbulos.
Serena pudo vislumbrar entre los besos incesantes de Seiya y el propio latido de su corazón que estaban caminando fuera de las habitaciones de la casa de Thomas. Antes de que Seiya tomara la manilla de la puerta de uno de los cuartos casi estuvo segura de haber visto a Mina y a alguien más en uno de ellos, aunque no estuvo muy segura. El cerebro se le había fundido antes de tocar los labios de Seiya.
Abrió los ojos cuando oyó que Seiya cerraba con llave una habitación desconocida.
Ya solos los dos en ese cuarto las piernas de Serena comenzaron a fallarse seriamente pero Seiya estuvo a tiempo para volverla a sostener entre sus brazos.
Había millones de razones por las cuales no debía de estar en ese cuarto. Otros cientos de millones de razones por las cuales no debía de estar en ese cuarto con un chico y un millar de millones de razones más por las cuales no debía de estar en ese cuarto si ese chico era Seiya, pero ninguna fue suficientemente potente para decirla en voz alta
- Seiya…- susurró Serena con el tono tan inseguro como estaba comenzando a sentirse.
Con rapidez Seiya dejó caer los protectores dorados que pendían de sus brazos y lo mismo hizo con las orejas de conejo que a duras penas se sostenían en el cabello de Serena. Ya sin esas molestas cosas sobre su cuerpo Seiya volvió a abrazar a Serena, esta vez con más ternura.
Él sabía lo que Serena pretendía decirle pues eran las mismas cosas que también le torturaban a él.
Pero este era el final, no habría otra oportunidad para ellos, no habría otro instante tan perfecto, tan sublime. Ese era el momento en el que volvería a amar a bombom. Una última vez.
- Cállate y bésame-
No dio tiempo para que Serena contestara.
Yaten oyó ruidos que provenían de un lugar cercano pero tenía los párpados tan pesados que fue incapaz de abrir los ojos o de poner mayor atención al origen del barullo. Mina estaba recostada en diagonal en un coma profundo así que a menos que explotara una bomba en su oído nada le despertaría. Su cabeza colgaba entre el estómago de Yaten y la almohada mientras que su mano estaba férreamente enganchada al cuello del chico como si quisiera retenerlo, ahorcarlo o simplemente acariciarle. Yaten en tanto aún permanecía con la espalda recta sobre el respaldo de la cama y solo mantenía un brazo sosteniendo la espalda de Mina. Así se veían ambos cuando la puerta se abrió de golpe y Thomas entró con Rei y Lita escoltándole.
Primero sus ojos se acostumbraron a la escena que había hallado tras esa puerta y luego el rostro palideció y solo pudieron vérsele los ojos verdes inyectados en rabia.
- ¡Qué demonios!- gritó sin medir su tono de voz – ¡Qué es esto!-
Yaten ahogó un bostezo y abrió los ojos con pesadez. Lo primero que vio fue la mirada desconcertada de Lita, la extraña calma en los de Rei y la furia latente en los de Thomas. La espalda de Yaten tronó cuando se movió luego de horas en la misma posición. Thomas dio dos pasos con los puños apretados a cada lado. Dio un vistazo al cuerpo de Mina y a como sus extremidades de ambos estaban enredadas unas con otras y apretó la mandíbula hasta que los dientes le dolieron.
- Aléjate de mi novia- habló sin lugara dudas- Ahora-
Quería reclamarle que dejara de hablar tan fuerte pues no quería que Mina se despertara pero luego pensó que tal vez eso le haría enojar aún más y por mucho que eso le causara diversión se abstendría de iniciar una pelea con Mina de por medio. Yaten suspiró casi saboreando lo que vendría a continuación y con cuidado retiró la mano de Mina que pendía de su cuello dejándola sobre la cama. Mina murmuró algo ininteligible y se agarró a un par de sus dedos. Yaten sonrió sabiendo que con eso enojaría aún más a Thomas pero aún así sostuvo esos dedos un instante y finalmente se despegó totalmente de ella.
Puso los pies en el suelo y se tambaleó un poco pero se acomodó con rapidez a estar de pie. Pasó por el lado de Thomas, las chicas y salió de la habitación. Ellos se le unieron en un segundo y antes de que pudiera incluso contar hasta tres Thomas lo empujó contra la pared, haciéndole rebotar un poco. Lita y Rei se miraron con preocupación. Yaten alzó las cejas desafiándole a dar el siguiente paso. Seiya había tenido tanta razón…
- Qué- le inquirió con mayor soberbia de la habitual- ¿tienes algo que decirme? ¿O la valentía se te esfumó así como otras cosas más?-
El puño de Thomas crujió contra su mandíbula y segundos después contra su mejilla. Un tercer golpe dirigido hacia su boca fue tardíamente desviado por Lita, quien agarró el otro brazo de Thomas para tirar de él hacia atrás. Rei en tanto se colocó frente a Yaten para impedir que Thomas decidiera seguir con su golpiza.
- ¡Thomas! ¡Detente!- le exigió Lita mientras intentaba con escasos resultados hacerle retroceder- ¡No!-
Yaten sintió el sabor metálico y salado de la sangre en su paladar y quiso escupir. La mano de Rei envuelta en su puño era lo único que estaba impidiéndole saltar sobre Thomas y devolverle los golpes con creces. Thomas en tanto se sacudió de los brazos de Lita con los hombros temblándole de ira y miró hacia Yaten con desprecio.
- Eso es todo lo que tengo que decirte a ti- pasándole a empujarle una última vez con el hombro Thomas se abrió paso hacia la escalera.
- Iré tras él antes de que haga otra locura- gritó Lita mientras corría tras un enojado Thomas.
Rei soltó poco a poco la mano de Yaten y no fue hasta que Thomas se perdió totalmente de vista que se volteó a mirarle. Tomó su rostro con ambas manos y examinó con seriedad las heridas.
- ¿Estás bien?-
Yaten se limpió con una manga la sangre que corría de su boca. Se sostuvo la mandíbula pues tenía miedo de que le descolgara.
- Obviamente no- murmuró con los dientes apretados
Rei suspiró y le soltó el rostro. Movió la cabeza como si no supiera muy bien qué pensar de lo sucedido.
- Vamos, creo que vi un botiquín en el baño- le dijo indicándole el camino
Ambos entraron al cuarto de baño y cerraron con llave. Rei le hizo un gesto a Yaten para que se sentara sobre el retrete mientras ella buscaba entre los cajones de un mueble blanco. Cuando encontró la maletita de primeros auxilios extrajo gasa, alcohol, algodón y algo de ungüento. Se lavó las manos y procedió la limpiar la herida de la boca, que era la que estaba sangrando.
