¡Hola, perras!

Lo siento, prometí que subiría con más frecuencia pero es que últimamente no me gusta nada de lo que escribo.

Aún así, yo lo subo. Si no os gusta hacédmelo saber.

Por cierto, gracias a todas por vuestros reviews, sois chachis :)

¡Espero que os guste!

P.D: Quién sepa la canción que lo diga.


Lost and insecure
You found me, you found me
Lying on the floor
Surrounded, surrounded

Claire tenía la cabeza apoyada en mi hombro, con el cabello cayendo ligeramente hacia un lado.

Jugueteaba con los botones de mi camiseta y enroscaba sus piernas alrededor de las mías.

Era la estampa perfecta.

Como en una de esas postales que llevan escrito algo por detrás parecido a "mira qué bien nos lo estamos pasando".

Esas que hacen que te mueras de envidia y cumplas el propósito de aquel que te la ha mandado.

Si alguien nos estuviese viendo, allí, con el fondo azul, la ropa de colores parecidos y la pinta de enamorados, se hubiese caído al suelo lleno de celos.

Incluso yo, que lo estaba viviendo, sentía cierto recelo y desconfianza.

Como si fuese a sonar el timbre o el teléfono o incluso como si se fuese a caer la casa de repente y destrozase nuestro momento perfecto.

Para mí lo importante no era yo en esa fotografía mental, era Claire sobre las sábanas azules de mi cama, toqueteando mi ropa y trazando círculos en mi piel.

Tras tres meses y varias semanas en el hospital, volver a casa era algo bueno.

Y se volvía estupendo si traía como equipaje a la chica del pelo color caramelo.

Esa que nada más cruzar la puerta de mi casa, la cual se conocía bastante bien, me había cogido de la mano y conducido hasta mi habitación, me había tirado en la cama y había adoptado la postura en la que se encontraba ahora.

Y yo, que estaba empezando a quedarme dormido, disfrutaba del silencio que reinaba en la casa y a la vez me moría porque alguno de los dos comenzase a hablar, ya que tenía miedo de cerrar los ojos y creer que todo había sido un sueño.

—Tim.- dijo Claire con la voz pausada, justo como si estuviese indagando en mi mente.

—Dime.- susurré contra su mejilla.

—Quiero preguntarte una cosa... no tienes que responder si no lo deseas o si no estás preparado.

—Dispara.- respondí.

— ¿Cómo es estar en coma? Es decir, ¿qué se siente?- preguntó, en una voz tan baja que apenas la escuché.

— ¿Alguna vez te has caído en barro?- contesté.

—No, nunca.

—Yo de pequeño me metí en un lodazal.- dije, sonriendo, mientras recordaba la experiencia.

—Ummm... ¿fue un accidente o pensaste que era un buen lugar en el que nadar?- dijo ella, aguda e irónica.

—Creo que pensé que debía decorarme la ropa.- reí y rememoré la bronca que recibí después, que se terminó en el momento en el que mi madre me dio un guantazo por desobedecerla.

Claire rió sonoramente, llenando la casa de carcajadas y sacudiendo el cuerpo.

Su pregunta cruzó de nuevo mi mente y agrió mi carácter.

—Eso es lo que se siente estando en coma, es como intentar avanzar por el barro.- contesté, seriamente.

Claire me miró con esos ojos tan preciosos que tenía, llenos de preocupación y deseo de satisfacerme.

—No te preocup...- empecé, pero cuando sólo quedaban dos letras para acabar la frase, ella pegó sus labios a los míos.

Sentí su boca cálida y su lengua húmeda y como sus labios se fueron moviendo desde la comisura de mi boca hasta la barbilla.

De repente, todo su cuerpo estuvo encima del mío y sus manos recorrieron mi pecho hasta llegar a las costuras de la ropa.

Yo dirigí mi mano libre a su cabello y enterré los dedos en su nuca.

Ella profundizó el beso y fue borrando poco a poco los recuerdos malos con la lengua.

Lentamente, se separó de mi boca y fue depositando pequeños besos desde mi cuello hasta la clavícula.

—Lo siento, Tim.- murmuró contra mi piel.

—Pues no sé por qué, tú eres la que lo haces llevadero.- contesté, haciéndome un poco la víctima, ablandado por sus besos.

Se rió contra mi pecho y después mordió mi hombro, en la parte próxima a la garganta.

Se me erizó el vello de todo el cuerpo.

Agarré su cara con las dos manos y la miré fijamente; sus ojos estaban ansiosos y su color azul oscuro se volvía fluido.

Su pelo enmarañado era el triple de seductor que peinado y sus pestañas el doble de largas y espesas.

Estas reflejaban sombras sobre sus párpados que me condujeron a descender la mirada a sus labios.

Se mordía el labio insistentemente.

Atrapé su boca con la mía y el beso fue tan intenso y duradero que Claire se tuvo que apartar para buscar aire.

Me miró y rozó mi frente con la yema de los dedos, después acarició mi pelo hasta llegar a mi oreja.

—Te he echado mucho de menos, Tim.- dijo con un tono de voz tan bajo y triste que parecía hablar para sí misma.

Si ella supiese lo mucho que la había extrañado yo...

—Claire, estoy aquí. De verdad, mírame.- respondí, haciéndola ver que no me iba a ir, no me esfumaría con el viento.

Y sentí esa necesidad que había sentido ella, necesidad de tenerla, de abrazarla, de besarla, necesidad de que fuese real.

De que, por primera vez en mi vida, fuese sincero.

Ese sentimiento que la había proporcionado durante mes.

Me sentí débil y quebradizo, no tan fuerte como siempre, y entendí por qué Claire había dicho aquello la noche de mi accidente.

Quererla significaba entregarme y nunca había estado dispuesto a dar ese paso en ninguna relación, por dos simples razones:

O no duraba lo suficiente.

O no tenía interés en que lo hiciese.

Y para ella quererme significaba entregarse, cosa a la que no estaba acostumbrada.

Estaba atrapada en su tarro de cristal esperando a que llegase alguien a quién poder contárselo todo, a quién desvelar el secreto de por qué estaba allí.

Y esa espera constante la había vuelto desconfiada.

Lo entendí todo y la miré.

Claire me buscó con aquel cielo estrellado por ojos. Suspiró y su mirada brilló.

Torció la boca y sonrió. Se acercó hacia mí y se volvió a acomodar en mi hombro.

Besó mi cuello y en ese mismo instante me sentí lo suficientemente valiente para decirlo:

—Te quiero, Claire.

Sentí sus pestañas en mi cuello y acto seguido sus labios, que susurraron:

—Yo también te quiero, Tim.

Se me hinchó el corazón y bombeó emoción por todo mi cuerpo, haciendo mi sangre más líquida y rápida.

La euforia me hizo dar un vuelco en la cama.

Claire se rió.

Apoyé mi mano en su cintura y me pegué más a ella, sintiendo su respiración en el pecho.

Perdimos la noción del tiempo allí tumbados.