Capítulo Beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)

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Capítulo 8

La fuerza del destino.


POV Narrador

Sumergida en un exorbitante miedo, Bella, intentaba respirar. No obstante no sentía llegar el aire suficiente en sus pulmones y así rápidamente se encontró agitada. No obstante seguía rehusándose a abrir los ojos, temía lo que estos pudiesen encontrar. Pero al sentir que se encontraba en otros brazos su fuerza de voluntad se hizo escasa, luego de unos segundos abrió de golpe sus ojos, su vista se nubló por unos segundos, la luz que entraba por la ventana la cegó. Momentos después pudo coordinarse y percibió… sintió esa piel fría y a la vez ardiente, que no confundiría nunca. Solo deseó buscar aquellos ojos que la atrapaban, pero ahora solo en busca de seguridad. Mirar al hombre que la tenía encantada, sentirlo, le brindaba lo que tanto estaba deseando en el momento… seguridad, era como si percibiera lo que ella necesitara. Luego de unos segundos llevó su mirada al suelo y encontró inconsciente al asqueroso viejo. Sin decir palabra, el hombre que la llevaba en brazos empezó a caminar afuera de aquel lugar, sus pensamientos eran desordenados y ninguno deseaba emitir palabra, de momento así era mejor, después de una corta caminata la depositó lentamente en el asiento de su coche.

— ¿A dónde me llevas? —Preguntó todavía desorbitada.

—A casa —dijo de golpe con una voz dura, fría… ansiado de que esta le hiciera temer, pero lastimosamente no lograban producirle aquel sentimiento. Sin embargo, un sentimiento más potente se estaba albergando en el cuerpo de Bella y también en el de él, pero se rehusaban a pensar en sus sentimientos mutuos. ¿Así era mejor?

Bella no deseaba pensar, razonar… juraba que había algo raro y sentía llegar respuestas, pero no quería escuchar a su mente… a su razón. No quería que nada se acabase.

En cambio él solo deseaba verla sonreír, verla sonrojarse y así sentir que se encontraba bien, pero su rostro reflejaba lo contrario. Él sabía que se estaba equivocando, que Alice le había puesto un límite, pero él ya lo había superado. Sabía que para su familia, Bella era un tesoro que él debía de pulir… no enamorar, porque si la profecía llegara a cumplirse ella solo sería un arma ¡nada más!

Y ninguno de los dos comprendía… ella solo se encontraba cegada y no veía lo evidente, lo que él le quería mostrar de distintas maneras desde hace mucho tiempo. Aquella gran diferencia entre los dos, esa diferencia que en un tiempo se volvería mínima, él no comprendía todo lo que la profecía tenía impreso. ¿Qué tan difícil era notar que sus almas estaban unidas por una fuerza incontrolable? La poderosa fuerza del destino. Un destino que ya estaba escrito, que solo podrían definir su futuro en la batalla final. Ya no podían huir a la realidad, la realidad que de una manera abrupta terminarían comprendiendo. ¿Nadie les había explicado el amor?

— ¿Tiene que ser a casa? —Le preguntó luego de unos segundos, cuando sintió que hablaría con claridad.

—Teóricamente —le respondió con una sonrisa, al sentir su respiración menos agitada y escuchar el sonido de sus latidos, sentir la vida que había en Bella siempre le hacían feliz.

— ¿Serviría un… por favor? —Le preguntó en un intento por ser tierna e inmediatamente se sonrojó al sentirse ridícula, pero él simplemente veía sus atributos ¡tan sexys!

—No creo que sea capaz de decirte que no —le susurró e inéditamente ella mordió su labio inferior y decidió mirar hacia otro lado.

¿Por qué tenía que ser tan perfecto? Se preguntó ella mentalmente varias veces, pero luego cambió su pregunta ¿por qué tenía que ser así con ella? Y aquella vocecita interior solo le animaba a que se lo preguntase, pero no era el tipo de persona que hacía eso… Pero tampoco era el tipo de persona que compartiera tanto tiempo con otro, simplemente se alejaba. Y él… él solo buscaba la forma de alejar a todas las chicas que se hiciesen a su alrededor. Para los dos era una experiencia nueva, ahora descubrían el bello sonido del silencio que estaba trasmitiendo más que la propia voz.

Pero como todo en exceso es malo, su completo silencio le empezaba a desesperar. ¿Qué pasaría por su mente? ¿Acaso le habría molestado algo? ¿Se habría enojado? Se cuestionaba él en su mente.

Era obvio, le molestaba no poder oír su mente.

— ¿Estás cómoda? —Le preguntó Edward con la voz ronca, e inmediatamente Bella pegó un brinco y lo observó con aquella mirada que solo a él le podía ofrecer y sonrió levemente.

