Creo que por face presumi mucho la llegada del cap 4, pues aqui lo tienen.

Les advierto que este capitulo tiene escenas medias fuertes (hablando sexualmente), no tanto como lemmon, ni tan fuertes segun mi vision, pero tratan una tematica picarona que puede sorprender a uno que otro lector.

Este cap es un cap medio complejo al final, pero espero les guste.

Las cosas ya se estan poniendo interesantes, el brazalete ayudo un poco, pero apenas comienza.

Sé que a muchos les disgusto, o no les pareció que Sirius y Remus hayan muerto, pero de alguna manera sus muertes fueron significativas para ir forjando ese caracter fuerte en Harry, me refiero a que sus muertes lo dañaron duramente y por eso fue que empezó a crear esa coraza de frialdad, de negacion... es parte de él, ¿no se si me explique?

ya os dejo disfrutar.

Acepto sugerencias, dejenme review, maldiganme, critiquenme, no se, lo que quieran... y no se olviden de seguirme por face, si lo desean "Ed Wiz"

Abrazos, Natty ;) este va para ti...


Capítulo 4
Azabache y Pelirroja.

Justo cuando llegaban a la torre norte, la figura de Severus Snape los esperaba en la entrada, Ginny le miro con extrañeza, pero Harry con firmeza. Al verlos llegar, el ex profesor de pociones emitió un hondo suspiro, miro a Harry con determinación y sorprendiendo a los dos chicos le extendió la mano. Harry lo observo analíticamente unos segundos, observando su mano como si aquello fuera algo muy tentador, pero prohibido a la vez.

–No soy un hombre de muchos sentimientos, pero por casualidad escuche la conversación que sostuviste con el profesor Dumbledore y aunque seas un Potter, he comprendido algo – le miro con determinación –tú no eres tu padre –

–Tenemos muchas cosas que decirnos tú y yo Severus – dijo Harry con mucha seriedad –pero esto que ha hecho habla muy bien de usted profesor – tomo su mano.

–Entonces, ¿en paz? – preguntó.

–Con la promesa de que usted y yo aclaremos muchas cosas – dijo con tranquilidad, el hombre cabeceo –creo que voy entiendo un poco la filosofía de Albus – Ginny miraba en silencio como Harry y Snape intercambiaban algunas palabras con sus miradas, luego el profesor soltó una sonrisa de esas que tanto le caracterizaban.

–Entonces estará de acuerdo en que lo que paso en clase es intolerable – dijo en su tono habitual, sin embargo Ginny pudo detectar algo de ¿humor?

– ¿Y qué hará profesor?, ¿hechizarme? – Ginny cerró los ojos esperando gritos y hechizos, sin embargo, Severus sonrió misteriosamente.

–Aunque ganas no me falten, afortunadamente como el profesor favorecedor que soy y dado que usted un Gryffindor – dijo –puedo castigarle, así que os quitaré un punto y deberá entregarme la poción del filtro de la paz en nuestra próxima clase –

–Pero si usted no el profesor de Pociones – le dijo

–Pero un castigo es un castigo, señor Potter – le miro –y veremos si es tan Evans como Potter – y con una enigmática sonrisa se dio la media vuelta y se fue.

–Primero veo a Mcgonagall con un humor que jamás en mis seis años de colegio imagine ver y ahora veo al profesor Snape y mira que el hombre es más Gryffindor que Slytherin por el orgullo, ¿pedir una silenciosa disculpa?, ¿hacer las paces?, ¿bromear? – le dijo a Harry cuando este con su varita daba tres golpecitos a la puerta de la torre.

–Por lo visto Hogwarts es un lugar muy especial – y con una sonrisa de lo más misteriosa se hizo a un lado invitando a la pelirroja a pasar.

