SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 4
Decisión
Hasta ese momento Lin sentía que las cosas iban saliendo bien. No podía estar segura de cómo iban a terminar… de si ese hombre intentaría propasarse con ella, o si llamaría a la policía… pero para ese punto comenzaba a dudar que alguna de esas cosas pasara.
Tenía poco tiempo ahí y ya estaba un mejor. La ducha fue reconfortante, casi tanto como la comida y el jugo. Amó sentir el agua cálida contra su piel y el aroma dulce del jabón y el shampoo, la textura de la toalla y la suavidad de la crema humectante que se puso después.
De repente escuchó cómo tocaban la puerta y luego de unos segundos abrían, era Izayoi, la doctora que Sesshoumaru Taisho llamó para ayudarla. Era una mujer muy hermosa y parecía amable, no pensaba que ella intentara hacerle algo malo. La miró con atención mientras cerraba la puerta tras de sí y avanzaba hasta sentarse a su lado.
- Sesshoumaru dice que no hablas en lo absoluto. –pronunció con cuidado y Lin asintió. – Necesito hacerte algunas preguntas ¿podrías escribir respuestas? –le sonrió un poco intentando darle ánimos, pero Lin dudó. – Podemos intentarlo y ver qué pasa. –suspiró intentando encontrar un punto para iniciar. - ¿Cuántos años tienes? –Izayoi supuso que era algo sencillo, pero la joven no respondió, sólo negó un poco con la cabeza y luego se encogió de hombros. - ¿Trece? –la presionó un poco, pero la manera en que Lin frunció el seño le indicó que estaba equivocada. - ¿Quince? –como respuesta la chica se cruzó de brazos y miró al suelo. – No estamos avanzando mucho ¿verdad? –se rió un poco y Lin se sorprendió porque pareciera entretenida en lugar de enojada. - ¿Tienes dolor?
Con el cambio de tema la chica se sintió mucho más cómoda, eso sí podía responderlo. Asintió y se puso de pie dándole la espalda a la doctora, luego se llevó ambas manos a la espalda para indicarle dónde tenía más dolor y cómo se recorría hacia la parte baja de su abdomen.
- ¿Puedo revisar tu espalda? Puede que duela un poco. - le preguntó levantándose también, ya con una idea más clara en mente. Después de poco tiempo Lin asintió y miró al frente algo aliviada de que Izayoi pareciera saber de qué estaba enferma.
Lentamente la mujer mayor colocó la palma de su mano derecha sobre uno de los puntos que Lin le señaló y después golpeó con suavidad su propia mano. A una persona sana no debería causarle ninguna molestia, pero Lin se alejó de inmediato buscando apoyo en la cama, tenía los ojos llenos de lágrimas y una expresión muy asustada.
- ¡Oh! ¡Discúlpame! No pensé que estuviera tan mal ¿te duele igual del otro lado? – de inmediato Lin asintió muy convencida de no permitir que le hiciera eso de nuevo, preferiría lo que fuera antes que soportar la sensación de mil agujas y puños atravesándole el cuerpo al mismo tiempo. - ¿Hace tiempo que estás enferma de esto? ¿Varios días ya? –la joven afirmó. - ¿Has tenido problemas, dolor o alguna molestia cuando vas al baño? –de nuevo, Lin asintió. – Debe ser una infección que llegó hasta tus riñones. Y por lo que veo es serio, hace días que debiste recibir atención.
Lin la observó intentando entender por qué no le estaba gritando o echándole a la calle. Si al parecer no era algo sencillo de atender seguramente ni ella ni Sesshoumaru querrían ayudarla más. ¿Tendría que ir a un hospital? ¿Sería peor eso o recostarse en la calle hasta perder el conocimiento?
Aún estaba intentando descifrar eso cuando notó que Izayoi sacaba varias cosas del maletín que llevaba y las ponía en el tocador, vio frascos de medicina, ajugas y tubos de cristal. Quizás le daría algo de medicina. Si así fuera estaría agradecida por siempre, nunca esperó tanta amabilidad.
- Voy a sacarte unos tubos de sangre para hacer unos análisis, también necesito que vayas y me des una muestra de orina en este frasco. –sin dudarlo le entregó un vasito de plástico transparente con tapa, ella lo tomó. – Esa puerta es un baño. –le dijo señalando hacia el fondo de la habitación.
