DÍAS DE ESPERA: "Entretiempo"

Viernes. El ataque de los Nivel E había sido el martes, y desde ese día Kira Airen se había mantenido un poco apartada de Zero Kiryuu. No era que estuviese dramatizando, sino que deducía que para que él le hubiese pedido que no lo abrazara más, algo le debería haber molestado de ella, así que tomar distancia era lo mejor.

Restando tres fechas para el aniversario de la Academia y el baile conmemorativo, las chicas de la Clase Diurna estaban como locas planeando el peinado que iban a lucir, que los zapatos, que el perfume, que la cartera y (¡por Dios!) el vestido que se pondrían, sin mencionar, desde ya, su absurdo y enfermizo entusiasmo por saber quiénes serían sus parejas. En el transcurso, los alumnos nocturnos se sentían aclamados como reyes y los rodeaban alaridos de fanatismo todos los atardeceres.

Eso hastiaba a Zero Kiryuu de manera muy palpable. En una hora libre de sus clases, fastidiado, habló con su compañera a su lado:

-Se ponen inaguantables en días como estos...

-Están emocionadas –dijo Airen en un tono reflexivo, sin mirarlo-. Es todo...

-Pero no entiendo por qué deben gritar constantemente... Eso es lo que me molesta...

-Se están divirtiendo; es que deben tener muchas ilusiones puestas en el lunes que viene.

-Eso no es excusa. Tú también quieres que llegue y no por eso estás chillando como marrana... ¡Es que parecen niñas, actuando así!

Con esa quejosa exclamación, su voz pesimista llegó a los oídos de todos los presentes, quienes lo miraron con animadversión y le farfullaron insultos. Kira le susurró en un vocablo amistoso:

-Zero, con esa actitud, ninguna chica querrá ir contigo al baile; pensarán que eres un amargo... Y, además, las marranas no chillan; gruñen. Los conejos chillan.

-¡No me interesa que piensen que soy amargo! –vociferó a la sazón para que todos lo oyeran, y la chica se sonrió con dos dedos sobre los labios-. Y para que te quede claro –le dijo a la prefecta-, no iría al baile con ninguna de ellas.

-Pensé que te ibas a reír por lo de las marranas... Je, ¿vas a ir solo?

Él no dijo nada ni tampoco la joven inquirió por sacarle alguna señal. Bailar con ella sería algo contradictorio si ya le había pedido que no se abrazasen... Pero, pese a que dolió esa falta de respuesta, Kira Airen no obstante quiso aferrarse a la esperanza de que el silencio fuera neutral y no negativo, porque en su tierno corazón deseaba creer que si Zero no había contestado, bien podría haber sido porque quería ir a la gala con ella pero era tímido para decirlo.

Las prácticas para el canto que la prefecta efectuaría la noche del lunes iban mejor de lo esperado. Los cinco miembros de la banda entrenaban en secreto con el auspicio de Kaien Cross todos los días después de clases y hasta que caía la noche, momento en que Kira aprovechaba para compensar su trabajo de guardiana. En el proceso, no se daba cuenta, y tarareaba la melodía de lo que iba a vocalizar en esa próxima ceremonia. Kiryuu la interrogaba tratando de descubrir qué canción era ésa, aunque ella se negaba a revelar el secreto.

La ansiedad circulaba entre los estudiantes como reguero de pólvora. Ya corrían rumores de que sería la bella alumna de ojos azules quien ejecutaría aquel espectáculo, y había quienes especulaban con que el título de la obra musical sería de una artista reconocida del JPop.

De cualquier manera, era como el día de San Valentín. Las tardes se vivían aún más atiborradas de chicas que buscaban pareja para el evento, mientras los varones, tanto humanos como vampiros, ya conseguían sus citas. Y así, Zero Kiryuu padecía una cierta presión por invitar a Kira, sin él saber la razón..., por lo cual andaba muy pendiente de los sujetos que, como Kadashi, le habían echado el ojo a su compañera...

Se podía decir que la Academia estaba al rojo vivo.

Pero el mundo más allá de los límites de dicho instituto tampoco se hallaba en un estado de calma, mas no por motivos así de positivos, sino por un ajetreo que haría peligrar el orden entre vampiros y cazadores... porque si bien los Nivel E que habían atacado a Zero y a Kira en la ciudad eran sencillos chupa-sangre ambulantes, semejante suceso había llamado la atención de seres indeseables. Había sido mera casualidad, pero un pobre ex peón del clan Haze había visto la batalla de los prefectos y encontrado su boleto de vuelta a la familia... Y como los Haze y los Houki estaban del mismo lado, no pasarían demasiados días hasta que la noticia de la aparición de Kira Airen llegara a oídos de Seta y éste reclutara a sus guerreros para ir a buscarla...

Chigima, no obstante, mantuvo los ojos abiertos... y Kaien Cross también.

El sábado y el domingo fueron iguales entre sí. Los alumnos que debían estudiar tenían que librar una batalla interna para concentrarse, y muchos de los varones pasaron horas en sus alcobas practicando los pasos del vals. Sobre todo eso lo hacían los humanos que, celosos de los de la Clase Nocturna, sentían que debían reivindicarse y conquistar a sus bellas compañeras.

El presidente de la clase de Kiryuu planeó invitar a Kira.

Ésta se pasó todo el fin de semana practicando para el espectáculo musical del baile venidero, y ciertamente Zero comenzaba a extrañarla... Lo único que podían hacer juntos era comer; el resto del tiempo, ella lo pasaba con sus colegas músicos y el Director que los guiaba. El caballero trataba de distraerse dando vueltas por la Academia, visitando a sus caballos (en cuyo establo ya había sido localizado el informe de Biología de la chica, en un barrial detrás de dicha construcción) y observando desde lo alto que todo anduviera bien. Pero justamente estar en silencio lo llevaba a pensar, y sólo podía pensar en su amiga de mirada celeste. Ese tierno celeste que durante el día contrastaba con el sol en un azul rabioso e insoslayable y que se fugaba al turquesa con el ascenso de la luna, atacando la mágica atmósfera de la noche perlada por el rocío. Enroscado en una controversia, luchó por alejarla de su conciencia, pero no podía evitar ser tocado por una calma particular que no experimentaba bajo cualquier circunstancia. Su memoria le decía que no y su corazón le pedía a gritos que sí... Sujeto por esos dos efectos, no sabía a dónde ir ni qué decisión tomar, porque tampoco podía arriesgarse a cometer una equivocación cuando las emociones de Kira estaban en juego. Esa situación fue haciéndose más grave a medida que vino la hora de dormir y el domingo se extinguió en el horizonte del tiempo.

Pasadas las diez de la noche, Cross ordenó que los alumnos elegidos para el show fueran a descansar, y con ello, Kira apenas compartió un "buenas noches" y otro par de palabras con Zero antes de ir a su alcoba. El tono con que dicho varón se despidió contuvo desolación...