Capitulo 2
Misión - Mission
En cuanto llegaron al lugar; era nada mas ni nada menos que un restaurante muy lujoso, donde la gente es de la alta sociedad y de mucho dinero. Entraron, e incluso algunas mujeres que se habían metido con Frank, lo saludan como si nada, él les sonreía nervioso y miraba a Biana mientras lo hacía, ella solo agacho su mirada pero aun así siguió callada. Los oficiales que los custodian, condujeron a Biana y Frank a un cuarto que esta ubicado detrás del edificio pasando por la cocina y un pasillo largo y tenue; abrieron la puerta y la habitación estaba oscura, Frank y Biana sintieron que les tocaron la espalda y los empujaron hacia el cuarto, Biana cayó de rodillas al piso y soltó un ligero "Ah" comenzó a espantarse, lo cual no era nada bueno, sino su otra personalidad tomaría lugar y solo causaría problemas. Frank se acercó para ayudarla a ponerse de pie, ella lo miro muy apenada y se tranquilizo; los oficiales entraron junto con ellos, cerrando la puerta detrás de ellos dejando todo a oscuras. Esto alarmo a Frank, pero una persona al fondo de la habitación, encendió la luz que ilumino todo el cuarto. Frank y Biana se sorprendieron al ver al sujeto, sentado frente a una mesa de cristal y dos sillas más.
-¡¿Eh, tú?!- Dijo Frank asombrado.
-¡Así es! ¡Je, je, je! ¿Cuánto tiempo sin vernos, verdad? – Sonriendo
Biana expreso con una sonrisa tranquila – Señor Otis… ¡Que alegría verlo de nuevo!-
-Viejo… Me da gusto encontrarme contigo – Se acercó Frank para saludarlo de mano, y un abrazo con palmadas en la espalda. Otis siguió sentado mientras decía:
-¡Je, je, je! Frank, Frank West… Eje, je, je, si que eres famoso, cumpliste tu objetivo después de todo ¿eh? Hasta tienes… -viendo a Biana- …novia. ¿Para cuándo es la boda? –
Frank replicó un poco nervioso y tomo asiento - ¿Eeeh? No… no es mi novia… -Llevo su mano derecha a sus cienes, fastidiado- Aahgg…-
Biana dijo tomando asiento – Solo somos amigos… Señor Otis. – sonrió la chica nerviosamente.
- Entonces… nada ha pasado desde la última vez que nos vimos, pero lo que salió en el periódico y los noticieros dice lo contrario. -Uno de los oficiales se acerca a Otis y le da el periódico en la mano.- Vamos, no quieran engañar a este viejo. ¡Je,je,je!-
-He lidiado con la prensa esta mañana, ya he negado todo. Eso fue solo… porque yo…- Se quedo callado, y se le noto un poco de vergüenza.
-¿Hhmm? ¿Por qué te quedas mudo?- Dijo Otis, intrigado.
Biana noto a Frank inquieto, y dijo – Estábamos discutiendo, porque no me quería comprar un helado. Y luego que él quería comprarme uno de otro sabor, y yo quería otro… Y no me gusta la vainilla… -Sonriendo con toda confianza –
Otis impresionado dijo - ¡¿Eh?! ¿Sólo por eso hicieron tanto drama?- No me lo creo - dijo en su mente esto último –
-Sí, ¡ja,ja,ja! Me hizo enojar… y amm… pues ya sabe como es la prensa en estos tiempos y más cuando se trata de alguien famoso.- Confirmó Biana.
-Hmm… sí, ya veo, entiendo.- Sonríe
Frank se calmo y dijo – Entonces… ¿Para qué nos mandaste llamar?-
-Aaahh… no, yo no… Bueno este…-
-¡Vamos, viejo! -Se exalto, Biana se sobresalto y solo se le quedo mirando-
-Oye, no hagas eso. Es muy maleducado de tu parte. Puedes tener una linda novia pero sigues siendo el mismo. -Frank se molesto con lo dicho por Otis - Está bien -Se puso de pie y los miro fijamente- les tengo una misión solo para ustedes… bueno, son lo único en que pude pensar, y no fui el único.-
-¿Una… misión…? - Dijo Biana desconcertada.
Frank - ¿Eh? Una misión, pero de qué estas hablando. ¡Vamos, viejo, ponte serio!
