Capitulo escrito por Isa.*.ღღ

Perfect
Te amo

Después de decirle que era para tarde para enamorarme, comenzó a besarla para demostrarle con acciones lo mucho que la amaba. Él no podia mentirse a si mismo, también tenia miedo de no ser correspondido. Sam es una mujer llena de miedos y él estaba dispuesto a ayudarle a como diera lugar, pero el castaño se pregunta muchas veces lo mismo. ¿Quiere que la ayude? ¿Sentirá lo mismo que él?

Durante el beso Freddie podía sentir su resistencia y ella trataba de alejarse. Sam no podía darse el lujo de equivocarse, lo peor de todo es que estaba perdiendo la lucha, no sabía si creerle o no. Una parte, muy dentro de ella, sabía que él decía la verdad y otra le decia a gritos que era un mentiroso. Todo se lo debía a John, cada una de sus palabras se filtran una y otra vez en su cabeza, recordándole su verdadero lugar.

Sin embargo, Freddie no se rendía, tomo los brazos de la rubia con fuerza para evitar que siguiera golpeándolo. De una u otra forma lograría que viera la realidad, tenía que hacerle entender.

-Te amo, Sam –su voz era suave, serena y llena de adoración.

Eso fue todo para ella.

Sam lo besó con todo el amor que ella podía sentir. Al principio fue un beso lleno de emociones encontradas. El miedo, la desesperación y el anhelo fue lo primero que pudo sentir el castaño; él también se sentía de esa forma. Sin poder aguantar un minuto más, Freddie profundizó el beso arrancándole un gemido quedo de su garganta. Era difícil controlarse cuando tienes tanto para dar, era imposible no sentir todo bien.

Ella sintió como Freddie la atraía más a su cuerpo logrando sensaciones únicas y nuevas. La rubia recordó todo lo que había vivido con él. El primer día que lo vio, el cómo se negó a estar con ella, todas esas aventuras regaladas y, sobre todo, la esperanza de una nueva vida. Cada segundo que pasaba reforzaba la decisión que había tomado, entregarse a él en cuerpo y alma; esta vez su decisión era guiada por sus sentimientos, como una mujer que ama a un hombre y no por trabajo.

Lentamente se subió en su regazo, rodeando su cuerpo con sus piernas y profundizando el beso, más de lo que era posible. Sam sentía como él se estremecía y jadea bajo su toque, no podia decir que eso no le gusta. Por ahora no podia entender el placer inexplicable que sentía en su interior al ser ella la causante de todo eso. Amaba ser ella la que arrancara esos suspiros de placer de sus labios y pequeños gemidos de satisfacción.

Pero cuando ella comenzó a quitarle la camisa, él la detuvo.

-¿Estás segura? –Susurró con voz temblorosa y ella solo pudo asentir.

Los ojos del castaño se oscurecieron provocando un leve estremecimiento. La tomó con fuerza, cuidando no lastimarla, y la acostó suavemente sobre la cama. Él quería que todo fuera especial, sobre todo por ser la primera vez de ella. Las manos de Freddie viajaron suavemente hasta la parte baja de su suéter arrancándolo con la misma intensidad. Sam se sintió desnuda, a pesar de no tener necesidad de cubrirse puesto que él ya la ha visto en esas condiciones, se sintió por primera vez vulnerable bajo su mirada.

-No hagas eso por favor… -había un poco de suplica en su tono. –Eres lo más hermoso que mis ojos han visto…

Dicho esto, él se acostó a su lado y comenzó a deslizar sus dedos por todo el cuerpo de la rubia. No podía dejar de hacerlo, su piel suave era adictiva y el mar de sensaciones que expresaba en una sola mirada lo desarmaba, pero no por eso dejo de mirarla. La rubia trató de no cerrar los ojos y dejarse llevar, quería verlo a los ojos toda la noche, ver sus reacciones para no olvidarlo jamás.

Él se acercó a su rostro para besar su frente, luego bajó hasta sus pómulos, mejillas y mentón sin separar los labios de su piel. Repartiendo besos húmedos por todo su rostro. El aliento cálido de Freddie se mezclaba con el frio que hacía en el exterior erizando su piel. Freddie prestó especial atención en la cicatriz que había en el mentón de la rubia hasta tomar sus labios con fiereza.

-Te amo… -soltó entre besos. –Te amo tanto… -soltó con tal sentimiento que ella casi llora-, te necesito en mi vida, Sam. Te necesito para ser feliz.

Se miraron a los ojos, expresando con la mirada tantas cosas. Eran tan intensas las sensaciones que producía en ella, que no noto como Freddie deslizaba sus dedos por su pecho. Él podia ir más rápido si lo deseaba, pero la necesita segura, además quería que fuera especial. Tocó sus pechos con adoración sacando gritos de placer por parte de la rubia. Tuvo que morder sus labios para evitar lanzarse sobre ella y hacer algo que le asustara, pero no pudo soportarlo sus labios bajaron hasta su cuello besándolo con suavidad, podía percibir la piel erizada de la rubia y los temblores de su cuerpo.

Sam no entendía como él era capaz de hacerla sentir de esa forma, ella nunca se había sentido así. De pronto, Freddie comenzó a ejercer más presión en sus labios y a utilizar sus dientes de vez en cuando para mordisquear su piel. Eso era increíble, como un simple toque podía derretirla y hacerle gritar. No pudo evitar gritar de placer y sorpresa al mismo tiempo cuando él tocó suavemente sus pezones. Ante esa reacción, Freddie no pudo soportarlo, gruñendo deslizó su lengua por la piel tersa y deliciosa de Sam hasta llegar a sus pechos.