A Lin no le tomó mucho regresar con la muestra, sosteniendo el frasco entre pañuelos desechables, Izayoi sonrió y le indicó dónde ponerlo, luego le explicó el proceso para tomar el resto de las muestras, Lin escuchó y se mostró tranquila todo el tiempo mientras le sacó sangre pues no le temía a las agujas ni al dolor físico que podían causar.
- Listo. –dijo Izayoi poniéndole una bandita adhesiva sobre la minúscula herida y luego tomó del tocador dos jeringas que contenían algo. – Este es el inicio del tratamiento. Las muestras son para confirmar el diagnóstico, pero no quiero esperar hasta tener los resultados mientras ardes en fiebre y la infección progresa. Si después de esto estás mejor, quizás podamos seguir sólo con píldoras ¿de acuerdo? –Lin asintió sin dudarlo. – Ahora, necesito que te recuestes sobre tu estómago para aplicarte ambas inyecciones.
La joven obedeció de nuevo sin dudar y se mantuvo quieta mientras Izayoi hizo el trabajo, luego, sólo se acomodó los pantalones y volvió a sentarse sin estar muy segura de qué era lo siguiente. Supuso que Sesshoumaru le permitiría descansar un rato… y si Izayoi esperaba resultados de las muestras… entonces tendría algo de tiempo para dormir. Tenía esperanzas de que así fuera.
- Yo soy anestesióloga. –comenzó a hablar de repente Izayoi con una sonrisa en la voz mientras guardaba todas sus cosas.- Así que mis pacientes están dormidos casi todo el tiempo y cuando no es así… bueno, se ponen nerviosos. Tú eres la chica más tranquila a la que he tratado… quizás porque nadie está a punto de hacerte una cirugía, pero estoy segura de que podías manejar eso con la misma calma. –cuando terminó de hablar tomó el maletín y la miró a los ojos. – Creo que tengo que decirle a Sesshoumaru sobre la infección en tus riñones ¿está bien eso? –esperó un segundo y Lin asintió, esta vez con algo de dudas. – Tengo que ir a entregar tus muestras, antes de que la sangre no sirva. Pero mañana voy a volver con los resultados.
Con sus últimas palabras la joven se sorprendió mucho. Por un lado asumió que eso significaba que podría pasar ahí la noche y por otro… bueno ¿pasaría ahí la noche? ¿Quién más estaría en el departamento? Ella no deseaba estar sola con un hombre ahí, preferiría dormir en un callejón y regresar al día siguiente, ahora que su cuerpo tenía algo de comida dentro se sentía menos débil, seguro que no moriría esa noche.
- ¿Hay algo mal? –cuestionó Izayoi y esperó alguna respuesta que no llegó. – No puedo adivinar. Creo que si viniste para buscar ayuda, deberías aceptarla… Sesshoumaru dijo que puedes escribir… ¿puedes decirme qué te inquieta?
Lin suspiró y cerró los ojos un segundo antes de tomar su mochila y sacar su cuaderno y pluma. No estaba segura de que decirle la verdad tuviera mucho sentido porque si alguien intentaba aprovecharse de ella seguramente no había forma de evitarlo más que huyendo en ese mismo instante.
"¿Quién vive aquí?" –escribió con cuidado y se lo enseñó a Izayoi.
- Sesshoumaru. –contestó de inmediato y Lin abrió los ojos con sorpresa, nunca pensó que estuviera solo ¿no tenía una esposa? ¿Hijos? - ¿Cuál es el problema? ¿No quieres quedarte sola con él?
Lin negó con vehemencia algo asombrada de que Izayoi entendiera de inmediato cuál era su miedo. Después escribió unas palabras más. "Quiero irme ahora."
- No. –contestó la médico de inmediato. – Sigues ardiendo en fiebre. Es muy peligroso que estés en las calles así. –le dijo preocupada. – Sesshoumaru jamás te dañaría. Él sólo quiere ayudarte, como tú lo ayudaste la noche del accidente. Además, ya estuviste un rato a solas con él y nada malo pasó ¿cierto? –hizo una pausa hasta que Lin negó con la cabeza. - ¿Ves? Vas a estar bien. Ven, sal conmigo para que él mismo te mande de regreso a dormir.
