CAPÍTULO 6: R. A. B.
Se oyó un sonido sordo y un elfo doméstico apareció en medio de la sala. Era muy viejo y su mirada parecía delatar cierta falta de cordura. Abrió mucho los ojos con expresión de asombro y comenzó a hablar en voz muy baja.
- El nuevo amo tiene el descaro de pisar el hogar de mi ama, la noble casa de los Black. La contamina llenándola de sangre sucias y traidores a la sangre. – La emoción de volver a su antiguo y añorado hogar y la rabia de verlo profanado por quien tanto despreciaba hacían que Kreacher estuviera a punto de romper a llorar, sus enormes ojos estaban llenos de lágrimas. - ¡Qué falta de respeto! Ninguno de ellos es digno de esta casa.
Luego apretando mucho los dientes se dirigió a Harry y mientras le dedicaba una mirada desafiante hizo una reverencia.
- ¿El amo ha llamado a Kreacher?
- Si, Kreacher- contestó Harry, que conociendo la tendencia del elfo a divagar decidió ir directamente al grano - quiero que me hables de tu antiguo amo, Regulus Black.
Kreacher tembló ligeramente y mirando para otro lado volvió a hablar bajando un poco la voz.
- El joven amo pregunta por el hijo de mi ama. Él sí que era un buen muchacho, no como el joven amo, que es un indeseable¡Oh, mi pobre ama y su buen hijo¡si pudieran ver a quien ha acabado sirviendo el viejo Kreacher! Estos repugnantes desvergonzados mancillan la casa de mi ama, y ahora él también quiere mancillar el nombre de su buen hijo. No es digno de pronunciarlo siquiera.
- Kreacher – Harry estaba perdiendo la paciencia y cortó las divagaciones del elfo- quiero que me digas cual era el segundo nombre de Regulus, y te prohibo que me mientas.
Kreacher interrumpió su monólogo y se dirigió a Harry con una voz cargada de rabia, le odiaba profundamente pero no tenía más alternativa que obedecer sus órdenes.
– Su nombre completo era Regulus Arcturus Black.
Los tres contuvieron la respiración y se miraron emocionados, ahora podían estar prácticamente seguros de estar sobre la pista correcta¿cuántos mortífagos podrían tener esas iniciales?
Si Regulus había robado el guardapelo necesitaban saber que hizo desde entonces hasta que los mortífagos lo atraparon. Harry siguió interrogando a Kreacher tratando de descubrir algo de lo que pasó en esos días.
- ¿Como murió Regulus?
- No lo sé. Le asesinaron.
- ¿No sabes porque?
El elfo estaba realmente indignado, no llegó a gritar a Harry porque ahora era su amo pero elevó la voz.
- El hijo de mi ama era un buen chico, Kreacher no sabe porque nadie iba a querer matarlo. – Hizo una pausa y miró hacia otro lado, después clavó sus ojos en los de Harry y añadió con crueldad.- Sería mucho más comprensible que mataran al otro, al desagradecido sin corazón que renegó de su madre.
Harry estalló. Oír como hablaba así de Sirius era más de lo que podía soportar.
- ¡De que le mataran ya te encargaste tú después!
El elfo sonrió maliciosamente y Harry sintió como le hervía la sangre, miró a Kreacher y le gritó con desprecio.
- Debería matarte y cumplir tu antiguo deseo de colgar tu cabeza en un marco en las escaleras.
La familia Black tenía como costumbre adornar la casa con las cabezas de sus antiguos sirvientes, tras la limpieza habían desaparecido pero hasta hacía poco ese había sido el destino de todos los antepasados de Kreacher.
- ¡Harry! – Hermione le cogió por el brazo.
Hermione era una gran defensora de los elfos, incluso había fundado una organización, la PEDDO, para luchar por sus derechos, pero Harry no podía creer que defendiera a Kreacher. Él había pasado información a los mortífagos y después les había engañado para que acudieran a una emboscada en el ministerio. Ellos mismos, sus amigos y algunos de los miembros de la Orden del Fénix habían corrido un gran peligro y por su culpa Sirius estaba muerto. Harry iba a reprochar a Hermione su indulgencia con el responsable de la muerte de Sirius pero ella se le adelantó.
– Harry esto no nos llevará a ningún lado.
Harry estaba enfadado pero tenía que reconocer que Hermione tenía razón. Lo único que podía hacer ahora era averiguar todo lo posible sobre Regulus y el Horrocrux y asegurarse de que Kreacher no volviera a traicionarles. Haciendo un esfuerzo por contener su furia y por olvidar el asco que Kreacher le inspiraba Harry lo intentó de nuevo, era fundamental descubrir lo que Regulus había hecho con el guardapelo antes de morir.
