Falta… falta muy poco, Edward, yo-yo —tartamudeé—, me siento confundida, he perdido horas de clase, la verdad no sé qué está sucediendo en la escuela ni con aquél señor que se hace llamar profesor, además, tengo un problema con mi madre y... —Suspiré—. Con Charlie —dije por fin, no volverá a ser llamado 'mi padre'—. No me siento… no creo ser la indicada, ¡yo no quiero decidir! —grité—. Siempre pensé que era fuerte, pero hoy me doy cuenta que siempre he sido una maldita débil, escondida en una máscara de infinita valentía —dije con lágrimas en los ojos, sentía una fuerte opresión en el pecho, tan fuerte que era dolorosa.

Y sentí una voz en mi mente que extrañamente me decía—: No te preocupes.


Capítulo beteado por: Yanina Barboza

Capítulo 13

Obsesionada con un bipolar


POV Bella

—Yo… yo no entiendo, siento que en cualquiera de las dos decisiones sucederán cosas fatales… no quiero perderte, ni tampoco a 'los buenos' —susurré nublada, haciendo comillas al nombrarlos.

Nunca había sentido tanta desesperación, una fuerza potente me unía a él, una fuerza que con el paso del tiempo me impedía alejarme… me había convertido en un ser tan vulnerable, y aunque sus intenciones fueran malas no encontraba la manera de separarme, ni de huir, el poder del destino era cada vez más fuerte, él me abrumaba, pero no lograba alejarme, no sabía qué era mejor, ¿por qué tenía que escoger la más débil?

—Isabella… —me llamó con voz aterciopelada—, estás confundida, te debimos explicar todo primero, nosotros no sabemos a qué bando pertenecemos, si al de los bueno o al de los malos, desaparecer no nos preocupa, nos preocupa que algunas personas sigan aquí. —Hizo una pausa—. Aunque debemos luchar, es una obligación, siempre se busca prevalecer, está en nuestra esencia de vampiros.

Asentí con la mirada perdida.

— ¿Les atacan los licántropos? —inquirí, se estaba abriendo a mí, debía controlarme, debía mostrarle un aspecto fuerte.

—Cada vez que pueden, siempre intentan hacerlo por separado. No obstante, les dificultamos la labor ya que siempre permanecemos juntos. —Sonrió para sí mismo—. Su debilidad es que son demasiado inseguros, atacar solo si la manada está junta, es como su torpe lema —me explicó, en ningún momento su mirada se separó de la mía y me cogió desprevenida cuando empezó a jugar con mi cabello, obligándome a sonreír.

Cuando el silencio inundó el lugar, dejé volar mi mente, debía haber algo que se pudiese hacer, algo que impidiera la muerte de alguno de los dos grupos.

—Edward —llamé su atención—. ¿Qué pasaría si me convirtieses? —Sus hombros se tensaron y su mirada fue completamente distante y fría—. ¿Qué sucedería? —le pregunté con una pizca de esperanza en los ojos.

—No lo intentaría, jamás, te lastimaría en verdad —dijo con suma seguridad en sí mismo, aquella actitud lo camuflaba de nuevo en una máscara, se estaba cerrando nuevamente a mí.

— ¿Por qué?

—Porque no lo conocemos, no conocemos el resultado de eso, ni una sola leyenda que pueda justificárnoslos, lo desconocido es peligroso.

—No… Edward... —Busqué las palabras correctas—. Eso haría que todo fuera justo, ¿no? Habría una ventaja, de pronto se esperían de nuevo más años… y se puede pensar qué hacer al respecto —propuse.

—Ni hablar, Isabella, no te pondría en peligro —repuso fríamente con aparente enojo.

— ¿No crees que ya lo estoy? —Sus ojos se oscurecieron y me arrepentí de haberlo dicho.

—Puedes irte cuando quieras —espetó bruscamente, podría jurar que él tampoco había querido decirlo.

— ¡Maldita sea, Edward, ¿por qué tienes que ser tan bipolar?! —le grité ahogada en lágrimas, él inmediatamente intentó limpiarlas, pero me sacudí de sus manos—. ¡Entiéndeme!

—Isabella, mi único deseo es protegerte —dijo con voz solemne.

Era demasiado desesperante querer hacerle entender algo a alguien y que este no mostrara aunque sea una pizca de esfuerzo por comprender.

—Joder, Edward, lo haces de sobremanera, ¡no tienes que verme solo como un objeto! Como un talismán... —susurré.

—No lo hago —respondió calmadamente.

—Edward… —susurré con un leve suspiro, tenía que hacerlo—. Desde que llegaste me has cambiado, me han cambiado, mis metas, mis sueños, todo ha sido tan diferente desde que llegaron. Antes era una niña que le faltaba un tornillo, ahora una persona que no reconozco, pero que ama y es temerosa, pero por esa razón no se rendirá. —Puse mis manos sobre las suyas—. Algo me ha aferrado a ti, tan fuerte que me lastima el no tenerte a mi lado, tan fuerte que es como si fueras mi único sustento. —Sus ojos estaban clavados en los míos, pero yo solo miraba sus manos, el rubor en mis mejillas cada vez se acrecentaba, tenía calor—. Me importas, me importas demasiado, pero luego... —Mi voz se descompuso—, llegas y te escondes bajo esa máscara de dureza y me apagas sin remedio. No soy de piedra.

— ¡No debes enamorarte de mí! —gritó y por primera vez tuve miedo de él—. Yo solo soy tu protector, Isabella, tú vivirás, yo no, las profecías dicen que alguien morirá por proteger a la elegida.

—Las personas tienen completo control de sus actos, Edward, las malditas profecías no lo dicen todo. —Se ofendió—. ¿Y qué si en un caso hipotético deseara suicidarme? —Se espantó.

—No lo harías…

— ¡Es una suposición! —le grité—. Ustedes pueden escoger su destino, pero no, prefieren encadenarse a lo que está escrito. He aprendido que todo puede estar dicho, pero las personas tienen la palabra final —le dije con un ataque de sabiduría.

Un sonido distrajo la conversación, Alice había entrado en la habitación y su rostro era preocupante, Alice tenía miedo.

—Edward… hay licántropos abajo, puede que la hayan olido, hay que hacer algo —rogó desesperada. Pero la puerta se abrió fuertemente y sentí que ya era demasiado tarde.


¡Hola! Siento demorarme en actualizar, es que la escuela te quita demasiado tiempo, gracias a las personas que sigues la historia de verdad, ¡amo los reviews! y me encantaría que me dejasen uno. Tengo en mente la creación de una nueva historia, está ya un tanto fuerte (rated M).

Saludos,

Laura.