Lamentablemente el alma de Voldemort no es lo único dividido en este capítulo. Espero que os guste.
CAPÍTULO 15: Dividido en esencia
Esa misma noche, en cuanto volvieron de Hogwarts, encendieron la chimenea en la sala de Grimmauld Place para calentar un poco la casa y acomodados ante el fuego Harry les mostró a Ron y Hermione la Marca Tenebrosa que había encontrado en la Cámara de los Secretos.
- ¿De verdad crees que es un Horrocrux? – preguntó Ron un poco escéptico – no es de Gryffindor ni de Ravenclaw. Ni siquiera es antiguo.
- Tal vez no consiguiera ningún objeto que perteneciera a los fundadores y tuvo que buscarse otra cosa - dijo Hermione acariciando a Crookshanks, que había saltado a su regazo en cuanto se sentó ante la chimenea.
- Estoy casi seguro de que la Marca Tenebrosa es un Horrocrux, estaba muy bien oculta - dijo Harry antes de contarles donde la había encontrado.
- Para entrar en aquella habitación aparte de hablar pársel, lo que ya es poco corriente, es necesario saber como que se abre la entrada – explicó Harry – y eso sería imposible de averiguar.
- Suerte que él lo hizo por ti, Harry – dijo Ron recordando como Ryddle la abriera para dejar salir al basilisco.
- La Marca estaba disimulada en la pared, justo en medio de la marca de Slytherin. Por eso creo que es un Horrocrux. – Harry empezó a explicar su teoría a Ron y Hermione. – Voldemort se averguenza de su padre, por eso, para compensar sus orígenes muggles, le encanta recordar que es el último descendiente del gran Salazar Slytherin. Dos de sus Horrocruxes pertenecieron a él, el guardapelo y el anillo, y la Cámara fue construida por el propio Slytherin y permaneció sellada durante cientos de años hasta que Voldemort la abrió de nuevo, porque solo el heredero de Slytherin podría abrirla. Todo esto refuerza su conexión con Slytherin.
- No acabo de ver a donde quieres llegar – dijo Ron dubitativo.
- La Marca Tenebrosa es un símbolo, como su firma. ¿No lo entendéis?, Voldemort es muy vanidoso, se cree que es el mejor mago que existe, por eso une su Marca a la de Slytherin.
- Por supuesto, – le interrumpió Hermione excitada – tiene mucho sentido. De esta forma reconoce la grandeza de Slytherin y el orgullo de estar emparentado con él pero a la vez se pone a su altura. ¿Cómo era la frase con la que se abría la habitación en la que encontraste la Marca, Harry?
- Háblame, Slytherin, el más grande de los Cuatro de Hogwarts.
Hermione tomó el relevo de Harry, continuando con la exposición de la teoría.
- Si Slytherin fue el más grande mago de su época, Voldemort lo es de esta. O al menos eso es lo que él cree, todos sabemos que Dumbledore era mucho mejor. – Aclaró rápidamente al ver la mirada furiosa de Harry. – Sus Horrocruxes son objetos especiales pero él se considera tan especial y poderoso como los cuatro fundadores de Hogwarts. Tienes razón, Harry, al unir su Marca a la de Slytherin trata de demostrar que no es inferior a él.
A Ron no le quedó más remedio que admitir que aquello tenía sentido.
- Menudo ego, compararse a los fundadores – reflexionó el pelirrojo.
- De todas formas - dijo Harry- si queremos asegurarnos de que la Marca es un Horrocrux creo que se me acaba de ocurrir un modo de comprobarlo.
Harry se levantó y atravesó la habitación a grandes zancadas, cogió la primera caja que encontró con las cosas de Dumbledore empezó a revolver en ella buscando algo.
- ¿Pero qué haces, Harry? – preguntó Ron mirándole con asombro.
- ¿Recordáis lo que hizo Dumbledore la noche en que Nagini atacó a tu padre, Ron? – preguntó Harry mientras apartaba la caja y empezaba a vaciar el contenido de otra. - ¡Uff!, Hermione, empiezo a pensar que no era tan mala tu idea de hacer un inventario y etiquetar todas estas cosas…
Hermione no respondió pero una sonrisa de autosuficiencia se dibujó en su rostro.
- ¡Aquí esta! – exclamó Harry de repente sacando de una de las cajas un delicado instrumento plateado que posó sobre una mesita pequeña y destartalada que increíblemente había sobrevivido a la quema masiva de muebles en casa de los Black.
Ron y Hermione se levantaron y se acercaron intrigados por lo que Harry tramaba.
- A ver si funciona – dijo Harry, y con la punta de su varita dio unos golpecitos en el objeto.
