Hola, actualizando Amarte en su cap 6, que espero le guste, este cap me gusto porque se busca darle un poquito de frescurita al fic, quizas no haya mucho movimiento como en el anterior, pero es interesante pues aparecen dos personas que ayudaran a Harry Potter de alguna manera en su misión que es amar a esa pelirroja pecosa llamada Ginny Weasley.
Espero le guste, batalle un poco al principio para hacer este cap 6, porque comence escribiendo una cosa diferente a lo que publicare en este cap, pero entre en una pequeña crisis muggle que me transtorno un poco, sin embargo, pude actualizar Phoenix y ahora hago lo propio con Amarte.
Muchas gracias por leer y por sus opiniones las cuales son muy buenas, y bien recibidas, se que no contesto algunos de sus review y les ruego me disculpen, ya ire contestando poco a poco: sin embargo, gracias totales a todos los que leen este fic.
Un abrazo a todos los que me siguen tmb en facebook, nattyta comadre.. como siempre un sol.. ;)
en fin los dejo leer... a y disculpadme las faltas de ortografia de repente se me van una que otra.
Capítulo No. 6: Aprendiendo a Amarte.
Ginny Weasley abrió sus ojos con lentitud cuando sintió que un rayo de luz comenzó a molestarla, al enfocar bien se dio cuenta que estaba totalmente sola en la habitación de Harry, su mente comenzó a trabajar rápidamente ante la situación, ¿Harry la había dejado?, ¿dónde estaba?, miles de preguntas invadieron su mente al recordar perfectamente todo lo sucedido la noche anterior, de alguna manera su corazón se sintió apagado y triste al darse cuenta de que Harry no estaba, era como si el no verlo ahí luego de una noche muy intensa y sobre todo en la que ella le entregó su primera vez le doliera, le causara una herida extraña y un sabor de boca muy amargo. Con los ojos a punto de ceder ante el llanto, no pudo evitar, por instinto, llevarse la sabana hasta arriba para cubrir su desnudez cuando alguien abrió la puerta, sin embargo sus ojos terminaron por abrirse en sorpresa al ver a un chico de cabellos negros, vestido únicamente en un bóxer plateado caminar hasta ella llevando en sus manos una enorme charola con comida. El chico colocó la charola en las piernas de la chica y luego sonriéndole con ternura dio toda la vuelta, se metió debajo de las sabanas y se coloco junto a ella.
–Buenos días, Weasley – dijo con mucha naturalidad, el cuerpo de la pelirroja se tenso un poco ante la cercanía del chico – ¿desayuno? –
De pronto la chica sintió dos cosas a la vez, primero un hambre impresionante de tal forma que lo rebosante charola de desayuno se le hacía muy vacía y segunda, algo dentro de su pecho ronroneo con ternura, su corazón se alegro de pronto olvidando todas aquellas sensaciones extrañas que hacía un momento había experimentado y sus ojos no pudieron esconder el inmenso "amor" hacia el moreno, que sonriente tomó el tenedor, pico una fresa y luego la dirigió hasta los labios de la chica, Ginny miro por un instante el trozo de fruta y decidió dejarse consentir engullendo aquella fresa que le supo a mil glorias. Harry parecía muy alegre y se preocupaba por atenderla muy bien, hasta había tenido la atención de ayudarla a ponerse una playera que hizo levitar desde su cambiador para ocultar la desnudez de la chica; en él había un sinfín de sensaciones arremolinándose en su pecho pues nunca se había encontrado en una situación como aquella, sin embargo, por alguna extraña razón los consejos de Tonks se hicieron más presentes que nunca, uno de ellos no involucraba precisamente lo que ellos habían tenido la noche anterior, pero recordaba perfectamente las palabras de la metamorfaga "una vez me enoje mucho con Remus, estaba tan molesta que no le dirigí la palabra en todo el día, sin embargo, al día siguiente me llevo el desayuno a la cama, me trato con mucho amor y cuidado que hizo olvidarme de mi enojo, lo que quiero decirte Harry, es que a las chicas nos gustan sentirnos queridas, protegidas, pero lo más importante amadas, por eso detalles como esos de alguna manera nos vuelven locas" así que aplicando un poco de ingenio supuso que las chicas luego de un momento tan intenso y emotivo como el de la noche anterior, lo que más querían eran sentirse amadas, mimadas, queridas, protegidas, así que un detalle como el desayuno le causaría alegrías a la pelirroja. Él no era todo un experto, ni tampoco un excelente amante, sin embargo esperaba que lo poco que hiciera, por muy minino que fuera le causarán felicidad a esa preciosa pelirroja de ojos marrones, pues luego de lo sucedido lo único que su pecho y mente reclamaban era aprender a amar a la pelirroja que tanto bien le estaba causando en el alma.
