SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 8

Vida nueva

- Quédate. –le ofreció Sesshoumaru con su tono cargado de autoridad. Lin se estremeció por dentro.

Fue tan simple que le abrió las puertas a más caminos de los que podría descifrar en años, muchos eran buenos y otros demasiado oscuros. La duda en el rostro de Lin fue tan obvia que él lo encontró gracioso y estuvo agradecido porque no saliera corriendo asustada como lo hubiera hecho una semana atrás.

- Puedes evitar que tenga que pisar la cocina de nuevo, eso es el mayor beneficio que yo obtendría. –le aseguró con un toque de humor. – Pero además de eso tendrías que hacer algo, no sólo estar aquí. Kagome está dispuesta a tenerte con ella por las tardes ¿sabes en qué trabaja?

"Niños con características especiales" –escribió sin dudarlo y él asintió.

- Niños como tú. Ella necesita alguien que la ayude y si lo haces te pagará como a cualquier empleado y te dará tareas como a sus alumnos. Que hagas eso es una condición absoluta para el trato.

Hubo una pausa algo larga mientras Sesshoumaru le dio tiempo para que le diera vueltas a la idea. Cuando Izayoi sugirió eso le dijo que Kagome estaba de acuerdo pero él se aseguraría de que el dinero que le pagara a Lin proviniera de él mismo y no de ella que ya tenía suficientes cuentas que pagar en su escuela. Pero el dinero no era problema.

"Policía? Trabajadoras sociales?" –redactó al fin Lin cuando empezó a entender lo que él en verdad le estaba ofreciendo. Un hogar, trabajo, educación, seguridad…

- Sus clases son privadas, nadie va a supervisar jamás y en todo caso puede decir que eres familia suya. Esa es la historia que vamos a manejar con la administración de este edificio también si decides quedarte.

"Por qué?"

Claro que ella entendía las razones que le dio desde el principio pero aún así en el fondo era consciente de que había algo más. Nadie recoge una niña de la calle sólo por saber qué lee o darle gusto a su madre.

- ¿Crees en el destino? –preguntó él a cambio y ella negó con la cabeza, para ese momento ya había aprendido a no creer en nada. – Entonces no lo entenderías.

Dando por terminada la conversación Sesshoumaru empezó a desayunar como si ella no estuviera ahí. Lin lo observó un segundo antes de hacer lo mismo, todavía estaba nerviosa pero de alguna forma el nudo en su estómago se había suavizado.

Tenía ante sí la oportunidad de transformar su vida de una manera mucho más fácil de lo que imaginó. Sesshoumaru le estaba ofreciendo en bandeja de plata todas esas cosas que la mayoría daban por sentadas pero que a ella le iban a costar mucho esfuerzo, eso sin contar el tiempo que le quedaba antes de ser mayor de edad y estar a salvo del sistema… aunque sólo eran ya no era tanto.

Desde que tenía doce años decidió vivir en las calles y cuando los primeros días pasaron dolorosos y lentos prefirió dejar de contarlos, pensar en contar casi seis años enteros día por día hasta su cumpleaños dieciocho la volvía loca de angustia así que se esforzó por perder la noción del tiempo hasta que lo logró. Pero en la última semana en la que estuvo expuesta constantemente a los noticieros que Sesshoumaru miraba fue inevitable ver la fecha en la que se encontraban, casi cumplía diecisiete años.

¿Podría aceptar?

Quería hacerlo, deseaba como nada salir del mundo en el que vivió tanto tiempo… pero aún tenía miedo. Una parte de su cabeza le decía que estaba segura al lado de él y que jamás intentaría tocarla pero ese temor continuaba muy arraigado en su mente, tanto como las imágenes de otro hombre que le puso las manos encima y la obligó a hacer cosas horribles.

¿Le daría tiempo para pensarlo?

Quizás si se lo pedía la dejaría analizarlo un rato pero de todas formas no era probable que llegara a ninguna conclusión absoluta, sólo aumentarían sus miedos hasta hacerla salir corriendo de ahí.