- Esto arderá bastante-
Yaten tomó bastante tela de su disfraz entre sus manos y la estrujó con fuerza para soportarlo. Rei vertió alcohol en una mota de algodón y cada vez que procedía a limpiar soplaba aire sobre la herida para aliviar el escozor y el dolor. Cuando terminó de trabajar en esa área Yaten se tanteó el labio inferior. Lo sentía del tamaño de un pomelo muy maduro. Abrió la boca y comprobó su dentadura.
- Creo que ese imbécil me quebró un diente-
Rei acercó la mejilla de Yaten a la luz. No presentaba heridas expuestas pero ya estaba comenzando a enrojecerse, al igual que su mentón. Se hincharían totalmente por la mañana.
- Voy a demandarlo por agresión-
El tubo de ungüento se hundió cuando Rei lo apretó y extrajo una gran cantidad para esparcir por su boca.
- En su defensa, tú lo provocaste por partida doble-
- ¡Oh!- exclamó Yaten arrepintiéndose de abrir demasiado la boca puesdolía demasiado- ¡él me provoca mucho más de lo que imaginas y me he controlado bastante bien!-
- Estabas en una cama con su novia. Dime si tú no habrías hecho lo mismo que él-
Finalmente tomó un trozo de gasa esterilizada y la pegó a la comisura de su boca y un poco más abajo. Rei le miró a los ojos.
- No reaccionaste-
Yaten pestañeó no comprendiendo muy bien a qué se refería.
- Te interpusiste Rei- respondió ahora con más suavidad- si lo hubiera hecho te habría lastimado. No podía permitir eso-
Rei comenzó a guardar los implementos en el botiquín dándole la espalda. Yaten de pronto sintió la imperiosa necesidad de disculparse aunque no sabía porqué.
- No hicimos nada malo ahí dentro, te lo prometo-
Hizo hincapié en referirse solamente a la escena de la habitación. Lo de la cocina era algo que aún no podía procesar del todo… Yaten se llevó la mano a la mejilla lastimada y la sostuvo ahí así al menos podía hablar mejor.
- Al parecer Mina bebió más de la cuenta y se quedó dormida mientras estábamos en la cocina charlando. Cuando la traje a la habitación se arrimó a mí y no quise moverme para no molestarla. Finalmente el sueño me venció-
Rei se dio la vuelta y recostó parte de la espalda en el lavabo con la vista pegada al suelo.
- No tienes para que explicármelo-
- Pero siento que debo- replicó
El cabello negro de Rei que en esa ocasión lucía ondeado cubría parte de su rostro y no pudo ver su expresión pero con solo su silenció bastaba para hacerse una idea de lo que estaba pensando.
- No me crees ¿verdad?-
- ¡Eso qué importa Yaten!- exclamó Rei entre divertida y exasperada
- Porque no quiero que te marches llevándote una impresión aún peor de mí-
Los brazos de Rei se cruzaron a la altura de su pecho y cerró los ojos.
- Te creo- dijo casi lamentándose de hacerlo- ¿feliz?-
Yaten se sintió algo más aliviado.
- Gracias- musitó apenas abriendo la boca
Ella se levantó y destrabó la puerta.
- Bien. Por la mañana estarás listo para competir con Seiya para ver quien tiene los golpes más feos-
Abrió la puerta sin esperar a Yaten. Éste se levantó con prisa.
- Yo…-
- Probablemente debas tomarte unos analgésicos e intentar dormir-
Se encontró con él en el vestíbulo de frente otra vez. Su falda de múltiples colores ondeó con cada movimiento de su cuerpo capturando por algunos instantes la atención de Yaten.
- ¿Volverás a la fiesta?-
Ella negó.
- No lo creo. La fiesta está casi acabando y no encuentro prácticamente a nadie así que creo que la noche acabó para mí-
- ¿Podríamos hablar antes de eso?-
La boca de Rei se volvió plana cuando sus labios se apretaron.
- Te dije que no volvieras a hacerlo a menos que tuvieras una respuesta para mí-
- Creo que la tengo-
Se removió ligeramente incómoda. Yaten frunció el ceño.
- No, no "creo" Yo la tengo- aseveró
Miró por sobre su hombro y recordó que cuando había cargado a Mina había divisado unos grandes ventanales que daban paso a una pequeña terraza. Decidió que era el lugar adecuado para tener esa charla.
- Ven conmigo- le pidió
Ella aún reticente de seguirle, accedió y le siguió hacia unas ventanas de corredera. Las abrieron y caminaron en silencio en su interior. Había un sofá, dos sillas, una mesa y varias plantas a su alrededor. Yaten invitó a Rei a que tomara asiento y cuando ella lo hizo en el sofá Yaten se le unió. La boca le dolía cada vez más y sentía que los dientes se le comenzarían a caer como granos de choclo pero aún así no podía perder la oportunidad de platicar con Rei. No creía tener otra antes de que ésta se marchara. Se limpió las manos en su toga y se concentró para hallar las palabras adecuadas.
- Rei…yo no sé como decir esto sin que suene absurdo pero siento que no tendré otra ocasión para hacerlo y como ésta noche es diferente a las demás…-
Se estaba desviando del tema así que llenó sus pulmones de aire y alzó la vista hacia ella.
- Estoy enamorado de Mina pero no puedo negar que tengo sentimientos hacia ti que van más allá del cariño o la amistad. Las quiero a ambas-
El viento sonó por un par de segundos antes de que el lugar volviera a caer en el más completo silencio. Ya está. Lo había dicho. Probablemente Rei lo supusiera o quizás no pero que saliera de su propia boca lo había más significativo. Lo había más real. Rei no tuvo otro lugar al cual mirar que a sus manos juntas sobre su regazo.
- La última vez les juzgué por no ser honestos y sin embargo yo soy el menos honesto de todos ustedes-
Intentar buscar la mirada de Rei era difícil así que Yaten se concentró en un punto lejano.
- Estoy enamorado de Mina desde el primer día en que le vi y me enamoré de ti desde el momento en el que aprendí a conocerte. Pensé que ya no me sentía así por ninguna…
El rostro de Yaten se contrajo.
- Pero esta semana Mina y yo nos hemos acercado y tú te vas y yo quiero tanto que te quedes. Fue cuando lo noté con mayor intensidad…-
La cabeza de Rei al fin se alzó. No se veía nada de convencida, ni de complacida.