A la pelirroja le sorprendieron tres cosas a la vez, la primera fue una enorme sala para leer, dónde un cómodo sofá frente a la chimenea esperaba a quien quisiera leer, Merlín, si no supiera que estaba en la habitación diría que habían entrado a la biblioteca del colegio. Lo segundo estaba del lado contrario, dónde aunque pareciera insólito había un boticario completo, con un enorme escritorio repleto de ingredientes, calderos y jaulas con criaturas. Lo tercero estaba enseguida de aquel pequeño "lugar de las pociones", era otra especie de sala, con infinidad de artículos para defensa mágica, chivatoscopios, detectores de ocultismo y hasta un espejo de enemigos que recordaba haberle visto a Alastor Moody cuando fue profesor del colegio.

–Sí, lo sé – dijo de pronto el chico –suelo convertir en santuarios mis aposentos –

– ¿Te gusta leer? – Dijo con incredulidad – ¿te fascinan las pociones? – preguntó.

– ¿Te sorprende, verdad? – Le sonrió con arrogancia –pero aunque no lo creas tengo mis adicciones: la lectura, las pociones y por obviedad la magia defensiva –

–Vaya que me sorprendes, Potter – dijo la pelirroja –yo pensaba que tus adicciones eran ser cabrón, ser arrogante y ser cabrón – fueron tres descargas consecutivas, Harry tuvo que sostenerse de un librero y Ginny de un caldero.

– ¿No dijimos que cero descargas? – se sobaba la muñeca, Ginny tomó aire y asintió.

–Lo siento – movió su cuello de un lado a otro.

–Este es el primer piso – dijo caminando e invitándola a seguirlo –los dormitorios están en el tercero –

– ¿Y en el segundo? – preguntó la pelirroja.

–Creo que es tarde – dijo tajante –vayamos a dormir – Ginny entendió que el segundo piso era un lugar que el chico no quería enseñarle, ¿qué tanto habría allí?, la curiosidad Gryffindor la invadió de pies a cabeza.

Cuando subieron por una escalera de caracol, Ginny pudo observar una puerta cerrada, intento acercarse, pero Harry ya estaba subiendo más y tenía que seguirlo o sabía Merlín que consecuencias traería su curiosidad. Lo cierto era que Harry Potter algo escondía en ese segundo piso, de cual solo había podido ver una puerta, ya lo averiguaría.

–Este es el segundo dormitorio – dijo Harry señalando una puerta –nos veremos mañana a las seis –

– ¿A las seis? – preguntó atónita.

–Claro Weasley, hay que madrugar antes de las actividades del día – dijo firme

– ¿Estás loco? – Dijo alterada, hubo una descarga –yo no pienso levantarme a las seis, no lo he hecho en todo lo que llevo en Hogwarts y no será la primera vez que lo haga –

–Bien – sonrió con arrogancia –tú no estás acostumbrada a levantarte temprano, yo no lo estoy a levantarme más tarde, el dilema es, ¿cómo le haremos? –

–Pues me importa un comino – extrañamente no hubo descarga –pero yo no pienso levantarme a las seis, cuando nuestras clases empiezan a las nueve –

– ¿Qué os parece una apuesta? – Le preguntó el chico con altanería –si tú ganas, nos levantaremos a la hora que quieras, si yo gano, tendrás que madrugar por primera vez en tu estadía en el colegio –

–Potter, si esto es una artimaña de tu parte, me importará una mierda el estúpido brazalete de la amistad o de la brutalidad o de la estupidez – su pecho subía y bajaba, sin embargo no había descarga –y te maldeciré y como que me llamo Ginevra Weasley que lo hago –

–Vaya mujer, estás alterada de más – sonrió zorrunamente – ¿Qué piensas que os propondré?, ¿un faje?, ¿un polvo? – la pelirroja se sonrojó sin embargo se vieron sometidos a una pequeña descarga.

–Cierra la boca, Potter – dijo desviando su mirada.

–Es una apuesta fácil, Weasley – dijo con misterio –si logro que intentes besarme por segunda vez, entonces nos levantaremos a la hora que yo quiera, si no lo hago, entonces nos levantaremos a la hora que desees – los ojos de Harry brillaron un poco mientras aguardaba la respuesta de la chica.

