Hola... lo prometido es deuda y como dije, poco a poco vamos actualizando, aqui tienen el nuevo capítulo de Amarte... espero le guste... ¿recuerdan que dije que se acercaba el final?... pues he cambiado de opinión... este capítulo se verá como un pequeño prólogo para lo que se viene... jejeje
Se ven un poco de escenas subidas de tono en este cap...os advierto..
Este cap es especial porque profundizo la relación de Harry con Ginny... ya veran... no os digo más..!
Le he puesto mucho romance y picardía que espero les encante..espero que sí.
Un abrazo a todos...
Este capítulo esta dedicado a todos mis lectores que pacientemente esperan a que actualice... prometí no quedar mal y no lo hare... poco a poco ire actualizando.
Saludos..
Comadre te quiero...Esposa mía tambíen...
Ed Wiz.
Capitulo 8
Mi segundo nombres es James.
La falta de aire hizo que ambos se separan, los ojos marrones de la chica enfocaban con ternura los esmeraldas del chico, aquel beso los había llevado más allá de todo límite, ambos se pertenecían, no había nada en el mundo que pudiera decirles lo contrario. Ambos eran como aquellas cosas que al separarse la una de la otra simplemente no podían estar completas. En la mente y en el corazón de Harry no había ninguna duda, la mujer frente a él, con todos sus defectos y con sus maravillosas virtudes era su delirio, su perdición y en palabras simples "todo" para él. Él jamás había conocido aquella sensación, jamás había deseado tanto estar al lado de alguien como con Ginny y aunque había sido criado y educado para demostrar lo contrario, ahí estaba, feliz como nunca, sintiéndose útil por primera vez en toda su vida, pero lo más importante, sintiendo que era alguien en el mundo, alguien que al igual que Tonks, Sirius, Remus, sus propios padres, tenía el derecho de ser amado y corresponder por igual. No había más mortífagos, ni ministerio, ni misiones, nunca más, aquel día, él era Harry Potter, un chico de diecisiete años enamorado perdidamente de Ginny Weasley luchando dignamente por ser feliz y forjar un futuro muy distinto al que meses atrás su mente había contemplado.
–Pero Harry – dijo de pronto Ginny interrumpiendo los pensamientos del chico –es muy rápido y… –
–No te estoy pidiendo que te cases conmigo mañana, Ginny – dijo acariciándole la mejilla –solo estoy insinuando que quiero un futuro, un futuro en el que tú estás a mi lado –
–Pero somos jóvenes Harry y esto es muy rápido… – dijo mirando la sortija –digo, ¿casarnos? –
–Entenderé si no quieres estar a mi lado, Ginny – dijo con seriedad, Ginny comprendió lo que estaba diciendo y de inmediato sonrió.
–Aunque… – le miro fijamente –Ginny Potter no suena tan mal – ambos soltaron una sonrisa sincera y fueron interrumpidos por una tos muy aguda, la dama gorda los miraba con una mueca curiosa.
–Lamento interrumpir su pequeña escena amorosa – dijo el retrato –pero es muy tarde y la verdad estaría muy agradecida dormir un poco –
– ¿Puede un cuadro descansar cuando realmente no existe un cuerpo físico que lo desgaste? – preguntó Harry girándose.
–No me subestime señor Potter – dijo la mujer furiosa.
–No Lady Madeleine* – dijo tras darle un rápido beso a Ginny en los labios –no la estoy subestimando, la estoy ofendiendo y básicamente solo estoy siendo el mismo cabrón de siempre – soltó una ligera carcajada y comenzó a alejarse de ahí. Ginny lo vio irse y tras murmurarle la contraseña a una enfurecida dama gorda entro, mañana sería un día muy interesante.
