~*Capitulo 11**~

~**Mi pequeño girasol Parte I**~

Mientras tanto en Rusia hacia frío y más frío, pero aún así había calidez en la casa del ruso de ojos purpuras inclusive los tres paises balticos se encontraban tranquilos, todo estaba tranquilo Iván ya no despedía esa aura purpura asesina desde que el pequeño neko Yao se había ido a vivir bajo el cargo de Iván. Las cosas habían cambiado, Iván reía con toda sinceridad suelta cuando miraba al pequeño neko Yao hacer algo, o simplemente provocaba sonrojo en el más pequeño.

Los tres países balticos, sus otros subordinados e inclusive sus hermanas Katyusha y Natasha no lo podían creer, no podían creer ver sonreír al más alto de una manera tan infantil pero sin ningun atisbo de maldad, se mostraba sincero cuando se encontraba jugando, cuidando, alimentando e inclusive durmiendo junto con el chino que solo se limitaba a sonreir y sonrojarse, cosa que alegraba a los bálticos ya que podían estar en paz, y a la ucraniana que se alegraba de ver feliz a su hermanito, aunque esos pensamitos no eran compartidos por Bielorussia.

Las mañanas habían dejado de ser frías, penso mientras se levantaba de la cama y sonreía al ver que chibi neko Yao seguía durmiendo y muy pegado a él. Sabía que siempre había infundado el temor en las demás personas, menos en sus hermanas que ellas eran las únicas que lo conocían muy bien, lentamente se levanto de la cama no sin antes tapar bien al menor con las grusas sabanas.

Yao -susurro cerca del menor mientras depositaba un dulce beso en la frente del pequeño-

Uhmm, Aiya Ivan-aru -aun adormilado el menor se deshizo de las sabanas y levanto sus bracitos hacía el más grande que gustoso lo cargo en sus brazos- Zao an* (Buenos días) -pronuncio aun adormilado mientras tallaba sus ojitos con sus puños cerrados-

Dobroye utro mi pequeño girasol -sintio como neko Yao más se encogia en sus brazos que eran como un gran y calido refugio para él, provocando una gran calidez dentro del ruso, era como si una calida y bella primavera llena de girasoles hubiera llegado a su vida y si así había sido desde que nació la amistad entre él y el chino, aunque debía admitir que algunas veces lo acosaba con eso de ser uno con él, pero también debía admitir que solo lo quería a él y a nadie más. Tenía miedo, el gran Iván Braginski tenía miedo de soltarse, de abrir y dejar salir todo lo que el sentía, de corresponder y ser correspondido, de amar y ser amado; el amaba a Yao pero estaba esa duda de sí sería correspondido.

Sin más se dedico a tomar un baño junto con él pequeño, siempre eran baños de burbujas era algo que le gustaba a Yao, más al reirse cada vez que el explotaba alguna burbuja que salia volando gracilmente, después de un calido baño ambos salieron en batas de nuevo a la habitación Iván dejo al menor en la cama para poder cambiarse en un santiamen usando una camisa manga larga de cuello de tortuga color negro al igual que su pantalon, y abrigo de igual color, sus botas cafes hasta arriba de las rodillas y su bufanda. El más pequeño que se había escondido entre las gruesas sabanas, miraba al mayor con los ojos abiertos y con un leve rubor en sus mejillas, el era pequeño a comparación del ruso y lo aceptaba, más no entendia porque su corazoncito latía tan rapido con la prescencia y cariños del cabellos rubios cenizos.

El más alto se dio cuenta de que el pequeño lo observaba desde su escondite sonrio de forma infantil, y busco entre la maleta que había aparecido de la nada con ropa para infante, a decir verdad era el mismo tipo de ropa que usaba el chino, eso y varios suerteres, bufandas, gorros, guantes, etc.

A pesar de que no había amanecido tan helado como tiempo atras aun así procuro abrigar bien al pequeño neko Yao, sin más ambos salieron de la habitación, directo al comerdor para poder desayunar cada tanto el ruso se encontraba a alguno de sus subordinados y los saludaba con una autentica sonrisa en su rostro, todos se encontraban aliviados de que el pequeño Yao estuviera ahí ya que ahora si se podía respirar algo de paz y tranquilidad en esa enorme casa que había dejado de ser fría.

Buenos días -saludo el ruso al entrar a la gran cocina/comedor con el pequeño Yao hecho bolita Toris que se encontraba preparando el desayuno junto con Raivis y Eduard saludaron cortesmente al ruso se sentian felices de que gracias a Yao, Iván había dejado de torturarlos y ahora los trataba mejor sin duda Yao había sido enviado por Dios para salvarlos. Bueno eso era lo que pensaban los bálticos-

Segundos después aparecieron Katyusha feliz de la vida que al ver al pequeño Yao moviendo su colita de neko y todo sonrojado por los mimos que le daba el ruso, no pudo evitar ir a abrazar a su hermano y al pequeño; por otro lado Natasha no podía evitar morirse de los celos ya que ese "estupido intruso" estaba acaparando toda la atención de su onii-san, pero muy en sus adentros sabía que eso no se iba a quedar así, tarde o temprano ella se iba a deshacer de ese estorbo.

