~**Capítulo 12**~
~**El Jefe Parte I**~
Quien diría que volverían a vivir como en el pasado. España se sentía demasiado feliz en su cómoda cama disfrutando de un increíble sueño relacionado con Romano y tomates, muchos pero muchos tomates. Por desgracia su sueño a echo interrumpido al sentir un doloroso impacto sobre su abdomen con mucha pesades abrió sus ojos sólo para topares con algo tan pequeño y adorable que por poco le provoca un derrame nasal.
.-Tsk! Despierta maldito bastardo -así es, era un chibi neko romano, "algo enojado" o eso parecía ya que tenia las mejillas infladas y sonrojadas- despierta despierta! Maldición tengo hambre~
.- ¡Ah! ¡Romano! En... En verdad eres tu? -los ojos de Antonio brillaron al ver a su "querido" Romano en ese tamaño, era increíble verlo así de nuevo... Bueno aunque lo de orejas y cola de gato eran completamente nuevo por aún así no dejaba de ser adorable-
.-Pues claro que soy yo maldición -el pequeño no pudo evitar inflar aún sus más mofletes todos sonrojados al ver al español con una sonrisa boba en el rostro- Konoyaro! Tengo hambre -gruño el pequeño-
.-Fusososo calma calma -palmeo la cabeza del menor mientras lo miraba con mucha ternura, a la vez que varios pensamientos se arremolinaban en su cabeza-
.-Tsk! Ya era hora -bufo molesto mientras escuchaba como su estómago gruñía, exigiéndole alimento-
Ambos se dispusieron a tomar un baño, cosa que Lovino acepto a regañadientes, ya que ahora tenía que tomar un baño con el maldito español pervertido. Pero aún así era algo a lo que ya estaba acostumbrado, ya que antes solía bañarse con España. La hora del baño siempre solía ser algo larga ya que al maldito bastardo le encantaba la idea de hacerle peinados raros y toda esa clase de cosas, cuando por fin habían terminado de bañarse, Antonio salió del baño con una toalla atada a la cintura y el pequeño chibi neko romano con una pequeña salida de baño color blanca y con varios tomatitos en ella. Eso ya se había convertido en una rutina ir a despertar al bastardo, tomar un largo baño, dejar que el bastardo le escogiera la ropa que mágicamente había aparecido en su habitación, desayunar y demás.
.- Uhmm -desde hacía como diez minutos el estúpido español tenía la misma cara de idiota, y es que no se decidía con que ropa vestirlo, la nación italiana cansado y hambriento opto por ponerse una camisa de seda blanca, unos pantalones Kaki y unos botines negros, mientras que el español opto igual por una camisa de seda blanca, unos pantalones y botas negras, un cinto de seda roja en su cintura, y sin olvidar su collar con su pequeña cruz de plata en el.- ah que lindo te vez romano~
de decir estupideces
Maldición! -gruño todo sonrojado el menor- y apúrate que me estoy muriendo de hambre!
, si ya voy -sus ojos verdes brillaban, y su sonrisa se ensanchaba mientras cargaba al pequeño gruñón e Iván directo a la cocina a preparar un delicioso és de haber disfrutado de su desayuno, ambos disfrutaron de un medio día y parte de la tarde tarde llena de juegos (cortesía de España), hora de cuentos (cortesía de España), salir a pasear y a almorzar (cortesía de España), comprar muchas cosas e inclusive caramelos (cortesía de España) tomar una siesta (si, nuevamente cortesía de España) y finalmente ir al patio trasero donde Antonio tenía su bendita cosecha de ese bendito, jugoso y delicioso frutó color rojo como la pasión, fruto que era un manjar para ambos.