-o-o-
Había tenido un sueño fantástico y no podía negar que en mucho tiempo jamás se había sentido así, por primera vez en su vida tuvo un sueño que no involucraba ni rayos rojos y verdes, ni risas macabras, ni la cara o el rostro de quienes peleaban contra él; no, por primera vez en años había soñado con algo que lo hacía en extremo feliz, era una sensación imposible de sacarse del pecho y de la mente que sin duda lo hacían sentirse diferente, extraño, de un magnífico humor. Sin importarle lo frío del piso de piedra de su habitación se levantó y se dirigió al baño, miro su reflejo y nuevamente sonrió, se veía feliz, algo nuevo y extraño en él. Rápidamente se quito la única prenda de ropa que traía y sin prisas se metió en la bañera donde incluso tararear una canción de las brujas de Macbeth no le fue complicado.
Al momento en que salió a su recamara le sorprendió ver a una magnifica lechuza encima de su cama, en el pico llevaba una carta. Sabía de quien era, no necesitaba sus gafas para reconocer a la fiel mensajera de Rufus Scrimegeour. Las palabras del ministro era simples, lo invitaban a la casa de los gritos con la finalidad de conocer su decisión respecto a la propuesta que lo llevaba a alejarse de Hogwarts y por consecuente de la mujer que había provocado que sus labios conocieran lo que era curvarse en una sencilla sonrisa de felicidad.
No le era extraño que Rufus le hubiese citado en un lugar tan solitario y tenebroso como la casa de los gritos, su maestro de alguna manera siempre había sido de las personas que nunca dejaba ningún cabo suelto; no es que fuese a matarlo o atacarlo, simplemente el ministro había resultado con el pasar del años ser un hombre igual o peor de paranoico que otro de sus tantos mentores, Alastor Moody.
–Buenos días Harry –Harry se mostró un poco sorprendido de que Albus hubiese pasado la contraseña del cuadro que daba acceso a su recamara.
–Buenos días Albus – dijo justo cuando su cabeza se asomo por encima de una playera negra que rezaba la leyenda "Bad Wizard"
–Hace un par de semanas, quizás – le sonrió el anciano director sentándose al borde de la cama –esa playera hubiera quedado de maravilla en una de tus tantas escenas de telenovela en el gran comedor –
–Probablemente – se sentó en un sofá y comenzó a ponerse un par de calcetines.
–Me ha parecido ver una lechuza extraña entrar a los terrenos de Hogwarts muy temprano por la mañana – dijo con tranquilidad, fingiendo interés en el curioso par de tenis deportivos que Harry comenzaba a ponerse –para ser un maravilloso mago lo muggle no te viene tan mal –
–Gracias – dijo poniéndose un tenis –y puedo asegurarle que no me he enterado de alguna lechuza extraña –
– ¿Seguro muchacho? – dijo al verlo ponerse de pie, tomar un cinto de lo más extraño y colocarlo alrededor de su cintura.
–Tan seguro como que usar armas muggles en un colegio lleno de magos es algo innecesario –
–Bien – dijo poniéndose de pie –sabes, me recuerdas a uno de esos muggles que van en motocicleta haciendo destrozos en bares, engatusando señoritas enamoradizas y rompiendo una que otra regla –
–Digamos que es un estilo que me va muy bien – dijo dirigiéndose a su armario y tomando una chaqueta de cuero.
–Ni que lo digas muchacho – comenzó a salir –solo recuerda una cosa, escondas o no es escondas algo, ya no estás solo – le guiño el ojo y para sorpresa del chico el director despareció en un curioso puf.
-o-o-
Aquel día de atuendos libres en Hogwarts había elegido un sencillo vestido floreado que su padre le había regalado en su anterior cumpleaños, era amarillo y en palabras de Lavander Brown "inocentemente dulce y sexy", pero lo había elegido solo porque su madre le había dicho una vez que su cabello resaltaba más y curiosamente a Harry le encantaba su cabello rojo fuego. Llego a la sala común y no le sorprendió ver ahí a Hermione, ella iba vestida en unos jeans, tan ajustados que seguramente pondrían muy celoso a Ron y en una sencilla, pero elegante blusa rosada, su cabello en rulos no se parecía nada a su indomable cabello esponjado de diario; para variar su pie se movía a un ritmo inexistente mientras emitía ligeras carcajadas, algo en el libro que leía le hacía sonreír.