Al momento siguiente el objeto empezó a emitir unos tintineos y al igual que Harry se lo viera hacer a Dumbledore pequeñas bocanadas de humo verde pálido empezaron a salir por un minúsculo tubo de plata que el objeto tenía en su parte superior. Harry cerró los ojos y visualizó en su cerebro la imagen de la Marca Tenebrosa, concentrándose en ella todo lo que pudo. Después de unos segundos el objeto empezó a emitir un chorro de un humo denso que formaba espirales en el aire, pero en lugar de dispersarse se fueron encaracolando sobre sí mismas hasta formar la imagen de la Marca Tenebrosa.
- Hasta ahora va bien – pensó Harry para sí mismo. – Ha llegado el momento.
Tratando de que su voz no sonara indecisa porque en realidad no sabía muy bien que era lo que estaba haciendo, Harry preguntó en voz alta.
- ¿Dividido en esencia?
Al principio no ocurrió nada. Harry se preocupó un poco porque recordaba perfectamente que cuando Dumbledore lo había hecho la serpiente se dividiera en dos inmediatamente. El objeto siguió tintineando y emitiendo humo que pasaba a formar parte de la Marca Tenebrosa que flotaba sobre él, pero unos segundos después el humo comenzó a moverse de forma más rápida y arbitraria y de pronto surgió la figura de una segunda Marca Tenebrosa.
- Supongo que esto puede servirnos de confirmación – dijo Harry mirando satisfecho a sus amigos. - ¿Porqué iba a estar dividido en esencia si no fuera un Horrocrux?
Y apuntado a la Marca Tenebrosa que Ron había dejado al otro lado de la sala, junto a la chimenea, Harry exclamó:
- ¡Avada Kedravra!
La destrucción de la Marca Tenebrosa sirvió de incentivo para Harry, que no aflojó el ritmo en los días siguientes.
Los tres se devanaron los sesos pensando en posibles escondites para la tacita de Hufflepuff pero no se les ocurría nada. Comentaron la posibilidad de registrar el orfanato en el se criara Ryddle o la tienda de magia oscura en la que había trabajado de dependiente, Borgin y Burkes, pero la verdad es que ninguno de los dos lugares les parecía lo suficientemente seguro para guardar algo tan valioso y tampoco les resultaba muy factible que Voldemort los hubiera elegido como escondite.
Borgin y Burkes solo había sido para él un medio para acceder a objetos mágicos antiguos y poderosos y, en cuanto al orfanato, Ryddle lo odiaba, enterarse de que era un mago y salir de allí para ir a estudiar a Hogwarts era lo mejor que le había pasado en la vida.
Harry lo comprendía bien porque recordaba perfectamente su propia felicidad al enterarse de que era un mago que estudiaría en un colegio para gente como él, lejos de los Dursley, y la emoción que sintió al visitar con Hagrid por primera vez lugares del mundo mágico, como El Caldero Chorreante, el callejón Diagón, Gringots, o la tienda de varitas de Ollivander.
De pronto Harry tuvo una especie de revelación, un recuerdo fugaz de una de sus primeras conversaciones con Hagrid acerca del mundo mágico, no es que estuviera seguro pero podía ser una opción.
- Un momento, - dijo interrumpuiendo a Ron y Hermione que se estaban preparando para empezar a practicar Transformaciones – Hagrid dijo que no había lugar más seguro en el mundo mágico que Gringots, aparte de Hogwarts.
- ¿Crees que Voldemort podría haber ocultado un Horrocrux en Gringots?- preguntó Ron con interés, encantado de entablar cualquier conversación que pudiera retrasar la práctica de Transformaciones.
- No lo sé, pero es una posibilidad – respondió Harry.
- Eso significaría que serían los duendes los que se encargaran de la seguridad del Horrocrux, en vez de hacerlo él mismo – dijo Hermione pensativa frunciendo ligeramente el ceño. Ella también había posado su varita y olvidado momentáneamente que pensaba practicar Tansformaciones. - No suena muy propio de Voldemort.
- Pero en realidad los duendes no sabrían lo que están custodiando.- Objetó Harry – Y ellos tienen un montón de medidas de seguridad, Gringots es prácticamente inexpugnable.
- Desde luego, pero sin embargo cuando estábamos en primero Voldemort se las ingenió para entrar en la cámara en la que se guardaba la Piedra Filosofal – comenzó a discrepar Hermione, pero se paró en seco al reparar en la mirada asesina que Ron y Harry le dedicaban, hartos de que su amiga pusiera reparos a cada idea que tenían. La chica les miró y en seguida terminó la frase diciendo – pero supongo que no perdemos nada por estudiar esa posibilidad.
- Decidido entonces, – sentenció Ron – esta misma tarde hablaré con Bill, a ver si él puede averiguar si Voldemort tiene alguna cámara de alta seguridad en Gringots.
