Aaaah, siento mucho la tardanza, tenía el capítulo listo pero tuve un problema con mi laptop y acaba de regresar del servicio técnico sin nada de lo que tenía, espero que me disculpen pero en fin, sin más blabla, aquí está el nuevo capítulo =)

Capítulo 9: "

Al llegar, Shion estaba esperandoles en su trono real con un semblante exageradamente serio para él, quien procuraba ser serio y paternal a la vez, esto no cayó muy bien a los dos que se hacían presentes para comentarle lo sucedido.

-¿Ocurre algo, Shion? -pregunto Masako reparando en la expresion del ariano.

-No, no es nada -respondió observando a la joven, luego su mirada se poso en su acompañante-: Shura ¿Necesitas algo?

-No... yo...

-No, Shion, veníamos a comentarte algo que ocurrió hace un rato, allá, en la cáscada -dijo Masako señalando en dirección de donde venían.

-¿Qué ocurrió?

-Es que... es que... fue extraño, muy extraño -decía Masako mientras buscaba como explicarle al mayor lo ocurrido-: Verás, estabamos con Capricornio en la cáscada, conversando, tranquilos, y yo metí la mano al agua en un momento de aburrimiento y luego... luego... el agua comenzo a caer más lento, mucho más lento, como que casi se detiene y me pareció extraño, y me sentí rara, y no reaccione, Capricornio tuvo que alejarme de allí, pero cuando el contacto se rompió la caída fluvial recupero su normalidad -relataba la pelirroja moviendo exageradamente las manos y hablando muy rápido.

-Ya veo, algo entendí, aunque debo decir que es algo extraño.

-Pero es verdad, Patriarca, eso ocurrió, a nosotros también nos pareció fuera de lo común -comento Shura confundido.

-Lo supuse, bueno, Shura, te pediría que te retiraras, por favor, necesito hablar a solas con esta pequeña -dijo Shion cortesmente señalando a la joven que estaba sentada en el piso.

-Entonces me retiro enseguida, con permiso -contesto haciendo una reverencia y girando sobre sus talones para irse.

-Es bastante agradable y un buen muchacho -comento Masako cuando escuchaba la puerta cerrarse.

-Claro que lo es.

Masako comenzaba a levantarse del piso para hacer lo mismo que el caballero, pero Shion le dedico una intimidante mirada, provocando que ella sin siquiera mirarlo volviese a tomar su posición anterior en el piso, frente a él, sin observarlo.

Tosió suavemente y se acomodo, mostrandose dispuesta a escuchar lo que le podían decir sus sabias palabras, presentía el tema que hablarían pero no quería asimilarlo.

No aún...

-Bueno, al parecer tus poderes ya han comenzando a manifestarse.

-¿Y qué con eso? -cuestionó a la defensiva.

-Vamos, sabes que esto era cuestión de tiempo y Poseidón aparecera en cualquier momento a reclamar lo que es suyo, deberíamos comenzar a entrenar en serio y alertar a los otros santos, Atena te envió aquí con ese proposito -insistió el Patriarca siguiendo con sus ojos rosas a la muchacha que se asomaba por una ventana.

-Lo sé, pero... -guardo silencio la joven, un silencio algo largo para ambos, pero en realidad más corto de lo que pensaba-: Pero no me agrada esta misión, yo quiero volver a Japón y seguir con mi vida normal de chica de la clase alta.

-Ya sabes que no puedes, allí es incluso más fácil que te encuentren.

-Pero...

Y así se inicio una pequeña discusión que parecía de padre e hija, a decir verdad, la pelirroja era bastante terca y no aceptaba órdenes, salió de la habitación con paso pesado, notando su malestar y se fue a su cuarto, dónde estuvo largas horas mirando por su ventana hacia el mar. Sin duda, ver el mar tan tranquilo le reconforto enormemente, y pensó con claridad: no, esto no podia estar pasando, hace unos meses era una chica normal y ahora estaba encerrada en un santuario bajo la protección de caballeros que ni siquiera eran suyos. ¿Porqué la escondían de Poseidon? No sabía quien era, ni tampoco le importaba, ahora solo pensaba en cumplir el favor a su amiga Saori y luego cuando volviera la pelimorada vería que haría con su vida, sí, ese debía ser el objetivo.

Centrada en este y otros tantos pensamientos estaba hasta que sintió gritos, venían del salón donde habia dejado al Patriarca hace un buen rato, eran solo varones, al parecer más de un dorado habia explotado estando tanto tiempo sin su armadura. Se dirigió al lugar y se encontro a más de uno haciendole frente al Patriarca.

