Luego de mucha promoción aquí el cap 5... que esta vez.. siii, subio de tono.. y no me refiero a un simple faje.. sino a toda la extensión de la palabra subido de tono...
Muchas gracias por leer, este fic lo tenía para tres caps y ya llevamos 5.. woow.. espero les guste...
Un abrazo a todos los seguidores del fic y sobre todos a quienes tuve esperando en face para actualizar, hasta amenzaron con no dormir.. aqui esta... listo...! y espero les guste..
Se aceptan ideas... comadre.. va por ti ;)
Ed Wiz.
Capítulo 5: Me gustas y algo más.
Luego de aquel beso no volvieron a dirigirse la palabra en todo el resto del día, en las clases parecían ignorarse uno al otro y en la comida no hubo ningún altercado, Ginny esquivo a Dean y Harry nunca levanto la mirada de su comida. En la cena todo fue diferente pues ninguno de los dos cruzo palabra, no hubo descargas, parecían dos desconocidos sentados uno al lado del otro, sin embargo luego de un rato de comenzada la cena, Dean Thomas se acerco a Ginny con la intención de pasar un buen rato con su novia y de alguna manera la pelirroja se lo permitió, extrañamente Harry pareció encontrar en Susan Bones, una chica Hufflepuff que por cuestiones de una apuesta había acabado en la mesa Gryffindor una buena compañera de plática, la mujer no era tan estúpida como Lavander o Parvati, tenía un carácter fuerte y algo frio. Al notar que su compañero de habitación platicaba con otra chica de forma muy animosa, la pelirroja se olvido del chico a su lado y puso especial atención en el chico de gafas, Harry hablaba con Susan y al parecer causándole un disgusto impresionante, a su lado, Dean intentaba hacerle mimos y ella lo comenzó a ignorarlo para dedicarse a ver lo que sucedía con Harry, así que Dean grito unas cuantas cosas y se fue.
–No crees que es hora de irnos, Potter – dijo la pelirroja con firmeza, el chico se giro para verla y solo le sonrió.
–Claro – dijo – ¿nos acompañas, Susan? –le preguntó a la chica, ésta con una enorme sonrisa asintió y Ginny le miro atenta.
–Potter, Bones es una Hufflepuff y su sala común no queda para nada... – decía, pero Harry la interrumpió.
–Sí, Weasley, lo sé – dijo con una media sonrisa –pero le prometí mostrarle algunos libros que le servirán para el cuartel de aurores cuando termine el colegio - las palabras "traidor" y "zorra" surgieron en su cabeza con una rapidez sorprendente.
–No – dijo firme
– ¿Por qué no? – preguntó Harry extrañado, sin embargo había un brillo especial en su mirada.
–Pues porque... porque...– de pronto los nervios la atacaron –porque tienes que hacer la poción que te encargo Severus y no tienes tiempo para nada más – se apunto un diez, ¿como recordó aquello?, solo Merlín lo sabía.
–Es verdad – dijo con inocencia –no lo recordaba Susan, lo siento –
–No te preocupes Harry, ya habrá oportunidad – dijo golpeándole el hombro de forma amistosa, la pelirroja alzo una ceja, "y ahora es confianzuda la descarada"
–Sabes, eres una chica genial, Susan – le sonrió con bobería –que te parece si...–
Ginny no le dio tiempo de despedidas, se puso de pie y comenzó a caminar hacia la salida, cuando Harry se dio cuenta una descarga los sacudió, él moreno se puso de pie y le dio alcance, Dean se acerco de nuevo a Ginny y le pido hablar y ella con un carácter de los mil demonios lo mando de una forma nada sutil al carajo, Harry sonrió triunfante.
–Ya estarás contento, Potter – dijo la pelirroja furiosa cuando caminaban hacia la torre.
– ¿Por qué habría de estarlo, Weasley? – Le preguntó -a ya entiendo, ¿te has puesto celosa de Susan?, ¿es eso?, ¿por eso has montado una escena? – un dejo de diversión apareció en su rostro.
–Sí, Potter, me morí de celos – se detuvo y acerco peligrosamente hasta él, Harry borró su sonrisa burlona y le miro con sorpresa – ¿qué vas a hacer al respecto con eso? –
–Él nada, pero yo sí – Ginny se giro para ver a Dean Thomas con un rostro desencajado.
–Dean... – dijo la pelirroja con sorpresa.
–Ya sabía yo que algo así pasaba, eran muchas coincidencias – dijo Dean con mucha tranquilidad.