–Gracias, Harry – la pelirroja se olvido de la charola, se acurruco al pecho del chico que de inmediato la protegió con uno de sus brazos.
–No pelirroja, gracias a ti – dijo dándole un beso en la frente –gracias por mostrarme poco a poco que el camino para amarte no es tan difícil como pensaba– la apretó más hacia él.
–Insinúas que soy muy fácil de conquistar – dijo cerrando sus ojos ante las caricias del chico en su mejilla.
–Digamos que mi cuerpo, mi forma de ser y todo lo que yo represento – sonrió con burla –se ha vuelto tu debilidad –
–Arrogante – ambos soltaron una carcajada que fue interrumpida por un beso de Harry que la pelirroja no dudo en devolver.
Al separarse ambos se dieron cuenta que la mañana los había alcanzado definitivamente y tenían su clase con el profesor Snape. Con su recién descubierta amabilidad, Harry acompaño a la pelirroja hasta su habitación y luego regreso a la suya. Al cabo de diez minutos una recién bañada y arreglada Ginny se encontró con Harry, quien terminaba de preparar su poción para entregársela al profesor. Luego de un dulce beso en los labios, ambos se miraron fijamente y Harry hizo un movimiento de varita, al instante apareció aquel brazalete que los mantenía conviviendo, la pelirroja miro al brazalete con nostalgia, se acercó al oído de Harry y con mucha tranquilidad le dijo algo.
– ¿Lo ves? – le tomo la mano y le dio un beso –eres muy predecible –
–Cierra la boca, Potter – ambos se miraron nuevamente con mucha firmeza, sonrieron y salieron de ahí.
El Gran Comedor estaba particularmente silencioso a la hora de la comida, todas las miradas, como ya era costumbre estaban posadas en dos personas específicamente, una de ellas llevaba el cabello pelirrojo recogido en una coleta y el otro era un chico de cabellos negros revueltos; la chica miraba de forma retadora al chico mientras este comía de forma muy impecable un par de salchichas.
– ¿Qué es lo que te pasa? – explotó de pronto la pelirroja con firmeza, ambos se vieron sometidos a descarga muy leve.
–Me pasa que estoy comiendo, Weasley – dijo con su habitual tono arrogante.
–Eres un imbécil – soltó, hubo algunas reacciones en la mesa Gryffindor y Harry sonrió, aunque se quejo un poco por la descarga.
–Y tú una niña pequeña que no soporta no pasar ni un día sin llamar la atención – dijo con burla, la pelirroja se puso de pie y él también.
–Repite eso, imbécil – le soltó una bofetada, Harry sintió una descarga muy fuerte al igual que la chica, pero se tambaleo y cayó con estrepito sobre su comida.
–Que no pasas ni un día sin llamar la atención – le dijo levantándose con algo de dificultad –ahora que sigue, ¿vendrán tus hermanos a pegarme por llamarte debilucha? –
– ¡Basta ya! – Minerva Mcgonagall caminaba furiosa hasta ellos, todo el Gran Comedor nuevamente parecía atento a su novela favorita.
–Se acabo Minerva – dijo Harry –yo no puedo estar más a lado de esta pelirroja o no voy a responder por lo que pase –
–No es el lugar para discutir eso, señor Potter – dijo firme –ahora acompáñenme –
Harry y Ginny caminaban separados por Mcgonagall quien parecía decepcionada, estuvieron zigzagueando entre pasillos hasta que dieron con el despacho de la mujer, abrió la puerta y los invito a entrar. Dentro ya estaban los mismos pupitres de la vez anterior, Mcgonagall los bordeo, llegó hasta su silla, se comenzó a sobar las sienes con estrés y luego los miro fijamente.
–Ustedes dos no entienden, ¿verdad? – dijo con su habitual tono severo.
–Yo no puedo estar más cerca de un patán como Harry Potter – dijo Ginny.