Sin aviso alguno tomó a Lin de la mano y sintió a la chica alejarse del contacto, así que no hizo presión y se limitó a caminar a la puerta de la habitación y abrirla, se detuvo a esperar hasta que Lin se levantó y salió hacia la estancia. Ahí estaba Sesshoumaru esperándolas.
- Tomé algunas muestras, mañana puedo regresar con los resultados. Creo que tiene una infección en los riñones. Empecé a darle tratamiento y necesita descansar por el momento. –resumió Izayoi.
- ¿Necesitas algo más antes de ir a dormir? –le preguntó Sesshoumaru a Lin, ella negó con la cabeza, sus ojos castaños estaban llenos de miedo. – Entonces regresa a la habitación. Puedes cerrar la puerta con seguro si te ayuda a estar tranquila. –en ningún momento cambió el tono frío de voz ni mostró expresión alguna.
Lin intentó encontrar algún atisbo de que le estaba mintiendo, pero no pudo, luego miró a Izayoi y encontró una sonrisa que le dio confianza, trató de devolverle el gesto antes de dar media vuelta y volver a la habitación. Aún no se sentía segura… pero si era sincera consigo misma sentía como si estuviera a punto de colapsar. El dolor en su espalda y vientre era intenso, tenía frío y sentía escalofríos por todos lados. Quizás, por una vez… tuvo algo de suerte y pasaría un día entero segura y cómoda.
- ¿Es serio? –cuestionó Sesshoumaru una vez que su huésped cerró la puerta.
- No puedo estar segura hasta que tenga los resultados de los análisis, pero creo que puede quedarse aquí esta noche sin que te preocupes. –sacó un frasco de pastillas de un compartimiento del maletín y se lo entregó. – Es para la fiebre, le puse medicina ya, pero de seguro no va a durarle el efecto. Dale dos por la noche y otras dos por la mañana. –él recibió el objeto y lo dejó sobre la mesa. – Puede comer lo que sea, pero de preferencia nada pesado. Y ten cuidado de no asustarla. Tiene miedo de pasar la noche a solas contigo.
- Lo sé pero aún me pregunto qué se supone que hice para asustarla desde un principio. –dijo con algo de ironía.
- Tú, nada. Pero sólo ella sabe qué le habrá sucedido para tener miedo de estar a solas con un hombre.
En ese instante Sesshoumaru frunció el seño procesando las palabras y la mirada significativa de Izayoi. Claro que él sabía de la posibilidad de que alguien hubiera abusado de Lin pero no le gustó escucharlo. Para él esa niña era nada más que una criatura inocente y desamparada que lo ayudó sin esperar nada a cambio ¿cómo podía alguien tratarla mal?
- Sólo ten cuidado de no acercarte demasiado. –suspiró con pesar y miró su reloj. – Debo irme. Tengo que pasar a dejar las muestras y tu padre ya debe estar esperándome. –se acercó y dejó un beso suave en su mejilla. – Si algo sucede, lo que sea, avísame antes que nada ¿de acuerdo? No quiero que te metas en problemas…
- Puedo manejar la situación. –le aseguró pensando en que así sería.
- Claro que sí. Mañana los veo. –le sonrió una última vez y abandonó el lugar.
Sesshoumaru se quedó ahí en la estancia, caminando lentamente de un lado a otro planeando qué debería hacer. Obviamente Lin no estaría en condiciones para regresar a la calle al día siguiente, quizás podría tenerla ahí dos noches y cuando regresara él a sus actividades cotidianas el lunes, ella también podría marcharse.
¿Sería eso suficiente para pagarle lo que le debía? No, eso jamás. Pero no se le ocurría que otra cosa hacer. Tal vez podría darle dinero y decirle que regresara luego por más. Asignarle una cantidad mensual… o semanal para que la utilizara como ella prefiriera.
No se lo gastaría en drogas ¿cierto? Debió pedirle a Izayoi que tomara suficiente sangre para hacerle pruebas antidoping pues bajo ninguna circunstancia la ayudaría con dinero si consumía algo. Pero de alguna manera instintiva sabía que ella estaba limpia. Era muy niña y tenía una mirada muy inocente para conocer ese lado del mundo.
