SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 6

Intenciones

Lin POV

- ¿Te vas? –escuché su voz proveniente de la sala y voltee a verlo. Sesshoumaru estaba de pie al lado de la ventana con una copa medio vacía en la mano. Su tono de incertidumbre y frialdad era desconcertante, además, la intensidad en sus ojos dorados pareció traspasarme. Pensé un segundo en si debía responderle, pero tenía miedo de perder más tiempo y él me tomara ahí por la fuerza, así que sólo seguí caminando hacia el elevador.

No quise detenerme ni a darle una última mirada, pero no pude evitarlo, creo que esa fue la primera vez en toda mi vida que pensé en que un hombre era… atractivo, mucho. A pesar del pánico irracional que las experiencias me enseñaron en el pasado, también pude apreciar la belleza en las facciones masculinas de Sesshoumaru.

- ¡Espera! –me dijo alzando la voz y escuché que dejaba la copa en algún lugar, pero no me detuve. – Por lo menos dame una explicación. –me volvió a decir pero yo no lo iba a hacer.

Intenté correr hacia las puertas que me llevarían lejos de él pero él fue más rápido y se puso firme delante de mí, bloqueándome el camino. Di dos pasos hacia atrás mientras el corazón me golpeaba las costillas con demasiada fuerza, mi respiración se volvió agitada y quise gritar… si tan solo pudiera.

- No te voy a retener a la fuerza. Sólo explícame qué demonios te hizo cambiar de opinión ¿fue algo en las bolsas? ¿El imbécil de Jaken se equivocó con lo que trajo? ¿O es que… -de repente el timbre del intercomunicador sonó y me hizo saltar un poco, estaba demasiado asustada, él dejó de hablar y aprovechó que estaba cerca para contestar. - ¿Qué pasa? –su voz sonó casi como un gruñido, pero conforme la persona del otro habló, su rostro pareció suavizarse de la manera más ínfima. – Dile que suba. –colgó el aparato y se me quedó mirando. – Estás aterrorizada y no sé por qué. Tampoco entiendo qué te hizo cambiar de opinión sobre quedarte aquí. Puedes irte si lo deseas, pero en ese caso espero una explicación y que te lleves algunas medicinas contigo.

La determinación en su voz fue tal que me sorprendió e hizo dudar. Parecía ser sincero sobre dejarme ir, también sonó interesado en que llevara me medicinas… pero… ¿cómo? Quizás sólo era parte de su actuación porque… la ropa interior…

De repente sonó el timbre del elevador y me asustó de nuevo, estaba hecha un manojo de nervios ¿sería el señor Jaken? No, cuando él llegó el portero no avisó antes… igual que cuando iba Izayoi. Las puertas se abrieron y alguien entró al departamento pero no pude ver casi nada de la persona hasta que se detuvo justo al lado de Sesshoumaru. Casi respiré de alivio… era una mujer joven… sólo un poco más grande que yo. Ella no dejaría que nada malo me sucediera ¿cierto?

- ¿Hola? –habló con cierta duda mientras me observaba de arriba abajo y después a él.

- Kagome. Ella es Lin ¿Izayoi te mencionó algo al respecto? –le preguntó volviendo a usar su voz carente de expresión, de la misma forma su rostro ya no mostraba nada. Yo respiré aliviada al saber que esa mujer conocía a Izayoi.

- Definitivamente no.

- Se supone que Lin se va a quedar unos días porque está enferma, pero al parecer ha decidido sólo marcharse y quiero saber por qué. –obviamente estaba hablando con ella, pero sus ojos ámbar seguían fijos en mí.

- Puedo regresar en otro momento… -sugirió ella y la tensión se disparó de nuevo, no, ella no podía dejarme ahí sola.

- No, Kagome. Verás… Lin tiene cierto problema entendiendo que no voy a lastimarla, creo que le será mucho más fácil explicarse si estás presente. –esta vez la miró y la expresión de desconcierto de ella fue muy clara por unos segundos, luego, pareció entender algo. Yo seguía perdida.

- Está bien… ehhh… Lin, soy Kagome. Soy… amiga de la familia. Él no va a hacer nada malo, ni yo tampoco. No hay razones para tener miedo. –habló y sonrió dando un paso en mi dirección. Pero ella no entendía que mi terror tenía buenos fundamentos.

Una bolsa con ropa interior. Claro, él va a matarte, no queda ni duda razonable.