–No sabía que los libros contasen chistes – dijo Ginny interrumpiéndola.
–Oh Ginny – se limpio una lagrimilla provocada por sus carcajadas –es que no puedo evitarlo –
–Siempre me sorprenderá como es que un libro puede causarte esas actitudes –
–No son actitudes – dijo cerrando su libro, no sin antes colocar un listón en la pagina que leía –es solo que leer es algo maravilloso Ginny, deberías intentarlo de veras un día –
–Hey – dijo haciéndose la ofendida –yo leo –
–Solo porque tienes que hacerlo – le sonrió –y solo lees, algo común y corriente como seguir palabras unas tras otras – dijo caminando hasta ella y comenzó a dirigirse al retrato para salir de la sala común.
– ¿Y qué se supone que debo hacer? – dijo saliendo del retrato, la Dama Gorda le miro de mala manera y Hermione solo vio el sonrojo en las mejillas de su amiga.
–Bueno – dijo ignorando aquella situación –debes sentir la historia, dejarte atrapar por ella, debes sentirte la damisela en peligro siendo rescatada por algún príncipe, o la muchacha recibiendo su primer beso; lo que quiero decirte es que debes dejarte envolver por la trama, por los personajes, trasladarte al mundo que lees y sentir parte de él, es… –
–Entiendo, entiendo – dijo comprendiendo y curiosamente estiro su mano de tal forma que quedará expuesto un anillo dorado en ella.
–Espera un segundo – dijo olvidando su monologo –eso es lo que creo que es – vio a Ginny dar tres pasos largos y girarse para verla de frente.
–Me voy a casar – y abrió los brazos esperando la felicitación de su amiga, para su sorpresa esta no llego, Hermione la miraba con una curiosa mirada y con aquella mueca de sabelotodo que algunas veces odiaba.
– ¿Casarte? – Preguntó fríamente –voy a, por un segundo, olvidar lo que dijiste –
–Oye que te pasa – dijo molesta.
–Vamos Ginny, no es que no me guste la idea, pero ustedes dos se han vuelto locos totalmente – dijo con su voz de histeria – ¿casarse?, por Merlín –
–Sí Hermione, casarnos – dijo irritada por la actitud de la chica.
–Escucha Ginny y no es que quiera ser un obstáculo, pero, ¿no crees que todo esto es precipitado? – La miraba con firmeza –estoy de acuerdo que Harry te encante y que estas muy enamorada de él, pero es un chico inestable, hoy está de buen humor, mañana quien sabe –
– ¿Qué intentas decir? – aunque estaba molesta algo estaba haciendo click en su mente.
– ¿Sabes cuál es su color favorito? – Preguntó – ¿le gusta la cerveza de mantequilla?, ¿cuál es su grupo de música favorito? –
–No entiendo tus preguntas – le contesto irritada.
–Apenas se conocen Merlín, casarse es un paso muy complejo que sinceramente en dos adolescentes enamorados apenas hace un par de semanas resulta descabellado –
–Sé que es precipitado – dijo girándose y dándole la espalda –él ha dicho que no quiere casarse ahora, pero quiere hacerlo algún día –
–Y eso está perfecto Ginny – dijo acercándose a ella –pero él es un, digámoslo de esta manera, un chico de un carácter explosivo y bipolar, hoy te dice que quiere casarse contigo, mañana te insulta en el desayuno, no creo que sea una buena idea, al menos no por el momento –
–Sé que eres la voz de la razón Hermione – dijo caminando a su par rumbo al gran comedor –pero en esta ocasión no debo hacerte caso –
–Bueno – dijo encogiéndose en hombros –había que intentarlo, pero vaya, ¿casarse?, Merlín, mañana que será, ¿vuestro primer hijo?– comenzó a reírse a carcajadas.
