NOCHE DE VAMPIROS: "Calamidad"

La hija de los Airen despertó gritando tras ver en su cabeza imágenes horrendas y asfixiantes; los espíritus de los gitanos irrumpían en el equilibrio de su alma y jugaban con su corazón... Se puso a temblar y a transpirar sudor frío. Con su mirada vociferaba el desastre de su integridad lentamente corrompida...

Zero, a su lado, no obstante la sostuvo y le dio resguardo. Su voz calma y penetrante trató de serenarla:

-¡Kira, Kira, no tengas miedo! ¡Estoy aquí; todo está bien!

-¡Z-Z-Z-Ze-Zero...!

-Tranquila... Estoy aquí...

-¡L-Los...! ¡Los gitanos...!

-Tuviste una pesadilla... Pero todo acabó ya; no fue real...

-Todos muertos... Todos muertos... Eran... Los vampiros los mataron...

-¿Qué?

-Fueron asesinados... por vampiros... ¡Los militares eran vampiros...!

-Respira... Eso es parte del pasado...

-Tengo miedo... Tengo miedo... Los vampiros van a...

-No te van a hacer nada, porque yo estoy aquí para protegerte; no permitiré que te pongan un dedo encima.

-Seta... Seta es más fuerte que tú... É-Él...

-Lo venceré, Kira...

-Todos los que enfrentan a Seta mueren... Si tú...

-Yo soy distinto; no moriré y tú tampoco.

Rompió en lágrimas; lloró sin consuelo contra el pecho de su novio y anheló desaparecer de la faz de la tierra. Y Kiryuu no lo soportaba; quería verla feliz, sonriendo y haciendo chistes tontos..., y ahí estaba, quebrada por el pánico y una debilidad quimérica que no tenía por qué pertenecerle...

-Por favor, Kira... –le suplicó-, no llores...

-¡No pido una vida perfecta...! ¡Sólo quiero estar en paz...! ¡No quiero morir...! ¡No quiero que las personas que amo mueran!

-Nadie morirá... Por favor, resiste...

Chigima se presentó en la habitación repentinamente; oír los gritos de su ahijada enloquecía su corazón. Exigió que le explicaran lo que significaba eso y Zero respondió que había tenido una pesadilla.

El guardián sufría al verla en ese estado...

Salió de regreso a su cuarto, donde Yagari observaba por la ventana hacia la salida. Éste lo miró de reojo y le preguntó si estaba bien, aunque no recibió contestación. Sólo después una frase salió de su boca mientras se agarraba la cabeza y suspiraba con amargura:

-Está cayendo en la desesperación... Nunca había estado peor...

El tuerto caviló. Sin haber tenido hijos nunca, había tenido a Zero y a Ichiru como aprendices y en ellos ponía su mayor cuidado y amor... Así que de alguna forma era capaz de entender el sentimiento de zozobra de Chigima, pese a la oscuridad de su mirada naranja. Entonces se comprometió a decir algo que lo ligaría a un futuro difícil...

-No temas... Zero la protegerá siempre; tiene la fuerza y el corazón para salvarla y cuidar de ella hasta el último día de su vida. Y si algo llegara a suceder, compañero, descuida, porque así como juré proteger a Zero también velaré por la seguridad de Kira.

El otro no dijo nada...

-Te sonará extraño, dado que no he tenido más que unas horas de convivencia con ella, pero Zero es como un hijo para mí también, y si he de cuidarlo a él, de igual manera he de cuidar todo aquello que él quiera defender.

-Gracias, Yagari...

-Es mi naturaleza de maestro cazador. Eso lo puedes entender muy bien.

Los guardianes se aliaron entonces, con la vista fija en todo lo que ansiaban salvaguardar. Continuaron vigilando, bien conscientes de que si alguna figura enemiga llegaba a atravesar la entrada del refugio alguno de los dos (o bien ambos) tendría que dar su vida.

***

Afuera no amanecía aún. La noche prevalecía, y con ella, ojos antagonistas se encontraban activos... El cuidador del cementerio había confesado a su hijo, que vivía con él, acerca del advenimiento de cinco suculentas personas, y la noticia no tardó en diseminarse entre los rostros más lúgubres de la ciudad. En una taberna lóbrega y apestada a alcohol, el hombre menor de la necrópolis se embriagó y compartió con sus amigos matones el curioso dato de los refugiados. Así, entre humanos torpes y agresivos, un oído enemigo, conocido de la familia Haze, se puso al corriente de ello...

-Sí, hombre –el hijo del cuidador decía, con un aliento a licor y un tono de borrachera desagradable...-, manejaba un tipo... ¿Qué tendría...?, mi edad... Lo acompañaba otro sujeto y atrás iba una mujer entre dos hombres más...

-¿En serio? –espetaba uno de los borrachos-. ¿Una mujer? ¿Cómo era?

-¡No sé, hombre...! Estaba lejos...

-¿Era bonita? –inquiría otro, más horrible que el anterior.

-Te digo que no vi tan bien...

-Pero al menos si me dices que era chiquita...

-¡Hombre, te digo que no lo vi!

-Bueno, hermano, relájate...

-No sé... Pero se fue uno solo...

-¿Cómo...?

-Se fue el conductor del auto nomás...

-Ah, mira que curioso... Raro...

"¿Cuatro hombres y una mujer...? ¿Podrían ser...?"

Ese fisgón no tardó en comunicar a sus socios Haze las sospechas. Prácticamente ninguna mujer se atrevía a visitar la ciudad de Gaketsumi, así que las palabras del hijo del cuidador debían ser interesantes...