, si que es un hermoso día -comento el mayor mientras limpiaba el sudor de su frente y volteaba a ver al menor que disfrutaba comiendo un tomate-
-.¿Qué tanto me ves? -pregunto un tanto sonrojado Romano, al sentir la mirada del español-
nada -fue lo único que respondió el español mientras se acercaba al menor y le acariciaba por detrás de sus orejas de mínimo provocando que este soltará unos cuantos ronroneos- fusosososo que lindo~
ón no te rías de mi -gruño aún más sonrojado el menor mientras se apartaba del mayor-
romano, tienes la cara tan roja como un tomate -rió divertido mientras atraía al menor y lo envolvía en un cálido abrazo, cosa que provocaba que el corazón de Lovino se acelerará más y más- sabes... -empezó a hablar el mayor mientras con una mano cargaba a Lovino y con otra la cesta de tomates- esto me recuerda mucho a aquella época...
ón porque tienes que salir con eso -gruño el menor-
sólo que -al entrar a la casa dejo la cesta sobre la mesa- extraño aquella época en la que vivíamos juntos, ahora... Ahora casi ya no nos vemos ya que nos encontramos ocupados con nuestras obligaciones como países...
también era así antes te ibas por mucho tiempo días, semanas, meses inclusive años -recrimino romano- Y siempre que volvías, venías completamente herido -no podía evitar sentir un horrible dolor en su pecho al sólo recordar en todas aquellas veces cuando el español regresaba de sus viajes o guerras completamente herido, lleno de bendas, moretones y cicatrices en todo su cuerpo-
aún así no me arrepiento -confeso mientras miraba con ternura al menor que tenía los ojos todos aguados y brillosos- ya que era para protegerte, no me podía dar el lujo de perder a mi Romano -tal confesión provoco que Lovino guardara silencio, más sus pequeñas manitas se encontraban completamente blancas al mantener sus puños cerrados con mucha fuerza- ¿qué pasa? -pregunto algo preocupado al ver al menor así-
ña estúpido, idiota, maldito bastardo -empezó a decir Lovino sus ya muy conocidos insultos en varios idiomas conocidos y no conocidos por el español, más ninguno le afectaba ya que sabía de antemano el significado oculto entre ellos, y el echo de que Romano estuviera en ese efecto por el hechizo de Inglaterra y el pasar tiempo juntos había echo que el pasado hiciera mella en ellos, trayendo consigo buenos y malos recuerdos, cosas que vivieron juntos-
Romano -sin pensárselo dos veces abrazo con algo de fuerza al menor, procurando no lastimarlo. Al principio Lovino había puesto resistencia pero poco a poco iba sucumbiendo ante los brazos cálidos y reconfortantes del español que sintió algo húmedo y cálido en su pecho y era que sin poderlo evitar Lovino había soltado algunas cuantas lágrimas. Había algo que el quería decirle a ese bastardo, era algo que había estado ocultando desde hacía mucho tiempo atrás pero el miedo, el puto miedo de confesar algo como eso y el rechazo provocaba un gran terror en el, así que nuevamente prefirió callar y calmar su llanto que después de unos cuantos minutos término convirtiéndose en un pequeño sollozo que poco a poco de iba disipando con las caricias y palabras reconfortantes del español- Lovino...
Más calló al escuchar el incesante sonido del timbre que no dejaba de sonar, cortando radicalmente el bello momento entre ambos, rápidamente el menor se apartó de Antonio y limpió los restos de lágrimas que aún tenía en sus mejillas, Antonio salió de la cocina y se dirigió a la sala no sin antes acariciar la cabeza del menor. Más al abrir la puerta se llevó una enorme sorpresa además de encontrarse tumbado en el suelo y con una joven encima de el que no dejaba de besarle toda la cara, sobre todo la boca.
