Quiero dedicar este capítulo a Dubhesigrid por dejarme el primer review y también por ser tan atenta y amable y conmigo. Un besazo y gracias.
CAPÍTULO 4: El secreto mejor guardado
Cuando se quedaron solos en la cocina trataron de calmar a Ginny.
- No sé, a lo mejor no está tan mal, Ginny –dijo Hermione- no puede ser peor que alguno de los que ya hemos tenido.
- Es posible que sea como un cruce entre Lockhart y Umbridge –dijo Ron haciendo un gesto como de vomitar sin que Ginny le viera.
Harry le dio un codazo a Ron por debajo de la mesa de la cocina pero no pudo evitar pensar que tenía parte de razón, la única vez que el Ministerio había nombrado a un profesor la experiencia había sido horrible. Exceptuando a Snape, que había asesinado al director, la profesora Umbridge era la peor de los profesores que habían tenido para esa asignatura, y esto teniendo en cuenta que uno había resultado ser un mortífago y otro estaba poseído por Voldemort. La lealtad de Percy al Ministerio sería tan inquebrantable como la Umbridge y su carácter vanidoso recordaba un poco al del profesor Lockhart.
Harry deseaba decir algo que animara a Ginny, a medida que pasaban los días, cuanto más se centraba en sus planes y en lo que debía hacer, mejor soportaba su presencia a pesar de la dificultad de mantener las distancias con ella. Seguía siendo doloroso no poder estar juntos como él quisiera, deseaba besarla cada vez que la veía, pero a la vez le resultaba reconfortante disfrutar de su compañía y ya no se esquivaban por toda la casa. Faltaban muy poco para marcharse de la Madriguera y tenerla cerca esos últimos días era como una dulce tortura para él.
- No tiene porqué ser tan malo –dijo Harry - Percy era un gran estudiante, el último año que estuvo en Hogwarts Lupin fue su profesor de Defensa contra las Artes Oscuras y sacó la nota máxima en el EXTASIS, piénsalo Ginny, quizá puedas aprender mucho con él.
- Es horrible – contestó Ginny con una mueca de asco- no es solo por lo que nos enseñe. Vosotros no tendréis que soportarlo pero yo tendré que sentarme en un pupitre y aguantar que mi hermano que no me habla me dé clases. – Su gesto de asco volvió a cambiar por otro de enfado.- Pero no pienso llamarle señor al imbécil de Percy. -Profesor Weasley… estoy segura de que el único motivo por el que le han nombrado profesor es porque el ministro está harto de aguantarle y quiere librarse de él.
Harry no dijo nada pero sonrió, no le parecía una idea descabellada, Percy era tan pomposo y arrogante que pasar todo el día junto a él podía ser insoportable, no le extrañaría que Scrimgeour se hubiera cansado de oír como Percy le hacía la pelota y quisiera perderle de vista una temporada.
Hacía una mañana espléndida y salieron al jardín tratando de distraerse, Ginny seguía de mal humor y Harry empezaba a preocuparse por que todavía no sabía adonde irían cuando dejaran La Madriguera, al día siguiente él y Ron harían su examen de aparición y luego podrían marcharse y comenzar su búsqueda. En su mente seguía fija la idea de ir al valle de Godric, lo primero que deseaba hacer era visitar el lugar donde Voldemort había asesinado a sus padres y luego intentara hacer lo mismo con él. Harry no sabía con certeza que podía encontrar allí, ni siquiera sabía lo que buscaba, pero no había vuelto desde aquel día y deseaba visitar el lugar. Tenía la corazonada que de allí descubriría algo.
Los cuatro se habían quedado en silencio, absortos cada uno de ellos en sus propios pensamientos cuando vieron a una de las parejas de aurores enviados por el ministerio. La noche en que él y Tonks llegaron a La Madriguera Harry solo había visto a dos aurores pero siempre había como mínimo media docena repartidos por las inmediaciones, haciendo guardia en grupos de dos.
- Voy a saludar a los chicos del ministro – dijo saliendo de su ensimismamiento y mostrando a los otros una sonrisa pícara - están aquí para protegerme, lo menos que puedo hacer es ser amable con ellos".
