CAPÍTULO 16: Lo peor que podría pasar

- Harry, pronto anochecerá. Tenemos que ir a buscarlo.

Había pasado algo más de una hora desde la desaparición de Ron y Hermione estaba muy nerviosa. Harry miró por la ventana, era cierto que no quedaba mucho tiempo de luz. Aunque procuraba disimularlo ante Hermione él también estaba preocupado. Pasearse por ahí sin ninguna protección no era una buena idea en los tiempos que corrían, y menos de noche, pero ella estaba tan inquieta que Harry temía que si notaba su preocupación cometiera cualquier tontería, como por ejemplo salir al exterior y ponerse ella también en peligro. Con preocuparse por Ron tenía suficiente de momento.

- ¿Buscarlo dónde, Hermione? – Preguntó mirando a su amiga, que había estado llorando y tenía los ojos enrojecidos. DecididamenteHarry no pudo evitar pensar que no era la misma de siempre. Hermione siempre se mostraba decidida y valerosa en los momentos difíciles pero ahora parecía totalmente desvalida. En silencio maldijo a Ron por comportarse como un crío inmaduro y celoso.

-No lo sé, en cualquier sitio… - respondió ella con angustia – en La Madriguera, o en casa de Bill.

- A estas horas en La Madriguera solo está la señora Weasley. Ahora mismo llo último que Ron quiere no es compañía, y mucho menos la de su madre, si vamos allí solo conseguiremos preocuparla. Te aseguro que no está en La Madriguera, ni en casa de Bill.

- Pero no podemos quedarnos aquí sin hacer nada. – Protestó Hermione, que estaba en tal estado de shock que ni siquiera reparaba en que Crookshanks buscaba desesperadamente su atención desde hacía rato. Ella, sin prestar atención al animal, lo apartó sin ni siquiera mirarle y Crookshanks se alejó muy ofendido, poco acostumbrado a que su ama lo tratara con semejante indiferencia.

- No vamos a quedarnos sin nacer nada, Hermione. Ahora Ron querrá estar solo, más tarde, después del anochecer iré a casa de Bill para ver si está allí. ¿De acuerdo?

Hermione asintió con la cabeza sin mucha convicción.

- Confía en mí, le encontraré. – Dijo acercándose a la chica mientras trataba de demostrar una seguridad que en realidad estaba muy lejos de sentir.

Harry llevaba un buen rato pensando en cómo salir a buscar a Ron, no quería llevarse a Hermione con él y con lo alterada que estaba tampoco podía dejarla sola. Si el Mministerio no hubiese prohibido toda clase de ingredientes podría prepararle una sencilla poción para dormir.

Aquella norma era ridícula y aumentaba su mal humor, prohibían las pociones para dormir cuando en cualquier farmacia muggle se podían conseguir pastillas que hicieran el mismo efecto. Si no tuviera que dejar a Hermione sola iría a buscar una ahora mismo, pero no podía hacerlo y de todas formas tampoco tenía dinero muggle. Tendría que usar un hechizo, no le hacía ninguna gracia pero no le quedaba otra opcióntenía otro remedio.

Procurando que Hermione no se diera cuenta sacó disimuladamente su varita y aprovechando uno de los momentos en los que ella se aproximaba a la ventana para mirar si veía aparecer a Ron, Harry pronunció un hechizo no verbal.

Al instante Hermione se derrumbó como una marioneta a la que le hubieran cortado los hilos y él tuvo que apresurarse a cogerla para evitar que se golpeara contra el suelo. La llevó hasta el sofá y la dejó allí tendida, pensando que seguramente estaría más cómoda en su habitación, pero el hechizo no duraría demasiado, así que no tenía tiempo que perder si pretendía volver antes de que ella despertase.

A toda velocidad subió las escaleras para buscar su capa invisible y tras ponérsela salió al exterior y se desapareció a la luz del crepúsculo.

