Las luces golpeaban mis rostro con fuerza, los pies me dolían por las grandes plataformas que mis zapatillas tenían, mi piel se erizaba por el aire frio que hacia, estábamos en pleno invierno y yo me encontraba solo en lencería negra con rojo, mis manos dolían ya que esa horrible barra de metal a la que estaba obligada a sostener me lastimaba las manos.
Mi cuerpo se movía provocativamente al ritmo de la música, bajaba y subia por esa barra seductoramente, mientras veía los rostros de tipos pervertidos recorriendo mi cuerpo y diciéndome cosas obscenas.
Odiaba esto, odiaba mi vida completa estaba destina a hacer esto hasta que se cansaran de mi, pero para mi mala suerte aun contaba con mucha juventud y me faltaban demasiados años para seguir asiéndolo.

-Mueve tu lindo trasero hacia aquí muñeca-decía uno de los pervertidos que me veían bailar, yo estaba acostumbrada a sus grosería ya que tenía que estarlo, yo bailaba en un horrible stripper y eso no se podía evitar

5 horas de trabajo por noche y sin descanso, tenía que bailar toda la noche exponiéndome a que algún tipo me hiciera daño, y eso no le importaba para nada a mi madre, ella sonreía mientras me veía bailar, John solo me veía pervertida mente y la estúpida de mi madre ni siquiera se daba cuenta de que su novio me acosaba ya que ella estaba totalmente ciega por el.

-Buen trabajo-decia Katherine intentado sonreír, tanto ella como yo estábamos destinada a trabajar en este horrible trabajo

-¿Y cuanto ganaron mis muñecas preferidas?-decia John acercándose a nosotras y rodeando con sus brazos mi cintura

-Yo gane 800 dolares- decia Katherine quitándose los billetes de sus pantaletas y su sostén

-Muy bien, esta noche fue buena y tu muñequita hermosa cuando ganaste?-decia bajando su mano de mi cintura asta llegas y tocar mi trasero, yo solo temblé un me solte de sus brazos

-Gane 1200 dolares-dije dándoselos

-Muy bien, muy bien, veo que eres la favorita de todos-decia John contando el dinero mio y de Katherine, para nuestra mala suerte del dinero que ganábamos solo obteníamos 30 dolares por noche, eso casi para nada, y lo que mas me preocupaba era Katherine, ella tenia a un pequeño de 3 años y con 30 dólares no era suficiente para los 2- ya pueden descansar, nos vemos mañana dijo arrojándonos 60 dólares al suelo, Katherine los tomo y me dio mi parte

-No te preocupes, yo aun tengo dinero, he estado juntando un poco, tu lo necesitas mas por el niño

-No Sam, yo no….

-No me digas nada, enserio tu lo necesitas mas que yo-le dije dándole en dinero

-Muchas gracias, enserio no se como podre pagártelo

-Solo cuidando a ese pequeñito-dije sonriendo, las 2 comenzamos a caminar en dirección del sótano, ahí era nuestra habitación, todas las noches después de terminar de bailar Katherine y yo éramos obligadas a bajar a ese horrible sotano y vivir ahí sin poder salir siquiera un solo minuto a la calle, de esto ya habían pasado 3 años, yo tenia 3 años encerrada aquí, mientras que Katherine tenia casi 6 años.

La mama de Katherine también habia sido novia de John cuando era joven, pero al tiempo se habia separado y cuando Katherine habia cumplido los 16 años su mama se habia enfermado y le habia dicho que le pidiera un favor a John y eso era que el fuera a visitarla para decirle algo muy importante, John obvio no habia aceptado, asi que la mama de Katherine habia escrito una carta para John donde le decía que cuidara a Katherine, John no habia aceptado, pero antes de que la mama de Katherine muriera le habia revelado que John era su padre.

