Capítulo Beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)

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Edward permanecía con los ojos cerrados y Bella rápidamente se levantó, sumamente apenada, aunque al hacerlo varias vibraciones pasaron por su cuerpo y ella tembló. Caminó hacia el lado incorrecto de donde habían llegado, solo quería correr… huir y no tener que enfrentarle, ni mirarle a los ojos. Sentía pena, solo deseaba que como niños se rieran de lo sucedido y que todo siguiera como si nada hubiese pasado, aunque el recuerdo se convirtiera en todo. Él era su necesidad y ella era la de él. Al alejarse sintió un frío inmenso, era extraño que no lo hubiese sentido a su lado.


Capítulo 9

POV Narrador


Caminó con toda la rapidez posible, pero al pisar en falso sintió como su cuerpo se desvanecía, pero no cayó, solo había sido la sensación… él la estaba sosteniendo.

—El camino es por allá —le dijo tiernamente, intentando ocultar una sonrisa pícara, y señaló el lugar por donde habían llegado—. ¿Qué sientes? —le preguntó intentando subir su mentón.

Bella suspiró varias veces antes de emitir respuesta.

—Pena, coraje, odio —suspiró de nuevo—, felicidad —susurró.

Acto seguido él la atrajo hacia su pecho y acarició dulcemente sus cabellos, el olor de este le provocaba, pero ella era intocable, ella tenía el poder de convertirlo en débil, ella podía controlarle, es que… ¿Cómo es posible dañar un Ángel?

Edward se llenó de valor, la separó lentamente y la encaró. De su bolsillo trasero sacó un sobre de tamaño mediano y se lo entregó. Bella lo detalló lentamente y abrió el sobre intentando no dañarlo. Sacó una carta escrita a mano… ¡Ya conocía esa letra! Miró el extremo inferior de la carta y leyó una firma que decía 'Anónimo', todo se le hacía completamente extraño, era el momento de organizar la idea.

1. La carta era dirigida para ella y su contenido era evidente.

2. 'Anónimo' nunca había firmado una carta y menos con la palabra 'anónimo'

3. ¿Por qué Edward tenía la carta?

Rápidamente buscó una conclusión, y tomó como repuesta que él estaba husmeando su correo.

— ¿Qué te pasa? —le gritó—. Husmear el correo "privado" —remarcó la última palabra— de las personas es un delito, si no lo sabías —le dijo bastante alterada, odiaba que se metieran en sus cosas.

Él suspiró audiblemente, preparado para lo que venía, solo deseaba que ella lo dijera.

— ¿Quién firma la carta? —le preguntó detenidamente, ella negó enérgicamente con la cabeza.

—Es una carta anónima… firma eso —le respondió bastante confundida, ¿adónde quería llegar?

— ¿Quién es anónimo? —Ella le miró extrañada y su respiración se volvió agitada—. Bella… las cosas no son como piensas, sinceramente nada es como lo piensas… ni tú —murmuró con voz apagada, con miedo.

Su razón gritaba ser escuchada y ella estaba completamente segura de lo que esta quería decirle… ella lo sabía. No obstante no recordaba cuándo se había dado cuenta, ni recordaba cuándo lo había pensado, solo no deseaba enfrentarlo. Tenía una mezcla de emociones y de energías que no le estaban permitiendo actuar, así que las liberó llorando con fuertes e incontrolables sollozos. Quería soltarlo todo, quería recordar que estaba en el mundo real, no estaba en un cuento de hadas y tampoco él era lo que llamarían príncipe.

Suspiró fuertemente y lentamente llevó su mano al pecho de Edward, la ubicó en el lugar donde debería estar latiendo su corazón, deseaba sentir ese órgano, reírse y después recriminarse como tonta por haber permitido pasar la idea por su mente. Respiró y asentó más su mano… pero solo sentía una piel demasiado dura, volvió a hacerlo, pero nada… ni una pequeña vibración. Bastante paranoica llevó su mano a su brazo buscando sentir su pulso… ¡pero nada! Miró su rostro y ahí rápidamente

se vinieron a su mente los abundantes conocimientos que tenía, por primera vez en unos días había vuelto a razonar.

Sintió miedo, pánico y mareos. Aunque su estado físico era pésimo corrió, porque su vida dependía de ello. ¡Por esa razón se había acercado!, pensaba Bella, para conseguir matarle sin mostrar sospechas, él lo había planeado.

Él caminaba sin mucho esfuerzo a su lado, no necesitaba correr.

Bella se detuvo y recogió una rama, como arma de defensa, él la miró algo decepcionado, cogió la rama y la partió en dos rápidamente.

Bella respiró agitada e intentando idear algo.

— ¿Qué hago, qué hago? —susurró para si misma—. Piensa, Bella. —Esperó unos segundos y él la seguía viendo bastante extrañado—. Debo de tener un ajo… un crucifijo, ¡sí un crucifijo! —Lloró de nuevo, nunca portaba ninguno de esos objetos.

Edward podía sentir su estrés. Se acercó a ella lentamente, ella tembló más aún, puso sus manos a los costados de sus caderas y Bella cerró los ojos preparándose para lo que venía.

—Esto no es posible —susurró—. Dime, ¿crees que sería capaz de hacerte daño? ¿Capaz de tocar a alguien tan puro? —le dijo directamente en su oído con voz débil.

Vio su rostro… sus ojos, recordó todo desde el momento que le había conocido. Sintió la tristeza de sus ojos, ¿era él un vampiro? Tenía una concepción diferente de uno. Ella había dicho que le encantaría conocer un vampiro y no le importaba si esto le costase la vida… notó que el momento cambia a las personas.

— ¿Tú… tú eres el que me ha estado escribiendo? —preguntó con voz entrecortada y la mirada baja.

—No siempre, esto no es importante —suspiró—. Debemos hablar…

¡Hola! Se que me he demorado mucho... lo siento. He hecho todo lo posible para poder escribir pero todo el día me la paso estudiando, aspiro que les guste... si recibo varios comentarios les prometo que publico la teoría y con ella entenderan todo.

Su amiga Laura desde Colombia.