Hola de nuevo pues ya con los adelantos casi completabamos este cap, pues bien aquí esta la segunda parte delcapítulo 7 que espero les guste...es un CAP directo y lleno de sentimientos encontrados para algunos personajes...veamos que tal nos va...este CAP va dedicado a todos y cada uno de ustedes que me siguen...gracias por leerme y se que les gustara el final de este CAP

Ed


Capítulo 7 (Parte 2)

El corazón de Harry de pronto pareció detenerse luego de escuchar el relato de Rufus, sus oídos definitivamente no daban crédito a lo que escuchaba, era como si de pronto la vida le estuviera recordando por medio de aquel hombre que él nunca podría ser feliz, que nunca podría hacer una vida y mucho menos tener algo en la vida que no fueran guerras, hechizos o mortífagos. Una extraña sensación de amargura comenzó a recorrer cada parte de su cuerpo, cada latido de su corazón denotaba que estaba sintiéndose infeliz, que en cuanto saliera por aquella puerta la vida que había llevado hasta el momento se terminaba. Rufus lo miraba analíticamente y por primera vez en su vida, Harry Potter fue indescifrable para él, aquel rostro sin duda no era el que había visto en su alumno por tantos años, era un rostro de indecisión, de decepción y sobre todo de desafío.

–Entiendo que la vida que has llevado estos últimos días aquí en Hogwarts ha sido complicada y muy emocional – dijo con cautela Rufus –pero siendo muy sinceros yo siempre… –

–Y una mierda – explotó de pronto sorprendiendo a Rufus –esto es una mierda y no quiero saber nada más – comenzó a irse hacia la puerta, pero el viejo ministro le bloqueo el paso.

–No puedo creer que de pronto tu mente se haya llenado de estúpidas ideas y falsos sueños – dijo con dureza – ¿llamas mierda a que un imbécil sin escrúpulos sea el culpable de la muerte de más de treinta magos franceses? –

–Sí, lo estoy haciendo – dijo sin inmutarse y Rufus reconoció que aquel muchacho no tenía nada de parecido al muchacho de hacía varios meses.

–Me decepcionas – dijo con un rostro serio –tú que has luchado por el bien y la paz por tantos… –

–Yo jamás pedí esa vida y no creo que mis padres te hayan cedido el derecho de decidir qué era lo mejor para mí – fue el turno de mirar a Rufus con dureza.

–Pues te guste o no, esa fue la vida que te toco vivir y no hay vuelta atrás – se enfrentaban, por inercia ambos sostenían sus varitas en sus manos –eres el mejor en todo, eres el alumno perfecto y el arma ideal, eres solo eso Potter, creí que luego de tantos años lo habías comprendido –

El rayo de luz salió tan rápido que Rufus gracias a su experiencia de viejo auror pudo esquivar fácilmente, Harry lo apuntaba con su varita directamente y el ministro parecía muy sorprendido por aquello. El rostro de Harry era rabia pura, una rabia que siempre vio dirigida a mortífagos y al propio Voldemort, sin embargo aquella mirada no solo llevaba rabia, llevaba reclamo, dolor, resentimiento y odio. Hubo una explosión y Harry salió disparado hasta el otro extremo de la habitación, Rufus le miraba con dureza y le apuntaba con firmeza.

–Basta de estupideces Potter – dijo caminando hasta él –creo que está muy claro que papel juegas en esta vida y si no eres capaz de recordarlo habrá que refrescarte la memoria – antes de que pudiera hacer algo Rufus le hizo un corte en la mejilla.

–No puedo – dijo mirándolo con súplica –no ahora –

–Sí, si puedes – dijo intentando relajarse, bajo su varita y miro directamente al chico –es tu obligación –

–Yo ahora…realmente… – aquel tono era el de un chiquillo pidiendo permiso, Rufus sonrió con tenebrismo, ahí estaba el Potter de siempre.

–Imagina por un momento, piénsalo tranquilamente y usa ese cerebro para lo que realmente debes de usarlo – dijo relajando su nervio – ¿Qué pasaría si esa rebelión por parte de Runcorn crece más de lo que ya ha crecido? –

–Se extendería nuevamente el terror y el temor como en los tiempos de Voldemort – respondió como si estuviera en un examen.

–Muy bien muchacho, vamos comunicándonos perfectamente – dijo satisfecho –veo que ya vas comprendiendo la magnitud de este problema y que si no haces nada al respecto se saldrá de control –

–No lo haré – de pronto recupero su decisión, se puso de pie con dificultad y encaro de nuevo a Rufus que borro su sonrisa.

