Este capítulo narra una escena del primer libro pero para no aburriros le he dado otro enfoque, espero que os guste.
CAPÍTULO 10: En el pensadero
Aunque tras el ataque de los dementores Harry pensó que aquello sería el empujón definitivo que Ron y Hermione necesitaban para aclarar sus sentimientos de una vez por todas, no fue así. Volvían a discutir menos entre ellos, y desde luego se mostraban más atentos el uno con el otro, pero ninguno de los dos parecía dispuesto a dar el primer paso.
Una fría mañana a mediados de noviembre Harry entró en la sala de estar y se encontró a Hermione y Ron practicando unos complicados hechizos siguiendo los consejos que les enviaba el profesor Flitwich.
- No lo conseguiré nunca – exclamó Ron con desánimo mientras sostenía lo que parecían dos vasos de cerámica totalmente deformes y retorcidos sobre sí mismos, como si antes de terminar de modelarlos el alfarero hubiera abandonado su trabajo dejando que el torno girara solo y se estropeasen. – Mira como han quedado.
- Solo tienes que concentrarte lo suficiente en uno de ellos – explicó Hermione con paciencia. – Si consigues visualizar perfectamente uno y realizas correctamente el movimiento de la varita no tendrás problemas.
Las semanas anteriores habían aprendido el encantamiento Permisceo con el que podían fusionar dos objetos en uno solo, empezaron con cosas sencillas y parecidas, como una taza con asas y un vaso grande que se convertían en un pequeño jarrón que conservaba las características de ambos. A Harry y Ron les había costado un poco pero lo habían conseguido aunque separarlos de nuevo resultaba mucho más complicado.
- Dissolutio. – pronunció Hermione mientras hacía un suave movimiento de muñeca y los dos recipientes que formaban su jarroncito se separaron quedando en perfecto estado. - Usa movimientos suaves, un golpe brusco de varita estropea los objetos.
- Es culpa de mi mala memoria, – se lamentó Ron - no puedo visualizar todos los detalles.
- Solo tienes que recordar los detalles de uno de los dos, - Hermione no estaba dispuesta a tirar la toalla tan pronto - si separas bien uno de ellos todo lo que quede será del otro.
- Cuando tú lo dices incluso parece sencillo - dijo Harry entrando en la habitación, a él tampoco le salía demasiado bien ese hechizo.
- Pronto lo conseguiréis – les animó Hermione mientras disolvía un terrón de azúcar en un vaso de agua.
Ella ya había superado la separación de los cuerpos perfectamente sólidos y pretendía ir un paso más allá. Cuando el terrón estuvo completamente disuelto apuntó al vaso con su varita, su cara se transformó dejando ver una expresión de concentración.
- Dissolutio.
El agua empezó a moverse haciendo que el baso vibrara, Hermione entrecerró un poco los párpados, apretó los labios y siguió apuntando. Unos segundos después el azúcar se volvió sólido de nuevo, concentrándose en el fondo del vaso mientras Hermione mostraba una sonrisa radiante.
- Eso ha sido asombroso – espetó Ron con la boca abierta, haciendo que la sonrisa de Hermione se ensanchara un poco más.
Harry cruzó la sala esquivando las cajas que contenían las cosas de Dumbledore y dirigiéndose a la ventana miró el día gris, el ambiente era húmedo y el cielo estaba completamente cubierto de nubes, pronto comenzaría a llover. Cerca de sus pies el pensadero de Dumbledores reposaba en una caja de cartón. Los últimos días había estado dándole vueltas a una idea en la cabeza pero acababa de dar con una solución para sus preocupaciones, girándose miró a Ron y Hermione.
- Hoy no tengo muchas ganas de practicar hechizos, - les dijo - pero podemos hacer otra cosa mucho más interesante, se me acaba de ocurrir algo.
El ataque de los dementores había convencido a Harry de que tendrían que seguir trabajando duro. La influencia de Voldermort era cada vez mayor y nada parecía capaz de ponerle freno, tenían que encontrar y destruir los Horrocruxes cuanto antes y estar preparados para enfrentarse a él cuando volviera a ser mortal.