–Y yo recuerdo haberles dicho que este era un castigo, no algo que esperaba que les gustase o no – dijo tajante –y en vista de que no han logrado nada en estos tres días que os castigue… –
–No se atreva – saltó Harry con mucha molestia –hablare con Dumbledore –
–Pues resulta que yo estoy muy de acuerdo con el castigo que os ha mandado la profesora Mcgonagall, Harry – la voz de Albus llegó a los chicos quienes se giraron para verlo en la entrada –no sé qué pasa con ustedes dos que parecen odiarse a un punto que no es normal, ¿saben? –
–Esto es una locura – dijo Ginny –yo no puedo tolerar más desplantes, groserías y gilipolleces –
–Y que me dices de tus descarados intentos de seducirme, de tus gritos, de tus aires de yo soy quien manda aquí, yo también puedo hablar Weasley – Harry la encaro, se miraban fijamente.
–Cabrón – lo abofeteo, hubo una descarga, un grito y ambos se encontraban muy lejos uno del otro, Mcgonagall los apuntaba con su varita.
–Definitivamente en tres días no aprendieron su lección, así que os mandaré tres días más – dijo firme la mujer, Albus asintió.
–No – grito Harry y la señaló.
–Ni de coña – secundo Ginny.
–Lo noto diferente señor Potter – dijo de pronto Albus, Harry dejo de ver a Ginny y miro al director.
– ¿Qué quiere decir? – preguntó de pronto Harry.
–No sé, siento un aura diferente en usted a pesar de estar muy molesto – dijo el director, Ginny le miro nerviosa y Mcgonagall confundida.
–Estoy molesto – dijo firme –esto es una burla para mí, primero me hacen venir a este estúpido colegio para remediar sus errores de ancianos, luego me hacen pasar por infinidad de estupideces al castigarme a lado de esta pelirroja, ¿no se que encuentre de diferente ahí? –
–Bien señor Potter, veo que su lección aún no ha sido aprendida – dijo Albus con decepción, se giro y miro a Mcgonagall –aunque nunca me gusta hacerlo, lo haré, así que por mi cuenta anote una semana completa, Minerva – los chicos abrieron la boca sorprendidos, Minerva miro atónita al director.
–No, esto es una locura – dijo Harry explotando –me iré de aquí –
–Usted quería imparcialidad, ¿no es así? – Dijo Albus firme –pues ya son muchas faltas al reglamento de Hogwarts y como director me veo en la obligación de sancionarlo, hasta que no aprenda a convivir con Ginny Weasley, entonces le levantaré el castigo –
– ¿Qué quiere decir? – dijo Ginny nerviosa.
–Que ustedes dos permanecerán así todo el primer período del curso – dijo con sentencia Albus, los dos chicos se miraron fijamente, Mcgonagall apunto sus brazaletes con su varita y estos cambiaron a un color verde intenso –incluyendo navidad y año nuevo –
–Pero profesor, yo iré a la Madriguera y… – dijo Ginny sorprendida.
–Pues invente algo pertinente – dijo con firmeza, Mcgonagall asintió –ahora debo irme y espero por su bien que aprendan a convivir completamente –
–Mátenme – dijo Harry y comenzó a salir del despacho, Ginny lo siguió.
– ¿No crees que fuiste muy duro? – le preguntó Mcgonagall a Albus que tan pronto Harry y Ginny desaparecieron de su vista sonrió con mucha satisfacción.
–Digamos que solo fui muy cómplice – le guiño el ojo, Mcgonagall le miro confundida, pero se quedo con su duda pues Albus ya estaba saliendo del despacho.
Harry y Ginny caminaban uno al lado del otro con mucha seriedad, iban pensando en lo que acababa de suceder. Cuando de pronto Harry tomó el brazo de Ginny, la arrastró hasta un viejo armario de escobas, abrió la puerta y ambos entraron procurando no ser vistos.
–Si vamos a sufrir un castigo tan largo, hay que de dejar algo muy en claro, Weasley – dijo mirándola fijamente
– ¿Ah sí? – le sostenía la mirada.
–Eres una excelente actriz – ambos soltaron un par de carcajadas que ahora la pelirroja opto por callar con un beso en los labios.