Harry sacó el falso Horrocrux y se lo enseñó a Kreacher.
- ¿Has visto alguna vez este medallón Kreacher?, y no me mientas – le advirtió Harry.
- No, amo.- Kreacher parecía contento.
- ¿Estás seguro? – insistió Harry.
- Si, - Kreacher apretó los puños – lo estoy.
Pero Harry siguió interrogando al elfo.
- Está bien, nunca habías visto este medallón, pero yo busco otro. Es un guardapelo muy parecido a este pero tiene grabada una S, la marca de Slytherin¿sabes de qué medallón te hablo¿lo has visto alguna vez?
Los ojos de Kreacher, inyectados en sangre,se clavaron en Harry y muy a su pesar contestó:
- Si, amo.
- ¡Es estupendo! – Hermione no se había podido reprimir y Kreacher la miró con odio. Después miró hacia el techo y comenzó a murmurar.
- La sangre sucia está contenta, ellos quieren el medallón del hijo de mi ama y creen que lo encontrarán.
- No vuelvas a hablar así de ella¡nunca¿me oyes asqueroso engendro?- Ron estaba furioso, había sacado su varita y amenazaba a Kreacher con ella pero Harry y Hermione estaban concentrados en la otra frase del elfo.
- El medallón del hijo de su ama…-repitió Hermione en un susurro.
Ron guardó su varita mientras preguntaba.
- ¿Has dicho que ese medallón del que hablamos pertenecía a Regulus?
No podían creer la suerte que estaban teniendo. Estaban en lo cierto, Regulus era R.A.B. Él había robado el guardapelo y si Kreacher lo conocía debía haber pasado por Grimmauld Place después de hacerlo. Sin apenas buscarlo puede que estuvieran cerca de conseguir el primero de los Horrocruxes de Voldemort. El elfo fingía no haber escuchado las palabras de Ron así que Harry se dirigió a él.
-Kreacher te ordeno que me cuentes todo lo que sabes acerca de ese guardapelo.
Kreacher le sostuvo la mirada y volvió a temblar de indignación como cuando había llegado a la casa, todo el rencor que sentía se reflejaba en su expresión. Por un momento Harry pensó que se negaría aunque sabía que ahora que le pertenecía estaba obligado a obedecerle, entonces Kreacher empezó a hablar, lo hizo muy despacio y como si escupiera las palabras.
- Según el ama dijo a Kreacher su joven hijo vino a casa poco antes de morir y trajo ese medallón. Ella siempre guardó el medallón con cariño porque aquella fue la última vez que vio a su hijo. Después él se marchó y no volvió nunca. Kreacher no sabe nada más, Kreacher estuvo muy enfermo esos días y no recuerda nada de lo que pasó.
- ¿Has dicho que estuviste enfermo, Kreacher?
- Kreacher estuvo muy enfermo, casi se muere. Kreacher no recuerda nada, no sabe como llegó el guardapelo a la casa, ni cuando se marchó el joven amo. Cuando Kreacher se puso bien otra vez el joven amo Regulus ya había muerto.
Al oír esas palabras Harry tuvo una corazonada. Regulus había robado el medallón pero él sabía perfectamente que no hubiera podido hacerlo sin ayuda. Una sola persona no hubiera sido capaz de tomar esa horrible poción, Harry recordó con un nudo en el estómago lo difícil que le había resultado obligar a Dumbledore a bebérsela, y tampoco habría podido escapar después del ejército de inferius que protegían el Horrocrux. Estaba seguro de que Regulus no había ido solo a la cueva, sin embargo según Dumbledore la barca que usaron para cruzar el lago estaba hechizada para que no pudiera transportar a dos magos. Voldemort había tomado precauciones para evitar que un solo mago pudiera coger el Horrocrux y que dos magos adultos llegaran a la isla, pero seguramente la magia de un elfo habría podido burlarlas como lo había hecho la del propio Harry cuando todavía era menor de edad.
El elfo no parecía tan enfadado ahora y Harry, sospechando que la enfermad de Kreacher se debía a la misteriosa poción, quiso saber más. Todavía sentía remordimientos por haber obligado a Dumbledore a beberse aquella poción aunque fuera él quien se lo había pedido. Si esa noche no hubiera estado tan débil por el efecto de la poción ningún mortífago, ni siquiera el propio Voldemort, hubieran sido capaces de asesinarle.
- ¿Cómo enfermaste, Kreacher?