O por lo menos eso le parecía a él.
...
Toc, toc, toc.
- Lin.
Toc. Toc. Toc.
- Es hora de cenar.
Ella lo escuchó y despertó sobresaltada ¿en qué momento se quedó dormida? Intentó descansar, pero no sabía si se iba a sentir suficientemente a salvo para sucumbir a la inconsciencia, al parecer sí.
- Lin.
Toc, toc, toc.
Volvió a llamarla y ella se puso de pie con cuidado, esperando marearse o que el dolor regresara con la intensidad de antes pero ninguna de las dos cosas sucedió. Sonrió un poco pensando en lo maravillosa que fue Izayoi con sus agujas y medicinas. Miró la cama y la arregló un poco antes de ir hacia la puerta y respirar profundo, tenía miedo de él y de lo que pudiera desear hacerle, pero no podía quedarse encerrada ahí por siempre. Además, moría de hambre ¿por qué? Si ya había comido más de lo usual ese día.
- Puedes salir, todo está bien. –le dijo de repente la voz masculina como si entendiera su miedo y eso la extrañó ¿quería que se confiara para atacarla por la espalda? Podría ser, pero no se sentía de esa forma. Sesshoumaru lucía como un ser humano, no un monstruo como los que conoció en su pasado.
Lentamente le quitó el seguro a la puerta y la abrió dando un par de pasos hacia atrás por mera precaución. Del otro lado él la examinó de pies a cabeza y luego asintió.
- ¿Te sientes mejor? –inquirió levantando una ceja y ella asintió. – Vamos a cenar. –dio media vuelta sin esperar una confirmación y ella lo siguió hasta la mesa.
Ahí él se sentó mientras Lin se quedó viendo asombrada. Esperó algo sencillo como en la mañana pero ante sí encontró un plato con espagueti de tres colores; verde, blanco y rojo; una canasta con pan en medio de ambos y una jarra que parecía contener jugo de naranja.
- ¿Te gusta la pasta? –preguntó él mirándola con su clásica indiferencia, ella asintió y se sentó lentamente. – Creo que eres un poco joven para tomar vino, espero el jugo esté bien. –le señaló la jarra y ella asintió de nuevo, en ese momento se dio cuenta de que él tenía una copa de vino. - ¿Cuántos años tienes? –cuestionó de repente tomando la canasta con pan e inclinándola hacia ella.
Lin agarró un trozo y lo puso en la orilla de su plato, luego se encogió de hombros pues no tenía una respuesta exacta y no pensaba darle explicaciones.
- ¿No lo sabes? –Sesshoumaru frunció un poco el seño, rompiendo apenas su eterna calma y esperó paciente hasta que Lin negó con la cabeza. – Me parece que eres demasiado inteligente para no saberlo. Pero no es de mi incumbencia. –declaró y dejó de prestarle atención en ese momento.
La joven suspiró y se concentró en la comida ¿le gustaba la pasta? Suponía que sí, aunque no podía recordar el sabor. Lentamente las probó una a una. La verde fue su favorita. La roja también le gustó mucho. La blanca no estaba mal. La combinación con el jugo le pareció extraña pero no iba a quejarse si de todas formas tenía años de no probar una cena de verdad.
- Izayoi dijo que no comieras nada muy pesado. –interrumpió Sesshoumaru el silencio después de que sus platos estuvieron limpios. – No sé si la pasta cumplía ese requisito, pero supongo que un segundo plato está fuera de consideración… ¿quieres otra cosa? ¿Helado?
Lin se impresionó por un momento con su amabilidad y cómo aunque sus palabras demostraban que no sabía exactamente qué hacer, su semblante no cambió, aún se veía seguro e impenetrable. Luego de pensarlo un poco, asintió, asombrada también por el hecho de que la vida le estuviera ofreciendo tantas cosas buenas de repente ¿tendría que pagar por todo después? Suspiró, orando porque no fuera así.
Sesshoumaru regresó con dos tazas grandes con helado, cada una contenía cuatro sabores diferentes y un par de galletas. Puso una frente a Lin y se sentó del otro lado de la mesa con la suya.