Cuando Harry volvió a La Madriguera era casi la hora de comer, había pasado un buen rato con los aurores y según les contó a Ron y Hermione había descubierto que uno de ellos estaba preocupado porque últimamente tenía problemas domésticos, su suegra amenazaba con mudarse a su casa y no le hacía ninguna gracia, y que el otro encontraba esta misión terriblemente aburrida, pensaba que proteger "al elegido" sería mucho más emocionante y que no se había hecho auror para pasearse por el campo. Ninguno de los dos se había dado cuenta de que Harry les estaba usando para practicar Legeremancia mientras charlaban de cosas sin importancia, por lo que se podía considerar que la experiencia había sido un éxito.
Esa noche Lupin y Tonks estaban invitados a cenar y la señora Weasley preparó un delicioso asado, después de la cena Tonks, Ginny y Hermione se entretuvieron mirando revistas y hablando de cómo había sido la boda de Bill y Fleur mientras Harry y Ron jugaban una partida de ajedrez mágico. Cerca de ellos el señor Weasley y Lupin planeaban la próxima reunión de La Orden del Fénix.
- ¿Todavía usáis la casa de Sirius como cuartel general? – preguntó Harry levantando la mirada del tablero.
- ¿La casa de Sirius?, corrígeme si me equivoco pero creo que ahora es tu casa – dijo Lupin sonriendo.
La casa era de Harry desde la muerte de su padrino, el último de los Black, pero no había vuelto por allí desde entonces, para Sirius aquella casa era un lugar horrible plagado de malos recuerdos y ahora Harry la detestaba tanto como él. Nunca la había considerado suya e incluso ahora, que empezaba a estar desesperado por encontrar un sitio seguro donde vivir, no se le había ocurrido la idea de instalarse allí.
Lupin siguió hablando:
- Desde la muerte de Dumbledore todo es más complicado así que hemos decidido no usarla más.
A Harry le resultó extraño lo que Lupin acababa de decir.
- ¿Qué quieres decir con más complicado?
- Verás Harry, como ya sabes Dumbledore había hecho un encantamiento Fidelio sobre la casa, un encantamiento que no deshizo antes de morir, por lo que sigue vigente.
Ron también distrajo su atención de la partida de ajedrez.
- Entonces si la casa sigue siendo un lugar seguro para la Orden ¿por qué no la usáis?
- No es tan sencillo –explicó Lupin – desde luego la casa sigue siendo segura, es posible que ahora sea más segura que nunca. Al morir Dumbledore el secreto murió con él, lo que significa que nadie podrá encontrar esa casa, nunca, a no ser que Dumbledore le dijera antes de morir donde estaba. Solo los miembros de la Orden del Fénix pueden entrar o salir de la casa. Aparte de Snape.
La sombra de la traición de Snape se reflejó en el rostro de todos, en algún momento todos se habían planteado dudas acerca de la lealtad de Snape con la Orden. Él era un antiguo mortífago, él había revelado a Voldemort la existencia de la profecía, lo que provocó la muerte de los Potter y el intento de asesinato de Harry cuando solo era un bebé. Su carácter era desagradable, su conducta ambigua, su enfrentamientos con Sirius y otros miembros de la Orden frecuentes. Pero Dumbledore había respondido por él, le libró de terminar preso en Azkaban, le dio un puesto en Hogwarts y siempre se mantuvo firme defendiéndole de cualquier ataque, no permitió que nadie dudara de la lealtad de Snape y éste había terminado asesinándole.
- De cualquier manera – dijo el señor Weasley- es poco probable que Snape se atreva a aparecer por allí sabiendo que puede encontrarse con toda la Orden del Fénix.
- Sí, Snape es solo uno de los motivos por los que ya no usamos la casa como sede. Desde la muerte de Dumbledore Voldemort se ha hecho más fuerte pero hay algo más que ha cambiado - ahora la expresión de Lupin no era la misma, parecía satisfecho- Aunque la gente tiene miedo también hay muchas personas que por fin han comprendido que esto es una guerra y que deben tomar partido por el bando correcto. El asesinato de Dumbledore ha provocado que mucha gente quiera colaborar con nosotros, somos muy cuidadosos porque no queremos ningún infiltrado pero la Orden está creciendo y los nuevos miembros no pueden entrar en el antiguo cuartel general.
