Ciao, ciao Maru-Li Tsukiyomi, eh visto tus commentarios y créeme que eso me hace feliz T ^ T ...creí que ya nadie leía este fic, o-los-otros-dos-que-eh-publicado~ en fin. -suspira- me alegra saber que te ha gustado y sin más aquí dejo otro Cap. Espero que a las demás bambinas y bambinos les guste mi fic.


~**Capítulo 11**~

~**Mi pequeño Girasol Parte III. (Final)**~

Ya había pasado al menos una semana y el pequeño Yao aún no mejoraba del todo, pero aún así Iván no se despegaba del lado del menor, él aún seguía ahí al pendiente de el pequeño.

Los demás se encontraban preocupados, en especial la ucraniana ya que nunca antes había visto tan deprimido a su hermano, ni tan siquiera molestaba a los bálticos, y estos últimos lo sabían, sabían que Iván ya no mostraba esa aura púrpura asesina, más bien sólo se mostraba triste y deprimido, y nuevamente la enorme casa se encontraba fría y sin vida.

Yao... -susurro el de ojos morados, mientras acariciaba las mejillas aún pálidas del pequeño-Yao... Por favor reacciona...

Hermano... -se escucho la voz de la ucraniana, del otro lado de la puerta- ¿puedo entrar?

Claro... -respondió-

Ten, te traje algo de comer -se acerco a ruso mientras llevaba consigo una bandeja con algo de comida- es tu comida favorita~

...Gracias Katyusha pero, déjalo ahí -respondió mientras le hacía un ademan para que dejara la bandeja en la mesa de noche-

Esta bien -la joven ucraniana dejo la bandeja sobre la mesa, aún algo triste se acercó a su hermano y lo abrazo con fuerza mientras le susurraba unas palabras- Todo estará bien, ya verás que pronto mejorara -Iván, no pudo reprimirse más y abrazo con fuerza a su hermana mayor, esta correspondió el abrazo de su pequeño hermano y se sorprendió un poco al sentir algo cálido mojar su hombro, pero claro, eso es algo que mantendría en secreto- todo estará bien Iván, es más iré a hacerte algo de chocolate caliente y tus postres favoritos

(gracias), pero...

de pero.. Es más iré ahora mismo -sonrió con sólo ella solía hacerlo y salió de la habitación no sin antes darle un beso en la mejilla a su hermano y otro al pequeño Yao y susurrarle unas palabras que Iván no alcanzo a escuchar- "Mejora pronto, mi hermano te necesita y mucho~"

Había tenido trabajo, demasiado mejor dicho; tanto que ni tan siquiera había tenido tiempo para cuidar de su pequeño girasol que seguía sin despertar. Eso lo había enfurecer, por culpa de sus jefes no había podido cuidar a Yao pero por lo menos ya había acabado con todos los proyectos y trabajos que tenía pendientes y eso le daba tiempo libre.

Pero, al entrar a la casa se sorprendió demasiado al ver a Toris corriendo de un lado a otro, al igual que a Raivis.

¿Qué esta pasando? -pregunto al ver la cara angustiada del lituano-

ñor Iván... es que...

, snif snif hermano -sollozo la ucraniana mientras se abalanzaba para abrazar con fuerza a su hermano-

-.¿Que pasa Katyusha? -más sólo recibió como respuesta más lágrimas por parte de la ucraniana y eso le dio mala espina, lentamente se separó de ella para verla a los ojos- Katyusha, hermana dime ¿porque estas llorando?

que... -

ñor Braginski -vio como el mismo doctor de la vez anterior se aparecía por el pasillo-

algo Doctor Nikoláyev -lo que escucho del doctor era algo que no podía creer, sus fuerzas le fallaron en ese momento, sus piernas flaquearon y acabo cayendo incado en el suelo, sintió como su hermana lo tomaba por el brazo así como a lo lejos escuchaba su voz preocupada así como la de Toris. Pero en esos momentos sólo podía pensar en el, hizo acopio de todas sus fuerzas para poder levantarse, y correr directo a la habitación del pequeño neko Yao, y justo como había escuchado del doctor, este se encontraba hirviendo por una fuerte temperatura que provocaba que sus mejillas se sonrojarán, más la respiración entrecortada. "Al parecer alguien dejo la ventana abierta" ...las palabras de Toris empezaron a resonar en su cabeza al igual que las del doctor, "Las fuertes brisas heladas provocaron que su estado empeorara, si era cierto que antes había mejorado un poco; pero ahora con esto sus defensas han caído demasiado sólo queda esperar pero..." ¿Porque? Se preguntaba mentalmente mientras se sentaba en el borde de la cama y acariciaba la cabeza del asiático ¿porque tenía que estar pasando esto?-

Hermano -escucho el llamando de su hermana más no respondió- Iván

¿Quien fue el que dejo las ventanas abiertas? -pregunto con un tono frío y parco mientras se levantaba y miraba a la mayor- ¡¿Quien fue?!

lo se Iván -respondió-

-.¿Quienes han entrado a esta habitación? -volvió a preguntar mientras sentía como la sangre le hervía por causa de la furia- ¿quien o quienes lo estuvieron cuidando en mi ausencia?