–Puedo darte una explicación – dijo la pelirroja de pronto, Harry solo miraba interesado una estatua que se rascaba la nariz.
–No es necesario – dijo y su voz parecía querer quebrarse –y esto no es todo culpa de Potter, Gin – dijo el chico –llevamos arrastrando problemas desde hace meses –
–Yo… – dijo –tienes toda la razón Dean, creo que ha llegado la hora de terminar esto –
–Estoy de acuerdo – se encogió en hombros –aunque me duele, cuando las cosas ya no van bien pues a la fuerza nada – y sin más se dio una media vuelta para irse.
–Vaya Weasley, te gusta romper corazones con frases emblemáticas "¿Qué vas a hacer con respecto a eso?" – dijo Harry dejando de poner su atención en la estatua y al ver que Dean se había ido.
–Cierra la boca y vámonos de aquí – Harry no dijo nada más y la siguió en silencio.
El camino a la torre norte fue silencioso para ambos, por la mente de Ginny solamente pasaban ideas de lo que acaba de ocurrir, si bien nunca pensó que la forma de terminar con Dean fuera al revelarle de forma tan directa a Harry Potter que estaba celosa de él, tampoco esperaba que Dean lo tomará tan bien y fue entonces cuando aquellas "palabras" que le había dicho Hermione sonaron un poco y eran que debido a su distanciamiento las cosas entre Dean y una chica de Ravenclaw también habían sido interesantes. La relación con Dean había placentera en muchos sentidos, pero nunca la dejaba plenamente realizada como esperaba, jamás habían pasado de besos, abrazos y mimos, pero tampoco se habían quedado solo tomados de las manos, sin embargo, las cosas había comenzado a irse en picada cuando la madurez (en cierta manera) los fue alcanzando. Dean tenía otras ideas, otros gustos y ella simplemente no los aceptaba, era tan simple como eso. Por otro lado la balanza se inclino hacia su silencioso acompañante, algo dentro de ella le decía que al romper con Dean el camino estaba más que marcado y por alguna otra extraña razón no le dolía el rompimiento y le causaba euforia lo que podría suceder luego de aquello. Definitivamente estaba enamorada de Potter, la escena con Susan lo había comprobado definitivamente y no había porque negar que de pronto, Harry, un ser frío al que solo ella había podido conocer más allá estuviera ahí siendo abierto con Bones la volvió demente.
A su lado, Harry Potter caminaba silencioso y muy pensativo, por dentro se sentía curiosamente extraño, Ginny celosa, cortando con Dean, las cosas sin duda le parecían muy pertinentes, él sabía que Susan solo era una chica ambiciosa por obtener conocimiento, lo noto en cuanto le preguntó por hechizos y técnicas de duelo, no era una chica como Ginny, Ginny era especial, aquella pelirroja en primera no se le había acercado de forma interesada, es más, su primer acercamiento había sido de lo más extraño y las cosas con ella era muy extrañas y en segunda algo tenía en su mirada, en sus gestos y en su forma de ser que lo hacían olvidarse por un segundo de todo, lo hacía adentrarse en mundo desconocido, pero maravilloso, un mundo donde un sinfín de bichos revoloteaban en su estomago, dónde sus ojos se abrían como los de un niño abriendo un regalo sorpresa, dónde su mente fijaba un solo objetivo al ver esos dulces labios rosados de la chica y dónde su corazón latía como nunca al escuchar la palabra "Potter" o incluso un sorpresivo "Harry". Definitivamente Ginny Weasley era muy especial para él, no había ninguna duda, era la única que había logrado ver más allá de él y la había visto aferrarse a la idea de que había algo dentro de él que ella necesitaba, que ella quería rescatar y sin duda alguna aquello lo fascinaba más que una poción exitosa, que un libro milenario o que un artefacto anti enemigos infalible. Merlín, si supiera cómo, le haría esas cosas que le contaba Tonks que hacían los enamorados, sin embargo, algo había que aceptar, era un ignorante en todo aquello, un total inútil en aquellas artes que según su pelirroja se llamaba amar.
–Estás muy silencioso, Potter – dijo la chica de pronto.
–No estoy silencioso, solo estoy pensando – dijo con sinceridad.
–Y… – se mordió el labio con nerviosismo, la puerta de entrada a la torre se veía a unos cuantos pasos.
–En lo especial que eres para mí – le guiño el ojo y con los habituales tres golpecitos de varita entraron a la habitación.
