Capítulo VI: "Les dijeron que se comportaran"
Dio una fugaz mirada hacia adentro del templo, por encima de su hombro, pensando en la muchacha y en su diosa ¿Por qué Saori la habría dejado a ella a cargo? No era normal que fuese porque sí, o por que confiase en ella. Algún motivo debe de haber tenido su deidad para hacerlo y eso él debería de descubrirlo y orientarla en aquella misión que Atena le había encomendado.
Después de pensar tanto, cerró los ojos y pensó que mañana sería un nuevo día para nuevos planes, sucesos, ideas y aventuras junto a aquellos muchachos.
Ojala hubiese sido así, si no fuera porque escucho ciertos sonidos que provenian desde el lavabo de la chica se hubiera dormido allí mísmo en su trono.
-¿Qué sucede Masako? -pregunto el patriarca pero no obtuvo respuesta, seguía escuchando aquellos raros ruidos.
Pasó un minuto, dos minutos, no había respuesta, a rato sonaba la llave del agua que se abría, la chica no daba respuesta ni señal de vida, sólo se escuchaban aquellos ruidos molesto. Siguió golpeando insistentemente hasta que la puerta se abrió.
-¿Qué ocurre, Patriarca? -pregunto Masako con cierta palidez en su rostro.
-¿Qué te ocurre a tí? -pregunto preocupado tomando el rostro de ella entre sus manos y examinandola minuciosamente-: ¿Estabas vomitando?
-Así es, creo que mi estómago no está acostumbrado a demasiados manjares como los que comimos hoy -dijo ela mientras las nauseas volvían y ella volvía rápidamente a vomitar-: Creo que he bajado como 20 kilos.
-Ven, mejor te llevaré a la cama y tomarás un té de hierbas -decía Shion mientras la cargaba en sus brazos.
La dejo en la cama y la muchacha se acomodó mientras que el peliverde fue a por el té. Ella sentía que todo le daba vueltas y no se dió cuenta cuando ciertos extraños se hicieron presentes en la habitación.
-¡Hey! Señorita Masako, reaccione -decía uno de los caballeros moviendo con cuidado a la señorita.
-¿Ah? ¿Qué quieres, Milo? -pregunto mientras distinguía los cabellos azules.
-Con los chicos nos iremos de fiesta al pueblo y nos preguntabamos si quisieras venir con nosotros -dijo el muchacho de manera agradable.
-Pero Saori dijo que no podían salir ni nada -contesto Masako mirandole de reojo.
-Vamos, sólo será un rato, no le vayas a decir al Patriarca, por favor -imploraba el chico.
-Está bien, no le diré nada a Shion...
-¿Vienes con nosotros?
-No, gracias, me siento bastante mal para poder salir, tengan cuidado y que les vaya bien, procuren que Shion no se entere.
-Está bien, mañana te vendré a ver quizá -dijo Milo antes de despedirse de la princesa.
-Adiós, Escorpio -dijo Masako viendo hacia la ventana y volviendo a arroparse en su cama.
El Patriarca llego con el té de hierbas y luego de eso ambos pudieron descansar. O al menos eso resulto hasta que eran pasadas las 4 de la madrugada, donde se escuchaban gritos y cantos en el Santuario despertando a los más cercanos a las casas de Oro.
-¿Qué es lo que ocurre? -pregunto Masako saliendo en una bata de dormir y bastante somnolienta-: ¿Qué hora es?
-Pero es que por fin esa tirana de Saori se ha marchado... -decía uno de los santos de oro, para ser más exactos, Saga de Geminis, quién estaba apoyado en las escaleras con una evidente borrachera.
-Y yo que creía que ya no nos librabamos de ella, era insoportable -decía el otro gemelo en el mismo estado.
-Chicos...
-Vamos, dejalos que hablen, Masako -susurró Shion al lado de ella observandolos uno por uno.
-Siempre decía 'Camus haz esto' 'Milo, te dije que hicieras lo otro' -decía el peliazul de Escorpio en uno de los pilares.
-Siempre quejandose de que su cabello no era el más bonito, que su piel no era suave, que tenía que depilarse y mil estupideces más -decía Afrodita intentando mantenerse en pie sin ayuda.
-Y siempre quería una paella especial porque no le gustaba como la preparaba yo, que la condimentaba mucho, que tenía un arroz que ella no quería -decía Shura quien estaba sentado junto a Aioros.
-Además es una malagradecida, la salvé hace tantos años y nunca me lo agradeció, lo único que ha hecho hasta el momento es mandarme a misiones muy dificiles, siempre cree que soy un conejillo de indias -se quejaba Aioros al borde las lágrimas.