–Yo no pienso volverte a besar – dijo con decisión –ya te dije que fue un error y… – sin embargo se quedo muda, los brazos de Harry, uno a cada lado de su cabeza la hicieron retroceder y pegarse a la pared.

–Sabes pelirroja – a Ginny se le erizaron los cabellos tras el tono seductor que empleaba el chico, ¿de dónde lo había sacado?, no lo sabía, pero el tono, la pausa y la intensidad de sus ojos esmeraldas le estaban provocando reacciones que si Dean supiera Legilimancia la cortaría al instante –no sé si alguna vez te lo hayan dicho pero ese gesto que haces con tu nariz al enojarte es sumamente – se acerco a su oído –excitante – las piernas de Ginny temblaron, sus ojos marrones estaban ya siendo derrotados por los orbes esmeraldas del chico, Harry le tomó la barbilla y la miro con más intensidad –tus ojos marrones irradian un misterio sobrenatural que me incita a lo prohibido y tus labios provocan en mí sensaciones que me hacen soñar contigo – por segunda vez se acercó a su oído con mucho más proximidad y susurro –todas las noches – mordió el lóbulo de su oído y Ginny se estremeció.

–Harry… – dijo y no pudo más, sus nervios se fueron a la mierda, su control al demonio y no le quedo más que ir disminuyendo la distancia entre el rostro del chico, rozó sus labios y justo cuando estaba por besarlo, él se alejo sonriendo descaradamente.

–Mañana a las seis – le guiño el ojo y sin darle tiempo de nada se perdió en la que suponía era le entrada de la habitación del chico. Ginny se quedo mirando con confusión la puerta de la habitación del chico, sus mejillas estaban sonrojadas y una extraña sensación recorría cada partícula de su cuerpo, era deseo, lujuria y sobre todo atracción por el condenado cabrón que la había dejado ahí plantada. Meneando la cabeza entró en la que sería su habitación y dio un portazo.

–Maldito seas, Harry Potter – hubo una descarga intensa, sin embargo, se aguanto el dolor –reverendo cabrón – otra descarga –cabeza dura – otra descarga –cubo de hielo – otra descarga –me las vas a pagar cuando abras de golpe la puerta de mi habitación – hábilmente saco su varita y se puso alerta.

La puerta se abrió al instante y un Harry Potter vestido únicamente en unos bóxers negros entro en la habitación de Ginny, traía un rostro adolorido – ¿Qué demonios te pasa? – preguntó.

Petrificus Totalus – Harry se vio sorprendido por el hechizo, sus ojos se abrieron por la sorpresa cuando cayó en una silla aparecida mágicamente detrás de él –conmigo nadie juega, Potter –

Si alguien le hubiera dicho a Lord Voldemort que con petrificar a Harry, ponerlo atado a una silla y que cierta pelirroja comenzará a provocarlo con unos cuantos movimientos sensuales lo torturaría peor que con una Cruciatus, sin duda hubiera ganado la guerra. Sin embargo, Harry Potter, estaba inmovilizado, con una erección para nada disimulada al llevar solo bóxers, mientras una pelirroja se despojaba muy provocativamente de su ropa para ponerse su bata de dormir que para gusto de Harry era perfecta. La pelirroja se acerco peligrosamente al chico que estaba rojo de pies a cabeza, sudaba como desquiciado y su bóxer parecía querer explotar, Ginny algo colorada, pero decidida le miraba con triunfo.