Escuchar esa pequeña voz en mi cabeza sólo me enojó más, odiaba tener discusiones conmigo misma y este no era el mejor momento para hacerlo.

- ¿Podemos sentarnos y hablar? –me preguntó Kagome.

- Lin no habla. –intervino Sesshoumaru y ella lo miró con desconcierto. – Pero tiene una maravillosa caligrafía que podría mostrarte.

- Sesshoumaru, la verdad es que no entiendo nada y no voy a actuar a ciegas. –volteó hacia con él y me sorprendí de que le hablara así. Izayoi lo trataba con cariño y amabilidad… y pareciera que Jaken le tuviera un poco de miedo ¿es que Kagome podía sólo alzar la voz y ya? – Explícame qué está pasando porque en este momento parece que la niña está secuestrada. –con sus últimas palabras de un paso hacia atrás, sí, así me sentía.

- Ella me salvó la vida después del accidente. –empezó a explicarle él. – No quiso ninguna recompensa a cambio pero ayer apareció aquí ardiendo en fiebre a punto de colapsar. Izayoi ha venido a darle tratamiento y dijo que le tomaría una semana recuperarse, Lin aceptó quedarse aquí hace poco más de una hora, por eso me pregunto por qué intentaba huir sin que me diera cuenta.

- Vaya… -murmuró Kagome como intentando comprender todo, yo nunca había escuchado a Sesshoumaru hablar tanto, pero sólo me hizo sentir peor escucharlo decir todo eso.

Poco a poco fue como si las paredes a mi alrededor se cerraran y me costara más y más trabajo respirar. El corazón seguía latiéndome como si intentara correr un maratón por su cuenta y pequeños puntos negros comenzaron a nublarme la visión, me sentía mal y entendí que estaba a punto de desmayarme.

Fin Lin POV

...

Kagome vio la expresión de Lin cambiar, su mirada perdida y el rostro pálido fueron una señal de alarma. Sin dudarlo se acercó y la tomó de los hombros conduciéndola hasta el sillón más cercano, donde la incitó a sentarse. Sesshoumaru las observó y se extrañó mucho porque la niña no se alejara del contacto como sucedió antes, no se le ocurrió que estaba ya tan asustada que no registró las manos de la otra mujer sobre su cuerpo.

- Lin, todo está bien. Mírame, estás a salvo. Respira profundo… nadie va a hacerte nada. Sólo respira… -le habló con voz baja estando sentada a su lado, Sesshoumaru fue a la barra de la cocina y regresó para entregarle a Kagome el block de notas y la pluma.

- Es perfectamente capaz de oír, entender y escribir, pero no habla en lo absoluto. –le explicó, la otra joven asintió y se volvió a concentrar en Lin, quien parpadeó un par de veces y la miró a los ojos.

- Está bien, todo está bien. Lin, si quieres irte, puedes hacerlo. Creo… que Sesshoumaru sólo quisiera saber si hay algo que podamos hacer para que te quedes… -le dijo con cuidado de no equivocarse y darle una impresión errónea.

Él dio un par de pasos hacia atrás para darles espacio, además, no estaba muy contento con la forma en que Kagome planteó las cosas, pero era sólo la verdad. Lo último que se le antojaba en ese momento era que esa niña regresara a las calles.

Lin miró a la otra mujer y luego a Sesshoumaru preguntándose qué hacer y muy agradecida porque su pequeño ataque de pánico hubiera pasado ya. Ahora por lo menos tenía algo de cordura para conseguir irse... o lo que fuera. Lentamente tomó el papel y la pluma y pensó un poco antes de intentar escribir, pero no pudo elaborar una explicación adecuada.

- Todo estaba bien hasta que Jaken llegó con las cosas que le pedí para ella. ¿Es ese el problema, Lin? ¿Qué trajo ese imbécil que te molestó tanto? –preguntó viéndola como si pudiera traspasarla, ella se sintió cohibida de inmediato.

- ¿Es eso? ¿Por qué no me muestras? Vamos a donde están las cosas y… quizás sea más fácil… -sugirió Kagome con una sonrisa.

Lin lo meditó un poco y decidió que valía la pena arriesgarse puesto que no la iban a dejar ir sin antes decirles algo. Aún se sentía prisionera, aunque no estaba tan asustada, la presencia de Kagome era tranquilizante y le agradeció eso en silencio. Finalmente se puso de pie sin dejar de observar a Sesshoumaru y fue directo a la habitación, con la otra chica justo detrás de ella, quien al entrar cerró la puerta.