Sólo hemos sido Toris y Yo -respondió con total sinceridad, el ruso sabía que Toris no pudo haber cometido tal error, el siempre era... Toris~ hacia las cosas bien porque si no ya sabía cuales serían las consecuencias y su hermana jamás no la creía capaz, podía ser algo torpe y descuidada pero nunca hasta tal punto. Sólo quedaban los otros dos bálticos Raivis y Eduard, pero el sabía muy bien que ninguno de ellos se atrevería (o estaría en estado suicida) para hacer algo de esa magnitud y despertar la furia del ruso- ah, ya recuerdo ahora en la mañana estaba haciendo unos postres con la ayuda de Toris, ya que estos días has estado tan deprimido creí que hacerte algo como eso te alegraría, pero como todos estábamos ocupados mande a Natasha para que cuidara de Yao.

Sin pensárselo dos veces se levantó- ¿Dónde esta Natasha?

En su habitación... ¿Porqué...?-más el otro no contesto sólo aprovecho para salir directo a encarar a Bielorrusia, mientras su hermana mayor sólo lo seguía con la mirada y con un deje de preocupación y confusión al no saber que era lo que estaba pasando-

¡NATASHA! -se encontraba completamente furioso que tumbo de un sólo la puerta de la habitación de la menor- ¡¿Cómo demonios pudiste?!

¿De qué hablas? -pregunto visiblemente asustada-

No te hagas la desentendida -su miraba estaba llena de furia y por segunda vez los papeles se invertían ahora era el quien infundia miedo sobre la menor y no ella sobré el-

NO ENTIENDES QUE TE AMO... NO ENTIENDES QUE EL ES SÓLO UN ESTORBO? - Nosotros, nosotros debemos estar juntos hermano...

PERO YO NO SIENTO NADA POR TI, ENTIÉNDELO DE UNA HUENA VEZ -había levantado su voz, su mirada se encontraba llenada de furia que trataba de contener, esta vez el no temía a su hermana-

¡LO ODIO! -grito con gran dolor y amargura nunca antes vista en ella- espero que desaparezca, el echo de que sea la nación personificada no quiere decir que no pueda desaparecer o morir y espero que así sea, espero que... -más sus palabras quedaron incompletas cuanto sintió su mejilla derecha arder por la bofetada imprevista del mayor-

Nunca vuelvas a decir eso -su mano aún mantenía un pequeño ardor- Natasha entiende siempre te eh querido como lo que eres... "Mi hermana" nada más -lentamente de fue retirando de la menor- entiéndelo -sin más que decir se retiró de la habitación de la menor, dejándola completamente sola y ¿devastada?. Si, devastada esta era la segunda vez que Iván hablaba completamente decidido y la primera vez que el se había atrevido a levantarle la mano.

Más los días fueron pasando Natasha procuraba mantenerse alejada de los demás, inclusive pasaba más tiempo encerrada en su habitación; sólo dejaba pasar (en algunas ocasiones) a Katyusha y a Toris. Por otro lado, ese mismo día que desencadeno todo trajo consigo algo bueno y es que Yao había vuelto a la normalidad, más aún no se recuperaba del todo.

"Al parecer, cuando Iván se armó de valor y expresó lo que sentía por Yao hizo que el conjuro dejara de surtir efecto en el asiático".

Tan sólo quedaba esperar a que la nación de Chiba mejorara...

Yao... Yao -susurraba débilmente mientras entrelazaba su mano con la del otro, es verdad que el asiático ya había recuperado su verdadera apariencia, pero aún así no había logrado mejorar de su salud. Cada día era igual, por las mañanas Iván lo iba a visitar, después se encargaba de terminar los proyectos y juntas con sus superiores y al final lograba pasar el resto de la tarde y de la noche con el- Despierta...

Aiyaaa Iván-aru -sonrió débilmente el asiático- no pongas esa cara

¡Yao! -grito con gran júbilo mientras se abalanzaba sobre el para abrazarlo con mucho cuidado de no lastimarlo, a lo que el otro correspondió el abrazo más con un leve sonrojo en las mejillas-

Iván-aru~.

Yao -el más alto se separó un poco más no deshizo el abrazo, con una mano acaricio la mejilla derecha del otro- estaba muy preocupado por ti, pero me alegra saber que ya estas bien.

Eso fue gracias a ti Iván-aru -agacho la vista algo apenado, mientras sentía como su corazón se aceleraba- Gracias-aru -llevo ambas manos directo al rostro del Rubio cenizas, y lentamente lo atrajo hacia el hasta posar sus labios sobre los del ruso, siempre había pensando que serían fríos, pero todo lo contrario Iván transmitía una gran calidez, el ruso sin poder resistirlo rodeo la cintura del más pequeño con sus brazos mientras correspondía el beso- Wǒ ài nǐ

YA tozhe tebya lyublyu, i mnogoye -contesto, para segundos después volverlo a besar-

Continuara...


Lovino: -se aparece de la nada con su típico ceño fruncido- Bastarda no deberías estar durmiendo.

Siena: Deja de decirme así condenado bastardo y de por si que tu no deberías estar durmiendo con España~

Lovino: Chigiiii! No digas estupideces! Y ahora si te vas a dormir!

Siena: no quiero!'

Lovino: No grites! -le jala el rulito-

Siena: Kyaaaaaa! Bastardo... -sale corriendo directo a su habitación-