Tan pronto como ese clan supo la noticia, entre ellos corrieron las voces, y luego tanto la familia Houki como los Kuran lo terminaron sabiendo... Especulaciones peligrosas comenzaron a trazar una nueva hoja de ruta para los perseguidores bajo orden del Conde Seta... Los cazadores humanos, por su parte, fueron impactados por la pérdida de su infiltrado Nigiko, desangrado a manos de aquél, y la huida del segundo espía que vio la noche venir sobre su vida... Los vampiros rastreadores interceptaron a Yoken tras oler un sendero de sangre a través del bosque y el destino de Kira y sus defensores pendió de un hilo...

Omashu estaba desquiciado al no poder ponerse en contacto con su hermano. Yagari no podía ser advertido de nada y los chupa-sangre se estaban moviendo... ¿Qué podría ocurrir? Que saliera el sol era el ferviente deseo de más de uno...

***

-Zero, creo que...

-No hables como si fueras a morir.

-No tengo fuerzas...

-Sí que las tienes; recuerda quién eres, todo lo que puedes hacer, tus habilidades... Eres... más fuerte que yo...

-No me mientas.

-Sí... Tu corazón tiene un valor y una entereza que no había visto nunca...

-Tú sobreviviste también todo este tiempo...

-Pero no sin desear morir en más de una vez...

-No fuiste el único.

-Cállate...

-Zero..., bebe mi sangre...

-No...

-Hazlo...

-No, Kira.

-Aquí no pueden olerme... No tienes excusa...

-¿Por qué quieres que lo haga? ¿Por qué estás tan obsesionada?

-Te pido que lo hagas, por favor...

-Me duele morderte... Siento que te consumo...

-Todo lo contrario... Muérdeme.

-No.

-Hazlo.

-Basta.

-Te lo ruego, Zero...

-P-Pero...

-Aún si tengo que... –empezó, removiendo su gargantilla negra y raspando la piel lastimada donde el chico varias veces había puesto sus colmillos; un aroma sensual florecía... –Hazlo...

-Maldita...

-Necesito tenerte cerca... Más cerca...

Los ojos del muchacho se tiñeron de pasión escarlata. Sus dientes se afilaron...

-Más cerca...

Él lamió la garganta de la dama... Cerrando los ojos, aunque quiso resistirse, debió dejar ir su poder y besó esa piel tersa...

"Más cerca......"

Lo hizo... Entre paredes de material compacto esa esencia quedó atrapada y nadie oyó ni un grito. La chica suspiró con alivio mientras oyó a su novio tragando cada gota de su sangre tibia... Lo abrazó y lo mantuvo contra su cuerpo como para que así pasaran una eternidad. Él la abrazó también, tomándola de la nuca y pasando otra mano por debajo de su espalda delicada.

-G-Gracias..., Zero... –le murmuró con una sonrisa pacífica.

El hombre gimoteó aún luchando contra el deseo de su mejor amiga... Su cuerpo pedía sangre y su corazón batallaba la sensualidad de ese acto; no quería ser un vampiro; no quería ser eso... Un animal.

-"Kira..., basta... No te amaré más porque muerda tu cuello... No quiero lastimarte..."

-Zero... –farfulló ella, como si pudiese oír sus pensamientos-, te amo... Me siento feliz... si puedes desearme... Yo te... Te amo.

Los ojos del muchacho expusieron extenuación... Apretó a su princesa Airen y respiró con fuerza contra su garganta suave... Ideas contrapuestas estallaron en su mente cuando desesperó por tragar toda la sangre que pudiese y al mismo tiempo quiso tirar de su boca para liberar el cuello de su mujer...

-"Aún en las profundidades del mundo..., sigo aquí absorbiendo su vida... ¿Llegará el día en que la sangre humana me resulte desagradable...?"

Cuando Zero se desprendió de su presa voluntaria, la misma lo miró con ojos brillantes; unos ojos que hacía tiempo él no veía coronando esa sonrisa femenil. Le acarició la mejilla y ella hizo lo mismo, instándolo luego a que la besara en los labios. Por unos cuantos segundos, permanecieron unidos, sellando nuevamente su amor y su pasión lozana a la sombra de un refugio antiguo y repleto de memorias de fallecidos.

-"Zero..., perdóname por someterte a esto..."

-"Te amo no por tu sangre, sino por tu corazón..."

***

En la Academia Cross también había movidas. La presidenta del Dormitorio de la Luna, Shikara Haze, se había ausentado de clases y el director Kaien giraba como trompo pensando en que algo malo le pudiese ocurrir a Zero o a Kira. Los vampiros estaban inquietos...

Cuando debía salir el sol en una nueva mañana, los nubarrones negros impedían a la luz pasar hasta la tierra. No llovía, sin embargo, pero los pájaros no se animaban a cantar. Un rugido celestial a lo lejos, por el firmamento, conquistaba la paz y la socavaba generando bajo los ojos de Dios un éter de lobreguez. Los cazadores humanos compañeros de Yagari atravesaban una tribulación al enfrentar la muerte de Nigiko y las míseras condiciones en que había sobrevivido el segundo espía, quien declaró que Seta le había logrado robar información. La desaparición de Yoken, por otro lado, podía sólo significar una cosa, y Omashu se quería morir.

En efecto..., gritos de un humano rubio ensordecieron el cuartel de operaciones del Conde de la Noche... A los azotes de vampiros brutales y los colmillos de un Pura Sangre impiadoso, se fue desangrando mientras se resistió a confesar la verdad en el cruento interrogatorio que le imponían para averiguar el paradero de Kira Airen... Una tortura clandestina..., y todo se venía abajo...