–Ahí vamos de nuevo –

–No quiero hacerlo, no, yo tengo ya otros motivos para vivir, tengo nuevas cosas por las que luchar, tú me pusiste aquí por una simple razón que al principio no entendía, pero que hoy entiendo perfectamente – dijo decidido –estoy aquí porque realmente tengo el derecho de vivir, de ser feliz y de… –

– ¿Ser feliz?, ¿vivir? – se rio un poco –vamos Potter, no creerás que estar todo el día de la mano de una estúpida adolescente es vivir, no Potter, esos solo son espejismos, simples espejismos, la vida es una dualidad entre el bien y el mal, hay quienes hacen el mal y otros que son protectores del bien, tú eres un protector, un guardián y no está en sus obligaciones el amar a alguien… –

–Esos conceptos son los que hacen que el hombre sea su propio peor enemigo – Albus Dumbledore los miraba desde la entrada de aquella aula, se veía furioso pero a la vez relajado.

– ¿Cuánto llevas ahí? – preguntó Rufus mirando al director.

–Lo suficiente como para darme cuenta de lo que realmente eres, mi buen amigo – dijo con decepción.

–No vengas a darme discursos moralistas – dijo firme –el Ministerio está… –

–No, no es el Ministerio, Rufus – dijo con tranquilidad y antes de que Rufus se diera cuenta quedó delante de Harry, protegiéndolo –eres tú, esto es por ti, no hay ninguna duda de ello –

– ¿Cómo puedes atreverte? – Dijo encolerizado – ¿beneficio propio?, ¿acaso sus cerebros se atrofiaron?, debemos actuar en esto, debemos poner un alto antes de que sea demasiado tarde –

–Sí, eso correcto – dijo con sabiduría –pero el tiempo de Harry Potter ya se termino –

–No, no se ha terminado, maldita sea – estaba furioso, comenzó a caminar de un lado a otro como león enjaulado, Harry parecía estar sorprendido de como Dumbledore estaba realmente de su lado.

–Sí, ya se ha terminado – dijo con firmeza.

–No, no se ha terminado – se detuvo y miro a Dumbledore con todo la firmeza posible –yo soy el Ministro de magia y exijo a Harry Potter cumpla con sus deberes de auror, es un ultimátum, es eso o yo mismo me encargare de darle la vida que tanto anhela en una celda en Azkaban –

–Harry no es de tu propiedad Rufus, creí que eso estaba muy claro para ti – dijo con calma –tu ultimátum no tiene un fin en específico para alguien que simplemente no te pertenece –

–Vamos Potter, deja de esconderte detrás de la faldas de Albus – dijo con rabia –está bien… perfecto, pero pensar que dejas todo esto por esa mujercita Weasley –

–No te atrevas a faltarle el respeto a Ginny – de pronto Harry lo miro con más decisión y aunque Albus intento calmarlo no lo logró

–Así que es verdad – dijo con una sonrisa extraña –bueno, entonces debes sentirte muy contento por dentro, ¿no?, después de todo el amor lo vence todo, el amor lo logra todo–

–Rufus – dijo Albus viéndose cansado de aquello.

– ¿Qué insinúas? – preguntó Harry que conocía perfectamente ese tono.

–Nada, solo que me he puesto a pensar en qué pasaría si Runcorn y sus mortífagos supieran que Harry Potter, el mago que venció a su amo esta perdidamente enamorado, no quiero imaginar el peligro que corre esa chica Weasley – Harry de pronto pareció aturdido, como si de pronto hubiese recordado la respuesta a una pregunta que no podía responder. Dumbledore cerró sus ojos con derrota, Rufus finalmente había echado su mejor carta a la mesa y apostaba su mano derecha que la partida estaba ganada para el ministro de magia.

–Aún así… no me importa – hablo de pronto Harry –porque yo estaré ahí para Ginny, yo no voy a permitir que nada le pase – tantos Albus y Rufus miraron sorprendidos a Harry, el primero sorprendido de que Harry realmente estuviera diciendo aquello y Rufus por su decepción de saber que su mejor carta no había surgido efecto.