-Por culpa de ella siempre estoy a punto de quedarme sin hermano -decía Aioria mientras las lágrimas sí le corrían por sus mejillas.
-Esto es realmente vergonzoso -decía un pelilila acercandose a ambas entes superiores.
-Lo sé, Mu, lo sé -dijo Shion mientras observaba al grupito de caballeros.
-¡A mí nunca me dejaba meditar! ¡Por eso Buda siempre se molestaba tanto conmigo! ¡Ella siempre llegaba gritando con que quería practicar yoga, pero yo no hacia yoga! ¡Yo sólo quería meditar un día en paz! -lloriqueaba Shaka en el hombro de Aioria.
-Es increíble, tan tranquilo que se veía el rubiecito -comento Masako mientras una gotita se deslizaba por su cien.
-Supongo que tendré que llevarmelos a sus templos, ¿No? -pregunto Aldebaran esperando la confirmación del Patriarca.
-Creo que s...
-No, mejor que los dejé allí y cuando despierten se den cuenta de lo que ha sucedido -sentenció Masako-: Les pidieron que se comportaran y no lo están haciendo, que cumplan su castigo desde ya.
-"Que suerte que no fui" -pensaba Camus observando el espectaculo, más de un caballero llorando en el piso y otros lamentandose de su destino-: Mañana estarán muy avergonzados, sería mejor dejarlos dormir en sus camas al menos.
-Está bien, hagan lo que quieran -acepto Masako-: Pero si no se disculpan mañana, Saori sabrá de esto.
-Y siempre burlandose de mi nombre, porque no me gustaba que me dijeran Angelo... siempre me ha gustado más que me llamen Mascara Mortal pero ella dele que dele con decirme Angelo -sí... otro más lloriqueando.
-Que suerte que no es la primera vez -decía Dohko mirando a los muchachos con ternura y regaño, de pronto, unas carcajadas le distrajeron.
-Jajaja, así que se llama Angelo, es un nombre tan angelical, con razón prefiere que le llamen Mascara Mortal, Angelo es demasiaaaaaaaaaaaaado humillante para él -decía la chica entre carcajadas y a punto de llorar de risa.
-Será mejor llevarlos a sus templos a dormir... aún asi me pregunto ¿Cómo lo hicieron para llegar hasta aquí? -se pregunto el patriarca algo sorprendido.
-Me llevaré a Shaka a su templo -se adelantó el caballero de Aries yendo a buscar al rubio para marcharse junto a él.
-Entonces yo me encargaré de los gemelos puesto que son algo problematicos -dijo Aldebaran mientras se veía que ya tenía a ambos en calidad de bulto.
-De Milo me encargaré yo, Patriarca -dijo Camus como buen amigo observando al Escorpio.
-Entonces nos quedarían... Ángelo, Aioria, Aioros, Shura y Afrodita -enumero la princesa observando a los dos mayores-: Encarguense ustedes.
-Masako-san... así que aquí estabas, Milo nos dijo que no quisiste venirte de fiesta con nosotros, te perdiste de lo mejor -decía Aioria aún bajo los efectos del alcohol.
-¿Ah? Etto... no, no.. eh... jejejeje -río Masako sintiendo la intimidante mirada del patriarca sobre ella.
-Así que tú sabías que se iban de fiesta.
-No lo recuerdo, yo estaba enferma -se defendió la pelirroja evitando la mirada del patriarca.
-Bueno, creo que tú al menos cargarás con alguno, como castigo -sentenció el patriarca bajo la tierna mirada de la chica buscando el quite de la situación-: Sin replicar, ya te lo dije.
-Está bien -acepto derrotada-: ¿Puedo escoger al menos?
Después de mucho examinarlo, se decidió por Afrodita, conocía algo de la casa y era con quien más se llevaba de todos los que quedaban allí, así que Dohko opto por los hermanitos y Shion se encargo de Mascara Mortal y Shura.
Partiendo con el joven Santo de Aries, Mu tuvo que practicamente arrastrar a Shaka escuchando frases como 'Mu, no me lleves, ahora debo meditar', '¿Alguien me vio? Si me vio alguien Buda se decepcionará totalmente de mí' e incluso algunas como 'Esto es tan vergonzoso que no merezco nada, sólo morir' Bueno, este santo es algo extremista pero Mu supo contenerlo como buen amigo, llegando al templo y arrojandolo a la ducha con agua fria, después de un rato el alcohol bajó su efecto y Shaka reacciono sorprendiendose al ver al carnero junto a él y esperando que el pelilila le contase toda la historia...