- ¿Y cómo lo habéis resuelto?- quiso saber Harry.
- Nos arreglamos como podemos –contestó el señor Weasley- de momento lo que hacemos es reunirnos siempre en un lugar diferente.
Esa noche, antes de dormir, Harry, Ron y Hermione se reunieron en la habitación de Harry y decidieron que aunque la casa no era de su agrado el antiguo cuartel del La Orden del Fénix sería el mejor lugar para ellos. Aunque no era muy confortable por lo menos estarían seguros y nadie les molestaría, a Harry incluso le agradaba la idea poco probable de que Snape podría aparecer por allí, le encantaría que lo hiciera, así pagaría de una vez por el asesinato de Dumbledore.
- Está bien –dijo Harry dirigiéndose a Ron- hablaremos con tu padre y le preguntaré si alguien de la Orden podría encargarse de recoger las cosas de Dumbledore en Cabeza de Puerco y hacerlas llegar hasta allí. Mañana tendremos nuestros carnets de aparición y por fín tenemos una casa en la que quedarnos. Si de verdad estáis decididos a venir conmigo esta será la última noche que pasemos en La Madriguera.
- Pues claro que estamos seguros, ya lo sabes- por su tono de voz Ron parecía ligeramente ofendido.
- Vale, vale. Solo quería asegurarme – dijo Harry sonriendo mientras Hermione le miraba con cara de pocos amigos. - Pues entonces será mejor comenzar cuanto antes, mañana por la tarde podríamos visitar el valle de Godric.
- No Harry, no podemos.
Los dos chicos miraron a Hermione.
- ¿Porqué no? – preguntó Ron.
- Porque en tu casa también había un encantamiento Fidelio, Harry. Dumbledore lo hizo para protegeros a tus padres y a ti, y hubiera funcionado de no ser por la traición de Petigrew, él era el guardián del secreto. No podremos encontrar la casa a menos que Petigrew nos diga cómo y no creo que vaya a hacerlo.
Aquello era un contratiempo que Harry no había previsto, Petigrew era el ser más cobarde que conocía y estaría bien escondido, protegido por Voldemort, que aunque le despreciaba le estaba agradecido por ser el único de sus seguidores que no le había dado la espalda tras la su caída. Tendría que cambiar de planes y olvidarse del valle de Godric, ni siquiera podría visitar la única casa que una vez había sido un hogar para él.
Hacía un buen rato que Ron y Hermione se habían acostado y ya estarían durmiendo, él debería hacer lo mismo, al día siguiente tenía que madrugar mucho para el examen de aparición. Entonces oyó que alguien llamaba discretamente, un segundo después la puerta se abrió sin hacer ruido y la cabeza de Ginny asomó por una pequeña abertura.
Se miraron y sin decir nada ella se acercó y se sentó en el borde de la cama.
- ¿Cuando te marchas?- preguntó Ginny en voz muy baja.
- Mañana. Después del examen de aparición no volveremos.
Ella desvió la mirada.
- Lo suponía, he visto a Hermione preparar su equipaje.
A Harry le disgustaba que ella se hubiera enterado así, no quería que Ginny creyera que pensaba marcharse sin despedirse. Estaba tan cerca de ella que sentía que el aroma a flores que desprendía le nublaba la mente, sin darse cuenta de lo que hacía Harry le cogió la mano.
- Ginny, yo no deseo alejarte de mí, pero tengo que hacer algo y me resultará mucho más fácil si sé que estás en Hogwarts.
Ginny le miró con ternura y le dedicó una sonrisa triste.
- Lo sé. Y lo respeto aunque no me guste, pero ten cuidado Harry - su voz se quebró - haz lo que tengas que hacer y vuelve cuanto antes.
Ninguno dijo nada más, se abrazaron en silencio y Harry cerró los ojos mientras acariciaba el pelo rojo de Ginny.