Los cuatro fugitivos aguantaron las próximas horas, racionando la comida de una manera inteligente y tratando de descansar. Ninguno se animó a explorar las profundidades más lejanas del refugio, sino que permanecieron en uno de los edificios más cercanos de la entrada. El fuego en las antorchas dispuestas como faroles no se extinguió, y el oxígeno escaseó tal y como Yoken había advertido. La chica pasó mucho tiempo durmiendo, no sólo por eso último, sino por la extenuación causada tras el acto vampírico de Zero. Dicho joven estuvo gran parte de las horas junto a ella, bien durmiendo de la misma manera o bien acariciando su cabello para darle paz en su ensueño. Se había ocupado de limpiar la sangre que había caído de su garganta delgada y la gargantilla azabache estaba de nuevo cubriendo las dos heridas de dicha superficie.

-Seguiré contigo hasta el final... –dijo él en voz baja...

***

Era casi la hora del té. Los héroes se preguntaban qué estaría pasando afuera. Inquietos, Chigima patrullaba cerca de la entrada y Yagari le cubría las espaldas. Kiryuu seguía hablándole a su compañera, quien se puso a plantear ideas escalofriantes:

-Zero..., ¿qué pasará si Yoken no viene a buscarnos?

-Vendrá. Y si no viene él vendrá alguno de sus compañeros.

-No quiero quedarme aquí mucho tiempo más... Hay como un aroma a...

-¿A qué?

-A... muerte.

-Entiendo lo que dices... Yo tampoco quiero estar aquí, pero es realmente un sitio seguro.

-Me falta el aire...

-A nosotros también...

La chica se hizo una bolita en un rincón apenas iluminado con una pequeña antorcha encendida y quiso esconder la cara entre sus rodillas. Masculló palabras de lamento sin mirar al hombre:

-Quiero volver a la academia Cross... Haber ido a ese lugar fue lo mejor que me pudo haber pasado...

-Para mí también... Tu llegada fue el nuevo curso que tomó mi vida...

-Aunque pensé que todo esto no volvería a pasar... Cuando te vi, me dije "De seguro ahora todo estará bien, porque si Zero Kiryuu estará a mi lado, no tendré nada que temer"... Pero al final..., el mal me siguió persiguiendo...

-Nos mudaremos a un país lejano cuando salgamos de ésta, Kira –aseveró encuclillándose frente a ella-. Ya verás que todo andará muy bien.

-Es sólo... Es sólo que quisiera... haber tenido una juventud más larga..., porque mi pubertad... duró el mes y medio que estuve contigo en la Academia... Ésta... es una vida de prófugos...

-Kira...

Con ese tono de desdicha compartieron unas cuantas horas más, hasta que llegó la medianoche y luego ya ninguno de los cuatro podía mantenerse en pie sin bostezar. Compartieron pan, frutas y comida enlatada y bebieron agua con sabor a aire viciado.

-Extraño la comida que hiciste para mi cumpleaños... –el cazador de cabello platinado confesó hacia su amiga al terminar de saborear los alimentos silvestres que habían sido aprovechados como cena.

En efecto, cada palabra y gusto señalizaban el aura tenebroso que los rodeaba como un velo de sombras arcaicas... Para huir de ello, Kira regresó a su cama de piedra y cerró los ojos, entretanto los tres hidalgos permanecieron expectantes con la vista en el acceso al refugio durante un rato largo. Chigima estaba abajo; Yagari y Zero miraban desde la ventana de la casa elevada.

-Maestro, ¿estás bien? –le preguntó el aprendiz a su tutor de un solo ojo celeste.

-En realidad, no, Zero...

-¿Por qué? Odio verlo preocupado...

-Como cuando eras pequeño...

-No lo puedo evitar.

-Es simplemente que estar enterrado me pone muy inquieto... No sabemos qué puede pasar; sólo podemos esperar a que Yoken regrese... No sé si ésta fue muy buena idea...

-Fue una buena idea... Seta no puede detectar a Kira aquí abajo; estamos a salvo.

-No recuerdo que fueras tan optimista hace unos meses.

-Hace unos meses no tenía a Kira; con ella quiero creer que todo estará bien.

-Mmm... Lo cual significa que te has convertido en un hombre.

-Ah... Pues... –quiso decir, sonrojado.

-Me haces sentir orgulloso, Zero; de verdad...

-M-Maestro...

Sin embargo..., el momento fue cortado con brusquedad cuando Chigima oyó un sonido extraño venir del túnel de entrada... Histérico súbitamente, subió las escaleras amarillas hasta el balcón de donde miraban sus colegas varones y exclamó por lo bajo...:

-¡Oí algo! ¡Ocúltense!

-¡¿Qué?!

Los tres se cubrieron de manera tal que nadie los pudiese ver mientras ellos corroboraran las sospechas... Chigima fue quien mantuvo los ojos sobre la entrada... Su corazón, palpitando fuera de sí, aterrado... Zero y Yagari rogaban que el cazador de ojos naranjas sólo estuviera alucinando...

-"No... Por favor... Por favor, Dios..., dime que no nos encontraron... Por favor..." –éste suplicó hacia sus adentros.

Pero esa deidad no pareció oír el ruego del caballero... No eran alucinaciones; alguien venía...

-"No... No... ¡No, no, no...!"

De entre las sombras, dieciséis ojos rojos fulguraron antes de que un vampiro de rostro malévolo hiciera su entrada, luego seguido de dos vampiresas rubias, una pelirroja y unos cuatrillizos sonrientes que aparentaban ir a ser tan veloces como el viento... Chigima se aterró y su piel se volvió pálida como la nieve más fría...

-¡¡Están aquí!! –susurró a sus colegas...

Éstos apenas sí pudieron concebir lo que eso implicaba... Su respiración comenzó a entrecortarse en la angustia, y Zero gateó hasta la habitación de Kira, a quien despertó tapándole la boca. Yagari tomó su rifle y adoptó una postura de francotirador al igual que su camarada de cabellera parda. Y así, en vista de que los únicos vampiros que también se habían unido al hecho eran tres hombres grandes y musculosos, los dos guardianes comenzaron a disparar...