- Será mejor que le digas que compruebe el nombre de Tom Ryddle. – Apuntó Hermione con timidez, temerosa de ser recriminada de nuevo por su puntualización.
Al margen de la búsqueda de los Horrocruxes, Harry también comenzaba a pensar en la lucha con Voldemort, y por lo tanto seguía preparándose tanto como podía, sobre todo en hechizos y defensa contra las artes oscuras, aunque lo cierto es que ellos ya dominaban la mayoría de maldiciones, contramaldiciones, hechizos y encantamientos que Percy incluía en su programa de estudios.
Aparte de las tareas de Hogwarts seguían practicando todos los días Legeremancia y Oclumancia y buscaban nuevos hechizos en libros de magia avanzada, pero a pesar de todo Harry no estaba satisfecho.
Su conversación con Ginny sobre Quiddich le había hecho reflexionar. Antes sus reflejos eran rápidos porque el Quiddich los ejercitaba y Harry entrenaba con frecuencia. La velocidad era una de sus cualidades, y en más de una ocasión se había salvado gracias a ella, pero Harry se temía que los meses de encierro en Grimmauld Place acabarían pasándole factura y cuando se enfrentara a Voldemort no podría permitirse el lujo de no estar en forma, necesitaría todas sus habilidades al cien por cien.
Tal como estaban las cosas no era seguro coger la escoba y salir a volar al exterior, además el viento gélido de los últimos días de Enero tampoco lo hacía demasiado aconsejable, pero tenía que encontrar la manera de ejercitarse. Dándole vueltas a la idea abrió su baúl y sacó un juego de pelotas de Quiddich, todavía sin estrenar, que Ron le había regalado por su cumpleaños. Abrió el pequeño compartimento de la Snich y la sacó apretada en su puño, la miró con nostalgia y abrió la mano, inmediatamente la Snich desplegó sus pequeñas alas doradas y echó a volar por la habitación tan rápidamente que solo se adivinaba de vez en cuando un leve resplandor dorado.
En ese momento la cabeza de Hermione asomó por el hueco de la puerta entreabierta del cuarto del Harry.
- ¿Puedo pasar? – preguntó tímidamente.
- Claro – contestó Harry.
El rostro de Hermione estaba del color de la cera, Harry lo achacó a que a primera hora de la tarde les había mostrado el recuerdo más desagradable de todos, sin embargo consideraba que era imprescindible que Ron y Hermione presenciaran aquella escena. El asesinato de Cedric Diggory, la ceremonia en la que Voldemort recuperó su cuerpo, la llamada de los mortífagos, el duelo que vino después… Harry comprendía que aunque Ron y Hermione ya conocían el relato de lo que iban a contemplar, el horror de lo sucedido aquella noche les impresionara igualmente.
- Yo… verás, Harry. Después de ver lo que nos mostraste esta tarde, he estado pensando…
Hermione desvió la mirada, sus manos se retorcían nerviosas en su regazo y Harry comenzó a preocuparse.
- Hermione¿estás bien?
- Yo… si, claro. No te preocupes. Mostraste mucho valor enfrentándote a él, Harry.
- No es valor, Hermione, es supervivencia – dijo con sinceridad. - Sabía que si me quedaba quieto moriría así que decidí plantarle cara y pelear aunque muriese igualmente. Solo seguí mi instinto.
- Claro que eso es valor, - respondió ella- otras personas se habrían quedado petrificadas por el miedo, - Hermione hizo una pausa y hubo un breve momento de silencio entre los dos - en fin… lo que he pensado, es que no creo que estamos preparados para enfrentarnos a él.
- Lo sé. – Dijo Harry con tristeza, se temía que había llegado el momento en que se quedaría solo, pero aunque necesitaba desesperadamente la compañía y el apoyo de sus amigos no los frenaría. Aquello era algo entre Voldemort y él, Ron y Hermione no tenían porque exponer sus vidas de esa manera. Harry ya había perdido a demasiadas personas y decidió ponérselo fácil a su amiga.
– Hermione, no tienes que darme ninguna explicación, Ron y tú os empeñasteis en acompañarme, pero si cambiáis de opinión podéis volver a casa, o a Hogwarts, en cualquier momento. Yo lo comprenderé.
- No es eso, Harry. – Por fin Hermione le miraba a la cara, con los ojos muy abiertos. Por un momento olvidó su turbación y parecía dolida por las palabras de Harry. - ¿Cuántas veces tendremos que decirte Ron y yo que nos quedamos para que dejes de intentar echarnos?
- Perdona, - se disculpó Harry con una leve sonrisa – nada más lejos de mi intención que echaros, pero entonces no entiendo que es lo que te pasa.