- Izayoi dejó esto. –sacó de su bolsillo el frasco con píldoras. – Dijo que tomaras dos por la noche y otras dos por la mañana. Son para que no regrese la fiebre.
Lin asintió y sacó dos píldoras para tomárselas antes de continuar y que ambos terminaran el helado en silencio. Al final ella sonrió y se puso de pie con su taza, extendiéndole a él una mano para que le entregara la suya, Sesshoumaru lo hizo con algo de recelo y Lin fue hacia la cocina, donde se puso a lavar todos los platos que acababan de utilizar, por lo menos eso podía hacer para que Sesshoumaru supiera que estaba agradecida.
- No tienes que hacerlo. –escuchó la voz masculina desde la entrada de la cocina y se sobresaltó un poco, pero igual volteó y le sonrió. – Como quieras. Voy a estar en la sala, tú puedes hacer lo que sea.
Lin volvió a asentir y se concentró de nuevo en su labor. Sólo deseaba regresar a la cama y encerrarse a dormir. Por un lado deseaba aprovechar al máximo su tiempo bajo techo con una cama tibia y almohadas suaves, pero además también estaba ansiosa por estar encerrada donde por lo menos una puerta la alejara del hombre de ojos dorados.
Terminó y se secó las manos antes de ir a la sala y detenerse a unos cuantos metros de Sesshoumaru, él la miró inquisitivo y ella señaló hacia el pasillo donde estaba su habitación. Él asintió y volcó su atención de nuevo en el televisor. Lin se marchó dispuesta a confiar un poco en el destino y en ese extraño que le estaba salvando la vida.
...
- No esperaba verte tan temprano. –saludó Sesshoumaru a Izayoi en la estancia, vestía aún pantalones de pijama y una playera de algodón, despertó minutos antes cuando ella lo llamó al estacionar el auto.
- Son más de las nueve. –le aclaró sonriendo y lo besó en la mejilla.
- Es domingo. –ofreció él mientras tomaban asiento. – Y supongo que Lin sigue dormida.
- Mientras, podemos hablar y luego les preparo el desayuno. –le guiñó un ojo y él negó un poco con la cabeza, sorprendido por la capacidad de esa mujer para tratarlo como un niño.
- ¿Tienes los resultados de los análisis?
- Sí. Ayer no te lo aclaré, pero me tomé la libertad de hacer más pruebas de las necesarias.
- Cuando te fuiste me di cuenta de que debí haberte pedido algunas pruebas antidrogas o algo así.
- Tienes suerte de que las grandes mentes pensemos igual. –sonrió ella autosuficiente y sacó de su bolso algunos sobres. – No puedo entregártelos porque ella es mi paciente y los resultados son confidenciales. Pero puedo decirte lo necesario.
- No te pido más. –aclaró él algo ansioso por saber todo lo posible.
- Mi diagnóstico fue correcto. Tiene una infección que le llegó hasta los riñones, es seria pero con el tratamiento adecuado sólo le va a tomar unos días recuperarse por completo. Además de eso tiene una anemia grave y creo que un grado moderado de desnutrición, aunque eso último sólo lo supongo, necesitaría hacer más pruebas para tener la certeza. Ella no me dijo su edad.
- Creo que me dijo que no la sabe ¿pero cuántos años puede tener? ¿Trece? –aventuró él.
- Eso pensé en un inicio, pero cuando se lo sugerí no pareció estar muy de acuerdo. Si tiene años en las calles puede que la desnutrición haya afectado su crecimiento, tal vez tenga quince o algo así. –Izayoi se encogió de hombros y él asintió, la verdad ese no era un punto muy importante. – Los otros análisis están bien, no usa drogas, ni está embarazada, ni tiene enfermedades de transmisión sexual.
- Fuiste minuciosa. –afirmó él sin dejar ver su asombro, esas últimas dos pruebas jamás pensó en hacerlas.
- Es mi trabajo. –le sonrió orgullosa y luego suspiró antes de seguir con el siguiente asunto delicado. - ¿Qué vas a hacer con ella?
- Pensaba tenerla aquí hasta mañana. Pero supongo que va a necesitar más que dos noches para recuperarse. –hizo una pausa mientras se ponía de pie e iba hacia la ventana, no tuvo que mirar a Izayoi para saber que pensaba lo mismo. –Se puede quedar aquí el tiempo que sea necesario. Dijiste que necesita unos días… ¿una semana?