- Lin. –la sacó de sus pensamientos y fue hasta ese momento que se dio cuenta de que la comida había desaparecido y tenía el estómago lleno. Se sentía bien y no quería despedirse de eso. – Si necesitas tiempo para pensarlo está bien. Si quieres estoy seguro de que a Izayoi y Kagome no les molestaría venir para hablar sobre lo que te propuse.

Ella lo vio a los ojos y consideró las opciones que le acababa de dar, aceptar ambas cosas sería inteligente pero en un impulso tomó el block y la pluma y escribió algo antes de mostrárselo. Al demonio con todo.

"Quiero quedarme" –decía la hoja y él sonrió un poco.

- Es lunes, le avisaré a Kagome para que te esté esperando por la tarde. Pero antes tenemos que comprar algunas cosas. Nos vamos en media hora.

Ella lo observó desconcertada por la naturalidad de su reacción, estaba complacido pero en un gesto muy característico de su personalidad pasó directo a darle instrucciones de lo que debería hacer. En cuanto pudo salir del shock se puso de pie y lo alcanzó, Sesshoumaru iba a la mitad de la sala y no la miró hasta que atreviéndose más, Lin le rozó el brazo. Él no dejó que sus facciones lo demostraran pero se sorprendió mucho de que lo tocara de repente, se giró y la vio a los ojos.

- Gracias. –murmuró la joven tan asombrada como él de que su voz fluyera aunque apenas hubiera sido un susurro y quizás jamás se volviera a repetir.

Él levantó una ceja cuestionándola y ella sonrió mientras sus mejillas enrojecían, Sesshoumaru entendió que murmurar una palabra había sido todo un logro para ella y asintió antes de retomar su camino, no quería ponerla nerviosa ahora que parecía estar relajándose un poco.

Después de saber que ella podía hablar pero a la vez no, se dedicó a buscar información. Mutismo selectivo. Un desorden en el cual nada le impide hablar a la persona más que su mente, suele originarse en la infancia en un evento traumático y se acentúa en situaciones de estrés. No le fue difícil imaginarse que ella vivía en estrés permanente cuidándose de todo el mundo, así que el escucharla decir algo fue la mejor recompensa de todas y él a su vez le agradeció al recuerdo de Kikyo por haber estado ahí para mostrarle el camino correcto.

...

Justo antes de que salieran del departamento llegó Kaede, la anciana que se ocupaba de la limpieza. Era una mujer dulce y tranquila que encontró la presencia de Lin reconfortante y se alegró de topársela esa mañana.

Luego de un breve saludo Sesshoumaru llevó a Lin por el elevador y al pasar por donde estaba el portero le avisó que su pequeña prima estaría viviendo con él de manera indefinida y que le avisara a la junta de vecinos. Después, la llevó en auto por varias calles y ella se sorprendió de lo tranquila que estaba, pues una semana atrás habría tenido una crisis nerviosa sólo de imaginarse a dónde la llevaría.

Veinte minutos más tarde Sesshoumaru se detuvo en un centro comercial y luego de bajarse del auto y observarla hacer lo mismo hizo la nota mental de en el futuro explicarle que no debería hacer eso, sino esperar a que él le abriera la puerta, pues por muy niña que fuera debía ser tratada como una dama.

Lin caminó a su lado por los pasillos con poca gente y miró hacia todos lados maravillada de que nadie la estuviera viendo. Quizás resultaba algo tonto pero el pasar desapercibida era una novedad, ya no iba sucia y con aspecto descuidado, sólo era una adolescente más.

La primera parada fue una tienda de teléfonos celulares, Sesshoumaru habló un poco con una de las personas en los escritorios y ella se dedicó a observarlo todo pero con mucho cuidado de no alejarse mucho de él. Pasados varios minutos escuchó la voz masculina llamarla y fue a donde estaba, ahí notó al vendedor y cuatro modelos de celulares.