- Te acabo de ver durmiendo con Mina, abrazados, juntos ¿y esperas que pueda aceptar como cierto lo que me estás diciendo?-
Un buen punto para Rei. Yaten aún así defendió a sus emociones, pues eran tan reales como el instante que estaban compartiendo y deseaba que Rei así lo entendiera.
- Sé que todas evidencias y toda la historia de la humanidad acerca del amor están en mi contra… pero si lo que siento por ti cada vez que te veo, cada vez que pienso en que no te veré Dios sabe en cuanto tiempo más no es amor, entonces me declaro un completo ignorante del tema y definitivamente soy el hermano Kou que nació con ese defecto-
Ahí estaba la declaración de amor más decente que había logrado hacer en su vida. Debía de sentirse bastante orgulloso de ella pero la expresión de escepticismo en Rei le hacía sentir nada más que dudas.
- Yaten…agradezco tu honestidad y esos sentimientos que dices tener pero…-
Yaten se acercó.
- Yo me merezco algo más que ese medio amor y lo sabes-
Rei encontró sus ojos con los del chico.
- Yo merezco ser lo único que esté en el corazón de la persona que me ame. Merezco ser especial para alguien más-
Él tomó su mano.
- Si yo te asegurara lo especial que eres para mí y te pidiera que no te fueras…-
- Pero no lo harás- le respondió ella alejándose de su contacto- porque no serías capaz de pedirme algo tan injusto, algo tan egoísta como eso-
- ¿Soy yo la razón por la que te vas?- preguntó sorprendiéndole
El pecho de Rei se hundió y dudó si responder a eso con la verdad o no.
- No eres tú el motivo, soy yo. No te culpo por perder la cabeza por Mina y pensar en mí también de esa forma, me culpo a mí misma por ilusionarme contigo y de querer que algo suceda entre nosotros a pesar de conocer tus sentimientos hacia una de mis mejores amigas-
Su mirada pasó de Yaten al mar que plácidamente bañaba la costa.
- Me voy porque tal vez si pongo un océano de distancia entre nosotros dejaré de sentirme así-
Sonrió sin la suficiente fuerza como para convencer a Yaten.
- Es tonto y penoso enamorarse del chico de otra, especialmente si es el de una amiga-
- Yo no soy el chico de nadie- recalcó con energía- y que tú me ames…Rei es una de las bendiciones más grandes que he recibido desde que estoy aquí en la tierra y daría todo de mí para poder corresponderte completamente-
Ella asintió con lentitud.
- Pero yo no puedo enseñarte a hacer eso, ni puedo esperar a que lo descubras. Si me quedo aguardando por ti…probablemente vea pasar la vida que deseo ante mis ojos sin que tú lo averigües. Y realmente deseo tener una vida. Una propia, una libre de todo esto-
- ¿Y qué pasa si averiguo como hacerlo y tú no estás para enterarte?-
Bajó la vista viéndose afligida.
- No se si quiero enterarme-
Los verdes ojos de Yaten decayeron considerablemente. No esperaba esa respuesta.
- ¿No?- preguntó con un hilo de voz. Rei negó para afirmar esa negativa.
- No quiero saber si amas a Mina o a mí. No sé cual de las dos alternativas me pondría más triste-
Eso dejó sin palabras o respuestas a Yaten. Rei no le estaba rechazando pero tampoco estaba aceptando sus sentimientos. Era más bien un reconocimiento hacia ellos que le dejó un gusto amargo en la boca aún peor que el de la sangre.
- El mar está muy en paz hoy- murmuró Rei perdida en sus pensamientos. Yaten reparó en ese detalle y ambos lo contemplaron en silencio un par de minutos.
- ¿Quieres que bajemos?- le preguntó al rato. Rei negó pero esta vez Yaten no daría su brazo a torcer tan fácil.
- Mira. Thomas probablemente me eche de aquí antes de que amanezca y me gustaría saltarme esa humillación de ser posible. Tomemos un par de sacos de dormir y sentémonos un momento en la playa-
- No lo sé…-
Se puso de pie y corrió la ventana.
- Cámbiate de ropa y salgamos por la puerta trasera-
Rei le siguió aún sin estar convencida de esa idea.
- Nos congelaremos ahí afuera-
- Considéralo un último favor ¡Rei vamos! no te pediré más nada-
Ella rodó los ojos y se encaminó hacia el vestíbulo. No podía decirle que no a un hombre herido.
- Está bien-
- Gracias- sonrió Yaten aunque no por mucho pues la boca le dolía.
Rei se le quedó mirando cuando hizo ese gesto. Era lindo y en cierto modo gratificante que Yaten al fin se hubiera atrevido a confesarle como se sentía y por otro lado no podía pensar en un mejor término de noche que pasar las últimas horas de ésta en su compañía. Ambas cosas la llenaban de felicidad. Pero la sensación de que sería la segunda opción de Yaten eternamente empañaba toda esa alegría. Y por eso es que no podía confiar en su confesión ni permanecer más tiempo a su lado, porque temía y desconfiaba de su propia resolución.
Tal vez por él podría acostumbrarse a ser la segunda opción, a no ser suficiente. Y ella tenía que ser suficiente para alguien, incluso si esa persona no era Yaten y si tenía suerte un océano y un continente de distancia podían ayudar a ambas cosas.
- Qué- preguntó Yaten con curiosidad
- No, nada. Espérame, vuelvo en diez minutos-
Seiya volvió a asegurar la puerta antes de dar un paso hacia Serena. Frotó su rostro con sus pulgares tranquilizadoramente antes de volverla a besar, presionando de paso su tonificado cuerpo contra el de ella. Las manos de Serena recorrieron primero sus hombros y luego su abdomen que se marcaban debido a la camisa delgada que traía puesta, haciéndolo temblar y suspirar a la vez.
Había estado enamorado de esa mujer desde que podía recordar ¿Cómo es que aún era la única que podía afectarle de esa manera?
Besó con especial atención su labio inferior y ella enredó sus manos en su cabello y no pudo evitar hacerla retroceder hasta que la tuvo contra la puerta, presionándola férreamente a su propio cuerpo. Serena suspiró y le acercó con sus delicados dedos y Seiya sintió la burbujeante felicidad abriéndose paso al entender que bombom amaba besarle tanto como él a ella.
Seiya flexionó sus rodillas y la envolvió fuertemente en sus brazos levantándola de sus pies. Serena envolvió sus piernas alrededor de Seiya y pasó las manos por su pecho, dejándole la piel de gallina en cada parte que tocaba, cada toque era como si se quemara ligeramente, pero de una buena manera. Pero Serena también le ponía nervioso, no sabía si lo que estaban haciendo era lo correcto. No quería arruinar las cosas más de lo que ya estaban.