–Yo no le veo para nada la gracia mujer – ambas entraron al gran comedor.
Los ojos marrones de Ginny fueron a parar hasta la mesa de profesores donde un chico de cabellos negros, vestido de una manera que le resultaba exageradamente atrayente platicaba tranquilamente con la profesora Mcgonagall. Hermione comenzó a discutir con un soñoliento Ron que alegaba algo como que Cormac Mclaggen alagaba su trasero y que Seamus Finningan parecía tener un ataque viendo su figura. Ignorando gritos de su hermano fue hasta el chico pelinegro y con un sencillo toque en el hombro lo vio girarse, al reconocerla Harry sonrió y disculpándose con la profesora Mcgonagall tomo la mano de la pelirroja y le invito a seguirlo por la puerta contigua al comedor.
– ¿Qué pasa? – preguntó.
–He hablando con Minerva, hoy es un día libre en Hogwarts y eso nos permite hacer lo que queramos – dijo arrastrándola por una enorme sala –así que tras una charla con los elfos, unos cuantos sobornos a Peeves y un par de coqueteos con la Dama Gris he logrado organizar nuestro propio desayuno –
Cuando Harry la invito a tomar un viejo cepillo de dientes en sus manos ambos se vieron sometidos a la sensación producida por un traslador y para cuando ambos se dieron cuenta se encontraban en lo alto de la torre de Ravenclaw, un lugar donde la majestuosa montaña del bosque prohibido se vea imponente y el paisaje se veía fabuloso.
–He averiguado un poco y supe que te gustan las alturas – le sonrió señalando una improvisada mesa –quise montar nuestro desayuno en el campo de quidditch pero es día libre y muchos andarán por allá –
–Así que coqueteos con la dama gris – le dijo fingiendo celos.
–Bueno, la torre Ravenclaw es en cierta manera su terreno y para poder hacer un traslador tuve que entrar a la sala común ayer por la noche y… –
–Cállate – lo atrajo hacia ella y lo beso.
Cuando se separaron por falta de aire, Ginny no puedo evitar soltar una carcajada al escuchar un par de acordes, un grupo de elfos comenzaron a tocar música calmada. Estaba sorprendida por aquella faceta de Harry, siendo un chico tan "bipolar" como lo había llamado Hermione era muy extraño que tuviera aquel tipo de actitudes o incluso que hubiese planeado aquel ambiente tan romántico.
–Espero que te guste la música instrumental – dijo.
–Me gusta y sería extremadamente romántico, sabes, pero creo que con tu atuendo y el mío, siendo tan temprano en la mañana y la hora del desayuno, y con un grupo de elfos tocando pésimamente música instrumental, esto me parece más bien bizarro –
–Bueno, Albus dijo que sería romántico – dijo encogiéndose en hombros.
–Si tuvieses su edad, quizás – no pudo evitarlo y justo en el momento en que los elfos comenzaron a empeorar su música soltó una sonora carcajada.
–Entonces seguiremos el plan b señorita Weasley – dijo contagiándose de la risa de la chica –espero que te guste volar – con un movimiento de varita una motocicleta apreció en el lugar.
– ¿Qué es eso? – preguntó dejando de reír.
–Digamos que mi forma de divertirme – se montó en ella – ¿vienes? –
– ¿Subirme a eso? – ya no había rastro de risas, los elfos habían dejado de tocar y se miraban contrariados al no saber qué hacer.
–La pecosa señorita Weasley le tiene miedo a una motocicleta – fue su turno de burlarse de ella –quien lo diría –
– ¿Motocicle…qué? – preguntó.
–Solo súbete – estiro su mano, Ginny aun curiosa la tomo y luego cuando el rugido de aquel aparato la sobresalto opto por subirse y aferrarse de la espalda de Harry como si su vida dependiera de ello.
– ¿Y ahora qué? – preguntó, como respuesta Harry hizo unos ruidos extraños y acelero.