El lugar estaba tal cual lo había dejado en la mañana, Harry suspiro de alivio y con simple movimiento se quito su túnica y se quedo solo en el uniforme. Ginny se sorprendió de escuchar un ligero click, el brazalete en su muñeca desapareció.
–He logrado que mientras estemos dentro podamos movernos con libertad – dijo yendo hasta uno de los libreros de aquella biblioteca que tenía –solo aplica dentro de estos tres pisos, fuera de aquí el brazalete volverá a aparecer y seguir su función original – se subió a una escalera para subir alcanzar los libros altos, para Ginny aquella vista era espectacular.
–Pero y si Mcgonagall… – dijo fingiendo sorpresa, estuvo a punto de ser pillada viéndolo.
–Olvídate de Mcgonagall, Ginny – dijo con tranquilidad, soltó un pequeño "te tengo" y saco "Filtros y Pociones Mágicas" de Arsenius Jigger, sin embargo la fuerza fue mucha y Harry Potter caía hacia abajo, Ginny alzo su varita para amortiguar la caída pero tropezó con sus propios pies y cayó encima de Harry, quien curiosamente había terminado por caer encima del sofá.
Se miraron fijamente, él aturdido por la caída, ella sorprendida por la posición en la que había quedado. El corazón de la pelirroja latía a mil por hora y sus manos comenzaron a sudar en el pecho del chico, una especie de campo había surgido entre ellos, sus labios eran imanes opuestos atraídos uno hacia el otro, sin embargo fue él quien con toda la delicadeza que pudo tomó el rostro de la chica, comenzó a besar su frente y así fue bajando a un ritmo pausado por su nariz hasta que llego a la comisura de los labios, se quedo momentáneamente ahí un par de segundos y luego tras mirar con mucha intensidad a la chica la beso, la pelirroja aflojo la tensión de su cuerpo, alzo sus manos y las enredo en la nunca del chico, aquel beso tierno que dio comienzo en su frente quedo atrás cuando las manos de la chica dejaron de jugar con los cabellos de la nuca de Harry y comenzar a hacer círculos en el pecho del chico, éste gimió un poco, pero continuo con aquella labor de besar a la pelirroja, la cual había aprendido a la perfección.
El soltó el rostro de la chica y puso una de sus manos en su cabeza y otra en su espalda, la chica tuvo el impulso de aferrarse al rostro de él y así lo hizo, aquel beso se fue tornando más intenso, más pasional cuando él se inclino hacia delante e intensifico el juego entre sus lenguas. Aquello era un agasajo, él parecía dominar aquella boca y ella parecía dejarse dominar. Sin separarse, él se puso de pie y con un movimiento rápido de una de sus manos tiro al suelo infinidad de libros que yacían en la mesa de lectura, con la habilidad de un auror, puso a la chica encima de la mesa y hubo una explosión de emociones ante aquello, ella se separo por la falta de aire y se miraban, había deseo, había necesidad, ambos parecían conectados entre sí y fue entonces cuando la pelirroja tuvo la idea de comenzar a aflojar la corbata del chico, luego uno a uno fue quitando los botones de su camisa hasta que en un instante la camisa estaba en suelo. Él la miraba con aquella inexperiencia ante situaciones como aquella y por un impulso se tomó el atrevimiento de posar su mano en el muslo de la chica para comenzar a subirla con una lentitud que hizo a la pelirroja lanzar su cabeza hacia atrás, al ver que aquello era correcto el chico se atrevió a subir su mano más arriba, por debajo de aquella falda, la chica le miro fijamente y detuvo la mano del chico, con un brillo ansioso jalo de la corbata del chico aún en su cuello y lo beso nuevamente.