Seiya se alejó de sus labios, plantando pequeños besos en sus mejillas, en su nariz, en su frente y la dejó otra vez en el suelo, dándole algo de espacio.
La mirada de Serena fue primero hacia sus pies y la mantuvo ahí el tiempo suficiente para volver a Seiya loco de la curiosidad hasta que ella descansó sus manos en el estómago de Seiya y le hizo retirarse levemente. El chico dio dos pasos hacia atrás y los brazos de Serena cayeron a su costado. El corazón de Seiya martilleó dentro de su pecho doliendo un poco de paso.
Seguramente Serena ya había comprendido lo lejos que habían llevado la situación y le pediría que se fuera… y tendría que hacerlo. Por el bien de ambos. Le mataría salir de esa habitación sin ella.
Pero Serena alzó la vista hacia él, sus ojos celestes tan abiertos como era posible. Se mordió el labio un par de segundos pareciendo nerviosa por algo. Definitivamente algo la estaba alterando.
- ¿bombom estás bien?- preguntó Seiya aún con más curiosidad y un toque de preocupación también.
Las manos de Seiya quisieron otra vez alcanzarla para tranquilizarla, para alejar cualquier pensamiento que estuviera haciéndola verse así de vulnerable, pero un movimiento de Serena lo detuvo.
Con cuidado y lentitud Serena giró su cabeza hacia su propio cuerpo mientras sus manos buscaban a ciegas algo que al parecer era difícil de encontrar. Cuando finalmente lo hizo volvió a encontrarse con la mirada de Seiya y asintió para responder a su pregunta.
Seiya oyó el ruido de la cremallera del traje de Serena abrirse y segundos después su disfraz caía al suelo, arremolinándose alrededor de sus pies. Seiya la miró en su sujetador strapless color negro, ropa interior a juego, tacones del mismo color y miles de pensamientos de los que no podía sentirse completamente orgullosos cruzaron por su cabeza. Luego con la misma prestancia ella se deshizo de sus botas de tacón.
Había visto antes a Serena vestida de manera sensual e incluso en bikini en la playa pero verla así era…
Los recuerdos de aquella tarde en su apartamento cuando había tenido que rechazar a Serena para que ella no descubriera que portaba ese anillo volvieron a su cabeza golpeándolo hasta noquearlo por varios segundos. Inmediatamente Seiya retrocedió varios pasos hasta que sus pantorrillas chocaron con el borde de la cama.
No podía continuar en esa habitación con Serena luciendo así. Ella estaba vulnerable, ¡habían roto! sería como aprovecharse de ella y Seiya jamás en la vida podría hacerle algo así. Eso no era ni de cerca lo que había tenido planeado cuando le señaló a Serena que haría que su noche fuera memorable y que ella lo hubiera malinterpretado le hacía sentir avergonzado y muy poco considerado.
- bombom…- habló mientras intentaba no distraerse con la visión de su cuerpo escasamente cubierto- yo…no…-
El rostro de Serena primero se enrojeció y luego palideció. Vio dolor y vergüenza en ellos.
- ¿Ya… no…no me deseas?-
¿Era algún tipo de broma macabra del destino o algo así? ¿Por qué las únicas dos veces en la que bombom le había hecho esa pregunta la respuesta tenía que ser tan complicada? la plática de aquel día se repitió una y otra vez hasta que la realidad y los recuerdos se entremezclaron en su cabeza confundiéndole e impidiéndole distinguir que instante pertenecía a uno y otro. Se parecían tanto ambas situaciones que si no reía era solo porque estaba demasiado anonadado, nervioso, ansioso, deseoso de ella que casi no podía respirar.
- bombom te he deseado toda mi vida, incluso cuando aún no te conocía…no es eso…yo no quiero que pienses que estaba intentando que…-
Ella levantó uno de sus pies para salir de su traje sin tropezarse y avanzó hacia Seiya con timidez. Ella tenía que ser irreal, era imposible que una belleza así fuera terrenal, era un sueño, una visión que dolía solo con verla…pero no podía. Serena miró hacia su cuerpo evaluándolo críticamente.
- Sé que no luzco como una súper modelo pero…-
El corazón de Seiya de detuvo tan abruptamente que se asustó de su propia reacción ¿Ella realmente había dicho eso?
- ¿Qué acabas de decir?- preguntó con voz algo brusca caminando hacia ella
Serena se sonrojó levemente, viéndose tan adorable y dulce que inmediatamente la molestia que había sentido por ella desapareció. Frunció el ceño mientras se concentraba. Seiya aguardó a unos pasos de distancia.
- No soy perfecta, lo capto y estoy casi segura de que en tu vida conoces y conocerás a chicas más deslumbrantes que yo. Además…se que después de las cosas que nos hemos dicho y hecho esto es lo último que deberíamos estar considerando…-
Levantó la vista para verle.
- Pero creo que si me rechazas esta vez…si me rechazas nuevamente…no creo que pueda recobrarme de eso…-
Sus ojos brillaron de la manera en la que Seiya sabía que lo hacían cuando había lágrimas en ellos. La angustia y el debate moral de Seiya alcanzaron niveles más allá de la lógica. Se quedó ahí viéndole sin siquiera ser capaz de pestañear con la lengua pegada al paladar.
Serena finalmente se limpió con rapidez una lágrima que se había escapado y asintió para sí, comprendiendo el silencio de Seiya. Retrocedió, se dio la vuelta y recogió su traje del suelo para salir lo antes posible de ahí y olvidar que había sido rechazada dos veces por el hombre que amaba. Pero antes de que tomara la manilla entre sus dedos los brazos de Seiya la envolvieron con fuerza y apretaron su cintura.
- Espera bombom no te vayas…-
El aliento de Seiya hizo cosquillear su nuca haciendo que otra lágrima surgiera de improviso.
- Por favor Seiya…déjame ir antes de que pierda la poca dignidad que me queda-
Pero él no cedió y solo la acerco aún más. Seiya descansó su barbilla en el hombro de Serena.
- Estoy aterrado- le confesó en un susurró- me tienes muerto del susto desde que puse un pie en esta casa…porque sabía que tú estando cerca harías cortocircuito a mi resolución. Y bastó un par de minutos a tu lado para que sucediera exactamente lo que temía-
El cuerpo de Serena se tensó y Seiya aprovechó ese momento para voltearla y poder mirarla de frente. Descansó su frente en la de ella.
