Nota: Hola de nuevo! Bueno, este capitulo es algo que se me ocurrió de improvisto. Lo tenía planeado para más adelante, pero me pareció algo que valía la pena poner. Juzguen ustedes mismos.


"No te culpes por algo que no puedes cambiar"

Blaine escuchó unos sonidos de llanto provenientes de su cuarto. Se encontró con Kurt revisando sus cosas, con un pedazo de papel en la mano.

-¿Qué pasa?

-Es... una carta. Iba a enviarsela a mi padre... el año pasado.

-¿Hace cuanto que no hablas con él?-Kurt hizo una pausa. No para contar el tiempo, ya se lo sabía de memoria. Si no para darse cuenta de que era la peor persona del mundo.

-Dos años.-Dijo Kurt y se derrumbó a llorar en brazos de Blaine.-Soy de lo peor.

-No, no lo eres. Te manipularon, jugaron contigo. Tu no tienes la culpa de eso.-El morocho tomó el rostro de Kurt entre las manos.

-Si hubiese sido lo suficientemente fuerte.

-No te tortures con eso. Ya pasó. Es tu padre, te ama sin importar nada.

-Pero lo ignoré. Cuando me dijo que Adam no era para mi... yo solo le dije cosas horribles y lo ignoré todo este tiempo. Debe odiarme. Y yo me odio.

-No digas eso. No te odia. No te odies. Mírame.

Kurt levantó el rostro a ese par de orbes color miel. Sintió una especie de seguridad. Era algo nuevo.

-¿Crees que... me perdonará?

-Sí, claro que lo hará. Solo acepta su perdón.-Se pasaron un momento así. Kurt parecía estar pensando algo.

-Tengo que verlo. No puedo llamarlo, tengo que estar cara a cara con él.

A Blaine se le pasó algo por la cabeza.

-Ya se. Viajaremos juntos. Voy a acompañarte y se lo dirás.-El castaño lo meditó un momento. Necesitaba hacer esto. Necesitaba pedirle perdon a su padre. Pero sabía que solo dificilmente iba a poder.

-¿Harías eso por mi?- El morocho se formuló a sí mismo una pregunta parecida. ¿Y qué no haría por ti?

-Claro.- Eso y mucho más.- Iremos mañana en la mañana ¿te parece?

-¿Y que hay de la cena?

-¿Puedes esperarme unos días? Tendré que salir de Nueva York.

-Claro- Dijo Kurt riendo.


Después de avisar a Nick y Jeff, armar dos bolsos pequeños y salir, ambos se encontraban en la estación de trenes.

Cuando su tren se anunció en un cartel con luces subieron y se sentaron, Kurt del lado de la ventanilla con Blaine del otro lado.

Durmieron gran parte del vieja. Cuando Blaine se despertó se dio cuenta de que Kurt, sonriente, dormía con la cabeza en su hombro.

-Kurt, ya tenemos que bajar.-Le daba tanta pena despertarlo. Parecía un ángel cuando dormía. En paz, a su lado...

Se arregló un poco el cabello con las manos antes de bajar.

-Estoy nervioso.

-Tranquilo. Todo saldrá bien.

Viajaron hasta la casa de los Hummel. El taller estaba ahí, como de costumbre. Y un hombre demasiado inmerso en su trabajo como para ver que dos chicos se acercaban en la cuadra contraria.

Blaine se paró en seco.-Ve, puedes hacerlo.

-Gracias.- Dijo Kurt abrazándolo.- Parece que siempre te estoy agradeciendo.

-De vuelta, no tienes nada que agradecer. Ve.

Kurt se acercaba al auto en el que Burt trabajaba sin prestar atención. Cuando se dio cuenta de que no estaba solo, pensó que era un cliente. Se limpió las manos en un trapo.

-¿En que pue...-El hombre se le quedó mirando. ¿Podía ser... Tal vez estaba alucinando. Tal vez era producto de la edad...- Kurt.

El castaño no supo que hacer, pero lo único que le salió fue abrazar a su padre y comenzar a llorar.

-Lo lamento, lo siento tanto. Fui un idiota, perdóname. Papá.

-Hijo, ¡Estás aquí! ¿Estoy muerto?

-No, no.-Dijo Kurt riendo nerviosamente ante la broma.-Lo lamento, porfavor perdóname. Debí haberte hecho caso. Debí saber que...

-Kurt, no pasa nada. Ya está. Lo importante es que estás aquí, ahora. Has crecido-Se despegó del abrazo.

-Tu no.-Dijo Kurt sonriendo.

-Kurt, sabes que no importa lo que haya pasado. Te amo, hijo. Sabes que lo unico que me ha importado desde siempre y lo segurá haciendo es tu felicidad.

-P...pero. No estuvo bien lo que hice. Fue horrible.

-Lo fue, pero por algo se le llama 'pasado' ¿no?- Burt tomó a Kurt por un hombro abrazándolo.-Hijo, tienes la costumbre de culparte a ti mismo cuando algo pasa. Quiero que sepas que no siempre es así.

-Pero sí fue mi culpa.

-Pero no es solo eso. No te culpes por algo que no puedes cambiar. Ya no lo hagas ¿Ok?

