Bueno ya les traje nuevo cap, ahora si creo que se me paso la mano con lo largo, pero si así les gusta esta bien, es compensasión por el cap anterior.

Summary: blah blah andkjasn ya se lo saben xD

Advertencias: Yaoi?(

¡Bueno espero que lo disfruten!


Capítulo 3 "Don't you remember?"

Aomine se levantó temprano, algo que nunca hacía, y menos con entusiasmo, el solo haría algo con tantas ganas, solo lo haría por él, por ese chico de tez blanca y cabello celeste, que desde ese beso (su primer beso), era el ocupante de todos y cada uno de sus pensamientos. Y precisamente, hoy era un día particularmente especial, pues en este día, Tetsu, iba a ser dado de alta, y al fin iban a poder estar juntos, quien sabe, quizá podrían ser algo más que amigos…

Se dio una ducha rápida con agua fría, se puso ropa cómoda, un short rojo y una playera blanca, e inclusive tendió su cama, al fin y al cabo hoy era un sábado y podía saltarse el entrenamiento; salió de su casa con el tiempo justo, claro, no sin antes dar de comer a Número Dos, quien hasta entonces estaba siendo cuidado por el peli azul, hasta que Kuroko estuviera mejor.

Pequeñas gotas aún le caían del cabello hasta resbalarse a su cuello, dejando un camino húmedo que se evaporaba con el sol; estaba acostumbrado a la sensación, pues al jugar basketball de su excepcional manera, era inevitable jugar sin sudar, sin que las gotas saladas te escurrieran por el cuerpo; ahora sentía que su amor hacía el basketball empezaba a resurgir, dios, tenía tantas ganas de jugar con su sombra de nuevo…

Volvió a llegar al hospital del que ya había memorizado los pasillos que lo guiaban hasta la habitación de su amigo, procuraba visitarlo todos los días, ya hasta las enfermeras lo conocían y le saludaban; las más jóvenes pensaban que era muy guapo, y como Aomine parecía un muchacho de 20 años en apariencia, al parecer había flechado el corazón de varias, cuando apenas tenía escasos 16 años.

Kuroko ya lo esperaba con ropa "normal", nada de batas azules, ni ropa de hospital.

-¡Tetsu! ¿Cómo te sientes?- le pregunto Daiki al más pequeño, ya era una costumbre más que cortesía.

El jugador fantasma, dirigió con sus orbes celestes una dulce mirada a su antigua luz, para después responder:

-¡Aomine-kun! No sabía que vendrías-respondió con una sonrisa pequeña, pero llena de alegría

-Dios, Tetsu, ¿creías que no vendría a verte?-se acercó a Kuroko, le revolvió el cabello y le sonrió un poco.

Tetsuya no sabía que pensar, esa sonrisa blanca que contrastaba tanto con la piel canela de Aomine, que le hacía ver tan, tan…radiante, le hacía sentir cálido por dentro; ciertamente seguía algo confundido, no sabía porque, pero tenía una extraña sensación en su mente, sentía como si algo…le faltará, pero ciertamente no sabía lo que era. Volvió su mirada hacía la de su acompañante, vio algo en los ojos de Daiki, que ciertamente no supo cómo interpretar, ¿Podría acaso ser eso amor?

El mayor tomo la pequeña maleta con las pertenencias de Tetsu, se la colgó al hombro y ambos salieron de la habitación, pasaron a la recepción, donde una enfermera de cabello rubio los intercepto para entregarle, al apenas recién recuperado su receta médica. Iban caminando despacio, por lo que al pasar por el estacionamiento en busca de un taxi, Kuroko encontró al médico que lo había atendido.

-Kuroko-san!-habló cálidamente el doctor. Aomine lo miro detenidamente, era un hombre de aparente mediana edad, tenía el cabello algo rojizo, ojos azules y una sonrisa reconfortante.

-Oh! ¡Saga-san! Que gusto verlo, ya que nos encontramos, quisiera presentarle a Aomine-kun, es mi mejor amigo, y como puede ver vino a recogerme- Kuroko le dio un pequeño codazo a Aomine, solo para que devolviera el saludo.

-Oh si…perdone, no sé qué decir, pero ¡Gracias por cuidar de Tetsu!- e hizo una pequeña reverencia en señal de respeto.

-Fue todo un placer, Kuroko-san es muy buen paciente- el doctor miro su reloj velozmente y se dirigió con apuro al par- Lo siento chicos, ahora mismo iba camino a ver un paciente, ¡Fue un placer conocerte Aomine-san!-Se despidió con la mano y se fue trotando hacia el interior del edificio.