Todo quedó en blanco para la rubia y él se rindió a sus instintos. Gruñidos y caricias bruscas que la enloquecían y la hacían gritar como nunca lo había hecho. Freddie comenzó a jadear de placer cuando el cuerpo de la rubia se movía sin control bajo el suyo. Las uñas se clavaban deliciosamente en su piel. Sin abandonar su trabajo, sus manos viajaron rápidamente hacia su vientre para luego deslizarlo sobre su sexo hasta sentirla tensa.

-Cálmate, no te haré daño… solo siente como te toco y disfruta –un gemido se escapo de los labios de Sam al escucharlo.

Aun tensa comenzó a cerrar los ojos y no pudo evitar gemir más fuerte, las acciones combinadas de la boca de Freddie sobre su pecho y sus dedos tocándola de esa forma la enloquecían.

-Déjame amarte, Sam –murmuró mordisqueando su piel. –Olvida todo y déjate llevar… -dicho eso, él regreso a su trabajo.

Sus gemidos se hicieron más constantes y la desesperación era notable. Ella trataba de tomar las sabanas para agarrarse de algo porque sentía su mundo desaparecer en ese instante. Su mente se desconectó por unos segundos mientras que las olas de placer subían desde los pies a la cabeza hasta que no pudo soportarlo más y se dejó ir. Fue el espectáculo más hermoso y excitante que pudo presenciar.

Freddie mordio sus labios antes de besarla y ella respondio con ansiedad y deseo renovado.

-Quiero hacer algo por ti –le dice la rubia jadeante.

-No, ya has hecho suficiente –murmuró contra sus labios.

La rubia tenía otros planes, deslizó su mano hasta el interior de su pantalón. Lo sintió tensarse y mirarla fijamente con sorpresa. Ella comenzó a deslizar su mano de arriba abajo esperando alguna reacción por parte del castaño, recordó haber escuchado a una chica decir que eso le encantaba a los hombres, espera no haberse equivocado esta vez. Sam lo escuchó gemir y gruñir muchas veces, en ocasiones por algo diferente a lo que hacían, pero nunca lo había escuchado así y eso le gustaba. Él tomó sus muñecas y las colocó sobre su cabeza apresándola por completo, si seguía de eso forma llegaría rápido al final.

Freddie se posicionó entre sus piernas hasta colocarse en su entrada.

-Sam… -él la vio tan hermosa con sus mejillas sonrojadas y su respiración jadeante que necesito de un minuto para controlarse. –Esto va a doler, pero luego pasará… y lo vas a disfrutar. Yo trataré de no hacerte daño… si quieres parar solo dilo –suplicó antes de besarla.

Ella solo asintió.

-Te amo… -él deseo que ella respondiera, lo deseaba con todas sus fuerzas, pero no la presionaría.

Lentamente entró en ella y cuando estuvo completamente dentro de su cuerpo comenzó a temblar. Freddie era levemente consciente de la tensión en el cuerpo de la rubia, pero estaba sorprendido, nunca había temblando de esa forma ni había sentido ganas de llorar por hacer el amor, esto era diferente. Entre respiraciones pesadas observó el rostro de Sam que estaba inundado con lágrimas y dolor. La había lastimado, lo sabía, pero no podía hacer nada ya que en ese momento no controlaba sus impulsos y el temblor de su cuerpo.

Después de un rato, sintió como Sam relajaba su cuerpo y él se permitió borrarle las lágrimas de su rostro con los labios. La escuchó suspirar repetidas veces mientras que su cuerpo abandonaba cada vez más la tensión. Entonces, decidió moverse. Cada movimiento lo hacia estremecerse, nunca le había pasado, nunca había sentido esa presión en su pecho y esas ganas inmensas de llorar.

-¿Qué sucede? ¿Freddie? –Preguntó con voz temblorosa y llena de preocupación.

Lo había sentido extraño, sus movimientos errantes y el temblor de su cuerpo se lo demostraba. Ella le volvió a preguntar y él solo negaba con la cabeza mientras le decía cuanto la amaba. Freddie buscó entrelazar sus dedos y la miró fijamente mientras aumentaba la velocidad.

-Necesito que entiendas lo mucho que te amo, Sam –murmuró con la voz llena de amor. –Yo soy tuyo por siempre… -juró antes de besarla.

Los movimientos eran más fuertes y llenos de pasión. Freddie no la dejaba de besar y ella no tenía pensado abandonar sus labios tampoco. Ella sintió como algo se formaba en su interior, esta vez era más fuerte que la primera vez. Su cuerpo comenzó a tensarse y sus manos viajaron a la espalda del castaño donde hundió sus uñas antes de entregarse al orgasmo más intenso que había sentido.

Entre gritos y gruñidos Freddie se dejó llevar, alcanzándola en el cielo. Trataron de regular su respiración, pero para él fue más difícil. Sus ojos se llenaron de lágrimas y la presión en su pecho aumento. Freddie trató de ocultar ese sentimiento mientras besaba su cuello, pero Sam lo descubrió, podía sentir su rigidez.

La rubia lo miró a los ojos y borró sus lágrimas con el pulgar. Ella dibujó una sonrisa hasta acercarse a sus labios y besarlo con amor. Freddie le correspondió acariciando su cuerpo, nunca se cansaría de adorarla.

-Yo también te amo… -susurró mirándolo a los ojos antes de cerrar la distancia entre sus rostros y demostrarse con besos y palabras lo mucho que se amaban