El enfrentamiento era irrefutable... La lucha había comenzado.

Sangre de monstruos fue vertida sobre el suelo y aullidos desgarrados fueron pronunciados a todo pulmón, haciendo temblar los muros de piedra. Sin parar, Chigima y su socio continuaron, y balas sagradas atravesaron el aire como suspiros del diablo. La mujer de melena roja cubrió las espaldas del vampiro hombre que lideraba el grupo, mientras que las dos rubias trabajaron en armonía con los tres robustos monstruos; los cuatrillizos se movían por su cuenta, prendiéndose de las paredes y trepando como arañas. De esa forma, los dos guías villanos se dirigieron a la edificación defendiéndose con sus poderes, aunque fueron los que resultaron más heridos.

-¡Kira, ven conmigo! –Zero le gritó en un susurro desesperado a su novia, quien bajó de su lecho de piedra asiendo el látigo Ayilai y una linterna mediana. El joven sostenía en su mano el revólver negro Eclipse, atado a su brazo con la cadena dorada y el brazalete negro sujeto a su muñeca.

Chillidos y gruñidos de dolor quisieron amedrentar a los dos tiradores en la terraza, pero éstos no se rindieron. Tras ubicarlos bien, los vampiros se lanzaron a los muros y se volvieron locos por llegar a ellos con el fin de desangrarlos en un instante. Los cuatrillizos eran inalcanzables y el trío demoledor de la retaguardia era una muralla impenetrable; sólo pudieron quedar socavados los dos líderes y, de a poco, las rubias cuya magia negra convertía en hielo todo lo que tocaban.

-¡Me voy a quedar sin balas! –Chigima aseveró hacia su colega.

-¡Recarga! ¡Yo te cubro! –Yagari espetó, luchando contra el infortunio y haciendo todo lo posible para detener a sus enemigos noctámbulos.

Retraídos, los cuatro vampiros lacerados dejaron paso a sus mejores soldados. Los tres gigantes arrojaron golpes al edificio e hicieron temblar cada bloque de material; el cazador tuerto tenía que esforzarse por no perder el equilibrio. Los cuatro hermanos, no obstante, fueron en la búsqueda de la mujer Airen, quien definitivamente tenía que estar con el dúo humano. Entonando risas ecoicas y diabólicas, los ágiles peones se movieron entre las sombras como aves en un cielo abierto...

-¡Tenemos que salir de aquí, Kira! –el muchacho de ojos lilas volvió a informarle a su amiga, quien recién despertaba de un sueño horrible para despertar en una pesadilla peor. La llevó por pasillos oscuros hasta pasar a otro edificio, y así sucesivamente mientras en su mano sostuvo una pequeña lámpara a querosén que los guió hasta la salida de emergencia.

-¡¿Qué está pasando?!

-Nos encontraron.

La casa de Chigima y Yagari se desmoronó tras los consecutivos golpes del trío colosal. Cayeron los dos al suelo adoquinado y pelearon al esquivar los restos del refugio que comenzaba a hundirse. Tiros de rifles ávidos pujaron por dar fin a los alientos sádicos de seres tunantes... Sin mirar el profundo terror a morir, los cazadores sincronizados buscaron con tenacidad los puntos débiles de las criaturas y se comprometieron a dejar la vida en esa batalla teñida en sombras...

Los jóvenes, entretanto, no dejaron de correr. El corazón de la chica latía desaforado creyendo que, sin que ella se diera cuenta, lo estaba perdiendo todo. Su padrino no estaba a la vista pero se oían los disparos a lo lejos, y en sus ojos azules explotaron mil temores todos juntos. Sin embargo, no soltó la mano del hombre que la guió hacia la escapatoria, aunque fuera a través de una cripta espantosa; él era su única esperanza y garantía de vida, pues sola no podía tener certeza de ir a sobrevivir.

-¡No te detengas! ¡Rápido, Kira!

Saltaron de unas escaleras hasta aterrizar en la calle empedrada. El sendero hacia el cementerio estaba a escasos metros y avanzaron lo más rápidamente posible.

Pero no sería tan fácil. Eran cuatro sombras andantes, veloces como cuervos, quienes arremetieron contra Zero y lo separaron de la doncella aterrorizada, quien gritó al visualizar la situación. Primero dos de los vampiros quisieron ocuparse de ella, mientras que el otro par aniquilaría a Kiryuu con una fatídica combinación de artes marciales, mas Kira contestó con su azote y el varón los mantuvo cerca de sí. Obligándolos a todos a pelear con él, los alejó de su novia y dio todo lo que tenía para derrotarlos.

-¡¡ZERO!!

-¡¡Kira –gritó, sin embargo-, vete!!

Memorias de lo ocurrido en la ciudad Fukuoka durante los días de la Academia surcaron su mente como un chispazo...

-¡¡ZERO, NO!!

-¡¡VETE YA!! ¡¡YO ME ENCARGO DE ÉSTOS...!! –gruñó casi destrozándole el cráneo a uno de sus contrincantes movedizos.

-¡¡ZERO...!!

Pero las órdenes del hidalgo eran más fuertes...

-¡¡KIRA!! ¡¡TÚ DEBES VIVIR!! ¡¡VETE; DEBES VIVIR!!

"¡Kira, prométeme que vivirás! ¡Debes jurarme que vivirás!"

El recuerdo de Itsuki diciendo casi lo mismo hacía meses atrás, congeló su corazón atacado en un aturdimiento que no podía soportar. Envuelta en la desesperación y una locura que casi la dejó inconsciente, tembló de pies a cabeza y fue víctima de una enfermedad emocional que la hizo dudar y la rodeó de tribulación. Gritó el nombre de su novio cuando dos lágrimas cayeron de sus ojos frenéticos y corrió...