Esta vez las manos de él, aún a ciegas por estar preso del beso que ahora era de dominio de la pelirroja, encontraron un camino interesante en su cintura, sus dedos rozaron un poco de piel debajo de su blusa y esa sensación en su pecho surgida desde que comenzaron aquello bramo exigiendo más, así que haciéndole caso y gracias a su fuerza física rompieron la blusa haciendo los botones saltar por todos lados. La pelirroja se separo al ver como sus pechos, cubiertos por su sujetador se alzaban a la vista de un sorprendido Harry, los ojos del chico parecían sorprendidos por darse cuenta de lo que sus traviesas manos habían hecho y apostándole a su travesura hizo algo que puso a temblar a la pelirroja, él comenzó a besar su mejilla, luego fue hasta el oído dónde murmuro unas palabras que no logro entender y que fueron opacadas por el pequeño gemido que soltó al sentir la boca del chico juguetear con su cuello. Levanto su cabeza hacia arriba y se dejo llevar, el chico dejo aquella zona y fue bajando, con besos torpes y nerviosos hasta que llego al pequeño espacio que dividía sus pechos. Aquello era la locura, él opto por subir nuevamente, hábilmente, con una lentitud de amante de primer nivel y llego de nuevo hasta su boca y todo se fue al carajo. Aunque las nalgas le dolían por la dureza de la mesa en la que estaba sentada, abrió sus piernas y las cerró alrededor de la cintura del chico, apresándolo y gracias a su corbata inclinándolo hacia ella. Las manos del chico, descansando con impaciencia en sus hombros encontraron algo divertido a mitad de su espalda y no dudaron en llegar hasta allá; aún besándose, ella podía sentir como las manos de Harry habían dejado de ser novatas y como si fueran expertas de siempre separaron el broche que unía su sujetador, sus pechos sintiéndose libres no dudaron en dejar caer aquella prenda.
Aún perdidos en su beso, ella no quiso ser la única en ceder y dirigió sus manos al pantalón del chico tras aflojar su agarre con las piernas, unos cuantos movimientos y el cinto cedió, un poco de habilidad y el pantalón cayó al suelo en un ruido sordo. La mano de Harry nuevamente volvió a posarse en su muslo y subir, esta vez rápida y buscando algo que no había encontrado la primera vez que recorrió aquella zona. Ellos seguían besándose, él parecía haber encontrado la clave para descifrar como hacerlo y ella estaba más que fascinada. La mano del chico seguía subiendo, la otra había empezado a reconocer uno de sus pechos descubiertos haciéndola estremecerse ante aquel reconocimiento y cuando sintió algo firme tocando con insistencia algo debajo de su falda se detuvo.
–No por ahora – dijo de pronto la chica comprendiendo lo que un simple beso en un sofá habría provocado.
–Quiero…– parecía extasiado, miraba con deseo a la chica.
–Todo a su momento – lo jalo de la corbata –además, las nalgas me están suplicando por algo más suave – dijo con coquetería en su oído, el chico sonrió zorrunamente y le dio un beso en el oído.
–Eres muy buena tutora – dijo –no sabía que podía hacer cosas interesantes con mis manos y mi boca –
–Aprende rápido entonces, señor Potter – dijo y se dejo cargar por el chico que la colocó con delicadeza en el suelo –quizás pronto veamos la segunda lección de esta área de conocimiento –
–Me parece – y sin más la vio irse con rapidez por las escaleras.
Cuando cerró la puerta de su recamara, se dejo caer en el suelo comprendiendo lo que había sucedido, Merlín, estuvo a punto de hacerlo con Harry, él se había atrevido a masajear uno de sus pechos desnudos, habían llegado demasiado lejos, pero sin duda aquello había gustado. Las manos de Harry era una tortura en su piel y sus besos eran la locura, al parecer de frío no tenía más que la pura conciencia y ni eso creía, pudo darse cuenta de todas las emociones y sensaciones que había provocado en él, así como quizás el pudo haber sentido las que él provocó en ella. Estaba excitada, su corazón parecía querer salírsele del pecho y sus mejillas estaban rojizas del bochorno. Jamás había llegado a algo así con alguno de sus dos ex novios, lo más intenso que había pasado fue con Dean y solo había sido cuando él había rozado su pecho sobre su suéter alguna vez. Con Harry, Merlín, él había reconocido su piel bajo sus falda, en su abdomen, en su cuello, en sus piernas, hasta había tenido el atrevimiento de reconocer toda la piel de su pecho derecho. Escuchó algunos ruidos afuera y se puso de pie, decidió explorar y extrañamente llegó hasta la puerta de la habitación del chico, la cual estaba entreabierta, hecho un ojo y se mordió los labios. Harry Potter sentado al borde su cama se estaba…, Merlín, sus mejillas se sonrojaron a más no poder, al parecer no había sido la única en sentirse así, pero la si la única capaz de contenerse. Harry jugaba con su propia excitación mientras pronunciaba claramente su nombre y aunque sus ojos suplicaron por seguir viendo aquello decidió respetar aquel momento de intimidad del chico, aturdida por lo que había visto entro en su habitación y cerró la puerta, sin embargo, su corazón dio un brinco, aquella no era su habitación, era…, la habitación del segundo piso.