En contra de lo que le había dicho a Hermione no estaba en sus planes ir a buscar a Ron a casa de Bill. El primer sitio al que se dirigió fue al Caldero Chorreante, después de asegurarse de que no había muggles por la calle se quitó la capa invisible y entró en el local en penumbra. Apenas había clientes y Ron no era ninguno de ellos, podía haberse transformado su aspecto, pero Harry dudaba mucho que en su estado hubiera sido capaz de concentrarse lo suficiente para lograr ningún cambio en su fisionomía.

Harry suspiró, no es que se hiciera muchas ilusiones de encontrar allí a Ron pero a algún lugar tenía que haber ido. Se acercó a la barra y llamó a Tom, que se aproximó despacio, arrastrando los pies con enorme desgana y mirando a Harry con la absoluta certeza de que no estaba allí como cliente.

- ¿Qué se te ofrece, muchacho?

- Verá, estoy buscando a mi amigo, Ron Weasley¿lo ha visto?

Tom lo miró con recelo y se tomó unos momentos antes de contestar, no se molestó en disimular que estaba observando a Harry con atención, calibrando si podía confiar él. En los tiempos que corrían había que ser precavido con cualquiera que se presentara a deshoras en busca de información. Su mirada se posó en la cicatriz en la frente de Harry y debió considerar que en cualquier caso el chico no querría la información para los mortífagos, encogiéndose levemente de hombros decidió contestar.

- No. No sé a cual de los Weasley te refieres pero hoy no he visto a ninguno de ellos.

Harry le dio las gracias y salió a toda prisa, cuando estuvo en la calle volvió a ponerse la capa invisible y se apareció en Hogsmade. EnPreguntró en Las Tres Escobas y preguntó a , pero la señora Rosmerta. Apenas intercambiaron un par de frases, ella estaba visiblemente incómoda y evitaba su mirada y Harry supuso que, comportándose ante Harry como si todavía se seintíaiera culpable por haber participadosu participación en el plan para matar a Dumbledore, aunque fuera en contra de su voluntad. E, le contestó que ella se limitó a decir que no tampoco le había visto y Harry salió de allí tan pronto como pudo.

Después de aquello y empezando a perder la esperanza de encontrar a Ron sin ayuda se dirigió a Cabeza de Puerco. Allí tampoco lo encontró y la respuesta de Aberfort fue la misma que Harry escuchara en El Caldero Chorreante y Las Tres Escobas, pero de pronto se le ocurrió que con un poco de suerte no saldría de Cabeza de Puerco con las manos totalmente vacías, pensando que no tenía nada que perder le preguntó a Aberfort con toda naturalidad si podría venderle un poco de Obdormisceo.

El camareroAberfort ni siquiera hizo ademán de dudar, no consideró ni por un momento la posibilidad de que Harry le delatase al Mministerio por comerciar con sustancias prohibidas, ni tampoco le hizo ninguna pregunta acerca del uso que pretendía darle a la poción, simplemente abrió un cajón situado debajo de la barra, rebuscó un poco, y le tendió un pequeño frasco. Sin miradas recelosas ni preguntas indiscretas, como si comprar una poción prohibida por el Mministerio fuera lo más natural de mundo. Harry salió de Cabeza de Puerco aliviado porque aquel frasco supondría una noche de descanso para Hermione, pero con una ligera preocupación, preguntándose que otras cosas habría en aquel cajón y porquesi Aberfort entregabale entregado la poción tan fácilmente a cualquiera que se lo pidiese.

En cuanto salió del local se desapareció en medio de la calle. Hacía un buen rato que Hermione dormía y pronto se le pasaría el efecto del hechizo, tenía que regresar a casa antes de que ella se despertara porque si se encontraba sola se asustaría todavía más, pero a Harry aún le quedaba algo por hacer antes de volver a Grimnmauld Place. Deseando fervientemente que esa noche Lupin no estuviera de guardia para la Orden o cumpliendo alguna misión, se encaminó hacia su casa. Afortunadamente fue él quien le abrió la puerta.

- ¡Por las barbas de Merlín, Harry¿Se puede saber que haces paseando en plena noche? – preguntó Lupin mientras se hacía a un lado para dejarle entrar.