- ¿Qué no lo entiendes bombom? Si le ordeno a mi cerebro que se apague y me doy chance de hacer lo que realmente quiero hacer… seré yo el que jamás pueda recobrarse después-
Serena se humedeció los labios ante la atenta mirada de Seiya.
- ¿Y qué es lo que realmente quieres hacer?-
Los labios de Seiya rozaron los de Serena. Una pequeña risa traviesa se vio en ellos. Un vistazo del antiguo Seiya se dejó ver por escasos segundos.
- Quiero lanzarte a esa cama y no dejarte ir jamás-
- Pues hazlo- le inquirió, sonando más a un ruego que a una exigencia
Volvió a besarla y a alzarla del suelo mientras las piernas de Serena lo rodeaban con fuerza. Pero al rato se alejó luciendo más torturado que antes. Serena acarició su rostro haciendo que cada pequeña arruga de preocupación desapareciera.
- Esta es una despedida- le dijo Serena- tú lo dijiste-
La mirada de Seiya fue de sus labios a su rostro.
- Estamos a un paso de que esto se transforme en algo más que una despedida-
Seiya caminó hacia el borde de la cama y se sentó pesadamente. Por supuesto que sería más que de una despedida. Cuando viera el rostro de Serena iluminado por los rayos del sol a la mañana siguiente no podría separarse de ella otra vez. Moriría eso era seguro. Había sobrevivido a una despedida…con dos definitivamente estaría tentando a la muerte.
La cabeza de Seiya cayó hacia delante, derrotado por las circunstancias. Serena se acercó sigilosamente hacia él y se detuvo frente a él sin tocarle, sin presionarle. Abrió la boca, la cerró, lo intentó nuevamente y otra vez fracasó.
- Hace una hora me confesaste lo mucho que te dolió cuando no te elegía, cuando no me decidía por ti…-
Armándose de valor dijo las palabras.
- Pues esta noche te escojo a ti, solo a ti. No a Yaten ni a ningún otro chico que puedas imaginar. Déjame decidir, déjame caminar hacia ti, por favor…-
Literalmente dio el último paso que faltaba para estar lo suficientemente cerca de Seiya como para tocar su cabello así que lo hizo. Era tan sedoso como lo recordaba. Seiya atrapó su mano y besó sus nudillos uno a uno, con devoción. Estaba pasando de la excitación del momento, a la sorpresa y ahora a la rabia. Estaba molesto consigo mismo, de su debilidad, de su capacidad para mentir y engañarse a sí mismo cuando se trataba de bombom. De lo poco que valoraba su propia existencia cuando Serena estaba cerca suyo. Era vergonzoso reconocer que ya no añoraba una despedida, sino un comienzo con ella.
- Hace menos de una hora estaba reconociendo no poder amarte como antes y ahora que te tengo en mis brazos lo único que quiero es que me creas cuando te digo lo mucho que te deseo, lo mucho que te sigo amando a pesar de todo…-
Buscó con su otra mano la de Serena y sostuvo ambas aún sin levantar la vista.
- Mi palabra no vale nada cuando se trata de ti-
Tiró de ella hacia su cuerpo inclinándola hacia delante. La miró fijamente.
- Yo no valgo nada cuando se trata de ti-
Y así sin más tomó una decisión. La tomó de la cintura y la arrastró hacia su regazo besándola lentamente. Cuando Serena pasó las manos por el pecho de Seiya sintió como su corazón saltaba con firmeza pero no supo distinguir si era por el hecho de estar besándose así o porque aún no estaba convencido de querer tenerla cerca.
- Estas besando a tu ex novia, a la que no puedes amar-
Serena lo pronunció con un tinte de duda, para darle una nueva oportunidad de salida. Pero Seiya recorrió su espalda una y otra vez mientras pensaba en una respuesta. Ya no se veía atormentado, más bien resignado. Tampoco era una situación enteramente estimulante.
- Corrección- respondió finalmente- Estoy besando a mi ex novia, a la que no puedo dejar de amar-
Los brazos de Serena se anclaron en su cuello.
- ¿Y cual es la diferencia?-
- Creo que con la primera podría hacer el amor sin consecuencias, a la segunda…definitivamente no-
Las mejillas de Serena enrojecieron e inmediatamente la sintió retraerse. La actitud de Serena lo confundía hasta la médula. De pronto parecía una mujer decidida y al rato una niña asustadiza. No sabía con que tipo de chica estaba tratando.
- bombom…lo siento yo…-
Pero ella movió la cabeza y sonrió de lado antes de tomar su camiseta por los bordes y levantarla para dejar al descubierto su torso. Era curioso que ambos se hubieran visto así antes pero que jamás antes hubiera significado tanto. Serena trazó cada músculo, cada tendón de Seiya con su dedo hasta que lo posó sobre su barbilla y la levantó para dejarle en el ángulo exacto para besarle.
- Antes de que comenzara la fiesta me prometí ser alguien diferente-
Eso intrigó a Seiya
- Alguien diferente como-
- Alguien como mi disfraz- murmuró sobre sus labios
Él asintió y apoyó una de las manos en la cama.
- ¿Así que soy algo así como un experimento de una noche?-
Alzó una ceja hacia Serena
- Yo creo que tú eres mi propia consecuencia imposible de resistir-
Y esta vez fue Serena quien le besó hambrientamente haciendo que Seiya recostara la espalda sobre la cama. Seiya estaba casi seguro de que murió un par de segundos mientras Serena mordía su cuello traviesamente. No supo qué espíritu seductor y desinhibido se había apoderado de su bombom pero lo que sí estaba seguro era que si se hubiera desatado con otra persona- con otro chico- le habría matado con sus propias manos sin importar lo que pudieran decir acerca de su impulsividad. Lo que le llevó a hacerse otra pregunta
- Si no hubiera si yo…- preguntó entre suspiros- ¿habrías puesto en práctica tu plan con alguien más?-
El cuerpo y el rostro de Serena se congelaron y su mirada llameó de un instante a otro. Seiya supo que había dicho algo indebido al segundo de haberlo soltado.
- ¿Con quien crees que estás tratando?- le preguntó Serena queriendo salir de su regazo pero Seiya la sujeto con fuerza- ¿Crees que porque elijo un disfraz así me transformo inmediatamente en una chica fácil?-
- No quise decir eso-
- Pues eso es lo que claramente se entiende de tu comentario-
Seiya la tomó de la cintura y rodó con ella cerniéndose sobre ella. Serena se removió entre enojada y ofendida hasta el punto de las lágrimas.
- bombom lo siento me expresé mal no quise ofenderte-
Pero ella volteó el rostro para no verle. Seiya apoyó la frente en su cuello.
