¡Hola, perras!
Sí, otra vez es domingo pero es que estaba muy vaga y no me apetecía escribir.
Sólo una cosa:
Evenlight, quiero hijos tuyos. Te adoro, es una cosa inexplicable. Acertaste de lleno con la canción del capítulo anterior. Me encantan tus comentarios y muchísimas gracias por leer.
Esto va dirigido a mis 4 o 5 seguidoras:
Si vosotras no estuvieséis ahí, leyendo cada semana y comentándome, diciéndome lo que os gusta y lo que no os gusta, ni siquiera hubiese seguido escribiendo. Pero no habla de este fic, habló de todo en general.
Estoy convencida de que si no fuese por vosotras habría dejado de escribir hace mucho tiempo.
Muchas gracias a todas.
¡Qué disfrutéis del capítulo!
P.D: Lo mismo de siempre, quién sepa la canción de ahí abajo que lo ponga en un review.
There's so much craziness surrounding me,
There's so much going on it gets hard to breath
When all my faith has gone, you bring it back to me,
You make it real for me
Todo estaba negro. Negro. Negro. Negro. Negro.
Un rayo de luz cruzó mi mente e iluminó un recuerdo.
"Sentía la hierba húmeda sobre mis piernas y manos. Olía a flores y a césped recién cortado.
Las pequeñas hebras verdes se metían en mi nariz y me hacían estornudar.
Apenas sabía andar, por lo que arrastraba mis diminutos pies por el suelo.
Recordaba haberle tirado de los pantalones a mi hermano mayor; recordaba como él se giró y me enseñó el balón que sostenía entre las manos.
Cogí el balón con mis carnosas manos y sonreí, como el niño pequeño que era."
Después quise despertar, pero no pude.
Mi cuerpo estaba atorado y no se podía desprender de mi mente.
No sabía por qué no podía levantarme ni por qué este sueño era tan raro.
Era como una pesadilla, como saber que lo que está ocurriendo es una invención de tu imaginación pero no poder escapar de ello.
Y volvió a invadirme un chisporroteo azul, que me llevó a otra de mis memorias.
"Había visto a mi hermano mayor beber. Y no bebía poco.
Tenía cierta curiosidad por saber por qué le resultaba tan adictivo el sabor del alcohol.
La casa estaba llena de botellines de cerveza y la petaca que guardaba mi hermano en el bolsillo interno de su cazadora descansaba en la mesilla.
Tenía muchísima curiosidad y estaba asustado; era la receta perfecta de la adrenalina.
Tomé la petaca entre mis manos e hice girar el tapón, el cual emitió un chirrido estridente.
El líquido del que estaba llena la petaca era espeso.
Olía intenso y tenía un color acaramelado.
Bebí.
El alcohol se deslizó por mi lengua y mi garganta.
Me empezó a escocer la boca y fui corriendo a la cocina a por un vaso de agua.
Di un traspié y la botellita se cayó.
El alcohol se derramó por gran parte de la moqueta y desprendió un olor amargo y mareante."
Aunque no percibiese mi propio cuerpo mi mente rememoró el sabor del whisky.
Después, clasificó el olor y el gusto de la cerveza y dio un rápido paseo por las bebidas alcohólicas que se mezclaban con algún tipo de refresco para hacerlas más soportables.
Ahora más que nunca quería encontrar mi cuerpo y volver a abrir los ojos.
Pero no sabía cómo buscarlo. El cerebro no me estaba ayudando en nada y el tiempo que pasaba se volvía tedioso y cansino. Todo era una pausa constante en la que oía voces.
No distinguía si esas voces pertenecían a alguien o eran el eco de mis propios pensamientos.
Una línea plana y recta atravesó mi primer plano oscuro como las líneas verdes que cruzan un monitor y que representan el pulso cardiaco.
"Sentía el agua caliente en mis hombros, sentía como descendía por mi espalda y sentía la carencia de alguien. La mujer que se coló en mi ducha y besó mi cuello me era indiferente y ensanchaba más el vacío en mi pecho.
Me negué a mí mismo que eso fuese verdad y le devolví el beso, procurando que fuese lo más largo posible para no tener que pensar.
Pero no funcionó, mi subconsciente seguía maquinando mientras yo jugueteaba con su lengua.
No lograba descifrar quién era la persona que me faltaba.
Llegué a la conclusión de que no la conocía y, aunque aparté ese sentimiento al instante y me lo oculté a mi mismo apoyando a la chica contra la pared, me di cuenta de que estaba solo.
Entendí lo mucho que necesitaba a alguien, a alguien de verdad, a alguien a quien querer."
Ahora no me sentía incompleto, notaba como si fuese una espiral infinita. Sin identidad, sin forma.
¿Se podía saber dónde estaba mi cuerpo?
Aún sin ser consciente de mi anatomía, noté como palpitaba algo dentro de mí, algo que no era el corazón pues no sabía donde se hallaba.
Era otro recuerdo, pero este era mucho más reciente.
"Le ofrecí a Claire mi refresco y me quedé embobado con su sonrisa. Observé sus ojos azules y brillantes y pensé en lo atractiva que era. El suave tacto de su mano recorrió la mía.
De pronto, el hueco que ocuparon sus dedos en la palma de mi mano accionó algún tipo de mecanismo dentro de mí.
Las piezas encajaron por primera vez en mi vida.
No me sentí solo en absoluto, me sentí muy cerca de ella.
Estaba donde debía estar.
Su presencia activó cada fibra de mi ser y me hizo olvidar mi infancia, adolescencia y cada etapa triste de mi existencia."
Recordaba a duras penas el momento en el que me dijo que esperaba que me portase mal con ella.
No sabía si había perdido la importancia o si es que estaba totalmente convencido de que ella me quería tanto como lo hacía yo.
Cuando recuperase mi cuerpo la buscaría, la besaría y la pediría perdón.
Y sabría que ella estaba arrepentida; lo sabría porque me había percatado de su expresión antes de marcharme de su casa.
Y yo también lo estaba, pero eso ya no era importante.
Ahora necesitaba estar con ella, sentir su calidez y su dulzura. Quería hacerla sentir como ella me hacía sentir a mí.
Iba a lograr que Claire pudiera considerarme su hogar.
Una silueta se recostó a mi lado y por un momento noté los brazos, la cadera y el pecho.
Cinco dedos ascendieron delicadamente por mi estómago y descansaron en el lado izquierdo de mi pecho, donde latía mi corazón. Era lo único que podía percibir; no era capaz de reaccionar ante nada más.
Después oí su voz:
—Hola, Tim.
Sonó distante y acostumbrada a decirlo, como si fuese la rutina diaria.
Había pesar en el tono de voz pero seguía conservando la esperanza.
Tras eso, volví a mi letargo. Experimenté otra vez el proceso de adormecimiento de músculos y mi conciencia permaneció siendo únicamente psíquica.
La visión negra regresó y lo ocupó todo.