ña, ¿quien demo... -más sus palabras se quedaron atoradas en su garganta al ver a Antonio tumbado en el suelo y con una mujer de piel algo acanelada, larga melena oscura como el enano, una nariz pequeña, ojos verdes y brillantes como los jades, labios grandes gruesos y muy bien delicianos y sin olvidar su ropa reconoció al instante, era un vestido tradicional color rosado con varios adornos y detalles en fucsia y dorado, que asentía a demasiado bien las curvas de su cuerpo. Sintió un vuelco en su corazón al reconocer a esa mujer de exuberante cuerpo, como el Reino de Marruecos.-
Antonio, te eh extrañado demasiado -dijo la mujer mientras no soltaba al pobre español que sólo alcanzaba a sonreír con algo de nerviosismo-
, Anika ¡cuanto tiempo! ¿Cómo has estado? -pregunto cortésmente mientras se levantaba aún con la marroquí pegada a el-
-.¡Ah, muy bien cariño! -ronroneó la morena- y ¿tu? -pregunto muy interesada y sonriente mientras lo abrazaba de forma posesiva-
, pues bien... -más paró en seco al ver como Romano los miraba, más noto que la mirada del menor tenía algo, algo que no sabía exactamente que era. Pero el grito de la morena lo saco de sus pensamientos-
-.¡Que es esa cosa! -chillo la peli negra mientras señalaba despectivamente a la nación italiana que no pudo evitar sentirse ofendido-
debería preguntar yo al ver semejante ser no reconocido en esta mundo, galaxia, universo y dimensión paralela lleno de kilos y kilos de maquillaje -gruño el menor mientras la miraba con ¿odio?, ya que eso fue lo que Antonio noto en el menor-
-.¡Lovino! -levantó su voz al menor como pocas veces solía hacer-
-.¿Qué? Esa... Esa cosa ¿es Italia del sur? -pregunto al extraña más sus ojos adquirieron un brillo lleno de malicia-
-.¿Cómo que "esa cosa"? -chillo aún más ofendido el menor- acaso te estas viendo por primera vez en un espejo?
Romano -sentencio el español completamente serio y con el ceño fruncido algo muy raro en el- discúlpate con Anika en estos instantes
-.¿Qué? -abrió completamente sus ojos, ¿acaso había escuchado bien? ¿Acaso el maldito español le había dicho que se disculpara con esa maldita mujer?- jamás!
-no entendía el cambio radical del sureño, hace unos minutos se encontraban hablando y recordando el pasado, inclusive la pequeña nación italiana había dejado salir una parte de el, que sólo el y Feliciano conocían, y ahora se encontraba completamente arisco- discúlpate ahora mismo -volvió a hablar, más el menor parecía no flaquear-
ás -sentencio mientras los miraba con altanería- jamás me discúlpate con esa cosa.
cariño -suspiro la marroquí- déjalo, no es necesario que se disculpe.
-.P-pero... -volteo a ver a la mujer quien lo miraba de forma "comprensiva" según el-
que el siempre ah sido así, -sus ojos brillaban y sus palabras poco a poco y de forma un cubierta destilaban veneno cosa que sólo Lovino notaba- aunque es una lástima que no se parezca en nada a su hermano menor. Recuerdo que siempre decías cosas lindas de el, y de como te hubiera gustado tenerlo
~ Ita-chan -suspiro el español mientras ponía una cara tonta que sólo logró enojar al menor-
que siempre me decías lo limpia que mantenía la casa de Austria, lo obediente, lindo y talentoso que era -su lengua de víbora no paraba de destilar veneno, y era algo que no le importaba. Ya que "gracias" a la nación italiana sureña; ella jamás había conseguido un gran acercamiento con el país de la pasión. Pero al enterarse de lo que le había pasado a ese mocoso, en cierto modo se sentía afortunada y volvería a intentarlo más esta vez pensaba lograr quedarse con el español.
es verdad -aceptaba, más no se daba cuenta de que con eso clavaba una enorme daga en el corazón del pequeño italiano-
Eso había sido la gota que derramo el vaso, por segunda vez en el día sus pequeños puños se encontraban completamente blancos por la fuerza que había al mantenerlos cerrados y aguantaba las ganas de llorar.