Cuando Kreacher les entregó el guardapelo Harry se había dado cuenta de que el respeto reverencial que Voldemort inspiraba en toda la comunidad mágica alcanzaba incluso a sus amigos, de hecho Ron todavía no se atrevía a pronunciar su nombre. Harry no permitiría que nadie más muriese por interponerse entre él y Voldemort, y cuando llegase el momento de ir en su búsqueda no dejaría que le acompañasen, pero si Ron y Hermione se empeñaban en permanecer a su lado era probable que en alguna ocasión terminaran encontrándose con él y Harry pensó que debían estar preparados, cuanto mejor le conocieran menor sería el riesgo de que el miedo les atenazara.
Desde que se conocían Harry lo había compartido todo con ellos, conocían con detalle todos y cada uno de los encuentros entre él y Voldemort, eran los únicos a los que les había confiado lo que decía la profecía según la cual uno de los debía morir a manos del otro y sin embargo nunca le habían visto.
Harry se había enfrentado a Voldemort en cinco ocasiones y Dumbledore le había mostrado retazos de su pasado, ahora Harry le conocía y empezaba a intuir como pensaba o porque se comportaba de una determinada forma pero Ron y Hermione ni siquiera sabían como era el aspecto de Voldemort. Y eso precisamente era lo que Harry pretendía solucionar, puede que no supiera sacar partido a la mayoría de las cosas que Dumbledore le había dejado pero tenía intención de darle un buen uso al pensadero. Sería perfecto para preparar a Ron y Hermione para lo que les esperaba y también podía darles alguna pista acerca de donde Voldemort podía haber escondido los demás Horrocruxes.
Hermione se mostró entusiasmada con la idea que Harry les propuso y aunque era evidente que lo que Ron sentía al respecto distaba mucho del entusiasmo tuvo que admitir que era una buena idea y que quizá entre los tres encontraran alguna pista que les ayudara a localizar los Horrocruxes que faltaban. Después de hablarlo entre ellos decidieron que no había ningún motivo para esperar y que esa misma tarde empezarían a explorar los recuerdos de Harry.
Harry llegó a la conclusión de que ya que pensaba mostrárselo todo a sus amigos lo mejor sería comenzar por el principio así que se aproximó al pensadero y acercando la varita a su sien extrajo de su cabeza un fino hilo plateado que al caer en el pensadero se convirtió en una sustancia entre líquida y gaseosa que giraba haciendo remolinos.
Para Ron y Hermione aquella no solo sería la primera vez que viesen a Voldermort, también se estrenarían en el uso del pensadero aunque ya conocían por Harry como funcionaba.
- Tenéis que inclinaros hasta tocar el contenido del pensadero, yo iré primero. ¿Estáis listos? – preguntó Harry.
Los dos asintieron con la cabeza y Harry se inclinó sobre el pensadero, de pronto se sintió absorvido por él y se precipitó girando al vacío en medio de una oscuridad casi total. Aterrizó en los terrenos de Hogwarts, cerca de la cabaña de Hagrid. Un momento después primero Hermione y luego Ron aterrizaron a su lado.
Se encontraban en la entrada del bosque prohibido, a pocos metros de ellos había un pequeño grupo de personas pero la oscuridad era tan intensa que apenas se podían distinguir sus siluetas. Aunque debido a su enorme tamaño era indudable que una de esas personas era su amigo Hagrid, el guardabosques de Hogwarts. Al aproximarse un poco más al grupo Harry y Hermione pudieron verse a sí mismos, seis años antes, acompañados por Neville, Draco Malfoy y Fang, el enorme perro jabalinero de Hagrid.
Unos días antes la profesora McGonagall los había sorprendido rondando por el castillo de madrugada, lo que la profesora no había descubierto era que en realidad Harry y Hermione venían de reunirse con Charlie Weasley en la torre de astronomía. Ese curso Hagrid se había hecho con un huevo de dragón y pretendía criarlo clandestinamente, pero aunque a Hagrid le pareciera una criatura adorable Norberto se había convertido en un peligro nada más romper el cascarón. Charlie trabajaba cuidando dragones en Rumania y se había ofrecido a llevarse a Norberto antes de que causara más problemas.
Esa noche Ron no los había acompañado porque se encontraba en la enfermería, precisamente por culpa de Norberto, pero Malfoy se había enterado de sus planes y merodeaba por los pasillos con la intención de delatarles y a Neville también le habían sorprendido mientras trataba de alertar a Harry y Hermione. Como castigo aquella noche los cuatro ayudaban al guardabosques a localizar a un unicornio herido.
- ¡Vaya!, – dijo Ron asombrado – erais unos auténticos enanos.
- Solo estábamos en primero, Ron. - Le recordó Hermione. – Y no creas que tú eras mayor que nosotros.
