SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 7
Quédate
Sesshoumaru POV
Todavía era temprano por la mañana y aún no había decidido levantarme pero podía escuchar a Lin moverse en la cocina, estaba haciendo el desayuno igual que todos los días, esa niña tenía un instinto natural para despertarse temprano y anticipar cuándo lo haría yo aunque apenas tuviéramos unos días de conocernos.
Ella llevaba una semana viviendo en mi departamento, hoy sería el último día… Izayoi me había dicho que estaba completamente sana y mucho más fuerte que antes, Lin podía regresar a la calle y continuar con su vida justo como antes de conocernos. Pero yo no iba a permitir eso.
En un principio sólo pensé en ella como si fuera cualquier niña, sin embargo después del incidente con la ropa interior supe que la vida le había entregado las peores cosas aún a su corta edad. Nunca antes estuve tan agradecido por la presencia de Kagome, sus visitas espontáneas fueron siempre un difícil recordatorio de que su hermana no estaba y ella se sentía con la responsabilidad de venir a verme y seguir formando parte de mi vida como si fuéramos familia.
Después de pensarlo por días me di cuenta de que en verdad no podía entregar a Lin al sistema y esperar que se encargaran de ella, no después de los errores que vi cometer al gobierno, nunca la sometería a eso. Pero tampoco existían muchas otras opciones.
Había contemplado la idea de conseguir alguna casa pequeña en una zona tranquila donde pudiera estar segura y no le faltara nada, pero eso no funcionaría, eventualmente algún vecino iba a cuestionar cómo una niña podía vivir sola. También pensé en sugerirles a Izayoi o a Kagome que la dejaran vivir en alguna de sus casas pero eso tampoco resultaría, pues Izayoi vivía con mi padre, quien siendo Fiscal de Distrito no toleraría la presencia ilegal de Lin y Kagome tenía otras tres personas bajo tu techo, lo que haría complicada la convivencia para Lin y su familia.
Luego de descartar esas dos opciones supuse que lo único que podría hacer era darle dinero, citarla en algún sitio cada semana para entregarle efectivo y asegurarme de que estaba bien. De esa manera ella podría ver por sí misma, ya que hasta el momento había demostrado asombrosas habilidades de supervivencia. Pero eso no me hacía feliz, ni siquiera me daba mucha tranquilidad.
Kagome también intentó algo, investigó en varios internados la posibilidad de que la admitieran y educaran sin solicitar sus papeles o la presencia de alguno de sus padres, la respuesta fue rotunda, de ninguna manera. Sin embargo, fue Izayoi quien dijo algo tan factible como imposible, sugirió que Lin se quedara conmigo. Planteó todo de manera casual aunque me dejó ver que lo pensó bastante, resaltó todas las cualidades positivas de Lin, como el que cocinaba para mí y era tan silenciosa que la mitad del tiempo me olvidaba de que estaba ahí, también me convenció de que Kagome podría tenerla con ella en sus clases por las tardes ayudándola… así trabajaría y se educaría.
Pero no, yo no podía hacer eso. Mi soledad era lo que más apreciaba de la vida. La calma que reinaba siempre en todo mi departamento, no tener la necesidad de hablar con nadie durante días, sólo paz para alejar todo aquello que no me gustaba tener en la cabeza. Ese departamento era mi santuario y no deseaba profanarlo. Además, yo no podía educar a una niña, no tenía idea de cómo hacerlo ni deseaba averiguarlo.
Así después de pensarlo mucho, nunca llegué a una conclusión. Tendría que conformarme con darle dinero y verla una vez por semana, sólo para preguntarme qué sería de ella si un día simplemente desaparecía.
Me levanté y fui a ponerme una playera encima, tener que vestirme completamente para no asustarla era sólo otra desventaja que tenía su presencia ahí. Mientras miraba en el espejo del baño mi reflejo luego de lavarme los dientes y el rostro fue que la peor pregunta de todas me golpeó de nuevo ¿qué haría Kikyo?
Después de luchar tantos años con la idea de que nunca más la tendría a mi lado para tomar decisiones juntos, el dilema que representaba Lin había vuelto a anclar la ausencia de Kikyo tan fuerte en cada momento que fue como volver al pasado, cuando todo me recordaba que ella se había marchado. Y odiaba eso más que nada.
En un intento por distraerme salí de la habitación hasta la cocina, cuando Lin escuchó mis pasos se giró para verme y sonrió, aunque noté su mirada apagada, quizás estaba preocupada por tener que volver a las calles… eso me hizo sentir peor.
