Hola a todos jajaja me teneis aqui de nuevo con una nueva historia de Kamisama Hajimemashita en epoca de examenes, obviamente será igual que las demas MUCHO TOMOE X NANAMI jajaja esta basada en el capitulo 102 del manga pero visto desde una nueva perspectiva.

Nanami ha hecho un examen de matemáticas, su asignatura más odiada. Después de haber estado estudiando duramente la joven diosa de la tierra suspende el examen, sumiéndose en una profunda tristeza que no la deja casi ni vivir (Exageradamente hablando xD)
Sus familiares la ven preocupados por la tristeza de su diosa pero solo hay alguien que pueda aliviar la tristeza de Nanami, su familiar Tomoe.

¿Que pasará?

Parece que al final habrá más de 1 capitulo =D Este capitulo es algo verde, con categoría M jejeje mi lado perver esta aflorando /

Espero que os guste este primer capitulo =) Dejad comentarios


Todo por ti


Capitulo 2:Día de estudio


"Te voy a dar una lección especial esta tarde. Ven a mi cuarto a las 6 de la tarde. Tomoe"

Esa fue la nota que encontró Nanami sobre su bento cuando regreso de la azotea después de estar charlando con Ami y Kei. La joven se sonrojó al recordar lo que había pasado entre ellos y eso que hacía más de tres días que había ocurrido.
Ella aun no se podía creer lo que había pasado, es que realmente era irónico y salido de sus más hermosas fantasías, que no es que no hubiera tenido alguna durante todo el tiempo que había pasado en el templo y ya no podía engullir más té de hiervas para calmar sus nervios. Y ahora la había citado en su cuarto, en su habitación lo que significaba que estarían completamente solos, en un recinto pequeño, con el olor masculino y embriagador de Tomoe rodeándola, embriagándola y volviendola loca.
Además dudaba mucho que pudiera concentrarse en las matemáticas con su hermoso familiar junto ella, a pocos metros...con sus sensuales labios muy cerca de ella, susurrándole las funciones y fracciones matemáticas con su sensual voz...

-!Basta!-Se dijo a sí misma mientras caminaba hacia la estación para coger el tren para llegar al templo. Tomoe no había ido hoy a la escuela porque estaba en el inframundo, según él para hacer recados que tenían que ver con la manutención del templo pero una parte de ella pensaba que "de paso" iría al barrio rojo, a ver a las chicas tanuki. Apretó los puños y soltó un suspiro frustrado. No debería pensar en esas cosas, que por otra parte solo eran especulaciones y recordó entonces que ella lo amaba, de cualquier manera y ya había decidido que iba a ir hasta el final, donde quiera que la llevase.

Se fijo en su ropa, su uniforme estaba limpió y bien planchado y la joven pensó que quizá no era lo suficiente para Tomoe, su busto no había crecido demasiado en los últimos años, sus caderas no tenían mucha forma y sus pies tenían algo que a ella no le parecía del todo atracticvo...
Seguramente cuando Tomoe la había desnudado se había llevado una desilusión al ver aquella ropa interior tan...vieja y nada moderna. No tenía bonitos sujetadores de lacitos y colorines como Kei y su ropa siempre era simple y poco femenina, además del hecho de que como familiar, Tomoe no le dejaba ocuparse de su ropa cuando hacía la colada y seguramente ya se conocería toda su lencería blanca y que debería pertenecer a una abuela y no a una chica joven como Nanami.

-Quizá podría buscar algo nuevo...-Se dijo y se desvió del camino para ir a alguna tienda que le había oído decir a Ami y a Kei hacía un par de días. Dio un par de vueltas hasta encontrar el lugar, que en esos momentos estaba lleno de chicas que habían ido, igual que ella, a buscar algo bonito; Nanami cogió aire y con manos temblorosas abrió la puerta de una tienda que se llamaba "los siete pecados" y se sonrojó por el doble sentido del nombre.

