~**Capitulo 7**~
~**Cuidando de los chibis Parte Ii**~
¡GILBIRD! -grito el prusiano mientras chocaba contra los demás provocando que fueran lanzados hacia donde los menores, por suerte estos se quitaron a tiempo provocando que los más grandes quedarán cubiertos de harina, pasta, huevos y salsa, los demás al verse llenos de todo eso solo voltearon a ver al oji carmín com malos ojos en especial el ruso que no dejaba de decir "Kolkolkolkolkol" y un aura maligna color purpura lo rodeaba-
Pero aun asi llenos de todo eso los demas se levantaron no sin antes caerse unas cuantas veces por culpa de los huevos y la salsa que hacia que se deslizaran y cayeran encima de otros o solo se golpearan contra el frio suelo, cuando por fin lograron ponerse de pie todos fueron en busca de sus pequeños Antonio al encontrar a Romano no dejaba de decirle "Ya, ya Romano el Jefe España ya esta aqui fusosososo~", Francis miraba con ternura (si amigos y amigas con TERNURA) al pequeño Matthew que estaba lleno de harina, el pequeño se sintio apenado y cerro sus ojos mientras sus niveas mejillas adquirian un suave tono rosaceo y meneaba la colita, Ludwing no tardo en encontrar a su pequeño chibi neko Italia y lo alzo entre sus brazos el menor solo emitio un suave "Ve meow~" mientras movia alegremente su colita y repetia una y otra vez "Doitsu Doitsu" provocando que el mayor se sonrojada.
Heracles vio como cerca del frigorifico una colita color negro azabache se meneaba, con una pequeña sonrisa en los labios supo de quien se trataba y con sumo cuidado levanto al pequeño Kiku para empezar a acariciarlo, cosa que tambien hizo el ruso al ver a su pequeño girasol como el solia llamarlo por veces y cosa que provocaba un leve sonrojo al chino.
Alfred busco con la mirada al pequeño Arthur y por alguna extraña razón sintio un gran alivio y ternura ver al pequeño cubierto solamente con harina y sin ninguna herida corrio hacia donde el y lo alzo entre sus brazos mientras decia "¿en verdad eres tu Inglaterra?"... "¡Tienes orejas y colita de conejo!" ... "¡Esto debe ser un sueño!", cosas como esas y los calidos abrazos del mas grande provocaban que chibi usagi Igirisu se apenara y sonrojada por completo cosa que enternecia a Amerika.
La italiana menor que solo miraba a los demas, buscaba con la mirada algo o mejor dicho "alguien" y al encontrarlo sonrio y fue corriendo hacia el mientras el pequeño Gilbird seguía en su cabecita. Sus grandes ojos marrones brillaron con emoción mientras corría directo hacia el oji carmín que se encontraba sentado en el suelo (después de tantos vanos intentos de buscar a Gilbird se había caído demasiadas veces y ahora estaba todo lleno de harina, la más pequeña alzo sus bracitos directamente había el prusiano cosa que lo descoloco completamente.
¿Pero que...? Aah ¡Gilbird! ¡Dame eso! -bufo molesto mientras agarraba a Gilbird y miraba con muy malos ojos a la menor que seguía con los bracitos extendidos hacia el, los demás miraban con muy malos ojos al albino por estar ignorando a la menor, los demás sólo vieron con desaprobación al peli plateado más aún al ver como los ojitos de la menor brillaban más ya no por emoción ahora eran pequeñas lagrimillas que amenazaban con salir-
Los demás sólo soltaban comentarios como "es un insensible" "¿pero que le pasa?" ..."¿cómo puede hablarle y tratar así a la pequeña?" Inclusive sus amigos Francis y Antonio lo miraban con malos ojos mientras murmuraban cosas que sin saber si era a propósito o no aún así el alcanzaba a escucharlas soltó un suspiro largó, y volteo a ver a la menor vio como esta temblaba un poco y como amenazaba con llorar al verla así sintió algo vio lo inofensiva que estaba en esos momentos y sin poderlo evitar la alzo en sus brazos vio como la menor lo miraba sorprendida para después soltar una risita.