-o-o-
Cerró sus ojos cuando con un último movimiento encontró lo que buscaba, se dejo caer hacia atrás satisfecho, extasiado y relajado. Merlín, esa pelirroja era la muerte, jamás había tenido un problema como aquel y jamás tuvo que recurrir a su mano para solucionarlo, pero aquel pecho desnudo repleto de pecas, aquella piel tan suave, sus piernas, aquellos ojos llenos de deseo, aquella melena pelirroja, aquel beso desesperado, profundo, pasional, tierno, Merlín, lo habían llevado a un límite de emociones que jamás pensó sentir, de pronto se sintió jubiloso, como un niño pequeño y en su mente el pensamiento de terminar aquello echo raíces. Lo admitía, aquella pelirroja era solo para él, aquellos besos solo serían para él, nunca en su vida había deseado algo tanto como a Ginny Weasley y no era un deseo carnal, no, era más, era tenerla a su lado, era que fuera suya totalmente y que no hubiese nadie más en el mundo para quererla como él lo haría, porque sí, sabía que aquello era lo que llamaban querer o amar, no lo sabía, pero la pelirroja era especial y especial para él, nada más.
– ¿Otra vez? – miro sorprendido como su "amigo" había decidido volver a lo de antes, suspiro, aquella pelirroja era y sería su perdición.
-o-o-
Ante los ojos de Ginny no había nada extravagante, era una especie de sala de trofeos, de un lado había una vitrina con varitas mágicas, cada una con un nombre en particular, entre ellos pudo detectar el de Bellatrix Lestrangue y el propio Lord Voldemort, parecían ser los trofeos de Harry, algo pomposo y absurdo, sin embargo, sus labios se curvaron en una sonrisa total al ver un enorme mensaje encima de aquella vitrina, "En memoria de aquellos inocentes que perecieron en el camino de locura de quienes portaban el mal en sus manos" y al acercarse a la vitrina vio infinidad de nombres grabados en ella, no era un trofeo por su victorias, era un homenaje a los caídos con todas las varitas de quienes había ocasionado tantas muertes en la guerra. Sus ojos encontraron algunos nombres conocidos, después de todo alguna parte de la batalla fue en Hogwarts. No sabía que hacía algo así en una habitación de Hogwarts cuando debería de estar en la casa del chico o un ala del Ministerio, sin embargo por alguna razón estaban ahí.
–Sé que te parecerá muy extraño que algo así este aquí – la voz de Harry le sobresalto, Harry estaba ahí, parado en el umbral de la puerta mirándola con tranquilidad.
–Harry yo… – dijo apenada.
–Aunque no me creas – fue acercándose a ella –cargo con esta vitrina a todo lugar donde me establezco por mucho tiempo y no es que más un recordatorio de lo que las ideas mal acomodadas pueden ocasionar –
– ¿Porqué no en tu mansión o una ala del Ministerio? – preguntó interesada, Harry no parecía molesto por su intrusión.
–Porque es personal, sabes – dijo mirándola fijamente –cada varita perteneció a algún mortífago al cual abatí, torture o capture – bajo su mirada –no me enorgullezco de haber matado a tantos, pero… –
–No tienes porque bajar la mirada – el chico alzo la mirada –tú solo hiciste lo que nadie tuvo el valor de hacer y eso fue poner un alto a todo el mal que nos rodeaba –
–Al final de todo me siento estúpido, sabes – dijo –tanto tiempo en una guerra, tanto dolor, tanto sufrimiento, tanto pesar – por primera vez Ginny vio fragilidad –realmente pensé que caería, que algún momento no podría con nada y no lograría traer luz, no lograría… –
–Pero lo lograste – apretó cariñosamente su brazo, él se estremeció, pero le miro con alivio –y ante los ojos de todos eres un héroe, aunque para mí también lo eres, pero creo que un sentido diferente a lo que lo demás lo ven –
– ¿Ah sí? – preguntó intrigado.
–Eres un héroe no por haber vencido a los malos Harry, para mí eres un héroe por el simple hecho de luchar por un futuro, por tu futuro – dijo sonriendo –sé que fuiste educado de una forma distinta a los demás, pero por tus palabras, tu único objetivo fue luchar, no solo por ti mismo, sino por todos los que habían caído, por los inocentes, por los que sufrían, por los que cargaban pesar, luchaste contra todo por todos Harry, eso te hace un verdadero héroe –
–Gracias – dijo él sonrojado y de pronto tomó su mano –ven, quiero darte algo –
La arrastró hasta el otro extremo de la habitación y la llevo hasta un pequeño escritorio, encima había una especie de armario y él de inmediato lo abrió, Ginny pudo ver infinidad de cosas dentro, algunas fotos y libros.