Hermione respiró hondo y mostró un poco más de aplomo.
- Creo que todo este tiempo encerrados en esta casa, sin hacer otra cosa que estudiar, no es bueno para nosotros, y he pensado que podríamos ejercitar un poco nuestras habilidades, ya sabes… si tenemos que enfrentarnos a los mortífagos, o a Voldemort, no bastará con conocer hechizos. Necesitamos velocidad y reflejos para sorprenderles con nuestros ataques y esquivar los suyos.
- Sí, lo sé. Yo estaba pensando lo mismo. – Respondió Harry.
- Se me ha ocurrido que podríamos pedirles ayuda a La Orden para que nos entrene. Podríamos formar algo así como un club de duelo avanzado.
- Esa es una idea estupenda, Hermione. – Harry sonreía satisfecho, sin duda La Orden se mostraría dispuesta a colaborar, tenía la solución a su problema ante las narices y no la había visto. – Podemos practicar lo que ya sabemos y aprender cosas nuevas de ellos, sería genial practicar con Bill, Lupin, Tonks, Moddy o Shacklebolt. Hay tantas opciones que podremos aprender algo de todos y seguro que siempre podemos contar con alguno que no esté de guardia.
De pronto el entusiasmo de Harry se enfrió y volvió a mirar a Hermione con atención.
- Pero no es nuestro entrenamiento lo que te preocupa¿verdad Hermione?
- Claro que sí¿Por qué me dices eso? – preguntó la chica poniéndose a la defensiva.
- Porque no tienes buen aspecto, - respondió Harry acercándose a la puerta donde ella se había quedado parada y no creo que se deba solo a lo que has visto hoy. Hace muchas semanas que no eres la misma, te cuesta concentrarte en las tareas, no avanzas en Legeremancia… hace tiempo que Ron progresa mucho más rápido que tú.
Al oír la última frase de Harry Hermione volvió a desviar la mirada y retorcerse las manos con inquietud, él lo percibió al instante y de pronto comprendió lo que sucedía, sorprendiéndose de su torpeza por no ser capaz de adivinar mucho antes lo que le ocurría a su amiga.
- Es por él¿verdad? – preguntó asombrado pero sin atisbo de duda.
En realidad Harry no necesitaba preguntarlo, la respuesta se reflejaba en el rostro de la chica. Con la mirada baja Hermione cruzó la habitación y se sentó sobre la cama de Harry, haciendo un esfuerzo levantó la vista y trató de hablar pero las palabras se atragantaron en su boca antes de salir. De pronto sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Hermione – susurró Harry sentándose a su lado – tienes que hablar con él.
- ¡No! – exclamó Hermione mirándole aterrada – yo… no puedo.
- Claro que puedes. Hace un momento hablabas de luchar contra mortífagos, incluso contra Voldemort, - Harry la miró sonriendo – no puedes temer más enfrentarte a Ron que a ellos.
Pero Hermione no le devolvió la sonrisa, le miraba aterrada.
- Pero si él… Harry… si él me rechaza… ¡yo no podría soportarlo!
Incapaz de contenerlas por más tiempo dos gruesas lágrimas resbalaron por las mejillas de Hermione, que volvió a clavar su mirada en el suelo. Harry tomó su cara entre sus manos y obligándola a mirarle le secó las lágrimas con los pulgares.
- No te rechazará – le dijo con absoluta seguridad. - Sería un completo idiota si lo hiciera.
Harry la miraba sonriendo, tratando de animarla, y sin apartar las manos de su rostro le dio un beso en la mejilla.
En ese instante la puerta se abrió y Ron apareció de repente.
- ¿Sabes dónde está Herm…?
Las palabras se helaron en los labios del pelirrojo, que los miró sorprendido desde el quicio de la puerta. Harry, con las manos todavía sobre el rostro de Hermione, la soltó y se separó de ella sin el menor atisbo de turbación o remordimiento. No se alarmó hasta que reparó en la expresión de su amigo.
En cuestión de segundos toda la sangre se retiró de su rostro, dejándolo de un blanco lívido, para luego volver de repente y colorear sus mejillas de rojo intenso. Había en sus ojos una mirada furiosa que Harry no le había visto jamás. Todavía estaban sentados sobre la cama de Harry cuando Ron habló sin disimular el rencor en su voz.
- Perdón, no era mi intención interrumpiros.
Y dando un portazo salió de la habitación. Harry y Hermione echaron a correr tras él, llamándole a gritos por la escalera, pero Ron no quería escucharles. Antes de que pudieran alcanzarlo había llegado al recibidor, salió al exterior y a través de la puerta que había dejado abierta Harry y Hermione pudieron ver como se desaparecía en medio de la calle.
