Pensaba actualizar antes pero estoy de trabajo hasta las cejas. Feliz año nuevo para tods.
CAPÍTULO 17: Registros
A Harry no le sorprendió que Ron y Hermione no aparecieran hasta la hora del almuerzo, cuando entraron en la cocina sonrientes y cogidos de la mano. Al verlos les miró sonriendo y abandonó sobre la mesa el ejemplar de El Profeta que estaba leyendo: "Encontrada en Gales una pequeña comunidad de dragones" "El Galés Verde está considerado en peligro de extinción y hasta ahora se creía que no quedaban ejemplares en libertad" rezaba el titular.
Ese día Ron comió con un apetito incluso más voraz de lo habitual, lo cual no era de extrañar teniendo en cuenta que se había saltado la cena y el desayuno.
Al anochecer recibieron la visita de Bill, que sin hacer ningún comentario o pregunta sobre lo ocurrido la noche anterior, les informó sobre sus investigaciones acerca de Voldemort. En realidad todavía no había averiguado nada. Aunque llevaba años trabajando en Gringots los duendes eran muy reservados para cualquier asunto relacionado con el funcionamiento interno del banco y los empleados no tenían ninguna información que no fuera estrictamente necesaria para desempeñar su labor.
Bill les contó que para él sería prácticamente imposible engañar a los duendes y acceder al registro de cámaras de Gringots pero que tal vez Fleur pudiera conseguirlo. Desde su puesto en administración no manejaba directamente esa información pero el acceso sería mucho menos complicado para ella que para Bill.
En los días siguientes, mientras Fleur conseguía la información, el trío decidió que a pesar de todo deberían echar un vistazo a Borgin y Burkes pero se encontraron con el problema de que la tienda estaba cerrada. El viejo señor Borgin estaba desaparecido desde la noche del asesinato de Dumbledore, cuando permitió que los mortífagos entraran en Hogwarts a través del armario evanescente de su tienda. Tras eso Scrimgeour ordenó un registro exhaustivo y mandó requisar toda la mercancía, que ahora se encontraba en algún sótano del Ministerio para ser examinada.
Por lo menos los chicos estaban seguros de que la tacita de Helga Hufflepuff no estaría en el Ministerio. En el improbable caso de que Voldemort hubiera elegido Borgin y Burkes como escondite no habría dejado su Horrocrux mezclado con el resto de la mercancía, expuesto a las miradas curiosas de cualquier cliente. Un objeto con el emblema de uno de los fundadores de Hogwarts habría atraído demasiado la atención. Tendrían que entrar en la tienda y buscar algún escondite secreto que hubiera pasado desapercibido a la gente del Ministerio.
De todos los lugares que habían inspeccionado hasta el momento Borgin y Burkes era en el que disfrutarían de menos privacidad, y si alguien les veía, o simplemente les escuchaba, aparecerse allí en medio de la noche llamarían demasiado la atención y eso era lo último que deseaban. Después de analizarlo con calma decidieron que lo más seguro sería pedir la colaboración de los gemelos, podrían utilizar la Red Flu para ir hasta su tienda en el Callejón Diagón y una vez allí llegar hasta el Callejón Knockturn escondidos bajo la capa invisible de Harry.
- Lo peor será entrar y salir de los locales sin que nos vean, - dijo Harry - tendremos que tener cuidado para que nadie nos descubra al abrir y cerrar las puertas.
- Tampoco podemos olvidar que la capa no nos cubre a los tres por completo. – Añadió Hermione mirándoles con el ceño fruncido. – Con lo altos que estáis será un milagro si no se nos ven las piernas hasta las rodillas.
- Discúlpanos, no era nuestra intención crecer tanto, sentimos estropear tus planes, pequeña cascarrabias.
Mientras hablaba Ron se acercó despacio al sillón en el que Hermione estaba sentada, abalanzándose sobre ella por encima del respaldo y haciéndole cosquillas. Hermione soltó una risita y le empujó con suavidad para sacárselo de encima.
- Esto es serio, Ron - le regañó Hermione sin mucha convicción - no podemos permitir que nos descubran.
Al principio nunca hacían este tipo de cosas cuando Harry estaba cerca pero al ver cuanto se había alegrado por ellos y que sus demostraciones de cariño no parecían molestarle a veces no podían evitarlo.
- Si pudiéramos hacer un encantamiento desilusionador sería mucho más fácil –se le ocurrió a Harry mientras daba vueltas por la sala, - podríamos movernos con mucha más libertad que bajo la capa y si la noche es oscura nadie nos vería.
- Pero no sabemos, Harry, - suspiró Hermione – así que tendremos que buscar otra forma.
- O pedirle a Moody que nos enseñe – sugirió Harry, - esta noche viene a darnos su primera clase.
- No sé, Harry – intervino Ron dubitativo, - no tenemos mucho tiempo y ese es un conjuro muy difícil. Incluso los aurores tardan años en dominarlo.
