Capítulo 8: "El desastre en Rodorio"

Al llegar, dudó un poco si entrar o no, pero finalmente se decidió por lo primero y con paso firme se hizo presente ante Masako y el Patriarca.

-Bienvenido, Sagitario -saludo Shion.

-Buenas tardes, señores -devolvió el saludo Aioros arrodillandose-: ¿En que puedo ayudarles?

-Verás, Aioros, te hemos llamado porqué...

-¿Ocurre algo, señorita? -pregunto Aioros preocupado.

-Bueno, como te estaba diciendo. Justamente hoy tenía planeado devolverte tu armadura -ante esto el caballero sonrío levemente-: Pero no lo haré... Puesto que supe del desastre y revuelo que causaron en Rodorio -afirmó ella con voz queda, Sagitario tragó saliva.

-Ya veo -fue lo único que salió de sus labios, seguidamente el Patriarca tomó la palabra.

-En una investigación que se envio, nos confirmaron que... Aioria y Milo irrumpieron en una granja de las afueras, no quiero ni saber como llegaron allí, dejando libres muchos de los animales del dueño del lugar. También supimos que los gemelos se pusieron a pelear en el bar donde pasaron su noche y los terminaron echando, claro, no sin agredir antes a los encargados de seguridad. Claro, Afrodita irrumpió en un jardín gritando que las flores estaban en tan mal estados despertando a los dueños de casa, quienes debieron de echarlo a patadas de allí -informaba Shion mientras una venita en su sien palpitaba cada vez con más fuerza.

-Continuaré yo, antes de que te agites más -dijo la muchacha tomando el informe-:También pudimos confirmar que Máscara Mortal y Shura entraron en un restaurante de índole europea y como a esa hora la cocina estaba cerrada, hicieron un gran escandalo por no obtener Paella y Spaghetti, además de destruir todo a su paso. Y para concluir, tú y Shaka debieron de reunirlos a todos y traerselos hasta aquí con canticos borrachos despertando a TODO Rodorio ¿Algo que decir en tu defensa?

-Eh... -Aioros estaba buscando no cometer ningún error, sin duda, todo eso era bastante grave y le avergonzaba de sobremanera-: Lo siento mucho, señorita, si gusta, informaré de esto a los otros caballeros y nos encargamos de reparar los desastres ocasionados.

-Descuida, ya hay otros caballeros ocupándose de esto, pero informales que si me llego a enterar de algo mas, el tiempo sin sus armaduras se elevará hasta que yo lo concidere suficiente.

-También deben de recuperar el respeto, principalmente, ya cometieron el gran error de insultar a su diosa, que sea como sea, le deben respeto. Y luego de esto en Rodorio, creánme que ya no serán vistos con los mismos ojos con los habitantes del pueblo -aseguró el Patriarca dirigiendole una mirada asesina al castaño. Sin duda, ser el mayor de estos muchachos siempre le hacía tener que dar cara por todos, ya que Saga y Kanon no estaban en condiciones de hacerlo.

-Ruego que disculpen mis errores y estoy seguro de que los caballeros también lamentarán demasiado estos hechos. Si me permiten, me gustaría retirarme -pidió el caballero ya al borde del colapso sintiendose acosado por ambos superiores.

-Adelante.

Se retiro de los aposentos principales, yendose de inmediato a reunir con los otros caballeros involucrados. El semblante apesumbrado del caballero de oro dio a notar de inmediato a los demás que no tenía muy buenas noticias.

Al reunirse, les comento lo sucedido, que le habían llamado por la situación ocurrida, de la cual estaban rogando que no se enterase nadie más. Pero como vemos, las malas noticias vuelan, aunque las malas reacciones no se hicieron esperar.

-¡Esa bruja! ¡Qué se cree para tenernos así! -exclamó Máscara Mortal más violento de lo normal y encaminándose directamente al Templo Principal-: La voy a poner en su lugar con unos cuantos golpes.

-Oye, Máscara Mortal, espera, no puedes hacer eso, ella es la representación de Saori en este momento aquí -dijo Aioros levantandose rápidamente para detener al caballero.

-Yo les dije que no era buena idea, pero ustedes dele que dele con que habia que conocerla y habladurías, claro, nos dimos el tiempo ¿Y qué paso? Aquí estamos, sin armaduras, sin respeto, sin nada, y además debemos esperar que una niñita malcriada se digne a devolvernos nuestras ropas doradas -comento Kanon molesto.

-Vamos, no es para tanto -dijo Milo intentando calmar la situación-: Nosotros también cometimos errores, no debimos de haber hecho tanto escándalo.

-Aún así, deberíamos de hacer algún plan para recuperar nuestras armaduras -comento Saga mientras una maliciosa sonrisa atravesaba su rostro.

-¡Es cierto! No podemos quedarnos asi -apoyo Máscara Mortal.

-Sí, el mejor plan sería comportarnos de una vez como santos de Oro en vez de estar lloriqueando como niños -sentenció Shura mirándoles seriamente a cada uno.

-Pero eso puede tardar meses... -refutó Kanon.

-Y si hacemos algún plan de ustedes podría tomarnos años -aclaro Shaka.

-¿Ocurre algo, Aioria? Estás muy callado -comento su hermano mayor y todos dirigieron su mirada hacia él.

-No es nada, sólo estoy intentando recordar -confeso Aioria haciendo un mohín ya que por la borrachera no tenía nada en su memoria.