- Lo imagino – contestó Ron con una sonrisa – pero es divertido veros así.
- Estamos a punto de entrar en el bosque – explicó Harry a Ron- para buscar al unicornio. Aquí veré a Voldemort por primera vez, si exceptuamos cuando intentó matarme siendo un bebé, claro.
La voz de un asustado Draco interrumpió a Harry.
- ¿Y que ocurrirá si quien hirió al unicornio nos encuentra antes a nosotros?
- Aquí tenemos a Malfoy, todo un héroe. – Dijo Ron con sorna, aquella situación le resultaba divertida, detestaba tanto a Malfoy que disfrutaba viendo como pasaba un mal trago, aunque solo fuera en un recuerdo. – Lástima que esa noche no se encontrara en el bosque con Aragog y su acogedora familia, si yo fuera Hagrid le habría enviado directo a su hondonada, seguro que le habrían recibido como se merecía.
Siguiendo al grupo se internaron en el bosque, al llegar a la primera bifurcación Hagrid les dio instrucciones para separarse.
- Yo quiero ir con Fang – dijo Malfoy apresuradamente.
Esta vez Ron no hizo ningún comentario pero miró a Malfoy esbozando una sonrisa casi imperceptible mientras sacudía ligeramente la cabeza.
Observaron como Neville y Draco se alejaban con Fang por otro sendero y se perdían en la oscuridad, ellos siguieron al grupo que formaban Hagrid, Hermione y Harry. Al rato de caminar tras ellos llegaron a un claro donde se encontraron con unos centauros y escucharon la conversación que habían mantenido años atrás. "Los inocentes siempre son las primeras víctimas", había dicho Ronan al preguntarle por el unicornio herido. Harry se estremeció al oírlo. La frase no había tenido ninguna importancia para él en aquel momento pero ahora se daba cuenta de lo acertado de la reflexión del centauro. Cuantas víctimas se había cobrado Voldemort en esos seis años y como había cambiado desde entonces el mundo que Harry conocía. Ahora abrir un periódico y encontrarse que los titulares anunciaban nuevas víctimas era algo habitual.
Cuando los Harry y Hermione del recuerdo echaron a andar detrás de Hagrid, abandonando el claro, los siguieron avanzando en silencio tras ellos, escuchando como hablaban acerca de lo que podía ser aquello que estaba atacando a los unicornios. De pronto la Hermione del recuerdo avisó a Hagrid de que Neville y Draco estaban haciendo la señal de peligro.
- Era una falsa alarma – explicó Harry, principalmente para Ron que no había estado allí esa noche. – Ahora Hagrid volverá y me pedirá que continúe con Fang y Malfoy y tú te marcharás con él y con Neville, ¿recuerdas? – preguntó dirigiéndose a Hermione.
- Si – contestó ella.
Tal como había dicho Harry, Hagrid volvió con Neville y Malfoy y enseguida volvieron a separarse.
- Vamos – dijo Harry a Ron y Hermione – todavía tendremos que caminar un rato antes de encontrar al unicornio y a Voldemort.
Siguieron adentrándose en el interior del bosque hasta que el rastro de sangre plateada se hizo cada vez más evidente, delante de ellos el Harry de once años y Malfoy caminaban en silencio.
- Ahí está el unicornio, ahora aparecerá Voldemort. – Advirtió Harry.
Observaron la triste imagen del unicornio muerto, la blancura de su cuerpo y de su crin destacaba en la oscuridad en la noche. Apenas acababa Harry de hablar cuando a ras del suelo apareció una figura encapuchada, reptando entre las sombras. Malfoy profirió un grito y huyó seguido de Fang pero esta vez Ron no se burló de él, estaba quieto, expectante, apenas parpadeaba. Igual que Hermione, igual que el propio Harry aunque se tratase de su recuerdo. Contuvieron la respiración al ver como la figura se dirigía amenazadoramente hacia el Harry del recuerdo, la sangre plateada del unicornio goteaba sobre su pecho ofreciendo un espectáculo siniestro y aterrador, y junto a ella Harry parecía más pequeño y vulnerable que nunca. Entonces, de repente, algo saltó sobre ellos. Ron y Hermione se sobresaltaron, por un momento olvidaron que estaban dentro del pensadero y que ninguna de aquellas figuras podía siquiera rozarles y agacharon sus cabezas cuando los cascos de un centauro pasaron a escasos centímetros de ellos. Al levantarlas vieron como Firenze, el centauro que años después sería profesor en Hogwarts, arremetía contra Voldemort y este huía internándose en el corazón del bosque.