Y eufóricos por saberse juntos por mucho tiempo, aquel beso se torno intenso, las caricias no se dejaron esperar y a pesar de verse incómodos en aquel pequeño espacio encontraron el perfecto pretexto para permanecer muy juntos, sintiendo la adrenalina recorrerles cada parte de sí por el temor de ser descubiertos al instante y por saber que no había que darles más rodeos a lo que sentían, no solo era una simple atracción física, era mucho más que eso, ambos se necesitaban a tal punto de haber montado todo un número teatral en el Gran Comedor para lograr aplazar aquellos días de castigo y aunque ellos apostaban a por lo menos tres días más, el destino estaba de su lado y bajo el nombre de Albus Dumbledore les había dado una de las oportunidades mas sorprendentes para de alguna manera aprender a forjar una relación firme entre ellos, porque ambos querían amarse, deseaban estar al lado del otro sin compromisos, sin castigos de por medio, deseaban ser el uno para el otro hasta que la vida se los permitiera.
– ¿Quieres ser mi novia, Weasley? – preguntó Harry cuando se separaron suplicantes de aire, ella le miro con mucha sorpresa, sus mejillas estaban encendidas y los lentes del chico estaban por encima de su frente dándole un intenso poder a sus ojos esmeraldas al verse sin la protección de los cristales.
–Sí – dijo con mucha seguridad, él coloco una de sus manos en su cintura y la otra en la pared detrás de la chica y la beso, no fue un beso inocente, ni tierno, fue un beso deseoso, anhelante y ella lo supo, lo supo desde el momento en que sus manos habían desabrochado algunos botones del uniforme del chico, aflojado su corbata y levantarla juguetonamente por su espalda. La otra mano de la pelirroja se había vuelto aún más traviesa e intentaba bajar el pantalón del chico.
– ¿Estas consciente de que esto es un armario de escobas? – Preguntó mirándola fijamente –justo al lado del despacho de Mcgonagall, en el camino que lleva a la torre Gryffindor –
– ¿Tienes miedo, Potter? – se mordió el labio, él la miro con más intensidad y como respuesta hizo a sus manos levantar a la chica y hacerla enredarse alrededor de su cintura.
– ¿Te gusta está respuesta? – dijo mientras le besaba el cuello con pasión.
–Me fascina – inclino la cabeza hacia atrás mientras la boca de Harry bajaba poco a poco de su cuello y tomaba camino hasta sus pechos.
-o-o-
–Te juro que los vi por aquí – decía Hermione mirando a Ron –además Mcgonagall nos dijo que hace unos minutos que se fueron –
–Yo no he visto nada, Hermione – dijo el pelirrojo ofuscado –y si vamos a esperarlos fuera de Herbología, tienen que ir, después de todo, Ginny tiene clase luego de la comida –
–Me pareció… – dijo la castaña –quiero corroborar algo Ron, ¿por qué no vas y te fijas en los invernaderos?, ya te alcanzo – el pelirrojo alzo una ceja y asintió luego de unos momentos.
Al verlo irse, Hermione se paro justo enfrente del armario de escobas dónde había jurado ver una cabellera pelirroja perderse tras la puerta, así que tomando aire y suspirando abrió la puerta y sus ojos casi se salen de orbitas al ver a Harry Potter devorando los senos descubiertos de Ginny Weasley, ella estaba siendo sostenida por los brazos del chico mientras sus piernas apresaban la cintura de Harry cuya intimidad luchaba por destrozar la tela de aquel diminuto bóxer y hacer de las suyas.
–Ginevra – dijo Hermione sorprendida y con las mejillas rojizas, la pelirroja enderezo su cabeza y Harry casi deja caer a la chica de la sorpresa.
–Her...Hermione – dijo la pelirroja parándose y aún con la blusa abierta mostrando sus senos, Harry fue pillado ya sin su pantalón.
– ¿Qué es esto? – preguntó de pronto, luego se regaño mentalmente, pues que iba a ser, Harry se estaba divirtiendo de lo lindo con su amiga.
–Yo puedo explicarlo – Harry se subía los pantalones a toda prisa, alcanzo que sujetador de Ginny que había ido a parar a una escoba y se lo paso ante la mirada de escrutinio de la castaña.
–Ella es mi no… – siguió Harry cerrándose la camisa
– ¿Qué pasa ahí? – Se escuchó una voz – ¿señorita Granger? – era Minerva Mcgonagall, la sangre de Ginny desapareció de su cuerpo y Harry cayó sentado de la impresión.
–Estamos fritos, Potter – dijo la pelirroja, Harry desde el suelo asintió y solo espero a que su muerte fuera rápida.
–Nada profesora – de pronto la puerta del armario se cerró de golpe –es solo que escuche algunos ruidos y me pareció ver a mi gato –
– ¿Atravesar la puerta de un armario de escobas? – preguntó alzando una ceja. Dentro del armario, Harry y Ginny completamente vestidos supieron que Mcgonagall los había pillado.