Un segundo después ella volvió a ocuparse de la sartén que estaba cuidando, donde preparaba un omelet, yo caminé hacia el fondo de la cocina y vi que la cafetera estaba apagada y al lado la caja con los filtros, vacía, sin embargo olía a café. Iba a preguntarle a Lin sobre el asunto pero de inmediato vi el frasco con café soluble y acepté la alternativa, también noté sobre la estufa una pequeña olla con algo de agua.
En el instante en el que alargué la mano para tomarla toda la paz del lugar se rompió con un grito asustado y una mano suave deteniendo la mía. Yo sólo la miré sin poder procesar una sola idea.
Fin Sesshoumaru POV
...
Lin POV
Esa sería la penúltima vez que le prepararía el desayuno, también la última noche que dormiría sin preocuparme por nada… era el último día de nuestro acuerdo y estaba asustada.
La parte lógica de mi mente se la pasaba intentando calmarme, diciéndome que sólo era volver a la normalidad, pero el resto de mi ser se estremecía con la idea de estar de nuevo a la merced de cualquiera. Temía a las noches frías y a los extraños merodeando, a los policías y al hambre. Volvería a estar sola.
Ya me había despedido de Izayoi y de Kagome, ambas nos visitaron un día antes y apenas pude contener las lágrimas cuando dijeron adiós. En la recámara tenía cuidadosamente dobladas las prendas que pretendía llevarme luego de que Sesshoumaru me ordenara deshacerme de toda la ropa vieja que tenía antes y llevarme los regalos.
Sí, estaba lista… pero en realidad, no.
Cuando Sesshoumaru apareció en la cocina le sonreí antes de volver a concentrarme en la comida, quería que quedara perfecta para él. Ya tenía casi todo listo en la mesa, sólo estaba terminando el omelet. Lo vi encaminarse hacia el fondo de la cocina y detenerse después, me pareció que dudaba y lo miré abiertamente pensando que de seguro me preguntaría por la falta de café, pero no lo hizo.
Observé cómo estiró la mano para tomar la pequeña olla metálica donde ni un minuto antes quité el agua hirviendo y la serví en mi taza. No tuve tiempo para pensar en detenerlo, en realidad cuando me di cuenta ya era demasiado tarde y mi cuerpo reaccionó sin mi consentimiento.
- ¡NO! –le grité y tomé su mano, luego me paralicé.
Sus ojos dorados clavados en los míos estaban llenos de sorpresa, quizás pudo leer lo asustada que estaba. Quise moverme, dejar de tocar su piel y alejarme lo más rápido posible, pero no pude. Sólo me quedé ahí con el corazón acelerado y un ligero cosquilleo en la garganta.
- ¿Lin? –su voz suave después de un minuto eterno fue lo que me sacó del trance, con un movimiento deliberado y lento quité mi mano de la suya y me di media vuelta. – Espera… ¿cómo?
No me fui como deseaba hacerlo, pero tampoco le contesté porque la verdad no sabía la respuesta. En algún momento de mi vida pude hablar, fui libre de gritar y reír como cualquier otro niño, pero después de muchos años de haber callado estaba convencida de que había perdido la voz para siempre.
- Lin… tienes que explicarme. –me dijo rodeando un poco para ponerse frente a mí, su voz fría de siempre no era la misma, sonaba ferviente y eso me sorprendió. – Puedes hablar ¿por qué no lo haces siempre? –con cada palabra sentí que su tono cambiaba oscilando hacia la sospecha, supongo que era lógico… quizás creía que jugaba con eso para ganarme la simpatía de los demás.
Respiré profundo y di dos pasos hacia la barra que comunicaba con el comedor, ahí encontré papel y una pluma. No deseaba darle muchas explicaciones, pero odiaba la idea de que pensara que intenté manipularlo. Traté de escribir algo y él se acercó pero las palabras no salían, no tenía idea de por dónde empezar.
- ¿Y bien? –presionó un poco, cada vez parecía estar más distante, yo alcé la mirada para toparme con sus ojos aunque los míos estuvieran llenos de lágrimas. – Sólo dilo. Ya sé que puedes hablar, no hay vuelta atrás. –me ordenó y encontré con certeza qué era lo primero que iba a decirle.
"No puedo hablar, no desde hace años."
- ¿Cuántos años? –inquirió desconfiado.
