Capítulo I: "La llegada de la nueva princesa"
En el Santuario de Atena se encontraban en tiempos de paz, cada caballero cuidando de su propia casa mientras que los de plata y bronce se dedicaban a sus quehaceres, desde luego los de bronce estaban lejos del Santuario pero una citación de Saori convocándolos a un almuerzo junto a los caballeros de oro provoco que estos cinco muchachos volviesen.
Al llegar nuestros cinco muchachos notaron cierto nerviosismo entre los caballeros de oro, pensaron que era una situación normal puesto que era primera vez que se les llamaba a un almuerzo juntos ya que aún no sabían la noticia que les abordaría mientras los dorados tenían idea de algo.
Fueron llamados por Tatsumi a sentarse a la mesa. Una vez ya todos estaban sentados notaron que sobraba un puesto en la mesa, la gran mayoría pensó que correspondía a Tatsumi pero notaron que esté tenía un puesto al otro lado del asiento de la diosa peli morada.
Se sirvieron unos aperitivos y conversaron de forma amena pero sólo duro hasta que la Diosa de la sabiduría hizo su entrada llamando la atención de todos para comenzar a hablar.
-Bien, muchachos, hoy los he citado por una situación algo especial –decía la chica con una gotita resbalando por su nuca pero dando una leve tos para seguir hablando-: Bueno, resulta que tendré que volver a la fundación en Japón porque tengo unos asuntos que arreglar y para ello me iré con Tatsumi por lo cual me atreveré a dejar a alguien a cargo para que no salgan ni descuiden sus asuntos –decía la diosa con malicia notando que los chicos ya planeaban sus desenfrenadas noches y cosas por el estilo.
-¿A qué se refiere con eso? –preguntó Saga un tanto sorprendido.
-Bueno, una chica de mi confianza que proviene de Japón se quedara aquí pero deben tratarla como una princesa, no quiero tener quejas sobre ustedes –decía la señorita.
Todos los caballeros quedaron sorprendidos, por cada lado de la mesa se escuchaban murmullos y una que otra palabra que se entendía, les molestaba de cierta forma que Saori no confiase en ellos pero tenía razones para no hacerlo.
La joven aún no se sentaba, por lo tanto, los caballeros supusieron que ahora les habría de presentar a la mujer que los cuidaría, ellos creían que sería alguien no muy simpática, ya que las advertencias de Saori eso daban a entender.
De pronto, la joven peli morada hizo una pequeña señal y llego así una joven de baja estatura, cabellera roja como el fuego con un extraño corte, delgada y de ojos iguales a su cabello. Tenía un rostro bastante bonito y un cuerpo muy bien formado dejando a cada caballero maravillado ante la chica aunque su expresión no era del todo satisfecha.
-Bien, chicos, está es la persona que dejaré a su cargo, su nombre es Masako y tiene 15 años –decía Saori señalando a la muchacha que estaba a su lado.
-Claro, espero que no me den problemas –dijo ella con una arrogancia en su voz que desagrado a todos, sin excepción alguna.
Los caballeros quedaron bastante molestos con la llegada de la chica, su primera impresión no fue buena. Momentos después, Saori se sentó en la mesa junto a la chica a disfrutar de su almuerzo, todo marchaba bien hasta que uno de los caballeros decidió preguntar.
-Señorita Atena ¿Cuándo marchará? –preguntó el santo de virgo.
-Luego del almuerzo –contestó ella sonriendo.
-¿Y en cuánto tiempo volverá? –preguntó nuevamente el rubio.
-Creo que en tres meses si todo sale rápido, pero tal vez sea más de 6 meses… -contestaba la chica.
-'Por lo tanto estaremos todo ese tiempo con Ella' –pensaban algunos santos bastante deprimidos.
Terminaron de comer para luego retirar los platos y despedir a Saori. La peli morada se encargaba de dar indicaciones para todos los santos y a la chica nueva también, no quería que hubiesen problemas en su ausencia y dejo advertido que ella siempre estaría en contacto con ellos, que no quería saber de problemas, que trataran bien a la nueva, que no salieran mucho de fiesta, que el patriarca Shion también estaba a cargo y bla bla bla.
La diosa de las armas se marchó y al instante los caballeros marcharon cada uno a su casa respectiva mientras los de bronce se quedaban en el templo puesto que alojarían en el pueblo pero debían estar un rato más en el lugar para conocer a la joven.
-Bueno, chicos, pasemos al salón, por favor –dijo la pelirroja haciendo un ademan para que ingresasen los cinco de bronce.