- ¿Esas son las cosas? –le preguntó Kagome sólo para incitarla a que iniciara la conversación, también le pasó de nuevo el block y la pluma, Lin los tomó y fue directa para señalarle la bolsa con rayas rosas, ella reconoció el nombre de la tienda. – Oh… Sesshoumaru pensó en todo ¿no tenías muchas cosas cuando llegaste aquí? –preguntó desconcertada, acercándose a la cama, Lin negó y señaló su mochila aún colgando sobre su cuerpo. – Supongo que él quiso hacer tu estancia un poco más fácil ¿puedo mirar en la bolsa? –cuestionó dudosa y Lin se encogió de hombros.

La otra mujer miró el contenido con cuidado analizando las prendas. Nada de encaje ni cosas atrevidas, simple ropa interior normal pero pudo entender cómo se sentiría una adolescente sola con un hombre que le daba ese tipo de cosas. Probablemente Lin estaba pensando lo peor de Sesshoumaru en ese momento y ella no sabía muy bien cómo arreglar eso porque no conocía nada a la chica que seguía de pie con la mirada asustada.

- ¿Sólo te desagrada esta bolsa? ¿Las demás están bien? –la vio asentir y respiró profundo. – De acuerdo. ¿Por qué? –su respuesta fue un seño fruncido y una mirada que cuestionaba su capacidad mental, Kagome se rió. – Entiendo, pero no tienes por qué pensar eso de él. Ven, siéntate, quizás podamos conversar un poco.

Ella misma se sentó en la cama y moviendo las bolsas le hizo un espacio a la otra chica. Lin esperó unos segundos y luego fue y se colocó a su lado después de quitarse la mochila.

- Creo que lo correcto es que me presente de manera apropiada. Como te dije soy amiga de la familia. Hace varios años que conozco a Sesshoumaru, a sus padres y su hermano. Tengo en casa un centro de estudios por las tardes para niños y adolescentes que tienen problemas adaptándose en la escuela.

Cuando explicó eso Lin entendió por qué le era tan fácil encontrar la manera de hablarle sin asustarla, tenía experiencia. Sin pensarlo antes escribió algo y se lo mostró.

"Niños con problemas de aprendizaje" –fue lo que le comunicó, pues a ella muchas veces antes mientras fue a la escuela la trataron así por no hablar, aunque nunca tuvo problemas para aprender eso era algo que los adultos no entendían.

- En parte, pero no exactamente. –contestó Kagome contenta por el pequeño logro, esas palabras significaban que estaban comunicándose por fin, ida y vuelta. – Algunos chicos sí, tienen ciertos problemas para entender los temas y seguir el paso de las clases, pero muchos otros sólo tienen características que los hacen especiales al resto. Una de mis alumnas favoritas tiene un grado alto de dislexia que apenas le permite leer pero dibuja como profesional. Y hay un niño que es demasiado inteligente y se aburre tanto en clases que los maestros no saben qué hacer con él.

"Te gusta estar con ellos?" –escribió rápido, esperando por una respuesta positiva ya que las palabras que acababa de escuchar le causaron un nudo en la garganta, Kagome trabajaba con chicos como ella.

- Claro. Para eso estoy estudiando. Por las mañanas soy yo la que va a clases. –aseguró con una sonrisa y la otra joven le devolvió el gesto. – Quisiera preguntarte algunas cosas… ¿hay algo más que quieras preguntarme tú antes?

"Él lo ha hecho antes? Traer a alguien como yo?" –escribió lentamente, con miedo.

- No, nunca. En realidad todavía no entiendo muy bien todo esto. Él jamás tiene huéspedes aquí, es como el lugar donde escapa del mundo. Si te invitó a quedarte es por razones muy importantes. –explicó siendo muy sincera y con la esperanza de que fuera la respuesta correcta.

"Yo tampoco entiendo." -aseguró mientras otra vez sus ojos amenazaban con derramar lágrimas que ella no deseaba.