–Yo también puedo hacerte sonrojar, Potter, así que creo no podrás dormir seco esta noche, ¿a qué si? – se rió un poco y señaló hacia un lugar que Harry decidió ignorar mirar, su rostro buscaba algo entretenido en el techo y sus mejillas parecían querer estallar del rubor –no eres el único que sabe jugar de forma muy interesante, menudo cabrón– nuevamente se acercó a su oído –mañana nos vemos a las ocho – con un movimiento exacto de su varita sacó a Harry con todo y silla fuera de ahí, sello la puerta con hechizo y sonrió aún más cuando escuchó un sonoro "esa pelirroja es la muerte"

Ginny se echó en su cama muy pensativa, lo que había hecho estaba totalmente fuera de sus cabales, ella nunca se habría atrevido a hacer algo así con Dean y con eso ya decía todo. ¿Qué había pasado?, porque de pronto vengarse de Harry de aquella forma le pareció tan atractivo, tan necesario. Quizás había sido por la forma en la que él la había provocado con su dichosa apuesta, pero unas ganas impresionantes de pagarle con la misma moneda se apoderaron de ella. No podía negar que el chico era algo misterioso para ella desde la primera vez que lo vio platicar con la profesora de Aritmancia en la mesa de profesores cuando llegó el colegio y dado que su relación por alguna extraña razón se había intensificado desde entonces, Harry Potter se estaba volviendo algo necesario en su vida, ¿Cómo novio?, ¿Cómo amor?, ¿cómo amigo?, no lo sabía, solo sabía que quería discutir con él, tener su atención, que le enviará lirios todos los días, que le dijera cosas arrogantes, Merlín, si alguna pensó que sería una mujer masoquista, aquel día estaba segura de eso.

–Merlín salve a Lavander – sonrió zorrunamente, era lo único que podría agradecerle a aquella chica, aquellas clases que tanto ella como Hermione y las chicas de su casa habían recibido como una forma infalible y adicional para sorprender a un chico, con el simple arte de ponerte tu ropa de dormir habían dado grandes resultados, tan buenos resultados que se sorprendía de lo que eran capaz de lograr unos cuantos movimientos de cadera, pero si vaya que estaba sorprendida, en primera porque jamás se imagino a ver a Harry en bóxer y ahora que lo hacía se permitía no halagarlo, sino alabarlo, lo aceptaba, ese hombre no necesitaba más de nada, era perfecto. En segunda, sus mejillas se sonrojaron de inmediato, era que ella, "la pequeña Weasley", "la novia de Dean Thomas", "la inocente Ginny" con uno de esos baby dolls que Hermione le regalo por su cumpleaños había logrado causarle un "interesante" problema al chico y se sentía muy orgullosa por ello, sin embargo por alguna extraña razón supo una cosa que la desconcertó totalmente, Harry Potter no era tan frío como pensó que realmente era, quizás el verdadero Harry estaba ahí debajo de todo esa coraza que había creado y de pronto una idea cruzó su mente, ¿y si ella estaba ahí por una única y sencilla razón?

-o-o-

Cuanto tiempo llevaba bajo el agua fría, no lo sabía, solo sabía que su problema había tardado mucho en solucionarse y es que por más que quisiera poner su mente en otro lado, ese par de piernas, esas caderas tan provocativas, ese escote tan pronunciado, esa forma de moverse lo volvían loco una y otra vez provocando que su amigo siguiera firme en su decisión de no sacar a la pelirroja de su mente. Su corazón bombeaba tan a prisa que le sorprendía no haber muerto de un infarto, por un lado se sentía humillado, la chica lo había prácticamente humillado al provocarle aquel "interesante" problema entre sus piernas, por haberlo inmovilizado y pegado a una silla, por provocarlo tan descaradamente y él sin poder moverse; lo segundo eran esas enormes ganas de haberla tumbado en la cama, quitarle ese diminuto y provocativo conjunto dorado y besarla hasta que sus labios suplicaran piedad, ¿besarla?, ¿Qué se sentiría besarla de verdad?, no como un beso robado, ni como un simple roce de labios, besarla en verdad, uno de esos besos que Tonks alguna vez le había mencionado.

Bueno, Harry, cuando llega el punto en el que el deseo es más fuerte que tú mismo – dijo la mujer –es inevitable que tus ganas de intimar con una mujer se queden atrás –

¿Intimar en qué sentido? – Preguntó alzando la ceja – ¿hablar de forma más privada?– Tonks soltó unas carcajadas que de no ser por el hechizo de silencio en aquella tienda de campaña los oirán a kilómetros – ¿qué te pasa? – le dijo molesto.