Otis se puso firme y dijo – Lo estoy siendo. No es broma. Necesito que se preparen, mañana les mandare llamar. Miren, tomen esta dirección - Desliza un pedazo de papel rectangular, por la mesa hasta la mano de Frank- Aquí se encontraran con un conocido mio llamado Ray Wolf, él los guiará al sitio donde los necesito. Tomen estos dispositivos -Les da una especie de audífono transmisor- y estos teléfonos celular. Recibirán mi llamada a las 6:00 a.m. y los quiero fuera de sus casas a esa hora, mañana mismo les daré lo último que necesitan saber.
Frank interrumpe - ¿Por qué tanto misterio? ¿Acaso voy a buscar un tesoro o algo así?-
-Tal vez amigo mio… Tal vez… tu por lo pronto estate tranquilo, y descansen, los necesito bien para mañana.-
Biana se angustio y se puso a pensar en qué se estarían metiendo esta vez.
Otis dice con una sonrisa – Bueno pues andando, los muchachos los llevarán a donde quieran. Yo por lo pronto me despido. – Se pone de pie viéndolos a ambos, también se ponen de pie, se despiden y son escoltados de regreso por los oficiales.
En el auto, Frank mira de reojo a la chica Biana, nota que esta preocupada y hace un comentario:
-Oye… ¿Puedo quedarme… en tu casa esta noche? –
Biana sorprendida, muestra un ligero rubor por las palabras del fotógrafo y responde quitándole la mirada de encima – Ah… S-sabes que sí… Siempre hay espacio para ti.- Le sonrió, cerrando sus ojos.
-¡Hmm! ¡Bien! ¡Chicos, pueden dejarnos a esta dirección…!-
-Él se quedará de nuevo… Así me puedo quedar a gusto de que no hará sus tonteras- Se dijo Biana en su mente.
Una vez que los dejaron en la casa de Biana:
-Bien… ¿cuál crees que sea la incógnita en esto? – Dijo Biana en un tono nervioso, mientras esta sentada en la sala de la casa, y frente a ella tiene a Frank que esta todo desparramado en el sillón individual.
-¿Ah? Pues ese viejo, si que me dio en mi punto débil…. Ahora me he interesado, solo es cuestión de esperar a que nos llame.-
-Bueno, pues ya qué…- Se puso de pie y se dirigió a la cocina diciendo - ¿Quieres algo de comer?-
-Hmm… Sí, pero deja te ayudo…- Se paro de un salto del sillón y fue tras ella.
-No es necesario…-
-Vamos, no destrozare la cocina, ¡Ja,ja,ja! –
Biana se sonrojo y puso una sonrisa en su rostro diciendo – ¡Uhm! Como gustes.-
Las horas del reloj pasaron, ya cada quien esta durmiendo por separado, Frank en la sala y Biana en su habitación.
De repente Biana se encuentra en lo que parece ser un hospital, un pasillo muy silencioso, con las paredes grises, y el piso blanco, esta caminando por ese pasillo lentamente, y pasa por varias puertas blancas, pero de repente se escucho un ruido; que parece provenir de uno de los cuartos que paso, sin pensarlo dos veces se acercó a la puerta, tomo la perilla y la giro para abrir, al momento no capto de inmediato lo que sus ojos podían ver, y los ruidos que provenían de ese cuarto se escucharon entre susurros y quejidos.
Eran Frank con Isabela, ambos están teniendo relaciones sexuales, éstos no escucharon que la chica estaba ahí, pues están demasiado ocupados. Biana en un estado de shock, dio unos pasos atrás diciéndose:
-No… No es cierto… - Se dio la media vuelta para ir a la izquierda y camino por el pasillo, sus ojos se llenaron de lágrimas en un instante, que cayeron al suelo, iba caminando como si se fuese a desmayar en cualquier momento, se apoyaba de la pared a lado de ella, y luego escuchó un grito por parte de Isabela, y en seguida salen Frank y ella arreglándose las ropas.
Frank ve a Biana de espaldas la llama por su nombre, ésta se voltea a verle, pero desmaya antes de que Frank se acerque, intenta abrir los ojos y lo primero que ve es a Frank preocupado, Biana triste le dice:
-Frank… ¿Por qué? – Frank se queda perplejo ante la pregunta de la chica que tiene en sus brazos y en la pausa que se hizo, el silencio domino, hasta que ella siguió hablando – Dime… ¡¿Por qué?!...- Ya no era más ella sino otra Biana mas. Saca un cuchillo de entre sus ropas y se lo entierra a Frank a un costado. Isabela no lo ve bien desde donde esta, le tapa la espalda de Frank.
Frank solo abrió más sus ojos, sorprendido, confundido, y tal vez temeroso.