Ey, creo que así te ves mejor -menciono el prusiano- me pregunto si serán reales -susurro mientras miraba con curiosidad las orejitas de conejo que esta tenía y sin evitarlo acaricio las orejitas de usagi dándose cuenta que si eran reales la más pequeña sólo alcanzo a reír más y más como si esa acción le causará cosquillas- creo que deberías quedarte así, ya que te vas más inofensiva kesesesesese
Los demás miraron a Gilbert con una gotita de sudor sobre la frente, mientras tanto los menores que aún seguían en los brazos de los más grandes no pudieron evitar soltar pequeños bostezos mientras frotaban sus ojitos con sus puños cerrados, los mayores sólo se vieron entre sí enternecidos.
Y ahora ¿que haremos? -pregunto Alfredo mientras jugaba con las orejitas de chibi usagi Igirisu-
Aah mon cher Alfred, creo que lo principal ahora es darles un bien Cali a estos pequeños -comento el francés mientras trataba de quitarle algo de harina al pobre de chibi neko Canadá-
Debo admitirlo, Francis tiene razón -menciono el austriaco-
P-pero... ¿Cómo? -pregunto el español al ver como chibi neko romano trataba de mantenerse despierto- si todos ya andan dando las doce para caer dormirdos.
Los demás se vieron entre sí, Ludwig vio como el pequeño Italia soltaba suaves ronroneos mientras se acomodaba en sus brazos, sonrió enternecido al verlo así que no pudo evitar acariciar la cabeza del menor,los demás hacían lo mismo al ver como todos los chibis cabeceaban cada cinco segundos en un intento de mantenerse despiertos cosa que les era imposible.
Bien, creo que ya es hora de que me vaya -dijo América mientras acomodaba mejor a chibi usagi Igirisu en sus brazos- el hero debe ir a descansar e igual Inglaterra
Aah, creo que tienes razón Mon cheri -Francis le quito los lentes a chibi neko Canadá y los guardo en un bolsillo de su chaqueta y con cuidado agarraba al pequeño Kumarijou para llevarlo consigo- es hora de que nosotros también nos retiremos
Están seguros de ello -pregunto Roderich-
¿Seguros de que? -pregunto algo confundido Alfred-
De llevarse con ustedes a los pequeños -menciono mientras los miraba enarcando la ceja derecha-
Bien sûr, mon cher Roderich (por supuesto, mi querido Roderich) -respondió el francés-
Más les vale que cuiden bien de ellos -les advirtió la húngara mientras miraba a los demás, en especial a Alfred, Francis y a Antonio. Los demás sólo asintieron con la cabeza mientras sentía la mirada amenazante que les lanzaba de forma disimulada la joven- Bien, tan sólo espero que las cosas "mejoren" entre ustedes -menciono con voz un tanto traviesa, cosa que ninguno noto, y sin más se despidió de todos no sin antes dar un beso de buenas noches a los tres italianos que ya casi entraban al mundo de los sueños- muy bien, pasen una "feliz noche" haha
Los demás vieron como la joven se alejaba junto con Roderich, sin mas todos empezaron a despedirse y a tomar su camino directo a casa mientras en sus brazos llevaban a sus valiosos tesoros.
Los hermanos Beilschmidt fueron los únicos que quedaron Ludwig cargando a chibi neko Italia y Prusia a chibi usagi Siena.
Y ¿ahora que haremos? -pregunto el mayor de los hermanos-
¿Yo? Tomar un baño -menciono mientras subía las escaleras para ir directo a la ducha de su habitación mientras llevaba al italiano en brazos-
Aah -suspiro el mayor-¿ y yo que demonios haré contigo? -se pregunto así mismo mientras miraba a la menor, quien le devolvió la mirada un tanto confundida- aay no, no me veas así...
Uhm... -la me le emitió un ruidito que causo algo de gracia a Gilbert y muchísima pena en ella, cosa que la llevo a agarrar sus orejitas de usagi y tratar de cubrir su rostro enrojecido con ellas-
So müssen sie nicht keine hexe scheinen, bis lieblich (Así ya no pareces ninguna bruja, hasta te ves adorable) -susurro en voz baja mientras inconscientemente acariciaba la cabeza de la menor para después darse una cachetada mental- aah pero que demobios...
Mientras tanto en una habitación de huéspedes que Ludwig solía usar, este había dejando al italiano acostado en la cama mientras que el se había ido directo al baño sin duda alguna necesitaba un baño y urgente... Abrió ambos grifos de la bañera y empezó a regular el agua para después quitarse sus prendas y dejarlas dobladas en una mesita.