–No precisamente, profesora – dijo Hermione con nerviosismo –es que… –
–Apártese – dijo la mujer y tras ver la cara de horror de Hermione abrió el armario de golpe, sus ojos se abrieron sorprendidos.
Una chica de cabellos negros y ojos esmeraldas soltó un grito de sorpresa cuando Mcgonagall la vio, Hermione también miro con sorpresa a la "chica" y al gato que sostenía en sus brazos.
– ¿Qué pasa aquí? – preguntó Mcgonagall mirando a la chica y al gato pelirrojo.
–Profesora – dijo la chica –solo estaba recuperando a mi gatito –
– ¿En verdad? – la mujer la miraba con mucho escrutinio.
– ¿Qué insinúa? – le respondió con otra pregunta, Hermione solo miraba a la chica sin entender nada.
–Nada, solo que me parece muy raro que su gato haya llegado dentro de un armario por sí solo – dijo.
–Y no podría ocurrírsele que quizás un idiota alumno de Hufflepuff que pidió salir conmigo y que me negué decidió esconder a mi pobre minino en represalia– la chica comenzó a hacerle mimos al gato con su nariz – ¿acaso piensa que estaba haciendo cosas indebidas con un gato? – las mejillas de Mcgonagall se colorearon un poco.
–Usted quien se cree para hablarme así – dijo recuperando su porte severo –cinco puntos menos para la casa Slytherin –
–Bueno profesora, ya he recuperado a mi gato así que con su permiso – la chica comenzó a salir del armario, pero Mcgonagall la detuvo.
– ¿Qué es esto? – preguntó y ante los ojos de la morena unos anteojos de montura redonda flotaban producto de un hechizo de la maestra.
– ¿Unas gafas quizás? – rio un poco, Hermione quiso reír también pero se contuvo.
–Ya sé que son unas gafas, estúpida – dijo molesta –y puedo apostarle puntos a que son las gafas de Potter –
–Sí profesora, es lo que no usted no sabe es que antes de que Granger llegará estaba teniendo sexo desenfrenado con Harry Potter – dijo con sarcasmo, el gato maulló en protesta y Hermione estuvo a punto de soltar la carcajada –y él está escondido detrás de todas las escobas con un enorme problema entre sus… –
–Callase – dijo indignada –diez puntos más para la casa Slytherin serán descontados – dijo furiosa –es usted una insolente –
–Profesora, use un poco su cabeza, ¿cómo voy a saber que hacían allí las gafas de Harry Potter? – le dijo la chica de ojos esmeraldas –yo solo he escuchado maullidos dentro, cuando logre abrir la puerta con un hechizo ahí estaba mi pobre gatito, luego me quede encerrada dentro porque el imbécil de ese Hufflepuff decidió terminar bien su broma, ha sido gracias a Granger que pensando que dentro estaba su gato que pude salir – dijo con rapidez y Hermione se sorprendió de que Harry Potter, quien estaba disfrazado de chica hubiese inventado una historia tan rápidamente.
–Correcto, acepto su historia – dijo con tranquilidad –pero eso no quita el hecho de que usted me haya faltado el respeto, así que la espero mañana en mi despacho a esta misma hora –
–Bien, justo – sonrió la chica, Mcgonagall se vio satisfecha y comenzó a irse.
–De la que se han librado – dijo Hermione mirando a la chica pelinegra y al gato pelirrojo.
– ¿Nos cubres? – dijo la chica, la castaña asintió.
–Un minuto solamente – dijo advirtiéndoles, la chica sonrió con picardía y luego volvió a entrar al armario junto al gato.
Al cabo de un minuto exacto la silueta de Harry Potter apareció seguida de la de Ginny, se veían aliviados y aunque llevaban la ropa mal puesta, se habían librado de una muy buena. Hermione meneando la cabeza y con las mejillas nuevamente sonrojadas apunto a los dos y al instante sus ropas parecieron intactas.
–Hermione Granger – dijo la castaña extendiéndole su mano al chico, este sonrió y la apretó.