Harry, como se ve que apenas y eres un muchachito de quince años – dijo hipando por el intento de dejar de reír – ¿Sirius no te ha dado la charla? –

¿Qué charla? – preguntó nuevamente alzando una ceja.

Ese tío mío es tan desobligado – meneo la cabeza –verás Harry, cuando dos personas que se quieren lo más normal es que se pongan de pareja, de novios, ¿me sigues? –

¿Cómo tú y Remus? – preguntó de inmediato.

Bueno, Remus y yo estamos casados, que… – dijo –bueno es exactamente lo mismo, la idea es que una mujer y un hombre estén juntos –

Entiendo – sonrió satisfecho.

Bueno, cuando uno tiene pareja, lo más correcto es que se besen, se abracen, se quieran, se mimen, se… – decía, pero Harry la interrumpió.

Me he perdido de nuevo – dijo confundido.

Merlín, eres el chico más negado que he visto en mi vida – dijo –y también el más necio de todos –

Me vas a explicar eso que quieres decir, ¿o no? – le dijo irritado.

Y el más testarudo – murmuro –bueno Harry, cuando personas se quieren es normal que se besen, ¿sabes lo que es besar?, Merlín, no sé ni por qué lo pregunto, no sabes ni lo que es una novia –

¿Qué es besar? – preguntó Harry con suspicacia, Tonks le miro sonriente y siguió.

Besar es el arte más magnifico que puedes vivir con tu pareja, es algo que va más allá que juntar los labios suyos con los tuyos, es expresarse de una forma muy placentera, intima, inocente alguna veces, pasional algunas otras, es… – suspiro –es como si tomarás un poco de la poción euforia o felix felicis y ésta recorriera cada partícula de tu cuerpo –

–"El más bello instante del amor, el único que verdaderamente nos embriaga, es este preludio: el beso."(1) –dijo Harry, Tonks lo miro por un momento con la sorpresa pasando por todo su rostro.

¿De dónde has sacado eso? – le preguntó

Bueno, no solo leo libros de magia – le dijo tranquilamente –mi abuela me regalo un libro muggle que habla sobre cosas que no entiendo, pero sin duda recuerdo haber leído una frase como esa, ahora que hablas de besar, de pronto la he recordado –

Por ahí hubieras empezado, Harry – le sonrió –ahora dime, ¿Qué más dice ese libro que te regalo Dorea? –

Bueno habla sobre como… –

Sonrió con nostalgia, cerró el grifo de la regadera y miro hacia abajo, su problema finalmente había bajado. Así que Ginny Weasley quería jugar sucio, bueno, él era un experto en jugar sucio y esa pelirroja iba a pagar lo que le había hecho. Una sonrisa zorruna apareció en su rostro, apostaba su mano derecha a que la pelirroja todavía estaba despierta así que si él tendría problemas para dormir, ella no se iba ir limpia de aquella pequeña guerra que sin duda había comenzado entre ellos. Sin embargo antes de echar a andar su malévolo plan, suspiro, las palabras que Tonks seguían sonando en su cabeza con mucha intensidad "Besar es el arte más magnifico que puedes vivir con tu pareja, es algo que va más allá que juntar los labios suyos con los tuyos, es expresarse de una forma muy placentera, intima, inocente alguna veces, pasional algunas otras, es…" y así había encontrado su primera respuesta ante la pregunta que desde hacía tiempo invadía su mente: "Ginny Weasley", y era la de besarla, quería besarla como decía Tonks, quería expresarle de alguna manera que la deseaba, porque sí, se había dado cuenta que deseaba a esa pelirroja, la deseaba como nunca pensó desear algo, pero no era un deseo posesivo, de querer obtenerlo a cualquier costo, no, era un deseo extraño, era una sensación muy cálida en su pecho, era algo que nunca había sentido, era sentir unas enormes ganas de abrazarla, de besarla, de protegerla, ¿Qué demonios le pasaba?, ¿Qué era todo eso que sentía?