- Kreacher no lo recuerda.
Pero Harry no se contentaría con esa respuesta, él quería saber. Saber cómo afectaba la poción a quien la tomaba, qué se sentía al beberla, cúanto duraban sus efectos. Harry quería conocer todos los detalles, quería saber que era exactamente lo que le había hecho a Dumbledore y mirando al elfo gritó:
-¡No puedes mentirme!, dime cómo enfermaste.
El elfo miró a Harry, volvía a ser el Kreacher de siempre y con una voz cargada de ira le contestó:
- Kreacher no miente. Kreacher estaba bien la última vez que vio al joven amo, después enfermó y no recuerda cómo.
- ¿Cuándo fue eso? – preguntó Harry tratando de serenarse. – ¿Cuándo viste a Regulus por última vez¿qué es lo último que recuerdas? Cuéntamelo todo.
La ira y la impotencia hacían que Kreacher volviera a temblar de pies a cabeza, Harry sabía que de haber podido le habría golpeado, pero no tenía más remedio que cumplir sus órdenes y contarle lo que sabía.
- El joven amo llevó a Kreacher a una cueva oscura y tenebrosa donde había un lago. Subimos a una barca y cuando llegamos a una isla en el centro del lago me dio una copa de una poción que estaba muy fría. No me gustó. El frío se extendía por todo el cuerpo y comencé a temblar, pedí al joven amo que no me diera más poción pero creo que no lo hizo.
- ¿No recuerdas nada más?
- No.
La reacción de Dumbledore no había sido la misma, tal vez el efecto de la poción no era el mismo en elfos y humanos. Harry comprendió que tendría que resignarse y se centró en el Horrocrux.
- Y cuando te pusiste mejor el guardapelo estaba en la casa¿verdad?,- Harry volvió a mostrar a Kreacher el Horrocrux falso- el que se parece a este pero tiene grabada la marca de Slytherin.
- Si. Mi ama lo guardaba en una vitrina bajo llave, con mucho cuidado.
Harry, Ron y Hermione intercambiaron una mirada, no podían hablar delante de Kreacher pero apenas podían contener su emoción. Regulus había llevado el medallón allí y después se había marchado perseguido por los mortífagos. Pero el Horrocrux había quedado a salvo, nadie sabía que lo había robado y por lo tanto no lo buscaban. Había permanecido en esa casa durante años, seguramente todavía estaba allí cuando La Orden del Fénix hiciera de la casa su cuartel general, pero ese verano habían hecho limpieza y lo habían tirado casi todo a la basura. Al recordarlo, Harry casi no podía respirar. Temiéndose lo peor preguntó:
- ¿Qué paso con el medallón, Kreacher?
El elfo lo miró desafiante, sonriendo, y los peores temores de Harry se confirmaron, antes de que Kreacher contestara Harry ya sabía la respuesta.
- El amo Sirius y todos los demás tenían mucho interés en deshacerse de las cosas de los Black. – Su sonrisa se acentuó aún más.- Lo tiraron a la basura.
Abatidos los amigos se miraron sin cruzar palabra, si el guardapelo había terminado en la basura lo habrían perdido para siempre y ni siquiera sabían si Regulus había tenido tiempo de destruirlo.
- Pero tú recogías muchas cosas de la basura – recordó Ron de repente - y ese medallón era una un recuerdo muy valioso para tu ama, seguro que no permitiste que nosotros lo tiráramos¿verdad Kreacher?
El elfo miró a Ron con desprecio.
- Kreacher no habla con traidores a la sangre, inmundicia que se mezcla con muggles y sangres sucia – Ron volvió a sacar su varita mágica pero Kreacher ni se inmutó – y tampoco lo haría con su nuevo y despreciable amo si pudiera evitarlo.
- Ya lo sé Kreacher- intervino impaciente Harry – pero no puedes, así que contesta, tenías en tu guarida un montón de trastos de los Black, cosas rescatadas de la basura¿está allí el medallón?
Kreacher volvió a sonreir.
- No, amo.
- Pero lo recuperaste de la basura – Harry no pensaba darse por vencido - ¿verdad?
Kreacher había esquivado hábilmente las preguntas hasta ahora pero Harry supo que había dado en el clavo cuando la sonrisa se borró de la cara del elfo.
- Si.
- ¿Dondé está? Kreacher te ordeno que si lo tienes me lo des inmediatamente.
Pálido y tembloroso el elfo metió la mano bajo el mugriento paño que lo cubría y tirando de una cadena que llevaba al cuello mostró el guardapelo de oro con la marca de Slytherin.