–No es por comprometerme, ni tampoco comprometerte – dijo abriendo aquel cofre, Ginny vio joyas, muchas joyas –pero quisiera que tuvieras esto – sacó un hermoso dije en forma de unicornio plateado.
–Yo no puedo aceptarlo – dijo regresándoselo.
–Acéptalo – dijo con insistencia –éste unicornio fue de Lily Potter, mi madre – dijo ahora con orgullo –mi abuela me contó que papá siempre se jactaba de decir que mi madre era un unicornio en su vida, pues los unicornios no solo representan pureza, sino también luz, y para mi padre, Lily, mi madre, siempre fue la luz que ilumino su vida –
–Harry… – el chico cerro su mano en aquel dije con una enorme sonrisa.
–Quiero que lo tengas – dijo el chico, se acercó y le dio un beso en la frente –ahora es todo tuyo – se separo un poco de ella.
–Pero Harry, es un recuerdo de tu madre y yo… –
–Mi madre está aquí – se señaló el pecho –no hay nada material que me haga recordarla, ella está conmigo todo el tiempo y no necesito de una joya para hacérmelo saber –
–Gracias Harry – dijo apretando el dije en su mano con mucha aprehensión.
La pelirroja lo vio parado ahí, observándola, sintiéndose expuesto y entonces tuvo el mero impulso de abrazarlo, él se vio sorprendido, pero respondió y al hacerlo el corazón de Ginny se apachurró cuando él comenzó a llorar con mucho sentimiento mientras la abrazaba. Ella decidió acariciar sus cabellos consolándolo y él se dejo consolar, lloraba, se desahogaba, sacaba todo su dolor interno y fue entonces cuando sus ideas sellaron su destino al darse cuenta de una cosa que ya había deducido, pero no aceptado del todo, "estaba total y perdidamente enamorada de aquel chico" y era un enamoramiento más allá de toda regla, ¿lo amaba?, no, era muy rápido, pero si sentía unas enormes ganas de tenerlo a su lado siempre, de mimarlo, de cuidarlo, de consolarlo como lo hacía, para ella Harry Potter era especial, quizás el hombre que siempre había esperado encontrarse, quizás el amor de su vida, quizás el indicado, pero por ahora Harry era especial en su vida, en su alma y sobre todo en su corazón.
–Yo… – se separo avergonzado, Ginny le sonrió con dulzura y comenzó a limpiarle las lagrimas con sus manos.
–No eres tan cabrón como creía – le dijo con mucha dulzura –eres todo un sensible –
–No me jodas – dijo hipando y tratando de reír –y tu tampoco eres tan frágil como pensaba –
–No me jodas – le dio un beso en la nariz –ahora, ¿no tienes una poción que hacer? –
– ¿Me acompañas? – le preguntó ya recuperado.
–Claro, quisiera ver si eres tan bueno como alardeas – le guiño un ojo, tomó su mano y ambos fueron hasta el primer piso.
Ginny estaba embobada con el chico aunque se concentraba en no ver su espalda desnuda, según Harry, algo que sinceramente dudaba, esa era la forma en la que trabajaba mejor en pociones, sin su playera. Era todo un maestro, se movía de un lado a otro echando cosas a su caldero, cortando, aplastando, moviendo, parecía concentrado en su tarea, nada parecía molestarlo, ni siquiera la enorme araña que tenía en el cabello, ni la salamandra trepando por su pantalón, el solo tenía ojos para su caldero y los ingredientes que cortaba o trabajaba. El sudor resbalaba por su espalda con lentitud ante los calores que provocaba el trabajar con pociones y su mirada había descubierto otro tatuaje en el chico que le parecía fascinante, una snitch revoleteaba un poco más abajo de su nuca.
–Ginny, ¿podrías pasarme una ampolleta azulada encima de la jaula dónde está el armadillo? –
La pelirroja obediente fue hasta allá, sin embargo, sus pies nuevamente estaban trabados por alguna extraña razón, tropezó y cuando espero caer de lleno contra el estante dónde estaban las jaulas, Harry detuvo su caída, puedo ver al colacuerno húngaro en su pecho de pronto blandir sus alas y sus ojos esmeraldas enfocaron a los suyos, hábilmente se enderezaron para mala suerte de la pelirroja y Harry hizo algo que la sorprendió, la arrastro hasta colocarla enfrente del caldero que trabaja y luego se puso detrás de ella muy cercas.