-o-o-

La mañana llegó con mucha lentitud para Ginny, había pasado una noche de lo más complicada, el juego que había comenzado le había hecho tener sueños que sin duda la había torturado de una forma tan placentera que no tenía adjetivo alguno para describirlo. Miro el reloj instalado en aquella habitación y vio que eran las ocho y media. Ya vestida en el uniforme escolar salió de la habitación, ¿estaría Harry en su habitación aún?, fue hasta la puerta del chico y solo por precaución sacó su varita y la mantuvo lista, no sabía que esperar de Potter, la puerta estaba entreabierta así que no tuvo problemas para entrar a la habitación, el lugar no estaba nada mal, era una habitación normal, nada extraño, se adentro un poco más y se llevo el susto de su vida, Harry Potter totalmente desnudo y con el cabello mojado pues acababa de salir de la ducha cerraba la puerta de la habitación con llave, no se había percatado que ella estaba ahí. Cuando el chico se giro hacia su cama, no le quedo ninguna duda que sus ojos no la habían engañado la noche anterior, "el interesante problema de Harry" sin duda era muy interesante, Merlín, se sonrojó profusamente, el chico se percato de su presencia y en vez de gritarle alguna insolencia, comenzó a caminar hacia ella con aire muy decidido, la pelirroja comenzó a dar pasos hacia atrás perturbada, una cosa era ser el verdugo, otra cosa muy distinta la víctima.

–Eres toda una picara – le dijo con altanería, Ginny aspiro el olor del chico que la volvió loca cuando este se le acerco muy provocativamente.

– ¿Qué pretendes? – dijo asustada llevándose la manos al pecho por protección pues Harry alargaba su mano hacia ella.

–Tomar una toalla, me parece – dijo sin inmutarse, la mano que "accidentalmente" se dirigía hacia el pecho de la chica se desvió y tomó una toalla azulada detrás de la chica.

Para "alivio" de Ginny, Harry se paso la toalla por la cintura y comenzó a caminar hacia un pequeño tocador, de dentro saco un par de bóxers, uno en color verde botella y el otro gris perla. Los ojos de Ginny nuevamente se abrieron cuando se despojo de la toalla como si nada.

–Potter, ponte algo – dijo colorada.

–Sí, pelirroja, eso hare – sonrió –cual color hace resaltar más mis… – la pelirroja abrió la boca sorprendida –ojos –

–Creo que te esperaré afuera – dijo desviando la mirada de la desnudez del chico, sin embargo éste le bloqueo camino.

– ¿Ahora muestras pudor? – le preguntó con arrogancia –no me has armado todo un cuento erótico ayer por la noche –

–Yo… – su mente buscaba argumentos para debatir.

–Tenías toda la razón – se acerco peligrosamente a ella, Ginny se hizo hacia atrás muy nerviosa –no tuve ningún sueño decente anoche y en todos, ¿Qué crees?, saliste tú –

–Potter… – dijo dándole un empujón y bordeándolo, Harry no hizo más por detenerla, de alguna forma, de alguna manera el sonrojarla, el provocarla, perdió un poco el sentido cuando vio en sus ojos total incomodidad, ¿Qué carajos le pasaba?, ¿no estaba totalmente decidido a humillarla de la misma manera en que ella había hecho?, sin duda esa pelirroja causaba extrañas sensaciones en él. Cuando Ginny se giro para verlo pues se temía que el chico insistiera en de alguna manera hacerle pagar la escena de la noche anterior, se llevo una gran sorpresa al ver que él chico ya llevaba la toalla en la cintura y le miraba con mucha tranquilidad.

–Dame cinco minutos y te veo afuera de tu habitación – dijo –no tardare –

–Está bien – dijo, noto que su garganta estaba seca por alguna extraña razón y su voz sonó extraña.

–Ginny – dijo de pronto Harry, la chica se detuvo antes de salir.

– ¿Sí? – preguntó con nerviosismo.