"Tenía cuatro años la última vez." –escribí mientras las lágrimas me recorrían el rostro en silencio y completé mentalmente la cuenta del tiempo, cuatro años, dos meses, una semana y cinco días. Todavía recordaba la fecha exacta del peor día de mi vida.
- Puedes hablar pero decides no hacerlo desde que tenías cuatro años. Eso no tiene sentido. –me acusó de manera tan fría que la sangre me hirvió en el rostro.
"No es así. No puedo hacerlo, simplemente…" –de repente me di cuenta de que no le debía explicaciones y no había manera de que pudiera dárselas. Taché esa línea y comencé de nuevo. "Fue un reflejo. Sólo quería evitar que te quemaras…"- de nuevo me detuve y rayé sobre esas palabras ¿por qué era tan difícil? Tal vez porque me encontraba en una situación imposible de adivinar.
De todas las cosas que él podría estar pensando lo último en su mente era la escena que amenazaba con regresar a mí en ese instante. Un familia feliz, mis padres y hermanos adoptivos, los únicos que me amaron, hombres armados entrando de repente, el ruido, los gritos, la voz aterrorizada de una mujer, no, más bien una adolescente… esas palabras que me visitaban cada noche –Vete, corre y sálvate, pero no digas nada de lo que viste o ellos te matarán. Ni una palabra. Jamás.
- Lin. –me llamó de vuelta a la realidad y me di cuenta de que tenía ambas manos sobre mis hombros, sosteniéndome porque no podía sola. – Respira, con calma. –ordenó e intenté hacerle caso pero el contacto era mucho e traté alejarme, él no me detuvo. – No puedes hacerlo, en verdad no puedes hablar. –murmuró constatando un hecho, suspiré aliviada porque de alguna forma lo entendiera y asentí.
De repente me di cuenta de que un olor nauseabundo a quemado inundaba el lugar y fui para quitar el omelet, ahora arruinado, de la estufa. Apagué el fuego y sin dudarlo tiré a la basura esa cosa asquerosa que hubiera sido un maravilloso desayuno. Luego, sólo por mantenerme ocupada en algo, puse en el fregadero la sartén y serví agua en la olla metálica que causó todo el exabrupto y al prender el fuego me pregunté si aún tendría oportunidad de pasar ahí otra noche o era momento de marcharme.
Fin Lin POV
...
Ese día fue probablemente el más difícil de todos, desayunaron juntos y luego él fue a su estudio sin volver a mirarla, Lin pensó en marcharse pero no se atrevió, deseando tener una noche más para dormir sin preocuparse.
Sesshoumaru no supo cómo procesar toda la escena, simplemente había asumido que alguna condición médica le impedía a Lin hablar, quizás desde su nacimiento, pero claramente estaba equivocado. Primero pensó que lo estuvo engañando todo el tiempo con un juego para ganarse su simpatía pero luego de ver el pequeño ataque de pánico que tuvo cuando la presionó para que se explicara… la verdad era que no entendía nada. Por eso se retiró al lugar más apartado que tenía, ese estudio donde trabajaba y despejaba su mente, donde podía bajar la guardia porque estaba sólo acompañado por la ausencia de Kikyo.
Mientras las horas pasaron Lin sólo se quedó acostada sobre la cama tendida de la habitación de huéspedes, amando el silencio y odiando la soledad. Estaba acostumbrada pero… esa mañana resultó que pesaba demasiado, cada vez que se descuidaba un poco le llegaban los recuerdos que tanto odiaba, además, aún estaba tratando de manejar la frustración ¿por qué no podía explicárselo a Sesshoumaru? Lo intentó, lo hizo tanto como pudo pero no estuvo ni siquiera cerca. Y no sabía si él podría entenderlo, tal vez era una situación común… o quizás su caso era el único en toda la humanidad… eso no podía saberlo. La única certeza que tenía era que desde ese día fatídico en que la voz asustada de una extraña le ordenó no decir una palabra, ella perdió la voz. Con el paso del tiempo alguna trabajadora social la llevó con médicos y psicólogos pero nadie tuvo la delicadeza de informarle si encontraron algo o no, así que su mutismo seguía siendo un misterio para ella, aunque ya casi no extrañaba poder hablar.