Su linterna prendida en su mano izquierda y el látigo en la diestra, estuvo equipada para lo siguiente... Casi sin respirar para no percibir el aroma a putrefacción de los muertos, cruzó el cementerio hasta el fondo. Su respiración era un solo desquicio y lloraba entre gimoteos de dolor y pavura que resultaban en un desequilibrio que difícilmente no repercutiría como un mal en el futuro próximo... Al alcanzar el agujero negro que parecía la boca del diablo se introdujo, aunque no sin dudar antes... Se arrastró por el conducto sufriendo de una novísima claustrofobia y con la linternita delante de ella...

-"Zero... Zero, no me dejes sola ahora..."

Al terminar de golpe, cayó al suelo y se golpeó la frente, de la cual un rasponcito se emanó sangre fresca...

A falta de desastres...

Dispuesta a seguir el camino, tuvo una conmoción primero, al contemplar el cadáver de una persona en los primeros peldaños de la interminable escalera. Era puros huesos, aunque algo de tejido se conservaba produciendo un hedor desconcertante, y por la posición en se hallaba, tal parecía que había fallecido anhelando subir hasta la superficie, mas no caminando, sino arrastrándose, pues ambas tibias* en sus piernas estaban claramente partidas. La jovencita se pegó a la pared más lejana y se resistió a subir; estaba temblando como una hoja...; las imágenes más temidas de sus pesadillas la perseguían...

-"Zero... ¡Zero!"

Cerró los ojos e intentó aferrarse a sus recuerdos más hermosos para no perder la razón... Su mente y su cuerpo estaban infectados por estímulos sucios e impuros. ¿Estaría en el infierno ya? El pasado parecía tan distante..., tan imposible de revivir...

¿Por qué ella...?

Pero las palabras de Zero volvían a sonar como un eco torturador...

"¡¡VETE; DEBES VIVIR!!"

Apretando los dientes, la mujer puso todo su miedo afuera, transformándolo en una fortaleza que le permitiera seguir. Llorando cual madre que pierde a sus hijos, corrió a la velocidad del viento hasta la superficie, venciendo la extenuación de sus piernas y ansiando ver el sol otra vez.

"Itsuki... Zero... Debo vivir..."

Como trepar desde la tumba más honda hasta el cielo mismo de Dios, escaló cada peldaño con la vista puesta en su destino. Allí afuera latía la vida y el escape para su desdicha cruel. Con una fiereza que nunca antes había habitado en su mirada añil, subió hasta la luna...

La puerta de madera que halló en su camino la pudo abrir con un sencillo golpe al centro. Las hojas de la misma se explayaron hacia fuera y el brillo opaco de la noche recayó sobre su melena azabache. Respiró como si hubiera nacido de nuevo, purificando su pecho y sus venas al sentirse victoriosa... Sollozó cuando se fue recuperando en cuestión de segundos. Dio unos pasos al frente y cayó de rodillas, vertiendo lágrimas sobre el césped pobre. Se convulsionó y tembló con frío y preocupación al reconocer que, mientras ella era libre en la superficie, sus amigos estaban enterrados en una tumba maldita...

Sin embargo, no tuvo demasiado tiempo para torturarse con eso, pues su esencia aún era perceptible en la atmósfera y el enemigo estaba en todos lados... Al son de los truenos, marchitando la vida que se interponía en su camino, un vampiro Pura Sangre ya tenía sus ojos puestos en una presa deliciosa de ojos color mar... A lo lejos, entre los sepulcros y las cruces, la figura espantosa de Seta Houki hervía en el núcleo de las sombras. El alma de la mujer no halló consuelo al tormento repentino de cada uno de sus sentidos, y no pudo correr, sino que únicamente fue capaz de arrastrarse en reversa, lo que la maculó con lodo negro, paralizada por la fobia a morir en sus manos zarposas...

-S-S-S-S-Se-Se... ta...

Habiéndola avistado entre los árboles escuálidos y las irregularidades del terreno, el Conde de la Noche alzó su brazo hacia ella y ordenó a sus esbirros que fueran a buscarla. Sonrieron éstos con los colmillos afuera y jadearon bajo el efecto de su sed caníbal... Desesperados, corrieron hacia Kira, quien, contemplando la muerte venir, pudo ponerse de pie y escapar entre las ruinas del bosque seco que coronaba la necrópolis. Mujeres y hombres ágiles chillaban hambrientos y fulguraban el aire con sus ojos carmesíes, tiempo en el cual la tormenta volvió a cargarse, esbozando rayos luengos entre las nubes densas...

Los vampiros se lanzaron contra ella, tironeando de sus ropas y evadiendo los azotes mágicos de Ayilai... Diferentes hechizos la inmovilizaron y le quitaron todo control de su cuerpo exquisito... Gritó a todo pulmón pidiendo ayuda, estrangulada por la angustia de su corazón ingenuo y siguió peleando por recobrar el dominio de sus miembros, mas su arma ya no estaba en su mano y ante su mirada asustada reventaba el venir del dios de la noche... Ataviado en un traje rojo, el Conde que una vez había perdido a su amada y toda razón para vivir levitaba avanzando hacia su presa. Su largo cabello plateado se mecía como un funesto velo de plata, y sus labios negros, en combinación con sus ojos color sangre, anunciaban una calamidad... Lentamente se acercó a Kira, sonriendo con perversión, y terminó poniendo sus pies en el suelo... Se inclinó hacia la joven y la tomó de la barbilla. El contacto de esos dedos fríos contra su piel hizo que la doncella se estremeciera por dentro...

Con una voz elegante y equilibrada, el Pura Sangre dijo a la prófuga atrapada:

-Al fin te encontré, mi querida dama Airen... Te he estado buscando por mucho tiempo...