–Lamento esto – de alguna manera, Ginny supo que se refería a lo que había pasado hacia unos momentos –no fue nada caballeroso, lo siento– cuando Ginny iba a replicar, lo vio perderse de nuevo en el baño.

Ginny esperaba a Harry fuera de su habitación, estaba aturdida, había notado esa malicia en Harry, esa mirada con aires de venganza, de hacerla pasar un mal rato y aunque lo consideraba justo, pues ella de alguna manera lo había humillado, aunque bueno, no era propiamente una humillación, él la había dejado con las ganas de besarlo primero, en cierta manera la que había tomado venganza era ella. Sin embargo cuando sus ojos se llenaron de incomodidad y algo de decepción ya que de alguna manera pensaba que Harry no sería capaz de hacer algo en su contra a pesar de haberse visto humillado, pues muy dentro de ella quería suponer que había un Harry diferente, no aquel arrogante que era, sino alguien diferente y cuando su rostro se surco en la decepción al verlo actuar de la forma contraria a la que ella pensaba, el simplemente lo dejo, se detuvo y pudo ver arrepentimiento en sus ojos, vergüenza y lo más extraño disculpa.

–Listo – dijo en su habitual tono frio – ¿nos vamos? –

–Potter yo… – dijo de pronto mientras bajaban las escaleras.

–Apuremos el paso – le interrumpió –no quiero llegar tarde por tu culpa, Weasley – dijo con aquel tono de siempre.

–Hey, no, espera – lo detuvo del brazo, Harry se giro y la encaro.

– ¿Qué? – Dijo bruscamente – ¿quieres otro estúpido lirio?, ¿otras palabras cursis para pedirte disculpa?, pero si de alguna manera estamos a mano, ¿no? –

–Eres un… – dijo de pronto enojándose.

– ¿Un qué? – Le preguntó –un imbécil, un idiota, un cabrón, ¿qué adjetivos tienes para mí hoy, Weasley? –

Ginny no dijo nada, simplemente dio un paso adelante con el rostro cargado de tristeza y comenzó a caminar, Harry emprendió el camino detrás de ella y la tomo del brazo antes de que siguiera, una leve descarga los sacudió y luego la miro –suéltame – dijo la chica.

–No, tú y yo vamos a hablar – dijo con una firmeza extraña.

–Yo no tengo absolutamente nada que hablar contigo – se soltó –así que quiero irme a mi clase –

–Sí, vamos a hablar – dijo – ¿quiero que me expliques que te traes conmigo? –

– ¿Qué me traigo conti…? – Repitió la pelirroja y luego le miro con rabia, la altura de ambos quedo totalmente remarcada, se miraban con intensidad –no Potter, tú eres el cabrón aquí, no inviertas los papeles –

–Dime pelirroja, ¿Qué esperabas de mí? – Le preguntó –que fuera como todos los demás, que fuera capaz de decir palabras bonitas y estúpidas, que te tomará de la mano o que te invitará a pasear al lago, discúlpame por no cumplir tus expectativas yo solo estoy aquí para cumplir con el estúpido requisito que me ha puesto el Ministerio, no para hacerme más humano o cuantas estupideces espere Dumbledore de mí – dijo molesto.

–Ya sé cuál es tu problema – dijo con sabiduría –tú problema es que tienes miedo –

– ¿Miedo yo? – preguntó alzando una ceja.

–Sí – dijo firme –tienes un miedo terrible porque te encuentras indefenso ante un mundo lleno de cosas que no conocías y dime Harry, ¿qué es lo que haces para protegerte de todo eso que causa pavor?, pues tratarlo con indiferencia y con frialdad cuando realmente lo que sientes es temor, temor porque has estado descubriendo cosas que no pensaste tener, que no puedes explicar y de las cuales quieres encontrar respuesta –

–No sabes de lo que hablas – dijo frío, aunque por dentro estaba conmocionado.