Kurt sintió que el que su padre le dijera esto, fue como si el tiempo no hubiese pasado. Como si volviera a tener veintidós años, y las mismas posibilidades.


Jeff y Nick se besaban tiernamente cansados después de un fuerte orgasmo. Ambos estaban atontados por la situación y a pesar de ser las 10 de la mañana pudieron haberse quedado dormidos.

Un fuerte ruido, de alguien tocando la puerta con el puño, se oyó.

El rubio se vistió con un jean y una remera y fue a abrir, dejando a Nick para que se cambiase.

Miró por el visor de la puerta.

Apenas la abrió para salir, sintió que un brazo le aprisionaba el cuello.

-¿Dónde está? ¿DÓNDE ESTÁ?-Nick llegó haciéndole frente al hombre que tenía ahorcado a su novio. Le pegó en la oreja dejandolo aturdido.

-¿Estás bien?

-Sí.

-Sé que Kurt está aquí. ¡VAMOS, KURT! YA TE ENCONTRÉ.-Ambos se dieron cuenta inmediatamente de quien era el extraño

-Kurt no está aquí.

El otro rubio se internó en la casa revisando los cuartos y hasta el baño.

-Kurt, no te escondas.

-Él no está aquí, y sal antes de que llame a la policía.-Gritó Nick.

-Está bien, me iré. Pero el en algún momento volverá.

Jeff dio un portaso en cuanto el hombre salió, y se abrazó a Nick.

-¿Estás bien? ¿Te hizo daño?

-No, estoy bien.-Dijo el rubio aspirando fuerte contra el cuello de su novio. Pero Kurt no lo esta...


Burt, Blaine y Kurt se encontraban almorzando en la residencia Hummel. Blaine había tenido un momento de charla con el padre de Kurt, en donde le había dicho el verdadero estado del castaño. Burt no pudo más que decirle a su hijo que sentía no haber estado ahí. Ambos compartieron un fuerte abrazo. A Blaine se le llenaron los ojos de lágrimas al ver tan tierna escena. Él no podía esperar algo así con su padre.

Ya de por sí, el hombre nunca había aceptado del todo la sexualidad de su hijo, el hecho de que éste quisiera volverse músico solo lo había empeorado. Pero fingía hacerlo para contentar a su madre. Ella siempre lo había apoyado en todo.

Cuando Santana dijo que podría darle una oportunidad en el mundo de la música algún día, fue a su madre a la primera que llamó.

Pero, simplemente, con su padre sabía que no podría contar. Sabía que lo amaba... de alguna forma. Pero el que no lo aceptara completamente lo hacía poner esto en duda.

-Entonces...¿viven juntos?

-No, bueno sí. Vivimos con Nick y Jeff.

-Oh- Comentó Burt. Estaba esperanzado de que algún día ellos salieran. Los veía y parecían el uno para el otro.

Más tarde estaban los tres sentados frente al televisor. Había un partido de fútbol. Jugaba el equipo preferido de Blaine que resultaba ser el preferido de Burt también.

Se produjo un silencio un tanto incomodo.

-Lo siento, no puedo.-Kurt no aguantó, el aburrimiento durante 20 segundos y se puso a leer el último número de Vogue.

-¡Veinte segundos! Te lo dije, Anderson. Puede que lo conoscas, pero yo lo crié.

-Estuve pensando en entrar a trabajar a Vogue . com

-Wow eso es... genial.

Burt abrazó a su hijo.

-¡Bien! Eso es algo grande ¿no?

-Sí.. lo es. No lo sé, solo intentaré una entrevista. No es que sea seguro el que vaya a entrar.

-Sí, lo lograrás. No conosco a nadie más interesado en la moda que tú, hijo. Bueno no conosco muchas personas pero... tu entiendes.


-¿Blaine? escucha esto. Adam estuvo aquí.

-¿Como sabes que era él?-Preguntó el moreno desconcertado.

-Entró preguntando por Kurt a los gritos. Entró a casa y casi estrangula a Jeff.

-¿Está bien?-Se desesperó.

-Sí, pero tengan cuidado cuando estés aquí con Kurt. Y no se lo digas, no quiero que se preocupe.

-No.-Entendía perfectamente, él tampoco quería que se preocupe. Lo vio de lejos, entretenido en su lectura, era tan hermoso.- Bueno, adiós.

-Mándale saludos a Burt de mi parte.


-Normalmente te insistiría para que te quedaras hijo... pero se que tienes muchas cosas que hacer en Nueva York.

-Sí. No sabes cuanto me gustaría quedarme.

-Prometo visitarlos en navidad. No falta tanto.

-Bueno,lo... te veremos en Navidad.- Después de que Burt abrazara a su hijo y a Blaine, este le dirijió una mirada cómplice que Burt correspondió. Esa había sido de alguna manera su "aprobación". El padre de Kurt se había dado cuenta de como miraba éste a Blaine, y cómo Blaine lo miraba también.

Se despidieron y volvieron a la estación de trenes.

-No lo habría hecho sin ti.

Blaine le contestó con una sonrisa que decía más de lo que podría expresar con palabras...