Muchas horas después, ya cerca del atardecer, se dio cuenta de que moría de hambre y lo odió ¿cómo le haría para sobrevivir sin comer de nuevo? No entendía cómo fue posible en una semana perder todo el dominio sobre su cuerpo y necesidades. Suspiró y fue hasta la cocina, sabía que Sesshoumaru continuaba encerrado en su estudio así que se sintió libre de explorar.
Casi todos los días él ordenaba algo después de preguntarle si la elección del día le parecía bien, pero hoy no. Abrió el refrigerador y observó todo preguntándose qué podría preparar, era buena con los desayunos pero no sabía cómo preparar nada más elaborado. Tal vez… sí, simple sería lo mejor.
Se movió por la cocina con toda la delicadeza posible no deseando perturbar al dueño del lugar y preparó baguetes con los ingredientes que le sonaron lógicos, hizo una para ella y dos para él, luego, tomó la media botella de vino que Sesshoumaru abrió el día anterior y la puso en una bandeja junto con un vaso y la comida para el hombre.
Respiró profundo un par de veces dándose valor para dar cada paso hacia donde él estaba, llevó consigo la charola y la puso en el suelo justo fuera de la puerta. Sabía que cuando estaba ahí no debería molestarlo pero… ¿no tendría hambre? Pensó en las posibilidades, qué era lo peor que podía suceder si de todas formas sus minutos ahí estaban contados.
Puso la palma de la mano sobre la puerta y cerró los ojos recordándose a sí misma que nada malo pasaría, sólo intentaba ser amable y Sesshoumaru lo entendería… lentamente dio un paso hacia atrás y luego tocó dos veces con los nudillos antes de casi salir corriendo de regreso a la cocina. Cuando llegó a la barra y se sentó en una de las sillas altas para comer ya no tenía hambre. Los nervios le formaron un nudo de hierro en el estómago, el cual sólo se acentuó cuando lo escuchó abrir la puerta. Tuvo que contener el aliento mientras esperó a que le gritara o se acercara, pero no, segundos después fue que la puerta volvió a cerrarse y luego sólo hubo silencio.
Miró su plato y decidió comer aunque ya no lo deseara, para el día de mañana necesitaría todas las fuerzas posibles. No volvió a saber nada de Sesshoumaru hasta que se fue a dormir pero encontró la bandeja vacía afuera del estudio.
...
Un par de horas después de la media noche Sesshoumaru continuaba despierto, estaba sentado en el borde de su cama aún intentando resolver el nudo que tenía en la cabeza, ese que empeoró mil veces cuando descubrió que en realidad Lin sí era capaz de hablar, aunque no podía hacerlo.
Para ese momento ya había perdido toda esperanza de dormir, así que ni siquiera pensaba intentarlo. Consideró quedarse en su estudio pero luego de pasar ahí el día entero ya no se le antojaba llenar su lugar de trabajo más con esas energías que sólo lo cargaban de tensión. También pensó en la posibilidad de sólo ir a la sala y hacer de ese día uno normal pero por alguna razón no le pareció buena idea.
De repente un ruido fuerte de cristal haciéndose añicos contra el suelo lo sobresaltó y sin dudarlo salió y recorrió el pasillo hasta la cocina, le pareció extraño no ver luz pero de todas formas entró y pudo distinguir a Lin entre las sombras. Buscó a tientas el apagador y cuando todo estuvo iluminado notó lo asustada que estaba y el desastre de cristales, leche y sangre en el suelo.
- No te muevas. –le advirtió pero ella de todas formas no hubiera podido dar un paso. – Está bien, sólo quédate ahí un segundo.
Sesshoumaru fue directo al cuarto de lavado y tomó una escoba y recogedor ¿alguna vez había limpiado en su vida? No que él recordara. Volvió y comenzó a quitar los cristales del camino pero no le pasó desapercibido que Lin lo observaba con mucha atención mientras la sangre proveniente de su pie derecho continuaba fluyendo. Cuando el paso estaba despejado, aunque todavía había líquido, dejó las cosas a un lado y le extendió una mano.
- Apóyate en mí, no en ese pie. –le ordenó y ella no dio trazas de moverse. – No te voy a hacer nada malo pero tampoco voy a permitir que camines sola. Toma mi mano o te voy a cargar hasta el sillón.
Ella despegó los labios como si fuera a decir algo pero no lo hizo, sin embargo aceptó la ayuda y evitó recargar peso sobre la herida que fue dejando un pequeño rastro de sangre sobre el piso hasta que alcanzó el sillón más cercano. Ella se sentó y él le señaló la mesa de centro para que pusiera ahí el pie, cuando Lin accedió fue muy evidente que el trozo de cristal aún estaba dentro.
