Amor

La miro, sonriendo. La niña se sonrojo y rehuyó a su mirada. Algo raro pasaba, algo raro.

Cada vez que la veía era como si le doliese el estomago, solo que no era dolor. Era una sensación molesta, y a la vez, agradable.

Era imposible no notar lo bella que se estaba haciendo, siempre había sido bella, pero ahora, su paso hacia convertirse en una mujer la hacía más hermosa.

Su cabello castaño rojizo, peinado perfectamente en trenzas a los lados de su cabeza, sus grandes ojos azules como el cielo, brillantes. Sus labios, carnosos, rosados. Su cuerpo, que iba tomando agraciadas curvas, estaba desarrollándose demasiado rápido comparada con las demás niñas de su edad. Tenia solamente doce primaveras y ya parecía toda una mujer, una bella dama, educada y alegre.

"Ella es la flor mas bella del lugar". Estaba tan distraído que no noto como Theon Greyjoy lo empujaba al piso. Le había ganado, y todo por mirar a Sansa.

-Imbécil, has hecho trampa- se quejo Jon.

-¿Yo, trampa? Si a ti te gusta mirar a Sansa, allá tu, si fuese mi hermana yo también me la tiraría-dijo Theon entre risas.

Jon se levanto del suelo y se dirigió a darse un baño. Allí, en la bañera, se le relajaban los músculos, que los tenia bastante agarrotados y adoloridos.

Sus ojos, su dulce voz, su aroma a verano. Es bella, muy bella. Otra vez esa sensación en su estomago, se pregunto si estaba comiendo demasiado y quizás le doliese por eso, se observo la panza, tan plana y dura. No, no había aumentado de peso. Y entonces… ¿ Que sería aquello?.

Se vistió con la mente en las nubes, y en el pasillo se cruzo a Sansa. Su corazón latió furiosamente, el cuerpo se le paralizo… su presencia lo dejo estupefacto.

-Lady Sansa- hizo una marcada reverencia. Sansa lo miro con cautela, no sabía que decir... ¿tratarlo con cordialidad?era su hermano bastardo, y, según su madre, no debía guardarle mucho respeto.

-Jon- dijo secamente, de manera cortante. Apuro el paso, dejándolo solo.

Jon sonrío, y suspiro aliviado.