Edward solo deseaba llevarla al lugar más propicio… al lugar que le ofreciera una inmensa tranquilidad y para él ese lugar era el bosque, pero tenía su contra también, era el lugar más inadecuado para ella con él ahí. Ayudaba que él no se sintiese con el poder para poder lastimarla, pero en verdad ¿podría lastimarla?

Luego de unos minutos Edward estacionó su coche, Bella solo podía ver árboles, árboles y más árboles, sonrió al notar en donde se encontraban. Él se bajó primero y rápidamente le abrió caballerosamente la puerta, e inmediatamente ella se sonrojó por aquel gesto. El único que había hecho eso era su padre, aquel ser que consideraba intocable.

— ¿Te gusta el bosque? —Le preguntó notando como contemplaba lentamente el lugar.

—Emm… —dudó—. Sí, me encanta. Cuando era pequeña me mantenía aquí, a mis padres no les gustaba, solía esconderme en el bosque y hundirme en lágrimas, no me preguntes porqué —dijo mirándole fijamente y él se tensó—. A mis padres les preocupaba que pudiera perderme o que algún animal pudiera atacarme y así aprendí cuando una serpiente me mordió —el rostro de Edward se tensó más aún, ¿cómo no había estado para protegerla?, se preguntó—. Pero ahora… ahora me siento segura… muy segura —le confesó algo insegura por las palabras que acababa de pronunciar.

—Cuéntame de ti —le pidió Edward con brillo en sus ojos, estaba lleno de ilusión, de duda. Quería conocer completamente su vida y no perder detalle de nada.

—Mi vida no es interesante, te aburrirás —aseguró con una sonrisa, pero la verdad no quería contarle nada de su infancia.

—Te aseguro que no lo haré —Bella negó con la cabeza—. ¿Serviría un… por favor? —Repitió las palabras dichas por ella anteriormente y con su mismo tono de voz, ambos rieron a carcajadas.

Y así lo hizo. Bella le contó detalles de su niñez (relatos de capítulos "Desquiciada" y "Anónimo"), sus problemas con Irina y el descubrimiento de su obsesión. Él se sorprendía al notar que hablaba de los vampiros con mucha tranquilidad, estaba seguro de que le tendría que enseñar mucho más, a aquellos seres realmente se les debía de temer demasiado. Le contó poco sobre 'Anónimo' y él incontables veces rió sustentando que no era nada, ya que Bella le preguntaba varias veces el porqué de su risa. Su adolescencia y sus pocas -irónico- escenas de rebeldía con su madre, rieron varias veces y al final a ella no se le hizo tan tortuoso. Realmente ella nunca había contado "la historia de su vida".

— ¿Pensabas que me aburriría? Fue una de las mejores historias de vida que escuché —confesó luego de que esta terminó de hablar.

Luego de unas horas lentamente empezó a anochecer, habían decidido volver por un rato al común silencio. Ese que Edward ya deseaba romper…

—Gracias por tu compañía, no sabes lo bien que me hace —le murmuró. Aquellas palabras eran más que verdaderas, su compañía lo era todo.

Se encontraban sentados, recostados en un roble a una mediana distancia. Bella simplemente se debatía en hacer lo que su corazón le pedía a gritos fortuitos y escandalosos, su corazón… ella especialmente deseaba. Pero su pena, la razón de no equivocarse o dañar el momento no la dejaban tomar una decisión. Aunque sinceramente ya la había tomado, se arriesgaría.

Temerosa se acercó lentamente a él y posó solo unos segundos sus labios en los de él… Todo parecía un beso inocente de niños, con las mismas sensaciones, aquel cosquilleo por todo su cuerpo, el inocente sonrojo… la sonrisa tonta. Diversas emociones que estaba experimentando con solo tocar sus labios, todo la hacía sentir feliz, él le aportaba una felicidad, una tranquilidad desbordante… él era su todo, su media naranja, lo que llamarían su otra parte, no podía dudarlo.

Edward permanecía con los ojos cerrados y Bella rápidamente se levantó, sumamente apenada, aunque al hacerlo varias vibraciones pasaron por su cuerpo y ella tembló. Caminó hacia el lado incorrecto de donde habían llegado, solo quería correr… huir y no tener que enfrentarle, ni mirarle a los ojos. Sentía pena, solo deseaba que como niños se rieran de lo sucedido y que todo siguiera como si nada hubiese pasado, aunque el recuerdo se convirtiera en todo. Él era su necesidad y ella era la de él. Al alejarse sintió un frío inmenso, era extraño que no lo hubiese sentido a su lado.


¡Hola! Como les dije ya he cambiado el nombre del fic... siento demorarme tanto en actualizar pero ya entre al colegio y no queda mucho tiempo para escribir, pero intentare sacarle todo el tiempo que pueda. Aspiro que el capitulo sea de su gusto.

Su amiga Laura desde Colombia