- Quizás necesites sutura. Lo mejor es que llame a Izayoi. –le avisó con intenciones de en verdad hacerlo pues él no tenía nada de conocimientos sobre heridas pero ella lo detuvo tocando un poco su brazo y negando con la cabeza. – Pues eso no tiene buen aspecto. –le señaló la herida y ella sonrió un poco al darse cuenta de lo expresivo que era Sesshoumaru, sólo había que aprender a leer su tono de voz que en apariencia nunca cambiaba.
Lin acercó lentamente una mano hasta el cristal y lo tomó con dedos temblorosos para intentar halarlo pero el dolor y el miedo la detuvieron en seco, no le gustaba la sangre y además estaba ya muy asustada por las pesadillas que la despertaron y el temor de que Sesshoumaru se enfadara mucho con ella.
- Espera. –le ordenó antes de ponerse de pie y desaparecer por el pasillo.
El hombre ya se había dado cuenta de que Lin no deseaba causar molestias ni aunque fuera una emergencia real y no iba a presionarla llamando a Izayoi, además, si hacía eso de seguro su padre acabaría enterándose de que algo extraño ocurría con él y eso era lo último que necesitaba en esos momentos. Su excursión al baño fue rápida y regresó con lo necesario para una pequeña curación.
- Levanta el pie. –le dijo sentándose sobre la mesa de centro otra vez y cuando ella obedeció colocó una toalla y luego le tomó el tobillo para acomodar la herida en un mejor ángulo, ella se estremeció un poco con el contacto pero no se alejó. – Voy a sacarlo. –la previno viéndola a los ojos y ella asintió.
Tomar el cristal y halarlo fue fácil para él y a ella en realidad no le dolió tanto, el resto fue aún más simple, le limpió el sitio con antiséptico e hizo presión con una toalla limpia durante un par de minutos mientras el sangrado se detenía, para terminar le puso un parche con más gasas y tela adhesiva y le vendó el pie.
- Nunca noté que te levantas por las noches. –observó Sesshoumaru y le pasó un block y un lápiz que tuvo la precaución llevar consigo.
"Pesadillas" –fue la única palabra que escribió.
- ¿Crees que puedas volver a dormir ahora? –quiso saber sin entender por qué, a él no debería importarle si la niña dormía o no. Ella negó con la cabeza. – Necesitas descansar.
Para sorpresa de la joven él se puso de pie y se marchó sólo para volver un poco después con una almohada y una manta, las cuales dejó cerca de ella. Luego le pasó el control de la televisión y esbozó un gesto similar a una sonrisa.
- Puede ayudarte a conciliar el sueño, sólo busca algo aburrido.
Una parte de él deseaba quedarse hasta estar seguro de que Lin dormía tranquila pero ese no era su papel, así que sin decir otra palabra dio media vuelta y se marchó a su habitación. Extrañamente se sentía más relajado que antes y estaba seguro de poder conciliar el sueño. Tal vez era sólo su subconsciente diciéndole que ya había tomado la decisión que lo mantenía despierto.
...
Cuando dieron las ocho de la mañana Lin estaba lista para irse. Luego de quedarse dormida durante un par de horas mirando la televisión aún se sentía cansada, además, le dolía el pie y le daba miedo volver a estar sola en las calles, pero era el momento. Tenía su mochila y una maleta deportiva pequeña que él le regaló listas con sus cosas y esperando al lado de las puertas del elevador. Había preparado todo para el desayuno de Sesshoumaru y estaba sentada esperando a que él se despertara para darle las gracias.
No tenía idea de cómo se acostumbraría otra vez al frío y al miedo pero su cuerpo estaba más fuerte que nunca y sabía que iba a sobrevivir el tiempo que le quedaba en las calles a toda costa después de que el cielo le regalara la bondad de Sesshoumaru para salvarle la vida. Estando así perdida en sus pensamientos no lo escuchó acercarse hasta que él habló.
- Tienes todo listo. –afirmó con su voz inexpresiva mirándola directo a los ojos, ella ya no se sobresaltó por su cercanía. - ¿Cómo está el pie? –preguntó mirando la venda que tenía puesta. Lin sonrió y asintió. – Hiciste el desayuno pero sólo pusiste un lugar en la mesa ¿ya comiste algo? –ella negó con la cabeza, tenía hambre pero el nudo en el estómago no le había permitido probar bocado. - ¿Tienes prisa? –él sabía la respuesta, así que no se esperó para verla negar antes de entrar a la cocina por un juego extra de platos. – Siéntate a comer y lleva algo con qué escribir. –le ordenó y ella lo hizo, aunque todavía estaba nerviosa.