- bombom, mírame-
La vena de la frente de Serena sobresalía, dando muestra de su enfado.
- ¿Eso es lo que hizo ella?-
La pregunta de Serena lo desconcertó. Soltó un poco su muñeca pero Serena no hizo el amague de querer liberarse.
- ¿Eso hizo la chica con la que estuviste esa noche?-
Seiya retrocedió hasta terminar de rodillas frente a ella. Jamás habían hablado de esa noche más allá de lo que Seiya le había comentado. Serena no había hecho preguntas debido a la consternación del momento pero ahora parecía estar dispuesta a enterarse de todo. Serena se apoyó en sus dos manos para sentarse.
- Ella…Kara y yo…no pasó nada ya te lo dije. Te lo habría dicho-
Y eso era cierto. Pero la mirada de Serena seguía siendo de fuego. Seiya intentó un acercamiento arriesgándose a ser rechazo o peor aún lastimado. Serena parecía un felino a punto de dar un salto.
- ¿Estás celosa?-
Sabía que no debería haber elegido justamente esa pregunta pero era tenía que reconocer que era un chico que tenía el corazón destrozado por no estar con la mujer que ama. Al menos saber que aún despertaba esos sentimientos en ella servían de consuelo. Tal vez la miseria que sentía era mutua.
- ¿Que si estoy celosa?- preguntó Serena con un borde de rabia en la voz- ¡claro que sí, idiota!-
Agarró la colcha de la cama y se cubrió con ella.
- Llegas a la casa de mi amiga diciendo haber estado con otra chica, usando el peor inicio de frase de todos los tiempos para terminar conmigo ¡Y pretendas que no me sienta así! ¿Sabes cuantas veces he pensado en lo que sucedió contigo y esa chica?-
Seiya negó, francamente paralizado.
- ¡Pues muchas veces!- se contesto a ella misma- No solo me pasé tres días sin comer ni dormir intentando asimilar el hecho de que ya no podías amarme…sino además sacando de mi cabeza la idea de que había bastado un par de horas con otra mujer para que te dieras cuenta de que yo no valía suficientemente la pena-
Se ajustó la colcha más para tener algo que hacer para evitar su mirada que para cubrirse, después de todo Seiya ya le había visto totalmente. Seiya se movió hacia ella sin importar si le recibía y no. Tomó su mano y le obligó a mirarle.
- ¿Es por eso que estabas tan tímida antes? ¿Creías que una noche con una chica me haría olvidar toda una vida de amor por ti?-
Los hombros de Serena se hundieron.
- Esta también es solo una noche Seiya…así que no lo sé…-
Y ahí estaba otra vez su bombom, la de siempre. La chica que no tenía idea de lo que producía en los demás, la chica que no tenía idea la manera en la que los demás la percibían. Seiya la abrazó y juntos se recostaron sobre las almohadas. La mantuvo entre sus brazos por tiempo indefinido, acariciando a intervalos su espalda y sus brazos.
- ¿Sabes lo que diferencia la noche con Kara a esta noche, a todas las noches?-
Serena alzó la cabeza y quedaron a la misma altura la vista recta en sus ojos.
- No voy a mentirte bombom…yo podría haber tenido sexo con Kara esa noche. Estaba tan triste y tan amargado porque sentía que ya no te importaba que habría hecho lo que fuera por volverme a sentir vivo. Y ella estaba dispuesta a hacer eso por mí…no me lo dijo directamente pero lo comprendí-
A pesar de que el rostro de Serena parecía a punto de enfermarse Seiya continuó.
- Y ella podría haberme hecho sentir bien. Es guapa, simpática y divertida…lo habríamos pasado genial ¿Pero y luego qué? Habría tenido que levantarme al día siguiente a encontrarme contigo, sintiéndome repugnante por dentro hasta que habría terminado diciéndote que había utilizado a una chica para intentar no sufrir por ti. Honestamente ¿habrías podido volver a mirarme a la cara?-
Serena unió sus manos y las recostó sobre la almohada frente a ella.
- Me habría costado bastante no pensar en ti como un mal hombre- confesó
Seiya asintió
- Pues yo me habría sentido igual hacía mi persona. No solo habría tenido que lidiar con el hecho de que había roto tu corazón sino que además el de Kara-
La boca de Serena se cerró con fuerza.
- ¿Ese fue tu único impedimento?-
Seiya se movió para acercarse a Serena. Ahora compartían una sola almohada.
- ¿Me estás preguntando si Kara me atrae?-
El solo oír su nombre hacía que Serena sintiera un gusto amargo en la garganta. Seiya suspiró y llevó una mano a la mejilla de Serena.
- Ella me atrae- dijo con algo de timidez. Los ojos de Serena se mantuvieron abiertos a pesar de que lo único que quería esconder el rostro y llorar.
- Y durante estas semanas en las que hemos estado separados he intentado imaginarme junto a otra persona, junto a ella…y siempre llego a la misma conclusión: no es tú-
Pegó su frente a la de Serena.
- Ninguna es tú y eso es obvio…pero no es solo eso. Yo no puedo ser yo sin ti a mí alrededor. Y sé que he cambiado y que parte de ese cambio se ha producido porque tú también lo has hecho pero cuando te veo… veo a la niña de coletas que me robó el corazón en ese aeropuerto y cuando me veo en tus ojos como ahora…puedo ver que el chico que luchó incansablemente hasta conquistarte aún está en algún lado, un poco perdido y algo difuso pero está ahí, esperando, aguardando a que tú también saques a la Serena que amo a flote-
Los brazos de Serena se abrazaron a Seiya. Él le estaba reconociendo que sí sentía algo por esa chica. No algo romántico pero sí algo. Nunca antes habían mantenido una plática así de abierta y honesta. Quizás el antiguo Seiya nunca habría sido capaz de decirle algo así y la antigua Serena jamás habría sido capaz de soportar oírlo o decir lo que diría a continuación.
- Seiya yo…-
El chico subió su barbilla y le examinó.
- Dime bombom. Puedes decirme lo que sea-
Ella asintió y en realidad sabía que era así. Pero tenía miedo de lo que sucedería cuando Seiya lo oyera. Se mordió el labio.
- Hay un chico que…-
El pecho de Seiya se infló y Serena puso la mano sobre él.
- Detente y déjame terminar ¿si?-
La mandíbula de Seiya tronó por la presión ejercida. Serena acarició su pecho como si estuviera tranquilizando a una fiera.