Si seguimos con Tauro, bueno, a él le costó un poco más, los gemelos le dieron algo de trabajo porque al reaccionar uno, luego reaccionaba el otro y así se lo llevaron todo el rato, a ratos discutiendo entre ellos, otros maldiciendo al mundo y en algunos se iban contra el pobre Alde que sólo hacía una buena acción. Aunque claro, los gemelos podían restarle mucha paciencia al gran Toro, así que al ver que estaban llegando al templo una sonrisa surcó sus labios, los llevo hasta el patio privado de los muchachos y allí cogió una manguera y comenzó a mojarlos sin dejarlos casi respirar. Un par de horas después los gemelos estuvieron en posición de defenderse y se fueron contra Aldebarán, cuando ya se cansaron de jugar, los tres se tiraron en el pasto y Alde les comenzó a contar la historia de porqué los llevaba él hasta su casa.
Pero para Camus fue completamente distinto, todo el camino tuvo que escuchar los amores y desamores de Milo, mil y un nombres de chicas entraban por sus oídos, también tuvo que escuchar sobre sus batallas, sobre las fiestas y mil cosas más que él también conocía, puesto que las habían vivido juntos pero que a él no le llamaban demasiado la atención. Llegando al templo, hizo que Milo se acostase en su cama y se arropara para poder dormir, espero alrededor de 20 minutos y al ver dormido al Escorpio se marchó sin problemas "Ya mañana sabrá lo que le esperará" pensó el Acuariano mientras se dirigía su templo.
En cambio, Dohko al hacerse cargo de los hermanitos, se dirigió al templo de Sagitario, allí había más de una habitación, así que Aioros ya estaba rendido y algo había sabido de la situación puesto que la borrachera se le pasaba un poco más rápido, así que estaba tan avergonzado que prefirió irse a dormir directamente, luego de disponer una habitación para su hermano menor.
Dohko ya se encontraba dejando a Aioria en su cama cuando esté de pronto comenzó con que tenía nauseas y quería vomitar... Dohko se movió rápidamente y dejo al muchacho en el lavabo con la cabeza apuntando al váter para que dejará allí todo el alcohol. Un rato más agotador para el viejo y joven Santo de Libra, quién ya bastante experiencia tenía con sus antiguos compañeros de armas. Al ver que el leoncito dorado ya estaba mejor lo dejo en la habitación, tirado en la cama como pudo y se marcho a su templo a seguir durmiendo.
Y si de nuestro Patriarca dorado se trata, este a pesar de tener dos santos dorados de los cuales ocuparse, no fue tan duro puesto que se encontro con cierta compañía que le serviría de mucha ayuda. Así es, mientras el iba principalmente a abandonar a Mascara Mortal a su suerte en su templo, se encontro con el joven Acuariano, una sonrisa surcó sus labios y ordeno al muchacho a ayudarle con aquellos bultos. Llegarón a Cáncer, metieron al italiano a la ducha fría y procuraron que no quedara ni un rastro de alcohol en él o que al menos no fuese muy notorio, Ángelo al reaccionar y ver lo que hacían con él, se planteó rápidamente descargar su ira contra Camus pero vio a Shion alllí de pie observandole y notó que algo malo pasaba allí con él viendo la cara de pocos amigos que tenía el patriarca.
Luego de terminar con el muchacho, se dirigieron a Capricornio, para dejar a Shura descansando, ya que dormía como un bebé en la espalda de Camus, el español se quedo en su cama durmiendo desordenadamente, con ello ambos sobrios pudieron ir a sus casas a terminar de descansar para el largo día que se les vendría prontamente.
Masako se dirigió con el Santo de Piscis a su templo de rosas, dejo al chico en su sala de estar, tirado en un sofá que se encontraba. Recorrió todas las habitaciones del templo para encontrar la que usaba el joven, luego de eso, lleno la tina con agua fría y fue a por el pisciano, lo trajó en su espalda como pudo, casi arrastrandolo y lo lanzo al agua. El muchacho al sentir el agua reaccionó rápidamente y se encontro con los verdes ojos de la chiquilla quién le miraba algo preocupada. No sabía que hacer exactamente con alguien en su estado, sólo escucho las indicaciones que le dio Camus y eso estaba haciendo. Afrodita se rió al ver la cara de la chica y ella sólo le respondió con una mirada asesina, explicandole la situación, el muchacho apenado le pidió a la dama que se retirarse y procedio a dormir un rato luego de que su majestad se hubiese marchado.
Al dia siguiente, los afortunados que no salieron la noche anterior tomaron desayuno en el templo principal. Fue un desayuno bastante agradable, y luego siguieron con otras actividades, aunque por nadie pasaba desapercibido que Shion seguía molesto por el espectáculo ocurrido y esa molestia más incrementaba puesto que ya sería mediodía y ninguno de los caballeros aparecía o daba señales de vida.