La fuerza de la aceleración hizo a Ginny aferrarse aún más a la espalda de Harry que se miraba en su elemento, la velocidad y el viento movían su cabello de una manera asombrosa y por un momento le hubiese encantando llevar algo que no fuera un vestido, quiso sacar su varita pero estaba algo aterrada, si bien le encantaba volar y jugar el quidditch aquello era nuevo y extraño para ella, de alguna manera Harry interpreto su incomodidad y tras dedicarse a conducir con una mano saco su varita, la apunto y transfiguro sus ropas.
–Para viajar en motocicleta siempre vienen bien un par de jeans – acelero aun más, pasaron rozando un par de ramas del bosque prohibido.
– ¿A esto llamas romanticismo? – dijo cuando dieron una voltereta esquivando un árbol quedaron un momento de cabeza, luego se incorporaron y con movimientos bruscos Harry esquivaba las ramas que parecían hacerse más abundantes.
–Yo lo llamo un medio de transporte – dio un nuevo giro, salieron del bosque y Ginny pudo ver su atemorizado reflejo en la cristalina agua del lago.
De pronto el agua se iba acercando más y más, Harry descendía a una rapidez impresionante directo hacia el lago cuando con un grito de adrenalina se enderezo y paso a ras el agua, Ginny lo vio aterrizar por fin a las orillas del lago.
–Este es mi plan b – señalo una manta bajo un árbol, una canasta y una radio muggle.
–Volar en esta cosa debe estar prohibido para ti – dijo soltándose de su espalda y bajándose inmediatamente, miro la motocicleta como si fuera el mismo Lord Voldemort y luego a Harry –no es que no me guste volar, pero en esa mierda, ¿qué demonios te pasa? – le grito furiosa.
–No te pongas así pelirroja – dijo a su favor –es lo mismo que volar una escoba –
–No, no es lo mismo – seguía mirando con rencor a la motocicleta.
– ¿Me perdonas entonces? – dijo desapareciendo la moto con su varita, Ginny miro el rostro arrepentido del chico y no tuvo más remedio que sonreír.
–Esto se ve mejor que la torre de Ravenclaw – dijo señalando la manta y el radio muggle.
–Y suena mejor – con su varita apunto el radio y una canción comenzó a escucharse.
–Así que te gustan las brujas de Macbeth – tomo su mano y comenzaron a caminar hacia la manta.
– ¿A ti no? – comenzó a tararear la canción que sonaba en el radio y luego se sentaron.
-o-o-
–Eso no es mucha información – dijo una sombra que observaba todo desde las sombras –sino demasiada –
– ¿Qué planea señor? – se escucho una segunda voz.
–No voy a permitir que la guerra nos alcance una vez más, no esta vez – dijo quien resulto ser Rufus Scrimegeour –así tenga que faltar a mis propias reglas –
–Pero señor, aún no sabemos si ese mortífago… –
–Nunca me ha gustado correr riesgos – dijo firme –y no pienso empezar a correrlos hoy –
-o-o-
–Mi abuela siempre fue una mujer fría – Ginny estaba recargada sobre su pecho, ambos estaban protegidos del fresco con otra manta que había aparecido la chica –nunca se le hubiese visto dando abrazos o cosas propias de una abuela –
–Debió ser difícil para ti – dijo con tranquilidad –yo nunca conocí a mis abuelos, la única que podría decirse como algo parecido es la tía Muriel, tía de mamá –
– ¿La viejecita loca? – preguntó.
–Bueno no está totalmente cuerda, pero debe ser por su edad – sonrió –además ella siempre ha sido muy buena conmigo –
–Sabes pelirroja – dijo dándole un beso en la frente –esto es extraño e irreal –
– ¿Ah sí? – se acurruco un poco.
–Imagínate – dijo –yo el hombre que no le sonríe ni a su reflejo en el espejo, escuchando música romántica, bajo la sombra de este enorme manzano y con una linda pelirroja en mis brazos –
–Bueno, en la vida nunca hay imposibles – sonrió.