–Ya sabes mi nombre – dijo –pero soy Harry Potter –
–Sí, me doy cuenta – sonrió –por cierto, me pareció intrigante que decidieras disfrazarte de mujer, Harry –
–Fue lo más rápido que se me ocurrió – dijo sonrojado –además, no podía revelarme como Harry o a Ginny como Ginny pues si no lo recuerdas ambos tenemos un castigo que nos impide… –
–Harry – dijo la pelirroja sonriente –Hermione solo te está molestando –
–Es que todo es tan raro, primero os cacho a punto de tener sexo y luego sale una chica de lo más dulce e inocente, eso sí que estaba de locos – los tres soltaron una carcajada, Harry entonces hizo a su primer amigo, en este caso amiga, a Ginny no la consideraba como una amiga porque la consideraba como algo más, ella ahora era su novia.
–Gracias por no delatarnos – dijo Harry, la castaña asintió y luego sus mejillas nuevamente se colorearon.
–Podrían… explicarme… – dijo
–Bueno Herms – dijo Ginny –es una larga historia para contar, pero solo bastaría con decirte que Harry Potter es mi novio –
–Pero Ginny, pudieron haber sido vistos por otra persona, que tal si hubiera sido Ron o Mcgonagall y… – se quedo callada – ¿perdón?, ¿qué dijiste? –
–Qué Harry Potter es mi novio – dijo Ginny sonriente y tomo la mano de Harry, éste sonrió justo para caer al suelo producto de un puñetazo.
–Qué… – Harry vio a un chico pelirrojo, alto y con pecas con el rostro ensombrecido.
–Ron – dijo Ginny y fue a ayudar a levantar a Harry mientras Hermione reprendía a Ron.
–Así que este fanfarrón es tu novio – dijo mirándolos fijamente –entonces, ¿Qué ha sido toda esa escena de la comida? –
–Pegas duro – dijo Harry sobándose la mandíbula.
–Eres un idiota, Ronald Weasley – Ginny estaba furiosa.
–No pude hacerlo con Dean Thomas porque le tengo algo de estima – dijo encogiéndose en hombros –pero con este tío sí que puedo, ese puñetazo fue por insultar a mi hermana como lo hiciste antes de ese castigo absurdo que os puso Mcgonagall – luego sonriendo le extendió su mano en forma de saludo, Harry la miro confundido y cuando Hermione asintió levemente la tomo.
– ¿Qué significa esto, Ron? – le preguntó Ginny confundida.
–Vamos, sus pleitos maritales se han vuelto toda una novela – se burlo –tan así que me han hecho ver que al fin hay alguien capaz de bajarte un poco esos humos, enana –
–Ronald – le golpeo el hombro.
–Pues mucho gusto – dijo Harry contrariado aún sosteniendo la mano de Ron.
– ¿Aceptas la relación de tu hermana, Ron? – preguntó ahora Hermione mirando al pelirrojo.
–Vele el lado bueno – dijo sonriente –mi cuñado es Harry Potter, ¿lo entiendes?, Harry Potter – dijo orgulloso, Ginny vio el rostro ensombrecido de Harry al escuchar eso, sin embargo apretó su mano, se acerco a su oído y le susurro "no lo está diciendo en el tono y forma que tú piensas, es más bien algo chistoso, alégrate"
–Eres todo un caso, Ron – Hermione meneo la cabeza
– ¿Qué?, si alguien me hace algo siempre puedo llamar a mi cuñado para que me defienda – le paso un brazo a Harry por los hombros –ahora cuéntame Harry, que se siente ser famoso por haberle bajado los humos a la gritona, enojona y orgullosa Ginny Weasley – la pelirroja miro a su hermano con ojos matadores, Harry sonrió y Hermione siguió meneando la cabeza.
–Ron – la pelirroja en vez de enojarse, sonrió.
–Cuéntame Ginny – dijo Hermione en voz baja, habían empezado a caminar, Ron aturdía a Harry con cosas que sonaban a quidditch unos pasos más adelante que ellas – ¿ya lo hiciste con Harry? –
–Pero que cosas dices, Hermione – respondió colorada, Hermione le miro con un rostro de "no me jodas" y la pelirroja se sonrojo más –sí –
– ¿Duele? – Hermione Granger tenía las mejillas totalmente encendidas, sin embargo, Ginny Weasley siempre sería su confidente.
–Entonces, sabes jugar al quidditch – decía Ron, Harry asintió secamente – ¿Qué posición? –
–Buscador – Ron soltó un gritito de sorpresa.