John al principio no habia aceptado que Katherine fuera su hija, pero como la mama de Katherine habia muerto habia decidido llevarse a vivir con el a Katherine, pero el solo la miro como una forma de conseguir dinero, ya que Katherine era muy linda, era una pelirroja con el cabello ondulado hasta la cintura, sus ojos verdes y su cara llenas de pecas, sin duda muy hermosa y John la habia obligado a trabajar para el, aun sin importarle que fuera su hija.
Cuando yo llegue a trabajar ahí, Katherine tenia a un pequeño de días de nacido en sus brazos y me habia confesado que ella se habia enamora de un chico realmente lindo, el siempre iba a verla al bar, se llamaba Kevin y tenia 22 años, en ese entonces Katherine tenia 18, Kevin le habia propuesto que huyeran juntos y el dia que lo hicieron se escaparon a san francisco y estuvieron una semana juntos, asta que John los habia encontrado,
El se habia traido consigo a Katherine y nunca se habia enterado de lo que habia pasado con Kevin, John la habia golpeado mucho, y la habia encerrado en el sotano y le habia dicho que no saldría nunca de ahí.

A los dias ella habia mirado un periódico en el que decía que un joven habia sido encontrado muerto a las afueran de san francisco, y ahí habia sido cuando Katherine se habia dado cuenta de que Kevin habia muerto. Eso le habia dolido demasiado ya que su propio padre habia matado al amor de su vida, y siempre estaría destinada a sufrir, a las semana se habia dado cuenta de que estaba embarazada y eso habia sido una esperanza para ella, ya que sabia que dentro de ella estaría un pedacito de Kevin, el dia que John se habia enterado de su embarazo la quiso obligar a abortar pero ella se reusó, John habia estado apunto de llevársela a la fuerza, pero Nora una ancianita que era la que se encargaba de alimentarla y cuidarla le dijo que dejara que Katherine tuviera al bebe, que ella le ayudaría a cuidarlo. John habia aceptado pero con la condición de que mantuvieran al bebe alejado de el. Cuando el bebe nacio ella se habia dado cuenta de que el niño era muy parecido a Kevin, era rubio y sus ojos eran color azul como el, asi que había decidido llamarlo Kevin en honor al amor de su vida. Desde ese dia el pequeño Kevin siempre había sido la esperanza y las ganas de vivir de Katherine.

Pero en cambio yo no tenia nada, absolutamente nada, la única familia que conocía era a mi madre, y ella era una perra conmigo a la que no le importaba si algún hombre me hacia daño o me maltrataba, ella con solo tener a John a su lado era muy feliz.
Para mi buena suerte en este bar no habia prostíbulo, solo era bailar para los hombres, pero habia otras chicas que trabajaban para John que si se prostituían por dinero, y se los llevaban a las pequeñas habitaciones que habían en este bar y del dinero que sacaban el 70 porciento era para John ya que el era el dueño.

Muchos hombres habían querido pagar fuertes sumas de dinero por tenernos a mi o a Katherine, pero John se habia reusado, la oferta mas grande fue una de 15 mil dólares por mi y en verdad estaba totalmente agradecida de que no la hubieran aceptado
Por suerte ni Katherine ni yo podíamos prostituirnos, ya que Katherine por ser hija de John era prohíbo y yo por ser hija de la novia actual de John, bueno eso era lo que el le habia dicho a mi madre, pero en realidad esas no eran las intenciones, el me lo había dicho muy claramente, que estaba esperando a que yo cumpliera los 19 años para poder tenerme
"Te dare el mejor cumpleaños numero 19 de tu vida, por primera vez sabrás lo que es un hombre"

Eso me habia aterrado ya que para mi cumpleaños faltaban solo 6 meses. A veces me odiaba a mi misma por no escaparme, pero el me habia dicho que si me escapaba o no accedía a hacer lo que el quisiera mataria a mi madre
"Tu madre esta cegada de amor por mi, y es tan tonta que cree todo lo que le digo, asi que si tu no haces lo que yo digo o asesinare a la estúpida de tu madre"

Odiaba a mi madre, pero eso no quería decir que por mi culpa ella terminara asesinada, quería decírselo a mi madre, pero sabia que ella nunca me creería, asi que estaba destinada a destruir mi vida por completo