- Escoge uno. –le ordenó Sesshoumaru y ella lo miró como si le hubiera crecido otra cabeza. – Si vas a andar sola por la calle necesito saber que puedes llamarme. –le explicó algo desesperado, pero cuando ella ladeó la cabeza y no quitó la expresión curiosa del rostro, se dio cuenta del error en sus palabras. – O mandar un mensaje de texto. Sólo escoge uno.

- Todos son muy similares, puedo explicarle las características de cada teléfono, señorita. –se ofreció el vendedor pero ella negó con la cabeza y señaló uno, el que era de color rosa.

- Eres tan niña. –se quejó Sesshoumaru y ella estuvo a punto de protestar pero al ver la manera en la que curvaba la comisura de los labios, se detuvo. Él la miró un segundo más antes de dirigirse al vendedor. – Que alguien le muestre accesorios, quiero que tenga todo lo necesario.

El resto de la visita a la tienda fue como un torbellino para Lin pues una mujer se la pasó enseñándole muchas cosas y explicándole para qué servían y por qué eran necesarias, ella sólo señaló las que le gustaron más aún sin entender el alboroto por todo eso del teléfono. Si lo que él quería era una manera de contactara, cualquier equipo hubiera servido… no tenía que darle a elegir entre los más caros que existían. Al salir Sesshoumaru llevaba cargando la bolsa con toda la mercancía.

- Tienes que llevarlo contigo siempre. –le aclaró él mientras entraba a la tienda que estaba al lado donde para sorpresa de Lin vendían toda clase de aparatos de electrónica.

Nada de lo que fuera a comprar ahí era para ella ¿cierto?

Pero estaba equivocada.

Ahí, él escogió una pantalla que se ajustaba a la habitación de la joven y luego la llevó para que ella misma escogiera alguna lap top. Cuando Lin se mostró reacia le explicó que sería necesaria para que estudiara y eso era parte del trato. Al final, la joven optó por una de color lila que le pareció hermosa, él volvió a hacerla el comentario sobre ser "muy niña", ella se encogió de hombros.

Al salir de ahí Sesshoumaru la llevó a un supermercado, él ya tenía una lista de compras que Jaken se encargaba de surtir siempre pero deseaba saber qué cosas agregar para Lin y le pareció que lo más fácil sería llevarla directo a la mercancía para que escogiera y la siguiente vez su empleado hiciera las modificaciones.

Así mientras iban en silencio por los pasillos notó qué le gustaba más… cosas con sabor a fresa, cereza o frambuesa, galletas de chocolate, cierto tipo de pulpo enlatado –que él nunca se atrevería a probar- y refresco de cola. También vio que no se detuvo a mirar los tipos de leche y al preguntarle obtuvo una pequeña nota donde le explicaba que le daba igual porque nunca la tomaba sola –le daba asco-, vio luego que hizo un gesto de desagrado cuando pasaron por las comidas congeladas y miró hacia el otro lado en el pasillo donde se exhibían trozos de carne cruda. Lo que más le llamó la atención fue que se negó en redondo a adentrarse a la zona de quesos y embutidos pues antes la vio comer ambas cosas, pero no preguntó.

Cuando salieron de la tienda Jaken los estaba esperando, ya había pasado la hora del almuerzo y no tendrían tiempo de volver a casa antes de que debiera dejar a Lin con Kagome así que su empleado tomó todas las compras y luego fue con ella a comer algo.

...

Lin POV

La tarde apenas comenzaba y yo estaba muerta. Había pasado por todas las emociones posibles en muy poco tiempo y aún no estaba segura de qué sucedía exactamente. Por la mañana tenía todo listo para volver a las calles, después, Sesshoumaru hizo la propuesta y acepté decidiendo mandar todo mi miedo al demonio. Sin aviso me llevó a comprar un montón de cosas que no necesitaba y que jamás podría pagarle… y ahora iba caminando escaleras arriba al lado de Kagome.