-Está bien….- Dice esta Biana sacando el cuchillo dejando que la sangre fluya, se pone de pie mientras que Frank cae a un lado suyo en una posición fetal, mientras se hace un charco de sangre. Isabela se aterra al ver tal escena, se da la vuelta para encender una alarma que esta unos metros mas adelante, pero Biana le lanza el cuchillo, dando justo en la columna. Biana sonríe maliciosamente, y ríe a carcajadas.
-¡Ha,ha,ha,ha! ¿Se divirtieron? Porque yo sí, ¡Ha,ha,ha,ha! –
Fue la gota que derramo el vaso. Cuando opto por caminar hacia la mujer, Frank le detuvo con una mano sobre su tobillo izquierdo, ella volteo hacia abajo viéndolo como si nada, se lo quita y se pone en cuclillas le arrebata la cámara, y Frank no opuso resistencia. Toma las últimas fotos, una a Frank en ese ángulo, y otra a Isabela, y por último a ella, tira a un costado la cámara, mira a Frank a los ojos mientras le toma del rostro con las manos manchadas de sangre confesando un sentimiento, desde esta perspectiva un poco retorcida, y bizarra.
-…Yo te amo, Frank…- Coloca una sonrisa fría y enloquecida al final de la frase.
Frank sintió un escalofrío en su interior y la miro lastimosamente. Biana se puso de pie inmediatamente, se acercó a Isabela que parece retorcerse del dolor, le hala el cuchillo enterrado, y ve que sigue moviéndose, la chica pone una cara de extrañez, y sin ningún remordimiento u otro sentimiento le vuelve a enterrar el cuchillo, no solo una, sino varias veces perforándole desde la espalda, el charco de sangre apareció debajo del cuerpo de Isabela, y lo sonidos que se escuchaban de la carne cortada sonaban obscenos y ahogados por la sangre que derramaba, Biana pareció disfrutar el momento riendo como una desquiciada. Frank aun consciente presencia esta escena terrible, e incluso se arrastró hasta llegar a Biana, ella lo mira con esos ojos fríos, llenos de locura diciendo:
-No dejaré que mueras… Yo te amo…-
Tomo el cuchillo, y ahora lo invirtió hacia ella, cortándose la yugular con una sonrisa dice:
-…S-sé cual es mi lugar…-
Frank se queda sin habla, y sus lágrimas de desesperación corren por sus mejillas combinadas por la sangre.
Biana, despierta agitada y asustada, intentando recuperar el aliento gastado; habla consigo misma
-¿Pero qué...? ¿Por qué?-
-¿Otra vez ese sueño, verdad?- Dijo su otra yo.
-Sí, pero… pensé que ya había dejado pasar eso… Tengo miedo… cada vez es mas real y a este punto dudo de mi capacidad…-
-Hmm… Es solo un sueño, no tienes por qué sentirte así- Se abraza así misma.
-Losé… losé… -Dijo Biana en un tono preocupante- Pero… veo a Frank tirado en ese charco de sangre y… y… ¡…Yo…!-
-¡Cálmate! Intenta dormir…-
Biana esta demasiado nerviosa, y la otra Biana la intento tranquilizar…
-Espero que para la mañana estés mejor.- Dijo Biana "mala" preocupada. Esta recordando lo que pasamos en el hospital, no le conviene saber nada ahora que Frank esta. Parece corresponderle, lo echara todo a perder.- Mira el reloj digital que esta a un lado de la cama, nota que son las 4:35 a.m. y muy a lo lejos se oyen los ronquidos de Frank que vienen de la sala.
-Aaahh… aún puedo dormir un poco mas…- Se acostó de nuevo y se cubrió con las sábanas hasta la cara quedándose dormida.
*RING, RING, RING* Sonó uno de los teléfonos móviles que les otorgo Otis, Frank contestó y escuchó la voz de Otis:
-¡Hey cabeza hueca! ¡Despierta! –
-¿Ah?- Expresó Frank aun medio dormido – ¡¿Eeeh?! – Miro su reloj de la muñeca y vio que apenas eran las 5:05 a.m.- Pero qué te pasa, apenas son las 5 de la mañana, dijiste que hablarías a las 6. – Replicó el fotógrafo.
-Sí, eso dije… - Dijo el anciano en un tono dudoso – Ah, bueno da igual. De todos modos pasaran por ustedes en menos de una hora, preparen sus cosas, se irán de viaje.- Se escucho que del otro lado de la bocina rio un poco.
-Bien, ya estoy despierto. – Se incorporo de la cama y se sentó a la orilla.