La tienda estaba pintada en colores claros, azules, rosas y amarillos cubrían las paredes, al fondo se podía ver una parte de la tienda que estaba pintada de rojo y por las lentejuelas y los encajes de la ropa, Nanami supo que seguramente aquello iba a ser demasiado para ella.
Se acercó a un lado de la tienda, donde había v
estidos, faldas y blusas de distintos colores; la chica cogió una falda blanca, con tablas que tenía un pequeño encaje sobre la tela blanca que se dibujaba con formas góticas típicas de la ropa lolita. Era algo corta pero bastante bonita y Nanami la combinó con una blusa rosa pálido y fue al probador.
La blusa se le pegaba al cuerpo como una segunda piel, era casi transparente pero se oscurecía estratégicamente en la zona de los pechos, la falda era corta, le quedaba una mano por encima de las rodillas y el color blanco hacía una bonita combinación con el rosa de la blusa y su piel pálida.
Nanami escogió unos pantalones cortos morados y un top que se anudaba al cuello y a la cintura como si fuera un pañuelo que dejaba la espalda al descubierto. Los brillantes colores azules del top combinaban bien con el morado del pantalón, a Nanami le gustó por los distintos azules que poblaban el top siendo como rayas sinuosas que formaban un dragón chino que surcaba el cielo. Era un poco atrevido pero no se lo pensó mucho para cogerlo.

Vale, ahora tocaba la ropa interior. Varias chicas estaban cuchicheando en la zona de sujetadores mientras levantaban varios modelos y se los colocaban sobre los uniformes para ver el resultado y algunas se sonrojaban y reían entre ellas.
Nanami se acercó temerosa, aún se sentía algo avergonzada y los encajes, las pequeñas formas, los rellenos, lo diminuto de las braguitas e incluso llegó a ver algún culote o tanga entre las bragas. Sintió como su cara subía de temperatura, seguramente parecería un tomate de lo roja que estaba.

"Vale, busca algo simple y bonito y lárgate de ahí" Se dijo a sí misma y se acercó a la estantería donde estaban los sujetadores, buscó alguno rosa, ya que había oído que ese color les gusta mucho a los chicos...¿Tomoe se podía añadir a esa categoría? Los zorros eran astutos, quizá a él eso no le parecería bonito.
Encontró uno de oferta, color azul claro con un pequeño encaje en la copa que caía en forma de rama hasta el final de la copa del sujetador, cubriendo todo el algodón con una forma muy elegante. La copa era pequeña, dudaba que pudiera cubrirle demasiado y tenía algo de relleno...¿Se lo probaba? No perdía nada.
Buscó su talla y se volvió a meter en el probador. Salió unos minutos después, completamente sonrojada y se acercó rápidamente al estante y cogió dos más, uno azul y otro rosa. Cogió un par de braguitas haciendo juego y fue a pagar.


-Bienvenida Nanami-chan-La saludó Mizuki cuando llegó la diosa de la tierra al templo. Eran las 5:10 y la joven aún se notaba algo nerviosa y eso que había escondido su compra en su mochila por vergüenza de que lo viera alguno de sus familiares y empezasen las preguntas.
Saludó con una sonrisa a su familiar serpiente y le dijo que estaría en su cuarto, que estaba cansada y obviamente no le comentó nada sobre la cita de estudio en el cuarto de Tomoe.

-Voy a ir a comprar manju, volveré más tarde-Dijo Mizuki y la chica le sonrió de nuevo, sabiendo que lo hacía porque a ella le encantaban esos bollos. Le agradeció el gesto y lo despidió con la mano cuando pasó por el portal mágico para ir al inframundo.
Rápidamente subió a su cuarto, quitándose la chaqueta por el camino y agradeciendo silenciosamente no haberse encontrado con Tomoe durante todo el trayecto. Ya dentro de su cuarto se desnudó y después de quitarle las etiquetas a sus recién compradas ropas, se colocó el conjunto de ropa interior rosa y la falda blanca con la blusa rosa pálido. Se colocó unos calcetines altos de color blanco y se cepillo la melena hasta que quedo perfecta.

Se quedó en silencio mirando los libros de matemáticas.

¿Pero por que se arreglaba tanto? ¿Acaso no iban a estudiar? Y no iban a salir de su cuarto osea que...tampoco tenía que ponerse de gala..¿Verdad? Nanami suspiró pero una vocecita interior le dijo que hacía bien, que aquello podía ayudar y que realmente tampoco estaba tan arreglada. Se preguntó irónicamente porque aquella voz se parecía tanto a la de Kei...¿El destino quizás?

A las 6 en punto salió y se dirigió, cargada con varios libros, libretas y su estuche repleto de gomas y lapices, a la habitación de Tomoe, llamó un par de veces, algo nerviosa y la cabeza plateada del familiar se asomó por la puerta. Sus ojos se abrieron como platos al observarla y Nanami no pudo evitar sonrojarse más aún cuando la calibró de arriba abajo un par de veces.