Sesshoumaru me dejó ahí diciendo que el señor Jaken pasaría por mí… y eso me hizo un nudo en el estómago, no es que desconfiara totalmente pero… el miedo era inevitable. Sin embargo ahora tenía cosas más importantes en las cuales concentrarme, como en parecer normal ante la familia de Kagome.

Ella vivía en un templo Shintoísta con la mitad de su familia, aquellos que aún tenían vida. Según me contó durante la semana que teníamos de conocernos, ese templo fue donde su madre creció, sin embargo, al casarse ella y su padre se marcharon y formaron una vida aparte… tuvieron tres hijos, Kagome era la segunda, pero poco después de que su hermano menor naciera, su papá murió en un accidente. Así, su mamá regresó a la casa donde nació pues no podía ella sola con tres niños pequeños. Un par de años más tarde su abuela enfermó y murió. La última pérdida que tuvieron fue la de su hermana mayor, Kikyo, pero nunca me dijo qué le sucedió. Ahora sólo eran ella, su mamá, hermano y abuelo. La historia era triste… pero por lo menos ella pudo conservar a la mitad de su familia, algunos no tuvimos tal suerte.

- En verdad me alegra que decidieras quedarte. –me dijo de repente sacándome de mis pensamientos, yo sonreí un poco. – Izayoi y yo sabíamos que él iba a hacer la propuesta pero… bueno, Sesshoumaru hace siempre las cosas a su ritmo. –se rió y puso los ojos en blanco como si fuera gracioso. Ese gesto disparó mi curiosidad, aún no tenía idea de cómo es que ella era tan cercana a la familia de él.

Cuando alcanzamos el final de las escaleras me faltaba el aliento y tuve que esforzarme por seguirle el paso. La casa era hermosa y de estilo moderno, la parte que fungía como templo era lo opuesto, antiguo y majestuoso, como sacado de otra época.

- El abuelo debe estar orando, probablemente pasen algunos días antes de que lo veas. –me aclaró tranquila y me pregunté si habría mantenido a su abuelo lejos de mí en atención al miedo que podría provocarme. – Mamá está en el trabajo pero llegará pronto y Souta anda por ahí, ya vendrá a conocerte.

Asentí y entramos a la casa, pasando el recibidor había una puerta abierta y entramos a lo que me pareció el salón de clases más grande… y desordenado que hubiera visto jamás. Estaba lleno de colores, tenía una alfombra grande en un lado y varias mesas en el otro, los estantes rebosaban de libros y juguetes, dos de las paredes tenían pizarrones verdes y blancos, las ventanas sin cortinas se veían opacas.

- Como puedes ver necesito mucha ayuda ordenando y limpiando esto. –me dijo caminando en dirección de lo que debía ser su escritorio. – Así que tenemos mucho por hacer. –sonrió ampliamente y pude ver todo el amor que le tenía a ese lugar. – Pero antes quisiera saber dónde empezar contigo. Asumo que en algún momento fuiste a la escuela. –se sentó encima del escritorio y palmeó el lugar a su lado, yo la seguí e hice lo mismo. Al instante me pasó una libreta y un lápiz. - ¿Hasta qué grado estudiaste?

"La mitad del 6to" –contesté algo avergonzada a pesar de que sabía muy bien que abandonar la escuela junto con todo lo demás fue mi única opción para sobrevivir.

- Sesshoumaru dice que lees libros de universidad. –me miró expectante y me encogí de hombros, él me había dicho lo mismo pero yo no tenía idea de cuándo era el momento esperado para leer determinados libros. - ¿Cuál es tu talento especial? –su pregunta sincera y llena de entusiasmo me tomó por sorpresa. – Tienes que tener alguno, Lin. Si no, eres la prueba viviente de que el sistema de educación sólo entorpece a los niños.

"Se me da bien recordar las cosas" –escribí apenas, no deseaba revelarle exactamente qué tan bien, aunque en algún momento se daría cuenta justo como Sesshoumaru ya lo había hecho.

- ¿Qué tanto?