- Dijo que tú lo ayudaste cuando tuvo el accidente, Sesshoumaru tiene un sentido de justicia muy… fuerte. Si siente que salvaste su vida… esa debe ser la respuesta. No quiere nada más que pagar su deuda. ¿Es por eso que te preocupa la ropa interior? ¿Crees que quiere algo más de ti? –le preguntó en voz baja, nunca perdiendo de vista sus ojos que ya no pudieron ocultar más el llanto, Lin sólo asintió. - ¿Te ha sucedido antes? ¿Alguien que… hizo cosas que no debía? –preguntó manejando la situación lo mejor que pudo, aunque se sentía como pisando arenas movedizas, la chica volvió a asentir apenas y Kagome sintió náuseas sólo de pensarlo. – Lo siento mucho. Eso nunca debió suceder. Pero aquí estás a salvo, él jamás haría eso. –intentó imprimir toda la seguridad del mundo en sus palabras y vio que la mirada de Lin se suavizaba un poco, quizás estaba teniendo éxito. - Creo que si no quieres lo que hay en la bolsa, podemos decírselo a Sesshoumaru y resolver el problema.

Sonrió y Lin se secó el rostro, avergonzada por haber confesado con tanta facilidad algo tan horrible, no deseaba que nadie supiera lo débil que era ni lo sucia que se sentía siempre por eso que pasó varios años atrás. Respiró profundo y finalmente asintió, la otra joven tomó la bolsa y se la entregó en las manos.

- Vamos, podemos hacerlo las dos juntas, pero creo que es mejor que tú se la des. De hecho… si puedes escribir una pequeña nota sería perfecto… así él vería lo fuerte que eres. –le sonrió y se puso de pie con determinación, pero Lin no le creía.

Ella sabía muy bien que no era fuerte, nunca lo fue, no entendía cómo Kagome podía pensar eso. Pero en cierta forma tuvo que reconocer que tenía razón, era mejor si Sesshoumaru creía que ella podía hablar por sí misma… aunque fuera en sentido figurado eso de "hablar".

Ambas salieron y lo encontraron de pie frente a la ventana, en cuanto escuchó sus pasos Sesshoumaru dio media vuelta y caminó hacia ellas, satisfecho porque Lin no llevara puesta la mochila y con deseos de matar a Jaken cuando vio la bolsa de rayas rosas, si había llevado lencería ese era el fin de sus días.

- ¿Y bien? –preguntó dirigiéndose a la más joven, Kagome se había quedado un paso atrás.

Lin lo dudó un segundo y luego le extendió la bolsa, él la tomó con un movimiento lento para no asustarla y luego vio cómo escribía algo en una hoja limpia de papel, notó que eran pocas palabras pero le sonó a que su amiga había hecho un magnífico trabajo comunicándose con ella.

"No puedo aceptar eso. Pero gracias por todo lo demás. Lamento haberme comportado mal… espero aún desees que me quede los días restantes." –él lo leyó y asintió, poniendo después la bolsa en el sillón para revisar el contenido cuando Lin no estuviera presente. – "Puedo ir a dormir un rato?" –escribió en otra hoja mostrándosela también.

- Puedes hacer lo que sea cuando lo desees, dormir, comer, ver televisión… si te gusta leer puedo mostrarte luego la biblioteca. –le ofreció en un intento por encontrar algo en qué entretenerla los días que les quedaran juntos.

Lo que él jamás esperó fue la manera en que los ojos castaños de Lin se iluminaron de una forma que jamás imaginó sería posible, en realidad, todo su semblante cambió como si de repente fuera una niña feliz y no una chiquilla enferma que vivía en las calles.

"Gracias!" –le respondió en papel e hizo una media reverencia antes de girarse hacia Kagome y repetir ese último gesto, después, fue directo a su habitación y la escucharon cerrar y poner el seguro.

- Vaya, parece que la hiciste feliz. –murmuró Kagome viéndolo a los ojos con mil preguntas esperando por ser formuladas.

- ¿Qué demonios consiguió Jaken? Voy a despedirlo… -respondió él ignorando el comentario de ella.

- Es sólo ropa interior, no tiene nada de especial. –aclaró la muchacha acercándose para sacar algunas prendas, él no las tocó pero las observó lo suficiente para coincidir con Kagome. – Es sólo que… alguien ya le hizo cosas malas antes, Sesshoumaru, ella me lo dijo. –la última parte fue apenas un susurro que pareció prenderle fuego al hombre.

Sin ser capaz de disimular su reacción caminó lejos de Kagome en silencio, dando pasos largos y apresurados que lo llevaron a donde guardaba los vasos y luego, a los vinos. Sirvió dos tragos y le dejó uno a ella en las manos antes de beber el suyo muy apresurado y rellenar el vaso.