Aquello iba a ser vergonzoso.


Tomoe tragó duro incapaz de apartar la mirada de Nanami. Incluso estuvo a punto de abrir la boca como un verdadero pervertido. No la abrió. ¿Pero que demonios llevaba puesto esa pequeña diosa? ¿Era normal llevar la falda tan corta? ¿Veía bien o aquella blusa era medio transparente?
Salió de su trance momentáneo y la dejo pasar, un olor a jazmín le llegó a la punta de la nariz, simplemente delicioso.


Ambos se sentaron junto a la pequeña mesa que había en la habitación del zorro que en ese momento se encontraba iluminada por la luz de la calle y creaba una bonita sensación de abrigo y calma. La chica dio un vistazo rápido a la habitación, aunque no había cambiado en nada desde la ultima me vez que había estado allí para dejar unas sabanas y un cambio de kimono.
La habitación no era muy grande, en comparación con la suya. Grandes armarios con múltiples cajones recorrían gran parte de las paredes, un grueso grabado estaba colgado en la otra pared con un bonito dibujo que tenía pinta de ser muy antiguo. En el suelo había un cómodo y grande futón, cubierto con un edredón azul oscuro. Por lo demás había un mueble con un asiento junto a un espejo y la pequeña mesa donde se encontraban ellos. Una botella de sake con varias copas se encontraba olvidada cerca de ellos y el olor sutil del licor llegó a la nariz de Nanami, mezclado con el olor a plantas, hojas de té y hombre de la habitación. Una combinación peligrosamente deliciosa.

Colocaron los libros sobre la mesa, junto a los papeles y los lapices. Nanami intentó no mirarlo directamente ya que se encontraba bastante nerviosa y pensó por un instante en que la idea de la ropa no había sido tan brillante como ella había planeado. Tomoe vestía con uno de sus kimonos blancos con su inigualable hakama que hizo un ruido relajante cuando dobló las piernas para sentarse. Su cabello brillaba por la luz del sol que se filtraba por las ventanas.

!Deja de mirarlo, concentrate Nanami! ! Matemáticas! ! Matemáticas! Pero él era tan hermoso...

-¿E-E-Empezamos?-Preguntó cuando sintió la saliva. Tomoe asintió, como si también volviera a la realidad en ese instante.

-Si-Sus ojos la calibraron, con un nuevo brillo y le abrió el libro por la lección indicada donde la chica tenía problemas con las operaciones-Vamos a empezar por algo sencillo para ver donde había el problema más grave.
Escribió un problema simple para dispersar X en una función normal y se lo extendió a Nanami quien arrugó los labios y cogió un lápiz con el ceño fruncido en posición de concentración. Mordisqueó la punta del lápiz antes de empezar a escribir. Tomoe esperó a que le mostrase los cálculos.

-Esto esta bien-Dijo momentos después de revisar las operaciones que había realizado la joven. Los ojos de Nanami se iluminaron al ver que no había cometido ningún error-Vamos con algo más complicado.

Volvió a escribir un problema, con más dificultad que el anterior, mirando algún ejemplo dado por el libro y luego se lo volvió a pasar a Nanami, la chica tardó más en contestar la pregunta, tachando varias veces y borrando lo que había escrito varias veces. Con manos temblorosas le entregó el papel de Tomoe para que comprobara las respuestas. El familiar recorrió con los ojos el papel y lo bajo hasta que cayó suavemente sobre la mesa.

-Te equivocaste al dispersar la formula. Si la operación tiene un paréntesis no puedes multiplicar los factores de esta manera-El animo de la chica se difumó en un instante y el zorro se sintió un poco mal por la cara de tristeza de su maestra. Se levantó y se sentó a su lado, la chica casi dio un saltito por la cercanía inesperada del familiar.

-¿Ves? No se me dan nada bien...de seguro volveré a suspender...

-No lo harás, aun estamos empezando-Le colocó la hoja con los ejercicios hechos delante y acercó otra hoja en blanco. Sus pasos sonaron con suavidad cuando se colocó detrás de ella, Nanami quiso voltear para ver que hacia-Mira hacia delante, coge el lápiz y escribe la formula otra vez-Su aliento le hacía cosquillas en el cuello y le temblaron los dedos cuando sujetó el lápiz entre los dedos. Empezó a escribir la formula-Bien, ahora fíjate en el paréntesis de la primera parte de la formula-Una mano de Tomoe le cubrió un pecho por encima de la blusa, Nanami casi da un grito-La formula, Nanami.