Harry se miró a sí mismo en su recuerdo, había caído al suelo de rodillas, vencido por el dolor más intenso que hasta entonces había sentido en la cicatriz, aunque años después vendrían otros peores.
- Creo que esto será suficiente. – Dijo Harry a sus amigos y sujetándolos por el brazo dio un tirón hacia arriba y los tres salieron del pensadero. Momentos después aterrizaban tambaleantes en la sala de estar de Grinmauld Place y la claridad les deslumbraba momentáneamente aunque afuera el día continuaba nublado.
- Esto…impresiona. – Dijo Hermione con voz queda sentándose en el sillón más próximo.
- Y que lo digas, – añadió Ron – y eso que entonces todavía no había recuperado su cuerpo.
- Lo sé, - contestó Harry sombríamente sentándose también él ante el fuego- por eso quería enseñároslo. Ahí solo tenía media vida, ya lo habéis visto, necesitaba matar a los unicornios para alimentarse de su sangre y asegurar su existencia, cuando le veáis tal y como es ahora, con todo su poder, será mucho peor.
Harry no se arrepentía de haber compartido su recuerdo con Ron y Hermione pero si se mostraban tan impresionados con su primer y fugaz encuentro con Voldemort, tal vez cuando les mostrara escenas tan aterradoras como la de la noche que regresó ya no quisieran acompañarlo. No podía culparles, si decidían echarse atrás lo comprendería aunque necesitaba su apoyo y su compañía más de lo que ellos podían imaginar.
Levantó la cabeza y desviando la mirada del fuego miró a sus amigos, sin duda su mirada transmitía la inseguridad que sentía en ese momento porque cuando Hermione se sentó a su lado y le habló, Harry sintió como si ella hubiera adivinado sus pensamientos.
- Has tenido una gran idea, Harry – mientras Hermione hablaba Ron también se sentó junto a ellos – así podremos hacernos a la idea. Estoy segura de que de otro modo nos hubiéramos quedado paralizados al verle. – Hermione miró significativamente a Ron. - Puede que no seamos capaces de vencerle pero al menos le plantaremos cara si nos lo encontramos.
- Claro que sí – concluyó Ron con voz firme. – Ya nos hemos enfrentado a mortífagos, dementores y licántropos y hemos salido enteros. – Ron hizo una pequeña pausa y miró a sus amigos antes de seguir hablando, esta vez con un levísimo temblor en la voz. – Si nos lo encontramos también lucharemos con… – hizo una nueva pausa y Harry y Hermione le miraron conscientes de la lucha interna de Ron en ese momento, preguntándose si después de tantos años por fin sería capaz de pronunciar su nombre, entonces, con una voz casi inaudible Ron terminó la frase - Voldemort.
Animado por la entereza mostrada por Ron y Hermione tras su primera incursión en el pensadero Harry siguió mostrándoles poco a poco otros recuerdos. Como no le parecía buena idea enseñarles todavía los recuerdos más terroríficos les mostró lo que había visto con Dumbledore acerca de la infancia y juventud de Tom Ryddle antes de convertirse en Lord Voldemort, y también todo lo relacionado con la familia Gaunt. Conocían sobradamente la historia de los padres de Voldemort y los detalles que Dumbledore había reunido sobre su infancia en un orfanato muggle pero necesitaba asegurarse de no pasar nada por alto, quería revisar cualquier mínimo detalle en busca de una pista sobre alguno de los Horrocruxes.
Al margen de sus frecuentes visitas al pensadero también continuaron estudiando todo lo que los profesores les enviaban desde Hogwarts y practicando Legeremancia y Oclumancia. Hermione parecía haberse estancado un poco pero los progresos de Ron eran evidentes y ahora Harry usaba con frecuencia el pensadero antes de cada una de sus prácticas sin que él lo supiera. Antes de comenzar Harry se aproximaba al pensadero y extraía de su cabeza muchos de los mejores recuerdos de su corta relación con Ginny. Estaba seguro de que sí Ron rompía sus defensas y presenciaba alguna de aquellas escenas, y eso era algo que todavía no había ocurrido pero cabía dentro de lo posible, Voldemort no tendría la necesidad de matarle personalmente porque Ron haría el trabajo encantado en su lugar.