Iván-aru -el menor agarro el rostro del ruso con sus pequeñas manitas y lo vio fijamente- tengo hambre-aru

Fufufu -el más alto rió enternecido al ver la expresión del pequeño- esta bien, Lituanua ya esta la comida, da?

Eh? ... ¡Ah! S-seee señor Rusia -podía notar al ruso más tranquilo pero no por eso iba a bajar la guardia-

Fufufu~ Yao-Yao calma, calma -sonreía mientras miraba como el pequeño comia a toda prisa- moya malen'kaya podsolenchnika -el pequeño volteo a verlo mientras le daba un sorbo a su humeante taza de chocolate caliente- hoy iremos a dar un paseo por el bosque

Aiya! en serio-aru -los ojitos del pequeño se iluminaron al escuchar al mayor-

Da -sonrió mientras acariciaba las orejitas de neko Yao, logrando que este soltara suaves ronroneos y moviera alegremente su colita ante las atentes miradas de todos, en especial de Bielorussia el desayuno siguio su curso más o menos tranquilo y es que a pesar de que nuestro querido Iván estaba de lo más tranquilo dandole de comer al pequeño neko Yao, la joven ucraniana no dejaba de sonreir y tomar una que otra foto y nuestros queridos bálticos platicaban amenamente pero la única que se encontraba fuera de lugar y echando chispas era Bielorussia, que no se explicaba como era posible de que ese "despreciable" Chino según ella, haya logrado lo imposible ~derretir el frío corazón del ruso~ sin poderlo soportar salio echa una furia del comerdor; ante las atentas miradas de todos seguidamente Ucrania fue tras de su hermanita para saber el porque se había ido así. Por otro lado, Iván tenia una leve sospecha del comportamiento de su hermana menor, pero aun así (y aunque aun tuviera algo de temor) por nada del mundo dejaría de pasar tiempo con su amado y pequeño girasol.

Ambos habían salido a dar un pequeño paseo por el bosque como lo había prometido, a pesar de que aun tenía algo de trabajo pendiente aun así no le importaba, lo que más le importaba era pasar todo el tiempo posible con el más pequeño. Ambos suigieron caminando hasta llegar al bosque que aun se mantenía cubierto por un bello manto blanco, que más bien parecía bañado con polvo de diamantes aunque Rusia fuera un país muy frío aun así no dejaba de ser hermoso y eso lo notaba el pequeño Yao que miraba con sus ojitos bien abiertos ese bosque invernal.

Uhmm -con mucha dificultad camino hacía una pequeña montañita de nieve, lentamente llevo sus manitas a ella y agarro algo de esta y empezo a darle forma de bolita- Meow~aru

¿Yao-Yao? - se sorprendió al sentir algo frió estamparse directo en su rostro, lo cual resultaba ser que la bola de nieve que el pequeño le había lanzado y sin darse cuenta le había dado directo en el rostro del más grande, causandole así que perdiera el equilibrio y cayera de espaldas; el pequeño reía por su pequeña travesura mientras que Iván se había quedado completamente inmovil el pequeño neko al notar esto corrio directo hacia donde Iván pensando que "la pequeña bola de nieve" había herido o algo así al más grande-

Iván-aru? ¿estas bien? -no recibio respuesta, su preocupación aumento al ver que mientras más zarandeaba al mayor este no reaccionaba cubrió su rostro al sentir que pequeñas lagrimillas se asomaban en sus ojitos, por otro lado el ruso intentaba contener la risa cosa que resulto en vano y sin previo aviso agarro al menor provocandole un enorme susto- ¡Aiya! Iván-aru que malo eres-aru!

¿Malo? ¿Yo? -lentamente se incorporo hasta quedar sentado sobre la nieve mientras sonreía y limpiaba los restos de lagrimas que el menor tenia sobre sus sonrojadas mejillas- pero, si el que fue atacado por una bola de nieve fui yo

... -el pequeño neko lo vio por unos instantes para después lanzarse sobre el mayor y abrazarlo con fuerza mientras usaba sus bracitos para rodear el cuello de este, Iván se sorprendio un poco más no tardo en corresponer el abrazo del pequeño neko Yao para después depositar un tierno beso sobre las sonrojadas y algo frías mejillas del pequeño que solo alcanzo a cerrar sus ojitos-

Ambos siguieron jugando en el bosque, lanzandose una que otra bola de nieve o simplemente caminando por el bello bosque mientras que Iván le contaba una que otra historia al pequeño, tanto el como el pequeño se encontraban enfrascados en su pequeño mundo de felicidad que ninguno había notado la prescencia de Bielorussia que los observaba desde una distancia prudente.

Esto no se va a quedar así -susurro, mientras una sonrisa llena de maldad surcaba su rostro- juro que me voy a deshacer de ti -su mirada se encontraba llena de odio, sin más comenzo a seguirlos de nuevo mientras guardaba un objeto de metal frío y brilloso sobre una de las bolsas de su sueter-

Continuara...


Siena: Ufff~ esta cap fue un tanto dificil hera hera hera -de la nada saca un plato lleno de pasta- pero creo que meresco un pequeño descanzo

...: Kolkolkolkolkol -un ser encapuchado con un aura purpura se aparece de la nada-

Siena: KYAAAAAAAAAAAAAA~ -pega un brinco del susto y sale corriendo-

...: Kolkolkolkolkolkolkol