¡Hola, perras!

Nuevo capítulo. A mi parecer es corto, sin conversaciones y no ocurre nada. Pero bueno, creo que es importante y necesario este capítulo.

Tengo cosas que decir:

1º: A partir de ahora voy a empezar a actualizar los jueves o viernes. Lo más probable es que sea por la tarde, a las 7 o así.

2º: La canción del anterior capítulo es All About Us de He Is We con Owl City (*-*)

3º: Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios, es muy agradable verlos y sentirte orgullosa de lo que has escrito :)

4º: ¿Habéis visto el tráiler de John Carter? ¡Qué hombre!

¡Qué disfutéis del capítulo!


No quería que lo dijese. No quería que lo dijese porque decirlo implicaba sentirlo.

Y yo no estaba muy seguro de saber o poder sentirlo.

Había estado con muchas mujeres.

Con tantas que ni yo mismo recordaba el número.

Y nunca me había molestado en conocerlas, ni a ellas les interesaba conocerme a mí.

Estaba bien. Era lo que se me daba bien. Lo que sabía hacer.

Ganabas muchos puntos jugando en el equipo y más siendo uno de los mejores.

Pero a ella no le importaba nada de eso; no le importaba si lanzaba la pelota más alto o más rápido.

Realmente yo no sabía lo que le importaba pero sí sabía lo que no.

Le daba igual lo que los demás pensasen de mí, ella tenía su propia opinión y la defendía siempre.

Y a mí eso me gustaba.

Me gustaba porque yo odiaba ponerle nombres a las cosas.

Según lo que se rumoreaba por ahí, era un borracho y un mujeriego.

Y practicaba las dos cosas, pero no las era.

La mayoría de la gente pensaba que yo era estúpido, y podría no ser la persona más inteligente del universo, pero añadir estúpido a mis cualidades significaba que debía comportarme de tal manera. Estúpida.

Y Claire no pensaba que fuese tonto, no me obligaba a actuar como tal.

Y si ella me gustaba, quería decir que estaba enamorado y no quería añadir ese adjetivo a la lista.

Eso suponía ser un imbécil de esos que regalan flores y bombones y dicen cosas cursis en las que se pasan pensando todo el día.

No estaba acostumbrado a eso.

Se me daba bien no ser inteligente pero estar enamorado suponía muchas cosas que jamás había experimentado.

Recordaba perfectamente el día en el que realmente me fijé en ella.

Sabía hasta lo que llevaba puesto: una camiseta gris de manga corta y vaqueros azules.

Benditos vaqueros azules.

La había visto dos o tres veces antes, sabía que estaba en mi curso y que compartíamos una clase.

Estaba demasiado ocupado fingiendo que no quería conocerla para acercarme a ella y hablarla.

Hasta el día en que la vi en la carretera, cansada y sudorosa.

No era la típica chica con la que yo saldría, no por no ser atractiva, porque era un pibón, si no porque no era fácil.

Tenía temperamento y un afilado sentido del humor.

No caería en mis redes, no se rendiría.

Pero sucedió que, en contra de todo lo pronosticado, acabamos besándonos.

Y ahora, justo en este mismo instante, dos días después de huir como un cobarde de su casa.

Después de besarla y demostrarla que me daba miedo que ella me quisiese.

Ahora me daba cuenta de que estaba enamorado de ella.

No tenía ni idea desde hacía cuánto, pero me di cuenta cuando llegué a su habitación y observé que todo lo que había allí era una concentración de Claire.

El color de las paredes era inocente y suave, el olor dulce y la luz representaba su estado de ánimo.

Siempre era cálida y agradable aunque pudiese llegar a tener mucho carácter.

Todos los pequeños objetos eran recuerdos: pulseras, fotos o souvenirs.

Y yo sabía que Claire se esforzaba por mantener en secreto esa parte, su parte que recordaba y sonreía sabiendo que eso lo había vivido.

Pero por el mismo motivo que sabía que ocultaba esa parte, también sabía que existía.

Y me hacía sentirme orgulloso, porque apenas hacía tiempo que la conocía y sabía cosas sobre ella que nunca hubiese sabido de nadie más.

Tenía miedo. Miedo de no saber admitirlo, de no saber si realmente lo sentía, de no saber si cuando yo estuviera seguro de quererla ella ya no me querría.

¿Era mejor prevenir que curar?,

¿O jugárselo todo?

Elegí la segunda opción.

Se lo diría, se lo explicaría.

Era mejor vivir sabiendo que ella no lo podía aceptar a vivir pensando que podría haberlo hecho.

Se anteponía la realidad a la duda.

De una cosa estaba seguro: lo entendería.