Harry se dio cuenta de que había salido tan apresurado de Cabeza de Puerco que ni siquiera se había puesto la capa invisible.

- Remus, necesito tu ayuda, eEstoy buscando a Ron, - Harry empezó a explicarse Harry a toda velocidad, angustiado porque cada vez le quedaba menos tiempo- se marchó muy alterado a causa de un malentendido y todavía no ha vuelto. Estamos muy preocupados y he tenido que dormir a Hermione con un hechizo, pero ahora debo volver antes de que se despierte. Le he buscado en El Caldero Chorreante, Las Tres Escobas y Cabeza de Puerco pero no ha estado allí y no tengo ni idea de adonde puede haber ido.

Harry añadió la última frase consciente de lo extraño que resultaría que no buscara a su amigo en La Madriguera, en casa Bill, o incluso en la tienda de Fred y George. El hecho de que hubiera salido en plena noche a buscarle por los únicos bares que conocían era un indicio de la gravedad de la situación. Afortunadamente, Lupin no hizo preguntas indiscretas acerca de la naturaleza del malentendido que había provocado que Ron se expusiera al peligro de esa manera.

- Esta bien, Harry – dijo haciéndose cargo de la situación – vuelve a casa con Hermione, yo me encargaré de buscar a Ron. En cuanto le encuentre te enviaré un patronus, y si él vuelve a Grimnmauld Place haz tú lo mismo. El patronus me encontrará.

- No quise avisar a los Weasley para no asustarlos. – Se aventuró a confesar Harry.

- Has hecho bien pero, aunque cada vez se está haciendodo más tarde, si no le encuentro pronto tendré que avisar al menos a Bill. – aAdvirtió Lupin con seriedad.

Sin perder más tiempo salieron juntos de la casa. Harry insistió en prestarle a Lupin su capa invisible y en cuanto el licántropo la aceptó se desapareció a toda prisa deseando llegar a Grimnmauld Place antes de que Hermione se despertase y la situación empeorara todavía más.

Harry entró en la casa y se dirigió a la sala a toda velocidad, iluminado simplemente por la luz de su varita. No sabía como interpretar el hecho de que la casa estuviera a oscuras. Había salido antes del anochecer, de modo que podría significar que Hermione todavía dormía, pero también podía ser que hubiera salido ella sola en busca de Ron. Con el corazón palpitando a toda velocidad se asomó a la puerta de la sala y suspiró aliviado, Hermione se revolvía inquieta en el sofá, unos minutos más y estaría despierta. DEso significaba que de momento solo tendría que temer por la vida de Ron.

Confiando en que Hermione despertaría un poco aturdida por efecto del hechizo Harry fue a la cocina a buscar un vaso de zumo de calabaza en el que diluyó un poco de Obdormisceo. Si estaba tan preocupadase mostraba tan alterada antes del anochecer Harry no quería ni imaginarse como se pondría al descubrir que aún no había noticias de Ron.

Volvió a la sala con el zumo de calabaza e iluminó la estancia, Hermione emitió un murmullo y cerró los párpados con fuerza para protegerse de la luz. Harry se aproximó a ella.

- ¿Hermione?

- Ummh?

- Hermione.

- Ummmmmmmmmh.

- Hermione, te has quedado dormida. – mintió Harry. Odiaba hacerle aquello pero confiaba en que mañana por la mañana Ron ya estaría a salvo cuando ella se despertase. – Apóyate sobre mí y te ayudaré a llegar a tu cuarto.

- Umh.

- Vamos. – Dijo Harry haciendo un conjuro levitatorio al baso de zumo de calabaza, que se dirigió inmediatamente hacia las escaleras, y pasando uno de los brazos de Hermione sobre sus hombros.

- Siii – murmuró Hermione dejando caer gran parte de su peso sobre Harry mientras él la incorporaba. Afortunadamente ella era ligera.