-¿Qué ocurre aquí? -pregunto la pelirroja en voz baja viendo la situación.

Lo que ocurría era lo siguiente, los más bravos [notese Saga, Kanon, Mascara Mortal] estaban delante del grupo sostenidos por Milo, Aioria y Afrodita. Aioros estaba el frente de ellos intentando detenerlos, mientras Dohko estaba junto a Shion, quién estaba en su trono observandolos y escuchandolos, respondiendoles brevemente haciendolos enojar aun más. Milo y Aioria observaban la situación divertidos al igual que Aldebarán, y Mu, junto a Camus y Shaka miraban desde atras, atentos a cualquier cosa que podía suceder.

-Buenas tarde, Señorita -saludo Mu cordialmente al notar la presencia de la dama.

-Hola Aries, ¿Puedo saber que ocurre aquí? -pregunto luego de haber visto y analizado a los muchachos uno por uno.

-Están intentando recuperar las armaduras, algunos están algo desesperados -contesto Camus al otro lado de la muchacha que hacia su ingreso.

-¡Pero Patriarca, no puede permitir esto! -se escuchaba claramente la voz de Saga, aunque más que hablar como un hombre adulto y serio, parecía un niño pequeño haciendo un berrinche.

-¡Es injusto! ¡Nuestras armaduras son lo que nos da el honor de ser caballeros dorados, sin ellas somos unos tipos normales habitando el coliseo! -le seguía Máscara Mortal.

-Debieron pensarlo antes de irse de fiesta -contesto Shion sin inmutarse.

-¿Y a ustedes no les interesa? -pregunto Masako a los caballeros que no se entrometían.

-Sabemos que las recuperaremos en algún momento, por mientras sólo vinimos a divertirnos -dijo Milo sin dejar de sonreir.

-Si tuvieran madre, ya hubieran ido donde ella a acusar al Patriarca -comento Camus, siendo escuchado por los de más adelante.

-Si mi madre estuviera aquí no permitiría esto -dijo Kanon con su mirada desafiante.

-Tampoco hubiera permitido tus celos, tu estupides, que te hubieras ido con Poseidón, y luego hubieras vuelto llorando perdón para habitar aquí... -decía Saga.

Y ahí va... Comienza el round normal de los gemelos.

-Pero yo no intenté asesinar a Atena cuando era sólo un bebé por mis ansias de poder -contraataco Kanon.

-Pero yo no fui el intento más reciente al ayudar a Poseidón a encerrarla en la torre -continuó Saga, los rayos entre las miradas de los gemelos se empezaban a notar.

-Y yo no fuí quien casi asesina al Patriarca hace unos días lanzandole una jarra -el gemelo menor no daba su brazo a torcer.

-Ya basta -dijo Shion aburrido de los mil y un combates de los geminianos antes de que comenzaran a focejear y rodar por el piso como sucedìa cada vez.

-¿Se llevarán bien? -pregunto Masako en un susurro bastante sorprendida por la situación, a sabiendas de todos esos intentos, un escalofrío le recorrio toda la espalda y su piel se puso pálida.

-Tranquila, no creo que intenten matarte -dijo Milo pasando su brazo alrededor de sus hombros.

-Eso espero... -respondió, pero el miedo no se le fue ni siquiera un poco, de hecho, incluso sentìa que le costaba respirar un poco, de pronto sintió que la levantaban y sus pies ya no alcanzaban el suelo.

-¡Aquí estás! -se escucho la voz del canceriano.

-Oye, bájame -dijo Masako agitando sus pies en el aire-: Te he dicho que me bajes, ahora.

-No lo haré hasta que nos entregues las armaduras, así que ahora dinos donde están.

-Bueno, supongo que me acostumbraré a esto -se resigno la pelirroja cruzandose de brazos.

-Máscara Mortal, bajala enseguida -ordeno Shion sin mover un dedo.

El sonido de un bulto cayendo se escucho bruscamente y vieron a la dama sobandose en el piso recibiendo la asesina mirada del italiano pero ella no le daba importancia.

-¿Estás bien? -pregunto Aioros ayudandola a levantarse.

-Sí, aunque... es un bruto -murmuro la menor incómoda por la mirada que no dejaba de acosarle.

-Sì, lo sé.

-Bien, les he ido observando -comenzo a hablar Shion llamando la atención de todos-: Y creo que a algunos les devolveré sus armaduras por los méritos que han hecho en una semana más.

-¿A quién se las devolverá? -pregunto Aioria con cara de borrego a medio morir.

-Los que tendrán el honor de volver a portar su armadura son...