–Muchacho… – dijo Rufus –por favor, tómalo con una última petición de este viejo errante, tengo a todo el consejo detrás de mí, el ministerio francés ejerce una presión asombrosa –

–Una semana – dijo Harry firme –tendrás mi decisión en ese tiempo, no antes –

–No se pue… –

–Me parece razonable – intervino Albus –creo que por primera vez debemos ser justo con el chico Rufus, debemos dejarlo decidir con libertad su decisión final –

-o-o-

Ginny vio la silueta de Harry caminar hacia la profesora Mcgonagall con firmeza, intento hablarle pero este se paso de largo y llego hasta la mesa de la maestra de transformaciones, lo vio comentarle algo en voz baja y como la profesora meneaba la cabeza de forma negativa y claramente decepcionada. Luego lo vio irse sin dirigirle siquiera una mirada.

–Señorita Weasley – llamo de pronto Mcgonagall.

– ¿Sucede algo profesora? – dijo confundida y mirando hacia la puerta por donde Harry había desaparecido.

–Sí, el director me ha mandado una notificación y a partir de este momento, usted ya no deberá cumplir más un castigo junto a Harry Potter – dijo con amargura en su voz –por lo cual le solicito regrese a su sala común en la torre Gryffindor y realice sus actividades de forma normal –

– ¿Se levanto el castigo? – preguntó claramente sorprendida.

–Sí, al parecer el señor Potter fue exculpado por el profesor Dumbledore de sus "faltas" y por lo tanto se le ha levantado el castigo – dijo –y dado que el castigo de Potter termino, no tiene caso que usted siga cumpliéndolo –

No espero más respuestas de la profesora, sin importarle que la mujer estuviera hablándole salió con rapidez de aquella aula, estuvo caminando a toda prisa hasta que llego a la torre norte, al llegar pudo ver la puerta sin contraseña, mortificada entro y su rostro se surco en sorpresa al ver todo el lugar destrozado, la sala parecía haber sufrido un fenómeno natural, el mini despacho de pociones de Harry estaba irreconocible y los libros estaban regados por todos lados. Con el corazón latiendo fuertemente subió las escaleras y fue entonces cuando lo escucho, era un llanto desgarrador proveniente de la habitación del segundo piso. Nerviosa abrió la puerta y ahí lo vio, tirando en el suelo, agarrándose la cabeza mientras se lamentaba y frente a él estaba una foto de quien identifico como los padres de Harry.

–Ha… –

–Creo que por el momento es mejor no intervenir – una voz la hizo callar, asustada se giro y vio a Albus Dumbledore con un rostro desencajado.

–Profesor, debo… –

–Sus cosas ya han sido trasladadas a su habitación señorita Weasley – dijo con rapidez, Ginny le miro sorprendida –y disculpe si soy grosero o abuso de mi autoridad, pero ya no es necesaria su presencia en esta torre –

–Pero… – dijo atónita.

–Cuando él esté listo, la buscará – dijo firme –ahora por favor, le pido se retire –

–No voy a hacerlo – dijo sacando su lado Weasley, sin embargo, una voz dura y fría la hizo dar un respingo.

– ¡Vete Weasley! – Dijo con firmeza –ya has escuchado al profesor Dumbledore, ya no tienes nada que hacer aquí –

–Pero… pero… – sus ojos comenzaron a aguarse.

– ¡Con un carajo, lárgate! – Albus miro como la pelirroja le soltaba una bofetada a Harry y luego salía despavorida de ahí.

–Harry, muchacho… – Dumbledore puso una mano en el hombro del chico.

–Es lo mejor – dijo desencajado –yo solo soy…ella… no quiero causar… –

–Harry… –

–Déjeme solo profesor, por favor – cuando Dumbledore piso el último escalón de aquella torre, nuevamente su corazón se apachurro al escuchar un nuevo y renovado llanto desconsolado.

-o-o-

–No puedo creer lo que me dices, Albus – dijo Mcgonagall completamente sorprendida –no puedo creer que Rufus sea un ser tan mezquino y egoísta –

–Siempre lo fue Minerva, solo que creo que uno de mis grandes defectos es el de siempre ver lo mejor de las personas y cegarle a mis ojos sus defectos – dijo, el viejo director de pronto pareció haber envejecido de golpe más años todavía.

– ¿Qué hay con la señorita Weasley? – preguntó Minerva.

–Creo que Rufus toco una fibra muy sensible en el recién descubierto corazón de Harry, jugar de esa manera con los sentimientos de las personas es lo más vil que puedo reconocer en alguien, desafortunadamente Rufus fue muy claro en ello – dijo.