Ella no pudo hacer nada... Sus ojos abiertos de par en par demostraban la catástrofe de su espíritu profanado...

-Contigo... Contigo he de concluir con mi venganza... ¡bebiendo de tu sangre en la última noche del clan Airen!

-N-N-N-No... ¡¡NO!! ¡¡POR FAVOR TEN PIEDAD...!! –suplicó desesperada, bajando la vista a la tierra removida.

-Piedad... –le susurró al oído, provocando que dicha dama sintiera su sangre helarse- es lo que ustedes, Airen, debieron haber tenido con mi amada... ¡No habrá piedad en esta noche! –gritó a la sazón a los cielos-. ¡No esta noche! ¡Hoy... se derramará sangre de pecadores y el alma de la mujer que estos humanos me arrebataron hallará el camino al cielo para descansar en paz!

Luces celestiales, truenos y rayos se polimerizaron en una tempestad que en pocos instantes comenzó a derramarse sobre el cementerio de Gaketsumi... La mirada del Conde de la Noche brilló en la oscuridad y dejó ver sus colmillos blancos ante la damisela sometida, quien boquiabierta lloró sin emitir un solo sollozo...

-¡No hay nadie ahora que te salve, Kira Airen! ¡Tu familia está muerta!

Los rostros de sus padres, su hermano, tíos, abuelos y primos chispearon en su cabeza atosigada... El dolor de su corazón fue en aumento hasta casi alcanzar un aciago clímax que la volvió esclava del futuro y la dejó dispuesta a la voluntad del asesino de melena platinada. Sus lágrimas cayeron por sus mejillitas hasta verterse sobre el barro, y ella cerró los ojos, vencida...

-¿No ofrecerás resistencia, hermosa doncella Airen?... Mmm..., bueno, en ese caso creo que lo haré lentamente para disfrutarlo...

Arrodillándose frente a ella..., la tomó de los hombros y pareció ir a abrazarla, mas simplemente abrió la boca y apuntó a su cuello, exhalando un suspiro infernal que lamió la piel de Kira...

La voz de la chica sonó entre sus venas...

"No..."

Sin embargo, un fogonazo interrumpió el acto vil... Una luz amarilla, como un aliento solar, fue enterrada en la espalda del Conde en lo que duró un instante... Los demás vampiros se horrorizaron al presenciar ese fenómeno y Seta miró por encima de su hombro como si tan sólo hubiera sentido cosquillas por una agresión que en realidad podía matar a cualquier chupa-sangre ordinario. Al voltearse así, lo que vio fue un caballero de mirada lila furiosa que elevaba su brazo en dirección a él, sosteniendo entre sus dedos una pistola negra con filos dorados. El velo de sangre sobre su cuerpo, y su rostro ajado junto con su remera rasgada evidenciaban la extenuación de su batalla, mas no permitiría que la persona más valiosa de su mundo fuera herida...

-¡Zero! –la mujer exclamó.

-Aléjate de ella, monstruo –el hombre dictaminó con firmeza.

-Ah... –Seta habló, sonriendo-, Kiryuu... ¿Has venido a unirte a la cena de esta noche...? Desde que diste fin a la vida de mi fiel compañero Rido Kuran, he estado deseando tu sangre también... –Se puso de pie lentamente y dijo, con los párpados medio bajos: -¿Me dejarías probarla de paso...?

Con eso, rugió y avanzó hacia el chico con la rapidez de todos los vientos, exhibiendo sus colmillos y una brutalidad que arrasaba con la serenidad de cualquier ser vivo. Zero, no obstante, contrarrestó el ataque al imponer la resistencia de su cuerpo y refutar con golpes contundentes. De a dos, pelearon bajo la lluvia e hicieron temblar los montes... Los muertos fueron perturbados y los vampiros chillaron agitados contemplando la situación. Kira, al mismo tiempo, luchó por recobrar la compostura y ofrecer pelea a los villanos que la mantuvieron subyugada. Y como si fuera poco, la llegada de otro participante a la pelea empeoró el juego para Zero, quien fue picado por la agresión de una mujer vampiresa de cabello verdusco... Al voltearse distinguió el rostro filoso de la presidenta del Dormitorio de la Luna de la Academia Cross, Shikara Haze... Ésta, ataviada en ropas brunas, sostenía en su mano una daga de plata y exponía una mirada agria que confirmó el hecho de que ella estaba del lado de Seta...

-¿Ha-Haze...? –el cazador de dieciocho años dijo con dificultad, en el piso.

-Lo siento, Kiryuu... –la mujer replicó-. Siempre he sentido deseos de beber tu sangre, pero los lazos de familia son más fuertes que eso. Conde Houki, estoy aquí para servirle, tal y como mi padre lo ha solicitado.

-M-Maldita...

Y Airen volvió a gritar, siendo arrastrada por los vampiros hacia atrás; estaban preparándola para ser devorada por el monstruo de labios negros...

-¡¡Zero...!!

El muchacho aclamado peleó con dos Pura Sangres, dando todo de sus fuerzas para vencer antes que su novia fuera lastimada de una manera irreversible... No obstante, estando tan solo, esa joven era vulnerable a la calamidad sembrada por las bestias... y en pocos segundos Seta comenzó a hablar, sin perder su sonrisa infame y su elegante tono:

-Zero Kiryuu..., tú te llevaste a uno de mis mejores amigos... y tu mujer se llevó a la mía...

-¡¡Ella no hizo nada!! –espetó iracundo el muchacho, entre disparos bloqueados y golpes.

-Por eso... POR ESO..., te haré sufrir hasta que mueras..., para que estos breves momentos que restan de tu miserable vida... sellen el infierno sobre tu espíritu... ¡para toda la eternidad!