y estúpida arpía del infierno, espero que engordes y envejezcas rápido y todo tu puto cuerpo se llene de putas arrugas -hizo a copio de todas sus fuerzas para evitar que las lágrimas salieran de nuevo- y tu maldito y estúpido español de mierda joder bastardo infeliz -grito a los cuatro vientos mientras corría a encerrarse a su habitación no sin antes azotar la puerta y loquearla-
-.Déjalo, ya se le pasara -hablo la marroquí mientras sonreía de forma consoladora o más bien feliz por su cometido-
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Se sentía mal, no paraba de llorar pero todo era culpa de esa maldita mujer y del bastardo español que no se daba cuenta de como esas palabras lo habían echo sentir mal. Si sabía que el no era tan talentoso como su hermano, inclusive su abuelo había preferido siempre mas a Feliciano que a el, cosa que lo demostró al llevárselo. Pero aún con todo eso no podía odiar a Veneziano, uno porque era su hermano, dos porque el no tenía la culpa, tres Veneziano lo quería y siempre ha estado ahí para el.
Pero encontrar a España y que este siempre le hablará de esa forma, que cuidará de el, que lo protegiera tantas veces inclusive siempre le decía cosas como "Eres el mejor Lovi", "Me encantan tus dibujos Lovi", "Para mi siempre serás el único Lovi". Se sentía feliz de que por una vez no fuera a Feliciano al que felicitarán si no que más bien a el. Pero desde el día en que conoció a esa mujer varias cosas cambiaron y más de una vez Antonio aceptó el haber querido tener a Feliciano con el; sin olvidar la verdaderas intensiones que esa mujer tenía con el estúpido español que no enterado o eso aparentaba.
úpido bastardo -las lágrimas por fin salían copiosas de sus ojos color olivo, su corazón dolía como nunca, asi que con mucha dificultad de subió a la cama y se cubrió por completo con las sábanas- maldición...! Estúpido, estúpido, estudio. Maldito bastardo, maldita bruja de pechos postizo. -continuaba maldiciendo a diestra y siniestra sin dejar se sollozar hasta quedarse completamente dormido-
Por otro lado Antonio y la mujer, Anika se encontraba dichosa por su cometido y el haber cenado una deliciosa paella que Antonio había preparado, más para este supo amarga. Varias veces había ido a tocar la puerta de la habitación del menor, pero este siempre lo insultaba y le pedía a gritos que se fuerza, en su último intento decidió por dejar sólo al menor.
-.¿En qué piensas cariño? -pregunto algo melosa la marroquí, mientras seguía sin quitarle la mirada de encima-
Lovino -más esas palabras la hicieron curvar sus labios en una nueva de disgusto- el nunca se comporta de esa manera tan arisca.
, ¿nunca? -rió al escuchar el comentario del español- cariño, desde que lo conozco ese... El quiero decir, el siempre ha sido así -lentamente se acercó al mayor y lo abrazo de manera demasiado afectuosa, cosa que no noto y aún así correspondió el abrazo de la morena- ya se le pasara.
razón -ambos se separaron para disgusto de la arpía, digo... Mujer- y gracias. Y será mejor que vayamos a descansar, sobre todo tu que debes estar cansada por el viaje.! -sonrió como siempre o eso creyó la bruja, digo arpía... etto... Es decir, Anika-
Y así el español se dispuso a escoltar a la marroquí directo a la que sería su habitación, en su estadía. Pero antes de marcharse el a la suya esta lo sorprendió con un beso fugaz en los labios, "es un beso de buenas noches" se escudó ella, para terminar deseándole buenas noches (muy a su pesar) y encerrarse en su habitación y poder descansar, de por sí mañana sería otro día.
Antonio se regresó al pasillo que conducía a su habitación que por pura casualidad estaba enfrente a la de Romano toco una, dos, tres veces y nada. Soltó un sonoro bufo no y se dio vuelta mientras susurraba un "Buenas noches, Lovi". Finalmente se dirigió a su habitación para poder dormir, y esperando a que mañana el menor estuviera más tranquilo.
Por otro lado, Lovino que desde había ratos se encontraba profundamente dormido, que inclusive hablaba dormido.
-."España, España ¿dónde estas? ... No... No me dejes -pronunciaba aún entre sueños, y lágrimas traicioneras salían de sus ojos- "España..."
Continuara...