¿Eso era lo que entendía ese zorro como clases particulares? ¿Como se iba a concentrar en la ridícula formula cuando le estaba acariciando el pecho de aquella manera? Se iba a morir de un paro cardíaco antes de haber escrito la respuesta.

-Nanami

-¿Eh?-Eso había parecido un chillido. Sujetó más fuertemente el lápiz.

-La formula-Le pellizcó el pezón con las yemas de los dedos.

-Si, Si...

-¿Ves el paréntesis?

-Si..

-Entonces, cuando tienes la X con dos paréntesis, ¿Que tienes que hacer?

-Emm...-Cuando vio que ella no contestaba le amasó dulcemente el otro pecho-¿Multiplico ambos paréntesis con la X?

-Exactamente-Dijo sonriendo y dejó que escribiera el resultado, le fue dando algún que otro consejo mientras le acariciaba discretamente un pecho, el cuello y el muslo derecho. La joven, sonrojada, caliente y algo agobiada, iba respondiendo a las cuestiones y de alguna manera consiguió responder correctamente cada una de ellas.

Cuando ya eran las 8:20 de la tarde dieron por finalizado el estudio y Nanami suspiró cansada, dejándose caer sobre la mesa, sintiéndose más cansada de lo que había pensado que iba a estar. Nunca pensó que aquellas inocentes clases particulares podrían convertirse en algo como aquello, si es que ni ella misma se imaginaba que fuera a ser así.

-¿Estas bien, Nanami?-Preguntó el familiar observándola. Nanami se irguió con rapidez, sintiéndose ridícula por comportarse tan libremente en la habitación de Tomoe. Era realmente increíble que con ese "plan" de estudio hubiera memorizado como hacer correctamente las funciones. Parecía sacado de un sueño.

-Em...Si, estoy bien. Solo estoy algo cansada-Dijo para no preocupar a su familiar y entonces se dio cuenta de lo cerca que estaban, pues sus brazos se rozaban y podría afirmar que no había más de medio metro entre sus cuerpos. ¿Podría ser?

-Nanami

-¿Si?

-No tienes porque estar nerviosa. Soy tu familiar. No hay nada que no sepa-Dijo con aquella voz aterciopelada.

-¿Eh? ¿Que quieres decir?

-Estas extraña hoy y no solo por lo del examen. ¿Que significa esa ropa?

-No es nada-Dijo sonrojada porque se hubiera fijado en ella, aunque ya le había quedado claro cuando la había mirado de aquella manera frente a su puerta-Solamente pensé que era bonita.

-Me dan ganas de romperla-Dijo mirándola fijamente haciendo que su cuerpo se calentase bajo aquella mirada azulada tan intensa-No quiero que nadie te vea así vestida.

-¿Eh?

-Solo yo puedo verte de esa manera...-Sus brazos la rodearon, colocándose en sus omóplatos y trazando con los dedos su columna vertebral. Sus ojos se encontraron y sus bocas se abrieron pero no se acercaron más. Tomoe acercó los dedos al final de su espalda y los coló por debajo de la blusa para tocar su piel. En un movimiento calibrado al milímetro le fue desabrochando cada botón, dejando ante sus ojos sorprendidos el bonito sujetador nuevo de Nanami quien enrojeció hasta las orejas.

Los ojos del familiar recorrieron aquella tela desconocida de color rosa que cubría los pechos de su señora. La tela era suave al tacto cuando la rozó con los dedos y tenía un bonito diseño que transparentaba los erizados pezones de Nanami y a la vez tenía algo que hacía resaltar sus pechos, haciéndolos ver más grandes, más llenos y apetitosos para ojos del zorro, quien quería arrancar aquella tela al igual que quería agradecerle a la joven por haberlo comprado.

-¿Esto es nuevo?-Preguntó jugando con el tirante con los dedos teniendo cuidado con sus garras, que podrían destrozarlo con un solo movimiento.

-Si...lo compré hoy...-Dijo tímida ella.