–Pero no puede permitirse entonces que esos dos se separen, ahora menos que nunca – dijo con rapidez –sería un suicidio para Harry –

–Eso lo tengo muy presente – dijo triste –pero el muchacho ya ha sufrido mucho, hoy vi con tristeza al pequeño niño de ojos verdes que perdió a sus padres a muy temprana edad sufrir en carne viva el recuerdo de haberlos perdido y sin duda es algo que por más fuerza que tenga doblega a mis propios sentimientos –

– ¿Qué quiere decir? – preguntó sorprendida

–Ese muchacho está conectado con la señorita Weasley de una forma que nunca pensé posible en tampoco tiempo – decía –Ginny, como él la llama con mucho cariño, ha descubierto al Potter escondido detrás de esa coraza de odio y amargura, ella se ha vuelto para Harry su mejor arma para salir adelante, se ha convertido en su necesidad primordial en la vida y eso mismo también la ha convertido en… –

–Su talón de Aquiles – dijo comprendiendo y bajando la mirada haciendo silencio, aquello era un caso muy insólito.

–Y mi temor en estos momentos es que su miedo a perderla sea más fuerte que el amor que siente por ella – miro a una persona en particular, Albus no era el mejor mago por nada, él sabía que detrás de la puerta del despacho de Mcgonagall cierta cabeza pelirroja había escuchado con mucha cautela todo lo dicho en aquel despacho –pero una cosa es segura, si el amor entre esos dos es realmente verdadero cualquier impedimento o barrera sale sobrando –

–Pero Rufus ha sido muy claro y conociendo a Potter aceptará la propuesta de ese despreciable hombre – dijo

–El poder del amor Minerva, aún en los tiempos más sombríos siempre es la clave en decisiones de ese tipo – nuevamente sus ojos fueron a dar a la puerta del despacho –a veces solo es cuestión de demostrar cuan significativo es que la balanza se incline hacia el placer de tenerte que al miedo a perderte – Mcgonagall no entendió aquello, pero pudo ver nuevamente como los ojos de Albus enfocaban su puerta y comprendió de golpe lo que pasaba.

-o-o-

Había pasado una semana completa y tanto para Ginny Weasley como para todo el colegio Harry Potter había desaparecido de todos lados, algunos osados se dedicaban a inventar que el chico se había vuelto un ermitaño que vivía en la torre norte y que no salía de ahí por temor a encontrarse con Ginny que le había causado un desamor tan grande que había derivado a su encierro. Lo cierto era, que a Harry rara vez se le veía fuera de la torre, en clases o en el comedor, era como si de pronto el chico hubiese decidió no volver a salir de la torre jamás.

–Buenas noches – una voz que casi arrastraba las palabras hizo a Harry Potter levantar su mirada de aquel libro que leía sobre maldiciones.

– ¿Cómo paso la contraseña? – preguntó con asombro.

–Digamos que soy bueno rompiendo maldiciones – dijo el hombre de cabellos negros.

– ¿Qué deseas? – le pregunto bruscamente cerrando con estrepito su libro.

–Creo que de alguna manera charlar contigo, Potter – dijo con tranquilidad –no es que lo deseé demasiado, pero creo que siento con la responsabilidad moral de hacerlo –

–Por favor – dijo riendo con malicia –tú jamás podrías sentir responsabilidad moral hacia algo o alguien –

–Cierto – admitió –pero siempre hay una primera vez para todo en la vida y por primera vez en toda mi vida, me siento con la responsabilidad de hacer algo que considero muy importante para mi persona – el rostro de Severus Snape miro con detenimiento la mueca de Harry.

–Pero dada la casualidad que yo no quiero escucharte Severus, sé que Dumbledore te envió y… –

–Debo admitir que en todos los años que llevo de conocer a Albus jamás pensé verlo tan derrotado como estos últimos días – dijo intentando hacerle sentir remordimientos al chico y por su rostro, supo que lo había logrado –y no estoy aquí por él, ¿no me has escuchado?, estoy aquí por mi mismo –

–De todas maneras – dijo intentando subir las escaleras, Snape dio un movimiento de varita y obligo a Harry a sentarse nuevamente, unas cadenas lo ataron a los antebrazos – ¿Qué es esto?, ¿qué demonios te pasa? – dijo de pronto encolerizado intentando zafarse sin éxito.

–Hace años – dijo de pronto Snape con tranquilidad –veintiuno para ser exactos, cometí el peor error que pude haber cometido en mi vida, ¿sabes cual fue ese error, Potter? – le preguntó con seriedad.