"Bastante"

- ¿Te han hecho alguna prueba para medir la inteligencia? –entendí que me estaba presionando y asentí, no tenía escapatoria. – Entonces sabes exactamente qué tan inteligente eres. Sólo dime, puedo guardar el secreto. –su mirada sincera y la sonrisa en sus labios fueron suficientes para convencerme.

"Dijeron que soy un genio y tengo memoria fotográfica"

En cuanto leyó la nota sucedió lo que más temía. La sorpresa en sus facciones rayaba en el desconcierto. Bueno, sí… era difícil creer que una chiquilla vagabunda y muda tuviera algo especial pero… bueno, al igual que el no hablar, yo no había escogido cómo funcionaba mi cerebro.

- ¿Tienes idea de las cosas increíbles que puedes lograr? –preguntó cuando salió de su asombro. – ¡Y yo estoy aquí, quitándote el tiempo! –exclamó poniéndose de pie y caminando hacia la parte de atrás, donde abrió unas puertas corredizas que daban acceso a una parte del salón que se ería un poco mejor.

Toda la pared posterior tenía una fila de computadoras y algo que me apreció una fotocopiadora. Sin dudarlo Kagome la encendió y luego tomó de un estante cercano una pila de libros… después, se puso a sacar copias mientras hablaba con entusiasmo.

- Vamos a empezar por lo más básico. Estos libros contienen un examen final, cada uno de un grado diferente. Podemos iniciar con el sexto grado e ir de uno en uno. ¿Te parece bien?

Yo sólo la miré, estaba sorprendida por su reacción, la sorpresa podía entenderla… de hecho estuve esperando eso. Pero todo el entusiasmo y que hablara en plural como si fuéramos a hacer algo juntas… se escapaba de mi comprensión ¿qué pretendía? ¿En verdad pensaba que podía aspirar a lograr "cosas increíbles"? Tomé la libreta y escribí. Necesitaba comprender.

"No vale la pena"

- ¿Qué? ¿Por qué crees eso? –detuvo su tarea un momento y me miró con desconcierto.

Fruncí el seño de repente porque no tenía una respuesta a su pregunta, sólo me parecía que algo estaba mal con todo su entusiasmo. Nunca se me ocurrió hacer nada importante, sólo quería no vivir en las calles ni estar en peligro, seguridad, eso era lo único que deseaba. Pero no pude expresárselo.

"No lo sé."

- Mira, haz los exámenes y podemos ver qué ya sabes y qué te falta estudiar. Sabes que ahora no podemos hacer nada oficial, pero si tienes los conocimientos, en algún momento puedes simplemente saltarte la escuela, presentar un examen y obtener el diploma.

"En verdad?" –claro, era tonto que preguntara porque ella era la experta en ese tipo de cosas, pero no pude contenerme.

- Claro que sí. Dentro de algunos años puedes hacerlo. Y saber en dónde iniciar es el primer paso ¿de acuerdo? –me sonrió y asentí, aún sin poder creer bien lo que me estaba diciendo.

Mientras ella siguió sacando copias yo me dediqué a ordenar un poco lo que vi fuera de su lugar y así comenzó mi nuevo trabajo y escuela, en mi nueva vida… y por primera vez en me sentí como si todo fuera a estar bien. Me sentí segura.

...

Al final del día estaba tan cansada y agobiada que los ojos se me cerraban solos, no quería pensar más ni saber de nada. Sólo deseaba dormir. Kagome me acompañó por las largas escaleras hasta la calle, quizás temía que fuera a caerme si me dejaba sola. Ahí abajo el señor Jaken esperaba y sostuvo la puerta trasera del auto abierta para que entrara.

- Te veo mañana. –se despidió mi amiga y comenzó el camino de regreso.

Yo me moví lentamente hacia el ayudante de Sesshoumaru y asentí para saludarlo, él hizo lo mismo. Me subí al auto y brinqué un poco cuando cerró la puerta. Sabía que él no me haría daño pero era parte de mi instinto de supervivencia el tener miedo. Iba a solas en un auto con él y eso me ponía demasiado nerviosa aunque el hombre nunca hubiera mostrado nada más que un infinito respeto, hasta algo de miedo, hacia su jefe y las órdenes que le daba.