-¿Para mí?-Preguntó con una sonrisa burlesca y traviesa en sus labios usualmente serios-Lo compraste para mi, Nanami

-¿Quien dijo algo así?-Dijo mirando hacia otro lado, sonrojada y vergonzosa pero él le tomo el mentón e hizo que lo mirase mientras se inclinaba y atrapaba su labio inferior con los dientes y lo sorbía con lentitud.

-Nanami, se te da fatal mentir-Le sonrió, lo que ocasionó que el corazón de Nanami amenazase con volverse loco. Que hermoso se veía cuando sonreía...como si lo recorriese un aura aún más mágica que la que lo rodeaba normalmente-Pero eso también tiene sus cosas buenas...

-T-Tomoe...-Susurró Nanami perdida en su mirada y en su sonrisa. No comprendió que quiso decir con aquellas palabras pero todo quedó en blanco cuando se acercó más a ella y le acarició el estomago con las manos.

-¿Puedo besarte?-Preguntó inocentemente mientras se acercaba a sus labios y sin esperar contestación por parte de ella, la besó, tomando todo su ser con sus labios, lentamente, tomándose su tiempo para mordisquear su labio inferior con los colmillos e introducir su lengua en su boca buscando la de Nanami.
El beso se tornó apasionado a medida que sus lenguas luchaban por ver quien se movía más rápido y pequeños ríos de saliva caían por los labios de la diosa de la tierra que se aferraba a los brazos de Tomoe para no caerse pues aquello estaba siendo demasiado intenso para ella.
Se separaron con las respiraciones aceleradas, el familiar tomó en brazos a su maestra y la llevó al futón donde la estiro suavemente para que recuperase el aliento, sus ojos recorrieron su desnudez y lo sensual que parecía con aquella respiración agitada, su pecho subiendo y bajando, los restos de su apasionado beso convertido en saliva que caía por la comisura de sus labios y sus ojos brillantes. Precioso.

-Relájate...-Dijo suavemente, acercándose a ella que permanecía en el futón sin moverse, siguiendo sus movimientos con sus ojos marrones-No tienes que temer nada, Nanami.

-No tengo miedo-Dijo y era verdad. Nanami nunca tenía miedo cuando estaba junto a su familiar, siempre estaba a su lado, cuidándola, protegiéndola y aunque a veces podía ser mandón, gruñón y a veces tenía ganas de sentarlo en el porche por varias semanas. Pero sabía que siempre iba a poder contar con él, Tomoe nunca le fallaba y una parte de ella, gran parte, adoraba la confianza y la fidelidad que le mostraba su amado zorro.

-Bien...-Susurró él con los ojos oscuros observándola intensamente, de una manera...intensa, demasiado. Se acercó a su cuello para dejar unos suaves besos en él cuando unos golpes se escucharon en el salón.
Un gritito chirriante "Ya he llegado, Nanami-chan" procedente de Mizuki hizo que la diosa de la tierra golpease al familiar zorro hasta dejarlo a varios metros de donde ella se encontraba, aun con la ropa descolocada, el pelo revuelto y las mejillas a punto de estallar de lo rojas que estaban.
Nanami se apresuró a buscar su camisa, milagrosamente se la dio colocado sin parecer una tonta y se levantó del futón de Tomoe, quien aún se estaba recuperando del golpe "amistoso" que le había mandado contra los cajones de su armario. Sus ojeras se movieron curiosas cuando percibió a la serpiente caminando por el salón, seguramente en su busca. Torció el gesto y en su frente se empezaron a acumular venitas de enfado.

-!Maldita serpiente!-Dijo sacudiéndose su hakama mientras se levantaba del suelo. Divisó a una temblorosa Nanami levantándose y su cola se erizó cuando sin quererlo ella le dio una bonita vista de su ropa interior rosa a juego con aquel sujetador de encaje. Rápidamente estuvo a su lado para evitar que se tropezase y le estiró los pliegues de la falda.

Los dos salieron de la habitación del familiar, olvidando el desastre de libros que aún permanecían, olvidados, en la mesa y el zorro rodeó a su señora antes de que ella pasase fuera de las puertas de tela. Le abrazó las caderas con los brazos y le dio un beso cerca de la oreja, ultrasensible, de Nanami, antes de susurrarle "Esto no ha terminado". Luego se separó y avanzó delante de ella.

-Vamos a ver que ha traído esa serpiente

Por supuesto que no había terminado. Solo había comenzado.