CAPITULO 4
(Pov Troy)
Respire hondo. Esto ya me estaba hartando, era la verdad.
Quería irme de este puto metro, pero ahora mismo. Aparte el idiota de Blasco se perdió, y ahora todos estábamos buscándolos y preguntando a las personas si habían visto a un tío medio raro con barba.
Eso sí, todos los demás preguntaban porque en cuando me miraban a mí se hacían para atrás y solo negaban.
-quiero irme -dijo Hannival por lo bajo -
-no puedes -.
-ya lo sé marica -.
Una vez más tuvimos que coger el metro, subirnos con toda esa gente que intentaban pegarse a los demás como moscas. En realidad las mujeres y en cuanto a mí, me veían e intentaban alejarse como si los fuese a comer.
Si solo ellos supieran que el caníbal era Blasco y no yo.
Tuve que reírme a mi pensamiento.
-¿por qué te ríes? -
-por nada -le conteste a Hannival.
-mentirosa, ahora me mientes -.
-calla marica -.
-¡QUE NO SE QUEDE NADIE! -Grito Hakon mientras intentábamos bajar nuevamente en la estación.
El último en salir fue Máximo, que por poco lo dejan sin camisa.
-no quiero volver a tomar el metro nunca más -murmuro mirando a la nada.
Su hermano puso una mano en su hombro dándole su apoyo.
Esperamos a que la gente se fuese poco a poco hasta que no quedo nadie.
Pudimos ver a Blasco, sentando, fumando, mirando al frente.
Hakon se acerco poco a poco.
-por fin has llegado -se quejo Blasco.
-oh, perdone su majestad...-
Blasco se levanto y miro fijamente a su primo.
-lo pensare -.
-idiota, eso era sarcasmo.
-he...no quiero interrumpir -.
Miramos a Rey cuando hablo, a un me preguntaba como mi bella hija pudo terminar con ese hippie que apenas podía leer, y apenas se bañaba.
-¿Esas no son las chicas?
-¿qué coño hace Anny aquí? Hannival.
Respire hondo al ver a Judith.
Ambas tomadas de las manos mirando a todos sitios como si fuera nuevo, y en realidad lo eran.
Las demás fueron aparecieron poco a poco, hasta que ellas nos encontraron a sus maridos con la mirada.
-TROY -Grito mi Judith y agito su brazo saludándome del otro lado.