Todo el camino lo hicimos en silencio, supuse que él no se molestaría en hacer conversación con una chiquilla muda y yo lo prefería así. Cuando por fin llegamos a casa me apresuré a bajar y lo conseguí antes de que el señor Jaken llegara para abrirme la puerta, hizo una mueca de desaprobación y yo sólo agaché la mirada y caminé hacia el interior del edificio, él me siguió.

En la entrada el portero nos saludó y asentí en su dirección sin detener mis pasos apresurados hacia el elevador, deseaba estar sola pero el señor Jaken seguía atrás de mí. Esperé intranquila viéndolo de reojo con la mochila sobre la espalda mientras observaba los números del ascensor bajar uno a uno tan lentos como nunca antes. Cuando por fin las puertas se abrieron entré y vi que él me seguía. No sé qué vio en mi mirada pero decidió hablar.

- Tengo órdenes precisas de no perderla de vista hasta que esté segura en el interior del departamento. –me aseguró y suspiré.

Me parecía un poco exagerado eso pero si Sesshoumaru había dado el comando, él no desobedecería. Además, ya casi llegábamos. En cuanto las puertas se abrieron salí casi corriendo y simplemente me alejé deseando quitarme la inútil tensión, sólo deseaba encerrarme en mi recámara y dormir.

- ¿Qué sucede? –la voz de Sesshoumaru venía de la sala, estaba sentado con un libro entre las manos. Debí notar antes su presencia pero estaba muy distraída con los nervios.

- Todo fue de acuerdo a sus órdenes, señor. –le aseguró Jaken orgulloso de sí mismo.

- ¿Y por qué está tan alterada? ¿Qué tontería cometiste, Jaken? –preguntó poniéndose de pie luego de dejar el libro a un lado. Viéndolo así me di cuenta de lo amenazador que podía ser… y de cómo ya no me asustaba en lo absoluto.

- ¿Yo? ¡Nada! Nada, señor Sesshoumaru… todo… todo iba bien… -dudó un poco y vi el miedo en sus ojos.

- Te advertí que fueras muy cuidadoso… -se acercó más y vi al señor Jaken encogerse.

Supe que ese era el momento para intervenir pues en verdad todos mis nervios no eran culpa de nadie más que mía. Me acerqué a Sesshoumaru y puse una mano sobre su brazo, cuando me miró traté de sonreír y negué un poco con la cabeza, orando porque fuera suficiente. Él me observó fijamente unos segundos y después se volvió hacia su asistente.

- Discúlpate. –le ordenó.

- Pero… pero… -intentó defenderse sin mucho éxito. De no ser porque me sentía mal por él, hubiera podido reírme.

- Discúlpate. Ahora.

- Pe… pero… señor…

- Jaken. –le advirtió una última vez y el otro hombre muy resignado suspiró y se acercó hacia mí.

- Lo siento, señorita Lin, si hice algo para incomodarla. –supe que su tono no era sincero pero no podía culparlo. Sólo asentí y sonreí antes de dar media vuelta e ir casi corriendo a mi habitación con una sonrisa disimulada en los labios.

Aún estaba exhausta y la pequeña escena con el señor Jaken me había quitado la tensión de encima así que luego de cerrar con seguro la puerta me puse la pijama y me metí entre las cobijas preparada para pasar la primer noche del resto de mi vida… de esta nueva vida que Sesshoumaru me estaba regalando. Quizás algún día, si era buena y paciente, inclusive pudiera llegar a quererme un poco.

CoNTiNuaRá...


Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows! También muchas gracias por todas sus respuestas a lo que pregunté en el cap anterior.

Y gracias a todas las aquellas a las que no puedo responder directamente.

Si tienen un segundo, como siempre les pido un comentario!

Y bueno... pequeño spoiler de hoy... el próximo cap inicia tres meses después de éste ;)