–No, no lo sé – dijo relajándose y mirando al profesor.

–El error que cometí fue haber llamado "sangre sucia" a la única persona que realmente me valoraba en esta vida y luego de aquello me sentí tan infeliz, tan ruin – dijo con melancolía –esa chica, a la que insulte con dureza, me había aceptado como yo era, como su amigo, como su "mejor amigo" –

–No voy entendiendo… –

–Esa mujer se llamaba Lily Evans – pudo ver a Harry abrir los ojos con extrema sorpresa.

–Mi madre… – dijo como pudo.

–Así es, Potter – dijo –aquella mujer de apellido Evans, luego se convirtió en Potter al casarse con tu padre, pero el hecho aquí es, que luego de aquello yo me sentí tan infeliz que sucedió lo impensable –

– ¿Profesor? – Harry de pronto vio una faceta desconocida en aquel ex mortífago.

–Decidí poner mis ojos en algo que me reconforto a tal grado que su recuerdo fue olvidándose un poco al principio – dijo –yo era un Slytherin, ella una Gryffindor, ser amigos era un error y así decidí verlo, así que me refugie en una ciencia que como podrás darte cuenta me llevo a esto – Harry pudo ver la marca tenebrosa, ya apagada, en el brazo izquierdo de Snape.

– ¿Y qué tengo que ver yo con eso? – Preguntó sorprendido – ¿por qué me dice todas estas cosas? –

–Porque aquella decisión de insultar a quien siempre me tendió la mano donde nadie más quiso hacerlo, marco mi vida Potter – dijo finalmente –fue una decisión errónea en donde decidí confiar en prejuicios estúpidos, en una ciencia maligna y sobre todo puse mi fe en una persona que era todo lo contrario a lo que tu madre representaba –

–Yo… –

–Cometí un error, un error que sin duda me mortifica aun después de tantos años y sabes cómo me hace sentir eso – Harry iba a hablar, pero Snape alzo su mano y lo detuvo –me hace sentir desdichado, infeliz… lo que quiero decirte Potter es que estás haciendo mal estando aquí encerrado, lamentando tu suerte y sobre todo fingiendo que todo va bien cuando realmente estas jodido –

– ¿Qué debo hacer entonces? – preguntó sorprendido, jamás pensó tener aquella platica con Severus Snape.

–Enfrentarte a tus miedos y superarlos – dijo sin más –deja de hacerte el cobarde y enfréntalos –

–Pero Rufus tiene razón – dijo Harry de pronto resignado –ellos vendrán y… –

–Que vengan entonces – lo interrumpió – ¿Qué le van a matar?, que lo hagan, ¿qué la van lastimar?, que la lastimen – iba diciendo –pero no crees que estarías siendo demasiado estúpido si la dejas ir –

–Profesor… –

–Alejarte de ella para protegerla, tratarla con desprecio para que se desilusione, vamos Potter, pensé que eras más que esas estupideces – le dijo con dureza –todos y cada uno de nosotros siempre estamos en constante peligro, con una poción mal hecha, con un hechizo mal conjurado hasta con una simple caída en el baño, pero no hay nada que pueda asegurarnos estar seguros en esta vida –

–Pero esto es diferente, usted lo sabe perfectamente – dijo insistiendo.

–Sí, en eso tienes razón – dijo asintiendo –pero se te olvida algo muy importante y se escuchará muy raro saliendo de alguien como yo, pero siempre estarán el uno para el otro, ¿no lo crees? –

– ¿Qué quiere decir? – alzo una ceja.

–Que sí, posiblemente esos mortífagos vengan por ella, vengan por ti, hasta vengan por mí, pero mientras vengan, yo estaré viviendo mi día a día, si decido sentarme a esperarlos puede que me quede esperando por siempre – se puso de pie –lo quiero decirte es que no cometas el mismo error que yo cometí, vive tu día a día, acepta lo que el destino te da y si por azares de la vida sucede lo que tiene suceder, entonces tendrás la certeza de algo muy importante –

–Fui inmensamente feliz mientras lo viví – dijo comprendiendo el punto, Snape sonrió con sinceridad y comenzó a caminar hacia la salida.