-Bueno, avísale a tu novia. ¡Je! Digo a Biana, y los veo en el aeropuerto.-
-Bien…- Dijo en un tono refunfuñón- ¿y cómo que aeropuerto? ¿Es en serio lo de irnos de viaje? –
-¡Ja,ja,ja,ja! Aun sigues dormido Frank, y sí. Lleven lo indispensable, no pueden llevar mucho a donde irán. Nos vemos al rato, adiós. – Dijo Otis colgando al finalizar de hablar.
Frank un poco perplejo, opto por ponerse de pie, y fue a buscar a la chica que aún parece estar dormida:
-Biana… Biana… Despierta, es hora de levantarse…- Dijo mientras entraba a la habitación.
La vio dormida, plácidamente y hasta le causo cierta ternura, no evito ruborizarse, y siguió llamándola:
-¿Biana…?- Se acercó a la cama y de repente, ésta se incorporo de la cama como si nada, y abrió sus ojos, viéndole molesta, dijo - ¿Qué es lo que quieres?- Era su otra Biana.
Frank cerca de ella contesto. – Ah… eres tú. Levántate y vístete ya no tardan en pasar por nosotros. – le dio la espalda y ésta Biana se le echó encima de un salto, cayendo ambos al suelo.
-¡Hey, quítateme de encima!- Dijo Frank tirado pecho tierra en el piso alfombrado.
-Hmm…. No quiero. – Dice la chica sentada, cruzada de piernas, en la espalda de Frank mientras dice - ¿Qué tal si nos divertimos tu y yo? Ella aún esta dormida…- Se pone de pie a un lado de Frank y empieza a desvestirse, pero Frank rápidamente la detiene:
-¡Oye, oye! ¿Qué crees que haces? -
-Uhmm…- Biana le mira sospechosamente y dice – Uhmm… Bien, solo te estoy probando… ¡Je! Es demasiado para ti. Ahora sal, debo vestirme.-
-Aah… eso es lo que habías pensado, ¿no? –
-Hmm…- Sonrío cínicamente y le cerro la puerta en la cara.
Paso unos minutos, y Frank ya esta vestido, listo para salir, Biana igual esta preparada pero aun sigue siendo la otra.
-Válgame.- Expresó Frank
-¿Qué, algún problema? ¡Ah! No, espera… No me interesa tu opinión.- Se acercó al sofá y tumbo una bolsa llena de pertenencias personales.
Frank se molesto y dijo – ¿Por qué no ha despertado…?-
-Hmm… no lo sé. Solo déjala descansar. ¿A qué hora va a llegar o qué?-
Ya no ha de tardar, salgamos mientras…-
-Bien… ¿Y tus cosas?-
-Yo no necesito nada más que esto. – Tomo su cámara con ambas manos mientras salían de la casa. –
-Como digas… - Dijo Biana en un tono fastidiado.
Salieron de la casa de la chica Biana, no pasaron ni 3 minutos, y un auto negro con los mismos oficiales del día anterior, ha pasado a recogerlos. En el camino nadie hizo ningún comentario, tardaron como 20 minutos en llegar al aeropuerto donde el Señor Otis ya los estaba esperando.
-¡¿Guarda espaldas!? – Dijeron ambos al mismo tiempo.
-Sí, básicamente…- Responde el anciano en un tono ronco, y sonríe - Deben traer de regreso al pequeño Emanuel Equihua, aquí tienen estas carpetas con su información más reciente. – Le da ambos una carpeta individualmente, Biana aun sigue siendo la otra, y mira lo que esta en la dicha carpeta:
-Diego Equihua, es mexicano. Edad 10 años…- Nota la fotografía donde el niño es de tez aperlada, con cabello café oscuro, corto, pero en la fotografía revela que el pequeño no esta muy contento- Bueno, debió estar enfermo o algo así – Dijo para sí misma Biana, pero de repente el anciano hablo:
-Por cierto, hay alguien que quiere hablar con ustedes, dejen le llamo…- Saca su celular del bolsillo del abrigo, marca un par de botones, y en seguida se coloca el móvil en el oído, espera unos segundos y dice: -¿Hola? …Sí, sí, aquí están…. Ahora te lo comunico. – Le pasa el celular a Frank, el cual mira el teléfono un poco extrañado.
-Ah… ¿Bueno? –
-¿Frank, eres tú? – Es una voz femenina, y al principio no la reconoció.
-Ah… - Sonrío – ¿Isabela? –
Biana volteo sus ojos a verle sorprendida, y se puso aun más de mal humor.
-¡Sí, cuánto tiempo! ¡Je! ¿Está Biana contigo? –
-Sí, por supuesto, ahora te la paso.-
Esta le lanzó una mirada molesta y en seguida Frank dijo – Ah… fue al baño, perdón. Igual le diré que le mandas saludos. –
Otis noto esto y se quedo con una interrogante, Biana se alejó un poco de Frank, refunfuñona, se cruzo de brazos.