–Será mejor que tenga muy cercas – dijo en su oído haciéndola estremecer –es la segunda vez que caes y Merlín nos libre de algún fatal accidente –
Harry le dio un beso en la nuca y con sus manos debajo de sus brazos siguió trabajando sobre el caldero, Ginny se recargo en el pecho de él y se dejo proteger, él no quizás no era un romántico total como Michael, o un cariñoso como Dean, pero le gustaba como era Harry, le encantaba, sabía que no iba a lograr cambiarlo de tajo, pero le gustaba lo que estaba logrando. Él parecía encantado con tenerla ahí, ahora solo meneaba la poción en su caldero con una cucharilla, su cabeza recargada en su pecho se movía al ritmo que el corazón del chico marcaba, la electricidad recorría su cuerpo como nunca y fue cuando Harry dejo de mover, con un hábil movimiento apago el fuego del caldero y la giro, sus ojos se encontraron y él sin darle tiempo de nada más, tomó su mano y comenzó a guiarla, subían las escaleras y fue cuando se dio cuenta que llegaron a la habitación del chico, sus mejillas se sonrojaron al recordar lo que había pasado, pero él parecía guiarla hasta la cama de postes al centro de aquella habitación.
–Estoy listo para mi segunda lección – dijo firme, pero Ginny notó el nerviosismo en su voz.
–Harry… – dijo y no pudo continuar, Harry se acerco a ella, ella se dejo cargar por él y el beso comenzó, con una habilidad insospechada el fue dando tumbos hasta la cama y cayó encima de ella, ahí encima de ella, los ojos de Harry buscaron algo, se miraban fijamente, conectados, encendidos, brillosos, anhelantes.
Y la beso nuevamente, no dio pie a dudas y así fue, la pelirroja respondió mientras con unos de sus dedos dibujaba círculos encima del tatuaje que él tenía en el pecho. Ella lo empujo haciéndolo girar, ella quería comenzar a jugar, ella quería estar arriba en ese momento, así que sorprendiéndolo, comenzó besarlo en la boca, luego en su barbilla y fue bajando hasta que llego al límite entre su abdomen y el pantalón de seda que llevaba, él soltó un gemido cuando la chica comenzó a subir nuevamente con lentitud, pero dejando su mano encima de aquella parte que había despertado con aquellas sensaciones, su mano se movía encima y aquello lo torturaba, de pronto el pantalón de seda pareció convertirse en una carpa de circo, miro a la pelirroja y ella se veía sorprendida por lo que su mano había logrado hacer.
–Traviesa – dijo Harry y la pelirroja pudo ver al pantalón de seda volar por los aires con rapidez y sonrió al ver como el bóxer del chico estaba al borde de la explosión.
–Así que no quedaste satisfecho con tus propias manos – dijo con picardía, él se sonrojo profusamente con vergüenza, sin embargo, de golpe quito la blusa de la chica y la miro fijamente. Se giraron, ella quedo presa del chico al estar debajo.
–Pues verás lo que son capaces de hacer – fue el turno de la chica de sonrojarse cuando una de sus manos rodeo su pecho y comenzó a masajearlo por encima del sujetador, la otra mano fue directo a su muslo y subió con mucha rapidez por debajo de su falda.
–Detente – dijo la pelirroja de pronto, sin embargo, el negó con cabeza, se inclino para besarla y su mano ya no se detuvo, comenzó a jalar con insistencia uno de los lados se sus bragas, Ginny se estremeció cuando la otra mano del chico dejo su seno y fue a explorar el lado contrario que la otra mano de Harry ya había recorrido.