- ¿Te lo dijo? –logró escupir las palabras al cabo de unos minutos ante una muy sorprendida Kagome, que sólo lo había visto fuera de sí varios años tras cuando perdió su razón de existir.

- Ella no entiende por qué te portas así, por qué la ayudas. Le pregunté si tenía miedo de que buscaras algo más y si alguien le había hecho cosas indebidas antes, ella sólo asintió. Obviamente no seguí interrogándola. –le aclaró mientras un escalofrío le recorría el cuerpo mientras todas las posibilidades de lo que le hubiera podido pasar a Lin se multiplicaban en su mente.

- Quien sea que haya sido… se acaba de meter en graves problemas. –murmuró terminando el contenido del vaso y dejándolo por ahí. Kagome seguía sorprendida por todo lo que estaba sucediendo.

- Entiendo que te moleste lo que le hayan hecho, a cualquiera con algo de humanidad lo perturbaría… pero no puedes ir preguntarle nombres y direcciones, obviamente fue un trauma terrible en su vida y no se ha recuperado de ello. Si quieres saber más, va a tomar tiempo, quizás terapia…

- Lo que sea que tome. –replicó él viéndola impasible a los ojos.

- Sesshoumaru ¿podrías explicarme qué es todo esto? Desde el principio. Creo que puedo ayudar a que te comuniques con ella, tengo experiencia en esas cosas… pero necesito saber qué sucede exactamente…

- ¿Desde cuándo le doy explicaciones al mundo? –hizo la pregunta retórica sentándose en un sillón opuesto al que había tomado ella.

- Ya sé que tú no le explicas nada a nadie, pero esto no es por ti, es por ella. Quieres ayudarla, pues entonces hazlo, pero de verdad. Comprar cosas y dejarle una recámara vacía es simple para ti, pero puedes hacer más que eso.

La fuerza en las palabras de Kagome lo impresionó, porque tenía razón. Por supuesto que gastar dinero en Lin no era nada importante, no significaba más que darle migajas… si quería pagar su deuda iba a requerir más que eso… compromiso, tiempo… lo que fuera. Él tenía que hacerlo. Y al parecer, el primer paso era hablar con Kagome.

...

Lin POV

Todavía no estaba segura de nada. Sentía como si las cosas estuvieran sucediendo demasiado rápido, tanto, que estaba agotada. Quizás también fuera un poco culpa de la enfermedad y como recordatorio tenía el dolor en la espalda, aún no estaba curada pero en ese momento era lo último que me importaba.

Estando ahí, recostada en la cama viendo el techo después de cerrar la puerta y quitar todas las bolsas… estaba algo arrepentida de no haberme marchado. Tenía miedo, pero al parecer no lo suficiente para irme ¿eso me hacía débil? ¿Me estaba poniendo en peligro como antes?

Pero la verdad era que mis instintos no estaban alterados, era la parte racional la que se estaba volviendo loca por más que intentara resumir los hechos… la preocupación de Izayoi, la presencia tranquilizadora de Kagome… la bondad de Sesshoumaru. Nadie parecía sacado de una película de terror… ninguno me daba miradas extrañas o hacía cosas que me pusieran en alerta. No más de lo normal.

Suspiré cansada y me di la vuelta para intentar dormir. Tal vez con la cabeza un poco más espejada pudiera reacomodar todo lo que estaba pensando y sintiendo. Quizás, cuando abriera los ojos otra vez la respuesta mágica a todos mis problemas aparecería.

Sentí los minutos pasar y mi cuerpo sin energía se movió como por voluntad propia en la cama, revolviendo las sábanas y rogando por un descanso que no parecía llegar. Luché por dormirme durante mucho tiempo, el suficiente para sentir el sol que dejaba de entrar directo por las ventanas dando paso a la tarde. Nunca lo conseguí.

Aún exhausta, molesta y muy nerviosa me senté en el borde de la cama, a un lado reposaba la mochila con mis cosas lista para irnos… decidí dejarla así sólo por si necesitaba correr durante la noche.

- ¿Lin? –escuché la voz de Kagome desde el otro lado de la puerta. - ¿Estás despierta? –me llamó y fui para abrir y dejarla pasar, en cuanto me vio la sonrisa desapareció de su rostro. - ¿Te sientes bien? Te ves… cansada.

No supe qué decirle, sí, estaba agotada, pero explicarlo requeriría palabras que no tenía, así que sólo asentí e intenté parecer tranquila.