–Me encantaría hacerte el amor en estos momentos – dijo con picardía, Ginny pudo sentir como la mano de Harry se deslizaba por debajo de la manta.
–Pero es un lugar abierto y pueden vernos– cerró sus ojos al sentir como la mano de Harry había cumplido su objetivo y tocaba a la puerta de su intimidad con suaves caricias.
–Eso le da más sabor no – intensifico sus movimientos y vio a la pelirroja soltar un leve gemido.
–Harry no… – dijo arqueándose un poco, la mano de Harry había desbrochado de forma magistral su jean y ahora se movía por debajo de su ropa interior, con curiosidad, pero sin timidez.
–He lanzado un par de hechizos que nos darán la privacidad necesaria – dijo, su otra mano considero necesario unirse a la labor de la otra pero esta vez buscando uno de los senos de la pelirroja.
–Me estás convenciendo como no tienes idea – dijo dejándose consentir por las manos del chico, la boca de Harry ya estaba jugueteando con su cuello.
–Te necesito – dijo, Ginny soltó un gemido más intenso al sentir como la mano de Harry que consentía a su intimidad había optado por ponerse más atrevida que simples caricias.
–Harry… – el chico la tenía loca, su mano atrevida había contagiado a la que jugaba con su seno derecho haciéndola rendirse de forma definitiva ante el juego intenso que su Harry había iniciado y que no deseaba detener, no le importaba que estuvieran en un lugar a la vista de curiosos.
Recuperando un poco la conciencia las manos de Ginny decidieron regresarle el castigo al chico y tras moverse un poco llegaron hasta el pantalón de harry donde su intimidad ya estaba causando estragos, con un movimiento rápido a pesar de verse sometida al castigo del moreno por todo su cuerpo, bajo el cierre del pantalón y pudo sentir como la intimidad de Harry salía de su suplicio al verse frenada por el pantalón. Cuando el moreno sintió la cálida mano de la pelirroja rodear su miembro detuvo su juego de caricias en la chica al verse sometido. Ginny giro su rostro ante la pausa del moreno y lo beso en los labios. Las caricias comenzaron nuevamente y aquello se convirtió en un pandemonio de emociones, Harry seguía atacando la intimidad de la chica con más atrevimiento que nunca y Ginny hacia lo mismo con el chico, su mano subía y bajaba al mismo ritmo que Harry marcaba en su intimidad. Se besaban con locura, sin moverse, era solo un juego de manos que satisfacían sus instintos de hacerse el amor; la pelirroja comenzó a mover su mano con más intensidad al ritmo que Harry hacia lo mismo con su cuerpo, hubo un gemido de parte de ambos y las caricias se detuvieron, Ginny se giro hacia el chico y se miraron con picardía, aquello era sin duda adictivo.
–Te amo Harry – se acerco lentamente hacia él y lo beso, el moreno la abrazo más hacia él intensificando su beso.
Luego de un rato, ambos seguían abrazados, se miraban enamorados y no importaba el bullicio que ya se sentía en el ambiente, ni que el sol ya estuviese haciendo de las suyas aquella mañana que había alcanzado su esplendor.
–Mi segundo nombre es James – dijo Harry rompiendo el silencio, la pelirroja se sonrió.
–Que conveniente – dijo –me has tocado como nunca y recién te presentas –
–Digamos que lo creí prudente – le dio un beso en la frente –me encanta la tarta de melaza, mi boggart es un dementor, mi grupo favorito son las brujas de Macbeth y mi color preferido es el rojo – un beso en su mejilla –soy hijo de James y Lily Potter, mi cumpleaños es el 31 de julio, hablo tres idiomas además del inglés, mi padrino es Sirius Black, viví en el Valle de Godric hasta la muerte de mis padres – le dio un beso en el cuello –tengo un departamento en Grimmauld Place y un elfo llamado Kreacher, me encanta volar y soy fan de los automóviles muggles, me gustan las costumbres y tradiciones muggles, aborrezco las ensaladas y soy adicto al café – le dio un beso en el hombro.