- Sí, debe ser suficiente. –contestó ella sin sonar muy convencida de que la solución de Sesshoumaru fuera la mejor.
- No te gusta la idea. –volteó a verla y ella se sorprendió por milésima vez de su habilidad para leer a las personas.
Quizás Sesshoumaru fuera una de las personas menos sociables que conocía –por no decir que era casi un ermitaño- pero siempre tuvo un don especial para interpretar correctamente a casi cualquiera. Toda su vida fue así… o por lo menos desde que ella lo conoció cuando tenía apenas cinco años de edad.
- Es peligroso. Tener una menor de edad viviendo aquí sola contigo. Si la policía se entera puedes meterte en muchos problemas. Ella parece una chica normal… pero… ¿y si no lo es? ¿Y si te acusa de algo? No lo sé… podría suceder cualquier cosa… -le expresó sus dudas abiertamente.
- La policía no tiene por qué enterarse de nada. Yo no los voy a llamar, mucho menos Lin que se aterroriza sólo al escuchar hablar de ellos. Tú tampoco vas a decir nada, ni siquiera a mi padre. Así que no hay peligro de que lo sepan. Además, no puedo dejar que se vaya estando enferma.
- No puedes retenerla si no quiere quedarse. –afirmó ella.
- Sabes a qué me refiero. Si ella acepta quedarse el tiempo necesario, puede hacerlo.
- No vas a cambiar de opinión. –afirmó ella algo derrotada mientras se ponía de pie.
- No. –le dijo él aunque Izayoi no necesitaba la confirmación.
- Que no te extrañe verme aquí todos los días. Ahora voy a despertarla y ponerle más medicina.
Luego desapareció por el pasillo mientras él se quedó mirando hacia la ventana. No tenía más opción que ofrecerle un techo y comodidades a Lin por varios días, no la iba a dejar sola en las calles. Pero era muy consciente de las complicaciones de eso.
No le preocupaba la policía como a Izayoi, pero siendo práctico, iban a ser días un poco caóticos. Para empezar la mera presencia de alguien más en su casa lo desconcertaba, la noche anterior fue la primera vez que el cuarto de visitas sirvió para eso… él siempre estaba solo y así lo prefería. Además, tenía que conseguirle ciertas cosas… algo de ropa para empezar. Tendría que vigilarla para que cumpliera con el tratamiento ¿o quizás Izayoi se encargaría de eso?
Respiró profundo aún con los ojos perdidos en algún punto en el horizonte preguntándose cómo es que las cosas resultaron así. Cómo la miseria en la vida de Lin sirvió para ponerla en el lugar y momento adecuados para salvarle la vida. Si ella fuera una niña con una vida normal, él estaría muerto.
Quizás era una especie de intercambio, ella pasó por años de quién sabe qué horrores y lo salvó… y ahora le tocaba a él salvarla, sacarla por siempre de ese tipo de vida.
Pero pensar eso era demasiado permanente. Porque implicaría muchas cosas, no sólo darle dinero y dejar que se marchara. Eso no le serviría para arreglarle la vida, para eso necesitaría ofrecerle un hogar, algo de estabilidad… educación… ¿qué sabía él de todo eso? Tenía casi 27 años y jamás se le pasó por la cabeza que otro ser humano dependiera de él.
Además, esa idea tenía muchos problemas legales. Por unos días que la mantuviera bajo su techo no pasaría nada… pero a Lin le faltaban años para ser mayor de edad. No podía tenerla escondida todo ese tiempo.
Pero complicarse con todo eso no era necesario en ese preciso instante, lo primero sería resolver la próxima semana. Después vería qué hacer. Así tomó su teléfono y esperó a que el hombre del otro lado de la línea contestara. Su primera decisión estaba tomada.
- Jaken, necesito que traigas algunas cosas…
CoNTiNuaRá...
Hello!
Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows! Me hace muy feliz saber qué piensan!
Espero que les haya gustado el cap! Al parecer él ya tomó una decisión... ¿qué dirá ella?
Tengan una maravillosa semana y si les sobran unos segundos les pido un review!
¿Qué opinan?
XD