-¡¡No!!

-Verás... cómo ante tus ojos... el amor de tu vida... te olvida para siempre...

-¿¿Q-Q-Qué...??

El Conde echó un vistazo sutil hacia sus sirvientes y uno de ellos, el más poderoso y pervertido, sonrió... Miró a Kira bajo el control de sus manos zarposas y la tomó, con una de éstas, de la mandíbula, dejando bien descubierta su garganta humana... Entonces, mientras sus compañeros rieron como hienas, clavó dos de sus uñas en su labio inferior y los cargó con sangre oscura; los retiró de dicho belfo, el cual comenzó a sangrar, y, con un salvajismo insoportable, los enterró en el cuello de la damisela, quien se quedó tiesa al experimentar un dolor nunca siquiera imaginado...

Zero, aterrorizado..., gritó con lágrimas en sus ojos:

-¡¡KIRA!!

-¡Contempla, Kiryuu..., los poderes del hechizo Oblivion... y PIERDE A TU AMADA...!

-¡¡No, Kira!!

La chica sintió dos surcos de sangre caer desde su garganta hasta su pecho, al tiempo que la esencia sucia del vampiro se mezcló con su cuerpo... No pudo hablar, no pudo defenderse... Un lazo transparente, como un delgado velo violeta, enlazó su cuello como una bufanda y luego creció hasta tocar sus sienes, en las cuales se depositó el efecto amnésico de tal ataque irreversible...

"N-No... ¿Por qué... hacen esto...? D-Déjenme... vivir..."

Los dedos del villano continuaron incrustados en su garganta hasta que los retiró con una fuerza que le dejó un par de lesiones aún más severas... Su vida se escapaba como un río rojo bajo su barbilla...

-Señor Conde Seta Houki, aquí tiene la sangre... –dijo el impío perpetrador hacia su líder.

Shikara Haze detuvo la pelea y atrapó a Zero, casi derrotado, en un abrazo del que no pudo salir; sus miembros, aunque flacos, eran fuertes como los apéndices de un demonio, y lo dispusieron ante la trágica escena de su mejor amiga a medio morir y el Pura Sangre de cabello de plata a punto de atravesar en él un sable antiguo que sacó del estuche de su cinturón.

-¡¡Kira!!

-Veremos cuánto puedes aguantar una herida de guerra, falso vampiro... –Seta anunció, con la espada apuntando al pecho de Zero...

Éste, que se hallaba cansado de vivir un enfrentamiento tras otro, tironeó para librarse de Shikara pero aún no pudo negar que el desastre estaba sobre él... Tomó aliento para encarar el sufrimiento y Seta empujó el sable hasta hacerlo tocar su cuerpo joven... Aunque, sin embargo, un disparo desde lo lejos, invocado por la boca de un rifle, fue capaz de lacerar a la vampiresa de melena verdusca y sacarla de posición, lo cual provocó que la espada no diera en el pecho de Kiryuu, sino en su hombro izquierdo, poco más arriba de su corazón...

Gritos de dolor varoniles y más provenidos de los labios de la dama Haze llenaron el aire de turbación. Houki, tras retirar el arma blanca de su víctima de mirada lila, enfureció y atisbó en la lejanía la figura de un cazador humano con cabellera negra y un solo ojo que rengueaba pero aún daba pelea. Sonrió hacia el Conde, bajando su rifle un poco, y ése gruñó al compás de un trueno que sacudió al mundo.

-¡M-Maestro...! –Zero exclamó, tapándose la herida con una mano y perdiendo fuerzas a través de la misma.

Yagari corrió hacia la escena, pese a que le dolían los pies y estaba lesionado, y disparó en pleno movimiento, luego causando la retirada momentánea de Shikara, quien recibió sobre todo esas balas sacras. Con ello, Zero recargó su revólver Eclipse y abrió fuego en dirección a los villanos que sostenían a Kira, pálida y comenzando a perder lo que era más importante en su memoria... Seta envió de a pocos a sus esbirros a que contraatacaran y los cazadores combinaron municiones con presteza. Siguió lloviendo, cada vez más fuerte, y el maestro con su aprendiz protagonizaron una batalla épica por la princesa Airen, quien fue únicamente retenida por un vampiro.

Así, y aunque su espíritu estaba demolido, el sentido de supervivencia en sus venas aún latía. La mujer tuvo que hacer un esfuerzo grandioso, sí, pero peleó con su esclavizante hasta que lo noqueó lo suficiente para recuperar su látigo Ayilai y dejarlo, luego, inconsciente...

-¡¡Zero!!

-¡¡Kira!!

Entre enemigos y llamaradas de magias negras, los chupa-sangre consumieron todas las balas de los caballeros y para éstos sólo restó en su arsenal la total potencia que pudiesen darle a sus maniobras. Kiryuu se libró de todo aquel que quiso arrimársele, y Yagari contestó con empellones secos de su arma misma sin balas. De tal manera, hasta que los novios pudieron estar cerca de nuevo y sumar sus fuerzas a la guerra... Los rodearon personas con colmillos desde todas las direcciones y el momento no pareció ser peor...

-Kira... –el hombre le susurró a su compañera, a su lado.

-Zero...

-Te amo...

-Yo también te amo..., Zero...

"En mi mente... se desvanecen los recuerdos... Estoy perdiendo... Estoy muriendo..."

-Kira Airen –habló Houki a la sazón, con una voz estridente-, ha llegado el final. No te resistas más... La noche de los vampiros... ¡ES AHORA!