-Creéme, gato, si hicimos lo que nos contó tu hermano -aseguro Milo pasando su brazo por encima de los hombros de él-: Recuerdo que querías ponerte a quitarle la lana a las ovejas y ordeñar vacas porque decías que querías beber leche ya que tenías mucha sed.

-¿En serio? -cuestionó Aioria mirandole de reojo.

-Sí, es en serio -respondió Shaka recordando como habia tenido que sacarlos arrastrando de allí mientras el granjero los amenazaba con una escopeta.

-Sigo sin recordar -afirmo Leo bajando su mirada pensativo.

-¡Pero eso no es lo que importa! -gruñó Saga crispandose por no tener su armadura y por las noticias que le acababan de llegar.

Al fin y al cabo, no llegaron a ningún acuerdo decidiendose espontaneamente retirarse a sus quehaceres personales. No deseaban en absoluto seguirse viendo las caras con los que les llevaban la contra, asi que mejor evitarse más problemas de los que ya tenían.

Siguieron pasando los días y ya se veían algunos cambios en algunos caballeros, otros sólo pasaban desapercibidos. Aunque en un lugar, algo más apartado del Santuario, en un sector de puro bosque se encontraba Shura entrenando, o más bien, ahora se encontraba dándose un pequeño descanso al lado de una cascada que encontró allí.

-"Aún así, quizá los muchachos tienen razón y ella es demasiado estricta y malcriada" -pensaba el caballero mirando el agua-: Tal vez si deberíamos hacer algo.

-¿Hacer algo sobre qué? -pregunto una voz de pronto, haciendo sobresaltar al español.

-Señorita... -nombró el cabello sobresaltado luego de haber levantado su mirada-: Estaba pensando en como poder recuperar pronto mi armadura.

-Ya veo...

-¿Y usted que hace por estos lares? -pregunto el muchacho observandola de pies a cabeza, no vestía sus ropas normales, como vestidos y esas cosas, se sorprendió al ver que utilizaba un jeans, una camisa manga corta y unas zapatillas, bastante casual.

-Pues, andaba paseando un rato, estaba un poco ahogada en el Templo principal -afirmo ella con una sonrisa-: ¿Podría sentarme a tu lado?

-Claro, no hay problema -indicó el muchacho haciendose hacia un lado.

-¿Y tú que hacías? ¿Descansar?

-Sí, eso hacia por ahora, aunque antes me encontraba entrenando -contesto el muchacho.

-Ya veo... ¿Y ahora que hacías? ¿Meditabas sobre el escándalo que provocaron? -pregunto la pelirroja entre risas.

-Claro que no, aunque ese tema me tiene muy avergonzado -aseguro el caballero sin despegar sus ojos de la cáscada.

-Es lo mínimo claramente, aunque procura que no vuelva a ocurrir, después de todo si algo pasa, será mi culpa -comento ella levantadose para acercarse a la cáscada.

-No tiene de que preocuparse, no...

-Espera, no me trates de usted ni con tantos formalismos, por favor, no me gustan mucho -pidió Masako con una sonrisa dirigida al caballero.

-Está bien, entonces te aseguro que no volverá a ocurrir, al menos no de mi parte -concluyó el caballero mientras se acercaba a la muchacha, que estaba concentrada observando la cáscada y rozando el agua-: ¿Te gustan?

-Siempre he sentido cierta fascinación por el agua, pero lo que más me encanta es el mar, imagínate, es un mundo inmenso -afirmo ella con emoción-: Además dicen que en el mar la vida es más sabrosa.

-Deberías de preguntarle a Kanon, él fue un pescadito de Poseidón durante mucho tiempo.

-¿En serio? ¿Y cómo es que está aquí? -pregunto ella sorprendida.

-Larga historia, insisto con que deberían de conversar -dijo el caballero mirandola, su mirada no se despegaba de la cáscada.

De pronto notó que la chica estaba algo ausente y algo extraño pasaba con la cáscada, ésta que caía bruscamente comenzó a caer con lentitud, como si el flujo del agua se fuese reduciendo pero seguía cayendo la misma cantidad, ella miraba estupefacta lo que ocurría, sin entender porque era. Shura se sintió extrañado por ello, así que la movió, sentandola contra un árbol algo alejada del agua. Aunque no paso desapercibido que la cáscada recupero su normalidad cuando rompió el contacto de ella con el agua.

Parpadeaba varias veces, pero seguía mirando al vacío, Shura sólo le hablaba sin tener éxito en ello, aunque escucho unos pequeños balbuceos de los labios de ella los cuales le llamaron la atención.

-¿Qué fue lo que ocurrió? -pregunto ella en voz baja mirando al caballero extrañada-: Estoy segura que tú no manejas el agua.

-Claro que no lo hago, cuando metiste la mano al agua ocurrió eso -contesto el caballero observandola-: ¿Sabes por que sucedio?

-No tengo idea -respondió ella mirando su mano-: Pero creo que debería de comentarselo a Shion ¿Me acompañas? Necesitaré un ministro de fé.

Y así se dirigieron al Templo Principal nuevamente, bajo muchas miradas de los aspirantes a santos y los santos de plata y bronce que también entrenaban en diversos sectores que atravesaron para llegar a los aposentos de ella.

Al llegar, Shion estaba esperandoles en su trono real con un semblante exageradamente serio para él, quien procuraba ser serio y paternal a la vez, esto no cayó muy bien a los dos que se hacían presentes para comentarle lo sucedido.