Harry la ayudó a subir hasta su cuarto y a tumbarse sobre la cama. A medida que subía las escaleras Hermione se iba desperezando y siendo más consciente de sí misma y de la situación, n y por un momento Harry temió que recordara lo ocurrido y le preguntara donde estaba Ron. Por fortuna para él, Hermione no alcanzó ese grado de consciencia y una vez en la cama a Harry le resultó muy fácil convencerla para que se tomase el zumo de calabaza.

Después bajo a la cocina y se sirvió otro baso de zumo de calabaza, esta vez para él.

Pasó mucho rato allí, solo, dando vueltas de un lado a otro, desesperado, hasta que pasada la medianoche el patronus de Lupin interrumpió su nervioso deambular y por fin respiró tranquilo.

Durante un buen rato Harry siguió en la cocina, esperando, pero cuando se hizo evidente que aunque le hubieran encontrado Ron no pensaba volver a Grimnmauld Place para pasar la noche Harry subió a su cuarto y se echó sobre su cama sin desvertirse, después de comprobar que Hermione dormía plácidamente.

Durante algunas horas Harry dio vueltas y vueltas en su cama, aunque sabía que Ron estaba a salvo ya no corría peligro no podía dormir. Harto de intentar inútilmente conciliar el sueño volvió a levantarse y bajó de nuevo a la cocina. Se preparó una taza de café a la que solo le dio un par de sorbos y permaneció sentado ante ella durante no supo cuanto tiempoalgunas horas, con la mirada perdida. Aa, hora que Ron ya no corría peligro Harry se sentía cada vez más irritado por el comportamiento estúpido de su amigo.

Poco antes del amanecer un ruido le sacó de su ensimismamiento y dirigiendo una mirada hacia la chimenea vio salir al pelirrojo sacudiéndose la ceniza. El aspecto de Harry era horrible, ojeroso y despeinado, el de Ron era incluso peor. Aunque en un principio Ron pareció sorprendido de encontrarle en la cocina a esas horastan temprano enseguida cambió su expresión y dirigió a Harry una mirada desafiante.

Solo con mirarle Harry supo que no se había equivocado al buscarle en los bares, Ron no estaba borracho pero saltaba a la vista que había estado bebiendo, acababa de llegar y el olor a Wiskey de fuego ya impregnaba toda la atmósfera de la cocina..

- ¿Se puede saber dónde te habías metido? – preguntó Harry tratando de contener la rabia que había acumulado en las últimas horas.

- Ahórrate el sermón Harry, Bill se te ha adelantado. – Contestó con aire orgulloso.

- Hermione y yo estábamos preocupados. – Chilló Harry exasperado por el infantil comportamiento de Ron.

- Os agradezco el interés – respondió el pelirrojoRon con sarcasmo – pero no tendréis que preocuparos por mí nunca más, no tengo intención de seguir siendo una molestia para vosotros. A partir de ahora no necesitaréis escondeos, podréis besaros libremente por toda la casa.

- No sabes lo que dices.¿De qué estás hablando? – Afirmó Harry a voz en grito, empezando a perder la poca paciencia que le quedaba.

A pesar de haber bebido, tener la ropa manchada de ceniza y no dormir en toda la noche Ron trató de mantener lo que él creía una postura digna, para lo cual se puso muy tieso y dedicó a Harry una mirada altiva.

- ¿Ah no? – preguntó desafiante, pero un momento después su expresión cambió de nuevo para mostrar una mueca de desprecio. – Da igual, sSolo he venido para recoger mis cosas, y por favor deja de intentar aparentar que eres mi amigo..

- Y tú dDeja de decir tonterías – le espetó Harry dejándose dominar por la rabia reprimida durante horasque estaba empezando a perder a la paciencia.

Las palabras de Harry provocaron que Ron perdiera la compostura que trataba de aparentar, le miró con odio y su cara se tiñó de un rojo tan encendido que ni siquiera podían distinguirse las pecas de sus mejillas. Aunque no le apuntó directamente, sacó la varita y empezó a gritarle fuera de sí, moviendo la varita en su mano mientras gesticulaba exageradamente..

