— ¿Por qué no? —preguntó débilmente intentando recuperar sus fuerzas.
—Porque si consagrada lo haces… te quemas —dijo riendo y ella luego de unos segundos rio.
Él era un ser oscuro, ¿y qué? Ella no iba a abandonarlo.
Capítulo beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)
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Capítulo 13
Los padres Swan.
POV BELLA
Caminé lentamente hacia la puerta de la casa y con manos temblorosas la abrí, me detuve y miré atrás, podía observar su sonrisa, negué lentamente con la cabeza —como si quisiera olvidar algo— y sonreí.
Entré y me recosté en la puerta con los ojos cerrados, ¿en qué me estaba metiendo? Me hacía olvidarlo todo, ¿acaso sería uno de sus dones?... reí. Luego de unos segundos opté por subir a mi habitación e intentar llevar una vida normal, pensaba que siempre me había acostumbrado a lo incierto, pero cada momento me estaba mostrando que me encontraba en una completa equivocación… me estaba adaptando a este mundo, ¿eso desearía el destino? Caminé lentamente hacia mi habitación con una sensación de llevar un peso de más. Volví a la realidad cuando escuché gritos que venían de un cuarto en el piso de arriba. ¿Qué estaba sucediendo? Subí desorbitada por las escaleras resbalando en el último escalón, noté que me había hecho daño, pero seguí mi camino.
Abrí con manos temblorosas la perilla de la habitación de la cual provenían los gritos y me sentí desfallecer al ver aquella escena, Irina y Charlie… ¿juntos? En ese momento todo se congeló, sentí como mis lágrimas bajaban rápidamente por mis mejillas nublando temporalmente mi vista, no obstante los presentes no notaban mi presencia, mi boca no pudo soportar estar más tiempo cerrada y hablé por fin.
— ¡Para eso la trajiste! —grité frunciendo fuertemente el ceño y ellos se voltearon rápidamente con caras de completo espanto—. ¡La trajiste como juguete! —continué y los sollozos aparecieron distorsionando mi voz—. ¡Bravo Irina! —Aplaudí irónicamente—. Cada vez disminuyes más como persona… ¡Cuánto te estará pagando por esto! ¿Se te hace bien lo de ser puta? —intenté seguir, pero el hombre que se hacía llamar mi padre me detuvo, solo deseaba decir lo que sinceramente mi corazón les quería expresar.
— ¡Te callas Isabella! —gritó hacia mi dirección en tono de regaño… era el colmo del cinismo, al mirar hacia mis pies vi a Irina arrodillada con su maquillaje completamente corrido.
— ¡Una mierda! —le grité y baje rápidamente por la escalera en dirección a la puerta, al abrirla me choqué con el cuerpo de Edward. ¿Qué hacía aquí? Sus brazos rodearon mi cintura y me pegaron a su cuerpo, luego de unos segundos noté que me estaba abrazando, depositó un beso en mi cabeza y me desequilibré, lloré aún más fuerte en su pecho, intentando borrar esa sensación de asco. Busqué sus ojos y los suyos encontraron los míos, hablando un lenguaje que solo ellos podían comprender.
Me cargó en sus brazos y por primera vez no me molestó la sensación, sin embargo, no pude retener más las lágrimas y volví a llorar.
—Bella… Bella, no puedes hacer nada, ya sucede y sucedió, no puedes devolver el tiempo, entiéndelo.
Sentí como un balde de agua helada sus crueles palabras… en estos tipos de momentos aspiras recibir palabras de confortación… pero tristemente en la crueldad está la verdad.
Al mirar su rostro noté que no estaba bien, sus ojos eran fríos y a la vez inexpresivos, su ceño estaba fruncido y su actitud empezaba a preocuparme.
— ¿Me puedes decir qué diablos sucede? —pregunté altaneramente, limpiando fuertemente mis ojos y mejillas.
—No sucede nada —respondió en un ligero intento de sonar calmado, respiré fuertemente.
— ¿A dónde me llevas? —pregunté y no respondió—. ¡Llévame a mi casa Edward! —le grité y él frunció duramente el ceño, posiblemente no entendía mi actitud—. No confías en mí, tampoco deberías hacerlo —reflexioné sonando cruel—. ¡Llévame a mi casa! —grité nuevamente.
Y al ver la puerta noté que no tenía seguro, era ahora o nunca, la abrí y me tiré rápidamente hacia el césped cercano a la carretera. Sin embargo, no pasó ni un segundo antes de escuchar un fuerte frenazo y ver que él ya estaba a mi lado, me levantó sin mucho esfuerzo por los hombros, obligándome a mirarle, su expresión se había suavizado.