- Su nombre es Lucio y es compañero clases de Thomas y mío del club de fotografía-
Por supuesto Seiya no dijo nada acerca de su conocimiento de la existencia del chico. Quería saber hasta que punto ella se extendía. Alzó la vista tentativamente.
- Él tiene algo especial que me cuesta mucho definir…-
Para su salud mental esperaba que Serena pudiera hacerlo. A pesar de la turbación que estaba sintiendo Seiya corrió los dedos por la espalda de Serena para alentarla a continuar.
- Es como si… ¿has intentado mantener separados dos trozos de imán?-
No lo había hecho pero sí había visto el resultado. La plática estaba poniéndose más y más interesante…
- Vuelven a juntarse- respondió mientras acariciaba su mejilla con un pulgar- ¿eso es lo que sientes por él? ¿No puedes mantenerte alejada de él?-
La respuesta de Serena definiría si salía o no corriendo de la habitación para golpear a ese sujeto.
- No, no- dijo Serena moviendo levemente la cabeza- no es que necesite verle o estar cerca todo el tiempo, pero cuando él está alrededor simplemente… ¿es estúpido cierto?-
Una risotada seca brotó del pecho de Seiya.
- Puedo encontrar varias otras palabras para definir eso que te sucede-
Seiya se recostó de espaldas y puso un brazo sobre sus ojos. Estaba intentando por todos los medios no comenzar a ver todo rojo. Serena se afirmó en un codo para inspeccionarle.
- ¿Seiya?-
- Dime bombom, estoy oyendo-
Serena se recostó sobre su pecho.
- Se me haría más fácil si me miraras-
Otro suspiro de Seiya cortó el ambiente cuando bajó el brazo y dejó al descubierto su rostro.
- Lo siento…solo estoy intentando no volverme loco-
Aunque Serena sabía que no era tiempo de sonreír no pudo evitar enseñar una sutil sonrisa.
- ¿Estas celoso?-
- Condenadamente celoso- masculló entre dientes
Ella se arrastró hasta quedar parcialmente recostada sobre Seiya.
- No lo estés, ya sabes él no es tú-
- ¿estás intentando ser graciosa?- preguntó el con un poco de diversión en la voz- Porque ahora perdí la cuenta de cuantos son los chicos que están intentando ser el siguiente señor Tsukino-
Ella movió la cabeza incrédula.
- Las cosas no son así…-
Seiya tomó de la cintura a Serena y la dejó junto a él. Sostuvo su rostro de tal manera que ella no desviara la vista de sus ojos.
- A veces me gustaría por un instante que te vieras como lo hace todo el mundo. Así me habría ahorrado varios dolores de cabeza-
No supo que decir a esa petición. Ella realmente creía que la gente exageraba cuando se referían a su persona. Revoloteó los ojos hacia un lado.
- De todas maneras ya no tendrás ese problema…tú y yo ya no estamos juntos así que…-
Seiya soltó sus mejillas pero no dejó de acariciarlas con algunos de sus dedos.
- Tienes razón…nosotros terminamos- respondió de forma seria
Si antes Seiya creía que esa era su despedida con cada segundo que pasaba cerniéndose sobre el cuerpo de Serena su corazón lo hacía sentirse más y más cerca de ella. Tenía razón cuando le había dicho que probablemente nunca podría superar esa noche.
Pero Serena también parecía notar la nueva electricidad que vibraba en el ambiente haciendo que sus terminaciones nerviosas pudieran incluso captar el cambio en la respiración de Seiya y las variaciones de su corazón como si estuvieran comenzando a conectarse a un nivel que nunca antes habían alcanzado ¿Cómo entonces podían asegurar tan tajantemente que era el fin si ante sus ojos se estaba haciendo paso un nuevo comienzo?
- Algo ha cambiado- susurró Seiya rozando su nariz con la de Serena.
- Lo sé- murmuró Serena sobre los labios de Seiya.
Seiya movió las manos hacia su espalda, luego hacia su cadera y después hacia su pecho. Con dedos temblorosos pasó algunos dedos por el sujetador de Serena amando la sensación del material del encaje. Besó su cuello, sus hombros el centro de su pecho y su estómago, haciendo que la espalda de Serena se arqueara con cada toque. La respiración de Serena se agitaba conforme Seiya la tocaba con más desesperación. Él levantaba constantemente la cabeza para saber si Serena seguía queriendo ir más allá y cada vez que veía su sonrisa el hambre de Seiya crecía.
Seiya se apartó un par de segundos y cuando volvió solo vestía un par de boxer negros. Subió a la cama y besó a Serena tan ferozmente que probablemente sus labios arderían por la mañana.
Las manos de Serena recorrieron la espalda de Seiya de arriba abajo marcando su piel suavemente con sus uñas causando en Seiya una mezcla de cosquillas y ardor.
- Te deseo tanto bombom…- susurró en su oído
Sintió el corazón saltándose uno o dos latidos. Estaba tan emocionado y nervioso a la vez que estaba seguro podría sufrir un derrame ahí mismo sobre ella. Llevó la mano hacia la espalda de Serena y buscó el broche de su sujetador, tiró de él y lo abrió. Cuando oyó el clic miró a Serena a los ojos. Quería hacerla sentir cómoda y a gusto con su tacto pero con bombom no podía confiar ni siquiera en sí mismo para ello.
- Por favor dime si te hago sentir incómoda-
Serena asintió sonrosada lo que la hacía ver aún más hermosa pero fue ella misma la que corrió el sujetador hacia un lado para dejar su pecho expuesto. Seiya tragó con dificultad negándose a mirar hacia abajo. Había tenido clases de biología, anatomía humana y lo demás pero mirar a bombom así…
- ¿Seiya?- le llamó Serena para sacarlo de su ensimismamiento. Seiya pestañeó repetidas veces.
- Lo siento bombom…solo estoy tratando de lidiar con mis propias emociones-
Serena tomó sus mejillas y las atrajo hacia su rostro. Seiya le sonrió
- No sé como demostrar lo mucho que quiero esto sin que eso signifique pasarte a llevar-
Esa confesión le hizo sonrojarse por primera vez en la noche.
- Yo no quiero faltarte el respeto y a la vez quiero hacerte tantas cosas irrespetuosas ¿estoy desvariando? Lo siento me siento como un niño de octavo grado y…-
La boca de Seiya fue sellada de un beso incapacitante que le hizo prácticamente rogar por un poco de oxígeno. Sin separarse de él, Serena frotó su nariz en su cuello.