Los ojos marrones de Ginny enfocaron los esmeraldas de Harry y la resistencia cedió, finalmente sus bragas habían ido a parar sabía Merlín dónde, el muy condenado lo había hecho, no sabía como lo había hecho, pero le excito saber que de inexperto no tenía nada. Harry le sonrió y luego le dio un beso en los labios, fue bajando hasta que finalmente la hizo gemir al mordisquear uno de sus pezones por encima del sujetador, su otra mano reclamaba el reconocimiento de su otro seno, Merlín, la timidez se había ido al carajo. Harry parecía un experto, tanto que no se había dado cuenta que se había quedado sin su sujetador y ahora él degustaba de su pecho muy al natural. Él comprendiendo que no solo sus pechos debían gozar de sus labios, subió nuevamente y la beso, esta vez con mucha pasión y desenfreno, ella se estremeció aún más cuando sus manos traviesas e interesadas levantaron su falda y comenzaron jugar con su intimidad. Las manos de la chica aferraron los cabellos de la nuca del chico, las manos se movían torpes e inexpertas ahí debajo, pero la estaban volviendo loca y más aún al sentir la erección del chico golpear contra su abdomen. Él la besaba ya no con pasión, sino con amor, sus manos seguían haciendo de las suyas, una atacando majestuosamente su intimidad y la otra jugueteando con uno de sus senos, que parecían encantarles a sus manos. Harry se separo de ella y la pelirroja pudo sentir como ya no había una erección por debajo de una tela pulsando su abdomen, el bóxer había salido volando y ahora él estaba totalmente desnudo encima. Así que sin más juegos previos, él tomó su miembro y lo coloco justo en la entrada de la parte íntima de la pelirroja, ella lo miro fijamente y asintió levemente, con una total inexperiencia y torpeza logró meterlo al segundo intento y ambos gimieron al mismo tiempo.
Un empujón torpe y lento y ella apretó sus manos a los hombros de él, él noto aquel gesto y se detuvo aún dentro de ella, ella negó con la cabeza y él volvió a empujar, esta vez con seguridad, se inclino y comenzó a besarla, otro empujón más y aquello se volvió una locura, ambos se besaban mientras él se movía de forma pausada pero decidida. Para Ginny Weasley aquella era su primera vez y aunque la sensación de Harry dentro de ella parecía incomodarle un poco, con cada movimiento parecía irle gustando más y más. Él era torpe, pues no lograba coordinar sus besos, con sus manos y con sus embestidas, pero le agradaba aquella sensación. Para Harry, aquello sabía a mil glorias, su miembro parecía extasiado por la temperatura y la estrechez de la chica, por lo cual supuso que para la pelirroja también era "su primera lección", lo admitía, no sabía cómo hacerlo, pero las ideas se fueron dando y el solo tenía que improvisar.
La pelirroja de pronto tuvo el impulso de enredar sus piernas en las caderas del chico y éste respondió con un estremecimiento, las manos de la chica aferraron los firmes glúteos de Harry y le invito a intensificar sus movimientos, cosa que él hizo complacido. Ahora iban a un ritmo rápido, al parecer las manos de Harry habían decidido apoyarse a cada lado de la pelirroja en la cama y finalmente sus besos parecían encenderla al ritmo de sus embestidas. Joder, aquello era algo sumamente placentero, Lavender se quedaba corta con aquellas clases que les había dicho sobre chicos, era una locura, una locura impresionante delirante.
–Yo… – dijo de pronto Harry dejándola de besar y la miro fijamente.
–Terminemos juntos – dijo la chica apretando más sus caderas, Harry se movió aún más rápido y unos segundos más ambos soltaron un gemido placentero, habían llegado al clímax, Harry fuera de ella, pero aún abrazado y apresado por sus piernas. Él la miro abochornado y la besó con mucha dulzura, ella respondió dejándose llevar por aquella sensación extraña recorriendo su cuerpo, Harry se giro y luego la acurrucó hacia él, ella le miro y Harry pudo ver una extraña mirada, no era arrepentimiento, ni vergüenza, no, era la misma mirada que él tenía en aquellos momentos, era la mirada que él había descrito como un "me gustas y algo más". Aún sonrientes, él beso su frente y decidieron dormir, juntos, esperando que aquella fuera la primera vez en aquel camino que la pelirroja había dicho que le enseñaría, "amar", había dicho.
Continuará.
Ahí esta.. hubo lemmon.. les recuerdo que ambos era primerizos.. y espero haberlo relatado bien... un saludo a todos.. y si.. esos dos ya se liaron totalmente entre ellos...sin embargo.. aun falta... sip.. la cosa apenas empieza.
Dejenme review, si?
Aclaro, NO AUTORIZO A NINGUNA PERSONA SUBIR ESTE FIC A OTRO LADO Y TODOS LOS PERSONAJES DEL MUNDO DE HARRY SON TODOS DE LA SEÑORONA J.K ROWLING...YO SOLO DESARROLLO UN FIC SIN FINES DE LUCRO...
Nos vemos el proximo cap.
Ed