- ¿Tonterías? Agradece que no te rompa la cara, Potter¿acaso no te basta con el título de Elegido y quieres también el de Don Juan? – Ron hizo una pausa y dio una patada a la silla más cercana antes de clavara, en Harry una mirada furiosasus ojos azules reflejaban una furia que Harry no les había visto hasta entonces pero. Harry no se movió y t, tan pronto como se había encendido, la ira de Ron comenzó a remitir, dando paso a una expresióna mirada de decepción que reflejaba el dolor de quien se siente traicionado. - ¿Porqué tienes que seducirlas a todas, Harry?, - preguntó con expresión de derrota- primero mi hermana y ahora mi… mi… - se interrumpió sin saber como terminar la frase – mi… amiga.

Harry no había sacado su varita, ni por un solo momento se le pasara por la cabeza pensara que Ron fuera capazpensara en serio de atacarle, estaba seguro de que Ron no le hechizaría sabía queporque llegado el caso preferiría una pelea al estilo muggle, y a estas alturas de la conversación Harry estaba tan enfadado que pensaba que si lo que Ron quería era una pelea, la tendría.

- ¿Tu amiga¿No se te ha ocurrido pensar que también es mi amiga? – le gritó a Ron con fiereza – Si realmente te interesaras por ella verías lo que ha cambiado en los últimos meses, le cuesta concentrarse, está nerviosa y siempre parece triste. Algo le pasa y yo solo le brindaba mi apoyo.

- Potter, el protector. – Ironizó el pelirrojo, aunque en el fondo sabía que Harry tenía razón y una vocecilla en su interior empezaba a recriminarle por mantenerse tan a la defensiva, sin embargo decidió ignorarla y continúo hablando en el mismo tono mordaz. – Dime, Harry ¿porqué iba Hermione a necesitar tu consuelo?

- Tal vez porque tiene la desgracia de estar enamorada de un cretino, –estalló Harry incapaz de contenerse por más tiempo, - de un patán que en lugar de hacerla feliz prefiere torturarla fingiendo que no siente nada por ella.

Entre los dos se produjo un silencio tenso.

- ¿Te ha dicho ella eso? – Preguntó Ron mirando a Harry con cierta desconfianza aunque esperanzado, olvidando de repente su enfado.

- No pienso contestar a esa pregunta. – RespondiContestó Harry casi en un grito, fingiéndose ofendido. Trataba desesperadamente de desviar la atención porque se arrepentía de haber dicho más de lo que debería. – Tendrás que hablar con ella tú mismo.

- ¿Dónde está? – Preguntó Ron a la vez que miraba sorprendido la varita como si no tuviera ni idea desupiera como había llegado hasta su mano y volvíaiendo a guardarla.

- He tenido que darle una poción para evitar que saliera a buscarte, aunque a estas horas ya se le debe estar pasando el efecto - explicó Harry. – Ha dormido toda la noche pero pronto se despertará.

Ron salió hacia las escaleras a toda velocidad pero dos segundos después su cabeza pelirroja volvió a asomarse por la puerta de la cocina.

- Harry, yo… lo siento. – dijo desde donde estaba, mirando a su amigo con arrepentimiento. – Me he portado como un estúpido.

- Eso es lo más inteligente que has dicho hoy. Ahora¿Todavía estás aquí?, mueve tu culo escaleras arriba y dúchate antes de que se despierte. – Le ordenó Harry todavía de mal humorcon una sonrisa.

Incapaz de separarse de su lado llevaba unos diez minutos mirándola, sentado en el borde de su cama, cuando Hermione comenzó a desperezarse. Él la llamó suavemente.

- Hermione. - Tenía el corazón desbocado, incapaz de pensar en otra cosa que lo que involuntariamente había dicho Harry. pero su voz no lo transmitía en absoluto.

- Umnnh¿Ron?- murmuró ella - ¡Ron!

Ella se incorporó bruscamente, mirándole ya completamente despejada.

- Buenos días – susurró él.