- No perdemos nada por intentarlo – porfió Harry - y tampoco sería la primera vez que aprendemos algo por encima de nuestro nivel.
Tal como Harry propuso esa noche le preguntaron a Moody si podía enseñarles el encantamiento desilusionador pero se quedaron sin saber si albergaba dudas acerca de sus posibilidades para aprenderlo porque no hizo comentario alguno. Simplemente les miró fijamente y un instante después les estaba explicando como se hacía. En esa primera clase Harry y Ron apenas consiguieron nada pero Hermione logró desilusionar aproximadamente medio pergamino.
En las semanas siguientes pusieron todo su empeño en aprender este hechizo lo más rápidamente posible, aunque tuvieran que descuidar algunas de sus otras ocupaciones. Casi un mes después de su primera lección con Moody Hermione fue capaz de desilusionar completamente a Crookshanks. Un poco molesto Ron intentaba hacer lo mismo con Pigwigeon pero con muy escaso éxito, aunque él siempre repetía enojado, no sin parte de razón, que la culpa era de la lechuza, que no se estaba quieta durante más de dos segundos.
En un par de semanas más los tres consiguieron muchos progresos y aunque solo Hermione era capaz de desilusionar correctamente a una persona decidieron que había llegado el momento de hacer su pequeña incursión al callejón Knockturn.
Eligieron una noche sin luna hacia finales de Febrero y se presentaron en la tienda de Fred y George, que aunque no conocían los detalles de lo que buscaban insistieron en acompañarles. El trío accedió porque deambular por la noche por el Callejón Knockturn no era una buena idea ni siquiera en tiempos de paz y entre todos terminarían mucho antes de registrar el local.
Después de asegurarse de que el callejón Diagón estaba desierto Hermione desilusionó a Harry y Ron, pero cuando iba a hacer lo mismo con los gemelos descubrieron que ellos eran capaces de hacerlo por sí mismos.
- Por supuesto que sabemos hacer un encantamiento desilusionador – dijo George, y aunque no podían verle bien porque ya se había desilusionado, notaron en su voz que estaba un poco ofendido por la duda.
- ¿Cómo creéis que hacemos gran parte de nuestros productos de defensa? Tenemos a la venta escudos, varitas y otros muchos objetos desilusionados. – Añadió Fred.
– De haberlo sabido podríamos haber venido hace semanas – se lamentó Harry.
- En fín, de esta manera hemos aprendido a hacerlo nosotros, nunca se sabe cuando nos puede resultar útil – sentenció Hermione con su habitual expresión de suficiencia. – Por cierto, la idea de llevar una varita desilusionada de repuesto me parece fantástica – añadió dirigiéndose a los gemelos.
- Gracias, - contestó George.
- Es un placer escuchar eso de ti, Hermione, recuerdo perfectamente que antes no valorabas nuestro trabajo como se debía – añadió Fred con un tono de voz más cercano a la ironía que al reproche.
- Eso era porque utilizabais a alumnos como cobayas y además infringíais todas las normas del colegio, no porque no admirara vuestra habilidad – explicó Hermione con paciencia, – y ahora deberíamos irnos antes de que amanezca.
Uno por uno y salieron al exterior sin hacer ruido. La noche estaba oscura y caminaron en silencio pegados a las fachadas de los edificios, buscando los rincones menos iluminados de la calle. Afortunadamente todo salió tal y como lo habían planeado y no tuvieron problemas en llegar hasta el local abandonado de Borgin y Burkes. Incluso entrar fue mucho más fácil de lo previsto, como ya no quedaba nada en la tienda que robar no había ninguna medida de seguridad especial y les bastó con un simple Alohomora para abrir la puerta.
El interior de la tienda ofrecía una imagen devastadora, a la mugre y el polvo que Borgin había dejado acumular durante años se sumaban las vitrinas rotas y estantes caídos que los empleados del Ministerio habían abandonado sin ningún cuidado.
- Al menos no tendremos que apartar los estantes para revisar las paredes, nos han ahorrado el trabajo. – Dijo Ron tratando de encontrar a la situación un lado positivo.
- Tendremos que apartarlos igualmente para revisar el suelo, Ron. – Le advirtió Hermione con una sonrisa que él no pudo ver.
Entre los cinco examinaron cuidadosamente hasta el último rincón de la tienda, tuvieron que tener cuidado para despejar el suelo sin hacer ruido y sin chocar unos con otros porque al estar desilusionados no se distinguían bien en la oscuridad. De todas formas lo hicieron bastante rápido aunque no les sirvió de mucho porque no encontraron ningún escondite secreto ni tampoco rastros de magia oculta, en realidad ya se lo esperaban y en poco tiempo estaban de regreso en la tienda de los gemelos con las manos vacías.
