Capítulo V: "Las visitas a los templos II"

Estaban comenzando a lanzarse las cosas de un extremo a otro en el inicio de las escaleras, justo en la entrada al templo. El patriarca llegó junto a la muchacha y vieron el desastre que tenían. Un pequeño jarrón iba directo a la cara del patriarca, pero los rápidos reflejos de Masako evitaron que llegase y que el objeto volador se salvase. Ambos dirigieron sus miradas hacia los recién llegados.

-Este desastre no es digno de un santo de oro, mucho menos de dos -decía Shion.

-¡Él comenzó! -dijeron al unísono apuntando al otro.

-Se supone que deberían tener al menos decente su templo para recibir al patriarca -dijo Masako.

-Es que Saga es el que comienza...

-Eso no es cierto -refutó Saga.

-¡Basta! -dijo el patriarca con autoridad mientras una venita palpitaba en su sien-: Esto es inaúdito.

-Lo sentimos -dijeron los gemelos.

-Podía aguantarselos cuando eran pequeños, pero ahora se pasan -seguía diciendo Shion, mientras ambos estaban en medio de todo el desastrey la muchacha observaba divertida las caras regañadas de los gemelos.

Entraron al templo y maravillosamente todo estaba ordenado en la sala, cuatro tazas de café y galletas. Luego del duro regaño del patriarca para ambos, conversaron tranquilamente, pudieron saber más sobre la muchacha y dieron su informe de los últimos días en el Santuario.

Una hora después se encaminaron hacia el templo de Cáncer, Masako intentaba calmar al patriarca que ya iba algo molesto por la situación en la casa anterior. Al llegar a la casa de Cáncer, Angelo les invito a pasar, aunque Masako al dar un par de pasos dentro del templo al ver la característica decoración que tenía el santo dio un salto y subió a la espalda del Patriarca y no bajo hasta llegar al salón.

La visita no fue muy larga puesto que el chico no era muy agradable y aunque el lugar para el patriarca era normal, la pelirroja estaba aterrada observando a todos lados y sentada muy pegada al patriarca, así que decidieron ir hacia Leo, allí estaba Aioria, esperandoles e invitandoles a hacer ingreso a sus aposentos.

-Se ve muy atractiva, princesa -dijo el chico de Leo haciendo una reverencia.

-Gracias por el cumplido -acepto la chica con una sonrisa.

-¿Y cómo marcha todo por aquí? -pregunto Shion antes de que se produjese un silencio incómodo.

-No hay mucha novedad, no he pasado mucho en el templo, más bien estoy yendo al coliseo a ayudar en el entrenamiento de los aspirantes a santos -explicaba el caballero de Leo.

-¿Y cómo te va con los más pequeños?

-Hay muchos que tienen habilidades, como otros que no tanto, pero todos se esfuerzan -decía el santo con una sonrisa.

-Me gustaría acompañarte un día a supervisar, y porqué no, entrenar un poco no me vendría mal -decía Masako.

-¿Acaso tú también...?

-Claro que no, no soy un santo de Athena, pero aún así tengo que entrenarme un poco -respondió Masako sin dejar terminar al muchacho.

-No sería malo que fueses, mientras no interfieras.

-No sería ninguna molestia -afirmo el patriarca dando fé del buen comportamiento de la menor.

Así acordaron con lo que harían en unos cuantos días, media hora después fueron hacia el templo de Virgo, la visita fue breve ya que Shaka era más ordenado y solo hablaron lo justo y necesario. Después de esta breve visita, volaron al templo de Libra, allí estaba Dohko, el amigo de toda la vida de Shion, Masako al verse allí se dio cuenta de que está sería una de las visitas más largas que harían, el santo les hizo pasar a su sala de estar, allí habia al menos para estar un par de horas...

-Así que ustedes son amigos hace... ¿más de 200 años? -pregunto Masako sorprendida, ambos rieron.

-Si, así es, pequeña -respondio Dohko.

-Eso sí que es amistad... me sorprenden -volvió a decir Masako, ambos viejos volvieron a reir con más ganas esta vez.

-¿Y entonces te seguirás entrenando aquí? -pregunto Dohko.

-Así es...

-Ella debe seguir con su entrenamiento, no queremos que llegue 'ese' día y no esté preparada, ella es bastante conciente de su futuro rol y no nos podemos descuidar -contesto Shion interrumpiendo a la menor.

-Ya veo, sé que era delicado pero no pensé que ya lo consideraramos tan así... ¿No te sientes presionada?

-Claro que no, Dohko, si me sintiese presionada no estaría aquí supliendo a Atena, nadie me obligo a venir -respondio Masako de manera segura, lo cual sorprendió al santo de Libra.

-¿Ves? Masako no necesita tantos cuidados, sabe a lo que viene.

-¿Y la relación con los demás? ¿Cómo ha ido? -pregunto el santo de Libra.

-Supongo que bien, al menos los chicos le han recibido bastante bien, ayer la envié con Camus a conocer el pueblo y eso ha sido lo máximo que ha compartido con alguno de ellos, fuera de las visitas que hemos hecho ahora -decía Shion bebiendo un sorbo de té, la pelirroja se atoró un poco con una galleta al escuchar lo que decía.

-¿Estás bien, Masako? -pregunto Libra preocupado.

-Sí, no se preocupen -respondió la muchacha sonriendo mientras pensaba-: "Entonces no descubrió que me escapé anoche porque no podía dormir, que suerte... Espero que Piscis también lo mantenga en secreto".

-Bueno Dohko, es hora de marcharnos hacía Escorpio o se nos hará tarde, ya pronto será hora de almuerzo -dijo el antiguo caballero de Aries.