Los chicos la siguieron hasta un salón que estaba muy bonito, recién decorado, tomaron asiento entre los sofás que habían en el lugar y apreciaron que habían unos bocadillos y jugos sobre la mesa.
-Prueben lo que gusten, para eso están allí –dijo ella mientras tomaba asiento en un sillón desocupado.
-Disculpe, señorita, ¿Usted tiene algún lazo con la señorita Saori? –preguntó Shiryu curiosamente.
-Claro que sí, Saori es algo así como mi prima –respondió Masako dejando atónitos a los caballeros.
-¿Cómo es que nunca escuchamos de usted? –preguntó esta vez Hyoga.
-Bueno, Saori es bastante reservada con su familia –contestó Masako con una risa nerviosa.
-¿Por qué razón viene usted a encargarse del santuario? –preguntó Shun.
-Bueno, no sabría decirlo puesto que a mí me dieron la noticia, pregunté cómo era la cosa y acepté venir, eso es todo –dijo la chica comiendo un dulce que estaba sobre la mesita para luego seguir hablando-: Chicos ¿Podría pedirles un favor?
-¿Qué? –preguntaron al unísono.
-No me traten con tanta formalidad, tenemos la misma edad o son mayores que yo, me hacen sentir vieja –decía ella entrecerrando sus ojos.
-Ok –contestaron nuevamente los caballeros.
-Bien, creo que tendrán ganas de ir a descansar así que les aconsejo que mejor vayan –sugirió Masako con una sonrisa.
-Un gusto conocerte –dijo Hyoga.
Los chicos también se despidieron y una vez listos, los cinco caballeros de bronce se fueron hacia el pueblo para descansar de una vez.
Mientras tanto, en una de las doce casas del Santuario (específicamente Leo), los caballeros de oro comentaban sobre la llegada de esta nueva habitante. Algunos lucían satisfechos, otros molestos y algunos sólo decían que había que darle más tiempo para conocerla mejor, tal vez no era como todos ellos creían puesto que estaba con Atena.
-A mí no me gusto para nada su actitud –comentaba Kanon.
-Todos tenemos claro que no fue muy simpática al llegar, pero hay que darle una oportunidad –decía Mu.
-A mi no me interesa –comentó Death Mask por su lado.
-No creo que sea tan malo –dijo el santo de Virgo-: solamente denle tiempo al tiempo.
Y uno a uno daban su opinión, todos tenían una diferente pero decidieron que al fin le darían una oportunidad, la conocerían mejor y cosas por el estilo.
Mientras, la nueva princesa del Santuario recorría cada rincón de su templo acompañada del Patriarca de Aries, quien era su guía para que la chica supiera ubicarse durante su estadía puesto que no sería corta y él no siempre estaría allí para acompañarle.
El hombre le indicaba que significaba cada cosa, donde estaba cada cuarto, como se organizaba con Saori y uno que otro detalle. A decir verdad, Masako prestaba atención cuidadosamente, no perdía detalle de lo que decía el peli verde.
Pronto llegaron al gran salón donde ambos se sentaron luego de haber recorrido el templo por cada rincón, a la chica le pareció todo antiguo pero muy bonito, tenía una esencia especial y ella estaba completamente maravillada al ver tanto cuidado y el estado en que se mantenía todo en el templo, no podía creer que eso fuese obra de una chiquilla de 15 años.
-Espero que te sientas cómoda –comentaba Shion.
-Claro que sí, aunque creo que a los dorados no les caí muy bien –decía ella.
-Tranquila, aún no te conocen además tu llegaba no fue muy amable que digamos, fuiste muy arrogante –contestó Shion.
-Pero… es que… es que como estaba Saori no podía hacer mucho, tú sabes cómo es ella –se quejaba la pelirroja con un puchero.
-Claro que sé, pero no te pongas nerviosa sólo preocúpate por hacer bien las cosas durante tu estadía en el lugar.
-Si, Shion, haré todo bien, no tendrás problemas cuando vuelva Saori –dijo Masako recostándose en un sofá.
-Mañana le pediré a uno de los caballeros de oro que te lleve a conocer el pueblo –dijo Shion.
-Por favor, que no sea muy malo conmigo –pidió ella con cascadas en los ojos.
-No te asustes, ahí veré que haré –decía Shion acompañando la frase de un suspiro.
Luego de eso, Masako fue a desempacar algunas de sus cosas y así comenzaba a caer la noche por lo cual cada una de los habitantes del Santuario comenzaron su descanso cayendo entre los brazos de Morfeo para así mañana comenzar un nuevo día.
Pasaron las horas y empezaba a salir el sol dando inicio a un nuevo día que para algunos podría ser bastante agitador y para otros un día bastante relajado.