Al día siguiente estaban con el humor un poco decaído tras el fracaso de la noche anterior. Cuando Bill llamó al timbre le recibieron con la esperanza de que les trajera buenas noticias sobre su investigación en Gringots, y así fue. Se quedó a cenar con ellos y mientras devoraba la comida con un apetito digno de un Weasley les contó que Fleur había descubierto una cámara a nombre de Tom Ryddle, lo extraño era que esa cámara llevaba cerrada los últimos cincuenta años. Aunque el contrato de Tom Ryddle seguía vigente ninguna persona volviera por allí en todos esos años, ni para ingresar ni para retirar nada de lo pudiera guardar la cámara.
Los chicos intercambiaron una rápida mirada entre ellos.
- ¿Has dicho en los últimos cincuenta años, Bill? – Preguntó Hermione interesada.
- Sí, aproximadamente. No recuerdo la fecha exacta pero puedo preguntárselo a Fleur si queréis.
- Podrías decírnoslo la próxima vez que vengas si lo averiguas, de momento con esa información nos basta – intervino Harry - ¿Sabes si tiene alguna otra cámara a su nombre?
- Fleur revisó todos los archivos, por eso tardé tanto en traeros noticias, pero no encontró nada más, Tom Ryddle no tiene más cámaras, solo esa.
- ¿Sabes cuales son las medidas de seguridad que la protegen? – preguntó Ron a su hermano.
- Un momento – dijo Bill mirándolos alarmado al darse cuenta del rumbo que tomaba aquel interrogatorio – no estaréis pensando… de ninguna manera, una cosa es recabar información y otra organizar un asalto a Gringots, eso es imposible. – Añadió recalcando las últimas palabras.
- No es imposible, - respondió tranquilamente Hermione – Voldemort asaltó la cámara setecientos trece buscando la piedra filosofal cuando estábamos en primero.
- Disculpad, - la interrumpió Bill – pero no sabéis como lo hizo y además la cámara setecientos trece tiene una seguridad mucho menor.
- Lo que nos devuelve a mí pregunta anterior – intervino Ron como si explicara lo más obvio del mundo - ¿Qué medidas de seguridad la protegen?
- Chicos, parece que no lo entendéis. - Bill trataba inútilmente de convencerles mientras ellos le miraban absolutamente seguros de que perdía el tiempo intentando hacerles cambiar de opinión. – Nadie ha conseguido burlar las medidas de seguridad de los duendes, nunca. ¡Nunca! – recalcó.- Estamos hablando de una cámara de alta seguridad, ni siquiera sé a que tendríais que enfrentaros para llegar hasta ella y una vez allí todavía tendríais que salir.
- Pues tendrás que ayudarnos a trazar un plan. – Dijo Harry mirando a Bill fijamente a los ojos, aunque resultaba muy difícil porque su ojo mágico bailaba sin parar y no solía enfocar en la misma dirección que el normal. – Las fechas coinciden, Riddle dejó de usar esa cámara más o menos cuando consiguió un objeto muy importante que estamos buscando y justo antes desaparecer y volver convertido en Lord Voldemort. Nuestra única oportunidad de vencerlo pasa por registrar esa cámara.
Bill tardó en responder, hasta entonces albergaba esperanzas de que Harry, Ron y Hermione cambiaran de opinión pero ahora sabía que no desistirían, les miró con preocupación antes de hablar.
- Averiguaré como se protegen las cámaras de alta seguridad – dijo sabiéndose vencido. Los muy cabezotas lo harían con o sin su ayuda y sin ella no tendrían ninguna posibilidad.
Los tres chicos asintieron satisfechos aunque cuando se quedaron solos esa noche demostraron que no sentían tanto aplomo como fingían ante Bill.
- Tendremos que planearlo muy bien, si algo sale mal acabaremos en Azkaban – murmuro Ron cabizbajo.
- Y eso no es lo peor… - afirmó Hermione con voz queda.
- ¿Qué nos puede pasar peor que Azkaban? - preguntó Ron levantado la cabeza y mirando a Hermione sorprendido.
- Aunque salga bien, aunque consigamos entrar, encontrar la copa y salir, el asalto a Gringots será una noticia de primera plana. – Dijo Harry respondiendo a la pregunta de Ron. – Aún en el caso de que la copa no esté allí, Voldemort sabrá que la buscamos.
Ron no dijo nada pero la alarma se reflejó en su rostro. Los tres intercambiaron una mirada.
- De todas formas tenemos que ir – prosiguió Harry – Nos estamos quedando sin lugares en los que buscar Horrocruxes y Ryddle no volvió por la cámara desde que le robó la copa a la señora Smith.
Crookshanks se acercó a él y se frotó contra su pantalón maullando suavemente, Harry se agachó y lo acomodó en su regazo acariciándolo mientras el gato ronroneaba con los ojos entrecerrados.
- Sabíamos que tarde o temprano Voldemort se enteraría – comentó Harry todavía acariciando al gato, se lo decía a sus amigos sin embargo su voz sonó como si tratara de convencerse a sí mismo.
- Solo espero que la copa esté allí – añadió Hermione – o lo tendremos realmente difícil para encontrarla.