Él se tomó su tiempo para acomodar las cosas y llevar del refrigerador un tazón con fresas, no eran muy de su agrado pero a Lin parecían fascinarle y por eso le pidió tantas a Jaken durante la semana. Fue y se sentó frente a ella notando su semblante afligido y que no había hecho intento alguno por probar bocado.
- Se va a enfriar el desayuno. –constató él lo que ahora era un simple hecho porque tendría que aclarar las cosas con Lin antes de comer o ella simplemente no lo haría. – Tenemos que hablar. Y quiero respuestas reales. –le advirtió señalando el block de notas y la pluma, ella apenas asintió sin saber qué se le venía encima. – Dime la verdad en todo. ¿Has estado bien aquí estos días? –Lin asintió con seguridad sin entender que él ya tenía todo bien planeado y las preguntas eran nada más para llevarla paso a paso por su razonamiento. - ¿Aún me tienes miedo? –esta vez la respuesta se tardó un poco más en llegar, pero al final negó. - ¿Quieres marcharte?
Eso la tomó desprevenida. Podía entender que Sesshoumaru quisiera saber si había hecho un buen trabajo pagándole el favor que según él le debía, pero a eso último no le vio sentido. Nunca pensó en él como un sádico… pero esa pregunta no podía tener otra intención. Por supuesto que no quería irse y volver a las calles, pero no tenía elección ¿a qué estaba jugando ese hombre? En busca de descifrar el acertijo decidió seguirle el juego y escribió en una hoja.
"Respuesta obvia." -se la mostró y él curvó la comisura de los labios. Se veía hermoso cuando sonreía.
- Eres todo un misterio. –para enfatizar sus palabras la sonrisa en su rostro se hizo un poco más prominente antes de desaparecer cuando siguió hablando. –Eres una criatura única, desinteresada y dulce, has estado aquí una semana y te has comportado como nadie que haya conocido antes. Eres apenas una niña pero a sabes más del mundo que muchos adultos. Te he visto cuando lees, tomas libros que las personas no tocan hasta la universidad, nunca marcas la página pero siempre sabes dónde retomarlo. No buscas las cosas porque sabes dónde están. Eres inteligente, mucho más que una persona normal y sé que siempre tomas la decisión correcta… y eso me ha hecho preguntarme qué tuviste que haber vivido para que prefieras estar en las calles…
Cuando hizo una pausa ella lo miraba boquiabierta, literalmente, nunca lo había escuchado hablar tanto ni mostrar mil matices en la inflexión de su voz. Sabía que le decía la verdad y que a pesar de lo mucho que la había descifrado ya, aún lo intrigaban muchas cosas. Se sintió cohibida al ser objeto de tal escrutinio, pero no fue como si la invadiera… simplemente le resultó extraño.
- Eres todo un misterio. –le repitió. – Y hay tres hechos que no puedo ignorar. El primero es que siempre me gustan los retos, como lo es el observarte y entenderte. Segundo, tú no quieres regresar a las calles. Y, tercero, Izayoi tuvo una idea… razonable para que todos estemos en paz.
Lin sintió sus ojos llenarse de lágrimas ¿le estaba dando una opción? Sin dudarlo escribió un gran signo de interrogación en el papel y preparó su mente aguda para desmembrar lo que le fuera a decir y saber si era tan perfecto como sonaba.
- Quédate.
CoNTiNuaRá...
Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows! Me hace muy feliz saber qué piensan!
Sesshoumaru es adorable... cierto? Jajaja. Espero el momento del final haya quedado bien.
Esta vez tengo una consulta que hacerles. En algún punto hay escenas "fuertes" y me preguntaba ¿qué nivel de censura debería poner? No quiero ser demasiado explícita y pasarme de la raya. Entonces... para hacer un consenso... ¿totalmente crudo? ¿Regular? ¿Más o menos? ¿Qué opinan?
Y bueno, como siempre, si tienen un segundo les pido un review para saber qué les pareció :) Y además para su opinión sobre lo que les menioné. Un millón de gracias y nos estamos leyendo! Tengan una bella semana!