Primero metió un dedo para sentir la temperatura del agua, sonrió al ver que estaba al punto como a el le gustaba, lentamente se fue metiendo a la bañera inclusive soltó unos suaves suspiros sus músculos tensos por todo el ajetreo del día fueron calmándose, se hundió un poco hasta sentir como sus cabellos rubios se mojaban Aah eso era relajante pensó el; pero un ruido lo saco de sus pensamientos al escuchar la puerta abrirse, volteo a ver y... Nada... Hasta después fue que alcanzo a ver unas orejitas de gato y escuchar como alguien no dejaba de susurrar "Ve ve ve", paso su mano por su rostro y aparto de sí algunos mechones de cabello.
Ve~ Doitsu -exclamo el menor- no es justo yo también me quiero bañar -menciono mientras trataba de meterse a la bañera cosa que fue en vano ya que término cayendo sentado, Alemania sin poderlo evitar se asomó para ver si el menor estaba bien pero este le saco una sonrisa al ver el puchero que había puesto el menor- no es justo, no es justo buaaa -lloro el menor mientras agachaba sus orejitas dando a entenderle al mayor que este estaba triste-
Aah Italia, -susurro el alemán mientras agarraba al más pequeño y lo metía consigo a la bañera-
Por otro lado un confundido oji carmín llevaba consigo en brazos a la italiana menor que aún seguía cubierta de harina, el pensaba ir a dejarlas a uno de los cuartos de huéspedes pero NO la muy mocosa con orejas y cola de conejo le había pedido "baño, baño" al principio de había negado pero la muy mocosa más le insistía y después una vocecita en su cabeza le dijo que si no hacia las cosas bien y cierta húngara se enteraba sabía de ante mano que iba a recibir unos buenos sartenazos. Así que ahí estaba el, entrañando a una de las tantos habitaciones vacías, encendiendo la licht hure "pu** luz", porque al parecer a la mocosa le daba miedo la oscuridad al haber sentido como esta se le pegaba aún más... La dejo en la cama, fue directo al p*** baño a encender la luz, a abrir los grifos se la bañera, a chequear la temperatura para ver que la muy mocosa del averno no se quemara por lo caliente del agua o le diera pulmonía por sí llegaba a estar muy fría.
Al ver que estaba a buena temperatura la agarro y la metió con todo y ropa, pensó dejarla ahí para que se bañara sola pero... Vio como esta estaba ahogándose en la maldita bañera y temiendo por su integridad personal y lo que aún quedaba de sus "regiones vitales" se quedo ahí en el baño con la menor para evitar que se ahogara.
"No puedo creer que alguien tan genial como yo, se haya rebajado a hacer esto" -pensó algo malhumorado mientras le echaba casi todo el tarro se jabón líquido a la menor, con cuidado de no lastimarla fue quitándole la harina que tenía en el cabello y en las largas orejas de conejo, así como la que tenía en el rostro y en los brazos... Satisfecho dejo que la menor se terminará de bañar mientras el se daba la vuelta para darle algo de privacidad, a los segundos escucho que esta decía "Yaaa" con voz aniñada cosa que le hizo recordar cuando ambos eran pequeños, se volteó suspirando con cansancio para sacar a la menor de ahí y darle una toalla para que se secara estaba a punto de darle algo de ropa pero después recordó que no sabía donde había dejado esta sus pertenencias así que fue a su habitación que por cierto estaba enfrente de la de ella y le dio una de sus más geniales y nuevas camisas para que se la pusiera al ver que esta la agarro y le susurro un apenas audible "Grazie" se dio la vuelta y se fue directo a su habitación; su awesome persona debía tomar un relajante baño y después una larga siesta.
La menor al verde sola en esa enorme habitación se sintió triste más de la nada aparecieron tres destellos de diferentes colores uno azul, otro rosado y el último verde la menor sintió alivio al saber que eran sus amigas hadas.
La hada de destellos verdes se llamaba Irene una pequeñita de cabellos negros como la noche, piel algo morena y ojos color verde jade y llevaba puesto un pequeño vestido sin mangas dos piezas y del mismo color que sus ojos mientras en su cuello adornaba una cinta negra con una pequeña piedrita verde en forma de trébol, a la par de esta estaba Stella un hada de cabellos dorados que iban atados con un moño rosa, sus ojos eran de un tono rosado y con un destello púrpura y en su cuello llevaba una cinta negra y con una piedrita rosa en forma de corazón, su vestido era un sólo y parecía echo con pétalos de rosas, por último estaba Serena que al parecer era la mayor de las tres sus cabellos eran negros azulados y sus ojos azul oscuro su piel era blanca al igual que la de Stella y la parte superior de su vestido celeste dejaba al descubierto sus hombros y la pequeña falsa que llevaba unos cuantos centímetros arriba de sus rodillas, las tres usaban unas pequeñas zapatillas con sus respectivos colores y una pequeña borlita blanca por encima de esto.