– ¿Juegas al ajedrez? – le preguntó de nuevo, Harry asintió, iba conmocionado, no sabía cómo reaccionar, interactuar con Ginny era una cosa, pero él jamás había tenido amigos y el hermano de Ginny estaba autoproclamándose uno –Ginevra Weasley, mejor cuñado no me pudiste haber conseguido – le dijo el pelirroja, Ginny sonrió y Hermione por tercera vez meneo su cabeza en forma negativa.
–Ron – le dijo la pelirroja.
–Solo una advertencia, Potter – le dijo con seriedad –hay de ustedes si los encuentro haciendo cosas indebidas, podrás ser mi cuñado favorito y mi nuevo gran amigo, pero Ginny es mi hermanita, ¿sabes? – Harry miro a Ron con cautela –así que cuidadito –
–Ronald Weasley – estallo Hermione –ya basta de molestar a Harry – dijo la castaña –discúlpalo Harry, a Molly se le cayó desde un segundo piso cuando era pequeño –
Harry no pudo evitarlo y soltó una sonora carcajada que fue apoyada por Ginny y para sorpresa de todos por el propio Ron. Y un nuevo par de sentimientos invadieron el pecho de Harry, por alguna extraña razón, la compañía de Ron era agradable, el chico era divertido y Hermione, no la conocía muy bien, pero se veía que era muy amiga de Ginny y sobre todo muy inteligente. Si aquella sensación era provocada por tener amigos, entonces le gustaba tener amigos, comprendió entonces que sus mentores habían hecho bien en mandarlo a Hogwarts, en primera porque había conocido a Ginny y aquella pelirroja Merlín sabía que lo volvía loco, le gustaba y ahora era su novia; y segundo porque había conocido a Hermione y a Ron, a la primera quizás en una forma no muy amigable, pero lo había aceptado bien y al segundo con un pequeño mal comienzo que termino en algo brutalmente adictivo y divertido. Así la noche los alcanzo luego de haber pasado una tarde interesante, Harry y Ron de inmediato habían hecho una química extraña, aunque Harry casi no hablaba mucho y Ron no paraba de hablar habían hecho una buena amistad. Con Hermione había encontrado muchas cosas en común, incluso había entablado una discusión muy interesante sobre la transformación que uso Harry para transformarse en chica, Ron no paro de burlarse del chico al saber que se había transformado en una chica, aunque no supo el motivo. Finalmente y tras quedar de verse al día siguiente que sería sábado y una salida a Hogsmeade, Harry y Ginny se despidieron de Ron y Hermione y se fueron hasta su torre. Por alguna extraña razón, Harry Potter se sentía alegre, había algo dentro de él que lo hacía sentirse lleno, había encontrado en Ron y Hermione algo muy interesante, ellos eran una pareja también, quizás el contacto con ellos le daría un poco más de experiencia con su recién comenzada relación con Ginny, quizás Hermione le daría unos consejos, Ron era un caso perdido, aún no sabía cómo andaba con Hermione, pero la chica era muy inteligente y quizás podía ayudarlo un poco con Ginny, porque él quería hacer las cosas bien, él quería ser alguien especial para la chica, quería hacerla feliz y si eso implicaba cambiar, él cambiaría.
–Dejamos un asunto pendiente antes de que Hermione nos interrumpiera – un Harry Potter totalmente desnudo apareció en el umbral de la puerta del baño, cuando ya estaban dispuestos a "dormir".
Continuará.
Ja, les aviso que se vienen mas lemmons, el proximo capitulo empieza exactamente donde acaba este, ¿dormiran esos dos?
Gracias por leer, si quieres puedes dejar un review y mentarme la madre, mandarme saludos, maldecirme o decir que no os gusta el fic, no me enojare.
Sobre la entrada de Ron y Hermione directamente a interactuar con Harry y Ginny, bueno, Harry necesita tambien de algun amigo varon que le haga ver ciertas cosas y Ginny pues los consejos de Hermione, digo, ya lo hicieron una vez sin protección y merlin conozca que podria pasar, jajaja, pero siempre es bueno tener algun confidente y mi mision es que Ron y Hermione le inyecten frescura a la relacion de esos dos.
Aclaro, NO AUTORIZO A NINGUNA PERSONA SUBIR ESTE FIC A OTRO LADO Y TODOS LOS PERSONAJES DEL MUNDO DE HARRY SON TODOS DE LA SEÑORONA J.K ROWLING...YO SOLO DESARROLLO UN FIC SIN FINES DE LUCRO...
Nos vemos el proximo cap.
Ed