—Bipolar —le siseé y sentí su sonrisa en mi oreja, me miró lentamente haciéndome sonrojar.
—Reneé no merece aquello —dijo en un rápido susurro, confundiéndome completamente—. ¿Podemos entrar al auto? —preguntó con una sonrisa.
— ¿Tú qué sabes sobre qué merece y qué no?
—Vamos al auto —dijo tomando mi cadera, pero rápidamente me quejé—. Te lo explicaré todo, solo entra al auto.
Me resigné y obedecí, rápidamente volví al auto y él siguió su camino. Esperé callada a que cumpliera su promesa, aclaró su garganta y me acomodé en la silla de forma que pudiera ver su rostro, sus expresiones… esa sonrisa, sus ojos.
—Reneé es una gran mujer, aunque nunca entendiera este mundo, ella estuvo a punto de dar su vida por la de Alice. En el tiempo que ella todavía era humana, tu madre hacía servicio social en un manicomio, un hombre… un vampiro, quería llevarse a Alice, pero tu madre se interpuso desconociendo que aquél hombre era lo más peligroso a lo cual ella podía enfrentarse, el hombre simplemente le dijo: 'nunca desafíes a un vampiro' y este golpeó fuertemente su cabeza. —Gemí de espanto—. Si Carlisle y Esme no hubieran entrado… la historia sería muy diferente, aunque con respecto a Alice no fue así, James había actuado muy rápido, le había enterrado un cuchillo en la parte alta de su cintura y huyó, a Carlisle solo se le ocurrió convertirla. —Me estremecí—. Seguidamente Carlisle asistió a tu madre, no había sido algo grave. No obstante, ella despertó diciendo: 'los vampiros no existen', repetidamente. Ella te cuida a sobremanera Bella, tú crees que ella no te entiende, pero solo teme que existamos y que por tu afición salgas herida o peor aún... —susurró—. He leído su mente.
Me removí inquieta en la silla, aquello no era lo más fácil de comprender, tenía una imagen de mi madre completamente distinta… ella había conocido un vampiro, guardé silencio un extenso rato.
—Llegamos Isabella —dijo muy cerca de mis labios, acariciando con su voz mi nombre, no sonaba tan mal en su boca—. ¿Te encuentras bien?
Asentí perdiéndome en sus ojos, él rozó lentamente sus labios con los míos, seguidamente abrió la puerta y me ayudó a bajar.
Mis ojos encontraron una gran mansión —no la había detallado bien aquél día—, era una casa de ensueño, la madera exterior daba una sensación de calor y conforte. Edward puso su mano en la parte baja de mi espalda acompañándome a la entrada.
Al entrar los vi a todos, estaban esperándome, Edward me dejó a una distancia prudente y saludó a cada uno de los presentes y volvió a mi lado, me encontraba completamente inmóvil. ¿Debía haberlo seguido y hacer lo mismo?
—Bella, ella es Esme, él es Emmett, ella es Rosalie, él es Jasper —dijo señalando a cada uno—, ya conoces a Alice y a Carlisle.
—Un gusto —dije con un hilo de voz y me regañé mentalmente, nunca había sido tímida, ¿tenía que convertirme ahora en ello?
Esme vino a mi lado y me sonrío confortantemente. —Un placer conocerte al fin, Bella —dijo melodiosamente.
— ¿Dormirá aquí? —preguntó Jasper con una voz grave, su gesto era algo frívolo, me limité a sonreír.
—Sí… —susurró Edward, fruncí el ceño ¿Pero qué diablos?.
— ¿Dormir en una casa con seis vampiros, no te estremece, Bella? —preguntó una mujer hermosa, que Edward había presentado como Rosalie, no entendí su tono ¿era sarcástico?
—Rose —Esme le regañó suavemente.
—Edward —Emmett llamó su atención—, hoy puedes comprobar si no le puedes hacer daño —dijo pícaramente y no entendí en absoluto, rápidamente busqué su atención.
— ¿De qué habla? —le pregunté en un susurro mostrando toda mi confusión.
—No le prestes atención —se limitó a responderme.
— ¡El sexo Bella, el sexo… así se comprueba! —dijo riendo y todos le miraron rogando que callara.
¡Hola! Se que me demore en actualizar... pero apenas ayer salí a vacaciones. Aquí les traigo este capítulo aspiro que sea de su agrado. Review=Preview. Espero sus comentarios.
Laura.