Ambas superioridades del Santuario se levantaron junto al Santo y se encaminaron hacía Escorpio, allí estaba esperandoles el peliazul con una amplia sonrisa pero a medida que los minutos avanzaban más observaba a la princesa presente, sin disimulo alguno y sus preguntas a cada minuto iban más hacia ella.

El Patriarca Shion al notar esto comenzó el interrogatorio hacia Milo, lanzandole disimuladas indirectas de que la Señorita no era una chica más como las que encontraba en los bares o lugares por el estilo, que era alguien a quien él debía de tratar con respeto y desvivirse por la muchacha si era necesario puesto que significaba lo mismo que fuese la misma Atena en su momento de presencia en el Santuario.

El Escorpio dio a notar que lo habia entendido pero no se notaba mucho por su pícara personalidad, por esto, el Patriarca decidió desistir y terminar al cabo de un pequeño rato su visita para seguir a Sagitario.

En Sagitario estaba Aioros, esperandoles con unos exquisitos dulces griegos de los mejores que encontro para deleitar los paladares de ambos visitantes. El muchacho se comporto muy caballeroso y elegante, haciendole honor a su reputación, la joven quedo encantada por el chico y a Shion le costó un montón poder llevarsela para continuar hasta capricornio, donde estaba el mejor amigo de éste.

Al llegar se sintió de inmediato el olor a paella, el cual ambos respiraron e ingresaron al templo. Allí Shura les invitó directamente al comedor donde los platos estaban servidos.

-¿Ocurre algo, Princesa? -pregunto Shura notando que la muchacha miraba su plato sin probar nada.

-Eh... es que...

-¿No te gusta la paella? -pregunto Shion también posando sus ojos en la chica.

-No, no es eso...

-Si quieres te preparo otra cosa... no hay problema -decía Shura.

-No, de hecho sí...

-No te preocupes, Shura no se sentirá mal porque no te guste -decía Shion tratando de amenizar la situación.

-Pero yo nunca...

-Lo siento mucho, Princesa, debí de haberte preguntado -se excusaba Shura mientras se levantaba para dirigirse a la cocina, la pelirroja estaba a punto de colapsar ya que sus mayores se habían empeñado en interrumpirla a cada momento y no dejarle terminar lo que quería decir.

-No des ningún paso más, Capricornio, a menos que sea para volver a tu asiento -sentencio la muchacha co voz firme y queda, antes de que ninguno de los demás le pudiese interrumpir.

-¿Estás molesta? -pregunto Shion algo preocupado mientras Shura volvía a su asiento-: ¿No te gusta para nada la paella?

-Claro que no, no es eso -contesto la pelirroja viendo que uno de los dos iba a hablar de nuevo-: Oh no, ahora me dejan terminar, si, sí he comido paella, de hecho me encanta, sobre todo la paella valenciana, bueno, se preguntaran porque no he comido... es por que hemos comido todo el día de todo tipo de cosas y aun nos quedan dos casas más por visitar ¿Tanto problema tienen con dejarme hablar? ¿Cuál es la mala costumbre de suponer cosas y no escucharme? Los caballeros de Atena están bastante desubicados, creo que Saori deberá de enterarse de esto -concluyo la muchacha quedandose sin aire y dirigiendo una furtiva mirada a Shion, por esto, Shura respiro tranquilo.

Terminaron de comer, (luego de que la señorita se haya demorado más de media hora) y partieron a Acuario, Camus les esperaba en su sala de estar con un vino francés, uno de los mejores según él, algunos bocadillos y un ramo de claveles para la princesa, quién los recibió con gusto. Esta visita fue más breve de lo que se esperaba y en menos de una hora ya partieron hacia el Templo del sueco.

Al llegar al templo, Afrodita les esperaba en la entrada, saludó al Patriarca con el debido respeto y luego dirigió su mirada a la más pequeña, ésta le hizo un gesto de silencio, donde él de inmediato entendió que se refería a la noche anterior.

Entraron al templo y el muchacho les tenía más comida, la princesa ya solamente quería volver a sus aposentos y descansar, quizá terminaría vomitando luego de comer tanto, pero su mirada se dirigió a unas rosas que había encima de la mesa.

-Son para ti -dijo Afrodita mientras cogía el ramo y se lo entregaba a la muchacha.

-Muchas gracias, Piscis -respondio la muchacha mientras aspiraba el olor de las flores.

-¿Te has asegurado de quitarles el veneno? -pregunto Shion mientras les observaba de reojo.

-Claro que sí, no ensuciaría la vida de esta bonita princesa -contesto Afrodita con un caballeroso gesto-: Sirvanse por favor, deben de venir cansados luego de visitas tantos templos.

-No tanto, ha sido bastante divertido, creo -comento Masako mientras bebía jugo.

-¿Divertido?

-Bueno, tú sabes como son los muchachos, cada uno tiene su personalidad y son algo especiales.

-Ya veo...

Ya estaba anocheciendo, así que ambos marcharon hasta el templo principal, Masako corrió a darse un baño y el patriarca estaba sentado en su trono observando desde allí todo el santuario, viendo como todo funcionaba casi perfectamente en ausencia de su diosa, miraba las estrellas viendo que nuevas aventuras se aproximaban, que nuevos líos iban a comenzar y nuevos sucesos se iban a desatar.

Dio una fugaz mirada hacia adentro del templo, por encima de su hombro, pensando en la muchacha y en su diosa ¿Por qué Saori la habría dejado a ella a cargo? No era normal que fuese porque sí, o por que confiase en ella. Algún motivo debe de haber tenido su deidad para hacerlo y eso él debería de descubrirlo y orientarla en aquella misión que Atena le había encomendado.

Después de pensar tanto, cerró los ojos y pensó que mañana sería un nuevo día para nuevos planes, sucesos, ideas y aventuras junto a aquellos muchachos.