Hay pequeña nuestra, como es posible que ese engendró te haya dejado así -hablo Irene mientras se ponía roja de la furia-
Ay corazón, pescarás un resfriado si sigues así -hablo Stella mientras hacia uso de su magia y secaba a la menor-
Uhm, será mejor que te cambies de ropa -menciono la mayor-
Si, si si -hablo emocionada Stella más al ver a la pequeña algo sonrojada que trataba de quitarse las prendas húmedas con ayuda de las hadas que aún entre las cuatro les había costado un poco haya que por fin después de varios intentos lo lograron la menor se puso la camisa que segundos antes le había dado Gilbert ante la mirada de desaprobación de las tres hadas- no, no no corazón eso te queda muy grande -hizo un chasquido con los dedos y en un dos por tres la camisa se había encendido a su tamaño y prendas inferiores cubrirán a la menor- mucho mejor
Grazie -susurro la menor- pero... Tamben mis hedmanos necesitadan ayuda y sus amigos igual -menciono mientras recordaba que otros más se encontraban en su mismo estado-
Las red hagas de vieron entre sí y después a la menor, e hicieron un chasquido con sus dedos, haciendo con ello aparecer en las respectivas casas una maleta con un poco de ropa para los pequeños
Listo pequeña, ahora si a dormir -menciono Serena con todo maternal mientras miraba a la pequeña frotares los ojitos con sus puños cerrados, la menor embozo una sonrisa y con ayuda de sus hadas se subió a la cama y se arropo con las sábanas-
Antes de apagar las luces las hadas le desearon buenas noches y seguidamente fueron a dormir junto a su ama.
Mientras tanto Ludwig ya había salido del baño mientras usaba una toalla alrededor de su cintura para taparse y llevaba a un adormilado chibi neko Italia en brazos, vio con desconcierto una pequeña maletita encima de la cama y encima de esta había un papelito que decía "Para Feliciano Vargas", con mucho cuidado dejo al pequeño aún lado de la cama para así abrir la maletita mayor fue su sorpresa al encontrarse algo de ropa de la misma talla que ahora tenía el italiano se pregunto mentalmente como eso había llegado ahí pero el cansancio y el sueño lo llevo a sacar una pijama con pinta de marinerito en tonos blanco con celeste, sin perder tiempo y con mucho cuidado cambió al menor y lo dejo acostado en la cama mientras escuchaba como este hablaba entre sueños diciendo "Ve~ Pasta, pasta, pasta"
Nunca imagine verte así -susurro mientras acomodaba algunos mechones rebeldes que caían sobre el rostro del menor- pero en cierto modo, me alegro de tener esta oportunidad... A pesar de que a veces eres un dolor de cabeza, y eres muy torpe... Aún así... Aún así no pierdes tu ternura... -sin dejar de acariciar al menor que aún dormida, sentía como sus mejillas se iban tornando rojizas- siento valor para enfrentar una guerra, pero jamás para decirte estas cosas de frente y que estés despierto... Ich liebe dich, Italien -susurro mientras depositaba un dulce beso sobre la frente del menor que se removió entre sueños y igual que el mayor este susurro un "Ti Amo, Doitsu".
El mayor se sorprendió un poco por lo que alcanzo a escuchar, pero igual creyó que por culpa del cansancio de un día tan ajetreado le esta haciendo imaginar y escuchar cosas que no son... Además el sabía que palabras así, sólo podían ser para otro hombre... Otro que no era el... Otro que más bien era Sacro Imperio Romano.
Se acomodó en la cómoda cama, que por cierto había dejado de ser cómoda cuando recordó a ese otro hombre que a pesar de los años que habían transcurrido y de lo que había pasado con el, aún así... Aún así seguía siendo el dueño del corazón del italiano menor. Sonrió con algo de tristeza, al menos su único consuelo era saber que era amigo del italiano y que podía pasar el tiempo con el, aunque muy en el fondo de su corazón deseo que al menos algún día tener la oportunidad de besar esos suaves labios o de escuchar como este le dedicaba palabras de amor pero única y exclusivamente para el...
Tal vez era egoísta pero, eso deseaba con todo su corazón.
Continuara...