- La cena está lista… ¿quieres venir? –me preguntó con algo de duda y asentí de nuevo, saliendo detrás de ella.

Sesshoumaru estaba esperando en la mesa, con la mirada fría y sin expresión alguna, como de costumbre, asentí cuando lo vi y él hizo lo mismo. Los tres comimos en silencio pero la atmósfera había cambiado, ellos estaban más relajados y lentamente, mientras cada bocado caía en mi estómago, me sentí mejor.

Fue como si estar de nuevo en la presencia tranquila de Sesshoumaru aliviara el miedo y la desconfianza y me regresara la certeza de que esos días a su lado serían un regalo del cielo y no una nueva pesadilla.

Él no era un maniático, no era un demonio ni un pervertido. Ese hombre de ojos dorados estaba buscando nada más que pagar su deuda con una desconocida, no intentando… violar a una niña. Él no era el mismo monstruo que cambió mi vida hace años.

De repente regresé a la realidad y tenía frente a mí una taza con helado, no me di cuenta cuando alguien quitó el plato vacío y la puso ahí, pero de inmediato tomé la cuchara y probé el primer bocado. Esto era definitivamente mi comida favorita.

Cuando terminé esperé a que ellos hicieran lo mismo y me dispuse a llevarme las tazas y lavar todos los platos pero cuando tomé la esponja con jabón Kagome entró a la cocina y se detuvo a mi lado.

- Sesshoumaru quiere enseñarte la casa, vamos. –me sonrió como siente y asentí.

El departamento era grande pero en realidad el recorrido fue corto. Empezamos por el pequeño cuarto donde había un centro de lavado y cosas para limpiar, ese estaba cerca de la cocina, alejado de todas las demás habitaciones. Sesshoumaru dijo que podía lavar ropa si quería, o dársela al ama de llaves que acudía tres veces a la semana. Luego fuimos al largo pasillo que estaba cruzando el comedor y la sala. De lado derecho la primera puerta era la recámara de huéspedes –mía actualmente- después, estaba el baño de visitas, luego el estudio donde él trabajaba y siempre estaría cerrado, no podía entrar ahí jamás. Me pareció una instrucción extraña pero Kagome se acercó y me murmuró al oído que Sesshoumaru es un artista, pinta principalmente, y necesitaba privacidad y silencio para hacerlo, sólo asentí.

Del lado izquierdo al fondo estaba una puerta entreabierta y él dijo que era su habitación, no me prohibió entrar pero no era necesario. Y por último, casi frente al baño de visitas pasamos a la biblioteca y oficina con altos estantes repletos de libros, él dijo que podía entrar y tomar lo que deseara. Me vi tentada a quedarme ahí, pero muy pronto Sesshoumaru y Kagome siguieron.

Al terminar con el recorrido Sesshoumaru se despidió de Kagome y entró a la biblioteca sin cerrar la puerta, ella sonrió y la seguí hasta el elevador. Fue en ese momento, con la posibilidad de estar sola de nuevo con él que los nervios regresaron.

- ¿Estás bien? –me cuestionó y asentí como mero reflejo, pero no pareció creerme mucho. – Toma. –me entregó un trozo de papel. – Es mi teléfono, si tienes miedo o necesitas cualquier cosa… llámame. –ofreció y sonreí de manera automática. Kagome quería que la llamara ¿y luego qué? – Lo sé. –me dijo y se rió un poco. – Bueno, si alguien llama y no dice nada, sabré que se trata de ti ¿de acuerdo?

Asentí de nuevo, divertida por su conclusión. Ella se acercó y me besó la mejilla tan rápido que no tuve tiempo de dar un paso atrás. Después llamó el ascensor y las puertas muy pronto se abrieron.

- No tengas miedo. Él es un buen hombre. –me susurró antes de irse.

Yo me quedé ahí y suspiré resignada porque sabía que tenía razón. Sesshoumaru Taisho era una persona maravillosa y estaba a salvo a su lado, pero eso no hacía que me sintiera más segura. Esa tranquilidad me la habían robado hacía muchos años.

CoNTiNuaRá...


Hello!

Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows! Me hace muy feliz saber qué piensan!

Este cap es un poco más tranqui (como pudieron darse cuenta). Prepara el terreno para lo que se viene y bueno... amboas van cambiando un poco ¿cierto?

Muchas gracias a todas! Si tienen un segundo les pido un review para saber qué les pareció!

Bonita semana!