– ¿Lo ves? – le dijo –ahí está ese tono estúpido y frío, un capullo para evitar ceder ante la batalla que tienes interiormente –

–No pelirroja, tú no entiendes absolutamente nada –

–Sí lo entiendo – dijo sorprendiéndolo –me lo demostrarte esta mañana, ahí pude darme cuenta de lo que realmente pasa contigo, Harry Potter –

– ¿Y según que viste? – le preguntó alzando una ceja.

–Arrepentimiento, culpa, vergüenza – dijo, el chico se vio sorprendido totalmente, sus ojos se abrieron por la sorpresa –y anoche pude ver en tus ojos ese deseo, esa lujuria, esas ganas de dejarte llevar –

–Pelirroja no… -

–Estás luchando con todas las emociones que sientes Harry, tiene miedo porque no sabes que sentir, como actuar, como… – sin embargo dejo de hablar, Harry tomó su rostro con las dos manos y la miro fijamente, luego sin dudarlo, sin pensarlo, la besó.

Ginny pudo sentir un beso inexperto, desesperado y anhelante, ella no era experta dando besos, pero si podía darse cuenta cuando alguien no sabía cómo hacerlo correctamente, sin embargo ese choque de labios estaba cargada de algo que no explicaba, su corazón latía desbocado, miles de mariposas comenzaron a revolotear en su estomago y las ganas de seguir con aquello la invadieron de pies a cabeza. En sus pensamientos se dio cuenta que la lengua de Harry había descubierto como actuar ante la situación presentada así que la dejo actuar y se sintió morir, aquel beso inexperto en un principio la estaba embriagando de algo que alguna vez había sentido cuando Dean la besó por primera vez, sin embargo, aquella sensación era mil veces mejor, ¿Hermione tendría razón? Y aunque le sonará imposible, ¿se había enamorado del chico?, aún sin conocerse realmente. ¿Cuándo sus manos se había enredado en la nuca del chico?, no lo sabía, pero aquello le encantaba, le fascinaba y no quería terminarlo, desafortunadamente la falta de aire llegó y nos les quedo más que separarse. Las mejillas de Harry estaban sonrojadas totalmente, parecía embriagado, liberado y hasta complacido.

–Ayúdame entonces – dijo y la abrazo con mucha fuerza –ayúdame a explicar que es esto que siento aquí – se separo y Ginny pudo ver como el chico se señalaba sin duda el pecho, ella sonrió y lo abrazo nuevamente.

–Eso Harry, eso se llama… – ¿Cómo se llamaba?, ni ella misma lo sabía –euforia – fue lo único que dijo, los ojos de Harry brillaron con mucha intensidad, no sabía porque, pero aquello le había dejado satisfecho.

–Entonces esto debe de llamarse besar – el chico nuevamente apreso sus labios sin permiso y aquello por segunda ocasión la fascinó, de pronto parecía haber agarrado experiencia, Merlín la estaba derritiendo, la estaba volviendo loca y supo entonces, encontró entonces una simple respuesta: "ella iba a enseñarle algo en lo que aquel hombre era un ignorante, ella quería enseñarle de alguna manera el arte de amar" y aquello la sorprendió, ¿realmente debía hacer eso?, sí, lo quería, le importaba un carajo que el amor a primera vista fuera un mito, ella quería a ese chico, quería destrozar aquella coraza de frialdad y ayudarlo a sacar al Harry Potter que en tan solo poco días había logrado ver luchar por salir de aquel capullo de frialdad, arrogancia, resentimiento, dolor, soledad y tristeza que el propio chico se había creado.

Continuará.


1. La frase que dice Harry sobre besar no es mía, pertenece a Paul Géraldy Poeta y dramaturgo francés.

Aclaro, NO AUTORIZO A NINGUNA PERSONA SUBIR ESTE FIC A OTRO LADO Y TODOS LOS PERSONAJES DEL MUNDO DE HARRY SON TODOS DE LA SEÑORONA J.K ROWLING...YO SOLO DESARROLLO UN FIC SIN FINES DE LUCRO...

Nos vemos el prox cap... no te olvides de dejar tu review