-Ya estas puedes descansar -decia Katherine inclinándose a bailar junto conmigo- llevas 3 horas sin descanso,

-Yo..no te preocupes Katherine puedo hacerlo

-Ya basta Sam, vete a descansar, al menos 20 minutos

-Ok-dije dejando esa barra de metal a la que odiaba decirle tubo, comencé a caminar en dirección del vestíbulo, pero sentí una mirada en mi y voltee y me di cuenta de que un hombre de algunos 40 años me miraba inspeccionándome de pies a cabeza, ese hombre en realidad se veía muy fino, parecía que tenia demasiado dinero, en verdad no sabia que hacia aquí, pero no le tome importancia, asi que decidí ir al vestíbulo sentarme en el suelo y quitarme las horribles zapatillas que lastimaban mis pies, comencé a suspirar m sentia realmente cansada, quería que todo esto terminara, pero sabia que nunca terminara. Me levante del suelo y decidi ir por algo de tomar, pero antes de llegar ala maquina de refresco note que mi madre y John hablaban con alguien, decidi esconderme detrás de la maquina de sodas y escuchar

-No lo creo señor a esa chica no la prostituimos, este es solo un stripper no un prostíbulo -decia John

-Me lo imagino, la chiquilla se ve que no es de las chicas que se prostituyen, me gusto ya que se mira una chica seria-decia ese hombre

-Mire señor Sam no tiene precio

O por dios! En ese momento me di cuenta de que hablaban de mi, ese hombre me quería a mi, empecé a temblar de miedo, yo no quería que ese hombre pagara por mi

-Mire señor, soy Nicolas Hilton dueño de una de las mas grandes empresas de mercadotecnia de todo Seattle, puedo pagarle lo que usted desee

-Yo..este encerio no se que decirle señor-decia John un poco apenado

-La chiquilla no seria para mi, la quiero para mi hijo menor

-Disculpe mi intervención, ¿pero porque para su hijo?

-En 2 dias cumplirá 19, y bueno quisiera que se hiciera hombrecito, me dice que el respeta a las mujeres y que ellas son como petalos de rosas y cursilerías, y tengo miedo que sea gay, o que sea de esos chicos que llegan vírgenes al matrimonio y las mujeres lo terminan dejando por no tener experiencia, eso seria una humillación publica para mi y déjeme decirle que a esa chica nadie se podría resistir, ni siquiera mi hijo

-Pero señor encerio yo…

-¿Cual es el precio por esa chica?

-Ella no tiene precio-dijo mi madre

-Les doy 100 mil dólares

Cuando ese hombre dijo eso yo casi me voy al suelo de la impresión, pude ver como mi madre se llevo su mano a su pecho y John abrió sus ojos como platos

-¿100 mil dólares? ¿Esta seguro?

-Claro, ¿acepta mi oferta?

Mi madre y John se voltearon a ver con una sonrisa en su rostro- aceptamos-dijeron al mismo tiempo, en ese momento me di cuenta de que estaba perdida

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ADELANTO PARA EL PROXIMO CAPITULO
-Tu vas a hacer lo que yo diga estúpida-decia el tomando mi cabello con fuerza y dándome una cachetada- tu vas a enseñar a ese chiquillo a ser hombre y no te vas a venir de su casa asta que el este satisfecho-gritaba cerca de mi Cara- creo que es buena idea que tengas experiencia para cuando yo te haga mia, asi ya no lloraras cuando entre en ti, el chiquillo se tomara la molestia de hacerlo por mi- sus palabras hacían que todo mi interior temblara, yo no quería estar con ese chico y mucho menos con John - ese chico se sacara la lotería al tenerte por primera vez, ¿sabes cuanto le cobre al viejo por ti?-decia tomando mi rostro con fuerza- le dije que me diera 200 mil dólares por ti ya que eras señorita, y me dijo que si a su hijo le gustabas me pagaría lo mismo cada vez que te quiera para tomarte, esto lo hubiera hecho desde hace mucho, si me hubiera imaginado que me darían tanto por tu virginidad no la hubiera te hubiera guardado tanto, y pensar que yo te la quería quitar