–Ahora aféitate, báñate y por favor ponte ropa decente – dijo recuperando su tono arrogante de siempre –y no quiero una falta más en mi clase Potter, no porque seas el elegido o el vencedor o lo que seas tienes privilegios –

–Claro profesor – dijo sonriendo

–Y quita esa sonrisa de estúpido y empieza por arreglar este desastre – dijo llegando hasta la puerta –y Potter… –

– ¿Sí profesor? –

–Yo jamás quise vender a tus padres, ni tampoco deseé que murieran – le dijo tomando el pomo de la puerta, Harry miro con intensidad la espalda de Snape.

–Ahora lo sé, profesor Snape – dijo con sinceridad –ahora lo sé – pudo ver los hombros de Snape caer en relajación.

–Gracias por eso – dijo y sin más salió de aquel lugar.

-o-o-

Leía un libro de encantamientos intentando concentrarse, pero le era imposible, llevaba una semana, una larga semana sin saber de Harry y su alma se sentía muy desdichada, Hermione y Ron habían intentando animarla, pero no podían, las cosas parecían haber empeorado y sus visitas a las cocinas para ingerir alimentos se habían hecho más frecuentes, no quería para nada ir al Gran Comedor donde decenas de rostros la mirarían esperando una explicación por lo sucedido con Potter. ¿Acaso nadie se daba cuenta que estaba hecha polvo?, ni siquiera sus intentos de verlo o hablar con él habían funcionado, había cambiado la contraseña de la Torre, cuando parecía verlo fuera y le alcanzaba se esfumaba. Harry Potter de alguna manera la había olvidado y de eso estaba perfectamente segura. Estaba por irse a su recamara cuando escucho una discusión en la entrada de la sala común.

–O me deja entrar, vieja gorda – se escucho una voz fuerte –o juro que la hechizare –

–No eres un Gryffindor oficialmente – insistió el retrato –así que no puedes entrar acá y menos sin alguna contraseña –

–Y a la mierda la contraseña – el corazón de Ginny pareció detenérsele de pronto al reconocer aquella voz –quiero hablar con Ginny, con mi Ginny – grito con rabia, hubo un chillido.

– ¿Cómo te atreves? – Se escucho la voz de la dama gorda –ahora menos abriré esta puerta –

– ¡Ábrela vieja bruja! – gritaba Harry.

– ¿Qué haces aquí? – los ojos de Harry miraron a Ginny que de pronto apareció tras el retrato.

Sus miradas se encontraron, el rostro de Ginny parecía demacrado y con rastro de ojeras, el de Harry no se quedaba atrás, el ambiente se lleno de una tensión impresionante y la dama gorda pareció de pronto haberse esfumado de su retrato. Harry comenzó a caminar hacia la pelirroja que seguía mirándolo como si fuera una ilusión.

–No hay palabras que pueda decirte para disculparme por lo idiota que fui – dijo con la voz al borde del quiebre –solo eso, fui un idiota, un imbécil… –

–Un bastardo, un infeliz… – Ginny pudo sentir el aliento de Harry muy cerca de su rostro.

–Pero si hay algo que quiero hacer para demostrarte que jamás volveré a decepcionarte – el chico se inclino y ante la sorpresa de Ginny saco una pequeña cajita de color dorado.

– ¿Harry…? – le miraba absorta.

–Quiero que seas mía hoy, mañana y para toda la vida – abrió la cajita, dentro podía verse un anillo de diamante –y si dices que aceptas ser mi esposa, nada me haría más feliz en el mundo –

– ¿Y qué hay de Rufus?, ¿del ministro?, ¿del ministerio?... – preguntó sorprendida y totalmente desconcertada.

–Creo que lo importante aquí ahora es saber si quieres casarte conmigo Ginny Weasley – le interrumpió –lo demás es solo un segundo plano en mi vida –

–Harry tú… –tomó en el anillo en sus manos.

Te elijo a ti Ginny, solo a ti – el chico se puso de pie, con delicadeza colocó el anillo en su dedo y luego tras levantarle la barbilla la beso.

Ninguno de los dos observo las tres siluetas que miraba con mucha satisfacción la escena desde la sombras; entre ellas la de cierto mago de cabellos negros cuyas últimas palabras antes de irse y respetar aquel momento intimo fueron "espero haberlo hecho bien, Lily"

Continuara...próx. CAP es el penúltimo del fic


Se que muchos verán a Snape con cara de WTF! Pero creo que fue intento de darle Un poco de mas profundida al personaje luego de su efrentamieto con HArry al incio del fic...es quizás la forma de remediar sus errores pasados (claro que muy al estilo de ed wiz, pero espero lo entiendan)