- Cállate y bésame ¿recuerdas?-
Seiya asintió y sonrió como el Seiya de siempre o más bien el de antes. Así que con nuevo valor adquirido Seiya admiró a Serena tal como había querido hacer. Bombom era perfecta, todo en ella era absolutamente perfecto y siseó al percatarse que las veces en las que había pasado por su cabeza la imagen de Serena así ni siquiera le había hecho justicia. Con uno de sus pulgares acarició la parte baja de uno de los pechos de Serena conteniendo un poco la respiración mientras Serena dejaba salir todo el aire que tenía en sus pulmones.
- Eres perfecta bombom, nunca lo dudes otra vez-
Recorrió con sus manos su cuerpo regocijándose por la sensación de piel bajo sus manos besándola apasionadamente de paso. Esta vez sin dudar enganchó sus pulgares a su ropa interior y la bajó lentamente mientras Serena apretaba los dedos en su espalda. La besó bajando por su cuerpo y mordisqueó bajo su ombligo haciéndola gemir.
Después se dedicó solo a observarla. Era pura y completa perfección yaciendo ahí desnuda y vulnerable. En ese momento Seiya supo sin lugar a dudas que jamás podría volver a mirar a otra mujer sin compararla con la imagen de Serena mientras yacía ahí sonrojándose más y más. Obviamente estaba avergonzada de que la estuviera mirando desnuda por primera vez.
- Eres como un ángel- susurró con veneración
Serena sonrió y sostuvo su mano alrededor de su nuca para guiar su boca directo a la suya. Seiya sintió su corazón hinchándose mientras le besaba. Le hubiera encantado sentir el suave cabello de bombom entre sus dedos pero la trenza que pendía en la parte baja de su no se lo permitía.
Buscó su mirada en una especie de aceptación y comprensión.
- Te amo bombom, te amaré siempre-
Su voz sonó tan sincera, tan rotunda que Serena tuvo que pestañear para eliminar las lágrimas de sus ojos.
- Te amo también Seiya, por siempre- admitió, dejando que el río de emociones se desbordara y atravesara las murallas que por tantas demás había estado construyendo para dejar a Seiya a un lado mientras sus cuerpos se deslizaron una contra el otro.
*****SyS*****
Holaaaaa a todossssssssssssssssssssssssssssssssssssss! Extrañé publicar y leer sus comentarios y les agradezco infinitamente la espera! he vuelto después de un tiempo básicamente por una buena razón. Y una simple y compleja a la vez... No sabia como terminar con este capítulo, fue terrible se los aseguro! me encontré en una de las grandes encrucijadas de mi historia! Un punto decisivo; Revivir o no la historia de Serena y Seiya.
Si les soy honesta terminé este capitulo hace dos semanas pero con un final totalmente diferente (No les contaré cómo porque le restaría de magia a este capitulo) pero algo si era claro: No había posibilidad de un reencuentro entre Serena y Seiya, no después de todo lo que se habian dicho y hecho, era una inconsecuencia entre los personajes y conmigo misma. ¿Donde dejaba el discurso de Seiya y el tiempo que llevó a Serena recuperarse del golpe? ¿En donde dejaba el dolor de los personajes?
Pero hace como una semana leyendo un libro un espíritu romántico me poseyó y lo cambié totalmente todo, más bien borré parte de la trama y lo reescribí desde el principio. Si! Lo hice! ¿Y por que? Aún no lo sé. La situación en la que están Sere y Seiya es exactamente en la que estoy yo si lo aplico a la historia. No sé si esto signifique una reconciliación temporal, permanente o una despedida entre ambos , pero me quedo con algo que Seiya le dijo a Serena mientras platicaban "Nadie puede amar como ellos dos lo hacen". Y es por eso mismo que amamos leer historias de ellos y a pesar del dolor, las lágrimas, las peleas y y la rabia que nos da como se comportan la mayoría del tiempo seguimos deseando verles juntos, al igual que ellos mismos anhelan su mutua compañía. Ahora les tocará lidiar con la segunda parte de esa frase ¿Esa facilidad que tienen para hacerse dañó será más fuerte que el amor que se tienen o simplemente sucumbirán a un inevitable final sin vuelta atrás? Ni yo misma lo sé aún.
Hay tanto que comentar de lo que pasó en este capítulo! Pero más que hacer un recuento de lo que ya leyeron me encantaría saber que piensan acerca de algunas cosas que sucedieron a lo largo de ella y lo que sucederá en el próximo capitulo:
¿El consejo que Yaten le dio a Seiya habrá sido el gran detonante en su cambio de actitud?
¿Y las pláticas de Yaten y Mina antes y después de la fiesta? ¿Qué diferencias notan en ambas? ¿Y qué diferencias notan en la actitud de Mina cuando está con Yaten y cuando está con Thomas? ¿Lo que hizo Mina es o no justificable? ¿Debería decírselo a Thomas? ¿Quién está actuando mal en este- otra vez- triángulo?
El interés de Jay hacia Serena es bastante extraño; De no tomar en serio a ninguna chica de pronto está casi obsesionado con ella...
La charla de Serena y Seiya ¿Fue finalmente honesta? ¿Y qué les pareció como acabaron? ¿Realmente se lo esperaban? ¿Les pareció bien la actitud desenvuelta de Serena o sobrepasó límites? Y con respecto a Seiya ¿Querrá despedirse de Serena después de lo ocurrido?¿Cómo irá a ser el despertar de esos dos cuando la luz del día llegue?
¿Yaten y Mina o Yaten y Rei? !¿Qué está pasando con ese chico?!
Taiki y Amy me causan sentimientos encontrados ¿Sobreactuó Taiki o Amy no tuvo la suficiente comprensión para con él? ¿Quién de los dos debe ceder?
Uff! mil cosas que pensar y suponer! Una vez más les agradezco la fidelidad, paciencia y por sobretodo el cariño que me trasmiten con sus palabras. Es increíble pero puedo ver a través de ellas la estima que le tienen a mi historia, que con gusto comparto con ustedes! :)
Ahora saludos especiales a quienes además, dejaron review! Este largo capitulo es para ustedes ydebido a eso mismo prometo que en el siguiente contestaré sus dudas e inquietudes y críticas. Besos y abrazsos a:
PaulaLunatica
Miriamelle: (Queridísima Amiga espero te guste este capitulo te quierooo!)
Princessnerak
Are
Leuke
TuDulceEsperanza
Cleillis
EstrellaDeLaSoledad
pirinamoon
U . Raggie
Yuuki miaka chan
Skidzeez
Pupe Hz
Wendy Kou
Dani
Princesa Lunar de Kou (Amiga muchas gracias por tu video, realmente me encanto! Incluso lo guardé en mi pc)