Sus poderes psíquicos eran más fuertes que los de muchos Pura Sangre en el planeta... Sin forzar su mente, asfixió al muchacho de ojos lilas y a su maestro cazador, quienes cayeron de rodillas y comenzaron a perder el equilibrio de sus propios cuerpos. La mujer, que ya de por sí desesperaba al notar cómo había olvidado el día en que había llegado a la Academia Cross por primera vez, las burlas de Alika, el rostro de Kaien Cross, las anécdotas de su familia..., se enfermó con angustia de cara a no poder proteger a su amado... Lo abrazó, sin embargo, pero Seta enseguida la retiró con violencia y la sometió en el piso enlodado. Ella gimió peleando con sus últimos alientos...

Arrimando su boca, declaró con un murmullo indecoroso:

-Beberé de tu sangre... ¡y todo habrá acabado!

-¡¡N-Nooo...!! ¡¡ZERO!!

La tomó del cuello con una sola mano y le rasgó la piel con las uñas; se lamió los dedos y la miró fijamente con deseo impúdico... Kiryuu quiso alzar sus manos para detenerlo, mas no podía respirar...

-¡K-K-K-Ki...! –trató de exclamar.

Sus solemnes colmillos se dispusieron a atravesar la gargantilla negra y succionar toda la sangre de la mujer... Dios estaba contemplando en la mitad de la lluvia.

"¿Cuándo... terminará esto...? Una guerra... sin fin... Una cacería... constante."

Pero una voz inexorable tronó en el acto...

-¡Conde Seta!

El mismo miró de reojo, ya con hambre de verdad, y atisbó el advenimiento de dos personajes nuevos... inesperados...

-¿Ustedes... dos? ¿Cómo osan interrumpir esta ceremonia?

-Conde Seta, detente, por favor –volvió a enunciar el hombre hechizante advenido. Los oídos de Kira reconocieron a esa persona...

-Dame una buena razón para que siquiera considere ese concepto..., Kaname Kuran.

La expresión en el rostro de Zero fue ambivalente; odio por un lado, muy enérgico, sobre todo temiendo que ese maldito joven hombre intentara dañar a su novia; aunque alivio, por otro, al suponer en su subconsciente que podría salvarlos... Lo miró de repente, aún sujetándose la garganta asfixiada, retorcido en la tierra, y así fue como, además de ver la silueta oscura de Kaname, distinguió la presencia de otro vampiro, una mujer, a su lado.

-¿K-K-K-Ku... ran...? –el cazador de pelo de plata farfulló sofocado.

-Te pido, en el nombre de la paz entre razas, que no chupes la sangre de esta mujer –dictaminó, caminando hacia el Pura Sangre malévolo; detrás suyo venía, cautelosa, la otra vampiresa. –Tu venganza ya ha finalizado hace mucho tiempo, Seta Houki; esta humana no tiene nada que ver.

-Si han venido a decirme eso, pierden el tiempo...

-Por eso es que hemos venido a solicitar un alto a la batalla... con un intercambio.

-¿Inter... cambio...?

-Ya mucha sangre ha sido derramada por el dolor de tu corazón; es hora de cerrar las heridas –Kaname ordenó, ya iluminado por el mínimo albor de la noche-. Conde Seta, le ofrezco aquí y ahora un pacto para que deje en paz a esta mujer... Beba de la sangre de mi esposa.

-¿Disculpa, Kuran?

-Ya me oyó. Señor Conde, le permitiré beber de la sangre de mi mujer si suelta a la descendiente de los Airen ahora y no la persigue de nuevo.

Con recelo, analizó los hechos y miró de pies a cabeza a Kaname, quien, pese a ser el sobrino de su difunto mejor amigo, no resultaba ser de su misma naturaleza...

-Mmm... Debo decir que me sorprende tu repentina aparición... y con semejante propuesta... ¿Qué es esta humana para ti, que has decidido dar la sangre de tu esposa a cambio de la de ella?

Así dijo, mientras Yuuki Kuran, de largo cabello castaño y vestido blanco como el de su madre, Juuri, se colocó cerca de su marido, Kaname, de grandes poderes.

-Es mi deseo, señor Conde Seta Houki –dijo ella, firme. Los ojos débiles de Kira, casi grises sin color, discernieron la identidad de esa vampiresa, a quien odiaba por el daño que le había hecho a Zero en el pasado.

-Ja... ¡Ja, ja, ja, ja, ja! –rió a carcajadas maléficas-. ¿Realmente creen que dejaría de lado la sangre de esta mujer, que tanto he buscado, por la de una simple Pura Sangre de escasos poderes? Oh, no... He esperado demasiado para este momento... Nadie me lo arrebatará; ni siquiera la oferta más seductora...

Estaba realmente empecinado en succionar la vida de Kira... El diablo, entonces, volvió a se presa y estuvo a punto de morderle el cuello, cuando el hidalgo Kuran lanzó un ataque psíquico directo al pecho del Conde; aunque no lo derribó, hizo estallar las primeras etapas de su musculatura y salpicó sangre perniciosa a los lados. Gruñó con dolor, sí, y a la sazón adoptó una postura de lucha que lo enfrentó con el matrimonio vampiro y Zero, quien, libre del hechizo que lo asfixiaba, pudo recobrar control. Dicho varón alzó su arma Eclipse hacia el villano que sostenía a la cazadora con poco cuidado, y tres personas se pusieron del mismo bando. Yagari permaneció a un lado, demasiado extenuado para continuar, y los demás vampiros que servían a las órdenes de Houki se quedaron lejos, temiendo que la agresividad precisa de los Kuran les diese...

-"Z-Zero..." –el alma de Kira susurró con poca conciencia...

Houki hizo su declaración, y una lucha vehemente fue retomada...:

-Su alma está en mis manos... Apártense, blasfemos desobedientes, que esta doncella me entregará su sangre... y nadie podrá evitarlo.

*Tibias: se refiere al hueso principal y anterior de la pierna, tanto de la izquierda como de la derecha.