-Bien, no hay mucho tiempo. El niño que Otis les ha mandado a buscar es muy importante, además de que es un secreto del gobierno. Resulta estar infectado con lo que Carlito creó aquella vez… no sé si lo recuerdes… Lo encontramos a tiempo y le estuve suministrando un suero que aun sigo perfeccionando. Tú y Biana se encargaran de él, hasta traerlo de vuelta a Estados Unidos.
-Ah, vaya… Entonces la cosa se puede poner fea…-
-Puede ser, pero no conozco a nadie más como tú y Biana, son los únicos en quienes puedo confiar esto… Tengan mucho cuidado, por favor.-
-S-sí… No te preocupes, estaremos de regreso.-
-Bien… Gracias, Frank. Tienen 120 horas, para estar de regreso, él necesita del medicamento al igual que tu…- Dijo la mujer en un tono preocupante.
-¡Bien! Nos encargaremos de esto.-
-Nos vemos, Frank…-
-Adiós.- Término la llamada y Biana se acercó diciendo:
-Ya era hora…-
Otis dice mientras Frank le devuelve el celular –Bien, su avión no tardará en salir. Recuerden llegar con mi contacto, Ray Wolf, él les ayudará en lo que necesiten cuando estén del otro lado de la frontera. Les deseo lo mejor, y cuídense mucho…- Miro a ambos a la cara sonriendo. – Espero verlos pronto.-
-Bien, nos vemos viejo.- Dijo Frank con una sonrisa, y se dio la media vuelta, dando unos pasos.
-Adiós Señor Otis.- Dijo la chica, pero antes Otis le detuvo diciendo:
-Espera Biana…-
-¿Mande? – Se giro a verle
-No tienes por qué estar a la defensiva, si sientes algo por él díselo y ya, él hará el resto.-
-Ay Señor anciano… si ya lo sabe y no hace nada. Eso es lo que me desespera.-
Otis puso una cara de sorpresa y contesto con una risa – Vaya que es estúpido el muchacho.-
-Y que lo diga… En fin, gracias por el consejo. Nos vemos.- Se dio la vuelta para alcanzar a Frank.
-¡Bien, adiós!-
Frank ni se había dado cuenta de que Biana no lo estaba siguiendo y ésta cuando lo alcanzo le dio un zape en la parte de atrás de la cabeza. –¡Idiota! –
-¿Ah? No fastidies…-
-¡Tch! Si que pierdes la razón cuando hablas con ella.- dijo irritada la chica, frunciendo el ceño.
-Ay por favor…. Tenía mucho que no hablaba con ella, y no sé porque fuiste tan grosera de no aceptar la llamada.
-Fíjate con quien estás. Si fuera la otra, obviamente estaría feliz de la vida.- Dijo en un tono sarcástico.
-Bien, bien, no quiero discutir. –
-¡Bien! – Grito molesta Biana.
Una vez dentro del avión, ya en curso para ir a México, donde se encuentra el objetivo; Frank le dijo a Biana que parecía dormitar desde hace rato:
-Hey… ¿ya se te paso?-
La chica abre inmediatamente los ojos y le voltea la cara –Voy a dormir… Discútelo con ella…- Cerró sus ojos y en un dos por tres, los volvió a abrir y ya era de nuevo Biana.
-Ah… ¡Frank! – Dijo con sorpresa
-Eh… Biana- sonrió él diciendo – Me alegra que estés de vuelta tu, y no tu otra yo… andaba de un humor… que no, nomás no…-
-Oh, lamento que te haya causado problemas… pero batalle un poco en dormir anoche… y creo que me quede de más… Así que, por eso ella se quedo en mi lugar… Je…- puso una sonrisa nerviosa.
-No te preocupes- Le tomo puso la mano en la cabeza acariciándola como niña – Está bien…-
Biana le miro y se sonrojo diciendo – S-sí…-
…Continuará…
Notas del Autor: ¡Sí! Yo sé que me tarde un montón, pero aquí esta… y pues espero que les haya gustado, gracias por tomarse el tiempo de leerlo, ya nos veremos en el siguiente capítulo xD Que igual espero no demorar tanto está vez… pero aún no termino varios que tengo por aquí. Y un agradecimiento a: jjpita99 Ya que ha sido el único que me ha dejado review y se lo agradezco abiertamente nwn, además de que le debía éste capítulo. ¡Saludos y bendiciones!