- Ron, Harry y yo no…

- Lo sé. Ya hemos hablado. – Aunque Ron no le contó que más bien se habían gritado uno al otro en la cocina. – Siento haberme ido ayer de esa manera. Soy un idiota y malinterpreté lo que vi. ¿Podrás perdonarme?

- Claro. – Contestó ella con los ojos húmedos – pero no vuelvas nunca a hacerme pasar un mal rato como este. – Advirtió seriamente. – Aunque Harry también me las pagará, no me explico como se las ingenió para hacerme dormir hasta ahora.

- No deberías enfadarte con Harry, eEstá muy preocupado por ti, - dijo Ron tratando de disculparle - y yo también ¿Qué es lo que te pasa últimamente, Hermione?

Hermione desvió la mirada, le resultaba embarazoso hablar de aquello con él. Pero Harry se equivocaba al afirmar que Ron no había apreciado los cambios en su conducta últimamente. y Ron trató de ayudarla.

- Todo esto comenzó la noche que te atacaron los dementores¿verdad? – preguntó Ron buscando la mirada huidiza de Hermione.

Ella asintió con la cabeza y le miró con reticencia.

- Hermione, de eso hace mucho tiempo y además has pasado otras veces por situaciones tan peligrosas como aquella y siempre lo has superado ¿porqué esto te afecta tanto?

Ella comenzó a explicarse.

- Verás, yo nunca me había enfrentado a tantos dementores, y en tercero, cuando ellos estaban en el colegio, en tercero, mis peores recuerdos no eran tan malos como los que reviví la noche de Halloween.

Hermione hizo una pausa pero Ron no quiso interrumpirla, como apoyo le tomó una mano entre las suyas y esperó en silencio que ella continuase. Buscando dentro de sí misma el valor propio de una chica de Gryffindor, Hermione tomó aire y fijó su mirada en los azules ojosmiró a Ron.

- Ron, aquella noche, al acercarsecuando los dementores me cercaron te vii en la enfermería de Hogwarts, cuando te envenenaste por accidente el día de tu cumpleaños. – Las lágrimas asomaron a sus ojos. – Recordé lo horrible que fue aquel día, lo que sentí al saber que habías estado a punto de morir, y pensé que en cualquier momento algo así podría repetirse y te perdería para siempre. Me quedé paralizada, no pude reaccionar. Y a veces pienso que todavía sigo así porque ese temor no me abandona.

Ron bajó la cabeza avergonzado.

- Hermione, aquella noche fueron Harry y Bill los que te salvaron. Yo no hice nada. Cuando te vi rodeada de dementores no fui capaz de conjurar un patronus¡como iba a lograr pensar en algo feliz si estaba viviendo lo peor que podría pasarme! - confesó mirándola de nuevoa los ojos - yo también creí que te perdía.

Los dos se miraron a los ojos y Ron decidió que había llegado el momento de hacer aquello que llevaba años deseando. Soltando la mano de Hermione la agarró por la cintura y la atrajo hacia sí, notó como ella se estremecía entre sus brazosno rechazó el contacto.

- Hermione, creo que vamos a tener que enfrentarnos a situaciones muy peligrosas y es muy posible que tengamos que vérnoslas con los dementores de nuevo, - Hermione asintió con un leve movimiento de cabeza – así que será mejor que nos aseguremos de que tenemos momentos felices que recordar.

Y aproximándola un poco más a él se fundieron en un apasionado beso.

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No sé si os habrá gustado el capítulo pero yo disfruté mucho escribiendo la discusión entre Harry y Ron en la cocina y hasta hace poco no me di cuenta que la única conversación que he escrito entre los dos amigos a solas es una pelea en toda regla.

Otro de los motivos por los que disfruté con el capítulo es que, por fin, Ron y Hermione están juntos, y además es la primera vez en el fic que cierro algo que había comenzado capítulos atrás. Ahora ya conocéis todas las consecuencias del ataque de los dementores en la noche de Halloween.

¡Ah!, se me olvidaba una cosa, personalmente creo que Harry se equivoca al pensar que Aberforh le daría la poción a cualquiera que se lo pidiera.