Faltaba casi una hora para que oscureciera, y según lo que Kuroko decía, se sentía en condiciones para caminar un poco, por lo que después de comer algo ligero, fueron a un parque cerca del hospital, decidieron que podrían esperar en una de las bancas que daba a la calle principal, al taxi que tanto les hacía falta. Normalmente esa avenida se encontraba muy transitada, pero ese día, se encontraba desierta por alguna razón; a lo lejos se escuchaba el botar de una pelota, no, el botar de un balón, reconoció Aomine, estaba acostumbrado a ese sonido que era como una melodía para sus oídos, el cuero que golpeaba el piso de concreto, para el, el jugador estrella, el que solo podía ser derrotado por si mismo, ese era el sonido de la victoria, una idea empezó a tomar forma dentro de su cabeza…

-Vamos Tetsu ven conmigo pero…espera, ¿Puedes correr?- la sombra se sorprendió por lo espontaneo de la pregunta.

-Pero y si el tax…-quiso decir el peli azul, pero fue interrumpido.

-¿Puedes correr? ¿SI O NO?-cuestiono el más alto.

Kuroko asintió, la mano cálida de su acompañante lo tomo de la muñeca y corriendo, aunque despacio y algo torpe por correr tomados de la mano, llegaron a donde estaban las canchas de basketball; Aomine se acercó a donde unos niños jugaban para pedirles prestado su balón, pero a esto un niño de escasos 6 años le impuso una condición.

-Te prestaré mi balón si…espera, tu eres muy grande…¡TE PRESTARE MI BALÓN SI METES UNA CANASTA…CON LOS OJOS CERRADOS!- inquirió el niño torpemente y con una expresión burlona.

El moreno se posó a mitad de la cancha, a sus espaldas los niños murmuraban y Kuroko solo lo veía confundido…

¿Desde cuándo su amigo jugaba este juego?

Volteó justo en el momento en el que el mayor saltó con los ojos cerrados y metió un tiro limpió hacia la canasta. Los niños solo miraban con asombro, uno fue por la pelota y se la entregó a Daiki. Este boto con entusiasmo la pelota, la manejaba bien con las manos, y se la paso a Kuroko, esperando que este hiciera uno de esos pases milagrosos, pero en vez de eso el solo de quedo ahí, mirando como el balón rodaba en otra dirección.

-Tetsu ¿Te sientes bien?- le puso una mano sobre la frente, quizá habría cogido algún resfrió con el viento que soplaba esa tarde.

-No, no es eso Aomine-kun, es solo que me preguntaba ¿A qué juegas?

-Pues, estoy tratando de jugar basketball contigo, como antes…

-¿Basketball? Enserio Aomine-kun, no sé a qué te refieres

Kuroko se sentó en una de las bancas más cercanas, seguido de un preocupado peli azul.

Ya estaba oscureciendo, y el cielo empezaba a llenarse de púrpura y azul, cayendo sobre el cielo naranja como una manta reconfortante, oscureciendo el paisaje. El mayor tomo las pálidas manos de Kuroko entre las suyas, estaban frías, pensó.

-A-Aomine…-un ligero destello de tristeza se mostró en los orbes celestes, como si fuera lluvia sobre un cielo despejado, haciendo el día triste, apagándolo.

-T-tetsu yo…- Daiki se había quedado sin palabras, ¿sería que su amigo estaba deprimido?

-Yo jugaba basketball antes de mi accidente ¿No es así?

-Sí, pero ¿porque lo preguntas?

-Es que…no puedo recordarlo. Creo que…

Kuroko no pudo acabar con lo que iba a decir, Aomine ya sabía lo que iba a decir, lo anticipaba, pero no quería oírlo, por eso prefirió no escucharlo chocando sus labios con los de su sombra, Tetsu se sorprendió, pero él lo quería, él quería a Aomine y a sus labios, que sabían a sal, que eran suaves e inexperto como los de él, pero que aun así trasmitían todo lo que sentían, y en ese momento eran todo lo que necesitaba, las manos de Daiki, así se posaron sobre Kuroko, agitando su cabello que era como agua, y él, de igual manera envolvió sus manos sobre el cuello de su luz. Solo cuando se separaron para tomar aire, y se miraron a los ojos Tetsu, que hasta entonces había estado derramando silenciosas lágrimas que le cayeron a Aomine sobre la piel, se calmó. Había sido como si en sus ojos, mismo en los que el moreno se perdía, se hundía, como si del mismísimo mar de tratase, se hubieran calmado con la llegada de la noche, bajando la marea. Ninguno de los dos quiso decirlo, ya lo sabían, Kuroko había olvidado como jugar basketball.


Si que me tarde en escribir este capítulo, pero enserio que con tantas cosas de la escuela a penas tengo tiempo .

Pero en fin, espero que le haya gustado, MUCHISIMAS GRACIAS A TODAS LAS QUE ME DEJAN REVIEWS, ME HACEN MUY FELIZ.

¿Creen que el doctor tenga algo que ver?

Las dejo con esa duda, espero me sigan leyendo.

¡Gracias y hasta la próxima!

-Reeg