Las calles oscuras sin ningún signo de punto de luz, solamente iluminaba poca parte de la acera de la calle aquellos bonitos faroles altos y más oscuros que la propia noche que nos rodeaba, nos adentrábamos en Beacon Hills, si estábamos aquí no era para hacer amigos ni mucho menos comenzar una nueva vida de paz y tranquilidad, no con todo lo que sospechaba y sabia.

En pocos metros nos empezamos a adentras en una calle y el coche empezó a desacelerar para ir admirando nuestra nueva casa este año imagine, al momento nos paramos sobre la casa que estaba más alejada de las demás, de paredes blancas como la nieve rodeada de pequeños arboles con grandes frutos verdes y muchas ventanas repartidas en los dos pisos de esta, mire desde mi posición en el coche realmente sorprendida, ya que por primera vez me cautivo una de las muchas casas donde había vivido, me baje del coche y en lo primero que me fije es en el árbol pequeño situado en la esquina del patio delantero, tan solitario, tan encantador, tan … como yo, me sentía un poco estúpida por compararme con un árbol, pero tristemente era lo único que me quedaba.

Un nuevo día en un nuevo cuarto que lo había elegido especialmente porque la ventada situada frente mi cama tenía una visión perfecta de aquel pequeño árbol al que le había cogido tanto aprecio. Me vestí deseando que el primer día de instituto nuevo pasase rápido, todo esto era tan falso, nuestra vida lo era.

Jared esperaba con el rostro semblante de seriedad mientras hablaba con Andrew, pronto cambio de posición cuando se dio cuenta de mi presencia y rápidamente me saludo con una sonrisa, me acerque a él mientras que mi padre me dio solo una única mirada y se dirigió al salón sin mediar palabra. Nos dirigimos al coche de mi hermano de aspecto negro brillante elegante, cualquiera giraría la cabeza al verlo pasar.

Llegamos al aparcamiento de aquel instituto, muchos coches y personas con notables prisas nos rodeaban, todos tan ajenos al mundo cruel y despiadado que es la vida misma. Antes de poder tocar el manillar del coche Jared levanto una mano en señal de alto, yo lo mire extrañada y el rápidamente giro su cara hacia mí.

-¿Recuerdas las reglas? –dijo aun con la mano en alto.

-No hablar con nadie, no mirar a nadie, no tocar a nadie, ¿he dicho ya no hablar con nadie?

-Que graciosa –respondió sarcásticamente, pero volvió a la seriedad previamente adquirida. – Sabes las reglas, por favor no quiero problemas.

-Claro…

Nos bajamos del coche cada uno cogiendo un camino diferente, yo era menor que el por lo que me tocaba pasar sola el día entero, agarre fuerte mi mochila mientras leía las instrucciones para llegar al aula correspondiente, seguía perdida por aquellos interminables pasillos hasta que di con el numero indicado en el papel que sostenía, BIOLOGIA se leía en un letrero antiguo situado justo al lado del pomo de la puerta, gire de este rápidamente y entre en la aun desierta aula excepto cuatro personas que ya se encontraban sentadas, me senté en la tercera fila, junto a la ventana.

A los pocos segundos toco la sirena de inicio de clase, los alumnos comenzaron a entrar ya que la puerta no dejaba de abrirse y cerrar como un reloj marca los segundos, notaba que nadie se sentaba a mi lado aunque lo prefería así, de todas maneras tengo que aislarme del mundo obligatoriamente, mientras yo seguía absorta mirando hacia ningún punto en concreto de la ventana entro el profesor dando los buenos días, empezó hablando de algo sobre inspeccionar sustancias, aunque yo la verdad no estaba prestando atención parecía que me atraía más las hojas que volaban de un lado a otro con el aire y terminaban en alguna esquina de los bancos exteriores, solo llegue a escucharle decir la última frase.

-Los quiero por parejas, cuando toque quiero una memoria de lo trabajado.

Lo único que me piden es que no me relacione y lo primero que dice el primer profesor de la mañana es que tenga que hablar con alguien, perfecto, pensé internamente, seguí mirando por la ventada ya asumiendo que no podría hacer nada cuando note la silla de mi lado moverse y alguien sentándose en ella.