–Vaya biografía – sonrió dejándose besar por aquel chico.
–Ya me dio hambre – con total gentileza dejo de abrazar a la chica y tras subir su cierre de puso de pie –veamos que tienen los elfos para nosotros –
–Así que encanta la tarta de melaza – la chica sonrió mientras veía como el moreno rebuscaba en la canasta algo de comer.
–Es mi postre favorito – dijo –pelirroja, hay algo más que quiero decirte – la chica se enderezo.
–Que no sabes cómo tocar a una mujer? – dijo sonriendo, las mejillas de Harry adquirieron un tono rosado y negó con la cabeza.
–Esta mañana recibí una lechuza de Rufus – dijo con tranquilidad sentándose a lado de la chica –quiere hablar conmigo esta noche –
– ¿Has pensado en ir? – le dio una mordida a la tostada que Harry le ofreció.
–No tengo opción alguna – dijo encogiéndose en hombros mientras tomaba jugo de manzana –después de todo el hombre fue mi maestro por mucho tiempo, se la debo –
–El hombre no me da buena espina, no quisiera verlo cerca de ti nunca más – le miro con mortificación.
–Hoy será la última vez que lo vea, te lo prometo – dijo sin más, la pelirroja asintió.
–Solo prométeme que nunca me dejarás de amar – le miro fijamente, el moreno le sonrió con mucha sinceridad.
–Nunca – la beso nuevamente, al separase Harry la miro con una nueva y restaurada picardía, susurro un par de palabras al oído de la chica y tras un movimiento de varita apareció de nuevo el cepillo de dientes. Cuando ambos se vieron sometidos a la sensación del traslador aparecieron en la habitación de Harry. Al ver que estaban en terrenos más privados no dudaron en retomar lo que habían comenzado a las orillas del lago.
Continuará…
Próximo capítulo comenzará exactamente donde termino este... es decir.. se nos viene el lemmon completo otra vez! :)
Avance...
Rufus Scrimegeour solo podía experimentar una sola cosa, "rabia", una rabia terrible invadía cada particula de su cuerpo, no le importo que Harry lo mirará desafiante, tampoco le importo que la chica pelirroja culpable de todo estuviera mirando con terror como le apuntaba con su varita, una siniestra sensación de venganza se apodero de él, miro el temor en la chica, la desesperación de Potter y la sorpresa de Dumbledore.
–¡Obliviate! – dijo sin más, el rayo salió de su varita directo hacia la pelirroja, Harry grito con horror y Dumbledore reacciono lanzando un aturdidor, sin embargo el daño estaba hecho, si Potter no quería apoyarlo entonces no le quedaba de otra más que hacerlo sufrir de nuevo, hacerle recordar su lugar en el mundo mágico.
- ¿Qué has hecho Rufus? - dijo Dumbledore furioso, el ministro comenzó a reírse con locura, lo había hecho, él era el ministro de magia, el líder del mundo mágico y así tuviese que usar ese tipo de recursos para salvaguardar la seguridad de todos, lo haría.
-Corregir un terrible error - dijo sin el minimo arrepentimiento y entonces Albus comprendió todo de golpe, Ginny Weasley miraba con mortificación a un aturdido Harry Potter cuyo rostro de pronto adquirió una seriedad espantosa - ¿nos vamos Harry? -
-Sí maestro - con un ligeron empujón se deshizo de la pelirroja, aún riendo con cinismo Rufus miro triufante a Dumbledore y a Ginny, su plan había resultado tan bien.
-Una última cosa Dumbledore - dijo -tenías toda la razón, el amor es el arma más poderosa de todas las armas, quizás de forma estúpida, pero funciona de maravilla, después de todo, que tanto estaría dispuesto un hombre a hacer por amor - sin darles tiempo de réplica, ministro y alumno se desaparecieron de ahí.
